HISTORIA
Juan Brom: la palabra historia en su origen etimológico significa indagación, y
que posteriormente se le dio la connotación de indagación del pasado.
Marc Bloch: en introducción a la historia dice que la historia es la ciencia en el
tiempo. Y agrega que el historiador piensa no sólo en lo humano, y dice además
que la atmósfera en que su pensamiento respira naturalmente es la categoría de
la duración, es decir, que el espacio y el tiempo determinan a la historia.
Miguel Ángel Gallo: la historia se entiende por una serie de acontecimientos
pasados y presentes.
Carlos Marx: la historia parte del conocimiento de la totalidad social, es
decir, en el conjunto de los modos de producción, o sea en la estructura global
dinámica que a su vez se divide en otras estructuras regionales: economía,
ideología y jurídico – políticas
Lucien Febvre : La historia es el estudio científicamente elaborado de las
diversas actividades y de las diversas creaciones de los hombres de otros
tiempos, captadas en su fecha, en el marco de sociedades extremadamente
variadas y, sin embargo, comparables unas a otras.
Historia
L
a historia es una de las disciplinas más antiguas creadas por la humanidad.
¿Qué es la historia?
La historia es el estudio del pasado de la humanidad a partir de la examinación
crítica de registros, documentos, fotografías, filmes, libros y cualquier otra forma de
soporte que arroje luz sobre los eventos pasados que afectaron a países y
a comunidades.
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Sin embargo, historia puede significar tres cosas distintas:
Una disciplina que estudia el pasado de la humanidad y su narración cronológica,
permitiendo su comprensión, contextualización y visión crítica. Es en lo que pensamos
cuando compramos un libro de historia.
La producción de dicho estudio, o sea, la escritura misma del pasado que llevan a
cabo cronistas e historiadores. Dicho de otro modo, la escritura de la historia es
también historia.
El período temporal que comienza con la invención de la escritura en
la Antigüedad y continúa hasta el presente. Se trata de un concepto en desuso, pero
en principio se oponía a la prehistoria, es decir, la historia anterior a la escritura.
Además, popularmente usamos el término “historia” para referirnos al pasado, como en la
expresión: “eso ya es historia” o “eso quedará para la historia”.
La historia es una de las disciplinas más antiguas creadas por la humanidad, y quizá una
de las que más especializaciones posibles tiene. Se puede hacer un abordaje histórico de
prácticamente cualquier realidad, incluso de otras ciencias y disciplinas, ya sea que
hablemos de arte, de una nación o del universo mismo.
A las personas que se dedican al estudio de la historia se les conoce como historiadores,
y a aquellos que se ocupan de contar la historia de una localidad o una comunidad se les
conoce como cronistas.
Características de la historia
En términos generales, la historia se caracteriza por lo siguiente:
Se dedica al estudio del pasado, a partir de los registros de distinto tipo que hayan
quedado de él, o que hayan elaborado historiadores anteriores. Por
ende, el conocimiento histórico es acumulativo, es decir, lo estudiado por un
historiador sirve de fuente a los historiadores futuros.
El estudio de la historia se especializa en un tema, tópico o región específica, de
modo que es posible hablar de historia de prácticamente todo. No debe confundirse
con la historiografía, que es el estudio del modo en que la historia se escribe, o sea,
una suerte de meta-historia.
Para estudiar el pasado, la historia acude a muchas otras disciplinas en busca
de fuentes e instrumentos, y al mismo tiempo les sirve de ciencia auxiliar para que
puedan estudiar los orígenes de su campo de estudio y el desarrollo de sí mismas
como disciplinas. Por ejemplo: historia de la medicina, historia de la ciencia, historia de
la literatura.
Desde el siglo XIX la enseñanza de la historia nacional forma parte esencial
del modelo educativo en todos los países, como un método de formación de
la identidad nacional.
¿Para qué sirve la historia?
Estudiando cómo ocurrieron las cosas del pasado podemos entender la actualidad.
La revisión o estudio del pasado cumple distintas funciones, que pueden ir desde la
acumulación del conocimiento mismo, hasta la comprensión del presente.
Esto último es quizá su mayor utilidad: sólo estudiando cómo ocurrieron las cosas del
pasado, podemos entender la configuración de la realidad actual. Es por eso que muchas
veces el pasado (remoto o reciente) es el punto de partida del estudio de un tema.
Importancia de la historia
Dicho un poco románticamente, la importancia de la historia tiene que ver con el deseo
humano de vencer a la muerte: escribimos lo ocurrido para que las generaciones
venideras puedan enterarse de lo ocurrido, cuando no estemos ya presentes para
contarlo.
Gracias a ello podemos saber cómo era la vida hace miles de años, cuáles eran las
preocupaciones, los descubrimientos y los peligros a los que se enfrentaron quienes
vivieron en un mundo radicalmente distinto al nuestro, ya que sin ellos nosotros no
seríamos quienes somos.
Historia y prehistoria
L
a prehistoria es mucho más difícil de conocer que la historia.
La diferenciación entre historia y prehistoria es convencional, y actualmente se considera
innecesaria. La prehistoria necesariamente forma parte de la historia humana, pero
tradicionalmente se la comprendió como el período primigenio y ancestral.
Es decir, la prehistoria es el período previo a la invención de la escritura. A partir de
este evento, en cambio, nos hallaríamos en terrenos de la historia propiamente dicha.
Esta división tenía que ver con que, hasta la invención de la escritura, no había un soporte
físico duradero en el cual guardar o relatar los sucesos ocurridos, sino que el pasado se
transmitía de generación en generación, a menudo mediante el uso de la memoria y
de técnicas como la rima, para poder evocarlo.
El problema inherente a ello es que, con cada repetición, el mensaje se altera un poco, en
la medida en que una palabra se olvida y viene otra a su reemplazo, o en que el mensaje
es recordado ligeramente distinto de lo que el antecesor lo rememoraba. Es por eso que la
prehistoria es mucho más difícil de conocer que la historia.
Períodos de la historia
Parte de las labores de los estudiosos de la historia consiste en organizarla y clasificarla,
lo que a menudo se hace mediante su periodización, o sea, su división en períodos
consecutivos, cuyo inicio y final lo marcan determinadas fechas y eventos de
importancia.
Así, la periodización “tradicional” se organiza según los parámetros europeos, de los
cuales difieren los demás continentes y culturas, de modo que no existe una
periodización única y universal, sino que el modelo que veremos a continuación deberá
siempre adaptarse a las particularidades de cada región y cultura.
División de la prehistoria
Edad de piedra. Aquella que va desde la aparición de las primeras formas de
herramientas humanas, elaboradas de piedra, madera o hueso, hasta el descubrimiento
del manejo de los primeros metales.
Edad de los metales. Como su nombre lo indica, esta es la era en que los metales fueron
descubiertos por la humanidad. Edad de cobre, edad de bronce, edad de hierro.
División de la historia
D
urante la Baja Edad Media se realizaron las Cruzadas.
La Historia, propiamente dicha, data desde el desarrollo de la escritura y la aparición de
los primeros Estados, hasta el presente. Se la divide tradicionalmente en varias edades,
que son:
Edad Antigua o Antigüedad. Es el período de surgimiento de las
primeras civilizaciones antiguas, generalmente bajo la forma de un Imperio o una
monarquía religiosa. Civilizaciones antiguas: sumeria, babilonia, asiria, Egipto, fenicia,
china. Grecia y Roma.
La Edad Media o el medioevo. Es el período de cristianización de Occidente todo, tras la caída del
Imperio Romano de occidente y el desarrollo de un nuevo modo de producción, el feudalismo. La
aristocracia era la clase reinante y Occidente se sumergió en el oscurantismo, a lo largo de quince
siglos de gobierno religioso (del siglo V al siglo XV).
La Edad Moderna. A partir del siglo XV, con el descubrimiento de América y la caída de
Constantinopla y el Imperio Romano de Oriente, el mundo se sumergió en el cambio. Europa
renació bajo la influencia de una nueva y pujante filosofía: el humanismo, que suplanta la fe en
Dios con la razón humana, y sienta las bases para una revolución científica que cambió el mundo
para siempre.
Esta edad es la era de los descubrimientos, en la cual los grandes imperios europeos exploran el
mundo. Así se llegó a una etapa de colonización e imperialismo, que culminó en el siglo XVIII con
la Ilustración.
La Edad Contemporánea. El período que abarca desde el siglo XIX hasta hoy, ha
sido una edad de revoluciones científicas, sociales y políticas, que transformó al
mundo de manera mucho más radical que el resto de toda la Historia.
Ciencia y tecnología demostraron su lado oscuro: se arrojan las primeras bombas
atómicas; y también su lado portentoso: la llegada del ser humano a la Luna. Hacia el
siglo XXI el capitalismo global, victorioso y sin enemigos, enfrenta sus primeras crisis.
Ciencias auxiliares de la historia
Las ciencias auxiliares de la historia son aquellas que colaboran con ella en la
interpretación de sus fuentes documentales. Ejemplo de ellas son:
La arqueología. Que brinda nuevos hallazgos y nuevos contextos a partir de los
cuales pensar el pasado.
La etnografía. Que brinda datos antropológicos y sociológicos útiles para emplear
el presente como referencia del pasado.
La astronomía. Que empleando el orden astral como referencia, permite
comprender la organización cosmológica de las culturas antiguas, muchas de las
cuales tuvieron sus propios calendarios.