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El Paso Del Mito Al Logos 2

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EL PASO DEL

MITO AL
LOGOS:
La creación de la
Filosofía
φιλοσοφία
“Todos los hombres tienden por naturaleza al saber”
Aristóteles

Pilos: Amor Sophia: Sabiduría

Desde la antigua Grecia se creía que el hombre es un “animal racional”. Esta


racionalidad hace que pueda buscar la verdad a través de la Filosofía
(investigación racional). Por esta misma razón, antes todas las ciencias
formaban parte de la Filosofía.

El ser humano no posee la sabiduría sino que debe buscarla. Debe buscar la
verdad

Pero, ¿Cómo se crea?


Paso del mito al logos
La Filosofía surgió ([Link] a.c) a partir del momento en que
dejamos de acudir a los mitos para explicar los sucesos
del universo y comenzamos a hacer uso de la Razón (se
propone un nuevo método de conocimiento) para dar
respuesta a todas nuestras preguntas.
El hecho de poner en cuestión el mundo mítico supone
un enfrentamiento a la tradición. De este modo, la
filosofía se plantea desde un principio como una tarea
crítica.
Mito de la creación
Al principio solo existía el CAOS, una fuerza primigenia del
universo.
En este vacío aparecen otros poderes primigenios, hijos de este
caos: Gea, (la tierra),tártaro (inframundo) y eros (amor o deseo).
La combinación de estos dioses dan origen a todo.
Gea al sentirse sola da a luz a su hijo y futuro esposo, Urano
(cielo) y de su unión nacieron todos nuestros montes, vegetación,
ninfas, montañas... A la vez que los titanes, de los cuales
descenderán los hombres y los dioses.
Presocráticos, la
pregunta cosmológica
Desde 585 a.c con Tales de Mileto hasta 470 a.c con Sócrates de Atenas
A los primeros filósofos griegos se les conoce como <<presocráticos>>,
aludiendo con ello a todos los pensadores y escuelas anteriores a
Sócrates.
¿Cuál es la materia básica del universo? ¿Cuál fue la primera causa de la
existencia, de qué elemento o fuerza procedió todo lo demás?
El tema de esa investigación siguió siendo el mismo que hasta entonces
habían tratado de explicar los mitos: el origen y constitución del cosmos.
Intentaron descubrir el principio (arkhé) último y eterno del cosmos, es
decir, aquello de lo que todo procede y de lo que todo se compone. Pero
no lo buscaron en realidades antropomórficas (los dioses), sino en lo que
llamaron naturaleza (physis).
La búsqueda del Arkhé
El elemento central de su pensamiento es la noción de physis.
Intentan explicar la physis (naturaleza) a partir de aquello que la
constituye y de dónde surge (el arkhé o principio constitutivo de todas
las cosas).
Consideraban el mundo como una unidad. Todo lo que aparece
múltiple y cambiante ante los sentidos es una realidad única y
ordenada (cosmos).
El ser humano es concebido como un elemento más de la
naturaleza (microcosmos) y no el centro. Para los presocráticos, los
mismos principios que explican la constitución del mundo físico
explican también la del hombre. Si comprendemos el arkhé que crea
nuestra physis también comprendemos aquello que crea a los humanos.
Tales de Mileto
Es el primer filósofo, ya que es el primero que, desde un método racional, se
pregunta por la primera causa de la existencia (la materia de la que provino
todo lo demás)
Llega a la conclusión de que el agua era la primera causa porque podía asumir
diferentes formas (vapor cuando se calentaba, hielo cuando se congelaba) y
parecía formar parte de todos los seres vivos.
Tales afirmó que era el agua porque cualquiera que fuera la primera causa,
debe ser parte de todo lo que vino después. Cuando el agua se calentaba se
convertía en aire (vapor), cuando se enfriaba se solidificaba (hielo), añadida a
la tierra se convertía en lodo, una vez seca volvía a solidificarse, bajo presión
podía mover rocas, mientras que en reposo, proporcionaba un hábitat para
otros seres vivos y era esencial para la vida humana. Por lo tanto, a Tales le
pareció claro que el elemento subyacente de la creación tenía que ser el agua.
Anaximandro
El agua era algo demasiado concreto, el principio debía ser
algo más abstracto. Por esta misma razón, Anaximandro
propuso como el arkhé el Apeiron o lo indeterminado.
La primera causa estaba más allá de la materia y era, de hecho,
una fuerza cósmica de energía creativa que constantemente
creaba, destruía y rehacía el mundo observable.
Ningún elemento natural podría ser la primera causa, porque
todos los elementos naturales deben haberse originado a partir
de una fuente anterior.
Anaxímenes
Alumno de Anaximandro
El aire es la primera causa
Explicó un proceso por el cual el aire se convierte en las cosas
observables de nuestro mundo. Para él por el proceso de
rarefacción, el aire se convertía en fuego y, por condensación,
el aire se convertía sucesivamente en viento, agua y tierra.
Sugería una primera causa que definía la vida como un estado
constante de flujo, de cambio. A medida que el aire se
rarificaba o se condensaba, cambiaba de forma; por lo tanto,
el cambio era un elemento importante de la primera causa.
Escuela pitagórica
Pitágoras afirmó que el número (las matemáticas) era el
principio subyacente de la verdad. Y de la misma manera que
el número no tiene un principio ni un fin, tampoco lo tiene la
creación.
Pitágoras, a diferencia de los demás, no buscaba un principio
material del que todo emerge sino la estructura o forma del
cosmos (orden).
Todos los objetos pueden reducirse a figuras geométricas y
estas a expresiones numéricas. Por lo que para conocer los
secretos del mundo hay que estudiar estas proporciones. La
estructura del cosmos es matemática
Escuela pitagórica
Los conceptos de Pitágoras, incluido su famoso teorema, se
desarrollaron a partir de ideas egipcias, las cuales reformuló
para hacerlas propias.
El concepto de transformación es central en la visión
pitagórica; Pitágoras afirmó que el alma humana es inmortal,
que pasa por muchas encarnaciones diferentes, vida tras vida,
y en esa medida adquiere nuevos conocimientos del mundo al
experimentar diferentes formas.
Escuela pitagórica
Formó una escuela no sólo intelectual sino también religiosa,
moral y política. Su objetivo era la purificación del alma.
Creían que el cuerpo era nuestra parte corrupta e impura
mientras que en alma era de origen divino e inmortal. Si al
morir tu alma no estaba lo suficientemente purificada te
volvías a reencarnar de nuevo en un cuerpo material.
No escribió nada y de sus enseñanzas solo quedan fragmentos,
por lo que gran parte de su pensamiento se ha perdido.
Su concepto de la transmigración de almas (reencarnación)
influyó mucho en la creencia de Platón con respecto a la
inmortalidad.
Heráclito
Heráclito de Éfeso (550-480 a.c) “el oscuro” (porque su teoría
es enigmática)
Hay algo común a todas las cosas: que están cambiando
constantemente. “Todo fluye, nada permanece” “No nos
bañamos dos veces en el mismo río”
No sólo las cosas van cambiando con el tiempo sino que se
están modificando a cada instante. Muchos de estos cambios
no son visibles por nuestros sentidos “la verdadera naturaleza
de las cosas ama ocultarse”
Heráclito
Propone el fuego como arkhé, ya que todo cambia porque posee
fuego en su interior.
La existencia nace y se mantiene por un choque de opuestas que
siempre fomenta la transformación (día y noche, las estaciones...)
Esta lucha hace que todo este en perpetuo movimiento y cambio.
Resistirse al cambia es resistirse a la vida, en cambio aceptarlo te
lleva a una vida pacífica
“Este cosmos no lo ha hecho ningún hombre, y tampoco ningún
Dios, sino que es, fue y será fuego eterno, que se enciende según
medida, y se apaga según medida”. Esta medida se refiere a que
los cambios en la naturaleza no se producen al azar, sino que
acontecen según una ley, un orden, un logos.
La Escuela Eleática
Parménides de Elea (540-470 a.c) y Zenón
Rechaza la visión de la vida como cambio, propone el monismo: toda la
realidad observable es una sola sustancia, no creada e indestructible
Parménides sostenía que la realidad fundamental es inmutable, eterna y
única, y la llamaba "el ser". Consideraba que el cambio y el movimiento
eran ilusiones de los sentidos y de la opinión, y que la verdadera realidad
estaba más allá de lo que percibimos a través de nuestros sentidos.
El cambio es una ilusión. Cambian las apariencias, pero no la esencia de
la realidad. Todos los seres vivos compartimos esta esencia sustancial.
Parménides describía dos caminos para entender la realidad: el camino
de la verdad y el camino de la opinión. El camino de la verdad implica
comprender el ser inmutable y eterno, mientras que el camino de la
opinión involucra las ilusiones del mundo sensible y el cambio.
Los pluralistas
Anaxágoras, Empédocles y los atomistas Leucipo y Demócrito
Reúnen aspectos de las teorías anteriores:
La existencia no ha surgido de un único principio sino de una
pluralidad de elementos originales.
Los cambios que observamos son combinaciones y
recombinaciones de los elementos primigenios, no
transformaciones de estos.
Empédocles: Teoría de los cuatro principios (agua. aire, fuego y
tierra). Esta es la realidad que nunca cambia. Las cosas naturales
son combinaciones matemáticas de estas cosas. Además, estas
combinaciones se rigen por dos fuerzas: amor o amistad (atrae,
une) y el odio o discordia (divide)
Los pluralistas
Anaxágoras: Existen muchos principios o elementos, al igual que tipos
de cosas. Para este autor todo debe venir de algo y propone su
concepto de semilla, aquello que constituye cada cosa en particular.
Por ejemplo, El cabello no puede crecer de la piedra, sino solo a partir
de las partículas que favorecen el crecimiento del cabello.
Refutó públicamente el concepto de los dioses griegos y rechazó las
explicaciones religiosas, atribuyendo los fenómenos a causas naturales,
por lo que fue el primer filósofo en ser condenado por un organismo
legal (la corte de Atenas) por sus creencias. Fue salvado y vivió el resto
de su vida en el exilio. Fue el maestro de Arquelao (en torno al siglo V
a.C.), considerado el último de los filósofos presocráticos, ya que se
dice que él enseñó a Sócrates.
Los pluralistas
Leucipo y Demócrito: los atomistas
El concepto de semilla influye en su concepto de átomo. Para estos el universo está
conformado por atamos, que se unen de cierta forma para crear el mundo observable.
Pero, aunque tomen la forma de una silla o de un árbol, los átomos están hechos de una
sustancia inmutable e indestructible. Cuando se destruye el árbol, los átomos
simplemente asumen otra forma.
Leucipo no creía en el libre albedrío. Dado que el universo está compuesto de átomos, y
los átomos son indestructibles y cambian de forma continuamente, y los seres humanos
son parte de este proceso, la vida de un individuo está impulsada por fuerzas ajenas a
su control; uno no puede detener el proceso de cambio de forma que tienen los átomos.
Por lo tanto, el destino de cada uno estaba predeterminado y el libre albedrío era algo
ilusorio. Aquello que uno podría cambiar a través de su voluntad de ninguna manera
podría llegar a impedir nuestra inevitable disolución.

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