TENGAMOS
EMPATÍA CON
LA GENTE
CHARLA
p
PARA
LÍDERES
No escuches para responder, escucha para comprender.
Una de las capacidades que poco desarrollan los líderes, pero que es de gran importancia para
generar confianza en el equipo y asestar en la labor de ganarse a la gente, se llama empatía. Para
los líderes, la empatía significa reconocer, valorar y comprender los sentimientos de los demás,
así como sus fortalezas y debilidades. En otras palabras, es la capacidad para experimentar la
realidad desde los zapatos de la otra persona. Así, cuando el líder escucha y comprende por lo
que pasan las personas, les ayuda a metabolizar sus sentimientos para dejar atrás su molestia y
seguir adelante. ¿Podríamos imaginar la simpatía que ganaríamos con la gente si demostráramos
ese tipo de apoyo emocional? La empatía es una manera formidable de ganarse a la gente.
En las empresas abundan los líderes con vastos conocimientos y altamente competentes en la
operación, pero los líderes capaces de crear lazos con la gente, se puede contar por muy pocos.
Cuando no tenemos empatía, las personas se resienten y no solo corremos el riesgo de
desaprovechar sus habilidades, sino también de socavar su eficacia en el trabajo. Por eso, si hay
algo que podemos hacer, es convertirse en un líder empático. No tenemos que estar de acuerdo
en todo, pero el hecho de reconocer sus puntos de vista, de escuchar, de mostrar preocupación
y de hacer lo que está en nuestras manos para mejorar las cosas, es una gran muestra de empatía.
Utilicemos los siguientes consejos para ser líderes más empáticos:
Detengámonos a escuchar
Cuando nos acercamos a las personas, en un principio ellas no saben si sus
ideas, opiniones y sentimientos están a salvo con nosotros. Tenemos que
demostrar que los escuchamos, que damos validez a sus ideas y que tenemos
la capacidad de comprender sus problemas. Solo así se puede ganar su
confianza. Si hacemos lo contrario, dañamos la relación. Cuando la gente nota
que su líder ya no los escucha, empiezan a buscar a alguien que sí lo haga.
Preguntemos
Preguntar no solo ayuda a comprender mejor los problemas de las personas
y tener una idea clara de lo que las aqueja para ofrecer un argumento más
sensato, sino que además demuestra un fuerte sentido de interés por parte
del líder, y la gente lo apreciará muchísimo.
Comuniquemos una conclusión
La razón por la que las personas están abiertas a comunicarnos sus
problemas, es porque realmente esperan encontrar en nosotros un apoyo
emocional que ofrezca un consejo, a veces una disculpa, un argumento
positivo o una solución que mitigue a las emociones destructivas.
No confundamos la empatía con amabilidad
La empatía es un acto genuino de ayudar a las personas. Los mejores líderes
utilizan la empatía cuando es necesario, no como una forma continua de
obtener aceptación por parte de la gente.
La empatía es una habilidad que pocos líderes tienen naturalmente, la realidad es que para
desarrollarla se debe trabajar constantemente. Ser una persona empática requiere intención y
dedicación. Seguir los consejos anteriores ayuda, sin embargo, también debemos evitar ciertos
comportamientos que nos alejan de ser un líder empático. Algunos de esos son los siguientes:
Los prejuicios
Tener una opinión anticipada de las personas mucho antes de escucharlas nos
dificulta tener empatía porque no nos permite entender otros puntos de vista
ni ver situaciones ajenas a nosotros.
Dar poca importancia a los problemas de los demás
Lo común es que las personas, impulsadas por el beneficio personal, dirijan
su atención únicamente a sus problemas, por lo que pierden la capacidad de
interesarse en lo que no les favorezca. Sin embargo, en un equipo de trabajo
los problemas de unos cuantos, usualmente, afectan a todos.
Enfocarse en los resultados y no en las personas
Muchos líderes tienden a enfocarse en los objetivos, en las metas y en los
resultados, lo cual hace que objetiven a las personas restando así su carácter
de individuo.
Hay muchas cosas que la empatía puede hacer por nosotros y por nuestro equipo de trabajo.
Principalmente genera un ambiente de armonía y genera un vínculo muy fuerte entre el líder y
su gente que no se consigue sin ningún otro medio que la empatía.
La empatía inspira a las personas. Cuando la gente se siente comprendida, no hará
menos que entregar su mejor trabajo, a diferencia que si trabajará para un líder
que se muestra indiferente ante sus circunstancias.
La empatía fortalece relaciones. Un líder que comprende y ofrece apoyo emocional
a su gente está en mejor posición para crear relaciones de amistad duraderas con
la gente de su equipo.
La empatía propicia ambientes creativos. La gente se siente en un ambiente de
seguridad cuando saben que el líder tiene la capacidad para escuchar antes de
generar juicios sobre ellos, por lo que es más fácil proponer y tener iniciativa.
La empatía ayuda resolver problema. La clave para la resolución de conflictos es la
escucha empática. Solo cuando se comprende todo el contexto de un problema,
se puede llegar a una solución determinante que no afecte a ninguna parte.
La empatía, como una cualidad, nos hace líderes extraordinarios. Como se dijo anteriormente,
no todos tienen la capacidad para crear lazos duraderos con la gente, es por eso que un líder
empático es estimado por las personas. Nuestra naturaleza por querer sobresalir nos obliga a
poner más atención a la gente que está por arriba de nosotros en la jerarquía que a la gente que
tenemos a cargo y muchas veces descuidamos el bienestar emocional de nuestro equipo. Pero si
podemos demostrar que tenemos la capacidad de reaccionar empáticamente y actuar en
consecuencia a los problemas que les aquejan, seremos líderes apreciados por la gente.