“Algunos aspectos sobre la monstruosidad en
las redes sociales”
“Some aspects about the monstruosity on social media”
Marilina Aibar
Universidad Nacional de Catamarca - Facultad de Humanidades
Páginas 8-18
Año 2021 | N° 6 | Volumen 1 Dirección de Publicaciones
ISSN 2545-8515 Facultad de Humanidades
Septiembre de 2022 Universidad Nacional de Catamarca
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Algunos aspectos sobre la monstruosidad en las redes sociales
Universidad Nacional de Catamarca - Facultad de Humanidades
Fecha de recepción: 29.nov.2021
Fecha de aceptación: 03.jul.2022
RESUMEN
En los últimos años, la noción de monstruosidad –o de lo monstruoso– ha ganado terreno en el
marco de los estudios culturales y literarios. Tal inclinación académica y crítica obedece a que
lo monstruoso, de una u otra manera, se hace presente en diversos artefactos culturales como
el cine, fotografías, pintura y literatura. En la era de la comunicación digital, estas expresiones
son discutidas y compartidas en internet, por lo que el hipertexto y, por ende, las redes sociales
no se mantuvieron ajenos a lo monstruoso. En este trabajo, nos proponemos realizar una
aproximación al fenómeno de la monstruosidad en las redes sociales. Creemos, en efecto, que
estos medios electrónicos favorecen vínculos comunicativos, cuyas características pueden ser
incluidas en el campo de lo monstruoso. Para esto, en primer lugar, examinaremos los alcances
teóricos del concepto; serán de consulta, en este sentido, las investigaciones de Georges
Canguilhem (1971) y Michael Foucault (2007). Luego, nos detendremos en aquellas
características de las redes sociales que posibilitan ubicarlas en el terreno de lo ‘monstruoso’,
para lo cual, nos apoyaremos en los aportes de Lev Manovich y Omar Rincón (2006). Una
investigación de estas características ayudaría a contemplar con cierto espíritu crítico las
constantes y variables que ponen en juego las redes sociales.
Palabras clave: monstruosidad, redes sociales, representación, normativa.
ABSTRACT
In recent years, the notion of monstrosity -or the monstrous- has gained ground within the
framework of cultural and literary studies. Such academic and critical inclination is due to the
fact that the monstrous, in one way or another, is present in diverse cultural artifacts such as
cinema, photography, painting and literature. In the era of digital communication, these
expressions are discussed and shared on the Internet, so the hypertext and, therefore, social
networks did not remain oblivious to the monstrous. In this paper, we propose to make an
approach to the phenomenon of monstrosity in social networks. We believe, in fact, that these
electronic media favor communicative links, whose characteristics can be included in the field of
the monstrous. To this end, we will first examine the theoretical scope of the concept; in this
regard, the research of Georges Canguilhem (1971) and Michael Foucault (2007) will be
consulted. Then, we will dwell on those characteristics of social networks that make it possible
to place them in the realm of the 'monstrous', for which we will rely on the contributions of Lev
Manovich and Omar Rincón (2006). An investigation of these characteristics would help to
contemplate with a certain critical spirit the constants and variables that social networks bring
into play.
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Algunos aspectos sobre la monstruosidad en las redes sociales
Introducción monstruo y, por añadidura, el término
“monstruosidad”, remiten a una ruptura o
En el ámbito de los estudios culturales, de desmesura, a un contraste respecto de las
género, sociológicos y literarios, es cada vez normas, ya sean biológicas o sociales.
más frecuente encontrar investigaciones que
aborden el concepto de la monstruosidad. La expresión “monstruo” proviene del latín
Este interés académico y crítico se debe a monstrum y significa “mostrar”, señalar o
que lo monstruoso, se manifiesta, de uno u marcar una diferencia. El vocablo pertenece
otro modo, en diversos soportes, formatos y a una familia en la que se encuentran
expresiones de la cultura: desde el gran palabras como monstruosus –monstruoso,
espectro de artes visuales, hasta en textos horrible–, o monstrum –“prodigio que
fronterizos que bordean los límites de lo presagia algún grave acontecimiento”–
literario. (Torrado, 2009). Desde el punto de vista
etimológico, la noción alude a un quiebre, a
En la era de la comunicación digital, dichos una transgresión a las normas o leyes.
objetos culturales son discutidos,
promocionados y compartidos en internet, Uno de los filósofos y epistemólogos que más
por lo que el hipertexto y, por ende, las redes aportó a la reflexión sobre la monstruosidad
sociales –en tanto lugar de encuentro virtual fue Canguilhem (1971), quien, en Lo normal
que reúne a millones de usuarios– no se y lo patológico, observa que las anomalías
mantuvieron ajenos a lo monstruoso. En el físicas siempre han despertado gran
presente trabajo, nos proponemos realizar curiosidad en las personas y en la
una aproximación al fenómeno de la comunidad científica, ya que ponen de
monstruosidad en las redes sociales. relieve la regularidad y la sucesión de las
Creemos, en efecto, que estos medios leyes de la naturaleza. “De este modo, la
electrónicos favorecen vínculos monstruosidad es apartada de las creencias
comunicativos, cuyas características pueden populares y las consideraciones metafísicas
ser incluidas en el campo de lo monstruoso. y teológicas, y se convierte en objeto de
investigación científica, dando origen a la
Para esto, en primer lugar, examinaremos teratología” (Torrano, 2015). En este marco,
los alcances teóricos del concepto; serán de las anomalías eran consideradas
consulta, en este sentido, las investigaciones desviaciones que impedían, o hacían
de Georges Canguilhem (1971), en Lo normal dificultoso el cumplimiento de una o más
y lo patológico, de Michael Foucault (2007), funciones vitales. A este respecto,
en Los Anormales. Curso en Collège of Fránce Canguilhem (1971) destaca que los intentos
(1974-1975). Luego, nos detendremos en por clasificar las anomalías traen como
aquellas características de las redes sociales consecuencia la constitución de una
que posibilitan ubicarlas en el terreno de lo normativa académica que valora
‘monstruoso’, para lo cual, nos apoyaremos negativamente las diferencias. Lo anormal
en la consulta de El lenguaje de los nuevos no puede considerarse como un desvío de
medios de comunicación. La imagen en la era “algo”, sin que, antes, se haya construido una
digital de Lev Manovich y Narrativas norma convencional de referencia que
Mediáticas. O cómo se cuenta la sociedad del permita examinar las diferencias. La salud y
entretenimiento de Omar Rincon (2006). la enfermedad son dos conceptos que no
Hacia el concepto de monstruosidad pueden reducirse cuantitativamente, sino
que se experimentan de forma individual.
Toda aproximación al fenómeno de la Sin embargo, las ciencias biológicas buscan
monstruosidad conlleva, en sí, una en las regularidades o reiteraciones de esas
problemática, en virtud de que no existe una experiencias personales un promedio o
definición única y estable, sino que se trata media cuantificable de la que se desprenda
de una noción cuyas características y límites una normativa. “El hombre de ciencia
teóricos varían de un autor a otro y, sobre encuentra en el “promedio” un equivalente
todo, de una época a otra. No obstante, en objetivo y científicamente válido del
líneas generales, se puede decir que un concepto de normal o de norma, y como
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considera que el promedio tiene una Foucault (2007) realiza una suerte de
significación más objetiva, intenta reducir la revisión histórica para observar las
norma al promedio” (Torrado, 2015). diferentes consideraciones que giraron en
torno al monstruo humano. Identifica dos
La monstruosidad, en este enfoque, se grandes periodos, el primero que
presenta como un disvalor, ya que no se comprende desde la Edad Media hasta el
ajusta a la norma pretendidamente objetiva siglo XVIII, en el que se lo entiende como un
que establece la ciencia; el anormal o concepto jurídico-biológico. Como ejemplos,
monstruoso es aquel que se aparta del Foucault menciona, en la Edad Media, “al
pretendido promedio –y de los alcances del hombre bestial, una combinación de reinos,
conocimiento médico– para romper con un una mixtura entre lo humano y lo animal,
orden biológico. fruto de la copulación entre diferentes
La distinción entre lo que se considera especies; en el Renacimiento a los hermanos
normal y lo que resulta patológico se siameses, que además de presentar una
encuentra condicionada por las relaciones violación al orden natural, constituyen” un
que articulan producciones de saberes, enigma jurídico. (Torrado, 2015: 98); en la
regímenes de verdad y vínculos de poder. Edad clásica, al hermafrodita que
Cada época determina, ya sea con representaba una contradicción en el orden
especulaciones formuladas en el marco de natural que, para la época, distinguía los
las ciencias o con convenciones tácitas géneros masculino y femenino de la especie
propias del orden social, qué se puede humana. El autor recuerda que, durante la
considerar normal o enfermizo. De modo Edad Media, se mataba al hermafrodita,
que, los estándares fijados como normales o debido a que se explicaba la presencia de dos
normativos parecen estables, sin embargo, sexos como resultado de mantener
están regulados por una serie de relaciones carnales con Satán.
convenciones sociales, culturales que se El segundo periodo señalado por Foucault
observan desde la óptica científica. (2007) comienza desde el siglo XVIII en
Michael Foucault (2007), en Los anormales, adelante, en el que la noción de monstruo se
ofrece otra de las célebres miradas al tema desplaza hacia el orden jurídico-moral. Lo
de la monstruosidad. Para el filósofo francés que, con anterioridad, se consideraba una
lo monstruoso es la expresión de lo distinto, transgresión a la ley natural se hace común,
de lo que carece de forma, de semejanza, de se hace familiar o habitual y entonces lo
aquello que –con su mera existencia– monstruoso pasa a ser un calificativo de la
trasgrede los límites, los modos de lo conducta. En ese sentido, la monstruosidad
habitual e implica una violación, no solo de que designaba la irregularidad biológica,
las leyes de la sociedad, sino también de la traslada su punto de efecto a una
naturaleza. En este sentido, el monstruo monstruosidad no jurídico natural, sino
combina, en sí mismo, lo imposible y lo jurídica moral, una monstruosidad que es
prohibido. propia de una conducta irregular, del
comportamiento, no de la apariencia física.
La noción de monstruo es En esta instancia, cobra relevancia el crimen
esencialmente una noción jurídica – y quien lo lleva a cabo.
jurídica en el sentido amplio del
término, claro está, porque lo que Es decir, en un primer periodo, se
define al monstruo es el hecho de consideraba como anormales a los sujetos
que, en su existencia misma y su que, por algún desorden físico, se
forma, no sólo es violación de las presentaban contrarios a “lo natural”, pero,
leyes de la sociedad, sino también
con el correr del tiempo, lo monstruoso se ha
de las leyes de la naturaleza–. Es, en
un doble registro, infracción a las desplazado a un desorden del
leyes en su misma existencia. comportamiento, lo que da lugar a una
(Foucault, 2007: 61) segunda categorización que Foucault
denomina jurídica moral. Porque aquí es
evidente que el derecho ya sea el civil,
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canónico o religioso se ve infringido o derecho penal, las representaciones sociales
violentado. etc.). No es de extrañar, entonces, que el
concepto sea tan fértil en el campo de los
Mientras que, en el primer periodo, el estudios culturales, de género y literarios, ya
monstruo humano presentaba una que ninguna de esas esferas de la visa social
monstruosidad apreciable en su estética, en se mantiene ajena a la conformación de
el segundo, los rasgos monstruosos van normativas, cuyo quiebre suponga algún
ligados al aspecto comportamental del tipo de violación. Lo monstruoso, en
sujeto en la sociedad. Se produce “lo que definitiva, está ligado a la normatividad
podríamos llamar la sospecha sistemática de social que señala diferencias.
monstruosidad en el fondo de toda
criminalidad. Cualquier criminal, después de Monstruosidades mediáticas
todo, bien podría ser un monstruo, así como
antaño el monstruo tenía una posibilidad de Algunas características puntuales de las
ser un criminal” (Foucault, 2007: 83). redes sociales permiten que las
encuadremos en el plano de lo monstruoso.
El criminal es quien abandonando toda ley, Estas, como veremos, están vinculadas con
proclama toda libertad para hacer u omitir lo su enorme infraestructura (hybris) y
que quiera, rompe el pacto social, se arranca capacidad para mutar en base a amalgamar
de él, y se convierte en el enemigo de la géneros, discursos y constituirse en objetos
sociedad o sujeto peligroso, o como señala culturales que fijan normativas:
Foucault:
1) Raúl Dorra (1994) definía el monstruo en
A partir del siglo XVIII vemos relación con una norma que resulta violada;
plantearse la idea de que el crimen es una deformación o un desvío del orden
no es simplemente una falta, la natural o del orden divino; una desmesura o
categoría de faltas que ocasionan carencia que violenta la armonía de los seres.
un daño al otro, sino que el crimen
En el mismo sentido, Hyles (2008) subraya
es lo que perjudica a la sociedad,
vale decir que es un gesto mediante
que la literatura electrónica es un
el cual el individuo, rompiendo el "monstruo" en la medida en que nace a partir
pacto social que lo liga a los otros, de mutaciones adaptadas y tomadas de
va a entrar en una guerra con su tradiciones diversas. Dispositivos como
propia sociedad. […] El criminal es Facebook, Twitter, Instagram o blogs
el enemigo social y, de resultas, el ejemplifican estas mutaciones, pues en su
castigo no debe ser ni la reparación arquitectónica notamos vestigios de
del daño causado a otro ni el castigo géneros, procedimientos o modos que
de la falta, sino una medida de provienen de distintas vertientes y
protección, de contraguerra que la
disciplinas. La cartografía del blog, por
sociedad va a tomar contra aquel
(Foucault, 2017: 50-51).
ejemplo, en tanto documenta
cronológicamente las entradas se relaciona
con el género diario y la archivística.
Llegados a esta instancia, podemos advertir, Asimismo, Facebook dialoga en gran medida
a partir de las visiones de Canguilhem con el teatro e Instagram edifica su interfaz a
(1971) y Foucault (2007) que la noción de partir de la tabulación periodística.
monstruosidad responde a una ruptura, falta (Ver Anexo - Imágenes No. 1)
o alejamiento respecto de una norma
Por otro lado, todos estos formatos entablan
instalada en el cuerpo social. El monstruo es,
vínculos directos con el mercado de edición
en esencia, un anormal, ya sea por su
y producción cultural. Incluso han permitido
aspecto, o por alguna condición de su salud
que personas que no podían dar a conocer
que la ciencia asimila con lo enfermizo (lo
sus escritos lo hicieran a través de la web.
anormal), o por un acto criminal. El eje en
Resulta monstruoso pensar que todos los
común es la existencia de una normativa
pasos de edición y publicación de un texto
creada y sostenida por la sociedad en sus
analógico queden reducidos aquí a la
distintas esferas (la religión, la ciencia, el
presión de un botón. (Ver Anexo – Imagen No.
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Incluso algo más se agrega a la idea de podemos obviar que internet y las redes
monstruo nacido a partir de pedazos o sociales están monopolizadas por pocas
mutaciones. No olvidemos que estos sitios empresas y nos sustraen información más
generan una “zona de intercambio o de allá de lo que queramos, como subraya
interacción” –propia del diálogo–, en la cual García Canclini (2019). Es más, da la
vocabularios, experiencias y expectativas impresión de que Google, Amazon, Facebook
entablan una especie de conversación o Netflix pueden guiar o adivinar nuestros
abierta a valores, subjetividades y modos de gustos y tendencias. No obstante, esa
hacer tan distintos como usuarios hay. Lo capacidad de predicción obedece al manejo
que a su vez tamiza un ‘discurso bastardo’ – de datos. Lo que lleva a colegir que detrás de
diría Amícola (2012)– que erosiona su apariencia benévola y ecuánime, estos
tipologías discursivas y géneros, al mismo pulpos tecnológicos establecen formas de
tiempo que mezcla códigos visuales, influir sobre la opinión de los ciudadanos a
interactivos y escritos. partir de su monstruosa infraestructura
algorítmica.
2) La monstruosidad se manifiesta también
en su forma y tamaño. A Facebook, por 3) Otro aspecto feroz de lo digital concierne
ejemplo, se lo denomina el gigante a su cuerpo reducible y pasible de modificar
tecnológico y se calcula que tiene alrededor gracias a la versatilidad y variabilidad del
de 2 billones de usuarios (Osman, 2021), sistema. Resulta curioso que un cuerpo de tal
todos de alguna manera son escritores, a la magnitud no sea algo fijado de una vez para
vez lectores e interactúan entre sí. siempre, sino que pueda existir en distintas
versiones que, al mismo tiempo, son casi
Ahora bien, este monstruo ingente tiene un infinitas. Consecuencia de la codificación
lado visible y otro oculto, latente. Lo alfanumérica y de la estructura modular
evidente, lo que se ve es la interfaz a través fractal la tecnología y los nuevos medios
de la cual interactuamos, la pantalla, la toman forma de aplicaciones, programas,
máquina, las prótesis como el ratón o el nubes, emojis, etc. En paralelo, el usuario
teclado, los perfiles, las imágenes que también lleva a cabo prácticas de
cuelgan los usuarios y la interacción en sí. manipulación sobre este cuerpo. Puede
Todos estos elementos son visibles y modificar formatos (de pdf a word, jpg a ppt,
manipulables. Es más, si pretendemos por ejemplo) y operar distintos soportes:
comunicarnos con alguien solo basta buscar tablet, ordenador, teléfono, etc. Y como si los
su perfil en Facebook o Instagram y voila, ahí procedimientos sobre este cuerpo fueran
está. Al intervenir e interactuar damos vida a pocos, la cartografía que las redes diseñan
estas plataformas. Pero cuanto más ante nuestros ojos se nos ocurre
participamos de ellas, más información monstruosa: hacen realidad el hecho de que
tienen de nosotros. Lo que nos conduce a el espacio creado por la interfaz se
observar un lado invisible, monstruoso, lleno transforma en un lugar donde suceden cosas.
de paradojas. Si no formamos parte de esta En efecto, el sitio diseñado por los blogs,
maquinaria, imprimen presión, pero cuando Facebook, Twitter o Instagram llega ser un
lo hacemos, sutilmente, van obteniendo lugar de encuentro, discusión y
nuestros datos, al tiempo que crean participación.
dependencia. Pareciera que tenemos que
estar en las redes para existir socialmente. A O sea, este cuerpo transformable y
esta impronta de la tecnología, Cédric manipulable también es reducible,
Durand (2021) la denomina expandible e interactivo, en el sentido de que
‘tecnofeudalismo’, en el sentido de que, se puede intervenir en él e interactuar con
cuantos más servicios indispensables otros usuarios. De allí que Claudia Kozac
ofrecen, más se acentúa la dependencia. (2017) denominara ‘literatura expandida’ a
los textos que genera la web. Estos, en líneas
Asimismo, los formatos parecen generales, presentan tres características:
democráticos pues a cualquiera se le permite
opinar, editar y publicar, sin embargo, no ▪ Expansión del objeto (libro)
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▪ Expansión del soporte (de la imprenta y de A este respecto, cabe a traer a consideración
los formatos de la imprenta a lo digital y la lo que, en los últimos años, se dio en llamar
digitalización) “cultura de la cancelación”. Se trata de una
expresión gestada en las redes sociales que
▪ Expansión del lenguaje refiere a los cuestionamientos que usuarios
4) Las redes sociales como Facebook e dirigen hacia artistas, influencers,
Instagram y plataformas digitales como el comunicadores o personas que cobraron
blog “son objetos culturales en la medida en notoriedad por algún evento. Las críticas
que representan y configuran referentes también pueden estar dirigidas a empresas u
externos, información, documentos, organizaciones y suelen enmarcarse en un
categorías, datos usados en la web por los amplio espectro de temáticas actuales y del
grupos sociales” (Manovich, 2005: 60). pasado.
Representar en el sentido de invocar la Recientemente ha surgido la
comprensión compleja y matizada del “cultura de la cancelación” o cancel
funcionamiento de los objetos culturales. culture, un concepto que consiste
Como todas las representaciones culturales, en retirar el apoyo o “cancelar” a
las de los nuevos medios son parciales. Al una persona que dijo o hizo algo
organizar los datos de una manera concreta, ofensivo o cuestionable. Es un tipo
privilegian unos determinados modelos de de bullying grupal ya que son
mundo y del ser humano (Rincón 2006). Las muchas personas que se ponen de
acuerdo para atacar o descalificar
redes sociales, como todo objeto cultural, es
los puntos de vista de otra persona
parcial, no obstante, al mismo tiempo, o de alguna empresa. […] Es un
configura un espejo que refleja nuestra movimiento tan grande que varias
cultura a partir de la óptica mediada personas han perdido sus trabajos
digitalmente. por ser canceladas, sin la
posibilidad de enmendar o arreglar
En efecto, los nuevos medios traducen las sus acciones, quedando para
historias sociales, las narrativas, los siempre encerradas en un charco
símbolos de la sociedad contemporánea y de odio público. (Delgado, 2020)
parten de una especie de disociación con la
cultura denominada oficial. Incluso son La cultura de la cancelación fija posiciones
accesibles de modo que configuran un hegemónicas, instaura normativas de
escenario para difundir “las historias, conductas, cuyo rompimiento termina por
experiencias, tradiciones y perspectivas de estigmatizar a quien lo haya realizado. La
la vida del pueblo” (Rincón, 2006, 19). La ruptura de la normativa supone, según lo
facilidad que poseen para crear y hacer considerado por Canguilhem (1971) y
circular representaciones sociales conlleva Foucault (2007), el ingreso del “cancelado”
el riego de condicionar la experiencia y los en el terreno de la monstruosidad.
comportamientos individuales de los Ahora bien, en este somero panorama acerca
usuarios. En este sentido, las viralizaciones, de los nuevos objetos culturales no podemos
los hashtags y las tendencias de cada red en obviar cuestiones que hacen al
particular van configurando una normativa funcionamiento de ellos. La promoción de la
implícita que señala al usuario no solo cómo selfie, la extimidad (Sibila, 2008) o el gusto
interactuar en línea, sino también de qué por relatar lo íntimo y lo cotidiano son, en
manera edificar un perfil personal deseable alguna medida, estrategias de contar, modos
y conveniente en las plataformas. “Los de interpelar al otro, pero también formas
mecanismos de normalización ya no se para efectuar prácticas de conexión y
encuentran dentro de la escuela, operan construcción de identidad. Del mismo modo,
dentro del mundo del espectáculo (dentro la gestión de impresiones frente al
del mundo de las imágenes que producimos, interlocutor, la autorrepresentación y la
consumimos y vía las cuales regulamos autopromoción dan significado a la propia
nuestros vínculos sociales)” (Franke, 2019: experiencia y a las relaciones con los demás.
638). En síntesis, estas redes monstruosas no solo
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nos llevan a gestionar distintos modos de capacidad que las plataformas digitales
contarnos y manifestarnos sino interpelan poseen para aglutinar tradiciones genéricas
nuestra identidad. y discursivas, generando mutaciones que
parecen estar dispuestas a permanentes
Ciertamente, la identidad virtual parece ser cambios. Asimismo, es destacable el hecho
tan importante como la real, en la medida en de que las redes se presentan a los usuarios
que nos convertirnos en objeto para con un lado visible, amigable y estimulante,
nosotros mismos y podemos vernos pero ocultan otra faz que conlleva
desarrollando otros roles. Es más, estos manipulación, dependencia y subordinación.
nuevos medios requieren de nosotros Otro aspecto a señalar concierne al carácter
diferentes ‘actuaciones’ que operan en la desmesurado de estos medios virtuales, ya
visualización de quienes somos. que con una ingente infraestructura física y
(Ver Anexo – Imagen No. 3)
digital pueden “conectar” a millones de
En pocas palabras, las redes sociales no solo usuarios en todo el mundo. A partir de tal
encarnan la sociedad donde vivimos, sino convocatoria, las redes configuran
que nos devuelven nuestra imagen. De ahí representaciones culturales que dan cuenta
que no resulte absurdo dar vuelta el espejo y de narrativas colectivas e identidades
pensar junto a Daniel Link (2018) que individuales; por consiguiente, instauran
nosotros también somos monstruos en la normativas sociales cuya ruptura o
medida en que tenemos muchos de estos incumplimiento supone el ingreso del
rasgos y que necesitamos exhibirnos “infractor” en el territorio de la
poniéndonos en el lugar que pergeñan las monstruosidad.
redes para existir.
Referencias bibliográficas
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Anexo
Imágenes
DIARIO
ARCHIVÍSTICA
TEATRO
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ISSN 2545-8515
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Algunos aspectos sobre la monstruosidad en las redes sociales
TABULACIÓN
PERIODÍSTICA
Imágenes No. 1
Imagen No. 2
ACTUACIÓN
DEÍCTICA
ACTUACIÓN
PERFORMATIVA
ACTUACIÓN
INTERACTIVA
Imagen No. 3
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