CLASIFICACION: ARQUITECTURA REPUBLICANA
Identificación: hace parte del inventario de viviendas catalogadas como patrimonio del
barrio el prado de la ciudad de barranquilla.
Localización: carrera 54 entre calles 59 y 64 frente al boulevard de los fundadores en el
emblemático barrió el prado de la ciudad de barranquilla.
Valoración: patrimonio de la ciudad de barranquilla, por su estilo y por lo que representa
un museo donde se exhiben objetos que marcaron una época.
Uso Museo: Institucional Fundado el 17 de diciembre de 1986. Es una vieja mansión de estilo
republicano donada por Carmen Freud, hija de Julios Freud, judío alemán norteamericano
llegado a Barranquilla a principios del siglo XIX donde se guardan como memoria de
pasatiempos, objetos de la historia de la ciudad.
El lugar ofrece secciones con objetos que remiten a la historia local, regional y nacional así
como colecciones de ciencia y tecnología, arte y etnografía. Con unas 12.000 piezas que se
pueden visitar tanto en forma independiente como a través de las visitas guiadas organizadas
por la institución.
Como disfraces de la reina del carnaval, una réplica de la antigua calle denominada Camellón
Abelló, la máquina de escribir de Alfonso Fuenmayor en la que Gabriel García Márquez escribió
su novela “La Hojarasca”, algunas cartas del libertador Simón Bolívar, fotografías, discos,
colecciones de periódicos de antaño y otros objetos históricos.
Carrera 54 con Calle 59. Ubicado en la antigua residencia de las hermanas Freund Strunz,
quienes la cedieron para el montaje de un museo sobre la historia de la ciudad.
Colecciones
Sus colecciones abarcan 12.000 piezas.
Secciones
En los 772 metros cuadrados de construcción hay incontables documentos, libros, fotografías,
cuadros y objetos que son verdaderas joyas que reposan en el lugar como testimonio
sentimental, grato y optimista de una sociedad como la nuestra, siempre con
anhelos
de superación.
Consta de 26 espacios distribuidos en 2 plantas. • Segunda planta hay cuatro salas dedicadas a la historia
• Primer piso se hallan la recepción y las salas Colonia de Barranquilla desde 1.628 hasta el siglo , la Sala Barrio
Norteamericana, Centro Artístico, Periodismo, Colonia El Prado, la Sala C.U.C., el Salón Patria, el Salón
Alemana, Camarógrafa, Pasillo Camellón Avello, Colonia Bolivariano, el Salón de los Constituyentes, la Sala
Árabe y Réplica del Teatro Municipal. Colonia Hebrea, el Salón Carioca y seis salas
consagradas al Carnaval de Barranquilla.
Objetos
• El piano que perteneció al Teatro Emiliani, con la partitura original del Himno de
Barranquilla, de la autoría de Amira De la Rosa, y que lleva la firma del músico panameño Simón
Urbina, quien dirigió la primera orquesta que tocó en el Club ABC.
• Otros pianos que reposan en el Museo Romántico está el de Anita Zabaraín, autora del himno
del Atlántico, colocado en el rincón dedicado al Colegio Barranquilla para Señoritas; y el de Tica
Emiliani, destacada concertista barranquillera que vivió en Roma.
Amira de la Rosa, igualmente tiene un lugar privilegiado en el museo. En un rincón no
solamente está un maniquí sentado en un mecedor (que fue de ella) con uno de los vestidos
que lució la insigne poetisa, sino su máquina de escribir y la de coser, en la que aprendió a dar
sus primeras puntadas. También la vieja calculadora que usó cuando estuvo al frente del
Colegio Gabriela Mistral, que fundó.
• En la casona donde funciona el Museo Romántico operó el Consulado Americano en 1920, se
encuentra la historia, documentos y teléfonos de William Lladd, quien fundó en 1884 la primera
compañía telefónica de las Antillas y de Colombia; por otro lado está intacto el escritorio y tres
máquinas de escribir de la época que pertenecieron a Julius Freund, vicecónsul de Estados
Unidos.
• Una pequeña sala, en la que se pueden apreciar a través de unas vitrinas objetos religiosos,
y por otro lado fotografías y documentos, está dedicada a 17 de las familias judías más
prominentes que se afincaron en Barranquilla.
• En el salón más grande que tiene el centro cultural, los visitantes pueden admirar, a través
de varias maquetas, el enorme desarrollo que ha tenido la capital del Atlántico.
• Hasta Simón Bolívar tiene su rincón en el museo, con la tarjeta original que invitaba a su
sepelio, la Medalla de Junín y un baúl de madera con varias herraduras, que fue de su uso
personal.
• La historia completa del Carnaval de Barranquilla está registrada con recortes de períodicos y
fotografías de las primeras reinas. Uno de los atractivos son los 30 trajes de fantasía que
lucieron algunas de las soberanas, los cuales fueron donados por cada una de ellas. Para su
cuidado, los atuendos, que incluye los de los primeros reyes Momo, son exhibidos en grandes
urnas de cristal.
MARCO HISTÓRICO CONSTRUCCIONES REPUBLICANAS
En las últimas décadas del siglo XIX la naciente república de Colombia inició una lenta
recuperación tras un periodo de profunda crisis política y económica debida a las luchas
de independencia y a los constantes choques entre los grupos políticos liberal y
conservador. La reactivación económica fue apoyada por la comercialización de
productos agrícolas y una primera industrialización. Este periodo fue un momento crucial
para la construcción del Estado Nación y para el desarrollo económico y urbano.
Estos cambios y mejoras en el país estuvieron acompañados por importantes procesos
sociales y migratorios. En el Caribe colombiano las familias tradicionales de la
independencia entroncaron sus raíces con exitosos comerciantes provenientes del resto
del Caribe y de diversos países europeos. También fue fundamental la llegada de una
vasta comunidad sirio-libanesa que se estableció a lo largo de toda la región. Estos
promovieron en las ciudades los ideales neoclásicos europeos de progreso, industria y
capitalismo que se reflejaron en sus viviendas y edificios comerciales.
En la historia de la arquitectura en Colombia el estilo neoclásico se ha denominado como
arquitectura republicana y corresponde al tiempo comprendido entre 1850 y 1930
aproximadamente. Se caracterizó principalmente por utilizar elementos formales de otros
estilos del pasado clásico, gótico o influencias orientales. También fue importante en este
periodo la utilización de nuevos materiales como el acero, el vidrio en grandes
proporciones y el hormigón.
El crecimiento urbano necesitaba de un nuevo lenguaje que expresara la ruptura con el
legado colonial, que pudiera manifestar un sentimiento moderno de libertad y prosperidad;
esto se logró, primero, con las obras de arquitectos importados como Lelarge, Malabet,
Cantini, Martens, Carrerá, entre otros, y luego por las de los maestros locales que imitaron
la [Link] la reactivación económica, las ciudades se transformaron a partir de los
conceptos del urbanismo moderno, se construyeron parques, bulevares y avenidas; se
demolieron antiguas murallas y barrios “incómodos”; y se levantaron nuevas edificaciones
institucionales y comerciales.
También, como resultado de los viajes al exterior de las familias de empresarios, se
comenzaron a replicar las formas y los elementos ornamentales neoclásicos en las
edificaciones. Estas tenían los recursos para importar tanto materiales de construcción
como muebles y enseres.
En el Caribe colombiano el gusto republicano en la vivienda se manifestó de tres maneras:
en primer lugar, las antiguas casonas coloniales fueron remodeladas; se modificaron las
fachadas con columnas y frisos clásicos; se cambiaron balaustradas por celosías de
madera o cemento; se instalaron cielorrasos ornamentales de yeso o latón, entre otros
cambios decorativos; asimismo, estas casas se adaptaron a necesidades funcionales,
como la luz eléctrica, para estar a tono con la nueva época. En segundo lugar, se
construyeron casas tipo quintas en nuevos barrios que reflejaron este lenguaje; estos
palacetes se rodearon de jardines y mostraron formalmente todo el repertorio de la
arquitectura neoclásica con frisos, calados, columnas, frontones, ánforas y molduras. En
tercer lugar, esta arquitectura fue imitada por poblaciones de menores recursos que
construyeron viviendas en madera y en las cuales se utilizaron tanto elementos de gusto
clásico como de origen antillano, de modo que estas casas comúnmente son
denominadas como viviendas de arquitectura republicana popular.
Las casas tuvieron terrazas exteriores y generalmente estaban bordeadas de columnatas
y pasillos, el acceso fue predominantemente central. La vivienda se hallaba usualmente
en torno a un patio que a manera de claustro repartía a las demás dependencias. Las
casas de un solo nivel en su mayoría presentaron un hall, vestíbulo o saleta que precedía
a una sala principal. En las crujías laterales se desarrollan las recámaras y en la del fondo
se ubicaron regularmente el comedor y la cocina; en algunos casos las habitaciones al
lado del vestíbulo de acceso fueron utilizadas como salas o bibliotecas. Es interesante
encontrar que, a pesar del tamaño y el refinamiento de estas viviendas, inicialmente solo
se contaba con un baño para toda la familia, lo cual fue una gran innovación para la época
Bibliografía
Angulo, Francisco. Tipologías arquitectónicas coloniales y republicanas, afinidades y oposiciones.
Cartagena de Indias, Turbaco y Arjona. Bogotá, Fundación Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano,
2008.
Arango, Silvia. Historia de la arquitectura en Colombia. Bogotá, Centro Editorial Facultad de Artes
Universidad Nacional de Colombia, 1993.
Saldarriaga, Alberto. Casa republicana. La bella época en Colombia. Bogotá, Villegas Editores, 1995.
Posada, Eduardo. Progreso y estancamiento. En: Historia económica y social del Caribe colombiano.
Barranquilla, Ediciones Uninorte, 1994.
Ripoll, María T. La élite en Cartagena y su tránsito a la República: revolución política sin renovación
social. Bogotá, Ediciones Uniandes, CESO, 2006