Filosofía popular romana: estoicismo
El estoicismo entró en la cultura romana con más ímpetu que otras corrientes, como
el epicureísmo, que tuvo su representante romano en Lucrecio. El estoicismo griego
enlaza con el espíritu romano, y ya en el siglo II después de Cristo han llegado a
conjugarse, y se convierte en el principal exponente de esta fusión cultural.
Se introduce en Roma hacia el año 150 a. C. a través de Panecio de Rodas, quien
adaptó la doctrina estoica a unos oyentes romanos, relativizándola y, por ende, dándole
un sentido más universal, al alcance de cualquiera, puesto que todos los hombres son
iguales en lo esencial. A partir de Panecio se puede decir que todo pensador romano es
más o menos estoico (Giner, pág. 78). Se dice que con Panecio, el estoicismo perdió
rigor, pero ganó en urbanidad y en influencia social y política. La labor de Panecio
consistió en reexponer el estoicismo en una forma aceptable y posibilitar su asimilación
por la aristocracia romana, mostrando que ningún otro sistema filosófico griego era tan
apropiado al espíritu romano como éste, pues postulaba virtudes como el dominio de sí
mismo, devoción al deber y espíritu público, muy apreciadas por los romanos; y
contribuía a introducir un cierto idealismo (la doctrina del Estado universal) en el
negocio, demasiado sórdido, de la conquista romana (Sabine, págs. 120-121). Panecio
contribuyó al estoicismo con una especie de humanitarismo, rebajando los ideales
ascéticos del original hasta admitir la justificación moral de las ambiciones y pasiones
humanas más nobles. Extendió la razón y la ley a todos los hombres, y no sólo los
sabios, estableciendo que hay un sentido en que todos los hombres son iguales por
encima de las diferencias concretas, y que esa igualdad natural de la razón es la clave de
la dignidad humana (Sabine, pág. 122).
Por otro lado, el estoicismo pasa de ser un marco teórico y abstracto en algo parecido
a una religión, y por ello favorece el alejamiento del individuo de la vida práctica, en un
momento en que el poder imperial invita a replegarse, invita a la intimidad intelectual.
“En realidad, el cosmopolitismo político estoico, que corresponde al interés por todos
los aspectos del saber expresado por Varrón, justificaba la abstención y la indiferencia
frente al inmenso poder despótico de la corte imperial” (Giner, pág. 79).
Los cambios más importantes que se dan en el estoicismo romano respecto del
original griego se deben especialmente a la necesidad de adaptarlo a un sector de la
sociedad romana menos culto y más alejado que el público griego del concepto estoico-
cínico del papel del intelectual. Esta revisión la llevó a cabo Carneades, creando lo que
se conoce como la Nueva Academia, de tendencia escéptica y muy crítica con el
estoicismo original.
Fruto de la influencia del estoicismo, el historiador Polibio exaltó el imperio romano
como conquista de la civilización sobre la incivilización, con su consiguiente
universalización; en la política, los emperadores Tiberio Graco (hacia el 133) y
Caracalla (hacia el 212) reformaron las leyes de ciudadanía y la extendieron
definitivamente a todos los habitantes del imperio. Pero donde más influyó el
estoicismo fue en el ámbito del derecho, humanizando viejos y duros códigos legales.
Esto ocurrió alrededor del llamado círculo de Escipión (Sabine, pág. 123).
Figuras importantes de esta corriente:
Marco Terencio Varrón
Lucio Anneo Séneca, estoico
Quinto Sextio
Epícteto, liberto
Marco Aurelio Antonio, emperador
Soción de Alejandría