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D II Adviento B

Este documento resume las lecturas y oraciones para el segundo domingo de Adviento. Se habla de preparar el camino para la llegada del Señor mediante la conversión, y se recuerda la promesa de Dios de enviar a un salvador. Las lecturas incluyen pasajes de Isaías sobre la preparación del camino en el desierto, una carta de Pedro sobre la espera paciente de la venida del Señor, y el relato del bautismo de Juan preparando a la gente para Jesús.
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Este documento resume las lecturas y oraciones para el segundo domingo de Adviento. Se habla de preparar el camino para la llegada del Señor mediante la conversión, y se recuerda la promesa de Dios de enviar a un salvador. Las lecturas incluyen pasajes de Isaías sobre la preparación del camino en el desierto, una carta de Pedro sobre la espera paciente de la venida del Señor, y el relato del bautismo de Juan preparando a la gente para Jesús.
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II DOMINGO DE ADVIENTO/Ciclo B

Moniciones y lecturas

Entrada

En este segundo domingo de Adviento la voz profética de San Juan nos indica que el Señor está cerca
y nos pide que preparemos su camino mediante la conversión personal. Hagamos nuestra esta
invitación que él nos hace.
Corona de Adviento: Encendemos dos cirios de la corona de Adviento, como signo del camino que
vamos recorriendo hacia la Navidad. Jesús, con su luz, nos ilumina.

Primera Lectura

El pueblo de Israel en el destierro oye la voz del profeta que anuncia el retorno a la patria. Como un
nuevo éxodo, Dios caminará con su pueblo.
PRIMERA LECTURA
Preparadle un camino al Señor
Lectura del libro de Isaías 40, 1-5. 9-11
«Consolad, consolad a mi pueblo, - dice vuestro Dios -; hablad al corazón de Jerusalén, gritadle, que se
ha cumplido su servicio, y está pagado su crimen, pues de la mano del Señor ha recibido doble paga
por sus pecados».
Una voz grita: «En el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para
nuestro Dios; que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y
lo escabroso se iguale. Se revelará la gloria del Señor, y la verán todos los hombres juntos - ha hablado
la boca del Señor - »
Súbete a un monte elevado, heraldo de Sión; alza fuerte la voz, heraldo de Jerusalén; álzala, no temas,
di a las ciudades de Judá: «Aquí está vuestro Dios. Mirad, el Señor Dios llega con poder, y su brazo
manda.
Mirad, viene con él su salario, y su recompensa lo precede. Como un pastor que apacienta el rebaño, su
brazo lo reúne, toma en brazos los corderos y hace recostar a las madres».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Sal 84, 9ab-10. 11-12. 13-14

R. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

Voy a escuchar lo que dice el Señor:


«Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos.»
La salvación está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R.
La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R.
El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos. R.
Segunda Lectura

San Pedro hace una llamada a la esperanza, respondiendo a la impaciencia de los primeros cristianos, a
los que dice que la promesa se cumplirá.
SEGUNDA LECTURA
Esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro 3, 8-14
Queridos hermanos:
No perdáis de vista una cosa: para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor
no tarda en cumplir su promesa, como creen algunos. Lo que ocurre es que tiene mucha paciencia con
vosotros, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan. El día del Señor llegará
como un ladrón. Entonces el cielo desaparecerá con gran estrépito; los elementos se desintegrarán
abrasados, y la tierra con todas sus obras se consumirá. Si todo este mundo se va a desintegrar de este
modo, ¡qué santa y piadosa ha de ser vuestra vida! Esperad y apresurad la venida del Señor, cuando
desaparecerán los cielos, consumidos por el fuego, y se derretirán los elementos. Pero nosotros,
confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la
justicia. Por tanto, queridos hermanos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os
encuentre en paz con él, inmaculados e irreprochables.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
ALELUYA
Lc 3, 4. 6
Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos. Todos verán la salvación de Dios.

EVANGELIO
Allanad los senderos del Señor
+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 1-8
Gloria a ti, Señor.
Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.
Está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino.
Una voz grita en el desierto: 'Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos"». Juan bautizaba en
el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados.
Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán. Juan
iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y
miel silvestre. Y proclamaba:
- «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las
sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Peticiones

SACERDOTE: A ti Padre, que renuevas a tus hijos con la gracia del Espíritu, te presentamos nuestras
súplicas, diciendo todos: ¡Ven, Señor, Jesús!

 Por la Iglesia, para que sea portadora fiel del Evangelio a todos los hombres de buena voluntad:
Oremos.
 Por los que no creen en Jesucristo, para que lleguen a descubrir la luz y la alegría del
Evangelio: Oremos.
 Por los pobres, los enfermos, los atribulados, para que encuentren la ayuda y fuerza para vivir
con esperanza. Oremos.
 Por los jóvenes, para que descubran la llamada de Jesús a seguirle. Oremos.
 Por todos nosotros, para que vivamos el Adviento con esperanza. Oremos.

SACERDOTE: Renuévanos Padre con la fuerza de tu amor y concédenos vivir en tu paz. PJNS.
Amén.

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