0% encontró este documento útil (0 votos)
79 vistas185 páginas

3 Spark

Stephen sufre quemaduras graves en un incendio e intenta salvar a una mujer que muere. Ahora está en coma en el hospital, donde los médicos lo están tratando y operando para salvar su vida, aunque él está consciente pero no puede moverse ni hablar. Se siente atormentado por no haber podido salvar a la mujer y teme que lo desconecten si no mejora pronto.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
79 vistas185 páginas

3 Spark

Stephen sufre quemaduras graves en un incendio e intenta salvar a una mujer que muere. Ahora está en coma en el hospital, donde los médicos lo están tratando y operando para salvar su vida, aunque él está consciente pero no puede moverse ni hablar. Se siente atormentado por no haber podido salvar a la mujer y teme que lo desconecten si no mejora pronto.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Rae B.

Lake
SPARK
Boys of Djinn MC 03
Sinopsis:
Spark
Arriesgué mi vida intentando hacer lo correcto. Pensé que estaba
preparado para la muerte, pero estar atrapado dentro de mi mente
con sólo dolor e ira para hacerme compañía es más de lo que puedo
soportar.
Debería haberla salvado, pero dudé. Vi las llamas y escuché sus
gritos, pero no me moví lo suficientemente rápido. Ahora debo vivir
con esa culpa. Mis hermanos intentan sacarme de la oscuridad pero
nada de lo que hacen puede salvarme. Merezco sufrir por lo que he
hecho.
Soy un idiota con todos los que se cruzan en mi camino, pero
cuando Hestia aparece para cuidar de mí, un poco de luz comienza a
iluminar mi alma abrasada.

Hestia
He tratado con pacientes problemáticos antes, pero Stephen es,
de lejos, el peor. Es difícil, grosero e insoportablemente atractivo, lo
que sólo hace que me resulte más difícil mantener la distancia.
Una cara bonita me engañó una vez, nunca más.
Las autoridades dijeron que era una de las afortunadas que logró
salir con vida de una red de prostitución. Sin embargo, todos los días
me despierto temblando de miedo esperando que alguien derribe la
puerta y me lleve de regreso. No puedo permitir que Stephen ni
nadie más me haga bajar la guardia. Mantendré la cabeza gacha,
haré mi trabajo y rezaré para que nunca me encuentren.
☠️ Descargo de Responsabilidad☠️
Este libro incluye varios acontecimientos gráficos traumáticos que
pueden ser preocupantes/desencadenantes para algunos lectores. Se
aconseja prudencia.
Capítulo 1

Spark

—¡Ahh, mierda! ¿Qué es eso? ¿Qué pasa? —Intento mover la


cabeza, pero no pasa nada. No puedo abrir los ojos. No puedo ver
quién me está tocando. No puedo hacer nada
Otra ronda de dolor me invade y grito en completa agonía.
—¡Ey! ¡Qué coño es eso! ¡Detente!—grito para que alguien me
escuche, pero ni siquiera yo me escucho.
—Tenemos que quitar esta capa de dermis. No hay forma de que
no contraiga una infección, solo espero que la detengamos a tiempo.
No sé quién es, pero la persona suena como si estuviera hablando
de quitarme la piel. ¿Por qué diablos querrían hacer eso? Una larga
sensación de raspado golpea mi brazo y con ella mi cuerpo se siente
como si literalmente estuviera siendo descuartizado,
Ay Dios mío. Esta gente habla en serio, me están quitando la piel.
—¡Deteneos! ¡Por favor! ¡Estoy despierto! ¡No veis que estoy despierto!
—Intento gritar de nuevo, pero no escucho nada. Otro largo raspado
golpea mi brazo y lucho con todas mis fuerzas para mover cualquier
cosa, para que sepan que todavía estoy consciente, que deben parar.
Después de yacer aquí por lo que parece una eternidad, dejan de
tirar de la piel de mi brazo. Tal vez se acabó. Tal vez ya me han
torturado lo suficiente. ¿Qué diablos hice para merecer esto?
—Necesitamos llegar a la piel de su espalda, sus signos vitales
son una montaña rusa. ¿Crees que podrá soportar que trabajemos en
un lugar nuevo? —dice una voz femenina.
¿Signos vitales? ¿Estoy en el hospital? ¿Estos médicos me están
haciendo esto?
—Realmente no tenemos otra opción. Necesitamos preparar esta
área para los injertos y rápido. No puedo creer que este tipo lo haya
logrado. No después de todo ese fuego. Estaba seguro de que no
habría supervivientes. Los bomberos tardaron casi una hora en
controlar todo. Nunca había visto algo como este incendio en el que
todos los que estaban dentro no murieran—dice el hombre a mi
derecha.
—Bueno, la mujer que trabajaba allí no sobrevivió. Este pobre
bastardo es el único que logró escapar que yo sepa. Me asombra.
Dijeron que trató de salvar a la mujer, pero no la sacó a tiempo. Todo
ese trabajo duro solo para que ella muriera. Es una pena—dice la
mujer y siento mi cuerpo rodar rápidamente por lo que mi frente se
presiona contra algo duro. No siento ninguna sábana debajo de mí,
solo la dureza de lo que creo que es acero.
Me duele tanto que juro que me echo a llorar. Al menos por
dentro, lo hago. No sé qué está pasando o por qué todavía puedo
escuchar todo cuando nadie puede escucharme, pero necesito que se
detengan.
—Por favor. Solo dejadme morir. ¡Oh Dios! —Empiezan a tirar algo
por mi espalda y el mismo dolor que había sentido en mi brazo
estalla en mi espalda. Sólo que esta vez es diez veces peor. Grito
fuerte y llamo a cualquiera que pueda para que venga a salvarme.
Excepto que nadie viene y nada más que el dolor me

hace compañía.
—¿Cuánto tiempo va a estar inconsciente? Quiero decir, ¿has
visto a alguien con quemaduras tan extensas como las suyas salir del
coma con todas sus facultades?
—¿Wyatt? ¿De qué estás hablando? Estoy despierto. Estoy aquí—digo,
pero una vez más no puedo escuchar mi voz.
—Oh Dios, por favor, no volváis a hacer eso. ¡Wyatt! ¡Wyatt! ¿Me
escuchas? Tal vez me he quedado sordo y por eso no puedo oírme—digo,
pero sé que ese no es el caso ya que puedo escuchar a todos a mi
alrededor.
—No puedo decir que personalmente haya visto a alguien salir
cuando estaba tan lesionado, pero eso no significa que no podría
suceder. Solo tienes que tener fe en que es lo suficientemente fuerte
para pelear—dice un hombre que asumo es el doctor.
—¿Él tiene dolor? No quiero que sufra. —La voz de Wyatt se
quiebra y sé cómo se pone con nosotros. Siempre sintió que tenía
que protegernos sin importar en qué nos metiéramos. En este
momento quiero que me proteja del dolor.
—No, no siente ningún dolor. Le hemos dado muchos sedantes
junto con algunos analgésicos por lo que no debería sentir nada en
este momento, excepto un descanso tranquilo.
—¿Tranquilo? Oh, vete a la mierda, doctor. No hay nada en esto
que sea tranquilo. —Intento moverme de nuevo, pero mi cuerpo se
siente como si estuviera atrapado en piedra. Nada reacciona como
quiero que reaccione. De hecho, nada reacciona en absoluto. Ya no
siento el duro tirón de ellos arrancándome la piel, pero todavía hay
una sensación de ardor profundo. No tanto como si estuviera en
llamas, sino casi como si mis huesos se hubieran convertido en
brasas que arden lentamente. Estoy chisporroteando por dentro.
—Está bien, quiero decir, ¿cuánto tiempo más puede permanecer
así antes de que tengamos que pensar en desconectarlo?—pregunta
Wyatt, un poco ahogado.
—¿Qué coño? ¿Me vas a matar? ¡De ninguna manera! ¡Todavía estoy
jodidamente vivo! ¡Por favor, que alguien me deje salir! ¡Socorro!—rujo
desesperadamente en mi mente, pero como siempre, no pasa nada.
No me escucho. Todo lo que puedo escuchar es ese pitido tonto del
monitor a mi lado.
—En este momento solo queremos darle a su cuerpo algo de
tiempo para sanar. Ha pasado por una gran cantidad de traumas y,
aunque pudimos colocar los injertos donde debían estar, estoy
seguro de que todavía hay bastantes lesiones internas con las que
tenemos que lidiar que aún no se han dado a conocer. Las víctimas
de quemaduras necesitan años de tratamiento y rehabilitación antes
de que sean un fantasma de lo que solían ser. Solo han pasado unos
días desde el incendio. Si aún no hay respuesta en unas pocas
semanas, entonces podemos hablar de eso. Por ahora, no tienes que
preocuparte por eso.
—Excelente. Aunque no creo que alguna vez pueda renunciar a
él.
Escucho pasos y luego la voz de Wyatt cerca de mi oído. Debe
estar abrazándome.
—Vamos, hermano, necesito que te quedes aquí con nosotros.
Todos te necesitamos. Te amamos. Hiciste todo lo que pudiste para
salvarla. No te culpes. Regresa. —Siento que algo se presiona contra
mi brazo y ya no escucho a Wyatt.
Lloro por lo que parece la millonésima vez, pero solo tengo
lágrimas silenciosas. No sé nada sobre la mujer además del hecho de
que era una amiga. Recuerdo cómo se veía cuando salté a la pequeña
tienda para salvarla. Recuerdo cómo gritaba por mí. Recuerdo la
mirada de miedo absoluto en su rostro cuando las paredes y las
vigas comenzaron a ceder a nuestro alrededor. Recuerdo la forma en
que se apretó contra mí mientras tomaba una de sus últimas
respiraciones profundas y escupía hollín negro de su boca. Sabía que
iba a morir y que no la iba a ayudar.
Esa mirada me perseguiría por el resto de mi vida, por corta que
sea.
Siento algo como si me estuviera ahogando o algo de esa
magnitud. Supongo

que eso es lo que siento al dormirme ahora. Como si me estuviera


muriendo.
—No sé qué está pasando, pero tenemos que entrar y eliminar
esa infección o no sobrevivirá a la noche.
—¿Qué diablos pasa ahora? ¿Por qué de repente me siento tan
malditamente caliente? Intento mover la mano, pero como todas las
veces anteriores, no me muevo en absoluto. En cambio, todo lo que
puedo hacer es quedarme aquí y tratar de escuchar lo que dice la
persona que está arriba de mí.
—Doctor, no hay forma de que pueda superar este tipo de
cirugía. Su cuerpo está demasiado débil. Necesitamos aumentar los
antibióticos y ver si responde a eso—dice otro hombre.
—Escuche, doctor Lin, estoy seguro de que este enfoque de
esperar y ver es lo que hacen en el lugar de donde es usted. Pero
aquí, si existe la posibilidad de que pueda hacer algo que salve la
vida del paciente, me aseguraré de hacerlo. Eso significa realizar al
hombre la cirugía para salvarle la vida que necesita. Me va a
respaldar en eso o no.
—Por supuesto, doctor Fiengold.
Si me van a operar eso debe significar que me van a poner
anestesia, para que no sienta nada. Por favor, que así sea.
—Genial, asegurémonos de que el quirófano esté preparado de
inmediato. Quiero llevarlo lo antes posible. —Escucho un montón de
cosas a mi alrededor, pero nadie se detiene para hablarme de lo que
está pasando. Supongo que puedo entender por qué no lo hacen.
Todo el mundo piensa que estoy durmiendo. ¿Por qué hablarían con
un hombre que creen que está en coma?
No puedo decir la hora correctamente. Lo que creo que se siente
como unos minutos deben ser horas, porque antes de que pueda
volver a dormirme siento el aire azotando mi cara caliente. Deben
estar llevándome al quirófano.
—Ok, ¿la anestesióloga ya está allí?—oigo decir al que creo que es
el doctor Feingold.
—Sí, ella ya está adentro y lista para nosotros—dice otra mujer.
—Oye, ¿puedes asegurarte de que me den muchas drogas? Creo que
podría necesitar más que un tipo promedio. —Intento hacer una broma,
pero justo cuando la hago, la cama choca contra algo y el dolor se
dispara a través de mi costado.
—¡Mierda! ¡Ten más cuidado!—le grito a quienquiera que me
esté empujando. ¿Cuál diablos es el punto de llevarme a que me
arreglen solo para golpearme en el camino?
—Está bien, toma un descanso—escucho a alguien decir y siento
que algo frío fluye a través de mi brazo. Me siento un poco mareado
como si acabara de tomar un montón de coñac, pero no me duermo
como pensé que lo haría.
Oh Dios, ¿eso era la anestesia? ¿Creen que me dieron suficiente?
—Muy bien, todos. Pongamos este espectáculo en
funcionamiento. Tenemos que entrar y comprobar si queda tejido
muerto. Puede perder ese riñón—dice el médico.
—¡No! ¡Oye! ¡No puedes hacer esto! ¡Por favor! ¡Detente! Oh Dios.
¡Oh Dios! ¡No!—grito, deseando que mis piernas se muevan. No me
importa si me cago encima ahora mismo. Haré cualquier cosa para
que se den cuenta de que no estoy dormido.
Siento un corte caliente y afilado en mi costado. Un dolor
candente atraviesa mi cuerpo. Quiero vomitar. Quiero temblar.
Quiero hacer algo, pero el dolor es tan intenso que lo único que
puedo hacer es gritar. Se siente como si todas las terminaciones
nerviosas de mi cuerpo estuvieran enviando señales a mi cerebro de
que tienen dolor, porque el dolor que había comenzado en mi
espalda de alguna manera rebotó por todo mi cuerpo.
No puedo soportar esto. Quiero morir. He tenido una buena vida.
Hice lo mejor que pude con lo que me dieron. Sólo quiero morir.
Mi mente comienza a dar vueltas a medida que continúan
cortando más y más mi cuerpo. Escucho tijeras cortando y objetos
metálicos golpeando la mesa. Escucho gente caminando, pero nunca
me duermo.
—Por favor. Por favor—ruego en voz baja. Todavía trato de hablar
a pesar de que sé que nadie va a ser capaz de oírme.
Un pensamiento surge en mi ya frágil ser. ¿Y si este es mi
infierno? ¿Y si esto es lo que me pasa por dejar morir a esa mujer?
Supongo que me lo merezco. Debería haberme movido más
rápido para sacarla del edificio, pero estaba esperando que el resto
del club me hiciera saber que era seguro para mí avanzar. Estaba
esperando el visto bueno mientras la mujer gritaba pidiendo ayuda.
—¡Por favor! Oh Dios. Lo siento. Lo siento mucho—grito una vez
más. Sé que es inútil, pero es todo lo que puedo hacer.
—¿Doctora Tamin? ¿Qué está haciendo?
—Creo que necesitamos otra dosis—escucho la voz de una mujer
decir.
—¿Por qué? Ya estoy en la cavidad. Tenemos que limpiar esto—
escucho a quién creo es el doctor Lin.
—Algo está mal. Nunca antes había visto este tipo de ondas
cerebrales. Creo que deberíamos aumentar los medicamentos. Algo
anda mal, estoy segura. —Siento que alguien presiona mis brazos y
luego mi cara.
—Bien. Solo muévete con esto. No intento quedarme aquí todo el
día. Tengo otra cirugía a la que necesito acudir—dice el doctor.
—¡Maldito imbécil! ¿Quieres decirme que estás apurado? ¡Esta es mi
puta vida!— grito, pero todavía no escucho nada saliendo de mi boca.
Me mantengo enojado, si este otro médico dice que tengo ondas
cerebrales anormales, entonces tal vez ella sea la que pueda ver que
no estoy dormido. Quienquiera que sea esta mujer podría salvarme
de esta tortura.
—Señor Djinn, sé que no puede hablar en este momento, pero
trate de calmarse por mí. Necesito ver si sus ondas cerebrales
disminuyen—dice suavemente la mujer cerca de mi cabeza.
—¿Cómo diablos puedo calmarme cuando mi jodido abdomen está
abierto? ¿Cómo puedes siquiera pedirme que haga algo así? —le grito a la
p q p q g g g
dama en mi cabeza.
—No veo ningún cambio. Tal vez solo estés viendo una variación
normal— dice otro médico.
—No, no vuelvas a levantar ese puto bisturí. Sé lo que hago tan
bien como tú. Algo está mal aquí—dice la mujer.
Si quiero obtener ayuda aquí, necesito intentar hacer lo que dice
la mujer. Hago lo mejor que puedo para entrar en un marco mental
meditativo. Pienso en andar en moto. Pienso en mis hermanos.
Pienso en la casa club y cuánto quiero volver allí. Lentamente,
aunque todavía percibo el dolor, siento que mi cuerpo deja de
tensarse tanto.
—Mierda esto está bajando—oigo a alguien susurrar.
Oh, joder, ¿esto funciona?
—Lo siento, necesito hacer esto solo para asegurarme.
Un dolor agudo grita a través de mi cuerpo y cualquier esperanza
de que intente calmarme sale volando por la ventana.
—¡Mierda! ¡Qué mierda es eso!—rujo en silencio.
—Madre de Dios, este hombre está despierto. Abortar. ¡Maldita
sea, aborta ahora mismo!—grita la mujer y luego siento otro
pinchazo en mi brazo.
—Lo siento mucho, señor Djinn. Estamos tratando de arreglar
esto. —Otra ola de mareo me invade. Se siente como si estuviera en
un barco. El mareo me supera y luego, antes de darme cuenta,
finalmente me estoy quedando dormido.
Capítulo 2

Spark

Una luz brillante atraviesa mis ojos y los cierro con fuerza
tratando de obtener un poco de alivio.
—¿Por qué no abre los jodidos ojos? ¿Cómo mierda pudisteis
cometer un error tan garrafal? ¡Es un puto hospital!
—Señor, le prometo que algo así no sucede normalmente. No
había forma de que supiéramos que todavía estaba sintiendo todo en
la cirugía, no hasta que la anestesióloga lo señaló. Nunca
hubiéramos pasado por la cirugía si hubiéramos sabido que tenía ese
tipo de dolor. Va en contra de todas las prácticas éticas—dice un
hombre y solo quiero golpearlo en la cara.
—Prácticas éticas o no, a mi hermano lo abrieron y lo sintió. Al
menos eso es lo que me estás diciendo. Si eso no es normal, ¿por qué
carajo mi hermano es la excepción? Ni siquiera quiero imaginar qué
tipo de tortura tuvo que soportar, porque sus médicos estaban
demasiado ocupados para buscar las señales adecuadas.
—Por supuesto que buscamos las señales adecuadas. Nuestros
médicos tienen mucho cuidado de seguir cada paso del protocolo de
seguridad que se implementa, simplemente nunca nos ha pasado
algo así. Al menos no en esta medida.
—Protocolo de seguridad hasta que están sin tiempo—me quejo. Él es
molesto. No sé quién es este médico. Aunque si es uno de los
médicos que me estaba operando, debe ser una de las razones por
las que estoy en esta situación.
—¿Qué?
—No dije nada—dice Wyatt.
Escucho pasos corriendo en mi dirección.
—¿Stephen? ¿Señor Djinn? ¿Puedes oírme? Di algo.
—Estoy alucinando—hablo pensando que voy a estar hablando
conmigo mismo otra vez. Excepto por primera vez en lo que parece
una eternidad, puedo escuchar el sonido chirriante de mi voz.
—¡Stephen! ¡Oh, mierda! ¡Hermano! No lo haces. ¡Estamos aquí!
—oigo decir a Wyatt justo a mi lado.
Intento abrir los ojos. Lenta y dolorosamente se abren y nada más
que una luz brillante me asalta. Gimo de dolor.
—Qué, ¿qué sucede?—dice el hombre a mi lado.
—Muy brillante. Duele. —Aprieto los dientes e instantáneamente
la luz brillante se atenúa. No es tan doloroso. Si estoy alucinando,
entonces no habrían podido quitarme la luz. ¿Verdad?
Trato de abrir los ojos de nuevo y directamente en mi cara está la
cara arrugada y resistente de Wyatt. Sus ojos están húmedos por las
lágrimas no derramadas y la mandíbula apretada.
—Uf, eres feo—digo y sus ojos se iluminan mientras se ríe,
tratando de abrazarme. Hay ondas de dolor alrededor de mi cuerpo
otra vez.
—¡Mierda! ¡Detente, detente, detente!—le ordeno con voz tensa y
me suelta.
—En una escala del uno al diez, ¿cuál es su nivel de dolor,
señor Djinn? —Un hombre con bata blanca se coloca al otro lado de
mí presionándome las mejillas para obligarme a abrir más los ojos.
—Cinco mil—digo sin exagerar. Si diez es el peor dolor que he
sentido, lo que siento ahora mismo es más dolor que el que nadie
haya sentido nunca. Es imposible que alguien más, haya pasado por
algo así y haya sobrevivido.
—Está bien, voy a conseguirle algo para el dolor ahora mismo.
—¡No! —Toso y rápidamente bloqueo mis músculos para no
tener que sentir el dolor que me atraviesa—. Cualquiera que sea la
medicina que me has estado dando no funciona.
—Oh, sé que la anestesia que usaron en la sala de operaciones no
funcionó. No puedo expresarle cuánto lamento que haya pasado por
algo así. Ya no usaremos ese medicamento con usted.
Intento sacudir la cabeza para hacerle saber que todavía está
equivocado.
—¿Qué Spark? ¿Qué estás tratando de decir?—pregunta Wyatt.
—Desde antes. Estaba despierto desde antes de la cirugía. Me
estabais arrancando la piel. —Tuve que respirar profundamente
entre cada oración—. Podía escuchar todo, pero no podía hablar. No
podía moverme. Estuve despierto todo el tiempo.
El hombre se lleva la mano a la boca y puedo ver que está en
estado de shock. Las manos de mi hermano aprietan la baranda de la
cama con tanta fuerza que juro que escucho el plástico duro
crujiendo.
—Eso es imposible. ¿Quizás lo soñaste? ¿Tal vez solo pensaste
que estabas despierto? No hay forma de que hayas estado despierto
todo este tiempo. —El médico se para frente a mí con la cara pálida y
las manos a los costados temblando sutilmente.
—Oh, ¿ya le dijiste a mis médicos?—le pregunto a pesar de que
ya sé la respuesta.
—No, después de todo lo que pasó, no tuvimos la oportunidad
de traerlos aquí para presentarte. Te acabas de despertar por primera
vez. Puedo ir a buscarlos—dice el médico.
—Un segundo—digo, tratando de evitar que el dolor que siento
me supere. En este momento, respirar profundamente es todo lo que
puedo hacer para evitar llorar de agonía.
—Doctor Feingold, creo que ese es su nombre. Dijo que tenía una
infección y que quería entrar y cortar el tejido muerto. Insistió en que
lo hicieran de inmediato. Tuvo una especie de discusión con otro
médico. El doctor Lin, creo que se llamaba. Él no es de aquí y quería
darme una ronda de antibióticos más fuertes, porque estaba seguro
de que mi cuerpo no podría soportar la cirugía. El doctor Feingold
no quería oír hablar del método de esperar y ver; quería mejorarme
de inmediato. Fue en la sala de cirugía que descubrí que solo tenía
tanta prisa, porque tenía otra cirugía programada. Estaba apurado
por terminar conmigo para poder pasar al siguiente paciente.
Estuvieron un tiempo en la habitación cuando me trajeron por
primera vez. —Respiro hondo y miro a mi hermano. Sé que se va a
molestar porque lo escuché hablar sobre esto, pero necesito que
sepan cuánto tiempo hacía que estaba despierto para que no crean
que esto es solo algo que escuché en la sala de operaciones—.
Escuché hablar a Wyatt y a otro doctor. Le preguntó cuánto tiempo
más sería capaz de sobrevivir en coma antes de que tuvieran que
pensar en desconectar...
—¡Spark! No iba a hacerlo. Solo quería saber cuándo iban a
empezar a hablar conmigo al respecto. Nunca me daría por vencido
contigo, hombre. Nunca—salta instantáneamente Wyatt en defensa.
Justo como pensé que haría.
—Lo sé, Wyatt. Te escuché, hermano. Le dijiste que incluso
entonces no pensabas que alguna vez renunciarías a mí. Sé que no
estabas tratando de matarme. —Trago un poco y siento como si mi
garganta estuviera forrada con papel de lija.
—Dios mío, lo siento mucho. No creo que nadie creyera que algo
así podría suceder jamás. Especialmente no en la medida en que le
ha pasado a usted. Estaba seguro que tal vez fuera algo aislado al
momento en que estaba en la cirugía, pero veo que no es el caso. Ha
soportado algo que estoy seguro muy pocos han soportado y vivido
para hablar de ello, señor Djinn. No puedo expresar cuánto lamento
que esto le haya sucedido bajo nuestro cuidado. Necesito ir a
consultar con mi equipo, pero si necesita algo para sentirse más
cómodo, cualquier cosa, solo hágamelo saber.
Lo miro y luego a mi hermano. Ni siquiera quiero preguntar esto,
pero después de todo lo que me ha pasado, supongo que no es una
pregunta tan extraña.
—Si me duermo otra vez, ¿me quedaré atrapado de nuevo?
¿Podré volver a despertarme?
Los ojos de Wyatt saltan hacia el médico y espera la respuesta.
Aparentemente, esto no es tan extraño como pensaba.
—No hubo inflamación en su cerebro y logramos controlar la
infección con antibióticos, por lo que no debería haber ninguna
razón para que su cuerpo lo empuje nuevamente al coma. Si duerme,
creo seguro que podrá despertarse sin problema. Pero eso es solo en
mi opinión médica, por supuesto, como sabe, han sucedido cosas
muy extrañas en lo que respecta a usted.
—Gracias, Doc, eso es muy reconfortante—digo poniendo los
ojos en blanco y mirando hacia otro lado. Supongo que no me
dormiré.
—Lo siento, Stephen, pero es lo que llamamos una anomalía
médica. No hay forma de que sepamos qué afectará a su cuerpo.
Puedo esperar y creer que estará bien. Pero ese podría no ser el caso,
después de todo, estaba seguro de que estaba completamente bajo la
anestesia antes de que comenzáramos la cirugía—dice el hombre.
Miro su abrigo, pero no veo una etiqueta con el nombre, solo el
bordado genérico del nombre del hospital.
—¿Quién eres?
—Soy el doctor Lin. Es un placer conocerte. —Me sonríe
ligeramente—. Duérmete, no hay nada que puedas hacer para
detenerlo. Haremos todo lo que esté a nuestro alcance para
asegurarnos de que te despiertes de nuevo—dice y tengo que tomar
sus palabras al pie de la letra. Estoy muy cansado.
Me siento como si acabara de correr un maratón de trescientos
kilómetros sobre carbones encendidos. No quiero sentir más este
dolor.
—No tienes que quedarte, Wyatt. Sé que tienes cosas que manejar
en casa—susurro mientras intento cerrar los ojos.
—¿Qué? De ninguna manera hermano. No te estoy dejando. No
voy a dejarte aquí para que hagas esto por tu cuenta—me dice y yo
maldigo.
He estado haciendo esto por mi cuenta desde que llegué aquí. No
hay nada que Wyatt pueda hacer para ayudarme. Siempre voy a
estar solo en este infierno.
Capítulo 3

Spark

Cuando me despierto la siguiente vez, no solo estoy rodeado por


mis hermanos, sino también por al menos otros cuatro médicos que
parecen estar mirándome como si fuera un maldito paciente
milagroso.
—Hola, hermano, tienes mucha gente aquí para verte. —Wyatt
corre hacia un lado de la cama cuando ve que estoy despierto.
—¿Para qué diablos? —No soy un puto espectáculo secundario,
¿por qué necesito una audiencia?
Lo veo apretar la mandíbula. No está acostumbrado a que
ninguno de nosotros le hable así, pero en este momento no me
importa si mi actitud me mete en problemas. Honestamente, ¿qué es
lo peor que me va a hacer? ¿Patearme el culo? Porque ya he pasado
por el infierno. No hay mucho que él pueda hacer que me dé miedo.
—¿Qué quieres decir con para qué? Nadie aquí ha oído hablar de
alguien que haya estado despierto durante toda esa mierda y haya
sobrevivido, Spark. Eres como un puto superhéroe para ellos. —
Cody es el que habla esta vez.
—No soy un maldito superhéroe. Soy un paciente, Un paciente
que está cansado y no tiene ganas de que lo pinchen o hurguen. No
tengo nada más que decir. Ellos saben lo que pasó. Ahora estoy bien.
Quiero que me dejéis solo—le respondo con brusquedad y él
retrocede visiblemente.
—Mierda, ¿cuándo diablos te volviste un maldito idiota?—
pregunta Brendan desde el borde de mi cama.
—Cuando me arrancaron la piel del cuerpo… ah y cuando dejé
morir a esa mujer por inhalación de humo. En algún momento de
esos. —Miro a Brendan esperando que diga algo más.
—Joder, Spark, todos aquí saben que hiciste lo mejor que pudiste.
Nadie te culpa por lo que le pasó a ella—dice Wyatt a mi lado.
No puedo contener la ira por más tiempo. Grito tan fuerte que los
médicos en la sala saltan en estado de shock.
—¡Yo me culpo! ¡Sí! No me importa lo que piensen los demás. Sé
lo que debería haber hecho. Sé qué más podría haber hecho. No
necesito que ninguno de vosotros intente hacerme sentir mejor
acerca de la situación. Nunca va a suceder.
Dejo caer la cabeza sobre la almohada y cierro los ojos con fuerza.
Pasé tanto tiempo tratando de forzar mis ojos para que se abrieran y
ahora que lo hacen, todo lo que quiero es que se cierren de nuevo.
No quiero ver a ninguna de estas personas.
—Stephen—dice Wyatt.
—Solo vete. No tengo ganas de celebrar, ni de hablar. No necesito
un hombro sobre el que llorar. Solo quiero estar solo—digo con los
dientes apretados.
—Hermano, no creo…—dice Cody.
—¡Maldita sea! —Golpeo las manos sobre la cama y ese
movimiento es suficiente para desencadenar una reacción en cadena
de dolores punzantes a través de mi cuerpo. Parece que esta parte de
mi cuerpo todavía se está recuperando de todos los injertos y
cirugías. Cuanto más dolor tengo, más enojado me pongo. Cuanto
más me enfado, más maldigo a todo el mundo.
—Está bien, muchachos, es hora de que le demos al señor Djinn
un poco de espacio—dice uno de los doctores y escucho a todos salir
de la habitación. Cuando abro los ojos de nuevo, la estéril habitación
del hospital está vacía además de los pocos muebles y yo.
Cierro los ojos otra vez e incluso estando solo, ella todavía me
persigue. Esto puede ser un dolor peor que tener mi cuerpo abierto y
estar atrapado en mi mente.

Un Mes Después

—Te están trasladando a un centro de rehabilitación. Tienes que


hacer lo que los médicos y las enfermeras te digan, Spark. —Wyatt
intenta hablarme, pero como cada vez que viene, no tengo más de
cuatro palabras para decirle. Simplemente no quiero hablar con
nadie. ¿Qué hay que decir?
—Claro—gruño.
Los médicos finalmente me dieron un régimen para el dolor que
creen que funcionará para mí. Tuvieron que combinar opioides, pero
ya no me quieren dar más sedantes. Dicen que cualquier tipo de
cirugía que me hagan en el futuro tiene posibilidades de resultar
igual que ésta. No tengo muchas ganas de eso.
—¿Qué coño te pasa? Sé que has pasado por una mierda
traumática. Todos lo entendemos, pero ¿cómo mierda te ayuda
alejarnos a todos? ¿Crees que te hará sentir mejor por lo que pasó?
Esta no es la forma de hacerlo, Spark. Estás alejando de tu vida a las
personas que se preocupan por ti. ¡Somos tu maldita familia! —
Golpea con la mano el reposabrazos de la silla de ruedas en la que
estoy sentado. No la necesito, pero las enfermeras no quieren correr
el riesgo de que me caiga con toda la medicación que debo tomar
para controlar mi dolor.
—No me va a hacer sentir mejor, Wyatt. Pero me va a permitir no
fingir. ¿Crees qué si voy a casa contigo, bebo una cerveza, lavo algo
de ropa, encuentro una mujer para follar, borraré la mierda que pasa
por mi cabeza? No lo hará, no tengo la energía para hacer esa
mierda, Wyatt. Si no quieres tratar conmigo, no lo hagas. Si el resto
de los muchachos no quieren tratar conmigo, el mismo trato. No me
obligaré a vivir una puta mentira para vuestro beneficio. Esa mierda
no va a suceder, así que supéralo. —Lo miro por un segundo para
ver si tiene algo más que decir. Cuando no dice nada más, me vuelvo
hacia la ventana y miro

cómo cae la nieve. Va a ser un mal invierno. Ya puedo decir eso.

Dos Semanas Después


He pasado por tres diferentes terapeutas ocupacionales y físicos.
Ninguno de ellos parece querer tratar conmigo a largo plazo. Dicen
que me he dado por vencido. No puedo decir que no estoy de
acuerdo. Merezco ser castigado por lo que he hecho, aunque todos
me digan que no lo hice. Ellos no saben lo que yo sé. No saben lo
cerca que estoy de perderme por completo.
—Señor Djinn, por favor, trabaje conmigo un poco. —La
terapeuta ocupacional vuelve a intentar ayudarme a doblar la
pierna. Tengo la mayor parte de mi rango de movimiento, pero mis
músculos todavía están bastante débiles. Además de eso, a los
médicos les preocupa que los injertos puedan fallar si no empiezan a
recibir el flujo de sangre adecuado. Dicen que tengo que hacer eso
mediante el ejercicio.
—He terminado. —Saco mi pierna de su agarre y la mujer ni
siquiera pelea conmigo por eso. En lugar de eso, simplemente
resopla, levanta las manos y se aleja.
—Sabes que nunca mejorarás si no haces lo que dicen los
terapeutas—dice un hombre que he visto desde que estoy aquí. Le
falta la pierna por debajo de la rodilla.
—¿Los terapeutas te van a devolver la pierna?—le pregunto y la
actitud alegre que el hombre acababa de tener se ha ido. Me mira
negando con la cabeza y creo que está a punto de volver a sus
entrenamientos, pero agarra las muletas y se acerca a donde estoy
sentado.
—No, nunca van a poder devolverme la pierna. Esa parte de mí
se ha ido. Está en el pasado y no importa cuánto desee regresar para
recuperarla, sé que no puedo. Tengo que aceptar que se ha ido. Esa
es la única manera de superar una mierda como ésta. Tienes que
aceptar lo que es y pasar a lo que puedes hacer con la situación en la
que te encuentras ahora. —Es un tipo joven, entre veinte y treinta
años.
—Ese es el puto problema, la parte que están tratando de arreglar
no es mi pierna o mi brazo. Está dentro de mí. Están tratando de
arreglar algo dentro de mí que no se ha ido, solo está acurrucado y
muriendo. No puedo escaparme de eso. No puedo conseguir una
maldita prótesis. Solo tengo que esperar a que muera por completo y
me lleve con él. —Aparto la mirada. No sé qué me hizo derramar
mis entrañas con él de la forma en que lo hice, pero todo era cierto.
Agarro la silla de ruedas y me meto en ella. Me he caído demasiadas
veces para que me permitan caminar solo.
La enfermera viene de un lado y me ayuda a llegar a mi
habitación. El pequeño espacio donde puedo estar solo con mis
pensamientos y pesadillas. El fuego me persigue y los gritos de
ayuda de Margot continúan repitiéndose en mi mente.
No sé cuánto tiempo me van a mantener aquí, pero tienen que
darse cuenta de que ninguna rehabilitación, ningún terapeuta y
ninguna palabra amable me sacarán de estas llamas.
Capítulo 4

Spark

—Tenemos que hablar, hermano. —Wyatt viene a sentarse a mi


lado en la cama antes de gemir y alejarse. Huelo, sé que lo hago. No
me importa.
Mi mandíbula está cubierta de barba y me niego a dejar que las
enfermeras me laven. Cuanto más tiempo me siento aquí, más
profundo caigo en este pozo de desesperación. Ya me han visto al
menos dos psiquiatras distintos. Todos me hablan como si se
supusiera que debería estar agradecido de haber superado mi
trauma con mi vida. Mi vida es un milagro y la estoy
desperdiciando. Toda esta mierda de la que desearía que me
libraran. Los únicos que han tratado de mantener las cosas reales
conmigo son mis hermanos, pero ya he dejado muy claro que no
quiero ver a ninguno de ellos. Wyatt es el único que aún viene.
—No tengo nada de qué hablar. —Cruzo las piernas una sobre la
otra, la piel en el tendón de la corva de mi muslo derecho de donde
habían colocado un injerto todavía está tirante.
—Honestamente, me importa un carajo si no tienes nada de qué
hablar. No sé qué te pasa. Nadie lo sabe y te niegas a dejar que
alguien se entere, pero no voy a renunciar a ti. La misma mierda que
dije mientras estabas en coma es lo que digo ahora. No me voy a
rendir. —Intenta atrapar mi mirada, pero no me molesto en mirarlo.
—Bien por ti, Wyatt. —Veo por el rabillo del ojo que está
abriendo y cerrando las puños. Lo estoy frustrando. Demasiado.
—He hablado con los doctores y los terapeutas. Ninguno de ellos
piensa que la rehabilitación te esté haciendo bien. Más bien, no creen
que la rehabilitación aquí te esté haciendo ningún bien—dice y es lo
primero que realmente capta mi atención.
—Yo podría haberte dicho eso, Wyatt. Estás perdiendo tu tiempo
y el de los demás. —Niego con la cabeza y vuelvo la mirada hacia la
ventana.
—Bueno, nos las hemos arreglado para pensar en una idea que
creemos que podría ayudar mejor que lo que estamos haciendo aquí
—dice Wyatt, acercándose un poco más a mí—. Te vamos a llevar a
casa.
—Bueno.
—Pero con la excepción de que tienes un terapeuta allí. Estarás en
la comodidad de tu casa y tendrás acceso a tus cosas, pero aún
necesitas mejorar.
Él está completamente loco. ¿Cómo diablos va a lograr eso? Sé
que tenemos mucho dinero, pero ¿por qué mierda gastaríamos la
mayor parte en un terapeuta particular? Sé lo caro que es algo así.
—No, no lo necesito. Alguien que lo necesite más debería hacer
uso de eso. Solo quiero ir a casa y meterme en mi cama.
—¿Qué mierda quieres decir con que no lo necesitas? Apenas
puedes caminar. —Wyatt me mira con el ceño fruncido y señala mis
piernas flacas.
—Eso es una mierda. Puedo caminar bien, simplemente no me
dejan salir de la puta silla de ruedas.
—¿Sí? —Wyatt retrocede unos pasos—. De acuerdo, levántate y
camina.
Lo miro poniendo los ojos en blanco y luego aparto la mirada. No
tengo tiempo para sus jodidos juegos. Le estoy diciendo que puedo
caminar, así que debería ser el final.
—Vete a la mierda.
—¡No, tú vete a la mierda! Estás sufriendo, lo entendemos. ¡Pero
no eres el único que sufre! ¡Dices que puedes caminar, mueve el culo
y hazlo! —me ladra Wyatt y es la primera vez desde que estoy en el
hospital que realmente demuestra de alguna manera que no va a
mimarme por el resto de su vida.
—Bien, si soy capaz de hacerlo, ¿me dejarás en paz acerca de
tener a un maldito extraño viniendo a mi casa a cuidarme?
—Sí—dice, pero da un paso más hacia atrás.
No está ni a cuatro metros de distancia de mí. No sé lo que le
dijeron los médicos, pero no estoy tan avanzado.
Saco las piernas de los pequeños reposapiés que las sujetan y las
coloco en el suelo. Un agradable punzante dolor comienza por solo
un segundo en mi muslo antes de disiparse. Me pongo de pie y antes
de dar el primer paso siento que me tambaleo.
Joder, esto podría no ser tan fácil como pensaba. Concentro toda
la energía que tengo en mis pies. Ni siquiera los levanto muy alto.
Los arrastro. Si no los levanto, tendré menos posibilidades de
tropezar.
Doy unos cinco pasos en dirección a Wyatt y ya tengo gotas de
sudor en la frente. Esto realmente me está agotando y no he hecho
nada. Mis ojos se quedan pegados a mis pies.
—Spark—me llama mi hermano y levanto la cabeza para ver qué
quiere.
Esto es lo que quiere.
Mi cabeza da vueltas ligeramente y mi rodilla derecha se dobla, y
caigo.
Wyatt se lanza hacia mí y me atrapa antes de que me desplome.
—Espera Spark, te tengo. —Me sostiene por debajo de los brazos
y trata de ayudarme a volver a la silla de ruedas.
—¡Quítate de encima! Puedo hacerlo solo. —Libero los brazos de
un tirón y lentamente regreso a la silla. ¿Qué tan jodidamente inútil
puedo ser? Ahora voy a ser una jodida carga para mi familia.
Excelente.
—Tienes mucha suerte de ser mi hermano, porque si no lo fueras,
te juro por Dios que estaría tirando tu desagradecido culo por la
ventana—me gruñe Wyatt.
—Oh, ¿eso es todo lo que te detiene? ¿Un poco de sangre? —
Aprieto la mandíbula y miro hacia otro lado. No quiero su maldita
compasión o su lástima. No quiero nada de él, ni de nadie más. Solo
quiero estar solo.
—He llegado al límite, Spark. Todos lo hicimos. Vas a volver a
casa en unos días. Vas a tener un terapeuta que te ayude a volver a
ser lo que solías ser y volverás con nosotros. Este no eres tú y hasta
que vuelva a ver a mi hermano no voy a dejar de presionarte para
que te mejores. —Wyatt se aleja de mí y me deja sentado en la silla
de ruedas con un gran puchero en la cara.
—Por cierto, date una jodida ducha. Hueles a mierda hervida—
dice y me mira por última vez antes de irse.
Dejo escapar un suspiro de molestia y vuelvo a mi cama. No
importa si tengo un terapeuta aquí o allá, no me van a poder ayudar.
De la misma manera que sé que Wyatt va a estar esperando para
siempre que regrese con ellos. No puedo volver a ser el que era. Esa
persona se ha ido.
Capítulo 5

Hestia

No puedo creer que me haya inscripto para esto.


No soy el tipo de persona que evita una situación difícil, pero
esto es más que un escenario difícil. Es mi maldita pesadilla hecha
realidad. He estado trabajando para el centro de rehabilitación
durante los últimos dos años. Conseguir trabajo fue una de las
primeras cosas que hice después de todo lo que pasó. Necesitaba
encontrar una manera de recuperar una parte de lo que era.
Trabajar con pacientes siempre me ha hecho sentir completa y
necesitaba eso después que me hubieran despojado poco a poco de
todo. Por lo general, voy a las casas de los pacientes ancianos y me
quedo con ellos hasta que ya no necesitan ayuda o son transferidos a
cuidados a largo plazo. Elegí a los ancianos, porque estoy a salvo con
ellos. Tiendo a mantenerme alejada de las personas más jóvenes,
porque incluso aun cuando están tratando de sanar, todavía existe la
posibilidad de que me dominen. No quiero correr ese riesgo.
Cuando Bridget vino a mí con este caso, le dije que no de
inmediato. El hecho de que ella sea mi jefa no significa que deba
aceptar todo lo que me ordena. El problema de decirle que no a ella
es que, además de ser mi jefa, hemos desarrollado una especie de
amistad muy estrecha. Había pasado por todos los candidatos
viables para ayudar a este paciente y ninguno funcionó. Es un
hombre insufrible. Al menos eso decía uno de los informes sobre él.
Bridget me había suplicado y suplicado que lo aceptara hasta que
finalmente, no tuve más remedio que aceptar. Me vendría bien el
dinero y, por lo que le dijeron, los cuidadores del hombre estarían
dispuestos a pagar en efectivo. Eso es una ventaja ya que la
rehabilitación siempre está esperando los pagos de las compañías de
seguros. Todo eso suele llevar largos periodos de tiempo. Los pagos
en efectivo son inmediatos.
—Vas a sentarte allí y hacer pucheros todo el día, ¿verdad?—me
pregunta Bridget mientras saco otro par de leggings de mi cajón y
me tomo mi tiempo para doblarlos.
—Sí, voy a hacer pucheros, dar pisotones con los pies y tener una
rabieta en toda regla—me quejo con ella.
—¿Honestamente qué crees que va a pasar?—me pregunta,
inclinando la cabeza hacia un lado. Ella sabe parte de lo que me
pasó, pero no lo sabe todo. Nunca le he contado a nadie todo lo que
me había pasado.
—No sé qué va a pasar. Pero ese es el problema, no quiero que
pase nada. Simplemente no quiero que me pongan en una situación
en la que algo pueda pasar. —Suspiro y dejo caer los leggings—. No
creo que realmente puedas entender lo que está pasando por mi
cabeza en este momento, Bridget.
—No puedo, cariño. Sé que no puedo, pero sé que no todos los
menores de setenta y cinco años son una amenaza para ti. No quiero
que vivas tu vida con miedo. He tenido bastantes interacciones con
el hermano y el paciente. Parecen muy buenas personas. El paciente
necesita a alguien que no se dé por vencido con él. Necesita un poco
de amor duro que estoy segura de que puedes darle. Está golpeando,
en sentido figurado, a cualquiera que se le acerque. Tan horrible
como es decirlo, sé que puedes tomar el golpe, devolverlo y
ayudarlo en el proceso. Ha pasado por cinco terapeutas diferentes y
nadie ha podido comunicarse con él. Eres legítimamente mi última
esperanza o vamos a perder a este paciente.
Resoplo y me dejo caer de nuevo en la cama.
—¿Entonces básicamente estás diciendo que como soy una perra
de corazón frío, soy perfecta para el trabajo?
Se inclina sobre mí y me da palmaditas en la pierna.
—No tienes el corazón frío. ¿Quizás un poco helado?
—Te odio. —Me doy la vuelta y grito en mi almohada antes de
que Bridget y yo sigamos empacando la pequeña cantidad de
pertenencias que voy a llevarme mientras estoy en mi trabajo como
fisioterapeuta particular de Stephen Djinn.

—¡Oh, no, por favor, solo déjame ir! No diré una palabra. No diré nada.
Toma lo que quieras y vete.
Todo se siente caliente. Su aliento se siente como si estuviera derritiendo
mi piel.
—Ya veo lo que quiero. Eres la mujer perfecta para dármelo también. —
Sus dientes amarillentos de alguna manera parecen brillar más a la luz de la
luna.
Vuelvo a intentar luchar. Me empujo contra sus brazos, pero él no hace
nada más que reír más fuerte.
—¿Adónde mierda crees que vas? No hay nadie por aquí. Solo somos tú,
yo y el jodido desierto. ¿Creíste que haría esto si pensara que alguien
vendría a ver cómo estás? No soy tan estúpido, mi dulce niña.
—¡Quítate de encima!—vuelvo a gritar y cierro los ojos con fuerza
mientras él tira de mis bragas y se baja los pantalones.
Se clava entre mis piernas y por mucho que trato de quitármelo de
encima, sé que no se va a mover. Sé que me va a violar de formas que nunca
pensé que me violarían.
Había pensado que era un amigo. Pensé que estábamos haciendo un
verdadero progreso con su tratamiento. Me contó una triste historia tras
otra solo para acercarse a mí. Jugó conmigo como ningún otro.
La ira vuelve a atravesarme como una tormenta y siento una oleada de
fuerza. Me incorporo y muerdo su cara tan fuerte como puedo.
—¡Ahh! ¡Maldita perra! ¡Vas a pagar por eso! —Todavía no se baja de
mí, en lugar de eso mete su sucia polla dentro de mí a pesar de que mis
paredes secas intentan expulsarla. Mete su polla mientras me golpea una y
otra vez. La fuerza de los golpes y los empujones de sus caderas hacen que la
bilis me suba a la garganta.
Vomito y giro la cabeza para no tener que mirarlo más. Yo me hice esto.
No debería haber confiado en él tan fácilmente. No debí dejar que se acercara
tanto a mí.
Después de unos minutos, gime y se sacude, corriéndose dentro de mi
cuerpo para agregar más insulto a la herida. Me duele el cuerpo por todas
partes. Al menos ahora se acabó. ¿Verdad?
Camina hacia su bolso y saca una mordaza. Me arrastro hacia atrás, mis
ojos se abren cada vez más cuando lo veo estirarse y sacar un par de esposas
de la bolsa.
—No, por favor. ¡Solo vete, por favor!—le suplico y lloro mientras me
arrastra por el suelo de madera y me esposa al radiador.
—¿Irme? Ahora, ¿por qué haría eso cuando estás aquí para divertirme
todo el tiempo que quiera? Nunca me iré. Hasta que mueras en mi polla,
estaré aquí. Nunca te dejaré

Hestia... Nunca.
Mi cuerpo se sacude incorporándose. Lágrimas y sudor corren
por mi rostro.
Mis ojos recorren toda la habitación en busca de él o cualquier
otra amenaza. Cuando veo que no hay nadie aquí, presiono una
mano en mi boca y lloro un poco más fuerte hasta que mi cuerpo se
calma un poco. Ha pasado un tiempo desde que tuve una pesadilla
tan mala como ésta. Pensé que había terminado con ellas.
—Fuera de aquí. Déjame en paz. —Levanto las rodillas hacia el
pecho y dejo caer la cabeza contra ellas. Presiono los puños contra el
costado de mi cabeza y golpeo mi cráneo tratando de sacudir los
recuerdos que se repiten en mi mente.
—Ahora se ha ido. Lo sabes—me repito a mí misma. El problema
es que no sé si eso es completamente cierto.
No he tenido ningún cierre desde ese mes que estuve como rehén
en mi propia casa. Un día, me las arreglé para escapar mientras él
iba a buscar más comida. La policía nunca lo encontró. Aunque me
aseguraron que nunca volvería a mostrar su rostro, me mudé lejos
para asegurarme de que nunca me encontraría. Aun así, no puedo
evitar sentir que cada vez que doy la vuelta en una esquina él estará
allí de pie esperándome.
Inclino la cabeza hacia atrás y miro el ventilador de techo que
gira.
Sé exactamente qué desencadenó esta pesadilla. Es esta estúpida
tarea en Patis. ¿Qué diablos me haría pensar que estaba lista para
manejar a un paciente joven a tiempo completo? Sé mejor que hacer
esto de nuevo. Cuando salí de la escuela y comencé a trabajar como
fisioterapeuta, ayudaba principalmente a adultos jóvenes. Sentía que
podía ayudarlos a vivir una vida plena y feliz, si podía ayudarlos a
superar cualquier dolencia física que tuvieran. Fue gratificante. Fue
una maldita trampa.
—Estúpida. ¡Tan jodidamente estúpida! —Me acerco a la
habitación de invitados que había convertido en un gimnasio en casa
y me pongo un par de guantes de boxeo. Nada saca mejor mis
frustraciones que fingir que le estoy dando una paliza al imbécil que
me hizo esto.
Golpeo la bolsa durante horas hasta que mi cuerpo se siente
como si fuera a desmoronarse en el suelo. Sin embargo, mi cerebro
todavía no muestra signos de ceder. No puedo salir del bucle de los
recuerdos y hoy tengo una reunión con el paciente y su cuidador.
Necesito poner mi cabeza en orden para poder actuar como la
profesional que soy e inventar alguna razón por la que tengo que
renunciar. Bridget se va a enfadar, pero tendrá que superarlo.
Simplemente no puedo hacer esto. No puedo ponerme en peligro de
nuevo.
Capítulo 6

Spark

—Sal de la maldita cama—dice Wyatt irrumpiendo en mi


pequeña cabaña.
—¿Para qué? No necesito levantarme de la cama. No voy a ir a
ningún lado. Solo déjame en paz—me quejo y trato de darme la
vuelta.
—Te dije que el fisioterapeuta vendría hoy. Van a estar aquí en
cualquier momento y parece que no te has duchado en días. —Wyatt
se acerca a mi armario y saca algo de ropa para mí como si fuera mi
puta madre.
—Hace días que no me ducho y quiero seguir así. Prefiero mi
almizcle natural, gracias. —Le disparo una sonrisa sarcástica.
—Sí, estoy seguro de que sí. Has estado con ese hedor durante
tanto tiempo que probablemente ya te hayas acostumbrado.
—No voy a reunirme con ningún fisioterapeuta, Wyatt. No
necesito uno. No sé cuántas malditas veces tendré que decirte esa
mierda. Solo déjame tranquilo y mejoraré a mi propio tiempo.
Wyatt finalmente se detiene y me mira con ojos tristes.
—¿De la misma manera que me dijiste que no necesitabas un
psiquiatra para hablar sobre la mierda que pasó en el hospital? ¿De
la misma manera en que me dijiste que las pesadillas mejorarían? No
pareces saber qué coño necesitas. Sigo siendo tu hermano mayor y
hasta que me demuestres que no te vas a quedar sentado aquí y
consumirte, te diré lo que necesitas. Se da la vuelta y saca otro par de
pantalones deportivos.
—Lo que sea, me reuniré con ellos. Pero no puedes obligarme a
hacer nada que no quiera hacer. Es solo una maldita pérdida de
dinero. —Me encojo de hombros, me quito la camiseta y me pongo
la que Wyatt acaba de tirarme.
—¿Ni siquiera vas a intentar lavarte el culo? —Levanta un lado
de la boca con disgusto.
—Si no les gusta cómo huelo, tal vez no deberían estar trabajando
aquí. —Espero a que diga algo más y me sorprende gratamente
cuando levanta las manos en señal de derrota. Supongo que está
eligiendo sus batallas.
Me quito los pantalones y me pongo el par nuevo.
—Mira, ya estoy todo vestido.
—Bien, ¿comenzaste a limpiar la habitación de invitados?
—¡Espera! ¿Espera un maldito minuto? ¿Por qué diablos este
terapeuta tiene que quedarse aquí? Tenemos mucho espacio en la
casa club para un invitado. Quiero mi maldita privacidad.
—El terapeuta tendrá su propia habitación, tú tendrás tu
privacidad. ¿Honestamente me acabas de decir que debería llevar a
un extraño a la casa club? Realmente te estás volviendo loco. —Me
fulmina con la mirada e instantáneamente sé que lo que dije está
mal. Se supone que nadie debe estar en la casa del club sin la clara
invitación del presidente. Ese sería Wyatt. Se toma su posición en
serio, todos lo hacemos.
—Lo siento—me las arreglo para gruñir—. Aun así, no quiero que
quienquiera que sea se quede aquí. ¿Por qué no les dejas usar una de
las otras cabañas? Brendan nunca está en la suya. Ellos pueden
dormir allí.
—Esa está del otro lado de la propiedad. Tendrían que caminar
más de un kilómetro y medio hasta aquí todos los días. No voy a
hacerles eso.
—Entonces, básicamente, lo que me estás diciendo es que tengo
que estar incómodo para asegurarme de que la persona que no
quiero que esté aquí, esté cómoda. ¿Qué clase de mierda es esa?—
digo con tono de mofa y me acerco a la cómoda para tomar mi
medicamento para el dolor. Ya puedo sentir la migraña comenzando
a formarse detrás de mis ojos. Esta mierda me está estresando y en
este momento parece que nadie está escuchando lo que quiero hacer
con mi maldita vida.
—Deja de ser un maldito idiota, Spark. Ellos vienen. Va a suceder.
Están aquí para ayudarte, lo quieras o no. Están aquí para ti. Lo
menos que puedes hacer es darles un espacio cálido y seguro para
hacer su trabajo. Si nunca quieres hablar con ellos, no lo hagas. Por la
forma en que estás actuando en este momento, estoy casi seguro de
que quienquiera que sea no va a durar más de unos pocos días
tratando de entrar en esa dura cabeza tuya. —Wyatt niega con la
cabeza y se va sin dejarme responder nada. Sé que tiene buenas
intenciones, pero no puedo con todos ellos tratando de cuidarme
como una especie de inválido. Estoy hecho un lío, tanto mental como
físicamente. Se supone que no debo mejorar. ¿Por qué diablos
debería tener una segunda oportunidad de vivir mi vida cuando
Margot nunca volverá a respirar?
Me recuesto en la cama y miro hacia el techo para ver cuáles son
mis opciones en este momento. Podría hacer lo que mis hermanos
me piden que haga solo para complacerlos, podría rechazar por
completo cualquier tipo de ayuda que me brinden, o simplemente
podría largarme. Si ya no estoy aquí, no pueden forzarme a hacer el
tratamiento que creen que necesito.
Solo necesito unos días para recuperarme antes de pensar en
hacer eso. Nunca he estado lejos de mis hermanos, así que decidir
dejarlos ahora es un gran problema.
Escucho el sonido de un coche deteniéndose y luego a Wyatt.
Debe estar afuera esperando a quien sea.
Me quedo en silencio haciendo todo lo posible para escuchar a
escondidas la conversación que está teniendo con mi nuevo
prestador de atención médica. Estoy seguro de que les dirá un
millón de cosas que deben tener en cuenta conmigo. Él actúa como si
yo necesitara una etiqueta de advertencia o algo así. No soy
diferente de lo que he sido nunca. Simplemente no me suscribo más
a la mierda.
—Oye, lo siento. No esperaba una mujer. Le habría dicho al
centro de rehabilitación que puede ser demasiado para ti.
No escucho lo que dice la persona, pero sé que es una mujer. No
necesito a ninguna mujer aquí tratando de atenderme solo para
poder hacerla llorar. Ya terminé con eso.
—Claro, entiendo completamente que eres capaz. Es solo que mi
hermano no es la persona más acogedora del mundo. Ha pasado por
muchas cosas recientemente.
La triste historia. El bastardo me está haciendo sonar como un
maldito niño huérfano o algo así. Me pregunto cuándo le dirá que no
puedo irme a dormir sin despertar llorando. Solo añádelo al desfile
de lástima.
—Él tiene debilidad en las piernas y los brazos. Estuvo en coma
durante mucho tiempo y no es muy receptivo al tratamiento. Para
ser honesto, no está dispuesto a hacerlo en absoluto. Estoy tratando
de obligarlo, porque sé lo que es bueno para él. Pero no creo que
vaya a funcionar. —La voz de Wyatt es cada vez más baja. Me
pregunto cuánto tiempo pasará hasta que esté lo suficientemente
frustrado como para darse por vencido conmigo. Dijo que nunca,
pero parece que nunca llegará rápidamente.
—¿Quieres entrar y conocerlo? ¿Así decidirás si quieres quedarte
o irte?—oigo decir a Wyatt.
¿Hay alguna duda de si ella quiere quedarse o irse? Necesito
asegurarme de ayudarla a tomar una decisión.
Una mujer un poco más alta que un metro sesenta y cinco entra.
Su cabello está trenzado en la espalda y tiene un lunar en un lado de
la cara. Me mira en la cama, pero no da un paso para acercarse a mí.
Se queda junto a la puerta mirándome. Sus manos están fuertemente
apretadas a sus costados y aunque veo que está tratando de
mantener una cara profesional, puedo ver la forma en que sus
músculos tiemblan sutilmente.
Está asustada. Bien, será más fácil que se decida a largarse.
—¿Vas a quedarte allí o crees que tal vez tienes algo que decir?—
suelto bruscamente y ella inclina la cabeza hacia un lado ligeramente
como si no pudiera entender lo que estoy diciendo.
—¿Hablas mi idioma o necesito llamar a un traductor? Puedo
hacer eso también. —Imito su movimiento e inclino la cabeza hacia
un lado.
—Hablo muy bien tu idioma, muchas gracias.
—Si ese es el caso, ¿por qué no empiezas con tu discurso? —
Pongo los brazos detrás de mi cabeza y la miro fijamente.
—¿Qué discurso sería ese?—pregunta, metiendo las manos en los
bolsillos traseros.
—El discurso en el que me dices que estás segura de que puedes
ponerme en movimiento y que soy fuerte, por lo que esta terapia
debería ser muy fácil. Dime que tengo que tener fe en el proceso. O
mejor aún, dime que viví ese fuego por una razón, que mi vida tiene
un propósito más grande. Estoy seguro de que ya lo he escuchado
todo. —Le sonrío y ella me mira con los ojos entrecerrados.
—Hmm, bueno, ¿has oído esto? —Finalmente da unos pasos en
mi dirección—. Me importa una mierda si crees que esto va a ser
duro o no. Me importa una mierda lo que creas que se te debe. No
me importa en absoluto cuáles son tus creencias. Lo que si me
importa son las personas que dependen de ti, las personas que
luchan por ti aunque parezca que ya te has rendido. Me importa esa
persona que tuvo suficiente voluntad para salir del edificio en llamas
cuando todos pensaban que ibas a morir. Me importa quién eras
antes. Eso es lo que me importa. Esto, lo que estoy viendo ahora
mismo, es un caparazón de lo que solías ser. No escucho a los
malditos caparazones, si no quieres pelear enseguida, seguro que tus
hermanos o cualquier otra persona que tengas en tu vida peleará por
ti. . Sólo estoy aquí para recordarte diariamente, a veces cada hora,
que no puedes renunciar sólo porque creas que la mierda es dura. —
Se inclina hacia atrás y me mira pestañando deliberadamente. Su
boca se curva en una sonrisa que solo se puede comparar con la de
una de esas malditas esposas de Stepford—. Ahora dime, ¿has oído
esa?
La miro sin palabras. Mi boca se abre y se cierra un par de veces,
pero no puedo encontrar las palabras para decir nada. Quiero
maldecirla, quiero abofetear su ingenio y tengo un poco de miedo de
que me rompa las piernas mientras duermo. No sé si es ruda o si
está loca de remate.
—Oh, mierda—oigo decir a Wyatt de pie junto a la puerta con la
mano sobre la boca. La mujer se da la vuelta y Wyatt se ríe a
carcajadas por lo que acaba de pasar. Está tan conmocionado como
yo.
La mujer ni siquiera se vuelve hacia mí, en lugar de eso,
simplemente sale de la habitación y todo lo que puedo hacer es un
puchero como un niño reprendido.
Capítulo 7

Hestia

No sé qué me pasó. Entré con toda la intención del mundo de


darle una buena mirada y decirle a su hermano que éste no era el
trabajo para mí. Creo que mi rebelión interna comenzó cuando trató
de rechazarme después de echarme un vistazo. Sé que no soy la
persona más grande del mundo, pero puedo defenderme. Después
de que sucedió esa mierda, me aseguré de ello.
Cuando entré en la habitación, el paciente, Stephen, parecía tan
dispuesto a juzgarme a mí y a mi profesión que no pude
contenerme. Hay una razón por la que Bridget vino a verme.
Por lo general, soy una susurradora de los pacientes. A los que ya
se han dado por vencidos, siempre me las arreglo para sacarlos de su
depresión y llevarlos por el camino correcto. La otra razón por la que
acudió a mí en último lugar es que mis métodos no son tan
tradicionales como los de la mayoría. Mientras que la mayoría de los
terapeutas le habrían dado el discurso exacto del que él estaba
hablando, no creo que nunca haya necesitado darle a uno de mis
pacientes ninguno de esos la primera vez que los conocí. Me
especializo en el amor duro. A veces, para mejorar, necesitas a
alguien que se quede contigo sin importar cuánto luche para no
mejorar. A veces necesitas a alguien que no acepte un 'Me rindo'
como respuesta. Esa soy yo.
—Bueno, supongo que estaba equivocado. —Wyatt se apoya en el
marco de la puerta de la gran sala de estar—. Nunca antes había
visto a ninguno de los otros médicos o terapeutas decir algo así.
—Bueno, no soy muy ortodoxa, pero normalmente hago el
trabajo—le digo, dándole una sonrisa tensa. Todavía no me he
comprometido completamente con el trabajo. Ahora estoy tratando
de encontrar otra excusa que me permita salirme con la mía con lo
que le acabo de hacer a su hermano. No sé si mi reputación podría
recuperarse si Wyatt le dice a la gente que lo maldije y me fui sin
ayudar a su hermano.
—Pareces un poco incómoda. —El hombre alto me mira
fijamente.
—No puedo decir que eso sea mentira. —Vuelvo a mirarlo a los
ojos y espero que un poco de honestidad sea suficiente para salir de
este trabajo—. No estoy acostumbrada a asistir a personas tan
jóvenes. Mi clientela habitual son personas mayores en sus últimos
años de vida.
—Oh, ya veo, ¿no estás capacitada para cuidar a alguien en el
rango de edad de Spark?
—¿Spark? —Levanto una ceja. ¿Quién mierda es Spark?
—Oh, lo siento, ese es su apodo. Lo digo más que Stephen y a
veces se me escapa.
—Mmm, bueno, sí, estoy entrenada para tratar con alguien en su
rango de edad. Simplemente no suelo hacerlo. Parece muy hostil. No
trabajo con hostiles. —Meto las manos en los bolsillos traseros y
espero a que capte lo que intento decir.
—¿Estás diciendo que crees que mi hermano podría hacerte
daño? —Wyatt cambia de un pie a otro.
—No digo que lo haría a propósito, pero la fisioterapia puede ser
muy agotadora para la mente y el cuerpo. A veces, lo que uno nunca
haría es lo primero que sucede.
Él sacude la cabeza.
—Sé que no me conoces, ni a mí, ni a mis hermanos, pero te
aseguro que nadie permitiría jamás que Spark te pusiera la mano
encima. Estoy seguro de que él se tiraría de un puente si lo hiciera.
No estamos hechos así. No puedo decir nada más que lo demuestre,
pero puedo decir que si en algún momento te sientes insegura hay
intercomunicadores en las habitaciones que se enlazan con la casa
club. Todos vendremos directamente por ti. Nunca estarás
verdaderamente a solas con él si no quieres. Necesito que mi
hermano se mejore, tenerlo así está destrozando a nuestra familia. La
nueva mujer de mi otro hermano no quiere venir porque está segura
de que Spark la odia. Mis otros hermanos sienten que él nos
abandona y algunos días parece que nosotros lo abandonamos a él.
No podemos llegar a él y por lo que acaba de pasar en la habitación,
pareces ser la única que podría hacerlo. Todo lo que te pido es que lo
intentes. Salvarías a una familia si haces que funcione—dice y me
mira fijamente con la esperanza escrita en su cara.
No sé si estar rodeada de un montón de otros hombres me
hace sentir más segura o menos segura, pero recuerdo lo que me dijo
Bridget. No todos los hombres son como él. No todos los hombres
quieren lastimarme. ¿Cuáles son las posibilidades de que todos los
hombres que he visto aquí quieran lastimarme? Espero que sean
pequeños.
—Si acepto hacer esto, quiero una cerradura en mi puerta, en la
que solo yo pueda entrar. Necesito mi espacio. Necesito que me
dejen usar mis técnicas, a veces pueden parecer un poco extremas,
pero les prometo que el resultado será una gran terapia física. Nunca
voy a hacer algo que lo lastime permanentemente. Necesito sentirme
segura, así que, si tiene pistolas o cuchillos en la habitación, deben
desaparecer. Finalmente, en el momento en que no me sienta segura,
me iré. No habrá una segunda oportunidad, él tiene solo una
oportunidad.
Él asiente después de cada una de mis demandas.
—¿Eso significa que aceptarás el trabajo?
—¿Parece que no? —Suspiro y hago todo lo posible para evitar
que el corazón se me escape al galope del pecho. Ya estoy muy
nerviosa.
—¿Dónde está mi habitación?—pregunto y él me acompaña por
un corto pasillo. Abre la puerta y hay una habitación sencilla que
parece haber sido un almacén antes de que yo llegara. Algunas cajas
están apiladas en la esquina. Hay cortinas en la ventana, una cama y
un pequeño tocador, no hay televisión, ni libros de ningún tipo. Es
sólo un lugar para dormir.
—Haré que cambien la cerradura hoy si te vas a quedar—dice
Wyatt.
—Necesito volver al centro de rehabilitación hoy para conseguir
el papeleo y sus informes médicos, pero regresaré mañana.
Comenzaré su régimen en tres días. Necesito averiguar qué nivel de
movilidad tiene antes de que lo hagamos. —Me paso una mano por
la parte superior de mi cabello y saco unos cuantos mechones de la
trenza que los retiene.
—Si le preguntas, te dice que tiene movilidad total. Es mentira. El
hombre no puede caminar más de dos pasos sin casi caerse al suelo.
Es orgulloso, así que no va a querer pedir ayuda de inmediato.
Lamento decir que no será la persona más agradable durante mucho
tiempo. No dañará nada en ti además de tus sentimientos—dice y se
encoge de hombros.
—Me han dañado cosas peores que mis sentimientos. —Le sonrío
levemente, pero en lugar de devolverme la sonrisa, me mira con los
ojos entrecerrados por un segundo.
—Mmm. Bueno, eso no va a suceder bajo mi protección.
—Seguro. —Salgo de la habitación, me dirijo hacia el frente de la
casa y salgo.
—Regresaré mañana a la misma hora. Traeré lo que necesito para
los primeros días, pero puede haber más equipo que deba traer
conmigo más adelante.
—Lo que sea que necesites, me aseguraré de que podamos traerlo
aquí para ti. Cualquier cosa por Spark.
Sonrío genuinamente ante eso. Es asombroso ver lo
comprometido que está por la salud de Spark. Solo espero poder
lograr que el hombre tenga el mismo

nivel de compromiso.
Bridget se para en la puerta y me mira con una mirada de
suficiencia en el rostro. Sus brazos están cruzados alrededor de su
cintura y sus cejas están levantadas.
—¿Por qué estás parada ahí? —Intento ignorarla y revisar el
papeleo de Spark, pero es casi imposible ignorar esa energía maníaca
que emana de ella en este momento.
—Oh, por nada, solo estoy aquí mirando a la mujer que estaba
tan segura de que no aceptaría el trabajo, revisando la información
médica para que pueda aceptar el trabajo. —A veces es una perra
sarcástica.
—Cállate. Sabías lo que estabas haciendo cuando me enviaste allí.
Él me desafió y actuó como si no fuera a defenderme. Tú sabías que
iba a ir allí y destrozarlo. Ahora no puedo decir que no al trabajo. —
Me encojo de hombros y la miro.
—No, no puedes. Estoy tan feliz de que hayas decidido seguir
adelante con esto de todos modos. —Ella viene y se sienta en el
reposabrazos del sillón y pone su brazo sobre mi hombro—. Esto
será bueno para ti. —Su voz es ahora más suave.
—¿Qué quieres decir con que esto será bueno para mí? ¿Pensé
que solo me enviaste allí, porque nadie más trabajaría con él? —De
repente, empiezo a sentir que mi única amiga podría castigarme.
—Es cierto, el hombre es un paciente de mierda, pero también es
un tipo bastante serio por lo que escuché sobre él. Ese pueblo de allí,
no es muy grande. Investigué un poco con uno de los centros de
rehabilitación en Patis y todos dijeron lo mismo. Los muchachos
Djinn son un grupo sólido y respetado. Se unen por la comunidad y
su familia ha vivido allí desde que cualquiera puede recordar. El
hermano mayor, Wyatt, es como el vigilante de la comunidad del
pueblo. Lleva a las personas a su casa si están demasiado borrachos
en el bar. La familia parece buena gente, Hestia. No quiero que pases
tu vida temiendo que todos los hombres intenten dominarte, por lo
que hizo un imbécil. Quiero que veas cómo es un buen hombre.
Incluso si solo miras desde afuera.
—Uf, Bridget. Odio cuando me haces una mierda así. —Lanzo el
papeleo en mi mano sobre el escritorio.
—¿Una mierda cómo?
—Mierda como hacer que sea tan importante para mí ver las
cosas a tu manera. Estoy segura de que hay hombres que no me
harán daño. Quiero creer eso con todo mi corazón. ¿Crees que no sé
que mis miedos son extremos? Pero en este momento, cuando miro a
un hombre, todo lo que veo son las formas en que puede
dominarme. Mi mente instantáneamente comienza a calcular las
maneras en que puede alejarme sin que nadie se dé cuenta. Intento
detener este comportamiento. Pero tú y yo sabemos que no se
detendrá solo porque me metes en un trabajo que me hace enfrentar
mis miedos.
Se levanta de la silla y sus hombros se desploman con decepción
por un segundo, antes de volver a animarse.
—Puede que no cambie la forma en que piensas, pero al menos te
pondrá en el camino correcto aunque sea por un rato.
—Claro, si tú lo dices.
He pasado innumerables horas en sesiones de terapia tratando de
hacer exactamente lo que Bridget cree que está haciendo en este
momento. Ella piensa que mágicamente voy a estar cerca de alguien
que pueda mostrarme que no todos son malos y sacarme de mi
forma tóxica de pensar. No va a suceder.
Recojo el papeleo de nuevo y empiezo a leerlo. El hombre tiene
quemaduras en más del veinte por ciento de su cuerpo,
principalmente en la pierna derecha y el lado derecho del torso.
Tiene fuerza limitada en sus extremidades y no ha podido estar sin
una silla de ruedas desde que ocurrió el episodio.
Paso a la siguiente página y veo una nota especial en su archivo.
—¿Qué diablos es esto? —Leo la nota y con cada palabra mi
cerebro simplemente no quiere creer lo que estoy leyendo. El
hombre tuvo una versión del síndrome de enclaustramiento durante
un tiempo indeterminado. Se cree que la mayor parte fue durante los
momentos en que se extraía la piel muerta quemada después del
incendio y también durante la cirugía invasiva mayor. El hombre
estaba despierto mientras lo cortaban. Mi corazón se aprieta al
pensar en alguien con tanto dolor como el que debe haber tenido.
Eso debe haber sido similar a un nivel extremo de tortura.
También hay algunas notas del terapeuta, la mayoría de las
cuales dicen que se ha rendido y ha perdido la voluntad de luchar.
Lo había visto de primera mano cuando fui a la cabaña. Todo eso de
ser un imbécil era una forma de conseguir que renunciara. He estado
cerca de suficientes personas heridas como para saber que usarán
cualquier cosa si sienten que lo que quieren está siendo amenazado.
Algunas personas solo quieren morir y no hay nada que puedas
hacer al respecto. Por lo que estoy leyendo en su historial, parece
que Spark puede ser una de esas personas. Me va a costar mucho
mantenerlo en el juego, es decir, si alguna vez logro que juegue.
—¿Ya conociste al resto de los hermanos?—pregunta Bridget de
pie junto a mi biblioteca. Había estado tan absorta en el expediente
médico que había olvidado por completo que estaba allí.
—Conocí a Wyatt y a un hombre llamado Winnie, aunque no
parecía estar relacionado. Wyatt dijo algo acerca de que las esposas
no estaban allí solo para alejarse de Spark.
—¿Spark? —Bridget inclina la cabeza.
—Oh, me refiero al señor Djinn. Ese es su apodo. —Giro en la
silla y me levanto llevándome la carpeta. Necesito volver a ponerla
en el gabinete para su custodia. Nuestra pequeña rehabilitación no
está tan actualizada con los últimos archivos médicos electrónicos,
por lo que casi todo se hace en papel. Si pierdo un archivo,
desaparecerá para siempre.
—Espero que ese sea un apodo de antes, porque si se lo pusieran
ahora sería de mal gusto.
—Creo que es de antes. —Dios, eso espero.
—Eso es una locura, que alguien con el apodo Spark se quemara.
¿Qué jodidamente irónico es eso? —Bridget me quita el expediente
médico—. Ve y junta el resto de tus cosas. Llevaré esto de regreso a
la sala de archivos. ¿Necesitas más suministros? ¿Crees que vas a
necesitar más equipamiento para ejercicio del que ya tienes?
—No en este momento, todavía ni siquiera sé si él querrá trabajar
conmigo. Sabes que los primeros días son solo una forma de
averiguar dónde está su mente. Si no trabaja conmigo, entonces no
puedo hacer nada. No tiene sentido llevar todo el hospital allí solo
para que se quede a un lado sin usarse. —Juego con la cutícula de mi
pulgar. Nunca he tenido un paciente que al menos no intente
trabajar conmigo una vez que les mostré que realmente estaba allí
para ayudar. Por alguna razón, creo que Spark será el primero.
Capítulo 8

Spark

Me despierto empapado de sudor y miro alrededor de la


habitación solo para ver que no hay nadie.
—Esto está bien. Todo está bien—digo en voz alta y me siento
mejor cuando puedo escuchar mi voz. No recuerdo la última vez que
he tenido una buena noche de descanso. Al menos una que no fuese
inducida por drogas. Odio la forma en que esas drogas me hacen
sentir, pero si me quitan el dolor, las soportaré un poco más.
La luz del sol entra a raudales en la habitación y pongo los ojos
en blanco con disgusto. Es de mañana y eso significa que la nueva
terapeuta llegará en cualquier momento. Esta mañana no tengo la
energía para tratar con ella. Fue tan perra la primera vez que nos
conocimos que no tengo ganas de estar en su presencia más tiempo
del necesario. Prefiero rodar mi culo mil doscientos metros hasta la
sede del club y quedarme allí que estar aquí cuando aparezca esa
mujer. Me subo a la silla de ruedas y lentamente me dirijo al baño.
Me transfiero de la silla al asiento del inodoro. Mi orgullo
marchitándose a cada segundo. Ya ni siquiera puedo estar de pie el
tiempo suficiente para mear. Ahora tengo que mear sentado en el
váter como una mujer. Nunca he sido un hombre muy vanidoso,
pero algo como esto golpea mi espíritu.
Una vez que termino, me estiro y agarro mi toallita para limpiar
las áreas importantes. Si voy a estar en la casa club, prefiero no
escuchar ninguna mierda sobre cómo huelo. Eso solo les hará pensar
que necesito más ayuda de la que digo. Mis hermanos no saben
cómo dejar las cosas en paz. Hago gárgaras con un poco de enjuague
bucal y me transfiero de nuevo a la silla de ruedas. Me pongo mi
sudadera con capucha y salgo de la cabaña.
Instintivamente, voy directo a las escaleras hasta que recuerdo
que no puedo bajarlas. Me refiero a que estoy seguro de que podría,
pero si me caigo correrían hacia aquí más rápido de lo que sería
capaz de levantarme. Giro la cabeza hacia un lado y veo la rampa
improvisada que pusieron Cody y Winnie. Lo hicieron para
ayudarme. Todo lo que logró hacer fue ayudarme a sentirme más
como un jodido enfermo.
Giro la silla y ruedo rápidamente por la rampa. Saco mi pie del
soporte y presiono mis dedos contra el suelo. La tierra está
congelada. Estamos en pleno invierno en este momento, así que el
suelo está cubierto de nieve o congelado por el frío. Por suerte está
congelado o nunca sería capaz de empujarme hasta la casa club.
Terminaría atrapado en el barro en algún lugar esperando a que
alguien viniera a rescatarme.
El camino a la casa club hace que me duelan en los brazos y me
cae un sudor abundante por la espalda. Hasta allí lo de asearme
antes de salir. No llego a la mitad antes de tener que parar. Mis
brazos palpitan por el uso excesivo.
Supongo que me voy a quedar atrapado en medio de los terrenos
de todos modos. Gimo de frustración y trato de obligar a mis brazos
a moverse, pero incluso tratar de empujarme un centímetro más
hace que mis manos se acalambren y un dolor intenso se dispare
hasta mis hombros.
—¡Maldito pedazo de mierda!—golpeo mis manos en el
reposabrazos. Es el único lugar donde podría liberar parte de la ira
que se acumula en mí.
—¿Estás bien, Spark?
Maldito infierno. Debería haberme quedado en la cama. Giro la
cabeza para ver a Winnie venir en mi dirección. Tiene algunas bolsas
en las manos.
—¿Parece que me veo bien? Pensé que se suponía que eras uno
de los inteligentes, Winnie—espeto bruscamente y miro hacia otro
lado.
Él deja de caminar hacia mí y sé que si me doy la vuelta voy a ver
tristeza. Winnie es joven y es uno de nuestros nuevos reclutas. Ha
estado en el club por un tiempo, pero no es uno de mis hermanos de
sangre. Siempre nos ha admirado y me siento mal por cómo lo he
estado tratando, pero no puedo parar.
—¿Quieres que te ayude o no?—dice Winnie comenzando a
caminar en mi dirección.
—Necesito llegar a la casa club. ¿Adónde vas?—le pregunto
mirando hacia atrás.
—Iba a dejar esta comida en tu casa, pero puedo empujarte el
resto del camino hasta la casa club y luego llevar esto a tu cabaña. —
Cuelga las bolsas en el manillar de la parte trasera de la silla de
ruedas y comienza a empujarme en dirección a la casa club. Durante
todo el tiempo ninguno de los dos dice nada. Es incómodo y me hace
sentir como un maldito extraño. Nunca antes había tenido
problemas para hablar con ninguno de los miembros de mi club y
ahora es como si no supiera qué decir sin enojarme o gritarles.
Las puertas de la casa club se abren y Winnie me empuja adentro.
—¿Estás bien? —Wyatt es el primero en levantarse cuando me ve
entrando.
—Sí, ¿por qué todo tiene que ser un problema cuando me ves?
Solo quería salir de la casa por un rato.
—Es bueno verte fuera de la cama—dice Cody desde donde está
sentado junto a la mesa de billar. Está enojado conmigo porque he
sido una mierda con Honee. Fue su mejor amiga la que perdí, a
causa del incendio. Ya ni siquiera hablo con ella. No puedo sin sentir
la culpa que me aplasta el alma que viene cuando la miro.
—Sí, claro—murmuro y me giro en dirección a la cocina para
poder tomar algo.
Cuando vuelvo escucho que alguien sale del baño. Me doy la
vuelta justo a tiempo para ver a un hombre con traje que viene de la
vuelta de la esquina, caminando como si fuera el puto dueño del
lugar. Mis cejas casi vuelan de mi frente de lo alto que las levanto.
—¿Agente especial Smith? ¿Qué mierda? —Nuestro contacto del
FBI entra al área principal de la casa club y se sienta frente a un
portátil que no había notado que estaba allí.
Salgo y me detengo frente a Wyatt.
—¿Está pasando algo? —Mantengo la voz baja. No quiero
parecer irrespetuoso con mi presidente, especialmente cuando estoy
en la casa club. Cuando estamos en los confines de mi cabaña, puedo
ser tan irrespetuoso como quiera, pero aquí en la casa club, Wyatt
necesita mantener un cierto nivel de orden. Es su derecho como
presidente del club.
—Sí, encontraron algunas malas semillas que parecen estar
abriéndose paso por aquí. Nos dará el resto de los detalles y les
prepararemos una trampa. Nada extremo—dice metiendo una de
sus manos en el bolsillo.
¿Nada extremo? Me desplomo en mi silla. Sé lo que eso significa.
No significa nada de lo que deba preocuparse una persona
discapacitada.
—Supongo que no seré necesario para esto.
—Maldito infierno, ¿tiene que ser todo sobre ti? —se queja Cody.
—¡Cody, relájate!—le sisea Brendan.
—No, a la mierda con eso. Nada de lo que hagamos será lo
suficientemente bueno para él. Saltará a nuestra yugular si
decidimos cagar sin avisarle. No sé si te das cuenta, pero no puedes
montar en este momento. Quiero decir, a menos que haya algo que
no sepamos. —Cody camina en mi dirección, con los ojos
entrecerrados y los puños cerrados a los costados.
—No, no hay nada que no sepas. —No tengo la energía para
pelear con él. Tiene razón. Giro mi silla y vuelvo a rodar hacia la
cocina. Lo que sea que tengan

ahí fuera es asunto del club y claramente no estoy invitado.


Me tomo un buen tiempo en la cocina rebuscando en el
refrigerador sacando cosas para comer. No necesito estar aquí para
comer. Saber que van a tener una reunión del club sin mí me está
molestando. Aun así, prefiero estar aquí que en casa, esperando a esa
mujer.
Escucho que la puerta de la cocina se abre y luego un profundo
suspiro susurrante.
—¿Qué quieres, Wyatt?
—No quiero nada. —Saca una de las sillas de la mesa de la cocina
esperando a que salga de la nevera para poder hablar conmigo.
Me giro con el recipiente de jugo de naranja en mi regazo.
—¿Necesitas un vaso? —Mira deliberadamente el recipiente
medio lleno.
—No, creo que me quedaré con este para mí. —Aparto la mirada
antes de abrir la botella y presionarla contra mis labios tomando un
buen trago del jugo ácido.
—Claro, quédatelo, hermano. —Wyatt se pasa las manos por el
cabello y suelta una patada—. Mira, tenemos que hablar de esto.
—¿De qué quieres hablar exactamente?—
—Tu posición en el club. —Me mira fijamente y aprieta la
mandíbula.
Esto tiene toda mi atención. Conozco las reglas para otros
miembros e incluso otras casas club. Una de nuestras casas club
aliadas, los Wings of Diablo tiene una regla de no montas, no hay
parche. Si no puedes montar, no puedes ser parte de los Wings of
Diablo, a menos no como miembro parchado. Siempre hemos tenido
una regla similar aquí, pero pensé que ser su hermano me compraría
un pequeño favor.
—¿Me vas a despojar del parche Wyatt?—le pregunto, mi voz
hirviendo.
—No, quiero decir, no quiero. —Deja caer la cabeza entre las
manos—. Maldita sea Spark, no me estás dando muchas opciones.
Ni siquiera estás tratando de mejorar. ¿Siquiera quieres montar con
nosotros? —Levanta la cara para que sus ojos se fijen en los míos.
Montar con ellos significa que estaría en una situación en la que
tendría que ser responsable de alguien en algún momento. Hay
demasiada mierda que sucede en esta casa club para que no me dé
cuenta de eso. La pregunta no es si quiero montar con mis
hermanos, la pregunta es ¿podría soportar ser responsable de
alguien después de lo que pasó con Margot? No estoy seguro de que
alguna vez pueda decir que sí a eso. No creo que me deban dar la
opción tampoco.
—Por supuesto, quiero montar contigo. —Cierro los ojos y trato
de mantener la calma. Quiero arremeter, pero sé que esta debe ser
una jodida conversación para que Wyatt tenga conmigo. Mi
hermano nunca haría nada para lastimarme, al menos no
intencionalmente. Lo sé, estoy seguro—. Tienes que hacer lo que
tienes que hacer. Si necesitas mi parche, te lo daré. —Levanto los ojos
y espero su decisión.
—Mierda, eso no es lo que quería que dijeras, Spark. Mira, no
estoy tomando ninguna decisión en este momento. Tenemos algunas
carreras que hacer y luego podemos regresar al tema y ver dónde
estás. —Wyatt se pone de pie y se arregla el chaleco—. Odio no
poder quitarte esta carga—dice, pero su voz es tan suave que apenas
puedo oírla.
—No puedes quitarla, porque no es para que tú la cargues. ¿Vas a
revisar las solicitudes que recibimos para nuevos reclutas? Si no voy
a rodar contigo, al menos consigue a alguien más que pueda así
tendrás un equipo completo. —Le estoy diciendo que busque a
alguien para ocupar mi lugar. No estoy admitiendo que me voy a ir,
pero si sucede, sé que es lo mejor.
—Sí, hay uno que ha regresado varias veces para verificar la
situación. Parece un poco tosco, pero es entusiasta. Estoy tratando de
no guiarme por las apariencias.
—Genial, avísame si me necesitas para votar o algo por el estilo.
Estaré en mi cabaña. —Me siento atrapado en esta gran propiedad.
Claro que está abierta de par en par y técnicamente me veo obligado
a quedarme aquí, no es como si pudiera ir a ningún otro lado.
—No tienes que quedarte allí. Cada vez que quieras estar aquí
con nosotros, sabes que eres bienvenido. Esta también sigue siendo
tu casa club—afirma Wyatt.
—Sí, lo sé, pero es demasiado complicado.
—¿Quieres que instalemos tu habitación aquí, para que no tengas
que irte?
—No.
—Puedo tomar toda tu mierda y ponerla en las dos habitaciones.
—No.
—Me aseguraré de que todo esté abastecido...
—¡Dije malditamente que no, Wyatt! ¡Por el amor de Dios!—le
grito a mi hermano y cierra la boca. Un destello de ira pasa por sus
ojos antes de que se calme y me dé un fuerte asentimiento.
—¿Dónde están Dela y Honee? No las he visto por un tiempo. —
Hago todo lo posible por cambiar de tema, no quiero irme de aquí
con mala sangre entre los dos.
—Fueron a un viaje de chicas. Están en Florida—dice.
Me río de él.
—Apuesto a que lo odias, ¿eh?
Wyatt había absolutamente encontrado su pareja en Dela. Desde
que ella está aquí, no creo que hayan estado separados por más de
unas pocas horas. Tenerla en un estado diferente sin él, debe estar
volviéndolo loco.
—No puedo decir que me guste. Sé que ella necesitaba un
descanso y Honee también. Ambas se quedan en Key West, así que
le pedí a Ink que las vigilara de vez en cuando. Creo que también
Jazmine ha estado con ellas. Esa es la única razón por la que no me
he subido a un avión para ir a verla desde que se fue. Sé que está a
salvo—explica Wyatt.
—Me alegro de que hayan tenido unas vacaciones.
—¿Crees que te gustaría tomar unas vacaciones o algo así?—
pregunta Wyatt.
—No, no quiero ir a ningún lado. Ya es bastante malo que mis
hermanos me miren con lástima en los ojos. Podría perder mi mierda
si tuviera que verla en la cara de cada extraño que encuentre.
—No te miramos con lástima en nuestros ojos.
—Sí, hermano. Me miras cada segundo del día como si fuera a
caer muerto. Me miras como si quisieras salvarme. No necesito que
nadie me salve—me burlo y tomo la botella de jugo para beber otro
sorbo.
—Lo que sea, lamento que pienses eso. —Wyatt mira hacia otro
lado y sus cejas se juntan—. Espera, ¿qué estás haciendo aquí?
—Hijo de puta, acabas de decirme que soy bienvenido aquí. ¿Ya
te estás retractando?
—No, idiota, no me voy a retractar de nada. Se supone que debes
estar en la cabaña para reunirte con tu terapeuta, Hestia.
—¿Ese es su nombre? Suena como una maldita villana de Disney.
—Tomo otro trago.
—¿Estás bromeando? ¿Es por eso que estás aquí? ¿Te estás
escondiendo de ella?
—¡No me estoy escondiendo de nadie!—le respondo
bruscamente, pero no tiene el efecto deseado. En lugar de tomarme
en serio, se ríe.
—El gran malvado Spark, asustado de una mujer.
—Esa no es una mujer, es una psicópata. Podría cortarme en
pedacitos y darme de comer a su millón de gatos—me quejo.
—¿Qué carajos? ¿De dónde sacaste esa vibra de la dama loca por
los gatos de ella?
—Esos ojos, ella parece que está lista para saltar en cualquier
momento. — Me estremezco y me muevo en la silla—. Es
jodidamente aterradora.
Wyatt se ríe aún más fuerte.
—¿Crees que eso lo hace mejor? ¿El Spark grande y fuerte le tiene
miedo a la dama de los gatos? El hombre que corre hacia edificios en
llamas...
Respiro rápidamente mientras flashes de la última vez que me
encontré con un edificio en llamas se repiten en mi mente. El calor.
Tanto calor. El humo era tan denso que pintaba el interior de mis
pulmones.
—Mierda, lo siento hombre, no debí haber dicho eso. No estaba
pensando en lo que estaba saliendo de mi boca. —Wyatt da un paso
adelante con la mano extendida.
—No te preocupes por eso. —Retrocedo fuera de su alcance—.
No voy a encontrarme con más edificios en llamas, así que supongo
que eso se puede quitar de mi lista de habilidades...
—Sí, bien. —Sus ojos se mueven por un segundo como si
estuviera buscando algo que decir—. Creo que deberíamos llevarte
de vuelta a tu cabaña para esperar a Hestia. No quiero que aparezca
y no haya nadie allí para saludarla.
—¿Crees que soy la mejor persona para saludarla? Tal vez tú o
Brendan deberían ser los que lo hagan.
—Nah. Será bueno que recuerdes cómo actuar como un humano
otra vez. —Wyatt agarra mi silla y me saca de la cocina. Winnie ya
debe haber llegado a mi casa para llenar la nevera con mierda.
Asumo que todos piensan que mi nueva cuidadora se sentiría más
cómoda.
Puedo sentir que todos me miran mientras Wyatt me hace rodar
por el área principal donde están el resto de mis hermanos de parche
y el agente especial Smith. La tensión en el aire es tan espesa que
puedo sentir cómo se envuelve alrededor de mi cuerpo.
—Si esto no funciona, ¿qué va a pasar?—le pregunto a Wyatt
mientras me empuja fuera de la casa club hacia el aire gélido.
—No lo sé, hermano, pero encontraremos algo.
Capítulo 9

Hestia

Conduzco un rato por la propiedad para poder entender el


diseño del lugar. Ésta soy yo preparándome ante la posibilidad de
que todos me persigan. Una exageración, pero no importa. Desde
aquel terrible acontecimiento, siempre necesito asegurarme de saber
dónde están todas las salidas y hacia dónde conducen.
Hasta ahora todo lo que sé es que la propiedad es grande. Fuera
del complejo más grande y las cabañas conectadas a una distancia de
aproximadamente ochocientos metros entre sí, no hay nada más que
árboles y vida silvestre. Eso es bueno y malo. Puedo salir y perderme
en el bosque, todo depende de si me estoy perdiendo a propósito.
Después de dar vueltas durante unos veinte minutos, conduzco
hasta la cabaña en la que Wyatt me dijo que me quedaré y desciendo
del vehículo. Agarro mi bolsa de lona y mi maleta, y empiezo a
caminar hacia el porche.
—Hola, lo siento, estamos aquí—dice Wyatt sin aliento.
Me giro para ver a Wyatt y mi paciente acercándose. Spark
instantáneamente parece enojado al verme.
—Lo siento, no queríamos hacerte esperar—dice Wyatt, todo
sonrisas. Es un hombre guapo, pero no tanto, mi tipo. Además,
puedo ver ese anillo de matrimonio en su dedo. Otra cosa que noto
en él es el chaleco que lleva puesto. No tiene mangas, así que sé que
no lo está usando para mantenerse abrigado. No sé cuál es el
significado de eso, tal vez pueda preguntarle más tarde.
—Hola a los dos, no os preocupéis, no he estado esperando
mucho. Acabo de llegar. —Le devuelvo una sonrisa a Wyatt y luego
miro a Spark, que intenta activamente no mirarme. Está bien. Lo que
quiero saber es por qué Wyatt lo presiona. Sé que tiene debilidad en
las extremidades, pero ¿cómo espera lograr algún tipo de
recuperación si no usa sus músculos para fortalecerlos nuevamente?
Ese será un puente para cruzar cuando llegue allí. En este momento,
solo necesito observar.
—Genial. Bueno, hice que Winnie trajera algo de comida y otras
cosas en caso de que tuvieras hambre. Spark puede proveerse su
propia comida, así que no tienes que preocuparte por alimentarlo, ni
nada por el estilo. Recuerda lo que dije sobre el sistema
intercomunicador. Eso está todo configurado. —Wyatt mete la mano
en el bolsillo y saca una llave—. Esta de aquí es para la cerradura de
tu puerta. Nadie más que tú tiene la llave, así que trata de no
perderla. Tendría que derribar la puerta si lo hicieras.
—Caramba, no querríamos eso, ¿verdad?—le digo cortésmente.
—¿Vamos a quedarnos aquí afuera en el frío? Mis malditas bolas
están a punto de congelarse—ladra Spark.
Me muerdo la lengua intentando con todas mis fuerzas no
replicar, pero hay algo en él, que desencadena cada pizca de actitud
que tengo.
—Mierda, sí, lo siento—se disculpa Wyatt—. Puedo mostrarte
dónde está todo.
Los sigo a ambos a la cabaña y observo bien mi entorno. Es
realmente una cabaña muy bonita. La mayoría de los
electrodomésticos son modernos y parecen estar en buen estado.
Hay un baño interior lo que no era el caso con mi último cliente y
hay suficiente espacio en las áreas principales para que si Spark y yo
coincidiéramos en ellas no estaríamos uno encima del otro. Si no
pensara en el hombre enorme en la habitación de al lado, podría
convencerme de que esto es un pequeño retiro. Ha pasado
demasiado tiempo desde que estuve de vacaciones de cualquier tipo.
El trabajo es lo único que mantiene mi mente alejada del pasado.
—¿Necesitabas algo más en particular?—pregunta Wyatt.
Spark no dice nada, en lugar de eso, entra rodando en su
habitación y cierra la puerta de golpe.
—No, estoy bien por ahora.
Wyatt se frota la nuca y me lanza una mirada de remordimiento.
—Lo siento por él. Normalmente no es así. Bueno, no lo era antes
del incendio—
—Sí, lo sé. Mira, él y yo no nos vamos a llevar bien, al menos no
al principio. No puedes seguir disculpándote por lo que hace. Él se
disculpará en sus propios términos. Hasta entonces, yo soy una chica
grande y puedo soportarlo. —Le sonrío esperando transmitirle mi
sinceridad.
—De todos modos, es mi hermano menor. Siempre voy a sentir
que tengo que compensar sus errores. Lo siento. Dejaré que esa sea
una disculpa general por todas las tonterías que estoy seguro te va a
hacer pasar.
—¡Entendido! —Le guiño un ojo y él se gira para irse.
—Oh, a la derecha el intercomunicador. —Camina hacia mi
habitación y empuja la puerta para abrirla. La madera vieja cruje y
raspa contra el suelo. Se acerca al espacio justo cerca de la cabecera
de la cama y me muestra un pequeño botón negro—. Si te metes en
algún problema aquí con él, hay botones cerca de la cabecera de cada
cama y en el baño junto al inodoro. Si los presionas, sonará la alarma
en el complejo principal y alguien correrá hacia aquí. ¿Ok?
No lo sigo hasta el fondo de la habitación, pero puedo ver hacia
dónde señala.
—Lo tengo. Gracias.
—De nada.
Salgo de la habitación y Wyatt me sigue.
—Supongo que eso es todo. No estoy exactamente seguro de
cómo funciona esto, pero recuerda que todos estamos al final del
camino si necesitas algo. Espero que te sientas cómoda. —Vuelve a
sonreír y sale cerrando la puerta de la cabaña detrás de él.
Solo toma un microsegundo para que mi cuerpo se dé cuenta de
que estoy en una casa pequeña con un hombre acostado en la
habitación de al lado. Un hombre que una vez que recupere toda su
fuerza podría hacerme lo que quisiera. Ese sonido de puerta cerrada
trae otra avalancha de recuerdos y me apresuro a mi habitación y
uso la llave para cerrar la puerta. Me deslizo por el umbral de
madera dura y doblo mis rodillas contra mi pecho. Comienzo con
mis ejercicios de respiración profunda.
Puedo hacer esto. No voy a dejar que lo que me hizo ese bastardo
gobierne

mi vida.
Spark no salió de su habitación desde el momento en que llegué
hasta el momento en que comencé a prepararme para ir a la cama.
Pensé que tendría una oportunidad de verlo maniobrar alrededor de
la casa, pero en cambio, todo lo que pude ver fueron los conejos
saltando en el patio trasero. Se está muy tranquilo aquí.
Para cuando estoy lista para irme a dormir, ya no tengo ninguna
esperanza de que Spark salga solo. Mañana tendré que entrar a su
habitación si quiero hacer mi trabajo.
Me ducho y me peino el cabello para prepararme para ir a la
cama asegurándome de cerrar la puerta con llave antes de hacerlo.
Me tomo un momento para tomar algunas notas sobre lo que he
estado haciendo desde que llegué aquí para incluirlas en su historial
médico para cuando regrese al centro de rehabilitación. En un
trabajo, siempre apunto la mayor cantidad de información posible
para poder ver el verdadero progreso de un paciente.
Una vez que termino con eso, me meto en la sorprendentemente
cómoda cama doble y me quedo dormida. Solo me toma unos
minutos conciliar el sueño, es tan tranquilo que mi mente no tiene
nada en qué concentrarse además de dormir.
Me despierto con un dolor punzante en el estómago. No comí
antes de acostarme. Sé que Wyatt me había dicho que la comida en la
cocina era para mí, pero no me sentía bien simplemente yendo a la
nevera sin el visto bueno de Spark. Ahora que sé que no va a salir de
su habitación pronto, no voy a dejar que mis modales me condenen
a morir de hambre. Me pongo la bata sobre la camiseta de manga
larga y los pantalones de chándal. Salgo descalza de mi habitación a
la casa oscura y me dirijo directamente a la cocina. El suelo es áspero
y le vendría bien un poco de lijado, pero no me importa. Odio los
zapatos, cualquier tipo de zapatos. Cuando era más joven, mi madre
decía que solía correr por la calle sin zapatos. Regresaba a casa con
suciedad apelmazada desde la planta de los pies hasta los tobillos.
Intentaron durante años evitar que hiciera eso. Una vez que cumplí
siete años me di cuenta de que usar zapatos era una necesidad. Sin
embargo, todavía prefiero estar descalza siempre que puedo.
Abro la nevera y veo que hay unos cuantos paquetes de carne
para sándwich. Saco una barra de pan y una pequeña servilleta. Me
preparo un sándwich rápido, nada lujoso, solo pavo y queso en dos
rebanadas de pan. Me ayudará a pasar la noche.
—No, por favor, ¿puedes oírme? ¿Estás ahí?—me llama Spark. Es
extraño que me llame ahora. Apenas me ha dicho más de dos
palabras. Miro el reloj de la pared y veo que son cerca de las tres de
la mañana. ¿Qué podría necesitar a esta hora de la noche?
—Por favor, escúchame. ¿Hola?—grita de nuevo. Mi ritmo
cardíaco se dispara cuando me encuentro pensando que esto es
algún tipo de trampa. ¿Qué pasa si solo está tratando de llevarme a
su habitación, para poder hacer algo? Me obligo a deshacerme de ese
pensamiento. El hombre no puede caminar y apenas puede
impulsarse con los brazos. No hay forma de que pueda sujetarme.
Vuelve a llamarme y esta vez su voz suena tan desesperada y llena
de angustia. No puedo ignorarlo por más tiempo.
Me acerco lentamente a su habitación, el sándwich que hice
todavía en mi mano.
—¿Spark? ¿Me necesitas?—digo en voz alta, pero él no responde.
Un segundo después lo escucho llorar de dolor—. Por favor,
ayúdame. Ayúdame—gime.
—Voy a entrar, señor Djinn—digo en voz alta. ¿Qué pasa si se
lastimó y no entro para ayudarlo? Nunca me perdonaría por eso.
Pongo la mano en el pomo y trago saliva. Mi boca está tan seca
que mi lengua se pega al paladar. Empujo la puerta para abrirla y no
veo nada más que oscuridad. No tiene ninguna luz encendida y sus
cortinas están cerradas. Está completamente negro.
—¿Spark? —susurro cuando no escucho nada.
—¿Hola?— grita él de nuevo.
¿Qué diablos está pasando aquí? Deslizo mi mano por la pared
en busca del interruptor de la luz. Solo he estado en su habitación
una vez y no estaba prestando atención a dónde estaban los
interruptores de luz, pero espero que sea el mismo diseño que mi
habitación. Cuando mi mano levanta la pequeña palanca y la luz
baña la habitación, tengo que llevarme la mano a los ojos para
protegerme del brillo repentino.
—Estoy aquí. ¡Todavía estoy aquí!—gime de nuevo. Sus piernas
apenas se mueven de un lado a otro, y todavía está en la cama. Doy
un paso más para averiguar qué está pasando cuando vuelve a
llamar. Sus ojos todavía están cerrados. Está teniendo una pesadilla.
El pobre bastardo.
—Estoy aquí. Por favor, detente—llora, debe estar soñando con lo
que pasó en el hospital. Ni siquiera puedo imaginarme pasando por
algo así. Si está soñando que está atrapado de nuevo, debe ser una
tortura. No puedo dejarlo así.
—Spark—digo con firmeza desde donde estoy tratando de que
abra los ojos. Cuando no me responde, me muevo un poco más cerca
—. Spark despierta—grito un poco más fuerte.
Aún nada.
Mi pecho se contrae cuando veo una lágrima caer de sus ojos
cerrados. Me agacho y sacudo su brazo ligeramente.
—Despierta, Spark.
Se despierta sobresaltado, incorporándose en la cama tan rápido
que tengo que saltar hacia atrás.
Me mira de manera extraña, sus ojos aún vidriosos mientras su
mente libera los hilos finales de su pesadilla.
—¿Hola?—dice él suavemente.
—Te escuché. Fue solo una pesadilla. Estás bien—le digo
haciendo mi mejor esfuerzo para calmarlo. Todo su cuerpo se
desploma y vuelve a caer sobre la cama cubriendo su rostro con uno
de sus brazos.
—¿Qué estás haciendo en mi habitación? —Su voz es apagada.
Volvemos a ser enemigos.
—Me estabas llamando.
—Mentira, no tengo ninguna razón para llamarte. —No mueve el
brazo de su cara, por lo que las palabras son difíciles de escuchar,
pero aún conservan la misma cantidad de ira.
—No me llamaste por mi nombre, pero pediste ayuda y si había
alguien aquí. ¿Cómo se suponía que iba a saber que estabas
hablando con alguien en tu sueño hasta que abrí la puerta y lo vi por
mí misma?
—Sí, bueno, ahora lo has visto. El circo ha terminado. Sigue tu
camino.
—¿Eso es lo que crees que eres? ¿Un circo?
—No.
—¿No qué? —Cruzo los brazos sobre el pecho cada vez más
frustrada con el hecho de que él todavía siente la necesidad de estar
así de tenso. Estoy aquí tratando de ayudarlo y esto no es durante las
horas regulares de trabajo. Podría haberlo dejado aquí sufriendo esa
pesadilla por el resto de la noche.
—No intentes psicoanalizarme. No necesito que me digas que no
soy un bicho raro, que soy normal como todos los demás. No
necesito escucharlo. Me importa un carajo lo que piensas de mí.
—¿Quién dijo que no pensaba que eras un bicho raro? Lo que
estoy viendo en este momento no es mucho más que eso.
Finalmente levanta el brazo de su cara y se sienta para mirarme.
—Vete a la mierda—gruñe.
—¿Eso es lo mejor que tienes?—digo con sorna y me apoyo
contra la puerta. Las palabras que salen de mi boca pueden sonar
confrontativas, pero por dentro, todo me grita que me meta la cola
entre las piernas y corra. Puedo sentir la creciente hostilidad en la
habitación.
—No tengo una mierda para ti, Hestia. Mi hermano arregló para
que vinieras aquí. Yo no lo hice. No necesito tu ayuda, no necesito
que me despiertes, y no necesito tu jodido consuelo. Vuelve a tu
habitación y déjame en paz—me gruñe y se da la vuelta en la cama
para dormir.
Doy un paso fuera de su habitación, cerrando la puerta detrás de
mí. Dejo escapar un profundo suspiro para calmarme y me dirijo a
mi habitación. Debo admitir que, aunque estar en esta situación me
asusta, también me emociona. Mis clientes habituales son mayores y
dan algo de pelea, pero no mucha. Ha pasado mucho tiempo desde
que tuve que pelear con alguien. Spark acaba de arrojar el guante.
Estoy más que lista para recogerlo.
Capítulo 10

Spark

Han pasado cinco días completos desde que Hestia llegó aquí.
Pensé que al alejarme de ella, se enojaría y se iría. Parece que no
tengo suerte en lo que a eso se refiere. La mujer es implacable. Todos
los días se mueve en mi espacio con su cabello largo en esa trenza y
ese fuego en los ojos. Todos los días me pide que me levante. Me
dice que tenemos que empezar a movernos. Continúa diciendo que
mis músculos empeorarán si sigo llevando este estilo de vida
sedentario. Además de estar molesto cuando ella está aquí, me
siento completamente humillado todas las noches porque tengo una
pesadilla y ella viene a despertarme. No parece importar lo que le
diga o cuántas veces ignore todo lo que tenga que ver con ella. Sigue
regresando. Eso es hasta hoy. Llevo casi dos horas despierto y no ha
hecho ningún tipo de movimiento en mi dirección. Tal vez
finalmente entendió la indirecta.
Me permito relajarme contra mi almohada y justo antes de caer
en un profundo descanso escucho que se abre la puerta de mi
habitación. Eso en cuanto a deshacerme de ella.
—Levántate, Spark—me exige. Su voz es severa y casi me río de
la forma en que piensa que va a conseguir que haga algo.
—No. Sal jodidamente de mi habitación. —La maldigo de nuevo.
Nunca solía ser tan cruel con las damas, pero espero faltarle el
respeto lo suficiente como para que se vaya. Espero que algo que
haga sea el boleto para que renuncie y me deje quedarme aquí con
mis problemas.
—Una última oportunidad. Levántate.
—Una última oportunidad, vete a la mierda—suelto y me
entierro más en la cama.
—Está bien, tú lo pediste. —Pinchazos de estalactitas congeladas
se clavan en mi cuerpo mientras me arroja medio cubo de agua
congelada.
Escupo y jadeo tratando de limpiarme el agua de la cara. Está
tratando de matarme, lo sabía.
—¡Cuál es tu jodido problema! ¡Estás loca! —Deslizo las manos
por el cuerpo tratando de sacarme un poco de agua.
—No estoy loca, pero voy a sacarte de esa cama. De una forma u
otra. O te sientas aquí y dejas que te siga atormentando o te levantas
y te mueves. No te estoy pidiendo que correr unos malditos 5k o que
levantes un coche, te pido que pongas los pies en el suelo y des unos
pasos. Camina un poco por aquí. Muévete. —Ella me mira a los ojos
y puedo ver la determinación. No va a parar hasta que me levante.
No sé qué va a usar después de que termine con el agua, pero no voy
a esperar a averiguarlo.
Suspiro y aparto la mirada de ella.
—Oh, ¿crees que estoy jodiendo? —La escucho dar un paso hacia
mí y sé que se está preparando para tirarme el resto del agua.
—Detente, me estoy levantando. ¡Mierda! —Saco las piernas por
el costado de la cama y retiro las sábanas. Esto parece ser suficiente
para satisfacerla porque asiente una vez y sale de la habitación.
Lentamente me dirijo al baño y me aseo, aunque no quiero. Abro
la ducha y pongo el agua caliente para combatir el frío que se
arrastra por mis huesos gracias al agua que Hestia acaba de
arrojarme. No puedo quedarme mucho tiempo en la ducha y,
cuando termino, tengo que sentarme en el inodoro para recuperar la
fuerza en las piernas.
—Será mejor no estés durmiendo ahí dentro.
—Oh, Dios mío, ¿quieres que salga desnudo? ¿Estarías feliz si lo
hiciera?—le grito a través de la puerta.
—No, por favor no lo hagas. Nadie quiere ver eso. —Ella se ríe y
la escucho alejarse.
Auch. Cierro la boca con fuerza. Sé que me veo un poco
accidentado en este momento, pero nadie me ha acusado nunca de
ser mal parecido. Me pregunto si a ella no le gustan los hombres.
Quiero decir, es una mujer hermosa y desde que está aquí no creo
haberla oído hablar por teléfono con ningún hombre, así que tal vez
ese sea el caso.
Envuelvo la toalla alrededor de mi cintura y me transfiero a la
silla de ruedas para poder volver a mi habitación y vestirme.
Cuando vuelvo a salir me está esperando en la cocina comiendo un
tazón de granola.
Sus ojos recorren mi cuerpo y se detienen justo en mi costado,
donde se ve un gran parche de piel quemada debajo de la manga de
la camiseta que tengo puesta. Sabía que ella pensaba que era un
bicho raro.
—¿Vas a comer?
—No tengo hambre—le respondo.
—Está bien, como quieras. Vamos. —Ella se encoge de hombros.
Después de terminar lo último de su cereal, bebe la leche del tazón y
la coloca en el fregadero.
—¿A dónde vamos?
—Quiero que me muestres tu propiedad—dice, colocando su
larga trenza sobre un hombro.
—¿Por qué querría hacer eso? Puedes salir y verla tú misma. No
me necesitas para eso—digo por encima del hombro.
—Sí, te necesito. No voy a estar deambulando por un lugar
donde apenas conozco a nadie. Te guste o no, tú y yo vamos a
conocernos mucho mejor. ¿Por qué no empezar ahora? ¿Un poco de
j ¿ q p ¿ p
aire fresco? Quiero decir, honestamente, ¿qué más estás haciendo,
excepto desperdiciar tu maldita vida?
Giro la silla de ruedas para mirarla, pero ella ya salió de la casa y
me dejó la puerta abierta de par en par.
—Mierda, espera. —Me dirijo al fregadero de la cocina y uso las
encimeras para ayudarme a levantarme. Saco dos barritas de
proteínas del armario y me las guardo en los bolsillos. Tengo la
sensación de que esta mujer va a intentar matarme. Al menos puedo
decir que no moriré con el estómago vacío.
Agarro mi abrigo de la percha y salgo rápidamente de la cabaña.
Como siempre, voy a las escaleras y nuevamente, como siempre,
recuerdo que no puedo bajarlas. Giro mi silla y me dirijo a la rampa.
—No, vuelve—me ordena Hestia. Cuando retrocedo, la
encuentro de pie frente a las escaleras—. Inténtalo—dice.
—Esta parece ser una pregunta recurrente. ¿Estás loca? Pensé que
eras un terapeuta, pero pareces estar tratando de hacer que me
rompa el cuello.
—No, no lo hago. Seguro que tienes alguna debilidad, pero no
creo que sea tan malo como tu mente y tus hermanos dicen que es.
Rápidamente inclino la cabeza hacia un lado y mis cejas se
dispararon ante ese comentario.
—¿Mis hermanos? ¿Qué quieres decir con eso?
—No me malinterpretes, tus hermanos están haciendo todo lo
posible para ayudarte. Te aman.
—No necesito que me digas eso, sé que mis hermanos me aman
—le digo secamente.
—Puede que te amen demasiado, te están mimando muchísimo.
Lo entiendo, has pasado por cosas horribles. No pueden esperar a
que camines dado que siguen llevando tu silla por todas partes.
Comprando tus comestibles. Trayendo comida. Estás herido, no
estás muerto, Spark.
Me recuesto en mi silla y la miro en estado de shock por un
segundo. Cada vez que habla, la mujer dice algo que nunca hubiera
pensado que alguien diría.
—Entonces, ¿vas a intentarlo o qué? —Se pone las manos en las
caderas y me mira desde el pie de los tres pequeños escalones.
—¿Para qué? ¿Para que me caiga de bruces y tengas que ir a
buscar a uno de mis hermanos para que me levante el culo? Creo
que voy a pasar—rezongo.
—En primer lugar, si te caes, las personas se caen todo el tiempo.
No eres solo tú, así que deja de actuar como si romperte el culo fuera
una gran cosa. En segundo lugar, estoy parada aquí y va en contra
de mi ética dejar que alguien se caiga. Gasté demasiado dinero en
una educación universitaria para obtener mi licencia solo para que
me la quiten porque fui negligente deliberadamente. Por último, son
tres jodidos escalones, no el maldito Empire State Building.
Si lo logras o no, no es gran cosa, pero al menos lo sabremos. —
Ella se encoge de hombros y miro la rampa. Odio la maldita rampa.
Luego miro hacia las escaleras.
—No quiero oír una mierda si me caigo—le gruño.
—¿Qué diría? ¡Te caíste, yupi!
Me agarro de la baranda y me levanto de la silla. No tengo
muchos problemas con eso, el problema es permanecer de pie por
más de un minuto.
—¡Espera, no te muevas! —Levanta las manos y rápidamente
agarra la silla de ruedas de donde está, tirando de ella por las
escaleras hasta abajo.
—Ok, ahora. —Ella se para justo en el medio, con los brazos
ligeramente extendidos para agarrarme si me tropiezo. No puedo
caer sobre ella, la aplastaría antes de que pudiera moverse a tiempo.
Son sólo tres malditos pasos. He hecho esto un millón de veces.
Mantengo un fuerte agarre en la baranda y doy un paso hacia abajo.
Dejo que mi segundo pie baje en el mismo escalón como un niño.
—Treinta y tres por ciento—dice Hestia.
—¿Qué?— le pregunto, levantando los ojos para saber qué
diablos está pasando ahora.
—Treinta y tres por ciento hecho. Estabas ahí arriba diciendo que
no podías hacerlo. Sin embargo, ya has completado el treinta y tres
por ciento—me dice, su cara es una máscara de piedra. No puedo
decir si está impresionada o molesta. Odiaría jugar al póquer con
ella.
Doy otro paso y ella retrocede para darme espacio para bajar de
nuevo.
—Sesenta y siete.
Eso es más de la mitad. Puedo bajar el último.
Pongo mi pie en el último escalón y mi rodilla se dobla
ligeramente. Extiende una mano, pero no se apresura a atraparme. Si
está preocupada, no lo dice.
—¿Haces este tipo de mierda todo el tiempo?—le pregunto, mis
palabras un poco entrecortadas debido a lo difícil que estoy
respirando.
—Sí, soy fisioterapeuta, este es mi tipo de trabajo. —Levanta un
hombro y espera a que dé el último paso. Pongo mi pie en el último
escalón y bajo al suelo. Lo logré. Levanto una ceja hacia ella,
esperando la celebración demasiado empalagosa. Inclina la cabeza
hacia un lado y frunce las cejas—. ¿Qué?
—¿No vas a decir buen trabajo o nada de eso?
—Guau, ¿tu ego está tan herido que necesitas que te elogie por
caminar tres pasos? —Ella pone los ojos en blanco y resopla—. De
acuerdo. Buen trabajo.
—¿Por qué tienes que ser tan dura todo el tiempo?
—Por la misma razón por la que tienes que ser tan idiota todo el
tiempo. —Ella arregla la silla de ruedas para que pueda sentarme y
me dejo caer.
—No soy un idiota, solo quiero que la gente me deje en paz, pero
nadie parece entender eso.
—¿Qué hiciste para merecer que te dejaran en paz? ¿Creaste un
veneno que acabó con un país del tercer mundo? —Se lleva el dedo a
los labios—. Oh, ya sé, ¡tienes antropofobia! —suelta y chasquea los
dedos como si esa fuera la solución perfecta.
—¿Qué diablos es eso? —No sé lo que dijo, pero sé que tenía
demasiadas jodidas sílabas.
—Antropofobia, es el miedo a las personas. Estás tratando de ser
un ermitaño, esas son las únicas dos razones que se me ocurren. Ya
que me hablas bien, ¿tendré que asumir que cometiste un genocidio
masivo?
Gimo y empiezo a alejarme de ella.
—No puedo soportarte.
—Tú tampoco eres un encanto, Spark—se inclina para decirme al
oído y en lugar de preocuparme por lo mucho que no me gusta, todo
lo que puedo pensar es en lo bien que huele. Dios, necesito
conseguirme una mujer, esta me está afectando demasiado.
—¿Qué es eso? —Ella señala el pozo. Es obvio que es un maldito
pozo. ¿Qué más podría ser?
—Es un pozo.
—Genial, ¿sacáis el agua de allí o están conectados al suministro
principal de agua?
—Suministro principal de agua.
—Ahh, eso es genial. ¿Cuál es el punto de tener el pozo entonces?
—¿Vas a acosarme con preguntas estúpidas? —Detengo la silla y
la miro.
—Sí, o cantaré, o podemos jugar al veo, veo—dice y continúa
caminando, lo que hace que me mueva más rápido para mantener el
ritmo.
—No. Ya no voy a hacer esto. No sé qué pensó mi hermano que
ibas a lograr, pero no me voy a sentar aquí y dejar que me molestes
hasta la muerte.
—Así que prefieres revolcarte en tu inmundicia y autocompasión
y morir allí. ¿Esa es tu alternativa?
—¡Esa es mi maldita elección!—le grito.
—Nunca dije que no lo fuera. Solo te pregunté qué elección ibas a
hacer. ¿La autocompasión o yo?
—No me compadezco de mí mismo. El hecho de que hayas leído
un informe sobre mí o hayas visto una foto no significa que me
conozcas. No sabes de qué diablos estás hablando.
—No, no lo sé. ¿Por qué no me lo cuentas?
—¿Qué hay para contarte? No voy a entrar en toda la historia
solo para saciar tu curiosidad—digo con desdén y sigo moviéndome
para tratar de pasarla.
—¿Saciar mi curiosidad? Sinceramente, no creo que sea solo mi
curiosidad, no creo que nadie sepa lo que estás haciendo. ¿Sabes lo
que estás haciendo? ¿Sabes por qué prefieres rendirte ante de luchar?
No creo que lo sepas. —Se agacha y recoge una hierba solitaria y la
hace girar entre sus dedos.
—No necesito demostrarte nada—le digo con los dientes
apretados.
—Está bien, no lo hagas. Mientras puedas demostrártelo a ti
mismo, ¿verdad?—
—Exactamente, mientras tenga jodidamente claro lo que estoy
haciendo, no necesito demostrarle nada a nadie. —Finalmente, ella
está empezando a entender lo que he estado diciendo durante las
últimas semanas. Se siente como si hubiera estado luchando para
que alguien me escuchara desde el momento en que me desperté en
el hospital hasta el día en que salí.
—Admiro ese tipo de dedicación. —Ella asiente con la cabeza y
arroja el diente de león de entre sus dedos.
—No estoy haciendo nada digno de admiración. —Me muerdo el
interior de la mejilla. Recuerdo una época en la que hacía cosas que
la gente llamaría admirables.
—Eso es lo que pasa con la admiración. Los admirados no
pueden decirles a los admiradores que no pueden admirar. Es
demasiado tarde, ya eres admirado.
—Oh jodidamente genial, vas a empezar a citar poesía, porque no
puedo soportarlo—me quejo dejando que mi cabeza caiga hacia
atrás contra la silla. Muevo la cabeza hacia atrás cuando siento que la
rueda delantera pasa por una parte empinada. Lo último que
necesito en este momento es bajar rodando por una colina o algo así.
—¿En serio? ¿A quién no le gusta la poesía?
—¡A mí! No me gusta la poesía. —Asiento enfáticamente.
—Imposible, te gusta la música, las historias y las películas,
¿verdad?
—¿Cómo significa eso que me tiene que gustar la poesía? —
Entrecierro los ojos y la fulmino con la mirada.
—Bueno, la poesía no es más que una historia a la que también
tienes que descubrir el significado. Las películas, las canciones, los
libros, todos cuentan historias que interpretamos. Es ese poco de
misterio que todos amamos, incluso en el más básico de los cuentos.
—Me sonríe y tengo que apretar los labios con fuerza para no
sonreírle.
—Nunca escuché un poema que me gustara. —Nunca me han
gustado mucho los aspectos artísticos de la vida. Por supuesto, me
gusta una buena canción, pero eso es casi todo.
—Oh, eso es solo porque no has escuchado el poema correcto.
Algunos poemas pueden cambiar tu vida. La poesía popular es tan
conmovedora. Esas personas suben al escenario y desnudan sus
almas. Pensé que haría eso en un momento, pero no tengo estómago
para grandes multitudes—admite, metiendo las manos en sus
bolsillos traseros.
—Creo que alguien tan grosero como tú no tendría problemas
para mantener entretenida a una multitud de personas—la ataco
verbalmente.
—Oh, puedo mantenerlos entretenidos, pero puede que tenga
que vomitar. —Ella me sonríe de nuevo.
—Eso es repugnante.
—No. ¿Sabes lo que es repugnante? —Se detiene bruscamente
frente a mí y gira hacia mí, así que tengo que mover mis ruedas
hacia un lado o la golpearé.
—¿Qué?
—Lo que es repugnante es que tienes personas creyendo que
necesitas que hagan cosas por ti. Tu mente puede estar tratando de
darse por vencida, pero tu cuerpo todavía está luchando, siempre y
cuando tenga eso, podemos hacer que esto funcione.
—¿De qué diablos estás hablando? —Miro hacia atrás a mi casa y
me doy cuenta de que no puedo verla. Estoy detrás de la casa club
cerca de la cabaña del otro lado. Me he desplazado durante más de
dos kilómetros y medio.
—Cómo mierda... cuando... no he podido recorrer más de la
mitad de la distancia de la casa club desde que llegué aquí. ¿Cómo
mierda lograste esto en solo unas pocas horas?—digo sin poder
creerlo. De alguna manera debemos habernos teletransportado o es
una distancia más corta.
—No hice nada. Simplemente no escuché las tonterías con las que
has envenenado tu mente. Por alguna razón, has incrustado este
pensamiento de que no eres lo suficientemente bueno o lo
suficientemente fuerte para vencer esto. Se lo has dicho a todos los
que se acercaron a ti y eso dictó cómo te trataron. No vas a conseguir
eso conmigo. —Se pone de pie y pone las manos en las caderas—.
Necesitas ser más fuerte, podemos trabajar en eso, pero no ahora
porque estoy cansada. ¿Podemos ir a sentarnos allí? —Ella señala la
casa club.
Se supone que no debo llevar a nadie allí y tampoco veo ninguna
de las motos en el costado del complejo. No puedo preguntarle a
Wyatt si no está aquí. Estoy seguro de que no le va a importar si
entramos para que ella pueda sentarse, después de todo, se trata de
ser un caballero.
—Claro, vamos. —Puedo sentir la quemadura en mis brazos,
pero no se han caído ni nada por el estilo. Todavía puedo moverme.
Aunque ahora que le estoy prestando atención, el dolor en mi
hombro está un paso por debajo de lo insoportable, pero no digo
nada. He lidiado con cosas peores.
Golpeo una roca y el tirón resuena a través de mis manos, sube
por mi brazo y llega a mi hombro. Gimo, pero no me detengo.
—¿Qué pasa?—me pregunta Hestia.
—Nada—le digo.
—Mentira, estás haciendo muecas. Es normal. Ahora que eres
consciente de lo mucho que hiciste, te dolerá el cuerpo. Es una
cuestión de mente sobre materia. No invalido eso. ¿Qué te duele?
—Mi hombro—respondo sinceramente.
—Está bien, puedo empujarte el resto del camino. —Ella camina
detrás de mí y coloca sus manos en el manillar.
Agarro mis ruedas con fuerza para que no pueda mover la silla.
—No quiero que me empujes—digo mordiendo las palabras.
—Sí, bueno, no quiero que te jodas el hombro y no me saques a
caminar mañana. Yo gano.
—Espera, ¿estamos haciendo esto todos los días?
—Sí, tío.
Me empuja los últimos metros hasta la casa club y abro las
puertas. Rápidamente me pongo de pie para ingresar el código de
alarma y avanzo el resto del camino.
Se detiene justo cuando entra. Cuando me doy la vuelta para
preguntarle qué le pasa, veo una mirada de completa confusión en
su rostro.
—Esto no es una casa.
—No en un sentido tradicional, pero este es mi hogar—le digo.
—¿Qué es este lugar? —Ella clava sus ojos en mí.
—Un club de moteros.
—¿Estás en un club de moteros? —Sus cejas se disparan.
—Solía estarlo, ahora lo único que hago es rodar en esta silla.
—Dame tres meses. Y habrás vuelto. —Ella asiente y da unos
pasos más.
¿Tres meses? ¿Podría realmente estar de vuelta lo suficientemente
bien como para montar en tan poco tiempo? Quiero luchar contra las
emociones que surgen dentro de mí, pero escucharla decir ese podría
ser el mejor sonido que he escuchado desde que los médicos se
dieron cuenta de que todavía estaba despierto.
Capítulo 11

Spark

Hestia camina por el lugar como si nunca antes hubiera estado


en una casa club. Supongo que no es inusual. Aunque hay cientos de
clubes en todo el país, la gente suele evitarlos como la peste. Los
clubes que conozco, en realidad no son los grandes malos asesinos
que todos creen que son. Un MC es solo otra forma para que los
miembros tengan algún tipo de familia. La mayoría de las veces es la
única familia que tienen. Supongo que estoy muy bendecido, porque
mi MC es mi familia real.
Me miro las piernas y sé que si no puedo montar pronto existe la
posibilidad de que Wyatt tenga que echarme del club. Conozco a mi
hermano, él no querría, pero sé que la posibilidad existe.
—¿Necesitáis tanto licor? —Hestia mira la gran exhibición de
alcohol que hemos instalado.
—Sí, hacemos bastantes eventos comunitarios, sin mencionar que
somos muchos aquí. Cuando estamos en casa sanos y salvos,
generalmente tenemos un algo de tiempo libre. ¿Qué mejor manera
de pasar el tiempo libre que con bebida alcohólica? —Me encojo de
hombros y me acerco a donde ella está parada.
—Ah, bueno, no puedo decir que esté de acuerdo con eso, pero
cada uno con lo suyo. —Camina hacia el otro lado de la habitación
observando lentamente las ventanas, las puertas y las máquinas
recreativas. No los está observando solo con fines decorativos. Para
mí, parece como si los estuviera observando para memorizar lo que
está viendo.
—¿Por qué estás estudiando el diseño tan a fondo? —Puede que
no sea típico, pero no es extraño que los enemigos envíen espías para
buscar debilidades. Fácilmente podría estar trabajando para una de
las personas de las que nos esforzamos tanto por mantenernos
alejados. ¿Emerson? ¿Alguien del FBI que está enojado porque
todavía estamos en la calle? Cualquiera podría haberla enviado aquí.
—Me gusta estar preparada—responde en voz baja.
—¿Que se supone que significa eso?
—Significa exactamente lo que dije. Quiero estar preparada. Si
algo sucediera y necesito evacuar, necesito saber cómo hacerlo. —
Ella dispara dagas con los ojos y levanto las manos en señal de
rendición. No insistiré más en el tema, al menos, no ahora.
—Mierda, ¿qué es esto? —Encuentra una de las fotos antiguas de
mi padre y Wyatt parados en la Casa Blanca. Estaban en un caso
especial que les permitió pasar algún tiempo allí. Fue uno de los
momentos más felices de nuestras vidas.
—Oh, ese es mi hermano y mi padre—digo.
—Mierda, ¿ese es Wyatt? Se ve tan diferente. —Sus ojos se
iluminan cuando gira su cabeza hacia mí.
¿Se siente atraída por él o algo así? Eso no va a funcionar cuando
llegue Dela. Ella es un maldito petardo.
—Sí, ese es él.
—Guau, ¿qué estaba haciendo allí? —Se vuelve para examinar la
foto.
—Estaba en un caso. Solo estuvo allí durante unas pocas
semanas, pero fue suficiente para que necesitara enmarcar una puta
foto. —Pongo los ojos en blanco y miro hacia otro lado. A veces,
Wyatt es un maldito fanfarrón. Debería serlo, mi hermano ha hecho
un montón de cosas fantásticas, pero en este momento lo encuentro
muy molesto.
—¿Caso? ¿De qué tipo? ¿Qué hizo? —Ahora ella está llena de
preguntas, pero todas parecen ser sobre mi hermano. No sé por qué
me molesta que parezca no poder obtener suficiente información
sobre él. Aunque sé que si tengo que seguir hablando de Wyatt me
voy a volver loco.
—Trabaja para el FBI. De hecho, todos mis hermanos lo hicieron
o todavía lo hacen.
Su cabeza se vuelve hacia mí otra vez.
—Espera, todos esos tipos que vi, los de las motos. ¿Solían estar
en el FBI? ¿Tú también estabas en el FBI? —Ella se aleja unos pasos
de la foto y yo me encojo de hombros de manera indiferente.
—¡Cállate! ¿En serio? —Ella sonríe, es tan amplia que me obliga a
hacer lo mismo.
—No tengo ninguna razón para mentir sobre eso.
—Uh, sí lo haces. Ser un agente del FBI es probablemente una de
las ocupaciones sobre las que más se ha mentido... siempre. Todo el
mundo quiere trabajar para una de las organizaciones de tres letras,
DEA, CIA IRS, FBI... Bueno, tal vez no el IRS, pero entiendes lo que
quiero decir. —Agita su mano en el aire y acerca una de las sillas
para sentarse a mi lado—. ¿Cuándo saliste?
—Hace unos años. Simplemente no podía soportarlo más. Era...
agobiante.
—Sí, apuesto que sí. ¿Puedes decirme cosas o vas a usar esa frase
trillada de que tendrás que matarme si lo haces?
—No, no voy a decir eso. Y si hay alguna información que no
puedo darte, simplemente no diría nada al respecto. No hay nada
acerca de que me hagas una pregunta que requiera que te diga toda
la información. Siempre hay resquicios con esta mierda. —Llevo la
silla de ruedas hacia la parte de atrás donde está la cocina. Después
de tanto moverme, descubro que tengo más hambre de lo que había
tenido en mucho tiempo. Tengo comida en mi casa, pero nada lujoso.
La casa club siempre tiene las mejores cosas.
—¿Quieres algo para comer o beber? —Saco un sándwich de pan
francés pre-hecho. Probablemente sea de Cody, pero no me voy a
sentar aquí y preocuparme por eso. Le doy dos grandes mordiscos
antes de volver a envolverlo y ponerlo de nuevo en la nevera. Puede
venir a pelear conmigo si está enojado por eso.
—No, gracias. ¿Eres tú?
Salgo de la cocina y veo lo que está mirando. Instantáneamente el
hambre que acabo de sentir se evapora.
—Sí. —Es una foto mía y de algunos otros bomberos voluntarios.
Tiene unos años.
—Oh, ¿eras bombero? ¿Fue así como sucedió esto? —Hestia
señala la silla.
Cierro los ojos y los destellos de esa noche regresan rápidamente.
—No, nunca fui bombero, solo voluntario. Esos tipos no me
necesitaban.
—Estoy segura que sí. Quiero decir que no te habrían dejado
ayudar si no lo necesitaran. —Hestia me clava la mirada y se gira
por completo para mirarme con los brazos cruzados sobre el pecho
cuando no reconozco lo que ha dicho.
—Sí, bueno dime ¿qué puto bien hizo tenerme allí?—chasqueo,
mi voz mezclada con ácido. He terminado. No quiero tener esta
maldita conversación con ella. Salgo del pasillo y trato de llegar a mi
habitación, pero hay algo en el camino y mi silla no puede pasar.
Echo la cabeza hacia atrás con frustración. Me inclino, pero si me
estiro más me caería de la silla—. ¡Maldita sea, ven aquí y mueve
esta mierda! ¿No es para eso que estás aquí? ¡Para hacer la mierda
que no puedo!—escupo por encima del hombro.
—Ya veo que estás volviendo a sentir lástima de ti mismo—
responde Hestia después de unos segundos.
Giro tan rápido que la silla de ruedas casi se vuelca.
—¿Qué coño sabes de todo esto? ¿Crees que solo porque has visto
a personas con quemaduras o ayudaste a otras a aprender a caminar
de nuevo me conoces? Te prometo así no es como funciona esta
mierda. No soy un maldito caso de libro de texto. ¡No sabes una
mierda sobre mí! —le gruño.
—Nunca dije que lo fueras. No estoy basando nada en nadie más.
Estás dolido, cualquiera puede ver esa mierda, pero es como si te
estuvieras culpando por lo que pasó. Sé lo que es eso. Sé lo que se
siente, como piensas que podrías haber hecho algo diferente aunque
eso no pueda cambiar nada ahora. Si no sacas esta mierda, te va a
comer vivo. —Ella me mira fijamente por un breve segundo antes de
negar con la cabeza y comenzar a caminar hacia la puerta.
Supongo que la excursión ha terminado.
Me siento como un maldito imbécil. Estoy constantemente
criticando a esta mujer. Antes lo hacía solo para enojarla. Estaba
tratando de hacer que se fuera, pero es obvio que eso no va a
suceder, así que ¿por qué no puedo relajarme?
—¿Por qué está parpadeando esa luz?—dice Hestia y mi cabeza
aparece para ver de qué está hablando.
Lo veo al instante, una luz púrpura de neón parpadea lentamente
junto a la puerta de la sala donde celebramos la iglesia.
—¡Oh, mierda! Oh, no, no, no. —Ruedo lo más rápido que puedo
hacia el pequeño escritorio cerca del costado de la puerta para sacar
la llave. Abro la puerta y entro rodando. Hestia está justo detrás de
mí.
—¿Qué está pasando? ¿Qué es eso? ¿Hay un incendio o algo? —
Parece un poco nerviosa.
—No, nada de eso. Esa luz significa que alguien en mi grupo está
en problemas o perdido. Es la baliza localizadora que se activa, la
usamos en caso de que uno de nosotros quede inmovilizado lejos del
club y necesitemos ayuda. —Tengo que abrir el portátil para
averiguar exactamente de dónde viene la baliza—. Puedo hacerle
saber a Wyatt o a quien sea que uno de nuestros hermanos de parche
está en problemas. Él se encargará de eso.
—Santa Mierda, ¿vas a llamar a la policía?—dice ella detrás de mí
y ahora sé con certeza que puedo escuchar los nervios en su voz.
—No, el FBI recuerda. —Le sonrío antes de volver al lento
portátil. Realmente necesitamos uno nuevo.
—Cierto, lo siento. Entonces, ¿qué vas a hacer?
—Nada... quiero decir, ¿qué puedo hacer? El resto tiene todo
controlado. —Agarro los brazos de mi silla y espero a que la pantalla
de la computadora se cargue y me muestre quién está en problemas.
Finalmente aparece en la pantalla y es el peor de los casos. Mi
sangre se siente como hielo en mis venas mientras asimilo lo que
estoy viendo. Todos los puntos de seguimiento menos el mío, están
agrupados en un solo lugar. Eso solo puede significar una cosa.
Están atrapados y no hay nadie alrededor para sacarlos del aprieto.
No me queda nadie a quien enviar para ayudarlos. Soy el único aquí.
Mi respiración entra y sale de mí ante la idea de dejar a mis
hermanos allí sin ayuda. No puedo hacerlo Solo empeoraría las
cosas si fuera allí. Una niebla de pánico amenaza con envolverme
cuando escucho la voz de Hestia.
—Oye, ¿qué quieres decir con nada? Esos son tus hermanos,
¿verdad? ¿Simplemente vas a dejarlos allí en problemas? —Miro por
encima del hombro para verla observándome con una sola
emoción… decepción, brillando claramente en sus ojos.
—No puedo hacer nada, no hay nadie a quien llamar. No soy lo
suficientemente fuerte…
—Deja de hacer esa mierda ahora mismo. No me importa si solo
tienes el veinte por ciento o tu fuerza normal en este momento. Esos
tipos son tus hermanos, heridos o no, no puedes simplemente
ignorar esto—me interrumpe ella. Presiona las manos contra sus
caderas y me golpea con una mirada feroz.
Ella tiene razón, herido o no, necesito ir allí y encontrar una
manera de sacar a mis hermanos de este lío. Rápidamente reenvío la
ubicación de las balizas rastreadoras a mi teléfono.
—Bien, tienes razón. Voy a ir a ayudarlos. Quédate en la cabaña
hasta que regrese.
—No, voy contigo. —Echa los hombros hacia atrás y da un paso
en mi dirección.
—¿De qué mierda estás hablando sobre venir conmigo? Esa es
una idea estúpida. —Niego con la cabeza y trato de pasar junto a
ella. Se agarra del respaldo de la silla y me detiene.
—¿Lo es? Creo que es una estupidez que alguien que apenas
puede bajar tres escalones no tenga ningún problema para tratar de
ayudar a sus hermanos a salir de una situación jodida. ¿O tal vez
pensaste que tenerlos a todos atrapados allí es una mejor idea? —
Ella inclina la cabeza hacia un lado y me mira con los ojos
entrecerrados. El puto sarcasmo de esta mujer.
—Mierda, está bien, vamos. Harás lo que te diga. ¿Entendido?—
digo mirándola a la cara. Cuando la comisura de su labio se contrae,
me inclino hacia atrás—. ¿Qué?
—Apuesto a que has querido estar en esta posición desde el
momento en que me conociste. —Ella se ríe y mi mente se va a la
cuneta. Podría follarla en algunas posiciones.
Rápidamente desecho ese pensamiento. Que mierda. No la
soporto.
—¿Qué posición es esa?—pregunto mientras salgo de la casa club
con ella detrás de mí.
—Aquella en la que tengo que hacer lo que tú digas. Pareces el
tipo de hombre al que le gusta que las personas hagan lo que tú
dices. Aunque no sigues esa misma pauta.
—Hago lo que me dicen cuando tiene sentido que lo haga.
—Entiendo. Entonces, ¿mejorar no es algo que tenga sentido? —
Ella lo desliza tan suavemente que casi no me doy cuenta. De hecho,
respondo antes de que pueda pensar en una respuesta aceptable. Lo
que sale de mi boca es la cruda verdad.
—No. —Ojalá pudiera extender la mano y quitar la palabra del
aire.
Mierda, ahora va a llamar a todos los malditos psiquiatras y
consejeros para decirles que piensa que soy suicida.
—Maldita sea, bueno, eso apesta—murmura, pero no dice nada
más sobre el asunto.
Llego a la parte de atrás de la casa club donde tenemos una gran
furgoneta de reparto negra. Por lo general, la usamos para vigilar o
cosas por el estilo, pero puede contenernos a todos cómodamente al
menos por un tiempo.
Abro la puerta de la camioneta y me levanto de mi silla. El primer
escalón está bastante lejos del suelo y me toma mucho más tiempo
del que me gustaría subirme al vehículo. Una vez que lo hago, me
quedo sin aliento y empiezo a sudar.
—¿Tal vez deberías dejarme conducir?—dice ella, mordiéndose el
labio cuando ve cuántos problemas estoy teniendo.
—No, no tengo tiempo para explicarte dónde están todas las
curvas del camino. Conozco este lugar mejor que tú. Estoy bien. No
tengo que caminar a ningún lado. Puedo mover mis pies muy bien.
—Muevo mi pie hacia arriba y hacia abajo donde ella no puede ver y
mis músculos tiemblan por el esfuerzo. Tiene razón, voy a necesitar
toda la ayuda que pueda conseguir.
—Como quieras.
Levanto el GPS de mi teléfono, marco la ubicación de las balizas y
lo configuro en el tablero. Hestia también se sube a la camioneta,
—¿Estás seguro de que esto va a estar bien? Tal vez deberías
informar al departamento de policía de lo que está pasando.
Ella es nueva aquí, así que no está familiarizada con nuestras
costumbres. Piensa que podemos dejar nuestros problemas en
manos de las autoridades. No funciona así cuando somos nosotros
los que hacemos el trabajo sucio para las autoridades.
—No, estará bien. Solo quédate en la camioneta y haz lo que te
digo.
Cuando miro hacia el lado donde está sentada, veo que sus
nudillos se están poniendo blancos donde está agarrando el
cinturón de seguridad y sus ojos están un poco vidriosos como si
estuviera pensando en otra cosa.
No tengo tiempo para averiguar qué está pasando con ella, pero
ésta fue su idea. Aunque no estoy seguro de poder hacer algo para
ayudar a mis hermanos, al menos tengo que intentarlo y necesito su
ayuda para hacerlo.
Capítulo 12

Hestia

La camioneta se mueve a una velocidad que solo algunos pilotos


de NASCAR pueden igualar. ¿Por qué diablos acepté hacer esto?
Quiero decir, si me hubiera quedado en la cabaña, habría estado
segura, pero algo acerca de dejar a alguien en peligro no me sienta
bien. Aunque Spark está seguro de que podría haber manejado todo
esto solo, sé que necesitará ayuda. Solo espero que lleguemos a
tiempo.
Una curva pronunciada hace que la furgoneta casi vuelque y
aprieto todos mis músculos preparándome para el choque que se
avecina. Cuando no volcamos, dejo escapar un suspiro tembloroso.
—¿Tienes que ir tan rápido?
Mantengo los ojos fijos en el camino por el parabrisas. Maine en
invierno no es el mejor lugar para volar por carreteras secundarias.
Esta furgoneta podría estrellarse como cualquier otra.
—Sí, necesito ir así de rápido. Tú misma lo dijiste, están en
problemas y sé, que si uno de ellos presionó la baliza localizadora,
no tienen muchas esperanzas—dice con calma, pero en lugar de
hacerme sentir mejor, solo aumenta mi ansiedad.
Balizas localizadoras. Desearía haber tenido una de esas cuando...
no, no, no voy a hacer esto sobre mí ahora. Necesitamos encontrar a
sus hermanos y llevarlos al hospital. Pueden estar heridos.
Detiene la camioneta, saca el teléfono del tablero y hace zoom en
el mapa.
—Está bien, la baliza dice que están en ese depósito de chatarra
de ahí abajo—dice Spark y señala colina abajo.
—Depósito de chatarra, no veo un depósito de chatarra. —Intento
mirar hacia donde señala, pero solo veo muchos barcos.
—Esos botes, son todos chatarra. La mayoría de las veces la gente
no puede mantenerlos y terminan pudriéndose, debido a toda la
nieve. Mis hermanos están ahí abajo.
—Está bien, bajaré y les diré que estás aquí. —Asiento con la
cabeza, podría hacer eso. Podría señalarles el camino para ayudar.
—¿Qué, no… mierda qué crees que está pasando? ¿Qué crees que
les pasó a mis hermanos?
—Necesitan ayuda. Eso es lo que dijiste. —Frunzo el ceño,
tratando de averiguar lo que me he perdido.
—Sí, pero ¿de qué tipo de ayuda estás hablando?
—¿Hospital? ¿Policía? ¿Bomberos? Esos suelen ser los tres
básicos. —Frunzo el ceño tratando de entender lo que está pasando
aquí.
Él resopla y señala el espacio frente a mis piernas.
—Abre la guantera y toma mi arma.
—¡Qué mierda! ¿De qué estás hablando, tu arma? No voy a tocar
ningún arma. Me quiero ir. —El miedo se apodera de mi cuello y
comienza a tensarlo hasta que siento que no voy a poder respirar
profundamente otra vez.
Él gime y me mira poniendo los ojos en blanco. Está molesto
porque no estoy de acuerdo con el programa.
—Cálmate, recuerda lo que dije, somos las autoridades. Somos
los buenos en este escenario. Mis hermanos estaban en camino para
encontrar y sacar a algunos hombres malos de aquí. Algo debe haber
sucedido.
Oh Dios, esto no puede estar pasando. Pensé que lo iba a ayudar
a sacar a alguien de un accidente automovilístico o a alguien que se
había caído por un precipicio o algo así. Nunca pensé que entraría en
un maldito tiroteo. Ahora quiere un arma. Con un arma,
seguramente podría hacerme hacer lo que quiera. Le había dicho a
Wyatt que no quería estar cerca de armas y él me aseguró que no
había ninguna. Supongo que eso solo significaba lo que a Spark le
concierne. Todavía no veo nada allá abajo además de algunos botes
y dos tipos caminando. Yo no llamaría a eso una maldita
emergencia. Tal vez no sea tan malo como parece pensar Spark.
—Me quiero ir—murmuro de nuevo, esperando que esta vez me
lleve de regreso.
—Escúchame, Hestia. No voy a obligarte a hacer nada que no
quieras hacer. Pero estabas en la casa club, no puedo hacer esto por
mi cuenta. Necesito ayuda. La vida de mis hermanos puede estar en
juego. No puedo irme para llevarte de vuelta.
—¿Vas a asegurarte de que estoy a salvo? —Me giro hacia él con
la esperanza de verlo asentir con certeza, pero en cambio todo lo que
veo es que mira hacia otro lado como si no quisiera darme una falsa
seguridad. He visto a médicos hacerle eso a la familia de un paciente
cuando su ser querido está a punto de morir. Se está asegurando de
que sepa que existe la posibilidad de que no lo logre.
—Mira, si crees que no puedes manejarlo, está bien, ve por ese
camino. Te recogeré de regreso. Solo sigue corriendo hacia el este. —
Señala el camino por el que entramos, pero no hay nada más que
árboles y un camino vacío. Alguien podría saltar fácilmente y
atraparme con la guardia baja.
No tengo forma de salir de aquí y no conozco las salidas
correctas.
—No, me quedaré. Simplemente no voy a salir de la camioneta.
—Es mejor quedarse con el diablo, ¿sabes?
—Bien—ladra y da marcha atrás con la furgoneta hasta que
estamos en la parte trasera de la propiedad. Hay muchos árboles
cuyas ramas cuelgan y, aunque es temprano, los árboles brindan una
cantidad decente de cobertura. Como la furgoneta es negra, supongo
que es difícil que alguien que no la busque la vea.
Spark conduce lentamente cuesta abajo y ahí es cuando veo que
hay personas allí. No los había visto antes. Hay al menos una docena
de hombres buscando en un área en la parte de atrás. No parecen ser
el tipo de personas que simplemente van a caminar hacia nosotros y
darnos los buenos días. Me siento como si estuviera siendo escoltada
a mi muerte.
—Spark, esto es malo, ¡no podemos estar aquí ahora!—siseo y él
no me dice nada—. ¿Me oyes? ¡Tenemos que volver a la ciudad por
ayuda! —Me giro hacia él y está rígido por la tensión.
—Puedes irte si quieres, voy a sacar a mis hermanos de aquí. —
No me está prestando atención.
—¿Me dejarías sola?
—Sí—admite—. Mira o te quedas o vienes. De cualquier manera,
no tengo tiempo para esta mierda. Tengo que averiguar dónde están
y sacarlos.
Me quedo boquiabierta y acepto el hecho de que acaba de
decirme que me dejará morir sin siquiera pestañear.
Alcanza su teléfono y desliza algo que parece ser una aplicación
del teléfono. Los altavoces de la furgoneta empiezan a sonar y él
tiene que bajar el volumen para asegurarse de que no llamemos la
atención de los hombres que todavía andan buscando. La línea se
enciende, pero nadie dice nada. Contengo la respiración pensando
que alguien va a venir a la línea y decir que están todos muertos.
—¿Wyatt?—dice Spark.
Aún sin respuesta.
—Si eres tú, presiona nuestro tono de ayuda—dice y miro a
Spark como si estuviera loco.
¿Qué diablos es un tono de ayuda?
De repente escucho dos pitidos largos seguidos de dos cortos y
luego un último pitido largo.
—Hermano, estoy aquí, en la camioneta. No sé en qué barco
estás. Debes estar cerca, ¿verdad?
De repente, una ráfaga de tonos comienza a llegar a través del
altavoz.
—¿Qué demonios es eso?
—Morse—responde Spark rápidamente.
—¿Código Morse? ¿Hablas en serio? —Escucho la serie de tonos
y, efectivamente, suena como los típicos guiones y puntos del código
morse. No sé lo que significa, pero está claro por la forma en que
Spark escucha diligentemente que sabe lo que está pasando.
—¿Qué está diciendo?—pregunto.
—Si te callaras, me enteraría—dice con los dientes apretados,
pero no mira en mi dirección. Todavía se está concentrando en los
puntos y rayas. Cierro la boca con fuerza y lo veo suspirar y asentir
con la cabeza.
—¿Qué pasa? —Vuelvo a preguntar ahora que los tonos se han
detenido.
—Uno de mis hermanos está gravemente herido y no puede salir
mientras el resto de esos tipos están buscándolos. Están en el bote
marrón justo ahí. Aparentemente, hay un compartimiento secreto en
el que esos bastardos no miraron. Todos están escondidos allí
tratando de esperarlos, pero Brendan no tiene mucho tiempo. —Las
manos de Spark aprietan el volante.
—Entonces, ¿qué vas a hacer? ¿Necesitamos llamar a la policía?
—Seguramente esto tiene que ser una razón suficiente para que
llame a algún tipo de respaldo.
—¿Te vas?—me pregunta.
—No tengo adónde ir. Estoy atrapada aquí contigo—digo.
—Entonces deja de cuestionarme. Sé lo que estoy haciendo—
gruñe en respuesta.
Gira la furgoneta en dirección al barco marrón. Se adelanta un
poco y me sorprende que esos hombres no nos vean. Toma el
teléfono y comienza a presionar los botones para hacer los puntos y
rayas que le dicen algo a Wyatt. Oigo el clic que me indica que ha
colgado y miro a Spark en busca de información. Antes de que
pueda preguntar nada, se acerca a la guantera y saca una pistola
muy grande.
—¡Harás lo que yo diga! —La voz de ese imbécil susurra en mi
mente como si estuviera sentado a mi lado.
Inmediatamente un sudor frío comienza a acumularse en mi
frente y todo lo que puedo pensar en este momento es que esto
podría ser otra trampa. ¿Qué pasa si él solo me está soltando esta
historia para que pueda volver a ponerme en otra situación jodida
donde nadie me encontrará? Bridget vendrá a buscarme, pero ¿me
encontrarán las autoridades? ¿Sabrían siquiera dónde buscar en este
campo? Spark podría arrastrarme al bosque ahora mismo y no
tendría suerte.
Mi corazón comienza a latir con furia en mi pecho mientras mi
mente comienza a dispararme una pregunta tras otra.
¿Es por eso que le es posible moverse tan rápido o desplazarse en
la silla de ruedas más de dos kilómetros esta mañana? Cuando
supuestamente no podía avanzar más de un par de metros antes, es
extraño, pero no inaudito. ¿Estaba mintiendo sobre sus heridas? Me
inclino lo más lejos que puedo de él y cuando escucho que el arma se
desliza y hace clic en su lugar, gimo de miedo.
Mi cuerpo entero está temblando ahora y soy empujada de
regreso a la habitación con el hombre en el que pensé que podía
confiar y cambió mi vida. La misma habitación donde hacían desfilar
a las chicas y las personas las inmovilizaban para violarlas con una
pistola en la cabeza. Yo estaba encadenada al radiador teniendo que
mirar como los hombres las ultrajaban y luego las mataban.
Yo era la única a la que había mantenido con vida. Eso fue porque
quería conservarme para él. En lugar de la muerte rápida que tenían
todas las otras chicas, descargaba sus frustraciones conmigo cada
vez que tenía la oportunidad. A veces tres veces al día.
No puedo respirar e inclino la cabeza entre las piernas para salir
del ataque de pánico, pero incluso yo sé que es demasiado tarde.
Voy a estar atrapada en esta madriguera de conejo por un tiempo.
Una mano toca mi hombro y salto de inmediato.
—No, no me toques, maldición. No me toques. —Está sentado justo
frente a mí otra vez, esa pistola en su regazo mientras espera que me
acerque y le chupe la polla.
—Por favor, no más. Por favor, Kato. —Tomo enormes bocanadas de
aire, pero parece que no puedo obtener suficiente—. No quiero más. —
Cierro los ojos con fuerza esperando que llegue el golpe.
—Oye, oye, Hestia, abre los ojos y mírame—dice una voz con
firmeza, pero no quiero verlo más. Desearía que me matara como ha
matado a las otras chicas. Solo déjame ir.
—Hestia, no soy él. Soy Spark. Abre los ojos, no te voy a lastimar.
—Hago lo que dice la voz, pero todavía solo veo el rostro de mi
torturador, Kato.
—Respira, inhala y exhala. Inhala y exhala. —La voz que me
habla no es la correcta. Sacudo la cabeza y parpadeo un par de veces
tratando de superar este episodio. Parpadeo un par de veces y en
lugar de ver ese lugar, veo a Spark. Sus ojos oscuros están llenos de
preocupación y tristeza. Ha puesto el arma en algún lugar que no
puedo ver y me está mirando a la cara tratando de asegurarse de que
regrese—. Está bien. Estás bien. No voy a lastimarte. —Él pone la
mano lentamente sobre mi rodilla y finalmente me controlo.
—Está bien, lo siento. Lo siento, no me gustan las armas—susurro
a través de las lágrimas y él solo asiente una vez. Sin comentarios
groseros o actitud impaciente, solo comprensión.
—Necesito dispararle a ese tanque allí, ¿lo ves? —Señala a través
del parabrisas y veo un gran tanque plateado. Parece la parte trasera
p y g q p p
de un pequeño petrolero.
—¿Eso no nos volará a todos? —Mis ojos saltan a los suyos.
—No, incluso si está lleno, solo provocará una explosión
contenida. Más ruido por la presión que se libera que cualquier otra
cosa. Quiero que te inclines completamente hacia abajo en caso de
que algo entre por las ventanillas. Después de eso, guardaré el arma,
y luego conduciré rápido hasta ese bote marrón y esperaré a que mi
club suba a la camioneta. Entonces conduciremos todo el camino de
regreso a la sede del club y, con suerte, arreglaremos lo que sea que
esté mal con Brendan—dice cada paso como si se los estuviera
explicando a alguien que no sabe hablar su idioma. Su tono es ligero
y tranquilizador. Las palabras son claras y tranquilas. Debería estar
molesta porque me está hablando con un tono tan infantil, pero
estoy agradecida de saber el plan. Me siento más segura ahora que
sé exactamente lo que va a pasar.
—Está bien, me inclinaré ahora para no tener que mirar cuando
saques el arma. —Vuelvo a poner mi cabeza en mi regazo y lo
escucho sacar algo de cerca de la puerta y luego, en un instante,
escucho un estallido seguido de una conmoción cuando los hombres
se apresuran a averiguar de dónde vino el disparo. No escucho
ninguna explosión fuerte, pero luego escucho dos estallidos más
seguidos de la explosión más grande que jamás haya escuchado. La
furgoneta se sacude de un lado a otro, pero cuando puedo darme
cuenta de lo que está pasando, el vehículo se está moviendo. Levanto
la cabeza de nuevo para ver a Spark conduciendo a toda velocidad
en dirección al bote marrón. Los hombres que estaban en el área
buscando están nuevamente escondidos o en el suelo tratando de
recuperarse del impacto del fuerte sonido.
Spark, presiona el freno, pero puedo decir por el repentino
destello de terror en sus ojos muy abiertos que no se está deteniendo
tan rápido como quiere o los frenos están rotos. Me agacho y tiro del
freno de estacionamiento que está ubicado justo entre nosotros, la
furgoneta patina hasta detenerse justo antes de golpear el costado
del bote.
—Joder, gracias. No tenía tanta fuerza en mi pie como pensaba—
murmura.
—Sí, feliz de ayudar—respondo secamente.
Sin pasar un segundo, veo que se abre una pequeña escotilla
desde la parte inferior del bote cerca de donde nos detuvimos y un
grupo de hombres sale corriendo. Wyatt, Winnie y el que llamaron
Cody parecen estar bien, pero el otro, Brendan, no se ve muy bien.
Hay otro hombre que no conozco que está saliendo detrás de ellos.
Todos suben a la camioneta y Spark da marcha atrás y comienza a
conducir más rápido que antes.
—¡Mierda, Spark! ¿Cómo diablos supiste para venir por
nosotros? No pensé que íbamos a salir de allí. No intactos—dice un
hombre que nunca he conocido antes.
—¿Parece que estamos jodidamente intactos aquí, Devin?—ladra
Wyatt mientras él y Cody presionan con fuerza una gran herida en la
parte inferior de la sección media de Brendan. Lo están presionando,
pero la sangre sigue fluyendo. Esa mierda es mala.
—Espera. Espera, eso no va a funcionar. Parece que te cortaste
una arteria. —Me meto en la parte trasera de la furgoneta y empujo a
Cody fuera del camino. El chorro de sangre sale rápidamente del
pequeño orificio en la parte superior de la ingle del hombre. Jadeo
cuando veo qué tipo de herida tiene.
Le dispararon.
¿Con qué mierda de gente me involucré aquí? No tengo tiempo
para pensar en nada de eso. Todo lo que puedo hacer ahora es
ayudar a Brendan, mala persona o no, no puedo dejarlo morir.
Limpio la sangre lo mejor que puedo y sé que lo que voy a tener
que hacer va a doler. No tengo pinzas ni abrazaderas, así que lo
único que puedo usar son mis dedos.
—¿Qué está pasando? ¿Él está bien?—pregunta Spark, no miro
hacia arriba para verlo.
—Sube allí con él. Por si acaso. —Miro a Winnie, quien
inmediatamente se arrastra sobre la consola y se sienta en el asiento
del pasajero delantero en el que estaba yo.
Vuelvo a limpiar la sangre y miro el rostro del hombre, está muy
pálido y sus ojos se están cerrando.
—Esto va a doler mucho. Pero necesito que se cierre esa arteria.
Tengo que usar mis dedos—digo rápidamente y el hombre no se
mueve.
—Oh, mierda. ¿Qué coño?—dice Cody desde un lado.
—Hazlo—ordena Wyatt. Vuelvo a limpiar la herida. La sangre
está latiendo, pero afortunadamente no sale disparada. Espero que
eso signifique que es solo un pequeño corte, si fuera una arteria
completamente abierta, la sangre se dispararía mucho más. Miro a
Devin y Wyatt y les digo que lo sujeten. Lo agarran y cuando lo
hacen meto el pulgar y el índice en el pequeño agujero. Brendan
grita de dolor. Puedo sentir la arteria bombeando y la pequeña área
en el costado donde se siente irregular, como un pequeño desgarro
en la membrana lisa. Lo pellizco con mis dedos y cuando vuelvo a
mirar la herida sigue sangrando, pero se ha ralentizado
drásticamente.
—Mierda, ¿eso funciona?—pregunta Wyatt en estado de shock.
—Sí, está funcionando, pero no voy a poder sostener mi mano así
para siempre. Necesita que le cosan esto o se desangrará.
Wyatt asiente con la cabeza y llama a Winnie.
—Llamé a Smith en cuanto subimos a la camioneta. Él y un
médico ya están de camino a la casa club—responde.
La furgoneta se sacude hacia un lado otra vez y los dedos salen
del lugar que estoy pellizcando.
—¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! —Me apresuro a poner mis dedos
en el lugar—. ¡Maldita sea Spark, conduce como si hubieras tenido
tu licencia hace más de cinco minutos! —le grito
—¡Estoy conduciendo lo mejor que puedo! ¡No me grites!—me
responde a los gritos.
—¿Por qué diablos no? ¿Está hiriendo tus sentimientos?—le
espeto con frustración.
—No puedo soportarte—me grita.
—Pensé que ya habíamos acordado esto, me importa un carajo—
le gruño. Mi nivel de estrés está en un millón en este momento y él
tiene el descaro de gritarme.
—¡Oíd, oíd! Vosotros dos, dejad de gritar. Tenemos que
concentrarnos en el problema. —Wyatt intenta calmar la situación.
—Ella es el problema—masculla Spark.
—Wyatt, voy a empujar a tu hermano a un río congelado y dejaré
su culo allí. —Observo la nuca de Spark y espero que pueda sentir
los cuchillos imaginarios que le estoy clavando.
Una suave risa suena en la camioneta y evita que todos hablen.
Brendan se está riendo, débilmente, pero todavía está vivo.
—Pagaría dinero por ver eso—gruñe.
Todos en la camioneta se ríen con él y puedo sentir el cambio de
energía del pánico y el miedo a la felicidad. Este grupo se ama. Veo a
Wyatt frotar la cabeza de su hermano y Cody está acurrucado sobre
él como si estuviera rezando. No puedo evitar sentirme bien por el
hecho de que son mis manos en este momento las que mantienen a
Brendan con vida. Es mucha presión, pero es algo que puedo hacer.
Spark me mira por el espejo retrovisor y, aunque solo capto su
mirada un segundo, antes de que desvíe la mirada, estoy segura de
que tiene lágrimas en la cara. Está llorando. No sé si es porque tiene
dolor o porque está preocupado por su hermano. Es un gran idiota
cuando se trata de encarrilar su vida, pero la idea de perder a uno de
sus hermanos es suficiente para que el hombre mueva montañas
para asegurarse de que todos estén bien. Es desinteresado. Es por
eso que no entiendo por qué es tan difícil para él creer en sí mismo.
Capítulo 13

Spark

Observo desde el asiento del conductor cómo todos ayudan a


llevar a Brendan a la casa club. El doctor estaba esperando afuera
nuestra llegada con Smith. Mientras entra, habla animadamente por
teléfono. Probablemente esté tratando de aclarar las cosas. Una gran
explosión como esa seguramente llamará la atención.
Esta fue su operación en primer lugar, así que, por supuesto, se
asegurará de que no haya consecuencias negativas. Hestia no podía
quitar los dedos, así que tuvo que correr con ellos. Estoy atascado en
el asiento, porque no puedo llegar a mi silla de ruedas e incluso
mover el pie de un lado a otro en el acelerador me dejó más cansado
de lo que he estado en semanas.
Me recuesto en el asiento y cierro los ojos con fuerza.
Casi lo hago de nuevo. Casi pierdo a alguien que me importa,
porque estaba demasiado asustado. Si Hestia no me hubiera
presionado para ir a buscarlos, me habría quedado y seguramente
habrían muerto en las entrañas de ese barco. Cuando Hestia me
preguntó si la dejaría atrás, le dije la verdad, lo haría. Soy tan
jodidamente egoísta.
Y el hecho de que fuera honesto me hace odiarme aún más. Ya no
quiero ser responsable de la vida de las personas. No quiero que
nadie busque mi protección. No puedo ofrecer eso a nadie. No estoy
hecho para eso.
—Oye, ¿necesitas tu silla?—pregunta Winnie, con la cara
ensangrentada y los ojos desorbitados. Su adrenalina todavía debe
estar muy arriba.
—Sí, está allí. —Justo donde Hestia y yo la habíamos dejado. Se
apresura y empuja la silla hacia mí. Salgo de la camioneta, pero en el
segundo en que mis pies tocan el suelo, mis rodillas ceden y me
derrumbo en la silla.
—Joder, te tengo. —Winnie me agarra por debajo de los brazos
como si fuera un bebé y me empuja hacia la silla. Solo me está
ayudando, pero quiero darle un puñetazo en la cara. Sé que no voy a
ser capaz de levantarme del suelo si me deja caer. Tengo que
depender de él.
Cuando me acomoda, trato de empujarme, pero no puedo.
—¿Quieres ir a la casa club?—pregunta y le doy un fuerte
asentimiento. Siento que acabo de dar quinientos pasos hacia atrás.
Antes podía empujarme a través de toda la propiedad, ahora
necesito que él me empuje seis metros.
—¡Qué diablos pasó, Smith! —Entro y veo a Wyatt hablando con
el agente especial Smith.
—Mira, Wyatt, la información era mala. Eso es todo lo que puedo
decir.
—¿La información era mala? Me pediste que entrara allí y
recogiera a tres hombres, no a una maldita pandilla de imbéciles. Si
no tengo la puta información correcta, todo el club está en riesgo.
Eso podría no significar una mierda para ti, pero estos hombres son
mis malditos hermanos. ¿Por qué mierda permitiría que los pusieras
en más riesgo?
—¡Porque es tu maldito trabajo Wyatt! —Smith salta de la silla.
Las venas de su cuello empujan a través de la piel tensa mientras
reprende a mi hermano—. Te involucramos a ti y a este pequeño
club de moteros en esta operación, porque pensamos que podían
manejar una mierda como ésta. Os involucramos porque muchos
conocéis los entresijos. Pero si lo que quieres es más importante que
el bien común, tal vez sea hora de que disolvamos nuestro pequeño
contrato—lo amenaza Smith.
—Maldita sea, tal vez deberíamos. —Wyatt se acerca aun más a
Smith, con el pecho hacia afuera y las manos cerradas en puños.
—Sí, ¿y qué crees que le pasará a tu familia si cortas todos los
lazos con la oficina? ¿Qué pasará con el resto de los clubes con los
que estás afiliado? Porque sabes toda la protección que obtienen de
nosotros, para mantenerlos fuera de la cárcel, para que la policía
local haga la vista gorda... Mierda, incluso la maldita información
que los mantiene al tanto, todo eso se habrá ido. Tal vez deberías
pensar en lo que le sucederá a tu familia si de repente decides que ya
no quieres estar con nosotros. —Smith lo mira de arriba abajo antes
de alejarse. Me mira por un segundo y sacude la cabeza con pena.
Estoy cansado de que la gente me mire así. Cody se mueve hacia
donde Wyatt me está dando una visión clara de la habitación en la
que Brendan está recibiendo atención médica. Veo a Hestia
acurrucada junto a la puerta, sus manos y su camiseta están
salpicadas con la sangre de Brendan. Se presiona contra la esquina
mientras observa todo lo que sucede a su alrededor petrificada.
—Hestia—digo lo suficientemente fuerte como para llamar su
atención, y la de todos los demás también.
—Estoy cansado, ¿puedes llevarme a casa por favor? —Ella me
mira y asiente con la cabeza. Lentamente se aparta de la pared y
viene en mi dirección. Sus manos tiemblan con fuerza mientras
empuja la silla de ruedas fuera del recinto y sobre la tierra hacia mi
cabaña.
Quiero consolarla y explicarle que las cosas ahora están bien,
pero no quiero darle esperanzas. Nunca voy a poder prometer a
nadie que las cosas van a estar bien. Por lo general, cuando crees que
puedes sentarte y disfrutar de un poco de paz, te das cuenta que la
mierda puede estallar en cualquier momento.
Capítulo 14

Spark

En el mismo momento en que regresamos a mi cabaña, Hestia va


corriendo a su habitación y cierra la puerta de un golpe. Oigo que
traba la cerradura y sé que probablemente sea la última vez que la
veré esta noche. Estoy seguro de que se está volviendo loca, pero
quería hablar con ella sobre algo que dijo mientras íbamos a buscar a
mis hermanos. No pensé que iba a ser tan intenso, pero estoy
acostumbrado a estar en situaciones así. No sé qué planea hacer
Wyatt con respecto a lo que está pasando, pero espero que esto lo
empuje a comenzar a buscar a alguien que pueda tomar el relevo ya
que no estoy allí con ellos. Tienen un hombre menos. Aunque no era
el hombre clave de nada cuando estaba bien, ahora que no estoy allí,
solo me hace sentir que están innecesariamente en riesgo.
Mis piernas están dañadas y no veo ninguna posibilidad de que
en las próximas semanas mejoren. El dolor en mi piel y
extremidades se está volviendo insoportable. Me dirijo a mi
habitación y tomo un medicamento para poder dormir. Así es como
tengo que dormir ahora. En este momento necesito ayuda para hacer
casi todo. De ninguna manera voy a ser útil para el club. No en el
estado en el que estoy. Salgo de la silla de ruedas y me subo a la
cama. Solo me

quito los zapatos. No tengo energía para quitarme nada más.


*bip, bip, bip*
Un zumbido sordo se apodera de mi oído.
—¿Podría mirar esos signos vitales, doctor? Están llenos de picos por
todas partes
Oh Dios, no, todo fue un maldito sueño. Todavía estoy atrapado en este
infierno.
—¡Por favor, todavía estoy aquí! Por favor, no me cortes. —Me
estremezco al sentir una mano sobre mi piel. Al menos eso creo, pero mis
ojos no se abren y ningún sonido sale de mi boca. De nuevo como la última
vez. Siempre es lo mismo.
—Sí, lo veo. No importa—oigo decir a uno de los doctores.
—No sé, parece que está despierto—dice otro.
—¡Lo estoy, estoy jodidamente despierto! ¡Ayudadme! ¡Por favor,
ayudadme! — Siento que mi pecho y mi garganta se cierran con emociones
que amenazan con asfixiarme.
—Oh, no nos importa si está despierto. Dejó a esa mujer en el fuego
para que se quemara. Él es la razón por la que está muerta.
Mi corazón cae a mis pies y los escucho reír.
Oh Dios, ellos saben.
Un dolor agudo y abrasador estalla contra mi pecho y siento cada
movimiento del bisturí mientras se clava en mi cuerpo y estoy despierto y
rezando para que llegue la muerte.
Tal vez esto sea la muerte, tal vez esto es lo que merezco.
Ellos tienen razón. Dejé morir a Margot. Todos piensan que hice todo lo
que pude, pero sé la verdad. No lo hice. La dejé. Esto es lo que merezco.
Grito de dolor una y otra vez, pero he terminado de luchar. Simplemente
dejé que se

salieran con la suya y cuando me dejen morir tal vez habré compensado mis
pecados.
Mis ojos se abren de golpe y mis oídos están tapados, porque
todo lo que escucho es un gemido agudo. El sudor empapa mi
almohada y mi camiseta mientras miro hacia el techo. Parece que
estoy en casa, pero podría estar equivocado. Levanto un brazo y
luego el otro. Cuando doblo la pierna y un rayo de dolor me
atraviesa la rodilla, sé que estoy despierto.
Me tapo la nariz y empujo mi aliento contra mis mejillas para
despejar la presión en mis oídos. Cuando lo hago, escucho un fuerte
gemido seguido de una mujer que llora de dolor.
—¡Joder, Hestia! —Me tiro de la cama. Mis piernas gritan de
dolor cuando olvido la silla de ruedas en mi prisa y voy directo a su
puerta.
—¡Hestia! —Golpeo su puerta, pero ella no me responde. Pruebo
la perilla, pero está cerrada por dentro. Wyatt había dicho que era
una condición de ella. Apuesto a que no pensó que nadie entraría
aquí para molestarla y que no podríamos entrar. Ni siquiera hay una
llave de repuesto para que usemos. Golpeo la puerta de nuevo y me
duele el costado. Parece que todos los injertos en mi cuerpo están
furiosos, porque me estoy moviendo.
—Por favor, oh por favor. Detente—gime Hestia de nuevo desde
detrás de la puerta. Alguien está ahí. Alguien la está atacando.
Necesito entrar.
Mi corazón bombea la adrenalina a través de mis venas mientras
miro a mi alrededor en busca de algo que pueda atravesar la puerta.
Veo el atizador de hierro junto a la chimenea. No he usado mucho la
chimenea desde que tenemos calefacción de gas en todas las
cabañas, pero el equipo todavía está aquí. Intento dar un paso, pero
se me dobla la rodilla y caigo sobre una pierna. Incluso con mi
adrenalina empujándome más allá de la fuerza humana, mis piernas
todavía no me llevan. Aunque no puedo rendirme, tengo que llegar a
ella. Uso la mesa para ayudarme a levantarme, luego las paredes
para apoyarme mientras corro hacia el atizador de la chimenea.
Usando las mismas superficies me dirijo a la puerta de Hestia justo
cuando sale otro grito. Presiono el borde afilado del atizador contra
el espacio donde la puerta se encuentra con el marco de la puerta y
empujo, pero apenas tengo fuerza.
En los viejos tiempos, solo tenía que patear la puerta una vez
para que saliera volando de las bisagras, pero ahora estoy luchando
como si estuviera tratando de levantar un elefante. Uso toda mi
fuerza para empujar contra el atizador hasta que la cerradura se abre
y puedo entrar en la habitación. La veo en la cama, sus brazos y
piernas balanceándose salvajemente, pero no veo nada más. Mi
corazón se detiene en mi pecho por un segundo cuando me doy
cuenta de que no hay nadie aquí.
Ella está a salvo.
—Por favor, no puedo soportarlo. Me duele, por favor—gime ella
y veo que sus brazos se mueven de nuevo.
No sé lo que esconde, pero para que tenga sueños tan intensos
como estos, algo realmente horrible debe haberle sucedido. Asumo
que tiene algo que ver con ese hombre, Kato que había mencionado
antes cuando estaba teniendo un ataque de pánico.
No puedo dejarla continuar con este sueño. Uso todo lo que
puedo para acercarme a ella. Me apoyo en la mesita de noche y me
agacho para tocar su hombro y ella gime de nuevo. Se ve tan
asustada. Parece que está luchando por su vida, pero solo está en
medio de su sueño.
Sé cómo es eso.
Agarro su hombro y le doy una pequeña sacudida.
—¿Hestia? Despierta—le digo.
—¡Hestia! —La sacudo más fuerte cuando no se despierta de
inmediato.
Sacudo su cuerpo con fuerza una buena vez y no debería haberlo
hecho. Es mi culpa que se despertara gritando y balanceándose.
Me da dos puñetazos en la cara y caigo al suelo, donde me sigue
sin dejar de golpearme. Levanto las manos para protegerme, pero
ella sigue luchando. Sus ojos están vidriosos y las lágrimas corren
libremente por su rostro.
Ella me pega una buena en mi lado derecho donde están los
injertos. No está tan mal como antes, pero la zona sigue doliendo
mucho.
—Mierda—rugo.
No quiero volver a agarrarla, así que mantengo las manos en alto.
—¡Despierta, Hestia!—le grito y de repente sus ojos bajan a mi
cara. Parpadea un par de veces, una gota de sudor le cae por la nariz
y me golpea de lleno en el pecho.
—Oh, Dios. Oh, Dios mío.
Hestia se lleva las manos a la boca y llora como si acabara de
enterarse de que su mejor amiga había muerto. Se aparta de mí y se
arrastra hacia la pared.
Puedo ver el miedo en sus ojos y odio no saber qué lo puso allí.
¿Quién le hizo esto? ¿Y quién la está ayudando a asegurarse de que
esté bien?
—¿Qué estás haciendo en mi habitación?—pregunta después de
unos segundos de llorar. Su voz es temblorosa y las lágrimas todavía
caen por su rostro.
—¿Qué quieres decir con qué estoy haciendo en tu habitación?
Cuando entré estabas teniendo una terrible pesadilla nocturna.
Aunque antes de abrir la puerta pensé que alguien te estaba
atacando. Resulta que solo me ibas a atacar a mí. —Estoy un poco
molesto porque ella no ha dicho que lamenta haberme golpeado en
la cara un par de veces.
—Wyatt dijo que nadie tendría la llave de la habitación. Le dije
que no quería a nadie aquí. —Ella se está enfocando en todo además.
—Wyatt no me dio la llave, derribé la puerta. Tendremos que
conseguirte una cerradura nueva y tal vez una puerta nueva
mañana. —Me siento en el suelo, pero sin nada a mi alrededor no
puedo levantarme. Estoy atrapado aquí como un maldito niño.
—No, está bien, no la necesitaré—murmura más para sí misma
que para mí. Sus ojos están fijos en el suelo y se pasa las manos por
su largo cabello. Esta es la primera vez que lo veo fuera de esa trenza
en la que siempre lo usa. Es muy grueso y le llega hasta la cintura, si
no más. Es bonito. Mi mente se enfoca en lo que acaba de decir y me
parece extraño. ¿Estaba tan convencida de que tenía que tener el
candado y ahora, de repente, ya no lo necesita? No entiendo.
—¿Qué quieres decir con que no lo necesitas? Dijiste que lo
necesitabas. —Inclino la cabeza hacia un lado de repente
sintiéndome como un idiota, porque todavía estoy en el suelo.
—No me voy a quedar. Vas a tener que buscar otro terapeuta. No
puedo hacer esto—responde mirándome por un segundo con
lágrimas en los ojos.
¿Qué? ¿Se está yendo?
Espero la oleada de alegría que se supone que vendría cuando
ella decidiera irse, pero no la siento. En cambio, todo lo que siento es
un dolor persistente en mi estómago porque ella no está bien. Sé que
no es de mi incumbencia. A pesar de que es dura la mayor parte del
tiempo, probablemente sea la única que me presiona lo suficiente
como para sacarme de mis dudas. Aunque sea solo por un rato.
—¿Por qué te vas? ¿Crees que te voy a lastimar? Parece que yo
debería preocuparme más de que tú me lastimes. —Me paso una
mano por el pelo y noto lo aceitoso que está. Ha pasado un tiempo
desde que me hice algún mantenimiento.
Me mira la cara entrecerrando los ojos y la veo notar los
moretones que ya están comenzando a formarse en mi mandíbula y
mejilla. No estaba conteniendo sus golpes cuando los lanzaba, pero
sé que no era consciente de lo que estaba haciendo.
Se arrastra hacia mí, sobre sus manos y rodillas, pero no de una
manera sexy. Ella solo viene hacia donde estoy. Se acuesta frente a
mí, su mitad superior junto a mis piernas y sus brazos a la altura de
su cabeza.
—Empuja hacia abajo mi muñeca—dice.
—¿Qué? No, no quiero hacer eso.
—Spark, estoy tratando de resolver algo aquí. Solo haz lo que te
pido que hagas, ¿por favor?
Suelto un resoplido y niego con la cabeza, no sé en qué tipo de
mierda pervertida está metida, pero si todo lo que me pide que haga
es sujetar su muñeca hacia abajo, puedo hacerlo por ella. Agarro su
muñeca y espero a ver qué va a decir a continuación.
—No, quiero que pongas toda la fuerza que tienes en esto.
Mantén mi brazo inmovilizado.
Hago lo que me pide de nuevo y la siento tratando de empujar su
brazo hacia arriba. Ella es fuerte, pero en esta posición en la que
puedo apoyar todo mi peso en mi mano, no puede levantarme.
—Está bien, eso es suficiente—susurra e inmediatamente me bajo
de ella.
Se sienta, con las piernas cruzadas frente a mí, y toca el lado de
mi cara que me golpeó.
—Podrías haberme inmovilizado en cualquier momento que
quisieras. Podrías haberme detenido antes de que te hiciera esto,
¿por qué no lo hiciste?
La miro con los ojos entrecerrados, no estoy seguro de lo que no
está viendo aquí.
—Mira, puede que estemos en la garganta del otro la mayor parte
del tiempo, pero eso no significa que alguna vez te lastimaría. Ese no
es mi problema. Sabía que si intentaba someterte mientras estabas en
ese estado...lo más probable es que te hubieses lastimado. Prefiero
que me rompas los dientes antes que hacerte daño.
Deja caer la cabeza y veo que su barbilla tiembla ligeramente.
—Hestia, mira, sé que es posible que no nos conozcamos muy
bien, pero no quiero que te sientas así. Puedes decirme qué te tiene
tan asustada. Incluso si no puedo solucionarlo, puedo prestarte una
oreja. —Ansío que ella me cuente que es lo que le ha pasado.
—No querrás escuchar mi triste historia. —Ella se ríe y se limpia
las lágrimas del rostro—. Sobre tu cara, lo siento por los dos
moretones. Sin embargo, deberías saber mantener la guardia alta.
—Oh, qué mierda. —Lanzo las manos sobre mis piernas. Por
supuesto que encontraría alguna manera de culparme. No puedo
evitar reírme.
—¿Quieres ir a la habitación de al lado y tomar un té o algo así?
Quiero escuchar tu triste historia. Incluso te contaré la mía si me
cuentas la tuya.
—¿Por qué, como dijiste, no va a cambiar nada? —El humor se ha
ido de sus ojos, ahora es solo tristeza otra vez.
—Sí, eso es cierto. Pero ambos tenemos estas pesadillas, estoy
seguro de que alguien nos va a matar algún día, con la cantidad de
golpes y gritos que soltamos.
—No te agitas, no mucho, solo gritas pidiendo ayuda o si alguien
puede escucharte—dice Hestia y me mira. Ella me mira fijamente a
los ojos por un largo rato antes de levantarse con un suspiro—.
Claro, vamos a tomar ese té. No voy a poder conciliar el sueño de
todos modo.
Lo que sea que vio cuando me miró a los ojos debe haber sido
digno.
Capítulo 15

Hestia

Después de ayudar a Spark a levantarse del suelo, caminamos


lentamente hacia el área de la cocina. Ya no le quedaban fuerzas en
las piernas, así que se sentó mientras yo ponía la tetera al fuego.
Tuvo que explicarme cómo encender la cocina de leña. Es confuso
como la mierda, al menos para mí.
Espero a que el té esté listo antes de sentarme con él. No sé qué
tiene que me hace querer contarle mi historia, tal vez como un punto
de inspiración. Podría usarlo para hacerle saber que no es el único
roto. Aunque no estoy segura de cómo va a funcionar, ya que no
tiene ningún lado positivo. Puede que no sea el único roto, pero
tampoco puedo decir que estoy curada. Todavía estoy rota o incluso
más de lo que estaba el día que arranqué esa tubería del suelo de la
casa y corrí descalza y desnuda a un lugar seguro.
Se inclina hacia atrás y estira el cuello. Lo veo hacer una mueca
de dolor y sé que es porque se está estirando mal. Se está haciendo
más mal que bien.
—¿Estás haciendo eso a propósito solo para molestarme, porque
siento que es así? —Lo miro con los ojos entrecerrados y él mira
alrededor de la habitación, desconcertado.
—¿Qué diablos hice ahora? —Deja caer las manos a los costados
y un ceño fruncido pinta su rostro.
Me levanto de mi silla y voy detrás de él.
—Estás tirando de tu cuello como un animal salvaje. Así solo
harás que los dolores empeoren. Tienes que aplicar una presión
uniforme y suave. —Pongo las manos en su cuello y empiezo a
masajear la zona. Como su fisioterapeuta, debería haber tenido una
idea de cómo le está yendo en el departamento de dolor. Aunque
hoy es el único día en el que hemos estado en las mismas
habitaciones durante más de unos minutos, ha sido difícil. Su cuerpo
se relaja un poco y cuando miro su rostro no parece que esté
disfrutando el masaje en absoluto.
—¿Cómo te sientes ahora? —Mantengo los ojos en su rostro y su
mandíbula todavía está apretada con fuerza, sus manos están
cerradas en puños y el ceño fruncido. ¿Cómo se supone que va a
liberar cualquiera de estos nudos si está tan tenso?
—Necesitas relajar la mandíbula, Spark. De hecho, toda tu cara y
brazos—le digo y él solo asiente, pero no pasa nada. Su cuerpo sigue
siendo duro como una roca.
—¿Qué pasa, no te gusta que las mujeres te toquen? ¿Tenemos
piojos?—bromeo con él.
—Sigue así y te mostraré cuánto me gusta que las mujeres me
toquen.
La tensión sexual se eleva en el aire y dejo de mover las manos
instantáneamente. Con todos los episodios traumáticos que he
sufrido hoy, lo último que quiero es que alguien me diga cómo me
van a obligar a hacer algo.
—Sí, no lo hagamos. —Sonrío, pero mantengo los ojos bajos para
no tener que mirarlo. No quiero sentirme avergonzada.
—Oye, lo siento, no debería haber dicho eso. Es solo que todavía
estoy bastante nervioso por todo lo que sucedió hoy. No debería
haber sido tan irrespetuoso—se disculpa Spark y es bueno
escucharlo.
Él no actúa como si yo estuviera loca o nerviosa. Se había dado
cuenta de que lo que hizo me molestó, aunque no sabía por qué y
trató de arreglarlo. Ojalá más gente fuera como él.
—Está bien, simplemente no quiero pensar en eso, eres mi cliente.
Esa no es una línea que quiera ni siquiera seguir. —Lo descarto,
dándole una excusa perfectamente válida de por qué no podemos
hacer nada sexual.
—Tienes razón. Absolutamente. —Él asiente de nuevo y toma un
sorbo de su té.
—¿Así que dijiste algo acerca de contarme la tuya? —Agarro la
taza de té con ambas manos y la llevo a mis labios esperando que
comience su historia.
Casi escupe el té que tiene en la boca listo para pelear conmigo.
—¿Por qué tengo que ir yo primero?
—Es sólo educado. —Me encojo de hombros a medias solo para
encontrarme con su mirada.
—Bien. No es nada loco de todos modos.
—Quiero escucharlo—le digo, dejando mi taza y acercándome a
la mesa para poder prestar atención a lo que dice.
—No recuerdo haber llegado al hospital, así que asumo que ya
estaba en coma para entonces. Lo primero que recuerdo es que me
rasuraban capas de piel, porque estaba demasiado dañada por el
fuego.
—Oh, Dios mío, ¿como si sintieras todo lo que te estaban
haciendo? ¿Toda la fuerza del dolor? ¿Las medicinas no lo aliviaron
en absoluto? —Puedo sentir mi mandíbula tratando de caer sobre la
mesa.
—Sí, seguro que se sintió como toda la fuerza del dolor. —
Aprieta la mandíbula y se mueve ligeramente en la silla—. Y ese
dolor debe haber dejado fuera de combate a mi subconsciente. No
estoy seguro de cómo funcionó, pero estaba agradecido de alejarme
del dolor después de lo que parecieron horas en las que cortaron
pedazos de mi cuerpo. La siguiente vez que me desperté, traté de
hablar, pero igual que antes, nadie me escuchó. El médico estaba en
la habitación hablando con Wyatt y estaban discutiendo
desconectarme.
Golpeo mi mano sobre la mesa causando que mi té se derrame un
poco.
—¡Qué! ¿Qué quieres decir? Acababas de llegar allí. ¿Wyatt
estaba tratando de desconectar tan pronto? —Nunca hubiera
pensado que su hermano haría algo así. Wyatt parecía tan dedicado
a sus hermanos.
—No, no estaba tratando de desconectarme, solo estaba tratando
de averiguar cuánto tiempo me daban los médicos en la condición en
la que estaba antes de pensar que era una causa perdida.
—Oh, está bien, iba a poner un poco de Ex-Lax en todas sus
barras de proteínas. En las frutas. En todo. —Miro por la ventana
imaginando de cuántas maneras diferentes podría hacerle la vida
difícil a Wyatt, por suerte para él, no estaba tratando de
desconectarlo.
Se ríe y golpea la mesa para llamar mi atención.
—No mates a mi hermano, por favor. No creo que Dela
sobreviva, por no hablar del resto de nosotros. No, Wyatt no lo
habría hecho. El hombre cree en mí más que yo.
—Eso creo. —Inclino la cabeza antes de apoyar la barbilla en las
manos y esperar a que me cuente el resto de su historia. No sé qué
haría si estuviera paralizada con nada más que dolor.
—Honestamente, pensé que estaba en el infierno. Cada vez que
me despertaba y escuchaba a las personas, las llamaba y les rogaba
que alguien me hablara. No creo que me haya sentido más solo que
en esos pocos días. No le desearía eso a la persona más peligrosa de
la historia. —Sacude la cabeza y lo observo cerrar los ojos como si
estuviera pensando en su calvario.
—¿Qué pasa con la cirugía, leí en el archivo que es donde
descubrieron que todavía podías sentir todo?
—Sí, esa fue la peor parte, sentí que me cortaban. Estaban
hablando de que perdería mis riñones. Solo quería que terminaran
con eso. Quería que la jodieran y me quitaran la vida para no tener
que soportarlo. Por supuesto, mientras continuaban cortándome y
no moría, pensé que era solo mi castigo. Que tendría que vivir así
por el resto de mis días. Tendría que acéptalo. Sé que me lo merecía.
—Baja la mirada a la mesa y por primera vez desde que estoy aquí
no veo ira o molestia en su rostro, sino puro dolor. No físico, sino
una angustia que tira de mi alma.
—¿Por qué sientes que mereces un castigo que no le desearías al
peor hombre de la historia, Spark? ¿Qué pudiste haber hecho que
fuera tan malo que mereciera eso?
Abre la boca para responderme, pero la vuelve a cerrar antes de
levantar una ceja.
—Eso no es lo que acordamos. Dije que te contaría mi historia y
tú me contarías la tuya. Esa es la historia de por qué tengo
pesadillas. Todas las noches es lo mismo. Estoy de vuelta en la cama
del hospital y no pueden oírme. A veces no dicen nada en absoluto y
otras veces me dicen que no les importa si puedo sentirlo.
—Lo siento mucho, eso suena horrible. —Me acerco y aprieto su
mano con consuelo. Me sorprendo cuando aprieta la mía también.
—Sí, apesta. —Se inclina hacia atrás y me mira.
Supongo que es hora de que le cuente la mía. Las únicas personas
a las que les he dicho esto son a Bridget y a los policías cuando
finalmente pude denunciarlo. Fui a algunas sesiones de terapia de
grupo, pero nunca tuve el valor de compartir mi historia. Además,
después de las primeras veces allí, sabía que no me iba a hacer nada.
Tal vez se sentiría bien abrirse al respecto de nuevo. Suele pasar
cuando hablo con Bridget. Es mi mejor amiga. Sin embargo, Spark
no es mi amigo, es un hombre y mi paciente, totalmente diferente.
Paso el dedo por el borde de la taza.
—No sé cómo empezar.
—Por el comienzo, ¿qué es lo primero que sucedió para
desencadenar lo que sea que todavía te persigue?
—Bueno, solía trabajar con adultos jóvenes y veteranos. Quería
poder ayudarlos a vivir una vida plena incluso si tenían una
discapacidad. Quería que supieran que no tenían que pensar que su
vida había terminado, porque ya no tenían una pierna o un brazo.
Quería que supieran que podían superar lo que quisieran. —Cuando
miro a Spark, él se está enfocando en mí, no bebiendo su té,
aferrándose a cada una de mis palabras.
—Conocí a ese hombre, lo había atropellado un automóvil. Tenía
tantas fracturas que tuvieron que volver a unir sus piernas con
clavos. Fue una rehabilitación difícil, pero estaba decidida a
mejorarlo. Lo vi tres horas una semana y en mi mente, eso fue
suficiente. Me abrí a todo, confié en él. Aproximadamente seis
semanas después de comenzar con él, descubrí que mi madre
falleció y necesitaba tomar una licencia prolongada. Yo no sabía
cuánto tiempo estaría fuera o si tendría la energía para volver al
trabajo.
—Le conté sobre eso. Le dije que la granja era lo último que me
quedaba de mi familia. Le dije que estaba en medio de la nada. Él lo
sabía todo. Cuando se presentó en casa de mi madre con flores en la
mano y me dijo que era para presentar sus respetos no pensé nada.
Era mi amigo y solo estaba tratando de ser amable. Fui una maldita
idiota. —Puedo sentir mi corazón empujando contra la bola de
emociones en mi pecho. Siento que voy a estallar si no las saco.
Cuando miro de nuevo a Spark, su pecho sube y baja rápidamente y
sus puños están fuertemente cerrados sobre la mesa, pero no ha
dicho una palabra.
—Supongo que debería haber visto venir el ataque. Estaba
demasiado confiada. Sabía que nadie estaría en la casa de mi madre,
excepto yo. Sabía que nadie vendría a buscarme y, sabía que no
estaría lo suficientemente asustada como para dejarlo afuera. Lo dejé
entrar, lo abracé y le di un poco de té dulce. Me noqueó con el
teléfono de disco que mi madre todavía tenía en la mesa auxiliar.
Cuando me desperté, estaba en mi habitación y me estaba violando.
Luché contra él con todo lo que tenía, pero era demasiado fuerte. Era
más fuerte de lo que me demostró cuando estaba trabajando con él
en rehabilitación. Nunca olvidaré su rostro, no importa cuánto lo
intente. Pensaría que ahí es donde termina la pesadilla, ¿verdad?
Nop, hay más... —Siento que las primeras lágrimas comienzan a
rodar por mi rostro—. Me mantuvo atada a uno de esos viejos
radiadores de acero. Luego trajo a sus amigos. Aparentemente,
estaban buscando un nuevo lugar para llevar prostitutas de las que
querían deshacerse. Resulta que Kato dirigía una red de prostitución
bastante intrincada. Dejó que sus amigos trajeran a otras mujeres y
las violaron frente a mí. Luego las mataron. Deseaba que me hiciera
eso, pero Kato... —Su nombre arde cuando lo digo. Me aclaro la
garganta y empiezo de nuevo—. Kato nunca tuvo la intención de
dejarme ir. Me violaba cada vez que sentía la necesidad. Hacia el
final, comenzó a soltarme de la cadena del radiador mientras me
violaba, pero siempre tenía una pistola en mi cabeza. Me dijo que, si
hacía algo más que hacerlo sentir bien, tendría que encontrar una
nueva prostituta. Cada vez que entraba en la habitación con su arma
sabía que era porque me iba a violar. Se dio cuenta de que yo tenía
miedo de eso. Se burlaba de mí con el arma, me la ponía en la boca
hasta que vomitaba y me amenazaba con follarme con ella.
Cualquier cosa que su mente sádica pudiera pensar. —Respiro y me
miro las manos, las he apretado con tanta fuerza que mis uñas han
cortado la piel de mis palmas en algunos lugares—. Finalmente,
después de atarme y desatarme del radiador tantas veces, el tubo se
aflojó. Un día, mientras él y sus amigos estaban fuera intentando
encontrar más putas que nadie echara de menos, pude apartar el
tubo del radiador y liberarme. Corrí durante horas hasta conseguir a
alguien que me ayudara. Ahora no puedo caminar por la maldita
calle sin pensar en planear cómo escaparía si alguien intentara
hacerme daño. Nunca quiero pasar tiempo con ningún hombre joven
a solas, porque sé que si quisieran podrían sujetarme y salirse con la
suya. Ya ni siquiera trabajo con veteranos o adultos jóvenes. En mis
sueños, él me encuentra y me lleva de vuelta a esa vieja casa. Me
dice que nunca me dejará ir y le creo. —Dejo caer la cara entre las
manos y termino de secarme las lágrimas.
Levanto la cabeza de nuevo y ahora la mirada en el rostro de
Spark es asesina.
—¿Está muerto?—dice con los dientes apretados.
—No lo sé. La policía nunca lo atrapó, al menos no mientras
estuve allí. Me alejé lo más que pude para asegurarme de no
recordarlo, pero nunca supe que estuviese muerto.
—Si alguna vez tengo la oportunidad de ponerle las manos
encima, me aseguraré de que sepa cómo se siente el verdadero dolor,
te lo juro. —Spark me mira fijamente y mis ojos se abren de par en
par en estado de shock.
—Él no vale la pena—le digo en respuesta. Me gustaría mucho
que alguien le volara la cabeza a ese bastardo, pero no voy a dejar
que me quite tanto poder. El idiota está fuera de mi vida y no voy a
aguantar la respiración esperando que alguien le haga daño.
—Tienes razón, él no vale la pena. Ni siquiera vale el aire que
respira. Ese maldito cabrón merece estar dos metros bajo tierra.
Merece ser golpeado hasta la muerte y pudrirse con los gusanos—
gruñe.
Estoy sorprendida por el nivel de su ira en este momento. Hace
unas horas me odiaba a muerte, pero este hombre sentado frente a
mí parece que está a punto de comenzar una guerra para vengar lo
que me hicieron.
Capítulo 16

Spark

En algún momento en medio de la noche, me desperté de nuevo


y no pude volver a dormirme. Cuando reviso a Hestia, ella todavía
descansa pacíficamente. No quería quedarme en la cabaña, así que
me puse algo de ropa y saqué mi silla de ruedas afuera. No quiero
bajar por la maldita rampa de nuevo, así que empujo la silla de
ruedas y uso mis piernas para bajar las escaleras. Es más fácil esta
vez que la anterior. Mierda, puede que tenga razón en que está más
en mi cabeza que en mi cuerpo.
Uso el pasamanos para caminar hasta donde está la silla de
ruedas y acomodarme en ella. Ruedo lenta, pero constantemente
hacia la casa club. Estoy seguro de que he activado algunos de los
censores, pero no me importa. Los chicos sabrán que soy yo si miran
afuera. Espero que no lo hagan de inmediato, porque solo querrán
venir aquí y ayudarme a llegar a la sede del club.
Cuando llego a la mitad del camino, veo que se abre la puerta de
la casa club y sale Cody. Él mira en la dirección en la que estoy
entrando, y las luces al costado del club se encienden. Las bombillas
son tan brillantes que necesito protegerme los ojos mientras se
ajustan. Cuando ve que soy yo, se apresura a ayudarme como sabía
que lo haría.
—Oye, ¿estás bien?—me pregunta, y yo solo asiento con la
cabeza. Necesito tomarme un descanso, pero no me rendiré.
Cody camina detrás de la silla de ruedas como si fuera a
empujarla y yo extiendo mi mano para detenerlo.
—No, necesito hacer esto por mi cuenta. ¿Cómo esperáis todos
que mejore si siempre estáis haciendo la mierda por mí?
Intento que mis palabras no sean amargas, pero lo son.
—Mi error, solo pensé que tal vez no querrías sentarte en medio
del maldito campo en la oscuridad de la fría noche. Tal vez estoy
jodidamente loco—dice sarcásticamente.
—No lo hago, lo que significa que voy a tener que mover el culo,
¿verdad?
—Está bien, lo tienes, hombre. —Levanta las manos y se mueve
de detrás de mí para pararse a un lado. Después de un segundo
empiezo a empujarme de nuevo y él camina conmigo.
Se aclara la garganta y mete una de sus manos en el bolsillo.
—Oye, escucha. Lamento haber sido un maldito idiota
últimamente. —Cody no es de los que se disculpan, es más del tipo
que hace una broma sobre lo que hizo mal. Aunque esta vez no
puedo decir que esté de acuerdo con que haya hecho algo malo.
—No hay nada por lo que disculparse, hermano. Tenías todo el
derecho de actuar como lo hiciste. —Asiento y sigo empujándome
hacia la casa club. No quiero hablar de esta mierda.
—De cualquier manera, eres mi hermano, y debería haber sido un
poco más comprensivo con la mierda por la que pasaste. Merecías
que me ocupara de tu caso después de sacrificarte tanto para salvar a
Margot. Sé que te sientes mal por cómo resultó todo, pero sabes que
ninguno de nosotros te culpa. Hiciste todo lo que pudiste—dice
Cody y me muero un poco por dentro.
—Hermano, realmente no quiero discutir contigo en este
momento. Ya dijiste tus disculpas y digo que no es necesario.
Finalizado, déjalo. —Empujo más adelante tratando de ir más
rápido, por lo que no puede mantener la conversación.
Gruñe de frustración y se apresura a seguirme.
—Este comportamiento es la razón por la que he estado actuando
como un maldito idiota contigo, porque has estado actuando como
uno también. Esperaba que cuando Hestia llegara comenzaras a
actuar mejor, pero todavía estás actuando como un idiota.
—¡Vete a la mierda, Cody, no sabes una mierda de nada!—lo
maldigo y me alejo dejándolo furioso en la puerta.
Cuando entro en la sede del club, veo a Dela y Honee de pie con
el equipaje. Deben de haber vuelto a casa, lo que explica por qué
tanta gente sigue despierta. Excelente. Honee no es alguien a quien
quiera ver en este momento. De todos, a ella es a la que más le fallé.
—Está bien, al diablo con esto. Vas a decirme cuál es tu maldito
problema, porque estoy enfermo y cansado de tu mierda, Spark.
¡Todos lo estamos! Pero nadie quiere lastimar a la maldita víctima
deprimida por las quemaduras. No vas a morir, estás vivo y con
nosotros. Actúas como si estuvieras esperando a que alguien mate a
tu cachorro favorito o algo así. Por el amor de Dios, tu trauma ha
terminado. Eres un jodido héroe y un rudo por pasar por lo que
pasaste en el hospital, entonces, ¿por qué diablos sigues actuando
así? —me grita Cody.
—¡Cody! ¿Qué mierda estás haciendo?—sisea Wyatt y Honee lo
mira como si estuviera molesta con él por decirme todas estas cosas
horribles.
—No sabes de qué mierda estás hablando. —Sacudo la cabeza y
trato de alejarme rodando, pero él se para frente a la silla para
detenerme.
—Entonces, maldita sea, dinos. Dinos que es lo que estás tan
seguro que desconocemos. ¿Qué crees que es tan jodidamente
horrible que sigues haciéndote esto a ti mismo y a nosotros?
—¡Cody! ¡Déjalo en paz!—le grita Wyatt.
—No, al diablo con eso, Wyatt. Ya es suficiente. Todos nosotros,
especialmente tú, hemos estado haciendo todo lo posible por este
imbécil. No solo por lo que hizo, sino porque es nuestro hermano.
Sin embargo, actúa como si fuéramos maldita escoria. Estoy
jodidamente cansado de eso. O él me va a decir cuál es su puto
problema o me voy a quedar en su maldita cara hasta que no tenga
escapatoria.
—¡No tengo que hacer una mierda! No sabes de qué diablos estás
hablando. Esa es mi respuesta y te sugiero que lo dejes así. —Lo
miro fijamente, queriendo levantarme de esta silla y golpearlo en la
maldita cara.
Es tan difícil ocultarles esto, especialmente cuando puedo ver
cuánto le duele realmente a Cody. Trato de alejarme de él, rodando
en la dirección opuesta. Oigo vagamente que se abre la puerta
principal, pero antes de que pueda comprobar quién ha entrado,
Cody agarra mi silla. Intenta hacerme volver hacia él. En lugar de
girar suavemente, termino cayendo de la silla. El aire sale de mi
pecho cuando choco contra el suelo.
—¡Cody! ¡Qué diablos estás haciendo!—le grita Devin, el resto de
los hombres que miran, y mis hermanos vienen corriendo hacia mí.
—Déjalo—grita Dela.
—Cody, detente. ¡Estás siendo un imbécil!—le grita Honee.
—¡Yo!—le ruge Cody y hace que salte hacia atrás—. Te ha estado
tratando como a una maldita leprosa desde que salió del hospital.
¿Cómo puedes estar tomando partido por él en este momento?
—¡Oh, Dios mío, Spark!—oigo a Hestia corriendo detrás de mí,
esa es la que debe haber entrado.
—Qué pedazo de mierda—maldice a Cody mientras se abre paso
entre la multitud tratando de llegar a mí. Cuando lo hace, Hestia se
inclina y trata de levantarme del suelo con preocupación en sus ojos.
Ella está preocupada por mí.
La empujo y cierro los ojos con fuerza. Todos le gritan a Cody y
se siente como si las paredes se estuvieran cerrando. No puedo
mantenerlos en la oscuridad por más tiempo.
—¡Basta!—grito—. ¡Siguen tratando de venir en mi puta defensa
cuando no me lo merezco! —Todo el mundo deja de hablar y toda la
atención se centra en mí. La vergüenza y la culpa arañan mi espina
dorsal y bloquean cada uno de mis músculos.
Si mi familia va a ser destrozada por esta mierda, al menos
deberían estar enojados con la persona adecuada. Cody tiene razón.
No me molesto en levantarme del suelo, solo me siento y mantengo
los ojos cerrados mientras desnudo mi alma. Todo el mundo necesita
escuchar esto.
—No soy una víctima o un maldito héroe. Soy un cobarde—
confieso.
—¿Ahora de qué mierda estás hablando?—pregunta Cody,
todavía está enojado, pero puedo ver que su cuerpo comienza a
relajarse.
—El día del incendio... no he estado diciendo toda la verdad. Solo
sabéis lo que visteis, pero no lo que pasó. No sabéis lo que hice. —
Miro a mi hermano, tanto de sangre como de parche, para ver una
mirada de confusión.
—Nadie me preguntó qué pasó. Todo el mundo asumió que
porque fui yo quien la sacó del edificio, traté de salvarle la vida.
—¿De qué estás hablando? Tú la sacaste. Te vimos. —Honee se
acerca a mí, sus manos están cerradas en puños. Merezco su enojo,
así que lo aceptaré.
—Ese fue el final—le respondo.
—Entonces, cuéntanos qué pasó—dice Devin y cruza los brazos
sobre el pecho. Todos los demás se paran alrededor del lugar
esperando que cuente la única historia que juré que nunca diría en
voz alta. Incluso Hestia está aquí escuchándome.
Dejo escapar un suspiro inestable y levanto los ojos hacia los de
Honee.
—Empezó en el momento en que llegué. Sabía que no iba a tener
mucho tiempo para salir y por la forma en que gritaba sabía que ella
no estaba pensando en buscar una salida. Estaba asustada. Estoy
entrenado, sé lo rápido que puede propagarse un incendio. Sé que
no debo retrasarlo si es posible, pero lo hice. Esperé ayuda, una
orden, no sé qué. No quería entrar. Esperé y perdí un tiempo
precioso cuando debería haber estado allí sacando a Margot. Luego
cuando me di cuenta que la ventana se cerraba, entré corriendo. La
busqué. Te juro que lo hice. Hacía tanto calor. No podía ver, ni oír
nada. Nada excepto el rugido de las llamas. Toda mi vida me ha
gustado ese sonido, pero esto era diferente, era como si un puto
animal viniera por mí y yo estuviera atrapado adentro con él. —Dejo
escapar un suspiro inseguro y levanto los ojos hacia los de Honee—.
Me di la vuelta de alguna manera en ese pequeño lugar y
accidentalmente me tropecé con ella. Nos vimos al mismo tiempo.
Incluso en las llamas brillantes y el humo turbio, pude ver el miedo
en su rostro transformarse en alivio absoluto cuando me vio allí. Ella
extendió su mano hacia mí. La escuché pedir ayuda, pero todo en lo
que podía concentrarme era en el área que la rodeaba. El piso estaba
envuelto en llamas, las vigas y el metal caían, parte del cual se
derretía. Las paredes se derrumbaban y cada pocos segundos se
producían mini explosiones. Mi pasarela se estaba volviendo cada
vez más estrecha. El fuego ya había comenzado a morderme la piel.
Si hubiera intentado saltar hacia ella, no habría regresado por donde
había venido. Hacía mucho calor y solo pensar en pasar otro jodido
segundo sin aire era suficiente para convertirme en un jodido
cobarde. Volvió a pedir ayuda, me di la vuelta y salí corriendo. No
había forma de que legara a ella. Corrí de regreso, pero antes de que
pudiera bajar las escaleras, el piso cedió. Ella y yo caímos dando
tumbos al primer piso. Fue solo el destino que ella aterrizara
directamente frente a mi salida. La recogí y la arrastré afuera donde
murió de todos modos. Murió sabiendo que la iba a dejar allí para
que se quemara viva. Ella no se merecía eso, y yo no merezco que
todos actuéis como si yo caminara sobre el agua. Soy un maldito
cobarde. Si me hubiera esforzado un poco más o hubiera escuchado
lo que sabía que se suponía que debía hacer desde el principio, o
simplemente no hubiese sido tan cobarde, ella hoy todavía podría
estar viva. ¿Qué pasa si la próxima vez es uno de vosotros? ¿Y si es
otra de sus mujeres? Nunca quiero saber que no hice todo lo que
pude para salvaros. Nunca quiero dejar a ninguno de vosotros atrás
p p q j g
solo para salvar mi culo. Es por eso que he estado actuando tan
jodidamente amargado. Por eso no quiero a nadie a mi alrededor.
Soy un maldito cobarde y mi cobardía hará que maten a alguien
más.
Siento una lágrima rodar por mi rostro mientras mantengo mis
ojos fijos en Honee. Ella me va a odiar ahora y debería.
Empieza a caminar hacia mí con paso rápido y el ceño fruncido,
pero nunca me quita los ojos de encima. Uso mi silla de ruedas caída
para ayudarme a levantarme del suelo. Si me va a dar una bofetada,
no debería tener que agacharse para hacerlo.
Cody se sacude en su dirección como si fuera a evitar que me
golpee, pero se relaja cuando ella se detiene frente a mí sin
golpearme.
—¿Has estado viviendo con esto desde que murió Margot?
—Sí, simplemente no podía decírtelo. No quería que tú ni nadie
más supiera que ella estaba en una forma tan agonizante antes de
morir. No quería que supieras que no solo había fallado, sino que
había renunciado. —Mis hombros se encorvan hacia adelante y
tengo que luchar para mantener la cabeza erguida—. Si pudiera
cambiar mi vida por la de ella, lo habría hecho. Lamento no haber
sido lo suficientemente valiente.
—Spark, quiero que me escuches. Escucha bien. Escucha mis
palabras en tu alma. —Honee se acerca a mí, luego pone suavemente
sus manos en mi cara y casi me derrumbo allí mismo.
—Hiciste todo lo que pudiste. El miedo y la autoconservación no
son lo mismo que ser un cobarde. Corriste hacia ese edificio en
llamas, sin equipo, sin oxígeno, y luchaste a través de llamas y humo
sofocantes. Tienes razón sobre estar entrenado. Sabías mejor que
cualquiera de nosotros cuáles eran las posibilidades de que alguien
lograra salir de ese edificio. Viste la situación y sabías que no
lograrías salir. Estoy agradecida de tener a uno de los dos en lugar
de haberos perdido a ambos, solo porque estabas tratando de
demostrar que eras sobrehumano. En cuanto a que no estar allí para
salvar a uno de nosotros. No lo creo ni por un segundo. Antes de
Margot, ¿cuántas personas has salvado?
Niego con la cabeza y trato de sacar mi cara de su agarre.
—Eso no es lo mismo. Es parte del trabajo.
—Ah, no hagas eso. No minimices lo que has logrado hacer por
los demás, porque perdiste a uno. ¿Cuántas veces has salvado a tus
hermanos? ¿Cuántas veces has salvado a completos extraños? ¿A tus
hermanos de parche? ¿Docenas? ¿Incluso cientos? Fuiste allí cuando
nadie más lo hubiera hecho y trataste de salvarla. Hiciste todo lo
humanamente posible. Lo sé y ella también.
—Todo el mundo conoce esa mierda, imbécil—dice Cody detrás
de mí.
—No deberías estar jodidamente bien con esto. Ella murió. —
Miro a los ojos de Honee y no veo nada más que amor allí.
—Sí, lo hizo. Pero, tú no la mataste. No la atrapaste allí. No
encendiste el fósforo y no provocaste que el edificio se incendiara.
No hiciste nada de eso Spark. —Bajo la cabeza, pero en lugar de que
ella se aleje, me abraza fuerte y llora en mi pecho.
Mi pecho se contrae con fuerza y se siente como si una manta de
cinco toneladas de culpa y agonía se desprendiera de mi cuerpo.
Envuelvo mis brazos alrededor de ella y le devuelvo el abrazo. Dejo
caer mi cabeza en su cabello y le digo cuánto lo siento. Ella asiente y
me dice que me perdona. Nos quedamos así por un largo tiempo
hasta que se angustia tanto que Cody tiene que sacarla de la
habitación para calmarla y yo me derrumbo en mi silla.
Justo cuando empiezo a controlar mis emociones, encuentro a
Wyatt mirándome.
—Sé que estás enojado. Deberías estarlo—le digo.
El hecho de que Honee me haya perdonado no significa que el
resto de ellos lo haga.
Él irrumpe hacia mí.
—Cállate la puta boca. Solo cállate. Te juro por mi vida que, si
abres tu maldita boca otra vez, te voy a arrancar los malditos dientes
—me ladra Wyatt y retrocedo sorprendido. Esperaba ira, pero esto es
una puta rabia.
—¿Sabes lo que nos has estado haciendo durante los últimos
meses, Spark? ¿Sabes el maldito infierno por el que nos hiciste
pasar? —Wyatt me mira con los ojos entrecerrados, su voz es cruda.
—Sí. Solo quería alejarme. No te mereces que yo…
Antes de que pueda terminar, Wyatt se agacha y me golpea con
fuerza en el pecho, haciéndome encoger de dolor.
—¡Wyatt, qué mierda!—maldice Devin.
Tengo que jadear para recuperar el aliento.
—Te dije que dejaras jodidamente de hablar. No abras la boca—
me grita Wyatt con la mandíbula apretada—. ¿Sabes por lo que he
estado pasando las últimas semanas, pensando que te habías ido?
Pensé que nosotros te pusimos en esta situación y no solo Honee
perdió a su mejor amiga, sino que yo también perdí a mi maldito
hermano. Seguro que estás sentado aquí, respirando y mirándome.
Pero no eres más que un maldito caparazón de lo que solías ser. He
estado luchando con todo lo que tengo para no perder las
esperanzas. Todos nosotros hemos estado buscando al Spark que
conocemos, pero te has ido. Pensé que era la culpa o incluso el
trauma de las cirugías, ¿solo para descubrir que era porque querías
vivir? ¿Qué mierda? ¿Has hecho todo esto, porque no querías morir?
Si atravesaste esas llamas y te sacrificaste, aun así, ella no habría
logrado salir. Ninguno de nosotros íbamos a entrar, el departamento
de bomberos estaba allí. Tomaste una decisión y basándome en lo
que pasó, tengo que decir que fue la jodidamente correcta. Sin
embargo, saliste de allí y te rendiste, sin preocuparte por lo que esa
mierda nos estaba haciendo. Eso es una mierda. Si alguna vez nos
encontramos en una situación en la que estoy en alguna parte y no
puedes salvarme, no te mates solo para probar un maldito punto. —
Se enfurece antes de dar un paso atrás. Deja caer la cabeza por un
momento, y veo que sus manos están temblando. Cuando me mira,
y q
sus ojos arden con dolor y tristeza—. Solo quiero a mi maldito
hermano de vuelta. Has estado muerto desde que saliste de ese
fuego. Me está destrozando por dentro verte así. Solo vuelve.
Me agarra de la camiseta y me tira de la silla para poder darme
un abrazo. Este no es mi presidente dándome una orden, este es mi
hermano rogándome que pelee. Cuando me deja sentarme, miro
hacia arriba y veo a Brendan parado fuera de la habitación. Es la
primera vez que lo veo desde que regresó. Se ve pálido y débil, pero
se está moviendo. Me mira con los ojos entrecerrados y espero a ver
qué va a decir.
—Eres un idiota. —Me muestra el dedo y se ríe mientras se da la
vuelta y regresa a la habitación para descansar un poco más.
Me giro para mirar al resto de las personas en la habitación.
El mundo no se acaba. El infierno no me está tragando. No me
persiguen con horcas y escopetas. Lo saben, y aun así, me quieren.
—Si estás esperando que uno de nosotros te maldiga y te diga
que eres un marica, vas a estar sentado aquí por mucho tiempo. Tal
vez deberías ir a casa y descansar un poco—dice Devin, sacudiendo
la cabeza y entrando en su habitación. El resto hace lo mismo
dejándome con Wyatt, Dela y Hestia.
—¿Estás listo?—me pregunta ella.
—Eh... sí... supongo que sí—le digo y Wyatt me da una palmada
en el hombro antes de girarse para entrar en su habitación con Dela.
Al principio, ninguno de los dos habla mientras nos dirigimos a
la cabaña. El silencio me está matando, especialmente cuando cada
dos segundos veo a Hestia sacudiendo la cabeza como si estuviera
teniendo su propia conversación en su cabeza.
—¿En qué estás pensando?
—Creo que entiendo por qué eres tan idiota. Al menos por qué
actuabas como tal. La culpa y sentirte como un cobarde son
poderosas emociones negativas. He visto a personas vivir una vida
engullida por esas emociones. Mi única preocupación es cómo
diablos vas a ser cuando tus hermanos realmente te necesiten.
Cuando seas el único que podría siquiera intentar salvarlos. Pero no
podrás intentarlo, porque tu cuerpo no te dejará. Pasaste todo este
tiempo sin trabajar para mejorarte. Ahora todos los días estás en esa
silla y no sales con ellos, dejándolos más expuestos a que algo salga
mal. Podrías haberte levantado ya y montar con ellos, pero aquí
estás, semanas y semanas después, dejándolos vulnerables. No
puedo imaginar que alguna vez superes algo así. —Se encoge de
hombros y continúa caminando hacia la cabaña dejándome atrás.
Parpadeo furiosamente hacia su espalda.
Ella tiene razón, ahora que he sacado ese secreto de mi pecho, sé
que no podré cargar con ese tipo de culpa otra vez. Si no soy capaz
de ayudarlos, porque físicamente no estoy en mi mejor momento,
eso sería realmente mi culpa.
No puedo pasar por eso.
Es hora de ponerse a trabajar.
Capítulo 17

Spark
Tres Semanas Después

La mujer es el maldito diablo, o al menos debe estar


emparentada de alguna manera. ¡Nunca había trabajado tan duro en
mi vida y estuve en el maldito ejército!
—¿Qué estás haciendo? Me debes otra serie. —Se para sobre mí
mientras uso mis piernas para levantar una gran pelota de ejercicios
del suelo. No es pesada. Aunque después de unas cuantas series de
esto, siento que mis malditas piernas se van a romper.
—¿Cuándo vas a tomar un descanso? Quiero decir, ¿no tienes
una película para ver o algo así?
—¿Descanso? No tenemos ningún descanso aquí. —Se ríe de mí y
chasquea los dedos para que siga moviéndome.
—¡Uf! No te soporto, mujer—gruño, pero sigo moviéndome.
Puedo sentarme aquí y quejarme, pero me encanta que chasquee el
látigo. Ella sabe lo que está haciendo con seguridad. Pensé que me
llevaría meses llegar a donde estoy ahora, pero solo han sido unas
pocas semanas. Ya me he deshecho de la silla de ruedas por
completo, aunque todavía tengo que usar un bastón. Es molesto,
pero estoy tratando de concentrarme en el progreso y no en el ritmo.
Termino la última serie y me acuesto en el suelo. Estoy empapado
en sudor y me duelen las piernas.
Me saco la camiseta por la cabeza y la lanzo a un lado para que
entre aire fresco en mi piel.
—Quieres un poco...—dice Hestia y de repente se detiene.
Abro los ojos y la miro. Sostiene una botella de agua en su mano,
pero sus ojos están pegados a mi pecho.
—¿Estás bien allí?—le pregunto. Parece un poco distraída
últimamente, pero lo atribuyo al hecho de que hace tanto ejercicio
como yo, si no más. Aunque parece ser cada vez más frecuente.
—Eh, sí, lo siento. ¿Quieres un poco de agua? —Ella sostiene el
agua y yo salto para recogerla. De hecho, me levanto tan rápido que
me sorprendo. Hace unas semanas me habría llevado unos minutos
levantarme del suelo.
—Mmm, estarás saltando sobre los coches en poco tiempo. —
Hestia me sonríe y cruza los brazos sobre el pecho.
—¿De un solo salto?
—No presiones. —Ella me mira con los ojos entrecerrados antes
de darse la vuelta y alejarse.
Me río y me giro para ir a mi habitación. Quiero meterme en la
ducha y llegar a la casa club antes de que Wyatt se reúna con el
agente Smith. A pesar de que estoy en camino de mejorar, todavía
preferiría que él consiga a alguien que lo ayude mientras no estoy
allí. Tal como está ahora, no puedo montar por más de unos pocos
minutos. Las vibraciones debilitan mis piernas. No sería capaz de
controlar la moto y terminaría siendo un maldito lastre en la
carretera. Seguro que vuelvo. Aunque mientras tanto, necesitan a
alguien que cuide sus espaldas. Se ha estado reuniendo con algunas
personas que está pensando en hacer prospectos. Hablamos con
Wire varias veces y dijo que si encontraba a alguien que encajara con
lo que estamos buscando, nos lo enviaría. Además de los que están
en la ciudad que han expresado interés en nosotros, hay algunos a la
deriva que quieren reunirse en unos días. Espero que Wyatt
encuentre a alguien pronto, porque con Smith todavía esperando
que nos encarguemos de la pandilla que está rondando por aquí,
vamos a necesitar toda la ayuda que podamos conseguir.
Smith está empezando a pensar que esas mismas malas semillas
que estaban dando vueltas son responsables de un pequeño
movimiento de éxtasis en la costa este. Sé que Wyatt no quiere esa
mierda en nuestra puerta, así que vamos a tener que lidiar con ellos
tarde o temprano. Si el agente Smith se sale con la suya, será mucho
más temprano que tarde.
Hago un trabajo rápido de tomar una ducha, lavarme el pelo y
afeitarme antes de salir. Envuelvo una toalla grande alrededor de mi
cintura y salgo del baño.
—Oye, Spark, si vas a ... —Hestia se detiene en seco cuando me
ve desnudo con solo la toalla puesta. Su rostro se sonroja y se da
vuelta rápidamente—. Lo siento, no pensé que estabas afuera. Iba a
hablar contigo a través de la puerta.
Paso junto a ella y voy a la cocina a buscar otra botella de agua.
—Está bien, Hestia. No me avergüenza que me veas, ni nada por
el estilo. Has puesto tus manos en casi todas las partes de mi cuerpo.
Por lo general, es para hacer cosas que duelen, pero aun así. —Me
encojo de hombros y tomo un trago, limpiando un poco del agua de
la ducha de mi cara con la mano—. De todos modos, ¿qué querías?
—Um... sí, quería saber si hay librerías en la ciudad. Iba a dar una
vuelta si no me necesitas por el resto de la noche.
—Oh, sí, voy a hablar con mis hermanos por un rato. Veré cómo
les va con todo. Hay una a unos ocho kilómetros a la ciudad.
Aunque no estoy seguro de cuánto tiempo permanece abierta.
¿Tienes un GPS conectado en tu teléfono?
Ella asiente con la cabeza, pero sigue sin mirarme, su mirada
dirigida hacia otra dirección.
—Ok. —Me acerco a la mesa y escribo el nombre y la dirección de
la librería. Le entrego el papel. Ella me agradece, pero se niega a
girar la cabeza. Hubo un momento en mi vida en el que habría
dejado que su evidente disgusto por mí me molestara, pero estoy
j q g p p y
empezando a aceptar que no soy tan deseable como era. Tengo
cicatrices en la mayor parte de mi espalda, un costado y un brazo, y
también en una pierna. Me veo bastante rugoso ahora mismo. Hestia
es una mujer hermosa y sé que podría tener a quien quisiera, es una
pena que yo ya no esté en esa liga.
—Es un viaje bastante sencillo—le digo antes de irme a mi
habitación para que deje de sentirse tan incómoda.
Termino de secarme y me pongo algo de ropa. Me duelen los
brazos cuando los levanto para ponerme una camiseta. Aunque
tengo dolor, noto que mi cuerpo está reaccionando bien al régimen.
Seguro que los injertos siguen siendo dolorosos, pero incluso ahora
esos está empezando a parecerme normal.
Agarro mi bastón y empiezo mi viaje hacia la casa club.
Antes incluso de entrar por la puerta, escucho una discusión.
Empujo la puerta para abrirla y veo a Wyatt y Brendan discutiendo,
y escucho el único nombre que no quería volver a escuchar…
Emerson.
—Oye, ¿qué diablos está pasando?—pregunto. Se vuelven hacia
mí y Wyatt me mira por un segundo.
—Genial, saquemos toda esta mierda. Estoy llamando a la iglesia
—dice Wyatt y se va a la sala donde nos reunimos como club. Lo que
sea que esté pasando debe ser serio. Ha pasado un tiempo desde que
tuvo que llamar a la iglesia. Al menos no lo ha hecho desde que me
lesioné.
Los sigo y me siento en mi silla.
—¿Qué está sucediendo?—pregunto antes de que todos puedan
poner sus culos en los asientos.
—Antes que nada, creo que necesito recordaros a todos aquí que
solo tenéis un puto presidente, y ese soy yo. Si tomo una jodida
decisión sobre algo, eso es lo que vamos a hacer. ¿Lo tenemos claro?
—gruñe Wyatt y mira alrededor de la mesa. Su mirada se posa en
Brendan.
—Wyatt, yo...—intenta discutir Brendan, pero Wyatt golpea la
mesa con la mano.
—¡Dije, que lo tenemos jodidamente claro!
—Sí—mascullamos todos.
No sé qué está pasando, pero estoy empezando a sentirme como
un maldito niño en lugar del hombre adulto que soy.
—Dicho eso, te escucho. No quiero separarnos tampoco, pero
tenemos que averiguar algo además de sentarnos y esperar para
saber si es verdad.
Levanto la mano, la agito como un niño de escuela para llamar la
atención y digo:
—¿De qué mierda estáis hablando todos? ¿Tengo que preguntar
en maldito italiano o algo así?
—Hay otro grupo de personas que se desplazan en yates por toda
la costa este. Según Smith, son otros que podrían participar en este
auge de las drogas. Lo que realmente nos sorprende a todos es el
hecho de que dondequiera que van también hay un montón de
mujeres desaparecidas. Estamos empezando a pensar que podría ser
Emerson y es por eso que no hemos podido encontrarlo. Está en la
jodida agua.
—Mierda. —Me recuesto en mi asiento—. Esa es una buena
teoría. —Tendría sentido que él se hubiera escapado de esa manera.
Hemos estado registrando todo el estado y no hemos encontrado
nada. Aunque también somos un estado fronterizo, es posible que se
subiera a un bote y escapara de esa manera—. ¿Qué es lo que quieres
hacer que todo el mundo parece estar en contra? —Me vuelvo hacia
Wyatt y pregunto.
Brendan es el que responde.
—Quiere separarnos. Smith todavía quiere que atrapemos a los
cabrones que están aquí en la ciudad y Wyatt quiere que revisemos
los yates. La mitad aquí y la mitad allá.
Brendan tiene razón. Tampoco me gusta eso. Un plan como ese
funcionaría si fuéramos tan grandes como los Wings of Diablo con
varias sedes diferentes, pero somos un club de poca monta.
Dividirnos significa dejar a todos expuestos a un ataque.
—Wyatt, tu palabra es ley, lo sé. Pero, ¿consideraste que dejarías
a todos expuestos a un ataque? No estamos hablando de una
persona, estamos hablando de dos grupos diferentes. Sin mencionar
que también se dejaría a la casa club abierta para ser atacada.
Simplemente no hay suficientes de nosotros para eso. Solo es mi
opinión. —Levanto las manos y me inclino hacia atrás.
—No, me digas. ¿Crees que no lo sé? No quiero hacer nada de
esta mierda, pero no puedo permitir que él camine libremente. —Se
recuesta en su silla y se frota la barba con la mano. Atrapar a
Emerson es personal para Wyatt ya que el hombre había intentado
matar a su esposa. Sin mencionar el hecho de que es miembro de
una secta y se sospecha que mató al menos a media docena de bebés.
Emerson es un maldito psicópata que necesita estar fuera de las
calles.
No le envidio que haya tomado esta decisión.
—¿Por qué mierda tenemos que hacer lo que Smith quiere de
todos modos? Quiero decir que él nunca está jodidamente aquí—
dice Cody y se encoge de hombros.
—Sí, pero él podría aparecer. Cuando descubra que hemos
renunciado a buscar la recompensa que nos ha asignado, ¿qué tipo
de fuego crees que nos provocará? Ya ha amenazado con quitarnos
toda la protección. Odio que nos tenga agarrados de las jodidas
bolas, pero no se puede negar que es así—dice Devin.
—Muy bien, esto es lo que vamos a hacer. Vamos a espiar a la
tripulación de los barcos. Si tiene algún mérito, nos encargaremos de
eso. Si lo hacemos rápido, podríamos localizar a la tripulación aquí
en la ciudad. Me reuní con tres personas, dos de la ciudad y un
vagabundo. Voy a ver si están dispuestos a ingresar como
prospectos. Este siempre ha sido un grupo pequeño, pero es hora de
que comencemos a aumentar nuestros números. Mientras tanto,
q
quiero que todos reviséis vuestras cabañas y la casa club en busca de
puntos débiles o lugares que puedan violarse fácilmente. Si tenemos
que salir de la casa club, no quiero preocuparme de que alguien
irrumpa en nuestra casa.
Es por eso que mi hermano mayor Wyatt es el maldito líder,
puede que no tenga las respuestas para todo, pero encontrará una
manera de planificar todo.
—Lo tienes—digo y el resto dice algo similar.
Wyatt termina la iglesia y todos siguen su camino. Me quedaré
aquí un rato, pero todos parecen estar ocupados con sus órdenes.
Volveré a la cabaña y haré lo mismo. Me sorprende que mis piernas
aguanten tan bien como lo hacen. He tenido altibajos todo el día y,
aunque se sienten fatigadas, no se han dado por vencidas conmigo.
Miro hacia el otro extremo de mi lado de la propiedad cerca de la
línea de árboles. No sé si lo lograré, pero puedo dar lo mejor de mí.
Me propuse revisar el área alrededor de la línea de árboles y notar
cualquier área, en particular, que podría ser un riesgo… maleza
cubierta de maleza donde personas podrían esconderse, cualquier
trampa. Para cuando llego allí estoy tan cansado que contemplo
simplemente tumbarme en el suelo para dormirme. Compruebo
todo lo que puedo y atravieso aproximadamente la mitad de la parte
trasera. Cuando mi rodilla se dobla casi mandándome al suelo, sé
que he hecho más de lo que pude por el día. Empiezo mi camino de
regreso a mi cabaña, pero tengo que detenerme cuando llego a un
lado. Me apoyo contra la pared para recuperar el aliento.
—Mmmm, oh mierda.
Mis oídos se animan de inmediato cuando escucho el sonido de
una mujer gimiendo. Giro la cabeza y veo que estoy justo debajo de
la ventana abierta de Hestia. Mi polla se pone dura mientras ella
continúa haciendo esos sonidos sexys.
—Oh Dios, lo necesito tanto, Spark—gime de nuevo, sus fuertes
jadeos ahora son más rápidos.
—Oh, mierda—susurro y mis abdominales se contraen ante el
sonido de ella gimiendo mi nombre ¿Se está masturbando y está
pensando en mí?
¿Se siente atraída por mí?
Desde que está aquí, no ha sido más que profesional. Supuse que
después de todo lo que había visto y escuchado de mí, no me veía de
esa manera. La encuentro increíblemente atractiva, pero nunca he
sido de los que se obligan a gustarle a una mujer. Si ella siente algo
por mí, es una jodida maga ocultándolo. Nunca me di cuenta de
nada, ¿o sí? Mientras me paro debajo de su ventana como un
maldito pervertido escuchándola gemir y llamarme, pienso en el
tiempo que estuvo aquí y la atrapé mirándome fijamente. Maldita
sea, antes de ir a la casa club esta noche ella se asustó cuando salí de
la ducha con solo una toalla. Me pregunto si es esa imagen la que la
impulsó a montar sus dedos pensando en mí. Presiono una mano
sobre mi polla palpitante para que se calme. Han pasado meses
desde que tuve sexo y ahora todo lo que puedo pensar es cómo hago
para que Hestia actúe sobre los impulsos que tiene por mí. Ahora
que sé que están allí, comienza el juego.
Capítulo 18

Hestia

Me echo un poco de agua fría en la cara y me miro en el espejo.


—¡Qué demonios te pasa!—me susurro a mí misma. Nunca antes
en mi vida había sentido una atracción física tan intensa por un
hombre. Quiero decir, claro que Spark es atractivo y su cuerpo está
volviendo a su mejor forma, lo cual es absolutamente digno de
babear. Hay algo en la forma en que da tan bien como recibe. La
forma en que ve un maldito desafío y lo supera. Lo había escuchado
en esa casa club acerca de cómo se sentía por dejar morir a esa mujer,
y eso solo hizo que lo respetara más. Ahora, todas las noches, mis
sueños son sobre él. La forma en que gruñe cuando está casi al límite
de su capacidad física y la forma en que me mira cuando lo desafío a
darme dos más. La atracción que siento por él es impresionante, y
estoy haciendo todo lo posible para no actuar en consecuencia. Es mi
cliente. No es ilegal, ni nada por el estilo, pero estaría mal visto.
Además, ni siquiera estoy segura de que me mire de esa manera.
Está mejorando a un ritmo exponencial; sé que pronto podrá librarse
de mí. Solo necesito aguantar un poco más sin ceder a este
sentimiento.
La puerta de la cabaña se abre y escucho a Spark entrar. Me seco
la cara y miro.
—Oye, ¿qué pasó? ¿Pensé que ibas a la librería? —Inclina la
cabeza para mirarme.
—Sí, iba, pero el sitio web decía que iban a cerrar en veinte
minutos. No tenía sentido. Tal vez mañana vaya ahora que sé dónde
está—le digo, dándole una sonrisa tensa. Todavía me lo imagino en
mi cabeza, empapado de la ducha. Eso es lo que me ayudó a
correrme en mi rápida sesión de auto amor hace unos minutos.
—Oh, eso es muy malo. Sé cuánto lo estabas esperando. —Se
apoya en la mesa pequeña y mantiene sus ojos en mí. La forma en
que me mira hace que mi maldita piel arda. Joder, lo deseo
demasiado. Niego con la cabeza y me acerco para abrir la nevera y
sacar una botella de agua. Necesito refrescarme un poco más. Spark
entra en el área de la cocina conmigo, y mi cuerpo se congela cuando
se acerca a mí.
—Tengo algunos libros en mi habitación. Tal vez haya algo que te
guste. —Se acerca y abre el congelador sin dejarme mover, su frente
a un pelo de distancia de mi espalda—. Podrías venir—me dice, y
me giro para mirarlo a los ojos. No acabo de escuchar eso, ¿verdad?
Mi corazón se siente como si estuviera a punto de salirse de mi
pecho.
—¿Qué?—digo en un susurro.
—A mi habitación, para ver los libros, quiero decir.
—Oh... —Suelto una risa forzada y me acerco a él—. Sí, claro, esa
es una buena idea—le digo y espero a que saque lo que quiera del
congelador. Es una bolsa de guisantes.
—¿Para qué es eso? ¿Estás haciendo la cena?
—Es por mi hombro, mujer. Has estado tratando de matarme. —
Me mira con los ojos entrecerrados y golpea la bolsa de vegetales en
su brazo.
—Espera, de verdad, ¿te duele tanto? —Todos los pensamientos
de saltar sobre él hasta que vea las estrellas se han ido. No lo quiero
tan dolorido que no pueda completar las rutinas diarias—. Déjame
verlo. —Camino hacia él y llego a donde tiene las verduras. Siendo
suave, pero firme, presiono a lo largo de los músculos. Cuando gime,
lo miro a la cara para medir la intensidad del dolor. Spark es una de
esas personas que se guardará la mierda si no se la sacan.
—¿Qué tan malo es?—pregunto cuando no puedo leer su
expresión.
—Malo—dice y sostiene mi mirada—. ¿Qué crees que
deberíamos hacer al respecto?—pregunta y abre las piernas de modo
que queda apoyado contra la pared. Es una buena manera de
quitarle la presión a sus piernas, pero también está a mi altura. No
estoy segura si es porque estoy deseando mucho al hombre o porque
ha pasado tanto tiempo desde que estuve con uno, pero esto se
siente como un movimiento muy íntimo. Ahora mismo, podría
inclinarme y besarlo.
Retrocedo y tomo otro sorbo de agua.
—Um, supongo que deberíamos posponer el entrenamiento de
mañana para darle a tu cuerpo algo de tiempo para recuperarse.
Podría intentar hacer un poco de terapia de masaje para aflojar los
músculos y ver si te sientes mejor. —Repaso mentalmente la lista de
lo que podría hacer para ayudarlo como cliente.
—Esa es una buena idea. Un masaje suena maravilloso. —
Comienza a caminar, y una parte de mí siente que acabo de aceptar
algo completamente diferente—. Um, está bien, iré por el tapete—
digo, caminando hacia donde hemos estado guardando el
equipamiento.
—No. ¿Por qué no vamos a mi habitación? Puedes revisar los
libros que tengo, darme el masaje y puedo relajarme un poco. El
suelo es muy duro—se queja él.
—Bueno. Le había dado un masaje en su habitación antes, al
principio cuando levantarse del suelo era toda una tarea para él.
Esta vez, entro en la habitación y cierro la puerta detrás de
nosotros. El único movimiento desencadena una reacción en cadena
en mi mente. Finalmente entiendo por qué siento un cambio tan
intenso con él.
Confío en él.
El último hombre en el que había confiado era Kato. El último
hombre que había encontrado atractivo, el último con el que hablé,
como hablo con Spark. El último que estuvo dentro de mí. La última
vez que estuve tan cerca de alguien y me habían destruido.
—¿Hestia? —Él se sienta en la cama—. ¿Todo bien? ¿Parece que
te pusiste un poco verde? ¿Algo huele mal aquí? —Mira a su
alrededor, con una mirada tonta en el rostro. Sé que está tratando de
hacerme reír, pero no puedo. Spark no es como Kato, pero aun así,
no puedo evitar la comparación.
—En realidad, ¿sabes qué? Creo que te dejaré usar la bolsa de
hielo. No me gustaría manipular demasiado tus músculos—le digo y
doy un paso atrás hacia la puerta.
—Oh, en serio, ¿estás segura?—pregunta y se quita la camiseta
por la cabeza.
Mis ojos recorren su cuerpo, y aunque mi reacción inicial es
atracción, el miedo que de alguna manera logré enterrar desde que
he estado trabajando con Spark me golpea como un puto mazo.
—Sí, estoy segura. Me voy a dormir. Buenas noches. —Salgo
corriendo de la habitación sin decirle una palabra más. Corro a mi
dormitorio y, por primera vez

en semanas, me encierro.
Spark
¿Qué demonios fue eso?
Solo estaba bromeando con ella. Tal vez perdí mi encanto en el
incendio. Pensé que, si bromeaba con ella un poco, se daría cuenta
de que sé que está interesada en mí y que yo también tengo esos
sentimientos por ella. Aun así, en lugar de querer estar cerca de mí,
parecía que la idea de tocarme le resultaba aborrecible.
—Mierda, ¿lo arruiné? ¿La hice sentir incómoda?— me pregunto,
pero no sé la respuesta. Al menos puedo disculparme con ella si lo
hice. No fue mi intención. Me levanto de la cama y agarro el bastón.
Llamaré a su puerta y se lo diré antes de que se vaya a dormir, para
que no sea incómodo cuando nos despertemos mañana.
Abro la puerta de mi habitación. Excepto que antes de que pueda
dar un solo paso, escucho el sonido de su nueva cerradura activarse.
Ha pasado mucho tiempo desde que me dejó afuera. Mierda,
realmente debo haber arruinado esto si siente que tiene que dejarme
afuera. Pasé de tratar de demostrarle que la deseo, como ella me
desea, a hacer que huya de mí. Seguro que sé cómo conseguir a las
damas.
Suspiro, cierro la puerta de mi habitación y me tiro de nuevo en
la cama. Espero que, sea lo que sea que haya hecho, pueda
solucionarlo. Incluso si nunca pasamos de donde estamos ahora,
todavía la quiero en mi vida.
Capítulo 19

Spark

Me incorporo de golpe en la cama, respirando con dificultad


mientras mi mente tambalea por otra maldita pesadilla. Cada vez
son menos frecuentes, pero cuando tengo una es como si fuera la
primera vez. Me paso los dedos por el cabello y trato de borrar las
horribles imágenes de mi mente. No hay forma de que vuelva a
dormir esta noche. Me levanto de la cama, me pongo unos
pantalones del pijama y salgo de la habitación. Tal vez dé un paseo
hasta la casa club y vea si alguien está despierto. No importa qué
hora de la noche sea, siempre hay alguien despierto.
Me detengo a mitad de camino cuando veo a Hestia sentada en la
mesa con la mano en la cabeza y una copa de alcohol justo a su lado.
Doy otro paso y el suelo cruje haciendo que levante la cabeza y
me vea.
—Oh, lo siento. Solo me voy a la cama. —Rápidamente recoge
sus cosas como si fuera a salir corriendo.
—Hestia—digo levantando la mano para detenerla—. ¿Por qué
estás huyendo de mí? Quiero decir, ¿qué fue lo que hice?
—¿Qué... qué quieres decir? No has hecho nada. Es tarde.
Debería estar en la cama. —Ella me da su sonrisa cortés.
—Sí, claro. —Me acerco a la mesa y me paro frente a ella para que
no pueda salir corriendo—. Necesito que me hables, porque no sé lo
que hice, Hestia. Pero odio que hayamos vuelto a esto en cuestión de
unas pocas horas. Soy un imbécil y probablemente hice alguna
mierda jodida sin querer. Sólo dímelo—le digo y ella deja escapar un
suspiro.
—Honestamente, no hiciste nada, Spark. —Ella trata de sonreír,
pero no llega a sus ojos y veo que sus hombros se desploman.
—Si no hice nada, ¿puedes sentarte y tomar un trago conmigo?
No voy a dormir mucho esta noche y sería bueno tener a alguien con
quien hablar.
Traga saliva y asiente antes de dejar la botella que tiene sobre la
mesa junto con su copa. Me siento a un lado de la mesa y ella al otro.
Agarro una copa para mí y ella me sirve un poco de su bebida.
—¿Qué es esto que estás bebiendo?
—Es una mezcla casera, una de las chicas con las que trabajo la
hace.
Me detengo antes de que la copa llegue a mi boca.
—¿Voy a morir?
Ella ríe.
—No, idiota, lo estoy bebiendo junto contigo—dice poniendo los
ojos en blanco.
—¿Y qué carajo se supone que significa esa mierda? Por lo que
sé, podrías estar en una maldita secta y todos mueren en las sectas—
le explico y agito la bebida en mi copa antes de olerla.
—¡Miembro de una secta! ¿En serio? Eso es ridículo. Para que yo
sea un miembro de una secta, creo que tendría que haber más
personas. Dos personas no son una secta. Es solo un grupo de gente
loca. —Toma otro sorbo de la bebida, y esta vez hago lo mismo.
Estoy gratamente sorprendido de que lo que sea que estoy bebiendo,
es muy suave.
—No sé quién es tu amiga, pero dile que hizo un gran trabajo.
Esto es muy suave.
—Bridget, sí, es muy buena en eso. Es una de las administradoras
del centro de rehabilitación en el que estabas.
—Ah, ya veo, así que tal vez ella no quiera saber de mí. —Me
froto la nuca pensando en mi tiempo en el centro de rehabilitación.
Seguro que había hecho la vida de esos trabajadores un poco peor de
lo que tenía que ser.
—No, Bridget no guarda rencor. Es así de buena.
Asiento y me quedo sentado bebiendo en silencio por un minuto.
—¿Entonces todavía estás teniendo pesadillas?—me pregunta.
—Sí, ¿tú también?—le pregunto. Los dos estamos muy jodidos.
Supongo que es por eso que nos conectamos tan rápido.
Ella no contesta y yo tampoco.
—¿Qué tal esto, quieres jugar un juego?—le pregunto y empujo
mi copa ligeramente. Quiero hacer que esto dure.
—¿Qué tipo de juego? Si dices Monopoly, volveré a mi habitación
y me obligaré a dormir ahora mismo—dice con una ceja enarcada.
—No, no es Monopoly. Ya soy el maestro en ese juego, así que no
tiene sentido vencerte.
Ella jadea ruidosamente y por primera vez en toda la noche, veo
una respuesta genuina de ella.
—El juego al que quiero jugar es similar a veinte preguntas.
Tenías tres pases y podríamos aprender un poco el uno del otro.
Además de cuántas maneras diferentes puedes torturarme con un
maldito balón terapéutico.
Se ríe a carcajadas y no puedo evitar unirme a ella. Después de
unos segundos, pregunto:
—Entonces, ¿qué dices?
—¿Para qué? Vas a usar tus pases para todas las buenas
preguntas. —Levanta la mano para descartarme.
—Oh, mentira, no tendré que usar ni uno. No te tengo miedo,
pequeña—me burlo de ella.
p q
—¡Vete a la mierda, no soy pequeña! —Ella mete el dedo en la
bebida y me lanza un poco.
—Bueno, no eres grande—le murmuro.
—Está bien, está bien. Jugaré y ninguno de nosotros puede usar
los pases. Pero cualquiera puede cancelar el juego. Luego volvemos a
nuestras habitaciones sin más preguntas.
—Entonces, básicamente, ¿es quién se da por vencido primero?—
digo sabiendo que esto va a hacer que quiera seguir jugando el
mayor tiempo posible. A Hestia no le gusta rendirse.
Acerco la copa hacia mí y bebo otro sorbo.
—Está bien, las damas primero. Pregunta.
Me recuesto en la silla y me pregunto con qué saldrá.
—¿Qué es lo que todos te dicen que es falso, pero tú crees que es
verdadero?
—Ja, esa es fácil, Pie Grande. ¡Te juro que vive aquí arriba! ¡Lo vi!
—Presiono ambas manos sobre la mesa y me inclino hacia adelante
—. Moriré en esta maldita colina, casi destrozo la moto el año
pasado de camino a casa, porque un gran animal parecido a un
hombre con pelo desde la coronilla hasta la planta de los pies corrió
a mi lado entre los árboles. Casi me cago en los jodidos pantalones.
Hestia tiene los labios apretados tratando de contener la risa,
pero no puede. Termina riendo a carcajadas hasta que su cara se
pone roja.
—Está bien, es tu turno.
—¿Qué es lo más peligroso que has hecho a propósito?
Piensa durante unos segundos, sus ojos miran hacia el techo
hasta que chasquea los dedos.
—Oh, me subí a un tren en movimiento, ya sabes, como ves que
hacen los vagabundos en las películas.
Parpadeo hacia ella un par de veces como si estuviera loca.
—¿Hablas en serio?
¿
—Sí—dice y me mira
—¡Estás completamente loca! Podrías haberte matado. Me
sorprende que no lo hicieras. —Sacudo la cabeza riendo.
—No me odies, solo porque soy más aventurera que tú—dice y se
ríe.
—Adelante—le digo mientras termino la bebida en mi copa. Ella
me sirve más y llena la de ella también. Ya me está gustando a dónde
va esto.
—¿Eras un gran atleta en la escuela secundaria?
—Uf, muy fácil, sí, sobre todo en básquet (NdelT: baloncesto). No
soy lo suficientemente bueno para ser profesional, pero puedo
defenderme.
—Supongo que pareces del tipo que mete a los niños en los
casilleros.
—Eso es insultante, quiero que sepas que no hubo niños metidos
en los casilleros mientras estuve allí. De hecho, cualquiera que lo
intentara podía visitar mis puños después de la escuela.
—Ahh, entonces protegías a las personas incluso en esa época
¿eh? —Ella sonríe y tengo que apartar la mirada. Ni siquiera me di
cuenta de que me estaba preparando para eso. No siento que
estuviera protegiendo a las personas entonces, simplemente no
quería que los malditos matones se salieran con la suya.
Bebo otro gran trago, se terminaron las preguntas de
calentamiento, tiempo para algunas duras.
—¿Dónde es el lugar más extraño en el que terminaste desnuda?
—Levanto una ceja y espero escuchar algo como el patio de recreo o
una piscina.
—La oficina del director—dice ella.
Escupo la pequeña cantidad de licor que tengo en la boca y toso
un par de veces.
—Espera un minuto, ¿te estabas follando a tu director?
—No, imbécil. Algunas de mis supuestas amigas me dijeron que
sería genial si entraba corriendo en la oficina del director. Lo hice.
Me robaron la ropa y me encerraron allí. Feliz de informarte que
nunca hablé con ninguna de ellas otra vez y el director nunca más
me miró a los ojos. El pobre hombre estaba absolutamente
mortificado. —Ella se ríe y bebe otro largo sorbo de su bebida. Inhala
profundamente antes de hacer su pregunta—. ¿Alguna vez le has
quitado la virginidad a alguien?
—Sí, a Tara, es la hija de nuestro pastor y todavía vive en la
ciudad. No sé si su padre supo que fui yo, pero creo que su madre sí
—respondo con la verdad.
—¡Ohhh, eres tan malo!
—¡Nunca lo negué!—digo rápido. Empujo mi copa y la miro
directamente a los ojos con la esperanza de que no tome este turno
para cancelar el juego. Sin embargo, necesito saberlo, así que voy a
preguntar—. ¿Por qué has estado huyendo de mí toda la noche,
Hestia?
La sonrisa en su rostro desaparece y también aparta su bebida.
Me mira y puedo ver en su rostro que está a punto de cancelar el
juego.
—No te rindas, no hay nada que puedas decir que esté mal. Nada
que no intentaría entender. Solo quiero saber.
—Confío en ti—dice ella.
—Bien, entonces me lo dirás—le respondo.
Ella me sonríe.
—No, por eso he estado huyendo. Cuando entré en tu habitación
esta noche para darte el masaje, cerré la puerta detrás de mí. Me
estaba poniendo en una posición en la que no tendría escapatoria.
Estaba atrapada en la habitación contigo, aunque no fuera tan
extremo como eso, pero sabes a lo que me refiero. Durante los
últimos seis años, nunca me he permitido estar en una habitación
donde no hubiera una salida clara, especialmente cuando estoy con
un hombre. Nunca me permito ser vulnerable con alguien que
p g q
pudiera, por improbable que sea, tener la oportunidad de
lastimarme. No confío en nadie, nunca. Confío en ti y eso no es algo
con lo que me sienta cómoda—me responde y la miro por un
segundo.
—¿Crees que te voy a lastimar?
—Ya has hecho tu pregunta. —Ella mueve su dedo hacia mí.
—Bien, responde esa y luego puedes preguntarme dos veces.
—No, no lo creo. Realmente creo que eres un hombre honrado,
pero me he equivocado antes. No es que tenga dudas sobre ti, tengo
dudas sobre mí.
Quiero gritarle que está equivocada. Quiero que sepa que puede
confiar en mí, pero no voy a presionarla. Tendré que demostrarle
que no soy como esos otros tipos.
—¿Cuál fue la última relación que tuviste?—me pregunta, y
respondo rápidamente, feliz de que no haya puesto fin al juego
después de eso.
—¿Estamos hablando de relaciones románticas a largo plazo o
amigos con beneficios?
—¡Ambas!
—Eso cuenta como tus dos preguntas. —La miro con los ojos
entrecerrados esperando ver si va a luchar contra mi regla.
—Lo que sea.
—Mi última relación a largo plazo fue hace al menos quince años,
en la escuela secundaria. Estuve con ella durante dos años. Mi última
amiga con beneficios fue hace unos seis meses. Éramos exclusivos,
pero creo que ambos sabíamos que no iba a ninguna parte además
del sexo. —Soy honesto con ella.
—Vaya, eso es mucho tiempo.
—¡Sí, a mí me lo vas a contar! ¿Qué hay de ti?—pregunto.
—Bueno, mi última relación a largo plazo fue hace unos ocho
años, y mi último amigo con beneficios nunca, ya que nunca hice eso
—me responde
—Espera, ¿estás diciendo que tu última experiencia sexual fue
hace ocho años? —Mis ojos casi se me salen de las órbitas.
—Ya hiciste tu pregunta. —Su rostro se endurece.
—Sí, lo siento—retrocedo.
Ella suspira y mira hacia otro lado.
—Mi última experiencia sexual fue hace seis años. Kato. Él es el
último…
—¡No! —La rabia intensa que estalla dentro de mí es instantánea
—. No tuviste sexo con ese delincuente infestado de gusanos, él trató
de tomar algo que no era suyo. No tuviste nada que ver con eso. La
última vez que tuviste sexo fue hace ocho años.
Ella me mira y sonríe.
—Gracias por eso. Sin embargo, hiciste dos preguntas, tengo dos
ahora.
Asiento con la cabeza para que continúe. No me importa
responder preguntas.
—¿Qué tamaño tiene tu soldadito? —Aprieta los labios para
evitar reír.
—¡Qué diablos, no lo sé! ¿Qué tipo de pregunta es esa?—
—Spark... Spark. —Ella pone las manos en las caderas y me mira
fijamente—. Sé que estás mintiendo, eres un hombre. Al menos vez
una vez llevaste una regla al baño al menos y lo mediste. Así que no
te avergüences, ¿cuál es el número?
—Bien, casi veintisiete centímetros.
Su mandíbula cae ligeramente.
—Estás mintiendo.
—¿Qué coño? No, no estoy mintiendo. ¿Quieres tomar tus
propias medidas?
Ella agita las manos frente a su cara.
—No, gracias. Pasaré a la siguiente pregunta.
—Si pudieras hacer una confesión, ¿cuál sería?—pregunta.
—Mi única confesión... me siento increíblemente atraído por ti y
quiero ser más que tu cliente—digo con una cara perfectamente
seria. Ya está, ya lo dije, veamos qué hace con eso.
—¿Qué?—pregunta, su voz chirriando por los nervios.
—Me gustas, no solo por tu cuerpo, que me vuelve
completamente loco, sino por tu ingenio rápido y tu fuerza, Hestia.
Sé que desde el principio dijiste que querías mantenerlo profesional,
y lo has hecho, pero no quiero que lo mantengas profesional nunca
más. Esa es mi confesión. —Mantuve contacto visual con ella
durante toda la respuesta, pero no dejo que responda a lo que dije—.
¿Cuál es tu confesión?
—Mi confesión es que creo que esto es una mala idea. —Ella se
levanta rápido, obviamente dando por terminado el juego, pero yo
no he terminado. Me muevo rápidamente de mi asiento y la
intercepto.
—No huyas de mí, Hestia. ¿Por qué crees que es una mala idea?
Sé que sientes lo que está pasando entre nosotros. Sé que tengo
algún efecto en ti. Entiendo tu aprensión con los hombres, pero
nunca haría nada que no quisieras que hiciera o que te obligara a
hacer algo. No quiero fingir que esta mierda no está sucediendo.
Creo que ambos nos debemos al menos ver si está sucediendo algo
más.
—¿Y si no lo está? ¿Qué pasa si es solo una persona rota que
encuentra a otra persona rota que cree que puede arreglar?
—Nunca voy a estar completo, Hestia. No hay forma de
arreglarme, pero ya me has demostrado que siempre hay una
manera de construir algo nuevo. Nunca recuperaré lo que perdí,
pero estoy seguro que voy a estar mejor algún día.
—Mierda, eso estuvo bien—me dice, mirándome.
Sonrío y pongo una mano en su costado. Cuando no retrocede, la
acerco más, dejándola sentir cuánto la deseo. Ella jadea y tengo que
contenerme para tomar su boca.
—Dime lo que quieres, Hestia.
—Quiero que me beses Spark. —Su voz es suave y necesitada, y
nunca he estado tan listo para cumplir en toda mi vida.
Capítulo 20

Spark

En el segundo en que sus labios tocan los míos, se siente como si


las llamas lamieran el costado de mi cuerpo y mi columna vertebral.
Sabía que sería intenso cuando finalmente exploráramos lo que
estaba pasando entre nosotros, pero no pensé que sería tan rápido.
—Entra en la habitación—le gruño.
—Tan malditamente mandón—se burla de mí, pero hace lo que le
pido. Se aleja de mí y camina hacia mi dormitorio. Me tomo unos
segundos para observarla mientras se aleja. Necesito controlar mis
hormonas, porque ahora mismo si ella me toca, estoy seguro de que
no voy a aguantar más de unos segundos. Camina sin ninguna
preocupación en el mundo y lleva las manos a su cabello, soltándolo
de la trenza en la que está, para que los largos mechones fluyan
como una cascada por su espalda. Abre la puerta de mi habitación,
se quita la camiseta y la arroja al suelo antes de quitarse los
pantalones y quedarse completamente desnuda en mi puerta. Ni
siquiera me había dado cuenta de que estaba conteniendo la
respiración hasta que se da la vuelta en toda su gloriosa desnudez
para mostrarme exactamente cómo se ve. Exhalo un poco de aire.
—Mierda, eres tan jodidamente sexy—gimo mientras mi polla
late con fuerza en mis pantalones.
—Vamos Spark, veamos qué tienes para mí—dice en voz baja y
listo o no, me dirijo hacia ella.
Ella retrocede cuando me acerco con una sonrisa traviesa en el
rostro.
—No, no huyas ahora. —La agarro cuando llego a la habitación y
la empujo sobre la cama. Sé que tendré que improvisar un poco para
compensar la fuerza que ya no tengo en mis extremidades, pero
espero que no se dé cuenta. Me quito el resto de la ropa y me tomo
mi tiempo para acostarme con ella.
—Tengo otra confesión—le digo mientras la empujo hacia atrás
sobre la cama y me arrastro sobre ella.
—¿Qué?—jadea, abriendo sus piernas para mí así tengo un lugar
para descansar.
—Cuando regresaba de la casa club, te escuché jugar contigo. Te
escuché correrte en tu habitación. Estaba muy celoso hasta que te
escuché gemir mi nombre. —Paso los dedos por su costado y subo
por su pierna.
Sus ojos se abren como platos y jadea.
—¿Cómo…?
Sigo deslizando las manos por su pierna y, usando los dulces
jugos que ya tiene cubriendo su raja, meto un dedo en su coño. Ella
gime mientras la estiro. Me aseguro de moverme lentamente para
que se acostumbre a la sensación, después de unos segundos empujo
otro dedo profundamente dentro de ella hasta que gime y cabalga
lentamente contra mi mano.
—Eso fue, con mucho, la cosa más sexy que he oído. Quiero
escucharlo todo el tiempo. En este momento quiero escuchar qué tan
fuerte puedes gritar por mí. —La follo con los dedos, y ella presiona
la cabeza contra la almohada mientras agarra mi muñeca. No me
detengo, pero mantengo mis ojos en su rostro. Me encanta la forma
en que su rostro se desmorona cuando uso la mano para empujarla
hasta el punto de no retorno y me hace sentir la necesidad de estar
dentro de ella. Todavía tengo que asegurarme de que reciba más de
lo que puede pedir. Es como un desafío personal ahora.
—¡Oh mierda, Spark! ¡Sí! —Su coño aprieta mis dedos. Justo
cuando empieza a correrse, rápidamente me muevo por su cuerpo y
entierro mi lengua entre los labios de su coño. De ninguna manera
voy a dejar que esto se desperdicie. Quiero saborearla por completo.
Agarro sus piernas con fuerza mientras el dulce y pegajoso néctar
cubre mi lengua y mis labios. Justo como pensé, ella sabe a
perfección. Lamo y chupo sus sensibles pliegues mientras golpea sus
manos en la cama—. Spark, es tan bueno. ¡Dios mío!—me alaba y su
cuerpo se contrae con su orgasmo. Trago sus dulces jugos y ella
tiembla más fuerte, rodeando mi cabeza con sus piernas.
Me relajo un poco y ella gime de felicidad mientras su cuerpo
comienza a descender desde lo alto del orgasmo que le acabo de dar.
No es suficiente. Quiero oírla correrse de nuevo. Quiero que su
corrida me cubra todo. Merece estar en un estado de éxtasis en todo
momento.
Justo cuando siento que la última contracción recorre su cuerpo,
aumento la intensidad de mi lengua.
—Spark, jodida mierda. Me vas a matar. —Continúa tirando de
mi cabello mientras la lamo hasta provocarle otro orgasmo. Sus
muslos se aprietan a los lados de mi cabeza. Tengo que apartar sus
pierna, está apretando muy fuerte. Estoy tan excitado que estoy
montando la cama listo para correrme en cualquier momento.
Después de sentir su cuerpo liberarse por segunda vez, es todo lo
que puedo soportar. Paso mi mano sobre mi polla tratando de
calmarme un poco, pero todo lo que puedo obtener es una gota
grande de líquido preseminal.
Froto la parte inferior de mi polla contra los labios de su coño
hinchado y mis ojos se ponen en blanco por un segundo.
Carne viva. Necesito estar dentro de ella sin condón o se siente
como si fuera a morir.
Hace mucho tiempo que no estoy con una mujer. Incluso si fuera
cualquier otra mujer, nunca deslizaría mi polla dentro de ella sin
protección. Sin embargo, ésta no es otra mujer, es Hestia. Ya confío
en ella lo suficiente como para saber que me protegería de la misma
manera que yo estoy dispuesto a protegerla.
—¿Confías en mí, Hestia? —Beso su cuerpo y me coloco sobre
ella, la punta de mi polla apenas se frota contra sus labios.
—Sí, confío en ti. Estoy limpia. —Asiente rápidamente y agarra
mi cuello tratando de tirar de mí hacia ella.
—Gracias, joder. —Me hundo en ella y chispas salen disparadas
detrás de mis párpados.
—¡Oh, mierda! ¡Espera!—grita ella, y necesito cada gramo de mi
fuerza de voluntad para hacer lo que me pide, pero me aseguro de
hacerlo. Lo último que quiero es que sienta que no la estoy
escuchando. Quiero que se sienta segura.
—¿Qué pasa? —Mi voz está tensa.
—Estabas diciendo la verdad, maldita sea, eres muy grande. Ve
despacio. —.Pasa una mano por un lado de mi cara y me inclino
para besarla. Todo en ella es perfecto. Mientras empujo centímetro a
centímetro, siento que se estira para mí y sé que no voy a poder
renunciar a ella.
Meto el último centímetro de mi polla, y se siente como si cada
una de las terminaciones nerviosas muertas de mi cuerpo volviera a
la vida y todas estuvieran unidas a mi polla sintiendo el interior del
apretado coño de Hestia.
Me balanceo contra ella lentamente al principio solo para poder
sentirla por completo. Quiero memorizar cada rincón y grieta.
Estaba seguro de que sabía cómo se sentía el infierno cuando estaba
atrapado dentro de mi cabeza y los médicos me abrían. Ahora que
estoy dentro de Hestia, estoy seguro de que sé cómo se siente el
cielo. Bombeo dentro de ella y mis ojos se pegan a su pecho mientras
cada estocada hace que sus senos se muevan y reboten.
—Por favor, más, oh Dios, Spark. —Desliza las manos en mi
cabello y me acerca aún más.
Tomo el ritmo, pero mis piernas apenas me dan fuerza. Odio no
poder follarla como quiero. Levanto sus piernas y las coloco sobre
mis hombros. Me estiro y agarro la cabecera usándola para
conseguir el resto de la potencia que quiero. La embisto con fuerza
ahora y ella grita de placer. Una bestia que pensé que había perdido
hacía mucho tiempo regresa rugiendo a la superficie.
—Dame otro. Quiero sentir que te corres sobre mi polla—le
gruño.
Ella grita mi nombre una y otra vez como lo hizo antes cuando se
estaba masturbando.
—No puedo. Oh, mierda, no puedo correrme de nuevo—gime y
me agacho para jugar con su clítoris solo para hacerle saber que
puede hacerlo. Su acumulación es jodidamente maravillosa. La
forma en que su cuerpo se contrae y su ceño se frunce cada vez que
llego al lugar perfecto. Si pudiera grabar esta mierda lo haría.
Sus muslos tiemblan con fuerza. Cuando me estrello
violentamente y me restriego contra su coño, ella inspira
profundamente y se corre con un gemido. El sonido me llama a un
nivel primitivo. Un gruñido profundo recorre mi cuerpo y siento que
mis bolas se contraen. Necesito correrme. Me duele el cuerpo cuando
lo empujo más allá del límite al que está acostumbrado.
—Joder, Hestia. Me voy a correr. Tan jodidamente profundo. —
Bombeo ignorando el dolor en mis piernas y mi costado. Empujo lo
más profundo que puedo y la agarro con fuerza mientras oleada tras
oleada de placer me inunda y la lleno con mi semen.
Caigo encima de ella mientras mi cuerpo lucha por mantener esta
dulce tortura. Después de un segundo me levanto y me muevo hacia
un lado. Cuando la miro a la cara, veo una pequeña sonrisa en sus
labios.
—¿Qué es gracioso?—pregunto, mirándola con los ojos
entrecerrados.
—No estoy segura de qué parte de la terapia era eso, pero creo
que deberíamos agregarlo a la rutina diaria—dice y se gira para
mirarme.
—En ese caso, parece que voy a tener mucha más terapia en mi
futuro. —La acerco y la beso con ternura hasta que siento que mi
polla vuelve a la vida, lista para otra ronda.
Capítulo 21

Hestia
El Día Siguiente

—¡Oh, Dios! Eres una bestia. —Me agarro del cabecero mientras
Spark me folla desde atrás. Cada vez que me toma, termino
sintiendo mi cuerpo sin huesos. No creo que haya tenido un amor
más desinteresado en mi vida. Después de que follamos por primera
vez, pensé que sería incómodo, pero hasta ahora, parece que nada ha
cambiado. Lo único diferente es que cada vez que tiene un momento
libre, el hombre me toca y me dice lo hermosa que cree que soy.
—Eso es lo que obtienes por hacerme subir a esa maldita colina
cada dos días. —Me folla con más fuerza como para demostrar
cuánto más fuerte se ha vuelto.
—Joder, no te detengas. Dios mío, Spark. —Mi útero se aprieta
deliciosamente mientras me acaricia tan profundamente que la parte
posterior de mi coño late con cada embestida. Voy a estar dolorida
mañana, puedo decirlo.
—Mierda, córrete, bebé—gime él mientras agarra mi cabello y
tira de mi cabeza hacia atrás. Se inclina hacia adelante y me lame el
cuello, sabiendo que me empujará de cabeza hacia mi siguiente
orgasmo. Acabamos de empezar esta parte de nuestra relación. Aun
así, él ya sabe mucho sobre lo que me gusta y qué hacer para
llevarme a donde quiero estar desesperadamente. Vuelvo a caer,
pero él mantiene mi espalda arqueada mientras extiende una mano y
comienza a masajearme el clítoris solo para llevarme al límite.
—¡Oh Dios, Spark!—grito, y él empuja dentro de mí con fuerza,
persiguiendo su propia liberación. Se corre y se deja caer con un
gemido sobre mi espalda, toda su fuerza se ha ido junto con su
orgasmo.
—Creo que he hecho más ejercicio contigo que nunca en mi vida
—dice y se pasa una mano por los ojos.
—Sí, sé a lo que te refieres. Sin embargo, creo que estoy
holgazaneando contigo. Es posible que tengamos que duplicar la
terapia física verdadera.
—¿Qué? ¿Por qué? —Se inclina y me mira a la cara.
—Si tienes suficiente fuerza para follarme hasta derretirme los
sesos de esta manera cada vez, no debo presionarte lo suficiente—
murmuro, y él comenzó a

reírse.
—Creo que voy a tratar de ir a esa librería hoy. —Me estiro y tiro
de él más cerca para apoyarme cómoda en su pecho.
—¿Qué? ¿No te estoy manteniendo adecuadamente entretenida?
Puedo trabajar en algunos trucos nuevos si quieres.
—Trucos nuevos, ¿estás bromeando? Todavía estoy tratando de
acostumbrarme a los viejos trucos. Tienes demasiados trucos, Spark.
—Le doy una palmada en el pecho y me siento, trayendo la manta
conmigo.
—Tengo que asegurarme de mantenerte feliz. Si me vuelvo
aburrido, te vas a ir. No podemos permitir eso. —Él abre ligeramente
las piernas y dejo caer una mano sobre su muslo.
Sé que solo lo dice como una broma, pero necesito asegurarme de
que entienda que no estoy aquí solo para que me follen. No esperaba
enamorarme tanto como lo hice de Spark, pero no puedo negar que
él es con quien quiero estar por primera vez desde que tengo
memoria. Solo conoces a personas como Spark una vez en la vida.
Sería una maldita tonta si lo dejara.
—Stephen, en serio.
—Oh, mierda, dijiste mi nombre verdadero. Estoy prestando
atención. —Se sienta en la cama y gira mi rostro, así lo miro—. ¿Qué
pasa?
—Sé que esto comenzó como una cuestión de lujuria, y el sexo es
genial, pero no estoy aquí solo por eso. Si solo quieres tener una
amiga para follar, no creo que debamos continuar con lo que
estamos haciendo. Deberíamos dejarlo ahora antes de que se hieran
los sentimientos de alguien. Principalmente los míos. —Me encojo de
hombros y le doy una sonrisa tensa.
—¿Dejarlo? Hestia, no sé qué te dio la impresión de que
renunciaría a ti, pero ese no es el tipo de persona que soy. Estaba
listo para renunciar a todo antes, y entonces apareciste y
básicamente saqueaste cualquier plan que pudiera haber tenido. No
quiero ser solo un compañero de sexo para ti. Quiero ser todo para
ti. Estoy tratando de atarte lo antes posible.
—No tenemos que hablar en serio en este momento si no
quieres... —Trato de darle una salida, porque parece que está
diciendo todo lo que quiero que diga en este momento. No necesito
eso.
—Sí, tenemos que hablar en serio en este momento. Quiero eso.
¿Qué crees que hemos estado haciendo? ¿Estás tratando de estar
conmigo, Hestia, o tengo que mantenerte encerrada aquí para que te
corras hasta que digas que sí?
Solo lo miro con los ojos entrecerrados y él agarra mi cintura
como si fuera a empujarme hacia abajo y follarme de nuevo.
—¡No, no, no! —Me río y empujo su brazo—. Está bien, Spark, lo
entendiste. Hagamos esto y veamos cómo resulta. —Me inclino y le
doy un beso que me devuelve. Es un beso dulce y lento.
—Sé exactamente cómo va a resultar, perfecto. Estamos
destinados a estar juntos.
j
Siento la humedad acumulándose en el rabillo de mis ojos y
lucho por no llorar. Cuando lo conocí, pensé que haría falta un
milagro para traer de vuelta a

este hombre destrozado. Resulta que él es el que me traerá de vuelta.


—Uf, sabes que tenemos que hacer algo más que quedarnos aquí
todo el día—me quejo—. Cuando me ponga la ropa por segunda vez
hoy, quiero ir a la librería como lo había estado planeando.
—Ok. —Se pone los pantalones, suspirando como si fuera la cosa
más inconveniente que jamás haya tenido que hacer—. De todos
modos, tengo que ir a la casa club. Wyatt finalmente trajo a algunos
de los nuevos reclutas, necesito conocerlos y ver si están hechos para
montar con nosotros. —Se pone una camiseta por la cabeza y
continúa vistiéndose.
—Oh, ¿eso es normal? ¿Recogéis nuevos reclutas a menudo? —
No sé mucho sobre la vida de un MC, pero Spark ha sido muy
comunicativo cada vez que hago una pregunta. Cuando llegué aquí
por primera vez, estaba un poco asustada de que todos estuvieran
corriendo con armas y teniendo tiroteos. Aunque la mayoría de las
veces, cosas como esa realmente no suceden. Al menos eso es lo que
dice Spark.
—No, no es normal, somos un club muy familiar. A Winnie lo
conocemos desde que era pequeño, y Devin es una transferencia de
uno de nuestros clubes aliados más al sur. Todos los demás son
familia o han sido como familia. Wyatt realmente se está arriesgando
al permitir que personas que realmente no conocemos se incorporen
como prospectos. Es por eso que todos vamos a conocerlos.
—Está bien, supongo que puedo entender eso.
—Vamos, se suponía que debía estar allí hace unos veinte
minutos. —Recoge el bastón y los dos comenzamos a caminar hacia
la casa club. Winnie corre de un lado a otro afuera, trayendo lo que
parecen cajas de cerveza.
—¿Qué es eso? ¿Van a tener una fiesta?—le pregunto a Spark.
—Probablemente. Ha pasado un tiempo, pero supongo que los
nuevos prospectos son una buena razón para celebrar, si las hay —Él
se encoge de hombros y seguimos caminando en esa dirección.
—¡Oh, Dios mío, él está vivo!—grita Cody desde la puerta
cuando nos ve entrar.
—Cállate, imbécil—le grita en broma Spark a su hermano.
—¿Qué mierda han estado haciendo allí? No os he visto en días.
—Cody nos mira con los ojos entrecerrados y Honee es quien lo
empuja en el costado para que se detenga. Ella mira
deliberadamente a Spark y nuestras manos entrelazadas, y Cody
hace lo mismo.
—Ooooooh... ¡Te lo dije! —Cody se ríe a carcajadas.
—¡Cody, no seas un maldito idiota!—sisea Spark y mira con los
ojos entrecerrados a su hermano, pero no suelta mi mano.
—¡Wyatt! ¡Wyatt!—grita Cody con una voz aguda e infantil.
Wyatt sale de la cocina y mira a Cody como si estuviera loco.
—¿Qué quieres?
—Spark ha corrompido a la buena dama.
Oh Dios, hablando de vergonzoso. Intento soltar la mano de
Spark, pero él no me suelta. Todos se giran y nos miran. Todos sus
ojos bajan a nuestras manos y vuelven a subir a nuestras caras
simultáneamente.
—Oh demonios, me preguntaba cuál era su secreto. —Brendan se
ríe y también el resto del club.
—Parece que ahora estás atrapada con nosotros. —Wyatt sonríe
ampliamente y Dela sale para darme un abrazo.
Me encojo de hombros y me acerco a Spark. Si estar con él es lo
peor que

puedo hacer, no lo hice nada mal.


Voy a la librería mientras Spark y el resto de los muchachos se
preparan para reunirse con los cuatro prospectos, dos son de la
ciudad y dos no. En el momento en que regreso a casa, de hecho, hay
una fiesta. Me quedo con Spark todo el tiempo que puedo, pero a la
una de la mañana estoy rendida. Sin embargo, Spark está bien
despierto. Está en su elemento y pasándoselo bien con sus hermanos
e invitados. Todavía no había visto a los nuevos prospectos, pero
Wyatt pensaba que al menos dos de ellos lo lograrían.
Aparentemente, eso es una hazaña notable.
—Volveré contigo—dice Spark y deja su cerveza sobre la mesa.
—No, quédate aquí y diviértete. De todos modos, me voy a
dormir. Estoy exhausta. —Paso una mano por la parte de atrás de su
cabello y él se inclina para besarme.
Nos mordemos la boca y como cada vez que nos tocamos, me
invade un sentimiento más fuerte que nunca. Cuando estoy con él,
no hay nada más.
—Si vais a tener sexo, ¿podríais no tenerlo en la barra? Por
favor... preferiría no tener que limpiar eso—grita Devin detrás de
nosotros. Siento a Spark gemir y girar la cabeza en su dirección. No
sé lo que dice, pero estoy seguro de que tiene algo que ver con él
diciéndole a Devin que se vaya a la mierda. Me río y me alejo.
—¡Quédate, solo me voy a ir a dormir! —me inclino y le susurro
al oído. Él asiente una vez y salgo de la ruidosa fiesta en dirección a
la cabaña. Una parte de mí está agradecida de que él esté ocupado.
No creo que haya tenido una buena noche de sueño en días. Al
menos una que no sea inducida por el orgasmo.
Entro en el lugar al que he llamado hogar durante las últimas
semanas. Me quito la ropa en cuanto entro y básicamente corro hacia
la cama.
El dulce sueño tira de los bordes de mi conciencia, y justo cuando
empiezo a sentir que me estoy quedando dormida, escucho que se
abre la puerta de la cabaña. Supongo que Spark había decidido que
no quería estar allí sin mí. Niego con la cabeza y me muevo en la
cama, para que tenga espacio cuando llegue aquí.
Mantengo los ojos cerrados cuando escucho que la puerta del
dormitorio se abre y dos botas pesadas entran.
—¿Pero mira lo que tenemos aquí? Pensé que te había perdido
para siempre. —Parpadeo para abrir los ojos, tratando de escapar de
la pesadilla hasta que me doy cuenta de que no me quedé dormida.
Giro la cabeza y de pie justo en la puerta está Kato.
—Te dije que no iba a dejarte ir. Jamás.
Capítulo 22

Spark

—Spark, permíteme hablarte por un minuto. —Wyatt me toca el


hombro y dejamos a Cody, Winnie y Devin en el área principal con
la fiesta. Brendan sigue detrás de Wyatt. Ambos tienen miradas
severas en sus rostros.
Me dirijo al área donde celebramos la iglesia, siguiendo a
Brendan y Wyatt adentro.
—¿Qué está sucediendo? ¿Todo bien?—pregunto y sé que no es
así. Veo al agente Smith apoyado contra la pared, con una mirada
severa en el rostro.
—No, el agente Smith parece pensar que el grupo en la ciudad es
de hecho la misma gente que ha estado distribuyendo el éxtasis
mejorado—dice Wyatt, de pie junto a mí en la habitación. Ninguno
de nosotros se sienta a la mesa ya que Smith está en la sala, esto es
solo para mantener a todos actualizados.
—No solo las drogas, sino que tenemos evidencia de que al
menos dos de ellos están involucrados en una red de prostitución
que se extiende por toda la mitad oriental del país.
—Mierda, ¿y crees que son las mismas personas a las que
perseguimos? Los que le dispararon a Brendan. —Lo miro y
Brendan asiente.
—¿Estáis listo para escuchar la sorpresa?—dice el agente Smith
mientras se acerca a nosotros.
Wyatt mira hacia abajo y veo a Brendan apretando las manos en
puños. Aquí sucede algo más que solo una reunión informativa.
—¿Qué? ¿Qué está sucediendo? —Miro a Wyatt.
—Dos de los prospectos que trajimos parecen ser parte de ellos.
Creemos que solo están tratando de averiguar qué tanta oposición
somos para ellos. Ya se están moviendo por ahí. O no quieren
enfrentarse a nosotros o se están preparando para venir por
nosotros.
—Mierda, ¿sabes quiénes son?—pregunto.
—Sí, uno de esos bastardos cerca de Cody. Parasite, creo que lo
llaman—dice el agente Smith—. El otro se llama Kato, ha estado por
todo el país. Se supone que es brutal, tiende a matar a las prostitutas
después de que han dejado de serle útiles. Por lo general, mantiene
una por un tiempo como su esclava sexual personal.
Mi sangre se hiela.
—¿Cómo dijiste que se llamaba?—pregunto, volviéndome
completamente hacia el tipo. Quiero decir, ¿cuál es la posibilidad de
que esta sea la misma persona de la que estaba hablando Hestia? El
mismo que la había tenido cautiva y violado durante semanas.
—Kato—repite Smith e inclina la cabeza confundido.
Ni siquiera espero a que Wyatt me despida. Me doy la vuelta y
salgo corriendo de la habitación. Me quedo en el medio del área
central para ver si puedo ver a alguien que no conozco. Tal vez no
sea el mismo. Tal vez sea solo otro maldito imbécil al que le gusta
destruir mujeres por diversión. Me apresuro a volver a la iglesia
cuando solo veo tres prospectos que no conozco.
—¿Qué mierda te pasa, Spark? ¿Te di jodidamente permiso?—
pregunta Wyatt al segundo que empujo las puertas para abrirlas.
—Castígame por eso más tarde—grito y me apresuro hacia el
pequeño panel cerca del extremo opuesto de la habitación. Es uno de
los centros principales para el sistema de intercomunicación que
llega a las cabañas. No los mantenemos en la habitación de todos,
porque no queremos que la gente escuche nuestras conversaciones
privadas o cuando tenemos sexo. Aunque si es necesario, podemos
entrar aquí y ver qué está pasando en la cabaña de cualquiera.
Rápidamente enciendo el interruptor para escuchar lo que está
pasando en la mía.
—¿De verdad pensaste que serías capaz de huir de mí? Maldita
perra engreída.
—No te vas a salir con la tuya, Kato. Te prometo que esta vez no
te vas a salir con la tuya—oigo temblar la voz de Hestia.
—Ya veremos. Me pregunto si ese coño está tan apretado como
recuerdo.
—No… —Ni siquiera me molesto en escuchar el resto. No espero
a que Wyatt me diga que espere refuerzos ni me importa lo que
escuchó el agente Smith. Todo lo que me importa es llegar a mi
mujer.
Me empujo más rápido de lo que me he empujado en mi vida. No
me doy cuenta hasta que estoy a medio camino de la cabaña que
estoy corriendo a toda velocidad. Sin embargo, no dejo que eso me
distraiga. Tengo un jodido trabajo que hacer, y es meterle una jodida
bala en la cabeza a este bastardo por joder con lo que es mío.
Escucho gente detrás de mí, pero no sé si es parte de la gente de
Kato o la mía. Tiro la puerta de mi cabaña y escucho sollozar a
Hestia. Empujo la puerta y la veo en mi cama con solo una sábana
sobre ella. Kato no se encuentra por ningún lado.
—¡Hestia! Bebé, bebé, mírame. ¿Estás bien? Oh, mierda. ¿Estás
bien? —Me estiro para tocarla y ella se aleja—. Hestia—la llamo de
nuevo, pero bajo la mano. Si ella no quiere que la toque, es su
prerrogativa. Sus ojos se disparan hacia arriba, y la neblina disipa su
visión—. Spark, oh Dios. —Ella llora y se lanza sobre mí.
—Él te lastimó... te lo dije...
—No, no lo hizo. Te vio corriendo por la ventana. Se fue antes de
que pudiera hacer algo, pero me quitó la ropa. Te lo prometo. —Ella
asiente.
—¿Por dónde se fue?—pregunto.
Señala en dirección a la parte trasera de la zona boscosa.
Me giro hacia la ventana y luego de nuevo hacia ella. No quiero
dejarla sola, pero tampoco quiero dejar que él se escape. Necesito
borrar a ese bastardo de la faz de la tierra. Winnie es la siguiente en
irrumpir en la cabaña y escucho motos afuera.
—¿Tú confías en él?—le pregunto.
Miro a Winnie y luego a Hestia.
Ella mira a Winnie y asiente.
—¿Qué vas a hacer? No vayas tras él. Se ha ido ahora—llora
mientras vuelve a mirarme.
—Me aseguraré de que no regrese. Esta es la última vez que te
atormentará. La última vez que se saldrá con la suya con esta
mierda. —Me inclino y beso su frente—. Tú la proteges con tu
maldita vida, Winnie, ¿entendido? —Lo miro fijamente por un
segundo. El hombre asiente con la cabeza, saca su arma y hace
guardia frente a mi mujer. Odio tener que dejarla con él, pero ella no
tiene lugar adónde voy. En este momento, es hora de que vaya de
caza.
Capítulo 23

Spark

Salto por la misma ventana por la que Hestia me dijo que Kato
había salido. Antes de que pueda poner los pies en el suelo, Devin y
Cody ya están allí conmigo. Miro hacia atrás a la casa club y veo que
todos los asistentes a la fiesta se han ido.
—¿Qué tenemos hermano?—pregunta Cody, listo para hacer lo
que sea que necesite que haga.
—Ese bastardo de Kato es el que antes lastimó a mi mujer, pensó
que iba a venir aquí y hacer esa mierda de nuevo bajo mi propio
techo. No, mientras todavía tenga aire en mis pulmones, esa mierda
no sucederá.
—Está aquí en alguna parte, pero no sé exactamente dónde.
Dispersaos, pero mantened los ojos bien abiertos.
—Hay una buena posibilidad de que, si lo encuentran, estará con
el resto de su banda. —Incluso el agente Smith se ha alistado para
esto.
—No me importa con quién esté. Si estás decidido a traerlos para
interrogarlos, te sugiero que lo encuentres antes que yo. Si no, tu
maldito caso se cerrará. —Observo al agente del FBI y cuando no
dice nada en respuesta, sé que entiende que le estoy diciendo la
verdad.
—Vamos a movernos. —Empiezo a correr por el bosque
ignorando por completo el maldito dolor en mi pierna y brazos. No
tengo tiempo para la

debilidad en este momento. No tengo tiempo para nada más que


venganza.
—¡Está justo detrás de mí!—escucho a alguien gritar y Devin
tiene que agarrarme del brazo para evitar que entre corriendo.
Estamos bastante atrás, pero puedo ver a través de los árboles lo
suficientemente bien como para saber que me superan en número.
Wyatt se pone a mi lado.
Hay al menos dos docenas de ellos más adelante.
—No tenemos suficientes manos para esto, nos van a superar,
hermano—me susurra Wyatt al oído. Todavía tenemos suficiente
cobertura para que Kato y su gente no puedan vernos, pero eso
también significa que si se dispersan, será mucho más difícil
encontrarlos nuevamente.
—No puedo dejar que se escape. No me importan los demás.
Pero Kato, ese hijo de puta es mío.
—Entonces tenemos que encontrar una manera de bloquearlos—
dice Devin. Miro por encima del hombro y veo que, junto con su
arma de fuego normal, el hombre sostiene una escopeta junto con
cartuchos adicionales en su costado. Había jurado que no volvería a
joder con eso, pero no hay nada como un poco de poder de fuego
para hacer que las personas se muevan hacia donde tú quieres que
vayan.
—Retrocede, soy una luz con esta mierda. —Agarro la escopeta y
suelto todos los proyectiles, así puedo usar la pólvora como yesca.
—Kato, maldito paranoico, no hay nadie siguiéndote.
Probablemente estén detrás revisando a esa chica de la que parece
que no puedes tener suficiente. Espero que no sepan que fuiste tú
quien hizo toda esa mierda, porque creo que tendré que matarte si
descubren lo que estamos haciendo—dice un hombre con el pelo
rojo y rizado, pero no sé quién carajos es. Tampoco me importa.
Corro en un amplio arco alrededor de ellos. Es fácil mantenerme
oculto, dado que parece que la mayoría de ellos ya están borrachos.
Cuidadosamente vierto toda la pólvora asegurándome de colocarla
sobre las piezas de madera más secas que pueda encontrar. Hago
una valla, por así decirlo. Cuando la encienda, tendrán que correr
directamente hacia Wyatt y el resto de ellos. Iré por la parte de atrás
si es necesario. El fuego nunca antes me había asustado y ahora que
sé lo que me puede estar esperando al otro lado, prefiero atravesarlo
antes que dejar que ese imbécil se salga con la suya con lo que le hizo
a Hestia. De ninguna puta manera.
Espero que el resto del club me haya escuchado, porque no estoy
esperando. Busco en mi bolsillo y saco el encendedor. Incluso
después de todo este tiempo, todavía no hay un par de pantalones
míos que no tengan forma de hacer fuego. Es mi primer amor
después de todo.
Tomo un palo seco, lo enciendo y lo arrojo sobre una de las líneas
más grandes de pólvora. Hay un fuerte estallido y los árboles
comienzan a incendiarse. Sé que no pasará mucho tiempo antes de
que las llamas se apoderen de todo.
—¡Maldición, te lo dije!—escucho a Kato gritar y luego, como las
desagradables cucarachas que son, los hombres comienzan a
dispersarse. Corren hacia el fuego, pero cuando se dan cuenta de lo
rápido que crece, se vuelven y corren directamente hacia mis
hermanos.
—¡Ponedlos en el maldito suelo!—escucho a Wyatt gritar y las
balas comienzan a volar.
—¡Malditos hijos de puta! ¡Matadlos a todos!—oigo gritar a uno
de los hombres con Kato. No puedo permitir esa mierda.
Camino a través del fuego, el calor lame mi piel, pero he estado
aquí antes. No es un shock para mi organismo, es más como un
recuerdo. Me apresuro a abrirme paso y me encuentro con el
primero de los amigos de Kato. Cae al suelo y se arrastra hacia atrás
cuando me ve caminar a través del fuego como el mismo Satanás.
Me agacho y agarro la rama de un árbol caído. Antes de que pueda
g y g q p
decir una palabra, la traigo de vuelta como un bate usando su cabeza
como mi pelota de béisbol. Un chasquido satisfactorio seguido de un
gran chorro de sangre que cae por su rostro, lo saca del juego. Recojo
el arma que estaba buscando en el suelo y derribo a tantos enemigos
como puedo. Veo al agente Smith y a Devin haciendo un trabajo
rápido con los pocos que están cerca de ellos. Wyatt y Cody
corretean para asegurarse de que el fuego no se propague. Ahora
que tenemos a la mayor parte de los enemigos bajo control, todo se
reduce a tratar de encontrar a los últimos. Al pelirrojo y a Kato, esos
son los únicos dos que quedan.
—¿Qué demonios es eso?—grita Devin.
No sé de qué está hablando, pero luego escucho a qué se debe
estar refiriendo. Un fuerte grito viene desde el oeste de nosotros
justo más allá de la cortina de fuego que había iniciado.
Hay un RV largo y, como mi peor pesadilla cobrando vida,
alguien le prendió fuego. Las mujeres están adentro y parece que las
ventanas y las puertas ya están devoradas por las llamas
—¡Joder! No van a lograrlo allí—grita Devin mientras intenta
acercarse al vehículo. Hay una fuerte explosión que solo puedo
suponer es alcohol de algún tipo. Vuelvo a la noche en que entré a
buscar a Margot en ese incendio. Esperé, tenía miedo, me arrepiento
de cada segundo de esa noche. No voy a hacer eso de nuevo.
Corro hacia uno de los árboles más grandes a un lado. Uno que
no esté ya envuelto en llamas y lo subo rápidamente.
—¡Spark, ¿qué mierda estás haciendo! No puedes bajar de allí—
me grita Wyatt.
—¡Estate listo! —le respondo a gritos. Mis piernas comienzan a
tener calambres y el dolor es la única otra sensación además del
calor que puedo sentir. Salto al techo de la casa rodante y se dobla
ligeramente bajo mi peso. Me arrastro hasta el centro y abro el techo
corredizo. Se necesita toda la fuerza que tengo y algo más para
sacarla. Meto la mano y un frenesí de manos empieza a agarrarme.
Sostengo una y levanto a quienquiera que sea: una mujer que no
parece tener más de dieciséis años. La sostengo por un segundo en
mis brazos hasta que llego al borde y la lanzo hacia Wyatt y el resto
de los muchachos que están esperando. Vuelvo a hacer esto una y
otra vez hasta que solo queda una persona adentro. Miro y veo que
se ha derrumbado en el suelo.
—¡Vamos! ¡Estoy aquí para ayudarte!—le grito y estiro mi mano
más adentro de la casa rodante. Ella no se mueve de donde está
tendida.
Ella jadea mientras el humo la rodea.
—¡Ayúdame por favor!
Mi mente regresa a Margot. Sacudo la visión y salto rápidamente.
Ya no tengo tiempo para pensar en el pasado. Si voy a ir a salvar a
esta chica, que así sea. La levanto y envuelvo una manta que no se ha
incendiado a nuestro alrededor. Uso mi hombro para derribar la
puerta principal y salimos corriendo. El fuego se adhiere al material
inflamable y siento que mi piel comienza a arder nuevamente. Grito
cuando aterrizo de rodillas cerca del fuego. Empujo a la chica lo más
lejos que puedo del peligro, pero las llamas ya están lamiendo mi
espalda y mis piernas nuevamente. Me retuerzo de dolor a pesar de
que mi mente me dice que necesito rodar para sofocar el fuego.
—¡Espera! ¡Estamos aquí! —Wyatt cae sobre mí e
instantáneamente comienza a golpearme con las llamas. Finalmente
empiezo a rodar como se supone que debo hacerlo y las llamas de mi
cuerpo se apagan. Mi piel grita y mi cuerpo tiembla con fuerza.
Estoy con mucho dolor.
Las llamas son cada vez más altas, pero cuando miro hacia atrás
ya veo luces rojas parpadeando. Alguien debe haber llamado al
departamento de bomberos. Fue rápido. Supongo que eso es lo que
sucede cuando el FBI está involucrado en el desmantelamiento.
Miro a mi alrededor y veo al agente Smith caminando desde el
lado de los árboles con el hombre pelirrojo esposado y
ensangrentado. Se detiene donde estoy y se inclina para que su
prisionero no pueda oírlo.
—Tienes un pequeño regalo allí atrás. —Hace un gesto en
dirección a una gran roca. Kato, ese idiota debe estar ahí. Asiento y
salto del suelo. Mi cuerpo se queja con cada movimiento. Tengo
nuevas quemaduras y mis músculos se sienten como si estuvieran a
punto de salírseme del cuerpo, pero mi trabajo no ha terminado.
Miro detrás de la roca y sonrío cuando veo a Kato en el suelo

inconsciente, pero aún con vida. Hora de vengar a mi mujer.


Espero a que se calme el alboroto, antes de empezar a trabajar en
Kato. Lo dejo atado a un árbol completamente inmóvil y le meto
algunas de sus ropas carbonizadas en la boca para que no pueda
gritar. No quiero oírlo gritar. Quiero que sufra en silencio, como yo
tenía que hacerlo. Saco la mordaza de su boca por un segundo para
ver si tiene alguna última palabra.
—Bastardo, solo mátame—exige.
—No, no voy a matarte. Voy a sentarme y verte sufrir como viste
sufrir a todas esas mujeres. —Empujo la mordaza de nuevo en su
boca y lentamente hago que le duela.
No tengo mucha más fuerza en mi cuerpo para derribarlo, pero
aún puedo infligir algo de dolor. Lentamente, miembro por
miembro, le prendo fuego, luego lo apago. Lo hago una y otra vez
hasta que ya no puede llorar. Realmente comienza a gemir cuando
envuelvo un trapo alrededor de su polla y le prendo fuego. Se
desmaya al menos dos veces mientras lo quemo hasta convertirlo en
una pequeña protuberancia. Es gratificante para mí saber que nunca
más podrá lastimar a nadie de la forma en que lastimó a Hestia.
Cuando ya no puedo distinguir qué es su piel o qué es carbón, lo
dejo colgando y llamo al agente Smith. Si Kato lo logra, estoy seguro
de que tendrá una larga sentencia en prisión en la que tendrá que
lidiar con otros prisioneros que le mostrarán cómo se siente violar a
niñas pequeñas. Escuché que eso no se aprecia mucho en la prisión.
Cuando el agente Smith viene a buscarlo, veo que se le cae un
buen trozo del brazo y no puedo evitar reírme mientras el hombre
gime de dolor.
—¿Por qué simplemente no lo mataste?—pregunta el agente
Smith.
—Porque no merece esa paz. Déjalo sufrir por el resto de su vida.
—Me alejo del agente Smith y regreso a la casa club. Voy a tener que
ir al hospital y una parte de mí tiene miedo de tener que volver a
pasar por el quirófano, al menos esta vez sé que no habrá culpa. Si
tengo que irme sabiendo eso, estoy bien. Solo puedo esperar que mis
hermanos y mi mujer también lo estén.
Capítulo 24

Hestia
—¿De verdad vas a quedarte aquí todo el tiempo?—pregunto
mientras meto mis brazos en una camisa larga. He estado desnuda
en la cama todo el tiempo, tratando de entender el hecho de que
Kato está aquí y va a volver por mí. Incluso cuando vio a Spark
corriendo en dirección a la cabaña, se aseguró de hacerme saber que
no había terminado conmigo.
—Sí, lo haré. Spark me pidió que te cuidara, y voy a hacer
exactamente eso—dice Winnie de espaldas a mí. Ha estado vigilando
la puerta desde que todos se fueron para perseguir a Kato.
—Winnie, es suficiente, sinceramente. Han pasado horas y el
resto de los muchachos ya regresaron. Ya los vimos. No creo que
Spark regrese en este momento. —Trato de explicarle.
Spark aún no ha regresado de intentar encontrar a Kato. En mi
mente, o fracasó y no lo encontró en el bosque, o no logró salir.
Cualquiera de las dos me rompe el corazón. No hay nada que quiera
hacer más en este momento que encontrar a Spark. Necesito saber
que está bien, pero estoy tan jodidamente petrificada de que Kato
pueda estar esperándome. Odio haber vivido así durante tanto
tiempo. Cuando miré por la ventana, vi a un grupo de mujeres
siendo conducidas fuera de los árboles hacia ambulancias.
Probablemente eran prostitutas de la organización de Kato. Las
había violado después de tenerme a mí. Me duele el alma saber que,
porque no me esforcé más por repudiarlo, él pudo hacer lo que me
hizo a mí con otras mujeres.
—Sí, el resto de ellos están de regreso, pero Spark no. Cuando vea
su rostro, me moveré—responde Winnie. No pensé que nadie
pudiera estar tan comprometido con alguien que no fuera su familia,
pero este club me demuestra que es posible. El vínculo que tienen es
de un tipo especial, uno que no creo que tenga la oportunidad de
experimentar. No pertenezco aquí con ellos, especialmente si Spark
no está cerca. Debería estar ahí tratando de hablar con la policía para
ver si puedo darles más información.
—Si quisiera irme ahora mismo, ¿me dejarías?—pregunto,
sentándome en la cama.
La cabeza de Winnie se sacude en mi dirección, pero no se gira.
—¿Está decente?
—Sí, tengo ropa puesta ahora.
—¿Por qué querrías dejarlo? ¿Por qué harías que ese hombre te
ame y luego te escaparías cuando las cosas se pusieran difíciles? Está
haciendo todo lo posible para solucionar esto. Solo dale la
oportunidad—me suplica Winnie por su hermano de parche.
Inclino la cabeza hacia abajo. El hecho de que dijo que Spark me
ama no se me ha pasado por la cabeza, pero me ha entendido mal.
—Oh, Winnie, no es nada que él haya hecho. No creo que pueda
seguir huyendo de Kato. Solo terminaré derribando a Spark con mi
miedo y paranoia. Necesito volver a encarrilar mi vida, lo que
significa que tengo trabajar con la policía y hacer que encarcelen a
ese bastardo. Tiene que pagar por lo que ha hecho y por lo que les ha
hecho a otras chicas también. Debí haber hecho esto hace mucho
tiempo. Cuando me recupere. Después de eso, puedo pensar en estar
aquí para Spark. No se merece la mitad de mí.
—No quiero la mitad de ti. Quiero todo lo que tienes. Quiero
todo lo que te queda—dice Spark desde la puerta, y Winnie se hace a
un lado, dejándome ver a mi hombre. Salto de felicidad y alivio
hasta que lo miro bien. Está en mal estado.
—Gracias hermano. —Spark asiente con la cabeza a Winnie,
quien sale rápidamente.
q p
—¡Oh, Dios mío! ¡Qué estás haciendo aquí! ¡Tienes que ir al
hospital! ¡Ahora mismo!—le grito Las nuevas heridas seguramente
necesitarán atención médica, sin mencionar las nuevas quemaduras
que tiene en los brazos.
—No estoy preocupado por eso en este momento. He vivido un
dolor peor que éste. Lo que me preocupa eres tú. ¿Estás bien?—
pregunta y avanza lentamente. Le deben estar doliendo las piernas,
porque cuando camina, las veo temblar.
—Estoy bien... no, miento, no estoy bien, pero una vez que la
policía atrape a Kato, lo estaré. Necesito terminar con esta pesadilla
en lugar de dejarla de lado.
—Ya lo tenemos. Se va a pudrir en la puta prisión. Incluso si sale
de la prisión, lo cual no debería hacer por mucho tiempo, nunca
podrá volver a por ti. Le faltan bastantes partes del cuerpo.
Mi boca se abre de par en par. Dios mío, ¿me está diciendo la
verdad?
—Tú te ocupaste de él. ¿Se ha ido?
—Sí, te dije que lo haría. Haré cualquier cosa por ti, Hestia. Te
necesito más de lo que pensé que necesitaba a alguien, y nadie te
obligará a huir de mí. Solo tú puedes elegir huir de mí. ¿Y lo harías?
Me mira como si la respuesta que voy a darle fuera a determinar
si vivirá o morirá. Miro al hombre que parece haber corrido por el
infierno para hacerme sentir segura. Mi elección es instantánea.
—No, no me iré a ningún lado. Estoy aquí para ti, Spark. Siempre
—digo y me apresuro hacia él, envolviendo mis brazos alrededor de
su cuerpo. Él gruñe fuerte de dolor, y suelto, así ya no lo lastimo.
—Vamos, vamos a llevarte al hospital—le susurro y envuelvo mis
brazos alrededor de su cintura para ayudarlo.
—¿Estarás allí para la cirugía?—pregunta con una leve punzada
de miedo en su voz.
No lo sé con certeza ya que no soy médica, pero estoy bastante
segura de que no hay forma de que pueda realizar ningún trabajo
para curar sus nuevas heridas sin que lo pongan a dormir. La última
vez eso no funcionó tan bien para él. Ya ha hecho mucho para
ayudarme con mis miedos. ¿Cómo puedo ayudarlo con esto? Hay
una cosa que me dijo sobre el tiempo que estuvo encerrado en su
cuerpo, y es que podía escuchar a todos a su alrededor. Puedo hacer
eso por él. Puedo hacerle saber que estoy allí para él pase lo que pase
y hacer que vuelva a mí.
—Sí, estaré en cada paso del camino. —Lo miro a los ojos y me da
una sonrisa suave antes de hacer una mueca de dolor.
No sé qué podría haber hecho en una vida pasada para ser
recompensada por un hombre como Spark, pero estoy jodidamente
feliz de haberlo hecho. Ahora que Kato se ha ido y he encontrado a
un hombre en el que sé que puedo confiar, puedo seguir viviendo la
vida que solía amar, una en la que Spark es la atracción principal.
Epílogo

Spark
Un Mes Después

El agente Smith nos hizo saber que debido a nuestro gran trabajo
rastreando a Kato y sus socios, una gran red de prostitución se cerró
de forma permanente. Desafortunadamente, los grandes jugadores
que busca no están fuera del mapa. Todavía están distribuyendo su
éxtasis y sus armas, y el FBI no sabe cómo.
La relación de Hestia y mía crece más y más cada día. Incluso he
pensado en salir y comprarle un anillo para hacerle saber lo mucho
que quiero quedármela para siempre. Ella piensa que estoy loco
cuando digo mierdas como esa. Tal vez estoy loco. Quiero decir, soy
la misma persona que sobrevivió a que le arrancaran la piel. Ese tipo
de mierda tiende a volver un poco loca a la gente.
Afortunadamente, la segunda vez que casi me quemé hasta
morir, mis músculos no necesitaron mucha rehabilitación, no es que
Hestia tuviera ningún problema para asegurarse de que estuviera en
plena forma.
He estado pasando más tiempo en la casa club, y aunque todo
parece estar volviendo a la normalidad, todos estamos esperando a
algo inesperado suceda.
—¿Necesitas algo más, Spark?—pregunta Million, uno de
nuestros nuevos prospectos mientras toma la botella de cerveza que
acabo de terminar.
—No, estoy bien—lo despido.
Él e English son los únicos dos que habíamos aceptado para
unirse a nosotros como prospectos en este momento. Ambos son de
la ciudad, por lo que tenemos algunos antecedentes sobre ellos.
—¡No vais a creer esta mierda. imbéciles!—grita Devin, saliendo
de su habitación con su portátil en la mano.
—¿De qué estás hablando ahora?— pregunta Wyatt. Él y Cody
están jugando al billar.
—Los malditos yates, han estado viajando en un patrón durante
los últimos dos años—dice, se acerca a la barra y coloca el portátil
allí. Wyatt, Brendan, Cody y Winnie vienen a ver de qué está
hablando.
—¿Qué quieres decir? El FBI ya dijo que revisaron los patrones, y
no había ninguno. —Wyatt gira la pantalla para ver lo que ha
descubierto Devin.
—Eso se debe a que solo retrocedieron un poco. Todas las rutas
parecen erráticas, pero si las insertas en mi ecuación, verás un patrón
establecido. Ya he bloqueado las siguientes tres ubicaciones donde
planean estar atracando. Deberían estar de vuelta aquí mañana. —
Devin se vuelve hacia Wyatt, con una mirada arrogante en el rostro.
Había averiguado lo que el FBI entero no pudo.
—Si Emerson está en esos barcos, ésta puede ser nuestra única
oportunidad de deshacernos de él. —Wyatt se pasea de un lado a
otro.
—Mañana, es un aviso súper tardío. Si es un yate, no sabemos
cuántos de esos hijos de puta están allí—responde Cody.
—Sí, no lo haremos. Pero tenemos que darle al menos una
oportunidad—responde Brendan.
—Lo haremos, al menos para saber si está allí. Incluso si no lo
atrapamos con el algoritmo de Devin, podemos encontrar una
manera de interceptarlo en la siguiente ubicación. —Aporto mi
grano de arena.
—Sí, eso es lo que vamos a hacer. Preparad vuestra mierda. Nos
vamos a primera hora de la mañana para establecer el campamento
—dice Wyatt y arrastra a Devin con él mientras van a la iglesia y
resuelven la logística.

Finalmente, estamos a punto de obtener algunas malditas


respuestas.
—¿Estás seguro de que tienes que hacer esto? Quiero decir, es
jodidamente peligroso. —Hestia me entrega mi bolso.
—Sí, tengo que irme. Sabes dónde está el arma, ¿verdad?—le
pregunto, y ella señala la cabecera.
Sé que hay momentos en los que no siempre voy a estar con ella y
quiero que se sienta segura. Desde que llegué a casa, le he estado
enseñando a disparar si alguien intenta entrar aquí y hacerle algo.
Está agradecida, pero sé que preferiría no tener que usarla si no es
necesario.
—¿Me prometes al menos que estarás a salvo? No quiero oír
hablar de ningún accidente—dice y me mira entrecerrando los ojos.
—Por supuesto. —Me inclino hacia adelante y la beso en la
frente.
—Sin embargo, cuando volvamos, hay algunas cosas de las que
tenemos que hablar—le digo mientras llego a la puerta.
—Sí, ¿cómo qué?
—Oh, como el hecho de que vi los vestidos de novia que has
estado guardando en el portátil, para alguien que no quiere casarse
seguro que estás buscando mucho. Resulta que prefiero los
ajustados. Quiero mirar ese hermoso cuerpo tuyo cuando camines
por el pasillo. —Sonrío a lo grande, y todo su rostro se vuelve de un
rojo brillante.
—¡Oh, Dios mío! ¡Te odio! ¡Fuera!—me grita y tira una almohada
a mi cabeza. Me río y salgo por la puerta. Un segundo después, abre
la puerta y dice—. Estoy mintiendo. Te amo. Vuelve a casa a salvo.
—Yo también te amo. Estaré en casa más tarde esta noche. Sé
buena, Hestia.
Ato el bolso a mi espalda y salgo rápidamente en mi moto. El
resto de los muchachos me están esperando antes de irse. Será un
viaje largo, pero con toda la rehabilitación y el entrenamiento de
fuerza que Hestia me ha hecho hacer, estoy seguro de que podré
hacerlo sin ralentizar demasiado a los muchachos. Wyatt está
impaciente. Puedo entenderlo. Hemos estado esperando mucho
tiempo para tener en nuestras manos a Emerson. Ahora que ésta
podría ser la forma de atraparlo, parece que no podemos movernos
lo suficientemente rápido.

Sólo espero que no nos lleve a otro callejón sin salida.


Esta noche, tal como dijo Devin, un gran yate se detiene en el
borde rocoso de la costa. Aquí no hay puertos, así que no estoy
seguro de dónde planean descargar la mercancía. Antes de que el
yate llegara aquí, nos instalamos en un bote furtivo, sin luz y todo
negro. Nos colocamos justo al lado del barco y lentamente nos
dirigimos a la cubierta. Todas las luces están apagadas en el yate
también. No están tratando de llamar la atención sobre sí mismos.
Wyatt y Cody están tomando la delantera en este caso, mientras que
Brendan, Winnie, Devin y yo estamos detrás, cuidándonos las
espaldas.
—¡Tenemos que separarnos!— dice Cody.
Winnie y yo nos separamos y nos vamos con Wyatt mientras que
Devin y Brendan van con Cody. El barco es enorme, y tenemos que
determinar cómo atraer a quienquiera que esté aquí sin que nos
atrapen.
—Nunca vamos a encontrarlos en la oscuridad—se queja Winnie
en voz baja.
—Solo mantén los ojos abiertos.
—¡Mira lo que malditamente tenemos aquí! —Suena una voz
fuerte y las luces estallan en el barco.
Joder, nos atraparon
—¡Mierda! ¡Regresad!—grita Wyatt y nos damos la vuelta para
correr, pero es demasiado tarde. Tres hombres grandes con armas se
paran frente a nosotros. Detrás de nosotros, otros dos nos bloquean.
—Venid, creo que nuestro jefe va a querer veros. —Nos empujan
en una dirección, asegurándose de quitarnos las armas en el proceso.
Cuando entramos en lo que parece un pequeño salón de baile en el
yate, Cody y los demás también están allí. Maldita sea, es como si
supieran que íbamos a venir.
—¿Pensasteis que no sabíamos que nos estabais buscando?
¿Pensasteis que te dejaríamos entrar aquí y tomar lo que es nuestro?
No, ahora tienes que morir.
—No queremos nada de lo que tenéis, solo a Emerson—gruño, y
el hombre detrás de mí me golpea con la culata de su arma. Caigo
hacia adelante, pero no me desmayo.
—¿Quién mierda es Emerson? No conocemos a nadie llamado
Emerson—dice el hombre del medio.
—Entonces no tenemos problema contigo—dice Wyatt.
—Oh, bueno, verás, eso es una lástima porque pase lo que pase,
todavía voy a tener que matarte. Ya sabes lo que hay en el yate. No
puedo permitir que vuelvas corriendo con tus amigos del FBI y les
digas que tienes lo que ellos están buscando. No, pueden seguir
persiguiéndose las colas durante unas semanas más hasta que
obtengamos lo que necesitamos para tomar el control.
Miro hacia un lado, tratando de encontrar una salida cuando veo
a la única persona que nunca esperé ver. En su rostro, la mirada de
completo y absoluto horror.
Preston.
Empujo a Wyatt ligeramente y hago que mire en esa dirección.
Cuando Wyatt ve la cara de nuestro hermano, jadea con
incredulidad.
Preston ha estado encubierto durante años, solo para encontrarlo
aquí con esta escoria. Por la expresión de su rostro, sé que nos ha
visto, así que la única razón por la que se me ocurre que no nos ha
reconocido es porque todavía está de incógnito. Acabamos de
arruinarle este caso. Eso es a menos que les permita matarnos.
—Muchachos, despachadlos—dice el líder.
—¡Espera!—ladra Preston—. Podemos usarlos.
Cody finalmente ve a su hermano mayor y jadea sorprendido.
—¿Para qué, Easton?
—Podemos usarlos para la próxima recogida. Ya lo dijiste. El área
se ha vuelto hostil. Fueron lo suficientemente sigilosos como para
subir a la embarcación. Déjalos quedarse y sacrificar sus culos para
obtener lo que necesitamos. Luego alimenta con ellos a los tiburones
o lo que sea que quieras hacer. Dijiste que necesitábamos cuerpos, y
ahora los tenemos.
Después de unos segundos, el líder se ríe y aplaude.
—¡A Easton siempre se te ocurren los mejores planes! Llevadlos
abajo y aseguraos de que permanezcan encerrado.
—Tomad sus armas y atadlos. —El grupo de ellos nos rodea a
todos y se asegura de que nuestras manos estén bien atadas y
apretadas. Nos arrastran escaleras abajo, con Preston o Easton como
lo llaman, ladrando órdenes todo el camino. Hay una pequeña celda
aquí abajo en la que nos empujan a todos.
—Volved arriba y aseguraos de que nadie más se esté
escondiendo—le grita Preston al grupo de hombres que nos había
arrastrado hasta aquí—. ¿Por qué tengo que pensar en toda esta
mierda yo mismo?
Espera unos minutos antes de darse la vuelta y mirarnos
—¿Qué habéis hecho? —Su voz se quiebra y puedo ver las
lágrimas a punto de caer de sus ojos.
—Easton, ¿estás aquí abajo? El jefe quiere hablar contigo—dice
un hombre y Preston nos mira largamente antes de dejarnos aquí,
y g j q
encerrados en una celda como animales. Mi estómago se sacude
cuando el yate comienza a moverse. Mis ojos se cierran con fuerza
cuando me doy cuenta de que le había mentido a Hestia. Ninguno
de nosotros se irá a casa pronto.
Fin
EL CONO del SILENCIO
Traducción

Colmillo
Corrección

La 99
Edición

El Jefe
Diseño

Max

También podría gustarte