República Bolivariana de Venezuela
Asociación de Iglesias Evangélicas Libres de Venezuela
Seminario Evangélico Asociado
Maracay Estado Aragua
Autoridad Pastoral
Unidad VI
Profesor: Dr. José Antonio Ceballos Participante: Carmen Rojas
Diciembre, 2023.
Introducción
En las iglesias de hoy abundan dos tipos de líderes: los líderes de mano dura y de tipo
sectario. Lo cierto es que la autoridad pastoral ha sido abusada y ha sobrepasado los límites
dados por Dios. El liderazgo de arriba hacia abajo, el acoso y la intimidación no son el
estilo de liderazgo de Jesús. Gran parte de esto se debe a un malentendido de la naturaleza y
los límites de la autoridad pastoral. Es importante aclarar, que los pastores y los ancianos
necesitan una comprensión funcional de la autoridad espiritual. La falta de claridad hará
que el dirigir y el seguir sea más difícil en la iglesia. La autoridad es un don precioso de
Dios destinado a la estabilidad y dirección. La autoridad de Dios es suprema. La autoridad
del pastor está delegada y limitada por la Palabra de Dios. El pastor que entiende su
autoridad es una bendición para el pueblo de Dios porque opera dentro de los límites de la
palabra escrita de Dios, hace crecer su confianza en las Escrituras y honra la conciencia y la
competencia de las personas llenas del espíritu.
En 1° Pedro 5:2 se refiere a la iglesia como “el rebaño de Dios.” Jesús es llamado la
cabeza de la iglesia (Efesios 5:23) y el Príncipe de los pastores (1 Pedro 5:4). La iglesia le
pertenece a Cristo y ella es su posesión única y eso solo le recuerda al pastor que no tiene
autoridad en la iglesia porque Cristo, y solo Cristo tiene poder para exigir ese derecho. Se
considera muy importante entender que ningún pastor tiene autoridad fuera de la Palabra de
Dios. Se debe mantener bajo control la autoridad bíblica y pastoral a través de la sana
enseñanza y los parámetros establecidos en la Palabra de Dios.
Explique algunos conceptos erróneos de la autoridad.
La autoridad se refiere al ejercicio de ciertas potestades de mando o conducción de
carácter legítimo. Esto significa que debe contar con algún fundamento, en principio,
reconocido por los subordinados. Bíblicamente, es el derecho legal y/o moral de ejercer
poder, o poder que se posee con derecho, pero que a su vez es un poder delegado, es un
poder que se deriva de Dios y se basa en la Palabra de Dios.
Se pueden mencionar dos conceptos erróneos de la autoridad:
1. Poder para exigir obediencia, lo que también puede asociarse con autoritarismo:
sometimiento con abuso de poder sobre otros individuos. Esta aplicación errónea
puede ocurrir, en el caso de un pastor que en vez de cuidar con dedicación, amor y
sabiduría su rebaño coge la vara de hierro del “aquí mando yo”. El resultado es una
congregación que, en vez de florecer, languidece. Un ejemplo de este error lo
encontramos en la persona de Diótrefes, en 3ª de Juan. En esta pequeña epístola
aunque pasa tan desapercibida, en sí contiene algunas pautas para identificar a un
pastor autoritario:
Es ególatra. Le gusta tener todo el honor. Desde luego no desempeñan su ministerio
en humildad, considerándose al servicio de los demás.
No se somete a nadie. Y la iglesia sufre por ello. No hay nadie capaz de pararle los
pies en la iglesia y Diótrefes se cree seguro en su posición. La falta de humildad y el
abuso de autoridad necesitan ser tratados y cuanto antes mejor.
Es calumniador. Exactamente, la palabra que usa Juan es fuerte: “dice bobadas”,
literalmente traducido. La intención de sus palabras no es edificar, sino hacer daño,
diciendo cosas inciertas en cuanto a otras personas.
No abre su casa. Atenta contra los principios más elementales de la hospitalidad.
Impide que otros abran sus casas. Generalizando el caso concreto se puede decir:
Diótrefes no solamente se comporta mal sino que además impide a otros hacer el
bien.
Se comporta como un auténtico dictador. El líder autoritario, él mismo echa fuera
de la iglesia a los que no están de acuerdo. Esto se llama hoy “abuso espiritual”.
2. Otro concepto equívoco es decir que autoridad es la facultad de una persona a dar
órdenes que otros deben cumplir. Difiere del concepto interior en que acá el látigo
son las órdenes, el mando, la autoridad no solamente es mandar, sino que debe ir
acompañada del ejemplo, Jesús predicaba con el ejemplo, y cuando él hablaba, la
gente reconocía que hablaba como el que tiene autoridad. Creer y enseñar que la
autoridad es dar órdenes y unos subordinados deben obedecer, es lo que ha creado
la confusión entre la obediencia que procede del poder y la autoridad considerada en
sí misma
3. La antítesis entre autoridad y razón es otra conceptualización errónea dentro de la
iglesia, cuando el pastor asume como pastor que siempre tiene la razón, esto no es
autoridad es arbitrariedad, porque se cae en la personalizar la iglesia, y se le niega a
Dios el gobierno y la construcción de la iglesia local. En proverbios 3:7-12, el
predicador advierte: no seas sabio en vuestra propia opinión. La autoridad debe
emanar de Dios y su Palabra Santa. Aquí debe considerarse que la autoridad no es
fuente legítima de la verdad, hay que ver el origen de tal autoridad. Solo en Dios
reside la Soberanía y legitimidad de la verdad: Él es la verdad.
Quien ejerce la autoridad de la iglesia de Cristo
En Romanos 13:1 se encuentra que todas las autoridades de Dios provienen, quiere
decir, que toda autoridad se es delegada por Dios. Así debe concebirse y practicarse en la
iglesia de Cristo. En primer lugar, Cristo es la autoridad suprema y en Colosenses 1:18 se
encuentra que: “y él (Cristo), es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio,
el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia”, Cristo provee
la manifestación suprema del amor Dios. En segundo lugar, Cristo posee autoridad en sus
enseñanzas y hasta los demonios se sujetan ante esa autoridad (Juan 15:27). En Mateo 7:
28-29: “Cuando Jesús terminó estas palabras, las multitudes se admiraban de su enseñanza;
porque les enseñaba como uno que tiene autoridad, y no como los escribas. Su autoridad
también era respaldada por el servicio. La iglesia debe ser gobernada por el Espíritu Santo:
es el Consejero, quien está siempre presente con el pueblo de Dios y le recuerda de todo lo
que Jesús dijo e hizo. El Espíritu Santo es el Espíritu de Verdad, quien guía al creyente, y le
sirve como a garantía de la herencia eterna prometida en Cristo.
En el gobierno eclesial, el Espíritu Santo intercede por los creyentes de acuerdo con la
voluntad de Dios. Ayuda a los hijos de Dios en su necesidad, los limpia y los separa para
una vida santa, los reviste con poder para servir. El gobierno del Espíritu Santo está
también presente en la vida corporal de la Iglesia, inspirando unidad, adoración y servicio.
Su presencia se hace real a medida que la Iglesia se sensibiliza a Él.
Finalmente, la autoridad apostólica: Los apóstoles recibieron autoridad especial por
delegación de Cristo. En Efesios 4:11-13, la Palabra de Dios testifica que Dios mismo
constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y
maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación
del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del
Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Estos
hombres y mujeres, llamados para ejercer gobierno delegado dentro de la iglesia de Cristo,
deben actuar como representantes de Cristo, comunicando y expresando la voluntad de
Dios.
En qué consiste la autoridad pastoral
Los pastores tienen autoridad sobre la iglesia. Pero esa autoridad no es un fin en sí
misma, sino más bien un medio para llevar a cabo eficazmente la labor que se les ha
confiado. Y ¿cuál es esa labor? Los pastores han sido llamados a cuidar de las ovejas de
Cristo alimentándolas fielmente con la Palabra de Dios, advirtiéndoles de los peligros que
pueden poner en riesgo su vida espiritual, trayendo el consejo o la amonestación a tiempo.
“Ellos velan por vuestras almas”. Se mantienen alertas para proteger al rebaño, con los ojos
bien abiertos. En Ezequiel 3:17 se encuentra una ilustración de lo que eso significa: “Hijo
de hombre, yo te he puesto por atalaya de la casa de Israel; oirás, pues, tú la palabra de mi
boca, y los amonestarás de mi parte”. Es importante acotar que los pastores no solo tienen
el deber de velar por el rebaño suministrando la Palabra, sino también ejemplificándola:
“Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya
sido el resultado de su conducta, e imitad su fe. (Hebreos 13:7-25).
Conclusiones
Una vez realizado esta actividad, se concluye que la autoridad Pastoral reside en Dios, es
una autoridad delegada, que también es fortalecida con en el testimonio cristiano, donde se
encuentran las formas adecuadas de expresión, las cuales permiten expresar las corrientes
del pensamiento cristiano, los problemas, las inquietudes y demás circunstancias que se
presentan en la sociedad donde se desenvuelve; allí es donde debe afrontar el pecado social
y reflejar la luz de Cristo. Esto marca su autoridad ante el mundo que lo rodea. Una vida
fundamentada en Dios, en su Palabra y en su Santo Espíritu, pero que debe ser ejemplo a la
congregación.