NOMBRE:miolis Sánchez Muñoz
MATRÍCULA:LR-2022-02174
MAESTRA: Yelissa Polanco
ASIGNATURA: Derecho de las
obligacione
Definición de las fuentes de las
obligaciones
Las fuentes de las obligaciones son los
hechos jurídicos que dan origen a ellas.
Justiniano señaló cuatro fuentes de las
obligaciones: contratos, delitos,
cuasicontratos y
cuasidelitos. Sin embargo, a lo largo del
Corpus iuris encontramos varias citas
que demuestran
que, para los bizantinos, estas cuatro
fuentes no agotaban la materia en
cuestión, mencionando
como fuentes adicionales la pollicitatio
y el votum.
En cuanto a las cuatro fuentes
justinianeas, consideremos que:
1. El contrato puede definirse como un
acuerdo entre varias personas, que
tiene por objeto
producir una o más obligaciones civiles.
2. El delito es un hecho humano
contrario al derecho y castigado por la
ley.
3. El cuasicontrato es una figura
parecida al contrato por su licitud y sus
consecuencias,
pero en el cual no se encuentra el
consentimiento entre los sujetos como
elemento
constitutivo, lo cual separa los
cuasicontratos de los contratos.
4. El cuasidelito es un acto ilícito, pero
que el derecho romano no clasificaba
entre los
delitos. Produce una obligación entre el
autor del acto y el perjudicado.
En relación a la pollicitatio, consistía en
la oferta hecha al público en general. El
votum eran
ofertas hechas por justa causa a una
ciudad o un templo.
Cuáles son las fuentes de las
obligaciones?
Tenemos así que son fuentes de las
obligaciones los actos y los hechos
jurídicos que producen consecuencias
jurídicas, estableciéndose una
clasificación de las mismas en fuentes
contractuales y fuentes
extracontractuales.
La gestión de negocios ajenos
La gestión de negocios ajenos es un
acto jurídico unilateral en virtud del
cual una
persona se encarga voluntariamente de
la agencia o administración de los
negocios
de otro sin mediar mandato de éste. Al
respecto, la jurisprudencia ha
interpretado el
término gestión:
«En el amplio sentido de manejo,
administración, disposición o posesión,
pues
comprende los actos jurídicos, los
puramente económicos y aun los
simplemente materiales».
La gestión de negocios ajenos sin
mandato es un cuasi contrato
caracterizado por la asunción
voluntaria de un trabajo que a otro le
corresponde hacer, sin contar con un
encargo concreto.
Nuestro Código no define la gestión de
negocios ajenos, sino que, dando
por supuesta la licitud de la conducta
del gestor, se limita a describir el
supuesto diciendo que: " El que se
encarga voluntariamente de la agencia
o
administración de los negocios de otro,
sin mandato de éste, está obligado a
continuar su gestión hasta el término
del asunto y sus incidencias, o a
requerir al interesado para que le
sustituya en la gestión, si se hallare en
estado de poder hacerlo por sí"
(artículo 1.888 CC); por lo que no es
sino el
hecho de encargarse
espontáneamente una persona de
negocios o asuntos
de otra, sin haber recibido mandato de
ésta y sin tener obligación legal de
intervenir.
Requisitos:
• 1. Ausencia de consentimiento de
dueño del negocio. Pues si el dueño del
negocio ha dado su consentimiento,
entonces hablaríamos de mandato. La
principal diferencia entre el mandato y
la gestión de negocios ajenos, es que
en el primero existe un consentimiento
previo para la realización de la
gestión y en el segundo la voluntad de
contratar se encuentra ausente.
Ahora bien, si la gestión es realizada
con la oposición del dueño, no solo no
habría
gestión de negocios ajenos sino que el
gestor comprometería su
responsabilidad civil.
• 2. Intención de obrar por otro.
Concerniente al gestor, en ausencia de
este
requisito no habría gestión de negocios
ajenos y la situación quedaría regida
por los principios de enriquecimiento
sin causa.
Existe gestión de negocios ajenos,
cuando el gestor ha obrado en su
interés propio al
mismo tiempo que en el interés de
otro.
• 3. Utilidad de la Gestión. La gestión
debe ser útil para el dueño, si la gestión
no es útil, no existe gestión de negocios
ajenos, la utilidad de la gestión se
aprecia al momento en que se cumple
con el acto de la gestión.
Nuestra Suprema Corte de Justicia,
señala que para que la existencia de
una gestión
de negocios ajenos es preciso que haya
una injerencia útil en los negocios de
otro.
Efectos:
• Produce obligación con cargo al
dueño y con cargo al gestor.
Obligaciones del Gestor: El artículo
1372 del Código Civil hace aplicable al
gestor las
obligaciones que los artículos 1991 al
1997 ponen a cargo del mandatario.
Pero las
obligaciones del gestor son tratadas
con mayor rigor, lo cual se explica en
que se
considera más grave intervenir sin
mandatos en asuntos ajenos, que
hacerlo en
virtud de un poder. Con respecto al
dueño la gestión de negocios ajenos, el
gestor
queda obligado.
• Continuar la gestión, aunque muera
el dueño antes que el asunto se
termine
(Art. 1373)
• Emplear en la gestión todos los
cuidados de un buen padre de familia
(Art.
1374)
• Rendirle cuentas de su gestión a
dueño del negocio (Art. 1993).
Obligaciones del dueño: El artículo
1375 del Código Civil, prevé que el
dueño cuyo
negocio ha sido bien administrado,
debe:
• Cumplir con los compromisos que el
gestor haya hecho en su nombre.
• Indemnizarle de todos los
compromisos personales que haya
contraído
• Reembolsarle de todos los gastos que
haya hecho, siendo útiles y necesarios.
Cuáles son los requisitos de la gestión
de negocios ajenos?
Los requisitos de la gestión de negocios
ajenos sin mandato son, como se
deduce de lo que hemos expuesto, los
siguientes:
a) Inexistencia de vínculo contractual,
es decir, que quien emprende la
gestión no ha de estar obligado a
actuar en provecho de otro, sino que
ha de
proceder por propia y desinteresada
voluntad.
b) Intención del gestor de administrar
el negocio ajeno y tal intención se
concreta exactamente en el asumir
conscientemente la administración del
negocio.
c) Que el objeto del mismo se
encuentre abandonado, por ausencia o
negligencia, o por enfermedad o
incapacidad.
d) La gestión ha de ser lícita, requisito
que el Código Civil exige en general
para los hechos que califica de
cuasicontratos, entre los que se
encuentra la
gestión de negocios sin mandato,
debiendo guiar al gestor un fin lícito.
Obligación del dueño
a) Si ratifica la gestion, tendrá las
obligaciones propia del mandante-art.
1.727 a 1.730- en virtud de principió
ratihabitio mandato aequiparatur que
el artículo 1.892 consagra («[...]
produce los efectos del mandato
expreso»).
b) Si no lo ratifica, sólo queda el
dominuso obligado por la gestión:
- Cuando se aprovecha de las de la
misma ventajas (art. 1.893.1), y
- Cuando, aun sin sacar de ella
provecho alguno, hubiese tenido
gestión por
la objeto evitar algún perjurio
inminente y manifiesto (art. 1.893.2).
Por último, a ciertas gestiones
especiales, cuales son el suministro de
alimentos y gastos funerarios se refiere
el artículo 1.891 C.C.
([Link] ).
Qué obligaciones corresponden el
gestor?
Toda relación gestora implica, además
de la prestación, que consiste en
desarrollar la actividad de la
conducción del negocio, encargo o
asunto que
el principal ha encomendado al gestor,
unos deberes accesorios, como son,
entre otros, el de información, que se
traduce en la obligación de rendir
cuentas del gestor, entendido como
una información completa del
resultado final de la gestión,
acompañado de la correspondiente
justificación documental.
Además, el gestor está sometido a
deberes de custodia y conservación de
bienes y efectos que le han sido
entregados por o para el principal, lo
que
implica, en este punto, una
responsabilidad en caso de
incumplimiento. A
tal respecto el artículo 1889 del Código
Civil dispone que " el gestor
oficioso debe desempeñar su encargo
con toda la diligencia de un buen
padre de familia, e indemnizar los
perjuicios que por su culpa o
negligencia
se irroguen al dueño de los bienes o
negocios que gestione".
No nos podemos olvidar que de darse
el requisito de que el gestor asuma la
gestión con utilidad tal y como resulta
del art. 1893 CC, su efecto es el
nacimiento, a cargo del dueño del
negocio, de las obligaciones contraídas
por el gestor, aunque no haya mediado
la ratificación expresa de aquel.
El pago de lo indebido
.
La acción de pago de lo indebido,
reglamentada por los artículos 1376 y
1377 del Código Civil, es la
descendiente de la condictio indebiti
del derecho romano, que trataba de los
pagos hechos por error,
mientras otras condiciones
proporcionaban remedios por pagos
indebidos hechos por otras causas. La
condictio ob turpem causam permitía
recuperar un pago extorsionado bajo
amenaza o hecho para obtener
la devolución de una cosa robada. Otra,
muy similar a ésa, la condictio ob
injustam causam, permitía la
recuperación de sumas pagadas en
exceso del límite de la usura (Monier,
ob. cit, vol. 2, no. 159). La
acción de pago de lo indebido del
Código Civil es ajena a estos otros casos
donde procedía en Roma la restitución,
pero la jurisprudencia
ha remediado a esta deficiencia.
La computarización de las operaciones
comerciales, en lugar de disminuir los
casos de pago de lo
indebido, los ha multiplicado
enormemente. Se cancela una póliza
de seguro médico, pero la compañía
de seguros sigue efectuando los pagos
requeridos por los hospitales y los
médicos, porque ningún
empleado ha digitadola cancelación de
la póliza. De modo similar, una
compañía de seguros de
responsabilidad civil o de daños omite
cancelar una póliza por falta de pago
de primas e indemniza la
victima de un accidente o de un
incendio.
Se muere el beneficiario de una
pensión vitalicia, pero nadie se lo
informa a la Seguridad Social o a la
empresa privada de servicio de
pensiones, que sigue depositando los
pagos mensuales a la cuenta del
difunto. Los bancos pagan los cheques
presentados por la cámara de
compensación sin verificar las
firmas, con lo cual hacen pagos de lo
indebido a los falsificadores. Asimismo
los bancos pagan los
vouchers de las tarjetas de crédito
pérdidas o robadas, no solamente
antes de haber recibido el aviso de
pérdida de la tarjeta, sino a veces
después por falta de digitación del
aviso. Debido a errores de
facturación, usuarios de teléfonos
pagan llamadas hechas desde un
teléfono que no es el suyo. A veces
los errores en los pagos se descubren
mucho tiempo después de haberse
cometido.
El solvens y accipiens
En cuanto a los actos de disposición del
accipiens es una regulación bastante
limitada en el Código Civil, y dice que si
el accipiens de buena fe enajena la
cosa
cobrada, restituirá el precio de esta o
cederá al solvens la acción para hacerla
efectiva.
En lo relativo a la naturaleza de la
acción del solvens, en principio tiene la
Acción
de restitución de 15 años de naturaleza
personal, para que el accipiens cumpla
su obligación de entrega. Pero si el
accipiens no ha recibido la propiedad
de la
cosa, y los terceros que la adquirieron
tampoco podría tener el solvens
además
la acción reivindicatoria, sólo si existe
ese tercero protegido por la apariencia
jurídica.
Si el accipiens enajena de mala fe, no
cambia la posición de los terceros.
Condiciones de este pago
Respecto de los requisitos del pago,
éstos son los siguientes:
Preexistencia de una obligación;
Que la prestación se efectúe con
animus solvendi;
Que se pague aquello que se debe; y,
finalmente,
Que se pague integralmente lo debido.
Inexistencia la deuda:
• Sea porque jamás ha existido;
• Sea porque existiendo realmente una
obligación, el deudor por error, paga
a otra persona, en lugar de al
verdadero acreedor.
• Sea que existiendo la deuda, no es
pagada por el verdadero obligado, sino
por otra persona que por error creía
ser el deudor.
• Sea porque al verificarse el pago, la
obligación estaba sujeta, en
cuanto a su existencia, a una condición
suspensiva pendiente.
El error del solvens
El error del que paga es otro de los
requisitos que exige el art. 1895 Código
Civil, y se admite tanto el
error de hecho como el de derecho, y
no se admite el requisito de la
excusabilidad por el cual el accipiens
se queda con lo entregado con la
excusa de que el solvens debió ser
diligente.
La prueba del error se hace mediante
presunciones:
o La prueba del pago incumbe al que
pretende haberlo hecho, lo mismo que
el error con que lo
realizo, a menos que el demandado
negare haberlo recibido, ya que si
justifica que hizo la
entrega queda libre de prueba, art.
1900.
o Se presupone que hubo error en el
pago cuando se entregó cosa que nuca
se debió o ya estaba
pagada. El que recibió puede justificar
que la entrega se hizo por liberalidad u
otra causa justa
art. 1901.
La restitución de la cosa
indebidamente entregada ha de
hacerse al solvens aunqueéste no sea
el
propietario.
El accipiens no debe haber destruido el
titulo.
El accipiens no debe haber destruido a
consecuencia del pago, su titulo de
crédito. La acción de repetición por
error contra el acreedor que tenía
derecho al
pago se debilita por lo dispuesto en la
segunda oración del artículo 1377,
según la
cual" este derecho cesa en el caso en
que el acreedor ha suprimido su título
por
consecuencia del pago". Se parte aquí
de la premisa de que el acreedor no se
daba
cuenta del error del solvens y,
recibiendo de buena fe el pago,
destruyó su título,
es decir, el documento en que
constaba su crédito. Si el acreedor se
viese obligado
a restituir el pago, estaría en la
imposibilidad de accionar contra su
verdadero
deudor por falta de prueba, por esa
razón se deniega, en ese supuesto, la
acción
de repetición al solvens, a quien se le
reserva el repetir contra el deudor. Esa
regla
solo beneficia al accipiens de buena fe.
o Accipiens de mala fe:: lo primero es la
obligación de restituir al solvens lo que
le dio.
o Si el pago consiste en capitales o
fuese cosa tructitera debe intereses
legales o los frutos
percibidos, y el tiempo es desde el
cobro de lo indebido.
o
o Si la cosa tiene menoscabos
responderá de ellos. No responderá de
caso fortuito si hubiese
ocurrido lo mismo si estuviese en
manos del solvens, si no también, pero
sólo si la cosa es cierta
y determinada.
o Responderá de daños y perjuicios
que le ocasione al solvens como
deudor que incumple la
entrega.
o Si entrego cosa cierta y determinada
tiene el solvens derecho a
equivalentes, que será el valor
de la cosa a la entrega pero si ha ido
adquiriendo mayor valor se entregará
ese valor. Lo mismo
si es dinero.
o Respecto a gastos y mejoras es
considerado como poseedor de mala
fe.
o Accipiens de buena fe: tiene que
devolver loestrictamente entregado.
o Si es una cosa cierta y determinada
sólo responderá de las desmejoras o
pérdidas de estas y de
sus accesiones.
o En gastos y mejoras es tratado como
Obligación del solvens.
El pago de lo indebido hace que nazca,
con cargo al solvens, una obligación
accesoria, la de rembolsar los gastos
útiles o necesarios efectuados por el
accipiens para la conservación de la
cosa que haya recibido y que deba
restituir.
El Enriquecimiento sin Causa
El que sin causa legítima, se enriquece
a expensas de otro, está obligado a la
restitución.
El cuasicontrato de enriquecimiento sin
causa hace que nazca una obligación
de la que
el empobrecido es acreedor y el
deudor el enriquecido.
Esa obligación de restitución que pesa
sobre el enriquecido está limitada por
el importe
del enriquecimiento y del
empobrecimiento, el enriquecido no
puede quedar obligado
a más de lo que se haya enriquecido, ni
a menos de lo que se haya
empobrecido el
demandante. El enriquecimiento se
aprecia en la fecha de la demanda
formulada por
el empobrecido.
Los requisitos para el enriquecimiento
sin causa son los siguientes:
• El empobrecimiento debe ser la
consecuencia del enriquecimiento
• El empobrecido no debe haber
incurrido en ninguna culpa.
• El empobrecido no debe haber
obrado en su propio interés.
• El enriquecimiento no debe tener
una causa legítima, es decir, no debe
resultar
del cumplimiento de un acto jurídico
válido o de la aplicación de una
disposición legal o consuetudinaria.
El enriquecimiento sin causa genera el
efecto de
restitución pues no existe causa
justificada que ampare un
enriquecimiento en detrimento de otro
sujeto.
Promesa unilateral
La promesa unilateral es un instituto
jurídico muy utilizado en la práctica
diaria,
principalmente para encontrar objetos
extraviados, personas desaparecidas,
recabar
información sobre el paradero de algún
delincuente o, en el ámbito comercial,
en la
emisión de pagarés; sin embargo, no
ha sido debidamente analizada por la
doctrina
jurídica nacional, a diferencia de lo que
sucede en la doctrina comparada. Por
ello, en el
presente artículo se desarrolla un
minucioso análisis de sus antecedentes
históricos, su
regulación en los códigos civiles más
influyentes, su tratamiento en los
códigos civiles
del Perú, las clases de “verdaderas”
promesas unilaterales y la regulación
de la
responsabilidad civil derivada del
incumplimiento de una promesa
unilateral.
¿Cómo operan las obligaciones por
promesa unilateral?
- Por la promesa unilateral el
promitente queda obligado, por su sola
declaración de voluntad, a cumplir una
determinada prestación en favor de
otra
persona. Para que el destinatario sea
acreedor de la prestación es necesario
su
asentimiento expreso o tácito, el cual
opera retroactivamente al momento
de la
promesa.
La promesa unilateral como fuente de
las obligaciones
La declaración unilateral de la voluntad
como fuente de la obligación reconoce
la exigibilidad de una
prestación asumida sin necesidad de su
aceptación por alguna otra persona. En
Ramírez Ortiz v. Gautier
Benítez, 87 D.P.R. 497 (1963), el
Tribunal Supremo reconoció que una
persona podía obligarse, por su
sola voluntad, a dar, hacer o no hacer
alguna cosa a favor de otra persona,
siempre y cuando su intención
de obligarse fuera clara e indubitada, y
que surgiera de un acto jurídico idóneo
que no fuera contrarioa la
ley, a la moral ni al orden público.
En tanto que la declaración unilateral
puede ser excesivamente oneroso para
el promitente, la
jurisprudencia ha señalado que no
debe haber incertidumbre, ni en la
forma en que se expresa la
declaración ni en su sustancia o
contenido.
Una vez ligado firmemente el
promitente a hacer buena su promesa,
debe cumplirla al tenor de la misma,
quedando sujeto en caso de proceder a
su cumplimiento con dolo, negligencia
o morosidad, o de
contravenirla de cualquier modo, a la
indemnización de los daños y perjuicios
causados, como en todo
caso de incumplimiento.
El artículo 1528, 31 L.P.R.A. S10781,
dispone que, por la declaración
unilateral de la voluntad, «quien la
emite queda obligado a cumplir una
determinada prestación en favor de
otra persona, siempre que el
declarante tenga capacidad para
obligarse y si la prestación no es
contraria a la ley, a la moral o al orden
público».
Hay que insistir que la obligatoriedad
nace de la declaración en sí, sin que
haya mediado aceptación por
alguna otra persona.
Tal y cual esta fraseado el precepto
sufre de cierta confusión sobre si la
persona a quien va dirigida la
declaración es una determinada o
indeterminada.