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El Derecho Romano

Este documento trata sobre la evolución histórica del derecho sucesoral desde el derecho romano hasta el derecho francés moderno. Explica conceptos clave como la importancia de las sucesiones, el derecho romano, germánico y francés antiguo y cómo estos sistemas influyeron en la regulación actual del derecho sucesorio.

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El Derecho Romano

Este documento trata sobre la evolución histórica del derecho sucesoral desde el derecho romano hasta el derecho francés moderno. Explica conceptos clave como la importancia de las sucesiones, el derecho romano, germánico y francés antiguo y cómo estos sistemas influyeron en la regulación actual del derecho sucesorio.

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Índice

INTRODUCCION..............................................................................................................................2
IMPORTANCIA DEL DERECHO SUCESORAL.........................................................................3
EL DERECHO ROMANO................................................................................................................5
Formación y desarrollo del Derecho Romano........................................................................7
Primer periodo de la fundación de Roma a la ley de las XII tablas.......................................8
DERECHO SUCESORAL GERMÁNICO..........................................................................10
El Testamento Romano.........................................................................................................10
La Influencia de los Sistemas Romano y Germánico en la Regulación del Derecho
Sucesorio..............................................................................................................................11
Casos de Sucesión Universal en el Derecho Romano Antiguo..............................................11
Sucesión Contra Testamento................................................................................................12
DERECHO FRANCÉS........................................................................................................13
Código Civil De Francia.......................................................................................................13
¿Cuándo Surge El Derecho Francés?...................................................................................13
¿Qué Dice El Código Civil Francés?....................................................................................13
¿Qué Significa El Código Napoleónico?...............................................................................13
¿Código Civil Francés?........................................................................................................13
¿Cómo se Divide el Código Civil Francés?...............................................................................13
¿Que era El Código Civil para Francia en 1804 y cuál era su objetivo?.....................................14
El Derecho Francés se divide en tres:...................................................................................14
¿Que fue el Derecho Francés?..............................................................................................14
¿Quién creo el Código Civil Francés?..................................................................................14
El Derecho revolucionario...............................................................................................................15
Conclusión.........................................................................................................................................16
Bibliografía........................................................................................................................................17
INTRODUCCION

Mediante el presente compendio estamos desarrollando los mejores y más completos


conceptos con relación al Derecho Sucesoral, su importancia y la evolución histórica del
mismo.
En el contenido desarrollado a continuación se plantean comparaciones entre los diferentes
temas, además hacemos énfasis en la influencia notoria de las sucesiones en la repartición
de tierras y otros bienes e inmuebles, los cuales mantienen una estrecha relación familiar,
debido a que una aspiración natural que la sucesión de bienes quede entre familiares.
Otros temas de importancia para tratar son los siguientes; el Derecho Romano, Derecho
Germánico, Derecho Antiguo Frances y Derecho Revolucionario, los cuales consistente en
conjuntos de leyes o normas utilizados en ciertas épocas para regir a las sociedades o
pueblos con el objetivo de que cada uno conociera sus derechos y deberes.

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IMPORTANCIA DEL DERECHO SUCESORAL

La importancia del derecho sucesoral es tanto social, económica como política. No deja de
tener cierta relación estrecha con el derecho de propiedad. Las sucesiones influyen
notoriamente en la repartición de las tierras y de otros bienes inmuebles. Es importante la
estrecha relación entre lazos de familia y sucesión ya que es aspiración natural que los
bienes del tronco queden en familia.

Apertura de la Sucesión El punto de partida de la apertura de la sucesión de una persona, es


su muerte. El artículo 718 lo expresa de modo claro: “Las sucesiones se abren por la muerte
de aquel de quien se derivan”. Transmisión de la Sucesión a los Herederos De la Saisine. El
artículo 723 del Código Civil expresa lo siguiente: “La ley regula el orden de suceder entre
los herederos legítimos; después al cónyuge que sobreviva, y en último caso al Estado”.

Los herederos tienen la Saisine; los sucesores irregulares no la tienen. Esa es la diferencia
capital entre estas dos clases de sucesores, la saisine viene formulada en el artículo 724:
“Los herederos legítimos se considerarán de pleno derecho poseedores de los bienes,
derechos y acciones del difunto, y adquieren la obligación de pagar todas las cargas de la
sucesión; el cónyuge superviviente y el Estado deben solicitar la posesión judicialmente y
conforme a las reglas que se determinarán.”

Los derechos sucesorales del cónyuge sobreviviente.Según las estadísticas judiciales, en el


año 2000, el cónyuge sobreviviente era en el 84% de los casos una viuda de por lo menos
60 años de edad. (2002.156) Los derechos sucesorales del cónyuge sobreviviente están
concebidos con este caso típico como premisa. El Código Napoleónico tenía a la viuda en
el penúltimo lugar, antes del Estado, en las sucesiones “ab intestato”. Ya la ley francesa del
9 de marzo de 1891 le había dado a la viuda derechos sucesorales “ab intestato” en forma
de un usufructo sobre una fracción de la sucesión, de la mitad cuando había un solo hijo y
de una cuarta parte cuando había dos o más hijos. A falta de hijos, cuando concurría con
hermanos o sobrinos del difunto, la viuda recibía la mitad de la herencia.

La situación de la viuda fue considerablemente mejorada con la ley del 3 de diciembre del
2001 (2002.156, n. 1). En presencia de hijos, según esta Ley, el cónyuge sobreviviente tiene
una opción entre el usufructo sobre la totalidad de la sucesión o una cuarta parte de la
sucesión en plena propiedad (artículo 757). A falta de hijos, recoge la herencia entera en
plena propiedad excepto que los hermanos del difunto o los descendientes de éstos

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obtienen, a título devolutivo, los bienes recibidos por el difunto de sus padres por donación
o por herencia.

La Ley también tomó en cuenta el caso, ahora frecuente, de las familias reconstituidas. En
presencia de hijos de un matrimonio anterior, el cónyuge sobreviviente recibe una cuarta
parte de la herencia en plena propiedad, sin poder optar por el usufructo de la sucesión
total. Esta opción le fue sustraída porque, si la segunda esposa es mucho más joven que el
difunto, se creará una prolongada espera para los hijos del primer matrimonio y una
situación potencialmente conflictiva entre ellos y la viuda. Para ella, la desventaja es que
los hijos del primer matrimonio pueden solicitar la partición, que abarca en muchos casos la
residencia familiar. La viuda puede ser ovacionada y recibir solamente una cuarta parte del
precio de la casa.

En la sucesión testamentaria, el cónyuge sobreviviente disfruta de una reserva de una cuarta


parte de la sucesión, pero solamente a falta de descendientes o ascendientes y a condición
de no estar en un procedimiento de divorcio.

De una manera también limitada, la ley le da dos derechos a la viuda sobre la residencia
familiar. Primero, durante el año que sigue la muerte del esposo, la viuda tiene derecho a
seguir viviendo en la casa de familia. Si la casa era alquilada, la sucesión debe pagar los
alquileres durante ese año. Segundo, después de transcurrido este primer año, la viuda
puede seguir residiendo por el resto de su vida en la casa. A diferencia del derecho de
residencia durante el primer año, que es inderogable, el uso vitalicio de la residencia puede
ser eliminado por disposición testamentaria del esposo.

Finalmente, la viuda tiene derecho a una pensión a cargo de la sucesión, si se encuentra en


estado de necesidad. Es una simple pensión alimenticia, que no le garantiza el mismo nivel
económico que tenía en vida de su esposo. (2002.156)

La Ley del 3 de diciembre del 2001 se refiere a la situación de la viuda “ab intestato” y a su
reserva. El marido puede beneficiarse de varias maneras, por donación entre vivos, por un
seguro de vida, o por disposición testamentaria. No fue derogada la Ley del 1972 (artículo
1094-1), que diversificó la porción disponible entre cónyuges. Esta ley le permite al
testador, en presencia de hijos, disponer por testamento a favor de su viuda, o bien la
porción disponible ordinaria, o bien la plena propiedad sobre la cuarta parte de la sucesión
y las tres cuartas partes en usufructo. (1996.452, 2000.375)

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EL DERECHO ROMANO

El derecho romano es el conjunto de los principios de derecho que han regido a la sociedad
romana en las diversas épocas de su existencia, desde su origen hasta la muerte del
emperador Justiniano. Después de haber formado durante varios siglos la legislación de una
gran parte de Francia, no es ya susceptible de aplicación desde la promulgación del Código
Civil. A pesar de esto, su estudio no ha cesado de constituir con justo título el fundamento
de toda educación jurídica verdaderamente digna de este nombre. Esto no significa que se
haya dejado de discutir su utilidad, sobre todo en estos últimos tiempos. Para ciertas
personas que no aprecian las cosas más que por su utilidad práctica e inmediata, este
derecho caduco y anticuado constituye una asignatura inútil, cuya enseñanza convendría
suprimir como un último resto de la escolástica medieval. Pero se ha dicho frecuentemente
con razón, que el derecho romano ha recibido siempre de los que le ignoran, los más
violentos ataques, mientras que los espíritus más selectos han sido siempre sus ardientes y
convencidos defensores. Consideremos, rápidamente, por qué motivos el estudio de la
legislación romana sigue siendo útil todavía.

En primer término, es de utilidad histórica. Nuestro derecho actual tiene, sobre todo, dos
orígenes: las costumbres y el derecho romano. Títulos enteros de nuestro Código Civil,
especialmente la teoría de las obligaciones, fueron extraídos de esta última fuente. Para
comprender bien sus disposiciones, es por lo tanto esencial conocer las leyes antiguas de
donde derivan; éste es el medio más seguro de apropiarse de su verdadero espíritu y de
estimar su valor.

Pasó ya el tiempo en que se consideraba a nuestro Código Civil. como la última palabra del
derecho, y las dificultades prácticas que de él surgen como el motivo esencial de las
preocupaciones del jurista. La enseñanza reducida al comento árido de los textos y de la
jurisprudencia puede formar practicones que apliquen la ley, mas no jurisconsultos que
sepan el derecho. Iluminado por la historia, el estudio de nuestras leyes se amplifica y se
eleva; se advierten los vínculos que las relacionan con el pasado, se descubren las causas,
se ven sus imperfecciones, y se está mejor preparado para asegurar su progreso.

El derecho romano debe ser estudiado como un modelo. Los monumentos que de él
poseemos no encierran solamente leyes, sino también y sobre todo las aplicaciones hechas
por los jurisconsultos, las cuales se distinguen por una lógica notable y por una gran fineza

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de análisis y de deducción. No podría ofrecerse, por ello, ejemplos más perfectos de
interpretación jurídica a quienes comienzan el estudio del derecho.

Esta perfección no debe sorprendernos. Los romanos tuvieron, efectivamente, una aptitud
especial para el derecho, así como los griegos la tuvieron para la filosofía. Si se agrega que
el Imperio romano abarcó en su dominación a todo el mundo civilizado, que sus
jurisconsultos tenían los orígenes más diversos, se comprende fácilmente que este derecho
es el resultado del trabajo del espíritu humano en lo que poseía de más culto. De ahí que,
uno de nuestros antiguos autores, Cristobal de Thou, haya podido llamarle con justicia la
razón escrita. En tal escuela, la inteligencia jurídica se forma y se desarrolla. El espíritu
adquiere cualidades de precisión y de claridad que facilitan singularmente el estudio de las
legislaciones modernas. EI conocimiento del derecho romano, desde otro punto de vista, es
también para este estudio, un poderoso auxiliar. En efecto, exceptuada Inglaterra, donde la
ley común deriva de las costumbres locales y donde domina el elemento feudal, del derecho
romano constituye el fondo de las principales legislaciones de Europa. De esta forma es
como el derecho alemán se ha originado de la mezcla del derecho germánico y del derecho
romano, España ha tomado sus leyes al derecho romano y al derecho canónico, e Italia
inspira casi exclusivamente su Código Civil de 1865 en las leyes romanas. Este es, pues, el
lazo que une a la nuestra con las diversas legislaciones, y en gracia, al cual posiblemente
llegue un día en que por mutuas concesiones se alcance la unidad tan deseable del derecho
internacional privado. A estas consideraciones hay que agregar otra de orden secundario,
pero que tiene también su valor. El derecho es indispensable para comprender la historia y
la literatura romanas. En Roma, más que en ninguna otra parte, los ciudadanos se hallaban
iniciados en la práctica del derecho: era ésta la consecuencia de su inclinación natural y de
su sistema de organización judicial. Por otra parte, el lenguaje de los historiadores y
literatos de Roma está profundamente impregnado de su esencia, de lo cual dan fe,
desgraciadamente, las traducciones, pues numerosos pasajes de sus obras aparecen
confusos para quienes ignoran el derecho Romano.

Noción del Derecho: Durante los primeros siglos de Roma, el derecho aparece
estrechamente ligado v, por decirlo así, subordinado a la religión; pero no por eso conserva
meros su dominio propio, y los romanos dispusieron de expresiones distintas para designar
a las instituciones que ellos consideraban como de origen divino, y a aquellas que
emanaban de los hombres. Fas es el derecho sagrado, lex divina; jus es la obra de la
humanidad, lex humana. Esta distinción termina por debilitarse, y la palabra jus se aplica
entonces a todo el derecho.

Divisiones del Derecho: El derecho se divide en dos grandes partes: el derecho público y el
derecho privado

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El Derecho Público: comprende el gobierno del estado la organización de las
magistraturas; la del culto y sacerdocio, llamada también jus sacrum; asimismo regula las
relaciones de los ciudadanos con los poderes públicos. El jus privatum tiene por objeto las
relaciones entre los particulares.

El Derecho Privado: se subdivide en derecho natural, derecho de gentes y derecho civil.


Cicerón formula por primera vez la noción del derecho natural tomándola de la filosofía de
los estoicos. Después es desarrollada por los jurisconsultos del Imperio. Para ellos es un
conjunto de principios que emanan de la voluntad divina, apropiados a la naturaleza misma
del hombre, e inmutables, porque son perfectamente conformes con la idea de lo justo.

Fuentes Del Derecho: Se impone distinguir las fuentes del derecho escrito y las del
derecho no escrito. El derecho escrito tiene los orígenes siguientes: Las leyes o decisiones
votadas por el pueblo, en los comicios, a propuesta de un magistrado senador. Se terminó
por aplicar también esta calificación a los plebiscitos. Los plebiscitos, o decisiones de la
plebe en los concilia plebes, a propuesta de un tribuno. Los senadoconsultos o decisiones
votadas por el Senado. Las constituciones imperiales que emanan de la voluntad del
emperador. Los edictos de los magistrados, es decir, las reglas de derecho que los
magistrados encargados de la justicia civil, especialmente los pretores, publicaban en sus
edictos al entrar en funciones. Las respuestas de los prudentes, o dictámenes de los
jurisconsultos. No obstante, sólo a partir del reinado de Adriano es cuando los edictos
codificados en el Edicto perpetuo y las respuestas de los prudentes, bajo ciertas
condiciones, pueden ser contados entre las fuentes del derecho escrito. El derecho no
escrito no tiene más que una fuente la costumbre.

Formación y desarrollo del Derecho Romano

Si se considera el derecho privado de los romanos desde el punto de vista de su


desenvolvimiento, desde la fundación de Roma hasta el reinado de Justiniano, distínganse
cuatro períodos:

De la fundación de Roma a la ley de las XII tablas (1 a 304 de Roma).

De la ley de las XII tablas al fin de la República (304 a 723 de Roma).

Del advenimiento del Imperio a la muerte de Alejandro Severo (723 a 988 de Roma, o 235
de la era cristiana).

De la muerte de Alejandro Severo a la muerte de Justiniano (225 a 565 de la era cristiana).

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Durante el primer período, el derecho romano está todavía en la infancia. Se compone de
costumbres antiguas de los pueblos itálicos que fundaron la nueva ciudad. En el segundo,
fijado por la ley de las XII tablas, se desarrolla gracias a la interpretación de los pontífices y
de los jurisconsultos, y toma carácter de derecho nacional. El tercer período marca su
apogeo. Felizmente extendido al contacto de las legislaciones extranjeras, coordinado y
adaptado conforme a la práctica por ingenios eminentes, alcanza, bajo los Antoninos, su
más alto grado de perfección. A partir de Diocleciano y durante todo el Bajo Imperio, se
estaciona. Los emperadores buscan la manera de poner las levas en relación con las
costumbres de una sociedad nueva, y sancionan algunas excelentes constituciones. Pero el
derecho, como ciencia, está aquejado de una verdadera decadencia, y este último período se
distingue, sobre todo, por los trabajos de codificación.
Primer periodo de la fundación de Roma a la ley de las XII tablas

Una gran obscuridad reina sobre los orígenes de Roma, admitiendo las conjeturas con que
la ciencia moderna ha sustituido los relatos legendarios de los historiadores y poetas latinos,
tres pueblos concurrieron a su formación: uno de raza latina, los ramnenses, que tenían por
jefe a Rómulo otro de raza sabina, los titienses, gobernado por Tacio y por último la raza
etrusca. los luceres, cuyo jefe lleva el título de Lúcumo, La reunión de estos tres pueblos,
agrupados en tres tribus distintas y establecidos sobre las colinas que bordean la orilla
izquierda del Tíber, bajo la autoridad de un rey, constituyó la ciudad romana.

Los patricios. Los clientes. La plebe. Cada una de las tres tribus primitivas estaba dividida
en diez curias. Cada curia comprendía un cierto número de gentes. Mientras que la curia no
es más que una división artificial, la gens parece haber sido una agregación natural,
teniendo por base el parentesco, cada gens comprendía el conjunto de personas
descendientes por la línea de varones. de un autor común. A la muerte del fundador de la
gens, sus hijos conviértanse en jefes de familias distintas más estas familias, que son ramas
diversas de un mismo tronco, conservan un distintivo de su común origen: éste es el
nombre, nomen gentilitium, llevado por todos los miembros que continúan formando parte
de la misma gens.

Junto a cada familia patricia se encuentra un cierto número de personas agrupadas, a título
de clientes, bajo la protección del jefe, que es su patrono. Es probable que los clientes
formasen parte de la gens del patrono, y que tomaran el nomen gentilitium.

En cuanto al origen de la clientela y a la manera de su desarrollo, todo se reduce a


conjeturas. Si se tiene en cuenta el número considerable de clientes agregados a ciertas
gentes, hay que admitir que diversas causas han contribuido a formar esta parte de la
población romana.

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Los testimonios de los antiguos autores coinciden en comprobar que durante los primeros
tiempos que siguieron a la fundación de Roma, la población no comprendía más que
patricios y clientes, más bien pronto aparece otra clase de personas, los plebeyos o la plebe,
plebes libres de todo lazo con los patricios, ocupan en la ciudad un rango inferior. No tienen
participación en el gobierno; les está prohibido el acceso a las funciones públicas, y no
pueden contraer matrimonio legítimo con los patricios.

¿Cómo se formó la plebe? Esta es una incógnita difícil de despejar. Se puede admitir que
estuviera compuesta en un principio de clientes que llegaron a hacerse independientes, por
ejemplo, al extinguirse la gens de su patrono. Por otro lado, a medida que Roma extendía
sus conquistas, los extranjeros llevados a la ciudad eran demasiado numerosos para no
engrosar a la clientela. Alguna vez las gentes de noble origen fueron incorporadas al
patriciado. Pero los vencidos de condición inferior aumentaron poco a poco la
muchedumbre de plebeyos. Las reclamaciones de esta multitud cada vez más numerosa, no
tardaron en crear un serio peligro para el estado, y durante siglos, la historia interior de la
ciudad se resume en la lucha de patricios y plebeyos, quienes se esfuerzan en conquistar la
igualdad, tanto en el orden público como en el orden privado.

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DERECHO SUCESORAL GERMÁNICO

En principio, el derecho sucesoral es la rama del derecho que utilizamos para reglar la
sucesión de los bienes, derechos y obligaciones de una persona después de su fallecimiento.
Esto se hace mediante las normas sucesorias, las cuales establecen reglas y procedimientos
para determinar quién o quiénes serán los herederos legítimos y cómo se repartirá la masa
sucesoral formada por el fallecido. Estas disposiciones irán variando, dependiendo de la
legislación de cada país.

Antes de adentrarnos a lo que se conoce como derecho sucesoral germánico, es preciso


mencionar su origen, pues éste nace, o, mejor dicho, es una vertiente de lo que conocemos
como derecho sucesoral romano, también conocido como derecho sucesorio romano, el
cual se basaba en las leyes y principios establecidos en el antiguo sistema legal de Roma. El
cual a lo largo del tiempo ha sufrido diversas transformaciones y evoluciones.
El Testamento Romano

Como una manifestación más del principio de libertad que informa el Derecho Romano,
surge la libertad testamentaria, en cuya virtud el paterfamilias puede ordenar la sucesión
hereditaria y ejercer debidamente la administración que, por su oficio, corresponde al jefe
de la familia romana. El hecho de que, a través de este instrumento jurídico cual es el
testamento se pudiera ordenar todo lo relacionado con la sucesión (latísima potestas) y
alterar el orden sucesorio legal, explica en gran medida el éxito con el que contó en la
práctica de los romanos, hasta tal punto que todo buen paterfamilias debía hacer
testamento, lo que, añadido al tratamiento favorable que le confirió la jurisprudencia, al
permitir al testador una amplia libertad en la ordenación de su sucesión hereditaria,
justificará la implantación de este acto jurídico como uno de los más arraigados en la vida
de los ciudadanos romanos. La Ley de las XII Tablas consagra claramente el principio de
libertad testamentaria, que casi alcanzará un carácter absoluto

En efecto, el ciudadano romano siente la necesidad de organizar su propia sucesión y evitar


con ello la aplicación de la sucesión legal o intestada, considerada una situación
excepcional y no deseada frente a la sucesión testamentaria: así es, otorgar el testamento

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con prontitud es tan obligatorio para un romano meticuloso y diligente como contar con un
ordenado régimen de contabilidad. Una prueba que ratifica lo afirmado es la creación de la
figura de la sustitución hereditaria (vulgar, pupilar o cuasi pupilar) , en ese afán de eludir a
toda costa la apertura de la sucesión legal o intestada. Así pues, el testamento se erige en un
acto jurídico netamente inoculado en la vida cotidiana de los romanos que, por su carácter
solemne, exige de la asesoría técnica de los juristas para su correcta redacción, lo cual
permitirá a estos ejercer un evidente control sobre la sucesión testamentaria en Roma. Ya
bien avanzada la época republicana, en una clara manifestación de consolidación del
principio de libertad testamentaria, el testador puede instituir heredero a cualquier persona
dotada de la testamenti factio pasiva, así como desheredar a los herederos sui.
Precisamente por ello, la jurisprudencia de la época republicana va a incentivar la libertad
del testador al convertir el testamento en un acto jurídico complejo, en el cual no sólo se
incluye la ineludible institución de heredero, sino que también tienen acogida instrumentos
sucesorios tales como las sustituciones hereditarias, los legados, los fideicomisos, el
nombramiento de tutor, e, incluso, la liberación o manumisión de esclavos. A todo lo
afirmado se ha de sumar el impulso que la misma jurisprudencia republicana concedió en el
seno del testamento a las obligaciones a favor de terceros y a cargo de los herederos, así
como también al establecimiento de disposiciones patrimoniales sujetas a condición.
La Influencia de los Sistemas Romano y Germánico en la Regulación del Derecho
Sucesorio.

Sabido es que en la regulación de nuestro Derecho sucesorio ha habido una influencia de


dos sistemas claramente diferenciados; a saber, el romano de la successio, en virtud del cual
el heredero se subroga en la misma posición jurídica que en vida tenía el causante
asumiendo las deudas como propias y respondiendo de ellas ilimitadamente con su propio
patrimonio, y el germánico de la adquisitio per universitatem, según el cual, el sucesor no
asume las deudas del difunto, pero le afectan; en este sistema las obligaciones no forman
parte de la herencia sino que son una mera detracción del activo.
Toda adquisición a título universal presupone dos requisitos. En primer lugar, es necesario
que la persona, en cuyos bienes se sucede, se haya incapacitado jurídicamente para
conservar ella misma dichos bienes. En segundo lugar se requiere un acontecimiento en
virtud del cual otra persona sea llamada por la ley a representar jurídicamente aquélla y a
recoger el patrimonio vacante como sucesor jurídico de la misma (per universitatem
sucessor).

Casos de Sucesión Universal en el Derecho Romano Antiguo

En el derecho antiguo eran muchos los casos de sucesión universal. Así, cuando alguno
sufría la máxima capitis deminutio, y por este motivo quedaba incapaz de todo derecho, su

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patrimonio pasaba a título universal a la persona que adquiría sobre él la potestad de dueño.
Si la máxima capitis diminutivo era consecuencia de una pena capital, los bienes del
condenado se transmitían, en virtud de la confiscación, al Estado. La confiscación tenía
lugar también en ciertos casos de media capitas diminutivo, es decir, cuando éste era la
consecuencia de una pena capital. Aun la mínima capitas diminutivo podía dar lugar a una
sucesión universal. En efecto, cuando una persona sui iuris se hacía alieni iuris, por ejemplo,
por arrogación o por convenio in manum, todo su patrimonio pasaba a título universal a
poder del que adquiría el ius sobre la misma. La sucesión universal tenía también lugar en
el caso de la bonorum venditio hecha por medio del magister bonorum. El caso más
importante de sucesión universal es el de la herencia.
Sucesión Contra Testamento

Como ya hemos podido comprobar, la absoluta libertad de testar con que contaba el
paterfamilias va a ser progresivamente objeto de limitaciones, puesto que no va a poder
omitir a los herederos sui en su testamento, ya sea para instituirlos herederos o para
desheredarlos (sucesión legítima formal); y, además de este aspecto meramente formal,
deberá dejar a determinadas personas una parte de sus bienes, afectando al contenido de su
testamento (sucesión legítima real). Por tanto, comienza a aparecer un tercer género de
sucesión en la que el testador ha de destinar una parte de sus bienes a una serie de personas
determinadas; un sistema intermedio entre la libertad absoluta de testar y la fijada o
delimitada exclusivamente por la ley, por lo que también se le ha conocido con la
denominación de sucesión necesaria, pues el destino de una parte de los bienes lo establece
la ley, siendo sus beneficiarios reputados como herederos forzosos. Cuando una persona
dispone por testamento de sus bienes, ciertas personas guardan una preferencia sobre una
porción de aquéllos, con lo que el testador deberá respetar tal recorte a su libertad de testar.
Evidentemente, podrá desheredar a sus hijos varones, pero cuando menos, han de ser
mencionados nominalmente en el testamento en que lo haga.

En el Derecho civil antiguo, sólo se podía instituir heredero a un extraño si no había


heredes sui; de existir heredes sui, había que contar con ellos, bien para dejarles una
porción cualquiera, bien para desheredarles, sin precisar justificación, pero sí
mencionándolos nominal e individualmente. Aun así, tanto la jurisprudencia como la
legislación tienden a morigerar las consecuencias jurídicas de la preterición respecto del
testamento: en efecto, sólo es nulo el testamento en el caso de omisión de un hijo varón y,
en los demás supuestos de heredes sui, procedía la rectificación del testamento para
permitir la participación del preterido en su cuota en concurrencia con los instituidos; si son
preteridos respecto de un heredero extraño, reciben la mitad de la herencia; en caso de ser
preterido un hijo póstumo de sexo masculino, debía ser instituido o desheredado
nominativamente, y si el preterido era de sexo femenino podía ser instituido o desheredado
nominativa o colectivamente, si bien en este caso se le solía dejar algún legado para que se
considerara que no fue preterido por olvido. Es decir, como regla general se observa una

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tendencia a respetar la validez y eficacia de las disposiciones del testador siempre que se
cumplieran los requisitos formales.

DERECHO FRANCÉS

Código Civil De Francia


El código civil Francés, conocido como el código Napoleónico o código de Napoleón, es
uno de las más conocidos del mundo. Fue aprobado por la ley del 21 de marzo del 1804 y
se encuentra todavía en vigor, aunque con numerosas e importantes reformas, su
elaboración fue encargada a una comisión creada para recopilar la tradición jurídico-
francesa, dando como resultado la promulgación del CODE CIVIL DES FRANCAIS el 21
de marzo de 1804, durante el gobierno de Napoleón Bonaparte.
¿Cuándo Surge El Derecho Francés?
El 26 de Agosto de 1789 la Asamblea Nacional Constituyente Francesa aprobó la
declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, convirtiéndose en un legado
fundamental de la revolución francesa; misma que tiene un valor universal y constituyo la
base de la declaración de las naciones unidas en 1948.

¿Qué Dice El Código Civil Francés?


El código civil consagro la desaparición de clase o estirpe familiar, con la figura del porte
familiar, patrimonio y reputación que debía asistencia y protección incluso venganza, dote
y establecimiento a sus miembros; al matrimonio está permitido o todos, la repartición
igualitaria es de rigor.

¿Qué Significa El Código Napoleónico?


El código civil napoleónico consagro el principio de inferioridad de la mujer. Tan solo se
conservaron algunos de los cambios realizados durante la revolución; idéntca mayoría de
edad para los dos sexos (21 años), respeto de los derechos sucesorios por las mujeres.

¿Código Civil Francés?


Conocido como el código Napoleónico o código de Napoleón, es uno de los más conocido
códigos civiles del mundo. Fue aprobado por la ley del 21 de marzo del 1804 y se encuentra
todavía en vigor, aunque con numerosas e importantes reformas. Su elaboración fue
encargada a una comisión creada para recopilar la tradición jurídica francesa, dando como
resultado la promulgación del code civil des francais el 21 de marzo de 1804, durante el
gobierno de Napoleón Bonaparte.

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¿Cómo se Divide el Código Civil Francés?
A lo largo del 2281 Artículos, distribuidos en tres libros (de las personas) de los bienes y
diferentes modificaciones de la propiedad y de los diferentes mudo de adquirir el dominio.

¿Que era El Código Civil para Francia en 1804 y cuál era su objetivo?
El código civil napoleónico consagro el principio de inferioridad de la mujer. Tan solo se
conservaron algunas de los cambios realizados durante la revolución: idéntico mayoría de
edad para los dos sexos (21 años) respeto de los derechos sucesorios para las mujeres.

El Derecho Francés se divide en tres:

Derecho Antiguo.
Derecho Intermedio.
Derecho Moderno.

¿Que fue el Derecho Francés?


El derecho francés es considerado a menudo como un sistema o modelo ejemplar cuya
influencia ha sobrepasado el territorio de Francia, se le clasifica en como uno de los
principales sistemas jurídicos a nivel mundial a la par del derecho romano. El derecho
alemán, el derecho common Law anglosajo, entre otros.

¿Quién creo el Código Civil Francés?


La comisión encargada de la redacción del código estivo compuesta por Tronchet,
presidente de la corte de casación, Molleville, juez de la misma corte; Jean Portulis, alto
oficial administrativo y Bigot de Preomenco, antiguo miembro del parlamento de parís.

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El Derecho revolucionario

Es un derecho reconocido a los pueblos frente a gobernantes de origen ilegítimo, o que teniendo
origen legítimo han devenido en ilegítimos durante su ejercicio, que autoriza la desobediencia civil
o familiar y el uso de la fuerza con el fin de derrocarlos y reemplazarlos por gobiernos que posean
legitimidad. En otro sentido, se puede considerar que es el deber del pueblo de una nación a
deponer un gobierno que actúe en contra del interés común y/o que atente contra la seguridad del
pueblo sin ninguna razón.
El derecho a la revolución es la politización auto normativa de las necesidades de vida de los
pueblos, su satisfacción y la reversión de la insatisfacción, mediante la sanción coactiva de la fuerza
física de la comunidad. El derecho a la revolución es considerado como una responsabilidad moral
histórica. Tiene por contenido la estructura de las necesidades materiales que permiten la
producción y reproducción de la vida de los pueblos. El derecho a la revolución es el contenido
jurídico del proyecto de la revolución política de los pueblos.
En la Filosofía política, el derecho de rebelión, derecho de revolución o derecho de resistencia a la
opresión es un derecho reconocido a los pueblos frente a gobernantes de origen ilegítimo, o que
teniendo origen legítimo han devenido en ilegítimos durante su ejercicio, que autoriza la
desobediencia civil o familiar.
El derecho a la revolución es el primer derecho fundamental realmente histórico concreto. Es
conocido como Madre principal de todos los derechos y del sistema jurídico. Así lo reconocía el
famoso Filosofo británico Friedrich. Engels, en la Introducción a la Lucha de Clases en Francia.
Una institución fundada que todavía tiene mucho por dar de sí. El derecho a la revolución puede ser
definido como la acción personal y colectiva subversiva del estado de insatisfacción del sistema de
necesidades/capacidades, positivadas o no como derechos, y la consiguiente satisfacción y
florecimiento de estas para la vida de los pueblos y la naturaleza.

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Conclusión

En conclusión, puede apreciarse fácilmente en el trabajo de investigación jurídica anterior, el


Derecho Sucesoral en su parte sustancial y procesal es bastante amplio, interesante, importante y
complejo. Goza de importantes instituciones jurídicas, muchos beneficios, limitaciones y sanciones
economías y procesales como de prescripciones, declaratoria de nulidades, invalidez e inexistencias
de ciertos negocios jurídicos que no cumplan con los requisitos formales exigidos en la ley.

Las leyes de sucesión evolucionaron a lo largo de la sociedad y es lo que hoy vemos


plasmado en nuestro código civil. La evolución de leyes sucesorales refleja cambios
socioeconómicos hacia una mayor igualdad. Sabemos que el origen del derecho sucesoral
es muy antiguo, podemos decir desde la creación del hombre ya que cuando el dueño del
patrimonio se convertía en de cujus, esto creabas consecuencia jurídica sociales y
familiares.

El derecho germánico se caracterizaba por su enfoque en la justicia restaurativa, la


resolución de disputas a través de la compensación material o mediante la aplicación de un
sistema de multas. Además, se daba gran importancia a la idea de la comunidad y la
responsabilidad colectiva, donde los miembros de la tribu o clan tenían la obligación de
apoyar y proteger a sus miembros. También se establecían normas y reglas sobre la
propiedad, la herencia y las relaciones familiares, que buscaban mantener la estabilidad y el
equilibrio en la sociedad germánica.

El derecho cantiguo derecho francés), se basaba en una combinación de fuentes jurídicas


que incluían las costumbres locales, las leyes emitidas por los reyes y los decretos y
decisiones judiciales. El sistema legal se fundamentaba en la idea de la soberanía real y la
autoridad del monarca, quien tenía la potestad de establecer y promulgar leyes. El Corpus
Juris Civilis fue una compilación de leyes romanas, tuvo una gran influencia en el
desarrollo del derecho francés, especialmente en el ámbito del derecho privado.

Al adaptarse a los cambios sociales y reconocer la diversidad de las estructuras familiares,


las leyes modernas de sucesión se esfuerzan por crear una sociedad más justa y armónica, al
tiempo que brindan a las personas la libertad de moldear su legado según sus propios de
deseos y valores.

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Bibliografía

 Eugene Petit, Tratado Elemental De Derecho Romano, edición 1993.


 Felipe Serafini Derecho Romano, versión española de la 6ta edición italiana.
 Hermanos Mazeaud, Derecho Civil, parte IV-Vol. III.
 Lino, E. (1991). Manual de Derecho Procesal civil. Buenos Aires: Ed. Serrano.
 Mazeud, H. L. (1974). Lecciones de Derecho Civil (Vol. III).
 Buenos Aires, Argentina: Ediciones Jurídicas Europa-América.
 Rafael, C. (2009). Derecho sucesorales y jurisdicción inmobiliaria (4ta ed.). Moca,
Republica Dominicana

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