EDUCADOR SOCIAL DIPUTACION ALICANTE
VERSIÓN
w2003gp
[Nombre de la compañía]
Tema 1. La Constitución Española de 1978. Estructura y Principios
Fundamentales, Derechos y Deberes: Garantía y Suspensión. Principios
[Fecha]
rectores de la política social y económica. La Corona. La reforma
constitucional. 1
SISTEMÁTICA Y ESTRUCTURA
ESTRUCTURA
La estructura de la Constitución española de 1978, consta de 169
artículos. Su estructura esquemática es la siguiente:
SANCION REAL
Preámbulo ( sin fuerza jurídica) Título Preliminar
10 Títulos
4 Disposiciones Adicionales
9 Disposiciones Transitorias
1 Disposición Derogatoria
1 Disposición Final
La doctrina jurídica, establece que esa estructura se ha ido consolidando
en los textos constitucionales democrático- liberales, en los siguientes
bloques:
- Preámbulo
- Parte Dogmática: incluye el Título Preliminar, el Título
Primero y la declaración de los valores primarios del Estado y de los
derechos y libertades.
- Parte Orgánica: abarca los Títulos del II al IX, dedicándolos a la
organización de los poderes del Estado y la parte reformista del
Título X, aunque hemos de advertir, que una parte de la doctrina
considera que este último forma parte independiente de las demás
El contenido y estructura de cada uno de ellos, es el siguiente:
- Preámbulo: es la única parte de la Constitución que no tiene fuerza
jurídica.
- Título Preliminar- Art. 1 al 9
- Título I- De los derechos y deberes fundamentales- Art. 10 a 55
- Título II- De la Corona- Art. 56 a 65
- Título III- De las Cortes Generales- Art. 66 a 96
- Título IV- Del Gobierno y de la Administración. Art. 97 a 107
- Título V- De las relaciones entre el Gobierno y las Cortes Generales-
Art. 108 a 116
- Título VI- Del Poder Judicial- Art. 117 a 127
- Título VII- Economía y Hacienda- Art. 128 a 136
- Título VIII- De la Organización Territorial del Estado- Art-
137 a 158
- Título IX- Del Tribunal Constitucional- Art. 159 a 165
- Título X- De la Reforma Constitucional- Art. 166 a 169
- 4 Disposiciones Adicionales
- 9 Disposiciones Transitorias
- 1 Disposición Derogatoria
- 1 Disposición Final
Principios Fundamentales.
Se recogen en el Título Preliminar, artículos 1 al 9. Su contenido lo
analizamos a continuación.
ESTADO SOCIAL, DEMOCRÁTICO Y DE DERECHO
Contenido en el artículo 1. 1.. Según este artículo España se constituye
en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como
valores superiores de su ordenamiento jurídico, la libertad, la justicia, la
igualdad y el pluralismo político.
Estado Social se define como aquel que garantiza a sus ciudadanos el
ejercicio real de los derechos sociales, prestándole protección en
determinados ámbitos como la vivienda, la enseñanza o la sanidad.
Estado Democrático se define como aquel en el que el pueblo,
depositario de la soberanía nacional, elige a sus representantes.
Estado de Derecho se define como aquel que garantiza la supremacía
del Derecho sobre los poderes públicos y los ciudadanos.
SOBERANÍA POPULAR.
Contenido en el artículo 1.2. estableciendo que la soberanía nacional
reside en el pueblo español.
MONARQUÍA PARLAMENTARIA.
Contenido en el artículo 1.3. estableciendo que la forma política del
Estado español es la Monarquía Parlamentaria. El significado último de
este principio se traduce en que nuestra Jefatura de Estado es
hereditaria ( monarquía) y en que se atribuye un poder preferente a las
Cortes Generales como representantes del pueblo español, además de
añadir a la Monarquía un matiz: el Rey reina, pero no gobierna.
UNIDAD, AUTONOMÍA Y SOLIDARIDAD TERRITORIAL.
Estos tres principios se contienen en el artículo 2 en los siguientes
términos:
“La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación
española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce
y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones
que la integran y la solidaridad entre todas ellas”.
OFICIALIDAD DEL CASTELLANO Y DEL RESTO DE LENGUAS ESPAÑOLAS
Recogido en el artículo 3 de la Constitución, en los términos siguientes:
1. El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los
españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.
2. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las
respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.
3. La riqueza de las distintas modalidades lingüisticas de España es un
patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.
OFICIALIDAD DE LA BANDERA Y DE LAS BANDERAS AUTONÓMICAS.
Recogido en el artículo 4 de nuestro Texto Constitucional, en los
términos siguientes:
1. La bandera de España está formada por tres franjas horizontales, roja,
amarilla y roja, siendo la amarilla de doble anchura que cada una de las
rojas.
2. Los Estatutos podrán reconocer banderas y enseñas propias de las
Comunidades Autónomas. Estas se utilizarán junto a la bandera de
España en sus edificios públicos y en sus actos oficiales.
CAPITALIDAD DEL ESTADO.
Establecida en el artículo 5 de nuestra Constitución ( hacemos notar que
es éste el artículo más corto de todo nuestro Texto Constitucional), en
los siguientes términos:
“La capital del Estado es la Villa de Madrid”.
RECONOCIMIENTO DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS.
En el artículo 6 de nuestra Constitución se indican las funciones de los
partidos políticos, que son las siguientes:
1- Expresan el pluralismo político
2- Concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular
3- Son instrumento fundamental para la participación política
Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a
la Constitución y a la ley.
Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.
RECONOCIMIENTO DE LAS ORGANIZACIONES EMPRESARIALES Y DE LOS
SINDICATOS.
Las fuerzas sociales se reconocen en el artículo 7 de nuestra
Constitución.
Su función, es la contribución a la defensa y promoción de los intereses
económicos y sociales que les son propios.
Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a
la Constitución y a la ley.
Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.
FUERZAS ARMADAS.
Aparecen reguladas en el artículo 8 de nuestra Constitución.
Están constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del
Aire.
Sus funciones son:
1- Garantizar la soberanía e independencia de España
2- Defender su integridad territorial
3- Defender el ordenamiento constitucional
Una ley orgánica regulará las bases de la organización militar conforme
a los principios de la Constitución.
OTROS PRINCIPIOS
Se recogen en el artículo 9 de la Constitución.
- Principio de legalidad: artículo 9.1. Los ciudadanos y los poderes
públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento
jurídico.
- Corresponde a los poderes públicos:
1- Promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del
individuo y de los grupos en que se integran sean reales y efectivas
2- Remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud
3- Facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política,
económica, cultural y social
- Principio de jerarquía normativa: las normas de rango interior
no pueden vulnerar lo establecido en una norma de carácter superior so
pena de nulidad.
- Principio de publicidad de las normas: las normas deben ser
publicadas en un Diario Oficial para que puedan ser exigibles.
- Principio de irretroactividad de las disposiciones sancionadoras
no favorables o restrictivas de derechos individuales: solamente pueden
ser retroactivas las normas favorables.
- Principio de seguridad jurídica: se traduce en las garantías
que posee el ciudadano frente al ordenamiento jurídico.
- Principio de responsabilidad de los poderes públicos: los poderes
públicos son responsables de las actuaciones que realicen
Derechos y Deberes: Garantía y Suspensión. Principios rectores de la
política social y económica.
Artículo 10. 1. La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la
personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social. 2. Las
normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretarán de
conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas
materias ratificados por España.
DE LOS ESPAÑOLES Y LOS EXTRANJEROS.
Contenidos en el Capítulo I del Título I de la Constitución, artículos
11 al 13 ambos incluidos. Es de uno de los dos títulos afectado por una
reforma constitucional, en el año 1992; en concreto la reforma afectó
al artículo 13 que veremos posteriormente.
NACIONALIDAD ESPAÑOLA. Artículo 11.
La nacionalidad española se adquiere, se conserva y se pierde de
acuerdo con lo establecido por la ley.
Ningún español de origen podrá ser privado de su nacionalidad.
El Estado podrá concertar tratados de doble nacionalidad con los países
iberoamericanos o con aquellos que hayan tenido o tengan una
particular vinculación con España. En estos mismos países, aun cuando
no reconozcan a sus ciudadanos un derecho recíproco, podrán
naturalizarse los españoles sin perder su nacionalidad de origen.
MAYORÍA DE EDAD. Artículo 12.
Los españoles son mayores de edad a los dieciocho años.
DE LAS LIBERTADES QUE GOZARÁN EN ESPAÑA LOS EXTRANJEROS.
Artículo 13.
DERECHO DE SUFRAGIO.
Como indicábamos, es uno de los dos artículos que ha sido objeto de
una reforma constitucional. En particular, la reforma se produjo
como consecuencia de la ratificación por España del Tratado de
Maastricht. En concreto, la reforma se produjo el día 27 de agosto de
1992, consistiendo en la introducción de las palabras “y pasivo” en el
apartado 2 de este artículo 13.
Indica el artículo 13 que los extranjeros gozarán en España de las
libertades públicas que garantiza el Título I en los términos que
establezcan los tratados y la ley.
Solamente los españoles serán titulares de los derechos reconocidos en
el artículo 23, relativo al derecho de participación en los asuntos
públicos, salvo lo que, atendiendo a criterios de reciprocidad, pueda
establecerse por tratado o ley para el derecho de sufragio activo la
extradición los delitos políticos, no considerándose como tales los en las
elecciones municipales.
La extradición sólo se concederá en cumplimiento de un tratado o de la
ley, atendiendo al principio de reciprocidad. Quedan excluidos de actos
de terrorismo. ORDEN DE DETENCION Y ENTREGA.
La ley establecerá los términos en que los ciudadanos de otros países y
los apátridas podrán gozar del derecho de asilo en España.
DERECHOS Y LIBERTADES.
DERECHO IGUALDAD
El estudio del Capítulo II se abre con el artículo 14, relativo al
reconocimiento del Derecho a la igualdad jurídica de los españoles.
Efectivamente, el art. 14 de nuestra Constitución declara
solemnemente que “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda
prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo,
religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o
social”. La igualdad de las personas es una manifestación de su propia
dignidad y es uno de los valores superiores de nuestro ordenamiento
jurídico.
El art. 14 encierra un doble sentido, de una parte, una declaración
general de igualdad ante la Ley y, de otra, una prohibición expresa de
discriminación alguna por razón de ciertas circunstancias.
DERECHOS FUNDAMENTALES Y LIBERTADES PÚBLICAS.
Los Derechos Fundamentales y las Libertades Públicas se organizan en
torno a la Sección 1ª del Capítulo II del Título I de la Constitución,
abarcando los artículos del 15 al 29 ambos incluidos.
Derecho a la vida. Art. 15
Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que,
en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos
inhumanos o degradantes. Queda abolida la pena de muerte, salvo lo
que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra.
Libertad ideológica y religiosa. Art. 16
Este artículo establece la garantía de la libertad ideológica, religiosa y de
culto de los individuos y las comunidades. El límite en sus
manifestaciones, es solo el necesario para el mantenimiento del orden
público protegido por la ley.
En cuanto a las repercusiones sobre el individuo indica que “Nadie podrá
ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias”.
Las repercusiones estatales se manifiestan en la afirmación de que
“ninguna confesión tendrá carácter estatal”, por tanto, España es un
Estado aconfesional.
No obstante, termina diciendo este artículo que “los poderes
públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad
española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con
la Iglesia Católica y las demás confesiones”.
El desarrollo de este derecho se contiene en la Ley Orgánica 7/1980, de
5 de julio, de Libertad Religiosa.
Derecho a la libertad y a la seguridad. Art. 17
Toda persona tiene derecho a la libertad y a la seguridad. Nadie puede
ser privado de su libertad, sino con la observancia de lo establecido en
este artículo y en los casos y en la forma previstos en la ley.
a) Detención preventiva
La detención preventiva no podrá durar más del tiempo estrictamente
necesario para la realización de las averiguaciones tendentes al
esclarecimiento de los hechos, y, en todo caso, en el plazo máximo de
setenta y dos horas, el detenido deberá ser puesto en libertad o a
disposición de la autoridad judicial.
El art. 55.2 CE prevé que: “Una ley Orgánica podrá determinar la forma
y los casos en los que, de forma individual y con la necesaria
intervención judicial y el adecuado control parlamentario, los derechos
LECrim. hasta 5 días, la detención. Incomunicación.
reconocidos en (el art. 17.2) pueden ser suspendidos para personas
determinadas, en relación con las investigaciones correspondientes a la
actuación de bandas armadas o elementos terroristas.
b) Derechos del detenido
Toda persona detenida debe ser informada de forma inmediata, y de
modo que le sea comprensible, de sus derechos y de las razones de su
detención, no pudiendo ser obligada a declarar. Se garantiza la
asistencia de abogado al detenido en las diligencias policiales y
judiciales, en los términos que la ley establezca.
c) Habeas Corpus
La ley regulará un procedimiento de «habeas corpus» para producir la
inmediata puesta a disposición judicial de toda persona
detenida ilegalmente. Asimismo por ley se determinará el plazo máximo
de duración de la prisión provisional. detenida legalmente también.
El desarrollo de esta garantía se contiene en la Ley Orgánica
6/1984, de 24 de mayo, de Habeas Corpus, considera personas
ilegalmente detenidas:
• Las que lo fueran sin que concurran los supuestos legales, o sin
haberse cumplido las formalidades prevenidas y requisitos exigidos
por las leyes
• Las que estén ilícitamente internadas en cualquier establecimiento
o lugar
• Las que lo estuviesen por plazo superior al señalado en las leyes,
si transcurrido el mismo, no fueran puestas en libertad o entregadas al
Juez
• Las privadas de libertad a las que no se respetan los derechos
que la Constitución o las leyes procesales les garantizan.
El procedimiento de habeas corpus no es propiamente un derecho
fundamental, sino una garantía institucional derivada de la tutela
judicial efectiva que tan sólo busca esclarecer la legalidad de la
detención.
Derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.
Art. 18.
El artículo 18 garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal
y familiar y a la propia imagen.
Establece asimismo la inviolabilidad del domicilio, blindando este
extremo al indicar que las entradas o registros en domicilios solo podrá
hacerse por:
• Consentimiento del titular Morador.
• Resolución judicial
• Flagrante delito.
De otro lado, se garantiza el secreto de las comunicaciones y, en
especial, de las postales, telegráficas y telefónicas, salvo resolución
judicial.
La ley limitará el uso de la informática para garantizar el honor y la
intimidad personal y familiar de los ciudadanos y el pleno ejercicio de
sus derechos.
El desarrollo de estos derechos se contiene en la Ley Orgánica.
1/1982, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la
intimidad personal y familiar y a la propia imagen
Libertad de circulación y residencia. Art. 19
Los españoles tienen derecho a elegir libremente su residencia y a
circular por el territorio nacional.
Asimismo tienen derecho a entrar y salir libremente de España en los
términos que la ley establezca. Este derecho no podrá ser limitado por
motivos políticos o ideológicos.
Libertad de expresión. Art. 20
En el artículo 20 de la Constitución, se reconocen y protegen los
derechos:
• A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones
mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.
• A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.
• A la libertad de cátedra.
• A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier
medio de difusión.
Asimismo, este artículo establece que:
1º- La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto
profesional en el ejercicio de estas libertades. codigo penal Lecrim
2º- El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún
tipo de censura previa.
3º- La ley regulará la organización y el control parlamentario de los
medios de comunicación social dependientes del Estado o de
cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los
grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la
sociedad y de las diversas lenguas de España.
4º- Sólo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y
otros medios de información en virtud de resolución judicial.
Estas libertades tienen su límite en:
- El respeto a los derechos reconocidos en el Título I
- En los preceptos de las leyes que lo desarrollen
- Especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia
imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.
Derecho de reunión. Art. 21
Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. El ejercicio de
este derecho no necesitará autorización previa.
En los casos de reuniones en lugares de tránsito público y
manifestaciones se dará comunicación previa a la autoridad, que sólo
podrá prohibirlas cuando existan razones fundadas de alteración del
orden público, con peligro para personas o bienes.
Esta comunicación ha de ser escrita, cursada por los
organizadores de aquéllas, y efectuada con una antelación de diez días
naturales, plazo este recortable a veinticuatro horas por motivos de
urgencia. En el escrito de comunicación se harán constar, entre otros
SUBDELEGADO DEL GOBIERNO, DELEGADO DEL GOBIERNO.
extremos, el objeto de la manifestación y el itinerario proyectado,
cuando se prevea la circulación por las vías públicas.
Derecho de asociación. Art. 22.
En el artículo 22 se reconoce el derecho de asociación.
Se califican como asociaciones ilegales a aquellas asociaciones que
persigan fines o utilicen medios tipificados como delito.
En cuanto a los requisitos de constitución, solo es exigible la inscripción
en un registro a los solos efectos de publicidad.
SUBDELEGACION DEL GOBIERNO
En cuanto a su disolución o suspensión en sus actividades sólo puede
realizarse en virtud de resolución judicial motivada.
Por último este artículo prohíbe las asociaciones secretas y las de
carácter paramilitar.
Derecho de participación en los asuntos públicos. Art. 23. TRATADO MAASTRICH
1992
Los ciudadanos tienen el derecho a participar en los asuntos públicos,
directamente o por medio de representantes, libremente elegidos en
elecciones periódicas por sufragio universal. SOLO ESPAÑOLES FUNCIONES
INTERES NACIONAL
Asimismo, tienen derecho a acceder en condiciones de igualdad a las
funciones y cargos públicos, con los requisitos que señalen las leyes.
Derecho a la tutela judicial efectiva. Art. 24.
El art. 24 establece los derechos del individuo en relación con los
Juzgados y Tribunales. Como primera afirmación se indica que “todas las
personas tienen derecho a obtener la tutela efectiva de los jueces y
tribunales en el ejercicio de sus derechos e intereses legítimos, sin que,
en ningún caso, pueda producirse indefensión”.
Asimismo, todos tienen derecho a:
- El Juez ordinario predeterminado por la ley JUZGADO GUARDIA
- A la defensa y a la asistencia de letrado
- A ser informados de la acusación formulada contra ellos
- A un proceso público sin dilaciones indebidas y con todas las
garantías
- A utilizar los medios de prueba pertinentes para su defensa
- A no declarar contra sí mismo
- A no confesarse culpables
- A la presunción de inocencia.
La ley regulará los casos en que, por razón de parentesco o de secreto
profesional, no se estará obligado a declarar sobre hechos
presuntamente delictivos.
Principio de legalidad penal. Derechos del penado. Art. 25.
El principio de legalidad penal se manifiesta en el apartado 1º del
artículo 25 al indicar que “nadie puede ser condenado o sancionado por
acciones u omisiones que en el momento de producirse no constituyan
delito, falta o infracción administrativa, según la legislación vigente en
aquel momento”.
DELITOS INFORMATICOS ANTIGUOS
En relación con los derechos de los penados se indica que:
- Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán
orientadas hacia la reeducación y reinserción social y no podrán
consistir en trabajos forzados.
- Gozarán de los derechos fundamentales de este Capítulo a
excepción de los que se vean expresamente limitados por el contenido
del fallo condenatorio, el sentido de la pena y la ley penitenciaria.
En todo caso, tendrán derecho a:
- Un trabajo remunerado
- Los beneficios correspondientes de la Seguridad Social
- El acceso a la cultura
- El desarrollo integral de su personalidad.
Por último se indica que la Administración civil no podrá imponer
sanciones que, directa o subsidiariamente, impliquen privación de
libertad, ya que las penas privativas solo pueden venir impuestas en
virtud de resolución judicial.
Prohibición de los Tribunales de Honor. Art. 26.
En el artículo 26 se prohíben los Tribunales de Honor en el ámbito de la
Administración civil y de las organizaciones profesionales.
Derecho a la educación. Art. 27.
Se establece en el artículo 27 de la Constitución que “todos tienen el
derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza”.
Asimismo se declara que la enseñanza básica es obligatoria y gratuita.
En consonancia con esta declaración, los poderes públicos garantizan el
derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación
religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones y el
derecho de todos a la educación, mediante una programación general
de la enseñanza, con participación efectiva de todos los sectores
afectados y la creación de centros docentes.
En la misma línea se atribuye a los poderes públicos la inspección y
homologación del sistema educativo para garantizar el cumplimiento de
las leyes y la obligación de ayuda a los centros docentes que reúnan
los requisitos que la ley establezca.
Se reconoce asimismo, a las personas físicas y jurídicas la libertad de
creación de centros docentes, dentro del respeto a los principios
constitucionales.
Se reconoce, por último, la autonomía de las Universidades, en los
términos que la ley establezca.
Derecho de sindicación y derecho de huelga. Art. 28.
La primera declaración de este artículo es “todos tienen derecho a
sindicarse libremente”
Sin embargo indica también que la Ley podrá limitar o exceptuar el
ejercicio de este derecho a las Fuerzas o Institutos armados o a los
demás Cuerpos sometidos a disciplina militar y regulará las
peculiaridades de su ejercicio para los funcionarios públicos.
La libertad sindical comprende:
- El derecho a fundar sindicatos
- A afiliarse al de su elección
sINDICARSE, NO GUARDIA CIVIL NO EJERCITO
CON CIERTAS RESERVAS POLICIA NACIONAL. SOLO SINDICATOS PROPIOS.
- El derecho de los sindicatos a formar confederaciones y a fundar
organizaciones sindicales internacionales o afiliarse a las mismas.
Nadie podrá ser obligado a afiliarse a un sindicato.
Se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa
de sus intereses. La ley que regule el ejercicio de este derecho
establecerá las garantías precisas para asegurar el mantenimiento de los
servicios esenciales de la comunidad.
Derecho de petición. Art. 29.
Todos los españoles tendrán el derecho de petición individual y
colectiva, por escrito, en la forma y con los efectos que determine la ley.
No obstante, los miembros de las Fuerzas o Institutos armados o de los
Cuerpos sometidos a disciplina militar podrán ejercer este derecho sólo
individualmente y con arreglo a lo dispuesto en su
legislación específica. GUARDIA CIVIL Y EJERCITO SOLO INDIVIDUAL Y ESCRITO
DERECHOS Y DEBERES DE LOS CIUDADANOS.
Como indicábamos, los derechos y deberes de los ciudadanos se
contienen en la Sección 2ª, del Capítulo II, del Título I de la Constitución
española de 1978, comprendiendo los artículos del 30 al 38, ambos
incluidos.
Procedemos a su estudio a continuación.
DEBER Y DERECHO DE DEFENSA
Recogido en el artículo 30.
Los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España. La ley
fijará las obligaciones militares de los españoles y regulará,
con las debidas garantías, la objeción de conciencia, así como las demás
causas de exención del servicio militar obligatorio, pudiendo imponer,
en su caso, una prestación social sustitutoria.
Podrá establecerse un servicio civil para el cumplimiento de fines de
interés general.
Mediante ley podrán regularse los deberes de los ciudadanos en los
casos de grave riesgo, catástrofe o calamidad pública.
DEBER DE CONTRIBUCIÓN ESTADO DE ALARMA SE IMPONEN DEBERES
ESTADO EXCEPCION SE LIMITAN DERECHOS
ESTADO SITIO SE LIMITAN DERECHOS
Recogido en el artículo 31.
Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de
acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario
justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en
ningún caso, tendrá alcance confiscatorio.
El gasto público realizará una asignación equitativa de los
recursos públicos y su programación y ejecución responderán a los
criterios de eficiencia y economía. PRESUPUESTOS GRLES ESTADO LEY ORDINARIA
Sólo podrán establecerse prestaciones personales o patrimoniales de
carácter público con arreglo a la ley.
DERECHO AL MATRIMONIO
Recogido en el artículo 32.
El hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena
igualdad jurídica.
La ley regulará las formas de matrimonio, la edad y capacidad para
contraerlo, los derechos y deberes de los cónyuges, las causas de
separación y disolución y sus efectos.
DERECHO A LA PROPIEDAD PRIVADA Y A LA HERENCIA
Recogido en el artículo 33.
Se reconoce el derecho a la propiedad privada y a la herencia.
La función social de estos derechos delimitará su contenido, de acuerdo
con las leyes.
Nadie podrá ser privado de sus bienes y derechos sino por causa
justificada de utilidad pública o interés social, mediante la
correspondiente indemnización y de conformidad con lo dispuesto por
las leyes. EXPROPIACION
DERECHO DE FUNDACIÓN
Establecido en el artículo 34.
Se reconoce el derecho de fundación para fines de interés general, con
arreglo a la ley.
Regirá también para las fundaciones lo dispuesto en los apartados
2 y 4 del Art. 22. LO MISMO QUE ASOCIACIONES
DERECHO Y DEBER DE TRABAJAR
Establecido en el artículo 35.
Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo,
a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del
trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades
y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación
por razón de sexo.
La ley regulará un estatuto de los trabajadores. LEY ORDINARIA RDL 2/2015
COLEGIOS PROFESIONALES
El régimen jurídico de los Colegios Profesionales, queda establecido en
el artículo 36.
La ley regulará las peculiaridades propias del régimen jurídico de los
Colegios Profesionales y el ejercicio de las profesiones tituladas. La
estructura interna y el funcionamiento de los Colegios deberán ser
democráticos.
DERECHO A LA NEGOCIACIÓN COLECTIVA LABORAL
Recogido en el artículo 37.
La ley garantizará el derecho a la negociación colectiva laboral entre los
representantes de los trabajadores y empresarios, así como la fuerza
vinculante de los convenios.
Se reconoce el derecho de los trabajadores y empresarios a adoptar
medidas de conflicto colectivo.
La ley que regule el ejercicio de este derecho, sin perjuicio de las
limitaciones que pueda establecer, incluirá las garantías precisas para
asegurar el funcionamiento de los servicios esenciales de la comunidad.
DERECHO A LA LIBERTAD DE EMPRESA
En el artículo 38 de la Constitución, se reconoce la libertad de empresa
en el marco de la economía de mercado.
Los poderes públicos garantizan y protegen su ejercicio y la
defensa de la productividad, de acuerdo con las exigencias de la
economía general y, en su caso, de la planificación.
RUMASA
DE LOS PRINCIPIOS RECTORES DE LA POLÍTICA SOCIAL Y ECONÓMICA
Los principios rectores de la política social y económica, se recogen
en el Capítulo III, del Título I de la Constitución española,
abarcando los artículos 39 a 52, ambos incluidos.
Resumimos su contenido a continuación, remitiendo al opositor a
su lectura directa en el Texto Constitucional
Art. 39. Protección de la familia y de los hijos.
Art. [Link] social y económico
Art. [Link] Social
Art. 42. Derechos económicos y sociales de los trabajadores españoles
en el extranjero.
Art. [Link] a la protección de la salud.
Art. 44. Acceso a la cultura. Promoción de la ciencia y la investigación
científica.
Art. [Link] a disfrutar de un medio ambiente adecuado.
Art. 46. Conservación y promoción del enriquecimiento del patrimonio
histórico, cultural y artístico de los pueblos de España.
Art. 47. Derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Art. 48.
Participación de la juventud.
Art. 49. Protección de los disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos.
Art. 50. Protección de la tercera edad.
Art. 51. Defensa de los consumidores y usuarios.
Art. [Link] profesionales.
GARANTÍAS Y SUSPENSIÓN DE LAS LIBERTADES Y DERECHOS
FUNDAMENTALES
GARANTÍAS
Se recogen en el Capítulo IV del Título I, artículo 53 de la
Constitución española de 1978.
Este articulo establece un triple sistema de protección, que analizamos
a continuación.
1º- Los derechos y libertades reconocidos en el Capítulo segundo del
Título I:
- Vinculan a todos los poderes públicos.
- Sólo por ley, que en todo caso deberá respetar su contenido
esencial, podrá regularse el ejercicio de tales derechos y libertades.
2º- Cualquier ciudadano podrá recabar la tutela de las libertades y
derechos reconocidos en el art. 14 y la Sección primera del Capítulo 2.º
ante los Tribunales ordinarios por:
- Un procedimiento basado en los principios de preferencia y
sumariedad
- A través del recurso de amparo ante el
Tribunal
Constitucional. Este último recurso será aplicable a la objeción de
conciencia reconocida en el art. 30.
3º- El reconocimiento, el respeto y la protección de los principios
reconocidos en el Capítulo 3.º informará:
- La legislación positiva
- La práctica judicial
- La actuación de los poderes públicos.
Sólo podrán ser alegados ante la Jurisdicción ordinaria de acuerdo con
lo que dispongan las leyes que los desarrollen.
SUSPENSIÓN
Los derechos fundamentales pueden ser suspendidos en determinados
casos, establecidos constitucional y legalmente, de forma tanto
individual como colectiva. Para su estudio hay que poner en
consonancia, los artículos 55 y 116 de la Constitución.
Suspensión general.
La declaración de suspensión general afecta a un colectivo de personas
de manera general, en un ámbito territorial que puede ser tanto
nacional como regional. Para ello, es necesario que se proceda a la
declaración de los estados de alarma, excepción o sitio, aunque
destacamos desde este momento, que en el caso de la declaración del
estado de alarma los derechos no son suspendidos sino solamente,
limitados.
Procederá la declaración de los estados de alarma, excepción o sitio
cuando circunstancias extraordinarias hiciesen imposible el
mantenimiento de la normalidad mediante los poderes ordinarios de las
Autoridades competentes.
Las medidas a adoptar en los estados de alarma, excepción y sitio, así
como la duración de los mismos, serán en cualquier caso las
estrictamente indispensables para asegurar el restablecimiento de la
normalidad. Su aplicación se realizará en forma proporcionada a las
circunstancias.
Finalizada la vigencia de los estados de alarma, excepción y sitio
decaerán en su eficacia cuantas competencias en materia sancionadora
y en orden a actuaciones preventivas correspondan a las Autoridades
competentes, así como las concretas medidas adoptadas en base a
éstas, salvo las que consistiesen en sanciones firmes.
La declaración de los estados de alarma, excepción y sitio no interrumpe
el normal funcionamiento de los poderes constitucionales del Estado.
Los derechos reconocidos en los Art. 17, 18, apartados 2 y 3, Arts
19, 20, apartados 1, a) y d), y 5, Arts. 21, 28, apartado 2, y Art. 37,
apartado 2, podrán ser suspendidos cuando se acuerde la declaración
del estado de excepción o de sitio en los términos previstos en la
Constitución. Se exceptúa de lo establecido anteriormente el apartado
3 del Art. 17 para el supuesto de declaración de estado de excepción
A) Estado de excepción
Cuando el libre ejercicio de los derechos y libertades de los ciudadanos,
el normal funcionamiento de las instituciones democráticas, el de los
servicios públicos esenciales para la comunidad, o cualquier otro
aspecto del orden público, resulten tan gravemente alterados que el
ejercicio de las potestades ordinarias fuera insuficiente para
establecerlo y mantenerlo, el Gobierno, de acuerdo con el apartado
3 del art. 116 de la Constitución, podrá solicitar del Congreso de los
Diputados autorización para declarar el estado de excepción.
El Congreso debatirá la solicitud de autorización remitida por el
Gobierno, pudiendo aprobarla en sus propios términos o introducir
modificaciones en la misma.
El Gobierno, obtenida la autorización anterior, procederá a
declarar el estado de excepción, acordando para ello en Consejo de
Ministros un decreto con el contenido autorizado por el Congreso de los
Diputados.
El Gobierno, mediante decreto acordado en Consejo de Ministros,
podrá poner fin al estado de excepción antes de que finalice el período
para el que fue declarado, dando cuenta de ello inmediatamente
al Congreso de los Diputados.
Si persistieran las circunstancias que dieron lugar a la declaración del
estado de excepción, el Gobierno podrá solicitar del Congreso de los
Diputados la prórroga de aquél, que no podrá exceder de treinta días.
B) Estado de Alarma
El Gobierno, en uso de las facultades que le otorga el artículo
116.2, de la Constitución, podrá declarar el estado de alarma, en todo o
parte del territorio nacional, cuando se produzca alguna de las
siguientes alteraciones graves de la normalidad:
a) Catástrofes, calamidades o desgracias públicas, tales como
terremotos, inundaciones, incendios urbanos y forestales o accidentes
de gran magnitud.
b) Crisis sanitarias, tales como epidemias y situaciones de
contaminación graves.
c) Paralización de servicios públicos esenciales para la comunidad,
cuando no se garantice lo dispuesto en los artículos 28.2 y 37.2 de la
Constitución, y concurra alguna de las demás circunstancias o
situaciones contenidas en este artículo.
d) Situaciones de desabastecimiento de productos de primera
necesidad.
Cuando los supuestos anteriores afecten exclusivamente a todo o parte
del ámbito territorial de una Comunidad Autónoma, el Presidente de la
misma podrá solicitar del Gobierno la declaración de estado de alarma.
La declaración del estado de alarma se llevará a cabo mediante decreto
acordado en Consejo de Ministros.
En el decreto se determinará el ámbito territorial, la duración y los
efectos del estado de alarma, que no podrá exceder de quince días. Sólo
se podrá prorrogar con autorización expresa del Congreso de los
Diputados, que en este caso podrá establecer el alcance y las
condiciones vigentes durante la prórroga.
El Gobierno dará cuenta al Congreso de los Diputados de la declaración
del estado de alarma y le suministrará la información que le sea
requerida. El Gobierno también dará cuenta al Congreso de los
Diputados de los decretos que dicte durante la vigencia del estado de
alarma en relación con éste.
Con independencia de lo anterior, el decreto de declaración del estado
de alarma, o los sucesivos que durante su vigencia se dicten, podrán
acordar las medidas siguientes:
• Limitar la circulación o permanencia de personas o
vehículos en horas y lugares determinados, o condicionarlas al
cumplimiento de ciertos requisitos.
• Practicar requisas temporales de todo tipo de bienes e imponer
prestaciones personales obligatorias.
• Intervenir y ocupar transitoriamente industrias, fábricas, talleres,
explotaciones o locales de cualquier naturaleza, con excepción de
domicilios privados, dando cuenta de ello a los Ministerios
interesados.
• Limitar o racionar el uso de servicios o el consumo de
artículos de primera necesidad.
• Impartir las órdenes necesarias para asegurar el abastecimiento
de los mercados y el funcionamiento de los servicios y de los centros de
producción afectados.
C) El estado de sitio
Cuando se produzca o amenace producirse una insurrección o acto
de fuerza contra la soberanía o independencia de España, su integridad
territorial o el ordenamiento constitucional, que no pueda resolverse
por otros medios, el Gobierno, de conformidad con lo dispuesto en el
apartado 4 del art. 116 de la Constitución, podrá proponer al Congreso
de los Diputados la declaración de estado de sitio.
La correspondiente declaración determinará el ámbito territorial,
duración y condiciones del estado de sitio. 3. La declaración podrá
autorizar, además de lo previsto para los estados de alarma y excepción,
la suspensión temporal de las garantías jurídicas del detenido que se
reconocen en el apartado 3 del art. 17 de la Constitución.
En virtud de la declaración del estado de sitio, el Gobierno, que dirige la
política militar y de la defensa, de acuerdo con el art. 97 de la
Constitución, asumirá todas las facultades extraordinarias previstas en
el ordenamiento constitucional.
A efectos de lo dispuesto en el párrafo anterior, el Gobierno designara
la Autoridad militar que, bajo su dirección, haya de ejecutar las medidas
que procedan en el territorio a que el estado de sitio se refiera.
Suspensión individual.
Es la suspensión que afecta a personas individualmente consideradas,
relacionadas con la actuación de bandas armadas o elementos
terroristas.
El artículo 55.2. establece la posibilidad de que una ley orgánica
determine los supuestos en los que puede ser objeto de suspensión
individual el derecho a la inviolabilidad del domicilio, el secreto de las
comunicaciones y la duración máxima de la detención preventiva, que
puede verse ampliada en 48 horas más sobre las 72 horas máximas de
duración en supuestos de normalidad jurídica.
EL DEFENSOR DEL PUEBLO
El Defensor del Pueblo, es el alto comisionado de las Cortes Generales,
designado por éstas para la defensa de los derechos comprendidos en
el Título I de la Constitución, a cuyo efecto podrá supervisar la actividad
de la Administración, dando cuenta a las Cortes Generales.
El origen de esta Institución se encuentra en el “Ombudsman” de los
países nórdicos.
Su regulación jurídica se contiene en el artículo 54 de la Constitución
y en la Ley Orgánica 3/ 1981, de 6 de abril.
ELECCIÓN, NOMBRAMIENTO Y MANDATO
El Defensor del Pueblo será elegido por las Cortes Generales para un
periodo de cinco años, y se dirigirá a las mismas a través de los
Presidentes del Congreso y del Senado, respectivamente.
El procedimiento de propuesta y elección es el siguiente:
a) La Comisión Mixta Congreso- Senado para Relaciones con el
Defensor del Pueblo propondrá a los plenos de las Cámaras el candidato
o candidatos a Defensor del Pueblo. Los acuerdos de la Comisión se
adoptarán por mayoría simple.
b) Propuesto el candidato o candidatos, se convocará en término
no inferior a diez días al Pleno del Congreso para que proceda a su
elección. Será designado quien obtuviese una votación favorable de las
tres quintas partes de los miembros del Congreso y posteriormente, en
un plazo máximo de veinte días, fuese ratificado por esta misma
mayoría del Senado.
c) Caso de no alcanzarse las mencionadas mayorías, se procederá
en nueva sesión de la Comisión y en el plazo máximo de un mes, a
formular sucesivas propuestas en tales casos, una vez conseguida la
mayoría de los tres quintos en el Congreso, la designación quedará
realizada al alcanzarse la mayoría absoluta del Senado.
d) Designado el Defensor del Pueblo se reunirá de nuevo la comisión
mixta Congreso - Senado para otorgar su conformidad previa al
nombramiento de los adjuntos que le sean propuestos por aquel.
Señalar asimismo que podrá ser elegido Defensor del Pueblo cualquier
español mayor de edad que se encuentre en el Pleno disfrute de sus
derechos civiles y políticos.
e) Los Presidentes del Congreso y del Senado acreditarán
conjuntamente con sus firmas el nombramiento del Defensor del
Pueblo, que se publicará en el Boletín Oficial del Estado.
f) El Defensor del Pueblo tomará posesión de su cargo ante las mesas
de ambas cámaras reunidas conjuntamente, prestando
juramento o promesa de fiel desempeño de su función.
CESE Y SUSTITUCIÓN
El Defensor del Pueblo cesará por alguna de las siguientes causas:
a) Por renuncia.
b) Por expansión del plazo de su nombramiento. c) Por muerte o por
incapacidad sobrevenida.
d) Por actuar con notoria negligencia en el cumplimiento de las
obligaciones y deberes del cargo.
e) Por haber sido condenado, mediante sentencia firme, por delito
doloso.
La vacante en el cargo se declarará por el Presidente del Congreso en
los casos de muerte, renuncia y expiración del plazo del mandato. En
los demás casos se decidirá, por mayoría de las tres quintas partes de
los componentes de cada cámara, mediante debate y previa audiencia
del interesado.
Vacante el cargo se iniciará el procedimiento para el nombramiento de
nuevo Defensor del Pueblo en plazo no superior a un mes
En los casos de muerte, cese o incapacidad temporal o definitiva
del Defensor del Pueblo y en tanto no procedan las Cortes Generales a
una nueva designación, desempeñarán sus funciones, interinamente,
en su propio orden, los adjuntos al Defensor del Pueblo
PRERROGATIVAS E INCOMPATIBILIDADES Prerrogativas
El Defensor del Pueblo no estará sujeto a mandato imperativo alguno.
No recibirá instrucciones de ninguna autoridad. Desempeñará
sus funciones con autonomía y según su criterio.
El Defensor del Pueblo gozará de inviolabilidad. No podrá ser detenido,
expedientado, multado, perseguido o juzgado en razón a las opiniones
que formule o a los actos que realice en el ejercicio de las competencias
propias de su cargo.
En los demás casos, y mientras permanezca en el ejercicio de sus
funciones, el Defensor del Pueblo no podrá ser detenido ni retenido,
sino en caso de flagrante delito, correspondiendo la decisión sobre
su inculpación, prisión, procesamiento y juicio exclusivamente a la Sala
de lo Penal del Tribunal Supremo.
Las anteriores reglas serán aplicables a los adjuntos del Defensor
del Pueblo en el cumplimiento de sus funciones.
Incompatibilidades
La condición de Defensor del Pueblo es incompatible:
a) Con todo mandato representativo
b) Con todo cargo político o actividad de propaganda política
c) Con la permanencia en el servicio activo de cualquier
Administración pública
d) Con la afiliación a un partido político o el desempeño de funciones
directivas en un partido político o en un sindicato, asociación o
fundación, y con el empleo al servicio de los mismos
e) Con el ejercicio de las carreras judicial y fiscal
f) Con cualquier actividad profesional, liberal, mercantil o laboral
El Defensor del Pueblo deberá cesar, dentro de los diez días siguientes
a su nombramiento y antes de tomar posesión, en toda situación
de incompatibilidad que pudiere afectarle, entendiéndose en caso
contrario que no acepta el nombramiento.
Si la incompatibilidad fuere sobrevenida una vez posesionado del cargo,
se entenderá que renuncia al mismo en la fecha en que aquella se
hubiere producido
LOS ADJUNTOS DEL DEFENSOR DEL PUEBLO.
El Defensor del Pueblo estará auxiliado por un adjunto primero y un
adjunto segundo, en los que podrá delegar sus funciones y que le
sustituirán por su orden, en el ejercicio de las mismas, en los supuestos
de imposibilidad temporal y en los de cese.
El Defensor del Pueblo nombrará y separará a sus adjuntos previa
conformidad de las Cámaras en la forma que determinen sus
reglamentos.
El nombramiento de los adjuntos será publicado en el Boletín Oficial del
Estado.
EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
El Tribunal Constitucional se regula en el Título IX de nuestra
Constitución y se desarrolla en la Ley Orgánica 2/ 1979, de 3 de octubre.
COMPOSICIÓN
El Tribunal Constitucional se compone de 12 miembros nombrados por
el Rey; de ellos, cuatro a propuesta del Congreso por mayoría de tres
quintos de sus miembros; cuatro a propuesta del Senado, con idéntica
mayoría; dos a propuesta del Gobierno, y dos a propuesta del Consejo
General del Poder Judicial.
Los miembros del Tribunal Constitucional deberán ser nombrados
entre Magistrados y Fiscales, Profesores de Universidad,
funcionarios públicos y Abogados, todos ellos juristas de reconocida
competencia con más de quince años de ejercicio profesional.
Los miembros del Tribunal Constitucional serán designados por un
período de nueve años y se renovarán por terceras partes cada tres. Las
vacantes producidas por causas distintas a la de la expiración del
periodo para el que se hicieron los nombramientos serán cubiertas con
arreglo al mismo procedimiento utilizado para la designación del
Magistrado que hubiese causado vacante y por el tiempo que a éste
restase. Si hubiese retraso en la renovación por tercios de los
Magistrados, a los nuevos que fuesen designados se les restará del
mandato el tiempo de retraso en la renovación.
La condición de miembro del Tribunal Constitucional es incompatible:
con todo mandato representativo; con los cargos políticos o
administrativos; con el desempeño de funciones directivas en un
partido político o en un sindicato y con el empleo al servicio de los
mismos; con el ejercicio de las carreras judicial y fiscal, y con cualquier
actividad profesional o mercantil.
En lo demás, los miembros del Tribunal Constitucional tendrán las
incompatibilidades propias de los miembros del poder judicial.
Los miembros del Tribunal Constitucional serán independientes e
inamovibles en el ejercicio de su mandato.
El Presidente del Tribunal Constitucional será nombrado entre sus
miembros por el Rey, a propuesta del mismo Tribunal en pleno y por un
período de tres años.
COMPETENCIAS
El Tribunal Constitucional tiene jurisdicción en todo el territorio español
y es competente para conocer:
a) Del recurso de inconstitucionalidad contra leyes y disposiciones
normativas con fuerza de ley.
La declaración de inconstitucionalidad de una norma jurídica con
rango de ley, interpretada por la jurisprudencia, afectará a ésta, si bien
la sentencia o sentencias recaídas no perderán el valor de cosa juzgada.
b) Del recurso de amparo por violación de los derechos y
libertades referidos en el Art. 53,2, de la Constitución, en los casos y
formas que la ley establezca.
c) De los conflictos de competencia entre el Estado y las
Comunidades Autónomas o de los de éstas entre sí.
d) De las demás materias que le atribuyan la Constitución o las leyes
orgánicas.
Están legitimados:
a) Para interponer el recurso de inconstitucionalidad, el Presidente
del Gobierno, el Defensor del Pueblo, 50 Diputados, 50 Senadores,
los órganos colegiados ejecutivos de las Comunidades Autónomas y,
en su caso, las Asambleas de las mismas.
b) Para interponer el recurso de amparo, toda persona natural o
jurídica que invoque un interés legítimo, así como el Defensor del
Pueblo y el Ministerio Fiscal.
c) Cuando un órgano judicial considere, en algún proceso, que una
norma con rango de ley, aplicable al caso, de cuya validez dependa el
fallo, pueda ser contraria a la Constitución, planteará la cuestión ante el
Tribunal Constitucional en los supuestos, en la forma y con los efectos
que establezca la ley, que en ningún caso serán suspensivos.
EFECTOS DE LAS SENTENCIAS
Las sentencias del Tribunal Constitucional se publicarán en el «Boletín
Oficial del Estado» con los votos particulares, si los hubiere.
Tienen el valor de cosa juzgada a partir del día siguiente de su
publicación y no cabe recurso alguno contra ellas. Las que declaren la
inconstitucionalidad de una ley o de una norma con fuerza de ley y todas
las que no se limiten a la estimación subjetiva de un derecho, tienen
plenos efectos frente a todos.
Salvo que en el fallo se disponga otra cosa, subsistirá la vigencia de la
ley en la parte no afectada por la inconstitucionalidad.
Comenzamos en este epígrafe el estudio de los órganos constitucionales
más relevantes, iniciando nuestro análisis por la Corona, órgano que
encarna la Jefatura del Estado. Al finalizar nuestro estudio deberemos
ser capaces de:
• Comprender la importancia de esta Institución
• Recordar sus funciones
• Analizar las reglas de la Sucesión
• Comprender el sistema de Tutela
• Saber cuales son los mecanismos de la Regencia
• Analizar el sistema de refrendo y comprender su alcance
1. FUNCIONES DE LA CORONA
La regulación de la Corona se realiza en el Título II de la
Constitución española de 1978, artículos 56 a 65, ambos incluidos.
El artículo 56 de la Constitución enumera las características del
Monarca indicando que:
1. El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia
2. Arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones
3. Asume la más alta representación del Estado español en las
relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su
comunidad histórica
4. Ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la
Constitución y las leyes.
Su título es el de Rey de España y podrá utilizar los demás que
correspondan a la Corona.
1.1. FUNCIONES ESPECÍFICAS
Las funciones específicas de la Corona, se recogen en el artículo
62 de la Constitución, y en artículos dispersos del Texto Constitucional.
Son las siguientes:
• Sanciona y promulgar las leyes.
• Convoca y disuelve las Cortes Generales y convocar elecciones
en los términos previstos en la Constitución.
• Convoca elecciones generales
• Convoca a referéndum en los casos previstos en
la
Constitución.
• Propone el candidato a Presidente de Gobierno y, en su caso, lo
nombra y pone fin a sus funciones en los términos previstos en la
Constitución.
• Nombra y separa a los miembros del Gobierno, a propuesta de su
Presidente.
• Expide los decretos acordados en el Consejo de Ministros
• Confiere los empleos civiles y militares
• Concede honores y distinciones con arreglo a las leyes.
• Es informado de los asuntos de Estado y preside, a estos efectos,
las sesiones del Consejo de Ministros, cuando lo estime oportuno, a
petición del Presidente del Gobierno.
• Ejerce el mando supremo de las Fuerzas Armadas.
• Ejerce el derecho de gracia con arreglo a la ley, que no podrá
autorizar indultos generales.
• El Alto Patronazgo de las Reales Academias.
• Nombra al Presidente y a los demás miembros del Tribunal
Constitucional, al Fiscal General del Estado y a los Vocales del Consejo
General del Poder Judicial.
• Nombra a los Presidentes de las Comunidades Autónomas, con el
refrendo del Presidente del Gobierno.
• Sanciona los Estatutos de Autonomía
• Convoca referéndum autonómico
1.2. FUNCIONES INTERNACIONALES
En relación con las funciones internacionales del Monarca, recogidas en
el artículo 63 de la Constitución, son las siguientes:
• El Rey acredita a los embajadores y otros representantes
diplomáticos. Los representantes extranjeros en España están
acreditados ante él.
• Al Rey corresponde manifestar el consentimiento del Estado para
obligarse internacionalmente por medio de tratados, de conformidad
con la Constitución y las leyes.
• Al Rey corresponde, previa autorización de las Cortes
Generales, declarar la guerra y hacer la paz.
2. LA SUCESIÓN
La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don
Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica.
Las reglas de Sucesión a la Corona se establecen en el artículo 57
de la Constitución. Son las siguientes:
1º- La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y
representación.
2º- Es preferida siempre la línea anterior a las posteriores.
3º- En la misma línea, es preferible el grado más próximo al más remoto
4º- En el mismo grado, es preferible el varón a la mujer
5º- En el mismo sexo, es preferible la persona de más edad a la de
menos.
Se añaden además las siguientes previsiones constitucionales:
• Aquellas personas que teniendo derecho a la sucesión en el trono
contrajeren matrimonio contra la expresa prohibición del Rey y de las
Cortes Generales, quedarán excluidas en la sucesión a la Corona por sí y
sus descendientes.
• Extinguidas todas las líneas llamadas en Derecho, las Cortes
Generales proveerán a la sucesión en la Corona en la forma que más
convenga a los intereses de España.
• Las abdicaciones y renuncias y cualquier duda de hecho o de
derecho que ocurra en el orden de sucesión a la Corona se resolverán
por una ley orgánica.
3. TUTELA
La tutela del Rey menor es un mecanismo que actúa en aquellos casos
en los que el Rey es menor de edad; es decir, en aquellos casos en los
que accede al Trono una persona que teniendo derecho a la
Sucesión, es en esos momentos, menor de edad.
No debemos confundirla con la Regencia, que veremos en el apartado
siguiente, pues mientras la tutela solo actúa en el ámbito de la esfera
jurídica privada de la persona del Rey, la Regencia constituye un método
de ejercicio de la Corona en nombre del Rey.
Su regulación la encontramos en el artículo 60 de la Constitución
española de 1978.
3.1. SUPUESTOS
En primer lugar será tutor del Rey menor la persona que en su
testamento hubiese nombrado el Rey difunto, siempre que sea mayor
de edad y español de nacimiento.
En caso de que el Rey difunto, no lo hubiese nombrado, será tutor el
padre o la madre, mientras permanezcan viudos.
Por último y en defecto del anterior, lo nombrarán las Cortes
Generales.
3.2. LÍMITES
No podrán acumularse los cargos de Regente y de tutor sino en el padre,
madre o ascendientes directos del Rey.
3.3. INCOMPATIBILIDADES DERIVADAS
El ejercicio de la tutela es también incompatible con el de todo cargo o
representación política.
4. REGENCIA.
La Regencia, como decíamos, actúa en los supuestos en los que existe
Rey o Reina, pero no se encuentra en condiciones de ejercer las
funciones asignadas a su cargo. Esta imposibilidad puede ser debida a
dos causas, porque el Rey es menor de edad, o bien porque está
inhabilitado para el ejercicio de su autoridad.
Su regulación se contiene en el artículo 59 de la Constitución española
de 1978.
En cualquier caso, son requisitos imprescindibles para su ejercicio:
- Ser español
- Mayor de edad.
La Regencia se ejercerá por mandato constitucional y siempre en
nombre del Rey.
4.1. SUPUESTOS
Se produce como indicamos anteriormente, en dos casos:
a) Minoría de edad del Rey b) Inhabilitación del Rey
4.1.1. Minoría de edad del Rey
El orden de llamamiento es el siguiente:
1. El padre o la madre del Rey
2. El pariente mayor de edad más próximo a suceder en la
Corona, según el orden establecido en la Constitución
En ambos casos, la persona designada entrará a ejercer inmediatamente
la Regencia El tiempo de ejercicio coincidirá con el tiempo de la minoría
de edad del Rey.
En caso de que no exista ninguna persona a quien corresponda el
ejercicio de la Regencia, estaremos ante un supuesto de la denominada
“regencia dátiva”, ( por contraposición a la anterior denominada
“legítima”) en la que pueden ejercer el cargo de Regente, una, tres o
cinco personas designadas por las Cortes Generales.
4.1.2. Inhabilitación del Rey
Si el Rey se inhabilitare para el ejercicio de su autoridad y la
imposibilidad fuere reconocida por las Cortes Generales, debemos
seguir el siguiente orden de llamamiento:
1. Entrará a ejercer inmediatamente la Regencia el Príncipe heredero
de la Corona, si fuere mayor de edad.
2. Si no lo fuere, se procederá de la manera prevista en el caso de la
minoría de edad analizada anteriormente, hasta que el Príncipe
heredero alcance la mayoría de edad.
Como en el caso anterior, también se prevé el supuesto de que no haya
ninguna persona a quien corresponda la Regencia; en este caso también
será nombrada por las Cortes Generales, y se compondrá de una, tres o
cinco personas.
5. EL REFRENDO
La institución del refrendo forma parte del régimen jurídico predicable
del Monarca, como Jefe del Estado. La idea de base es el principio de
que el Jefe del Estado ostenta una serie de prerrogativas derivadas de
la necesidad de proteger su figura, e implica, la imposibilidad de
someter al Rey a un proceso judicial.
El refrendo es una de las consecuencias de esa situación jurídica.
responsabilidad, debemos rodear sus actos de una serie de cautelas que
impidan el ejercicio desmesurado del poder o la extralimitación de sus
funciones.
De ahí que debamos trasladar esa responsabilidad a aquel órgano que
le encomienda la realización de sus funciones.
Por ejemplo, como sabemos la disolución de las Cortes es una
prerrogativa y función del Monarca, que solo él puede realizar. Sin
embargo los supuestos de disolución están constitucionalmente
determinados, de modo que no cabe que la pueda realizar de manera
aleatoria o discrecional porque siempre, para poder realizar esa
disolución, debe recibir la propuesta del Presidente del Gobierno, o en
un caso excepcional y constitucionalmente regulado, por mandato
constitucional y bajo el refrendo del Presidente del Congreso de los
Diputados.
Por tanto, el refrendo actúa como un mecanismo de traslación de
responsabilidad del Monarca al cargo o persona que refrende sus actos,
que es, en último extremo, quien asume la responsabilidad del acto
refrendado.
De forma inversa, podemos concluir que los actos reales
realizados sin refrendo no tienen validez en nuestro ordenamiento,
salvo aquellos que expresamente están excepcionados de este
requisito.
Esta institución arranca de la Constitución española de 1812, que exigía
la firma de uno de los denominados “Secretarios de Despacho” (
antecedente de los actuales Ministros” y los declaraba responsables.
Fue regulado como acto de validez del Rey en el año 1837.
[Link]ÓN CONSTITUCIONAL
La regulación Constitucional se encuentra en los artículos 64 y 65 de la
Constitución española de 1978.
El artículo 64 establece que los actos del Rey serán refrendados por el
Presidente del Gobierno y, en su caso, por los Ministros competentes.
La propuesta y el nombramiento del Presidente del Gobierno, y la
disolución prevista en el artículo 99 de la Constitución, serán
refrendados por el Presidente del Congreso.
De los actos del Rey serán responsables las personas que los refrenden.
Como indicábamos existen una serie de actos regios en los que no es
precisa la realización del refrendo. Se regulan en el artículo 65 de la
Constitución y son los siguientes:
- La distribución de los Presupuestos del Estado destinada al
sostenimiento de su Familia y Casa.
- El nombramiento y relevo libre de los miembros civiles y
militares de su Casa.
La reforma constitucional.
La rigidez constitucional es una de las garantías constitucionales que
permite asegurar, junto al control de constitucionalidad de las leyes, la
supremacía de la Constitución.
La Constitución española vigente se ha revestido de una fuerte
rigidez. Como ha señalado Pérez Royo, había un decidido propósito del
constituyente en este sentido, propósito que se manifiesta desde el
primer momento y que se acentúa a lo largo del procedimiento de
aprobación del Texto constitucional.
El Título X establece dos procedimientos de reforma en función del
alcance de la misma. El artículo 167 regula el procedimiento de
modificación de las partes de la Constitución no incluidas en artículo
168.1. Este precepto protege especialmente algunas partes de la Norma
fundamental (Título Preliminar, Capítulo segundo, Sección primera del
Título I y Título II), así como a la Constitución como totalidad, mediante
el establecimiento de un procedimiento especialmente agravado, que
hace de ella, y salvo la de 1812, una de las más rígidas de nuestro
constitucionalismo.
En cuanto al procedimiento de este artículo 167, aunque en términos
generales, las fases son las propias del procedimiento legislativo, la
Constitución ha previsto una serie de especialidades que, sin plantear
dificultades extremas, concluye en un procedimiento más costoso que
el común, especialidades que los reglamentos parlamentarios han
desarrollado posteriormente
I. El procedimiento de reforma del artículo 167.
Centrándonos en el procedimiento del artículo 167, el mismo
establece los siguientes requisitos:
1. Aprobación de la reforma por mayoría de tres quintos del Congreso
y del Senado.
2. En el caso de desacuerdo entre las Cámaras, creación de una
Comisión de composición paritaria de diputados y de senadores.
3. Establecimiento de un procedimiento especial para solucionar un
nuevo desacuerdo entre las Cámaras sobre el texto elaborado por la
Comisión paritaria.
4. Ratificación de la reforma por referéndum, sólo en el caso de que
sea solicitado por una décima parte de los miembros de cualquiera de
las Cámaras.
1. Tramitación en el Congreso de los Diputados.
El desarrollo efectuado por el Reglamento del Congreso parte del
artículo 146.1. que dice que "Los proyectos y proposiciones de reforma
constitucional a que se refieren los artículos 166 y 167 de la
Constitución, se tramitarán conforme a las reglas establecidas en este
Reglamento para los proyectos y proposiciones de ley...". Así, partiendo
de las anteriores exigencias, cuando de trate de proyectos de ley, la
Mesa del Congreso, según el artículo 109, ordenará su publicación, la
apertura del plazo de presentación de enmiendas y el envío a la
Comisión correspondiente.
En cuanto a las proposiciones de ley, según el artículo 126.5, una vez
tomada en consideración por el Pleno del Congreso, la Mesa de la
Cámara acordará su envío a la Comisión competente y la apertura del
correspondiente plazo de presentación de enmiendas, sin que, salvo en
el supuesto del artículo 125 (proposiciones de ley tomadas en
consideración por el Senado), sean admisibles enmiendas de totalidad
de devolución. La proposición seguirá el trámite previsto para los
proyectos de ley, correspondiendo a uno de los proponentes o a un
diputado del Grupo autor de la iniciativa la presentación de la misma
ante el Pleno.
A la vista de la regulación expuesta, dos son las cuestiones por las que
el procedimiento legislativo ordinario pudiera verse afectado. Merece
la pena destacar, en primer lugar, que la Mesa de la Cámara, en su
función de calificación, deberá decidir si se trata de una reforma del
artículo 167 o una reforma total regulada en el artículo siguiente.
En segundo lugar, el problema de la congruencia de las enmiendas
con el proyecto o proposición que se enmienda resulta de especial
relieve en el ámbito de la reforma constitucional, y ello no sólo por las
especialidades procedimentales, sino también por la existencia de dos
vías diferenciadas de reforma y el propio concepto de rigidez
constitucional.
Finalmente, señalar que el texto aprobado por el Pleno
(artículo146.2) deberá someterse a una votación final en la que, para
quedar aprobado, requerirá la mayoría establecida en el artículo 167 de
la Constitución, de tres quintos de los miembros de las Cámaras.
2. Tramitación en el Senado.
El texto así aprobado pasará al Senado. Y según el artículo 154.1 del
Reglamento, la Mesa dispondrá su inmediata publicación y fijará el plazo
para la presentación de enmiendas.
En cuanto al procedimiento, los artículos 154.2 y 155 contemplan las
siguientes fases: prevén la posibilidad de designar una ponencia,
encargada de informar el proyecto y las enmiendas presentadas en el
seno de la Comisión. La Comisión de Constitución elaborará el
correspondiente Dictamen que será elevado al pleno de la Cámara.
En el Pleno se producirá primero una discusión sobre el conjunto del
Dictamen de la Comisión y después se discutirán las enmiendas o votos
particulares presentados a cada artículo. La aprobación de la reforma
constitucional requerirá la obtención de una mayoría favorable de tres
quintos de Senadores en una votación final sobre el conjunto.
3. Tramitación de las posibles diferencias entre lo aprobado por las
Cámaras.
El primer supuesto que puede plantearse es que el mismo Texto sea
aprobado por ambas Cámaras, lo cual llevaría simplemente a la
aplicación del último párrafo del artículo 167 sobre el referéndum
suspensivo.
Sin embargo, si el Texto aprobado por la Cámara alta es diferente del
aprobado por el Congreso, deberá procederse a la constitución de la
Comisión a que se refiere el apartado 2 del citado artículo 167.
En comparación con el procedimiento legislativo ordinario, ha
subrayado Santaolalla López, el Senado resulta reforzado, puesto que se
requiere la aprobación de las dos Cámaras por la misma mayoría de tres
quintos, y las diferencias deben resolverse mediante la Comisión
paritaria. A este respecto, el Reglamento de la Cámara alta establece en
el artículo 156.3 que la Cámara elegirá a los Senadores que hayan de
representarla en la Comisión Mixta paritaria encargada de elaborar un
texto común.
La función de esta Comisión, por tanto, es la elaboración de un texto
que será sometido a ambas Cámaras, y que, nuevamente y en principio,
requiere la aprobación de los tres quintos de cada una de ellas.
En todo caso, el proyecto de reforma puede ser aprobado si obtiene
mayoría absoluta en el Senado y mayoría de dos tercios en el Congreso.
4. Referéndum.
El apartado 3. del artículo 167 contempla que "aprobada la reforma
por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su
ratificación cuando así lo soliciten, dentro de los quince días siguientes
a su aprobación, una décima parte de los miembros de cualquiera de las
Cámaras."
El Reglamento del Senado se refiere al procedimiento de solicitud al
establecer en su artículo 157 que "... una décima parte de los miembros
del Senado podrán requerir mediante escrito dirigido al Presidente, la
celebración de un referéndum para su ratificación. En este caso el
Presidente dará traslado de dicho escrito al Gobierno para que se
efectúe la oportuna convocatoria."
Como requisito previo a la convocatoria es preciso, según el artículo
7 de la Ley Orgánica 2/1980, de 18 de enero, de regulación de las
distintas modalidades de referéndum, la previa comunicación por las
Cortes Generales al Presidente del Gobierno del proyecto de reforma
aprobado que haya de ser objeto de ratificación popular, debiendo
acompañarse a esta comunicación la solicitud de la décima parte (al
menos) de diputados o de senadores.
La reforma también puede ser definida funcionalmente, es decir, por las
diversas funciones que cumple. Así, la reforma permite adaptar la
realidad jurídica, la Norma Fundamental, a la realidad política sin
romper la continuidad formal del ordenamiento, así como colmar las
lagunas con el fin de evitar que se paralice el proceso político. La
reforma es también una garantía que permite preservar la continuidad
jurídica del Estado, pues al exigirse la observancia de procedimientos
más complejos para reformar el texto constitucional que para modificar
la legislación ordinaria, se garantiza la supremacía de la Constitución y
la diferenciación entre el poder de revisión, poder constituyente
derivado y el poder legislativo ordinario. Finalmente, la reforma protege
al texto constitucional de una ruptura violenta, lo que supondría su
propia destrucción.
Técnicamente, consiste en añadir, suprimir o cambiar algo en una
Constitución según sus propias previsiones. Estas alteraciones pueden
afectar a toda la Norma, a uno o varios artículos, o a una o varias
palabras, pudiéndose prever procedimientos diferentes según el tipo de
reforma.
El Título X de la Constitución española, bajo la denominación "De la
reforma constitucional", establece dos procedimientos de reforma
constitucional, diversificados por razón de la materia objeto de la
misma. Un procedimiento, que podría denominarse extraordinario,
contemplado en el artículo 168, aplicable únicamente a los supuestos
de revisión total, esto es, de sustitución íntegra de su texto por otro de
nueva planta, así como a las reformas parciales que afecten a los
artículos 1 a 9 ("Título Preliminar"), 15 a 29 (Título I, Capítulo 2º, Sección
1ª, "De los derechos fundamentales y de las libertades públicas") y 56 a
65 (Título II, "De la Corona"). Y un procedimiento ordinario recogido en
el artículo inmediatamente anterior, el 167, aplicable a la reforma de
cualquier otro precepto de la Constitución española.
Desde una perspectiva material, el procedimiento extraordinario no
es una pura versión agravada del ordinario. Se trata de dos
procedimientos diferentes. En ningún caso sería válido reformar el
Título Preliminar por el procedimiento del artículo 167, pero tampoco
sería válida una modificación del Título IV, por ejemplo, por el sistema
del artículo 168.
Queda aún por plantear el problema de si puede sortearse la
dificultad establecida por el artículo 168 por vía de reformar el Título X
de la Constitución "De la reforma constitucional", que no se recoge en
aquel precepto como materia especialmente protegida y que parece ha
de reformarse por el procedimiento general del artículo 167. Podría
concluirse que una reforma del Título X que tuviera como fin último la
revisión de algunas de las materias recogidas en el artículo 168, aunque
formalmente pudiera defenderse, iría contra el espíritu de la
Constitución y supondría un fraude legal.
Desde la perspectiva formal, conlleva una rigidez tal que parece difícil
que en alguna ocasión llegue a funcionar. Lo que se ha pretendido, como
ha puesto de manifiesto P. de Vega, es obviar la constitucionalización de
prohibiciones materiales de revisión o "cláusulas de intangibilidad",
mediante un procedimiento tan rígido que haga prácticamente
imposible la reforma.
La existencia de las citadas cláusulas no es ajena al derecho
comparado. Así, países cercanos al nuestro, como Francia, Italia o
Alemania, las recogen en sus Textos Constitucionales. En el caso de
Francia, la Constitución de 1958 establece en su artículo 89, in fine, que
"Ningún procedimiento de revisión puede ser iniciado o llevado
adelante cuando se refiera a la integridad del territorio. La forma
republicana de Gobierno no puede ser objeto de revisión". La Ley
Fundamental de Bonn, por su parte, dice en el artículo 79.3 que "Es
inadmisible toda modificación de la presente Ley Fundamental que
afecte a la división de la Federación en Estados o al principio de la
cooperación de los Estados en la legislación o a los principios
consignados en los artículos 1 y 20". Finalmente, la Constitución Italiana
de 1947 dice en su artículo 139 que "La forma republicana no podrá ser
objeto de revisión constitucional".
La exclusión de las fórmulas de intangibilidad en la Constitución de
1978 puede explicarse por el recelo existente hacia éstas debido a la
declaración de perpetuos e inmodificables que hacía la Ley de Principios
Fundamentales del Movimiento Nacional respecto de éstos.
Pasando a analizar el procedimiento, De Vega ha señalado que más
bien parece un procedimiento encaminado a impedir la reforma, lo que
no deja de ser lógico si se tiene en cuenta que las materias para cuya
modificación está establecido son las que otros textos constitucionales
declaran irreformables.
La importante rigidez deriva de un conjunto sucesivo de fases que
exige el artículo 168 para su culminación y que se exponen a
continuación.
Primera. Aprobación del principio de reforma por mayoría de dos tercios
de cada Cámara.
La enigmática fórmula del artículo 168, "aprobación del principio", ha
sido correctamente interpretada por el Reglamento del Congreso de los
Diputados y el Reglamento del Senado en el sentido de tratarse de una
aprobación de conjunto, sin entrar a discutir y votar artículo por
artículo.
Efectivamente, el artículo 147.1 determina que las iniciativas serán
sometidas a un debate ante el Pleno, que se ajustará a las normas
previstas para los de totalidad. Hay que tener en cuenta, con carácter
previo, que las propuestas de iniciativa de reforma se presentarán, por
aplicación de las normas constitucionales y reglamentarias
correspondientes, acompañadas de un texto articulado. Pero en esta
primera fase no se entrará en la tramitación de éste, sino que el debate
versará únicamente sobre su oportunidad o sus principios,
sometiéndose el Texto directamente al Pleno y omitiéndose el trámite
de enmiendas.
También el Reglamento del Senado, en su artículo 158, establece que
serán elevados directamente al Pleno, consistiendo el debate en dos
turnos a favor y dos en contra, expuestos en forma alternativa, y en la
intervención de los grupos parlamentarios.
Si en las dos Cámaras se obtiene la mayoría exigida por el artículo
168, de dos tercios, el Presidente del Congreso lo comunicará al del
Gobierno para que se someta a la sanción del Rey el Real Decreto de
disolución de las Cortes Generales.
Segunda. Disolución automática de las Cámaras.
La aprobación "del principio" produce la disolución automática de las
Cámaras. La doctrina ha subrayado el carácter de consulta popular de
las elecciones que tendrán lugar a continuación, pues del resultado
electoral podría, en algún caso, deducirse la postura del electorado
respecto a la revisión constitucional en marcha.
Tercera. Ratificación por las nuevas Cámaras.
Las nuevas Cámaras elegidas deberán ratificar la decisión de principio
tomada por las anteriores, para lo que no exige quórum especial. El
artículo 147.4 del Reglamento del Congreso establece que, constituidas
las nuevas Cortes, la decisión tomada por las disueltas será sometida a
ratificación sin exigir ninguna mayoría cualificada.
El Reglamento del Senado, sin embargo, introdujo un requisito de
quórum no exigido constitucionalmente, agravándose aún más, de esta
manera, el ya rígido procedimiento. Así, el artículo 159 establece que la
nueva Cámara que resulte elegida deberá ratificar, por mayoría absoluta
de sus miembros, la reforma propuesta.
Cuarta. Tramitación del Proyecto o proposición de reforma.
Las Cámaras deberán tramitar el proyecto de reforma por el
procedimiento legislativo ordinario, debiendo obtener en ambas el voto
favorable de los dos tercios de sus miembros de derecho.
Ni la Constitución ni los Reglamentos de las Cámaras han
contemplado el supuesto de desacuerdo entre las Cámaras sobre la
reforma, de ahí que la doctrina se haya planteado posibles soluciones.
Así mientras que por un lado se ha defendido la aplicación de la
Comisión Mixta prevista en el artículo 167, debe predominar el
bicameralismo perfecto que contempla la regulación constitucional, de
tal forma que si en un momento prevaleciese la interpretación de
aplicación de la citada Comisión, en todo caso debería respetarse la
igualdad de ambas Cámaras. Tanto en la aprobación del principio como
de la reforma misma, parece que la voluntad del constituyente ha sido
la equiparación entre ambas Cámaras.
Quinta. Referéndum.
El apartado 3 del artículo 168 establece que "aprobada la reforma
por las Cortes, será sometida a referéndum para su ratificación". La
consulta se producirá necesariamente, y sin que medie petición alguna,
como ocurre el supuesto de reforma por el procedimiento ordinario del
artículo 167.
El artículo 7 de la Ley Orgánica 2/1980, de 18 de enero, de regulación
de las distintas modalidades de referéndum, exige como primer
requisito para la celebración del mismo la comunicación por las Cortes
Generales al Presidente del Gobierno del proyecto de reforma aprobado
que haya de ser objeto de ratificación popular.
En cuanto a los plazos, la convocatoria del mismo, una vez recibida la
comunicación antedicha, es de 30 días y la celebración deberá
producirse dentro de los 60 días siguientes.
Por lo que se refiere a las normas generales y el procedimiento para
celebración de este referéndum, serán de aplicación las normas de la
Ley Orgánica.
Respecto de cuál sea la mayoría necesaria para que la reforma pueda
considerarse ratificada, esto es, si es de votos o de electores, ni la
Constitución ni la Ley Orgánica la determinan expresamente, por lo que
parece debería entenderse que la ratificación se produce por la mayoría
de los votos afirmativos.
Finalmente señalar que, aunque la consulta al pueblo parece lógica
de todo punto cuando se trata de reformar la totalidad de la
Constitución o alguna de sus partes más esenciales, se ha subrayado la
excesiva rigidez que supone la existencia en un mismo procedimiento
de dos consultas populares, una para elegir nuevas Cámaras y otra para
ratificar directamente lo acordado por dichas Cámaras.
Todas las Constituciones, sean rígidas o flexibles, encuentran límites a la
hora de ser reformadas. A estos efectos, es tradicional citar la
clasificación que hizo W. Jellinek en 1931 diferenciando entre límites
autónomos y límites heterónomos.
Los límites autónomos son los que vienen establecidos en la propia
Constitución. Pueden ser procesales, o relativos al procedimiento a
seguir en la reforma, y materiales, referidos al contenido de la
Constitución.
Los límites procesales, a su vez, pueden ser formales (sobre órganos
y procedimientos) y temporales (sobre plazos en los que la Constitución
no puede ser reformada). Los materiales pueden ser expresos (las
cláusulas de intangibilidad que prohíben la reforma de determinados
preceptos constitucionales) y también implícitos, que afectan al
contenido sustancial del texto constitucional.
Por su parte, los límites heterónomos derivan de una norma jurídica
extraña o ajena a la Constitución. En este sentido, un ejemplo clásico
son las reglas y límites que una Constitución federal impone a las
Constituciones de los Estados miembros de la Federación.
Mención especial merecen las llamadas cláusulas pétreas o de
intangibilidad expresas, que suelen ir referidas a la forma del régimen
político, como recoge la Ley Fundamental de Bonn o a la forma de la
Jefatura del Estado, como ocurre con las Constituciones italiana y
francesa, y que implican el reconocimiento por el Derecho positivo de la
distinción entre poder constituyente y poder de reforma. La declaración
por parte de un texto constitucional de una serie de zonas exentas a la
acción del poder de reforma vendría a confirmar su carácter de poder
constituido y, sobre todo, limitado, Estas cláusulas de intangibilidad
explícitas sólo pueden ser superadas por el poder constituyente
revolucionario, porque para el poder de reforma resultan jurídicamente
insuperables.
La Constitución española no ha recogido cláusula alguna de
intangibilidad. Y en cuanto a los límites, la única manifestación en el
ámbito patrio del fenómeno de limitación de las posibilidades de
reforma constitucional es la que establece en su artículo 169 al
determinar que "No podrá iniciarse la reforma constitucional en tiempo
de guerra o de vigencia de alguno de los estados previstos en el artículo
116".
Desde el punto de vista de su ubicación sistemática, entiende un
sector doctrinal, y en este sentido Torres del Moral, que, al referirse
únicamente a la fase de iniciativa, el precepto debería haber sido
emplazado como apartado segundo del artículo 166, que es el que
nuestra Carta Magna dedica al diseño del sistema de iniciativa en
materia de reforma constitucional.
Por lo que se refiere a las características de la regulación, la primera
es la de ser objetivamente ilimitada, en tanto en cuanto proscribe toda
alteración del texto, independientemente de los artículos a los que esta
afecte.
Por otro lado, se caracteriza por estar temporalmente limitada, ya
que sólo entra en juego ante la concurrencia de un supuesto habilitante,
esto es, el tiempo de guerra o la declaración del estado de alarma, de
excepción o de sitio.
La constatación de la existencia de los estados de alarma, excepción
y sitio vendrá determinada por la aplicación del artículo 116 de la
Constitución, así como de la Ley Orgánica 4/1981, de 1 de junio, de los
estados de alarma, excepción y sitio. Mayor dificultad de interpretación
presenta la expresión "tiempo de guerra", pues se trata de un concepto
genérico que no se identifica con ninguno de los estados descritos.
En tercer lugar y desde el punto de vista procedimental es también
limitada, en tanto en cuanto no excluye la revisión constitucional en sí
misma, sino únicamente su iniciación.
Centrándonos en esta última característica, dos son las cuestiones en
las que es preciso detenerse. Ante todo su originalidad. Y es que sus
homólogas en derecho comparado, o bien como la italiana y la alemana
rehusan realizar toda referencia a la posibilidad de ser reformadas
durante la vigencia de excepción, por entenderse, como ha señalado
Pizzorusso, que la misma queda excluida por el juego de los principios
básicos del Estado democrático constitucional contemporáneo. O bien,
si establecen expresamente tal prohibición, la hacen extensible a la
tramitación de la revisión en su conjunto.
Tal es el caso del artículo 89 de la Constitución francesa de la V
Républica, cuya existencia es justificada por algunos autores por el
deseo de evitar la repetición de la mala experiencia vivida en 1940
cuando se habilitó al gobierno del mariscal Petain, durante el régimen
de Vichy, para ejercitar el poder constituyente. También el del artículo
139 bis de la Constitución Belga, introducido en 1971 como fruto, se ha
señalado por Senelle, de la convicción de que hasta una nación
impregnada de tradiciones democráticas puede introducir en su
Constitución, bajo presiones nacidas de una guerra o de una ocupación,
cambios contrarios a los principios y valores de la misma. Asimismo, el
artículo 291 de la Constitución Portuguesa de 1976, fundamentado, a
decir de Gómez Canotilho, en el deseo de evitar, tras años de
autoritarismo, todo condicionamiento en la libertad de deliberación de
las Cámaras a la hora de tramitar una reforma constitucional.
La limitación procedimental expuesta no aparecía recogida en el
Informe de la Ponencia Constitucional. Efectivamente, en un momento
inicial el constituyente había optado por una disposición prácticamente
exacta a la francesa, la belga o la portuguesa, proscribiendo la
tramitación íntegra de reformas constitucionales en las circunstancias
mencionadas. Tenor que, sin embargo, se vio alterado en su sentido
actual como resultado de una enmienda presentada en Comisión.
A favor de la misma se argumentó que la limitación de la prohibición
a la fase de propuesta era necesaria para evitar o prevenir eficazmente
su uso fraudulento por parte del ejecutivo. O, lo que es lo mismo, que
atendiendo a su tenor literal se recurriera a la declaración del estado de
alarma para paralizar la tramitación de revisiones constitucionales
promovidas por el Congreso, el Senado o de Comunidades Autónomas.
Frente a esta tesis se defendió que el eventual uso antisistema de la
declaración de los estados extraordinarios quedaba excluido por las
garantías constitucionalmente establecidas para la declaración de los
estados excepcionales, en virtud de la cual, la autorización de las
mismas cámaras que tramitaban la reforma a detener, es necesaria, por
ejemplo, para mantener la vigencia del estado de alarma, el menos
grave y menos garantizado de los tres, por tiempo superior a 15 días. De
modo que el uso fraudulento podría redundar, en el peor de los
supuestos, en un retraso máximo de dos semanas en la tramitación de
la reforma.
Una vez aceptada, mediante la aprobación de la citada enmienda, la
tesis de la limitación no volvió a ser cuestionada a lo largo del
procedimiento.
Finalmente, señalar que, en relación con los límites temporales, la
Ley Orgánica 4/1981 no dice nada.
FECHAS IMPORTANTES DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA
22 DE NOVIEMBRE DE 1975 PROCLAMACIÓN DEL REY D. JUAN CARLOS I
ABDICACIÓN REY JUAN CARLOS I---2 de junio 2014
Ley Orgánica 3/2014, de 18 de junio
PROCLAMACIÓN REY FELIPE VI 19 de junio de 2014,