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Proceso Contencio Adm.

Este documento describe los recursos administrativos y el proceso contencioso administrativo en Perú. Explica que los recursos administrativos incluyen el recurso de reconsideración y el recurso de apelación, los cuales deben interponerse en un plazo de 15 días. También define el objetivo del proceso contencioso administrativo como el control judicial de las acciones de la administración pública y la protección de los derechos de los ciudadanos. Finalmente, enumera algunos principios como la igualdad procesal y la suplencia de oficio que rigen este
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Proceso Contencio Adm.

Este documento describe los recursos administrativos y el proceso contencioso administrativo en Perú. Explica que los recursos administrativos incluyen el recurso de reconsideración y el recurso de apelación, los cuales deben interponerse en un plazo de 15 días. También define el objetivo del proceso contencioso administrativo como el control judicial de las acciones de la administración pública y la protección de los derechos de los ciudadanos. Finalmente, enumera algunos principios como la igualdad procesal y la suplencia de oficio que rigen este
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RECURSOS ADMINISTRATIVOS ; Son actos de

los administrados mediante los cuales se pide a


la administración la revocación o reforma de un
acto suyo o de una disposición de carácter
general de rango inferior a la Ley en base aun
título jurídico especifico
RECURSOS ADMINISTRATIVOS : Clases
-Recurso de reconsideración
-Recurso de apelación
El término para la interposición de los recursos es
de 15 días perentorios, y deberán resolverse en el
plazo de 30 días. (art. 218º , Ley Nº 24777)
Recurso Administrativos art. 225 de la Ley 27444
PROC. CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO ¿Para qué sirve? por
finalidad el control jurídico por el Poder Judicial de las actuaciones
de la administración pública sujetas al derecho administrativo y la
efectiva tutela de los derechos e intereses de los administrados
Artículo 1.- Finalidad La acción contencioso administrativa prevista en el
artículo 148 de la Constitución Política tiene por finalidad el control jurídico
por el Poder Judicial de las actuaciones de la administración pública sujetas
al derecho administrativo y la efectiva tutela de los derechos e intereses de
los administrados. Para los efectos de esta Ley, la acción contencioso
administrativa se denominará proceso contencioso administrativo.
Artículo 2.- Principios El proceso contencioso administrativo se rige por
los principios que se enumeran a continuación y por los del derecho
procesal, sin perjuicio de la aplicación supletoria de los principios del
derecho procesal civil en los casos en que sea compatible
Los Principios Generales del Derecho son considerados
-Como enunciados lógicos extraídos de la ordenación sistemática y
coherente de las diversas normas existentes.
- Como fundamento mismo del sistema jurídico y que constituyen
generalizaciones.
- Como verdades jurídicas universales
Principio de Integración. “Los jueces no deben dejar de resolver el conflicto de
intereses o la incertidumbre con relevancia jurídica por defecto o deficiencia de la
Ley. En tales casos, deberán aplicar los principios del derecho administrativo.”
(artículo 2.1 de la Ley). Conforme a este principio, si el Juez, al momento de
resolver un determinado conflicto, advierte un defecto o un vacío en la Ley, debe
aplicar los principios del derecho administrativo MONROY GÁLVEZ
señala que: “El principio en examen concede al Juez la posibilidad de cubrir los
vacíos o defectos en la norma procesal, es decir, las lagunas o contradicciones
sobre la base de ciertos recursos metodológicos y a un orden establecidos entre
estos”.
el Tribunal Constitucional sobre el principio de integración: "Que, respecto al segundo
aspecto central y cuestionado por el demandante, cabe señalar que si bien es cierto que el
demandado interpuso un recurso de queja por denegatoria de “recurso extraordinario”, en
lugar de uno por denegatoria de recurso de nulidad, es conforme a derecho que la
Sala Constitucional y Social de la Corte Suprema de la República admitiera dicho recurso
entendiéndolo como recurso de queja por denegatoria de recurso de nulidad, toda vez que
de conformidad con el principio de jura novit curia aplicado al ámbito procesal, el Juez tiene
la obligación de aplicar el derecho que corresponda aun cuando no haya sido invocado o lo
haya sido erróneamente(artículo VII del Código Procesal Civil)
Principio de igualdad procesal.- Las partes en el proceso contencioso administrativo deberán
ser tratadas con igualdad, independientemente de su condición de entidad pública o
administrado.
En el ámbito administrativo también se aplica: las partes, sin importar de cuál de ellas se
trate, deben ser tratadas con igualdad (algunos erróneamente consideran que la
Administración, por ser la “parte fuerte” de la relación frente al administrado, no goza de este
derecho básico).
Este principio impone al Juez la obligación de interpretar los requisitos de admisibilidad de las
demandas en el sentido que más favorezca al accionante, con la finalidad de garantizar su
derecho de acceso al proceso, que forma parte del contenido esencial del derecho a la tutela
jurisdiccional efectiva, más aún si se trata de derechos de naturaleza pensionaria
Se dan casos cuando se exige el agotamiento de la vía previa administrativa, en
que no queda claro si se ha agotado la vía. Por ejemplo, si se ha presentado un
recurso de “apelación” ante un órgano de última instancia o de instancia única.
Ahí o se ha agotado la vía o solo procedería el recurso de “reconsideración”. Por
error se planteó como apelación, debiendo haberlo hecho como reconsideración.
En tales casos, debe tomarse como de reconsideración, para efectos de no
concluir que se dejó consentir la resolución administrativa, pues en los hechos el
administrado protestó oportunamente. De ese modo, no se le denegaría el
acceso al proceso.
Principio de Suplencia de Oficio. “El Juez deberá suplir las deficiencias formales
en las que incurran las partes, sin perjuicio de disponer la subsanación de las
mismas en un plazo razonable en los casos en que no sea posible la suplencia de
oficio.” (artículo 2.4 de la Ley). Este principio es de la mayor importancia,
debiendo los magistrados emplearlo a fin de mejorar el acceso a la jurisdicción y
no empeorarlo. Significa que el Juez debe procurar subsanar (adecuando la vía)
la demanda, pero en caso se requiera subsanaciones que solo puede realizar
(por tener requisitos especiales) el demandante, entonces le dará un plazo
razonable (no 1 ni 2 días, como a menudo se concede, sino a partir de 3 días, y
preferiblemente más, según las circunstancias y la dificultad de su subsanación o
adecuación), a fin de que la demanda se vuelva procesalmente viable.
Principio de favorecimiento del proceso.- El Juez no podrá rechazar
preliminarmente la demanda en aquellos casos en los que por falta
de precisión del marco legal exista incertidumbre respecto del
agotamiento de la vía previa.
Asimismo, en caso de que el Juez tenga cualquier otra duda
razonable sobre la procedencia o no de la demanda, deberá preferir
darle trámite a la misma
Otros principios a tener en cuenta en el Proceso Contencioso
Administrativo
- Principio pro homine
- Principio pro actione
- Principio iura novit curia
Principio pro homine, según el cual corresponde interpretar una regla concerniente a un
derecho humano del modo más favorable para la persona, es decir, para el destinatario de la
protección. Al respecto, al referirse a la interpretación de los tratados con arreglo al objeto y al
fin, Pedro Nikken -ex Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos- ha
expresado que existe la tendencia a una protección progresiva de las convenciones
protectoras de los derechos humanos privilegiándose la protección de los derechos de las
personas: “(…)el artículo 31.1 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados
conduce a adoptar la interpretación que mejor se adecué a los requerimientos de la
protección de los derechos de la persona. Si recordamos, además, que el interés jurídico
tutelado por esos instrumentos no es, al menos directamente, el de los Estados partes, sino el
del ser humano, nos encontramos con una tendencia a aplicar los tratados en el sentido en
que mejor garantice la protección integral de las eventuales víctimas de violaciones de los
derechos humanos. Esta circunstancia otorga a la interpretación y aplicación de las
disposiciones convencionales una dinámica de expansión permanente
Principio pro actione, según el cual se impone a los juzgadores la exigencia de
interpretar los requisitos y presupuestos procesales en el sentido más favorable
a la plena efectividad del derecho a obtener una resolución válida sobre el
fondo, y donde se establece, a su vez, que los requisitos formales se interpreten
y apliquen de modo flexible y atendiendo a su finalidad y de que a su
incumplimiento no se anuden consecuencias desproporcionadas o
excesivamente gravosas.
Este principio guarda gran similitud con el principio de favorecimiento del
proceso, siendo (éste) más amplio
Principio iura novit curia recogido en el artículo VII del Título Preliminar del
Código Procesal Civil: el Juez tiene la facultad de aplicar la norma jurídica que
corresponda al caso concreto cuando las partes lo hayan invocado
erróneamente, bajo el concepto de que al tener el Juez mejor conocimiento del
derecho que las partes, está en aptitud de decidir cual es la norma aplicable al
caso. Finalmente, se debe tener en cuenta que el artículo 139º de la Constitución
Política del Perú establece los principios y derechos de la función jurisdiccional,
siendo que en su inciso 3 consagra el derecho que tienen todas las personas de
exigir de la judicatura la observancia de un debido proceso y la tutela judicial
efectiva
ACTUACIONES IMPUGNABLES
1.- Los actos administrativos y cualquier otra declaración de la Administración
Pública Las declaraciones de la Administración Pública constituyen las
actuaciones administrativas por excelencia de la misma y las que se consideran
impugnables, en especial los actos administrativos. Dichas declaraciones, sin
embargo, no necesariamente se encuentran plasmadas en resoluciones,
pudiendo estar contenidas en oficios en memorandum, o simplemente constituir
un acto ficto. Es por ello que la norma ha prescindido del empleo de dicho
término a fin de permitir una regulación menos rígida.
2. El silencio administrativo, la inercia y cualquier otra omisión de la
Administración Pública Una de las grandes innovaciones del Proceso Contencioso
Administrativo cuando se promulgó la Ley de la materia es la incorporación de la
inactividad administrativa – sea esta formal o material – dentro de las actuaciones
impugnables, supuesto que no existía en la regulación previa, contenida en el
Código Procesal Civil. Si bien ya existía el proceso de cumplimiento, como proceso
constitucional, el mismo es distinto al Proceso Contencioso Administrativo por
omisión, que además ha adquirido una mayor importancia ante la residualidad de
los procesos constitucionales que también afecta al proceso de cumplimiento.
El silencio administrativo El silencio administrativo es el mecanismo por excelencia de control de la anomia administrativa,
pues establece la posibilidad de otorgar efectos jurídicos a la falta de pronunciamiento de la autoridad administrativa en el
plazo establecido para ello, pudiendo dichos efectos implicar la denegatoria de lo solicitado, en el caso del silencio
administrativo negativo; o la concesión de lo solicitado, en el caso del silencio administrativo positivo. El silencio
administrativo funciona siempre como una garantía a favor del administrado, otorgándole a éste la facultad de ser quien
active el efecto jurídico en mérito a su decisión.
El caso del acto administrativo tardío Inclusive, la norma establece el régimen aplicable al acto tardío, señalando que carece
de eficacia el pronunciamiento hecho por la Administración una vez que fue notificada con la demanda contencioso
administrativa. Ello es enteramente lógico, aunque habría sido más pertinente hablar de invalidez antes que de ineficacia,
puesto que el acto expreso habría sido emitido cuando el administrado ya le ha otorgado efecto jurídico a la falta de
pronunciamiento de la autoridad administrativa. Por otro lado, si el acto expreso emitido por la autoridad administrativa se
produce antes de la notificación de la demanda, el órgano jurisdiccional podrá, a solicitud del demandante, incorporar como
pretensión la impugnación de dicho acto expreso o concluir el proceso, dependiendo evidentemente del sentido de la
decisión administrativa. En el primer caso, el Proceso Contencioso Administrativo por omisión dejaría de ser tal, dado que la
impugnación iría dirigida contra una declaración de la administración, en este caso, un acto administrativo.
La inactividad administrativa material La Administración Pública no solo incurre en inactividad formal, sino también en
aquella en la que incurre omitiendo un comportamiento material, al cual se encuentra obligada por el ordenamiento o por
una actuación administrativa. En estos casos es evidente que también se está incurriendo en una omisión susceptible de ser
impugnada por ser ilegal, pero que además puede vulnerar los intereses del administrado
Las actuaciones materiales La norma establece que también son susceptibles de
impugnación las llamadas actuaciones materiales, que constituyen
comportamientos y actividades reales de la Administración, que no se configuran
en instrumentos legales. A esto último, buena parte de la doctrina lo denomina
hecho de la administración, para diferenciarlo del simple acto o del acto
administrativo propiamente dicho, lo cual no es óbice para considerar que dicho
acto se da en cumplimiento de la función administrativa de la entidad
3. Las actuaciones materiales que no se sustentan en actos administrativos ( INC. 3 Y 4) Ahora bien, la norma distingue dos
supuestos, la actuación material que no se sustenta en un acto administrativo y aquella que al ejecutar el acto trasgrede el
ordenamiento jurídico. El primer caso parece evidente, pero no es así. La forma como la norma está redactada podría
hacernos pensar que todo acto administrativo que no se sustenta en un acto administrativo es ilegal, lo cual no es cierto
puesto que existen comportamientos materiales que se encuentran sustentados en otras actuaciones administrativas, o en
normas en general. En este orden de ideas, todo comportamiento material que carece de sustento vulnera el ordenamiento,
siendo susceptible de impugnación a través del Proceso Contencioso Administrativo
Los actos de ejecución que vulneran el ordenamiento Por otro lado, es evidente que puede impugnarse los actos de
ejecución que vulneran el ordenamiento. Sin embargo acá existe una controversia que debemos dilucidar respecto al
mecanismo de impugnación establecido en la Texto Único Ordenado de la Ley de Procedimiento de Ejecución Coactiva, que
es la revisión judicial del procedimiento. Este consiste en la revisión judicial de la legalidad y cumplimiento de las normas
previstas para su iniciación y trámite y se sustancia ante la Corte Superior
5. Las actuaciones u omisiones de la administración pública
respecto de la validez, eficacia, ejecución o interpretación de los
contratos de la administración pública, con excepción de los casos
en que es obligatorio o se decida, conforme a ley, someter a
conciliación o arbitraje la controversia
Las actuaciones sobre el personal dependiente de la Administración Pública inc.
06 del art. 4 Esta actuación administrativa podría estar incorporada en
cualquiera de las antes referidas. Ello porque toda actuación que afecte el
personal se configura como un acto de administración interna o como un
comportamiento material, como podría ser una rotación, un destaque o la
separación del cargo. Sin embargo, resulta de medular importancia señalarla de
manera separada para establecer con claridad que las acciones de personal son
susceptibles de discusión jurisdiccional a efectos de proteger los derechos de los
trabajadores.
PRETENCIONES
Al respecto, el destacado procesalista español Jaime Guasp Delgado considera que la
pretensión procesal “… es una declaración de voluntad por la que se solicita una actuación
de un órgano jurisdiccional frente a persona determinada y distinta del autor de la
declaración”. Añade que la pretensión es una “declaración petitoria” que contiene el
derecho reclamado y a través de ella “se expone lo que el sujeto quiere”
Acción, pretensión y demanda
la acción y la pretensión son dos categorías vinculadas pero diferentes. Al respecto, ya el insigne procesalista italiano Piero
Calamandrei, concebía a la acción como el “…recurso con el que el ciudadano invoca, en su propio favor, la fuerza pública del
Estado…”. Es decir, la entendía como “…la facultad (…) de dirigirse al Estado para obtener justicia contra el obligado: Al faltar
el voluntario cumplimiento del obligado, el titular del derecho se dirige al Estado a fin de que como garante de la
observancia del derecho, convierta la obligación en sujeción”
la pretensión por su parte, es la petición concreta que se hace a un órgano jurisdiccional para que ampare la postura del
proponente en relación a una controversia o un asunto de su interés. Es una declaración petitoria fundamentada en torno a
la cual gira el desarrollo de todo el proceso, razón por la cual se le reconoce como el objeto del mismo
Cabe señalar es que la acción es un derecho abstracto por la cual cualquier ciudadano puede poner en marcha la actividad
jurisdiccional del Estado, mientras que la pretensión es una petición concreta formulada por un demandante específico con
el propósito de que el órgano jurisdiccional resuelva el conflicto a su favor o le reconozca el derecho reclamado.
diferencias entre demanda y pretensión. Al respecto Lino Palacio entiende la demanda como “…un mero acto de iniciación
procesal
distinguir mejor entre acción, pretensión y demanda es necesario
precisar lo siguiente:
La acción es un “derecho cívico” que permite acudir a los órganos
jurisdiccionales para formular una petición concreta y determinada
Pretensión El acto concreto que permite ejercitar la acción y activar
la maquinaria judicial es la demanda.
La demanda se materializa a través de la presentación de un
documento que por lo general contiene la pretensión.
PRETENSIÓN DE NULIDAD O INEFICACIA Inc. 1 del art. 5
“En el proceso contencioso administrativo podrán plantearse pretensiones con el objeto de obtener lo siguiente: ….
La declaración de nulidad, total o parcial o ineficacia de actos administrativos”. Pero en concreto, ¿Qué significa declarar
judicialmente la nulidad de un acto administrativo? Judicialmente, significa que exista pronunciamiento de un órgano del
Poder Judicial en el marco de un proceso contencioso administrativo. Específicamente, la declaratoria de nulidad de un acto
administrativo significa dejar sin efecto tal acto por haber incurrido en alguna de las causales de nulidad El profesor Ramón
Huapaya Tapia, señala que el contenido de la pretensión recogida en el artículo 5°, numeral 1, de la Ley 27584, es el pedido
específico para que se declare la nulidad de un acto administrativo por las causas tasadas en el artículo 10° de la Ley 27444,
Ley del Procedimiento Administrativo General. Agrega que: “… la pretensión de nulidad de actos administrativos, tendrá como
contenido la invocación objetiva de que se declare la invalidez de un acto administrativo aquejado de un vicio insubsanable,
que debe ser reprimido judicialmente por el juzgador mediante la declaración judicial de nulidad”.
Por lo que se pueden identificarse tanto el objeto como la razón de la pretensión administrativa. El objeto o petitum, es la
invocación objetiva que se declare la nulidad, mientras que la razón o causa petendi se configura por el hecho que la
administración ha incurrido en un comportamiento que constituye una causal de nulidad del acto administrativo. En efecto,
para declarar la nulidad de un acto administrativo debe verificarse que en su emisión se haya incurrido en alguno de los vicios
o causales que la ley expresamente ha identificado.
PRETENSIÓN DE RECONOCIMIENTO O RESTABLECIMIENTO DEL DERECHO Es en esta pretensión, en la que se pone en
evidencia la nueva concepción que orienta al PCA. En efecto, esta pretensión no solo se dirige contra un acto administrativo
sino contra cualquier actuación administrativa que vulnere los derechos o intereses del administrado. Permite que de
manera efectiva se tutele todos los derechos o intereses concretos de los administrados. Viabiliza la plena jurisdicción en la
medida que permite al juez reconocer o restablecer los derechos subjetivos de los administrados y disponer que se adopten
todas las medidas que sean necesarias para el reconocimiento y restablecimiento de la situación jurídica lesionada
(satisfacción plena) Esta pretensión se encuentra recogida en el numeral 2 del artículo 5° de la Ley 27584
El planteamiento de la pretensión de reconocimiento, como es lógico, presupone el desconocimiento o la negativa de la
administración de atribuir un derecho que el administrado considera le corresponde. En otras palabras, la administración
adopta una actitud que niega, refuta o rechaza un derecho o interés del administrado. Puede por ejemplo no reconocerle su
derecho a registrar una marca, a ser titular de un permiso de pesca, a contar con una licencia de funcionamiento, a
participar en un concurso público de proveedores, a acceder a un servicio público
PRETENSIÓN DE DECLARACIÓN DE CONTRARIA A DERECHO Y CESE DE UNA ACTUACIÓN MATERIAL Como puede advertirse,
esta pretensión surge como consecuencia de que la administración ha perpetrado una actuación material de consecuencias
nefastas para el administrado sin contar con el título o acto administrativo que la respalde. Se trata de una vía de hecho que
de manera grosera quebranta el principio de legalidad19. La pretensión bajo comentario contenida en el artículo 5° inciso 3
de la Ley 27584, constituye una garantía contra las actuaciones arbitrarias de laadministración que, transgrediendo los
límites legales y sin contar con el título que le habilita, pasa a la vía de los hechos y ejecuta una lesión contra los derechos o
intereses del administrado
se puede advertir, ante el planteamiento de tal pretensión el juez, si resuelve ampararla, declara que la actuación
impugnada es contraria a derecho. Contraria a derecho significa que es una actuación material de la administración que
transgrede el ordenamiento jurídico, es decir las normas legales, disposiciones reglamentarias, normas y precedentes
constitucionales, procedimientos, principios, precedentes administrativos, etcétera. Se trata de una declaración que pone
en evidencia la ilicitud de la actuación de la administración. Sin embargo, la pretensión no se limita a solicitar al juez una
declaración que finalmente podría terminar siendo un pronunciamiento sin efectos concretos para detener la arbitrariedad
y los perjuicios. En efecto, la pretensión bajo comentario, además de la declaración de contraria a derecho, persigue el cese
de la actuación material ilícita que no se sustenta en acto administrativo
Ello, significa que la pretensión no solo exige la declaración de ilegalidad, sino que compromete al juez a disponer el cese, la
terminación, la extinción de la actuación material arbitraria; lo que, sin duda, constituye una garantía concreta y efectiva,
respecto de las actuaciones ilegales y arbitrarias en las que la administración puede incurrir
Efectos en la sentencia Ya hemos indicado que la pretensión incide en lo que se va a disponer en el fallo. Teniendo en cuenta
ello, el legislador ha establecido, cómo debe pronunciarse el juez cuando resuelve amparar la pretensión de declaración de
contraria a derecho y cese de una actuación material que no se sustente en acto administrativo. Al respecto, el artículo 41° del
TUO ha señalado que en una sentencia estimatoria de esta pretensión el juez dispondrá: “La cesación de la actuación material
que no se sustente en acto administrativo y la adopción de cuanta medida sea necesaria para obtener la efectividad de la
sentencia, sin perjuicio de poner en conocimiento del Ministerio Público el incumplimiento para el inicio del proceso penal
correspondiente, y la determinación de los daños y perjuicios que resultan de dicho incumplimiento”. Respecto a este
dispositivo, es necesario destacar que se trata de una de las normas en la que se evidencia más claramente la materialización
del principio de tutela jurisdiccional efectiva y de la facultad de plena jurisdicción que se le reconoce al juez. En efecto, en
aplicación de tales preceptos el juzgador puede disponer toda medida que sea necesaria para hacer cesar la actuación
material arbitraria e incluso para compensar por los daños y perjuicios sufridos por los afectados con la actuación material
irregular. Se trata pues, de hacer cumplir las decisiones jurisdiccionales, pero, fundamentalmente, de proscribir la
arbitrariedad en el ejercicio de la función pública, de proteger concreta y satisfactoriamente al administrado y de hacer
efectiva la justicia
PRETENSIÓN DE CUMPLIMIENTO La pretensión mencionada se plantea frente a una inactividad de la administración. Es decir,
presupone la omisión o el incumplimiento de la administración de una obligación establecida por ley o por acto
administrativo. En doctrina se ha distinguido entre inactividad formal e inactividad material. La inactividad formal se relaciona
con el incumplimiento de la administración de su deber de pronunciarse sobre una solicitud o resolver una determinada
situación jurídica; incluye dentro de sus alcances al silencio administrativo. La inactividad material por su lado, se entiende
como la pasividad de la administración producida fuera de un procedimiento administrativo, supone siempre el
incumplimiento, un dejar de hacer, de un mandato concreto contenido en una ley o un acto administrativo. La inactividad
material es la que puede ser discutida en sede judicial a través de la pretensión de cumplimiento, es decir, a través de la
pretensión bajo comentario, la misma que se encuentra recogida en el artículo 5°, numeral 4°, de la Ley 27584
Se ha dicho que esta pretensión presupone el incumplimiento de una obligación de la administración. Pero, concretamente
¿Qué persigue esta pretensión? Persigue que la autoridad jurisdiccional disponga u ordene a la administración que cumpla
con su deber y realice efectivamente una actuación a la que se encuentra obligada. Es decir, se busca que el juez fuerce a la
administración a adoptar un comportamiento. Generalmente le ordena que cumpla con un hacer o un dar, pero también
puede disponer que se abstenga de efectuar una acción contra los intereses del administrado. Ahora bien, la obligación
incumplida debe estar consignada en una ley o en un acto administrativo, y se exige para plantear la pretensión de
cumplimiento que la actuación que debe realizar la administración sea clara, indubitable, concreta y que contenga un
derecho atribuible a un determinado administrado. Estas son las condiciones de exigibilidad o ejecución de la conducta
incumplida por la administración
Para exigir la prestación debida en el proceso de cumplimiento el Tribunal Constitucional en las sentencias
correspondientes a los expedientes 191-2003- AC/TC, 168-2005-PC/TC y otras, ha establecido determinados
requisitos, entre ellos: 1) Que el mandato sea incondicional, 2) En caso sea condicional, que se acredite el
cumplimiento de las condiciones, 3) Que el mandato sea cierto e indubitable, 4) Que tanto la ley o el acto
administrativo que lo contienen deben encontrarse vigentes. Al respecto, cabe precisar que estos requisitos son
referenciales para examinar la pretensión de cumplimiento planteada en el PCA, en la medida que tales exigencias
han sido establecidas para el proceso de cumplimiento que es un proceso que se usa como vía extraordinaria y que
tiene características propias. De otro lado, el juez, al evaluar la pretensión debe analizar la idoneidad del título, lo cual
implica un examen de su validez y del cumplimiento de los requisitos para su exigibilidad. En el caso concreto del acto
administrativo debe verificarse que se trate un acto firme, es decir, de un acto que ya no puede ser susceptible de
recurso impugnatorio.
PRETENSIÓN DE INDEMNIZACIÓN Como resulta previsible, la administración en el ejercicio de sus funciones puede causar daño
a los administrados, y de hecho lo ha causado. Ante tal situación, la generalidad de los ordenamientos ha establecido la
responsabilidad resarcitoria de la administración. Al respecto, cabe anotar que este tema no ha estado adecuadamente
regulado en nuestro ordenamiento, tanto en lo substancial como en lo procesal. Superando la legislación anterior, los decretos
legislativos 1029 y 1067 han introducido una serie de modificaciones en la Ley del Procedimiento Administrativo General y en
la Ley del Proceso Contencioso Administrativo, respectivamente, terminando de configurar un régimen más adecuado de las
indemnizaciones atribuibles a la administración. Las innovaciones del Decreto Legislativo 1067 han sido recogidas en el artículo
5°, numeral 5, del TUO
resulta lógico que frente a una actuación que le cause agravio al administrado, éste, no solo puede pretender que se reconozca
y restablezca su derecho, sino también que la administración le indemnice por los daños generados. El requisito procesal
establecido para esta pretensión es que se plantee, no de manera autónoma, sino de manera acumulativa con las otras
pretensiones contenidas en el artículo 5° de la ley del PCA. Los requisitos, condiciones, alcances y demás, del derecho a la
indemnización, se encuentran regulados claramente en las Disposiciones Generales del artículo 238° de la LPAG
1. Existe estrecha vinculación entre la pretensión y las actuaciones impugnables. La pretensión presupone una actuación
impugnable previa.
2. La pretensión es una declaración de voluntad fundamentada mediante el cual el administrado formula una petición
concreta al órgano jurisdiccional con el propósito que éste ampare su postura frente a la administración. Por su incidencia
en todo el desarrollo del proceso, la pretensión es el objeto del Proceso Contencioso Administrativo.
3. La pretensión de nulidad es la que tradicionalmente se ha planteado; sin embargo, incluso en la actualidad, se le reconoce y
se usa intensivamente. Se plantea en base a causales tasadas de nulidad.
4. La pretensión de reconocimiento presupone la negación al administrado de un derecho que le corresponde. La pretensión
de restablecimiento presupone una vulneración de un derecho ya reconocido. En estos casos, el juez puede adoptar las
medidas que sean necesarias para efectivizarlas. Mediante estas pretensiones se puede impugnar todo tipo de actuaciones
irregulares de la administración y persiguen la satisfacción plena de los intereses de los administrados. Se les conoce como
pretensiones de plena jurisdicción y se inspiran en el principio de tutela jurisdiccional efectiva.
5. La pretensión de declaración de contrario a derecho y de cese de una actuación material que no se sustente en acto
administrativo, se plantea frente a actuaciones típicamente arbitrarias de la administración que constituyen vías de hecho.
6. La pretensión de cumplimiento o de realización de una actuación por parte de la administración, presupone la existencia de
un título (ley o acto administrativo) y ante la renuencia de cumplimiento se recurre ante el Poder Judicial.
7. La pretensión de indemnización se inspira en el principio de tutela jurisdiccional efectiva y constituye expresión de la
pretensión de plena jurisdicción. Se plantea de manera acumulativa a otras pretensiones

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