Efecto Invernadero antropogénico
El efecto invernadero es un proceso natural que mantiene la temperatura de la Tierra en un
rango adecuado para la vida. La radiación solar entra en la atmósfera de la Tierra en forma de
luz visible y radiación ultravioleta. Cuando esta radiación llega a la superficie terrestre, se
calienta y luego emite calor en forma de radiación infrarroja (IR) en longitudes de onda más
largas. Algunos gases atmosféricos, conocidos como gases de efecto invernadero, absorben y
reemiten parte de esta radiación infrarroja de vuelta hacia la Tierra, lo que mantiene la
temperatura promedio de la superficie más cálida de lo que sería en ausencia de estos gases.
El Efecto invernadero antropogénico: es aquel que está directamente relacionado con la acción
del hombre. Actividades como la explotación de combustibles fósiles, la deforestación, la
agricultura, etc, han provocado que desde comienzos de la industrialización, el porcentaje de
gases de efecto invernadero en la atmósfera haya aumentado. La magnitud del efecto
invernadero antropogénico, dependerá de la proporción del aumento en la concentración de
cada gas involucrado, y de la concentración de otros GEI ya presentes en la atmósfera. Esta
intensificación del efecto invernadero natural, llevaría a un cambio asociado en el clima
mundial, lo que podría traer consecuencias insospechadas para la humanidad.
Gases de efecto invernadero
Los gases de efecto invernadero o gases de invernadero son los componentes gaseosos de la
atmósfera, tanto naturales como antropogénicos, que absorben y emiten radiación en
determinadas longitudes de onda del espectro de radiación infrarroja emitido por la superficie
de la Tierra, la atmósfera y las nubes. En la atmósfera de la Tierra, los principales gases de
efecto invernadero (GEI) son el vapor de agua (H2O), el dióxido de carbono (CO2), el óxido
nitroso (N2O), el metano (CH4) y el ozono (O3). Estos gases tienen moléculas cuya frecuencia
vibracional se localiza en la parte infrarroja del espectro.
Hay además en la atmósfera una serie de gases de efecto invernadero (GEI) creados
íntegramente por el ser humano, como los halocarbonos (compuestos que contienen cloro,
bromo o flúor y carbono, estos compuestos pueden actuar como potentes gases de efecto
invernadero en la atmósfera y son también una de las causas del agotamiento de la capa de
ozono en la atmósfera) regulados por el Protocolo de Montreal. Además del CO2, el N2O y el
CH4, el Protocolo de Kyoto establece normas respecto al hexafluoruro de azufre (SF6), los
hidrofluorocarbonos (HFC) y los perfluorocarbonos (PFC).
La contribución de los distintos gases a la elevación de temperatura se distribuye de la siguiente
forma: un 50% se debería al incremento del contenido en dióxido de carbono; un 18% sería
responsabilidad del aumento de metano atmosférico; la presencia de CFCs y gases semejantes
en la atmósfera terrestre ocasiona un 17%; mientras que los incrementos de ozono troposférico
y de monóxido de dinitrógeno serían responsables de un 9% y un 6%, respectivamente. Sin
embargo, a partir de los años 80 la contribución relativa de estos compuestos está cambiando,
incrementándose la de CFCs y gases relacionados y la del monóxido de dinitrógeno, mientras
que disminuye ligeramente la del metano y la del dióxido de carbono; el ozono permanece
prácticamente igual.
Están clasificados en GEI directos e indirectos.
GEI Directos: Son gases que contribuyen al efecto invernadero tal como son emitidos a la
atmósfera. En este grupo se encuentran: el dióxido de carbono, el metano, el óxido nitroso y
los compuestos halogenados.
GEI Indirectos: Son precursores de ozono troposférico, además de contaminantes del aire
ambiente de carácter local y en la atmósfera se transforman a gases de efecto invernadero
directo. En este grupo se encuentran: los óxidos de nitrógeno, los compuestos orgánicos
volátiles diferentes del metano y el monóxido de carbono.
Fuentes antropogénica
Quema de Combustibles Fósiles: Esta es la principal fuente de emisiones de CO2 a nivel
mundial. La quema de petróleo, carbón y gas natural en centrales eléctricas, vehículos y
sistemas de calefacción libera CO2 en la atmósfera, lo que aumenta el efecto invernadero y el
calentamiento global.
Transporte: El sector del transporte es una gran fuente de emisiones de gases de efecto
invernadero. Los vehículos a motor, como automóviles y camiones, queman combustibles
fósiles y emiten CO2. Además, los viajes aéreos también contribuyen a estas emisiones.
Deforestación: La tala de árboles y la conversión de bosques en tierras agrícolas o urbanas
liberan grandes cantidades de CO2 almacenadas en la vegetación. Esto disminuye la
capacidad de la Tierra para absorber carbono.
Agricultura Intensiva: La agricultura es responsable de la emisión de gases de efecto
invernadero como el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O). El ganado produce metano en
su digestión, y la fertilización de los suelos conlleva emisiones de N2O.
Industria: Los procesos industriales emiten CO2 y otros gases de efecto invernadero. Por
ejemplo, la fabricación de acero y cemento implica la liberación de CO2 en grandes
cantidades.
Uso de Energía: La creciente demanda de energía y la generación de electricidad a partir de
fuentes no renovables, como el carbón y el gas, contribuyen significativamente a las
emisiones de CO2.
Residuos y Vertederos: La revisión de residuos orgánicos en vertederos produce metano, un
potente gas de efecto invernadero. La mala gestión de los residuos aumenta estas emisiones.
Uso de refrigerantes: Algunos gases utilizados como refrigerantes en sistemas de aire
acondicionado y refrigeradores son conocidos como hidroclorofluorocarbonos (HCFC) y
perfluorocarbonos (PFC). Estos gases son potentes gases de efecto invernadero.
Actividades Marítimas y Portuarias: Los barcos y los puertos emiten CO2 y partículas que
afectan la calidad del aire y pueden influir en el clima local de las áreas portuarias
Transporte de los GEI
El transporte de estos gases de efecto invernadero involucra varios procesos y mecanismos,
que incluyen:
Emisiones: El transporte comienza con la liberación de estos gases en la atmósfera. Las fuentes
de emisión incluyen actividades humanas, como la quema de combustibles fósiles, la
agricultura, la ganadería y la deforestación.
Difusión y Mezcla: La difusión se refiere al proceso mediante el cual los gases se dispersan
en la atmósfera desde su punto de origen debido a las diferencias de concentración. Cuando se
liberan gases de efecto invernadero en un lugar específico, como una ciudad con muchas
emisiones de CO2 debido al tráfico vehicular, inicialmente habrá una alta concentración de
estos gases en ese punto. Sin embargo, debido a las propiedades físicas de los gases y las
diferencias de concentración, estos gases se difundirán gradualmente en el aire circundante.
La mezcla se produce debido a los movimientos turbulentos y de convección en la atmósfera.
La turbulencia atmosférica, como la provocada por el viento y las variaciones en la temperatura,
agita y mezcla los gases en la atmósfera. Esto hace que los gases se distribuyan de manera más
uniforme en el espacio tridimensional. La mezcla también ayuda a diluir las concentraciones
locales de gases de efecto invernadero y a dispersarlos a lo largo de grandes áreas.
Transporte a Larga Distancia:
Los gases de efecto invernadero pueden ser transportados a larga distancia a través de la
atmósfera debido a los vientos y las corrientes atmosféricas. Esto significa que las emisiones
en un lugar pueden influir en la calidad del aire y el clima en regiones distantes. Los vientos
pueden transportar los gases a grandes distancias, y las corrientes atmosféricas, como las que
se encuentran en la troposfera y la estratosfera, pueden llevar estos gases por todo el planeta.
Destinos de los GEI
Absorción y Retención: La atmósfera absorbe y retiene la mayoría de los gases de efecto
invernadero liberados. Esto se debe a que estos gases, como el dióxido de carbono (CO2), el
metano (CH4), el óxido nitroso (N2O) y el vapor de agua (H2O), tienen la capacidad de
absorber y reemitir el calor infrarrojo. Cuando estos gases absorben calor, aumentan la
temperatura atmosférica y contribuyen al efecto invernadero.
Depósito y Remoción: Con el tiempo, algunos de estos gases pueden ser depositados o
removidos de la atmósfera por diferentes procesos. Por ejemplo, el CO2 es absorbido por los
océanos y los bosques a través de la fotosíntesis y la disolución en el agua. El metano puede
ser eliminado por procesos de oxidación en la atmósfera.
Persistencia en la Atmósfera: Algunos gases de efecto invernadero, como el CO2, tienen una
vida atmosférica prolongada, lo que significa que permanecen en la atmósfera durante un
tiempo significativo. El CO2, por ejemplo, puede persistir durante siglos.
Interacciones con Ecosistemas: Los gases de efecto invernadero también pueden interactuar
con sistemas naturales, como los océanos y los ecosistemas terrestres. Los océanos absorben
CO2 y pueden actuar como sumideros de carbono, pero esto tiene efectos en la acidificación
del agua de mar. Los ecosistemas terrestres también pueden actuar como sumideros de carbono
al absorber CO2 a través de la vegetación.
Interacción de la radiación IR con los gases de efecto invernadero
Cuando la radiación solar llega a la Tierra, una parte de esta energía es absorbida por la
superficie terrestre, a medida que la Tierra se calienta, emite energía térmica en forma de
radiación infrarroja (IR)
La energía de los fotones de la luz infrarroja emitida por el planeta, es absorbida por las
moléculas, si la energía de esos fotones coincide con la diferencia de energía entre dos niveles
de vibración permitidos en la molécula. Esto significa que las moléculas de GEI pueden
absorber selectivamente fotones de ciertas longitudes de onda de la radiación IR, almacenando
esa energía en forma de energía vibracional y rotacional de sus núcleos. Pero para que la
molécula pueda absorber radiación infrarroja, tiene que modificar el momento dipolar durante
el movimiento de oscilación vibracional. Dicho de otra manera, se tiene que descompensar su
momento dipolar (es decir, se tiene que romper esa simetría que lo anula).
Una vez que una molécula de GEI ha absorbido un fotón de IR, su energía de vibración aumenta
y la molécula comienza a vibrar más intensamente. Esta energía adicional es reemitida por la
molécula en todas direcciones, incluyendo de nuevo hacia la Tierra.
Este proceso de absorción y reemisión de radiación IR por parte de las moléculas de GEI tiene
un efecto acumulativo. Parte de la radiación IR emitida por la Tierra es atrapada y redirigida
de vuelta hacia la superficie terrestre. Como resultado, la energía térmica es retenida en la
atmósfera, lo que contribuye al aumento de la temperatura global, de manera análoga al efecto
de un invernadero.
Principales movimientos de vibración de los GEI que retienen la radiación IR, la zona del
IR donde se da el fenómeno
La radiación infrarroja tiene, por tanto, suficiente energía para causar una rotación o una
vibración (o ambas) a las moléculas. Para que una molécula adquiera energía de rotación de la
radiación infrarroja debe tener un dipolo permanente, es decir, debe tener una separación de
cargas permanente. La adquisición, por parte de una molécula, de energía de vibración de la
radiación infrarroja está asociada con un cambio del momento del dipolo. Para que un gas
pueda absorber o emitir radiación hace falta que la frecuencia de la radiación sea bastante
cercana a la frecuencia de la vibración de la molécula del gas.
Las moléculas de más de dos átomos pueden vibrar de manera que, en ciertos casos, se
producen dipolos, razón por la cual interaccionan con la radiación infrarroja procedente de la
superficie terrestre.
Las moléculas tienen diversos tipos de vibración:
● Vibración de tensión: varían las distancias de enlace, pero los átomos permanecen en
el mismo eje de enlace. Puede ser simétrica o anti simétrica.
● Vibración de deformación o flexión: varían los ángulos de enlace es decir la posición
de los átomos varía en relación al eje de enlace original. Si hay variación en el plano
pueden ser de tijereteo o de balanceo. Si hay variación fuera del plano pueden ser de
torsión o de aleteo.
Para que ocurra una determinada flexión o una tensión necesitamos una energía concreta y esa
energía la podemos relacionar directamente con la frecuencia de vibración. Las moléculas de
gases de efecto invernadero (GEI) tienen frecuencias naturales de vibración incluso cuando no
están siendo irradiadas por radiación infrarroja (IR). Estas frecuencias de vibración son propias
de cada tipo de molécula y están relacionadas con la energía y la estructura de los enlaces
químicos en la molécula., Cuando incidimos en una molécula con una radiación de esa misma
frecuencia, la molécula absorbe esa energía y la amplitud de la vibración aumenta haciendo
que el enlace se mueve entonces con más intensidad lo que resulta en un aumento de la energía
interna de las moléculas.
Esta absorción selectiva de radiación IR por parte de las moléculas de GEI es lo que contribuye
al efecto invernadero. Al atrapar parte de la radiación térmica emitida por la Tierra, estas
moléculas aumentan la temperatura en la atmósfera, lo que, a su vez, tiene un impacto en el
calentamiento global y el cambio climático.
Dióxido de carbono
La molécula de dióxido de carbono no es un dipolo permanente. Tiene 4 vibraciones
fundamentales: dos de flexión, con una misma frecuencia, cuyo número de onda es λ = 15 μm
y dos de estiramiento, de los cuales el simétrico no es activo para la absorción de infrarrojos
ya que no forma un dipolo, mientras que el anti simétrico sí lo es, y tiene una frecuencia
correspondiente a un número de onda de λ = 4,2 μm, que está en la zona donde la radiación
infrarroja es muy poco importante.
Las vibraciones por flexión son las más importantes para el efecto invernadero, ya que su
número de onda se sitúa en la frecuencia de máxima radiación de la superficie terrestre,
mientras que la de estiramiento tiene una frecuencia en la que la radiación infrarroja de la
superficie terrestre es muy débil.
Vapor de Agua
La molécula de agua tiene un dipolo permanente, todas las vibraciones debidas a rotaciones
también lo tienen, y estas rotaciones se encuentran en prácticamente todo el espectro de
infrarrojos. Además, tiene tres vibraciones fundamentales: flexión, estiramiento simétrico y
estiramiento asimétrico, con unos números de onda de λ = 2,7, 6,2 y 2,7 μm, respectivamente.
Únicamente la vibración de estiramiento asimétrico es relevante para la absorción de
infrarrojos, ya que las otras dos están en una zona donde la radiación infrarroja emitida por la
superficie de la tierra es prácticamente nula
.
Metano
La molécula de metano tiene nueve modos de vibración posibles, pero la mayoría no forman
dipolos porque conservan la simetría. La única frecuencia de vibración en el rango de 130 a
2.500 cm-1 es una mezcla de estiramiento y flexión que vibra a λ = 7,7 μm
Ozono
La molécula de ozono forma un dipolo, al no estar alineados sus tres átomos de oxígeno. La
vibración de estiramiento antisimétrica es la dominante respecto a la absorción de infrarrojos
y se sitúa a ν = 1043 cm-1 (λ = 9,6 μm). Presenta otras contribuciones más débiles en el mismo
rango de frecuencias debidas a la vibración por estiramiento simétrico.
Efectos o consecuencias del Efecto invernadero Antropogénico
Las consecuencias del efecto invernadero antropogénico son significativas y abarcan varios
aspectos:
● Cambio climático: El calentamiento global es una consecuencia directa del efecto
invernadero antropogénico. Esto ha llevado a un aumento de la temperatura promedio de
la Tierra, lo que resulta en cambios en los patrones climáticos, eventos climáticos
extremos más frecuentes y graves, como olas de calor, sequías, inundaciones y tormentas
más intensas.
● Elevación del nivel del mar: El aumento de la temperatura hace que los glaciares y las
capas de hielo se derritan más rápido, lo que provoca una elevación del nivel del mar.
Esto amenaza a las comunidades costeras y a las islas bajas, lo que puede llevar a la
pérdida de tierras y la migración forzada de poblaciones.
● Acidificación de los océanos: El CO2 atmosférico también se disuelve en los océanos, lo
que resulta en la acidificación de las aguas. Esto tiene efectos perjudiciales en los
ecosistemas marinos, como los arrecifes de coral y ciertas especies marinas, con impactos
en la cadena alimentaria y la pesca.
● Pérdida de biodiversidad: El cambio climático y la degradación de los ecosistemas como
resultado del efecto invernadero antropogénico pueden llevar a la pérdida de
biodiversidad. Las especies que no pueden adaptarse o migrar debido a las condiciones
cambiantes pueden enfrentar riesgos significativos.
● Impactos en la agricultura y seguridad alimentaria: Los cambios en los patrones climáticos
pueden afectar la producción agrícola, lo que a su vez puede tener un impacto en la
seguridad alimentaria. Sequías, inundaciones y eventos climáticos extremos pueden dañar
los cultivos y reducir la disponibilidad de alimentos.
● Amenaza para la salud humana: El aumento de las temperaturas puede contribuir a
problemas de salud, como golpes de calor, enfermedades transmitidas por vectores (como
el dengue y la malaria) y enfermedades relacionadas con la calidad del aire, ya que el
cambio climático puede empeorar la contaminación del aire.