Características
Pteranodon tenía una cabeza enorme, de 1,8 metros de longitud. 80 cm del
cráneo pertenecían a una cresta ósea mayor en los machos. Se cree que también servía
para estabilizar el vuelo, hacer la función de timón y estabilizar el enorme pico de casi 1
metro. Carecía de dientes, casi no tenía cola y volaba sorprendentemente bien. Los
fósiles revelan que, aun alimentándose de peces, podía adentrarse 160 kilómetros
tierra adentro. El hocico de este pterosaurio estaba ligeramente curvado hacia abajo
debido al ángulo del cráneo respecto a la columna vertebral. Este animal tenía el
cuerpo cubierto de un fino pelo que usaban para no perder el calor corporal. Cuando
este animal se posaba sobre tierra firme, plegaba sus alas hacia atrás apoyando el peso
sobre los tres dedos. Este animal había perdido el quinto dedo (el meñique) y
conservaba los otros cuatro, pero el pulgar se había alargado hasta formar una gran
ala. Pteranodon tenía un excelente sentido de la vista, que usaba para divisar a los
peces desde el aire, para luego lanzarse en picado a por ellos para atraparlos con el
pico. Una teoría afirma que el Pteranodon podía zambullirse y pescar como algunas
aves acuáticas actuales (como el pelícano o un alcatraz), sin embargo, es una teoría
poco probable.
El vuelo
El Pteranodon volaba gracias a unas alas hechas de piel muy fina similares a
las de los actuales murciélagos, pero con la forma del ala de un ave. El vuelo de
Pteranodon consistía en un movimiento de las alas arriba y abajo. Cuando las batía
hacia abajo, abría al máximo los brazos y las piernas con el fin de aumentar la
superficie de soporte, lo que le permitía elevarse aún más. Al batirlas hacia arriba
plegaba las patas para no perder altura. Para planear simplemente extendía al máximo
brazos y piernas. Puesto que volar requiere mucha energía, especialmente en el
despegue, donde se gasta 3 veces más energía que en el vuelo normal, solía saltar
desde acantilados cercanos a la costa. Solo necesitaba un viento de 7 m/s (unos 25
km/h) para elevarse en el aire. Su cuerpo era muy ligero, pues su densidad media era
cercana a 0,7 gramos por centímetro cúbico (la de un hombre es de 1 gramo) y esto lo
conseguía gracias a que sus huesos estaban huecos, como en las actuales aves. Tenía
unos pulmones enormes con bolsas de aire auxiliares que le permitían tener una
mayor eficacia respiratoria, crucial para el vuelo. Se cree que Pteranodon pasaba gran
parte de su vida en el aire, volando a poca altura y a una velocidad de 25 km/h justo
por encima del agua.
La cresta
Pteranodon poseía una gran cresta con una forma más o menos triangular que
era mucho mayor en los machos que en las hembras, lo que sugiere que
probablemente esta cresta, además de servir para estabilizar el cuerpo, tenía vivos
colores en el caso de los machos, que probablemente eran usados para seducir a las
hembras de modo similar a muchas aves actuales.
Esta cresta no es única del Pteranodon, pues está presente en muchos
pterodáctilos, como Ornithocheirus o Tapejara, que probablemente le daban el mismo
uso.
También se ha sugerido que la cresta contrarrestaba el pico al volar, y que la
relación entre la cresta y el pico del Pteranodon era de 4/5, y suponiendo que tuviera
algún tipo de aleta o membrana de piel complementaria el peso del pico, pero otros
pterosaurios, como el Quetzalcoatlus tenían una relación cresta pico mucho más
pequeña (1/12 en Quetzalcoatlus), y, sin embargo, volaban perfectamente, por lo que
esta teoría no tiene mucho sentido.
La crianza y el comportamiento social
Estos animales vivían en grupos pequeños, pero con una estricta jerarquía en
las que solía haber un macho dominante y muchas hembras que cuidaban de la
descendencia. En estos grupos eran comunes los enfrentamientos con machos
"extranjeros", en los que, si un animal recibía un golpe en el ala, probablemente era
fatal, pero las disputas solían resolverse mediante exhibiciones realizadas con la cresta
del cráneo.
Se cree que los reptiles alados ponían los huevos en acantilados costeros,
donde eran inaccesibles para los depredadores y estaban cerca de su fuente de
comida. Para no afectar al vuelo, las hembras solo ponían unos pocos huevos, unos 2 o
3, pues llevar muchos huevos hace al animal demasiados pesado para volar. Los
adultos cuidaban de las crías hasta que estas estaban listas para volar por su cuenta a
una edad de unos 2 años, y con suerte podían llegar a vivir 40 años. Cuando un
ejemplar no podía volar por enfermedad o porque tenía que cuidar de las crías, era
apoyado por otros miembros del grupo, que solían entregarle pescado a él o a sus
crías, lo que indica que tenían algún tipo de aprecia social. Cuando una madre
Pteranodon atrapaba un pez, lo transportaba en una bolsa que tenía en la garganta
para transportarlo intacto hasta la cría. Tras esto, la madre abría el pico y la cría
introducía el suyo por la boca de su madre, y mediante unos movimientos la hacía
regurgitar el pescado.
Hábitat
Pteranodon vivía por lo general en zonas costeras, donde había gran
abundancia de su comida preferida, los peces. Normalmente vivían en grupos en zonas
montañosas o acantilados, muchos de estos grupos se encontraban en la costa del mar
interior occidental, donde el clima era cálido y había una gran cantidad de peces
alimentados por el rico plancton que poblaba estas aguas. Pteranodon era uno de los
mayores depredadores del lugar, pero podía ser atrapado por los grandes reptiles
marinos.
Extinción
Este animal desapareció por causas desconocidas, probablemente por algún
enfriamiento global o por un cambio en las corrientes oceánicas, que exterminaron a
todos los demás pterosaurios pescadores del tipo de Ornithochierus. Entre todos los
pterosaurios sólo sobrevivieron los azdárquidos, probablemente los parientes más
cercanos de los pteranodóntidos, seguramente salvados por una dieta carroñera.