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Vicios Del Acto Juridico - Ineficiacia.

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CAPITULO XIIL VICIOS DE LA VOLUNTAD 138. INTRODUCCION Existe voluntad jurfdica cuando concurren los requisitos internos: dis- cernimiento, intencidn y libertad, yel requisito externo: la declaracién o ma festacién, Como el acto o negocio juridico es manifestacién de voluntad, ésta debe estar sanamente formada, libre de error o dolo que afecte la intencién, 0 de violencia o intimidaci6n que afecte la libertad. Estos vicios son defectos congénitos que determinan Ia invalidea de los actos juridicos que los padecen. El error, el dolo, la violencia y la intimidacién son los tradicionalmente denominados vicios de la voluntad que perjudican las condiciones subjetivas para un correcto ¢jercicio de la autonomia de la voluntad privada, impidiendo que el sujeto actie de manera coherente con sus intereses, por alteracién del procedimiento de valoracién y toma de decisién, por lo que afecta la validez del acto juridico en la modalidad de anulabilidad. El acto juridico anulable por estos vicios ¢s provisionalmente eficaz. mientras no se declare judicial- mente su nulidad®®, 2183 El art. 1130 del Code modificado en el 2016 dispone: Art. 1130. El error, el dolo y la violencia vician el consensimiento cuando son de tal naturaleza que, sin ellos, una de as partes no habria contratado o contratado en términos sustancialmente diferentes. ‘Sa nacuraleza decisiva se evalia ala luz de ls personas circunstancias en las que se otorg6 Leonsentimiento, Are. 1131. Los vicios del consentimiento son una causa de nulidad relativa del contrato 1240 Anna Tonnes VAsquez / Acto juridico Los vicios de la voluntad, al igual que la incapacidad de ejercicio, alteran el desarrollo normal del proceso de valoracién y toma de decisién del sujeto para celebrar un acto juridico, lo que impide el ejercicio racional y razonable de su autonomia privada que le permita comportarse de acuerdo a sus intere- ses, de ahi su conveniencia de liberatse de la relacién juridica no deseada. Un sector de la doctrina se refiere a los «vicios de la voluntad> con la expresién «vicios del consentimiento». Esta expresion se debe a que en la base de los actos juridicos bilaterales o plurilaterales esta el consentimiento que es la confluencia de las voluntades singulares de los que celebran el acto, También se entiende por consentimiento a la voluntad de una de las partes dirigida al acuerdo con la otra parte. La categoria de los vicios del consentimiento surge con las escuclas ra- cionalistas de los siglos XVI y XVIL. Su formacién atraves6 por las siguientes fases: “en un primer momento se admite que se impugnan los contratos atran- cados por la violencia o en que uno de los contratantes ha prestado el consen- timiento porque ha obrado impulsado por el miedo; en un segundo momento seadmite la impugnacién de aquellos contratos en que uno de los contratantes ha resultado engafiado (dolo in contrahendo). Solo muy tardiamente se discute Ja influencia del error sufrido por uno de los contratante”™* Los vicios de la voluntad no afectan al consentimiento como acuerdo, sino a la voluntad de una de las partes otorgantes, razén por la cual la nulidad de un acto anulable se pronunciaré a peticién de la parte afectada por el vi- cio resultante del error, dolo, violencia o intimidacién (arts. 221 y 222). Por consiguiente, la expresién correcta es «vicios de la voluntad> y no «vicias del consentimiento». Sobre la incidencia de los vicios de la voluntad en la validez del acto juridico, la teorfa de la voluntad y Ia teoria de la declaracién se disputan la supremacia del querer interno o de la voluntad declarada; la primera choca contra la buena fe confianza y a seguridad en los negocios, y a segunda, contra cleriverio de justicia al hacer prevalecer la declaracién que no corresponde ala voluntad real debidamente comprobada. En el Derecho romano clisico el acto es vilido si se ha celebrado observando los formalismos ritualistas, sin impor- 2184 Saavedra Galleguillos, Francisco, Teoria del Consentimiento, Jusidica Conosut, Chile, 1994, p. 160. Capitulo XIII: Vieios de Ia voluntad 1241 tar sila voluntad fue bien 0 mal formada; el dolo y la violencia eran delitos, y no vicios de la voluntad, pero huego el pretor, concedis la anulacién del acto realizado por error, dolo o violencia. El Code Napoleon proclamé el principio de la autonomia de la voluntad y se admitié ampliamente la nulidad del con- trato por vicios de la voluntad. El Cédigo aleman de 1900 adopté la ceorfa de Ia declaracién, admitiendo en forma restrictiva los vicios de la voluntad. La teoria de la voluntad y la de la declaraci6n, pronto tuvieron que ha- cerse concesiones reciprocas a fin de proteger la voluntad de las partes, siempre gue no se afecten la seguridad y confianza en los negocios. Ast surgen las teo- rfas intermedias de la responsabilidad del declarante y dela confianza del dest- natario de la declaracién; por la primera, si hay discrepancia entre voluntad y declaracién prevalece la declaracién cuando la discrepancia se debe a culpa del declarante,y por la segunda, la declaracién prevalece si el destinatario obrando de buena fe y con diligencia ha confiado en ella. El debate doctrinario (francés y alemén) condujo en el pasado a dar un tratamiento fragmentado a la teoria de los vicios de la voluntad: Se distinguia centre vicios destructivos de la voluntad que afectaban al acto de nuuidad radi- cal, y vicios que no exclufan la voluntad, se limitaban a viciarla, exponiendo al acto a la simple impugnacién del acto por la parte afectada por el vicio™® 2185 Elségimen juridicoyla solucién dada las declaraciones que se desvian dela voluntad, han variado através dela historia juidica, «Los Derechos primitivos tenianse exclusivamen- tela declaracién y a su forma de manifestarse; los jurists romanos cisicos tienden ya, cuando la declaracin resulta viciada, aindagar la voluntad interna, considerando nul la declaracién en aquelloen que no se juste alo querido. Esta tendencia riunfa bajo el Dere- cho comiin con el nombre de teoria de la voluntad, hasta que en fs tims aos del siglo XIX provoca una seria y creciente oposicin: y surge la teorfa que se ha llamado de la de- claracién, la cual hace hincapéen el hecho de que la que legs al destinataria, lo nico que lve es la declaracién,siéndoleinaccesibe a intencin o voluntad interna del declarante, zaz6n por la cual entiende que las manifestaciones de voluntad deben sutir su efecto taly como las haya podido entender el destinatario. Hay consideraciones de equidad que abo- ran ambas teorias, Por una parte esulta duro querer imponeranadie las conseeuencias de tuna declaracin vicada de error: mas, no lo es menos, miradas las cosas desde otro lado, dejar desamparada la confianza que pone el destinataro en la declaracién que llega a él El antiguo Céd. Obl (Ceédigo suizo de las obligaciones), Se esforzaba por dar equitativa solucién a las necesidades de la préctia, para lo eval aph que consistia en declarar el error, cuando concurtiesenciertos requisitos,‘esencial y las declaraciones a que afectise impugnables, aunque no nulas de pleno derecho: con esta ‘norma se combinaba la que imponfa la obligacién de indemnizar daios, cuando el ertor ba una férmula conciliatoria, 1242 Ania Tornes VAsquez / Acco juridico (actos afectados de anulabilidad). Asi, de acuerdo al art. 1110 del Cédigo francés, «el error no es causade anulabilidad de la convencién sino cuando recae sobre la sustancia misma de la cosa que es objeto de ella; en cambio, conforme alart, 119 del Cédigo Alemin, «quien al emitir una declaracién de voluntad estaba en error sobre su contenido, o en lineas generales no quiso emitir una de- claracién de tal contenido, puede impugnar la declaracién siha de entenderse que no lo habria emitido con conocimiento de la situacién verdadera y con aprecia~ cién razonable del caso». El caso emblematico en cuanto al debate sobre si el error es causal de nulidad o de anulabilidad (impugnabilidad), lo constituye el Derecho italiano que en el Cédigo de 1865 consideré al error obstativo como causal de nulidad y el vigente Cédigo de 1942 lo asimila a las causales de anulabilidad, Hoy prima la teorfa unitaria de los vicios de la voluntad, como causa de simple anulabilidad, como resultado de la exigencia de proteger Ia confianza en la declaracién por el destinatario de ésta. Enel Cédigo civil francés y en la mayoria de c6digos inspirados en él, ast como en el Codigo civil italiano de 1942 y en los que, a su vez, en él se inspiran, los vicios de la voluntad son tratados en la teoria general de los contratos. En los cédigos, argentino, alemén, brasilefio, peruano, entre otros, los vicios de la voluntad son tratados en la teorfa general del acto juridico, que ¢s una teorfa comtin a todo el Derecho civil y no solamente a los contratos. En el Cédigo peruano los vicios de la voluntad estan tratados en los ares. 201 al 217 que co- rresponde al Libro II denominado « Acto Juridico>. El agente cuya manifestacién de voluntad fue dada por error, 0 arran- cada con dolo, violencia o intimidacién puede soliciar [a anulacién del acto jurdico. El error, dolo, violencia ¢ intimidacién son causas de anulacién del acto juridico por cuanto inciden en el proceso de formacién de la voluntad, neutralizando la libre determinacién del sujeto acerca de la regulacién de st propia esfera juridica, no fuese excusable, Es el mismo punto de vista adoptado por el Codigo civil aleman, que ‘no dej6 de influic, a su vee, en a revisin del vigente Céd. Obl.» (Von Thur, A, Tratado ide Derecho civil aleméin, Marcial Pons, Ediciones Juridicas y Sociales S.A. Madkid, 2005, TLV p. 203). Capitulo XII: Vietos de la voluntad 1243 Seccién I: El error 139. CONCEPTO El evvor consiste en la ausencia de conocimiento (ignorancia) 0 conoci- miento equivocado de la realidad, o de aquello que comtinmente es aceptado como realidad, que da lugar a la formacién de una voluntad cuyos efectos no son queridos por el sujeto y que, por lo mismo, no la hubiese declarado de haber advertido que esté en error. La voluntad, si bien es conforme con la de- claracién, ha sido viciada en su proceso formativo. Elervor es la falia representacién mental de la realidad (de hecho o de De- recho) 0 la ignorancia de la misma que concurre a determinar la voluntad del sujeto, Adquiere relevancia jurfdica como vicio de la voluntad solamente en las hipétesis y en los limites determinados por la ley. El error como ignorancia o falso conocimiento de un dato del acto juridico, cuando es esencial y conocible por el destinatario de la declaracién, es causal de anulabilidad del acto. La ignorancia es la ausencia de conocimiento de la realidad. El error es el conocimiento equivocado, la falsa representacién mental, de la realidad. Pero sucede con frecuencia que la ignorancia de una realidad puede hacer suponer Ia existencia de otra realidad, ya sea que ésta se refiera a los hechos como al Derecho; la ignorancia puede ser la causa del error. Esto explica que en Dere- cho se identifique el error con la ignorancia. En Roma no se hablaba de error sino de ignorantia: ignorantia juris c ignorantia fact (ignorancia de derecho ¢ ignorancia de hecho). Ambos tipos de error estaban tratados bajo un mismo titulo: De iuris et facti ignorantia (La ignorancia es de Derecho o de hecho) (D. 2,6,1y C. 1,18,1). En el Derecho moderno se habla de error para referirse ala ignorancia o al conocimiento equivocado de la realidad". Se cae en error por equivocacién o por ignorancia, en ambos casos hay una falsa representacién de la realidad. La duda excluye el error, ya que el que 2186 "®, Hay un desacuerdo entre la voluntad mal formada que se ha manifes- tado exactamente, y aquella voluntad que se habria tenido si no hubiese exis- tido el error, considerada como voluntad efectiva®™®, No hay un desencuentro entre la voluntad y su declaracién, sino entre la realidad y el conocimiento que se tiene de ella. Si quiero una cosa y digo que la quiero, pero en tanto la quiero en cuanto erréneamente estimo que es la que yo imagino 0 que esté dotada de aquellas cualidades, sin las que no la querrfa, hay desacuerdo no entre la voluntad y la manifestacién, sino entre la voluntad actual y la eventual, o sea la que habria tenido si no hubiera habido error, Se dice lo que se quiere; pero se quiere con fundamento en la ignorancia o falso conocimiento de la realidad de las cosas, esto es, con fundamento en el error", El error en la declaracién (denominado también error obstativo u error obstéculo*, impediente o impropio) recae sobre la declaracién (digo 100 cuando quiero decir mil; el texto de un contrato es mal trascrito por la se- cretaria). No influye en la formacién de la voluntad viciéndola, por eso se le denomina también error impropio. Hace nacer un desacuerdo inconsciente centre la voluntad y la declaracién, «porque el declarante hace manifiesta, no Javoluntad efectiva, sino una voluntad diversa einexistente>*””, Por ejemplo, cuando por distracci6n 0 por agotamiento o falta de concentracién mental, queriendo una cosa, por error digo que quiero otra; hablo de usufructo cuan- 2189 Puglia, S, Jntroduccin al estudio del Derecho civil, 2da, ed, México, D.F, 1943, p. 270. 2190 Ruggiero dice queen el eror vicio hay dos voluntades: «una formada bajo el infujo de [a falsa representaciOn y como eal manifestada; la otra que no se ha formado siquieray, por tanto, no ha sido declarada, pero que puede considerarse como efectiva voluntad del agente, porque climinado el error, ésta y no otra hubiera sido su voluntad. Hay pues una discordancia, no como en el error obstativo entre voluntad interna y manifestacién, sino entre dos quereres, uno manifestado y falso, el otro interno, no desenvuelto,y que debe, sin embargo, considerarse el nico y verdadero» (Ruggiero, ob cit, p. 267) 2191 Coviello, Nicolés, Doctrina general de derecho civil, ad. de Felipe de J. Tena, México, 1938, p. 412. 2192 La expresin error bstativo fue acogida en la doctrina italiana por a autoridad de Giorgi y luexpresin francesa erreuy-obtace fue empleada por Larombiére (Covielo, ob. eit, p. 412). Giorgi, Teorda de las obligaciones en el derecho civil moderno, Madi, 1905, T. IU. 265. 2193 Messineo, Francesco, Manual de derecho civil y comercial trad, de Santiago Sentis Melen- do, Bjea, Buenos Aires, 1979, TIL p. 438 Capiculo XML: Vicios de la voluntad 1247 do quiero decir arrendamiento; me dirijo a Juan, cuando en realidad quiero dirigitme a Pedro, En casos como estos hay desacuerdo entre mi voluntad y la manifestacién. Bl error en la declaracién puede consistir en una simple distraccién, Lapsus linguae o lapsus calamis en ver de decit vendo digo artiendo, digo que dono a Ticio cuando mi voluntad es donar a Cayo, en vez de remitir el correo electrénico a Pedro lo remito a Juan, en vez de llamar a un bien A lo llamo B, 6 en una reproduccién infiel de la declaracién por parte de quien debe ponerla por escrito, he dictado vender y en el documento (carta, telex, fax, telegrama, contrato, ete.) dice donar, 0 cuando el declarante se vale como medio para transmitir la voluntad de un muncius, quien cambia o altera la declaracién 0 bien la dirige a persona diversa de aquella a quien esté dirigida, El error obstativo (error en la declaracién) se refire a la formacién exte- rior del negocio y el error-vicio golpea ala raiz del propio querer del sujeto y se refleja, por tanto, en su formacién intrinseca. En el error vicio el autor de la de- claracién entiende correctamente el significado, pero su voluntad se determina a concluir el acto como consecuencia de una falsa apreciacién de los hechos 0 del Derecho. Mientras en el error obstativo la voluntad se forma bien pero se cexpresa mal. En el er70r vcio, a voluntad se ha formado mal como causade una falsa representacién dela realidad; se declara bien una voluntad mal formada como consecuencia de la ignorancia o de la representacién equivocada de la realidad. En cambio, el error obstativo determina la falta de voluntad nego- cial o voluntad de contenido; el sueto declara algo que no corresponde a su voluntad. Este error provoca en el sujeto, la falta de conciencia del significado objetivo de su declaracién, ala cual se le atribuye un significado diverso. En el error vicio la declaracién corresponde a la intencién del declarante, aunque si su voluntad no se ha formado en modo normal a causa de elementos que lo inducen al sujeto a realizar un acto juridico que de otro modo no lo ha- brfa realizado, En cambio, el error en la declaracién, caso tipico de divergencia entre voluntad y declaracién, no se refiere al proceso de formacién de la vo- luntad, sino que se verifica, cuando en el momento de la declaracién, el sujeto declara una cosa diversa respecto a aquello que quiere realmente: Juan quiere adquirir una mercaderfa de una determinada marca, pero por distraccién, en laorden de adquisicién escribe la sigla de una marca diversa; en esta hipétesis, lavoluntad interna de Juan se ha formado correctamente, pero manifestacién de dicha voluntad es errénea. 1248 Antoa Tonnes Vésquez / Acto juridico En el error obstativo el sujeto declara una voluntad que no tiene o que es distinta a la que tiene, y en el error vicio declara una voluntad mal formada por ignorancia o representacién equivocada de la realidad, es decir, en el error obstativo falta la voluntad y en el error vicio hay una voluntad viciada; la con- secuencia normativa deberia ser que el error obstativo es causa de nulidad y el error vicio causa de anulablidad del acto juridico. Sin embargo, el Cédigo civil dispone que tanto el error obstativo como el error vicio son causas de anulabi- lidad del acto juridico. La solucién adoptada por el Cédigo es correcta, porque razones de exigencias practicas aconsejan a no diferenciar entre ettor obstativo y error vicio en cuanto a sus consecuencias que deben ser las mismas. Lateorfa del error como causa de anulabilidad del acto juridico ha evolu- cionado de acuerdo con las teorias dela volunead, dela declaracién, y de la tu- tcla de la confianza creada con la declaracién. En épocas pasadas se distinguia entre el error totalmente destructivo de la voluntad y como tal determinante de la nulidad o de la inexistencia del acto, de los vicios que sin excluir la yolun- tad se limitan a viciatlo, exponiéndolo a que sea impugnado por anulabilidad. La actual recomposicién a una teorfa unitaria del error como simple causal de anulabilidad del acto juridico, como sefala Roppo*™, «refleja el progresivo desgaste del dogma de la voluntad y el creciente espacio conquistado por las exigencias de proteccién de la confianza»; emblema de esta tendencia es la vicisitud del error obstativo, que da lugar a una declaracién no conforme a la voluntad del agente, el cual durante la vigencia del Cédigo italiano de 1865 se lo consideraba radicalmente destructivo de la voluntad y, por lo tanto, causa de nulidad; en cambio el c6digo italiano vigente de 1942 lo asimila al error vicio, fuente de simple anulabilidad”. La contraposicién entre error obstativo y error vicio solamente puede subsistir y asumir consistencia real si se admite que son diversas las repercu- siones de una y otra figura cn la voluntad. Pero haciendo una valoracién realis- ta, ninguna diferencia seria es posible reconocer entre una y otra hipétesis de error. Basta decir que el error obstativo induce al agente a celebrar un acto que no ha querido (habiendo querido uno diverso 0 no habiendo querido ningu- 2194 Roppo, Vincenzo, ob cit, p.718. 2195 El Cédigo italiano de 1942 no menciona al ertor abstativ, como lo hacta el Cédigo de 1865, pero, ene art. 1433, mencionaal erorenladelavacén oen su tansmisibn, evitan- do la vieja terminologia reputada contradictoria respecto a esta disciplina Capitulo XIII: Vicios de la voluntad 1249 no). Este sel mismo efecto al cual da lugar el error vicio, por el cual el sujeto se decidea celebrar un acto, que de otro modo no lo habria celebrado (0 lo habria concluido de modo diverso). En una u otra hipétesis de error, la intencién y cl interés del agente se ven igualmente afectados, La solucién adoptada por el Cédigo es coherente al disponer un tratamiento igual para fenémenos que tienen consecuencias equivalentes*”s, Elerror vicio ¢s, a su vez, de varias clases segtin que recaiga: a) en la iden- tidad del objeto (no esta regulado expresamente en el Cédigo civil); b) en la esencia del objeto; c) en la cualidad del objeto; d) en las cualidades personales; ¢) en la cuenta, que se subdivide en error de célculo y error de cantidad; f) en el motivo que determiné la voluntad del sujeto. El error obstativo también es de varias clases segin esté referido a la de- nominacién: a) de la naturaleza del acto; b) del objeto; c) de la persona. Asi como el error referido a la inexacta trasmisidn de la declaracién. 140.2. Error de hecho y error de Derecho Elerror puede ser de hecho (error facti) 0 de Derecho (error iuris)"”’. El exror de hecho es el conocimiento equivocado o la ignorancia que se tiene de la realidad de las cosas; recac sobre algiin elemento de hecho, contenido o presu- 2196 Scognamiglio, Renato, Contatti in generale, 3a ed, Milano, 1980, p. 2. 2197 El Code modificado en el 2016 establece: ‘Art. 1131, Los vicio del consentimiento son una causa de nulidad relaciva del contato ‘Art, 1132. Elerror de hecho o de derecho, a menos que sea inexcusable, es una eausa de nulidad del contrato cuando recae en las cualidades esenciles de la obligacién debida 0 las de la otra parte. ‘Are. 1133. Las cualidades esenciales de la pretacién son aquellas que han sido acordadas cxpresa oticitamente yen consideracin de las cuales las partes han coneratado. lerror es una causa de nulidad que se reficre al obligacin de una u otra partes Laacepracién de un riesgo sobre una cualidad de la prestacinexcluye el error relacionado con esa eualidad. ‘Are. 1134, Un erroren as cualidades esenciales del cocontratante es una causa de mulidad én contratos celebrados en consideracién ala persona. ‘Arc. 1135, El error sobre un simple motivo ajeno a ls cualidades esenciales de la prest cin debida ode a otra parte no es una causa de nulidad, a menos que las partes lo hayan sefialado expresamente como el motivo determinante de su consentimicnto, Sin embargo, el error sobre el motivo en un contrato gratuito en ausencia de fa cual su autor no habria consentido es una causa de nulidad, 1250 Awfpat Torres VAsquez / Acto juridico puesto del acto juridico, El error de Derecho es el conocimiento equivocado 0 Iaignorancia que se tiene del Derecho objetivo, de la existencia, alcance o vi- gencia de las normas uridicas, o del derecho subjetivo. Tanto el error de hecho como el de Derecho puede ser esencial o indiferente. Se discute sobre si el error de Derecho vicia 0 no la voluntad, existien- do al respecto dos aforismos: «La ignorancia de hecho exime la responsabili dad» (Ignorantia fact excusat) y «la ignorancia no excusa de cumplir a ley» Ulgnorantia non excusat legem). Ambos aforismos han sido reconocidos 0 des- conocidos a través de los tiempos, yen la actualidad van perdiendo vigencia, Los romanos consideraron que el que padece de error de Derecho incu- re en grave negligencia, Paulo (D. 22,69) proclamé como principio general que el error de Derecho perjudica siempre al que incurre en él: iris quidem ig- norantiam cusique nocere fact vero ignorantiam non nocere (a cualquiera perju- dca la ignorancia del Derecho, en cambio no lo dafia la ignorancia de hecho). Lo que significa que nadie se puede sustraer alas consecuencias dafosas de sus propios actos aduciendo ignorancia de la ley. Con otras palabras se expresaba nemo ius ignorare consetur (nadie puede ignorar el Derecho), 0 neminem licet ignorare ius (a nadie ¢s licito ignorar el Derecho), por exigitlo asi la obligato riedad de la ley y la imprescindible necesidad de certeza del Derecho. Por tan- +0, nadie puede escudarse en su propia ignorancia para incumplir el mandaco legal. Por regla general, de acuerdo a esta doctrina romana, el exror de Dere- cho es considerado inexcusable (imperdonable), debido a que la ley debe ser aplicada, aunque el sujeto no la conozca, prevaleciendo el presupuesto de la garantia de la certeza del Derecho. El Derecho romano clisico conoce excepciones a esta regla, referidas a Jas hipétesis en las cuales el errante debe ser socorrido en presencia de errores de Derecho justficables. Asi, el error de Derecho era admisible si el que rea~ liza el negocio no ha podido consultar a un jurisconsulto para obtener una orientacién o no ha podido procurarse por si el conocimiento necesario de las normas. El Derecho justinianeo introdujo la presuncién de conocimiento de ‘Are. 1136. Bl eror en el valor por el cual, sin confundirse con las cualdades esenciales del servicio, un conteatante simplemente hace una evaluacion econémica incorrect dela misma, noes motive de nulidad Capitulo XIII: Vicios de la volunead 1251 la norma por el cual no es posible librarse de las consecuencias negativas del ertor iuris ni aun cuando se prueba que el error no se debe a culpa del sujeto. EI principio general de la inexcusabilidad del error de Derecho y la prohibicién de ignorar la ley es recogido en la constitucién de los emperado- res Valentino y Teodosio del aito 391: Constitutiones principum nec ignorare quemquam nec dissimulare permittimus (C. 1,18,2). De otra parte, también en el Derecho postelisico-justinianeo existieron excepciones a la inexcusabi- lidad del ervor juris. Se trata de circunstancias personales de excusa relativa a particulares categorias de sujetos, por ejemplo, las mujeres, los menores, los campesinos, los militares. Decia Papiniano que la ignorancia de Derecho no aprovecha a los que quieren adquiir, iuris ignorantia non prodest acquirere volentibus, pero no los perjudica para no perder, stzum vero petentibus non nocet (D.7,6). Se admitia clerror de Derecho si se trataba de no perder, y se rechazaba cuando se queria ganar, Por ejemplo, no se podia invocar el error iuris para usucapir. 2198 Sostienen De Gésperi y Morello** que «en Roma habia tal multitud de juristas para proteger a los incautos que, no obstante el formalismo, las reglas podian aprenderse directamente 0 por medio de los jurisconsultos. El jurista estaba en todas partes, en el forum, en medio del tumulto de los negocios y la agitacién de las andiencias, y hasta en las expediciones militares. De aqui que se presumiese el conocimiento de la ley, notorio ¢ indiscutido ~tibi nosum est y que Paulo haya proclamado de una manera general que el error de Derecho perjudica siempre al que incurre en él: error iuris nocets error facti non nocet. En el estado actual de la civilizacién y de la ciencia las cuestiones controverti- das son mucho més numerosas que en la época romana?™, y mas numerosas aiin son las normas que integran el Derecho positivo que ningiin jurista puede afirmar que las conoce todas, por lo que afirmar que las leyes deben reputarse conocida es afirmar como verdad una falsedad El Cédigo chileno sigue las disposiciones del Derecho romano al esta- blecer en su are, 1452 que «el error sobre un punto de derecho no viciael consen- timiento». No se puede invocar el error de Derecho para alegar la nulidad del 2198. De Gésperi, Luis y Morello, Augusto M., Tiatado de Derecho civil, Tea, Buenos Aires, 1964, T. 1 p.389. 2199 Savigni,ob. ci, p. 395. 1252 Anipat Torres Vasquez. / Acto juridico contrato a que se ha consentido con tal error. La ley promulgada tiene fuerza obligatoria, se entiende que es conocida por todos y nadie puede ignorarla Nadie puede excusarse de cumplir la ley so pretexto de que no la conoce También el Cédigo civil y comercial argentino, el iltimo dictado en Latinoamérica, solamente regula el error de hecho como vicio de la voluntad (art. 265). Domat™', predecesor del Code Napoleon, fite el primero en sostener que la ignorancia o el error de Derecho, para que anule el acto, debe ser su nica causa determinante o principal. El Code Napoleon no hace mencién expresa al error de Derecho. En su art. 1109 establece: «No hay consentimiento vdlido si el consentimiento ha sido dado solamente por error». Es casi unanime la doctrina francesa que sostiene que los términos del art. 1109 excluyen toda distincién entre error de hecho y error de Derecho: todo error vicia los contratos; el error de Derecho como el de hecho anula la convencién cuando ha sido la causa principal o su solo fun- damento (Laurent, Toullier)™”, Los Mazeaud” afirman que la jurispruden- cia francesa admite tanto el error de Derecho, como el de hecho, como vicios del consentimiento, y que el error de Derecho posee el mismo ambito y que estd sometido a los mismos requisitos del error de hecho. Colin y Capitant22" opinan que no hay por qué discriminar entre error de hecho y de Derecho; el error puede ser sobre una circunstancia de hecho o sobre la existencia de una disposicién de la ley. Por ejemplo, un enfermo hace un legado al médico que le cuida, ignorando que el art. 909 (del Cédigo francés) prohibe este género de liberalidades, y luego se preguntan estos autores gqué importa la nacuraleza del error desde el momento en que vicia la manifestacién de voluntad? 2200 Claro Solar, Luis, Explicaciones de derecho civil chileno y comparado, Edivotial Juridica de Chile, Santiago, 1988, vol. Vp. 14 2201 Domat, Oeusres completes, T. 1 Les lois cvies dans leur ordre naturel, ed. Remy, see. I Nos. By 14. 2202 Claro Solas, Luis, ob. cit, p. 145. 2203 Mazcaud, Henri y Léon, Mazeaud, Jean, Leciomes de derecho coi, trad. de Luis Alcali-Za- ora y Castillo, Ediciones Juridicas Europa-América, Buenos Aires, 1974, parte I, vo. p.198. 2204 Colin, A. y Capitane, H., Curso elemental de derecho civil, rad. de Deméfilo de Buen, Reus, Madrid, 1952, 1, p. 182, Capieulo XIII: Vicios de la voluntad 1253 El derogado Cédigo argentino, art. 923, dispone: «La ignorancia de las Leyes, o el error de derecho en ningiin caso impedird los efectos legales de los actos icitos, ni excusard la responsabilidad por los actos ilfcitos». El vigente Codigo civily comercial argentino solamente habla del error de hecho: Art. 265. Error de hecho. “El error de hecho esencial vicia la voluntad y causa la nulidad del acto juridico. Si el acto es bilateral o unilateral recepticio, el error debe, ade- ms, ser reconocible por el destinatario para causar la nulidad”. Comentando el derogado Cédigo argentino, Borda dice que nadie puede ampararse en el error de Derecho para eludir las responsabilidades lega- les 0 convencionales emergentes de sus actos; «toda ordenacién social exige, para su normal desenvolvimiento, que las normas juridicas impuestas por el Estado con catdcter obligatorio, se apliquen en todos los casos para los cuales han sido dictadas, sin que sea posible eludir su cumplimiento invocando igno- rancia o error, No juega en esta cuestién un problema de conocimiento de la ley, sino de obligatoriedad de la misma; las leyes se deben aplicar con entera independencia de que el interesado las conozca o no; en verdad, es preferible que las conozca, pero si ello no ocurre lo mismo deben aplicarse. De ahi que clerror de derecho no valga como excusa». Por su parte, Llambfas®™ sostiene que lo dispuesto en el art. 923 (del Cédigo argentino) se explica debido a que «en el orden préctico la posibilidad de aducir el error de derecho significarta la instauracién del caos y de la inseguridad més completa, pues podria pre- tenderse desvirtuar la fuerza de los derechos mejor establecidos alegando el desconocimiento de su régimen>>. El Cédigo aleman dispone: Art. 119. Impugnabilidad por error, (1) Quien al emitir una declaracién de voluntad estaba incurso en un error respecto desu contendio 0 no queria en absoluto realizar una declaracién con ese conteni- do, puede impugnarla si puede suponerse que, de haber conocido la realidad de los hechos y apreciando razonablemente el caso, no la babria emitido. (2) Por error en elcontenido de a declaracién se entiende también el error en las cualidades de Ia persona o del bien que seconsideran relevantes en el trifco. 2205 Borda, Guillermo, Manual de derecho civil, Parte general, va ed, Abeledo-Perror, Buenos Aires, p. 509, 2206 Llambias, Jorge Joaquin, Tratado de derecho civil, Parte general, Abeledo-Pertot, Buenos Aires, 1991, TIL, p. 490 1254 Anfoat Torres Visquer / Acto juridico Comentado esta norma, Flume” escribe: “En el caso del error relevan- te, segiin la regulacién del BGB, la declaracién de voluntad es inicialmente vilida a pesar del error. Quien incurre en error s6lo tiene derecho a impugnar su declaracién de voluntad en los casos del error relevante (art. 119), con la consecuencia de que la declaracién ha de considerarse nula desde el principio (are, 142.1), En el art. 119 la Ley habla de declaracién de voluntad; en el art. 142, en cambio, de la anulacién del negocio juridico. Cuando un negocio juridico se apoya en varias declaraciones de voluntad (como el contrato), la impugnacién se refiere a la declaracién de voluntad del que yerra pero afecta al negocio juridico, que pierde su validez por la anulacién’”. Agrega este autor, “cada ver son mas quienes sostienen la opinién de que en el caso de error rele vante conforme al art. 119.1 en los negocios juridicos inter vivos, quien yerra tiene que admitir que valga el negocio juridico tal como lo entendié al emitir su declaracién, si la otra parte declara que el negocio debe manterse con el contenido que supuso quien incurrié en error. Hay que estar de acuerdo con esta opinién. Cuando, al perfeccionarse el negocio, la otra parte reconoce en qué sentido ha entendido su declaracién quien yerra, la declaracién vale con el nificado supuesto por quien incurrié en error. Asimismo, cuando posterior- mente se hace valer el error, quien contrat6 el que erro también deberia tener derecho a sujetarle al negocio en el sentido que éste pens6. Quien incurre en error serfa culpable de un venire contra factum proprium si, tras descubrit el error, no quisiera que su declaracién valiera en el sentido que él imagind. En el Derecho suizo (OR are, 25.11) e italiano (are. 1432 cod. Civile)” la Ley establece expresamente esta regulacién. En Derecho austriaco constituye la opinién dominate” 2207 Flume, Werner, El negocio juridico. Pare general del Derecho civil, IL trad. de José Ma- ria Miquel Gonzalez y Esther Céme2 Calle, 4ta.ed., Fundacin Cultural del Notariado, Madrid, 1998, p. 501-502. 2208 BGB: Are. 142 Ffeacia de la impugnacién. (1) Si es impugnado un negocio jusdico im- pugnable, se considera que el nulo desde el inicio. (2) Quien conocia 0 debia conocer la {mpugnabilidad es tratado, en el caso que prospere la impugnacién, como si hubiese cono- «ido o hubiese debido conocer la nulidad del negocio jurdico. 2209 Césligo italiano: Are. 1432. Mantenimiento del contrato respectivo. La parte que incursi6, en error no poded pedir la anulacién del contrato si antes que a ella le pudiese resultar un perjuicio, la otra ofrecire cumplirlo de modo conforme al contenido y a las modalidades el concrato que aquella quiso concluit. Capieulo XII: Vieios de la voluntad 1255 El Cédigo italiano de 1942, en su art. 1429, prescribe: «El error es esen- cial (...) 4) cuando, traténdose de un error de derecho, haya sido la razén tinica 0 principal del contrato». Esta norma consagra la opinién del francés Domat. Comentando el Cédigo italiano, Trabucchi”"" dice que el error de Derecho consiste en el falso conocimiento o ignorancia de la norma que ha determinado la voluntad del sujeto. El error de Derecho no puede invocarse para sustraerse al mandato de la ley; contrariamente, con la facil excusa de la ignorancia, el ordenamiento jurfdico no tendria aplicacién. La ley tiene vigor en siy por si, independientemente del conocimiento que de ella tengamos los ciudadanos; es fundamental para la vida juridica el principio expresado en la maxima: error inris non excusat, Pero el falso conocimiento de la ley, que im- perfectamente ha determinado la voluntad, es causal de anulacién de los efec- tos juridicos del negocio. Un ejemplo que nos aclare: Ticio compra a Cayo un terreno para fabricar un horno de fundicién con su respetiva chimenea, sin conocer que en una localidad como aquella, cercana a una zona importante para la defensa nacional, existe una servidumbre militar por la cual se pro- hibe toda construccién més alta de cinco metros. Ticio construye y Inego la autoridad militar lo obliga a demoler toda la construccién mas alta del limite consentido; Ticio no puede sustraerse ala obligacién de derribar la chimenea con la excusa que no conocia la ley: él, en cambio, podrd invocar la anulacién de la compraventa del terreno, porque, si hubiese conocido aquella prohibi- cién, no la hubiese comprado. El error de Derecho es causa de anulabilidad solamente cuando ha sido la razén tinica o al menos principal que induce al sujeto a realizar aquel negocio juridico (art. 1429.4). Algunos negocios no son anulables por error sobre la existencia 0 sobre el significado de una norma: el ‘matrimonio (are. 122), la aceptacién de la herencia (art. 483), la transaccién (art. 1969) y la confesién (art. 2732). Por su parte, Barbero” expresa: la ig- norancia de la ley no es siempre verdad que no excuse: a) no excusa en cuanto quien la invoca quiere sustracrse a una norma imperativa: b) pero cuando se la invoca para valerse de las consecuencias que la ley misma vincula al estado de error (art. 1429.4), entonces, si ha sido la causa tnica o principal de la determi- nacién volitiva, es excusable y relevante como el error de hecho. 2210 Trabucchi, ob. ci, p. 135. 2211 Barbero, Domenico, ob. ci, p. 520. 1256 AnfpaL Torres Vasquez / Acto juridico EI Cédigo peruano de 1852, inspirado en el Code Napoleon, en su att. 1236 disponia: «No es wdlido el consentimiento que proviene de error, de dolo 0 de violencia». Con referencia a este articulo, Ortiz. de Zevallos®"* manifiesta que para algunos juristas es claro que se trata del error de hecho y de Derecho (Lex non distinguit) y para otros es principio inconcluso de Derecho que la ignorancia de la ley no excusa a nadie de su cumplimiento, salvo que el error de Derecho haya sido el tinico fandamento del contrato, El autor opta por el principio que dice que cuando la ley no distingue no hay el derecho de distin- guir. El Cédigo de 1936, en los arts. 1079 y siguientes, regulé el error de he- cho. Al error de Derecho se referfa por excepcidn en el art. 1280 que estable- cia: «El que por error de hecho o de derecho entregase a otro alguna cosa o can- sidad en pago, puede repetirla del que la recibié». Leon Barandiarén™” escribe gue el art. 1079 se reficre sélo al error de hecho. El interés de la distincién entre error de hecho y Derecho, est en que segiin los romanos, aquél es excu- sable y éste no. Sin embargo, la regla de error iuris nocet, en el propio Derecho romano tenfa atenuantes. En el estado actual de la ciencia juridica la regla de nemo ius ignorare censetur ha perdido su primitivo rigor. En Roma tenfa su razén de ser, por el deber impuesto a todos de conocer el Derechos pero hoy éce es tan complicado que no puede imponerse tal exigencia. Agrega, citando a Dereaux, que no hay raz6n plausible para proclamar que nadie es reputado de no ignorar la ley y establecer asf una separacién profunda entre el error de Derecho y el error de hecho. El Cédigo vigente de 1984 regula en forma expresa el error de Derecho como vicio de la voluntad (are. 202. 3). El error de Derecho objetivo consiste en la ignorancia falso conocimien- co dela existencia, vigencia o derogacién de una norma juridica 0 conociendo su existencia se tiene una falsa representacién de su contenido, significado 0 aplicacién y el error en el derecho subjetivo consiste en el falso conocimiento de un derecho subjetivo. 2212 Oreia de Zevallos y Vidausre, Ricardo, Tixtado de derecho civil peruano, E. Rosay Editor, Lima, 1906, p. 36. 2213 Le6n Barandiarin, José, Act juridico, Gaceta Jutidica, segunda edicin, Lima, 1997, pp. 106-107. Capiculo XIIL: Vicios de la voluntad 1257 Elerror de Derecho puede clasificarse en: - Error sobre las consecuencias del acto juridico, es decir, sobre sus efectos. En este caso el error no tiene importancia porque, por cjemplo, quien vende un bien no puede sustraerse a las reglas sobre Ja garantfa de saneamiento por vicios ocultos sélo porque no los conocia; - _ Erroren lavaloracién de una situacién juridica, En esta hipétesis el ertor se refiere al tipo de acto juridico que las partes han celebrado © sobre la situacién juridica que ha servido de base para la forma- ci6n de la voluntad, este es el caso, por ejemplo, de quien compra un terreno creyendo que en él puede edificar, desconociendo que por ley esta destinado solamente para fines agricolas®* Elertor de Derecho no puede invocarse para sustraerse al cumplimiento de las normas imperativas, al orden piblico o alas buenas costumbres, porque cl interés comtin tiene que prevalecer sobre el particular, Nadie puede excusar- se del cumplimiento de las normnas imperativas alegando que no las conocia o que tenfa un concepto equivocado sobre su significado, Por razones de orden, seguridad y certeza jurfdica, la vigencia y eficacia de las normas imperativas opera independientemente de su conocimiento por los asociados. Por tanto, conserva su eficacia el principio romano: error iuris non excusat. Pero este prin- cipio no impide que un acto juridico pueda anularse por error de Derecho cuando éste ha sido la causa determinante de la voluntad. La anulacién del acto por error de Derecho no afecta el cumplimiento includible de las normas imperativas. Veamos esto con algunos ejemplos, tomados en parte de Trimar- he a) Muchas veces el objeto del acto jurfdico est determinado por nor- ‘mas juridicas. Por ejemplo, la venta de una herencia en una sucesién abierta (la venta de bienes de sucesiones no abiertas, esto ¢s, de su- cesiones futuras esta prohibida por el art. 1405) tiene por objeto la 2214 Francescherti, Paolo, ob cit. p-375. 2215. Teimarchi, Pietro, Litituaion’ di dito prieato, nona edizione, Git Editore, Milano, 1991, p.207. 1258 Aina Tones VAsque2./ Acto jurldico cuota que le corresponde al vendedor, y ésta depende de las normas sobre sucesiones, Puede suceder, v. gr, que tna persona, por igno- rancia de las normas sobre sucesién legitima (art. 723 y ss. del CC) esté convencida de haber heredado solamente un tercio de la heren- cia, mientras que en realidad su cuota es de la mitad; un contrato de venta de la herencia realizado bajo los efectos de este erréneo convencimiento es anulable. b) La posibilidad de utilizacién de un bien depende en ocasiones del régimen juridico que lo regula. Asi, por ejemplo, una obra de arte es comerciable en el mercado internacional si es que la ley permite su exportacién, Puede suceder que la ignorancia o la errada interpre- tacidn de la ley nos conduzcan a creer que una determinada obra de arte es exportable cuando en realidad ese4 prohibida su comerciali- zacién. Un contrato concluido en estas condiciones es anulable por error en el Derecho. ©) Si alguien toma los servicios de un abogado extranjero, ignoran- do que el titulo profesional que éste ha optado en el extranjero no lo permite, segiin las leyes peruanas, ¢jercer la defensa en cl Perd, se tiene un error sobre una cualidad juridica del otro contratante, esencial a los fines contractuales. Por ello, el contrato puede ser anulado por error en el Derecho. Como se aprecia de estos ejemplos la anulabilidad del acto juridico por error de Derecho en nada afecta a la observancia obligatoria de las normas imperativas, por el contrario con la anulacién del acto dicha observancia esta garantizada. Recordemos que no es necesario que ciertos derechos wu obligaciones coneractuales estén estipulados expresamente en el contrato, porque se derivan directamente de la ley que con normas dispositivas integra el contrato. Asi, en un contrato de compraventa si no hay acuerdo expreso de las partes, la ley determina que el bien debe ser entregado en el lugar en el cual se encuentra al ‘momento de celebrarse el contrato (art. 1553) el precio debe pagarse al con- tado en el momento y lugar de la entrega del bien (art. 1558), que el vendedor std obligado al saneamiento por eviccién (art. 1491) y al saneamiento por vi cios ocultos (art. 1503). El error sobre estas consecuencias no puede ser causa de anulacién del contrato, y la raz6n es evidente, Estas consecuencias acceden Capitulo XIII: Vieios dela voluncad 1259 aun micleo fundamental deseado por las partes: la transferencia de la propie- dad a cambio de un precio; por eso tienen un caracter accesorio y secundario: el error sobre ellas no tiene un cardcter esencial y no puede ser admitido como causal de anulacién del contrato, pues de admitirse convertiria al contrato en excesivamente inseguro. En ocasiones sucede que normas imperativas suprimen algunas cléusu- las del acto (nulidad parcial) o las sustituyen por otras, dando asi al negocio un contenido diverso al querido por las partes. La diversidad puede aun tocar ele- ‘mentos esenciales, por ejemplo, el precio. Sil objeto de la ley es el de imponer tuna disciplina a la relacién negocial, por considerar que es mas justa respecto ala establecida por las partes, no se puede admitir que tno de los contratan- tes invoque la ignorancia de la ley para liberarse de los efectos contractuales, porque ello significaria eludir la ley misma. Por ejemplo, si en un sector bajo disciplina obligatoria de precios se estipula un contrato de venta por un pre- cio superior al maximo permitido por la ley, el contrato debe subsistir por un precio reducido al limite legal: Aqu{ no es admisible que el vendedor pueda solicitar la anulacién del contrato, aduciendo ignorancia de la disciplina legal de los precios, porque, de lo contrario, el objeto de esta disciplina resultaria frustrado. En conclusién, el error de Derecho es causa de anulabilidad del acto ju- ridico cuando es esencial y conocible y se refiere a la naturaleza del acto, o al ‘objeto, oa la cualidad juridica del objeto o de la persona. 140.3. Error propio e impropio El error impropio actaa destruyendo alguno de los requisitos esenciales del acto™, Por ejemplo, A vende a B una nave que dias antes ha perecido en tun naufragio, sin que ellos lo supieran: la compraventa es nula por falta de objeto, Sin duda los contratantes han incurrido en error al creer que la nave existia en el momento de celebrar contrato, pero este error no constituye un vicio de la voluntad, Para solicitar la declaracién judicial de nulidad del acto juridico no es necesario ni siquiera invocarlo. El error impropio solamente in- fluye indirectamente en la validez del acto. 2216 Savigny fue el que dstinguié entre error propio y error impropio, Se estaria en error impo: pio cuando mediante él lege falear algin elemento esencial (el consentimiento el objeto ‘la causa), impidiendo la formacién del contrato (Savigny, ob. cit. T. Il p.222). 1260 Anipat Tonnes VAsquez / Acto juridico El error propio produce la anulabilidad del acto juridico directamente por virtud propia (es el llamado error esencial o substancial). No ataca a uno de los requisitos de validez del acto, sino que solamente obra sobre la voluntad viciandola. La doctrina moderna ha abandonado esta clasificacién del error estable- cida por Savigny, sin embargo, la consideramos de vital importancia para esta- blecer en cada caso concreto si el acto es nulo o anulable. Si el error destruye uno de los requisitos de validez del acto juridico, éste es nulo por falta de ese requisito, mas no por error; en cambio, sil error solamente vicia la voluntad, el acto es anulable. 140.4. Error esencial y error indiferente El error se clasifica en esencial y accidental o indiferente; el primero se refiere al elemento del acto que se ha tenido en cuenta al tiempo de celebrarlo, lsegundo recae sobre citcunstancias accesorias 0 intrascendentes que no pue- den determinar la invalidez del acto. Para que cause la anulabilidad del acto se requiere que el error sea esencial, afin de impedir que cualquier error sin enti- dad perjudique la validez del acto, cuya conservacién cl ordenamiento juridico procura. Es preciso que el error sea esencial para invocar la anulabilidad, pues no se puede permitir que cualquier error afecte la validez del acto, porque se afectaria la seguridad en el trifico. Esesencial el error determinante de la voluntad que recae sobre: a) laesencia del objeto de la prestacién (art. 202.1); b) las cualidades del objeto de la prestacién (art. 202.1); ©) las cualidades personales de la otra parte (art.202.2); d) el Derecho (art. 202.3); lacantidad (art. 204); el motivo manifestado como la razén determinante de la realiza- cién del acto y siempre que haya sido aceptado por la otra parte (art. 205); g) elnombre del acto, del objeto, o de la persona (art. 208); Capieulo XIUL: Vicios de la voluncad 1261 El error indiferente no configura vicio de la voluntads no es causa efi- ciente para la anulabilidad del acto, ni aun cuando haya tenido alguna influen- cia en la formacién de la voluntad. Es indiferente, llamado también accidental, el error que recae sobre ele- mentos 0 cualidades no esenciales del objeto; o sobre cualidades de la otra par- te que no han sido tomadas en cuenta como relevantes para el acto realizado; © sobre el Derecho que no ha sido determinante de la voluntad; el error de célculo; el error en el simple motivos el error en el nombre del acto, del obje- to, 0 de la persona, cuando por el contexto o circunstancias del caso se puede identificar al acto, al objeto 0 a a persona. De estas clases de errores tratemos in extenso al ocuparnos del error en el Cédigo civil. 140.5. Error excusable y error conocible Frente a las graves consecuencias de Ia anulacién del acto jurfdico por error, ycon el fin de poner freno a las posibilidades de invalider del acto y pro- teger adecuadamente tanto los intereses del declarante que ha caido en error como los del destinatario que confia en tal declaracién, se han configurado dos sistemas: el de laexcusabilidad del error y el dela cognocbilidad del error. El error es excusable cuando el declarante ha tenido razén para errar, no cuando el error proviene de su negligencia. Y se reputa inexcusable cuando proviene de una negligencia grave, En Roma tiene su origen la excusabilidad y es adoptada por muchos cédigos de antigua data (ejemplo, el derogado Cédigo argentino de 1869, el Cédigo peruano derogado de 1936). El nuevo Cédigo civil y comercial argen- tino, al igual que el Cédigo civil peruano, no exige que el error sea excuable, pero si que sea conocible por el destinatario de la declaracién. La excusabilidad del error esté referida a la posicién del errante. Si el declarante, observando una normal diligencia, no ha podido darse cuenta que esté en error, entonces el error es excusable o perdonable. En otros términos, cl error es perdonable cuando el sujeto no obstante a haber actuado con una diligencia normal en el conocimiento del contenido del acto juridico no ha logrado superar el error de hecho de Derecho en que ha incurrido. Por el principio de la autorresponsabilidad, cuando se trata de un error mo excusa~ ble (error burdo que no puede admitirse que nadic incurra en él) 0 un error 1262 ANipat Torres Vasquez / Acto juridico leve que puede evitarse con prudencia, la victima no puede quejarse, esto es, no puede pretender anular el acto y por tanto deberd prevalecer la tutela del interés del destinatario de la declaracién™”, La excusabilidad del error esta dirigida exclusivamente a proteger el interés del declarante que ha actuado ob- servando la diligencia debida para evitar caer en error. El agente negligence carece de proteccién juridica; no sc le puede excusar del error en que ha caido, 0 sea, no puede impugnar el acto de anulabilidad por error. La doctrina y la legislacién moderna han susticuido el requisito de laex- cusabilidad por el de la conocbilidad del error. Esta doctrina fue consagrada cn clare, 1428 del Cédigo civil italiano: “Are, 1428. Relevancia del error. El error seré causa de anulacién del contrato cundo fuere esencial y conocible por el otro contratante’, El vigente Cédigo civil peruano de 1984 se afiliaa esta doc- trina, Sila excusabilidad esta referida al comportamiento de quien incurre en error, a conocibilidad del ertor se sustenta en la necesidad de proteger ala parte destinataria de la declaracién errénea y en la seguridad del eréfico juridico. Elerror es conocible si el destinatario de la declaracién actuando con nor- ‘al diligencia hubiera podido reconocer que el declarante esta en error, 0 sea, estaba en condiciones de no tener confianza en la declaracién. Solamente el error conocible puede dar lugar a la anulacién del acto, en cualquier otra hipé- resis el agente que cae en error debe soportar sus consecuencias, El Derecho no protege al destinatario de la declaracién que observando una normal diligen- cia hubiese podido detectar el error y comunicarlo al declarante. Para que el error sea causal de anulabilidad del acto juridico debe ser esencial y determinante de la voluntad del declarante y conocible para quien la recibe. Es decir, cuando el acto juridico es unilateral recepricio, bilateral 0 plurilateral, el error debe ser conocible por el destinatario. De este modo se protege la buena fe de las partes del acto juridico y la seguridad en el trifico. 2217 Para que el eror anule el aco jurdico debe ser excusable, y de tal manera que cualquier persona medianamente intligente pueda caer en él. Un error burdo o un error originado ‘por manifiesta imprudencia no puede excusarse ni invalidarel negocio juridico (Mufioz, L,, Comentarios al Cidigo civil de Eipaiae Hispanoamérica, Eds, Jurldicas Herrero, M&xi- co, DE, 1953, p. 685). Capitulo XIII: Vieios de la voluntad 1263 141, EL ERROR EN EL CODIGO CIVIL 141.1. El error sulo 201.- El error es causa de anulacién del acto juridico cuando sea esencial y conocible por la otra part. Concordancias: CC. Ants. 278, 221 inc. 2 y 4, 2001 ine. 4 La fuente del art. 201 es el art. 1428 del ‘Cédigo italiano: Art. 1428. Relevancia del error. Elerror serd causa de anulacién del contrato cuando fuere esencial y conocible por el otro contratante. Por error vicio se entiende Ia ignorancia o la falsa representacién de la realidad que incide en el proceso formativo de la voluntad induciendo al con- tratante, que ha caido en error, a celebrar el acto juridico que no lo habria celebrado o lo habria concluido en condiciones diferente de no haber estado en error. ‘Como vicio de la voluntad, el error afecta ala intencién del sujeto como clemento interno de la voluntad; de no haber ignorado 0 tenido un conoci- miento falso de la realidad de las cosas 0 del Derecho, el sujeto no habria cele- brado el acto juridico o lo habria llevado a cabo en otras condiciones. Elart. 201 sefiala que para que el error determine la anulacién del acto juridico es necesario que concurran dos requisitos: 1) la esencialidad; y 2) la conoscibilidad de la otra parte. De este modo, el ordenamiento jurfdico, sobre Ja base del principio de la buena fe confianza, garantiza al destinatario que ha confiado en que la declaracién corresponde a la voluntad real del emitente. En los actos bilaterales, plurilaccrales y unilaterales recepticios, l crror para que sea causal de anulacién del acto debe set conocible por el destinatario de la declaracién. De este modo se protege la buena fe y la seguridad en el tréfico juridico. Si cualquier error en la celebracién del acto juridico determinata la in- validez del acto juridico, el trafico juridico se verfa lastrado con una inseguri- dad general. De ahi que ningtin ordenamiento juridico preste atencién a todo error que pueda haber en Ia celebracién de un acto juridico. Pero tampoco 1264 Antpat Tornes Vasque? / Acto juridico hay ningiin ordenamiento que no tome en cuenta en absoluto el error, De acuerdo a nuestro ordenamiento juridico, solamente el error esencial y conoci- ble es causal de anulacién del acto juridico. El art. 201 regula el error vicio o error en la formacién de la voluntad, cl cual es distinto del error en la declaracién (error sobre el significado de la declaracién) regulado en el art. 208. En el primero, la voluntad, a pesar de ser conforme a la declatacién, esté viciada en su proceso formativo, en cambio, el segundo recae en la declaracién de voluntad, y no se refiere para nada al proce- so de formacién de la misma. El error vicio consiste en la ansencia de conocimiento o conocimiento equi- vocado de la realidad que da lugar ala formacién de una voluntad cuyos efectos, casi siempre, no son queridos por el sujeto y que, por lo mismo, no la hubiese declarado de haber advertido que esté en error. Por ¢j., compro un anillo cre- yendo que es de oro, pero en realidad es de cobre. Aqui no hay error sobre el significado de la declaracién, porque declaro comprar el objeto que deseo: el anillo que queria comprar es el que compro. Peto mi voluntad se ha formado sobre la base de un error; si hubiese sabido que el objeto es de cobre no habria tomado la decisién de comprarlo o lo habria adquirido por un precio mucho menor”, ‘Cuando una de las partes engaiia a la otra haciéndola caer en error, para inducirla a la celebracién del acto juridico, actéia dolosamente, ¥. gr, se hace creer que la joya que se vende es de oro cuando no lo es; no se aplica la disci- plina del error, sino la del dolo. Si se presenta al mismo tiempo el error de una parte y el incumplimiento de la otra, por ¢j, se vende un cuadro original de Rafael, pero se entrega una copia, no se aplica la disciplina del error, sino la del incumplimiento (art. 1428). En cambio, si por ignorancia o una falsa repre- 2218 Flume, Werner, ob. cit, IL, p. 496. 2219 Ena férmula de Salelles, > (Jos serand, Louis, Derecho civil, trad. de Santiago Cunchillos y Materola, Fjea-Bosch, Bucnos Aites, 1951, T. I, vol I, [Contsatos}, pp. 48-49). Capitulo XIU: Vicios de la volunead 1265 sentacién de la realidad se compra un cuadro en la creencia que es de Rafael, pero no lo es, hay simplemente error; no habiendo engaio (dolo) ni incumpli- miento del vendedor, se aplica la disciplina del error, siempre que el vendedor haya estado en la posibilidad de conocer que el comprador est en error. Si en tun hecho conereto se presentara al mismo tiempo el error de una parte y el in- cumplimiento de la otra, sin que se pueda delimiear si estamos frente a una fi- gura oa la otra, sers la victima la que optard por invocar los remedios contra el error (la anulacién del acto) o aquellos contra el incumplimiento (art. 1428). Seguin cl articulo bajo comentario, el error es causal de anulacién del acto juridico cuando sea esencial y conocible por el destinatario dela declaracién. Pata (que haya error en la voluntad (error vicio) o en la declaracién (error obstativo) €s necesario que el sujeto haya accuado esponténeamente, sin haber sido pro- vocado. El error provocado se denomina dolo. Para que el error sea causal de anulabilidad del acto juridico debe tratar- se de: a) un error esencial en los términos de la ley; b) ser la voluntad deter nante de la voluntad de quien ha errados y ¢) conocible por el destinatio. Para que el acto juridico sca anulable por error no cs suficiente que ¢l yerro sea determinante de la voluntad del declarante, sino también se debe probar que el receptor de la declaracién pudo advertirlo. La carga de la prucba de que el error fue conocible corre a cargo de que quien lo invoque. El error es conocible cuando el destinario de la declaracién, observando tuna normal diligencia, esta en la posibilidad de advertir que el declarante tiene tuna representacién equivocada de la realidad, porque si tiene conocimiento cfectivo que el declarante esta en error y no lo saca de ello, su conducta es dolosa. Con la conocibilidad del extor se protege la buena fe con la que deben actnar los orargantes del acto, la seguridad en el trifico juridico y se asegura el cumplimiento del deber de informacién que cada parte debe a la otra. La ignorancia es la ausencia de conocimiento de la realidad. El error es el conocimiento equivocado, la falsa representacién mental de Ia realidad. Cuando ese conocimiento equivocado de la realidad es de tal importancia en la génesis del acto que haya sido capaz de determinar la voluntad, consticuye tun vicio de la misma, que convierte al acto en impugnable por la parte que padecié ese conocimiento equivocado, siempre que sea esencial y conocible por la otra parte. 1266 Anipat Torres Vasquez / Acto juridico Juridicamente, tanto la falta de conocimiento como el conocimiento equivocado, por el que se niega lo que es 0 se afirma lo que no es, constituyen error vicio que impide que la autonomia privada se desenvuelva sobra la base dela correccién y razonabilidad que el ordenamiento juridico postula. El.error no climina la voluntad, solamente vicia el proceso formativo de la determina- cién volitiva. No se puede decir que la creacién, modificacién o extincién de la relacién juridica es voluntaria cuando el proceso valorativo y la toma de de- cisién que la preceden estén contaminados por error. Quien quiere por error, quiere realmente; pero no hubiera querido o hubiera querido en otra forma, sino hubiese estado cn error. Lo que se quiere es lo mismo que se manifiesta, pero ese querer esté basado en el error. Elertor puede ser de hecho (error facti) 0 de Derecho (error iris). Tan- to el uno como el otro pueden ser esenciales 0 sustanciales ¢ indiferentes 0 ac-~ cidentales; solamente los errores esenciales son causales de anulacién del acto juridico. En el acto jurfdico viciado por error se presentan dos intereses contra- puestos: El que ha cometido el error tiene interés en la anulacién del acto y el destinatario que ha confiado en la declaracion del errante tiene un interés con- trario a a anulacién, porque se frustrarian los efectos que persiguié al celebrar elacto juridico. La ley no puede limitarse a anular el acto juridico, protegiendo el interés del declarante, favorable a la anulacién, cada vez que la voluntad de éste esté viciada por error, dejando desprotegido el interés, contrario a la anu- lacién, del destinatario que ha confiado en la declaracién del errante. La ley tiene que conciliar los dos intereses contrapuestos, disponiendo que el error anula el acto juridico cuando sea esencial y conocible por la otra parte (art. 201). El que celebra un acto juridico bajo los efectos de su error, realiza gene- ralmente algo que no le conviene, de ahi su interés de anulacién del acto para liberarse de la relacién juridica no deseada. La ley tutela éste interés en razén de que el errante no se ha obligado intencionalmente (voluntariamente), por cuanto la valoracién que realiza y la decisién que toma estén contaminadas por el error, lo que determina que no se den las condiciones subjetivas para cl ¢jercicio racional y razonable de la autonomia de la voluntad privada. Pero la ley no puede limitarse a declarar la nulidad de un acto juridico por el hecho de que la voluntad de una de las partes esté viciada por error, porque correria cl riesgo de perjudicar el interés igualmente tutelable de la otra parte, que ha- biendo confiado en la declaracién del errante se veria perjudicado si se anula Capitulo XIIL: Vicios de la volunead 1267 el acto juridico, por la frustracién de los efectos que persegufa. El interés de proteger la confianza del destinatario de la declaracién es el reflejo del interés general en la seguridad del trifico juridico, que constituye el incentivo para la circulacién de los bienes y servicios, y, por ende, del crecimiento econémico. Es causal de anulacién del acto juridico tanto el error en que ha caido una de las partes (error unilateral) como el error en el que han incurrido ambas partes (error reciproco o bilateral). El error bilateral puede ser un error co- ‘miin, cuando ambas partes incurren en el mismo error, por ¢}., dos hermanos ereyendo que su padre ha muerto intestado se dividen la herencia en partes iguales, pero luego descubren que existe un testamento en el cual el padre ha mejorado a uno de ellos con Ia cuota de libre disposicién, es justo que éste pueda demandar la anulacién del acto de divisién, siempre que el error sea conocible. © puede ser que ambas partes caigan en errores diferentes, v. gt A contrata con B para que lo defienda en un proceso judicial, atribuyéndole cier- tas cualidad que para el caso de que se trata no las tiene; a su vez B se equivoca en la retribucién convenida en moneda extranjera, por su ignorancia en el tipo de cambio, Cada parte puede invocar su propio error sies esencial y conocible por la otra parte, 141.1.1. Requisitos Para que el error constituya vicio de la voluntad que da lugar a la anula- bilidad del acto juridico es necesario que concurran tres requisites: ~ Laesencialidad del error (are. 201)s = Debe ser determiante de la voluntad del errante (art. 202); + Laconocibilidad del error (art. 201); y + Elperiuicio del errante (art. 206), Conforme a nuestro ordenamiento juridico, estos son los requisitos de la anulabilidad del acto juridico por error: El primero protege la posicién del declarante que ha caido en un error grave: esencialidad del error; por el segun- do, el error debe ser el mévil decerminante de la voluntad de la parte que ha 2220 Vidal Ramirez, Fernando, Tratado de derecho iil, publicacién de la Universidad de Lima, Cuzco S.A. Lima, 1990, T-IIL, vol I [Aco jurtdico),p. 628. 1268 Awinat Torres VAsque2 / Acto juridico ertado; el tercero tutela la confianza puesta en la declaracién por el destina- tario: conocibilidad del errors y el cuatto requisito es el perjuicio que sufre el errante, quien “no puede pedir la anulacién del acto si, antes de haber sufrido un perjuicio, la otra ofteciere cumplir conforme al contenido y alas modalida- des del acto que aquella quiso coneluir”; en estas circunstancias, el errante, aun cuando el error sea esencial y conocible, no puede pretender la anulacién del acto, El error que no es esencial y conocible o, que siéndolo, no es determinan- tede la voluntad del sujeto o no causa perjuicio al errante no afecta para nada la validez del acto juridico. La validez y eficacia del acto juridico no puede quedar sometida a las alegaciones de las partes de haber ignorado o de haberse equivocado sin més ri més, Como aqui hay dos intereses contrapuestos: el interés de anulacién del declarante que incurre un error que lo perjudica y el interés contrario ala no anulacién del destinatario de dicha declaracién, la ley tiene que conciliar ambos intereses contrapuestos disponiendo que el error es causal de anulacién del acto juridico s6lo cuando sea esencial y conocible por la otra parte (art. 201). Es decir, debe tratarse de un error sustancial en que ha caido el declarante y conocible por el destinatatio de la declaracién para que pueda alegarse como causal de anulacién del acto juridico™. El error que no retine copulativamente los requisitos de esencialidad y conocibilidad no da lugar a la anulacién del acto; la prueba de ambos requi- sitos esta a cargo del errante. Tampoco es causal de anulacién del acto juridi- co el error que no causa perjuicio al errante (art. 206), como lo explicamos seguidamente, sin perjuicio no puede haber anulacién del acto por error. Si no existe perjuicio o la posibilidad de que el agente sufra un perjuicio como consecuencia de su error no puede anularse el acto juridico. Si el destinatario de la declaracién errada oftece ejecutar el acto de acuerdo con el contenido que el declarante errante entendié tener, no se puede declarar la invalidez. Si 2221 El Cédigo aleman no cxige ni la excusabilidad, nila cognoscibilidad, sino solamente la «sencialidad del error para que constcuya causal de impugnaci6n del ato. En su art. 119 dispone: Quien al emitir una declaracién de voluntad estaba en error sobre su contenido, 0-enlineasgenerales no quisoemitr una decaraciin de tal contenido, puede impugnar la declaracin sha de entenderse que nota babria emitido en conacimiento dela stuacidn ver daderay com apariencia razonable del caso. Como el error sobre el contenido de La declaracin sale también el error sobre aquellas eualidades dela persona o dela casa que en el rfc se consideran como esenciales, Capitulo XIE: Vicios de la voluncad 1269 no existe perjuicio que deba ser subsanado, tampoco existe legitimo interés para demandar la anulabilidad, pues se estaria intentando la anukabilidad por Ja anulabilidad misma. No hay otros requisitos a los que se subordine la turela del agente que comete el error. La ley no establece que basta que el agente incurra en error excusable (disculpable) para justficar la anulabilidad del acto, sino exige la co- nocibilidad de la otra parte. El errante puede demandar Ia anulacién del acto juridico aunque su error sea inexcusable (imperdonable), o sea cuando lo ha podido evitar con la normal diligencia®™, siempre que sea conocible por la otra parte. El Cédigo, siguiendo al Derecho francés, espafiol y alemén, ha su- primido el requisito de la excusabilidad (disculpabilidad) del error como cau- sal de anulabilidad del acto juridico, de manera que procede la anulabilidad aun cuando el errante hubiere obrado con imprudencia, o sea habria errado por su culpa, La excusabilidad del error no es relevante para pedir la anulacién del acto juridico, pero puede servir para otros fines, por ¢}, el que por error hace tn pago tiene derecho a la repeticién del pago indebido™”. 4) Lacsencialidad del error Articulo 202. Fl error es esencia: 1. Cuando recae sabre la propia esencia 0 una cualidad del objeto del acto que, de acuerdo con la apreciacién general o en ecla- 2232 Beudant, Lesconiratse es obligations, n° LM, p.59. 2233. Pothier, Obligations n° 18, Capivulo XIII: Vieios de la voluntsd 1275 Con la expresion de acuerdo con la apreciacién general 0 en relacién a las circunstancias, que integra el supuesto del are, 202.1, se establece como linea de principio un critetio objetivo de discriminacién de la cualidad como determinante 0 no de la voluntad ~Ia apreciacién del contratance medio~ re- chazando el eriterio demasiado vago y peligroso de la apreciacién que, segiin su sensibilidad 0 aun su capricho, pueda hacer de tal cualidad cada sujeto™* Pero se admite también, para evitar los peligros de una valoracién abstracta y demasiado rigida, que la cualidad determinante de la voluntad resulte de las circunstancias que rodean el caso concreto (criterio subjetivo). Con relacién a este criterio subjetivo, Laurent dice que «todo error sobre las cualidades no ¢s substancial. Es necesario que recaiga sobre una cualidad principal; y ¢s la intencién de las partes la que decidira si una cualidad es principal o no} es preciso ver lo que las partes han tenido en mira al contratat. Es el caso de apli- car el principio de Domat: «Las partes no habrian contratado siellas hubieran sabido que la cosa no tenia la calidad que suponian>. Eljuez decidira de acuer- 2234 La primera parte del are 1110 del Céigo francés dispone: «Liereur nest une cause de null de la convention que lorsquéelle combe sur la substance méme de la chose qui en est Fobjet> (El eror no es causa de nulidad de la convencién sino cuando recae sobre la subseancia misma dea cosa que es objeto del). La teoria objesiva la subjeiva se batieron en ardua polémica para establecer qué se entendia por sustanciao cualidad de la cosa, Para 1a objeciva (seguida por Savigny, Toullier, Delvincourt, Duranton, Colmet de Santerte Demolombe, Macardé, Aubry y Rau, Troplong) la sustancia o cualidad debia encontrar- sc en la misma cosa, con independencia de las partes contratantes. Macardé dice que la cualidad sustancial es «toda cualidad que, no siendo susceptible de mas o de menos, hace pasar el objeto de tl género a tl otro género, segiin que esta cualidad exista ono exista> (Macardlé y Pont, Explication shorique du Cade civil, Pati, 1884, T. 4, n° 407). Para la subjetiva (seguida entre otros por Baudry-Lacantinérie y Barde, Colin y Capitan), la cali- dad dela cosa se debiaestablecerse a través de la intencién de las parts. EI Cédigo aleman se aflia al crcerio objetivo en su art. 119: «El que, al emitir una decl racin de voluntad estaba en el error sobre su contenido, 0 que en realidad no ha querido ‘emitir una declaracién que tuviera tal contenido, puede atacar por via de anulacién su declaracién, cuando hay lugar a admitie que no la habria emitido si hubiera eenido cono- «cimicnto del estado de cosas y hubiese hecho una apreciacin razonable dela sicuaciOn. Se repuca igualmente error sobre el contenido de la declaracién, el error que recac sobre las cualidades de la persona o de la cosa que, en las rlaciones de negocios, son consideradas como esenciales», Para este cédigo, la declaracin resume todo el querer de las partes. Las ‘cualidades de las cosas se aprecian de acuerdo alas relaciones de los negocios en general. 2235. Scognamiglio, ob cit, p.45 2236 Laurent, Principr de doit ci ancas, Pats, 1887, T. 15, n° 488. 1276 Ania Torres VAsque2 / Acto juridico do con la apreciacién general o con las circunstancias de caso si el error sobre Ja cualidad del objeto ha sido o no determinante de la voluntad del agente 0 agentes que han intervenido en la celebracién del acto juridico™”. Elerror sobre la esencia o la cualidad del objeto puede traducirse en un error sobre el valor econémico de éste. Por ¢j. se compra una joya creyendo que es de oro y por eso se paga 100, pero en realidad es de cobre y vale 10. Aqui el error sobre el valor es una consecuencia del error sobre la esencia de la joya. Solamente este error es esencial y determina la anulabilidad de la compra; en cambio, el error sobre el valor no es de por si esencial y relevante. Un error puede ser esencial sin devenir en error sobre el valor econémi- co del bien, Por gj, la adquisicién de una pineura de Dali ereyendo que es de Picazo, adolece de error esencial, aunque no exista diferencia de valor entre ambos cuadros. Laeerrada valoracién econémica del objeto no es de por sun error esen- cial, v. gr, un coleccionista compra un cuadro de un pintor famoso creyendo «que su precio en el mercado es de diez mil soles, cuando en realidad es solo de ail; el erzor sobre el valor econémico del objeto no es esencial en el sentido dela norma del art. 202.1, porque no recae sobre la esencia 0 una cualidad del bien. Es necesario distinguir entre error determinante y error esencial, Todo error esencial es también determinante, pero no todo error determinant es esen- cial; hay aqui una relacién de género a especie: lo determinante es el género y Jo esencial la especie. Por esto, para que exista error vicio es necesario consta- tar que concurran necesariamente los dos elementos: la determinabilidad y la esencialidad; caso contratio, el acto no puede ser impugnado por error. Por ja un comerciante adquiere una cierta cantidad de mercaderias para reponer la provisidn de su almacén, sin saber que uno de sus dependientes ya habia re- 2237 Sin diferenciar enere error vio y error en la declaracién, el art. 267 del Cédigo civil y comercial argentino sefiala como supuestos de error esencial alos que recaen sobre: a Ja naturaleza del aeto: b. un bien o un hecho diverso 0 de dstinta especie que el que se pretendié designar o una cualidad, extensibn o suma divers ala querida; ela cualidad sustancil del bien que haya sido determinante dela voluncad jurdica segin la apreciacion comin o ls cicunstancias del caso; d los morivos personales rlevantes que hayan sido incorporados expres tcitamente; a persona con la cual secelebréo la cual se reficre cl aco siella Fue determinante para su celebracin, Capitulo XIII: Vicios de la voluncad 1277 puesto eal provision. Este es un extor determinante de la voluntad, puesto que siel comerciante hubiese sabido que la provisién ya ha sido repuesta, no habria adquirido la mercaderia que ahora le resulta initil, pero no es esencial en el sentido del inc. I del art. 202, porque no recae sobre la esencia o una cualidad de la mercaderia. Consideremos otros ejemplos: ina persona adquiere un regalo de ma- timonio para un amigo, sin saber que el noviazgo ha sido roto y ya no ha- bra casamiento; el propietario de un inmueble lo vende con pesar, por estar conyencido de tener urgente necesidad de dinero, mientras tal necesidad ha desaparecido por circunstancias sobrevenidas e ignoradas por él; una persona ‘compra una casa para sus vacaciones en una ciudad alta de la sierra peruana, sin saber que sus condiciones de salud no le permiten soportar la altura, En estos casos el error es determinante de la voluntad, pero no es esencial, porque no recae sobre un elemento intrinseco del acto,juridico, sino sobre una circuns- tancia extrinseca (el noviazgo del amigo, la necesidad de dinero del vendedos, la presidn arterial del comprador). El error que no es esencial no es causal de anulacién del acto juridico. Si, en cambio, alguien compra alcohol desnaturalizado, creyendo que se trata de alcohol puro: aqui el error, determinante de la voluntad, recae sobre la cualidad del objeto, y es por ello esencial. Si ademas es reconocible y perjudica alerrante, el contrato de compraventa puede ser anulado. Resulta claro que el error esencial constituye una categoria comprendida en otra més amplia, aquella del error determinante de la voluntad de celebrar el acto. El error esencial es también determinante de la voluntad; viceversa, el error determinante de la voluntad negocial no siempre es esencial en el sentido del art. 202 inc. 1 del Cédigo civil. El Cédigo de Andrés Bello, el vigente mde antiguo de Latinoamérica, prescribe: “El error de hecho vicia asimismo el consentimiento cuando la sus- tancia o calidad esencial del objeto sobre que versa cl acto o contrato, es diver- sa de lo que se cree; como si por alguna de las partes se supone que el objeto es una barra de plata, y realmente es una masa de algiin otro metal semejante. Elerror acerca de otra cualquiera calidad de la cosa no vicia el consentimiento de los que contratan, sino cuando esa calidad es el principal motivo de una de ellas para contratas, y este motivo ha sido ha sido conocido de la otra parte” (art. 1454 del Cédigo chileno, art. 1511 del Cédigo colombiano, arts. 1496 1278 AnfoaL Torres Vasque? / Acto juridico y 1497 del Cédigo ecuatoriano). Se refiere esta norma tanto al error en la sus- tancia (gj, se compra un anillo de plata creyendo que es oro) como en una cualidad del objeto (¢)., se compra una pintura creyendo que el un original de Dali, cuando en realidad de una copia). Esta norma, en el segundo pirrafo, agrega que las calidades accidentales, no esenciales, no vician el consentimien- to, salvo que esas calidades hayan sido el motivo que determiné a una de las partes contratar, y que tal motivo haya sido conocido por la otra parte, es de- cir, no se exige el conocimiento compartido de ambas partes, sino solamente el conocimiento del destinarario de la declaraci6n. Se aprecia que la primera parte de esta norma no difiere del Derecho nacional. El Cédigo civil y comercial argentino, el iltimo dictado en Latinoamé- rica, en el art, 265, cuya fuente es el art, 1428 del Cédigo italiano, dispone que “el error de hecho esencial vicia la voluntad y causa la nulidad del acto” si es reconocible por el destinatario. Es causa de nulidad del acto juridico el error esencial que ha determinado la voluntad del declarante, no el error accidental, que recae sobre elementos accesorios o intrascendentes. Para que el error sobre el objero cause la nulidad del acto juridico debe ser esencial, determinante y conocible. Mis adelante, este Cédigo argentino, dispone: “Art. 267. Supuestos de error esencial. El error de hecho es esencial cuando recae sobre: a. la natura- leza del acto; b. un bien 0 un hecho diverso o de distinta especie que el que se pretendié designar, o una calidad, extensién 0 suma diversa a la querida; c. la cualidad sustancial del bien que haya sido determinante de la yoluntad juri- dica segiin la apreciacién comin o las circunstancias del caso; d. los motivos personales relevantes que hayan sido incorporados expresa o técitamente; e. Ia persona con la cual se celebré 0 a la cual se refiere el acto si ella fue deter- minante para su celebracién'’, El error sobre el objeto debe recaer sobre sus caracteristicas esenciales que determinaron la voluntad del declarante y que son conocibles por el destinatario; se ha eliminado la expresién “cualidad de a cosa que se ha tenido en mira’, la cual era materia de debate entre los que consideraban que debe ser interpretada con un criterio subjetivo y los que en- tendian que debe ser con un criterio objetivo. Ahora el criterio de apreciacién es objetiva de acuerdo a la apreciacién general y alas circunstancias del caso, tal como ocusre con el Derecho patrio. Capitulo XIU: Vietos de la voluntad 1279 Cuando recae sobre las cwalidades personales de la otra parte. El error es esencial cuando recae sobre las cualidades personales de la otra parte, sea una persona natural o juridica, como el talento, industria, ap- titud, repucacién, solvencia econémica o moral, etc. de la otra parte, siempre que aquellas hayan sido determinantes de la voluntad; de suerte que cl acto no se habria celebrado de haberse sabido que la otra parte no retine esas cualida- des o se habria celebrado en ottos términos. Por ej, se artienda una casa a una persona que se cree que es honesta, pero resulta ser un narcotraficante; creo que Juan es médico cuando en realidad es psicélogo o viceversa Se aprecia que el error no sélo puede recaer sobre el objeto, sino también referitse a la persona destinataria de la declaracién de voluntad. El error in per- sonam es sustancial cxando recae sobre las cualidades personales de la otra parte siempre que aquellas hayan sido determinantes de la voluntad (att. 202.2.)..No obstante que la norma se refiere a la otra parte, lo que podria dar a entender que no alude a los actos unilaterales por cuanto en ellos no hay otra parte, hay que precisar que la regla abarea tanto los actos unilaterales recepticios, como a los bilaccrales o plurilatcrales, ‘Avveces se ha sostenido, erréneamente, que el error sobre las cualidades personales de la otra parte solamente es de aplicacién a los actos intuit per sonae caracterizados por la intransmisibilidad de la relacién juridica a sujetos distintos de los que la han creado, ya con el fin de tutelar a terceros, por ¢., el mandato se extingue a la muerte del mandante, lo que impide que sus herede- ros queden obligados por una persona qui ellos no han clegido, o ya con cl fin de tutelar a la contraparte evitando que un tercero subentre en la relacién, v. gta el mandato se extingue a Ia muerte del mandatario (se excluye la transmi- sién de la relacién juridica en favor del heredero) (art. 1801.3). El error en la persona, ya en su identidad (error en la declaracién: art. 208) o ya en sus cualidades (etror vicio: art. 202.2) tiene presupuestos y objeti- vos distintos. Es una disciplina de aplicacién general a todos los actos juridicos y no a determinada clase de actos. No tiene por finalidad tutelar a terceros contra el riesgo de entrar en una relacién juridica no querida, nia la parte de la relacién contra el riesgo de que un tercero no elegido entre en la relacién. Con el error en la persona se tutela a la parte que ha caido en error sobre la identidad o las cualidades de la persona que constituye la contraparte de la relacién juridica. 1280 Aninat Torres Vasquez. / Acto juridico Ordinariamente las cualidades personales del sujeto son indiferentes para los efectos del acto juridico, puesto que con el acto las partes persiguen obtener una prestacién de dar un bien 0 un derecho, o de hacer o no hacer algo, siendo indiferente la persona que debe ejecutar la prestacién. Por ejem- plo, a un comerciante que vende bienes al piiblico no le interesa en lo més ‘minimo las cualidades personales de los que adquieren su mercaderia, lo énico {que le interesa es vender para obtener la utilidad que persigue. Solamente en ciertos casos el acto juridico es celebrado tomando en consideracién las cualidades personales de la otra parte. El error sobre las cua- lidades personales es esencial, determinante de la voluntad, si el sujeto de ha- ber sabido que la otra parte no las retine no hubiera concluido el negocio. El error acerca de esas cualidades esenciales de la persona vicia la voluntad. El acto celebrado en razdn de este error es anulable. Evidentemente en los actos juridicos en los que una de las partes tiene expectativas crediticias frente a la otra (arrendamiento, contrato de obra, muruo, comodato, venta a plazos, et.) tiene trascendencia el error de la parte acreedora sobre la solvencia de la parte deudora. Hay cualidades de la persona que son totalmente irrelevantes para la esencialidad del error, v. gr, no se puede coneebir la anulacién de un contrato de crédito en cuenta corriente bancaria porque se creia que el cliente del banco era de una determinada nacionalidad, cuando en realidad es de una naciona~ lidad distinta. El exror en las cualidades de la persona se refiere a las cualidades de la parte destinararia de la declaracién y no a las cualidades de la parte que come- tid el error. Constituyen error en la persona, las cualidades existentes al momento dela celebracién del acto juridico, no el error sobre las cualidades futuras (so- brevinientes a la celebracién del acto juridico). Estas pueden dar lugar a otras respuestas jurfdicas, por ¢., si en tun contrato de duracién (mutuo, arrenda- ‘miento, etc.) el deudor deviene insolvente, el aercedor puede optar porque se declare judicialmente la caducidad del plazo (art. 181.1). El acto juridico es anulable por causales existentes en el momento de su celebracién. No existe nulidad o anulabilidad por causas sobrevinientes a la celebracién del acto. Lanorma en examen no regula el error sobre la existencia o inexistencia de la persona. Por excepcidn, el contrato de donacién es nulo, no anulable, por Capitulo XIII: Vicios de la voluncad 1281 error sobre la inexistencia del hijo del donante por haberlo reputado mucrto cuando en realidad vive. El art. 1634 dispone; Queda invalidada de pleno de- recho la donacién hecha por persona que no tenéa hijo, si resulta vivo el hijo det donante que &te reputaba muerto. 3% Que el error de Derecho haya sido la razén tinica o determinante del acto, La fuente de esta norma es el inc. 4 del art. 1429 del Cédigo italiano: Ar. 1429. Error esencial. El error es esencial (...). 4) cuando, eratandose de un error de derecho, haya sido la raz6n Gniea o principal del conerato” Elerror de Derecho consiste en la ignorancia o representacién equivoca- da sobre la existencia o sobre la permanencia en vigor de una norma juridica, 0 sobre el aleance y significacién de la norma juridica existente, 0 en la aplicacién de la norma juridica a una sieuacién que ella no disciplina, y similares. Para que el error de Derecho sea causal de anulabilidad del acto juridico se exige sea la razén tinica y determinante de la celebracién del acto. La falsa representacién de la realidad juridica o su ignorancia cuando constituye para cel sujeto la razon de su dererminacton a celebrar el acto juridico victa la volun- tad, siempre, naturalmente, que sea conocible por la otra parte. El acto que ha sido celebrado en razén del error de Derecho, como su tinico fundamento, es anulable. Elertor de Derecho es esencial cuando haya sido la razén tinica o deter- minante del acto juridico. El error de Derecho puede recaer sobre una norma imperativa 0 sobre una norma dispositiva; sobre la existencia de la norma 0 sobre su contenido, alcance y significacién. En la prictica no es siempre facil individualizar entre un error de de- recho relevante y un error de derecho irrelevante. Por ej, ¢l error sobre la de- nominacién del acto juridico ¢s irrelevante, puesto que el acto juridico no es el nombre que le pongan las partes, sino lo que de su naturaleza, contenido y dems circunstancias, se deriva. No ser anulable un contrato al cual las partes, denominan usufructo cuando, en cambio, quisieron celebrar uno de constitu- cién de uso; 0 que llamen contrato de promesa a un contrato definitive. Como el eédigo habla en eérminos generales de «error de Derecho», sin distinguir entre error de Derecho pasitivo y error de derecho subjetivo, no pu- diendo hacerse distinciones donde la ley no lo hace, sobre todo cuando no hay tuna razén vilida para ello, tenemos que admitir que ambos tipos de error de 1282 Awipat Torres Vksquez / Acto juridico Derecho, tanto el positivo como el subjetivo, constituyen causal de anulacién del acto cuando ha sido la tinica razén determinante de la voluntad. En el contrato de compraventa, no es error de derecho sino de hecho, clerror del comprador sobre la pertenencia del bien que es objeto del contra- to; el comprador compra creyendo que el bien es de propiedad del vendedor cuando en realidad es de propiedad de un tercero, Este hecho esta expresa- mente sustraido de la disciplina del error por disposicién del art. 1539 que Jo regula como un caso de rescisién, al establecer que Ja venta de bien ajeno es rescindible a solicitud del comprador, salvo que hubiese sabido que no pertenecta al vendedor 0 cuando éste adquiere el bien, antes de la citacién con la demanda. Hay error esencial de Derecho positivo cuando se ignora o se tiene un _falso conocimiento de una norma juridica aplicable al acto juridico de que se tra- te, por ejemplo, celebro un contrato creyendo que los efectos que persigo son consecuencia natural del mismo, pero resulta que no lo son porque existe una norma que lo impide, entonces mi voluntad se encuentra viciada sustancial- mente. En cambio, existe error esencial de derecho subjetivo cuando, ¥. gr, creo que la persona que contrata conmigo tiene plena capacidad de obrar y no lo tiene, en este caso mi voluntad también esta viciada sustancialmente. Por principio, nadie puede excusarse de cumplir las normas imperativas invocando el error de Derecho, pero esto, como ya lo hemos visto, no impide que el error de Derecho que ha dado lugar a una mal formacién de la volun- tad, de tal forma que sin él no se hubiera realizado el acto juridico, consticuya causal de su anulacién, puesto que no hay un interés social comprometido en mantener su existencia, El principio ignorantia legis non excusat y la figura del error de Derecho se encuentran en planos distintos. El mencionado principio significa que nadie puede evitar la aplicacién de una norma juridica alegando que él no la conocfa. Quién compra un tejido de la cultura paracas (cultura pre inca) con el fin de exportarlo, no puede pretender enviarlo al exterior alegando que en el momento de la compra ignoré la existencia de la norma que prohi- be la exporeacién; la exportacién esta siempre prohibida, La norma del art. 202.3 no s6lo no contrasta con el principio indicado, sino por el contrario lo presume y establece sus consecuencias, precisamente porque el comprador no puede exportar la tela, la ley le oftece el remedio de la anulacién del contrato de compraventa por error en el Derecho. El error de Derecho no impide la aplicacién del principio ignorantia legis non excusat. Capieulo XIII: Vieios de la voluntad 1283 Sin embargo, si en la realidad se diera el conflicto entre cumplir el man- dato legal y anular el acto juridico por error, el juzgador, en cada caso, esta- bleceré si opta por anular el acto por error de Derecho o si se mantiene ined- Jume una ley imperativa por la trascendencia de los intereses que ella protege no obstante la existencia indudable del error. Frente a una ley que protege un interés superior es preferible que se frustre la voluntad privada antes que la volunud de la ley. Hay errores de Derecho que implican errores de otro tipo. Por e., se compra un terreno con el fin de construir un edificio de 10 pisos ignorando que la ley prohibe levanear alli edificaciones de mds de 5 pisos. Aqui concurre el error sobre la cualidad del objeto con el error de Derecho, En casos como ét0s, el error sobre el objeto o sobre la persona absorbe al error de Derechos en lugar de aplicarse el inc. 3 se aplican los incisos 1 y 2 del art. 202. En el Derecho comparado, el Cédigo de Andrés Bello (art. 1452 del Ciédigo chileno, art, 1509 del Cédigo colombiano, ar, 1495 del Cédigo ecua- toriano), dispone: “El error sobre un punto de derecho no vicia el consenti- miento”. Sin duda el fundamento de esta norma es que nadie puede excusarse del cumplimiento de la ley vigente, alegando ignorancia de la misma. El Cédigo civil y comercial argentino no regula el error de derecho como causal de anulabilidad del acto juridico, excepto en los casos a que se reliere el art. 8, el que dispone: “Are, 8. Principio de inexcusabilidad. La ignorancia de las leyes no sirve de excusa para su cumplimiento, si la excepcién no esté au- torizada por el ordenamiento juridico”, Esta norma encuentra su fundamento cn el principio que reza que la ley se presume conocida por todos. Se puede considerar como excepcién la norma del art. 2315 que establece: “Actos del he- redero aparente, Son vilidos los actos de administracién del heredero aparente realizados hasta la notificacién de la demanda de peticién de herencia, excepto que haya habido mala fe suya y del tercero con quien contraté, Son también validos los actos de disposicién a titulo oneroso en favor de terceros que igno- ran Ia existencia de herederos de mejor o igual derecho que el heredero aparen- te, 0 que los derechos de este estn judicialmente controvertidos. El heredero aparente de buena fe debe restituir al heredero el precio recibido; el de mala fe debe indemnizar todo perjuicio que le haya causado”, De acuerdo con esta norma, son validos los actos de administracién del heredero aparente realiza- dos hasta que sea notificado con la demanda de peticién de herencia, salvo que hayan actuado de mala fe el heredero y el tercero con quien contrat6. También 1284 AwipaL Tonnes Vasque? / Acto juridico son vilidos los actos de disposicidn a titulo oneroso en favor de terceros a con- dicién de que estos ignoren la existencia de herederos con mejor derecho que el aparente, 0 que los derechos de este estin judicialmente controvertidos. Por tanto, son invilidos los actos realizados por el heredero aparente y los terceros cuando estos conocéan o estaban en la posibilidad de conocer la existencia de herederos con mejor derecho, b) Error conocible Articulo 203.- El error se considera conocible cuando, en relacién al contenido, a las circunstancias del acto 0 a la calidad de las partes, una persona de normal diligencia hubiese podido advertirl. Concordancias: CC, Art. 1504 La fuente del art. 203 es el art, 1431 del Cédigo italiano, el cual dispo- ne: “Art. 1431. Error reconocible. El error se considerara reconocible cuando, en relacién al contenido, a las circunstancias del contrato o a la cualidad de los contratantes, una persona de normal diligencia habria podido advertirlo”. En el derogado Cédigo civil de 1936, la reconocibilidad del error no constitufa un requisito para la anulabilidad del acto por dicha causal. La doc- trina incluyé a la excusabilidad, segiin la cual el declarante solo podia invocar su propio error cuando la ignorancia o falsa representacién de la realidad no provenia de su negligencia. La declaracién de anulabilidad dependia del nivel de negligencia del propio errante, sin consideracién alguna de la posicién del destinario de la declaracién. Se ponia el acento en la voluntad errada del de- clarante y no se tomaba en cuenta la confianza que la declaracién de voluntad habia provocado en el destinatario. El Cédigo vigente ha abandonado el criterio de la excusabilidad del error para adoptar el de la conocibilidad del error del declarante por Ia otra parte normalmente diligente. Se exige, no que el error sea conocido, sino que sea objetivamente conocible por una persona de normal diligencia de acuerdo alas circunstancias del acto o a a calidad de las partes. Este requisito esté des- tinado a proteger la confianza que el destinatario deposita en a declaracién de voluntad que le es dirigida. Capitulo XIII: Vicios dela voluntad 1285 Fl error vicio para que sea causal de anulabilidad del acto jutidico debe ser esencial, en el sentido previsto en el art. 202, y conocible (art. 201), lo que significa que el destinatario no conoce que el declarante esta en error, pero puede conocerlo usando una normal diligencia®*, Es suficiente que el error del declarante sea objetivamente reconocible segiin las condiciones personales del receptor, la naturaleza del acto juridico de que se trate y las circunstancias del tiempo y del lugar en los que se negocia y celebra, Por tanto, el error es conocible cuando es tal que el destinatario de la declaracién habria podido 0 debido reconocerlo segiin un estandar referible a una persona media, por cuanto se trata de un error evidente, manifiesto, patente, notorio. El error es del declarante, que no advierte que esté celebrando un acto juridico que no desea, y la conocibilidad es del que recibe la declaracién en los actos bilaterales, plurilaterales y en las declaraciones unilaterales recpticias, en tanto y en cuanto estés estén dirigidas a un determinado destinatario (¢j. la revocacién del poder (art. 152), la oferta de contrato (art. 1374), la promesa al publico (art. 1959), el reconocimiento de una obligacién (art. 1205), la re- nuncia a un derecho). La conocibilidad del error no se exige en las manifesta ciones de voluntad no recepticias, como el testamento (art. 686), la revocacién del testamento (art. 798), la aceptacién de la herencia (art. 672 y 673), la ocu- pacién (art. 906)”, casos en los que, por no permitirlo su naturaleza, no se puede exigir que el error sea conocible para que constituya causa de anulacién del acto. ‘Como hemos sefialado antes, la conocibilidad se refiere a que el receptor dela declaracién esta en la posibilidad de percatarse y prevenit el error en que se encuentra el declarante y no a que efectivamente conoce que esta en errors si sabiendo que el declarante est4 en error no lo denuncia, su comportamien- ro ya no es errénco sino doloso. Si el acto juridico puede ser anulado por un error esencial que el destinatario pudo conocerlo, con mayor razén puede ser anulado por dolo debido a que el destinatario efectivamente conocid el error, 2238 Este criterio ha sido adoprado por el Cédigo civil y comercial argentino: Art. 266. Error reconocible El eror es reconacible cuando el destnatario de la declaracin lo pudo cono- cer sein la naturaleza del acto as circunstancias de la persona, tiempo y lugar. 2239 Flare. 906 del Cédigo civil dispone: La posesinilegitima es de buena fe cuando el posee- dor cree en su legicimidad, por ignoranciao error de hecho o de derecho sobre el vio que invalida su tical,

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