Introducción
El derecho al debido proceso es el derecho humano más violado La forma más común en que
los Estados y los ejecutores judiciales imponen la responsabilidad internacional a los Estados.
Ello porque el debido proceso, o como lo llamó la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, el "derecho a la defensa procesal" es una garantía procesal que debe existir en toda
clase de procesos, no sólo los de carácter penal, sino los de penal, civil, administrativo o
cualquier otro.
El derecho al debido proceso busca afirmar la legalidad y correcta aplicación de la ley en
cualquier tipo de procedimiento en el marco de un mínimo respeto a la dignidad humana,
entendida como “una actividad compleja, progresiva y metódica realizada de acuerdo con
reglas preestablecidas”. “- normas establecidas, cuyo resultado será la emisión de códigos de
conducta individuales (sentencias) con el objeto de declarar el derecho sustantivo aplicable al
caso concreto.
EL DEBIDO PROCESO
¿QUÉ ES EL DEBIDO PROCESO?
El debido proceso es un derecho fundamental, natural o humano, que tiene toda
persona que le faculta a exigir del Estado un juzgamiento imparcial y justo, ante un juez
responsable, competente e independiente; pues el Estado no sólo está obligado a proveer la
prestación jurisdiccional (cuando se ejercitan los derechos de acción y contradicción) sino a
proveerla bajo determinadas garantías mínimas que le aseguren tal juzgamiento imparcial y
justo; por consiguiente, es un derecho esencial que tiene no solamente un contenido procesal y
constitucional, sino también un contenido humano de acceder libre y permanente a un sistema
judicial imparcial.
El debido proceso corresponde tanto al demandante como al demandado, al accionante como
al imputado, en un proceso civil o proceso penal, respectivamente.
MARCO LEGAL INSTITUCIONAL.
La Constitución Nacional, en su artículo 16, segunda parte, establece que toda persona tiene
derecho a ser juzgada por tribunales y jueces competentes, independientes e imparciales.
Si bien la norma está establecida en la misma disposición que establece que la defensa en
juicio de las personas y de sus derechos es inviolable, es, sin embargo, la garantía al debido
proceso legal el tema sustantivo de esta norma. La misma se vincula además en estrecha
relación con las disposiciones del derecho a la vida, a la libertad y seguridad, a las garantías
procesales, como asimismo al acceso de los derechos humanos de tercera generación.
Haremos hincapié, sin embargo, en el tema del debido proceso por cuando que la
vigencia del derecho y la realización de la justicia, presupone un proceso que haga efectiva y
eficiente su materialización.
Si bien se ha discutido largamente el significado del debido proceso, debemos convenir con
Alvarado Velloso, procesalista argentino, que cualquier adjetivación al concepto proceso es
totalmente innecesario, y éste, el proceso, debe estar determinado por ciertos principios
inherentes al mismo, en un todo garantista de eficiencia, sin los cuales definitivamente no
existiría proceso.
Apelando a la propia Constitución, volviendo al texto del artículo 16, observamos que la
misma establece imperativamente que la persona tiene derecho a ser juzgada por tribunales
competentes, independientes e imparciales, lo que nos lleva a analizar estos conceptos a la luz
de la normativa procesal vigente y de la propia estructura y funcionamiento del Poder Judicial
y de las demás instituciones vinculadas al sistema de justicia, que dice en relación con la
realización plena de estos presupuestos.
Asimismo, debemos remitirnos a los Pactos y Convenciones Internacionales respecto a los
postulados que guardan relación con el debido proceso legal, la protección de los derechos
humanos, la facilidad del acceso a la justicia, la simplicidad de los trámites, la publicidad y la
duración de los procesos, ya que como se sostuviera, la justicia que llega tarde no es justicia.
Héctor Gross Spiel, expresa con claridad la interrelación entre el derecho interno, el derecho
internacional y el regional, al señalar que hoy no es posible concebir la protección de los
derechos humanos como un problema exclusivo de los sistemas jurídicos del derecho interno,
de la Constitución, de la legislación, de la administración.
Para una adecuada protección de los derechos humanos se requiere de una ineludible
coordinación del derecho internacional con el derecho interno.
Se precisa sumar las protecciones internacionales a las protecciones jurídicas internas.
La protección internacional puede seguir la vía del universalismo, como también la vía
regional.
En este contexto, habría que analizar la realidad de las garantías del debido proceso en el
derecho paraguayo.
No sólo es necesario que se den estos presupuestos, que hemos venido anotando, sino
que es preciso que la estructura del sistema de justicia se adecue a esos postulados de tal
forma que los mismos puedan ser operativos. De lo contrario, ocurre lo que siempre se ha
dado, fundamentalmente en países Latinoamericanos, en los que los postulados
constitucionales y las garantías no hallan una correlación con la realidad y se abre una ancha
brecha, entre el sistema postulado por la Constitución y el sistema legal que rige la realidad.
En tal sentido, lo señalaba Alberto Binder, el movimiento político independentista
latinoamericano ha tenido éxito al obtener la independencia de nuestros países respecto al
poder político español, pero ello no se ha traducido en la práctica en legislaciones coherentes
y congruentes con los postulados constitucionales que se fueron dando, y que le dan un
marcado tono liberal y democrático, con lo cual se fue abriendo una laguna que ha facilitado
la instauración de regímenes dictatoriales y autoritarios en todos los países. Haciendo tabla
rasa con los derechos individuales, fundamentalmente con las garantías del debido proceso
legal y en consecuencia de libertad y dignidad humanas.
PODER JUDICIAL.
La Constitución de 1992, ha creado nuevas instituciones y fortalecido algunas ya existentes,
que buscan establecer la independencia real del Poder Judicial.
Es así que del sistema de selección se encarga una institución denominada Consejo de la
Magistratura, que se halla conformada por 8 miembros de distintas instituciones, entre las
cuales está el propio Poder Judicial, el Ejecutivo, el Legislativo, representantes de las
facultades de derecho y representantes del gremio de abogados. Aun cuando pueda señalarles
críticas, ya sea en su conformación, como en el mandato, es innegable que es un gran paso en
cuanto a la imparcialidad en el proceso de selección de ternas para magistrados, incluidos los
propios miembros de la Corte Suprema de Justicia, a través de una selección de méritos y
aptitudes.
Así, los miembros de la Corte Suprema de Justicia son designados por el Senado, con
acuerdo del Poder Ejecutivo a propuesta de terna elevada por el Consejo de la Magistratura.
Los demás miembros de Tribunales y jueces, son a su vez nombrados por Corte Suprema de
Justicia, también de una terna elevada por el Consejo de la Magistratura.
La Constitución Nacional también consagra la autarquía presupuestaria del Poder Judicial,
asignándole un porcentaje mínimo del 3% del Presupuesto de Gastos de la Nación, para el
cumplimiento de sus cometidos.
Otra de las garantías se refiere a la estabilidad de los magistrados mientras duren en sus
funciones, la que se adquiere una vez confirmados por dos períodos en el cargo, estabilidad
que se extiende al cargo, a la sede y al grado, con lo cual se supera la discrecionalidad que en
el pasado permitía la separación de los jueces de ciertas causas o de ciertas jurisdicciones.
Otro instituto que guarda relación con el Poder Judicial es el Jurado de Enjuiciamiento de
Magistrados, también integrado en forma interinstitucional por miembros del Congreso, del
Poder Judicial y del Consejo de la Magistratura; tiene a su cargo el juzgamiento y la remoción
por causales establecidas en la Ley de Enjuiciamiento de Magistrados, con lo cual se busca
obtener un juicio imparcial y ajeno a injerencias internas.
EL MINISTERIO PÚBLICO.
Es una institución que adquirió una transformación importante en la Constitución de 1992;
ejerce la representación de la sociedad ante los órganos jurisdiccionales del Estado,
confiriéndole autonomía presupuestaria, como también independencia funcional. El
Ministerio Público ejerce la acción penal en todos aquellos delitos de acción penal pública,
así como en aquellos vinculados al interés social y patrimonial, en los delitos contra medio
ambiente, la defensa de los intereses colectivos y difusos y los derechos de los pueblos
indígenas.
El fiscal general del Estado y los Agentes Fiscales gozan de las mismas prerrogativas
que los jueces y el Poder Judicial.
EL MINISTERIO DE LA DEFENSA PÚBLICA.
Esta institución cumple una función fundamental en el sentido de proporcionar asistencia
jurídica para el ejercicio de la defensa de cualquier imputado, se halla dentro de la estructura
del Poder Judicial, pero tiene muy pocos recursos como para hacer frente a la cantidad de
casos y problemas que debería atender para dar cumplimiento efectivo al papel impuesto por
la Constitución y las Leyes, como también por los Pactos y Convenciones Internacionales.
LA POLICÍA NACIONAL.
El artículo 175 de la Constitución Nacional, establece la organización y funciones de la
Policía Nacional, cuya competencia abarca toda la República, y entre sus funciones se
encuentra la de prevenir los delitos y, bajo dirección judicial, encargarse de la investigación
de estos hechos; estas atribuciones se encuentran reproducidas y detalladas en la Ley 222
Orgánica de la Policía Nacional.
EL MINISTERIO DE JUSTICIA Y TRABAJO.
El Ministerio de Justicia y Trabajo tiene dos direcciones generales que guardan relación con
el tema del debido proceso, una es la Dirección de Derechos Humanos y la otra es la
Dirección General de Institutos Penales, que se encarga de regular y de administrar todo el
sistema penitenciario nacional.
En este aspecto, también debemos considerar que el Ministerio de Justicia no tiene la
administración de todas las Penitenciarías, ya que algunos de estos centros de detención se
encuentran aún a cargo de la Policía Nacional.
La Carta Internacional de Derechos Humanos, en su artículo 10, señala que " toda
persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con
justicia por un Tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y
obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal...".
La Declaración Americana de los Derechos y Deberes del hombre en su art. 18 menciona
" toda persona puede ocurrir a los Tribunales para hacer valer sus derechos.
Asimismo, debe disponer de un elemento sencillo y breve por la cual la justicia lo ampare
contra actos de la autoridad que violen, en perjuicio suyo, alguno de los derechos
fundamentales consagrados constitucionalmente. En su artículo 26 señala que "toda
persona acusada de delito, tiene derecho a ser oída en forma imparcial y pública y a ser
juzgada por Tribunales anteriormente establecidos de acuerdo a leyes preexistentes y a que no
se le imponga penas crueles, infamantes o inusitadas".
La Constitución Nacional, en su artículo 17 señala que "toda persona tiene derecho a
que se le juzgue en juicio público, salvo los casos contemplados por el magistrado para
salvaguardar otros derechos", se establece asimismo que el Estado le proveerá un
defensor gratuito en caso de no disponer de medios económicos para solventarle y que
ofrezca, practique, controle e impugne pruebas y que no se le opongan pruebas obtenidas o
actuaciones producidas en violación de las normas jurídicas. Señala también que el sumario
no se prolongará más allá el plazo establecido por la ley.
Como puede apreciarse, la Constitución Nacional no sólo tiene un completo, extenso y
completo catálogo de derechos y garantías perfectamente congruentes con los pactos y
convenciones internacionales, sino que hace hincapié y eleva a rango constitucional los
principios básicos para un proceso justo, rodeando la persona del imputado, y eventualmente
de la víctima, de toda la protección necesaria para su juzgamiento en forma objetiva e
imparcial, evitando también que órganos o personas ajenas a la función jurisdiccional,
pudieran distorsionar los hechos, las pruebas, y la dignidad del imputado.
Debido proceso en Paraguay
Debido Proceso Penal
Ningún hombre libre podrá ser detenido o encarcelado o privado de sus derechos o de sus
bienes, ni puesto fuera de la ley ni desterrado o privado de su rango de cualquier otra forma,
ni usaremos de la fuerza contra él ni enviaremos a otros que lo hagan, sino en virtud de
sentencia judicial de sus pares o por ley del reino.
Debido Proceso Civil
Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un plazo
razonable, por un juez o tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con
anterioridad por la ley, en la sustanciación de cualquier acusación penal formulada contra
ella, o para la determinación de sus derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de
cualquier otro carácter.
Debido Proceso Administrativo
Los administrados gozan de todos los derechos y garantías inherentes al debido
procedimiento administrativo, que comprende el derecho a exponer sus argumentos, a ofrecer
y producir pruebas y a obtener una decisión motivada y fundada en derecho.
Conclusión
Las normas procesales de carácter penal están íntimamente relacionadas con las personas. Dar
Por lo tanto, para acatar esta conexión, debemos señalar que para que sea "debido proceso",
"justo proceso" o "estricto cumplimiento de la ley", se debe seguir un cierto patrón: respeto a
la dignidad humana, adecuada a las exigencias de la vida moderna, Para acercar este proceso a
los seres humanos, considerando que la protección de los derechos humanos es el camino que
todo país democrático debe seguir, las normas internacionales producidas por la Corte Penal
Internacional están muy influenciadas por esta idea, es decir, para demostrar que seres
humanos si queremos anteponer al “debido proceso” El nombre hace referencia a todo
procedimiento penal que se lleve a cabo, el cual debe ser el principal foco de atención.
Bibliografía
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