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Componentes y Tipos de Cámaras Analógicas

Este documento describe los componentes básicos de una cámara fotográfica, incluyendo el objetivo, obturador, diafragma y visor. Explica los diferentes tipos de cámaras como las de gran formato, compactas, TLR y SLR, y los sistemas para enfocar y componer la imagen en cada una. También compara los obturadores centrales y de plano focal, y describe las funciones básicas que debe ofrecer cualquier cámara como encuadre preciso, enfoque, control de exposición y carga de película

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Componentes y Tipos de Cámaras Analógicas

Este documento describe los componentes básicos de una cámara fotográfica, incluyendo el objetivo, obturador, diafragma y visor. Explica los diferentes tipos de cámaras como las de gran formato, compactas, TLR y SLR, y los sistemas para enfocar y componer la imagen en cada una. También compara los obturadores centrales y de plano focal, y describe las funciones básicas que debe ofrecer cualquier cámara como encuadre preciso, enfoque, control de exposición y carga de película

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Capítulo 4: Cámara de película

Este capítulo nos lleva del objetivo como unidad a la cámara como un todo. Se explican
sus principales componentes y se muestra cómo, uniéndolos en diferentes combinaciones,
configuran las tendencias actuales de diseño de los equipos fotográficos. También se comparan
las ventajas y desventajas de varios tipos de cámaras. Este capítulo y el Capítulo 5 tratan sobre
cámaras de película, pero la mayor parte de la información también es válida para cámaras
digitales. Varios componentes, como visor, objetivos autofoco y flash incorporado, son
comunes a ambos tipos de cámaras (Figura 4.1). (En el Capítulo 6 se comentan las
características de registro propias de las cámaras digitales.)
Cuando se estudia un equipo moderno y sofisticado cuesta creer que una cámara sea
básicamente una caja con un objetivo en la parte delantera y algún tipo de superficie sensible a
la luz en el respaldo. De hecho, las primeras cámaras eran justamente como cajas de madera
ensambladas por un carpintero. Un objetivo simple (a menudo un objetivo telescópico) se
montaba sobre un orificio practicado en la parte frontal, y un soporte para el material sensible
en la parte posterior (Figura 4.2).
Durante más de 160 años de evolución se han inventado, mejorado y descartado
numerosos diseños de cámaras. Hoy en día las cámaras se pueden dividir en cuatro grandes
grupos: cámaras de gran formato, compactas, réflex binoculares (TLR) y réflex monoculares
(SLR). Asimismo, el tamaño de la imagen se puede clasificar en cuatro grupos: gran formato
(película en hojas, normalmente 10 x 12 cm), formato medio (película en rollo, tamaño 6 x 6
cm, 6 x 7 cm, etc.) y pequeño formato (principalmente 35 mm).

Componentes esenciales
Sea cual sea su formato o su diseño, una cámara debería ofrecer los siguientes controles y
funciones, ya sea de forma manual o automática:
1. Un sistema preciso para encuadrar y componer la imagen.
2. Enfoque preciso.
3. Un obturador para controlar el momento de la exposición y el tiempo que actúa la luz
sobre el material sensible
4. Una abertura para controlar la profundidad de campo y la luminosidad de la imagen.
5. Un método para cargar y descargar la película sin que la luz afecte a la emulsión.
6. Un fotómetro para medir la luz e indicar o ajustar la exposición necesaria

Composición y enfoque
El sistema más antiguo e incómodo de componer y enfocar con precisión todavía se
sigue utilizando en las cámaras de gran formato. Una pantalla de cristal esmerilado en la parte
posterior de la cámara permite ver al fotógrafo ver y enfocar la imagen formada por el objetivo
(Figura 4.3). Una vez colocada la película en la cámara, ya no es posible ver la imagen en la
pantalla.
Otro sistema, que data de las primeras cámaras de aficionado, es un visor directo
incorporado en el cuerpo, como el que tienen todas las cámaras compactas actuales.
Proporciona una visión directa y separada del sujeto. Una serie de marcos sirve para ofrecer el
mismo ángulo de visión y factor de ampliación que el objetivo. El problema con estos visores
directos es que, aunque encuadran con exactitud escenas distantes, con sujetos cercanos la
imagen del visor está desplazada respecto a la que capta el objetivo (véase Figura 4.4). Como
este fallo se debe a que hay dos puntos de vista paralelos y separados, se conoce como "error
de paralaje". Dentro del visor, una línea de corrección debe mostrar el verdadero límite
superior del encuadre a la distancia de enfoque más próxima.
Para enfocar el objetivo, los modelos más simples de visor directo tienen una serie de
posiciones marcadas con símbolos (montañas, un grupo de personas y retrato de primer
plano). Algunas cámaras de alta calidad (35 mm 0 formato medio) de visor directo disponen de
un sistema de telémetro manual de alta precisión (Figura 4.5). Como muestra la Figura 4.6, se
ven dos imágenes del sujeto: una procedente del visor Y la otra conducida (a través de un
espejo y una ventana) de un punto alejado. Esta segunda imagen se superpone en el área
central de la primera y se desplaza lateralmente cuando se acciona el anillo de enfoque del
objetivo. Cuando ambas imágenes coinciden, significa que el sujeto está enfocado. Los
elementos ópticos del visor también pueden bascular para compensar el error de paralaje en
función de la posición del enfoque.
La mayoría de las cámaras compactas de visor directo incorporan un sistema de
telémetro automático (autofoco). Cuando se pulsa el disparador el telémetro mide la distancia
entre el objetivo y el sujeto (Figura 4.7) y el enfoque del objetivo se ajusta de forma
automática.
Los sistemas descritos para componer y enfocar la imagen funcionan
satisfactoriamente en la mayoría de situaciones. Sin embargo, para una máxima precisión es
necesario ver la imagen que capta el objetivo. Las cámaras SLR lo consiguen, sin la
inconveniencia de las cámaras de gran formato, mediante un espejo situado por detrás del
objetivo que refleja la imagen hacia la pantalla de enfoque. Este espejo se aparta de la película
justo antes de la exposición (Figura 4.33, véase página 88).
Una pantalla de enfoque es el único sistema que permite "obtener lo que se ve".
Muestra con exactitud los efectos visuales de la profundidad de campo a diferentes aberturas y
longitudes focales. Las cámaras réflex están diseñadas para que el objetivo muestre la imagen a
su máxima abertura (imagen más luminosa y mínima profundidad de campo) mientras se
enfoca y se compone la escena, de modo que para comprobar la profundidad de campo se
necesita un sistema que cierre el diafragma a la abertura seleccionada. Esta función se llama
previsualización de la profundidad de campo (véase página 71). La mayoría de las cámaras
actuales SLR de 35 mm son autofoco, pero también permiten enfocar manualmente (figura
4.8).

Obturador
Un obturador central tiene varias láminas opacas que se abren y se cierran para
permitir que la luz entre y exponga la película durante el tiempo prefijado cuando se pulsa el
disparador. Como está situado en el centro, la luz procedente del objetivo tiene un efecto
uniforme sobre toda el área de imagen, y sólo se precisa un ligero movimiento para abrir cerrar
el paso de la luz. Es muy fácil sincronizar esta acción con el flash: el contacto se hace a través
de la circuitería electrónica en el momento en que las cortinillas del obturador están
completamente abiertas La mayoría de las cámaras compactas comparten la acción del
obturador y la del diafragma (véase página 70).
Un obturador de plano focal resulta más práctico en las cámaras que permiten
intercambiar objetivos. (Como cubre la película puede cambiar el objetivo en cualquier
momento). En las cámaras modernas de 35 mm, el obturador de plano focal tiene laminillas
metálicas, aunque también hay obturadores que utilizan dos cortinillas de tela engomada. Una
se abre para iniciar la exposición y la otra sigue el mismo movimiento para cerrar el obturador.
Para lograr exposiciones muy cortas, la segunda cortinilla sigue a la primera dejando una
abertura muy estrecha, a través de la cual pasa la luz. Después de cada disparo las cortinillas
vuelven a su posición original, en este caso solapadas para evitar el paso de la luz.
Los obturadores de plano focal permiten la construcción de cámaras tipo réflex: la luz
pasa a través del objetivo, se refleja en un espejo y la imagen se ve a través del visor (Figura
4.9). Y como el obturador se encuentra en el cuerpo de la cámara, los objetivos no precisan de
un obturador central.
La gama habitual de velocidades, en ambos tipos de obturador, es la siguiente:

1, 1/2, 1/4, 1/8, 1/15, 1/30, 1/60, 1/125, 1/250, 1/500 seg.

Las cámaras más avanzadas con obturador de plano focal llegan hasta 1/8000 seg. La mayoría
de las cámaras modernas de funcionamiento electrónico ofrecen tiempos de hasta 30
segundos Los obturadores centrales incorporados en objetivos para cámaras de gran formato
no pueden operar a más de 1/250 seg.
La progresión geométrica de los ajustes del obturador (las cifras se redondean hacia
arriba o hacia abajo) complementan la escala de aberturas de diafragma en términos de
exposición. Así, 1/30 seg a f/8 proporciona la misma exposición que 1/60 seg a f/5,6 o 1/15 seg
a f/11. La elección dependerá de la profundidad de campo requerida y de si quiere o no
registrar movimiento (véase figura 3.11 (página 54) y Figura 4.11). Las velocidades de
obturación de la cámara permiten una amplia gama de exposiciones. Y combinándolas con las
aberturas de diafragma se pueden lograr exposiciones correctas sobre una gama muy amplia
de situaciones Por lo general. la ratio de exposición llega hasta 1 :64.000 o más (desde la luz de
una vela hasta un día soleado de verano).
Para lograr una exposición más larga que la ofrecida por la escala de velocidades se
puede seleccionar la posición "B" [B es la abreviatura de Brief (breve) o Bulb -los primeros
fotógrafos usaban una pera de aire (bulb, en inglés) y un tubo para mantener abierto el
obturador.] En la posición B, el obturador se abre cuando se pulsa el disparador y permanece
abierto hasta que se libera. Para activarlo normalmente se utiliza un cable.
Con cámaras de obturador central, el flash se puede disparar a todas las velocidades.
Sin embargo, los obturadores de plano focal sólo permiten el uso del flash cuando el área de la
película está totalmente descubierta (Figura 4.10). De lo contrario, sólo una parte de la imagen
quedaría expuesta por el destello. El contacto que activa el destello del flash tiene lugar cuando
la primera cortinilla llega al final de su recorrido. Siempre que se ajuste la velocidad de
sincronización (X) o cualquier velocidad más lenta, la segunda cortinilla todavía no habrá
comenzado a moverse por lo que todo el fotograma quedará expuesto. (Por lo general, la
velocidad máxima de sincronización es de 1/125 para cámaras de 35 mm y de 1/60 para
cámaras de formato medio 6 x 7 cm).
Los obturadores electrónicos, ya sean de tipo central o de plano focal, se integran
fácilmente con los sistemas de medición, autofoco y avance de la película. Proporcionan
ajustes “sin pasos” -velocidades intermedias- cuando se ajusta cualquier modo de exposición
automático. La energía necesaria para su funcionamiento proveniente de las pilas de la cámara.
(los obturadores centrales electrónicos para cámaras de gran formato tienen un
compartimento integrado para la pila). Sin embargo, si se agota la pila o el interruptor principal
de la cámara está apagado, la mayoría de los obturadores electrónicos deja de funcionar.
Algunos disponen de una velocidad mecánica de 1/60 seg.
Después de disparar, todos los obturadores de plano focal y la mayoría de los centrales
mecánicos o electrónicos, se tienen que rearmar. Normalmente, el mecanismo está integrado
en el sistema de avance de la película, por lo que no resulta apreciable. Los objetivos para
cámaras de gran formato tienen una palanca específica para armar el obturador, que debe
activarse antes de disparar (Figura 4.12).
La mayoría de las cámaras SLR modernas permiten velocidades de obturación
intermedias. Además de los ajustes "clásicos", incluyen medios o tercios de punto, por lo que la
secuencia puede ser (en parte) como sigue:

... 1/8, 1/10, 1/13, 1/15, 1/20, 1/25, 1/30, 1/40, 1/50, 1 /60, 1/80, 1/100, 1/1 25, 1/160,
1/200, 1/250 seg ...

Los números intermedios representan incrementos de un tercio de punto. Permiten


una gama de opciones más amplia, pero no son esenciales para un control preciso de la
exposición, pues la abertura del diafragma se puede ajustar en medios o tercios de punto.
También se pueden utilizar variaciones de velocidad de obturación y valores ISO para hacer
ajustes finos de exposición, particularmente si el usuario decide que es necesaria una abertura
determinada para conseguir una profundidad de campo específica.

Abertura
Físicamente, el sistema de diafragma utilizado para el control de la abertura difiere
poco de una cámara a otra. Como se muestra en el capítulo 3, una serie de láminas solapadas
forman un orificio de diámetro variable. Sin embargo, en algunas cámaras de obturador
central, este se combina con el diafragma. En estos casos, el obturador tiene cinco o seis
láminas diseñadas para abrirse durante un tiempo determinado, formando una abertura
hexagonal del tamaño indicado por el número f. Este sistema reduce el número de mecanismos
necesarios y es muy adecuado para cámaras compactas de funcionamiento totalmente
automático.
En las cámaras que permiten componer y enfocar la imagen a través del objetivo
(réflex), la abertura se puede preseleccionar de forma manual. Esto significa que el fotógrafo (o
el sistema de exposición automática) selecciona la abertura del diafragma, aunque ésta
permanece abierta para proporcionar una visión luminosa de la imagen hasta el momento en
que se acciona el obturador. En las cámaras réflex, el mecanismo que cierra el diafragma a la
abertura seleccionada se activa por medio del disparador. En la mayoría de las cámaras de gran
formato el diafragma se puede cerrar directamente por medio de una palanca.
Sea cual sea el sistema, es probable que el fotógrafo quiera comprobar los efectos de la
profundidad de campo a diferentes aberturas. En algunas cámaras de 35 mm y en la mayoría
de formato medio hay un botón o palanca específica para cerrar el diafragma a la abertura
seleccionada (véase Figura 4.13). Esta función es una característica esencial en cualquier
cámara SLR con un mínimo de pretensiones.

Medición de la luz
Prácticamente todas las cámaras de 35 mm y formato medio disponen de algún tipo de
fotómetro para medir el brillo de la luz reflejada por un sujeto y calcular la exposición correcta.
El sistema indica cuándo se ha ajustado manualmente una combinación adecuada de
diafragma y velocidad, o ajusta automáticamente: (a) la velocidad correcta en el modo de
prioridad de diafragma (conocido como Av); (b) la abertura correcta en el modo de prioridad
de velocidad (conocido como Tv), o (e) una combinación adecuada de velocidad y abertura en
el modo de programa. Las ventajas y desventajas prácticas de cada uno de los modos de
exposición se explican en la página 242.
La célula de medición puede estar ubicada en la parte frontal de la cámara, junto al
objetivo, o en el interior (TTL). En cualquiera de los dos casos, la célula debería medir a través
de cualquier filtro que se utilice para modificar la luz. Un fotómetro interno funciona
igualmente bien con cualquier objetivo.
Todos los sistemas modernos de medición requieren energía eléctrica, suministrada
por una pila. Por lo general, se utiliza la misma fuente de energía que para el resto de funciones
(autofoco, obturador, avance y rebobinado). Para que la exposición sea correcta, antes hay que
seleccionar la sensibilidad de la película (ISO), aunque la mayoría de las cámaras modernas lo
hacen automáticamente leyendo el código de barras inscrito en cada carrete. Es raro que las
cámaras de gran formato tengan algún sistema de fotometría incorporado. Para medir la luz es
necesario acoplar una sonda de medición o usar un fotómetro externo (véase Capítulo 10).
(Otra opción, si trabaja con una cámara de gran formato o formato medio sin fotómetro
incorporado, es tomar la medición con una cámara de 35 mm y trasladar los ajustes.)

Compartimento de la película
A diferencia de las cámaras digitales, las que usan película deben permitir el cambio de
carrete sin que la luz vele la emulsión. El modo más antiguo de conseguirlo consiste en tener
hojas separadas de película guardadas en chasis individuales; este sistema todavía se utiliza en
las cámaras de gran formato. El chasis de doble hoja (Figura 4.3) se desliza en el respaldo de la
cámara reemplazando a la pantalla de enfoque. El lado encarado hacia el objetivo se abre
retirando una hoja metálica (guillotina). Sin embargo, la mayoría de las cámaras usan película
en rollo (35 mm y formato medio, de 62 mm de anchura) para permitir varias exposiciones con
una misma carga (Figura 4.14). El chasis se coloca en un compartimiento, se estira la película y
se engancha en la bobina de arrastre. Durante la carga y la descarga la emulsión queda
protegida de la luz por dos hojas de fieltro que cubren la ranura del chasis. Las películas de
formato medio quedan protegidas por un rollo opaco de papel que cubre la emulsión.
A medida que se van haciendo fotos, la película (35 mm) se enrolla en un cilindro
conectado a la palanca de avance. Antes de abrir la tapa posterior (respaldo) de la cámara se
debe rebobinar la película para que se introduzca nuevamente en el chasis. La película en rollo
no necesita rebobinarse; se enrolla de forma automática en otro cilindro idéntico. (También se
puede comprar película de 35 mm en rollo para respaldos de 250-500 exposiciones; página
109.) Una vez dentro de la cámara, la película sale del chasis y avanza hasta el primer
fotograma; después de la última exposición (o cuando se quiera cambiar de película) se
rebobina nuevamente en el chasis.
Los chasis para película en hojas también se pueden retirar en cualquier momento. Si
se quiere hacer lo mismo con una película de 35 mm o formato medio sin tener que
desperdiciar fotogramas, hay que tener dos cuerpos o usar una cámara diseñada para
respaldos intercambiables (sólo de formato medio). La mayoría de estas cámaras también
aceptan chasis para película instantánea (tipo Polaroid).
La película avanza manualmente o mediante un motor eléctrico que se acciona
después de cada exposición. El sistema de avance (motor o palanca manual) y el obturador
normalmente están interconectados, de modo que no resulta posible exponer dos veces un
mismo fotograma. Algunas cámaras tienen una palanca o botón que permite rearmar el
obturador sin que avance la película para tomar exposiciones dobles. Las cámaras de formato
medio más antiguas no avanzan la película de manera automática; el usuario se tiene que
acordar de hacerlo después de cada fotografía y una pequeña ventana en el respaldo de la
cámara muestra el número de fotograma. Para evitar la entrada de luz es necesario insertar
una hoja metálica (guillotina), como en las cámaras de gran formato Las cámaras con motor de
avance incorporado también rebobinan la película en el chasis después de exponer el último
fotograma.

Tipos de cámaras: ¿cuál es el mejor?


Hasta ahora hemos repasado los componentes básicos presentes en todos los sistemas
de cámaras para encuadrar, enfocar, controlar la profundidad de campo y la exposición, y
albergar la película. Diferentes tipos de cámara abordan estas operaciones siguiendo un
planteamiento distinto. ¿Cuál es el mejor? Ninguna cámara es ideal. Algunas son
extremadamente versátiles, pero no perfectas para todas las especialidades. Otras son
herramientas especializadas que permiten afrontar una serie muy reducida de trabajos.
Las cámaras modernas de formato pequeño son las más sofisticadas y también las que
requieren menos conocimientos técnicos para lograr resultados aceptables. Las cámaras de
formato medio y gran formatos, por lo general no son tan sofisticadas, de modo que hay que
tener conocimientos fotográficos más amplios para lograr buenos resultados. Otro aspecto a
considerar es el rápido avance de las cámaras digitales (capítulo 6). Sin embargo, como estas
conservan la mayoría de las ópticas y mecanismos propios de las cámaras tradicionales, los
argumentos a favor o en contra de los diferentes diseños son idénticos para cualquiera de los
dos tipos. Muchos fotógrafos consideran que las cámaras manuales de películas son más
sencillas de usar que algunas de las cámaras digitales de gama alta, que incorporan sistemas
muy complejos y numerosos controles que se deben ajustar en el menú antes de poder tomar
fotografías.
A ser posible, conviene probar los cuatro tipos principales de cámaras: gran formato,
compactas: réflex binoculares (TLR) y réflex monoculares (SLR). Comparare su idoneidad,
resistencia y fiabilidad, además de la calidad de imagen que proporcionan. Finalmente, decida
con qué tipo de controles se siente más a gusto y cuál es el formato idóneo de imagen para su
trabajo (Figura 4.15).

¿Gran formato, formato medio o pequeño formato?


1. Cuanto mayor es el formato mejor es la calidad de la copia; más definición, menos
grano y mejor graduación tonal y cromática. El formato 10 x 12, por ejemplo, tiene un
área 13 veces mayor que el formato de 35 mm; permite hacer ampliaciones de hasta
40 x 50 cm con la misma calidad de imagen que una copia de 10 x 15 cm a partir de un
fotograma de 35 mm Cuando se hacen ampliaciones de gran tamaño estas diferencias
resultan muy apreciables.
2. Las fotografías tomadas con una cámara de 35 mm tienen más profundidad de campo
que las tomadas con cámaras de gran formato o formato medio (objetivos estándar y
mismo diafragma), incluso ampliadas al mismo tamaño. Dicho de otra forma, con una
cámara de 35 mm se pueden ajustar diafragmas más abiertos.
3. Cuanto mayor es el tamaño de la cámara, mayor es la intromisión del fotógrafo en la
escena. Una cámara pequeña permite más libertad de movimientos, es más manejable
y mucho más rápida. No obstante, algunos usuarios consideran una ventaja la mayor
lentitud de operación de las cámaras de gran formato, pues contribuye a un enfoque
más " meditado”; también se debe tener en cuenta que una cámara de gran formato o
formato medio se suele tomar más en serio que una de 35 mm, y cuando se hacen
retratos esto puede ser una gran ventaja A menudo la gente asocia la cámara de 35
mm con el fotoperiodista o el paparazzi, lo que puede ocasionar problemas al
fotógrafo.
4. Los objetivos para cámaras de 35 mm son más " rápidos", o sea, que tienen aberturas
máximas mayores. Entre otras ventajas, una mayor abertura permite disparar a pulso
con luz tenue. Las cámaras de 35 mm también disponen de una gama de objetivos y
accesorios mucho más extensa (véase capítulo 5). Los accesorios y objetivos
equivalentes para cámaras de gran formato y formato medio son bastante más caros.
5. Algunos tipos especializados de películas sólo se fabrican para cámaras de gran
formato. Los chasis para película en hojas permiten cambiar de material sensible con
facilidad. La película en hojas tiene la ventaja de que se procesa individualmente. No
obstante, con una cámara de 35 mm es más fácil disparar y procesar una gran cantidad
de fotografías. El formato de 35 mm también resulta ideal para hacer proyecciones de
diapositivas.
6. Las cámaras de gran formato permiten una gran variedad de movimientos (véase
apéndice B) para el control de la imagen.
7. Las ampliadoras y los escáneres de película (Capítulo 1 4) son mucho más caros cuanto
mayor es el formato de la película.

La otra consideración importante es la forma del fotograma. Las proporciones entre altura
y anchura tienen una gran influencia en la composición de la imagen. El formato de la mayoría
de las películas es rectangular (el de 35 mm tiene una proporción de 2:3) A primera vista un
formato cuadrado parece el más fácil de usar. No hay que elegir entre encuadre vertical y
horizontal cuando se compone una escena. Pero tampoco se dispone de los efectos asociados
a un encuadre vertical o apaisado. De cualquier modo, la mayoría de las fotografías son
rectangulares, lo que dice mucho acerca de cómo vemos el mundo. Algunos fotógrafos
experimentan con marcos de forma ovalada o redonda, que se pueden aplicar en la etapa de
impresión o de montaje.
Desde luego, durante el proceso de ampliación se pueden recortar las imágenes para
eliminar partes sobrantes. Pero, aun así, el formato de la película sigue influyendo en el
resultado. A muchos fotógrafos no les gusta la idea de recortar la imagen de la película y
tienden a imprimir todo el fotograma. De modo similar, algunas formas resultan más
"confortables" que otras para componer escenas. Algunas cámaras panorámicas de formato
medio (Figura 4.16) ofrecen ratios de 1:2 o incluso 1:3. Estos fotogramas, de hasta 6 x 17 cm. se
tienen que copiar con una ampliadora especial de gran formato. Los negativos de 35 mm y 6 x
9 cm ofrecen una ratio de imagen de 1:1,5, cercano a la ratio de 1:1,618 considerada por los
artistas y arquitectos del Renacimiento como "el formato ideal" (referencia: la proporción
áurea, o sección áurea). Los negativos de 10 x 12 y 20 x 25 cm proporcionan una ratio de
imagen de 1: 1,25.
No hay duda de que ciertas cámaras se adecuan a ciertos trabajos, y que diferentes
cámaras pueden crear diferentes impresiones en el cliente o el sujeto. Debería elegir la cámara
más apropiada según el trabajo que vaya a hacer, es decir, la que proporcione los mejores
resultados. La respuesta del sujeto o el cliente ante la cámara puede afectar a la calidad de las
fotografías; la elección del equipo debería depender de este dato. Si utiliza una cámara de
formato pequeño, la gente lo puede identificar como un fotógrafo de prensa o como un
amateur; esto puede facilitar o complicar su trabajo. Cuando a un fotógrafo le encargan un
trabajo y saca un equipo de 35 mm, no muy diferente del que posee el propio cliente, causa
menos impresión que si utiliza un equipo de formato medio o gran formato.
A continuación, se repasa el funcionamiento de los diferentes tipos de cámaras,
comenzando con las de gran formato. Aunque hoy en día se utilizan menos debido a las
mejoras en los equipos de 35 mm y formato medio, son muy simples y resulta fácil ver cómo se
combinan los diferentes componentes para trabajar en conjunto.

Cámaras de gran formato


Este tipo de diseño está relacionado con las primeras cámaras de placas, como las
utilizadas por Louis Daguerre y otros pioneros de la fotografía (Figura 4.17). En esa época, el
equipo estaba compuesto por dos cajas; la primera se deslizaba en el interior de la segunda
para enfocar. El conjunto tenía un objetivo en la parte delantera y una pantalla de vidrio
esmerilado en la parte posterior. Actualmente, las cámaras de gran formato siguen el mismo
principio, pero en vez de placas de vidrio utilizan película en hojas. El formato más común es el
de 10 x 12 cm, aunque también las hay de 13 x 18 cm y 20 x 25 cm. Con estas cámaras se
pueden usar respaldos o chasis específicos para película en hojas de menor formato, para
película en rollo de formato medio o incluso para registro digital (capítulo 6).
El objetivo, de obturador central, va montado en un panel que se fija mediante presillas
al frontal de la cámara. Los objetivos se pueden intercambiar fácilmente por otros de distinta
longitud focal, ya montados en paneles específicos. El frontal de la cámara está conectado al
respaldo por medio de un fuelle opaco de tela que permite una amplia gama de movimientos.
Una pantalla de vidrio esmerilado, situada en el respaldo de la cámara, permite enfocar y
componer la escena (al carecer de pentaprisma, la imagen se ve invertida). Este respaldo se
puede rotar para alternar entre formato vertical y horizontal. El chasis de película se introduce
en la misma ranura que la pantalla de enfoque (Figura 4.3). Lleva cierto tiempo acostumbrarse
a la imagen invertida, pero si utiliza habitualmente una cámara de gran formato, al final dejará
de percibir esta característica.
El frontal de la cámara, que soporta el objetivo, se puede bascular y desplazar en
planos horizontal y vertical, independientemente del respaldo. Estos "movimientos" son
importantes para fotografía arquitectónica y de bodegones, pues permiten un control adicional
sobre la profundidad de campo y la distorsión de las formas (este punto se explica con detalle
en el apéndice b).
Existen dos tipos principales de diseño, de banco y de base. Para enfocar se desplaza el
frontal (objetivo) o el respaldo (pantalla de enfoque) a lo largo de un raíl o tubo. Este tipo de
construcción ofrece los mismos movimientos para el frontal y el respaldo, permitiendo una
gran cantidad de ajustes. Con las cámaras de banco es prácticamente imposible disparar a
pulso, por lo que siempre se usan montadas en un soporte específico o un trípode de estudio.
Las cámaras de base, también llamadas "cámaras técnicas" o "cámaras de campo" son
unidades compactas en forma de caja con un panel frontal unido por bisagras. Una vez abierta
la caja se puede extraer el objetivo, que está fijado al chasis mediante dos raíles. Girando una
rueda se puede desplazar el panel frontal (objetivo) hacia delante y hacia atrás para enfocar la
imagen. Una cámara de campo es más fácil y rápida de usar que una de banco. Sin embargo,
ofrece menos movimientos, especialmente en el respaldo (Figura 4.18).
Con todas las cámaras de gran formato se precisa un capuchón opaco para bloquear la
luz ambiente y poder enfocar sobre la pantalla. La Figura 4.13 muestra la laboriosa secuencia
para tomar una fotografía. La exposición se suele medir con un fotómetro de mano (Capítulo
10).

Ventajas
1. Permiten hacer ampliaciones de gran tamaño sin pérdida de calidad y ofrecen una gran
amplitud de movimientos para el control de la imagen.
2. Las fotografías se pueden tomar y procesar de forma individual. Cuando se trabaja en
estudio esta característica permite comprobar los resultados de inmediato
3. Construcción relativamente simple. Hay pocas cosas que puedan estropearse.
4. El formato y la naturaleza estática de la cámara animan al fotógrafo a cuidar la
composición, casi como en un dibujo o una pintura.
5. Son la mejor opción para fotografía arquitectónica y de paisaje, también para
fotografía macro y reproducciones, porque incluso un fuelle normal permite una
separación considerable del objetivo y la película

Desventajas
1. La cámara, los chasis de película y el trípode hacen que el equipo pese, abulte y sea
lento de usar (Figura 4.19). La imagen oscura e invertida no resulta fácil de componer
(las cámaras de campo, o de base, son considerablemente más ligeras que las de
estudio)
2. Lleva su tiempo medir la exposición, y con un fotómetro de mano hay que hacer
cálculos de corrección en tomas macro (véase página 250).
3. Resulta poco práctica para muchos motivos, como deportes, retrato, etc.
4. Las opciones de película son más reducidas en este formato. Existen respaldos
digitales, pero son muy caros.

Cámaras de visor directo


Este término cubre las cámaras que utilizan un sistema de visión directa, por ejemplo,
las "compactas". A diferencia de las cámaras de gran formato y réflex, que permiten ver la
imagen real formada por el objetivo, las cámaras de visor directo tienen una ventana separada
a través de la cual se ve directamente el sujeto (véase Figuras 4.4 y 4.5). Pequeñas y muy
portátiles, están basadas en las primeras cámaras diseñadas para prescindir de los
procedimientos que exigían las cámaras de gran formato. Todo, incluido el flash se encuentra
en el cuerpo. Los ajustes técnicos son automáticos. por lo que siempre están listas para
disparar.
Las cámaras de visor directo cubren una amplia gama de diseños -la mayoría de ellas
en formato 35 mm-. También existen otras cámaras más caras con control manual de la
exposición y visores de telémetro, diseñadas para un uso más profesional. Utilizan película de
35 mm o de formato medio.

Compactas de apuntar y disparar


El propósito de estas cámaras es simplificar la fotografía de los sujetos "típicos".
Consiguen un porcentaje de éxito elevado, incluso bajo una gama bastante amplia de
situaciones. Los fotógrafos con poco interés por los aspectos técnicos lograrán resultados más
que aceptables, siempre y cuando tengan en cuenta ciertas limitaciones, como no acercarse
demasiado al sujeto, sujetar la cámara con firmeza y no tratar de iluminar un paisaje con el
flash. El automatismo de todas las funciones convierte a estas cámaras en la opción ideal
cuando no hay tiempo de meditar las decisiones. El ajuste de los controles no supone retraso,
incluso es posible elevar la cámara sobre la cabeza y conseguir fotografías bien expuestas y
enfocadas. Otra ventaja es que resulta mucho más cómodo llevar siempre encima una cámara
"de bolsillo" que una réflex.
Las características de una cámara compacta típica son:
Visor. El visor directo siempre muestra la imagen del sujeto enfocada. Los límites del
encuadre vienen señalados por unas marcas "suspendidas" sobre el área de visión, que es un
poco más grande (véase Figura 4.20). Dos líneas más cortas en la parte superior del marco
indican el encuadre para distancias próximas (corrección de paralaje, página 65). Un círculo
adicional en el centro del visor indica la zona de enfoque automático. Otros datos, como "flash
listo" o "demasiado cerca para enfocar" pueden venir indicados mediante señales luminosas,
que aparecen en la ventana del visor o bajo este. Es importante que la ventana del visor sea lo
bastante grande para permitir una visión clara de las cuatro esquinas al mismo tiempo, en
particular si el usuario lleva gafas.
Autofoco (AF). La mayoría de los sistemas autofoco son de tipo "activo", es decir, que
el sistema utiliza una serie de diodos para transmitir y recibir longitudes de onda infrarrojas
(igual que el mando de un televisor). Operan a través de dos ventanas en el cuerpo de la
cámara (Figura 4.21). El sistema funciona bajo el mismo principio que el de las cámaras de
telémetro (página 67), pero en este caso emite un haz invisible de rayos IR a través de una de
las ventanas, que es recibido por un sensor situado en la otra ventana. Nada más pulsar el
disparador se activa un motor que ajusta el enfoque del objetivo y escanea el haz IR reflejado
en el sujeto (Figura 4.7). Ambos se detienen cuando el sistema detecta la señal de retorno. En
la práctica, el movimiento de enfoque del objetivo sigue una serie de pasos entre infinito y la
distancia más próxima de enfoque. Los sistemas de las cámaras más baratas tienen únicamente
siete pasos. Otros llegan a disponer de 100 o más, lo que permite realizar un enfoque de mayor
precisión.
Los sistemas IR permiten enfocar incluso en la oscuridad, pero pueden fallar si se
fotografía a través de una ventana o contra una fuente de iluminación muy intensa. También se
deben tener en cuenta situaciones en las que el sujeto principal está descentrado y el AF mide
en una zona del primer plano o el fondo (véase Figura 4.22). Algunas cámaras disponen de
bloqueo de enfoque (AF-L) para solucionar este problema; primero se hace coincidir el área de
medición sobre el sujeto, se presiona ligeramente el disparador para bloquear el enfoque, se
reencuadra la escena, y finalmente se toma la fotografía. Sin embargo, este sistema es lento y
conduce a composiciones centradas (por su mayor facilidad).
Objetivo zoom. Las cámaras compactas no tienen objetivos intercambiables como las
SLR o las de gran formato. Exceptuando los modelos más baratos, lo normal es que incorporen
un objetivo zoom (distancia focal variable). Los botones de control proporcionan un ajuste
suave y continuo de la focal, que aumenta o reduce el tamaño del sujeto en el encuadre; en
otras palabras, amplía o reduce el ángulo de visión. La óptica del visor directo también ha de
desplazarse para mostrar el mismo encuadre.
Exposición automática (AE). La velocidad de obturación y la abertura de diafragma se
seleccionan y se ajustan automáticamente por medio de un programa. El sistema tiene en
cuenta la sensibilidad de la película (lectura del código DX; página 203) o el valor ISO
equivalente (cámaras digitales) y el brillo del sujeto, que se mide por medio de un sensor
situado junto al objetivo (Figura 4.21). Una buena cámara compacta puede ajustar una gama
de exposiciones desde 1/8 seg a f/2,8 hasta 1 /500 seg a f/16, pero no muestra los ajustes en el
visor. Si las condiciones de iluminación exigen velocidades de 1/30 seg o menos, una señal
avisa de la necesidad de usar trípode o flash; algunas cámaras activan de forma automática el
flash.
Flash incorporado. El flash que incorporan las cámaras compactas suele ser
suficientemente potente para iluminar hasta unos 3 metros de distancia. Cuanto más cerca y
más reflectante sea el sujeto, menor será la duración del destello (véase página 255). El flash es
activado por el obturador y tarda unos 10 segundos en recargarse; transcurrido ese tiempo
aparece en el visor la señal de "flash listo".
Un problema inherente a las cámaras compactas es la aparición de "ojos rojos", a causa
de la reflexión de la luz en los vasos sanguíneos de la retina (página 66). Para minimizar este
problema, el flash se coloca lo más alejado posible del objetivo. Algunos modelos incorporan
sistemas que elevan el flash sobre el cuerpo de la cámara. Otros sistemas emiten varios
destellos justo antes de la exposición. La idea es contraer las pupilas para que pase menos luz a
través del iris.
Compactas de 35 mm. La mayoría de las cámaras compactas utilizan película de 35
mm. Existe una gran variedad de películas de este formato. El usuario puede procesarlas en
casa si lo desea. La imagen es suficientemente grande para hacer ampliaciones de hasta 30 x
45 cm sin que la calidad se deteriore demasiado (a algunos fotógrafos les gusta el grano de las
copias de gran tamaño; la distancia de visualización de la copia influye sobre el modo con que
se lee). La longitud focal estándar es de 38 mm, pero la mayoría incorporan objetivos zoom,
normalmente de 35-70 mm (gama de zoom de 2x) o de 35-105 mm (gama de zoom de 3x). Sin
embargo, cuanto mayor es la gama focal, más pesada y voluminosa resulta la cámara, lo cual le
resta versatilidad de uso. Como hay tanta variedad de modelos y de precios es difícil hacer
comparaciones, pero las mejores compactas de 35 mm son capaces de crear imágenes de alta
calidad (Figura 4.23).

Cámaras profesionales de visor directo


Estas cámaras, a las que normalmente nos referimos como cámaras de telémetro,
están dirigidas a un mercado profesional, y su precio es parejo a su calidad. Las hay de 35 mm,
como Leica, Contax y Zeiss Ikon, de formato medio y de gran formato (véase Figura 4.24). Los
visores incluyen corrección de paralaje, es decir, que los elementos ópticos se desplazan un
poco para adecuarse a la distancia de enfoque (Figura 4.25).
Uno de los puntos fuertes de estas cámaras es el silencio del obturador y su peso
reducido, en comparación con las cámaras de tipo réflex con el mismo formato de imagen
(Figura 4.26). Son resistentes y tienen objetivos de alta precisión óptica. En el caso de Leica, el
obturador de plano focal es casi inaudible (una característica muy apreciada en reportaje) y
cuenta con una gama modesta de objetivos intercambiables, de focal fija y zoom. El visor
cambia automáticamente las líneas de encuadre en función de la longitud focal del objetivo. La
luz se mide a través del objetivo por medio de un sensor situado frente a la primera cortinilla
del obturador, que se retira de inmediato antes de captar la imagen.
Las cámaras de formato medio pueden ser de objetivo intercambiable y enfoque
manual por telémetro, o autofoco con objetivo zoom incorporado. Obviamente, el tamaño de
los componentes es mayor: si el formato es de 6 x 7 cm, el objetivo estándar será de 80 mm; y
si se trata de una cámara de 6 x 4,5 cm, un zoom de 55-90 mm. Las utilizan algunos
profesionales para fotografía de boda y retrato social. Los fotógrafos de boda solían trabajar
con cámaras de formato medio, pero ahora la mayoría prefieren utilizar cámaras digitales de 35
mm de gama alta, que ofrecen previsualización de la imagen y la seguridad de haber captado la
fotografía.
Especiales. Unas pocas cámaras de visor directo (formato medio) están diseñadas para
trabajos muy especializados. Dentro de este tipo podemos incluir las de formato panorámico,
como por ejemplo de 6 x 17 cm, y algunas para fotografía arquitectónica que permiten
desplazar el objetivo para controlar la perspectiva (véase Apéndice B). Algunas cámaras
portátiles de gran formato permiten acoplar un visor con el mismo ángulo de cobertura que el
objetivo. Este visor accesorio incorpora un telémetro óptico acoplado al mecanismo de
enfoque. Con estas cámaras se puede utilizar película en hojas de 10 x 12 cm o, con un chasis
especial, película en rollo de 120 o 220 (formato medio).
Ventajas de las cámaras de visor directo
1. Todo en uno, por lo que es más rápido y sencillo captar las cosas en el momento que
suceden, imágenes de que otro modo se perderían. Los fotógrafos de prensa suelen
llevar una compacta automática como cámara complementaria.
2. El visor proporciona una imagen clara y brillante. También se ve parte del sujeto antes
de que aparezca en el encuadre, una característica muy apreciada en fotografía
deportiva y de acción.
3. Las compactas modernas incorporan una amplia gama de características, como motor
de arrastre, autofoco, exposición programada, objetivo zoom, flash, etc., con la ventaja
adicional de un tamaño y peso reducidos.
4. Las cámaras de formato medio están diseñadas para trabajos especializados, como
fotografía arquitectónica o panorámica, o para trabajos donde además de facilidad de
uso se requiere una calidad de imagen superior.

Desventajas de las cámaras con visor directo


1. El error de paralaje se convierte en un problema serio cuando se enfocan sujetos
cercanos. Aunque las cámaras con corrección de paralaje ofrecen un encuadre preciso,
la diferencia de punto de vista provoca un ligero error de alineación entre objetos
situados a diferentes distancias, que puede arruinar composiciones críticas.
2. No es posible comprobar la profundidad de campo.
3. Es fácil poner accidentalmente un dedo delante del objetivo, del sensor de medición o
del autofoco, ya que el visor está separado del objetivo.
4. Las compactas autofoco de bajo precio tardan un tiempo perceptible en enfocar (por
norma general 1/10 de segundo). El retardo entre el momento en que se pulsa el
disparador y la exposición de la imagen puede suponer la pérdida de un instante
valioso.
5. El pequeño flash incorporado en las cámaras compactas no es muy potente No se
puede rebotar a menos que la cámara tenga zapata para acoplar un flash externo.
6. El funcionamiento de la mayoría de las cámaras compactas depende totalmente de la
energía de las pilas.

Cámaras réflex
Las cámaras réflex provienen de las primeras cámaras oscuras usadas para dibujar
imágenes. Con un espejo fijado a 45° detrás del objetivo, la imagen se refleja en una superficie
horizontal y se vuelve a invertir. Poco después de la invención de la fotografía este accesorio
réflex se montó en la parte superior de una cámara de placas de vidrio para actuar como visor
de imagen completa. La combinación se llamó réflex de dos objetivos o réflex binocular (TLR,
por sus siglas en inglés). Actualmente, todavía se fabrican algunos modelos de cámaras TLR.
Este diseño condujo a las réflex de un objetivo o monoculares (SLR, por sus siglas en inglés).
Estas últimas ofrecen un sistema de visión mucho más preciso e informativo.

Cámara réflex binocular (TLR)


El objetivo superior tiene una abertura fija, la misma o mayor que la máxima del
objetivo inferior (Figura 4.27). Así se consigue una imagen brillante y una mínima profundidad
de campo para facilitar el enfoque visual. La imagen que se proyecta sobre la pantalla está
corregida verticalmente, pero se ve invertida de izquierda a derecha, una característica que
hace casi imposible seguir sujetos en movimiento. Por tanto, el visor plegable es directo y
simple. Sin embargo, como el punto de vista está a 75 mm o más del objetivo de toma, el error
de paralaje es incluso más extremo.
Las cámaras TLR están diseñadas para un formato cuadrado. Esto se debe a que son
bastante incómodas de usar en posición horizontal; la imagen se ve invertida en la pantalla.
Algunos modelos incorporan fotómetro para medir la exposición, situado detrás de un área
semitransparente del espejo.

Ventajas de las cámaras TLR


1. Diseño mecánico simple, con un obturador muy silencioso.
2. El efecto visual se aprecia en la pantalla de enfoque, incluso durante la exposición
3. La cámara es fácil de usar bajo una amplia gama de puntos de vista, desde a ras del
suelo hasta por encima de la cabeza (sujetándola invertida).
4. Una cámara TLR es más barata que una SLR con un objetivo de calidad similar. Es una
forma económica de introducirse en la fotografía de formato medio. Resulta muy
práctica para bodas y retratos.

Desventajas de las cámaras TLR


1. El error de paralaje crea dificultades cuando se enfocan sujetos cercanos.
2. La imagen reflejada en la pantalla de enfoque aparece invertida lateralmente (de
izquierda a derecha).
3. La profundidad de campo se muestra en una escala, pero no es posible ver su efecto.
4. Las cámaras son relativamente aparatosas para su formato.
5. No hay objetivos zoom ni existe la posibilidad de cambiar de óptica.

Cámaras réflex monoculares (SLR)


La cámara réflex monocular se desarrolló para solucionar la mayoría de las desventajas
de las TLR. Su diseño elimina totalmente el error de paralaje, pues emplea el mismo objetivo
para ver y para fotografiar la imagen. Un espejo abatible situado a 45° refleja la imagen sobre
la pantalla de enfoque, pero se levanta justo antes de que el obturador se abra. La distancia
entre el objetivo y la pantalla de enfoque, a través del espejo, es idéntica a la distancia entre el
objetivo y la película. De modo que si la imagen se ve nítida en el visor, también quedará nítida
en la película (Figura 4.28).
En todas las cámaras SLR de 35 mm un pentaprisma sobre la pantalla de enfoque
corrige la imagen lateralmente y la refleja en el visor, por lo que el sujeto se ve tal como se
vería directamente (Figura 4.29).
Como norma general, la pantalla de enfoque muestra casi con total exactitud (95-98 %)
toda la imagen que capta la película; aunque se registra algo más de lo que se ve. Si el usuario
lleva gafas, lo mejor es que compre un accesorio corrector de dioptrías que se acopla al visor
de la cámara. Sin las gafas se puede acercar el ojo y ver el área completa de la pantalla. Algunas
cámaras de gama alta incorporan un sistema de ajuste dióptrico en el ocular. Girando el dial se
puede mejorar la visión, incluso si el usuario no lleva gafas.
La pantalla de enfoque puede ser intercambiable. Las más populares para cámaras no
autofoco tienen en el centro "cuñas cruzadas" moldeadas en la superficie que muestran una
doble imagen ("imagen partida") del sujeto cuando no está enfocado (Figura 4.30). Un anillo
circundante de microprismas divide la imagen, cuando está desenfocada, en una serie de
puntos relucientes. Estos dos sistemas que facilitan el enfoque de la cámara están diseñados
para funcionar a la abertura máxima del objetivo; cuando se cierra el diafragma, se oscurecen
parcialmente.
La mayoría de las cámaras SLR autofoco utilizan un sistema electrónico pasivo para
detectar cuándo la imagen está nítida. Parte del área central de la pantalla está orientada hacia
un sensor CCD (charge coupled device: dispositivo de carga acoplada) (Figura 4.31). Cuando la
imagen no está nítida, el sistema determina si para enfocar debe acercar o alejar el objetivo del
cuerpo de la cámara. En el modo de enfoque manual también puede señalar hacía qué lado se
debe girar el anillo de enfoque. En el modo autofoco el sistema controla un motor, ubicado en
el cuerpo de la cámara o en el objetivo, que ajusta rápidamente el enfoque. El autofoco puede
estar conectado al obturador, de modo que resulte imposible disparar hasta que la imagen no
esté perfectamente enfocada; este dispositivo es muy útil para fotografía de acción (aunque a
veces también es un inconveniente).
La exposición se mide a través del objetivo (TTL). El cuerpo de la cámara contiene
sensores de luz que miden el brillo del sujeto en la pantalla de enfoque o directamente sobre la
película en el momento de la exposición (Figura 10.9). Las lecturas son interpretadas por la
circuitería de la cámara, que ajusta la exposición en los diferentes modos (manual,
semiautomático, o totalmente automático) (véase página 243). Cuando la luz se mide en el
plano de la película (sistema OTF, por sus siglas en inglés) el sistema puede controlar la
duración del destello de una unidad de flash. El flash puede ser incorporado o externo
“dedicado”, es decir, que se comunica con la circuitería de la cámara, como se describe con más
detalle en la página 256.
El obturador de plano focal y el diseño réflex hacen que este tipo de cámaras se
considere ideal para usar objetivos intercambiables, ya sean fijos o de longitud focal variable
(zoom), descritos en el capítulo 5. Los objetivos se pueden cambiar con rapidez gracias al
sistema de bayoneta. La pantalla de enfoque muestra cualquier modificación en la imagen
provocada por un cambio de longitud focal, el uso de tubos de extensión, filtros, etc. El
diafragma de los objetivos modernos es automático, lo que significa que permanece
totalmente abierto hasta el momento de la exposición, aunque el usuario haya ajustado una
abertura más pequeña. Esta característica aumenta el brillo de la imagen y la precisión del
enfoque. Si se quiere comprobar la profundidad de campo basta con presionar el botón de
previsualización (Figura 4.32), si la cámara lo incorpora. (El fotómetro mide la luz a diafragma
abierto, pero está programado para el número f seleccionado.)
Cuando se pulsa el disparador tienen lugar varias acciones mecánicas que se suceden
en una rápida secuencia (Figura 4.33). El espejo se levanta, el objetivo se cierra a la abertura
seleccionada para el sujeto en cuestión, el obturador de plano focal se abre y se cierra, el
espejo retorna a su posición inicial, el diafragma se abre por completo y la película avanza
impulsada por un motor o, según otro sistema, por una palanca manual.

¿Manual o automática?
Los principales fabricantes de cámaras réflex de 35 mm (Pentax, Nikon, Canon, etc.)
producen una amplia gama de cuerpos, desde exclusivamente manuales (incluyendo el
arrastre) hasta automáticos multimodo Una cámara manual no solo es más barata. Tener que
seleccionar los tres controles clave -enfoque, abertura (con previsualización) y velocidad de
obturación- sirve para enseñar al usuario los principios técnicos de la fotografía, que ayudan en
gran medida a captar imágenes creativas. Los objetivos del fabricante de la cámara se pueden
acoplar en todos los modelos, por lo que es posible utilizar ópticas de alta calidad en un cuerpo
relativamente barato.
Las cámaras "avanzadas" ofrecen una amplia selección de modos programados, cuyos
ajustes el fabricante considera ideales para "paisaje", "retrato", "acción y deportes", etc.
También se puede adaptar el funcionamiento de estas cámaras para adecuarlo a un sistema
concreto de trabajo, a través de un menú de veinte o más ajustes personalizados (desde el
retardo del autodisparador hasta si la película debe o no avanzar hasta el primer fotograma
cuando se cierra la tapa o cuando se pulsa el disparador).
Aunque las cámaras SLR son rápidas y fiables, es posible que esté comprando una
buena serie de modos y funciones inútiles una vez haya personalizado su funcionamiento. De
nuevo, si algo no rinde como espera, tendrá que detenerse y empezar a estudiar un grueso
manual de instrucciones para descubrir qué reajustes debe hacer.
Finalmente, no hay que pasar por alto el hecho de que la mayoría de las cámaras SLR
automáticas o semiautomática, y desde luego todos los modelos profesionales, ofrecen la
opción de seleccionar el modo manual de enfoque, de exposición, etc. Por tanto, puede elegir
entre controlar todo el proceso de forma manual o hacerlo mediante varios grados de
asistencia programada, dependiendo de las circunstancias.

Otros formatos SLR


La gran mayoría de las cámaras réflex son de 35 mm, pues ha sido el formato más
popular entre aficionados y profesionales durante varias décadas. Las cámaras digitales SLR, de
tamaño y forma similares, actualmente dominan el mercado profesional, pues utilizan los
mismos objetivos y accesorios que las de 35 mm de película.
También se fabrican algunas cámaras SLR de mayor formato para películas en rollo (6 x
6, 4,5 x 6, 6 x 7 y 6 x 9); véase figura 4.26. Los modelos de formato medio suelen tener
respaldos intercambiables; es muy fácil cambiar de película, por ejemplo, de blanco y negro a
color, de negativos a diapositiva, colocar un respaldo de película instantánea (página 110) o
incluso un respaldo digital (capítulo. 6). Este tipo de cámaras se utiliza cada vez más en el
ámbito profesional debido a la mayor superficie del fotograma, que tiene como resultado una
mejor calidad de imagen (página 73).
Además de los respaldos y los objetivos, también se puede cambiar o retirar el
pentaprisma o utilizar cámaras especiales para fotografía panorámica o arquitectónica (véase
Apéndice B). Tal flexibilidad ha provocado que estos “sistemas” de formato medio hayan
asumido parte de las funciones específicas de las cámaras de gran formato.

Ventajas de las cámaras SLR


1. Permite encuadrar con precisión la imagen, enfocar y (modelos con previsualización)
comprobar la profundidad de campo sin la lentitud de las cámaras de gran formato
2. Los modelos de 35 mm ofrecen varios modos de exposición a través del fotómetro TTL
incorporado (incluyendo fotografía con flash)
3. La información clave, como la exposición correcta y el enfoque, la velocidad de
obturación, la abertura del diafragma, etc., aparece directamente en el visor
4. Existe una gama muy amplia de accesorios y objetivos. Esto otorga a las cámaras SLR
una gran versatilidad y resultan ideales para la mayoría de los trabajos fotográficos.
5. Los respaldos intercambiables de algunos modelos de formato medio agilizan el
cambio de material de registro (color, blanco y negro, Polaroid y respaldos digitales)
6. Los modelos AF enfocan más rápido que las cámaras manuales y son particularmente
útiles para fotografiar sujetos en movimiento: deportes, naturaleza, etc.

Desventajas de las cámaras SLR


1. Durante la exposición no se puede ver a través del visor. Esto puede resultar molesto si
el tiempo de exposición es largo o para hacer barridos de sujetos en movimiento
(véase Figura 4.11).
2. Cuando se encuadra una escena habiendo seleccionado un diafragma cerrado, es fácil
olvidarse de los cambios que produce en la imagen el incremento de la profundidad de
campo.
3. Las cámaras son electrónica y mecánicamente más complejas (y también más ruidosas)
que otros diseños. En comparación con las compactas son más voluminosas y pesadas,
y resultan más complicadas de usar.
4. La gama de velocidades de sincronización con el flash es limitada, sobre todo en los
modelos de formato medio.
5. La efectividad de los sistemas AF de tipo pasivo depende de la intensidad de la luz
ambiente y del contraste del sujeto. Algunos sistemas fallan cuando se utilizan filtros
polarizadores de tipo lineal (véase página 224).

Resumen
 Ninguna cámara es perfecta para todos los usos. Probablemente necesite como
mínimo dos cámaras, que se complementen en cuanto al formato o a las características
de diseño.
 Todas las cámaras que utilizan un objetivo separado para "ver" sufren de error de
paralaje. Aunque dispongan de corrección del encuadre, la diferencia entre los dos
puntos de vista dificulta la alineación crítica de los sujetos, sobre todo en fotografía
macro.
 Un sistema de telémetro permite un enfoque preciso (automático o manual) de sujetos
situados hasta a 1 metro de distancia. Pero con una cámara SLR o de gran formato se
combina el enfoque, el encuadre y la comprobación visual de la profundidad de
campo, independientemente del objetivo que se utilice.
 Los obturadores de plano focal funcionan con todos los objetivos, permiten el
intercambio de ópticas a mitad de carrete y la visión reflejada (réflex) de la imagen.
Pero en las cámaras de formato medio, un obturador de plano focal no permite
sincronizar a velocidades rápidas (también es más ruidoso).
 Los respaldos intercambiables (35 mm o 120/220), un cuerpo adicional de 35 mm, o un
chasis (cámaras de gran formato) permiten trabajar con diferentes tipos de película.
 Los sistemas de medición TTL (a través del objetivo) leen con exactitud la luz desde el
interior de la cámara y funcionan con todos los objetivos y accesorios. Casi todas las
cámaras compactas tienen en el exterior del cuerpo una célula de medición muy
simple. Si la cámara no dispone de fotómetro se necesita uno externo de mano.
 Cuanto mayor es el formato de la cámara mejor es también el detalle de la imagen y la
graduación tonal (en ampliaciones de gran tamaño), pero la profundidad de campo
disminuye. Las cámaras de pequeño formato son más discretas, flexibles, tienen
objetivos más luminosos y permiten tomar fotos con mayor rapidez.
 Las cámaras de gran formato, básicamente muy simples, tienen una pantalla de
enfoque de gran tamaño, muy cómoda para componer y encuadrar y para comprobar
la profundidad de campo y los efectos de los movimientos de la cámara. Pero son
aparatosas y lentas, necesitan una superficie de apoyo específica y muestran una
imagen tenue e invertida. Siguen siendo prácticas para arquitectura y bodegones
gracias a los movimientos que ofrecen.
 Las cámaras compactas ofrecen un funcionamiento totalmente automático (exposición
y enfoque) y siempre están listas para disparar. El visor directo es muy luminoso, pero
adolece de imprecisiones de paralaje y no permite mostrar los efectos de la
profundidad de campo. El objetivo no intercambiable normalmente es de tipo zoom. El
flash incorporado tiende a producir el efecto de "ojos rojos". Son adecuadas para
retratos espontáneos debido a su rapidez de uso y funcionamiento silencioso.
 Las cámaras profesionales de visor directo son en su mayor parte de formato medio;
los objetivos son fijos o de focal variable (zoom), y tienen un sistema de telémetro
manual o autofoco. Los diseños más especializados incluyen cámaras de frontal
descentrable (arquitectura) y panorámicas. Algunas cámaras de gran formato portátiles
aceptan visores externos para poder disparar a pulso.
 Las cámaras TLR (réflex binocular) de formato medio, gracias a su diseño, permiten ver
la imagen durante la exposición. Pero el visor muestra una imagen invertida
lateralmente, sufre error de paralaje y por lo general no muestra la profundidad de
campo
 Las cámaras SLR (réflex monocular) permiten un enfoque muy crítico, tienen un visor
preciso y muestran la imagen (si se utiliza pentaprisma) corregida lateral y
verticalmente. La mayoría de las cámaras SLR ofrecen varios modos de exposición TTL
automática, además de autofoco y motor de avance y rebobinado. Un modelo manual
es, probablemente, la mejor opción para aquellos que empiezan en el mundo de la
fotografía. Existe una amplia gama de objetivos y accesorios.
 Las cámaras SLR pierden la visión de la imagen durante la exposición. La velocidad
máxima de sincronización está limitada a 1/125 o 1/250 seg. Pero sirven para
fotografiar la mayoría de sujetos, dentro de los límites impuestos por el formato (35
mm o formato medio).
 Recuerde que la cámara no es más que un medio para llegar a un fin. No hay que
dejarse llevar por la tecnología y convertirse en coleccionista de cámara. Solo es una
herramienta para hacer fotografías: aprenda a utilizarla y concéntrese en la imagen.

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