Componentes y Tipos de Cámaras Analógicas
Componentes y Tipos de Cámaras Analógicas
Este capítulo nos lleva del objetivo como unidad a la cámara como un todo. Se explican
sus principales componentes y se muestra cómo, uniéndolos en diferentes combinaciones,
configuran las tendencias actuales de diseño de los equipos fotográficos. También se comparan
las ventajas y desventajas de varios tipos de cámaras. Este capítulo y el Capítulo 5 tratan sobre
cámaras de película, pero la mayor parte de la información también es válida para cámaras
digitales. Varios componentes, como visor, objetivos autofoco y flash incorporado, son
comunes a ambos tipos de cámaras (Figura 4.1). (En el Capítulo 6 se comentan las
características de registro propias de las cámaras digitales.)
Cuando se estudia un equipo moderno y sofisticado cuesta creer que una cámara sea
básicamente una caja con un objetivo en la parte delantera y algún tipo de superficie sensible a
la luz en el respaldo. De hecho, las primeras cámaras eran justamente como cajas de madera
ensambladas por un carpintero. Un objetivo simple (a menudo un objetivo telescópico) se
montaba sobre un orificio practicado en la parte frontal, y un soporte para el material sensible
en la parte posterior (Figura 4.2).
Durante más de 160 años de evolución se han inventado, mejorado y descartado
numerosos diseños de cámaras. Hoy en día las cámaras se pueden dividir en cuatro grandes
grupos: cámaras de gran formato, compactas, réflex binoculares (TLR) y réflex monoculares
(SLR). Asimismo, el tamaño de la imagen se puede clasificar en cuatro grupos: gran formato
(película en hojas, normalmente 10 x 12 cm), formato medio (película en rollo, tamaño 6 x 6
cm, 6 x 7 cm, etc.) y pequeño formato (principalmente 35 mm).
Componentes esenciales
Sea cual sea su formato o su diseño, una cámara debería ofrecer los siguientes controles y
funciones, ya sea de forma manual o automática:
1. Un sistema preciso para encuadrar y componer la imagen.
2. Enfoque preciso.
3. Un obturador para controlar el momento de la exposición y el tiempo que actúa la luz
sobre el material sensible
4. Una abertura para controlar la profundidad de campo y la luminosidad de la imagen.
5. Un método para cargar y descargar la película sin que la luz afecte a la emulsión.
6. Un fotómetro para medir la luz e indicar o ajustar la exposición necesaria
Composición y enfoque
El sistema más antiguo e incómodo de componer y enfocar con precisión todavía se
sigue utilizando en las cámaras de gran formato. Una pantalla de cristal esmerilado en la parte
posterior de la cámara permite ver al fotógrafo ver y enfocar la imagen formada por el objetivo
(Figura 4.3). Una vez colocada la película en la cámara, ya no es posible ver la imagen en la
pantalla.
Otro sistema, que data de las primeras cámaras de aficionado, es un visor directo
incorporado en el cuerpo, como el que tienen todas las cámaras compactas actuales.
Proporciona una visión directa y separada del sujeto. Una serie de marcos sirve para ofrecer el
mismo ángulo de visión y factor de ampliación que el objetivo. El problema con estos visores
directos es que, aunque encuadran con exactitud escenas distantes, con sujetos cercanos la
imagen del visor está desplazada respecto a la que capta el objetivo (véase Figura 4.4). Como
este fallo se debe a que hay dos puntos de vista paralelos y separados, se conoce como "error
de paralaje". Dentro del visor, una línea de corrección debe mostrar el verdadero límite
superior del encuadre a la distancia de enfoque más próxima.
Para enfocar el objetivo, los modelos más simples de visor directo tienen una serie de
posiciones marcadas con símbolos (montañas, un grupo de personas y retrato de primer
plano). Algunas cámaras de alta calidad (35 mm 0 formato medio) de visor directo disponen de
un sistema de telémetro manual de alta precisión (Figura 4.5). Como muestra la Figura 4.6, se
ven dos imágenes del sujeto: una procedente del visor Y la otra conducida (a través de un
espejo y una ventana) de un punto alejado. Esta segunda imagen se superpone en el área
central de la primera y se desplaza lateralmente cuando se acciona el anillo de enfoque del
objetivo. Cuando ambas imágenes coinciden, significa que el sujeto está enfocado. Los
elementos ópticos del visor también pueden bascular para compensar el error de paralaje en
función de la posición del enfoque.
La mayoría de las cámaras compactas de visor directo incorporan un sistema de
telémetro automático (autofoco). Cuando se pulsa el disparador el telémetro mide la distancia
entre el objetivo y el sujeto (Figura 4.7) y el enfoque del objetivo se ajusta de forma
automática.
Los sistemas descritos para componer y enfocar la imagen funcionan
satisfactoriamente en la mayoría de situaciones. Sin embargo, para una máxima precisión es
necesario ver la imagen que capta el objetivo. Las cámaras SLR lo consiguen, sin la
inconveniencia de las cámaras de gran formato, mediante un espejo situado por detrás del
objetivo que refleja la imagen hacia la pantalla de enfoque. Este espejo se aparta de la película
justo antes de la exposición (Figura 4.33, véase página 88).
Una pantalla de enfoque es el único sistema que permite "obtener lo que se ve".
Muestra con exactitud los efectos visuales de la profundidad de campo a diferentes aberturas y
longitudes focales. Las cámaras réflex están diseñadas para que el objetivo muestre la imagen a
su máxima abertura (imagen más luminosa y mínima profundidad de campo) mientras se
enfoca y se compone la escena, de modo que para comprobar la profundidad de campo se
necesita un sistema que cierre el diafragma a la abertura seleccionada. Esta función se llama
previsualización de la profundidad de campo (véase página 71). La mayoría de las cámaras
actuales SLR de 35 mm son autofoco, pero también permiten enfocar manualmente (figura
4.8).
Obturador
Un obturador central tiene varias láminas opacas que se abren y se cierran para
permitir que la luz entre y exponga la película durante el tiempo prefijado cuando se pulsa el
disparador. Como está situado en el centro, la luz procedente del objetivo tiene un efecto
uniforme sobre toda el área de imagen, y sólo se precisa un ligero movimiento para abrir cerrar
el paso de la luz. Es muy fácil sincronizar esta acción con el flash: el contacto se hace a través
de la circuitería electrónica en el momento en que las cortinillas del obturador están
completamente abiertas La mayoría de las cámaras compactas comparten la acción del
obturador y la del diafragma (véase página 70).
Un obturador de plano focal resulta más práctico en las cámaras que permiten
intercambiar objetivos. (Como cubre la película puede cambiar el objetivo en cualquier
momento). En las cámaras modernas de 35 mm, el obturador de plano focal tiene laminillas
metálicas, aunque también hay obturadores que utilizan dos cortinillas de tela engomada. Una
se abre para iniciar la exposición y la otra sigue el mismo movimiento para cerrar el obturador.
Para lograr exposiciones muy cortas, la segunda cortinilla sigue a la primera dejando una
abertura muy estrecha, a través de la cual pasa la luz. Después de cada disparo las cortinillas
vuelven a su posición original, en este caso solapadas para evitar el paso de la luz.
Los obturadores de plano focal permiten la construcción de cámaras tipo réflex: la luz
pasa a través del objetivo, se refleja en un espejo y la imagen se ve a través del visor (Figura
4.9). Y como el obturador se encuentra en el cuerpo de la cámara, los objetivos no precisan de
un obturador central.
La gama habitual de velocidades, en ambos tipos de obturador, es la siguiente:
1, 1/2, 1/4, 1/8, 1/15, 1/30, 1/60, 1/125, 1/250, 1/500 seg.
Las cámaras más avanzadas con obturador de plano focal llegan hasta 1/8000 seg. La mayoría
de las cámaras modernas de funcionamiento electrónico ofrecen tiempos de hasta 30
segundos Los obturadores centrales incorporados en objetivos para cámaras de gran formato
no pueden operar a más de 1/250 seg.
La progresión geométrica de los ajustes del obturador (las cifras se redondean hacia
arriba o hacia abajo) complementan la escala de aberturas de diafragma en términos de
exposición. Así, 1/30 seg a f/8 proporciona la misma exposición que 1/60 seg a f/5,6 o 1/15 seg
a f/11. La elección dependerá de la profundidad de campo requerida y de si quiere o no
registrar movimiento (véase figura 3.11 (página 54) y Figura 4.11). Las velocidades de
obturación de la cámara permiten una amplia gama de exposiciones. Y combinándolas con las
aberturas de diafragma se pueden lograr exposiciones correctas sobre una gama muy amplia
de situaciones Por lo general. la ratio de exposición llega hasta 1 :64.000 o más (desde la luz de
una vela hasta un día soleado de verano).
Para lograr una exposición más larga que la ofrecida por la escala de velocidades se
puede seleccionar la posición "B" [B es la abreviatura de Brief (breve) o Bulb -los primeros
fotógrafos usaban una pera de aire (bulb, en inglés) y un tubo para mantener abierto el
obturador.] En la posición B, el obturador se abre cuando se pulsa el disparador y permanece
abierto hasta que se libera. Para activarlo normalmente se utiliza un cable.
Con cámaras de obturador central, el flash se puede disparar a todas las velocidades.
Sin embargo, los obturadores de plano focal sólo permiten el uso del flash cuando el área de la
película está totalmente descubierta (Figura 4.10). De lo contrario, sólo una parte de la imagen
quedaría expuesta por el destello. El contacto que activa el destello del flash tiene lugar cuando
la primera cortinilla llega al final de su recorrido. Siempre que se ajuste la velocidad de
sincronización (X) o cualquier velocidad más lenta, la segunda cortinilla todavía no habrá
comenzado a moverse por lo que todo el fotograma quedará expuesto. (Por lo general, la
velocidad máxima de sincronización es de 1/125 para cámaras de 35 mm y de 1/60 para
cámaras de formato medio 6 x 7 cm).
Los obturadores electrónicos, ya sean de tipo central o de plano focal, se integran
fácilmente con los sistemas de medición, autofoco y avance de la película. Proporcionan
ajustes “sin pasos” -velocidades intermedias- cuando se ajusta cualquier modo de exposición
automático. La energía necesaria para su funcionamiento proveniente de las pilas de la cámara.
(los obturadores centrales electrónicos para cámaras de gran formato tienen un
compartimento integrado para la pila). Sin embargo, si se agota la pila o el interruptor principal
de la cámara está apagado, la mayoría de los obturadores electrónicos deja de funcionar.
Algunos disponen de una velocidad mecánica de 1/60 seg.
Después de disparar, todos los obturadores de plano focal y la mayoría de los centrales
mecánicos o electrónicos, se tienen que rearmar. Normalmente, el mecanismo está integrado
en el sistema de avance de la película, por lo que no resulta apreciable. Los objetivos para
cámaras de gran formato tienen una palanca específica para armar el obturador, que debe
activarse antes de disparar (Figura 4.12).
La mayoría de las cámaras SLR modernas permiten velocidades de obturación
intermedias. Además de los ajustes "clásicos", incluyen medios o tercios de punto, por lo que la
secuencia puede ser (en parte) como sigue:
... 1/8, 1/10, 1/13, 1/15, 1/20, 1/25, 1/30, 1/40, 1/50, 1 /60, 1/80, 1/100, 1/1 25, 1/160,
1/200, 1/250 seg ...
Abertura
Físicamente, el sistema de diafragma utilizado para el control de la abertura difiere
poco de una cámara a otra. Como se muestra en el capítulo 3, una serie de láminas solapadas
forman un orificio de diámetro variable. Sin embargo, en algunas cámaras de obturador
central, este se combina con el diafragma. En estos casos, el obturador tiene cinco o seis
láminas diseñadas para abrirse durante un tiempo determinado, formando una abertura
hexagonal del tamaño indicado por el número f. Este sistema reduce el número de mecanismos
necesarios y es muy adecuado para cámaras compactas de funcionamiento totalmente
automático.
En las cámaras que permiten componer y enfocar la imagen a través del objetivo
(réflex), la abertura se puede preseleccionar de forma manual. Esto significa que el fotógrafo (o
el sistema de exposición automática) selecciona la abertura del diafragma, aunque ésta
permanece abierta para proporcionar una visión luminosa de la imagen hasta el momento en
que se acciona el obturador. En las cámaras réflex, el mecanismo que cierra el diafragma a la
abertura seleccionada se activa por medio del disparador. En la mayoría de las cámaras de gran
formato el diafragma se puede cerrar directamente por medio de una palanca.
Sea cual sea el sistema, es probable que el fotógrafo quiera comprobar los efectos de la
profundidad de campo a diferentes aberturas. En algunas cámaras de 35 mm y en la mayoría
de formato medio hay un botón o palanca específica para cerrar el diafragma a la abertura
seleccionada (véase Figura 4.13). Esta función es una característica esencial en cualquier
cámara SLR con un mínimo de pretensiones.
Medición de la luz
Prácticamente todas las cámaras de 35 mm y formato medio disponen de algún tipo de
fotómetro para medir el brillo de la luz reflejada por un sujeto y calcular la exposición correcta.
El sistema indica cuándo se ha ajustado manualmente una combinación adecuada de
diafragma y velocidad, o ajusta automáticamente: (a) la velocidad correcta en el modo de
prioridad de diafragma (conocido como Av); (b) la abertura correcta en el modo de prioridad
de velocidad (conocido como Tv), o (e) una combinación adecuada de velocidad y abertura en
el modo de programa. Las ventajas y desventajas prácticas de cada uno de los modos de
exposición se explican en la página 242.
La célula de medición puede estar ubicada en la parte frontal de la cámara, junto al
objetivo, o en el interior (TTL). En cualquiera de los dos casos, la célula debería medir a través
de cualquier filtro que se utilice para modificar la luz. Un fotómetro interno funciona
igualmente bien con cualquier objetivo.
Todos los sistemas modernos de medición requieren energía eléctrica, suministrada
por una pila. Por lo general, se utiliza la misma fuente de energía que para el resto de funciones
(autofoco, obturador, avance y rebobinado). Para que la exposición sea correcta, antes hay que
seleccionar la sensibilidad de la película (ISO), aunque la mayoría de las cámaras modernas lo
hacen automáticamente leyendo el código de barras inscrito en cada carrete. Es raro que las
cámaras de gran formato tengan algún sistema de fotometría incorporado. Para medir la luz es
necesario acoplar una sonda de medición o usar un fotómetro externo (véase Capítulo 10).
(Otra opción, si trabaja con una cámara de gran formato o formato medio sin fotómetro
incorporado, es tomar la medición con una cámara de 35 mm y trasladar los ajustes.)
Compartimento de la película
A diferencia de las cámaras digitales, las que usan película deben permitir el cambio de
carrete sin que la luz vele la emulsión. El modo más antiguo de conseguirlo consiste en tener
hojas separadas de película guardadas en chasis individuales; este sistema todavía se utiliza en
las cámaras de gran formato. El chasis de doble hoja (Figura 4.3) se desliza en el respaldo de la
cámara reemplazando a la pantalla de enfoque. El lado encarado hacia el objetivo se abre
retirando una hoja metálica (guillotina). Sin embargo, la mayoría de las cámaras usan película
en rollo (35 mm y formato medio, de 62 mm de anchura) para permitir varias exposiciones con
una misma carga (Figura 4.14). El chasis se coloca en un compartimiento, se estira la película y
se engancha en la bobina de arrastre. Durante la carga y la descarga la emulsión queda
protegida de la luz por dos hojas de fieltro que cubren la ranura del chasis. Las películas de
formato medio quedan protegidas por un rollo opaco de papel que cubre la emulsión.
A medida que se van haciendo fotos, la película (35 mm) se enrolla en un cilindro
conectado a la palanca de avance. Antes de abrir la tapa posterior (respaldo) de la cámara se
debe rebobinar la película para que se introduzca nuevamente en el chasis. La película en rollo
no necesita rebobinarse; se enrolla de forma automática en otro cilindro idéntico. (También se
puede comprar película de 35 mm en rollo para respaldos de 250-500 exposiciones; página
109.) Una vez dentro de la cámara, la película sale del chasis y avanza hasta el primer
fotograma; después de la última exposición (o cuando se quiera cambiar de película) se
rebobina nuevamente en el chasis.
Los chasis para película en hojas también se pueden retirar en cualquier momento. Si
se quiere hacer lo mismo con una película de 35 mm o formato medio sin tener que
desperdiciar fotogramas, hay que tener dos cuerpos o usar una cámara diseñada para
respaldos intercambiables (sólo de formato medio). La mayoría de estas cámaras también
aceptan chasis para película instantánea (tipo Polaroid).
La película avanza manualmente o mediante un motor eléctrico que se acciona
después de cada exposición. El sistema de avance (motor o palanca manual) y el obturador
normalmente están interconectados, de modo que no resulta posible exponer dos veces un
mismo fotograma. Algunas cámaras tienen una palanca o botón que permite rearmar el
obturador sin que avance la película para tomar exposiciones dobles. Las cámaras de formato
medio más antiguas no avanzan la película de manera automática; el usuario se tiene que
acordar de hacerlo después de cada fotografía y una pequeña ventana en el respaldo de la
cámara muestra el número de fotograma. Para evitar la entrada de luz es necesario insertar
una hoja metálica (guillotina), como en las cámaras de gran formato Las cámaras con motor de
avance incorporado también rebobinan la película en el chasis después de exponer el último
fotograma.
La otra consideración importante es la forma del fotograma. Las proporciones entre altura
y anchura tienen una gran influencia en la composición de la imagen. El formato de la mayoría
de las películas es rectangular (el de 35 mm tiene una proporción de 2:3) A primera vista un
formato cuadrado parece el más fácil de usar. No hay que elegir entre encuadre vertical y
horizontal cuando se compone una escena. Pero tampoco se dispone de los efectos asociados
a un encuadre vertical o apaisado. De cualquier modo, la mayoría de las fotografías son
rectangulares, lo que dice mucho acerca de cómo vemos el mundo. Algunos fotógrafos
experimentan con marcos de forma ovalada o redonda, que se pueden aplicar en la etapa de
impresión o de montaje.
Desde luego, durante el proceso de ampliación se pueden recortar las imágenes para
eliminar partes sobrantes. Pero, aun así, el formato de la película sigue influyendo en el
resultado. A muchos fotógrafos no les gusta la idea de recortar la imagen de la película y
tienden a imprimir todo el fotograma. De modo similar, algunas formas resultan más
"confortables" que otras para componer escenas. Algunas cámaras panorámicas de formato
medio (Figura 4.16) ofrecen ratios de 1:2 o incluso 1:3. Estos fotogramas, de hasta 6 x 17 cm. se
tienen que copiar con una ampliadora especial de gran formato. Los negativos de 35 mm y 6 x
9 cm ofrecen una ratio de imagen de 1:1,5, cercano a la ratio de 1:1,618 considerada por los
artistas y arquitectos del Renacimiento como "el formato ideal" (referencia: la proporción
áurea, o sección áurea). Los negativos de 10 x 12 y 20 x 25 cm proporcionan una ratio de
imagen de 1: 1,25.
No hay duda de que ciertas cámaras se adecuan a ciertos trabajos, y que diferentes
cámaras pueden crear diferentes impresiones en el cliente o el sujeto. Debería elegir la cámara
más apropiada según el trabajo que vaya a hacer, es decir, la que proporcione los mejores
resultados. La respuesta del sujeto o el cliente ante la cámara puede afectar a la calidad de las
fotografías; la elección del equipo debería depender de este dato. Si utiliza una cámara de
formato pequeño, la gente lo puede identificar como un fotógrafo de prensa o como un
amateur; esto puede facilitar o complicar su trabajo. Cuando a un fotógrafo le encargan un
trabajo y saca un equipo de 35 mm, no muy diferente del que posee el propio cliente, causa
menos impresión que si utiliza un equipo de formato medio o gran formato.
A continuación, se repasa el funcionamiento de los diferentes tipos de cámaras,
comenzando con las de gran formato. Aunque hoy en día se utilizan menos debido a las
mejoras en los equipos de 35 mm y formato medio, son muy simples y resulta fácil ver cómo se
combinan los diferentes componentes para trabajar en conjunto.
Ventajas
1. Permiten hacer ampliaciones de gran tamaño sin pérdida de calidad y ofrecen una gran
amplitud de movimientos para el control de la imagen.
2. Las fotografías se pueden tomar y procesar de forma individual. Cuando se trabaja en
estudio esta característica permite comprobar los resultados de inmediato
3. Construcción relativamente simple. Hay pocas cosas que puedan estropearse.
4. El formato y la naturaleza estática de la cámara animan al fotógrafo a cuidar la
composición, casi como en un dibujo o una pintura.
5. Son la mejor opción para fotografía arquitectónica y de paisaje, también para
fotografía macro y reproducciones, porque incluso un fuelle normal permite una
separación considerable del objetivo y la película
Desventajas
1. La cámara, los chasis de película y el trípode hacen que el equipo pese, abulte y sea
lento de usar (Figura 4.19). La imagen oscura e invertida no resulta fácil de componer
(las cámaras de campo, o de base, son considerablemente más ligeras que las de
estudio)
2. Lleva su tiempo medir la exposición, y con un fotómetro de mano hay que hacer
cálculos de corrección en tomas macro (véase página 250).
3. Resulta poco práctica para muchos motivos, como deportes, retrato, etc.
4. Las opciones de película son más reducidas en este formato. Existen respaldos
digitales, pero son muy caros.
Cámaras réflex
Las cámaras réflex provienen de las primeras cámaras oscuras usadas para dibujar
imágenes. Con un espejo fijado a 45° detrás del objetivo, la imagen se refleja en una superficie
horizontal y se vuelve a invertir. Poco después de la invención de la fotografía este accesorio
réflex se montó en la parte superior de una cámara de placas de vidrio para actuar como visor
de imagen completa. La combinación se llamó réflex de dos objetivos o réflex binocular (TLR,
por sus siglas en inglés). Actualmente, todavía se fabrican algunos modelos de cámaras TLR.
Este diseño condujo a las réflex de un objetivo o monoculares (SLR, por sus siglas en inglés).
Estas últimas ofrecen un sistema de visión mucho más preciso e informativo.
¿Manual o automática?
Los principales fabricantes de cámaras réflex de 35 mm (Pentax, Nikon, Canon, etc.)
producen una amplia gama de cuerpos, desde exclusivamente manuales (incluyendo el
arrastre) hasta automáticos multimodo Una cámara manual no solo es más barata. Tener que
seleccionar los tres controles clave -enfoque, abertura (con previsualización) y velocidad de
obturación- sirve para enseñar al usuario los principios técnicos de la fotografía, que ayudan en
gran medida a captar imágenes creativas. Los objetivos del fabricante de la cámara se pueden
acoplar en todos los modelos, por lo que es posible utilizar ópticas de alta calidad en un cuerpo
relativamente barato.
Las cámaras "avanzadas" ofrecen una amplia selección de modos programados, cuyos
ajustes el fabricante considera ideales para "paisaje", "retrato", "acción y deportes", etc.
También se puede adaptar el funcionamiento de estas cámaras para adecuarlo a un sistema
concreto de trabajo, a través de un menú de veinte o más ajustes personalizados (desde el
retardo del autodisparador hasta si la película debe o no avanzar hasta el primer fotograma
cuando se cierra la tapa o cuando se pulsa el disparador).
Aunque las cámaras SLR son rápidas y fiables, es posible que esté comprando una
buena serie de modos y funciones inútiles una vez haya personalizado su funcionamiento. De
nuevo, si algo no rinde como espera, tendrá que detenerse y empezar a estudiar un grueso
manual de instrucciones para descubrir qué reajustes debe hacer.
Finalmente, no hay que pasar por alto el hecho de que la mayoría de las cámaras SLR
automáticas o semiautomática, y desde luego todos los modelos profesionales, ofrecen la
opción de seleccionar el modo manual de enfoque, de exposición, etc. Por tanto, puede elegir
entre controlar todo el proceso de forma manual o hacerlo mediante varios grados de
asistencia programada, dependiendo de las circunstancias.
Resumen
Ninguna cámara es perfecta para todos los usos. Probablemente necesite como
mínimo dos cámaras, que se complementen en cuanto al formato o a las características
de diseño.
Todas las cámaras que utilizan un objetivo separado para "ver" sufren de error de
paralaje. Aunque dispongan de corrección del encuadre, la diferencia entre los dos
puntos de vista dificulta la alineación crítica de los sujetos, sobre todo en fotografía
macro.
Un sistema de telémetro permite un enfoque preciso (automático o manual) de sujetos
situados hasta a 1 metro de distancia. Pero con una cámara SLR o de gran formato se
combina el enfoque, el encuadre y la comprobación visual de la profundidad de
campo, independientemente del objetivo que se utilice.
Los obturadores de plano focal funcionan con todos los objetivos, permiten el
intercambio de ópticas a mitad de carrete y la visión reflejada (réflex) de la imagen.
Pero en las cámaras de formato medio, un obturador de plano focal no permite
sincronizar a velocidades rápidas (también es más ruidoso).
Los respaldos intercambiables (35 mm o 120/220), un cuerpo adicional de 35 mm, o un
chasis (cámaras de gran formato) permiten trabajar con diferentes tipos de película.
Los sistemas de medición TTL (a través del objetivo) leen con exactitud la luz desde el
interior de la cámara y funcionan con todos los objetivos y accesorios. Casi todas las
cámaras compactas tienen en el exterior del cuerpo una célula de medición muy
simple. Si la cámara no dispone de fotómetro se necesita uno externo de mano.
Cuanto mayor es el formato de la cámara mejor es también el detalle de la imagen y la
graduación tonal (en ampliaciones de gran tamaño), pero la profundidad de campo
disminuye. Las cámaras de pequeño formato son más discretas, flexibles, tienen
objetivos más luminosos y permiten tomar fotos con mayor rapidez.
Las cámaras de gran formato, básicamente muy simples, tienen una pantalla de
enfoque de gran tamaño, muy cómoda para componer y encuadrar y para comprobar
la profundidad de campo y los efectos de los movimientos de la cámara. Pero son
aparatosas y lentas, necesitan una superficie de apoyo específica y muestran una
imagen tenue e invertida. Siguen siendo prácticas para arquitectura y bodegones
gracias a los movimientos que ofrecen.
Las cámaras compactas ofrecen un funcionamiento totalmente automático (exposición
y enfoque) y siempre están listas para disparar. El visor directo es muy luminoso, pero
adolece de imprecisiones de paralaje y no permite mostrar los efectos de la
profundidad de campo. El objetivo no intercambiable normalmente es de tipo zoom. El
flash incorporado tiende a producir el efecto de "ojos rojos". Son adecuadas para
retratos espontáneos debido a su rapidez de uso y funcionamiento silencioso.
Las cámaras profesionales de visor directo son en su mayor parte de formato medio;
los objetivos son fijos o de focal variable (zoom), y tienen un sistema de telémetro
manual o autofoco. Los diseños más especializados incluyen cámaras de frontal
descentrable (arquitectura) y panorámicas. Algunas cámaras de gran formato portátiles
aceptan visores externos para poder disparar a pulso.
Las cámaras TLR (réflex binocular) de formato medio, gracias a su diseño, permiten ver
la imagen durante la exposición. Pero el visor muestra una imagen invertida
lateralmente, sufre error de paralaje y por lo general no muestra la profundidad de
campo
Las cámaras SLR (réflex monocular) permiten un enfoque muy crítico, tienen un visor
preciso y muestran la imagen (si se utiliza pentaprisma) corregida lateral y
verticalmente. La mayoría de las cámaras SLR ofrecen varios modos de exposición TTL
automática, además de autofoco y motor de avance y rebobinado. Un modelo manual
es, probablemente, la mejor opción para aquellos que empiezan en el mundo de la
fotografía. Existe una amplia gama de objetivos y accesorios.
Las cámaras SLR pierden la visión de la imagen durante la exposición. La velocidad
máxima de sincronización está limitada a 1/125 o 1/250 seg. Pero sirven para
fotografiar la mayoría de sujetos, dentro de los límites impuestos por el formato (35
mm o formato medio).
Recuerde que la cámara no es más que un medio para llegar a un fin. No hay que
dejarse llevar por la tecnología y convertirse en coleccionista de cámara. Solo es una
herramienta para hacer fotografías: aprenda a utilizarla y concéntrese en la imagen.