Luna, su energía y nuestra conexión con ella
PUBLICADO EL 22 DE ABRIL DE 2019 POR CAROLINA BETANCOURT
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Abr
Venerada, adorada, asociada a la oscuridad y a las profundidades del
espíritu, la luna siempre ha fascinado a la humanidad, siendo un referente
de inspiración en mitología, historia y arte. Vinculada a la locura,
compañera de la soledad absoluta, luna ilumina y refleja los rincones mas
sombríos de nuestra psique.
Vivimos en sociedades y en tiempos que privilegian y sobrevaloran la externalización
de nuestra energía. Se nos estimula constantemente a la acción, a la productividad
imparable, al multitasking. A mostrar y demostrar constantemente lo que “somos”. Este
exceso de energía activa, es energía puramente masculina y predomina en nuestro
mundo contemporáneo híper mecanizado, híper ruidoso. Poco nos han enseñado
sobre la importancia de conectar con nuestra parte receptiva y femenina. De hacer una
pausa, de encerrarnos en y con nosotros mismos, de apagar los estímulos y observar
qué pasa cuando nuestra sombra emerge.
Arquetípicamente, en occidente, la luna nos habla de nuestro aspecto femenino,
sensible, emocional e intuitivo. Su elemento es el agua; rige las mareas, la savia de las
plantas, los líquidos contenidos en nuestros cuerpos y el ciclo femenino. Este último,
relacionado directamente al ritmo circadiano y por ende a la falta de luz (luna nueva) o
exceso de la misma (luna llena). En astrología, el lugar donde se encuentra nuestra
luna natal, habla de nuestra madre, de la naturaleza de nuestra relación con ella, de
cómo reaccionamos o nos nutrimos emocionalmente y de cómo entendemos el amor.
En el tarot, la luna hace un llamado al inconsciente, nos invita a abrirnos y a conectar
con nuestra oscuridad para recibir los mensajes ocultos del espíritu lejos de las
definiciones racionales del pensamiento lineal.
Es el astro que se mueve mas rápido, pues recorre todas las constelaciones del
zodiaco en apróximadamente 29 días. Su energía es fluctuante, voluble y por
consiguiente, su influencia en nosotros también lo es. Un ciclo lunar, conocido como
lunación, se divide en cuatro grandes fases: luna nueva, cuarto creciente, luna llena y
cuarto menguante. A su vez, cada fase representa una versión diferente de la energía
arquetípica femenina.
Luna Nueva
La luna nueva responde al arquetipo de la anciana o de la mujer sabia. Representa la
transición entre el final de un ciclo y el inicio de otro y está relacionada al momento de
la menstruación. Esta fase es de preparación para el nuevo ciclo y es apta para la
contemplación. Nuestra energía, al igual que la de las plantas, ha descendido y
debemos conservarla. No es recomendable sembrar o cosechar, como tampoco
realizar actividades extenuantes. Podemos usar este momento para conectarnos con
nuestra parte mas íntima a través de cualquier tipo de ritual que permita abrir un
espacio para la quietud. Por ejemplo, un ritual donde proyectemos las intenciones que
queremos para el nuevo ciclo. Se puede usar el Sahumerio de Purificación para limpiar
la energía y espacios o puede hacerse un Baño Herbal Amargo-Dulce. Las yerbas
amargas permitirán limpiar y cerrar los aspectos del ciclo anterior, mientras que las
dulces ayudarán a atraer los aspectos positivos a manifestar.
Luna Creciente
La luna creciente, relacionada a la doncella o a la virgen y correspondiente a la fase
folicular del ciclo femenino, es un momento de gran vitalidad y dinamismo. Nuestra
energía va en aumento y está dirigida hacia afuera, el tema principal de esta fase es la
expansión y el crecimiento. Es el mejor momento para emprender algo o llevar a cabo
actividades que requieran mucha energía. Las aguas suben y la savia se dirige hacia
las partes aéreas de las plantas. Es un buen momento para cosechar las hojas y
flores, pues es ahí donde están toda la suculencia, energía y nutrientes de la
planta. Es el momento ideal para fumigar o abonar foliarmente las hojas, para lo cual te
recomendamos el Biopesticida de nuestra marca hermana, Sativa.
Con el aumento de las aguas, nuestros cuerpos tienden a retener líquidos. Es
importante nutrirse bien y no consumir alimentos pesados de difícil digestión. Una gran
ayuda esta fase del ciclo es nuestra Mixtura Desintoxicación, cuyos componentes
diuréticos eliminan el exceso de líquidos.
Luna Llena
La luna llena se asocia al arquetipo de la madre y corresponde a la ovulación en el
ciclo femenino. La energía está en su punto cúspide, estamos “iluminados” y tenemos
mejor claridad. No es un buen momento para sembrar o cosechar, pero sí es el
momento ideal para nutrir y cuidar, tanto de nosotros mismos como de otros. Es
cuando mas conectados estamos con el arquetipo femenino, con la tierra y con la luna.
Recomendamos tomar un tiempo para agradecer e invocar esta energía receptiva,
maternal y de contención usando el Sahumerio Luna, hecho con plantas como el
jazmín, la milenrama y la artemisa. Durante la luna llena, es común que el sueño se
vea un poco alterado por el incremento de luz. Nuestra Mixtura Sueño o el Elixir
Sueño, a base de lavanda, pasiflora y valeriana, actúan sobre el sistema nervioso para
darnos un sueño mas tranquilo y profundo.
Cuarto Menguante
En cuarto menguante, las aguas descienden, la savia se concentra en la raíz de las
plantas y los nutrientes en la tierra. Este periodo es indicado para sembrar,
transplantar, cosechar raíces o abonar, para lo cual el Biofertilizante de Sativa es
un buen aliado.
Asociado a la hechicera, o mujer salvaje y correspondiente a la fase lútea del ciclo
femenino, en este periodo nuestra energía se dirige hacia adentro. La intuición y
conexión con el inconsciente está mas aguda, tenemos sueños mas vívidos y un
acercamiento espiritual mas profundo. Es un momento de alta sensibilidad emocional.
El Elixir Agua, hecho a base de plantas que permiten conectar con nuestras emociones
e incrementar nuestra receptividad o la Bruma Luna, compuesta por plantas lunares,
esparcida sobre la almohada y las sábanas antes de dormir, pueden ayudar a abrir
mejor los canales del subconsciente.
La naturaleza, el tiempo y todo lo que existe es cíclico. Todo inicio parte de un final y
todo final abre el camino a la reinvención, a través de un nuevo comienzo. Conectarse
con la energía lunar, con sus fases y momentos; entender como se comportan la vida,
las plantas y nuestro cuerpo, y permitirnos sentir cada fase, es una práctica bella que
nos acerca a la creación y a la energía de la existencia misma. Te invitamos a
observar lo que pasa cuando se apaga la noción de tiempo y de pensamiento lineal
y nos permitimos, en quietud, recibir.
La siguiente información la transmito de unas fuentes muy sabias, nada de esto lo he escrito
yo. Miranda Gray y su libro Luna Roja, y la Dra. Christianne Northrup y su antología sobre el
cuerpo femenino llamado Cuerpo de Mujer, son unas fuentes muy recomendadas para empezar
a profundizar más acerca de nuestra ciclicidad femenina.
Ahora bien, me pregunto, ¿por qué no nos enseñaron estas cosas en secundaria, cuando nos
hubiera hecho tanto bien? ¿Por qué el tema de nuestros ciclos y nuestra menstruación lo
callamos e ignoramos? Cuando menstruamos, nos enseñan a controlar nuestro periodo, a
ponernos tampones para que no se vaya a notar y que podamos continuar nuestras actividades
como si nada estuviera pasando.
Nuestras madres a duras penas nos hablaron de esto cuando comenzamos a menstruar. Y
tristemente, si tuviéramos accesible y celebráramos este conocimiento, en vez de callarlo,
¡como de diferente serian las cosas! Me imagino mujeres más felices y con menos
síntomas dolorosos asociados a la menstruación, parejas mas felices, familias mas
armoniosas y por ende un mundo mas equilibrado y cíclico.
Porque ignorar nuestros ciclos es como tapar la luna con una mano…
Entre más nos resistimos a nuestra ciclicidad, más vamos a sentir los síntomas asociados.
Cualquier tema de salud, y de tu cuerpo, que no escuchas, solo se acentúa.
Entonces, al integrar nuestros ciclos y al permitir sentir estas fases en nosotras, podremos
integrarlos mejor y vivir menos incomodidad asociada a ellos. Y además, entre más
estemos conectadas a nuestros ciclos, podremos empezar a celebrarlos y a acceder a
nuestro superpoder de la creatividad y la intuición…¡ahora les cuento cómo!
A nivel físico, que tiene lugar cada 28 días, igual que las fases de la luna, consta de cuatro
fases: preovulatoria, ovulatoria, premenstrual y menstrual. Cada fase trae sus emociones y
también sus síntomas físicos. Y además, como dice Miranda Gray en Luna Roja, pp 81-82:
“el cuerpo femenino responde a las fases lunares: pero el ciclo de la luna no es solo el
calendario del cuerpo de la mujer sino que es también un indicador de los cambios que se
producen en su consciencia….El periodo promedio del ciclo sinódico de la luna es de veintinueve
días, doce horas y cuarenta y cuatro minutos… En su fase oscura (luna nueva), la cara luminosa
no se puede ver desde la tierra, pero después de unos pocos días se hace visible en el cénit
como luna creciente y únicamente en el momento en que se pone el sol.
En los días siguientes va aumentando gradualmente hasta llegar a apreciarse como una
semiesfera, la cual empieza a ascender a partir de la puesta del sol. Luego continuará creciendo
hasta transformarse en luna llena, la cual puede observarse desde el momento en que el sol se
pone, culminando a medianoche. Posteriormente empieza a disminuir su luz (luna menguante)
hasta que solo es visible al amanecer, poco antes que salga el sol. La mayoría de las mujeres
mantienen una interacción con el ciclo lunar de una de estas dos formas: bien sus
menstruaciones coinciden con la fase de luna llena o bien con la luna nueva. Es posible
que el ciclo femenino no tenga exactamente la misma duración que el lunar, pero puede
alargarse o acortarse para que cada mes la menstruación aparezca en un momento próximo a
esas dos fases.”
Entonces, un primer ejercicio de conexión con tu relación con la luna, es anotar en tu diario, tu
ciclo menstrual y su relación con la luna. Puedes, como sugiere Miranda Gray, dibujar un
circulo con ruedas, como la llanta de una bicicleta, donde cada línea es un día de tu ciclo
menstrual. Comienza a observarte, y anota: tu nivel de energía, tus emociones, tu estado de
salud, tu sexualidad, tus sueños, y tus actividades y facultades. Vas a ver temas recurrentes,
niveles de energía que se repiten, y vas a conectarte mejor con tu propio ciclo, permitiéndote
sentir tu rango normal de emociones, niveles hormonales, y la marea que somos realmente por
dentro.
Ahora bien, en la mitología, las energías de la mujer se describían en cuatro etapas que
reflejaban las fases de la luna:
La Virgen, o Doncella, y la luna creciente representan la fase entre el final del sangrado hasta el
comienzo de la ovulación: las energías correspondientes son generativas, dinámicas,
inspiradoras, brillantes…
La luna llena, representa las energías del periodo de ovulación, y son las de la Madre…acá dice
Miranda Gray (pag. 85) que “la creatividad interna de la madre surge para crear una nueva
vida…” son energías más nutridoras, amorosas y enfocadas en nuestras relaciones…
La fase menguante refleja la reducción de la energía física desde la ovulación hasta la
menstruación…y se asocia con “un aumento en la sexualidad, la creatividad, la magia, las
energías destructivas internas y la conciencia.” (pag. 85). Esta fase se asocia con el arquetipo de
la Hechicera, o Sacerdotisa.
Finalmente, la luna nueva es el arquetipo de la Bruja Negra, o Anciana, donde se encarna a la
mujer que se retira del mundo, para entrar en introspección y en su energía interior espiritual.
Aquí se gestan nuevas ideas, nuevos proyectos o emprendimientos, y lo nuevo. Se cierra el ciclo
para poder comenzar uno nuevo.
Si deseas conectar con tu poder pleno como mujer, desatarlo, y volar; te invito a leer mi
libro Hablando con Dragones, donde te comparto mi camino de transformación, liderazgo,
propósito y emprendimiento, con sus prácticas y paso a paso, para que tú también puedas ser la
creadora de tu vida bajo tus propios términos. Puedes obtenerlo con mi Paquete de Poder,
Impacto y Propósito, acá.
Entonces, Musas, abracemos nuestra complejidad y diversidad al saber que
No somos una mujer, somos cuatro.