EL PODER EJECUTIVO
Conforme lo estudiado precedentemente, la adopción de la forma republicana de
gobierno requiere, entre otras características, la existencia de tres órganos diferenciados que
ejercen funciones que se controlan y colaboran entre sí. La función ejecutiva implica la
aplicación de la legislación del Estado, dictada por el Poder Legislativo, y la administración
general del Estado.1
Es conocida la crítica que la doctrina ha hecho a la denominación de “poderes”
cuando en realidad correspondería referirse a diferentes funciones. 2 Sin embargo como se
trata de la denominación adoptada por la casi totalidad de las constituciones provinciales,
salvo la Provincia de La Rioja, preferimos pasar por alto esta observación doctrinaria y
mantener la denominación tradicional.
Se señala por la generalidad de la doctrina que el órgano ejecutivo no es un simple
ejecutor de las órdenes de la ley, sino que es quien “…tiene el liderazgo del poder político,
y es el motor primero y principal del dinamismo estatal.” 3 A partir del siglo XX se ha
generalizado la tendencia a fortalecer al ejecutivo, que avanzó innegablemente sobre las
atribuciones del legislativo, sea por ineficacia, sea por inacción o simplemente por
sometimiento de éste a la voluntad política de aquél. Lo cierto es que paulatinamente el
ejecutivo se ha ido convirtiendo en el centro del poder, y ha progresivamente postergado la
importancia del órgano legislativo, depositario de la representación plural de la sociedad. 4
Parte de la doctrina señala que el órgano ejecutivo representa en realidad el poder
originario, puesto que los órganos legislativo y judicial resultan de la limitación del poder
absoluto, y representan desprendimientos de éste para asegurar la limitación del poder, y
los frenos y contrapesos que caracterizan a la forma republicana de gobierno. Lo que
caracteriza al ejecutivo es que es un poder permanente, continuo, que no puede admitir
interrupciones, no conoce recesos por tratarse del organismo rector de la conducción
política del Estado. Todas las constituciones prevén los procedimientos de reemplazo y
sustitución en el caso de ausencias temporarias o permanentes del titular del órgano
ejecutivo.5 La Legislatura tiene períodos de receso, el Poder Judicial entra en feria
periódicamente. Nada de eso es concebible en el caso del Poder Ejecutivo.
Organización y Funcionamiento
1
Ziulu, Adolfo Gabino “El Poder Ejecutivo Provincial” en AA.VV. El Sistema Constitucional Bonaerense. Ed.
Librería Editora Platense. La Plata. 2006 Pág. 61
2
Pérez Guilhou, Dardo “El Ejecutivo en las Constituciones Provinciales” en AA.VV. Derecho Público Provincial
y Municipal. Instituto Argentino de Estudios Constitucionales y Políticos. Ed. La Ley. Buenos Aires 2007. T. III
Pág. 242. Cordeiro Pinto, Luis “El Poder Ejecutivo Provincial” en AA.VV. Derecho Público Provincial. Ed. Lexis
Nexis. Buenos Aires, 2008 Pág. 400.
3
Bidart Campos, Germán J. “El Derecho Constitucional del Poder” Ed. Ediar. Buenos Aires 1967. T. II Pág. 15
4
Zuccherino, Ricardo M. “Tratado de Derecho Federal, Estadual y Municipal” Ed. Depalma. Bs.As. 1992 Pág.
254
5
Ziulu, Adolfo Gabino Op. Cit. Pág. 61 y 62.
La doctrina ha debatido acerca de la organización del Poder Ejecutivo, si se trata de
un órgano unipersonal, o por el contrario colegiado. A favor de la primera postura, la clara
definición del art. 119 de la C.P. “El Poder Ejecutivo de la Provincia será desempeñado por
un ciudadano con el título de Gobernador de la Provincia de Buenos Aires” Sin embargo, el
art. 149 establece que sin el refrendo de un ministro, las órdenes del gobernador no tendrán
efecto ni se les dará cumplimiento.6 Las decisiones del ejecutivo son, en consecuencia
actos complejos que requieren la intervención tanto del gobernador cuanto de alguno de los
ministros, pero ello no elimina el carácter de unipersonal que la constitución ha establecido
para el órgano.7
Elección del gobernador. La cuestión de la reelección del gobernador
La elección del gobernador y vicegobernador en su caso, en la actualidad se realiza
mediante el voto directo del cuerpo electoral. Sin embargo, no era así durante el siglo
XIX. En efecto, en los primeros años de la Organización Nacional, la mayoría de las
provincias habían optado por sistemas de elección indirecta, ya sea por medio de la
Legislatura o por la intervención de Colegios Electorales. La provincia de Corrientes fue
la última en abandonar el sistema indirecto, luego de una desafortunada experiencia con
varias elecciones frustradas de gobernador por serios inconvenientes ocurridos en el
funcionamiento del Colegio Electoral.
En la actualidad, las provincias han optado por diferentes sistemas, pero siempre
basados en el voto directo. Así tenemos algunas que exigen la mayoría absoluta, con
doble vuelta entre los dos candidatos más votados, si ninguno alcanzare más de la mitad de
los votos válidos emitidos. Es el caso de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Otras provincias han optado por un sistema de mayoría relativa, con doble vuelta
eventual, similar al sistema de la Constitución Nacional (Art. 98 de la C.N.) Es el caso de
la Provincia de Corrientes.
Muchas otras optan por el sistema de mayoría simple esto es que resulta elegida la
fórmula que obtiene la mayor cantidad de votos, sin necesidad de alcanzar un porcentaje
determinado. Es el caso de Buenos Aires, Santa Fe, entre otras.
Finalmente, existe todavía algún caso de aplicación de la ley de lemas. Es el caso
de Santa Cruz.
En cuanto a la reelección del gobernador y vicegobernador, en la actualidad la
mayoría de las provincias han optado por la posibilidad de un nuevo período inmediato
sucesivo, pero luego de cumplir dos mandatos, el gobernador y/o el vicegobernador
deberán dejar transcurrir un período. No ha sido siempre así. En el siglo XIX e inclusive
durante la mayor parte del siglo XX, siguiendo el modelo de la Constitución Nacional, la
norma era la prohibición de la reelección inmediata del gobernador en ejercicio. A fines
del siglo XX comenzaron a reformarse algunas constituciones provinciales incluyendo la
6
Cordeiro Pinto, Luis Op. Cit. Pág. 400 y ss. se inclina por el carácter colegiado. En contra Pérez Ghilhou,
Dardo. Op. Cit. Pág. 243 y 244, quien sostiene la condición de órgano unipersonal.
7
Conf. Ziulu, Adolfo Gabino Op. Cit. Pág. 62 y 63.
posibilidad de la reelección por un período, y lo mismo se hizo con la reforma de la
Constitución Nacional en 1994, y paralelamente la reforma de la constitución bonaerense
del mismo año. Existen, sin embargo algunos pocos ejemplos de provincias que permiten
la reelección indefinida del gobernador. Son provincias de fuerte caudillismo local, v.g.
Formosa, San Luis y Santa Cruz. Algunas provincias mantienen el viejo sistema de
prohibición de la reelección inmediata, como Mendoza y Santa Fe.8
LA ELECCIÓN DEL GOBERNADOR Y VICEGOBERNADOR EN LA
PROVINCIA DE BUENOS AIRES
La Constitución de la Provincia de Buenos Aires establece como requisitos para ser
electo gobernador y vicegobernador: Haber nacido en territorio argentino, o ser hijo de
ciudadano nativo, si hubiere nacido en el extranjero; tener treinta años de edad; cinco años
de domicilio en la provincia con ejercicio de ciudadanía no interrumpida si no hubiera
nacido en ella (art. 121 C.P.) Estos requisitos de por sí extremadamente leves, han sido
frecuentemente hollados. Se admitió por la Suprema Corte la candidatura alguien nacido
en el extranjero, y que no era hijo de ciudadano argentino. También se admitió
reiteradamente candidatos no nacidos en la provincia y domiciliados en la Ciudad de
Buenos Aires, que no demostraron haber tenido domicilio en la provincia por cinco años
como pide la norma.
El gobernador y vicegobernador duran cuatro años en su cargo, pudiendo ser
reelegidos por un período inmediato siguiente (art. 122 y 123 C.P.). El vicegobernador
sucede al gobernador en forma definitiva en caso de muerte, renuncia, destitución, y en
forma transitoria en caso de suspensión, ausencia o licencia. (art. 124 C.P.) Si la
inhabilidad temporaria afectase simultáneamente al gobernador y vicegobernador, el
vicepresidente primero del Senado se hará cargo del Poder Ejecutivo, mientras dure tal
situación. (art. 125) Si la inhabilidad de ambos fuere definitiva, el vicepresidente primero
del Senado quedará a cargo del Poder Ejecutivo, pero dentro del plazo de treinta días,
deberá convocar a la Asamblea Legislativa y ésta designará de su seno un Gobernador
interino, quien se hará cargo inmediatamente del Poder Ejecutivo. Deberá reunir las
condiciones para ser gobernador (art. 126 C.P.) Si la vacante se produjere en la primera
mitad del mandato, se procederá a elegir un Gobernador y un Vicegobernador para
completar el período constitucional correspondiente conjuntamente con la elección de
renovación parcial de la Legislatura. Si la vacante se produjera en la segunda mitad del
período, el gobernador interino elegido por la Asamblea Legislativa completará el período
constitucional. (art. 126 C.P.)
Con relación a la elección del Gobernador y Vicegobernador, se realizará en forma
directa por el cuerpo electoral, compuesto por los ciudadanos domiciliados en la provincia,
y los extranjeros que reúnan las condiciones de la ley 11700, esto es domicilio en la
provincia por dos años, y haber obtenido el documento nacional de identidad y
8
Un detallado estudio de las diferentes soluciones adoptadas a lo largo de la historia en las provincias
argentinas se encuentra en el enjundioso trabajo de Iván Darío Tenaglia “Reelección en la Provincia de
Buenos Aires” Ed. Ulpiano. La Plata 2006 Pág. 22 y ss.
naturalmente la residencia legal en el país. La elección se realiza por el sistema de simple
pluralidad de votos, esto es que se declarará ganadora a la fórmula que obtenga la mayor
cantidad de votos, sin necesidad de alcanzar mayoría ni porcentaje alguno.
La elección se realizará conjuntamente con la de renovación parcial de las cámaras
de diputados y senadores (art. 135 C.P.)
ATRIBUCIONES DEL PODER EJECUTIVO
El Gobernador de la Provincia es el jefe de la administración conforme el art. 144
de la C.P. Ese artículo, además, enumera una serie de atribuciones del Poder Ejecutivo:
Nombrar y remover a los ministros secretarios; promulgar y hacer ejecutar las
leyes, facilitando su ejecución por reglamentos y disposiciones especiales, es decir dictar
los llamados decretos reglamentarios de las leyes; concurrir a la formación de las leyes
pudiendo iniciarlas mediante proyectos remitidos a las cámaras; conmutar penas por delitos
de jurisdicción provincial; convocar al pueblo de la Provincia a todas las elecciones en la
oportunidad de renovación de los cargos electivos; convocar a sesiones extraordinarias a la
Legislatura; ejercer la administración de los recursos y gastos de la Provincia; celebrar
tratados parciales con otras provincias; convocar a la milicia provincial en caso de grave
conmoción interior; rendir cuenta de la inversión de los fondos públicos a la Legislatura, y
elaborar el proyecto de Presupuesto para el ejercicio próximo, el que deberá ser remitido a
la Legislatura para su tratamiento; nombrar, con acuerdo del Senado al Fiscal de Estado, el
Director General de Cultura y Educación, el Presidente y los vocales del Tribunal de
Cuentas, el presidente y los directores del Banco de la Provincia, y con acuerdo de la
Cámara de Diputados a los miembros del Consejo General de Cultura y Educación.
Conforme el artículo 175 de la C.P. corresponde al Poder Ejecutivo el
nombramiento de los miembros del Poder Judicial y del Ministerio Público, con acuerdo
del Senado.
El art. 52 de la C.P. establece que los empleados públicos cuya elección o
nombramiento no resulten directamente de la propia constitución, serán nombrados por el
Poder Ejecutivo.
Ejerce sus funciones mediante el dictado de decretos que para su eficacia requieren
además la firma de al menos un ministro secretario (art. 145 C.P.)
Los decretos son de dos tipos: los decretos reglamentarios, es decir los que
resultan de la facultad del art. 144 inc. 2, y los llamados decretos autónomos que son el
ejercicio de facultades propias del Poder Ejecutivo, como la designación de los ministros, la
convocatoria a elecciones, la conmutación de penas, nombramiento de personal, etc. 9 Es
importante señalar que, mientras los decretos reglamentarios no originan ni las obligaciones
ni las restricciones a los derechos, sino que éstas provienen de la ley que reglamentan, y se
9
Cordeiro Pinto, Luis Op. Cit. Pág. 407 y 408.
limitan a “facilitar su ejecución”, como expresa la propia Constitución Provincial. Los
decretos autónomos, en cambio importan el ejercicio de facultades propias del Poder
Ejecutivo, y que resultan directamente de la propia Constitución. En cambio no son
admisibles los decretos que creen deberes o impongan obligaciones a los particulares, ello
por cuanto el art. 25 de la C.P., reiterando lo previsto por el art. 19 de la Constitución
Nacional, establece claramente que “Nadie está obligado a hacer lo que la ley no manda ni
privado de lo que ella no prohíbe”. Todo decreto que imponga obligaciones o
prohibiciones por la propia iniciativa del Poder Ejecutivo, y que no sean la directa
aplicación de la Constitución o de una ley, es inconstitucional.
EL VETO DEL PODER EJECUTIVO
Un proyecto de ley aprobado por la Legislatura debe ser comunicado al Poder
Ejecutivo para que éste ejerza su atribución colegislativa. 10 Se trata de la posibilidad de
revisar el proyecto y si está de acuerdo con el proyecto, promulgarlo, ya sea expresamente,
mediante el dictado de un decreto, en los términos del art. 144 inc.2 de la C.P., o
tácitamente por dejar transcurrir el plazo de diez días desde la notificación sin devolverlo
con observaciones a la Legislatura (art. 108 C.P.)11
En cambio, si el Poder Ejecutivo no estuviere de acuerdo con el proyecto aprobado
por la Legislatura puede devolverlo con observaciones. Esta facultad se llama en la
práctica constitucional “veto del Poder Ejecutivo”. Se ejerce mediante el dictado de un
decreto, donde se expresan las observaciones que el Gobernador hace al proyecto. Estas
observaciones pueden alcanzar a la totalidad del proyecto (veto total) o solamente a una
parte (veto parcial). En ambos casos la Constitución es clara: el proyecto debe ser devuelto
con sus observaciones. La Constitución solamente ha previsto la promulgación parcial en
el caso del proyecto de presupuesto. (art. 108 in fine C.P.)12 Sin embargo se ha
generalizado la práctica viciosa de promulgar parcialmente las partes no vetadas del
proyecto, lo que configura una verdadera estafa a la voluntad del Poder Legislativo.
LOS DECRETOS DE NECESIDAD Y URGENCIA. LA LEGISLACION
DELEGADA
Es frecuente que el Poder Ejecutivo ejerza atribuciones legislativas mediante la
figura del Decreto de Necesidad y Urgencia, que sí existe en la C.N. (Art. 99 inc. 3) Los
considerandos de los así llamados DNU provinciales citan profusamente doctrina de los
administrativistas y constitucionalistas elaboradas en orden a la Constitución Nacional.
Pero lo cierto es que ninguna norma de la Constitución Provincial los autoriza, y es más lo
prohíbe expresamente el art. 3 que fulmina con la nulidad “toda arrogación ilegítima de
10
Pérez Guilhou, Dardo Op. Cit. Pág. 248.
11
Ziulu, Adolfo Gabino Op. Cit. Pág. 91.
12
Ziulu, Adolfo Gabino Op. Cit. Pág. 92.
funciones de un poder en desmedro de otro”. No existen constitucionalmente, en
consecuencia tales DNU en la Provincia de Buenos Aires.13
Tampoco es constitucional la práctica frecuente de delegar al Poder Ejecutivo el
ejercicio de facultades legislativas. La llamada “delegación de facultades legislativas”
verdadera renuncia de la Legislatura a ejercer las atribuciones que la Constitución le
confiere, y reveladora de la sumisión al ejecutivo de los supuestos representantes del
pueblo, es inconstitucional por estar expresamente prohibida por el art. 45 de la C.P.14
EL VICEGOBERNADOR
Funciones. Acefalía y sustitución del Gobernador
La mayoría de las provincias han previsto que, junto con el gobernador, se elige un
vicegobernador, el cual está llamado a reemplazar al gobernador en caso de ausencia
transitoria o definitiva. Se trata de una figura cuyo paralelismo con el Vicepresidente de la
Nación resulta innegable.15 En efecto ambos están llamados a llenar la vacante del Poder
Ejecutivo, y cuando ello no ocurre, preside el Senado, ya sea el de la Nación o el de la
provincia, en su caso.
Se trata de una figura que ha despertado polémica en la doctrina constitucional, en
particular respecto a su pertenencia o no al Poder Ejecutivo. 16 Teniendo en cuenta que el
Poder Ejecutivo es unipersonal (art. 119 C.P.) el Vicegobernador es un órgano extrapoder,
que cumple alternativamente funciones en el Poder Legislativo, cuando preside el Senado,
o en el Poder Ejecutivo, cuando reemplaza al Gobernador en forma transitoria, porque
cuando ese reemplazo es permanente se transforma en Gobernador.
La figura del Vicegobernador tiende a proporcionar solidez institucional al Estado. 17
En efecto, cuando se produce la renuncia, destitución o muerte del Gobernador, la
existencia del Vicegobernador otorga certeza proporcionando un reemplazo claro y rápido
que aleja todo tipo de incertidumbre. 18 En contra, se ha señalado que en condiciones
13
En igual sentido se expide Luis Cordeiro Pinto con relación al art. 13 de la Constitución de Córdoba, que
impide el ejercicio de facultades legislativas al Poder Ejecutivo. Op. Cit. Pág. 408 y 409.
14
Cordeiro Pinto, Luis Op. Cit. Pág. 409.
15
Conf. Mooney, Alfredo “Derecho Público Provincial” Ed. Advocatus. Córdoba. 2001 Pág. 487 y ss.
16
Tenaglia, Iván Darío Op. Cit. Pág. 36.
17
Gómez Sanchis, Daniel “El Vicegobernador y los Ministros Secretarios” en AA.VV. “Derecho Público
Provincial y Municipal” Ed. La Ley. Bs. As. 2007 T. III Pág. 266.
18
En la crisis de fines de 2001, cuando el Presidente De la Rúa renunció a su cargo, no existía el
Vicepresidente, por cuanto éste (Álvarez) había renunciado con anterioridad. El Estado Nacional quedó en
acefalía, y el proceso asaz traumático derivó en la fugaz sucesión de varios presidentes provisorios
(Rodríguez Sáa, Puerta, Caamaño) hasta desembocar en la segunda Asamblea Legislativa que eligió al
senador Duhalde, quien finalmente tampoco pudo completar el período constitucional que finalizaba en
diciembre de 2003, ya que debió entregar el mando con anticipación en mayo de 2003 al presidente electo
Kirchner. En la Provincia de Buenos Aires, en cambio, la renuncia del gobernador Ruckauf para
desempeñarse como canciller del gobierno de Duhalde, sólo produjo la asunción del Vicegobernador Solá,
quien se hizo cargo del gobierno y completó el mandato constitucional.
normales es un cargo sin objeto, que el reemplazo del Gobernador puede ser hecho por el
presidente de la Legislatura o del Senado en su caso, y que no existe en el caso la provincia
la cuestión de equilibrio federal que, en el orden nacional justifica la existencia del
Vicepresidente.19
La figura está prevista en casi todas las provincias. En la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires, se lo llama Vice Jefe de Gobierno. En algunas provincias, se le atribuyen
otras funciones, como ser consultor oficial del Gobernador debiendo intervenir en la firma
de los D.N.U. como en Salta, o ser el responsable de las relaciones interorgánicas con el
Poder Legislativo, como en Misiones.
En los Estados Unidos se ha producido una tendencia a la eliminación de la figura
en algunos estados de la unión, y lo mismo se verifica en Brasil.
LOS MINISTROS
El art. 147 de la C.P. establece que el despacho de los negocios administrativos de
la Provincia estará a cargo de dos o más ministros secretarios, y una ley especial –la ley de
ministerios- será la que deslindará las funciones y competencias de cada uno. Los
ministros secretarios son, en consecuencia, funcionarios de origen constitucional, pero su
regulación resulta una compleja composición entre el sistema norteamericano y los
sistemas parlamentarios europeos. En efecto, mientras su designación es resorte exclusivo
del Gobernador, sin intervención alguna del Poder Legislativo 20, en los términos del art.
144, inc. 1º, quien asimismo puede destituirlos por su sola voluntad, son responsables por
su eventual mal desempeño ante la Legislatura, dado que pueden ser objeto de Juicio
Político en los términos del art. 73 inc. 2º de la C.P. evidente influencia de los sistemas
parlamentarios europeos.
Los ministros integran el órgano ejecutivo, y constituyen los efectores de la acción
ejecutiva, y del cumplimiento en los hechos de las directivas del Gobernador. 21 Sin
embargo no puede decirse que estrictamente integren el Poder Ejecutivo, puesto que éste es
unipersonal (art. 119 C.P.).
Para ser nombrado ministro, el art. 148 C.P. exige los mismos requisitos que para
ser diputado (art. 71 C.P.). La Constitución Provincial no establece, en cambio,
incompatibilidades para el cargo, salvo las genéricas que resultan del art. 53 C.P. Sin
embargo es frecuente la práctica de que un legislador pida licencia para ser designado
ministro, conservando el cargo de legislador al que eventualmente puede regresar si
renuncia al de ministro antes de vencido su mandato. Esta práctica es inconstitucional en
los términos de los arts. 72 y 77 de la C.P.
19
Mooney, Alfredo Op. Cit. Pág. 484.
20
Gómez Sanchis, Daniel Op. Cit. Pág. 293
21
Gómez Sanchis, Daniel Op. Cit. Pág. 292.
Los ministros secretarios son responsables de todas las órdenes y resoluciones que
autorice, no pudiendo eximirse de responsabilidad por haber procedido por orden del
Gobernador. (art. 150 C.P.)
El art. 154 C.P. establece una causal específica de Juicio Político aplicable al
Gobernador y a los ministros, y es el caso de abuso de su posición oficial para realizar
especulaciones de comercio. Se trataría, por ejemplo, del caso de una contratación del
Estado direccionada a favor de una empresa relacionada con el funcionario o sus allegados.
La función constitucional más destacada de los ministros es el refrendo de los
decretos del Gobernador, en los términos del art. 145 C.P. requisito sin el cual, los decretos
del Gobernador no podrán entrar en vigencia. Sin embargo, en la práctica, la gestión
administrativa del despacho del ramo que corresponda a cada ministro, es la actividad más
relevante y la que le insume mayor dedicación y responsabilidad. Es nada menos que la
gestión diaria y permanente del gobierno.
Los ministros pueden participar de los debates de cualquiera de las cámaras de la
Legislatura, con voz, pero sin voto (art. 144, inc. 3 y 152 C.P.) Se trata de una evidente
reminiscencia de los antecedentes parlamentarios que forman parte de las fuentes eclécticas
de esta figura.