0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 58 vistas7 páginasEl Homicidio en Riña
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PARTE ESPECIAL,
10. EL HOMICIDIO EN RINA
10.1, CONCEPTOS GENERALES
La Comisién Redactora recogid del Cédigo Penal espafiol de 1848
el precepto que en el texto nacional esta en el art. 392, que regla
lasituacién que se presenta con el homicidio causado en una riza.
Aindicacion del senor Reyes, al iniciar el estudio del Proyecto de
Cédigo, se pretendié reprimir con dureza esta figura, “conside-
rando a cada uno de los culpables como verdadero homicida” e
imponiéndoles una pena correspondiente a dicha calificacion 2”
criterio que felizmente fue modificado con posterioridad.
El art. 392 vigente, tiene el siguiente tenor: “Cometiéndose
un homicidio en rina o peleay no constando el autor de la muerte,
pero si los que causaron lesiones graves al occiso, se impondra a
todos éstos la pena de presidio menor en su grado maximo.
Si no constare tampoco quiénes causaron lesiones graves al
ofendido, se impondra a todos los que hubieren ejercido violencia
en su persona la de presidio menor en su grado medio”.
10.2. NATURALEZA DEL DELITO
No es facil establecer la naturaleza de esta figura, cuya calidad
de tipo penal independiente podria controvertirse, aunque en la
practica no ofrece relevancia, por cuanto es una norma de muy
escasa aplicacién en los tribunales nacionales, y en las legislaciones
extranjeras se observa una tendencia a su supresién, en especial
en los c6digos modernos. En Espafia se elimind, en Colombia y
Perti no existe esta figura delictiva.
Se puede explicar el art. 392 por la necesidad existente en
épocas pasadas de castigar el homicidio cuando no se contaba
con cargos para atribuirlo a una persona determinada, se trataba
de solucionar un problema de caracter probatorio,”* que en el
hecho se proyecté al establecimiento de una responsabilidad obje-
7 Comision Redactora, Sesion N° 79, de 3 de mayo de 1872.
28 Cfr, Pacheco, op. cit., t. IIL, p. 29; Quintano Ripollés, op. cit., t. II,
p. 200.
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B rooosDERECHO PENAL
tiva, lo que merece serias reservas y forma la conyicci6n de que
se trata de un precepto desfasado en el tiempo. En el pais ha
sido objeto de preocupacién esta norma, lo que ha dado origen
a cuidadosos estudios.””
En realidad es un delito sui géneris de lesiones,* no es uno
de homicidio,*' puesto que lo sancionado son las lesiones o la
violencia ejercida sobre el fallecido, pero no su muerte; tampoco
se trata de un delito de sospecha,?” por cuanto aunque se sepa
positivamente que el sujeto activo de las lesiones no es el autor
de la muerte, la norma debe aplicarse.
Se trata de una figura anémala, inadecuada, que si bien esta
en el parrafo del homicidio, lo que sanciona en forma agravada
es el empleo de violencia en contra de la integridad fisica de una
persona durante una rifia. Pero se exigen ademas dos circuns-
tancias que deben concurrir copulativamente: que en esa rifia
materialmente se cometa un homicidio y la condicion objetiva de
punibilidad de que se ignore quién es el autor de esa muerte.
Algunos autores han pretendido sostener que la riva constitui-
ria un delito de peligro concreto—peligro que se produciria por el
solo hecho de que se participe en ella-, cuya sancién quedaria
sujeta a la causacion de lesiones graves y a la condici6n —que
califican de punibilidad— de la muerte de una persona durante
la misma;2"* dentro de tal concepto —como delito de peligro— se
comprenderian también a las lesiones en rifa sancionadas por
los arts. 402 y 403. Esta tiltima tesis es interesante, pero de dificil
aceptaci6n en nuestro sistema, en verdad la existencia de esta
3 ” Constiltese a Bustos, Grisolia, Politoff, op. cit.
D. P, uM, p. 57, en especial nota 2 de p. 58; Yaiie:
Rifia”, Revisia de Ciencias Penates, t. XXV, p. 209.
2 Cfr, Bustos, Grisolia, Politoff, op. cit., p. 340; Bajo Fernandez, op. cit.,
p.74.
®! Cfr, Labatut, D. P,, t. I, p. 180; Bustos, Grisolia, Politoff, op. cit., p. 340;
Bajo Fernandez, op. cit., p. 74. Para Etcheberry es un homicidio simple o parri-
cidio (D. P, t. IIL, p. 56); segtin Bustos —comentando el texto del Codigo Penal
espaiiol- es un delito contra la vida (Manual, parte especial, p. 52).
2 En contra opina Labatut, para quien importa una presuncién de auto:
(D. P,t Il, p. 181); Bustos estima que se esta ante un delito de sospecha, porque
habria una presunci6n de autoria en el sujeto activo que empleé la violencia
(Manual, p. 52); otro tanto hace Munoz Conde (op. cit., p. 57).
2 Bustos, Grisolia, Politoff, op. cit., pp. 340-341
yay eprroriat JURIDICA be cuite 122
pp. 330 y ss.; Etcheberry,
Sergio, “Homicidio en
LAFOTOCODIAPARTE ESPECIAL,
figura penal carece de toda justificacién y procederia eliminarla
del catdlogo de delitos.
10.8. ELEMENTOS OBJETIVOS DE LA FIGURA
Ellegislador ha pretendido sancionar el homicidio causado durante
una rina, pero lo que en el hecho castiga son las lesiones graves 0 la
violencia ejercida previamente sobre la victima. E] art. 392 enumera
los siguientes requisitos para su aplicacién: a) el homicidio de una
persona sin que se sepa quién fue el autor, b) que ese homicidio
se haya producido en una rita o pelea, y c) que esté acreditado
quién caus6 en esa oportunidad lesiones graves a la victima 0, por
lo menos, quién emple6 violencia en su contra.
a) El homicidio de una persona sin que se conozca a su autor
El art. $92 requiere que alguien haya sido victima de un delito
de homicidio, que haya fallecido a consecuencia de la actividad
dolosa de otro sujeto, cuya identidad se ignora
El desconocimiento del autor de la muerte es una condici6n
importante establecida por la norma, porque si se sabe quién lo es,
correspondera que se aplique la normativa propia del homicidio
o del parricidio, segtn las circunstancias. En este caso el autor
de las lesiones graves o de la violencia responderd conforme a las
reglas generales (arts. 397 y ss.), a saber, por las lesiones graves
0 los actos de fuerza que ejecutd, y no conforme al art. 392. Esta
ausencia de conocimiento de quién es el autor del homicidio no es
un elemento del delito, sino una condicion objeteva de punibilidad,
se trata de una circunstancia ajena a la actividad del autor de las
lesiones, necesaria para aplicar la pena senalada en el art. 392,
por ello no es un elemento tipico de la figura.***
Como el art. 392 se refiere al homicidio causado en rifia, debe
tratarse entonces de un delito de homicidio y no de una simple
24 Autores como Bajo Fernandez afirman que no es condicién objetiva de
punibilidad, se trataria de una cuestién de falta de prucha. En efecto, siempre
las condiciones en referencia no dan motivo por s{ mismas a que por cllas
responda el agente (op. cit., p. 75), lo que aqui si sucederia, atendido a que la
mayor pena impuesta al agente encontraria alli su raz6n de ser.
128 eprroriat JURIDICA be cut
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B rooosDERECHO PENAL
muerte, que podria ser consecuencia de un caso fortuito (durante
una tormenta se produce una rifa y, en tanto se desarrolla, un
rayo mata a uno de los intervinientes), 0 podria ser un deceso
culposo (uno de los participantes choca con otro, que resbala y
al caer muere por una fractura craneoencefalica). La disposicién
exige que se cometa un homicidio y la regla es que sdlo los dolosos
lo son (por excepcién se tipifican los culposos), de manera que
el art. 392 no podria hacer referencia a la culpa?”
Se ha planteado calificar al homicidio de uno de los contendientes
como una condicién objetiva de punibilidad,?* pero tal afirmacién
es discutible. La condicién de punibilidad esta al margen de la
actividad y de la responsabilidad del imputado, por lo tanto el
hecho en que consiste no modifica su responsabilidad, simple-
mente posibilita que se haga efectiva la sanci6n; no sucede asi en
la especie, porque pasa a calificar esa responsabilidad al agravar
la que corresponde por las lesiones 0 la violencia.2” Tampoco se
trata de un delito calificado por el resultado, ya que el homicidio
no es el resultado de la rifta; la ley penal distingue claramente
entre la rina y el delito de homicidio, sin perjuicio de que no
pueda castigarse este tiltimo como tal por ignorarse quién es el
responsable. Como esa muerte no es posible vincularla al dolo 0
culpa del autor de las lesiones, necesariamente debe concluirse
que se trata de una responsabilidad objetiva impuesta por la ley, lo
que desde todo punto de vista es criticable e inaceptable.
b) Que el homicidio haya tenido lugar en una rita o pelea
2 El homicidio debe haberse causado durante una risa o pelea,
5 segtin las expresiones del legislador, voces que podrian inducir
a mds de una duda en cuanto a su alcance. Hist6ricamente se ha
entendido que se refieren al concepto de rina tumultuaria; en
2© Opina en sentido contrario Bajo Fernandez, quien no ve inconveniente
para que también queden comprendidas las muertes atribuibles a culpa (op. cit.,
p. 76); esta interpretacién puede ser valedera para la disposicién del primitivo
Cédigo espanol, que sancionaba la rifta “si hubiese resultado muerte”, nocién
muy distinta a la del texto nacional que requiere la comision de un homicidio.
© En esa forma la califican Bustos, Grisolia, Politoff, op. cit. p. 341; Mu-
fioz Conde, op. cit., p. 59.
2” Cf. Bajo Fernander, op. cit., p. 75.
yay eorroriat FURIDICA pe cuite 124
LAFOTOCODIAPARTE ESPECIAL,
efecto, el comentador de la norma espaniola que sirvié de modelo
ala disposici6n nacional, Francisco Pacheco, expresaba: “aqui se
trata de esas muertes ocurridas en una revuelta de varios”.?5
Por rifia ha de entenderse el mutuo acometimiento de un
grupo de individuos, normalmente indeterminado (se acepta que
por lo menos deben ser tres), existiendo confusién del sentido
en que lo hacen (quedan comprendidos los apaciguadores) 2%"
Generalmente se trata de un tumulto, en el que hay gran desorden
que hace confusa la determinaci6n de la actividad que desarrollan
los que en ella intervienen.2” Hay consenso de que ha de tratarse
de por lo menos tres sujetos siempre que se agredan mutuamente,
porque si dos atacan al tercero, deja de haber rifia, los autores de
las lesiones o de la muerte estan determinados. Lo trascendente
es el desorden, la confusi6n entre atacantes y agredidos, parte de
Ja doctrina estima que deben haber bandos contrincantes. Algu-
nos autores exigen que la rina se inicie de manera espontanea,
repentina;*" pero no parece que tal condici6n sea fundamental,
la contienda puede tener comienzo en forma ordenada o prede-
terminada, y en su desarrollo volverse tumultuaria y adquirir el
caracter de rifa en el sentido normativo.
©) Queen la ritta se ejerza violencia en contra de la victima o se le causen
lesiones graves
En la rina, finalmente, deben haberse causado lesiones graves 0 em-
pleado violencia en contra de la persona que posteriormente muere, y
conocerse a los autores de esas lesiones. El legislador consideré un
sistema subsidiario para reaccionar en contra del homicidio cau-
sado en rifia si se ignora quién es el autor de este delito; agrava
28 Pacheco, op. cit,, t III, p. 29.
2» En fallo reciente la jurisprudencia ha precisado el concepto de rifia 0
pelea en el sentido indicado, en sentencia dictada por la Corte Suprema (Jallos
del Mes, aiio 1995, N° 436, p. 158, sent. 4").
20 Labatut, D. P, t. Il, p. 181; Etcheberry, D. Pt IIL, p. 57.
* Cuello Calén, op. cit, t Il, p. 454; Labatut, D. P, t IL, p. 181; Etche-
berry, D. P, t IIL, p. 59.
2 Quintano Ripollés, op. cit.,t. II, p. 200; Bajo Fernandez, op. cit, p. 77;
Bustos, Grisolia, Politoff, op. cit., p. 45.
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B rooosDERECHO PENAL
Ja sanci6n de los autores que infirieron lesiones graves a la victi-
ma, y al lesionador le impone la pena de presidio menor en su
grado maximo (inferior a la del homicidio, pero superior a la de
las lesiones simplemente graves); si no consta quiénes causaron
lesiones graves, pero si aquellos que emplearon violencia en su
contra, se sanciona a éstos con presidio menor en su grado medio
(castigo mas alto que el de las lesiones de mediana gravedad).
Se eleva la sanci6n del que lesiona gravemente a la victima o del
que emplea violencia en su contra, siempre que esa persona sea
sujeto pasivo de un homicidio en el referido incidente y se ignore
quién fue su autor.
No se trata de reprimir un delito de homicidio, sino de lesio-
nes, imponicndo al autor de las mismas una sancién mas rigu-
rosa, porque en esa oportunidad se cometié un homicidio cuyo
autor se desconoce. Se establece asi una evidente responsabilidad
objetiva.25
10.4. EL TIPO SUBJETIVO DE LA FIGURA
Lo comentado con anterioridad permite concluir que lo sancio-
nado en el art. 392 es un delito de lesiones y no uno de homicidio,
en cuya comisi6n deben concurrir determinadas circunstancias
que enumera, a las cuales ya se ha hecho referencia.
El tipo subjetivo requiere de dolo, integrado por un doble
“querer”, el de participar en una rina o pelea y el de lesionar a
Ja victima (aquella misma que con posterioridad, pero durante
28 Para Bustos, Grisolfa, Politoff, “la rifta es un delito de peligro concreto,
pero en el cual no es la experiencia comtin la que basta para fundar el nexo
de probabilidad, sino que es la propia ley la que fija el grado de peligrosidad
al crear una condicin objetiva de punibilidad” (op. cit, p. 348). Estos au-
tores hacen un excelente esfuerzo sistematico para calificar el homicidio en
rita como delito de peligro; pero precisamente al reconocer que seria una
condicién de punibilidad el deceso de la vietima, la idea de peligro aparece
normativamente superada, porque para reprimir la rifta en particular se esta
exigiendo la lesin de un bien juridico: la muerte de una persona, o sea, el
mero peligro es insuficiente, se requiere que el peligro se concrete. Todo ello
sin perjuicio de que la nocidn de peligro pueda haber estado subyacente en
Ia mente del legislador cuando establecié Ia figura del art. 892.
LAFOTOCODIA
JURIDICA be cue 126PARTE ESPECIAL,
Ja rifla, alguien procedera a matar dolosamente), no se exige
que ese dolo se extienda a la muerte de la victima2!! Quedan
excluidos los simples malos tratos 0 lesiones causados con cul-
pa. y ello porque figuras como las regladas en el art. 392 deben
ser interpretadas restrictivamente, como todos los tipos penales,
pero ademas porque la voz “violencia” que emplea en su inciso
segundo conlleva una voluntad dirigida a maltratar 0 emplear
fuerza, lo que margina la alternativa del descuido o falta de cui-
dado inherente a la culpa.
10.5. Sup
fOS ACTIVO Y PASIVO
El sujeto de las lesiones 0 violencia reprimidas, conforme al art. 392.
debe ser uno de los que intervienen en la rina. Si el autor es un
individuo ajeno a la pelea, no es aplicable la disposicion y respon-
dera de las lesiones que infirié, conforme a las reglas generales
(la persona que desde la ventana de su morada observa la rifia y
aprovecha de lanzar una pedrada a la victima, que queda lesionada
de gravedad, circunstancia que aprovecha uno de los peleadores
para herirla mortalmente con una daga).
El sujeto pasivo debe ser uno de los contendientes y, ade-
mas, la victima —luego de lesionada— ha de ser objeto del delito
de homicidio durante la rifia. No alcanza la disposicién a la
muerte de un sujeto ajeno a la pelea, aunque sea a consecuen-
cia de ella (el transetinte que inocentemente pasa por el lugar
y recibe una pedrada lanzada por uno de los contendientes),
el homicidio en este caso se rige por las reglas generales y no
por el art. 39;
10.6. CONSUMACION, ITER CRIMINIS
Como se trata de un delito de lesiones con sanci6n calificada, se
perfecciona cuando las lesiones graves se han consumado. E] pos-
terior homicidio de la victima es un elemento del tipo del delito
=" Mujioz Conde, op. cit, p. 59.
28 fr. Bajo Fernander, op. cit., p. 80.
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