Había una vez un pequeño pueblo enclavado en las profundidades de un
bosque tenebroso. Este lugar, conocido como Ravenshadow, estaba envuelto en
una atmósfera de misterio y oscuridad desde tiempos inmemoriales. Los
lugareños hablaban en susurros sobre antiguas leyendas y advertían a los
forasteros de no aventurarse demasiado en los límites del bosque cuando la
luna se encontraba en su punto más alto.
La historia más aterradora de Ravenshadow comenzó una noche de luna llena.
Un forastero valiente llamado Samuel, intrigado por los cuentos escalofriantes
del pueblo, decidió explorar el bosque prohibido. Armado solo con una linterna
temblorosa, Samuel avanzó entre árboles retorcidos y sombras amenazadoras.
A medida que la oscuridad se espesaba, Samuel comenzó a escuchar susurros
susurrantes que parecían surgir de la mismísima oscuridad. Ignorándolos al
principio, aceleró el paso, pero los susurros se intensificaron, adoptando voces
desgarradoras y lamentos de ultratumba.
De repente, una figura oscura emergió entre los árboles. Era una mujer vestida
con harapos, con largos mechones de pelo negro que caían sobre su rostro
pálido. Sus ojos vacíos brillaban con una luz sobrenatural, y sus gemidos eran
como ecos de la muerte misma.
La mujer se acercó lentamente a Samuel, susurros ininteligibles salían de su
boca como una letanía macabra. El forastero retrocedió horrorizado, pero la
figura lo persiguió incansablemente. La luna llena arrojaba una luz
fantasmagórica sobre el bosque, revelando sombras espeluznantes que
danzaban entre los árboles.
Samuel se encontró atrapado en una danza macabra con la mujer, cada vez más
envuelto en la espiral de la locura. Los susurros se convirtieron en aullidos y
risas demoníacas, y la luna llena parecía parpadear como un ojo maligno
observando la escena.
Finalmente, exhausto y aterrado, Samuel cayó al suelo. La mujer se inclinó sobre
él, sus ojos brillando con una malevolencia sobrenatural. Con un susurro
siniestro, la figura desapareció en la oscuridad, dejando a Samuel solo en la
penumbra del bosque.
Desde ese día, el pueblo de Ravenshadow evitó hablar de lo que sucedió en el
bosque en aquella fatídica noche de luna llena. Pero aquellos que se
aventuraron a contar la historia susurraban que la mujer fantasmal aún
acechaba entre los árboles, esperando a aquellos lo suficientemente valientes
para adentrarse en el bosque prohibido.