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Funerales de Atahualpa: Historia y Arte

Este documento describe una serigrafía de 2006 titulada "Funerales de Atahualpa" del artista Marcel Velaochaga. Representa el entierro del líder inca Atahualpa a manos de los conquistadores españoles en 1533.

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Funerales de Atahualpa: Historia y Arte

Este documento describe una serigrafía de 2006 titulada "Funerales de Atahualpa" del artista Marcel Velaochaga. Representa el entierro del líder inca Atahualpa a manos de los conquistadores españoles en 1533.

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Funerales de Atahualpa. Marcel Velaochaga, 2006. Serigrafía.

22
Los funerales de Atahualpa y el
imaginario histórico peruano1

Nanda Leonardini

La pintura histórica nacional en el Perú se comienza a realizar, en pequeña escala desde el


inicio del ochocientos, considerando dentro de este asunto a las alegorías de la Patria. Uno
de los primeros artistas en cubrir dicho género es el piurano Luis Montero2 con un enorme
lienzo conocido como Los funerales de Atahualpa,3 cuyas dimensiones siguen a los óleos que
respondían “al patrón de las grandes máquinas pictóricas europeas.”4
Para poder comprender el momento que Montero plasma, el choque cultural habido en
noviembre de 1532, es necesario remitirse a la época cuando los españoles, encabezados
por Francisco Pizarro, arriban al Perú, más específicamente a Cajamarca donde el Inca
Atahualpa5 no había tomado en cuenta a ese grupo de aventureros que mal vestidos habían
pisado las costas desde hacía algún tiempo.6 La tarde del día 16 del citado mes el Inca es
tomado prisionero cuando llega a la plaza sentado sobre su trono de oro. Para conseguir
su libertad ofreció un rescate fabuloso:
... llenar dos veces de plata y una de oro el cuarto de su prisión hasta la altura
que señalaba con su brazo levantado (casi 2 metros de altura)7. El compromiso
fue aceptado por los españoles. Pero no cumplieron. Conseguido el Rescate,
lo mataron (un año después de su captura) bajo pretexto de estar organizando
secretamente sus ejércitos.

1 El presente trabajo ha sido factible gracias a los comentarios y sugerencias de las siguientes personas, a
quienes les expreso mi más sincero agradecimiento: por sus comentarios y sugerencias: Artista Marcel
Velaochaga, Arqueólogo Manuel Aguirre-Morales, Doctor Jorge Coli, Bachiller Judith León, Licenciada Cecilia
Linares, Licenciada Isabel Palomino; por algunas imágenes: Licenciada Giselle Castillo Hernández, Doctor
Jorge Coli, Magister Leopoldo Lituma, Licenciada Sabrina Pizarro.
2 Nace en Piura en 1825. Becado por el gobierno, marcha a Florencia donde estudia en la Academia de dicha
ciudad. Pinta el primer desnudo peruano en 1851 bajo el nombre Venus dormida. Fallece en el Callao el 24 de
marzo de 1869 a raíz de la epidemia del cólera.
3 Elaborado en Florencia entre 1864 y 1867. Es un óleo sobre tela que mide 420 x 600 cm. En la actualidad está
ubicado en el Museo de Arte de Lima.
4 Amigo 2001:13.
5 Nace en Cusco, se estima que en 1500. Muere asesinado en Cajamarca el 29 de agosto de 1533. Su nombre
significa “luchador victorioso”. Hijo de Huayna Capac y de Tocto Coca, al arribo de los españoles al Perú se
encontraba en guerra con su hermano Huáscar con quien disputaba el derecho a gobernar el Tahuantinsuyo a
raíz de la muerte de su padre. Le correspondía ser el XIII gobernante Inca y así es reconocido, junto a Huáscar,
en los óleos coloniales que desarrollan la genealogía inca.
6 En setiembre de 1532 Francisco Pizarro marcha a la sierra con un ejército compuesto de una caballería de 67
más 110 hombres entre artilleros y soldados a pie. Macera s/f:36.
7 El rescate ascendió a 6087 kilos de oro y 11,793 kilos de plata. Los soldados a caballo recibieron 40 kilos
de oro y 80 de plata; los peones 20 de oro y 40 de plata; los soldados con perros más que los peones; los
sacerdotes la mitad de un peón: 10 de oro y 20 de plata. A Pizarro le tocó siete veces más que a un jinete a
caballo: 280 kilos de oro y 560 de plata, además del trono de Atahualpa que pesaba 83 kilos de oro. Macera
s/f:36.

23
Los funerales de Atahualpa. Luis Montero, 1867. Óleo sobre tela.

Los españoles amenazaron con quemar vivo al Inca. Para impedirlo (porque así desaparecía
su alma según las creencias andinas), Atahualpa aceptó el bautismo. Le aplicaron entonces
la pena de garrote y lo enterraron en Cajamarca.8
Como es conocido, en la primera mitad del siglo XIX el historiador William Prescott escri-
be sobre la conquista de México y Perú, textos que sirvieron a varios artistas para poder
inspirarse en la composición de un cuadro histórico. Montero no fue la excepción. Cuando
Prescott en su libro Historia de la Conquista de Perú, publicado en 1847, se refiere a los fune-
rales de Atahualpa, relata:
A la mañana siguiente le trasladaron a la Iglesia de San Francisco,9 donde se
celebraron sus exequias con gran solemnidad. Pizarro y los principales caballeros
asistieron de luto, y las tropas escucharon con devota atención el oficio de los
difuntos, que celebró el padre Valverde. Interrumpieron la ceremonia muchos
gritos y sollozos que se oyeron a las puertas de la Iglesia, las cuales abriéndose
de repente, dieron entrada a un gran número de indias esposas y hermanas
del difunto, que invadieron la gran nave, rodearon al cuerpo diciendo, que no
era aquel el modo de celebrar los funerales de un Inca, y declaran su intención
de sacrificarse sobre su tumba y acompañar al país de los espíritus. Los
circunstantes ofendidos de ese loco proceder manifestaron a los invasores que
Atahualpa había muerto cristiano, y que el Dios de los cristianos aborrecía de
tales sacrificios. Después las intimaron que se salieran de la Iglesia, y muchas de
ellas al retirarse se suicidaron con la vana esperanza de acompañar a su amado
señor en las brillantes mansiones del Sol.10

8 Macera s/f:36.
9 Prescott no se ajusta a la verdad. Los franciscanos llegaron a Cajamarca en 1549 iniciando la construcción de
su monasterio (Silva Santiesteban 1987:9). Por otra parte, Pizarro venía acompañado del clero dominico.
10 Tomado de Amigo 2001:17.

24
Una vez más los textos influyen sobre la pintura. Este hecho editorial en cierta medida
coincide con el poema del húngaro Gergely Czuczor escrito diez años antes, dedicado a
la muerte del temido enemigo de los turcos, el héroe János Hunyadi11, poesía que inspira
a la pintura histórica The Death of János Hunyadi12 elaborada por el artista húngaro József
Schmidt aproximadamente en 1837. Schmidt improvisa la cama del patriota János Hunyadi
en el interior de una iglesia barroca delante de un altar del mismo estilo, quien llama a sus
descendientes a continuar la lucha.
En el cuadro Los funerales de Atahualpa de Luis Montero la ceremonia luctuosa se realiza
en el interior de un inmueble inca de piedra adaptado a las necesidades cristianas, tal
como los españoles lo habían hecho con las mezquitas en la península Ibérica. En él se
ven los vanos trapezoidales, aunque los pilares, con sobrerrelieves geométricos emulando
las decoraciones incaicas, son una interpretación neo indigenista del autor, válida para el
romanticismo.
Sobre esta obra se ha hablado en reiteradas ocasiones dentro del arte peruano, por lo que
no es nuestro interés repetir ideas.13 Nos detendremos en lo elaborado por el historiador
de arte Alfonso Castrillón Vizcarra quien comenta que “el cuadro está divido por una co-
lumna que quiere resaltar dos partes diferentes.” Más adelante continúa:
Frente al dinamismo de la izquierda, llama la atención la horizontalidad que se
advierte en el derecho. Las mujeres del Inca luchan por acercarse a su cadáver,
pero los soldados se lo impiden; también los curas que hacen eje con la colum-
na. La diferenciación de los dos mundos está planteada: el nativo, reprimido
(de rodillas o tendido) se ha quebrado como el candelabro del primer plano; lo
español, de pie, hierático, inconmovible. Pizarro mira el futuro, mientras el Inca
ha desaparecido para siempre.14
De un total de 3115 personas que forman parte del conjunto, 23 son españoles y ocho in-
dios. Siguiendo el mismo planteamiento compositivo de Schmidt, a la izquierda Montero
agrupó, con la bandera real hispana y un estandarte de la muerte sostenido por un fraile,
a trece individuos, desde luego a los más importantes, los actores principales entre los
que destaca el Inca Atahualpa, Francisco Pizarro, el sacerdote fray Vicente Valverde16 y,
probablemente, Hernando Pizarro, Melchor Verdugo17 y Diego de Almagro.18 Suman doce
hispanos de pie, quienes simbolizan el poder eclesiástico en cuatro de ellos a través de
la orden dominica que acompaña la empresa capitalista de la conquista y ocho militares
representativos del poder militar, todos en torno al lecho donde el Inca, símbolo mudo del
pueblo indígena, sobre un lujoso manto verde yace inerte aún con las cadenas en su muñe-
ca, mensaje subliminal del sojuzgamiento al que ingresaba el Perú bajo el dominio de una
corona ajena a su entorno. Es decir, el pueblo sucumbido por poderes eclesiásticos y mili-
tares extranjeros, donde ni la misma muerte de Atahualpa ha servido para liberarlo, pues
éste para alcanzar dignidad ante ella debió someterse al sacramento del bautismo. ¿Es
acaso ésta la primera manifestación de sincretismo religioso en tierras peruanas?, o como

11 János Hunyadi (1387-1456). Elegido gobernador de “Transilvania y capitán de Belgrado (1440), rechazó una
invasión de los turcos.” Enciclopedia Salvat 1984:1745.
12 Óleo sobre tela, 60 x 75 cm., Budapest, Colección privada.
13 Uno de los más importantes es Roberto Miro Quesada.
14 Castrillón 1994:92-93.
15 Roberto Amigo en su estudio Tras un Inca señala 36 personas. Por su parte Gabriela Lavarello de Velaochaga
en su libro Artistas Plásticos en el Perú afirma que son 33. En lo personal, contabilizo sólo a 31.
16 Valverde es quien, en medio de la Plaza de Cajamarca con la Biblia en la mano “comenzó a explicar
al Emperador Andino las verdades de la fe cristiana” y ante el rechazo del Inca increpa a los españoles:
“Cristiano, ¿qué esperan ustedes? Los evangelios están por tierra.” Macera s/f:35.
17 Sanguinario hombre, encomendero de Cajamarca desde 1533.
18 Se había reunido al grupo de conquistadores el 12 de abril de 1533.

25
señala el antropólogo Manuel Marzal, ¿es por parte del indio la aceptación del catolicismo
con ciertas reinterpretaciones, conservando muchos elementos religiosos autóctonos?19
Por otra parte, Montero, con este número trece ¿intentaría dar una lectura sobre la últi-
ma cena de Cristo y la traición habida en ella, siendo en este caso la víctima del sacrificio
Atahualpa? Es una forma de expresar la traición española cuando, después de recibir la
recompensa equivalente a 6087 kilos de oro y 11,793 de plata, es decir las treinta monedas
de Judas, dan pena de muerte al Inca bajo la excusa de que éste organizaba en secreto a
su ejército. De esta manera Los funerales de Atahualpa sería, además de una obra histórica
nacional, una fina crítica a España y al clero desde una perspectiva del pensamiento liberal
del momento, aunque, como señala Castrillón, el indio estaba excluido.
Pero continuemos ahora con la izquierda de la obra donde hay 18 personas. Es una escena
teatral en la cual los participantes no pueden entenderse no solo por problemas lingüís-
ticos del castellano y latín frente al quechua, sino por abismales diferencias culturales
donde la religión juega un rol trascendente; mientras los peninsulares, convencidos, ve-
nían a extirpar idolatrías en una cruzada santa medieval, las otras, porque todas son mu-
jeres, reclaman sus derechos consanguíneos, sus rituales ancestrales, es decir defienden
su propia identidad cultural. En este caso Montero, que se autorretrata al fondo en una
figura en cierta medida ajena al hecho, presenta, imagino sin quererlo, un caso de género:
la violencia masculina tan denunciada en la actualidad, frente a la femenina. Venidos de
un sacerdote y diez soldados, golpes físicos, emocionales y morales sufren seis damas,
coyas, hermanas, parientas que gritan, lloran compungidas, se suicidan, suplican, luchan
o discuten, acompañadas de un asustado niño, protegido por una de ellas, quien viste un
unku con los colores nacionales (rojiblanco). Es, con seguridad, uno de los descendientes
de Atahualpa que mudo, cabizbajo, presencia impotente el hecho que significa la caída
del Tahuantinsuyo y junto a ella su propio destino incierto; ¿es el destino mismo del Perú?
Cabe preguntarse, según el relato de Prescott, el por qué los hombres indígenas no se atre-
vieron a interrumpir la ceremonia. ¿Existe acaso una imperceptible línea de continuidad
con la actual idiosincrasia peruana donde la mujer saca la cara para defender a la familia
y a la sociedad en los momentos coyunturales? O, simplemente, como señala el escritor
Gabriel García Márquez, que son las mujeres “las que sostienen el mundo, mientras los
hombres lo desordenamos con nuestra brutalidad histórica.”20 Como el indio estaba ex-
cluido de los proyectos en la sociedad decimonónica peruana, Montero representa a las
mujeres del inca empleando para ello hermosos modelos de italianas blancas, robustas,
rollizas; desde luego el ideal académico de belleza.
Entre todos los personajes plasmados en la obra, a
nuestro juicio destacan tres. La hermosa coya hin-
cada que, como una Magdalena, grita desesperada.
Sin lugar a dudas es la misma imagen, invertida,
que el artista había empleado en su cuadro Matanza
de los inocentes, esta vez defendiendo a su hijo del
asesino que intenta degollarlo. El segundo es fray
Vicente Valverde quien, semi girado, como eje hie-
rático, divide la composición en las dos secciones ya
señaladas; allí, ensimismado, ajeno al entorno, pues
está en el plan de sentirse intermediario ante el
ente divino, con un hisopo lanza agua bendita sobre
el cuerpo de la suicida, casi en un acto exorcista, en
un intento fallido de no identificarse. Finalmente, el

19 Marzal 1990:7. Matanza de los Inocentes (detalle de


20 García Márquez 2002:89. mujer). Luis Montero. Óleo sobre tela.

26
más importante: Atahualpa,
el único indio; es sabido que
Montero utilizó como mode-
lo a su amigo Tinajero, un pe-
ruano que como él, vivía en
Europa. 21
El lienzo, iniciado en 1864, es
finalizado en 1867 después
de escrupulosos estudios
sobre la vida de los actores,
retratos, vestuario, arma-
mento, infinidad de dibujos
y estudios. Este cuadro, que
para Roberto Amigo “está
dominado por el intento de
reconstrucción verista que Los Funerales de Atahualpa. Luis Montero. Litografia de U
Advinent. Publicada en Correo del Domingo.
caracteriza a la pintura de
historia a mediados del siglo
XIX, sujeto a las pautas for-
males académicas”,22 a nivel
mundial y local tiene un éxito
plástico jamás alcanzado con
antelación en latinoamérica,
no sólo por la cantidad de
público que lo observó23 sino
por el movimiento econó-
mico que generó, pues para Los Funerales de Atahualpa. Luis Montero. Litografía para billete
apreciarlo en Buenos Aires se de 500 soles año de 1879.

debía pagar un boleto que ascendía a veinte dólares,24 por cierto nada de económico. Es
en Argentina donde se elabora la primera reproducción en una litografía publicada en el
Correo del Domingo en diciembre de ese año de 1867.25 Asimismo, Los funerales de Atahualpa
habían recorrido otras capitales sudamericanas antes de llegar a Lima: Río de Janeiro y
Montevideo,26 lo que produjo un revuelo periodístico desde Florencia al Perú, durante
varios meses27 y que para Argentina significa “el primer debate artístico importante.”28
En junio de 1879, cuando el país se ve envuelto en la Guerra del Pacífico,29el Banco La
República del Perú emite un billete de 500 soles en cuyo reverso figura en grabado Los

21 Majluf 2004.
22 Amigo 2001:19.
23 En Lima el público alcanzó quince mil personas. Amigo 2001:21.
24 Amigo 2001:26.
25 Amigo 2001:13.
26 Se exhibió desde el 27 de noviembre de 1867 hasta el último fin de semana de febrero de 1868. Amigo
2001:25.
27 En Florencia Il Corriere Italiano, Corriere de Firenze, L’ Opinione y Gazzeta del Popolo publicaron artículos llenos
“de halagos; en éste último, Bellini se había admirado del coraje de Luis Montero para acometer la obra que,
por las dimensiones y por las exigencias históricas, difíciles de satisfacer, era ardua y costosa.” (Laverello
2009). En Montevideo el periódico El Siglo se detuvo en ella. En Buenos Aires se ocuparon, a partir de
setiembre de 1867 hasta diciembre del mismo año La Revista de Buenos Aires, La Nación Argentina, La Tribuna,
The Standard and River Plate News, Correo del Domingo, El Nacional, Le Courrier de la Plata. Consultar el libro de
Roberto Amigo Tras un inca. Los Funerales de Atahualpa de Luis Montero en Buenos Aires, donde hace un estudio
acucioso del cuadro en Argentina. En el Perú en su momento lo trataron El Comercio, El Ateneo de Lima.
28 Amigo 2001:65.
29 (1879-1883). Conflicto bélico contra Chile que le significa al Perú la pérdida de gran parte del territorio
nacional donde se encontraban innumerables recursos minerales.

27
funerales de Atahualpa. A través de este billete la entidad bancaria nacional da un respal-
do de identidad al país sumido en esta desagradable coyuntura internacional. Cuando el
ejército invasor llega a la capital peruana (enero de 1881), se apropia del cuadro para
remitirlo a Chile, junto a otros bienes culturales. Gracias a las gestiones realizadas por el
escritor Ricardo Palma, ante el Presidente Domingo de Santa María, es devuelto en 1885;
no resultaba casual este hurto que, como trofeo de guerra, encerraba identidad, historia y
patrimonio cultural.
Ciento cuarenta años después
En el año 2005 el artista plástico Marcel Velaochaga,30 tomando como base este óleo, pero
con un planteamiento postmoderno donde todo es factible, hace una reinterpretación
actualizada, es decir los retratados forman parte de la historia del momento con un análi-
sis crítico de la realidad nacional, de sus políticos, mártires y genocidas, si bien es cierto
mantiene a ocho personajes concebidos en el cuadro del siglo XIX.31
La obra, bajo el mismo título,32 es expuesta por primera vez en Lima, en la muestra
Revelaciones 2005-200633 y con posterioridad en la Bienal Sao Paulo-Valencia de 2007 donde
es retirada, al parecer, por presiones de la Iglesia católica.34
Con la composición empleada por Montero, casi sin alternar el número de individuos,35
Velaochaga replantea el asunto histórico que ha marcado al Perú como uno de sus dos
traumas más importantes.36 Para facilitar al lector, seguiremos la estructura de la primera
parte de este texto. Es pertinente aclarar que las personas no son indios ni españoles, sino
pueblo y fuerzas opresoras.
A la izquierda, ahora la bandera roji amarilla, empleada por el grupo subversivo Sendero
Luminoso durante su guerra popular, reemplaza a la hispana real en tanto el estandarte de
la muerte continúa vigente, esta vez colgado de la pared. Los trece personajes se entre-
mezclan entre el pasado del siglo XVI y
el del XXI, escogidos dentro de lo más
graneado de cada época. Se mantienen,
con pequeñas variantes, Atahualpa,
Pizarro y un español hidalgo; al fraile
Valverde le cambia la cabeza por la del
Papa Benedicto XVI, mientras uno de
los españoles hidalgo es modificado
por un militar peruano que luce la ban-
dera nacional en el antebrazo.
En torno al cadáver del Inca entran
en escena nuevos individuos. Además
La lección de anatomía del Doctor Nicolaes Tulp. Rembrandt.
Óleo sobre tela. 1632.
30 Nace en Lima en 1969. Estudia en la Escuela Nacional de Bellas Artes. A partir de 1991 participa en proyectos
que reflexionan sobre la historia contemporánea. Marcel Velaochaga [En línea]
31 Mantiene a Atahualpa, Pizarro, el español junto a Pizarro (a la derecha de la obra); un cura, a la mujer suicida,
a la mujer que llora, al soldado que retiene a la mujer y al soldado que ahora discute con la anciana (a la
izquierda).
32 Mide 300 x 450 cm. Con posterioridad el artista sacó algunas reproducciones de menor tamaño en la técnica
de la serigrafía.
33 Gustavo Buntinx fue el curador; allí “estableció un paralelo directo con el cuadro mismo. En esa muestra se
logró incluso una museografía estrictamente simétrica colgando la (sub) versión de Velaochaga en el vano
de una gran escalera ubicada frente a otra idéntica que en idéntica posición acoge desde hace años la obra
gigantesca de Montero. Un juego de espejos pictóricos donde se puso en tensión la propia idea original y de
la cita.” Buntinx 2007.
34 Garvich 2007 [En línea].
35 Trece a la derecha y 17 a la izquierda.
36 Dos son los traumas históricos del Perú: la conquista hispana (1532) y la Guerra del Pacífico (1879-1883).

28
de los militares, cuatro civiles; de derecha a izquierda son: de
pie una india que mira compungida al Inca, imagen extraída
de una fotografía de Juan Manuel Vilca publicada en el diario
La República en 1983, durante los años de guerra interna.37 Un
hombre, aparentemente sentado, observa con detenimiento
científico el cuerpo de Atahualpa, figura proveniente del cuadro
La lección de anatomía del Doctor Nicolaes Tulp de Rembrandt; es
probable que Velaochaga con este individuo aluda a los antro-
pólogos o arqueólogos forenses que levantaban los cadáveres
de los entierros clandestinos entre los ochentas y noventas a lo Velaochaga toma como
largo y ancho de todo el Perú. Le sigue Abimael Guzmán, ideólo- referencia la imagen de Roy
go y líder de Sendero Luminoso conocido como “Camarada o
38 Lichtenstein. I am sorry.

Presidente Gonzalo”, en la difundida foto de 1985 cuando, junto al ataúd de la camarada


Norah39 levanta el brazo para despedirla, en un gesto representativo frente a la muerte.40
Ahora bien, las tres imágenes provienen de momentos relacionados con la observación de
un cadáver: el primero es un acto emotivo, el segundo uno científico y el tercero es polí-
tico. Finalmente, la imagen de una mujer blanca norteamericana llorando, sacada de I am
sorry, obra pop de Roy Lichtenstein. ¿Pretendía el artista aludir, a través de ella, a la eme-
terreista Lori Berenson41 quien por sus acciones
es sentenciada a veinte años de prisión los cuales
debe cumplir en el Perú a pesar de su nacionali-
dad estadounidense? Con esta adición, ¿quedarían
así representadas las dos agrupaciones (Sendero
Luminoso a través de su ideólogo y el Movimiento
Revolucionario Tupac Amaru MRTA con Lori) que
mantuvieron en sangriento jaque al país por más
de una década?
De los militares sobresale el gigante vestido con
camisa verde, corbata y terno negro en cuyo saco
destaca, en rojo, la cruz de la orden de Santiago,
nada casual, pues se trata de aquella orden militar
que colaboró activamente en la reconquista espa-
ñola.42 Por otra parte este detalle de la cruz y la
actitud de la figura mirando al espectador se en-
cuentran en el autorretrato que Velázquez se hace Diego Velázquez. Las Meninas. Óleo sobre tela.

37 “En Ayacucho, una mujer campesina acompaña el cuerpo de un familiar víctima del conflicto armado.”
(Yuyanapaq. Para recordar 2003:14).
38 Sendero Luminoso inicia sus acciones (a las que llama “guerra popular”) el 17 de mayo de 1980 en el pequeño
poblado de Chucchi, en la sierra ayacuchana.
39 Augusta La Torre Carrasco, camarada Norah, nace en Ayacucho en 1946; en 1962 conoce a Abimael Guzmán
profesor de la Universidad San Cristóbal de Huamanga, con quien contrae matrimonio el 3 de febrero de
1964. Junto a Guzmán, comienza la guerra popular en 1980; es la número dos del Comité Permanente de
Sendero Luminoso, encargado de tomar las decisiones y elaborar los planes estratégicos e ideológicos.
Fallece sospechosamente el 14 de noviembre de 1984; enterrada en Lima, su cuerpo desaparece. (Velez 2004
[En línea]).
40 Existen diferentes versiones sobre la muerte de Norah en las cuales se habla de la participación de Guzmán
y Miriam (la número 3 de Sendero Luminoso), debido a contradicciones ideológicas entre ellos. La tesis de
Guzmán era un infarto, pero durante el velorio se contradice cuando asegura que ella se había suicidado. Para
el grupo subversivo, Norah se convierte en heroína de la revolución. (Velez 2004 [En línea]).
41 Lori Berenson Kobeloff nace en Nueva York, Estados Unidos el 13 de noviembre de 1969. Joven emigra a
El Salvador y con posterioridad al Perú donde se relaciona con el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru
(MRTA). El 30 de noviembre de 1995 es detenida con un comando del MRTA después que la policía descubre
un plan del grupo para tomar rehenes en el Congreso con el fin de canjearlos por sus compañeros prisioneros.
Es condenada a veinte años. (Lori Berenson [En línea]). Obtuvo libertad condicional en 2010.
42 La orden religiosa de Santiago nace en 1170 en España gracias al rey Fernando II de León y es aprobada en
1175 por el Papa. De carácter militar, colaboró con la reconquista española.

29

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