Transferencia genética vertical
La transferencia genética vertical se refiere a la transmisión del gen parental a la
progenie. El cromosoma de las células hijas es idéntico al de las células madre. En
la transferencia genética vertical, la variación genética es posible gracias a la
mutación. La variación se vuelve vital para una población de bacterias cuando se
expone a cambios, como un nuevo entorno o microbios competidores. La variación
en el genoma de la bacteria puede dar lugar a una progenie más adaptable a los
cambios, lo que garantiza la supervivencia de la especie bacteriana.
La variación genética a través de la mutación suele producirse lentamente en
comparación con la transferencia genética horizontal.
La transmisión vertical de genes es la clave de la evolución, el concepto “vertical”
viene a determinar un mecanismo de arriba hacia abajo, o lo que es lo mismo, de
padres a hijos. Así pues, desde un punto de vista genético, los hijos heredan la
mitad del genoma de su padre y la otra mitad de la madre de forma “vertical”, de la
generación parental a la sucesora, mediante proporciones estadísticas claras.
Este término no se utiliza únicamente en genética: se dice que una enfermedad
presenta un mecanismo de transmisión vertical cuando la madre es capaz de
transmitir a la descendencia el patógeno antes, durante o después del parto. La
gonorrea ocular infantil es un claro ejemplo de ello, pues el bebé se contagia al salir
por el tracto vaginal infectado de la madre.
La transmisión vertical es constante en los seres vivos, tanto a nivel genético como
patogénico. Gracias a la herencia de los genes y a la recombinación, surge la
variabilidad genética en las especies, que a la vez permite que estas permanezcan
en los ecosistemas a lo largo del tiempo por la aparición de nuevos caracteres
adaptativos.
La transmisión vertical también es la transmisión de una infección u otra enfermedad
de la madre a su hijo que puede ser antes del nacimiento (congénita), durante el
parto (perinatal) y después del parto (neonatal). La transmisibilidad de un agente
patógeno se refiere a su capacidad para transmitirse verticalmente. El concepto de
transmisión vertical es también usado en la genética de poblaciones para describir
la herencia de un alelo o de una condición del padre o la madre.
Debido a que la habilidad de un agente patógeno para transmitirse verticalmente
depende directamente de la capacidad del huésped de reproducirse, su
transmisibilidad tiende a ser inversamente proporcional a su virulencia. En otras
palabras, los agentes patógenos más dañinos reducirán la tasa de reproducción del
organismo huésped y por lo tanto será menos probable que sea transmitido a sus
hijos, ya que habrá menos de estos.
El precio pagado en la evolución de la simbiosis es gigantesco, por muchas
generaciones, casi todos los casos de transmisión vertical continuarán siendo
patológicos. Sobre todo, si hay otras rutas de transmisión. Son necesarias muchas
generaciones de mutaciones aleatorias y de selección para lograr evolucionar la
simbiosis. Durante este tiempo, la gran mayoría de los casos de transmisión vertical
exhibirán muestras de la virulencia inicial.
Esta transmisión vertical se produce fundamentalmente en el momento del parto al
entrar en contacto el neonato con sangre y/o secreciones vaginales maternas
contaminadas. Esta transmisión vertical tiene una enorme importancia, ya que el 70-
90% de los recién nacidos que se infectan por este mecanismo se convierten en
portadores crónicos, con la enorme trascendencia que esto supone.
La transferencia vertical ocurre cuando un organismo recibe material genético de
sus ancestros, como en el caso de las bacterias en las cuales la transferencia
vertical ocurre por fisión binaria cuando las bacterias se duplican.
Transferencia genética horizontal
La transferencia genética horizontal (TGH) es el movimiento de material genético
entre organismos unicelulares y/o pluricelulares, que no es a través de la
transmisión vertical (la transmisión del ADN de padres a su descendencia). Es un
proceso en el que un organismo transfiere material genético a otra célula que no es
descendiente. La TGH es sinónimo de transferencia genética lateral (TGL) y ambos
términos son intercambiables. Este movimiento ha demostrado ser un factor
importante en la evolución de muchos organismos.
La transferencia genética horizontal es la razón principal de que se propague en las
bacterias la resistencia a los antibióticos y juega un papel importante en la evolución
de bacterias, el mantenimiento y la transmisión de virulencia. Los genes que son
responsables de la resistencia a antibióticos en una especie de bacteria pueden ser
transferidos a otra especie, subsecuentemente armando al recipiente de genes
contra antibióticos, lo que se está convirtiendo en un reto médico.
La mayoría de los trabajos en genética se han concentrado en la transferencia
vertical, pero hay un incremento en la conciencia que la transferencia genética
horizontal es un fenómeno sumamente significativo entre organismos unicelulares,
probablemente la forma dominante de transferencia genética.
La transferencia genómica horizontal es justo eso: una entidad (e.g. bacteria) le
pasa un trozo de genoma a otra, y esta segunda lo incorpora como suyo. A partir de
entonces la segunda entidad usa esa nueva información generando un nuevo
aminoácido, o lo que quiera que ese trozo de genoma haga (en su nuevo ambiente).
Este es un mecanismo común entre procariotas; de hecho, es la manera en que las
procariotas 'tienen sexo', en el sentido de que se trata de un mecanismo directo de
evolución. La palabra 'horizontal' se refiere a que la transferencia se hace y se
activa funcional de manera directa entre colegas, y no necesariamente a través de
la reproducción. Los virus usan también este mecanismo: inyectan su ADN en la
célula del anfitrión y la engaña para que considere el genoma como suyo,
produciendo la replicación. Las cepas resistentes de algunas bacterias le pasan la
correspondiente información a otras bacterias mediante este mecanismo.
La estructura universal del ADN hace posible que bajo ciertas circunstancias se
transfieran genes de manera natural de un organismo a otro, y que estos genes se
estabilicen y se incorporen al material genético que lo recibe.
Otra forma en que esta transferencia se lleva a cabo es por ejemplo cuando una
célula microbiana, vegetal, humana o animal, es infectada por un virus. Así, existe
material genético de una especie que es incorporado, y utilizado como propio por
otra especie. Esto de hecho es un fenómeno que ocurre diariamente en la
naturaleza en todas las especies de los seres vivos, siendo los virus los principales
responsables de este fenómeno.
Cuando un virus infecta a una célula, el material genético que contiene se incorpora
al interior de la célula que infecta mediante transferencia horizontal del ADN viral a
la célula infectada. Una vez inyectado este material genético viral, ajeno a la célula
infectada, pueden ocurrir diversos eventos dependiendo del tipo de virus del que se
trate. La más común es que el material genético viral se apodere de la maquinaria
de la célula infectada (su genoma) y le transferirá información que conviene al virus
para reproducirse innumerables veces dentro de ella, es decir, copiando su genoma
y armando nuevas estructuras o partículas virales, es decir nuevos virus.
Posteriormente, la célula es destruida para permitir la expulsión de múltiples copias
del virus recién formadas, todo bajo control del genoma viral. Las partículas
liberadas se dirigirán a infectar nuevas células dentro del organismo infectado o
fuera de él. Un ejemplo de esta estrategia de “invasión genómica” la tenemos en el
virus de la influenza, que tiene ARN como material genético.
En el caso de los organismos eucariotes como plantas y animales, existen virus
llamados retrovirus, como el del VIH, causante del SIDA, cuyo genoma está
constituido por ARN y que es capaz, después de infectar a la célula receptora, de
copiar (transcribir) su genoma primeramente de ARN a ADN —mediante un proceso
conocido como de “transcripción reversa”— y posteriormente de integrar una copia
de su genoma de ADN en diferentes sitios de los cromosomas de las células
eucariotas infectadas, mediante un proceso de “recombinación genética”.
Tipos de transferencia horizontal de genes
La transmisión horizontal de genes domina el mundo de bacterias y virus, y se
postula que puede haber sido un mecanismo muy eficaz de evolución a lo largo de
los siglos. Gracias a esta serie de mecanismos, algunos de los seres vivos
primigenios podrían haber “avanzado” en la escala evolutiva, creando nuevas
manifestaciones genéticas y “tomando prestados” aquellos genes de otros
organismos con una alta eficacia biológica.
Los tipos de transmisión horizontal de genes más comunes en la naturaleza son:
1. Transformación
Un proceso típico en bacterias, que pueden “recolectar” el ADN de otros
organismos, en este caso de hebras de genoma que se encuentran suspendidas en
el medio ambiente. Aunque sea uno de los mecanismos típicos de transmisión
horizontal de genes, se trata de un método de diversificación genética bastante poco
eficiente, pues solo 1 de cada 10.000 células integran con éxito el ADN
extracromosómico.
Si el ADN plasmídico integrado contiene la información necesaria para sintetizar una
proteína, la bacteria comenzará a formarla con sus ribosomas internos, aunque no
estuviese en su “naturaleza” inicial. Así, se pueden lisar los microorganismos y
extraer las proteínas formadas en su interior.
2. Transducción
Una premisa similar a la anterior, pero en este caso, se encuentra mediada por
virus. Los virus ingresan en células hospedadoras y “secuestran” su mecanismo de
replicación para multiplicar su genoma y formar sus cápsides protectoras, ya que
ellos solos no pueden reproducirse. En este proceso, una sección del genoma de la
bacteria puede integrarse en los futuros virus.
Así pues, los virus descendentes de la infección infectan a una nueva bacteria y
pueden llegar a inocular el segmento genético de la previamente afectada a la
nueva hospedadora. Una bacteria “dona” información genética a otra, siendo el virus
el vehículo transmisor.
3. Conjugación
En este caso, se produce la donación de información genética de una bacteria
donante a otra receptora, pero mediante un contacto directo. Aquí entran en juego
los plásmidos, secuencias genéticas extracromosomales de la bacteria que se
replican por sí solos y se presentan en su citoplasma de forma circular.
Los pilus de las bacterias (pequeños pelos formados por la proteína pilina)
interactúan entre ellos y permiten que las 2 implicadas formen un puente de unión.
Aquí, el plásmido se autorreplica, permitiendo que la copia de la información
genética se vaya al receptor y el plásmido original permanezca en el donante.
Mediante una fusión directa, se permite que una bacteria presente nueva
información genética en un plásmido recién incorporado.
Bibliografía
(s.f.). Obtenido de Labster Theory Pages: [Link]
(2023). Obtenido de Kiddle: [Link]
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Amador, S. S. (2021). Obtenido de [Link]
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