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La Generación que Abandonó a Dios

El documento analiza el ciclo de decadencia espiritual de Israel a través de las generaciones descrito en Josué 2:7-12. La primera generación que conquistó la tierra sirvió a Dios porque vio Sus obras. Cuando murió esa generación, surgió una nueva que no conocía a Dios y lo abandonó, siguiendo a otros dioses. Esto marcó el inicio del declive espiritual de Israel.
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La Generación que Abandonó a Dios

El documento analiza el ciclo de decadencia espiritual de Israel a través de las generaciones descrito en Josué 2:7-12. La primera generación que conquistó la tierra sirvió a Dios porque vio Sus obras. Cuando murió esa generación, surgió una nueva que no conocía a Dios y lo abandonó, siguiendo a otros dioses. Esto marcó el inicio del declive espiritual de Israel.
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Josué 2:7-12

7
Y el pueblo había servido a Jehová todo el
tiempo de Josué, y todo el tiempo de los
ancianos que sobrevivieron a Josué, los cuales
habían visto todas las grandes obras de Jehová,
que él había hecho por Israel.
8
Pero murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová,
siendo de ciento diez años.
9
Y lo sepultaron en su heredad en Timnat-
sera, en el monte de Efraín, al norte del monte de
Gaas.
10
Y toda aquella generación también fue reunida
a sus padres. Y se levantó después de ellos otra
generación que no conocía a Jehová, ni la obra
que él había hecho por Israel.
11
Después los hijos de Israel hicieron lo malo
ante los ojos de Jehová, y sirvieron a los baales.
12
Dejaron a Jehová el Dios de sus padres, que los
había sacado de la tierra de Egipto, y se fueron
tras otros Dioses, los Dioses de los pueblos que
estaban en sus alrededores, a los cuales
adoraron; y provocaron a ira a Jehová.
El pueblo sirvió a Dios pues habían visto las obras
de Dios, pero esa generación murió.
Y surgió otra que no conocía al Señor, ni sabía lo
que él había hecho en el pasado por Israel y
abandonaron a Dios, al Dios de sus padres,
abandonaron al Dios que los había sacado de
Egipto y siguieron a otros Dioses, Dioses paganos
de los pueblos que estaban alrededor y los
adoraron provocando así la ira del Señor; o sea
que el ciclo de decadencia comenzó con la
muerte de la generación que había tomado la
tierra prometida y el surgimiento de una nueva
generación.
Cuando Dios bendice una sociedad siempre hay
padres, hijos y nietos, siempre hay tres
generaciones. En Israel había una generación que
nunca logró cambiar, los que murieron en el
desierto, los padres, los que siguieron a moisés
40 años. Ellos no pudieron sacarse la esclavitud
de adentro, no se podían sacar más de 300 años
de esclavitud, no se la podían sacar o sea Dios los
sacó de Egipto pero ellos nunca pudieron sacarse
a Egipto de adentro. Entonces Dios los tuvo
dando vueltas por ser un pueblo duro de cerviz,
tenían mentes de esclavos. Cuando Dios ve a
ellos dice: esta generación literalmente tiene que
morir. no están preparados para conquistar lo
nuevo. En términos espirituales, hay hombres y
mujeres que han muerto sin poder ver un
avivamiento sin poder ver un mover de Dios
porque se murieron como odres viejos. no en
edad cronológica ya que hay muchachos de 20
años que son odres viejos y hay hombres de 70 o
75 años que son hombres nuevos, lo que trata
aquí es que, en la ocasión en que Dios quiere
bendecirte y te cierras te transformas en esa
generación de Israel, que no pudo ver la gloria de
Dios.
Todos murieron y sus hijos fueron los que
poseyeron la tierra prometida, esos hijos de
Israel, esa segunda generación, la generación de
la era Josué, fueron testigos desde chiquitos de
todo lo que Dios hacía, tenían la inocencia de
decir: papá y porqué cae maná del cielo y porque
Dios nos manda para que nos alimentemos…
papá viste lo que pasó, de la roca brotó agua y se
abrió él mar, eran pequeños pero contaban la
historia y antes de dormir esos chiquititos se
crearon en una atmósfera de milagros. Era una
generación que había visto los milagros.
Y está la tercera generación, la que nunca
conoció lo que es ser esclavo nació en una tierra
que fluye leche y miel y eso es bueno, qué lindo
darle a nuestros hijos una tierra que fluye leche y
miel, darle prosperidad, abundancia. El tema es
que lo dan por sentado y si dan por sentado, la
presencia de Dios hasta lo sagrado se les vuelve
común. Nuestros niños viven como un modelo de
niños ricos que no saben que son ricos, piden un
teléfono de última generación y sus padres se lo
traen sin realmente necesitarlo, piden lo que
quieren y el padre corrió a regalar y él cree que
todos los niños les pasa eso, hasta que un día
ellos quedan frente al mundo real, dan todo por
sentado, por lo general si no tienen buena
terapia, salen al mundo como que el mundo les
debe algo y esa es nuestra responsabilidad con la
tercera generación, porque es una generación
que no conoció por experiencia propia lo que
significa ser salvado por Dios y algunos de
nuestros hijos nunca tendrán conciencia de lo
que es ser salvados por Dios. A veces decimos,
“bueno, pero son nuestros hijos, los crío en un
ambiente espiritual”, el tema es que la biblia
habla de hijos de Dios y nunca habla de nietos de
Dios y los nietos de Dios no existen como tal, ni
como figura metafórica ni como figura espiritual.
Dios no tiene nietos, Dios no es abuelo de nadie,
Dios es padre de todos, pero no es abuelo de
nadie. ¿Qué hacemos o que hacen los abuelos?
les dan a los nietos lo que los padres no le dan,
unos dulces, unos caramelos o le dan de comer
todas las porquerías que mamá no le quiere dar
de comer. Qué hacen los nietos no importa la
abu me va a dar y eso es lo que pasa con los
nietos espirituales, no se comprometen, no
diezman, no ofrendan, no oran, no buscan a Dios,
dicen que me importa a mí, Dios me va a dar
porque es mi abuelo y Dios no es el abuelo de
nadie.
Dios es padre y Dios quiere tener con sus hijos
relación de padre e hijo y no le importa cuál sea
tu apellido, tu padre puede ser un gran
predicador o un gran delincuente, Dios quiere
tener intimidad con cada uno. Por eso es
preocupante esta generación, por eso preocupa
que nuestros jóvenes empiecen a dar por
sentado la presencia de Dios y crea que presencia
de Dios hay en todas las iglesias, que cualquiera
se arrodilla y ora y cae la gloria y no es así, la
presencia de Dios es un regalo que Dios le da a
ciertas personas a cierto pueblo y los nietos de
Dios creen que lo han visto todo.
La tercera generación ve en sus padres cristianos
que pelearon batallas que ellos no pelearon, que
sus padres fueron salvados de una esclavitud que
ellos nunca experimentaron y es un engaño
imaginar que no se necesita tanto a Dios como lo
necesitaron tus padres y que nos acostumbremos
a esto. A veces, parece que cuanto más sabemos
de Dios, parece que menos adoramos. Por eso el
Señor dice: Sean como niños, si no son niños no
pueden entrar al reino de los cielos, sean como
niños, porque para entender el reino uno tiene
que asombrarse como niño.
Parece que cuanto más conocemos de Dios es
como que adoramos menos. El oceanógrafo es el
que debería adorar más a Dios por descubrir los
corales y a los cardúmenes de peces
desconocidos, O aquél cirujano que ve latir el
corazón en la mano que debería adorar a Dios,
por semejante creación, no es acaso el que
estudia las constelaciones el que debería decir
wow miren la cantidad de constelaciones que hay
en el universo, más voy a adorar a Dios, sin
embargo, son los que menos adoran y los más
ateos entre los médicos hay muchísimos ateos,
entre los astrónomos hay muchísimos ateos y
entre los científicos muchísimos ateos porque
dicen todo tiene una explicación y sacan a Dios
de la ecuación, mientras más conocen más se
alejan del Señor. lo mismo pasa en las
congregaciones, las iglesias más duras al mover
de Dios y más muertas es donde hay más
teólogos.
Están más preocupados por la letra que se
olvidan del espíritu y cuando se olvidan del
espíritu, conocen tanto de Dios que dejan de
adorarlo, por eso algunos duermen en el servicio
por eso se les hace tedioso, por eso algunos
bostezan, y preguntan cuándo va a terminar,
porque son nietos de Dios, porque nunca
tuvieron un encuentro personal con Dios, no te
sirve el encuentro de tus padres, no te sirve,
tienes que tener tu propio encuentro con Dios, tu
propia historia con Dios, caminar con Dios,
caminar con el Señor, si no vas a ser un nieto de
Dios.
En Jueces 21:25
25
En estos días no había rey en Israel; cada uno
hacía lo que bien le parecía.
Muchos cristianos criamos a nuestros hijos y pasa
el tiempo y decimos porqué mi hijo no sirve al
Señor, porque quizás nunca lo formaste en el
Señor, que no es lo mismo que hacer un
devocional, o leerle la biblia, o mandarlo a la
escuela dominical. Formarlo en el Señor significa
que él no de nada por sentado, que aprenda que
si Dios no nos sana podemos morir de
enfermedad, si Dios no nos prospera por más
que trabajemos nada nos va a ir bien, si estamos
en una asignatura y no seguimos los principios
cristianos no nos va a ir bien.
Proverbios 13:22 nos dice: El hombre de bien, le
deja herencia a sus nietos y 2ª de Corintios 12:14
Pablo dice: que los hijos no tienen que atesorar
para los padres, sino que los padres para los
hijos… lo que está diciendo en términos
espirituales es, que cuando una generación paga
el precio la próxima generación comienza
recibiendo ya una herencia desde los hombros,
empieza en otro nivel, desde ahí empezamos a
construir, no hay que empezar de abajo otra vez.
¿Por qué mandaríamos a los hijos a vivir la misma
pobreza? no vamos a darle una herencia poca
digna, aunque sea chiquita pero herencia al fin,
que él comience a construir desde ahí eso es
nuestro mayor privilegio y desde ahí quiero que
me supere que crezca más, quiero que todo lo
que a mí me costó años, ese es mi deber mi tarea
mi misión como padre. Cuando nosotros no
hacemos ese traspaso de formar a nuestros hijos,
la iglesia empieza envejecer y cuando la iglesia se
llena de canas no hay tinte prospere a la iglesia.
Es preocupante cuando los jóvenes dejan de
venir, cuando ya no hay ruidos de niños, los
bebés presentes en medio de la congregación
son un concierto de viena para Dios. Una iglesia
viva genera vida y al generar vida sabemos que la
bendición es para la próxima generación, ahora sí
esa otra generación no vive de primera mano las
maravillas de Dios hay un vacío generacional,
como lo que pasó en el libro de jueces habían
jueces pero no había rey y al no haber rey no
había ley al no haber ley, era la anarquía total y
cuando hay anarquía espiritual cada uno hace lo
que quiere, el espíritu santo no trae convicción,
no hay santidad y cuando eso empieza a pasar
hay un vacío generacional, es un fracaso, de
hecho, anarquía espiritual puede haber incluso
con un pastor detrás del púlpito. Podemos vivir
días de luna de miel con el Espíritu Santo pero si
en 15 o 20 años perdemos a nuestros hijos o se
meten en la droga o están divorciados, o
sumergidos en el alcohol o en sexo promiscuo,
habremos perdido la batalla. Por eso este es el
tiempo de decir: “trabajaré hasta el último día de
mi vida para que lo sagrado no se vuelva una
cosa rutinaria y no dar nada por sentado, ni estar
seguro de nada, sino todos los días trabajar en lo
que Dios te manda o te exige. El que este firme,
mire que no caiga.
Pero hay una solución para la tercera
generación… Dios siempre tiene una solución. La
palabra de Dios dice que cuando el pueblo
estaba por entrar a la tierra prometida luego de
40 años, Dios le dio una instrucción… dijo: hazte
cuchillos afilados y vuelve a circuncidar a los hijos
de Israel. Josué 5:2 Dios le da una ordenanza y le
dice hay muchos de ustedes que son nietos que
no me conocieron, nacieron en el desierto y no
están circuncidados. La circuncisión era el pacto
de Dios con su pueblo. La circuncisión era un
pacto para mostrar que había una relación con su
Dios, era en la parte de las zonas íntimas del
hombre donde se separaba lo que simbolizaba a
la carne, mediante la representación de la
circuncisión, se hacía un corte en aquellos lugares
ocultos donde los hombres necesitan un corte
espiritual, en lugares ocultos, en los asuntos
secretos y Dios le dice quiero que vuelvas a
circuncidar a todos aquellos que no están
circuncidados, quiero que traigas una nueva
santificación, porque no estoy dispuesto a perder
una generación, quiero que hables con los
hombres de tu congregación y a aquellos que
están estancados en la niñez, pero no en una
niñez carnal sino en una niñez espiritual, que sus
hijos ven que sus padres viven declarando la
enfermedad, reclamando por los diezmos,
murmurando del pastor y de los hermanos, que
no les importa no congregarse, que viven
discutiendo banalidades en el hogar, esos hijos se
van a perder… a menos que… sus padres se
santifiquen.
Dios hoy trae una nueva circuncisión, trae una
nueva palabra para ellos, para que sean
santificados, Dios dice hoy quiero que vuelvan a
las bases, que haya un nuevo pacto, un
compromiso con Dios, que nunca nos
apartaremos de Él, que amaremos al Señor no
importa si naciste en el desierto o recién te
sumaste a la iglesia. Dios dice hay un corte que
tienes que hacer, hay un corte con las cosas que
te atan, con las cosas que no te dejan subir a una
nueva dimensión o a un nuevo nivel y eso el
Espíritu Santo nos está pidiendo. Hoy para que
no se pierda la próxima generación, otra vez
quiero que vuelvan a las bases, que recuerden
porque están hoy aquí, que recuerden que yo los
redimí, que recuerden que yo los traje con un
propósito, que si olvidan el propósito van a
perder a la próxima generación. Si hay hermanos
que hoy no están en medio nuestro, de esas
muertes espirituales de la iglesia algo tenemos
que aprender, si Señor a ver cómo puedo evitarlo
y esto es algo que tenemos que aprenderlo para
nosotros y para los hijos. Tal vez hay hombres
aquí separados o ya divorciados… recuerda, tus
hijos son la profecía, tus hijos es lo que hay que
salvar, la biblia dice que es posible sacar una
buena semilla de un árbol muerto y tu obligación
es salvar los retoños del árbol muerto. Dios
también puede sacar una semilla o no hemos
conocido predicadores que han sido fruto de una
violación o no hemos conocido niños con una
familia disfuncional y hoy son grandes
hombres de Dios, porque Dios hace que de
un árbol que está roto, putrefacto, Dios saca
la semilla y la transforma en bendición.

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