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El documento resume las ideas de Aristóteles y Santo Tomás sobre la justicia. Explica que Aristóteles define la justicia como obrar de acuerdo a la ley y ser equitativo, y distingue entre justicia general y particular. Esta última incluye la distributiva y correctiva. También analiza la igualdad, la reciprocidad y la virtud de la justicia. Por su parte, Santo Tomás repensa estas ideas a la luz de la teología cristiana.

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El documento resume las ideas de Aristóteles y Santo Tomás sobre la justicia. Explica que Aristóteles define la justicia como obrar de acuerdo a la ley y ser equitativo, y distingue entre justicia general y particular. Esta última incluye la distributiva y correctiva. También analiza la igualdad, la reciprocidad y la virtud de la justicia. Por su parte, Santo Tomás repensa estas ideas a la luz de la teología cristiana.

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LA JUSTICIA EN EL PENSAMIENTO DE ARISTÓTELES Y DE TOMÁS DE AQUINO

Pablo Santiago Furlotti


CONICET
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Introducción
La justicia constituye en la actualidad uno de los temas más estudiados en el ámbito de la
ética, la filosofía política y la filosofía del derecho. La publicación de la obra Una teoría de la
justicia de John Rawls en el año 19711 estimuló en las últimas décadas la producción de
numerosos trabajos sobre esta interesante cuestión2. Asimismo, el desarrollo de la bioética y la
reflexión en torno a sus grandes principios impulsó la elaboración de muchos escritos acerca de
este tema3. Sin embargo, la preocupación por la justicia no es algo nuevo en la historia de la
humanidad. Tanto Enrique Nardoni en su libro Los que buscan la justicia4, como José Luis Sicre
en su obra Con los pobres de la tierra5 han mostrado con gran erudición y rigurosidad las
inquietudes en torno a la justicia que aparecen en antiguos documentos escritos que datan
aproximadamente del año 2400 a. C.
Frente a un tema como este que despierta tanto interés, resulta fecundo volver una y otra
vez a los escritos de los autores que han dejado huellas indelebles en la historia. El propósito del
presente trabajo es indagar las reflexiones sobre la justicia de dos de esos eminentes pensadores:

1
Cf. RAWLS J., Teoría de la justicia, F. C. E., México, 1993.
2
Cf. BARRY B., Teorías de la justicia, Gedisa, Barcelona, 2001; CAMPBELL T., La justicia, Gedisa, Barcelona,
2002; DUBET F., Repensar la justicia social, Siglo XXI, Buenos Aires, 2011; GARGARELLA R., Las teorías de la
justicia después de Rawls, Paidós, Barcelona; HÖFFE O., Justicia política, Paidós, Barcelona, 2003; IDOYA
ZORROZA M., “Justicia”, en GONZÁLEZ A. L. (Ed.), Diccionario de filosofía, Eunsa, Pamplona, 2010, pp. 652-
656; MARTÍNEZ NAVARRO E., “Justicia”, en CORTINA A. (Dir.), Diez palabras clave en ética, Verbo Divino,
Estella, 2002; MILLÁN PUELLES A., “Justicia”, en Léxico filosófico, Rialp, Madrid, 1984, pp. 369-380;
NUSSBAUM M., Las fronteras de la justicia, Paidós, Barcelona, 2007; PEREZ LUÑO A. E., “Igualdad”, en
TAMAYO J. J. (Dir.), Diez palabras clave sobre derechos humanos, Verbo Divino, Estella, 2005, pp. 121-148;
SANDEL M., El liberalismo y los límites de la justicia, Gedisa, Barcelona, 2000; SEN A., La idea de la justicia,
Taurus, Buenos Aires, 2011; VAN PARIJS P., ¿Qué es una sociedad justa?, Nueva Visión, Buenos Aires, 1992;
WALZER M., Las esferas de la justicia, F. C. E., México, 1993; WOTLING P., (Dir.), La justicia, Nueva Visión,
Bs. As., 2008.
3
En los libros de bioética se encuentran interesantes reflexiones sobre “el principio de justicia”, uno de los grandes
principios de esta disciplina. Cf. ALARCOS F. J., Bioética global, justicia y teología moral, Desclée De Brouwer,
Bilbao, 2005; BOLADERAS M., Bioética, Síntesis, Madrid, 1999; CICCONI L., Bioética, Palabra, Madrid, 2006;
FERRER J. J. – ÁLVAREZ J. C., Para fundamentar la bioética, Desclée De Brouwer, Bilbao, 2005; GAFFO J.,
Diez palabras clave en bioética, Verbo Divino, Navarra, 2004; LUNA F. – SALLES A., Bioética: nuevas reflexiones
sobre debates clásicos, F. C. E., Buenos Aires, 2008; TOMÁS Y GARRIDO G. M., Cuestiones actuales de bioética,
Eunsa, Pamplona, 2006.
4
Cf. NARDONI E., Los que buscan la justicia, Verbo Divino, Estella, 1997.
5
Cf. SICRE J., Con los pobres de la tierra. La justicia social en los profetas de Israel, Cristiandad, Madrid, 1984.

1
Aristóteles y Tomás de Aquino. Para llevar a cabo este cometido, nos ocuparemos, en primer
lugar, de algunas ideas generales del estagirita sobre la cuestión plasmadas en el libro V de Ética
Nicomáquea. Posteriormente estudiaremos el modo en que Tomás de Aquino repensó y
complementó los planteos del filósofo griego considerando algunos textos de Suma de teología.

Ideas generales de Aristóteles sobre la justicia6


Después de examinar ciertas virtudes éticas en el libro IV de Ética Nicomáquea,
Aristóteles dedica el libro V al estudio de la justicia. Su análisis comienza considerando lo que
piensan los seres humanos cuando se refieren a la justicia y a la injusticia. El filósofo griego
observa que cuando se habla de la primera se remite a un modo de ser gracias al cual uno está
dispuesto a obrar lo que es justo. Por el contrario, cuando se habla de la injusticia se piensa en un
modo de ser que dispone a obrar lo que es injusto.
Justicia e injusticia son términos que pueden tener diversos sentidos. Por esta razón
Aristóteles observa que se considera injusto al que se aparta de la ley y al que no es equitativo.
Por consiguiente justo es el que se atiene a la ley y el que es equitativo.
Basándose en las ideas planteadas, el estagirita prosigue su estudio señalando que las
leyes prescriben hacer lo que es propio de las virtudes. La ley ordena lo que es característico del
valiente, del moderado, del apacible, etc. Por lo tanto, si el justo es el que se comporta conforme
a las leyes, quien posee la virtud de la justicia, posee, en cierto modo, las otras virtudes. En este
sentido la justicia es considerada la más valiosa de las virtudes, la virtud completa. A lo dicho,
Aristóteles añade también que la justicia posee la peculiaridad de referirse a otro distinto de quien
posee la virtud, a diferencia de las demás virtudes que perfeccionan solo al sujeto que las posee.

6
Cf. BALAUDE J. F., “Instituir el bien. La problemática filosófica de la justicia en la antigüedad”, en WOTLING P.
(Dir.), La justicia, Nueva Visión, Buenos Aires, 2008; CORRAL GENICIO J., “La noción de justicia en la retórica
de Aristóteles”, en Revista Telemática de Filosofía del Derecho, Nº 6, 2002-2003, pp. 137-166. (Disponible en:
http://www.rtfd.es/numero6/9-6.pdf); GODOY ARCAYA O., “Aristóteles, la justicia política y la democracia
deliberativa”, en: http://www.cepchile.cl/dms/lang_1/doc_3793.html; ISLER SOTO C., “Alasdair MacIntyre sobre la
virtud y la justicia en Aristóteles”, en: http://dialnet.unirioja.es/servlet/fichero_articulo?codigo=3257730; LLEDÓ
ÍÑIGO E., “Introducción a las éticas”, en ARISTÓTELES, Ética Nicomáquea – Ética Eudemia, Gredos, Madrid,
2000; MONTERO CAM V., “Dikaiousyne y philia como elementos básicos para una koinonía
politiké en la Ética a Nicómaco de Aristóteles”, en:
http://holismoplanetario.files.wordpress.com/2010/04/amistad_y_justicia_en_aristoteles.pdf; MACINTYRE A.,
Justicia y racionalidad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2001; MASSINI CORREAS C. I., La ley
natural y su interpretación contemporánea, Eunsa, Pamplona, 2006; PRODI P., Una historia de la justicia, Katz,
Madrid, 2008; SINNOTT E., “Introducción”, en ARISTÓTELES, Ética Nicomaquea, Colihue, Buenos Aires, 2007.

2
Por ello no se puede ser justo con uno mismo, sino en referencia a otro. Sólo en un sentido
metafórico y por semejanza se puede hablar de justicia en referencia a uno mismo.
Existe otro modo, según el filósofo griego, de entender la justicia, en un sentido más
restringido que el expuesto anteriormente. En este caso se considera una virtud particular
relacionada con los bienes exteriores (el dinero, los honores, la seguridad personal). Esta justicia
particular se da en dos formas: justicia distributiva y justicia correctiva. La primera se vincula al
reparto de bienes entre los miembros de la sociedad; la segunda, en cambio, está referida a los
contratos a fin de corregir las desigualdades que pueden viciarlos.
Aristóteles señala que en todas las formas de justicia tiene gran importancia la noción de
igualdad, pues cuando individuos iguales reciben partes desiguales, se generan conflictos y
disputas. Esto manifiesta que lo injusto está estrechamente vinculado con la desigualdad y lo
justo, con la igualdad. Sin embargo, es preciso aclarar que la igualdad no se da de la misma
manera en la justicia distributiva y en la justicia correctiva. En la primera, cada uno debe recibir
de los bienes y de los males comunes, una parte que sea proporcional a su mérito; en la segunda,
en cambio, no es relevante el mérito, sino el daño provocado y sufrido.
El estagirita afirma que algunos creen que la mera reciprocidad es justa. Esta forma de
justicia fue llamada posteriormente “conmutativa”, dado que tiene lugar en los intercambios
comerciales. También en ella es relevante la noción de igualdad, la cual se establece aquí
asignando un valor monetario a los productos. De este modo se logra que, después de realizar la
transacción, ambas partes posean, desde una perspectiva valorativa, lo mismo que tenían antes de
ella.
Aristóteles explica que en todas las formas de justicia mencionadas anteriormente se
manifiesta la naturaleza de toda virtud ética: un término medio entre dos extremos. La
particularidad de la justicia con respecto a las demás virtudes es que el mismo vicio ocupa los dos
extremos.
Al referirse a la comunidad política, el filósofo griego señala que la justicia supone
individuos cuyas relaciones están reguladas por leyes. Se pueden distinguir dos modos de justicia
en la comunidad: una de raíz natural y otra de base convencional. La primera posee en todas
partes la misma fuerza y no está sometida al parecer humano. La segunda, en cambio, no es igual
en todas partes y es cambiante.

3
Llegando al final del libro V de Ética Nicomáquea, Aristóteles se ocupa de la equidad.
Dado que las leyes regulan lo general, pueden darse casos particulares que escapan a lo
establecido en la ley. En esas situaciones, la equidad actúa como correctivo de la ley para poder
ejercer justicia. Quien es equitativo no falta a la justicia aun cuando no se ajuste a la estricta letra
de la ley en determinados casos.
Por último, es preciso mencionar unas observaciones de Aristóteles sobre la justicia y la
amistad que aparecen en el libro VIII de Ética Nicomáquea. El estagirita advierte que en el
ámbito de la amistad, no es necesaria la justicia. Sin embargo, en el plano de la justicia, se
necesita de la amistad. Al parecer los justos son los más capaces de amistad. Se podría decir que
para Aristóteles, la justicia, aunque sea sumamente importante, no es suficiente en las relaciones
interpersonales. Es imprescindible desarrollar lazos de amistad7.

La justicia en el pensamiento de Tomás de Aquino8

7
Las agudas reflexiones de Nicolai Hartmann sobre las relaciones entre justicia y amor resultan de gran provecho
para comprender más profundamente el pensamiento de Aristóteles. Cf. HARTMANN N., Ética, Encuentro, Madrid,
2011, pp. 486-490; 529-530.
8
Cf. BEUCHOT M., “Sobre la justicia”, en Logos. Revista de filosofía, Nº 80, México, 1999, pp. 11-24; CESSARIO
R., Las virtudes, Edicep, Valencia, 1998; CORSO DE ESTRADA L. E., Naturaleza y vida moral, Eunsa, Pamplona,
2008; CHALMETA G., La justicia política en Tomás de Aquino, EUNSA, Pamplona, 2002; ELDERS L., “La
doctrina del bien común según santo Tomás de Aquino”, en Conversaciones filosóficas con santo Tomás de Aquino,
Ediciones de Verbo Encarnado, San Rafael, 2009, pp. 329-344; FERNÁNDEZ V. M., “Amor y justicia en la vida
social”, en FERNÁNDEZ V. M. – GALLI C. M. (Dirs.), Eros y agape, San Pablo, Buenos Aires, 2008, pp. 211-246;
FORMENT E., “Principios fundamentales de la filosofía política de santo Tomás”, en ROCHE ARNAS P.
(Coordinador), El pensamiento político en la edad media, Editorial Centro de Estudios Ramón Areces, Madrid,
2010, pp. 93-112. (Disponible en: http://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=428361); GARCÍA LÓPEZ J.,
Virtud y personalidad según Tomás de Aquino, Eunsa, Pamplona, 2003; HÄRING B., “Justicia de Dios y justicia en
la vida humana”, en FEINER J. – LÖHRER M., Mysterium Salutis, Cristiandad, Madrid, 1992, pp. 242-259;
KLUXEN W., Philosophische Ethik bei Thomas von Aquin, Félix Meiner, Hamburg, 1980; LACHANCE L.,
Humanismo político. Individuo y estado en Tomás de Aquino, Eunsa, Pamplona, 2001; MACINTYRE A., Tras la
virtud, Crítica, Madrid, 2004; MACINTYRE A., Justicia y racionalidad, Ediciones Internacionales Universitarias,
Madrid, 2001 ; MARTÍNEZ BARRERA J., “Santo Tomás y la teoría de la justicia”, en Derecho y
Humanidades, Nº 12, 2006, 109-117. (Disponible en:
http://www.derechoyhumanidades.uchile.cl/index.php/RDH/article/viewFile/16200/16741); MASSINI CORREAS
C. I., La ley natural y su interpretación contemporánea, Eunsa, Pamplona, 2006; MILLÁN PUELLES A., Persona
humana y justicia social, Rialp, Madrid, 1978; NOLLA J. F., La virtud de la generosidad según Santo Tomás de
Aquino, en: http://dspace.unav.es/dspace/bitstream/10171/16063/1/Jose_Francisco_Nolla.pdf; PIEPER J., Las
virtudes fundamentales, Rialp, Madrid, 1976; PIERPAULI J. R., Racionalidad práctica y filosofía política, Lancelot,
Buenos Aires, 2007; POSSE J., “Justicia metafórica y justicia de la fe según santo Tomás”, en AA. VV., Moral,
verdad y vida en la tradición de santo Tomás de Aquino, Unsta, San Miguel de Tucumán, 2008, pp. 235-257;
PRECIADO HERNÁNDEZ R., “Reflexiones sobre la diversidad de ideas acerca de la justicia”, en Revista de la
facultad de derecho de México, Nº 91-92, 1973, pp. 499-515; PRODI P., Una historia de la justicia, Katz, Madrid,
2008; RAFFO MAGNASCO B., “Bien común y política en la concepción filosófica de santo Tomás de Aquino”, en:
http://www.filosofia.org/aut/003/m49a2022.pdf; RHONHEIMER M., Ley natural y razón práctica. Una visión
tomista de la autonomía moral, Eunsa, Pamplona, 2006; RISCO FERNÁNDEZ G., “Justicia y Alteridad: del

4
En Suma de teología, Tomás aborda cada una de las virtudes cardinales. El análisis de la
virtud de la justicia es más extenso que el correspondiente a la prudencia, a la fortaleza y a la
templanza9. El fraile dominico se sirve de muchas de las ideas de Aristóteles, presentadas
anteriormente, complementándolas con elementos provenientes de las Sagradas Escrituras, del
pensamiento estoico, del derecho romano y del pensamiento patrístico.
Tomás comienza a tratar el tema de la justicia aclarando cuál es su objeto propio. Dado
que esta virtud se refiere siempre a la relación con el otro en orden a una cierta igualdad, su
objeto es el derecho10, aquello que es debido al prójimo. El derecho se divide en natural y
positivo. El primero se fundamenta en la naturaleza; el segundo, en cambio, en una convención o
común acuerdo. En esta cuestión, Tomás se refiere también al derecho de gentes. Sus
afirmaciones dieron lugar, tal como muestra Emilio Estébanez11, a una serie de debates
posteriores acerca de si el derecho de gentes pertenece al natural o no. Dada la naturaleza propia
del presente trabajo, no se abordará esa polémica. No obstante, es importante indicar que en este

‘otro yo’ de Aristóteles al ‘otro otro’ de Tomás de Aquino”, en Nuevas Propuestas, 26, Santiago del
Estero, 1999, pp. 79-98. (Disponible en: http://www.newsmatic.e-
pol.com.ar/index.php?Accion=VerArticulo&NombreSeccion=Portada&aid=16627&pub_id=99): ROSSI A.,
Aproximación a la justicia y a la equidad, Educa, Buenos Aires, 2000; SÁNCHEZ G., “Acerca de la justicia en santo
Tomás de Aquino”, en: http://www.cepchile.cl/dms/archivo_790_1102/rev28_sanchez.pdf; SÁNCHEZ GARRIDO
P., “Consideraciones sobre la justicia distributiva en la filosofía política de santo Tomás de Aquino”, en:
http://www.e-aquinas.net/pdf/sanchez_garrido.pdf; SIMON R., Moral, Herder, Barcelona, 1999; URDÁNOZ T., “La
justicia del buen gobierno en la concepción teológica de santo Tomás”, en:
http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2129248&orden=0...; UTZ A., Ética Social II, Herder, Barcelona,
1965; VALLET DE GOYTISOLO J., “La justicia según Santo Tomás de Aquino”, en:
http://arbor.revistas.csic.es/index.php/arbor/article/download/693/700; VERPAALEN A. P., Der Begriff des
Gemeinwohls bei Thomas von Aquin, F. H. Kerle, Heidelberg, 1954.
9
Cf. TOMÁS DE AQUINO, S. Th., II-II, q. 57-122.
10
Cf. AUBERT J. M., Ley de Dios, leyes de los hombres, Herder, Barcelona, 1969; CESSARIO R., Las virtudes,
Edicep, Valencia, 1998; GARCÍA LÓPEZ J., Virtud y personalidad según Tomás de Aquino, Eunsa, Pamplona,
2003; MACINTYRE A., Justicia y racionalidad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2001;
MARTÍNEZ BARRERA J., “Santo Tomás y la teoría de la justicia”, en Derecho y Humanidades, Nº 12, 2006, 109-
117. (Disponible en: http://www.derechoyhumanidades.uchile.cl/index.php/RDH/article/viewFile/16200/16741);
MASSINI CORREAS C. I., La ley natural y su interpretación contemporánea, Eunsa, Pamplona, 2006; MILLÁN
PUELLES A., Persona humana y justicia social, Rialp, Madrid, 1978; PIEPER J., Las virtudes fundamentales,
Rialp, Madrid, 1976; SIMON R., Moral, Herder, Barcelona, 1999.
11
Cf. ESTÉBANEZ E., “Introducción a las cuestiones 57 a 60”, en TOMÁS DE AQUINO, Suma de teología III,
BAC, Madrid, 2005, pp. 457-469. Véase también: GÓMEZ M. M., “El derecho de gentes. Un concepto fundamental
en la filosofía política de san Isidoro de Sevilla y santo Tomás de Aquino”, en ROCHE ARNAS P. (Coordinador), El
pensamiento político en la edad media, Editorial Centro de Estudios Ramón Areces, Madrid, 2010, pp. 529-539.
(Disponible en: http://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=428361).

5
punto, el doctor escolástico se basa en ideas provenientes del estoicismo, del derecho romano 12 y
de los padres de la Iglesia13.
Para definir lo que es la justicia, Tomás recurre a la conocida definición que dice así:
“Justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno su derecho”. Esta es válida si se la
entiende rectamente, es decir, si se comprende que es un hábito que dispone de manera
permanente al sujeto que lo posee a fin de dar a cada uno lo que le corresponde. Una vez más
afirma, siguiendo a Aristóteles, que la justicia es una virtud que implica una referencia a otra
persona y que no se puede hablar de justicia para con uno mismo más que en sentido metafórico.
También distingue, al igual que el estagirita, entre justicia general y particular e introduce en este
punto una noción que había aparecido anteriormente en Suma de teología, en el tratado de la ley:
la noción de bien común14. La justicia general, que se fundamenta en las normas establecidas, se
orienta al bien común porque toda ley, por definición, está ordenada a este15. Autores como
Verpaalen16, Utz17, Maritain18, Millán Puelles19, Elder20 y Beuchot21 destacaron de manera
especial este concepto fundamental del pensamiento tomasiano. Leo Elder explica que bien
común posee diferentes sentidos en Tomás de Aquino22, no obstante, en base a lo que se afirma
en el opúsculo El gobierno de los príncipes23, puede decirse que en el ámbito de la comunidad
política implica: los bienes materiales necesarios para una vida digna, la paz social, y la virtud.
Al proseguir sus indagaciones sobre la justicia, Tomás estudia el acto de juzgar, el
juicio24, y señala que para que este sea justo, se requieren tres condiciones: que proceda de una
inclinación de justicia, que emane de la autoridad competente y que sea pronunciado según la

12
Cf. SCHIAVONE A., Ius. La invención del derecho en Occidente, Adriana Hidalgo, Buenos Aires, 2009.
13
Cf. GÓMEZ M. M., “El derecho de gentes. Un concepto fundamental en la filosofía política de san Isidoro de
Sevilla y santo Tomás de Aquino”, en ROCHE ARNAS P. (Coordinador), El pensamiento político en la edad media,
Editorial Centro de Estudios Ramón Areces, Madrid, 2010, pp. 529-539. (Disponible en:
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14
Cf. TOMÁS DE AQUINO, S. Th., I-II, q 90, a. 2.
15
Cf. TOMÁS DE AQUINO, S. Th., I-II, q 90.
16
Cf. VERPAALEN A. P., Der Begriff des Gemeinwohls bei Thomas von Aquin, F. H. Kerle, Heidelberg, 1954.
17
Cf. UTZ A., Ética Social II, Herder, Barcelona, 1965.
18
Cf. MARITAIN J., La persona y el bien común, Club de Lectores, Buenos Aires, 1968.
19
Cf. MILLÁN PUELLES A., Persona humana y justicia social, Rialp, Madrid, 1978.
20
Cf. ELDERS L., “La doctrina del bien común según santo Tomás de Aquino”, en Conversaciones filosóficas con
santo Tomás de Aquino, Ediciones de Verbo Encarnado, San Rafael, 2009, pp. 329-344.
21
Cf. BEUCHOT M., “Sobre la justicia”, en Logos. Revista de filosofía, Nº 80, México, 1999, pp. 11-24.
22
Cf. ELDERS L., “La doctrina del bien común según santo Tomás de Aquino”, en Conversaciones filosóficas con
santo Tomás de Aquino, Ediciones de Verbo Encarnado, San Rafael, 2009, pp. 329-344.
23
Cf. TOMÁS DE AQUINO, De Regno, Cap. II y III.
24
Cf. TOMÁS DE AQUINO, S. Th., II-II, q. 60.

6
recta razón de la prudencia. Se percibe así la estrecha interrelación que existe entre la prudencia y
la justicia en el pensamiento ético-político de Tomás de Aquino25.
Posteriormente Tomás se ocupa de las especies de justicia26. Dado que se puede distinguir
entre las relaciones entre personas particulares y las relaciones entre la comunidad como un todo
y cada uno de sus integrantes, es conveniente distinguir entre justicia conmutativa y distributiva
respectivamente. Siguiendo a Aristóteles, el fraile dominico explica que el medio en cada especie
de justicia se determina de modo distinto. En la justicia distributiva el medio se establece según
una proporcionalidad geométrica (considerando los méritos de cada persona) y en la conmutativa
según una proporcionalidad aritmética.
En relación con lo anterior, Tomás se refiere luego a los vicios que atentan contra las
diferentes especies de justicia: la acepción de personas, el homicidio, las injurias, el hurto y la
rapiña, los insultos, las burlas, las maldiciones, los fraudes, la usura27. Resulta imposible en el
presente trabajo abordar en detalle los análisis del doctor medieval sobre ello. Sólo destacaremos
dos puntos especialmente relevantes. En primer lugar, es preciso señalar que al referirse a la
acepción de personas, Tomás basa su argumentación en diversos pasajes bíblicos. Esto manifiesta
claramente la importancia de las Sagradas Escrituras como fuente en el desarrollo de sus estudios
sobre la justicia. En segundo lugar, resulta importante advertir que al tratar sobre el hurto, el
maestro del siglo XIII se refiere a la propiedad privada considerándola legítima. Sin embargo, tal
como señala Domingo Basso en su artículo “La obligación de asistir a los pobres a la luz de la
teología moral tomista”28, basándose en la doctrina de los padres de la Iglesia, Tomás establece
un límite a ella, pues, en caso de extrema necesidad, todas las cosas son comunes. A fin de
fundamentar esta postura, Tomás hace suyas las enseñanzas de Basilio y Ambrosio:

“Los bienes temporales otorgados por Dios al hombre son, ciertamente, de su


propiedad; el uso, en cambio, debe ser no solamente suyo, sino también de cuantos
puedan sustentarse con lo superfluo de los mismos. Por eso escribe San Basilio: Si

25
Cf. BELMONTE M. A., “La recepción de la prudencia política aristotélica en la síntesis de santo Tomás”, en
ROCHE ARNAS P. (Coordinador), El pensamiento político en la edad media, Editorial Centro de Estudios Ramón
Areces, Madrid, 2010, pp. 275-285. (Disponible en: http://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=428361); PIEPER
J., Las virtudes fundamentales, Rialp, Madrid, 1976.
26
Cf. TOMÁS DE AQUINO, S. Th. II-II, q. 61.
27
Cf. TOMÁS DE AQUINO, S. Th. II-II, q. 63-78.
28
Cf. BASSO D. M., “La obligación de asistir a los pobres a la luz de la teología moral tomista”, en A.A. V.V.,
Opción por los pobres. Fundamentos teológicos, Bonum, Buenos Aires, 1993, pp. 119-137.

7
confiesas que se te han dado divinamente (los bienes temporales), ¿es injusto Dios al
distribuir desigualmente las cosas?, ¿por qué tú abundas y aquél, en cambio,
mendiga, sino para que tú consigas méritos con su bondadosa dispensación y él sea
decorado con el galardón de la paciencia? Es pan del hambriento el que amontonas,
vestido del desnudo el que guardas en el arca, calzado del desvalido el que se te
apolilla y dinero del pobre el que tienes soterrado. Por lo cual, en tanto sufres
vilipendio en cuanto no das lo que puedes. Y eso mismo dice San Ambrosio y las
Decretales.”29

“Los bienes superfluos, que algunas personas poseen, son debidos por derecho
natural al sostenimiento de los pobres, por lo cual Ambrosio, y en el Decreto se
consigna también, dice: De los hambrientos es el pan que tú tienes; de los desnudos,
las ropas que tú almacenas; y es rescate y liberación de los desgraciados el dinero
que tú escondes en la tierra (…) Si la necesidad es tan evidente y tan urgente que
resulte manifiesta la premura de socorrer la inminente necesidad con aquello que se
tenga, como cuando amenaza peligro a la persona y no puede ser socorrida de otro
modo, entonces puede cualquiera lícitamente satisfacer su necesidad con las cosas
ajenas, sustrayéndolas, ya manifiesta, ya ocultamente. Y esto no tiene propiamente
razón de hurto ni de rapiña.”30

A partir de la cuestión 80 perteneciente a la segunda sección de la segunda parte de Suma


de teología, Tomás se ocupa de las partes potenciales de la justicia, es decir, aquellas virtudes
que, aunque no se identifican totalmente con la justicia, se asocian a ella por tener cierta
semejanza31. En primer lugar, advierte que existen virtudes que dan a otro lo que se le debe pero
sin llegar a saldar totalmente la deuda32. Así, por ejemplo, mediante la virtud de la religión el ser
humano da a Dios lo que le corresponde, pero sin llegar a cubrir la deuda que tiene con Él, pues
de Él recibe todas las cosas. Algo similar sucede con la piedad –por la que se da a los padres lo

29
TOMÁS DE AQUINO, S. Th., II-II, q. 32, a. 5, ad 2.
30
TOMÁS DE AQUINO, S. Th., II-II, q. 66, a. 7.
31
El estudio de las partes potenciales de la justicia abarca numerosas cuestiones: S. Th., II-II, q. 80-120.
32
Cf. TOMÁS DE AQUINO, S. Th., II-II, q. 80.

8
que les corresponde–, y con la veneración –por la que otorga a los superiores el respeto que se
merecen–.
En segundo lugar, Tomás señala que en la noción de deuda propia de la justicia se puede
hacer una distinción entre deuda legal y deuda moral33. La primera es aquella que establece la ley
y que se debe pagar obligatoriamente. La segunda, en cambio, es la que surge de la honestidad de
la virtud y no implica un imperativo establecido por las normas, sino una exigencia de
conciencia34. Por otro lado, se puede distinguir entre deuda moral apremiante (necesaria para que
exista honestidad moral) y deuda moral no apremiante (sólo necesaria para lograr un mayor grado
de honestidad moral). La veracidad, la gratitud y la vindicación implican una deuda moral
apremiante. En cambio, la afabilidad y la liberalidad o generosidad35 conllevan una deuda moral
no apremiante. En el abordaje de estas cuestiones se percibe una notable influencia del
pensamiento estoico en Tomás, especialmente de las obras de Cicerón y de Séneca36.
Finalizando sus indagaciones sobre la justicia, el doctor medieval se ocupa de la equidad.
Siguiendo en gran medida a Aristóteles, afirma que la equidad es una especie de correctivo a la
letra de la ley que tiene lugar cuando las normas generales no contemplan ciertos detalles de
situaciones particulares y concretas37. La equidad no constituye una falta contra la justicia, sino,
por el contrario, una especie de justicia que evita el apego pernicioso a letra de las normas.
Por último, es preciso destacar los vínculos existentes entre justicia y amor que Tomás
explica con agudeza. Lejos de atentar contra la justicia, el amor fraterno, manifestado en la
misericordia, la plenifica.

“Si a quien se le deben cien denarios se le dan doscientos, quien hace esto no es
injusto, sino que obra libre y misericordiosamente (…) Queda claro, así, que la
misericordia no anula la justicia, sino que es como la plenitud de la justicia. Por eso
se dice en Sant. 2,13: La misericordia hace sublime el juicio.”38

33
Cf. TOMÁS DE AQUINO, S. Th., II-II, q. 31, a. 3, ad 3; II-II, q. 80.
34
Cf. BLÁZQUEZ N., “Introducción a las cuestiones 101-122”, en TOMÁS DE AQUINO, Suma de teología IV,
BAC, Madrid, 2005, pp. 183-195.
35
Sobre la generosidad: NOLLA J. F., La virtud de la generosidad según Santo Tomás de Aquino, en:
http://dspace.unav.es/dspace/bitstream/10171/16063/1/Jose_Francisco_Nolla.pdf
36
Cf. CORSO DE ESTRADA L. E., Naturaleza y vida moral, Eunsa, Pamplona, 2008, pp. 291-303.
37
Cf. TOMÁS DE AQUINO, S. Th., II-II, q. 120.
38
TOMÁS DE AQUINO, S. Th., I, q. 21, a. 3, ad 2.

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La justicia guarda una estrecha relación con la noción de deuda; el amor, en cambio, se
asocia a la consecución gratuita del bien del otro39. No obstante, justicia y amor son necesarios
en las relaciones interpersonales, pues la justicia sin amor es crueldad y el amor, manifestado en
la misericordia, sin justicia, conduce a la disolución40.

Consideraciones finales
En la obra titulada La justicia, dirigida por Patrick Wotling41, se compilan trabajos referentes a la
noción de justicia en el pensamiento de diferentes filósofos. Se encuentran escritos que abordan las ideas
de pensadores antiguos, modernos y contemporáneos, pero ninguno que se ocupe de pensadores
medievales. En el libro Diez palabras clave en ética, Emilio Martínez Navarro presenta un panorama
histórico de las diferentes concepciones de la justicia42. En él se dedican numerosas páginas al
pensamiento antiguo, moderno y contemporáneo y tan solo unas pocas líneas al pensamiento medieval.
Estos ejemplos manifiestan que todavía permanece la idea de que la filosofía del Medioevo nada
importante puede aportar. En el presente trabajo se han expuesto a grandes rasgos las reflexiones de
Tomás de Aquino sobre la justicia. El maestro medieval, lejos de limitarse tan solo a reproducir las ideas
de pensadores anteriores, como Aristóteles, por ejemplo, presenta un conjunto de enseñanzas originales,
coherentes y agudas. Adoptando elementos de diversas fuentes –los trabajos del estagirita, las Sagradas
Escrituras, las obras estoicas, los escritos del derecho romano y los de los Padres de la Iglesia–
Tomás aborda los diversos aspectos que la virtud de la justicia encierra. No se equivoca Alasdair
MacIntyre al señalar que el tratado de la justicia del fraile del siglo XIII es sumamente amplio y muy
sugerente43. Por esta razón, sería de gran utilidad releer sin prejuicios las obras de Tomás de Aquino en el
ámbito de la ética, la filosofía política y la filosofía del derecho de nuestro días. Sin duda, será una tarea
fecunda y enriquecedora.

39
Cf. TOMÁS DE AQUINO, S. Th., II-II, q. 31, a. 1, ad 3.
40
Cf. TOMÁS DE AQUINO, Super Evangelium Matthaei, Cap. 5, Lectio 2: “(…) quia iustitia sine misericordia
crudelitas est, misericordia sine iustitia mater est dissolutionis.”
41
Cf. WOTLING P. (Dir.), La justicia, Nueva Visión, Buenos Aires, 2008.
42
Cf. MARTÍNEZ NAVARRO E., “Justicia”, en CORTINA A. (Dir.), Diez palabras clave en ética, Verbo Divino,
Estella, 2002, pp. 155-202.
43
Cf. MACINTYRE A., Justicia y racionalidad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2001, p. 202.

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