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Fobia al desorden y ansiedad social

Este documento presenta un trabajo de investigación sobre la ansiedad o fobia social realizado por estudiantes de enfermería de la Universidad San Lorenzo. Inicia con una introducción sobre la ansiedad social y sus características principales. Luego desarrolla el tema a través de una breve reseña histórica, la definición del concepto, los síntomas y causas más comunes, y los tratamientos disponibles. Finaliza con una conclusión y lista de referencias bibliográficas. El objetivo es brindar una visión general de este trastorno mental común y

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Fobia al desorden y ansiedad social

Este documento presenta un trabajo de investigación sobre la ansiedad o fobia social realizado por estudiantes de enfermería de la Universidad San Lorenzo. Inicia con una introducción sobre la ansiedad social y sus características principales. Luego desarrolla el tema a través de una breve reseña histórica, la definición del concepto, los síntomas y causas más comunes, y los tratamientos disponibles. Finaliza con una conclusión y lista de referencias bibliográficas. El objetivo es brindar una visión general de este trastorno mental común y

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Universidad San Lorenzo

Facultad de ciencias de la salud y el deporte

Trabajo de investigación

Ansiedad o fobia social

Prof.:
Integrantes:
 Karina Ortega
 Jhoana Rodríguez
 María Lidia Vera
Curso: 1ro
Carrera: Enfermería

Filial Villarrica

2023
1
Índice

Introducción..……………………………………………………….3
Desarrollo ………………………………………………………..4-10
 Reseña histórica.……………………………………………4-5
 Concepto de la ansiedad social.………………………………6
 Síntomas de la ansiedad social .……………………………6-7
 Causas de la ansiedad ..………………………………….…7-8
 Tratamiento de la fobia social……………………………..9-12
Conclusión …………………………………………………………13
Bibliografía …………………………………………………….14-15

2
INTRODUCCION

El trastorno de ansiedad social (también llamado fobia social) es un problema de


salud mental. Es un temor intenso y persistente de ser observado y juzgado por otros.
Este temor puede afectar el trabajo, la escuela y otras actividades cotidianas. Incluso
puede dificultarle hacer y mantener amigos.
La fobia social es un trastorno que se caracteriza fundamentalmente por el miedo
persistente y acusado a situaciones sociales o actuaciones en público por temor a que
resulten embarazosas, exposición que tiende a producir invariablemente una respuesta
inmediata de ansiedad (puede ser generalizada o específica a ciertas situaciones). Hay,
por tanto, un temor constante a la evaluación negativa de los demás hacia su conducta
en público, aunque éste no ha de considerarse un criterio único para hablar de fobia
social, sino que es preciso, entre otras cosas, que esa persona, al menos, el malestar que
le provoque sea grande. Se trata de un trastorno cuya prevalencia global, según los
estudios epidemiológicos, oscila entre un 3 y 13%, dependiendo de la rigurosidad de los
criterios que se utilicen; dentro de los pacientes con trastorno de ansiedad en régimen
ambulatorio, entre un 10 y un 20% presentan algún tipo de fobia social (DSM-IV,
1995).
En el siguiente trabajo se presentará brevemente lo que es la ansiedad social o
fovia social, ya que es de conocimiento que existe diferentes formas en las que una
persona puede experimentar la ansiedad, al ser un tipo de trastorno mental, en este caso
se hablará sobre la ansiedad social más conocida como fobia social, de la misma se
conceptualizará a la ansiedad social, se describirá somo actua o cómo se presenta en una
persona este trastorno, así mismo se conocerá los posibles síntomas y cómo tratarlos,
qué es y cómo se puede controlar y tratar dicho trastorno.

3
Breve Reseña Histórica
Trastorno de la ansiedad social
A pesar de que la fobia social, o trastorno de ansiedad social, no fue incluida en
la nomenclatura diagnóstica, sino hacia finales del siglo XX, existen textos antiguos que
abren la posibilidad de pensar en ciertos casos que pudieron haberlo presentado (García-
López. 2000). Por ejemplo, Robert Burton (1845, p. 253), recoge en una obra llamada
“La anatomía de la Melancolía”, un caso de un paciente de Hipócrates, quien lo describe
de la siguiente manera:
[Se trata de] más que una timidez, suspicacia o temerosidad. No se atreve a estar
con otras personas por el miedo a que va a vocalizar mal o excederse en sus gestos
mientras habla, y teme que va a ser deshonrado ante los demás. Piensa que cada persona
le observa. (Citado por Piqueras, 2005, p. 6)
En el mismo sentido, Greist (1995), establece que “algo similar parecía ocurrir
con Demóstenes, el gran orador griego, del que se dice que caminaba por la playa con
pequeñas piedras en su boca para perfeccionar su dicción y así evitar equivocarse
cuando tenía que hablar en público” (García, 2013, p. 22).
Ya a comienzos del siglo XX en Europa, Janet (1903), acuña el término “phobie
des situations sociales” para describir a personas que temían hablar en público, tocar el
piano, o escribir mientras eran observados (García-López, 2000).
Con excepción de algunos estudios y publicaciones en las primeras décadas del
siglo, como por ejemplo Hantemberg en 1910 (reeditado en 1921), quien describió
casos que refieren a ansiedad social bajo el genérico término de “timidez”, o también en
la literatura alemana e inglesa con la aparición de descripciones puntuales (García,
2013), no es hasta 1966 que Marks y Gelder presentan la primera delimitación del
trastorno en la nosología psicológica como trastorno de ansiedad diferenciada (Bobes,
Bascarán, Bousoño, García y Saiz, 2003). Dichos autores, diferenciaron cuatro tipos de
fobias, siendo éstos la fobia a los animales, la fobia específica, la agorafobia y la fobia
social, ésta última entendida como un “miedo ante situaciones sociales, expresado por
timidez, miedo a ruborizarse en público, a comer en restaurantes, a encontrarse con
hombres o mujeres, a ir a fiestas o bailes, o bien a temblar cuando se es el centro de
atención” (p. 218; citado por Piqueras, 2005, p. 18).

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A pesar de los datos que sugerían la existencia del trastorno como entidad
específica mucho tiempo antes, las primeras dos ediciones del Manual Estadístico y
Diagnóstico de los Trastornos Mentales (DSM-I, DSM-II; APA, 1952, 1968), agrupaban
a todas las fobias en una misma categoría, de acuerdo con los postulados psicoanalíticos
(García-López, 2000). Una mayor concreción de las características de la fobia social,
fue presentada por Nichols (1974), quien indicó que se caracterizaba por:
...una sensibilidad a la desaprobación, la crítica, una baja auto-evaluación, unas
reglas rígidas acerca de cómo comportarse, ansiedad anticipatoria, una sensibilidad
elevada ante el hecho de ser observado o evaluado por parte de los demás así como una
interpretación desmesurada hacia el feedback sensorial relacionado con situaciones que
pueden resultar embarazosas. (García-López, 2000, p. 6-7)
Es recién en la tercera edición del DSM (DSM-III; APA, 1980), donde se
reconoce la fobia social con sus criterios específicos, caracterizando la misma “como un
miedo excesivo e irracional a la observación o al escrutinio por parte de los demás en
situaciones sociales específicas tales como hablar en público, escribir o usar aseos
públicos” (véase tabla N°1). El lapso transcurrido hasta que la comunidad científica
adoptó dichos criterios para la delimitación de la fobia social, hizo que el trastorno fuese
denominado por Leibowitzy Cols. (1985), en una revisión de la literatura existente en
ese momento, como el “trastorno de ansiedad olvidado” (Bobes el al., 2003).

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1. Trastorno de la ansiedad social
Concepto
El trastorno de ansiedad social es un tipo común de trastorno de ansiedad. Las
personas con este trastorno tienen síntomas de ansiedad o miedo en ciertas o todas las
situaciones sociales, como cuando conocen a personas nuevas, salen en citas, tienen una
entrevista de trabajo, responden a una pregunta en clase o tienen que hablar con un
cajero de una tienda. Incluso, hacer cosas sencillas frente a otras personas, como comer
o beber delante de otros o usar un baño público, les puede causar ansiedad o temor.
Tienen miedo de ser humilladas, juzgadas y rechazadas.
El temor que tienen las personas con este trastorno en situaciones sociales es tan
fuerte que piensan que controlarlo está más allá de su capacidad. Como resultado, el
temor se interpone con su capacidad para ir al trabajo, asistir a la escuela o hacer cosas
cotidianas. Las personas con trastorno de ansiedad social pueden preocuparse por éstas
y otras cosas por semanas antes de que ocurran. A veces, terminan no yéndose a lugares
o eventos donde creen que podrían tener que hacer algo que les avergüence.
Algunas personas con este trastorno no tienen ansiedad en los contextos sociales,
sino que más bien tienen ansiedad de rendimiento. Es decir, sienten síntomas físicos de
ansiedad en situaciones tales como cuando tienen que dar un discurso, participar en
deportes, o bailar o tocar un instrumento musical en el escenario.
En las personas que son extremadamente tímidas, el trastorno de ansiedad social
suele comenzar en la juventud. Este trastorno no es tan raro. La investigación sugiere
que alrededor del 7 por ciento de las personas en los Estados Unidos están afectadas.
Sin tratamiento, el trastorno de ansiedad social puede durar muchos años o toda la vida
y puede impedir que una persona alcance su máximo potencial.
2. Señales y síntomas de una ansiedad social o fobia social
Cuando están rodeadas de otras personas o cuando tienen que actuar frente a
alguien, las personas con ansiedad social tienden a:
 Enrojecerse, sudar, temblar, o sentir que el corazón les late muy rápido o que su
“mente se pone en blanco”
 Tener náuseas o malestar estomacal

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 Mostrar una postura corporal rígida, hacer poco contacto visual o hablar con una
voz sumamente baja.
 Sentirse asustados o dificultárseles estar con otras personas, especialmente si
aún no las conocen, y tener dificultad para hablar con ellas por más que
quisieran hacerlo.
 Ser muy conscientes de sí mismas frente a otras personas y sentirse
avergonzadas y torpes.
 Tener mucho miedo de que otras personas las juzguen.
 Evitar los lugares donde hay otras personas
3. Causas de la ansiedad social o fobia social
A veces el trastorno de ansiedad social es hereditario, pero nadie sabe con Como
sucede con muchas otras enfermedades de salud mental, el trastorno de ansiedad social
probablemente surge de una interacción compleja de factores biológicos y ambientales.
Entre las causas posibles se incluyen las siguientes:
3.1 Atributos hereditarios. Los trastornos de ansiedad suelen ser hereditarios.
Sin embargo, no está completamente claro hasta qué punto pueden deberse a
la genética o a conductas adquiridas.
3.2 Estructura del cerebro. Una estructura del cerebro llamada «núcleo
amigdalino» puede influir en el control de la respuesta ante el miedo. Las
personas que tienen un núcleo amigdalino hiperactivo pueden tener una
respuesta exacerbada ante el miedo, la cual causa un aumento de la ansiedad
en situaciones sociales.
3.3 El entorno. El trastorno de ansiedad social puede ser una conducta
adquirida. Algunas personas pueden desarrollar esta afección después de una
situación social desagradable o incómoda. Además, puede existir una
relación entre el trastorno de ansiedad social y los padres que modelan un
comportamiento ansioso en situaciones sociales y que son más controladores
o protectores con sus hijos.
4. Factores de riesgo
Varios factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar trastorno de ansiedad
social, entre ellos:
Antecedentes familiares. Si los padres biológicos o hermanos tienen trastorno de
ansiedad social, tienes más probabilidades de desarrollarlo.

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Experiencias negativas. Los niños que experimentan burlas, hostigamiento,
rechazo, ridículo o humillación pueden ser más propensos a desarrollar trastorno de
ansiedad social. Además, otros acontecimientos negativos de la vida, como los
conflictos familiares, los traumas o los abusos, pueden estar asociados a este trastorno.
Carácter. Los niños que son tímidos, retraídos, introvertidos o reservados al
enfrentar situaciones o personas nuevas pueden tener un riesgo mayor.
Nuevas exigencias sociales o laborales. Los síntomas del trastorno de ansiedad
social suelen comenzar en la adolescencia, pero conocer a gente nueva, dar un discurso
en público o hacer una presentación de trabajo importante puede desencadenar los
síntomas por primera vez.
Tener una apariencia o afección que llame la atención. Por ejemplo, la
desfiguración facial, la tartamudez o los temblores debidos a la enfermedad de
Parkinson pueden aumentar la sensación de inseguridad y provocar trastorno de
ansiedad social en algunas personas.
5. Tratamiento de la ansiedad social
Por lo general, el trastorno de ansiedad social se trata con psicoterapia (a veces
llamada terapia de “diálogo”), medicamentos o una combinación de ambos.
5.1 Psicoterapia
Una clase de psicoterapia llamada terapia cognitivo-conductual es
especialmente útil para tratar el trastorno de ansiedad social. Enseña otras
formas de pensar, comportarse y reaccionar ante distintas situaciones para
sentir menos ansiedad o temor. Además, también sirve para aprender y
practicar a desenvolverse socialmente. Puede ser especialmente útil realizar
la terapia cognitivo-conductual en grupo.
5.2 Grupos de apoyo
Muchas personas con ansiedad social también encuentran beneficiosos los
grupos de apoyo. En el contexto de un grupo en que todas las personas tienen
el trastorno de ansiedad social, puede recibir información imparcial y
honesta sobre cómo los demás en el grupo lo ven. De esta manera, van
dándose cuenta que sus pensamientos acerca de cómo otros lo juzgan y lo
rechazan no son reales o están distorsionados. También puede aprender cómo
otras personas con el trastorno de ansiedad social abordan y vencen el miedo
a las situaciones sociales.

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5.3 Medicamentos
Hay tres tipos de medicamentos que se usan para tratar el trastorno de
ansiedad:
 Ansiolíticos (medicamentos para combatir la ansiedad)
 Antidepresivos
 Betabloqueadores o betabloqueantes
Los ansiolíticos son poderosos y comienzan a surtir efecto de inmediato para
reducir los sentimientos de ansiedad. Sin embargo, estos medicamentos por lo general
no se toman por períodos largos de tiempo. Las personas pueden desarrollar tolerancia
si se toman durante un período largo de tiempo y es posible que necesiten dosis cada
vez más altas para lograr el mismo efecto. Algunas personas hasta pueden llegar a
depender de ellos. Para evitar estos problemas, los médicos suelen recetar los
ansiolíticos por períodos cortos, una práctica que es especialmente propicia en el caso
de las personas mayores
Aunque los antidepresivos se usan principalmente para tratar la depresión,
también sirven para tratar los síntomas del trastorno de ansiedad social. En contraste con
los ansiolíticos, los antidepresivos pueden tomar varias semanas para comenzar a hacer
efecto. Además, pueden causar efectos secundarios, como dolores de cabeza, náuseas o
dificultad para dormir. Estos efectos secundarios no suelen ser graves para la mayoría de
las personas, especialmente si se comienza con una dosis baja y se la incrementa poco a
poco.
Los betabloqueadores son medicamentos que pueden ayudar a bloquear algunos
de los síntomas físicos de la ansiedad, como latido rápido del corazón, sudor excesivo o
temblores. Por lo general, los betabloqueadores son los medicamentos predilectos para
tratar el tipo de ansiedad social relacionada al rendimiento.
5.4 Entrenamiento en relajación
El entrenamiento en relajación es una técnica de contra-condicionamiento,
sostenida en el supuesto de que es posible inhibir la respuesta de activación autónoma,
al inducir una respuesta incompatible con la misma (Fliegel, Groeger, Künzel, Schulte y
Sorgatz, 1989; citados por Rey et al., 2006), y así poder reducir los niveles de activación
autonómica(Bados, 2009). En palabras de Wolpe (1958), cuyos trabajos teóricos y

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experimentales fueron fundamentales para el desarrollo de ésta técnica: “Si, en
presencia de un estímulo evocador de la ansiedad, puede conseguirse una respuesta
antagónica que suprima total o parcialmente la ansiedad, entonces se debilitará el
vínculo entre dicho estímulo y la respuesta de angustia” (Wolpe, 1958; extraído de
Chertok, 2006, p. 83).
Una variante utilizada con frecuencia, es la relajación muscular progresiva de
Jacobson, consistente en brindar instrucciones específicas, para tensar y relajar distintos
grupos musculares, con el objetivo de conocerlos y poder conseguir un estado general
de relajación.
5.5 entrenamiento en habilidades sociales
El entrenamiento en habilidades sociales, tiene por objetivo brindar ciertas
destrezas de las que las personas con fobia social carecen, y cuyo déficit les resta
confianza para afrontar las situaciones sociales fóbicas (Botella, Baños & Perpiña,
2003; Overholser, 2002), siendo también importante éste aspecto en el mantenimiento
dela fobia, al predisponer a la persona a desempeñarse negativamente durante la
situación social fóbica (Fresco & Heimberg, 2001; citados por Rey et al., 2006).
5.6. Reestructuración cognitiva
La presente técnica sigue la línea propuesta por Beck, en el sentido de que es
posible modificar los errores y sesgos en la interpretación de la información que los
fóbicos sociales realizan, para poder adquirir recursos cognitivos que les permitan
afrontar las situaciones ansiógenas (Bados, 2009).
Chertok (2006), agrega en el mismo sentido, que los supuestos básicos que
subyacen los comportamientos habituales de la persona neurótica, se realizan de manera
automática, y sin ser, generalmente, conscientes de ello, juegan un rol central en la
interpretación de los sucesos referidos tanto a su entorno, como a sí mismos.
Como se expuso en la sección referida a los modelos cognitivos, los sujetos con
fobia social desarrollan supuestos o creencias, que Clark y Wells (1995) dividen en tres
grupos: normas excesivamente altas de actuación social, creencias condicionales acerca
de las consecuencias de determinada actuación, y creencias negativas incondicionales
acerca de sí mismo.
Los objetivos que la técnica de reestructuración cognitiva en personas con fobia
social persigue, según Fresco y Heimberg (2001), se refieren en primer lugar a la
identificación de los pensamientos que sobrevienen antes y durante la situación social
temida, para luego ser sometidos a verificación, en relación a la información objetiva

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disponible, y por último se intenta neutralizar el efecto de dichos pensamientos, al
favorecer ideas y supuestos alternativos más racionales y realistas (Rey et al., 2006).

5.7 Entrenamiento en focos atencionales


Las teorías cognitivas actuales sobre los trastornos de ansiedad, como se ha
mencionado anteriormente, otorgan un importante papel al proceso atencional a la hora
de explicar la aparición y el mantenimiento de dichos trastornos (Mathews y
MacKintosh, 1998; Williams, Watts, MacLeod y Matthews, 1997; citados por Baños,
Quero y Botella, 2005). Concretamente, el supuesto que subyace ésta técnica, refiere a
la evidencia que indica que las personas con fobia social tienden a enfocar la atención
en sí mismas cuando afrontan las situaciones sociales fóbicas, lo cual se ha interpretado
como una forma de evitación activa de los estímulos sociales amenazantes (Wells
yPapageorgiou, 1998; Woody y Rodríguez, 2000; citados por Rey et al., 2006).En la
misma línea, Shultz y Heimberg (2008) han concluido que las personas con ansiedad
social focalizan su atención tanto a estímulos internos como externos en el transcurso de
una situación social; a su vez, Sanz (1997) y Baños et al., (2005), apoyan la existencia
de un sesgo atencional en la fobia social que favorece la información relacionada con
sus miedos (Amorós-Boix et al., 2011).
5.8 TRATAMIENTOS COGNITIVO-CONDUCTUALES
Tradicionalmente, el tratamiento cognitivo-conductual de la fobia social, se ha
dividido en cuatro tipos de procedimientos: las estrategias de relajación, el
entrenamiento en habilidades sociales, la exposición, y la reestructuración cognitiva
(Heimberg y Juster, 1995; Schneier et al., 1995), sin embargo, las intervenciones
frecuentemente incluyen varios de estos procedimientos simultáneamente (Caballo,
Andrés y Bas, 1997;citados por Caballo y Mateos, 2000), produciendo una mayor
protección ante las recaídas, al ser comparados con los tratamientos farmacológicos
(Camilli y Rodríguez, 2008).
Teniendo en cuenta la aplicación de los tratamientos cognitivo-conductuales en
el ámbito clínico habitual, ya sea público o privado, o en formato grupal o individual,
existen estudios que muestran obtener resultados similares a los alcanzados en las
investigaciones controladas (Gaston et al., 2006; Leveni, Piacentini y Campana, 2002;
Lincoln et al., 2003; Mc Evoy, 2007; citados por Bados, 2009).
En relación a las técnicas de focalización de la atención, los resultados obtenidos
por un estudio experimental español, en el marco de un protocolo cognitivo-conductual

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llamado programa de Intervención en Adolescentes con Fobia Social (IAFS; Olivares,
2005),que incluye variados componentes (educativos, restructuración cognitiva,
entrenamiento en habilidades sociales, entrenamiento en focalización de la atención,
exposición, tutorías, y “tareas para casa”), cuyo objetivo fue exponer la eficacia relativa
de dicha técnica en la intervención mencionada, no encontró diferencias significativas
entre entrenar a los sujetos en focalización hacia los estímulos positivos relativos a una
situación social de interacción o de actuación, o no hacerlo, por lo que parece no ser un
elemento clave.

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Conclusión
La ansiedad social es un trastorno que puede tener un impacto significativo en la
vida de una persona. Puede dificultar la interacción social, el desempeño laboral y el
bienestar emocional. Es de vital importancia que se busque apoyo y tratamiento
adecuado si se experimentas ansiedad social para mejorar la calidad de vida y
desarrollar habilidades para afrontar las situaciones de manera más efectiva, puesto que,
y cómo se ha visto en el desarrollo de este trabajo, este tipo de trastorno puede dificultar
bastante las habilidades y relaciones sociales de la persona que la padece en el núcleo o
entono social en la que se desenvuelve.
Con respecto al tratamiento que se puede seguir a este trastorno, se puede
concluir lo siguiente;
El tratamiento de la ansiedad social es multifacético y puede abordarse a través
de diferentes enfoques. La psicoterapia, en particular la terapia cognitivo-conductual,
juega un papel crucial al enseñar formas efectivas de pensar y actuar en situaciones
sociales. Los grupos de apoyo proporcionan un entorno de comprensión y aprendizaje
mutuo, desafiando las creencias distorsionadas sobre la percepción de los demás. Los
medicamentos, como los ansiolíticos y antidepresivos, pueden ser útiles, pero se deben
usar con precaución debido a posibles efectos secundarios y riesgos de dependencia.
Además, técnicas como el entrenamiento en relajación, habilidades sociales,
reestructuración cognitiva y entrenamiento en focalización de la atención pueden ser
complementos valiosos en el proceso de tratamiento. En general, los enfoques
cognitivo-conductuales combinados tienden a ofrecer resultados efectivos en la gestión
de la ansiedad social.

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