Calidad de Energía en Sistemas Eléctricos
Calidad de Energía en Sistemas Eléctricos
Cátedra
SISTEMAS DE POTENCIA
CAPÍTULO 11
Autor:
Dr. Ing. José Cano
2020
UNR – FCEIA - Escuela de Ingeniería Eléctrica - Sistemas de Potencia
En 1989, la Comunidad Europea definió el suministro de electricidad como un producto, y por lo tanto,
queda relacionado estrechamente con las especificaciones y protección de la directiva EMC (89/336/EEC),
pero debe destacarse que de la comparación entre la electricidad y otro producto manufacturado, surge
que son diferentes. La electricidad es, probablemente, única en el sentido que es fabricada, distribuída y
consumida al mismo tiempo [1].
La “Calidad de la Energía” incluye un amplio espectro de aspectos y evaluaciones, lo que hace muy difícil
su organización de una manera coherente. Las evaluaciones pueden incluir desde estudios de fallas en
sistemas de transmisión hasta la supresión de las variaciones transitorias de la tensión en líneas de trans-
misión de datos. El planteo del problema es aún más difícil.
Este tema necesita explicarse para que pueda ser estudiado por los ingenieros del área de distribución,
grandes usuarios finales y diseñadores de equipos. La información recopilada en este capítulo contribuirá
para que los ingenieros tengan un buen punto de partida para la evaluación de la “Calidad de la Energía”
desde la perspectiva de la empresa o desde el punto de vista del usuario final.
Los diseñadores de equipos deben trabajar para fabricar equipos que resulten compatibles con la realidad
de los sistemas de potencia. Este resulta un medio poderoso para reducir la generación de armónicos o
para mejorar las características de las fluctuaciones de la tensión.
Las empresas y diseñadores deben operar y construir los sistemas teniendo en cuenta las interacciones
entre el cliente y el sistema de potencia. Por ejemplo, la corrección del factor de potencia debe coordi-
narse con los requerimientos del control de armónicos, para evitar la aparición de resonancia dentro del
sistema.
Finalmente los ingenieros de distribución deben tener en cuenta la sensibilidad y las características del
equipamiento del usuario. Estas características pueden influir en el diseño de los sistemas y sobre los pro-
cedimientos de maniobra para la protección de los capacitores.
El concepto global de “compatibilidad” evidentemente ha sido un gran aporte para la solución de estos
problemas.
El “Comité Coordinador de Patrones de la Calidad de la Energía” del IEEE (SCC-22) ha colaborado con una
gran variedad de organizaciones interesadas en el concepto de “Compatibilidad”. Se ha elaborado un pun-
to de partida para lograr la coordinación entre IEEE y las organizaciones de patrones internacionales, tal
como IEC. Es de esperar el día en el que todos los patrones de la “Calidad de la Energía” sean internacio-
nales e incluyan a todas las partes interesadas.
1.1 Introducción
Las empresas eléctricas y los usuarios finales están cada vez más interesados en la calidad de la electrici-
dad de energía. El término “Calidad de la Energía” viene oyéndose en la industria de potencia desde el
año 1980. Este es un concepto que abarca una multitud de perturbaciones en los sistemas. Los temas cu-
biertos por este concepto no son necesariamente nuevos, lo que es nuevo es la manera en que los ingenie-
ros se están ocupando de ellos, desde un punto de vista integral del sistema, en lugar de hacerlo como
problemas individuales.
Se puede decir que existen 4 razones principales por las que creció el interés en el tema:
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2. El creciente énfasis sobre la eficiencia global de los sistemas de potencia derivó en un continuo desa-
rrollo de aparatos de alta eficiencia, motores de velocidad ajustable y capacitores shunt para la correc-
ción del factor de potencia, con bajas pérdidas. Esto resulta en el aumento del nivel de armónicos en los
sistemas eléctricos, hecho que provoca preocupación, debido a su posible impacto futuro sobre la capaci-
dad del sistema.
3. El mayor conocimiento del tema “Calidad de la Energía” entre los usuarios finales. Las empresas con-
sumidoras deben informarse sobre cuestiones tales como interrupciones, “sags” (caídas) y transitorios de
maniobra, todo lo cual resulta un desafío tendiente a mejorar la calidad de la energía entregada.
4. Muchos elementos están actualmente conectados en redes. Este proceso de integración puede ser con-
traproducente, en el sentido que la falla de algún componente provoca mayores consecuencias.
El principal impulso detrás de estas razones, es incrementar la productividad para el cliente. Los fabrican-
tes desean rápidamente equipos más productivos y eficientes. Las empresas estimulan estos esfuerzos
porque los clientes se benefician y se posibilita la inversión de largo plazo en subestaciones y plantas ge-
neradoras, teniendo en cuenta la mejor distribución de la carga entre los equipos.
Llamativamente los equipos instalados para incrementar la productividad son también frecuentemente
aquellos que sufren las interrupciones más comunes en los sistemas de potencia. Este mismo equipo puede
en algún momento ser la fuente de problemas adicionales en la “Calidad de la Energía”.
El fabricante de equipamiento puede definirla como aquella característica de la energía suministrada que
posibilita un adecuado funcionamiento del equipo. Esta puede ser muy diferente para distintos equipos y
fabricantes. De cualquier manera, la “Calidad de la Energía” es un tema impulsado por el cliente y su
punto de vista se vuelve prioritario.
Hay muchos aspectos no comprendidos dentro de las causas de los problemas de la calidad de la energía.
Los gráficos de la Figura 1 muestran los resultados de una encuesta dirigida por la “Georgia Power Com-
pany” en la que empresas y clientes opinan sobre las causas de dichos problemas.
Mientras que las encuestas en otros sectores del mercado pueden indicar diferentes divisiones entre las
categorías, los gráficos ilustran de manera categórica como surge claramente un tema conflictivo, los
puntos de vista de la empresa y del cliente son a menudo muy diferentes. Ambos tienden a culpar, en 2/3
de los sucesos, a fenómenos naturales (por ejemplo descargas atmosféricas), pero los clientes piensan que
las empresas fallan mucho más frecuentemente que sus instalaciones.
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Cuando aparece un problema de energía con un equipamiento, el usuario final suele responsabilizar rápi-
damente a la empresa por un apagón o “glitch” (destello) como causante del problema. De cualquier ma-
nera los registros de la empresa tal vez no indiquen eventos anormales sobre el alimentador del cliente.
Estos eventos deben registrarse dado que muchos de ellos resultan en problemas para el cliente, y estos
no se muestran en las estadísticas de la empresa.
Un ejemplo es la maniobra de un capacitor, que es un hecho bastante común y normal en los sistemas de
distribución, pero puede causar sobretensiones transitorias que pueden interrumpir procesos de fabrica-
ción. Otro ejemplo es una falla momentánea en otro lugar del sistema, que le provoque una caída “rápi-
da” de la tensión al cliente. Esto puede llevar al disparo de un dispositivo de velocidad ajustable, pero la
empresa no tendrá ningún indicio de falla sobre el alimentador, a menos que halla instalado un monitoreo
de la calidad de la energía.
Además de los problemas reales, hay también problemas detectables que se pueden relacionar con el mal
funcionamiento de hardware, software o sistemas de control. Los componentes electrónicos pueden de-
gradarse con el tiempo debido a la repetición de tensiones transitorias y pueden fallar eventualmente
debido a eventos de relativamente poca magnitud. Esto hace que, a veces, sea dificultoso asociar una
determinada falla con una causa específica. El software de control no puede anticiparse a su ocurrencia.
En respuesta a este creciente problema para la “Calidad de la Energía”, las empresas eléctricas han desa-
rrollado programas que pueden ayudar a responder la inquietud de los clientes. La filosofía de tales pro-
gramas va desde lo “reactivo” donde la empresa responde a los requerimientos de los clientes, hasta lo
“proactivo” donde la empresa se ve implicada en educar al cliente y promocionar a la vez servicios que
puedan ayudar a desarrollar soluciones para dichos problemas.
Los economistas también están involucrados en la resolución de estos problemas y deben ser incluidos en
el análisis. Esto no siempre resulta económico. En muchos casos, la solución óptima del problema consiste
en “desensibilizar” un componente en particular del equipo más sensible a las variaciones de la calidad de
la energía. El nivel de calidad requerido es aquél que dé por resultado la mejor operación del equipo.
La “Calidad de la Energía”, como la calidad de otros bienes y servicios es difícil de cuantificar. Es de des-
tacar que la anteriormente mencionada no es la única definición aceptada. También existen patrones para
la tensión y otros criterios técnicos que pueden medirse, pero lo que define la calidad es el desempeño y
productividad del equipamiento del usuario final. Si la energía eléctrica es inadecuada para esas necesi-
dades, significa que la misma no posee la calidad requerida.
Tal vez nada represente mejor el “error” de un sistema de distribución de energía que el fenómeno de
“parpadeo” del reloj. Los diseñadores del reloj crearon el display “parpadeante” para avisar sobre un
posible error de tiempo después de un corte de energía, e inadvertidamente inventaron uno de los prime-
ros sistemas de monitoreo de la calidad de la energía. Este sistema posibilita que el cliente advierta que
todo el tiempo están ocurriendo pequeñas perturbaciones sobre el sistema de distribución, que pueden no
tener otro efecto que el de ser detectadas por un reloj. Muchos equipos vienen actualmente con un reloj
incorporado, lo que hace que un hogar promedio pueda tener una docena de relojes, que deben ser rese-
teados después de un breve corte de energía. Los relojes antiguos, accionados por motores, simplemente
atrasarían unos pocos segundos durante las pequeñas perturbaciones y puntualmente volverían al sincro-
nismo.
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Los sistemas de corriente alterna están diseñados para funcionar con tensión senoidal de una frecuencia
dada (típicamente 50 o 60 Hz) y una determinada magnitud. Algunas desviaciones significativas en la mag-
nitud, frecuencia o pureza de la forma de onda pueden dar origen a problemas en la calidad de la energía.
Naturalmente, hay siempre una estrecha relación entre la tensión y la corriente en cualquier sistema eléc-
trico. Aunque los generadores pueden entregar una onda de tensión senoidal casi perfecta; la corriente, al
circular por las impedancias del sistema, puede provocar una variedad de perturbaciones en la tensión.
Por ejemplo:
1. La corriente que aparece durante un cortocircuito provoca una “caída” en la tensión y puede even-
tualmente anularla.
2. Las corrientes producidas por un “golpe de rayo” que circulan a través del sistema provocan tensiones
impulsivas, las que frecuentemente contornean los aisladores (flashover). Esto último lleva a otro fenó-
meno: los cortocircuitos.
3. Los armónicos de la corriente, al circular por las impedancias del sistema, generan además numerosos
armónicos en la tensión. De esta manera llega a los usuarios finales una tensión distorsionada.
Obviamente esta es la tensión en la que estamos interesados, esto implica que debemos centrarnos en el
fenómeno que aparece en la corriente para entender la base de muchos de los problemas en la calidad de
la energía.
La calidad puede tener un impacto económico directo sobre muchos clientes industriales. Actualmente
hay un gran énfasis en la revitalización industrial, a partir de una mayor automatización y equipos más
modernos. Esto normalmente implica equipos controlados electrónicamente y energéticamente más efi-
cientes, los cuales son mucho más sensibles a las variaciones de la tensión de alimentación que sus prede-
cesores electromecánicos. De este modo, como con el “reloj parpadeante” en los domicilios, los clientes
industriales están ahora más enterados de la más mínima perturbación en el sistema eléctrico. Mucho
dinero está asociado a estas perturbaciones. Esto no es trivial, ni sencillo o raro, desde el momento que
una mala operación del sistema puede provocar pérdidas del orden de los 50.000 $ para una industria de
tamaño mediano, en la que poner en funcionamiento su línea de producción requiere un mínimo de 4 ho-
ras.
El “operador eléctrico” está interesado en una buena calidad de la energía. La expectativa del conjunto
de los clientes y mantener su confianza es una motivación fuerte. La competencia diaria entre los opera-
dores es más importante que nunca. Un cliente disgustado que emigre hacia un proveedor competente
puede provocar un impacto financiero significativo sobre el operador. Junto a los obvios impactos finan-
cieros sobre operadores y clientes industriales, numerosos costos indirectos e intangibles están asociados a
los problemas en la calidad. Los clientes residenciales típicos no sufren pérdidas financieras directas, ni
dejan de percibir ingresos como resultado de la mayoría de los problemas, pero pueden ser una fuerza
potente si perciben que el operador brinda un servicio pobre. Todas las quejas requieren un trato persona-
lizado por parte de los operadores. También a menudo participan grupos públicos a través de comisiones
de servicio o de defensa del consumidor, lo cual redunda en gastos adicionales para los operadores (abo-
gados, consultorías y estudios) tendientes a evitar su intervención. Todo esto, no es, desde luego el resul-
tado de los problemas en la calidad, pero una reputación de pobre calidad de servicio no contribuye al
problema.
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Generalmente los proveedores de equipos soportan un mercado muy competitivo, con la mayoría de los
clientes comprando a menores precios. De este modo no hay incentivo para agregar características al
equipamiento que le permitan soportar las perturbaciones más comunes, a menos que el cliente especifi-
que otra cosa. Muchos fabricantes también ignoran los diferentes tipos de perturbaciones que pueden
ocurrir en los sistemas de energía.
La responsabilidad primaria para corregir los problemas del equipo finalmente cae sobre el usuario final,
quien lo compra y lo opera. Las especificaciones deben incluir criterios de desempeño energético. Desde
luego, muchos usuarios finales también ignoran los inconvenientes. Un servicio útil que pueden proveer las
empresas es el de distribuir información sobre la calidad de la energía y los requerimientos de los equipos
para su correcta operación.
Muchas palabras ambiguas se utilizan con significados múltiples o poco claros, por ejemplo el término
“surge” (onda impulsiva) se emplea para describir una gran variedad de perturbaciones que provocan fa-
llas o mal funcionamiento de los equipos. Un “supresor de surge” puede eliminar algunos de ellos, pero
puede no tener absolutamente ningún efecto sobre otros. Los términos como “glitch” (destello) y “blink”
(parpadeo) que no poseen significado técnico no pueden usarse dentro de nuestro vocabulario.
Este capítulo describe una terminología consistente que puede usarse para describir las variaciones de la
“Calidad de la Energía”. También se explicará porqué algunos términos utilizados comúnmente no son
apropiados para esta descripción.
Esto a su vez se coordina con los esfuerzos internacionales, a través de vínculos con la “Internacional Elec-
trotechnical Commision” (IEC) y el “CIGRE” (en español “Conferencia Internacional de Grandes Redes
Eléctricas”).
El IEC clasifica los fenómenos electromagnéticos en los grupos que se indican en la Tabla 1. En este capí-
tulo nos interesaremos principalmente en las 4 primeras clases.
La industria de energía de los Estados Unidos se esforzó en recomendar el desarrollo de prácticas de moni-
toreo de la calidad, habiendo agregado unos pocos términos a la lista del IEC, por ejemplo “sag” (caída) se
utiliza como sinónimo de “dip” (hueco). La categoría “perturbaciones de breve duración” se utiliza para
referirse a “huecos de tensión” e interrupciones breves. El término “swell” (sobretensión) se presenta
como lo contrario de “sag” (caída). La categoría “perturbaciones de larga duración” se incorporó a través
de un acuerdo con ANSI C84.1. La categoría “ruido” tuvo que agregarse para describir un amplio espectro
de fenómenos. El IEC emplea la categoría “distorsión de la forma de onda” para englobar armónicos, in-
terarmónicos y fenómenos producidos en las redes de corriente continua y alterna, al igual que un término
adicional del IEEE standard 519, llamado “notching” (muesquita).
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• Amplitud.
• Frecuencia.
• Espectro.
• Modulación.
• Impedancia de la fuente.
• Profundidad del “notch” (muesca).
• Área del “notch” (muesca).
Para los fenómenos no estacionarios, otras características requeridas son:
• Velocidad de crecimiento.
• Amplitud.
• Duración.
• Espectro.
• Frecuencia.
• Velocidad de ocurrencia.
• Energía potencial.
• Impedancia de la fuente.
La tabla provee información a cerca de espectros típicos, duración y magnitud para cada una de las cate-
gorías de los fenómenos electromagnéticos. Estas categorías se muestran en la Tabla 2, donde se utilizan
los atributos mencionados arriba, proveyendo un medio para describir claramente una perturbación. Las
categorías y sus descripciones resultan importantes en orden a permitir la clasificación de las mediciones y
caracterizar las perturbaciones que pueden provocar problemas con la “Calidad de la Energía”.
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1.6.1 Transitorios
El término “Transitorio” es muy usado en el análisis de las perturbaciones en los sistemas de energía y
denota un evento indeseable pero de naturaleza momentánea. El concepto de un transitorio oscilante
amortiguado debido a un circuito RLC, es probablemente en lo que piensan la mayoría de los ingenieros de
energía cuando escuchan esta palabra.
Otras definiciones de uso común tienen un amplio alcance y simplificando se puede decir que un transito-
rio es: “aquella parte del cambio de una variable que desaparece durante la transición desde una condi-
ción de operación estacionaria a otra”. Desdichadamente esta definición no puede utilizarse para describir
exactamente ninguno de los acontecimientos que aparecen en un sistema de potencia.
Otro término de uso común que es a menudo considerado un sinónimo de transitorio es “surge” (onda im-
pulsiva). Un ingeniero de distribución puede pensar que este último es el resultado de un “golpe de rayo”,
para el que se usa como protección un “descargador”. Los usuarios a menudo utilizan esta palabra indis-
criminadamente para describir todo lo inusual que pueden observar en un sistema de suministro, desde
“caídas” o “sobretensiones” hasta “cortes”. Por las grandes ambigüedades que surgen con el uso de esta
palabra en el ámbito de la “Calidad de la Energía”, nosotros generalmente evitaremos usarla a menos que
especifiquemos a qué hacemos referencia.
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En general los “transitorios” pueden clasificarse en dos categorías: “impulsivos” y “oscilantes”. Estos tér-
minos reflejan la forma de onda de la corriente y/o de la tensión transitoria. Describiremos estas dos ca-
tegorías con más detalle.
Los transitorios impulsivos están normalmente caracterizados por su pendiente y por su tiempo de caída,
los que pueden revelarse en su contenido espectral. Por ejemplo, un transitorio impulsivo 1.2 x 50 micro
seg.- 2000 V, crece desde cero hasta su valor de pico de 2000 V en 1.2 micro seg. Y luego decae a la mitad
de su valor de pico en 50 micro seg. La causa más común de los transitorios impulsivos son las “descargas
atmosféricas”. La Figura 2 ilustra un transitorio impulsivo de corriente provocado por este tipo de descar-
ga.
Debido a las altas frecuencias involucradas, la forma de los transitorios de este tipo puede cambiar rápi-
damente debido a los componentes del circuito y puede tener características significativamente diferen-
tes cuando se lo observa en distintos lugares de un sistema. Estos generalmente no recorren largas distan-
cias desde su punto de origen en el sistema de potencia, aunque eventualmente pueden hacerlo a través
de las líneas. Los transitorios impulsivos pueden excitar la frecuencia natural de los sistemas y en conse-
cuencia producir transitorios oscilantes.
Un transitorio de este tipo consiste en una tensión o corriente cuyos valores instantáneos cambian de po-
laridad rápidamente. Se lo describe por su contenido espectral (frecuencia predominante), duración y
magnitud. El espectro contiene subclases definidas en la Tabla 5.1 como alta, media y baja frecuencia.
Los rangos de frecuencia para esas clasificaciones se eligen de tal manera que coincidan con los tipos más
comunes de fenómenos transitorios oscilantes que se presentan en los sistemas eléctricos.
Los transitorios oscilantes con un componente primario de frecuencia mayor a 500 kHz y una duración
típica medida en micro seg (o algunos ciclos de la frecuencia fundamental) se consideran “transitorios
oscilantes de alta frecuencia”. Estos transitorios son a menudo el resultado de la respuesta local del sis-
tema a un transitorio impulsivo.
Un transitorio con un componente primario de frecuencia entre 5 y 500 kHz con una duración de decenas
de micro seg (o algunos ciclos de la frecuencia fundamental) se denomina un “transitorio de media fre-
cuencia”. La energetización de capacitores conectados “back to back” da por resultado un transitorio
oscilante de corriente del orden de las decenas de kHz, según se ilustra en la Figura 3.
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La maniobra con cables da por resultado un transitorio oscilante de tensión del mismo rango de frecuen-
cia. Los transitorios de media frecuencia pueden también ser el resultado de la respuesta del sistema a un
transitorio impulsivo.
Un transitorio con un componente primario de frecuencia menor que 5 kHz y una duración de 0.3 a 50
mseg, se considera un “transitorio de baja frecuencia”.
Figura 4: Transitorio oscilante de baja frecuencia originado por la conexión de un banco de capacitores
En los sistemas de distribución pueden encontrarse transitorios oscilantes con frecuencias fundamentales
menores a 300 Hz. Estos, generalmente, están asociados con la ferroresonancia y la energetización de
transformadores (Figura 5).
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Los transitorios relacionados con la operación de capacitores serie también pueden caer dentro de esta
categoría. Estos aparecen cuando el sistema responde por resonancia con armónicos de baja frecuencia en
la corriente de “inserción” del transformador (2º y 3º armónico) o cuando una condición anormal da origen
a ferroresonancia. Es posible también categorizar los transitorios (y otras perturbaciones) de acuerdo a su
“modo”. Básicamente un transitorio en un sistema trifásico con neutro aislado puede ser tanto de “modo
común” o “modo normal”, dependiendo si aparece entre línea o neutro y tierra, o entre línea y neutro.
Las perturbaciones de la tensión de corta duración, se originan por condiciones de falla, la conexión de
cargas importantes que requieran altas corrientes de “arranque”, o conexiones defectuosas (no francas)
en la instalación eléctrica de energía. Dependiendo de la localización de la falla y de las condiciones del
sistema, esta puede provocar tanto “caídas temporarias de la tensión”, “sobretensiones” o la pérdida
completa de la tensión (interrupción).
La condición de falla puede producirse cerca o lejos del punto que nos interesa. En cualquier caso la in-
fluencia sobre la tensión, durante la falla, es de corta duración, hasta que las protecciones actúen para
despejarla.
[Link] Interrupciones
Una interrupción ocurre cuando la tensión suministrada o la corriente de carga caen a un valor inferior a
0.1 pu, durante un período de tiempo no mayor a 1 minuto.
Las interrupciones pueden ser el resultado de fallas en el sistema de energía, equipos o errores de control.
Las interrupciones se miden por su duración, desde que la magnitud de la tensión permanece siempre por
debajo del 10% de su valor nominal. La duración de una interrupción debida a una falla en el sistema de
distribución se determina por el tiempo de operación de las protecciones. El “recierre” rápido limitaría
generalmente los cortes causados por fallas no permanentes menores a 30 ciclos. El “recierre” no rápido
de las protecciones puede provocar interrupciones momentáneas o temporarias. La duración de un corte
debido al mal funcionamiento de los equipos o a las conexiones flojas, puede ser variable. Algunas inte-
rrupciones pueden ser precedidas por caídas en la tensión (sags), cuando esas interrupciones son provoca-
das por fallas en el sistema de muy alta tensión. Las caídas de tensión ocurren entre el momento en que la
falla se inicia y aquel en el que operan las protecciones.
La Figura 6 muestra una interrupción momentánea, durante la cual la tensión cae al 20 % durante 3 ciclos
y luego a cero durante 1.8 seg, hasta que se produce el recierre. La forma de onda del “sag” (caída) es
típica de una falla con arco.
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En el ámbito de la “Calidad de la Energía” y durante muchos años, se utilizó el término “sag” (caída), para
describir un decrecimiento de corta duración. Aunque el término no tiene una definición formal, es cada
vez más aceptado y usado por las empresas, constructores y usuarios finales. La definición del IEC para
este fenómeno es “dip” (hueco). Los dos términos se consideran intercambiables, siendo el “sag” el sinó-
nimo preferido en el ámbito de la calidad en los Estados Unidos. La terminología usada para describir la
magnitud de una caída en la tensión, es a menudo confusa. Un 20% de caída puede referirse a una que
resulte en una tensión de 0.8 o 0.2 pu. La terminología elegida no debe dejar lugar a duda sobre el nivel
de tensión resultante: “una caída de 0.8 pu” o “una caída cuya magnitud es del 20%”. Cuando no se espe-
cifique de otra manera, un 20% de caída será considerado un evento durante el cual el valor eficaz de la
tensión decrece un 20%, hasta 0.8 pu. El valor nominal o base de la tensión deberá ser especificado.
Comúnmente, las caídas en la tensión están asociadas con fallas del sistema, pero también pueden gene-
rarse por la conexión de cargas importantes o motores con tiempo de arranque prolongado. La Figura 7
muestra una caída típica en la tensión, que puede asociarse con una falla simple a tierra (SLG) sobre la
otra fase de la misma subestación. Un 80% de las caídas que ocurren duran alrededor de 3 ciclos, hasta
que el interruptor de la subestación sea capaz de interrumpir la corriente de falla. Los tiempos típicos de
despeje están entre 3 y 30 ciclos, dependiendo de la magnitud de las corrientes de falla y del tipo de pro-
tección por sobrecorriente
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La Figura 8 ilustra el efecto del arranque prolongado de un motor. Un motor de inducción absorbe durante
el arranque, de 6 a 10 veces su corriente de plena carga. Si la magnitud de la corriente es relativamente
grande con respecto a la corriente de falla disponible en ese punto del sistema, la caída resultante en la
tensión puede ser significativa. En este caso, la tensión cae inmediatamente al 80 % y luego retorna gra-
dualmente a su valor normal en 3 seg. Es de hacer notar la diferencia entre los tiempos en este caso y el
correspondiente a las fallas en los sistemas de distribución. Hasta hace poco, la duración de las caídas no
estaba claramente definida. La duración de una caída “típica”, definida en algunas publicaciones, va des-
de los 2 mseg (alrededor de 1/10 de ciclo) hasta un par de minutos. Las caídas con una duración menor a
medio ciclo no pueden caracterizarse efectivamente por un cambio en el valor eficaz de la frecuencia
fundamental. Por lo tanto, estos eventos se consideran transitorios. Las caídas en la tensión con una dura-
ción cercana al minuto pueden manejarse típicamente por un equipo controlador de la tensión y pueden
asociarse con causas ajenas a fallas en el sistema. Por lo tanto se clasifican como perturbaciones de larga
duración.
La duración de las caídas de tensión está subdividida en tres categorías: instantánea, momentánea y tem-
poraria; en coincidencia con las tres categorías de “interrupciones” y “swells” (sobretensiones). Esta clasi-
ficación está pensada a fin de que se corresponda con los tiempos de operación típicos de las protecciones
de distribución, al igual que con la clasificación recomendada por las organizaciones técnicas internacio-
nales.
Al igual que con las caídas, estas generalmente se asocian con condiciones de falla en los sistemas, pero
no son tan comunes como las primeras. Una de las maneras en que puede ocurrir una sobretensión es
cuando se produce un incremento temporario de la tensión sobre las fases sanas durante una falla simple a
tierra (SLG). La Figura 9 ilustra este caso. Las sobretensiones también pueden generarse por la descone-
xión de cargas importantes o por la conexión de un gran banco de capacitores (Figura 10)
Estos fenómenos se caracterizan por su magnitud (valor eficaz) y por su duración. La severidad de una
sobretensión durante una falla es una función de la localización de la misma, de la impedancia del sistema
y del sistema de puesta a tierra. En un sistema aislado, con impedancia de secuencia cero infinita, las
tensiones de fase en las fases sanas serán de 1.73 pu durante una falla simple a tierra (SLG). La conexión
de la subestación con un sistema de puesta a tierra provocará un incremento pequeño o nulo de la tensión
sobre las fases sanas, porque el transformador está usualmente conectado en , proveyendo un camino
de secuencia cero de baja impedancia para la corriente de falla.
Las fallas en diferentes puntos a lo largo de los cuatro conductores (las tres fases más el neutro), con múl-
tiples puestas a tierra, darán diversos grados de sobretensión sobre las fases sanas. Una sobretensión del
15 %, que se mostró en la figura, es común en los alimentadores de distribución en los Estados Unidos.
Muchos escritores utilizan el término “sobretensión transitoria” como un sinónimo de sobretensión.
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Figura 9: “Swell” instantáneo de tensión, originado por una falla monofásica a tierra
Además, las descargas atmosféricas también producen sobretensiones, a través del “golpe” a un conductor
de fase, del acoplamiento capacitivo en el transformador o a través de los circuitos de tierra.
La norma ANSI C 84.1 especifica las tolerancias esperables de tensión estacionaria en los sistemas de
energía. Una perturbación de tensión se considera como de larga duración cuando los límites ANSI son
superados por más de 1 minuto. Las perturbaciones de larga duración pueden ser tanto “sobretensiones”
como “subtensiones”. Estas generalmente no son el resultado de fallas en el sistema, sino que son provo-
cadas por variaciones de la carga o maniobras con interruptores. Tales perturbaciones aparecen indicadas
en los gráficos del valor eficaz vs t.
[Link] Sobretensiones
Una sobretensión es un incremento en el valor eficaz de la tensión de alterna mayor que el 110%, a la
frecuencia fundamental, durante un tiempo mayor a 1 minuto.
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Las sobretensiones son usualmente el resultado de la maniobra de cargas (por ejemplo desconectar cargas
importantes o conectar un banco de capacitores). Estas perturbaciones aparecen debido a que el sistema
puede ser muy “débil” para la regulación de tensión deseada o los controladores de la misma son inade-
cuados. La incorrecta ubicación del selector de topes de los transformadores también puede dar origen a
la aparición de sobretensiones en el sistema.
[Link] Subtensiones
Una “subtensión” es una disminución en el valor eficaz de la tensión de alterna menor al 90 %, a frecuen-
cia fundamental, durante un tiempo mayor a 1 minuto.
Estas perturbaciones son el resultado de eventos que resultan los opuestos a los que originaban las sobre-
tensiones. La conexión de una carga importante o la salida de servicio de un banco de capacitores, puede
provocar una “subtensión”, hasta que el equipo regulador de tensión del sistema pueda ajustarla dentro
de las tolerancias. Otro fenómeno que puede causarlas son las sobrecargas.
El término “brownout” (apagón parcial) se utiliza con frecuencia para describir períodos prolongados de
“subtensión” originados en una estrategia específica de despacho orientada a reducir la demanda. Dado
que esta no es una definición formal para este término y además no es tan descriptivo como “subtensión”,
el término “brownout” debe evitarse cuando se quiera describir esta perturbación.
Los cortes de tensión que superan el minuto son a menudo permanentes y se requiere la intervención hu-
mana para reparar y restaurar el sistema. El término “interrupción sostenida” se refiere a un fenómeno
específico de los sistemas de energía y en general no tiene relación con el uso de “outage” (apagón).
Las empresas usan tanto el término “apagón” como el de “interrupción” para describir fenómenos de na-
turaleza similar en sus informes de “confiabilidad”. De cualquier manera esto provoca confusión entre los
usuarios finales, quienes piensan que un “apagón” es alguna interrupción de la energía que detiene un
proceso. Esta puede ser tan pequeña como medio ciclo. El término “apagón” tal como está definido en
IEEE Standard 1008 no se refiere a un fenómeno específico, sino más bien al estado de un componente del
sistema que ha fallado en la función que debía cumplir.
Además el uso del término “interrupción” en el contexto del monitoreo de la “Calidad de la Energía” no
tiene relación con la “confiabilidad” u otras estadísticas de continuidad de servicio. Así esta palabra defi-
ne de una manera más específica la ausencia de tensión por períodos prolongados.
Indices de Confiabilidad
“Se refieren al tiempo durante el cual se produce una interrupción sostenida”. Los más utilizados se pue-
den definir como:
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• Offset de continua.
• Armónicos.
• Interarmónicos.
• Muesquitas (notching).
• Ruido.
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[Link] Armónicos
Los armónicos son tensiones o corrientes senoidales que contienen frecuencias que son múltiplos enteros
de la frecuencia para la cual fue diseñado el sistema de suministro (denominada frecuencia fundamental,
usualmente 50 o 60 Hz). Las formas de onda distorsionadas pueden descomponerse en una suma de la fre-
cuencia fundamental más los armónicos. La distorsión armónica tiene su origen en las características no
lineales de los dispositivos y de las cargas en un sistema de potencia.
Los niveles de distorsión armónica se describen mediante el espectro armónico completo, incluyendo las
magnitudes y los ángulos de fase de cada componente individual. También es común usar una magnitud
simple, la “distorsión armónica total” (THD), como una medida del valor efectivo de la distorsión armóni-
ca.
La Figura 12 ilustra la forma de onda y el espectro armónico de la corriente de entrada a varios dispositi-
vos que producen distorsión. Los niveles de distorsión en la corriente pueden caracterizarse mediante el
valor THD, como describimos arriba, pero esto puede a menudo resultar engañoso. Por ejemplo, muchos
mecanismos de velocidad ajustable exhiben altos valores THD para la corriente de entrada, cuando están
operando con cargas muy pequeñas. Este no es necesariamente un tema significativo, porque la magnitud
de los armónicos de la corriente es baja, aunque la distorsión relativa es alta.
Figura 12: Formas de onda y espectros armónicos de varios dispositivos que producen distorsión
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Manejar este concepto para la caracterización de las corrientes armónicas es habitual. El IEEE Standard
519-1992 define otro término, la “distorsión de demanda total” (TDD). Este término es de la misma forma
que la “distorsión armónica total” (THD), excepto que la distorsión se expresa como un porcentaje de la
misma corriente de carga, en lugar de un porcentaje de la corriente fundamental. El IEEE Standard 519-
1992 provee los principios generales para los armónicos de la corriente y los niveles de distorsión de la
tensión en los circuitos de distribución y de transmisión.
c- Armónicos vs transitorios
“Muchas veces se culpa a la distorsión armónica de los problemas relacionados con la calidad, los que en
realidad se originan por los transitorios”, por esta razón es importante recordar algunos conceptos fun-
damentales:
Armónicos:
- Presencia de altas frecuencias de manera continua o por espacio de varios segundos.
- Múltiplos enteros de la frecuencia fundamental.
- Asociados a la operación continua de una carga.
Transitorios:
- Altas frecuencias que desaparecen después de pocos ciclos.
- Las frecuencias no son necesariamente armónicas, pudiendo ser cualquier frecuencia natural del
sistema que esté presente en ese momento.
- Asociados con los cambios en el sistema.
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Dispositivos de arco
- Incluyen hornos, soldadores y alumbrado de descarga.
Dispositivos saturables
- Incluyen transformadores y otros dispositivos con núcleo de hierro, incluso los motores.
- La corriente de excitación de los transformadores presenta alta distorsión, pero es menor al 1 %
de plena carga.
- Por lo tanto la distorsión se incrementa cuando disminuye la carga.
- Este tipo de distorsión no despierta tanto interés como las otras fuentes de armónicos (converti
dores y dispositivos de arco).
[Link] Interarmónicos
Las tensiones o corrientes tienen componentes de frecuencia que no son múltiplos enteros de aquella para
la cual fue diseñado el sistema de suministro (50 o 60 Hz), estos son los llamados “interarmónicos”. Estos
últimos pueden aparecer como frecuencias discretas o como espectros de banda ancha.
Los interarmónicos pueden originarse en las redes, para todos los niveles de tensión. Las principales fuen-
tes de la distorsión interarmónica en la forma de onda, son los conversores estáticos de frecuencia, ciclo-
convertidores, motores de inducción y dispositivos de arco. Los sistemas de onda portadora también pue-
den introducir interarmónicos. Los efectos de este fenómeno no son muy conocidos y nosotros no los des-
cribiremos en este curso. Los interarmónicos muestran sus efectos sobre las líneas de energía portadoras
de señal y producen “flicker” visuales en aparatos con tubos de rayos catódicos (CRTs).
Como la “muesquita” ocurre continuamente, esta puede caracterizarse a través del espectro armónico de
la tensión afectada. Sin embargo este fenómeno se trata como un caso especial. Los componentes de fre-
cuencia asociados a la “muesquita” pueden ser bastante altos y puede que no sean fielmente caracteriza-
dos por los equipos de medición que se utilizan normalmente para el análisis de armónicos. La Figura 13
muestra un ejemplo de este evento en la tensión de un convertidor trifásico, que produce corriente conti-
nua permanente. Las “muescas” ocurren cuando la corriente conmuta de una fase a la otra. Durante este
período hay un cortocircuito momentáneo entre dos fases, llevando a la tensión tan cerca de cero como lo
permitan las impedancias del sistema.
Figura 13: Ejemplo de una “muesquita” de la tensión generada por un convertidor trifásico
[Link] Ruido
El ruido está definido como una señal eléctrica no deseada, con un contenido espectral de banda ancha
menor a 200 kHz, superpuesta a las tensiones o corrientes de los conductores de fase del sistema de ener-
gía o fundados sobre los conductores neutros o líneas de señal.
El ruido en los sistemas de energía puede provocarse por dispositivos electrónicos de energía, circuitos de
control, equipos de arco o soldadura, cargas con rectificadores de estado sólido y maniobras con alimen-
tadores de energía. Estos problemas son a menudo exacerbados por las puestas a tierra inapropiadas, que
no pueden conducirlo fuera del sistema de energía. Básicamente, el ruido consiste en alguna distorsión no
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deseada de la señal de energía, que no puede clasificarse como distorsión armónica o transitoria. Los dis-
positivos electrónicos tales como microcomputadoras y controladores programables introducen este tipo
de perturbación. El problema puede minimizarse utilizando filtros, transformadores de aislamiento y
adaptadores de impedancia.
El IEC 1000-3-3 define varios tipos de fluctuaciones de la tensión. Nosotros restringiremos nuestra discu-
sión al IEC 1000-3-3 tipo (d), el cual está caracterizado como una serie de fluctuaciones continuas o alea-
torias de la tensión. Las cargas que pueden exhibir variaciones continuas y rápidas en la magnitud de su
corriente, pueden causar perturbaciones de la tensión que son a menudo referidas como “flicker”. El tér-
mino “flicker” está derivado del impacto de esta fluctuación de la tensión sobre las lámparas, de forma
tal que sea percibido como un “parpadeo” por el ojo humano. De una forma técnicamente más correcta,
una fluctuación de la tensión es un fenómeno electromagnético, mientras que el “parpadeo” (flicker) es el
resultado indeseable de esta fluctuación en algunas cargas. Sin embargo, los dos términos están a menudo
vinculados entre sí en las normas. Por lo tanto, nosotros también utilizaremos el término común “parpa-
deo de tensión” para describir tales fluctuaciones.
Un ejemplo de una forma de onda de tensión que produce “parpadeo” se muestra en la Figura 14. Esta
forma de onda la provoca un horno de arco, que es una de las causas más comunes de fluctuaciones de la
tensión para las empresas de transmisión y en los sistemas de distribución. La señal del “parpadeo” está
definida por su magnitud eficaz, expresada como un porcentaje de la fundamental. El “parpadeo” se mide
con respecto a la sensibilidad del ojo humano. Típicamente, magnitudes tan pequeñas como un 0.5 % pue-
den dar por resultado un “parpadeo” perceptible en las lámparas, si las frecuencias están en el rango de 6
a 8 Hz.
Figura 14: Ejemplo de una fluctuación de la tensión provocada por la operación de un horno de arco
La frecuencia en un sistema de potencia está directamente relacionada con la velocidad de rotación de los
generadores que lo alimentan. Hay pequeñas desviaciones de la frecuencia producto del balance dinámico
entre la carga y los cambios en la generación. La magnitud de la desviación de la frecuencia y su duración
dependen de las características de la carga y de la respuesta del sistema de control de la generación con
respecto a los cambios en el estado de carga. Las desviaciones de la frecuencia que van más allá de los
límites aceptados por el estado estacionario de operación normal del sistema, pueden generarse, en su
mayor parte por fallas en el sistema interconectado, la desconexión de una gran demanda o el disparo de
una gran unidad generadora.
En los modernos sistemas de energía interconectados, las desviaciones significativas de la frecuencia son
raras, las mayores desviaciones de la frecuencia ocurren con mayor probabilidad en las cargas que se ali-
mentan mediante un generador aislado del sistema. En tales casos, la respuesta del operador ante un
cambio abrupto de la carga puede no ser la adecuada para regular la frecuencia dentro del estrecho ancho
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de banda requerido por los equipos más sensibles. El “notching” (muesquita) de tensión, a veces puede
confundirse con una desviación de la frecuencia. La “muesquita” puede aparecer lo suficientemente cerca
del cero como para provocar errores en los instrumentos y sistemas de control que dependen del “cruce
por cero” para derivar la frecuencia o el tiempo.
Según se informa en las conferencias internacionales sobre la Calidad de la Energía, alrededor del 80% de
los problemas referidos por los clientes se relacionan con deficiencias en el cableado y en las puestas a
tierra de sus propias instalaciones. Muchas veces estos problemas se resuelven simplemente ajustando una
conexión floja o reemplazando un conductor corroído
En la Tabla 3 se brinda un resumen ejecutivo sobre los problemas más habituales de QEE y sus orígenes
más frecuentes.
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Una pérdida de calidad puede modificar el comportamiento o los resultados y hasta provocar la destruc-
ción de los equipos y de los procesos que de ellos dependen, con posibles consecuencias para la seguridad
de las personas y con costes económicos adicionales.
Las soluciones consisten en actuar sobre todos o parte de estos tres elementos, globalmente (sobre la
instalación) o localmente (sobre uno o varios receptores).
Puesto que no todos los receptores son sensibles a las mismas perturbaciones y sus niveles de sensibilidad
son diferentes, la solución adoptada, además de ser la mejor desde un punto de vista técnico-económico,
debe garantizar un nivel de QEE, medible y adaptado a las necesidades reales.
Es imprescindible un diagnóstico previo, efectuado por especialistas, para determinar la naturaleza de las
perturbaciones contra las que hay que prevenirse (por ejemplo, las soluciones son diferentes según la du-
ración de un corte). La calidad de este diagnóstico determinará la eficacia de la solución aplicada. Tam-
bién deben ser especialistas los que efectúen el estudio y elijan la solución y los responsables de la insta-
lación y el mantenimiento.
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Para escoger una solución eficaz, ante todo, es necesario realizar un buen diagnóstico. Por ejemplo, en el
punto de acometida (entrada eléctrica del cliente), es importante saber si el hueco de tensión procede de
la instalación del cliente (con aumento correspondiente de la intensidad) o de la red (sin aumento). Exis-
ten diversas soluciones [7].
Figura 15: Alternativas de solución para las caídas de tensión y sus costos relativos
can la extinción de los defectos fugitivos a tierra anulando durante al menos 300 ms la tensión en bornes
del defecto, por la puesta a tierra de la única fase en defecto en el juego de barras del centro de trans-
formación. Esto no afecta a la tensión entre fases que alimenta a los clientes.
Sólo se puede llegar al equilibrio mediante un análisis fino de los procesos y de las consecuencias técnicas
y financieras de la perturbación.
Existen diversas soluciones de insensibilización, según la potencia necesaria para la instalación y la dura-
ción del hueco de tensión o del corte. Frecuentemente es interesante estudiar las soluciones distinguiendo
entre la alimentación de los sistemas de mando, control y regulación, y la alimentación de los motores y
de los consumidores de gran potencia. En efecto, un hueco de tensión o un corte (incluso breve) puede ser
suficiente para hacer caer todos los contactores cuyas bobinas se alimentan del circuito de potencia, con
lo que los receptores alimentados por estos contactores ya no reciben alimentación hasta el retorno de la
tensión.
Que no haya peligro para la seguridad del personal y de los equipos hasta el retorno de la red,
Que las cargas y los procesos admitan un corte breve del circuito de potencia (inercia fuerte o ra-
lentización tolerada) y puedan reacelerar al vuelo al volver la tensión,
Que la fuente de potencia pueda asegurar la alimentación del conjunto de receptores en régimen
permanente (caso de una fuente de sustitución) pero también que pueda soportar la gran corrien-
te de llamada provocada por el rearranque simultáneo de numerosos motores.
Las soluciones consisten en alimentar todas las bobinas de los contactores con una fuente auxiliar segura
(batería o grupo que gira con un volante de inercia) o utilizar un relé temporizado a la conexión o incluso
en conectar un rectificador y un condensador en paralelo con la bobina.
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En función de la potencia necesaria para la instalación y de la duración del hueco de tensión o del corte,
la elección puede hacerse entre las diversas soluciones técnicas, que se pueden ver resumidas en la Tabla
4.
Figura 16: Esquema de principio de funcionamiento de una alimentación sin interrupción (SAI) on-line
La conmutación de redes
Un dispositivo da la orden de conmutación de la fuente principal a una fuente de sustitución (e inversa-
mente) para la alimentación de las cargas prioritarias y, si es necesario, da la orden de desconexión de las
cargas no prioritarias. Existen tres tipos de conmutación, según la duración de transferencia (Δt):
Estos dispositivos obligan a precauciones especiales. Por ejemplo, cuando la instalación tiene muchos mo-
tores, sus reaceleraciones simultáneas provocan una caída de tensión que puede impedir el rearranque o
provocar rearranques demasiado largos (con riesgo de calentamiento). Entonces es aconsejable prever un
autómata que realice un rearranque escalonado de los motores prioritarios, particularmente cuando se
utiliza una fuente de sustitución (de socorro) de poca potencia de cortocircuito. Esta solución se aplica
cuando una instalación no puede soportar un corte largo, superior a algunos minutos, y/o necesita una
gran potencia disponible. Puede también preverse como complemento de un SAI.
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Compensadores electrónicos
Estos dispositivos electrónicos modernos compensan en una cierta medida los huecos de tensión y los cor-
tes con un corto tiempo de respuesta; por ejemplo, el compensador automático en tiempo real efectúa
una compensación en tiempo real de la potencia reactiva; está especialmente bien adaptado para cargas
que varían rápidamente y de manera importante (soldadores, elevadores, prensas, machacadoras, arran-
que de motores,etc).
Seguridad personal.
Satisfacer mejor al cliente.
Limitación del daño al sistema.
Procedimientos de despeje
Fusibles:
- Es el dispositivo de protección más económico.
Recierre:
- Aprovecha el hecho que la mayoría de las fallas son transitorias.
- Es común operar 3 o 4 veces.
- En las zonas con baja incidencia de rayos es común recerrar 1 vez.
Idealmente las empresas desean evitar que se quemen los fusibles durante las fallas transitorias,
para disminuir de este modo los costos adicionales de reposición y las quejas de los clientes.
El punto anterior redunda en un aumento de los índices tradicionales de confiabilidad (reflejan los
cortes prolongados).
Para lograr este objetivo se implementan los recierres en línea.
El costo de esta política para los clientes industriales puede ser muy alto.
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Incrementar el seccionamiento.
Recierre instantáneo:
- Permite que ciertas cargas toleren el corte.
- Puede provocar fallas repetitivas.
Disparo monofásico:
- Reduce la tasa de falla en 2/3.
- Puede provocar problemas en las cargas trifásicas.
Relés adaptivos:
- Habilitación o bloqueo del disparo rápido según las condiciones meteorológicas.
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- Localización de fallas:
- En el menor tiempo posible:
- Mediante un indicador de circuitos fallados.
- Sin utilizar indicador de falla (métodos empíricos).
1.9.2 Sobretensiones
Una buena coordinación del aislamiento consiste en lograr la protección de personas y de equipos contra
las sobretensiones con el mejor compromiso técnico-económico posible [7].
Se necesita:
Evidentemente, las soluciones a aplicar dependen del tipo de sobretensiones que se encuentren.
Sobretensiones de maniobra
Limitar los transitorios provocados por la maniobra de condensadores mediante la instalación de
bobinas de choque (self) y resistencias de preinserción. Los compensadores estáticos automáticos,
que permiten controlar el instante de conexión, están particularmente adaptados a aplicaciones
BT, pero no soportan las sobretensiones transitorias (autómatas industriales, informática).
Colocar inductancias de línea aguas arriba de los convertidores de frecuencia para limitar los efec-
tos de las sobretensiones transitorias.
Utilizar, en la acometida BT, interruptores automáticos con diferenciales selectivos (tipo «S») e
interruptores automáticos diferenciales superinmunizados de tipo «si» (IΔn = 30 mA y 300 mA). Su
utilización evita disparos intempestivos debidos a corrientes de fuga transitorias: sobretensiones
atmosféricas, de maniobra, conexión de circuitos con gran capacidad respecto a tierra (filtros ca-
pacitivos conectados a tierra, redes de cables extensas), lo que provoca la circulación de corriente
aguas abajo del DDR (Dispositivo de corriente Diferencial Residual) a través de las capacidades a la
tierra de la red.
Sobretensiones atmosféricas
Protección primaria
Protege el edificio y su estructura contra los impactos directos del rayo (pararrayos, jaulas malla-
das (de Faraday), cables de guarda / cable de tierra).
Protección secundaria
Protege los equipos contra las sobretensiones atmosféricas que siguen a la descarga de rayo.
Los limitadores de sobretensión (cada vez menos, explosores) se instalan en los puntos de las re-
des AT y MT, especialmente expuestas, y a la entrada de los centros de transformación MT/BT.
En BT, se instalan a la vez, lo más arriba posible de la instalación BT (a fin de proteger lo más glo-
balmente posible) y lo más cerca posible de los receptores eléctricos. A veces, es necesaria la ins-
talación en cascada de limitadores de sobretensiones: uno, en cabeza de la instalación, y otro, lo
más cerca posible de los receptores. A un limitador de sobretensiones BT siempre se le asocia un
dispositivo de desconexión. Por otra parte, la utilización de un interruptor automático diferencial
y selectivo en la acometida BT, evita que la derivación de corriente a tierra a través del limitador
provoque el disparo intempestivo del interruptor automático de entrada, lo que es incompatible
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con ciertos receptores (congelador, programador...). Hay que indicar que las sobretensiones pue-
den propagarse hasta un aparato por otras vías distintas de la alimentación eléctrica: las líneas te-
lefónicas (teléfono, fax), los cables coaxiales (conexiones informáticas, antenas de televisión).
Existen en el mercado protecciones específicas para ello [7].
TVSS
- Suelen poseer más elementos limitadores que los descargadores.
- Se ubican sobre la carga.
Ambos pueden ser del tipo
- “Crowbar”
- Son dispositivos abiertos que requieren al menos 1/2 ciclo para reducir la tensión, por lo
que pueden provocar la desconexión de cargas.
- “Clamping” (constituidos por varistores)
Transformadores de aislamiento
- Atenuar ruidos de alta frecuencia y transitorios.
- Definir una nueva tierra de referencia.
Filtros pasa-bajos
- Contra los transitorios de alta frecuencia.
Protector híbrido
- Constituidos por dos supresores de ondas de impulso y un filtro pasa bajos.
- El protector tipo ampolla actúa contra los transitorios de alta energía.
Opciones para minimizar los transitorios originados por la maniobra de los capacitores
1.9.3 Armónicos
a- Responsabilidades en el control de los armónicos
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- El control sobre la magnitud de las corrientes armónicas inyectadas al sistema recae sobre el
usuario final.
- Cumplido el punto anterior la responsabilidad de la distorsión de la tensión recae sobre la em
presa distribuidora o transmisora.
Existen al menos tres formas posibles para suprimirlos o, al menos, reducir su influencia. Se dedica un
párrafo específico al tema de las protecciones [7].
Modificación de la instalación
- Inmunizar las cargas sensibles con la ayuda de filtros
- Aumentar la potencia de cortocircuito de la instalación
- Desclasificar los equipos
- Alejar o confinar las cargas perturbadoras
Ante todo, hay que conectar los equipos sensibles lo más cerca posible de su fuente de alimenta-
ción. A continuación, hay que identificar, y después separar, las cargas perturbadoras de las cargas
sensibles, por ejemplo alimentándolas desde fuentes separadas o mediante transformadores dedi-
cados exclusivamente a ellas. Todo esto sabiendo que las soluciones que consisten en actuar sobre
la estructura de la instalación son, en general, pesadas y costosas.
1.- Caso de redes contaminadas (15% < Gh/Sn ≤ 25 %): hay que sobredimensionar en corriente
la aparamenta y las conexiones en serie; y, en tensión, los condensadores.
2.- Caso de redes muy contaminadas (25% < Gh/Sn ≤ 60%): hay que asociar bobinas (selfs) an-
tiarmónicos a los condensadores sintonizados a una frecuencia inferior a la frecuencia del
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armónico más bajo (por ejemplo, 215 Hz para una red de 50 Hz) (Figura 17). Esto elimina los
riesgos de resonancia y contribuye a reducir los armónicos.
Filtrado
En el caso de Gh/Sn > 60%, el cálculo y la instalación del filtro de armónico deben ser realizados por espe-
cialistas (Figura 18).
- Filtro pasivo
Consiste en colocar una impedancia baja a las frecuencias a atenuar mediante una adecuada con-
figuración de componentes pasivos (inductancia, condensador, resistencia). Esta unidad se instala
en derivación con la red. Para filtrar varias componentes, pueden ser necesarios varios filtros pa-
sivos en paralelo. El dimensionamiento de los filtros armónicos debe de ser cuidadoso: un filtro
pasivo mal diseñado puede conducir a resonancias cuyo efecto es amplificar las frecuencias que no
eran perjudiciales antes de su instalación.
- Filtro activo
Consiste en neutralizar los armónicos emitidos por la carga analizando los armónicos consumidos
por la carga y reconstruir la misma corriente armónica con la fase conveniente. Es posible poner
en paralelo varios filtros activos. Un filtro activo puede ser, por ejemplo, asociarse a un SAI para
reducir los armónicos que se inyectan aguas arriba.
- Filtro híbrido
Se compone de un filtro activo y un filtro pasivo sintonizado con el armónico preponderante (por
ejemplo, el 5º) y que suministra la energía reactiva necesaria.
Los primeros (magnetotérmicos) son especialmente sensibles a los armónicos debido a sus captadores tér-
micos que «ven» correctamente la carga real que sufren los conductores por la presencia de los armóni-
cos. Por este motivo, se adaptan bien al uso, (especialmente doméstico e industrial) en circuitos de inten-
sidades pequeñas.
Los segundos (electrónicos), por su sistema de cálculo de las intensidades que lo atraviesan, pueden tener
el riesgo de disparo intempestivo, por lo que hay que escoger bien estos aparatos y prestar atención al
hecho de que miden el verdadero valor eficaz de la corriente (RMS). Estos aparatos tienen entonces la
ventaja de seguir mejor la evolución de la temperatura de los cables, particularmente en el caso de car-
gas con funcionamiento cíclico pues su memoria térmica es mejor que la de los termoelementos de calen-
tamiento indirecto.
La desclasificación
Esta solución, aplicable a ciertos equipos, es una solución fácil y con frecuencia suficiente, para los pro-
blemas ocasionados por los armónicos.
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Las fluctuaciones producidas por las cargas industriales pueden afectar a un gran número de consumidores
alimentados por la misma fuente. La amplitud de la fluctuación depende de la razón entre la impedancia
del aparato perturbador y la de la red de alimentación.
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Modificar el perturbador
Cambiar el sistema de arranque de los motores con arranques frecuentes permite, por ejemplo, reducir
las sobreintensidades.
Modificar la red
- Aumentar la potencia de cortocircuito conectando los circuitos de alumbrado lo más cerca posi-
ble de la alimentación.
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Las investigaciones sobre la “Calidad de la Energía” requieren, con frecuencia, del monitoreo para identi-
ficar el problema exacto y luego verificar las soluciones que se implementaron. Antes de embarcarse en
extensos programas de monitoreo, es importante desarrollar un comprensivo análisis de la instalación del
cliente, del equipo que está siendo afectado, de las prácticas de cableado y puesta a tierra y de las consi-
deraciones referidas a la operación.
A menudo, los problemas pueden resolverse sin monitoreos extensos, formulando las preguntas correctas
cuando se charla con los clientes y realizando una inspección inicial del lugar.
Tanto si la investigación involucra a un solo componente del equipamiento, como si se trata de todo un
sistema eléctrico, el proceso de examen requiere de manera típica de 5 pasos básicos:
Definir los objetivos no solamente mantiene el “foco” del proyecto, sino que también ayuda a identificar
los recursos específicos y necesarios para que los equipos trabajen satisfactoriamente.
El momento en el que ocurren los problemas también puede proporcionar pistas importantes a cerca de la
naturaleza del problema.
Si este sólo ocurre en un determinado momento cada día, entonces el equipamiento sospechoso debe ser
el que se maniobra en dicho instante.
Como parte del proceso de planificación y preparación es necesario obtener el “historial” del lugar, refe-
rido a la instalación o a los equipos que están siendo investigados.
Una parte importante de dicho historial se consigue interrogando a los operadores de los equipos o al per-
sonal familiarizado con su operación.
Los datos de interés podrían incluir tanto el tiempo de ocurrencia, como de duración de los problemas
recurrentes del sistema, el registro de los síntomas de la falla o de los equipos que presentan problemas.
También resultan de interés todas las modificaciones recientes que se realizaron sobre la instalación o
sobre la lógica del ciclo de operación de los principales equipos eléctricos de la misma.
b- Inspeccionar el lugar
Esta inspección inicial debe diseñarse para obtener tanta información como sea posible a cerca de la ins-
talación del cliente y los problemas que está experimentando.
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1. Naturaleza del problema (datos de las pérdidas, disparos molestos, fallas de los componentes, mal fun-
cionamiento de los sistemas de control, etc.).
2. Características de los equipos sensibles que experimentan problemas (el equipo proporciona informa-
ción o por lo menos una guía para la aplicación de la información).
4. Problemas coincidentes u operaciones conocidas (por ejemplo: la maniobra de los capacitores), que
ocurren al mismo tiempo.
6. Existencia de condicionamientos de energía para los equipos que están siendo utilizados.
7. Datos del sistema eléctrico (diagramas unifilares, tamaño del transformador y sus impedancias, infor-
mación de la carga, información del capacitor, datos del cable, etc.).
Una vez que estos datos fueron obtenidos a través de las charlas con el cliente, deberá llevarse a cabo una
inspección del lugar para verificar los diagramas unifilares, los datos del sistema eléctrico, la integridad
del cableado y de las puestas a tierra, los niveles de carga y las características básicas de la “Calidad de la
Energía”.
Por ejemplo, los problemas provocados por las “caídas” en la tensión durante las fallas remotas sobre el
sistema de distribución, pueden requerir monitoreos durante un lapso de tiempo significativo, porque las
fallas en los sistemas son probabilísticamente raras. Si el problema involucra la maniobra de un capacitor,
puede ser posible caracterizar las condiciones en un período de un par de días.
Los problemas de distorsión armónica deben caracterizarse durante un período de por lo menos una sema-
na, para tener una imagen de cuanto varían los armónicos con los cambios de carga.
Dado que el análisis detallado de estas cuestiones excede el contenido de este curso, en las secciones
siguientes sólo se describen brevemente los aspectos más importantes del monitoreo de la “Calidad de la
Energía”.
En particular los transitorios de alta frecuencia, pueden ser significativamente diferentes si hay una sepa-
ración apreciable entre el monitor y el equipo afectado.
Otra ubicación importante es la entrada principal de servicio. Los transitorios y las variaciones de la ten-
sión medidos en este lugar pueden ser experimentados por todo el equipamiento de la instalación.
Es también la mejor indicación de las perturbaciones provocadas por el sistema distribuidor (si bien es
muy posible que las perturbaciones en la entrada de servicio sean provocadas por eventos que ocurren
dentro de la instalación).
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Este permitirá correlacionar las perturbaciones y los eventos de maniobra del sistema con los problemas
reales de la “calidad de la Energía” en los equipos.
El informe también debe indicar todos los principales cambios en la configuración del sistema que se im-
plementaron durante el período de medición (capacitores para la corrección del factor de potencia, confi-
guraciones de los circuitos, nuevo equipamiento, etc.).
También deberán registrarse muchas perturbaciones que no dan por resultado ningún efecto directo sobre
los equipos del cliente. Es importante distinguir esas perturbaciones, de los eventos que realmente origi-
nan los problemas.
La tierra del monitor de perturbaciones de energía es una consideración importante. Este monitor tendrá
una conexión a tierra para la señal que está siendo monitoreada y otra para el suministro de potencia a los
instrumentos.
Las dos serán conectadas al chasis de los instrumentos. Por razones de seguridad, ambos terminales de
tierra deben ser conectados al cable de toma a tierra. No obstante, esto puede dar origen a lazos de tie-
rra, si están involucrados circuitos diferentes.
La seguridad está primera. Por lo tanto, todas las veces que exista una duda sobre lo que hay que hacer,
deben conectarse ambas tierras.
Si los lazos de tierra originan un problema significativo, como que las corrientes transitorias dañen los
instrumentos o invaliden las mediciones, puede permitirse que los instrumentos se alimenten desde la
misma línea que está siendo monitoreada (controlar de manera segura que no existan condicionamientos
de señal en el suministro de potencia).
Como alternativa, puede conectarse solamente una de las tierras (de la señal a ser monitoreada) y ubicar
los instrumentos sobre un material aislante.
Deben emplearse las prácticas apropiadas de seguridad, tal como la utilización de guantes aislados cuando
se opera con los instrumentos, si es posible que estos aumenten su energíal con respecto a otros aparatos
y tierras de referencia, con los cuales el operador pueda tomar contacto.
La mejor forma de iniciar la selección de los umbrales de sensibilidad es igualarlos con las especificacio-
nes del equipamiento afectado. Esto puede no ser siempre posible, debido a la falta de especificaciones o
guías de aplicación.
Un acercamiento alternativo es ajustar los umbrales de sensibilidad para un período de tiempo muy bajo
(reunir muchos datos de las perturbaciones) y luego utilizar los datos colectados para seleccionarlos de
manera apropiada, para toda la duración del monitoreo.
- Magnitudes a Medir
Cuando se monitorean perturbaciones de energía, usualmente es suficiente con un monitor para las ten-
siones del sistema. Esto no es adecuado para las mediciones de armónicos. En orden a caracterizar la pre-
sencia de armónicos, es crítica la medición tanto de las tensiones como de las corrientes. Si se tiene que
elegir entre una u otra, las corrientes son generalmente más importantes.
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La medición de las corrientes se utiliza para caracterizar la generación de armónicos por las cargas no
lineales del sistema. La medición de la corriente en las cargas individuales resulta de valor para determi-
nar esas características.
La medición sobre los circuitos alimentadores o en la entrada de servicio, caracteriza a un grupo de cargas
de toda la instalación como a una fuente de armónicos. La medición sobre el sistema de distribución pue-
de utilizarse para caracterizar grupos de clientes o a todo un alimentador.
La medición de las tensiones ayuda a caracterizar la respuesta del sistema a las corrientes armónicas ge-
neradas. Las condiciones de resonancia estarán indicadas por una alta distorsión armónica de la tensión a
una frecuencia dada.
En orden a determinar las características de la respuesta en frecuencia del sistema para las mediciones,
las tensiones y las corrientes deben medirse simultáneamente. En orden a medir la circulación de los ar-
mónicos de energía, las tres fases deben ser censadas al mismo tiempo.
Una vez que la causa de la perturbación esté comprendida, deben determinarse tanto el impacto sobre el
equipamiento como las posibles soluciones. No siempre existe una relación directa de causa – efecto, en-
tre la perturbación y el efecto sobre los equipos (degradación a largo plazo, la interacción con los contro-
les puede influir en los problemas). Esto puede hacer que la evaluación de los impactos y el desarrollo de
las soluciones apropiadas, sea más dificultosa. Por lo tanto deben efectuarse una serie de procedimientos:
• Revisar todos los datos de la inspección, tanto del lugar como de los equipos, para realizar un resumen
“maestro”.
• Comparar los eventos eléctricos del sistema con los ocurridos en los equipos, incluyendo su desempeño.
• Extractar los eventos “clave” del monitor de energía, que puedan provocar mal funcionamiento en los
equipos.
• Correlacionar y validar dichos eventos con los síntomas observados en los equipos.
• Identificar causas en términos de “caídas” en la tensión, eventos relacionados con las puestas a tierra o
con los neutros, transitorios o distorsión de la tensión.
• Las perturbaciones de alta frecuencia de la tensión estarán limitadas a los lugares cercanos a la fuente
de la perturbación. A menudo el cableado de baja tensión (600 V o menos) elimina muy rápidamente los
componentes de alta frecuencia, debido a la resistencia del circuito, de modo que esas componentes de la
frecuencia sólo aparecerán cuando el monitor esté ubicado cerca de la fuente de la perturbación.
• Las interrupciones de la energía cerca de la ubicación del monitoreo, provocarán un cambio muy abrup-
to en la tensión. Las interrupciones de la energía que resultan alejadas de la ubicación del monitoreo pro-
vocarán una “caída” de la tensión debido a la energía almacenada en el equipo rotante y en los capacito-
res.
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• Los niveles elevados de distorsión armónica ocurrirán cerca de los capacitores que provocan los proble-
mas de resonancia. En estos casos, usualmente una única frecuencia domina el espectro armónico de la
tensión.
Tabla 6: Identificación de los síntomas, las causas y las soluciones de los problemas
relacionados con la Calidad de la Energía.
EVENTO SÍNTOMAS CAUSAS SOLUCIONES
Impulso 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 1, 2, 3, 4, 5
Tensión de Neutro-Tierra 2, 9, 10, 11, 12 3, 5, 9, 10, 11, 12 1, 4, 6, 7
Apagón 1, 3, 9, 12, 13, 14, 15 3, 13, 14, 15 2, 4, 8
9, 12, 14, 15, 16, 17,
Caída en la Tensión 3, 5 13, 16, 17 1, 2, 4, 7
18
Distorsión de la Tensión 19, 20, 21, 22, 23 1, 2, 17, 18, 19, 20 1, 4, 9, 10
Corriente de fase no senoidal 16, 24, 25, 26 2, 17, 21, 22, 23 4, 9, 11
2, 5, 8, 9, 11, 17, 27,
Perturbaciones Repetitivas 1, 2, 17, 24, 25 4, 5, 12
28, 29, 30
Corriente en el Neutro 24, 25, 26 1, 26, 27 4, 7, 13, 14
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La caracterización y los índices estadísticos de la “Calidad de la Energía” proveen al usuario de una base
para determinar qué es lo “normal”. Esto también puede alertarlo sobre la degradación de una parte del
sistema (por ejemplo la falla de la etapa de salida de una UPS), antes que afecte su productividad.
Los datos colectados pueden compararse con exámenes que sirven de patrón, como el que resulta del EPRI
“Distribution Power Quality Proyect” o del NPL, los cuales pueden mostrar la comparación estadística con
otros sistemas.
Puntualmente, la Tabla 7 describe dichos límites de emisión individuales de intensidades armónicas para
usuarios con tarifa T1 (pequeñas demandas), T2 (demandas medianas) y T3 (grandes demandas). Es nece-
sario aclarar que para usuarios en tarifas T2 y T3, se fijan los valores porcentuales respecto de la intensi-
dad de carga demandada por el usuario, obtenida a partir de la potencia contratada (para cada banda
horaria según corresponda), y considerando un cos de 0,85 (ENRE, 1997).
En el caso de la tensiones, se fijan otros niveles de referencia para comparar los límites de emisión, los
que no deberán sobrepasar los indicados en la segunda columna de la Tabla 8, durante más de un 5% del
tiempo total de la medición (ENRE, 1996).
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Los problemas de la “Calidad de la Energía” abarcan un amplio rango de perturbaciones y condiciones del
sistema. Ellos incluyen toda una serie de sobretensiones transitorias muy rápidas (períodos de tiempo de
microsegundos) hasta los apagones de larga duración (períodos de tiempo de horas o días).
Los problemas de la “Calidad de la Energía” también incluyen fenómenos de estado estacionario, tales
como la distorsión armónica, y los fenómenos intermitentes tales como el “parpadeo” de la tensión.
Las definiciones para las diferentes categorías fueron presentadas en las secciones precedentes. Esta am-
plia variedad de condiciones, hace que el desarrollo de mediciones estándar y de los equipos para la “Ca-
lidad de la Energía” sea muy dificultoso.
Analizadores de perturbaciones:
- Convencionales.
- Resumen la magnitud y duración.
- Con capacidad gráfica.
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Como puede deducirse, la discusión detallada de las aplicaciones y las limitaciones de los diferentes ins-
trumentos excede el contenido del curso.
Además de esos instrumentos, los cuales miden directamente las señales en estado estacionario o las per-
turbaciones sobre el sistema de energía, pueden emplearse otros instrumentos para ayudar a resolver los
problemas de la “Calidad de la Energía” mediante la medición de las condiciones ambientales:
• Los medidores infrarrojos pueden ser muy valiosos para la detección de las conexiones flojas y del so-
brecalentamiento de los conductores. Un proceso de verificación anual del sistema, llevado a cabo de esta
manera, puede ayudar a prevenir los problemas de la “Calidad de la Energía” que se deban a la formación
de arcos, malas conexiones y conductores sobrecargados.
• Los problemas de ruido relacionados con la radiación electromagnética, pueden requerir la medición de
la intensidad del campo en la vecindad de los equipos afectados. Los medidores “gauss” se utilizan para
medir la intensidad de los campos magnéticos mediante los principios del acoplamiento inductivo. Los
medidores de campos eléctricos pueden mensurar la intensidad de los mismos mediante los principios del
acoplamiento electrostático.
• Los medidores de electricidad estática son dispositivos de propósito especial para la medición de este
tipo de carga eléctrica en la vecindad de los equipos sensibles.
La “descarga electrostática” (ESD) puede ser una causa importante de los problemas con la “Calidad de la
Energía” en algunos tipos de equipos electrónicos.
A pesar de todos los tipos de instrumentos necesarios para una prueba en particular, cuando se seleccio-
nan los mismos, debe considerarse un número importante de factores.
La flexibilidad (integración) del instrumental también es muy importante. Si la mayor parte de las funcio-
nes pueden ser realizadas con un único instrumento, se requerirá un menor número de los mismos.
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Existen 5 reglas para tener en mente mientras se realiza un examen de este tipo:
La primera es aplicar el “test de la razonabilidad” para todos los datos e informaciones. Las leyes básicas
de la física no pueden ser anuladas si se quiere elaborar algo que resulte creíble.
La tercera es observar lo obvio. La mayoría de los problemas relacionados con la calidad se resuelven de a
uno por vez.
La cuarta es no caer víctima de la “parálisis por el análisis”. Ajuste los umbrales de sensibilidad de los
equipos de monitoreo de una manera razonable, concentrándose sobre los eventos importantes.
La quinta y probablemente la más importante es comenzar primero con las cuestiones simples. La gente
siempre se asombra al descubrir como la mayoría de los problemas se originan en nada más misterioso que
una conexión floja.
Referencias
General
- R. C. Dugan, M. F. McGranaghan y H. Wayne Beaty, “Electrical Power Systems Quality”, Ed. McGraw-Hill,
1996.
Específica
[1] [Link], Newnes Electrical Power Engineer’s Handbook Second Edition, An imprint of Elsevier Lina-
cre House, Jordan Hill, Oxford OX2 8DP, 30 Corporate Drive, Burlington, MA 01803, 2005.
[2] IEC 50 (161), International Electrotechnical Vocabulary, Chap. 161: Electromagnetic Compability,
1989.
[3] IEC 1000-2-1, “Description of the Enviroment – Electromagnetic Enviroment for Low Frecuency Con-
ducted Disturbances and Signaling in Public Power Supply Systems”, Electromagnetic Compatibility (EMC) –
Part 2 Enviroment, Section 1, 1990.
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[5] IEEE Standard 100–1988, IEEE Standard Dictionary of Electrical and Electronic Terms.
[6] ANSI Standard C84.1-1982, American National Standard for Electric Power Systems and Equipment-
Voltage Ratings (60 Hz).
[7] P. Ferracci, La Calidad de la Energía Eléctrica, Cuaderno Técnico nº 199, Schneider Electric, 2004.
[8] D. A., Douglas, “Current Transformer Accuracy with Asymmetric and High Frecuency Fault Currents”,
IEEE Transactions on Power Apparatus on Systems, vol. PAS-100, nº 3, March 1981.
[9] C. J. Cokkinides, L. E. Banta, A. P. Meliopoulos, “Transducer Performances for Power Systems Harmon-
ic Measurements”, in Procedings of the International Conference on Harmonics, Worcester, Mass. October
1984.
[10] “Computation of Current Transformer Transient Performance”, IEEE Transactions on Power Delivery,
vol. PWRD-3, nº 4, October 1988.
[11] E. L. McShane and M. E. Colbaugh, Advance Current and Voltage Transformers for Power Distribution
Systems, EPRI Report EL-6289, 1989.
[12] Richard P. Bingham, Dranetz-BMI, Edison, New Jersey, “Planning and Performing a Power Quality Sur-
vey”, Magazine Power Quality, May/June 1998.
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