SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 0047/2015-S2
Sucre, 3 de febrero de 2015
SALA SEGUNDA
Magistrado Relator: Dr. Zenón Hugo Bacarreza Morales
Acción de amparo constitucional
Expediente: 06525-2014-14-AAC
Departamento: Santa Cruz
En revisión la Resolución 16 de 27 de febrero de 2014, cursante de fs. 171 a 172, pronunciada dentro
de la acción de amparo constitucional interpuesta por Apolinar Copa Campos contra Adolia Rocha
Calla y Rubén Zepita Rocha.
I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA
I.1. Contenido de la demanda
Por memorial presentado el 3 de febrero de 2014, cursante de fs. 29 a 35, el accionante, expresa los
siguientes fundamentos de hecho y de derecho:
I.1.1. Hechos que motivan la acción
Producto del trabajo de toda su vida adquirió con su esposa un lote de terreno, ubicado en la Unidad
Vecinal (UV) 169, manzana 20-A, lote 4, el que se encuentra debidamente registrado en Derechos
Reales (DD.RR.) bajo folio real 7.01.1.05.0007521, donde levantaron una construcción que dejaron
inconclusa por falta de recursos económicos. En el mes de septiembre de 2013, recibió una llamada
de su cuñada informándole que los vecinos se habrían comunicado con ella indicándole que ese
inmueble estaba siendo ocupado por personas desconocidas, quienes aprovechando que estaba
desocupado levantaron una barda y pusieron portones metálicos, incluso procedieron a techarla.
Ante ese atropello, acudió al Notario de Fe Pública, a efecto de que se constituya en el lugar y
verifique la ocupación ilegal, ya en el lugar se entrevistaron con el hijo de la supuesta dueña, quien
manifestó que vivían en el inmueble hace dos meses y a la llegada de la ahora demandada,
argumentó que habría comprado el inmueble; sin embargo, se negó rotundamente a enseñar la
documentación de respaldo. De esta forma, es víctima de una medida de hecho ilegal y arbitraria,
dado que la parte demandada, de manera ilegal y abusiva ingresó a su inmueble sin ninguna
autorización aprovechando que estaba desocupado.
I.1.2. Derechos supuestamente vulnerados
El accionante alega la lesión de sus derechos al trabajo, a la vivienda y a la propiedad privada citando
al efecto los arts. 19 y 56.I y II de la Constitución Política del Estado (CPE).
I.1.3. Petitorio
Solicita se conceda la tutela impetrada y se ordene: a) La restitución del derecho a la propiedad
suprimido; b) La devolución física del inmueble avasallado emitiendo para el efecto mandamiento de
desapoderamiento contra los demandados y contra quienes se encuentren ocupando ilegalmente su
inmueble, con el auxilio de la fuerza pública; y, c) El pago de costas procesales, daños y perjuicios
ocasionados.
I.2. Audiencia y Resolución del Tribunal de garantías
La audiencia pública de consideración de la presente acción de defensa se llevó adelante el 27 de
febrero de 2014, según consta en el acta cursante de fs. 166 a 171, produciéndose los siguientes
actuados:
I.2.1. Ratificación de la acción
El abogado del accionante en audiencia, ratificó el tenor íntegro de la acción de defensa y reiteró los
hechos fácticos que considera lesionaron sus derechos. Sin embargo, en uso de la réplica argumentó
que: 1) No es que haya existido otra acción que fue rechazada, si no que ellos la retiraron, es decir,
que no hubo pronunciamiento en el fondo; 2) No es evidente que los demandados se encuentren
ocupando el inmueble por diez años, ni existe documento de compra venta del inmueble, siendo una
falacia el indicar que ellos tienen una acción civil interpuesta; y, 3) Tratándose de medidas de hecho
no opera el principio de subsidiariedad, ante el inminente daño irremediable e irreparable que
puede sufrir el derecho a la propiedad de quien lo plantea.
I.2.2. Informe de la persona demandada
La parte demandada a través de su defensa técnica en audiencia argumentó que: i) Anteriormente la
parte accionante presentó otra acción de amparo constitucional que fue rechazada; y, ii) El
accionante tiene otras vías como la civil para hacer valer su derecho propietario supuestamente
conculcado, en tal razón se declare improcedente la presente acción por subsidiariedad.
I.2.3. Resolución
La Sala Civil Primera del Tribunal Departamental de Justicia de Santa Cruz, constituida en Tribunal de
garantías, mediante la Resolución 16 de 27 de febrero de 2014, cursante de fs. 171 a 172, concedió
la tutela solicitada, disponiendo la desocupación inmediata del inmueble de la propiedad del
accionante y sea con el auxilio de la fuerza pública. En cuanto a las costas y pago de daños y
perjuicios se establecerá luego de su revisión que por Ley corresponde. También se dispuso, se libre
mandamiento de desapoderamiento a ejecutarse por la Oficial de Diligencia del referido Tribunal,
con el auxilio de la fuerza pública en caso de ser necesario.
Determinación que asumió en base al siguiente fundamento: Ante la acreditación del derecho a la
propiedad del accionante el cual no se encuentra cuestionado, resulta evidente la ocupación
arbitraria del inmueble en cuestión.
I.3. Trámite procesal en el Tribunal Constitucional Plurinacional
De conformidad al Acuerdo Jurisdiccional 018/2014 de 25 de noviembre, en el Acuerda Primero, se
dispone que los expedientes que no contaban con Sentencia Constitucional Plurinacional a la fecha
del referido Acuerdo, serán remitidos a la Comisión de Admisión; para proceder a segundo sorteo, a
fin de asegurar los principios constitucionales.
Asimismo por Acuerdo Administrativo TCP-AL-SP-0652014 de 5 de diciembre, se resuelve disponer el
receso de fin de año del Tribunal Constitucional Plurinacional, del 22 de diciembre de 2014, al 2 de
enero de 2015, con suspensión de plazos procesales; a cuyo efecto, la presente Sentencia
Constitucional Plurinacional se pronuncia dentro de plazo legal.
II. CONCLUSIONES
Del análisis y compulsa de los antecedentes que cursan en obrados, se establecen las siguientes
conclusiones:
II.1. Consta folio real en el cual refiere en el asiento 1 que Margoth Parada de Copa y Apolinar
Copa Campos, son propietarios de un lote de terreno de 360 m2, signado como “La Envidia”, lote 4,
manzana 20 (fs. 3).
II.2. Cursa acta de verificación realizada por la Notaria de Fe Pública de Primera Clase, Tanya
Prada Junis, por la cual se acredita que en el lote 4, manzana 20, lugar denominado “La Envidia”,
actualmente barrio “4 de octubre”, calle Pájaro Carpintero, en el cual Rubén Zepita Rocha, manifestó
que juntamente a su familia viven en el lugar desde hace dos meses y medio. Posteriormente se
señala en el acta que habiéndose solicitado a Adolia Rocha Calla, exhiba su documentación sobre
derecho propietario, ésta fue negada. Refiere haberse verificado la existencia de una construcción
en obra gruesa con ladrillo adobito, complementada con ladrillo hueco, la construcción de una barda
también de ladrillo hueco y dos verjas de fierro una para garaje y otra para peatonal. Asimismo,
adjunto al acta cursa muestrario fotográfico (fs. 14 a 23).
II.3. Se tiene actas de declaración voluntarias realizadas por los vecinos Darcy Montero Viruez,
Yalile Zambrana Aguilar y Ramiro Jauregui, las cuales coinciden en mencionar que existe gente
extraña habitando el inmueble del ahora accionante (fs. 24 a 26).
II.4. Por su parte la codemandada presentó fotografías, simples sin estar refrendadas por
funcionario público alguno (fs. 116 a 128).
II.5. Adolia Rocha Calla, el 2 de enero de 2014, planteó usucapión decenal extraordinaria
en el Juzgado de Partido de turno en Materia Civil, sobre el lote de terreno de la extensión
superficial de 360 m2, ubicado en la zona 4 de octubre, en la UV 169, manzana 20, lote 4, que
hubiera sido adquirido de Genaro Viruez Aponte (fs. 137 y vta.); asimismo, por memorial de 21 de
enero de ese año, presentó certificaciones y solicitó se admita la demanda de usucapión (fs. 161),
posteriormente el 6 de febrero de 2014, amplió la demanda contra Apolinar Copa Campos, para que
se proceda a su citación. Cursa también decreto de 7 de febrero de 2014, por el cual el Juez Décimo
Segundo de Partido en lo Civil y Comercial del departamento de Santa Cruz, indica tener presente
(las certificaciones adjuntas) y ordena se dé “cumplimiento al proveído de fs. 10 de obrados” (sic)
(fs. 163 y vta.).
III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO
El accionante alega la vulneración de sus derechos al trabajo, a la vivienda y a la propiedad privada,
por cuanto: Producto del trabajo de toda su vida adquirió con su esposa un lote de terreno, ubicado
en la UV 169, manzana 20-A, lote 4, el que se encuentra debidamente registrado en DD.RR, bajo
folio real 7.01.1.05.0007521, donde levantaron una construcción que dejaron inconclusa por falta de
recursos económicos, que fue ocupado por avasalladores quienes pusieron un portón de fierro, rejas
e incluso lo techaron, siendo en consecuencia víctima de una medida de hecho ilegal y arbitraria,
dado que de manera abusiva ingresaron a su inmueble sin ninguna autorización aprovechando su
ausencia.
En consecuencia, compele en revisión verificar si tales extremos son evidentes, a fin de conceder o
denegar la tutela impetrada.
III.1. Sobre el avasallamiento a la propiedad y la acción de amparo constitucional como
mecanismo o vía jurisdiccional de defensa
Nuestra Norma Fundamental, que erige a un nuevo Estado Social y Democrático de Derecho el cual
no sólo se rige a los derechos enunciados sino también a los principios y valores que se encuentra
establecidos justamente en la parte dogmática de ésta. De cuya norma fundamental se establece en
cuanto al derecho propietario, como aquel derecho que se encuentra limitado sólo en cuanto a
disposiciones establecidas en la propia Constitución Política del Estado (art. 401, cumplimiento de
una Función Social). A partir de ahí que cualquier acto dirigido a menoscabar este derecho
propietario sin evidenciarse el cumplimiento o no de la limitante antes mencionada, se constituirá
en un acto abusivo del poder de hecho, este abuso del poder se maximiza cuando los ciudadanos del
país alejándose de todos los presupuestos exigidos por un Estado de Derecho, deciden por propia
mano, adquirir derechos a la fuerza, tal el caso de los avasallamientos de la propiedad, es por tal
sentido que este Tribunal Constitucional Plurinacional, así como el extinto Tribunal Constitucional,
ha venido supliendo la falencia legislativa en cuanto a la protección inmediata de los derechos tanto
de propiedad y conexos a este último el derecho a la posesión y al trabajo, estos últimos que
inclusive y según el caso a presentarse son derechos de protección reforzada, en ese sentido el
Tribunal Constitucional Plurinacional, a través de sus sentencias obtuvieron un razonamiento por el
que cuando se observaba que el derecho propiedad se encontraba limitado por actitudes de hecho
merecía inclusive se abstenga del principio de subsidiariedad y así otorgar inmediata protección. De
ahí que la SC 0832/2005 de 25 de julio, indicó que medidas de hecho son aquellos: “…actos ilegales
arbitrarios que desconocen y prescinden de las instancias legales y procedimientos que el
ordenamiento jurídico brinda, realizando justicia directa, con abuso del poder que detentan frente al
agraviado, actos que resultan ilegítimos por no tener respaldo legal alguno y que por el daño
ocasionado y la gravedad de los mismos, merecen la tutela inmediata que brinda el amparo por
vulnerar derechos fundamentales…”; y en cuanto a los fundamentos de la prescindencia de la
subsidiariedad agregó que: “La idea que inspira la protección no es otra que el control al abuso del
poder y el de velar por la observancia de la prohibición de hacerse justicia por mano propia, control
que se extiende tanto a las autoridades públicas como a los particulares que lo ejercen de manera
arbitraria por diferentes razones y en determinadas circunstancias…”.
En ese sentido a fin de justificar la excepcionalidad de la no aplicación del principio de
subsidiariedad, se dijo que:
“…El fundamento constitucional sobre la protección excepcional que otorga esta jurisdicción al
derecho a la propiedad privada a través del recurso de amparo constitucional ahora acción de
amparo constitucional, prescindiendo de su carácter subsidiario cuando se evidencian medidas de
hecho adoptadas por particulares o autoridades públicas, se sustenta en el hecho de que en un
Estado de Derecho no es legal ni válido que una autoridad pública o un particular, invocando
supuesto ejercicio 'legítimo' de sus derechos subjetivos, se arrogue facultades y adopte medidas de
hecho para poner término a sus diferencias o solucionar sus conflictos con otros, desconociendo que
existen los mecanismos legales y las autoridades competentes para el efecto. Con dicho fundamento
el Tribunal Constitucional estableció que: cuando '…se denuncian acciones que implican una
reivindicación de las prerrogativas de las personas por sí mismas, vale decir, al margen de las
acciones y mecanismos establecidos por la Constitución Política del Estado y las leyes, de forma
parecida a una justicia por mano propia; tales actos son acciones o vías de hecho, porque no
encuentran respaldo legal en norma alguna, vale decir no tienen apoyo legal; pues el sólo hecho de
pertenecer a un colectivo humano organizado en un Estado, supone la proscripción de toda forma
de venganza o justicia por mano propia, ya que la institucionalidad estatal se basa en la pacífica
convivencia de las personas, quienes, para lograr ese objetivo, desisten de materializar sus derechos
por sí mismos, para encargar la dilucidación de sus controversias a las autoridades instituidas por el
Estado'” (SSCC 0374/2007-R de 10 de mayo, 0208/2010-R 24 de mayo de 2010 por mencionar
algunas).
En los casos específicos de medidas de hecho vinculadas al avasallamiento mediante las SSCC
0944/2002-R, 0152/2001-R, 0489/2001-R, 1372/2001-R, 0217/2003-R, 1672/2005-R, 0723/2005-R,
0049/2007-R y 0342/2007-R entre otras, se manifestó: “…que deben concurrir dos supuestos: 1) El
derecho a la propiedad debidamente demostrado y no cuestionado; y, 2) La evidencia, tampoco
controvertida, de que los demandados no estaban en posesión del bien inmueble sino que con
acciones violentas (de hecho) ocuparon la propiedad privada de los accionantes, esto es, que el
accionante debe acreditar plenamente su derecho de propiedad sobre el inmueble, cuya titularidad
no esté cuestionada ni se encuentre en litigio; y que las personas a quienes se acusa de haber
lesionado el derecho a la propiedad privada no tengan constituido legalmente el derecho posesorio,
sino que a través de actos de hecho tomen posesión de la propiedad, despojando a sus verdaderos
dueños”.
Posteriormente este Tribunal Constitucional Plurinacional, a través de la SCP 0148/2010-R de 17 de
mayo, refirió a los requisitos para considerar una situación como medida de hecho y para que de
esta manera se proceda a hacer abstracción de las exigencias procesales así entonces se señaló que:
“1) Debe existir una debida fundamentación y acreditación objetiva de que efectivamente se está
frente a una medida de hecho o justicia a mano propia, donde el agraviado o accionante se
encuentre ante una situación de desprotección o desventaja frente al demandado, o agresor, sea
autoridad, funcionario o particular o grupo de personas, por la desproporcionalidad de los medios o
acción; la presentación de la acción de amparo constitucional debe ser de manera oportuna e
inmediata, haciendo abstracción de la subsidiariedad. De lo contrario no justificaría la premura ni
gravedad y deberá agotar las instancias jurisdiccionales o administrativas pertinentes según sea el
caso, y agotadas las mismas, acudir a la jurisdicción constitucional.
2) Necesariamente se debe estar ante un inminente daño irreversible o irreparable, ya sea
agravando la lesión ya consumada, o que ello provoque la amenaza de restricción o supresión a
otros derechos fundamentales. Situaciones que deben ser fundamentadas y acreditadas.
3) El o los derechos cuya tutela se pide, deben estar acreditados en su titularidad; es decir, no se
puede invocar derechos controvertidos o que estén en disputa, atendiendo claro está, a la
naturaleza de los mismos.
4) En los casos en que a través de medios objetivos se ponga en evidencia que existió
consentimiento de los actos denunciados y acusados como medidas de hecho, no corresponde
ingresar al análisis de la problemática, por cuanto esta acción de defensa no puede estar a merced
del cambio o volatilidad de los intereses del accionante. Sin embargo, cuando el agraviado o
accionante señale que existen actos de aparente aceptación, pero que son producto de la presión o
violencia que vició su voluntad, ésta situación debe ser fundamentada y acreditada de manera
objetiva, en ese caso, será considerada una prueba de la presión o medida de hecho, inclusive”.
Aclarando estos requisitos y en resguardo de los derechos fundamentales a través de la acción de
amparo constitucional frente a estas vías de hecho, la SCP 0998/2012 de 5 de septiembre, estableció
que esta acción de tutela tiene dos finalidades esenciales: “a) Evitar abusos contrarios al orden
constitucional vigente; y, b) Evitar el ejercicio de la justicia por mano propia; en ese orden, a partir
de estas dos finalidades y dentro del alcance de los presupuestos de activación de la acción de
amparo constitucional como mecanismo idóneo para la eficacia tanto vertical como horizontal de
derechos fundamentales, las vías de hecho se definen como el acto o los actos cometidos por
particulares o funcionarios públicos, contrarios a los postulados del Estado Constitucional de
Derecho por su realización al margen y en prescindencia absoluta de los mecanismos institucionales
vigentes para una administración de justicia, afectando así derechos fundamentales reconocidos por
el bloque de constitucionalidad, por lo que al ser actos ilegales graves que atentan contra los pilares
propios del Estado Constitucional de Derecho, de acuerdo al mandato inserto en el art. 25 de la
Convención Americana de Derechos Humanos, la acción de amparo constitucional, es un medio
idóneo para la tutela eficaz, pronta y oportuna de los derechos fundamentales lesionados como
consecuencias de vías de hecho”.
Asimismo, la referida SCP 0998/2012, delimitó los presupuestos de activación de la acción de
amparo constitucional frente a vías de hecho, así entonces se señaló que:“…al ser las vías de hecho
actos ilegales graves que necesitan una tutela pronta y oportuna, con la finalidad de brindar una
tutela constitucional efectiva, es necesario precisar tres aspectos esenciales para la activación del
control tutelar de constitucionalidad: 1) La flexibilización del principio de subsidiaridad; 2) La carga
probatoria a ser cumplida por la parte peticionante de tutela; y, 3) Los presupuestos de la
legitimación pasiva, su flexibilización excepcional y la flexibilización del principio de preclusión para
personas que no fueron expresamente demandadas; supuestos que serán desarrollados de manera
específica infra”.
Todas estas sentencias guardan coherencia y armonía en cuanto a los derechos a tutelarse así como
la obligación de respetar el estado de derecho, por el cual todos los ciudadanos inclusive los
gobernantes se encuentran sometidos a las leyes en igualdad de condiciones, así como a garantizar
los derechos, principios y valores establecidos en la Constitución Política del Estado y las leyes, por
tal motivo, y en definitiva lo que se pretendió a través de esta jurisprudencia fue proscribir toda
forma de avasallamiento a la propiedad privada sea esta privada, estatal, urbana, rural, individual o
colectiva, por los derechos fundamentales involucrados con el acto ilegal de avasallamiento.
III.2. El derecho a la propiedad privada vinculados al avasallamientos de acuerdo a la Ley 477 de
30 de diciembre de 2013
Ahora bien, conforme a lo expresado siendo que la práctica del avasallamiento, se ha venido a
constituir en situaciones cotidianas, las cuales carecen de cualquier sustento y lógica legal
constituyéndose en definitiva en un atropello a la propiedad privada, en razón a ello y frente a la
necesidad de normar esa práctica abusiva, se promulgó la Ley Contra el Avasallamiento y Tráfico de
Tierras -Ley 477 de 30 de diciembre de 2013-, cuyo objeto conforme el art. 1, es establecer un
régimen jurisdiccional que permita al Estado resguardar, proteger y defender la propiedad privada
individual y colectiva, la propiedad estatal y las tierras fiscales de los avasallamiento y el tráfico de
tierras, y modificar el Código Penal incorporando nuevos tipos penales contra esa práctica, tanto en
el área urbana como rural, cuya finalidad a decir del art. 2, es precautelar el derecho propietario, el
interés público, la soberanía y seguridad alimentaria, la capacidad de uso mayor y evitar los
asentamientos irregulares de poblaciones.
La referida Ley, en su art. 3, define al avasallamiento como: “…las invasiones u ocupaciones de
hecho, así como la ejecución de trabajos o mejoras, con incursión violenta o pacífica, temporal o
continua, de una o varias personas que no acrediten derecho de propiedad, posesión legal, derechos
o autorizaciones sobre propiedades privadas individuales, colectivas, bienes de patrimonio del
Estado, bienes de dominio público o tierras fiscales”.
Posteriormente el art. 4 de la citada norma, señala que son competentes para conocer y resolver las
acciones establecidas por esta Ley, los juzgados agroambientales y juzgados en materia penal.
De lo señalado entonces esta Ley nace como fruto de la necesidad de establecer un procedimiento
especial llamado a proteger de forma efectiva el núcleo esencial del derecho a la propiedad, de tal
manera que en su art. 5.I, desarrolla el procedimiento de desalojo, indicando que se llevará adelante
en la vía jurisdiccional agroambiental donde la demanda puede presentarse de manera escrita o
verbal por el titular afectado ante la autoridad agroambiental que corresponda, acreditando el
derecho propietario y una relación sucinta de los hechos. La demanda será admitida por la autoridad
agroambiental en el día, y en el plazo de veinticuatro horas señalará día y hora para desarrollar la
audiencia de inspección ocular y notificación a los demandados. La audiencia se realizará en el plazo
máximo de veinticuatro horas desde su traslado, contemplando la ampliación de plazos por la
distancia.
Posteriormente el citado artículo, establece que:
“(…)
5. En caso de desalojo voluntario, mediante auto definitivo se dispondrá el plazo máximo para su
ejecución, así como la conclusión del proceso imponiendo el pago de daños y perjuicios, y costas,
cuando corresponda. En estos casos no corresponde la acción penal, salvo cuando se trate de bienes
de patrimonio del Estado, de dominio público o tierras fiscales.
6. Realizada la audiencia y valorados los antecedentes, la Autoridad Agroambiental emitirá, en el
plazo de tres (3) días, sentencia declarando probada la demanda y disponiendo el desalojo, o
sentencia declarando improbada la demanda.
7. La sentencia que declare probada la demanda dispondrá un plazo para el desalojo voluntario que
no excederá las noventa y seis (96) horas. De no ejecutarse el desalojo voluntario, dispondrá de un
plazo perentorio para su ejecución con alternativa de auxilio de la fuerza pública de ser necesario,
así como la sanción establecida en la Disposición Adicional Primera de la presente Ley, con
comunicación al INRA.
8. La sentencia impondrá el pago de daños y perjuicios, y costas, según corresponda.
9. Las sentencias podrán ser recurridas en casación ante el Tribunal Agroambiental.
II. Se establece la responsabilidad solidaria para todos quienes participaron de acciones de
avasallamiento material o intelectualmente.
III. El presente procedimiento no limita otras acciones jurisdiccionales o constitucionales, éstas se
tramitarán por separado”.
En cuanto a la ejecución del desalojo, el art. 7 de la referida Ley, establece que: “Los desalojos
dispuestos en sentencia que no sean cumplidos voluntariamente dentro de los plazos establecidos,
serán ejecutados por la Policía Boliviana en el plazo de diez (10) días calendario siguientes, bajo
responsabilidad, salvo necesidad de acciones y evaluaciones indispensables y propias en cada caso”.
Por otra parte, el art. 9, inserto en el Capítulo III del ámbito Penal, de la norma de referencia, señala
que:
“I. En los delitos de avasallamiento y tráfico de tierras cometidos contra bienes de patrimonio del
Estado, bienes de dominio público o tierras fiscales, corresponderá al Ministerio Público promover la
acción penal.
II. La sentencia ejecutoriada de la Autoridad Agroambiental que declara probada la demanda,
constituirá la base de la acusación formal para la acción penal.
III. Presentada la acusación formal, el proceso se tramitará conforme al procedimiento inmediato
para delitos flagrantes o de investigación concentrada del Código de Procedimiento Penal”.
III.3. Mecanismo o vía jurisdiccional de defensa idónea ante: a) Avasallamientos en predios
agrarios o rurales; y, b) Avasallamientos en predios urbanos que no tengan actividad agroambiental
Previamente a ingresar al desarrollo de los ejes temáticos identificados, se debe tener en cuenta lo
que se debe entender por vía idónea, en ese sentido se tiene que es aquella por la cual se obtenga
una respuesta útil a la pretensión procesal y en materia constitucional, útil para la reparación
inmediata de derechos fundamentales lesionados; al contrario vía inidónea será aquella vía procesal
inoperante para reparar los derechos invocados o para contrarrestar el posible daño a causarse. A
este efecto para cumplir el requisito de idoneidad deberá observarse que se procuren dos
presupuestos básicos que hacen a la idoneidad de una vía, siendo estos el plazo oportuno y la
competencia.
En el caso de medidas de hecho vinculadas al avasallamiento fue este Tribunal Constitucional
Plurinacional, a través de diferentes Sentencias Constitucionales el cual determinó que las vías
ordinarias no son mecanismos idóneos para la protección del derecho a la propiedad y la posesión,
por la gravedad del derecho lesionado, por lo que correspondía de forma excepcional abstraerse del
principio de subsidiariedad, estableciéndose para ello diferentes presupuestos, los cuales fueron
referidos en la SC 0148/2010-R y la SCP 0998/2012 entre otras.
De lo señalado y a efectos de establecer sí el procedimiento establecido en la Ley 477, se constituye
en una vía idónea de reparación inmediata de los derechos vulnerados, haciendo un análisis
comparativo entre el procedimiento constitucional y procedimiento establecido en la referida ley, es
posible señalar que: a) Respecto al plazo: El art. 56 del Código Procesal Constitucional (CPCo),
refiere que una vez presentada la acción de tutela, la jueza, juez o Tribunal, señalará día y hora de
audiencia pública, que tendrá lugar dentro de las cuarenta y ocho horas de interpuesta la acción; por
su parte la Ley 477, señala en su art. 5 inc. 1, que la presentación podrá ser escrita o verbal, ante la
autoridad agroambiental, siendo su admisión en el día y se señalará en el plazo de veinticuatro horas
día y hora para desarrollar la audiencia de inspección ocular, en cuya audiencia se promocionará el
desalojo voluntario, imponer medidas precautorias, así como presentación y valoración de las
pruebas de ambas partes. En ese sentido se cumple el requisito de idoneidad como es el plazo que
de lo señalado en la Ley 477, este plazo se viene a constituir en uno menor inclusive que el
constitucional. De tal manera que el procedimiento establecido en la Ley 477, es un procedimiento
idóneo de protección de derechos, puesto que la tutela que se brindará, se realizará de manera
oportuna; y, b) En cuanto a la competencia: Sobre este punto habrá que realizar un análisis de las
competencias de los juzgados agroambientales y de la competencia añadida a través de la Ley 477.
El art. 39 de la Ley del Servicio Nacional de Reforma Agraria (LSNRA), establece que los Jueces
agrarios ahora agroambientales, tienen competencia para:
“1. Conocer las acciones de afectación de fundos rústicos que no hubieran sido sometidos a
proceso agrario ante el Servicio Nacional de Reforma Agraria;
2. Conocer las acciones que denuncien la sobreposición de derechos en fundos rústicos:
3. Conocer las acciones sobre mensura y deslinde de fundos rústicos:
4. Conocer las acciones para el establecimiento y extinción de servidumbres que puedan surgir
de la actividad agropecuaria forestal o ecológica;
5. Conocer las acciones para garantizar el ejercicio del derecho de propiedad agraria;
6. Conocer acciones sobre uso y aprovechamiento de aguas;
7. Conocer interdictos de adquirir, retener y recobrar la posesión de fundos agrarios, para
otorgar tutela sobre la actividad agraria;
8. Conocer otras acciones reales, personales y mixtas derivadas de la propiedad, posesión y
actividad agraria,
9. Otros que le señalen las leyes” (el resaltado es nuestro).
Asimismo, la Ley 3545 de 28 de noviembre de 2006, en su Disposición Transitoria Primera, establece
que los jueces agroambientales. Durante la vigencia del saneamiento de la propiedad agraria sólo
podrán conocer y resolver acciones interdictas agrarias respecto de predios que aún no hubiesen
sido objeto del proceso de saneamiento mediante la resolución que instruya su inicio efectivo o
respecto de aquellos predios en los que el saneamiento hubiese concluido en todas sus etapas.
De la normativa que precede los jueces agroambientales, en cuanto a su competencia se encuentran
revestidos de la potestad jurisdiccional de administrar justicia en materia agroambiental, es decir
estos jueces tienen una función especializada para el conocimiento de controversias
agroambientales. En cuanto a jurisdicción se refiere, el Tribunal Agroambiental tiene jurisdicción en
todo el territorio del Estado Plurinacional y las juezas y jueces agroambientales se encuentran en
circunscripciones que la Sala Plena del Tribunal Agroambiental, les ha determinado.
Ahora bien el art. 4 de la Ley 477, establece que son los juzgados agroambientales y juzgados en
materia penal los competentes para conocer y resolver las acciones establecidas en la presente ley,
estos últimos (Jueces en materia penal) cuando exista sentencia firme del proceso llevado adelante
ante el Juez agroambiental.
Sin embargo, y respecto a los jueces agroambientales, ha sido este Tribunal quien a través de la SCP
0675/2014 de 8 de abril, indicó qué: “…el elemento que determina cual es la jurisdicción que conoce
de las acciones personales, reales y mixtas, es el carácter agrario de la propiedad, posesión o
actividad; a este objeto al momento de determinar la jurisdicción se tomaba en cuenta la ubicación
del inmueble objeto del litigio o el lugar de la actividad desarrollada; en este sentido, si el objeto del
litigio o la actividad se desarrollaba en el área urbana, le eran aplicables las normas del Código Civil,
en consecuencia la acción era de competencia de la jurisdicción ordinaria, en cambio si el objeto o la
actividad era desarrollada en el área rural se aplicaban las normas de la Ley del Servicio Nacional de
Reforma Agraria, la acción era de competencia de la jurisdicción agraria; situación que es
determinada por las ordenanzas municipales que delimitaban el área urbana civil, con la condición
de que estas sean homologadas por el Poder -ahora Órgano- Ejecutivo, mediante una resolución
suprema en cumplimiento al art. 8 de la Ley 1669”; añadiendo posteriormente que: “…la definición
de la jurisdicción por razón de materia a aplicarse sobre las acciones reales de bienes inmuebles
cuando se produce el cambio de uso de suelo de propiedad rural a urbana, no puede quedar
simplemente librada exclusivamente a lo que dispongan los Gobiernos Municipales, sino también
debe considerarse otros elementos como el destino de la propiedad y de las actividades
desarrolladas; razonamiento que si bien fue efectuado por el extinto Tribunal Constitucional, sin
embargo este resulta plenamente aplicable y coherente por cuanto no contradice a los nuevos
postulados de la actual Constitución Política del Estado…” (las negrillas son nuestras).
Bajo ese mismo razonamiento, si bien es la Ley 477, que le otorga una nueva competencia a los
jueces agroambientales no será posible que un juez agroambiental, por cuestiones de competencia
pueda resolver situaciones donde se evidencien medidas de hecho vinculadas al avasallamiento,
cuando se traten de predios o inmuebles donde no se advierta que el destino de la propiedad y las
actividades desarrolladas no sea agroambiental, este mandato emerge de la propia jurisdicción
agroambiental estatuida en el capítulo tercero, de la Ley Fundamental, otorgando como potestad
exclusiva de administrar justicia agraria al Tribunal Agroambiental y sus juzgados en aquellos
conflictos propios de la jurisdicción agroambiental. A contrario sensu los jueces agroambientales
podrán obrar con la competencia otorgada por la ley de referencia aun cuando el predio en cuestión
se encuentre dentro del radio urbano, siempre y cuando se advierta que el destino del mismo sea
agroambiental.
De lo expresado entonces, en los casos mencionados el procedimiento establecido en la Ley 477,
cumple también el requisito de idoneidad en cuanto a competencia para la solución de estos
conflictos.
III.4. Sobre la simultaneidad de acciones establecida en el parágrafo III del art. 5 de la Ley 477
“III. El presente procedimiento no limita otras acciones jurisdiccionales o constitucionales, éstas se
tramitarán por separado” (el resaltado es nuestro).
Este parágrafo a efectos de ser coherente, con todo el texto de la ley, así como de un entendimiento
integral y sistemático de ésta debe ser entendido de la siguiente manera: Una vez iniciado y
tramitado el procedimiento establecido en la Ley 477, por propia permisión de ésta, evidentemente
la interposición de una acción de amparo constitucional no limitará la prosecución de este
procedimiento; sin embargo, lo que no es posible realizar es abstraernos de la naturaleza subsidiaria
de la acción de amparo constitucional, la cual se encuentra constitucionalmente estatuida, ya que la
“La Acción de Amparo Constitucional se interpondrá por la persona que se crea afectada, por otra a
su nombre con poder suficiente o por la autoridad correspondiente de acuerdo con la Constitución,
ante cualquier juez o tribunal competente, siempre que no exista otro medio o recurso legal para la
protección inmediata de los derechos y garantías restringidos, suprimidos o amenazados” (art. 129.I
de la CPE) (las negrillas nos corresponden). En ese sentido no es posible admitir simultaneidad de
acciones una constitucional y otra ordinaria, las cuales difieren en cuanto a su naturaleza, y las
cuales pueden inclusive derivar en diferentes fallos que podrían resultar contradictorios. De lo que
se concluye que sólo y una vez tramitado el procedimiento establecido en la Ley 477, esto es hasta el
recurso de casación ante el Tribunal Agroambiental, el justiciable que no considere que fue
satisfecho en la tutela de sus derechos fundamentales podrá hacer uso de la acción de amparo
constitucional, esto es -sin agotar la vía penal-, establecida también en la ley de análisis, pues ésta se
constituye en una vía que puede o no ser asumida una vez concluido el proceso agroambiental.
III.5. Modulación de la línea en cuanto a avasallamientos
En el estado de cosas mencionado, al haberse establecido que el mecanismo establecido en la Ley
477, se constituye en un vía idónea y eficaz para la protección de los derechos a la propiedad,
posesión y trabajo, a través de la presente Sentencia Constitucional Plurinacional, se procede a
modular la línea jurisprudencial, por las cuales vía acción de amparo constitucional en casos donde
se advertían medidas de hecho vinculados al avasallamiento se entraba al análisis de fondo de la
problemática planteada haciendo uso de la excepción al principio de subsidiariedad ya que por
aplicación de la Ley 477, se entiende que previamente debe agotarse la vía agroambiental, donde
podrá solicitar todas las medidas precautorias del caso.
III.6. Consolidación de línea y competencia del Tribunal Constitucional Plurinacional
Por otro lado y de acuerdo al desarrollo de las competencias de los jueces agroambientales ya
mencionadas, se debe proceder a la consolidación de la competencia de este Tribunal Constitucional
Plurinacional, respecto del amparo por medidas de hecho ante el avasallamiento de la propiedad
urbana que no tenga destino agroambiental, esto, por ausencia de proceso judicial específico,
idóneo y eficaz, el cual fue obviado en la Ley 477, toda vez que se entiende que esta norma excluye a
la jurisdicción agroambiental para conocer avasallamientos de la propiedad y posesión urbana sin el
destino antes referido, de tal manera que deberá ser la Asamblea Legislativa Plurinacional, quien
deberá proceder al desarrollo de un proceso específico para estos casos, por cuanto los procesos
existentes en la vía ordinaria civil existentes no permiten un procedimiento expedito e idóneo para
la satisfacción de los derechos en juego.
En ese entendido de acuerdo a la gravedad de la problemática y de los derechos protegidos
corresponderá se tutelen estos derechos a través de la acción de amparo constitucional, siempre de
manera provisional y sin reconocer derechos, los cuales serán dilucidados en las instancias
pertinentes.
III.7. Análisis del caso en concreto
Desplegados los antecedentes del proceso y los Fundamentos Jurídicos de carácter normativo y
jurisprudencial previamente desarrollados, se tiene que el accionante alega la vulneración de sus
derechos al trabajo, a la vivienda y a la propiedad privada, puesto que como producto del trabajo de
toda su vida adquirió con su esposa un lote de terreno, ubicado en la UV 169, manzana 20-A, lote 4,
el que se encuentra debidamente registrado en DD.RR., bajo folio real 7.01.1.05.0007521, donde
levantaron una construcción que dejaron inconclusa por falta de recursos económicos, misma que
fue ocupado por avasalladores quienes pusieron un portón de fierro, rejas e incluso lo techaron,
siendo en consecuencia víctima de una medida de hecho ilegal y arbitraria, toda vez que de manera
abusiva ingresaron a su inmueble sin ninguna autorización aprovechando que su inmueble estaba
desocupado.
De lo expuesto, resulta que la acción de amparo constitucional fue planteada el 3 de febrero de
2014, en plena vigencia de la Ley de Avasallamiento que data de 30 de diciembre de 2013; es decir,
que en observancia a la normativa de referencia y dada la nueva interpretación jurisprudencial que
se efectúa al respecto, entendiendo que los jueces agroambientales, sólo tienen jurisdicción y
competencia dentro del área rural y en el área urbana sólo en aquellos predios o inmuebles urbanos
donde su destino sea agropecuario o ambiental. En la problemática analizada por los datos cursantes
en el expediente se advierte que la propiedad sobre la que se estarían ejerciendo medidas de hecho,
es un inmueble urbano donde no se estaría ejerciendo una actividad agropecuaria o ambiental, esto
se acredita del acta de verificación y muestrario fotográfico refrendado por la Notaria de Fe Pública,
Tanya Prada Junis.
En ese estado de cosas, los hechos de la problemática planteada se produjeron en vigencia de la Ley
Contra el Avasallamiento y Tráfico de Tierras; sin embargo, al no cumplir el inmueble con la actividad
antes indicada, siendo este urbano, el derecho a la propiedad invocado como vulnerado no es
posible procurar sea resguardado a través de la Ley antes mencionada, por no ser competente el
juez agroambiental como se tiene expresado en el Fundamento Jurídico III.5 de la presente
Sentencia Constitucional Plurinacional.
Establecido ello, y en mérito también al Fundamento Jurídico antes mencionado, al no constituirse
en vía idónea la Ley 477, para el restablecimiento de los derechos de la accionante, corresponderá
determinar si el caso de análisis se encuentra dentro de los parámetros establecidos en la
jurisprudencia constitucional en especial de la SCP 0998/2012 y a sus subreglas de aplicación.
De lo señalado entonces, se advierte que el accionante presentó folio real, por el cual acredita su
derecho propietario, así también por el acta de verificación efectuada por la Notaria de Fe Pública y
por declaraciones juradas de los vecinos del lugar, los cuales se encuentran referidos en la
Conclusión II.3 del presente fallo. Por otro lado consta en la Conclusión II.4, que por su parte la
demandada, presentó memorial de demanda de usucapión decenal ante el Juzgado de Partido, la
cual según obrados al momento de la presentación de la presente acción tutelar no fue admitida,
toda vez que se encontraba pendiente el “cumplimiento del proveído de fs. 10 de obrados”.
Al contrario, de los hechos analizados y pruebas aportadas por la parte accionante denotan que
efectivamente en el predio objeto de avasallamiento, se estarían suscitando medidas de hecho por
los demandados quienes no acreditaron derecho propietario y que al contrario a través de medidas
de hecho procedieron a ingresar al inmueble del accionante, consecuentemente se tiene que se
habrían transgredido los derechos a la propiedad privada del antes mencionado, por lo que
corresponde ser reparado a través de la presente acción de tutela realizando abstracción del
principio de subsidiariedad, por la gravedad de los hechos suscitados, conforme lo establece la SCP
0998/2012, entre otras.
Respecto a los derechos al trabajo y vivienda invocados por el accionante, al no haberse
fundamentado de qué forma fueron conculcados por los demandados no corresponde referirnos al
respecto.
En consecuencia, la situación planteada por el accionante es susceptible de protección a través de la
acción de amparo constitucional, por lo que el Tribunal de garantías al haber concedido la tutela
solicitada, adecuó parcialmente su fallo a las normas que regulan su tramitación.
POR TANTO
El Tribunal Constitucional Plurinacional, en su Sala Segunda; en virtud de la autoridad que le confiere
la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia y el art.44.1 del Código de Procesal
Constitucional; en revisión, resuelve: CONFIRMAR en parte la Resolución 16 de 27 de febrero de
2014, cursante de fs. 171 a 172, pronunciada por la Sala Civil Primera del Tribunal Departamental de
Justicia de Santa Cruz; y, en consecuencia,
1° CONCEDER la tutela solicitada de forma provisional y por el derecho a la propiedad privada,
en los mismos términos dispuestos por el Tribunal de Garantías,
2° DENEGAR por los derechos a la vivienda y al trabajo, y,
3° Exhortar a la Asamblea Legislativa Plurinacional, incorpore a la Ley 477 o desarrolle un
procedimiento específico destinado a la protección de avasallamientos de predios urbanos que no
tengan destino o actividad agroambiental, dentro de las competencias de los jueces ordinarios
civiles.
4º Ordenar que por Secretaria de Sala de este Tribunal, póngase a conocimiento de todas las
Salas de este órgano de control de constitucionalidad, la presente Sentencia Constitucional
Plurinacional, para que en adelante atiendan a los entendimientos referidos ut supra.
5º Ordenar a Secretaría General del Tribunal Constitucional Plurinacional, la difusión del
presente fallo a los diferentes Tribunales Departamentales de Justicia y en todos los niveles de
administración de justicia en el Estado Plurinacional de Bolivia, por plasmar la modulación en cuanto
de la línea de avasallamientos y la consolidación de la competencia de este Tribunal respecto de la
acción de amparo constitucional por medidas de hecho, ante el avasallamiento de la propiedad
urbana que no tenga destino agroambiental.
Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional Plurinacional.
Fdo. Dr. Zenón Hugo Bacarreza Morales
MAGISTRADO
Fdo. Dra. Mirtha Camacho Quiroga
MAGISTRADA