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Mapa de Riesgos

Este documento describe los riesgos de desastres en el departamento de Ancash, Perú. Se menciona que Ancash ha sufrido terremotos, aluviones y otros desastres que han causado miles de muertes. El peor desastre fue en 1970 cuando un terremoto y aluvión en Yungay mató a casi 70,000 personas. También se proporciona un resumen de otros desastres importantes en Ancash entre 1970 y 2003.

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Este documento describe los riesgos de desastres en el departamento de Ancash, Perú. Se menciona que Ancash ha sufrido terremotos, aluviones y otros desastres que han causado miles de muertes. El peor desastre fue en 1970 cuando un terremoto y aluvión en Yungay mató a casi 70,000 personas. También se proporciona un resumen de otros desastres importantes en Ancash entre 1970 y 2003.

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Capítulo II

LOS RIESGOS EN EL DEPARTAMENTO DE ANCASH

El departamento de Ancash está ubicado al norte de Lima y abarca dos sub-regiones con ca-
racterísticas muy diferenciadas: (a) la costa con extensos territorios desérticos, atravesada por
algunos ríos que forman valles donde se ubican las principales ciudades: (Casma, Huarmey y
Chimbote, el más importante puerto pesquero del país y una de las grandes concentraciones
urbanas de la costa norte) y donde se desarrollan actividades agrícolas y pesqueras; (b) la sie-
rra, marcada por el desplazamiento de dos grandes cordilleras: la Blanca y la Negra, en cuyas
faldas se ubica la mayor parte de las ciudades. El Callejón de Huaylas se enclava entre los
cerros negros que miran a la costa y los blancos con los picos más altos del país, entre ellos el
Huascarán. Está bañado por el río Santa y otros ríos afluentes, y sobre su territorio, se erigen las
ciudades de Yungay, Ranrahirca, Carhuaz, Caraz y Huaraz, esta última, capital del departamen-
to. En el contrafuerte oriental de la cordillera Blanca se extiende el callejón de Conchucos, una
formación más irregular que limita con el río Marañón y el departamento de Huánuco. Las prin-
cipales ciudades de esta parte del departamento son Huari, Pomabamba, Sihuas y Corongo.

El departamento de Ancash tiene una trágica experiencia de desastres. Como ha sido menciona-
do, en esta parte del país, han ocurrido algunos de los peores sismos, aluviones y otras desgra-
cias de gran magnitud. En 1970, la combinación de un sismo y los aluviones que sobrevinieron
al movimiento causó la muerte a 69.000 personas.

En este capítulo, presentaremos el mapa de los desastres ocurridos en el departamento de An-


cash para luego analizar las causas de la recurrencia: las amenazas existentes y las condiciones
de vulnerabilidad que provocan altos costos humanos y materiales.

Los desastres en la región Ancash

Las tres ciudades principales del Callejón de Huaylas han sido escenarios de desastres destruc-
tivos en los últimos setenta años: Huaraz fue destruida en 1942 como consecuencia del desbor-
de de una laguna, causado a su vez por desprendimientos de nevados; Ranrahirca fue arrasada
en 1962 y afectada en 1970 por sendos aluviones; y Yungay, en 1970, fue sepultada por un
gigantesco alud de roca y nieve que mató a la mayor parte de sus habitantes. Pequeños centros
poblados rurales también tuvieron esta misma suerte y han sido reconstruidos reocupando pro-
gresivamente las zonas de alto riesgo, aumentando por lo tanto su grado de vulnerabilidad.

Entre 1970 y el año 2003 se tienen registrados 1.446 desastres en Ancash, evidenciándose un
marcado incremento de los mismos en los últimos años5.

5
DESINVENTAR. Soluciones Prácticas-ITDG: Base de datos

25
Gestión de riesgos en Ancash

Inventario de desastres a nivel regional – Ancash

Gráfico 6: Desastres ocurridos a nivel provincial en Ancash


(1970 y 2003)

Fuente: Desinventar – Soluciones Prácticas-ITDG

Como se puede observar las provincias más afectadas por los desastres son la de Huaraz y la
del Santa. Huaraz, amenazada principalmente por aluviones e inundaciones, y El Santa en zona
costera donde se produce frecuentemente huaycos, sismos e inundaciones.

Los distritos de Casma y Huaraz tienen a su vez el mayor número acumulado de desastres en el
periodo 1970 – 2003, como se observa en el siguiente gráfico.

26
Gráfico 7: Desastres ocurridos a nivel distrital en el departamento de Ancash
(1970 y 2003)

Fuente: Base de datos de Desinventar de Soluciones Prácticas-ITDG.

El sismo de1970

El sismo de 1970, constituye, sin duda, el mayor desastre en la historia del Perú y uno de los
peores de América Latina.

El domingo 31 de mayo de 1970 se produjo un terremoto seguido de un gran aluvión que des-
truyó y enterró pueblos enteros y dejó una cifra grande de muertos y daños que demandaron
muchos años en ser revertidos.

El sismo tuvo una de magnitud 7,6 a 7,8 grados en la escala de Richter, y su epicentro se ubicó
a treinta kilómetros mar adentro, en la zona donde la placa de Nazca subduce a la placa Suda-
mericana. Aquí los sismos son frecuentes por la presencia de la falla de Mendaña y la Dorsal
de Nazca, que han sido generadoras del mayor número de sismos grandes ocurridos en el país
a lo largo de su historia.

El radio del área dañada abarcó una distancia de 150 kilómetros, repercutió sobre las ciudades
costeras de Chimbote y Casma (fuertes daños) e impactó por el norte en Trujillo y hacia el sur
en la ciudad de Lima. La onda, sin embargo fue mucho más amplia y afectó violentamente la
zona andina del departamento de Ancash, golpeando a las ciudades de Huaraz, Caraz, Yungay,
Ranrahirca, Aija, a las que dejó semidestruidas.

27
Gestión de riesgos en Ancash

En Chimbote, el 75% del total de viviendas resultaron dañadas, y el 96% de las viviendas de
adobe se destruyó. En esta ciudad, más de mil personas fallecieron, por efecto del movimiento
de tierra. Pero las mayores desgracias ocurrieron en la zona de sierra, donde los hielos de los
Andes se desmoronaron sobre el Callejón de Huaylas.

El desprendimiento de una de las paredes del lado este del nevado Huascarán, removidas por
la intensidad del sismo, dio origen a un alud de extraordinarias proporciones que descendió
velozmente hacia las ciudades de Yungay y Ranrahirca, y destruyó totalmente la primera y
parcialmente la segunda, que se salvó por la presencia de una enorme masa rocosa que desvió
la avalancha. Una masa de hielo se deslizó a mucha velocidad desbordando las lagunas y los
cauces de los ríos, y arrasó en tres minutos Yungay, ubicada a diez kilómetros del glaciar. La
avalancha atravesó el río Santa y ascendió hasta un nivel de 83 metros sobre la otra ribera.
Tres mantos de diez metros de espesor de tierra y arena cubrieron el área de ocho kilómetros
cuadrados. El volumen total del deslizamiento fue de cincuenta a cien millones de toneladas.
El área aguas abajo del valle del Santa también fue afectada.

Datos importantes
Fecha y tiempo (hora local)
31/05/ 1970, 15:23h.
Epicentro
Latitud: 9,5 Sur
Longitud: 78,83 Oeste
Profundidad: 43 km
Magnitud (escala Ritcher): 7,6-7,8
Duración: 45”
Daños
Muertos: 67.000
Heridos: 150.000
Damnificados: más de 1’000,000
Edificios dañados: 200.000

Foto: Ciudad de Yungay antes y después del aluvión de 1970

28
En los años siguientes, se han producido otros eventos importantes, aunque felizmente ninguno
ha alcanzado la gravedad del de 1970, como:

• El 5 de mayo de 1971: un violento sismo estremeció la provincia de Sihuas. Como conse-


cuencia de los desplomes y deslizamientos que se produjeron en el caserío de San Miguel de
Chingalpo y en el pueblo de Quiches, murieron cinco personas y treinta quedaron heridas.
Otros deslizamientos inutilizaron las vías de acceso a esta provincia.

• En marzo de 1972: un Fenómeno El Niño, considerado moderado, causó graves estragos en


la costa del departamento. Temporalmente desapareció la anchoveta y con ello, la pesca,
que constituía el principal medio de vida de las poblaciones del litoral y en particular de
Chimbote, que recién se recuperaba de la destrucción sufrida por el terremoto de mayo de
1970. El desborde del río Lacramarca inundó, además, el casco urbano, incluida la Plaza de
Armas y las avenidas principales; los sistemas de saneamiento fueron seriamente dañados.

La situación de destrucción, la resistencia de la población a ser reubicada y el descontento


generado por el desempleo derivó en la militarización de la ciudad. La paralización de las
actividades se prolongó por más de un mes y se obligó a los pobladores damnificados a tras-
ladarse a una zona de reubicación más segura, denominada Miraflores. Cientos de viviendas
dañadas fueron demolidas.

A raíz de estos hechos, se realizó importantes obras de defensa y protección en el río Lacra-
marca, y se desvió su cauce para que no pasara por el centro de la ciudad, sino por la zona
de los pantanos. Esto, sin embargo, hizo que los asentamientos de la zona de los pantanos
se transformaran en vulnerables a las inundaciones. El río que anteriormente se encontraba
bastante alejado, ahora estaba muy cerca de ellos6.

Entre los daños registrados durante la inundación del río Lacramarca están: tres mil familias
y viviendas afectadas, aproximadamente S/. 200 millones en daños materiales, doscientas
hectáreas de cultivo inundadas, colmatación y oclusión de las redes de agua y desagüe de
Chimbote. En respuesta, se ejecutó obras de defensa, encauzamiento, enrocado y reparación
de otros daños por un monto aproximado de S/. 200 millones.

• El 22 de enero de 1977: se desprendió un bloque de hielo del nevado Huascarán y se pro-


dujo un alud que arrasó casas en Puchoc, Sacsha y Ranrahirca. La población de estas loca-
lidades se refugió en los cerros vecinos.

• El Fenómeno El Niño de 1983: afectó Chimbote al producirse una intensa e inusual lluvia
que desbordó nuevamente el río Lacramarca. La primera gran crecida afectó los asentamien-
tos humanos de San Juan, Villa María, 3 de Octubre y 1ro de Mayo, ubicados por la zona
pantanosa; generando un ramal por la zona de 3 Cabezas que cortó la avenida Pardo y la
Panamericana Norte a la altura del estadio de Pensacola.

En la mañana del sábado 19 de marzo, el sur de Chimbote (los asentamientos humanos


La Florida Alta, Miraflores Alto, Villa María; la zona de los totorales; 27 de Octubre con sus
fábricas pesqueras; las instalaciones de Sima Astilleros y la base naval) amaneció inundada
por el río Loco. La carretera Panamericana y los principales puentes sobre el río Lacramarca
también se destruyeron y Chimbote permaneció aislada de Nuevo Chimbote durante varios
días.

6
Ferradas, Pedro. Las aguas del cielo y la tierra. Págs. 67 y 68.

29
Gestión de riesgos en Ancash

Los ríos Santa, Nepeña y Casma se desbordaron inundando y arrasando extensas áreas de
cultivo, las obras de captación de IRCHIM; las bocatomas La Víbora y San Bartolo, fueron col-
matadas y quedaron fuera de uso, su rehabilitación duró muchos meses, y mientras tanto, la
producción agropecuaria decayó y la economía de los agricultores de la zona resultó afectada.

• En abril de 1983: una torrencial lluvia de cerca de hora y media y dos crecidas del río Lacra-
marca causaron serios daños en las instalaciones de la empresa siderúrgica Siderperú, que
se vio obligada a paralizar temporalmente sus actividades; la destrucción de un canal que
interrumpió el riego de seis mil hectáreas de cultivo, y el corte del servicio de agua potable
a la población del cono sur de Chimbote.

Cuadro 2
Fenómeno El Niño en la historia

Año de aparición Intensidad del mar Aumento de temperatura


Siglo XI Catastrófica (Se ignora)
1578 Catastrófica (Se ignora)
1891 Espectacular (No se precisa)
1925–1926 Muy fuerte 8 grados
1932 Moderado 2 grados
1933 Fuerte 6 grados
1939 Moderado 2 grados
1941 Fuerte 6 grados
1943 Moderado 2 grados
1953 Moderado 2 grados
1957 Fuerte 6 grados
1965 Moderado 2 grados
1972–1973 Fuerte 6 grados
1977 Débil 2 grados
1978 Débil 2 grados
1982–1983 Muy fuerte 7,5 grados
1987 Moderado 2 grados
1991– 1992 Moderado 3 grados con tendencia a fuerte
1997-1998 Muy Fuerte 7,5 grados

Fuente: Estudio de Impacto Ambiental. Proyecto Especial Chinecas.

• El 16 de diciembre de 1987: se registra una avalancha de hielo y roca del pico norte del
Huascarán, lo cual causó el represamiento del río Sacsha y originó un huayco.

• El 20 de enero de 1989: se precipita una avalancha de hielo y roca procedente del Huasca-
rán, lo que origina un alud sobre el cauce de la quebrada Armapampa y el río Ranrahirca.

30
Cronología de El Niño 1998 en la Provincia de El Santa

8 de febrero Una fuerte lluvia origina un huayco que destruye


alrededor de treinta viviendas en la comunidad
azucarera de San Jacinto. Las lluvias afectan los
anexos de Cerro Blanco y San José en el distrito de
Nepeña y hacen renacer, luego de quince años, el
río Chumpe, que irrumpió en el distrito de Moro. En
Chimbote, varios asentamientos sufrieron daños.
9 de febrero El río Lacramarca se desborda e inunda el asen-
tamiento de Villa María. En el sector de La Car-
bonera, distrito de Nepeña, un huayco destruye
tres pozos tubulares de riego agrícola y el canal de
regadío, y se pierde cincuenta hectáreas de cultivo
de alfalfa, ají, maní, arroz, cebolla, entre otros pro-
ductos de panllevar.
10 de febrero Fuertes lluvias afectan varios asentamientos y vi-
viendas de Chimbote. El desborde del río Nepeña
interrumpe el tráfico vehicular durante varios días.
El asentamiento humano Villa María es inundado
por el río Lacramarca, lo que deja medio centenar
de viviendas destruidas.
13 de febrero En Samanco, trescientas familias afectadas por
desbordes del río Nepeña fueron reubicadas en co-
legios cercanos.
20 de febrero Puentes de acceso hacia Jimbe resultan destrui-
dos. Se tiene hasta entonces novecientos damni-
ficados.
21 de febrero Se rompe dos canales, lo cual deja sin riego diez
mil hectáreas de tierras de cultivo en el valle de
Santa. Los centros poblados Cascajal, Lacramarca
Baja, Compuerta de Palos, San Carlos, Tambo Real
Nuevo y Antiguo, Rinconada, Santa Elisa, Santa
Clemencia y San Juan resultaron afectados.
1 de marzo Llovió en Chimbote, Coishco, Santa y Nuevo Chim-
bote por más de ocho horas y se interrumpió el
fluido eléctrico. En el distrito de Samanco fueron
afectadas cuatro hectáreas de terrenos de cultivo.
20 de julio La Junta de Usuarios del Distrito de Santa y el Pro-
yecto Especial CHINECAS empezaron los trabajos
de reconstrucción en las zonas afectadas del valle
Santa-Lacramarca.
Fuente:

• En febrero y marzo de 1998: el Fenómeno El Niño afectó la costa del departamento de An-
cash, que soportó lluvias intensas y el desborde de los ríos Nepeña y Lacramarca de acuerdo
con el siguiente registro cronológico:

31
Gestión de riesgos en Ancash

Las amenazas en el departamento de Ancash

El largo historial de desastres del departamento de Ancash, evidencia que éste es un territorio
de amenazas, entre las cuales cabe mencionar:

Aluviones

La cordillera Blanca es la mayor concentración de nevados del país y de las montañas de mayor
altura. Los glaciares dan origen a lagunas de deshielo, éstas representan una posibilidad de
desborde cuando caen en ellas los desprendimientos de masas de hielo.

La mayor amenaza de desastre que existe en la sierra ancashina son los cerros cubiertos de nie-
ve; aunque después de la tragedia de 1970, el monitoreo y control de las lagunas más antiguas
y los glaciares ha permitido reducir la inminencia del peligro.

El cambio climático global incrementa la posibilidad de desprendimientos de masas de hielo y,


además, conduce a la formación de nuevas lagunas, que son amenazas adicionales.

Muchas veces, las acumulaciones de materiales interrumpen los drenajes naturales de las aguas
de discurrimiento y se forman las llamadas “lagunas glaciares” en las quebradas, como: Llaca
(en la quebrada Llaca), Palcacocha (en Cojup), Tulparraju y Cuchillacocha (en Quilcayhuanca),
Shallap (en Shallap) y Rajucolta (en Pariac).

En el nevado Huascarán, se ha detectado que durante los últimos cincuenta años el frente gla-
ciar ha retrocedido un promedio de cuarenta metros anuales. Entre 1970 y 1997, la cuenca del
río Llanganuco ha perdido ocho kilómetros cuadrados de área glaciar.

Una de las zonas más propensas a aluviones originados por los deshielos de la cordillera Blanca
es la ciudad de Huaraz, pues las aguas que se colectan formando el cauce del río Quillcay luego
atraviesan la ciudad por su parte central. Este río constituye el mayor peligro para Huaraz en
cuanto a aluviones. Además, por el sector norte de la ciudad (distrito de Independencia), cerca
del barrio de Palmira, está la quebrada Llaca, que drena aguas provenientes del deshielo glaciar
al río Santa. Por último, a unos cinco kilómetros al sur de la ciudad, existe la quebrada Pariac
que también drena aguas glaciares al río Santa.

Sismos

Los fenómenos geodinámicos que ocurren en la profundidad del mar generan una amenaza
constante en las poblaciones costeras. Las consecuencias de estos fenómenos pueden afectar
a los valles serranos. Los callejones de Huaylas y Conchucos presenta una extensa historia de
eventos con características destructivas que indican la presencia de otros factores como la falla
regional bajo la cordillera.

Inundaciones

Las inundaciones son frecuentes en los diferentes valles del departamento de Ancash y su im-
pacto tiende a ser mayor porque ocupan los cauces y zonas más bajas. Asimismo el desvío del
río Lacramarca ha devenido en un problema mayor para la ciudad de Chimbote, debido a la pro-
babilidad de inundación de las zonas centrales y la ubicación de la actual zona de desemboca-
dura en zonas pantanosas de muy fácil saturación. Los antiguos canales de riego y los sistemas

32
de drenaje constituyen un peligro adicional de inundación dado su deficiente mantenimiento
y el uso que da la población como vertederos de residuos sólidos en Chimbote, Nepeña y otros
centros poblados.

Muchas filtraciones originadas en los canales de riego han producido deslizamientos de tierras
y asentamientos que han estrechado los cauces de las quebradas y, por lo tanto, han aumen-
tado la posibilidad de inundaciones ante las fuertes precipitaciones pluviales. Cabe recordar
que por las quebradas no solo discurre agua, sino también material sólido, troncos, etc., lo cual
obstruye el cauce de las quebradas y origina inundaciones en ciertos sectores de determinadas
localidades.

La morfología de las ciudades de Huaraz, Chimbote, Moro, Huarmey y Casma es propicia para la
ocurrencia de inundaciones. Por un lado, teniendo en cuenta que las ciudades están ubicadas
sobre un plano inclinado de pendiente moderada de este a oeste, la cual se encuentra al pie de
colinas con fuertes pendientes, y por otro lado, en terrenos cercanos a los conos de deyección
que desembocan al mar.

Tanto los deslizamientos como el curso de los huaycos están cada vez más influidos por la ero-
sión de los suelos, generada por el hombre y por la ocupación de los cauces, como sucede, por
ejemplo, en la parte sur de Huaraz, en relación con el río Seco, o en el distrito de Independen-
cia, debido a los cortes en los taludes para construir las plataformas de las viviendas.

La vulnerabilidad en el departamento de Ancash

Oliver Smith advierte que el terremoto de mayo de 1970 encontró al Perú, y especialmente a
la zona de desastre, en una condición muy vulnerable. La razón de esta situación se relaciona
con el sistema socioproductivo imperante (algodón, azúcar, guano, pesca y luego, petróleo) que
creó una infraestructura extractiva de carreteras y comunicaciones hacia Lima u otras ciudades
de la costa y no entre las localidades vecinas. Esto, determinó, por ejemplo, la migración hacia
Chimbote, que pasó de ser una localidad de cuatro mil habitantes en la década de 1950 a una
ciudad de más de doscientos mil en 1970.

El perfil de la vulnerabilidad andina se completaba con condiciones de inseguridad que tenían


que ver con el diseño urbano basado en el modelo colonial y en materiales y técnicas de cons-
trucción incompatibles con la mínima resistencia sísmica. A lo largo de los años, se abandonó
la costumbre precolombina de localizar los asentamientos en filas prolongadas en las cumbres
de los cerros, ubicándolos en terrenos más planos, junto a los ríos. Las ciudades se caracteriza-
ban por sus calles estrechas y casas continuas, muchas de ellas de dos pisos, y por las paredes
de adobe anchas y altas sin los amarres necesarios. Todo ello complementó las condiciones de
inseguridad7.

Finalmente, la pobreza crítica existente, manifiesta en la mortandad infantil, falta de servicios


sanitarios y de salud para casi el 75% de la población de Ancash, favoreció a que la mayoría
careciera de capacidades físicas, posibilidades de ser atendida de inmediato y condiciones
económicas mínimas para sobrevivir y recuperarse. Tal situación fue reforzada por la creencia
de que la respuesta a los desastres dependía exclusivamente de las instituciones especializadas
en el socorro8.

7
Anthony Oliver Smith
8
Ferradas, Pedro y César Portocarrero. Del desastre a la gestión de riesgo.

33
Gestión de riesgos en Ancash

En los años subsiguientes, la reconstrucción se orientó básicamente hacia el desarrollo regional


a través de la planificación y ejecución de obras de infraestructura en las ciudades, reforzando
la hegemonía de éstas (con excepción de la construcción de las carreteras principales) dejando
de lado a las economías y organizaciones locales.

La población de Ancash en 1970 era de 740.000 habitantes. Según estimaciones del Institu-
to Nacional de Estadística e Informática (INEI), en el año 2000, dicha población ascendía a
1’067,282, de los cuales, el 55,9% era de sexo masculino y el 44,1%, femenino.

Más de tres décadas después del desastre de 1970, la situación de vulnerabilidad en el depar-
tamento de Ancash ha cambiado, pero no en todos los casos ha tendido a reducirse. Las condi-
ciones de pobreza extrema están concentradas en zonas de la cordillera Negra y el callejón de
Conchucos, donde se carece de sistemas de almacenamiento de agua y se evidencia el deterioro
extremo de las escuelas y viviendas ubicadas en suelos inestables. Las precarias construccio-
nes de adobe siguen caracterizando el hábitat de la población rural y, en menor medida, de
las poblaciones más pobres de las ciudades. Las ciudades, cuya configuración fue cambiada
en la reconstrucción de la década de 1970 con el trazo de calles más anchas y alejadas de los
cauces, han ido perdiendo su nueva fisonomía debido a los nuevos impulsos del crecimiento
desordenado.

Los bajos niveles de desarrollo humano en el departamento de Ancash se registran en las pro-
vincias de Carhuaz y Yungay, ubicadas entre las treinta últimas del país en el índice de Desa-
rrollo Humano 2003.

A continuación, se presenta algunas características que configuran a las poblaciones de Ancash


como vulnerables a los desastres:

a) El incremento de la población ubicada en zonas inseguras. Ubicación de familias pobres en


zonas de aluviones, de deslizamientos o en lechos inundables. En algunos casos, estas ocu-
paciones peligrosas han sido incentivadas por programas del gobierno por razones de dota-
ción de servicios básicos. Y, en general, han ocurrido en medio de la pasividad, indiferencia
y complicidad de las autoridades locales. Es usual que la población de escasos recursos
económicos se localice de manera espontánea en terrenos periféricos bajo la modalidad de
toma directa de las tierras, después de lo cual se negocia con los organismos del estado la
legalidad de la posesión y el acondicionamiento físico. A diferencia de otras regiones del
país, en Ancash no se ha producido iniciativas significativas de las autoridades regionales o
locales tendientes a ofertar terrenos seguros para la población más pobre y ordenar, de esta
forma, el crecimiento de las ciudades.

b) Materiales y métodos de construcción usados. A partir del sismo de 1970, se ha extendido el


uso de ladrillo y de estructuras de concreto armado; pero, en muchos casos, dicho uso se ha
realizado sin la adecuada dirección y criterios técnicos. El adobe sigue siendo, sin embargo,
predominante en las viviendas rurales y en las principales ciudades, con excepción de Chim-
bote. De acuerdo con la evaluación efectuada por el INDECI, se ha establecido que en la
ciudad de Huaraz, el 54% de las edificaciones son de adobe y el 46%, de ladrillo y concreto
armado. Los procesos constructivos con adobe no han variado notablemente, a pesar de que
el sismo originó el cambio de la reglamentación a nivel nacional con respecto a las construc-
ciones de adobe. Se continúa construyendo con adobes de mala calidad y de dimensiones
inadecuadas. El aparejo de los adobes para los muros tampoco obedece a buenas reglas
constructivas, así como se mantiene la falta de amarre entre muros perpendiculares. No se
ha extendido suficientemente el uso del collarín en la parte superior de los muros de adobe.

34
Los muros sufren de agrietamientos a partir de la parte superior eliminando el amarre entre
muros perpendiculares.

c) Calidad del suelo donde se levantan las construcciones. No hay suficiente conciencia de las
diferencias de suelos en los que se ubican los conjuntos urbanos. Mientras en el cercado de
Huaraz los suelos tienen estratos de material fino con presencia muy superficial de la napa
freática, en el distrito de Independencia (provincia de Huaraz), los suelos tienen mayor com-
pacidad incluyendo una estructura de cobertura aluviónica y con la napa freática muy pro-
funda, lo cual ofrece condiciones para las construcciones. En el caso de Chimbote, si bien
existe un problema general relativo a la superficialidad de la napa freática, que aumenta la
vulnerabilidad de las viviendas frente a los sismos, se puede encontrar marcadas diferencias
en los suelos del cercado en relación con Nuevo Chimbote. Asimismo, es común que un gran
sector de la población construya viviendas sobre rellenos, desmontes que fueron trasladados
a dicho lugar durante el proceso de habilitación urbana de la nueva ciudad. Un estudio efec-
tuado por el INDECI en el marco del Programa de Ciudades Sostenibles divide a la ciudad
de Huaraz por zonas de la siguiente manera:

• Zona A: está comprendida por los barrios Centenario y Patay. En sus terrenos, la napa
freática se halla a mayores profundidades, casi a 2,5 metros, lo cual hace que el terreno
de cimentación sea calificado como bueno.
• Zona B: está comprendida por los barrios San Francisco, Belén y Huarupampa, cuyos te-
rrenos están calificados como de calidad intermedia por la presencia de la napa freática,
en algunos casos, a una profundidad menor que de 2,5 metros, lo cual hace que presente
ciertos inconvenientes para las cimentaciones.
• Zona C: está comprendida por los barrios de La Soledad y San Francisco, en cuyos terrenos
la napa freática se halla superficialmente, por lo cual, las condiciones de estabilidad para
las construcciones no es satisfactoria.
• Zona D: está comprendida por los barrios del Pedregal y parte de Belén. Sus terrenos son
considerados adecuados para la construcción de edificaciones por tener la napa freática
profunda.

d) Limitado nivel y calidad educativa. En Ancash la tasa de analfabetismo es de 19,2%, una de


las más altas a nivel nacional, estimada en 10,7%. Asimismo, existen profundas diferencias
entre los niveles de analfabetismo urbano (8,5%) y rural (27,8%).

La presencia de instituciones educativas en las subcuencas es variable. Solo el 18% de la


población estudiantil del nivel primario de los distritos rurales de Yungay accede a la educa-
ción secundaria.

Igualmente, la infraestructura de las instituciones educativas está deteriorada, muchas de


los cuales están construidas con material rustico, vulnerables a las diferentes amenazas.

En los centros poblados faltan aulas en los niveles primario y secundario, y está programado
un solo turno, lo que genera hacinamiento en las mismas.

A pesar de los problemas señalados, la escuela tiene una fuerte influencia en las comunida-
des rurales, la que ha sido recientemente potenciada a partir del desarrollo de estrategias de
prevención de desastres y de respuesta a emergencias desarrolladas por algunas ONG. Sin
embargo, en muchos distritos, los estudiantes y docentes carecen de información y capaci-
tación sobre manejo de riesgos y para responder a las emergencias.

35
Gestión de riesgos en Ancash

Existe una débil vinculación de la escuela con la problemática de la prevención de desastres.


Las actividades de capacitación del Ministerio de Educación se orientan hacia docentes
de zonas urbanas, dejando de lado los problemas del mundo rural. Además, los procesos
educativos no han estado claramente dirigidos a crear un sistema de acción coordinada de
docentes, alumnos y padres de familia, lo cual, los torna ineficientes.

e) Pobreza e inseguridad alimentaria. En la sierra de Ancash, la inseguridad alimentaria consti-


tuye un factor de vulnerabilidad cada vez más grave. La carencia de infraestructura de riego
en las zonas altas, las sequías e inundaciones producen pérdidas regulares de alimentos, lo
que desmejora la calidad de vida de las familias.

f) Deficiente acceso. A pesar de que hoy existen dos carreteras asfaltadas entre Huaraz y la cos-
ta y suficiente interconexión entre las ciudades principales, lo que subsiste es una precaria
relación con las poblaciones secundarias; por ejemplo, las del callejón de Conchucos y los
pueblos rurales.

Cabe destacar que en el sismo de 1970, el 77% de los caminos se interrumpió durante va-
rias semanas y que en los desastres generados en el contexto del fenómeno El Niño numero-
sos pueblos ubicados en los distintos valles de la costa y sierra del departamento9 estuvieron
aislados.

g) Insuficiente conocimiento y organización para la gestión de riesgos. La ausencia de información


y de orientación adecuada y la carencia de mecanismos de participación han contribuido al
incremento de la vulnerabilidad en el departamento. Las autoridades locales y la población
conocen muy poco de la historia y de los riesgos de desastres; por tanto, ignoran la impor-
tancia de las medidas de prevención.

Un aspecto que vale resaltar en la sierra del departamento es la persistencia de la asociación


comunitaria para el trabajo destinado a obras de interés común. Sin embargo, se ha probado
una débil capacidad de respuesta a emergencias de estas organizaciones. Las razones que
podrían explicar esto son: (i) la población, principalmente de las comunidades rurales, tiene
actitudes de resignación y evasión frente a los riesgos de desastres; y (ii) la falta de concien-
cia sobre los derechos de las familias, lo que constituye un factor limitante para la partici-
pación y la toma de decisiones de la población, en particular, de las mujeres y jóvenes.

Un actor relevante para la gestión de riesgo es la organización de usuarios de los distritos


de riego. Así, en la cuenca del río Santa, se ha establecido la “Autoridad Autónoma de la
Cuenca Hidrográfica del Santa”, definida como máximo organismo decisorio en materia de
uso y conservación de los recursos agua y suelo.

Sin embargo, los comités de administración del agua están débilmente organizados, la dis-
tribución del agua se realiza de acuerdo con la disponibilidad del recurso, por horas y con
tecnologías locales, y no basada en el tipo de producto y en la disponibilidad de tierras. En la
cuenca del río Nepeña, los campesinos se agruparon en una Junta de Usuarios de Agua, ésta
viene administrando el agua para riego de acuerdo con los estatutos de la organización.

h) Débil institucionalidad para la gestión del riesgo. Las instituciones regionales y gobiernos loca-
les no han incorporado la prevención en sus planes desarrollo. Carecen de instancias para la

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El terremoto de Ancash y el alud del Nevado Huascarán. Mateo Casaverde.

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defensa civil y de participación ciudadana que permita trabajar en la prevención y respuestas
a situaciones de desastres. En los distritos costeros, el funcionamiento de la defensa civil
ha sido limitado a las situaciones de emergencia generadas por el Fenómeno El Niño. Las
actividades de prevención dependen de las juntas de regantes, que actúan movidas por la
necesidad de proteger su infraestructura y sus cultivos ante las crecidas de los ríos de la
zona. Las municipalidades distritales y provinciales están más limitadas para cumplir estas
funciones.

La ausencia de instituciones y programas de prevención ha caracterizado paradójicamente a


la región más afectada por los desastres. En el callejón de Huaylas, recién en el año 2004, se
instaló una oficina regional del INDECI, y hace poco, el Programa Ciudades Sostenibles del
INDECI-PNUD ha venido impulsando los estudios de riesgo en las ciudades, especialmente
el de Huaraz, que ya está concluido.

Las ONG locales han promovido algunos proyectos de prevención, articuladas con otras ins-
tancias locales y con el apoyo del gobierno regional. Estas iniciativas son analizadas en el
siguiente capítulo.

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