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Inseguridad y Miedo al Delito en Universitarios de Lima

Este estudio investigó la relación entre el miedo al delito y el riesgo percibido en estudiantes universitarios de Lima. Se aplicaron escalas de miedo al delito, victimización y riesgo percibido a 232 estudiantes. Los resultados mostraron una relación moderada entre el miedo al delito y el riesgo percibido. Asimismo, las mujeres reportaron mayores niveles de miedo al delito, especialmente a delitos contra la integridad personal. Finalmente, se discuten variables mediadoras y contextuales que influyen en
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Inseguridad y Miedo al Delito en Universitarios de Lima

Este estudio investigó la relación entre el miedo al delito y el riesgo percibido en estudiantes universitarios de Lima. Se aplicaron escalas de miedo al delito, victimización y riesgo percibido a 232 estudiantes. Los resultados mostraron una relación moderada entre el miedo al delito y el riesgo percibido. Asimismo, las mujeres reportaron mayores niveles de miedo al delito, especialmente a delitos contra la integridad personal. Finalmente, se discuten variables mediadoras y contextuales que influyen en
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FACULTAD DE HUMANIDADES

Carrera de Psicología

PERCEPCIÓN DE INSEGURIDAD: RELACIÓN


ENTRE EL MIEDO AL DELITO Y EL RIESGO
PERCIBIDO EN ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS
DE LIMA METROPOLITANA

Trabajo de investigación para optar el Grado Académico de


Bachiller en Psicología

RUSSELL LAUDRUP CASIMIRO DIONICIO

Asesora:
Mg. Fiorella Sarria Arenaza

Lima - Perú
2020

i
DEDICATORIA
A mi madre por todas las enseñanzas brindadas, y el apoyo permanente.
También, a mis amigos y colegas, por las observaciones y ánimo constante.
A todos, muchas gracias.

ii
TABLA DE CONTENIDOS
PORTADA ............................................................................................................................. i
DEDICATORIA .................................................................................................................... ii
Tabla de contenido............................................................................................................... iii
Resumen ............................................................................................................................... iv
Abstract.................................................................................................................................. v

Introducción ........................................................................................................................... 1
Seguridad ciudadana .......................................................................................................... 4
Miedo al delito ................................................................................................................... 5
Riesgo percibido ................................................................................................................ 9
Antecedentes .................................................................................................................... 11
Objetivos .......................................................................................................................... 13
Metodología ......................................................................................................................... 14
Tipo y diseño .................................................................................................................... 14
Participantes ..................................................................................................................... 14
Instrumentos ..................................................................................................................... 15
Procedimientos ................................................................................................................. 17
Análisis de datos .............................................................................................................. 18
Resultados............................................................................................................................ 19
Discusión ............................................................................................................................. 30
Referencias .......................................................................................................................... 37
Apéndices
Apéndice A. Consentimiento informado ......................................................................... 45
Apéndice B. Ficha de datos personales ............................................................................ 46
Apéndice C. Ficha de datos sociodemográficos .............................................................. 46
Apéndice D. Valoración de riesgo percibido ................................................................... 48
Apéndice E. Escala de miedo al delito............................................................................. 49
Apéndice F. Escala de victimización ............................................................................... 50
Apéndice G. Escala de afrontamiento frente a la percepción de peligro ......................... 51

iii
Resumen

El presente estudio abordó una temática de interés global: la percepción de inseguridad


ciudadana, que distingue dos conceptos claves, como lo son el miedo al delito y riesgo
percibido; entendido el primero, como el sentimiento de miedo frente al delito, y el
segundo, como la valoración subjetiva de la probabilidad de ser víctima de un delito. Es
así, que la investigación analizó la relación entre los niveles de asociación entre el miedo al
delito y el riesgo percibido en una muestra de jóvenes universitarios. Empleando un diseño
de tipo correlacional y transversal. La muestra estuvo conformada por 232 hombres y
mujeres estudiantes universitarios con residencia en Lima. Para ello, se administró la
Escala de Miedo al delito, la Escala de afrontamiento frente a la percepción de peligro, la
Escala de Victimización y se emplearon preguntas ad hoc sobre Riesgo percibido en Lima
Metropolitana. Los resultados mostraron una relación moderada y significativa entre las
variables de estudio (r= entre .152 y .319), asimismo se observó que las mujeres son
quienes experimentan mayores puntuaciones de miedo al delito, particularmente en delitos
referidos a agresiones/ daño a la integridad personal. Finalmente, se discuten la asociación
de las variables de estudio con otras variables mediadoras y eventos contextuales que
influyeron en el desarrollo de las mismas, así también se presentan las implicaciones
prácticas y limitaciones de la investigación.

Palabras clave: percepción de inseguridad, miedo al delito, riesgo percibido,


victimización.

iv
Abstract

The present study emerged as a response to the topic of global interest for the concept of
perception of citizen insecurity, which must differentiate the concepts of fear of crime and
perceived risk; understood the first, as the feeling of fear in the face of crime, and the
second, as the subjective assessment of the probability of being a victim of crime. Thus,
the research described the relationship between the levels of association between fear of
crime and the perceived risk in a sample of undergraduate students. This study is
correlational and cross-sectional. The sample was formed by 232 men and women
undergraduates who reside in the Lima. The Scale of Fear of crime (Escala de Miedo al
Delito), the Coping Scale versus Perception of Danger (Escala de Afrontamiento frente a
la Percepción de peligro), the Victimization Scale (Escala de Victimización) and ad hoc
questions about Perceived Risk (Riesgo Percibido) in Metropolitan Lima were used. The
results showed a moderate correlation between the study variables (r = between .152 and
.319), it is also observed that women experience higher fear of crime scores, even more in
crimes related to violence or harm to integrity. Finally, the association of the study
variables with other mediating variables and contextual events that influenced their
development are discussed, as well as the practical implications and limitations of the
research.

Key Words: citizen insecurity, fear of crime, perceived risk, victimization.

v
Introducción

La seguridad ciudadana es un tema de agenda política a nivel mundial, más aún en


países con elevados indicadores de criminalidad, donde la población demanda
contundencia en el accionar gubernamental. Sustentado en la idea de que, si se reducen las
tasas de criminalidad, entonces habrá mayor seguridad y con ello menor temor
(Vozmediano, 2010). No obstante, muchas veces las cifras se mantienen constantes, lo cual
ha permitido visibilizar que el fenómeno de la inseguridad ciudadana se compone de una
valoración objetiva y subjetiva, esta última es conocida dentro del ámbito de la
criminología como la percepción de inseguridad, que corresponde al miedo al delito y el
riesgo percibido.
De esta manera, la inseguridad ciudadana ha sido señalada como un tópico
multicausal, debido a la multiplicidad de áreas de estudio involucradas (economía, política,
sociología, psicología, derecho, criminología entre otras), así como por su evolución y
mantenimiento, que varían en dependencia a la región geográfica de estudio. En esta línea,
el director del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo – PNUD - Heraldo
Muñoz señaló en el diario El País de España que “durante los últimos años América Latina
ha experimentado un notable crecimiento económico-social, pero al mismo tiempo han
aumentado vertiginosamente los crímenes” (13 de noviembre 2013), lo constituye un
hecho paradigmático no supeditado exclusivamente a lo económico. Siendo, que el
creciente interés a nivel social por este fenómeno, parte de la mayor toma de conciencia
sobre las consecuencias perjudiciales a nivel personal y social que origina (Hale, 1996).
En el caso de Perú, el Observatorio Lima Cómo Vamos (2018, 2019) indicó que la
criminalidad ha mantenido un crecimiento gradual hasta nuestros días; hecho que
indudablemente ha traído consigo consecuencias psicológicas, señalándose en la literatura
aquellas que van desde la ansiedad y falta de empatía (Gabriel y Greve, 2003) hasta la
pérdida de capital social o grado de confianza en los demás, siendo que se genera una
disminución de las oportunidades de interacción social mediante el abandono o evitación
de lugares públicos (Soto, 2005), lo cual también ha sido reportado por el Instituto
Nacional de Informática y Estadística (INEI, 2018, 2019a). Esto último constituye la
manifestación fáctica de la percepción de inseguridad ciudadana, particularmente del
miedo al delito.
La deconstrucción de la inseguridad ciudadana, nos lleva a los primeros estudios
sobre el miedo al delito que datan de los años 60’ desde la criminología y política criminal

1
(Hardyns y Pauwels, 2010; Warr, 2000) señalando incluso que es limitado lo que a la fecha
puede decirse con respecto a este constructo sin que se cuestione su operacionalización y
medición (Bryson, 2016; Collins, 2016; Lim y Chun, 2015; Rader, 2004; Farrall y Gadd,
2004a; Ferraro y LaGrange, 1987), ya que comparado con los indicadores objetivos de la
criminalidad, victimización, los números no concuerdan (Hale, 1996; Vozmediano, 2010);
de esta forma se entiende a los indicadores objetivos y subjetivos de la criminalidad como
conceptos y procesos distintos entre sí, pero complementarios.
En cuanto al riesgo percibido, si bien no representa al miedo en sí mismo, su
influencia yace en el marco de referencia que se hace acerca de los delitos, las
consecuencias e incluso la magnitud de una potencial victimización. Siendo al igual que el
miedo al delito no proporcional a la evidencia tangible de victimización, dado que según la
Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, 2013, 2019) las tasas
de homicidio en Latinoamérica representan las más elevadas a nivel mundial. Sin embargo,
estos datos no representan el caso de países como Cuba, Perú y Surinam (UNODC, 2013),
lo que no excluye a estos países de reportar elevados indicadores de riesgo percibido, tal
como se suscita en el estado peruano.
Por otra parte, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI, 2019b)
los indicadores de victimización se encuentran alrededor de 26,4% en contraste con el
85,8% correspondiente al riesgo percibido. Esto último, va acorde a lo señalado en las
encuestas de seguridad ciudadana, donde la criminalidad es calificada como uno de los
temas que más preocupación les genera a los peruanos (Lima cómo vamos, 2017).
Entonces, el fenómeno criminológico de la delincuencia no solo debe ser entendido
en lo concerniente al delito fáctico o real, sino como lo señala el PNUD (2006) “la
condición personal, objetiva y subjetiva, de encontrarse libre de violencia o amenaza de
violencia” (p. 35), esto con respecto a la seguridad y el bienestar ciudadano, y que es
considerado así en el Plan Nacional de Seguridad Ciudadana [PNSC] 2019 – 2023 del
Consejo Nacional de Política Criminal (CONASEC, 2019).
De este modo, se hace necesaria la distinción entre los indicadores de miedo al delito
y el riesgo percibido dentro de las políticas de estado que abordan el fenómeno criminal, y
permitan un diagnóstico e intervención sistémica de la criminalidad, dado que la
agrupación de las mismas no permite visibilizar la interacción de las variables perceptuales
y emocionales. En otras palabras, que estos elementos se constituyan en indicadores que
permitan medir el bienestar personal de la ciudadanía, para lo cual Reino Unido representa

2
un caso particular, dado que en el año 2002 incorporaron el miedo al delito como un
indicador social, llegando a convertirse en el indicador de rendimiento más valioso para
medir el bienestar personal y la calidad de vida (Alfaro-Beracoechea, Puente, Da Costa,
Ruvalcaba y Páez, 2018; Farrall y Gadd, 2004b; Vozmediano, 2010).
En complemento, Cruz y Giralt (2005) señalan que el miedo y el riesgo percibido
hacen referencia a qué tanto los ciudadanos se sienten seguros de realizar sus actividades
cotidianas, o ser víctimas de violencia; por ello, son clave para la elaboración y eficiencia
de los programas de seguridad pública.
Por lo tanto, se hace necesario el analizar las variables asociadas al miedo al delito y
el riesgo percibido; de manera similar a lo señalado por Ferraro y LaGrange (1987) al
diferenciar de manera plausible el concepto de miedo al delito frente al riesgo percibido y a
los hechos de victimización, aunque claramente puedan influirse mutuamente.
Es así, que la presente constituye una temática de interés social y comunitario, ya que
el riesgo percibido y el temor al delito influyen en las actitudes y comportamientos de las
personas, siendo que limitan y condicionan la interacción social de los individuos para la
realización de actividades (Hale, 1996; Soto, 2005), tanto de características recreativas y/o
laborales (ejemplo: caminar por la noche, y salir del trabajo), constituyendo así el
fundamento de la demanda de acción gubernamental. Además, en diversas ocasionas los
ciudadanos temen más a ser víctimas de un delito contra la propia integridad que a un
delito contra el patrimonio, pese a la inferioridad de los indicadores (Soto, 2005).
Entonces, es fundamental el analizar la valoración y experiencia de la ciudadanía,
considerando las características personales que modulan las consecuencias y la variabilidad
del fenómeno (Alfaro-Beracoechea et al., 2018). Permitiendo así un complemento
primordial para el diagnóstico situacional con respecto a la inseguridad ciudadana; lo cual
devendría en un incremento de la eficiencia en los planes y programas de gobierno.
Así también, se destaca la relevancia del estudio a nivel metodológico, debido a que
el riesgo percibido y el miedo al delito corresponden a constructos generalmente
enmarcados en un factor macro llamado percepción de inseguridad, que ocasiona sean
medidos ambiguamente, lo que termina socavando la propia medición (Lim y Chun, 2015).
Por lo cual, se propone la incorporación de preguntas ad hoc y recopilación de datos
sociodemográficos complementarios, que podrían mejorar la medición de ambos
constructos.

3
Con respecto a lo ya mencionado, se plantea la siguiente pregunta de investigación:
¿Cuál es relacionan el miedo al delito y el riesgo percibido en una muestra de estudiantes
de una universidad privada de Lima Metropolitana?
Para contestar esta interrogante, se plantean describir y explicar los marcos teóricos
respectivos, así como el planteamiento de los objetivos de investigación.

Seguridad Ciudadana

La inseguridad ciudadana constituye una problemática de relevancia social y política


(Jackson, 2009) que como se ha mencionado es fuente primaria de preocupación por parte
de la ciudadanía; hecho ya señalado en los reportes de observatorios nacionales durante la
última década, y que se ha venido incrementando gradualmente.
Esto conlleva a ubicar la exigencia por seguridad en el marco de las necesidades
básicas por excelencia, que ya había sido señalada el siglo pasado por Abraham Maslow.
Correspondiendo a una necesidad psicológica, que activa y orienta al organismo hacia
metas, que contribuyen a la supervivencia y bienestar personal (Franc, Prizmic-Larsen y
Lipovčan, 2012). De esta manera, eventos negativos como ser testigo o haber sido víctima
de violencia tienen efectos negativos en la calidad de vida, la satisfacción y la felicidad, no
solo sobre las personas afectadas, sino también en sus familiares; esto evidencia las
importantes consecuencias que tiene la victimización en su manifestación directa e
indirecta sobre el bienestar psicológico (Muratori y Zubieta, 2016).
La Ley del Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana (Ley N° 27933) en el Artículo
2 define la seguridad ciudadana como:
“(…) la acción integrada y articulada que desarrolla el Estado, con la colaboración de
la ciudadanía, destinada a asegurar la convivencia pacífica, la erradicación de la
violencia y la utilización pacífica de las vías y espacios públicos. Del mismo modo,
contribuir a la prevención de la comisión de delitos y faltas” (PCM, 2003).
Para el Plan Nacional de Seguridad Ciudadana [PNSC] 2019-2023, se entiende
seguridad ciudadana como “(…) la condición personal, objetiva y subjetiva, de encontrarse
libre de violencia o amenaza de violencia o de despojo intencional por parte de otros”
(PNUD, 2006, p. 35). Esto permite la adaptación de los marcos normativos a un enfoque
basado en derechos humanos, que en palabras de la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos tiene como objetivo “(…) construir mejores condiciones de ciudadanía
democrática y tiene como eje central a la persona humana” (CIDH, 2009, p. 8).

4
Es así, la seguridad ciudadana se refiere a la protección universal frente a los delitos
y violencia; que según PNUD contempla una amplia tipología de delitos, que incluyen
delitos patrimoniales (hurto, robo, estafa y extorsión), delitos contra las personas (agresión,
violación, secuestro y trata) hasta modalidades delictivas mucho más complejas como el
crimen organizado, destacando el narcotráfico, el tráfico de armas y lavado de activos que
están estrechamente vinculados con la violencia y el despojo (2009, p. 34-35).
Entonces, se entiende la probidad de la medición de los indicadores relacionados a la
inseguridad ciudadana, partiendo de la estimación de la percepción de inseguridad y sus
elementos constituyentes. No obstante, muchos de estos indicadores se basan ampliamente
en el riesgo percibido mas no en el miedo al delito, debido a las condiciones de las escalas
y formulación de las preguntas. Es así que para comprender estos constructos es pertinente
delimitar los conceptos involucrados.

Miedo al delito

La criminalidad constituye una de las temáticas de especial consideración en la


coyuntura nacional, acaparando el interés de la opinión pública, recordando que el mundo
es un lugar peligroso, y que el crimen puede darse en cualquier tiempo y lugar (Warr,
2000). Escenario que es consistente con los reportes de percepción de inseguridad
ciudadana, lo que ha llevado al consenso de que para reducir la experiencia de miedo al
delito es necesario reducir el crimen (Ferraro, 1995). Siendo que las consecuencias de la
criminalidad repercuten indudablemente en el comportamiento a nivel personal y social,
que obligan a adoptar estrategias para lidiar con la problemática (Hale, 1996; Soto, 2005)
que se encuentran orientadas a la preservación del bienestar personal y son originadas por
una sensación de temor y/o vulnerabilidad frente al delito en sus diversas manifestaciones.
Aunque en las últimas décadas el miedo al delito ha sido una de las temáticas más
investigadas en criminología (Hardyns y Pauwels, 2010; Warr, 2000), todavía hoy genera
controversia respecto a su definición y metodología de medición (Bryson, 2016; Collins,
2016; Ferraro y LaGrange, 1987; Lim y Chun, 2015; Rader, 2004). Es entonces, que se
hace necesario partir de la conceptualización de las emociones y el miedo, más
específicamente el miedo asociado a la criminalidad, y las diferencias conceptuales con
respecto a otras variables relacionadas.
En primer lugar, las emociones corresponden a un aspecto fundamental en los
procesos humanos, influyendo en la generación de vínculos con otras personas, la

5
cognición, la salud mental y física (León, 2014) asimismo se convierten en herramientas
fundamentales del comportamiento adaptativo, dado que regularizan nuestra experiencia
personal, originan la motivación, la actitud general y constituyen un componente esencial
en los pensamientos –estilos cognitivos- y acciones del individuo (Reig, 2000 citado en
León, 2014).
Según la Differential Emotions Theory (Izard, 2009) las emociones se derivan de la
evolución y el desarrollo neurobiológico, y son generadas de la interaccionan entre la
experiencia emocional con el procesamiento perceptivo y cognitivo, para influir en la
conducta. Además, constituyen un sistema motivacional primario para el comportamiento
humano y las funciones adaptativas, siendo más adaptativas que mal adaptivas. Motivo por
el cual, el miedo interactúa activamente entre los procesos cognitivos y perceptivos, para
finalmente influir en la conducta del individuo en casos de amenaza o riesgo percibido.
De manera complementaria, la teoría de Lazarus (1984 citado en León, 2014) señala
que la emoción constituye la variabilidad de las transacciones entre individuo y ambiente,
que la misma persona evalúa; produciéndose cuando se evalúan las interacciones como
relacionadas al bienestar personal.
Tomando en consideración esta valoración del bienestar personal como elemento de
generación emocional, el miedo al delito se define tradicionalmente como “la respuesta
emocional de temor o ansiedad hacia el delito o a los simbolismos que una persona asocia
con el crimen” (Ferraro, 1995, p. 8). Si bien esta concepción fue bastante aceptada, en los
tiempos actuales es difícil ignorar el dinamismo del constructo, así como las variables
mediadoras tanto personales como sociales, e incluso lo limitado de referirse solamente a
delitos normados/ crímenes.
Entre las propuestas contemporáneas tenemos la de Lane, Rader, Henson, Fisher y
May (2014) señalando que el miedo al crimen está constituido de tres elementos: a) una
respuesta emocional, b) una amenaza o expectativa de ser víctima, y c) un incidente
criminal que podría ocurrir (Bryson, 2016), que tiene consecuencias en los ciudadanos a
nivel físico, psicológico, comportamental (comportamientos de restricción) y social (estilos
de vida), que es mediada por el diseño ambiental e impacta en la reducción y prevención
del crimen.
Por su parte, Fernández y Grijalva (2012) consideraron el miedo al delito como una
respuesta de tres componentes: emocional, que refiere a la experiencia de temor y
vulnerabilidad frente a los demás; cognitivo, que se vincula al riesgo percibido de ser

6
víctima de un delito, donde el miedo vendría a ser resultado de tal percepción; y
comportamental, que hace referencia a la adopción de conductas de autoprotección o
conductas de evitación ante situaciones de riesgo.
Esto ha permitido vislumbrar el papel de la vulnerabilidad que ha sido enmarcada
dentro del miedo al delito, Daniel Sansfaçon y Brandon Welsh explicaron “las personas
que se sienten más vulnerables (…) tienden a desarrollar una arquitectura del miedo que
alienta a algunas a retirarse tras puertas cerradas y reduciendo así sus lazos sociales”
(Inácio Thomé, 2004, p. 291). Idea que en esencia es consistente con la expuesta por
Gabriel y Greve (2003) que representan el miedo al delito como un estado, donde sería
situacional y momentáneo; y un miedo al delito disposicional, que implica una tendencia a
experimentar más frecuentemente y con mayor intensidad el miedo al delito.
Desde una perspectiva social, Vozmediano, San Juan y Vergara (2008) definen el
miedo al delito como una experiencia emocional, resultado del procesamiento perceptual e
informacional de la realidad circundante, que debe ser estudiada como un fenómeno
urbano (Vozmediano, Vergara y San Juan, 2010). En tanto, en la sociología criminal,
Gabriel Kessler la ha definido como la respuesta emocional a la percepción de
simbolismos relativos al delito, haciéndonos sentir vulnerables; que parten de una base
cognitiva socialmente compartida, que no es homogénea y es dinámica (Jasso, 2013).
A este punto es importante citar lo señalado por Hale (1996) que argumenta que
cualquier modelo para explicar el miedo al delito debe incluir alguna noción de
vulnerabilidad, que implica la sensación de imposibilidad de protegerse por sí mismas y a
sus hogares y, además, que el riesgo percibido supondría un mayor daño físico, emocional
y material comparado con otras personas.
Estas conceptualizaciones del miedo al delito se encuentran estrechamente
relacionadas a otros conceptos, tal es el caso de inseguridad ciudadana, que ha sido
señalado como un temor más amplio y abstracto, en comparación con el miedo al delito,
que ha sido definido como el temor frente a la posibilidad de ser víctima de manera
específica (Jasso, 2013; Serrano y Vásquez, 2007).
Otro concepto asociado, es el de victimización, para lo cual se había mencionado que
las personas sienten el riesgo del delito (miedo al delito) mayor a la probabilidad de ser
víctima del mismo (victimización) (Hale, 1996; Warr, 2000); inicialmente se había
considerado como causal del miedo al delito (Amaya, Espinoza y Vozmediano, 2011;
Hammond y Calhoun, 2007). No obstante, investigaciones más recientes señalan que el

7
haber sido víctima de un delito no necesariamente incrementa los niveles de miedo al
delito; por ello, la victimización constituiría un fenómeno diferenciado del miedo al delito
(Lagos y Dammert, 2012; López, 2014).
Con respecto a la medición del miedo al delito, en la actualidad existe una falta de
consenso para su evaluación, siendo a menudo cuantificado a través de un único ítem de
respuesta dicotómica –V.gr. ¿Ud está temeroso mientras camina solo por la noche en su
vecindario? - y que varía de acuerdo al instrumento de medida (Lim y Chun, 2015). Esto
supone para Rader (2004) que se estaría midiendo un miedo generalizado a la seguridad
personal, que no representa necesariamente el miedo al delito.
De esta manera Lane et al., 2014 señalan errores comunes que se presentan al
momento de realizar la medición del constructo:
a) Wrong construct, donde se debe preguntar acerca de la “preocupación” -Fear to
crime- en lugar de “la seguridad” -perceived risk-. Esto es de fundamental importancia,
debido a que el miedo al crimen y el riesgo percibido son constructos distintos (LaGrange
& Ferraro, 1989) aunque complementarios, lo que resulta en una serie de limitaciones para
su medición (Ferraro y LaGrange, 1987; Warr, 2000).
b) Generalized instead of crime-specific measure, referido a que la falta de
distinción/diferenciación de los delitos genera confusión, y no permite una evaluación e
intervención con medidas adecuadas y eficientes.
c) Localization-specific, donde la localización del delito, en el vecindario o
comunidad, genera variación en la evaluación del miedo al crimen dependiendo de la
cercanía (o lejanía) de la potencial amenaza, también señalado por Lim y Chun (2015).
Este punto resulta interesante, ya que Ferraro y LaGrange (1987) indican que los
individuos que viven en zonas de alta criminalidad, pueden no sentir miedo debido a la
familiaridad con el área.
d) Measure intensity, más que la existencia de miedo al crimen, se debe buscar
valorar la intensidad de la misma; debido a que la existencia no refleja la necesidad o la
prioridad de las medidas, siendo que diferentes creencias e ideologías del que hacer bien
pueden denotar una preocupación real pero no mostrar la afección fáctica (consecuencias)
que implica el miedo al delito.
En relación a todo esto, Terrance Miethe ha señalado que la metodología de
encuestas se ha convertido en una función multiplicativa que parte del riesgo percibido y la
percepción de gravedad de un delito, no sobre el miedo; valorándose la posibilidad e

8
impacto de ser víctima de un delito (Jasso, 2013). Lo que permite visibilizar las
consecuencias del delito, pero no por parte del propio delito sino por la conceptualización
que se construye acerca del mismo (Narváez, 2009).
Pese a la existencia de limitaciones metodológicas en la medición, los resultados que
se han obtenido con respecto al miedo al delito no son uniformes, mostrando amplia
variabilidad, principalmente en lo referido a grupos etarios, el tipo de delito y el género
(Lim y Chun, 2015) donde ciertos grupos sintieron mayor temor a sufrir robos violentos
que a ser asesinados; en el caso de las mujeres, se evidencia un mayor temor a ser víctimas
de abuso sexual. Siguiendo esta línea, Fernández-Ramírez (2008) plantea que las mujeres
son más proclives a considerar que van a ser víctimas de delito en el futuro cercano –riesgo
percibido- mas no a que experimenten mayores niveles de miedo al delito. No obstante, el
género es considerado el predictor más fuerte de miedo al delito, experimentado en mayor
medida por mujeres (Rottenbacher, Amaya, Genna y Pulache, 2009).
Finalmente, el miedo al delito afecta la calidad de vida, debido a que restringe la
movilidad personal, reduce la sociabilización y merma la confianza mutua entre personas
(Kohm, 2009); constituyendo una disminución del capital social y del bienestar personal.
No obstante, no es el único factor que merma el bienestar de la ciudadanía, lo que sitúa a la
evaluación e interpretación de las interacciones persona-ambiente, como es el caso del
riesgo percibido como clave para entender la afección a la seguridad y bienestar personal.

Riesgo percibido

Durante las últimas décadas de estudio del miedo al delito, han surgido diversos
elementos que configuran este constructo; entre los cuales resaltan los marcadores de
vulnerabilidad que son mediados por a) el riesgo percibido y b) la susceptibilidad (Killias,
1990 citado en Jackson, 2009) que dan como resultado la heterogeneidad en la experiencia
personal de miedo al delito. En base a estos elementos la construcción de vulnerabilidad se
enmarcada en: la probabilidad de victimización, el impacto de la victimización, y el control
sobre los eventos (Jackson, 2009) concebida entonces como la probabilidad percibida de
los efectos del delito, es decir, el riesgo percibido sobre las condiciones personales,
sociales y contextuales.
En este marco, la percepción de inseguridad ciudadana diferencia entre la evaluación
cognitiva y subjetiva (PNUD, 2006; Soto, 2005) donde el riesgo percibido corresponde al
componente cognitivo, dado como la preocupación general (también conocida como miedo

9
en abstracto) acerca de gravedad de la amenaza de la delincuencia; y la valoración
subjetiva, conceptualizada como el sentimiento de desamparo frente a la probabilidad
percibida de ser víctima de algún tipo de delito, este último es el miedo al delito
(Vozmediano, 2010).
En cuanto a las mediciones del indicador de riesgo percibido, ha mostrado
variabilidad según ciertas condiciones como la edad (Lim y Chun, 2015), el grupo étnico o
comunidad minoritaria de pertenencia, la clase social, el nivel educativo, el tipo de delito
especificado, la cercanía –conocidos o desconocidos - (Wilcox, Jordan y Pritchard, 2007)
el miedo experimental y el miedo expresivo (Farrall, Jackson y Gary, 2009).
Entonces, se entiende al riesgo percibido como elemento cognitivo en la seguridad
ciudadana, que interacciona con las emociones, las mismas que dan lugar a respuestas
comportamentales respecto a los simbolismos y nociones de la delincuencia; entendiéndose
la influencia de variables personales y sociales como mediadoras (victimización directa e
indirecta, fuentes de información (mass media), estilos cognitivos y el propio contexto
social).
Ante esto, Curbert (2006) hace una distinción de la población según sus capacidades
cognitivas para enfrentarse a situaciones de peligro; siendo que la percepción de
inseguridad se incrementa, no en aquellos directamente amenazados sino en aquellos que
presentan esquemas rígidos negativos a los cambios sociales.
Con respecto a las relaciones entre las variables de estudio, diversos autores han
señalado que teóricamente existe una relación alta y positiva entre el riesgo percibido y el
miedo al delito (Hardyns y Pauwels, 2010; Warr, 2000). Es así que, el modelo de Ferraro y
LaGrange (1987) permite realizar una construcción psicológica del miedo al delito y el
riesgo percibido (Ver tabla 1).

10
Tabla 1
Inseguridad Ciudadana, construcción psicológica de Ferraro y LaGrange (1987).
Tipos de percepción
Nivel de inferencia
Juicios Valores Emociones

Evaluaciones sobre el Preocupación sobre el Miedo/ ansiedad por la


General riesgo de otras personas crimen cometido a otros. victimización ajena.
con respecto al crimen.

Evaluaciones sobre la Intolerancia personal, Miedo/ ansiedad por la


seguridad o el riesgo preocupación sobre el victimización propia.
Personal propio frente al crimen. crimen cometido al
individuo mismo.

Fuente: Observatorio de Seguridad Ciudadana (2013). Percepción de inseguridad y victimización por crimen
en El Salvador 2012.

Entonces, el miedo al delito será considerado para la presente investigación como la


interacción activa entre los procesos cognitivos y perceptivos, que ocasionan estados de
temor y suscitan conductas de autoprotección acorde a la magnitud de la amenaza o riesgo
percibido al bienestar personal; que serán influenciados por factores personales, de
características objetivas (la experiencia previa de victimización, el sexo, el distrito de
residencia, el nivel socioeconómico) y subjetivos (partiendo de la evaluación de riesgo
percibido) que afecten la integridad personal y social, y factores contextuales, como los
indicadores objetivos de victimización y contexto socio histórico.

Antecedentes

Velarde (2018) desarrolló un estudio que analizo la relación entre el miedo al delito,
autoritarismo de derecha y actitudes hacia la democracia. La muestra estuvo conformada
por 150 residentes de Lima Metropolitana. Se empleó la Escala de Miedo al Delito, la
Escala de Autoritarismo de Derecha (RWA), Cuestionario de Victimización y Cuestionario
de Actitudes Negativas Hacia la Democracia. Los resultados mostraron que las mujeres
experimentan mayor miedo al delito (T= -2.947) y una elevada percepción de peligrosidad,
según zona: Perú (T= -.789), Lima (T= -.581) y distrito de residencia (T= -.893). Además,
se señala que el haber sido víctima de un delito, no influye en los niveles de miedo al
delito.
Amaya (2010) realizó un estudio que analizó la relación entre el miedo al delito y el
autoritarismo. La muestra estuvo conformada por 87 estudiantes universitarios de Lima. Se
11
empleó la Escala de Autoritarismo de derecha, la Escala de Miedo al delito, el Registro de
frecuencia de victimización, y se incluyeron preguntas ad hoc sobre percepción de
peligrosidad. Los resultados señalaron que el miedo y el riesgo percibido están
relacionados (r = .524; .442; .377; .320; .517; y .371, para las dimensiones de riesgo
percibido) y son mayores en mujeres procedentes de niveles socioeconómicos elevados,
asimismo indicó que la percepción de riesgo se incrementa si existe una experiencia previa
de victimización, pero la misma no incrementa los niveles de miedo al delito.
Rottenbacher, Amaya, Genna y Pulache (2009) realizaron un estudio para analizar la
relación entre la percepción de inseguridad ciudadana, el miedo al delito, la ideología
política y la frecuencia de victimización. La muestra estuvo conformada por 88 personas
de Lima. Se emplearon las escalas de Miedo al Delito, Escala de Afrontamiento frente a la
percepción de riesgo, Escala de Victimización, Escala de Ideología Política y preguntas ad
hoc sobre la percepción de peligrosidad. Los resultados señalan una correlación positiva
entre el autoritarismo y la intensidad con la que se percibe el peligro. Además, los
individuos con experiencia previa de victimización presentan una mayor percepción de
riesgo, incluso en ámbitos geográficos más cercanos (su distrito); y con respecto a los
estilos de afrontamiento, las mujeres puntúan más alto en afrontamiento evitativo prudente
(M = 2.567, DE = .626) que los hombres (M = 1.840, DE = .712).
Prechathamwong y Rujiprak (2018) buscaron explorar los niveles de miedo al crimen
en Bangkok. La muestra estuvo conformada por 960 residentes. Empleando escalas para
medir victimización, la percepción social de desorganización, participación comunitaria,
satisfacción con la policía y miedo al crimen. Los resultados reportan una mayor
vulnerabilidad y percepción de riesgo de miedo al crimen en mujeres, la experiencia de ser
víctima de un delito afecta indirectamente el miedo al crimen. Además de una correlación
alta y positiva entre el miedo al delito y el riesgo percibido (r = .73).
Ruiz y Turcios (2009) analizaron los niveles y asociaciones entre la cultura
ciudadana, la victimización, el miedo al delito y la probabilidad percibida de ser víctima de
un delito. La muestra fue conformada 572 estudiantes universitarios. Se utilizaron la escala
de problemas sociales, de clima emocional, de miedo difuso al delito, de satisfacción con
la policía, de miedo concreto y escala de victimización. Los resultados señalan una mayor
cultura ciudadana se asocia con mayor satisfacción con la policía, mejor balance de clima
emocional, menor temor al delito y menor probabilidad percibida de ser víctima; estás
últimas asociadas significativamente (r= .288).

12
Objetivos

Objetivo general
 Analizar la correlación entre el miedo al delito y el riesgo percibido en una muestra
de estudiantes universitarios de Lima Metropolitana.
Objetivo específico
 Reportar las propiedades psicométricas de la Escala de Miedo al Delito y Escala de
Afrontamiento frente a la Percepción de Peligro.
 Identificar y describir las puntuaciones de miedo al delito y riesgo percibido en una
muestra de universitarios del distrito de Lima Metropolitana, con respecto a los
datos sociodemográficos y la experiencia previa de victimización.
 Determinar la correlación entre los factores del miedo al delito y los del riesgo
percibido en una muestra de universitarios del distrito de Lima Metropolitana.

Hipótesis

Hgeneral: Existe una correlación positiva entre el miedo al delito y el riesgo percibido en
estudiantes universitarios de Lima Metropolitana.
H1: Existe una correlación positiva entre el miedo asociado al robo y las dimensiones del
riesgo percibido, en estudiantes universitarios de Lima Metropolitana.
H2: Existe una correlación positiva entre el miedo asociado a la agresión y las dimensiones
del riesgo percibido, en estudiantes universitarios de Lima Metropolitana.

13
Metodología

Tipo y diseño de investigación

La presente investigación es cuantitativa de tipo no experimental, debido a no haber


manipulación de variables; y transversal, dado que se realizó una única medición para
analizar su incidencia en un momento determinado (Ato, López y Benavente, 2013).
De diseño correlacional, debido a que se identificaron las asociaciones entres las
variables de estudio (Ato, López y Benavente, 2013).

Participantes

La selección de participantes fue mediante un muestreo no probabilístico del tipo


intencionado, dada la facilidad de acceso a la población universitaria, que estuvo
conformada por 232 estudiantes universitarios de Lima Metropolitana.
El 62.9% de los participantes fueron mujeres, cuyas edades oscilaron entre 17 y 30
años, así también el 28.9% provenían de universidades públicas y 71.1% de universidades
privadas. Los participantes residen en su mayoría en los distritos de La Molina (19%), Ate
Vitarte (15.5%), San Juan de Lurigancho (9.9%), Santa Anita (9.1%) y Cercado de Lima
(6%). Finalmente, el 41.8% de los participantes señaló haber tenido una experiencia previa
de victimización en el transcurso del último año (Ver tabla 2).
Entre los criterios de exclusión se consideraron:
 No haber dado el visto bueno (check) al consentimiento informado.
 No haber respondido a alguna de las preguntas de la ficha de datos
sociodemográficos.
 No haber respondido a un porcentaje significativo, al menos 20%, de los
instrumentos/cuestionarios.
 Haber rellenado ilegiblemente los campos solicitados (v.gr. Universidad de
procedencia y distrito de residencia).

14
Tabla 2
Reporte descriptivo de la muestra, estudiantes universitarios de Lima Metropolitana.

Datos Sociodemográficos Media Min - Max


Edad 22.84 17 - 30
N %
Sexo 232 100
Varón 86 37.1
Mujer 146 62.9
Universidad
Pública 67 28.9
Privada 165 71.1
Distrito Residencia
La Molina 44 19
Ate Vitarte 36 15.5
SJL 23 9.9
Santa Anita 21 9.1
Cercado de Lima 14 6
Otros* 94 40.5
Experiencia previa de victimización
Sí 97 41.8
No 135 58.2
Nota: Otros* incluye a 26 distritos, haciendo un total de 31 de 43 de Lima.

Instrumentos

Se empleó la Escala de Miedo al Delito de Vozmediano (2010) que emplea una lista
para un total de 12 delitos que afectan la seguridad personal, para lo cual, se solicita a los
participantes que respondan a la siguiente pregunta “¿Con qué frecuencia ha sentido temor
por la posibilidad de ser víctima de estos delitos?”, empleando una escala de respuesta de
tipo Likert de cinco puntos, señalando desde 1= “Nunca”, a 5= “Siempre”. Sin embargo,
hay que señalar que esta escala ha sido readaptada de su versión original del 2006,
adecuándose a temáticas contextuales vigentes.
En cuanto al criterio de validez, el análisis factorial del instrumento señala
indicadores adecuados, KMO = .89 (Velarde, 2018) además se ha hecho referencia a su
validez en contextos de características similares (Vozmediano, 2010; Rottenbacher et al.,
2009; Vozmediano, San Juan y Espinoza, 2006). De manera complementaria, Velarde
(2018) reportó en muestra peruana dos factores, miedo al delito asociado a robo y miedo al
delito asociado a agresiones. En cuanto a la confiabilidad, se ha empleado el coeficiente

15
alfa de Cronbach reportándose niveles superiores a .86 (Velarde, 2018; Muratori y Zubieta,
2016; Amaya, 2010).
Por otra parte, se tomó en consideración los dos factores reportados: el primer factor
se constituye del Miedo asociado a robos (ítems 1, 2, 3, 4 y 5), y el segundo del Miedo
asociado a agresiones (ítems 7, 8, 10 y 11); los cuales excluyen tres ítems del modelo
original. No obstante, para la presente investigación se trabajaron con los 12 ítems.
En cuanto al Riesgo Percibido, se emplearon 4 preguntas contextualizadas sobre el
riesgo percibido de peligrosidad, ya utilizadas en otras investigaciones (Rottenbacher et al.,
2009; Amaya 2010; Velarde, 2018) en torno a cuatro ámbitos geográficos distintos: El
Perú en general, Lima Metropolitana, el distrito y el barrio del participante. La escala tipo
Likert considera desde 1= “Nada peligroso” a 10= “Muy peligroso”. Además, se utilizaron
2 preguntas para evaluar (1) la probabilidad percibida de ser víctima de un delito en los
próximos 12 meses, así como (2) la probabilidad de que el limeño promedio lo sea. Las
opciones de respuesta van desde 0%= “Ninguna probabilidad” a 100%= “Total
probabilidad”.
Con respecto a estas preguntas, fueron empleadas originalmente por Rottenbacher et
al., 2009 quien reportó correlaciones elevadas y positivas con la Escala de Miedo al Delito,
corroborando la relación que se plantea teóricamente entre ambos constructos. Además,
estás preguntas son analizadas individualmente, para lo cual se plantean 6 condiciones
(dimensiones) relacionadas al constructo.
Registro de Frecuencia de Victimización de Vozmediano (2010), emplea la misma
lista de 12 delitos de la Escala de Miedo al Delito, excluyendo homicidio, que permite
evaluar la victimización directa, solicitando al participante responder “Sí” o “No” a la
siguiente pregunta: ¿Durante el último año ha sido víctima de algún delito? En caso
responda sí, se le presenta la lista de 11 delitos.
Esta escala considera víctima a la persona que haya marcado “Sí” en por lo menos
uno de los once delitos. Además, en caso de ser víctimas se les pide que señalen si
denunciaron el hecho. Este instrumento se empleó para analizar si existen diferencias en
las variables de estudio con respecto a las personas que han sido víctimas de delitos,
victimización directa, de aquellas que no lo han sido.
La Escala de Afrontamiento frente a la Percepción de Peligro de Espinoza Pezzia
(2006) está compuesta por 19 ítems que representan la intención de las personas de evitar
una potencial exposición al peligro. Las opciones de respuesta están en escala Likert de 4

16
alternativas, donde 1= “totalmente en desacuerdo” hasta 4= “totalmente de acuerdo”. Los
resultados se agrupan en cuatro factores F1= Afrontamiento evitativo prudente, que consta
de 5 ítems; F2= Evitación de grupos sociales en situación de pobreza, que agrupa 3 ítems;
F3= Afrontamiento activo preventivo, que se constituye de 7 ítems; y, Afrontamiento
evitativo extremo, que se constituye de 4 ítems.
Con respecto a los criterios de validez y confiabilidad, Rottenbacher et al., 2009
señalaron que la fiabilidad del instrumento es alta (α= .798) y la estructura factorial es
aceptable (KMO= .653), lo primero, es sostenido por Muratori y Zubieta (2016).
La consideración de esta escala, es para el análisis de la validez relacionada a otros
constructos de la Escala de Miedo al Delito. Esto tomando como referencia lo señalado en
el estudio de Rottenbacher et al., 2009.
En cuanto a la Ficha de Datos Personales y Sociodemográficos, se incorporaron
variables como la edad, sexo, distrito de residencia y universidad de procedencia; y la
evaluación del nivel socioeconómico.

Procedimientos

Con respecto a la muestra, dado que es del tipo no probabilístico y por conveniencia,
la selección fue por accesibilidad. Para el cálculo de la muestra, se empleó el programa G-
Power versión 3.1. considerando los siguientes parámetros: tamaño del efecto (.5) y error
(.05) que indicaron un tamaño mínimo aceptable de al menos 176 participantes.
Para la recolección de datos se empleó el formulario digital de google form, que
incluyo el consentimiento informado (Apéndice A), la ficha de datos personales (Apéndice
B), la ficha de datos sociodemográficos (Apéndice C) y los instrumentos de análisis
(Apéndice D – G). Con respecto a las instrucciones, se encontraron explícitas en todos los
formularios; asimismo, se brindó el correo institucional del autor en caso de cualquier
duda, consulta o comentario al respecto.
En cuanto al consentimiento informado, se describió a los participantes los alcances
de la investigación, los términos de la colaboración, así como la voluntariedad en el estudio
y su derecho a exigir la no consideración de sus resultados en el momento que consideren
pertinente; así como la aceptación de uso de los datos con fines académicos.
Los formularios fueron distribuidos mediante las redes sociales (Facebook,
WhatsApp y correo electrónico) de estudiantes universitarios, tantos de instituciones
públicas como privadas; el mismo que inició el 26 de abril y duro hasta el 10 de mayo.

17
Luego de alcanzar el número adecuado de participantes, se procedió a la descarga de todas
las respuestas en una hoja de cálculo en Excel, que permitió la limpieza de los datos,
considerando los criterios de inclusión y exclusión antes descritos. Finalmente, los datos
fueron pasados al programa SPSS para realizar los análisis correspondientes.

Análisis de datos

Los análisis estadísticos y paramétricos se realizaron en el programa SPSS


(Statistical Package for the Social Sciences) versión 25. En lo correspondiente a la
estadística descriptiva, se obtuvieron las distribuciones de las frecuencias y puntuaciones
de los instrumentos.
En cuanto al análisis de las propiedades psicométricas, para la confiabilidad se
empleó el coeficiente Alfa de Cronbach donde los valores superiores a .70 son
considerados aceptables (Campos-Arias y Oviedo, 2008). Además, se analizó la
normalidad de los datos tomando en cuenta la asimetría y curtosis, cuyo rango aceptable
oscila en ±1.5 (Pérez y Medrano, 2010).
Posterior, se llevó a cabo un análisis de correlación utilizando el coeficiente de
Pearson, los r ≥ .20 son considerados significativos (Ferguson, 2009) y calificados como
correlaciones pequeñas (r ≥ .10), medianas (r ≥ .30) y grandes (r ≥ .50). Para la magnitud
del efecto que tienen las correlaciones, se realizó un análisis de regresión simple, se
interpretó la varianza compartida (r2) cuyos valores alrededor de .04 son considerados
como los mínimos recomendados, donde .25 es un efecto moderado y .64 representa una
magnitud del efecto fuerte (Ferguson, 2009).

18
Resultados

Propiedades psicométricas

Escala de Miedo al Delito


En cuanto a la validez de contenido, se optó por realizar un análisis factorial
confirmatorio del instrumento, obteniéndose un KMO = .90 y la prueba de esfericidad de
Bartlett resultó significativa p<.05. En cuanto a la varianza explicada, dos componentes
cargaron con 57,6% del total. Se empleó una rotación Varimax para diferenciar más los
factores entre sí, no eliminándose ningún ítem; extrayéndose dos factores, el primero factor
(F1) Miedo Asociado a Robos (ítems 1, 2, 3, 4 y 5) y el segundo factor (F2) Miedo
Asociado a Agresiones (ítems 6, 7, 8, 9, 10, 11 y 12) (Ver tabla 3). El resultado confirma la
estructura factorial del estudio de Velarde (2018).
La confiabilidad de las puntuaciones de la Escala de Miedo al Delito para el factor
F1 (α = .750) y para F2 (α = .892). En tanto la escala en general obtuvo un α = .898.
Valores que son considerados buenos (George & Mallery, 2003, p. 231) (Ver tabla 3).

Tabla 3
Cargas factoriales y resultados de la correlación ítem-test de la Escala de Miedo al
Delito.
Ítems F1 F2 Rit Si se elimina un elemento
Ítem 1 .630 .466 .724
Ítem 2 .855 .676 .647
Ítem 3 .741 .554 .693
Ítem 4 .573 .452 .736
Ítem 5 .436 .473 .724
Ítem 6 .674 .730 .871
Ítem 7 .696 .674 .880
Ítem 8 .772 .725 .871
Ítem 9 .815 .716 .873
Ítem 10 .611 .604 .886
Ítem 11 .791 .722 .872
Ítem 12 .723 .677 .878
Nota: Los resultados de confiabilidad han sido analizados en sus respectivas dimensiones.

19
Escala de afrontamiento frente a la percepción de peligro
En cuanto a la validez de contenido, se optó por realizar un análisis factorial
confirmatorio del instrumento, obteniéndose un KMO = .832 y la prueba de esfericidad de
Bartlett resultó significativa p<.05. En cuanto a la varianza explicada, cuatro componentes
cargaron con 60,5% del total. Se empleó una rotación Varimax para diferenciar más los
factores entre sí, considerándose la eliminación del ítem 15; se extrajeron cuatro factores,
el primero factor (F1) constituido por el Afrontamiento Evitativo Prudente (ítems 1, 2, 3, 4
y 5), el segundo factor (F2) por la Evitación de Grupos Sociales en Situación de Pobreza
(ítems 6, 7 y 8), el tercer factor (F3) por el Afrontamiento Activo Preventivo (ítems 9, 10,
11, 12, 13 y 14), y el cuarto factor (F4) Afrontamiento Evitativo Extremo (ítems 16, 17, 18
y 19) (Ver tabla 4).

Tabla 4
Cargas factoriales de la Escala de Afrontamiento frente a la percepción de peligro y
resultados de la correlación ítem-test.
Ítems F1 F2 F3 F4 Rit Si se elimina un elemento

Ítem 1 .699 .636 .816


Ítem 2 .755 .702 .797
Ítem 3 .748 .654 .811
Ítem 4 .765 .631 .816
Ítem 5 .709 .627 .818
Ítem 6 .605 .222 .617
Ítem 7 .782 .469 .195
Ítem 8 .637 .333 .419
Ítem 9 .704 .581 .800
Ítem 10 .743 .638 .789
Ítem 11 .760 .688 .778
Ítem 12 .590 .522 .813
Ítem 13 .721 .583 .800
Ítem 14 .671 .559 .805
Ítem 15 .358 .240 .876
Ítem 16 .840 .678 .745
Ítem 17 .761 .617 .765
Ítem 18 .862 .756 .721
Ítem 19 .887 .760 .723
Nota: Los resultados de confiabilidad han sido analizados en sus respectivas dimensiones.

20
En tanto, la confiabilidad de las puntuaciones de la Escala de afrontamiento frente a
la percepción de peligro fue para F1 (α = .843), F2 (α = .519), F3 (α = .826) y F4 (α =
.876). En tanto la escala en general obtuvo un α = .844; valores que son considerados
buenos (George & Mallery, 2003, 231), excepto F2, cuya confiabilidad es pobre. En este
sentido, la investigación anterior de Rottenbacher et al., 2009 reportó niveles adecuados de
confiabilidad (.857; .762; .621; y .659, paras las dimensiones respectivamente).
Con respecto a la validez asociada a otras variables, se evalúo la relación entre el
miedo al delito y los estilos de afrontamiento frente al peligro. Reportándose con niveles
de asociación moderada (>.30) más no elevadas (>.50) (Ferguson, 2009). No obstante, se
estima que las correlaciones son suficientes para señalar la validez con relación a otros
constructos (Ver tabla 5).

Tabla 5
Análisis correlacional de las escalas de Miedo al Delito y Afrontamiento frente a la
Percepción de Peligro
Análisis correlacional
Miedo F1 F2 Estilos F3 F4 F5 F6
Miedo al Delito 1
F1 .857** 1
F2 .952** .659** 1
Estilos de
.373** .380** .320** 1
Afrontamiento
F3 .361** .332** .331** .772** 1
F4 .149* .122 .145* .506** .095 1
F5 .284** .344** .211** .797** .503** .341** 1
F6 .144* .136* .130* .521** .236** .221** .084 1
**La correlación es significativa en el nivel 0.01 (bilateral).
*La correlación es significativa en el nivel 0.05 (bilateral).

En relación al primer objetivo de investigación, las propiedades psicométricas han


sido adecuadas en validez y confiabilidad para los instrumentos. No obstante, surgen
algunas observaciones en cuanto al F2 de la Escala de afrontamiento frente a la percepción
de peligro, que serán abordadas en la discusión. Además, se reporta que los datos se
encuentran en una distribución normal (Ver tabla 6).

21
Tabla 6
Análisis de normalidad para los factores de Miedo al delito y Riesgo percibido, en función
a la asimetría y curtosis
g1 g2
Miedo al delito
F1 .502 .332
F2 .522 .049
Riesgo percibido
F3 -.437 .053
F4 -.986 1.584
F5 -.003 -.855
F6 .174 -.560
F7 .309 -.603

F8 -.570 .337
Nota: g1 = asimetría; g2 = curtosis

Análisis descriptivo

Con respecto al Miedo al Delito, se obtuvo una media de M = 2.51 y DE= .73.
Señalando así, que el punto medio de la escala se encuentra en 2.5. En el caso del factor
Miedo Asociado a Robos se obtuvo una M = 2.65 y DT= .71; y para Miedo Asociado a
Agresiones se reporta una M = 2.42 y DT= .86, en todos casos, las puntuaciones son
similares a los puntos medios de la escala. Así también, se reportan las puntuaciones de
miedo en función a los diversos delitos (Ver tabla 7).

Tabla 7
Puntuaciones promedio del miedo al delito, en función a los delitos específicos y el sexo
Ítems Hombres Mujeres
Robo en la calle o lugares públicos 3.26 3.73
Robo en casa, cuando no hay nadie 2.21 2.53
Robo en casa, cuando hay alguien dentro 1.86 2.25
Robo y daños a su vehículo 2.20 2.24
Fraude con tarjetas de crédito 2.71 3.12
Ser retenido contra su voluntad 2.01 2.77
Agresión sexual 1.73 3.14
Homicidio 2.00 2.37
Víctima de exceso de violencia FFAA 2.16 2.49
Atentado terrorista 1.47 1.73
Agresión física 2.35 2.66
Acoso/amenazas/hostigamiento verbal 2.41 3.45

22
Por otra parte, para el Riesgo Percibido se encontró que las puntuaciones con
respecto al riesgo percibido en el entorno, las preguntas se ubican sobre la línea media (5).
Señalando a Lima Metropolitana como el entorno geográfico que mayor sensación de
peligro genera (Ver tabla 8). Además, con respecto a la probabilidad de riesgo para sí
mismo versus el limeño promedio, esta última es mayor (Ver tabla 9).

Tabla 8
Medias y desviaciones típicas para la variable Riesgo Percibido, en el entorno
Ítems Media DT
Peligro en el Perú 7.29 1.54
Peligro en Lima Metropolitana 7.75 1.41
Peligro en el distrito 6.09 1.97
Peligro en el barrio 5.22 2.13

Tabla 9
Medias y desviaciones típicas para la variable Riesgo Percibido, acerca de sí mismo frente
a un limeño promedio
Ítems Media DT
Peligro para sí mismo 44.96 23
Peligro para el limeño promedio 69.01 18.08

Con respecto al segundo objetivo de investigación, se han reportado las


puntuaciones en cuanto a experiencia personal de miedo al delito y riesgo percibido, en sus
múltiples dimensiones. Lo que permitió el contraste con respecto a los datos
sociodemográficos, considerándose la experiencia previa de victimización, el sexo y
universidad de procedencia.
En cuanto a la victimización, el 41.81% (97) de los estudiantes afirmó haber sido
víctima de algún delito durante los últimos doce meses; de los cuales el 25.77% (25)
denunció el hecho (Ver tabla 10). En tanto a los delitos específicos, se puede apreciar una
mayor experiencia previa de victimización tanto en delitos asociados a robos como a
agresiones por parte de las mujeres (Ver tabla 11).

23
Tabla 10
Reporte descriptivo de la experiencia previa de victimación y denuncia en estudiantes
universitarios de Lima, según sexo.
Hombres % Mujeres %

Victimización
Sí 25 10.76 72 31.03
No 61 26.29 74 31.87
Denuncia
Sí 10 28
No 15 44

Tabla 11
Reporte descriptivo de los delitos sufridos por estudiantes universitarios, según sexo.
Hombres Mujeres Total
Robo en lugares públicos 21 57 78
Robo en casa, cuando no hay nadie 1 12 13
Robo en casa, cuando hay alguien dentro 2 9 11
Robo y daños a su vehículo 3 9 12
Fraude con tarjetas de crédito 7 14 21
Ser retenido contra su voluntad - 3 3
Agresión sexual 6 13 19
Víctima de exceso de violencia FFAA 7 6 13
Atentado terrorista 1 - 1
Agresión física 8 16 24
Acoso/amenazas/hostigamiento verbal 13 45 58
Asociados a robos 34 101 135
Asociados a agresiones 35 83 118

A continuación, se presentan las puntuaciones de la variable miedo al delito y sus


dimensiones, analizados según datos sociodemográficos y experiencia previa de
victimización (Ver tabla 12).

24
Tabla 12
Reporte de puntuaciones de las dimensiones de Miedo al Delito, según datos
sociodemográficos y experiencia previa de victimización.
Miedo al delito F1 F2
Sexo
Hombres 2.20 2.45 2.02
Mujeres 2.71 2.77 2.66
Tipo de universidad
Pública 2.36 2.53 2.26
Privada 2.57 2.70 2.48
Experiencia de victimización
Sí 2.61 2.74 2.52
No 2.45 2.59 2.35

Para determinar la magnitud de las diferencias reportadas, se empleó la t de student


que develó la existencia de una diferencia de medias estadísticamente significativas en la
experiencia general de Miedo al Delito en función al sexo, donde las mujeres sintieron
mayor miedo al delito en comparación a los hombres (Ver tabla 13) lo cual también se
reportó según el delito referido (Ver tabla 14). Por otra parte, en cuanto al tipo de
universidad de procedencia y a la experiencia previa de victimización, no se encontraron
diferencias estadísticamente significativas.

Tabla 13
Diferencia de medias del Miedo al Delito, según sexo
Hombres Mujeres T P

Media DE Me DE
Miedo al delito 2.20 .65 2.71 0.71 -5.438 .000*
Nota: * p ≤.05

25
Tabla 14
Diferencia de medias del Miedo al Delito, según delitos específicos
Ítems Hombres Mujeres T P

Robo en la calle o lugares públicos 3.26 3.73 -4.350 .000*


Robo en casa, cuando no hay nadie 2.21 2.53 -2.457 .015*
Robo en casa, cuando hay alguien dentro 1.86 2.25 -3.215 .001*
Robo y daños a su vehículo 2.20 2.24 -.267 .790
Fraude con tarjetas de crédito 2.71 3.12 -2.740 .007*
Ser retenido contra su voluntad 2.01 2.77 -5.498 .000*
Agresión sexual 1.73 3.14 -9.329 .000*
Homicidio 2.00 2.37 -2.540 .012*
Víctima de exceso de violencia FFAA 2.16 2.49 -2.303 .022*
Atentado terrorista 1.47 1.73 -2.204 .029*
Agresión física 2.35 2.66 -2.151 .033*
Acoso/amenazas/hostigamiento verbal 2.41 3.45 -7.013 .000*
Nota: * p ≤.05

Por otra parte, el Riesgo Percibido, develó la existencia de una diferencia de medias
estadísticamente significativas, señalando que las mujeres se perciben en mayor peligro
con respecto a sí mismas y al limeño promedio (Ver tabla 15 y 16). En cuanto al tipo de
universidad de procedencia, los estudiantes de universidades públicas percibieron mayor
peligro en el distrito de residencia (Ver tabla 17). Finalmente, quieres respondieron haber
tenido una experiencia de victimización previa, mostraron mayores indicadores con
respecto al riesgo percibido dentro de sus barrios y acerca de sí mismos (Ver tabla 18).

Tabla 15
Reporte de puntuaciones de las dimensiones del Riesgo Percibido, según datos
sociodemográficos y experiencia previa de victimización.
Peligro en Peligro en Peligro en Peligro en Peligro Peligro
Perú Lima distrito barrio para sí comparado
Sexo
Hombres 7.06 7.69 5.95 4.94 38.95 64.42
Mujeres 7.43 7.78 6.18 5.39 48.49 71.71
Tipo de universidad
Pública 7.19 7.66 6.64 5.52 46.57 67.16
Privada 7.33 7.78 5.87 5.10 44.30 69.76
Experiencia de victimización
Sí 7.52 7.89 6.21 5.65 52.99 70.72
No 7.13 7.64 6.01 4.92 39.19 67.78

26
Tabla 16
Diferencia de medias del Riesgo Percibido, según sexo
Hombres Mujeres T P

Media DE Me DE
Peligro para sí mismo 38.95 21.75 48.49 23.05 -3.108 .002*
Peligro para el limeño promedio 64.42 18.25 71.71 17.47 -3.020 .003*
Nota: * p ≤.05

Tabla 17
Diferencia de medias del Riesgo Percibido, según tipo de universidad
Pública Privada T P

Media DE Me DE
Peligro en el distrito 6.64 1.99 5.87 1.92 2.730 .007*
Nota: * p ≤.05

Tabla 18
Diferencia de medias del Riesgo Percibido, según experiencia previa de victimización
Sí No T P

Media DE Me DE
Peligro en el barrio 5.65 2.18 4.92 2.05 2.613 .01*
Peligro para sí mismo 52.99 21.61 39.19 22.30 4.712 .000*
Nota: * p ≤.05

Análisis principal: relación entre variables

Para alcanzar el tercer objetivo de la investigación y contrastar las hipótesis


planteadas, se inició con la determinación de la normalidad de los datos, mediante los
estadísticos de asimetría (g1) y curtosis (g2) que se mantuvieron en un rango aceptable
(±1.5) (Pérez y Medrano, 2010) de acuerdo a lo reportado en la tabla 6. A partir de ello, las
correlaciones se calcularon a través del estadístico de Pearson (r).
En cuanto a la H1, se reportan correlaciones positivas bajas (r<.30) entre la
dimensión Miedo asociado a robos (F1) y las dimensiones del riesgo percibido: Peligro en
el Perú (r = .208, p<.01), Peligro en Lima Metropolitana (r = .167), Peligro en el distrito (r
= .152), Peligro en el barrio (r = .178), Peligro para sí mismo (r = .303) y Peligro para el
limeño promedio (r = .298). Asimismo, se señala que todas las dimensiones fueron
estadísticamente significativas (Ver tabla 19).

27
Para la H2, se encontraron correlaciones positivas bajas (r<.30) entre la dimensión
Miedo asociado a agresiones (F2) y las dimensiones del riesgo percibido: Peligro en el
Perú (r = .124), Peligro en Lima Metropolitana (r = .100), Peligro en el distrito (r = .161),
Peligro en el barrio (r = .189), y Peligro para el limeño promedio (r = .266). Por otra
parte, se encontró una correlación moderada (r = .319) entre el Miedo asociado a
agresiones (F2) y la dimensión Peligro para sí mismo. En este caso, cuatro dimensiones
fueron estadísticamente significativas (Ver tabla 19).

Tabla 19
Análisis correlacional de los factores de Miedo al delito y Riesgo percibido
Análisis correlacional
F1 F2 F3 F4 F5 F6 F7 F8
Miedo al delito
F1 1
F2 .659** 1
Riesgo percibido
F3 .208** .124 1
F4 .167* .100 .685** 1
F5 .152* .161* .245** .200** 1
F6 .178** .189** .263** .175** .753** 1
F7 .303** .319** .249** .232** .291** .299** 1
F8 .298** .266** .289** .387** .067 .060 .505** 1

Nota: g1 = asimetría; g2 = curtosis


**La correlación es significativa en el nivel 0.01 (bilateral).

*La correlación es significativa en el nivel 0.05 (bilateral).

En tanto, las magnitudes de efecto que se presentan son aceptables (Ver tabla 20)
en las siguientes dimensiones: Miedo al delito asociado a robos con las dimensiones de
Peligro para sí mismo (r2 = .088) y Peligro para el limeño promedio (r2 = .085); y entre el
Miedo asociado a agresiones con Peligro para sí mismo (r2 = .098) y Peligro para el
limeño promedio (r2 = .067). Las cuales ya sean señalado como aceptables mas no
moderadas, r2 < .25 (Ferguson, 2009). Finalmente, estos resultados señalan que las
variables de estudios se encuentran relacionadas linealmente, aunque la relación no es
elevada (r <.50); se confirma la hipótesis general.

28
Tabla 20
Valores de correlación y varianza compartida (r2) entre las dimensiones de Miedo al
delito y Riesgo percibido
F3 F4 F5 F6 F7 F8
F1 r .208** .167* .152* .178** .303** .298**
r2 .039 .024 .023 .028 .088 .085
F2 r .124 .100 .161* .189** .319** .266**
r2 .011 .006 .022 .031 .098 .067
Nota: r2 = Varianza compartida
**La correlación es significativa en el nivel 0.01 (bilateral).
*La correlación es significativa en el nivel 0.05 (bilateral).

29
Discusión

De los resultados obtenidos, se procede a discutir los aspectos más relevantes de la


investigación, así también exponer las limitaciones, y recomendaciones para futuros
trabajos.
Con respecto a la validez y confiabilidad, los instrumentos destacan
satisfactoriamente en la presente investigación, a excepción del factor Evitación de Grupos
Sociales en Situación de Pobreza de la Escala de Afrontamiento Frente a la Percepción de
Peligro, que en cuanto a su confiabilidad puntuó por debajo de .70. Lo que no fue
evidenciado en la investigación de Rottenbacher et al., 2009, donde presentó niveles
adecuados de confiabilidad. Sugiriéndose que potenciales fuentes de inconsistencia
pudieron afectar la confiabilidad, considerándose los errores debidos al ambiente de
medición, a la variabilidad de condiciones no apreciadas por la encuesta virtual, y también
a errores debidos a las fluctuaciones en los encuestados (distracciones momentáneas,
equivocaciones al marcar y demás) (Nunally, 1970 citado en Quero, 2010).
Por otra parte, se destaca el aporte metodológico que suponen el empleo de escalas
diferenciadas para medir el Miedo al Delito y el Riesgo Percibido, dada la controversia con
respecto a la operacionalización y medición del Miedo al Delito, especialmente señalada
por Rader et al., 2014. Haciendo factible establecer una diferenciación entre los
constructos tanto a nivel teórico como funcional, evitando en primer lugar el Wrong
Construct. Así también, la contextualización y especificación de los delitos permiten la
correcta delimitación de eventos en tiempo y espacio sobre la experiencia de miedo,
alcanzado lo que Rader et al., 2014 llamaron Crime-specific measure instead of a
generalized one y Localization-specific. No obstante, aún queda pendiente la Measure
intensity, dado que en otras investigaciones se ha señalado que la intensidad del miedo
varia en sus niveles entre personas (Farrall y Gadd, 2004a), pudiendo sobreestimar el
indicador solo por reportar la existencia del miedo al delito mas no el grado diferencial de
experiencia.
Pese a lo señalado, incluso con las presentes escalas son frecuentes las críticas a la
metodología de encuestas en la medición del miedo al delito, dado que como afirma
Terrance Miethe, esta llega a convertirse en una función multiplicativa que parte de la
percepción de vulnerabilidad, resultando en la evaluación de la posibilidad e impacto de
ser víctima de un delito (Jasso, 2013), resultando en una sobreestimación; nuevamente
reforzando la idoneidad de valorar la intensidad del componente emocional, ciertamente

30
dado por una indagación mayor sobre creencias y actitudes cognitivas, que de emociones
(Narváez, 2009).
Siguiendo con el aporte metodológico, las dimensiones: Miedo asociado a robos y
Miedo asociado a agresiones, han permitido evidenciar las principales condiciones de
exposición al delito de la población peruana, dado que se encuentran entre los crímenes
más denunciados y reportados, así también son los más abordados en los mass media.
Además, de acuerdo a lo señalado por Soto (2005) las personas temen más a ser víctimas
de un delito que vulnere su integridad que a un delito contra el patrimonio, lo que permite
establecer a esta demanda como parte de las necesidades psicológicas de supervivencia y
bienestar personal (Franc, Prizmic-Larsen y Lipovčan, 2012).
En cuanto al Riesgo Percibido, la medición representa un tópico especialmente
considerado dentro de la evaluación cotidiana de la inseguridad ciudadana. No obstante, la
distinción contextual permite una renovación metodológica para el constructo, que es
medido ambiguamente y por lo general enfocado a condicionantes delictivos normados
(robo, hurto, violación, y demás), como es el caso del estudio de Ruiz y Turcios (2009);
por lo cual, la perspectiva social contextual del mismo, contribuye favorablemente a su
medición; dado que se aborda desde una perspectiva de cercanía y lejanía a contextos
potencialmente delictivos.
En cuanto a la diferenciación de constructos, teóricamente es necesario hacer una
aclaración con respecto a variables mediadoras referidas a condiciones personales y
sociales, que repercuten en la operacionalización y que no han sido evaluadas íntegramente
en la investigación. Siendo el caso de la vulnerabilidad, que se intercepta con los marcos
perceptivos, en los llamados “marcadores de vulnerabilidad” (v. gr. sexo, nivel
socioeconómico, estilo de afrontamiento y demás) que está comprendido por la evaluación
de riesgo y susceptibilidad (Jackson, 2009). Considerado como elemento fundamental para
constituir cualquier modelo de miedo al delito (Hale, 1996) lo que para la presente
investigación se llevó a cabo mediante la evaluación del riesgo percibido.
Por otra parte, con respecto a las relaciones entre las variables de estudio que, de
acuerdo a una investigación previa llevada a cabo en nuestro contexto, donde fueron
positivas y significativas (Rottenbacher et al., 2009; Amaya, 2009). En ese sentido las
dimensiones resultaron en correlaciones que corroboraron las hipótesis planteadas.
Con este panorama, los argumentos para lograr las relaciones teorizadas, yacen en
el contexto y el tiempo de los antecedentes, que explicarían los hallazgos similares. En el

31
caso de Amaya (2009) y Ruiz y Turcios (2009) la contextualización responde a que en
junio de 2009 se llevó acabo el llamado “Baguazo” y se desarrolló un conflicto entre el
Ejercito del Perú y Sendero Luminoso; el estudio en Tailandia de Prechathamwong y
Rujiprak (2018) donde la recopilación de datos se dio posterior a lo que la BBC Mundo (17
de agosto de 2015) señaló como el peor atentado terrorista, es de especial relevancia dado
que los niveles de miedo al delito y riesgo percibido estuvieron altamente relacionados (r =
.73) en comparación con otros antecedentes reportados.
De manera complementaria, la magnitud del efecto del presente estudio fue mínima
y aceptable, representando el grado de influencia lineal entre las variables de estudio. La
cual no es lo suficientemente potente para destacar entre otras variables mediadoras como
es el caso de los marcadores de vulnerabilidad y las condiciones adyacentes a las
variables, principalmente con respecto a su estabilidad y mantenimiento; es decir, si bien
las variables presentan una relación mínima, esta puede deberse a factores contextuales y
ocasionales, que representan condiciones temporales de miedo, o caso contrario,
condiciones particularmente influenciadas por rasgos de personalidad. Esto último sería
consistente con la propuesta de Gabriel y Greve (2003) que presentan al miedo al delito
como una condición estado (circunstancial) y disposicional (tendencia de acción). Lo cual
podría haber influenciado en la variabilidad y linealidad de las variables de estudios para la
muestra presente, además del contexto social en el que se desarrollaron las encuestas, de
distanciamiento social y cuarentena, esto acorde a los antecedentes de investigación ya
presentados.
Considerando lo anterior, la paradoja del miedo al crimen de Yvonne Bernard de
1992 otorga relativa independencia a los niveles de miedo al crimen respecto a las tasas de
criminalidad real. Esto implica la mayor influencia de variables mediadoras,
particularmente las perceptivas vinculadas a la concepción del delito más que al delito en sí
mismo (Narváez, 2009) que aunado a experiencias coyunturales de inseguridad y/o peligro
social, como se suscita en el caso peruano y tailandés, devendría en un mayor dinamismo
de los constructos y las variables mediadoras antes señaladas. Teniendo en cuenta que el
miedo al delito y el riesgo percibido hacen referencia a qué tanto los ciudadanos se sienten
seguros de realizar sus actividades cotidianas o ser víctimas de violencia (Cruz y Giralt,
2005) siendo condicionados por factores personales distintos a la experiencia previa de
victimización (Narváez, 2009; Amaya, Espinoza y Vozmediano, 2011).

32
Con respecto a las variables de estudio, se corrobora que se encuentran
relacionadas, pero en relación a elementos mediadores, funcionan de manera
independiente, acorde a la perspectiva de Ferraro y LaGrange (1987). Esto debido a las
similitudes metodológicas consideradas para su medición, y teniendo en cuenta las
implicancias conceptuales no especializadas que tiene la ciudadanía sobre el delito que
conllevan a una sobreestimación del mismo, así como a la evaluación de creencias e
ideologías en lugar de la experiencia afectiva.
Ciertamente las relaciones entre las variables son mediadas por una multiplicidad
de factores, acorde a la visión multicausal que propone la criminología. No obstante, los
factores diferenciadores, particularmente los personales han representado toda una
revelación en el presente estudio.
Primero, con respecto al sexo, la literatura ha señalado ampliamente una mayor
experiencia de miedo al delito por parte de las mujeres (Amaya, 2009; Prechathamwong y
Rujiprak, 2018; Velarde, 2018) que se corrobora en la investigación, reportándose mayores
niveles de miedo, incluso superiores a la media (2.5), en relación al miedo: 1) al robo en
lugares públicos, 2) a la agresión sexual (Lim y Chun, 2015) y 3) al acoso, amenazas y
hostigamiento verbal. Siendo que se ha considerado al género como el predictor más fuerte
de miedo al delito, experimentado en mayor medida por mujeres (Rottenbacher, Amaya,
Genna y Pulache, 2009), otros estudios han señalado una mayor experiencia del riesgo
percibido más no miedo al delito (Fernández-Ramírez, 2008).
Por otra parte, el contraste con los indicadores de victimización ha identificado una
similitud; siendo el miedo relacionado al accionar de las fuerzas armadas relativamente
equiparable entre ambos sexos. Este punto resulta clave, al considerar que la situación
social actual de distanciamiento social y resguardo policial/militar han exacerbado el temor
a sufrir agresiones/violencia por parte de las fuerzas del orden de parte de ambos sexos, lo
cual no resulta incoherente al considerar una perspectiva socio histórica sobre la
experiencia de temor vivida en los años 1980 y 2000 en el Perú, que evidenciaron las
desigualdades sociales y el uso de represión indiscriminada contra la población
considerada sospechosa (Comisión de la Verdad y Reconciliación [CVR], 2003). No
obstante, la valoración de miedo frente a atentados terroristas fue prácticamente nulo en el
presente estudio, lo cual puede estar supeditado a la relativa nula presencia en el contexto
peruano y en los mass media.

33
Por otra parte, Soto (2005) había señalado que el miedo a delitos contra la
integridad (miedo asociado a agresiones) era mayor a los delitos contra el patrimonio, pese
a la inferioridad de indicadores. No obstante, la función se invierte en la presente muestra,
dado que los delitos de mayor ocurrencia son los patrimoniales (robo de dinero, cartera y
celular e intento de los mismos) (INEI, 2020); los que de manera general no representan
diferencias en la investigación (M= 2.65; M= 2.42, con respecto al miedo asociado a robos
y miedo asociado a agresiones).
Segundo, el riesgo percibido ha sido reportado con mayor intensidad en lo referido
al riesgo personal y el riesgo comparado al ciudadano limeño promedio, evidenciando el
papel de la cercanía y de los marcadores de vulnerabilidad al valorar riesgo para sí mismo
y los pares; donde una persona se considera con mayor probabilidad de ser víctima de un
delito y con consecuencias más graves, especialmente frente a un delito violento.
Tercero, los estudiantes de universidad pública han presentado mayores
puntuaciones de Riesgo Percibido, en el área de peligro en el distrito, esto podría deberse a
las condiciones muestrales y geográficas de la universidad de procedencia, siendo
señalados los distritos de Cercado de Lima y El Callao como los más peligrosos para la
ciudadanía (Gestión, 2019). Esto es interesante al considerar las nociones de cercanía y
familiaridad, particularmente en lo referido al distrito de residencia y estudios, que para
Ferraro y LaGrange (1987) los individuos que viven en zonas de alta criminalidad, pueden
no sentir miedo debido a la familiaridad con el área (Wilcox, Jordan y Pritchard, 2007).
En cuanto a las implicancias prácticas del estudio, la contribución a la mejora del
diagnóstico situacional es el objetivo de la presente investigación, dado que programas
como Barrio Seguro tienen especial labor en los distritos considerados “inseguros” y
sustentan empíricamente proyectos como el Plan Nacional de Seguridad Ciudadana
[PNSC] 2019-2023 que comprende la evaluación y mantenimiento de la seguridad
ciudadana, que parte de la valoración del riesgo percibido y los comportamientos inferidos
del miedo al delito (conductas de autoprotección), más no el miedo al delito propiamente
dicho.
En este punto, es necesario señalar que para el caso peruano las mediciones
gubernamentales han considerado la victimización, percepción de inseguridad (riesgo
percibido) y las conductas adoptadas para la autoprotección, manifestación del miedo al
delito (INEI, 2020) como aspectos claves para el constructo de seguridad ciudadana. No
obstante, la lectura de los resultados puede ser diversa en función al marco teórico que se

34
utilice, dando como resultado una diversidad en el diagnóstico situacional y con ello, la
eficiencia y percepción de eficiencia de las intervenciones de las instituciones
responsables.
Esto resulta particularmente importante, dado que la experiencia de miedo y
experiencia previa de victimización no están fuertemente vinculadas al riesgo percibido
(Ferraro y LaGrange, 1987; Lane et al., 2014) más aún al considerar los marcadores de
vulnerabilidad (Jackson, 2009) y las fuentes de interpretación subjetiva de valoración de
riesgo percibido (Medina, 2003). Conllevando a una potencial sobreestimación de
indicadores que se tornan imparciales e irreales, acorde a la propuesta de Terrance Miethe
(Jasso, 2013). Por lo que, la diferenciación metodológica permitiría discernir entre los
indicadores, para conocer cuál es el más valioso para la medición del bienestar personal y
la calidad de vida (Alfaro-Beracoechea, Puente, Da Costa, Ruvalcaba y Páez, 2018; Farrall
y Gadd, 2004b; Vozmediano, 2010), de acuerdo a la concepción de seguridad ciudadana
(PCM, 2003; PNUD, 2006).
Por otra parte, las limitaciones del estudio han sido diversas. Primero, señalando las
características muestrales que no permiten una extrapolación de los resultados, dado el
carácter intencional de la recolección, así como el tamaño no representativo de la muestra
de investigación. Segundo, los datos sociodemográficos, particularmente los referidos a los
niveles socioeconómicos, no se han podido reportar debido a una serie de complicaciones
para el llenado del instrumento, que dadas las condiciones de uso de medios virtuales han
resultado en un serio inconveniente a destacar; particularmente en lo que respecta a una
congruencia en los resultados esperados sobre estos niveles y señalados en las evaluaciones
demográficas gubernamentales, encontrándose inconsistencias. Tercero, la incorporación
de otras variables mediadoras en el fenómeno del miedo al delito como la influencia de las
dinámicas sociales (v. gr. redes sociales, satisfacción con el vecindario, la cohesión social,
participación ciudadana y confianza institucional) así como identificación de las
representaciones sociales, que son entendidas como marcos comunes de referencia que se
necesitan para relacionarse y que se generan a partir de la interacción social (Arnoso,
Vozmediano, Martínez de Taboada, 2017).
Es así, que se alienta a las futuras investigaciones a diferenciar el papel funcional
de la vulnerabilidad en los constructos de miedo al delito y riesgo percibido, considerando
que teóricamente pueden incorporarse a este último dentro de estas variables. Así como se
recomienda la incorporación de la evaluación de rasgos de personalidad y/o tendencias de

35
acción, esto último desde la perspectiva de la complementariedad entre Differential
Emotions Theory (DET) y la Situational Crisis Communicational Theory (SCCT) donde se
sostiene que cuando una emoción (positivas y negativas) es evocada, una tendencia de
acción (pauta de respuesta) orienta acerca de cómo atender a la información, cómo
procesarla y luego usarla (Nabi, 2003). Esto implicaría la ampliación de la propuesta de
Gabriel y Greeve (2003) sobre estado y disposición del miedo al delito, vinculándose
también a los marcos sociales pre-establecidos, sosteniendo que los constructos deben ser
estudiados como un fenómeno urbano (Vozmediano, Vergara y San Juan, 2010).

36
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44
APENDICES
APENDICE A. CONSENTIMIENTO INFORMADO

Buenos días/tardes. Mi nombre es Russell Laudrup Casimiro Dionicio, y actualmente me encuentro


realizando una investigación como parte de mi tesis para optar el bachiller en Psicología de la Universidad
San Ignacio de Loyola. El presente estudio tiene como objetivo conocer la opinión de los universitarios
sobre la temática de criminalidad en Perú, por lo que te pido me ayudes respondiendo a este cuestionario
que aproximadamente te tomará 15 minutos.

La información que brindes será trabajada de manera confidencial y solo con fines académicos. Sin
embargo, te agradeceré coloques tu nombre o código de alumno en el lugar que se indica más abajo,
únicamente con la finalidad de agilizar el proceso de la recolección de información.

Yo ______________________ por medio de la presente, acepto participar en el


siguiente estudio, tomando en consideración que se me ha explicado el objetivo del
mismo; razón por la cual decido participar libremente en él, llenando el siguiente
cuestionario con total sinceridad.

Lima, ____de ____________ del 2019.

Te agradezco te antemano tu colaboración y, ante cualquier duda o comentario sobre esta investigación,
puedes contactarte directamente conmigo ([email protected]). Si lo deseas, podrás obtener una
copia del trabajo realizado con la información obtenida una vez que la tesis haya sido sustentada. Dadas
las características del cuestionario, esta información será analizada de manera grupal por lo que no se
podrá obtener información individualizada de tus respuestas.

¡MUCHAS GRACIAS POR TU COLABORACIÓN!

45
APENDICE B. FICHA DE DATOS PERSONALES
Con la finalidad de agrupar tus respuestas con la de otras personas de similares características
a las tuyas, nos gustaría que respondas a las siguientes preguntas con respecto a usted y su
hogar.

Ciclo de estudios: Sexo


Edad ___________ años
______________  Hombre
Carrera:  Mujer
____________________

Estado Civil Grado de estudios logrado Distrito de residencia


 Soltero(a)  Ninguno __________________________
 Conviviente  Primaria completa
 Casado (a)  Secundaria completa Tiempo de residencia
 Divorciado (a)  Superior técnico __________________________
 Viudo (a)  Superior universitario
 Post-grado

APENDICE C. FICHA DE DATOS SOCIO DEMOGRÁFICOS

Con la finalidad de agrupar tus respuestas con las de otras personas de similares características
a las tuyas, me gustaría que respondas a las siguientes preguntas referentes al jefe de tu hogar.

JEFE DE HOGAR: Aquella persona, hombre o mujer, de 15 a más, que aporta más
económicamente en casa o toma las decisiones financieras de la familia, y vive en el hogar.

HOGAR: Conjunto de personas que, habitando en la misma vivienda, preparan y consumen sus
alimentos en común.

1. ¿Cuál es el nivel de instrucción del jefe del hogar?


Hasta secundaria incompleta 1 Universitaria completa 4
Secundaria completa / Superior no universitaria
2 Post-grado 5
completa
Superior no universitaria completa / Universitaria
3
incompleta

2. ¿A dónde acude el jefe del hogar de manera regular para atención médica cuando él tiene algún
problema de salud?
Centro de salud / Posta Médica / Farmacia / Naturista 1 Médico particular en consultorio (solo consultorios) 4
Hospital del Ministerio de Salud / Hospital de la
2 Médico particular en clínica privada 5
solidaridad

46
Seguro Social / Hospital FFAA / Hospital de Policía 3

3. ¿Cuáles de estos bienes tienes en tu hogar que estén funcionando? (Puedes marcar más de una
alternativa)
Computadora en funcionamiento 1 Refrigeradora en funcionamiento 4
Lavadora en funcionamiento 2 Cocina en funcionamiento (incluso a leña) 5
Teléfono fijo en funcionamiento 3

4. ¿Cuántas personas viven permanentemente en tu hogar? (Sin incluir el servicio doméstico)

¿Cuántas habitaciones tienes en tu hogar que actualmente uses exclusivamente para dormir? (Incluir
la del servicio doméstico)

5. ¿Cuál es el material predominante en los pisos de tu vivienda?


Tierra / Arena / Tablones sin pulir 1 Mayólica / Loseta / Mosaicos / Vinílico / Cerámicos 4
Parquet / Madera pulida / Alfombra / Laminado /
Cemento sin pulir 2 5
Mármol / Terrazo
Cemento pulido / Tapizón / Tablones 3

47
APENDICE D. VALORACIÓN DE RIESGO PERCIBIDO

El siguiente cuestionario tiene una serie de preguntas y de afirmaciones, cada una de las cuales tienen
diversas categorías de respuesta. Lee con atención cada una de ellas para responderlas
adecuadamente. Se te agradecerá proporciones una respuesta sincera y honesta, marcando con una X
o una + en el casillero que refleje la posición que mejor te define.

De esta manera, recuerda que NO existen respuestas buenas o malas. Por favor, trata de responder
todas las preguntas. Si tienes dudas con alguna pregunta o enunciado, por favor consulta con quien te
hizo llegar el presente cuestionario.

1. Con respecto al tema de la delincuencia, en una escala del 1 al 10, donde 1 es “nada
peligroso” y 10 es “muy peligroso”, evalúa a:

Nada peligroso Muy


peligroso
a) El Perú en general 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
b) Lima Metropolitana 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
c) Su distrito 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
d) Su barrio 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
2. A tu parecer, ¿Cuál es la probabilidad que tú tienes de ser víctima de un acto delictivo, en
Lima, en los próximos 12 meses?

Ninguna Total
Probabilidad Probabilidad
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%

3. A tu parecer, ¿Cuál es la probabilidad que tiene el limeño promedio de ser víctima de un


acto delictivo, en Lima, en los próximos 12 meses?

Ninguna Total
Probabilidad Probabilidad
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%

48
APENDICE E. ESCALA DE MIEDO AL DELITO

A continuación, se presentan una lista de delitos. Indique con qué frecuencia a sentido
temor o inquietud por la posibilidad de ser víctima con cada uno de los delitos listados.
Considere la siguiente escala, que va desde:
1= “Nunca”; 2= “Casi nunca”; 3= “A veces”; Casi siempre”; 5= “Siempre”

¿Con qué frecuencia a sentido temor o Casi A Casi


Nunca Siempre
inquietud por la posibilidad de ser víctima nunca veces siempre
de estos delitos? 1 2 3 4 5

1) Robo en la calle o lugares públicos

2) Robo en su casa, cuando no hay nadie


3) Robo en su casa, cuando hay alguien
dentro
4) Robo y daños a su vehículo

5) Fraude con tarjetas de crédito


6) Secuestro/ Ser retenido contra su
voluntad
7) Agresión sexual

8) Homicidio

9) Víctima de exceso de violencia de


fuerzas públicas

10) Atentado terrorista

11) Agresión física


12) Acoso / Amenazas / Hostigamiento
verbal

49
APENDICE F. ESCALA DE VICTIMIZACIÓN

Durante el último año, ¿has sido víctima en algún delito?

SÍ NO

Marque SI o NO, según el delito del que haya sido


SI NO
víctima

1) Robo en la calle o lugares públicos

2) Robo en su casa, cuando no hay nadie

3) Robo en su casa, cuando hay alguien dentro

4) Robo y daños a su vehículo

5) Fraude con tarjetas de crédito

6) Secuestro/ Ser retenido contra su voluntad

7) Agresión sexual

8) Víctima de exceso de violencia de fuerzas públicas

9) Atentado terrorista

10) Agresión física

11) Acoso / Amenazas / Hostigamiento verbal

¿Lo denunció?

SÍ NO

¿Fuiste testigo de algún delito durante el último año?

SÍ NO

¿Algún amigo, familiar o llegado fue víctima de algún delito durante el último año?

SÍ NO

50
APENDICE G. ESCALA DE AFRONTAMIENTO FRENTE A LA PERCEPCIÓN DE PELIGRO
A continuación, se presentarán una serie de afirmaciones para lo cual usted deberá señalar
aquellas que mejor lo describan. Recuerda que no existen respuestas incorrectas o
erradas.
Considere la siguiente escala:

1= Totalmente en desacuerdo
2= En desacuerdo
3= De acuerdo
4= Totalmente de acuerdo

Afirmación 1 2 3 4
1) Evito tomar taxi solo/a

2) Evito tomar taxi de noche

3) Evito caminar por la calle de noche

4) Evito salir a la calle de noche


5) Evito sacar dinero de los cajeros automáticos
durante la noche
6) Evito ir a zonas urbano-marginales

7) Trato de no relacionarme con gente pobre


8) La delincuencia es un problema originado por
los pobres
9) Siempre estoy atento/a para ver si alguien me
sigue
10) Me traslado por zonas y rutas transitadas por
mucha gente
11) Procuro cerrar bien las ventanas y puertas de
mi casa cuando salgo
12) Creo que la delincuencia ha obligado a los
ciudadanos a encerrarse en sus barrios
13) Desconfío de la gente en la calle
14) Procuro cerrar bien las ventanas y puertas de
mi casa cuando estoy en ella
15) No creo que me vaya a pasar algo malo en
Lima
16) Evito caminar por la calle de día
17) Evito sacar dinero de los cajeros automáticos
durante el día
18) Evito salir a restaurantes

19) Evito salir a la calle de día

51

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