0% encontró este documento útil (0 votos)
39 vistas17 páginas

Retiro CDPJ 2021: Formación y Fe

El documento presenta un esquema formativo y litúrgico para un retiro de CDPJ dividido en 4 etapas: 1) Reconocerse a sí mismo y su historia. 2) Asumir la vida como un lugar teológico y servir a los demás. 3) Comprender el llamado de Dios. 4) Discernir la misión personal. Cada etapa incluye actividades y elementos centrales para lograr sus objetivos. El esquema busca que los participantes se reconozcan a sí mismos, respondan al llamado de Dios y discernan
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
39 vistas17 páginas

Retiro CDPJ 2021: Formación y Fe

El documento presenta un esquema formativo y litúrgico para un retiro de CDPJ dividido en 4 etapas: 1) Reconocerse a sí mismo y su historia. 2) Asumir la vida como un lugar teológico y servir a los demás. 3) Comprender el llamado de Dios. 4) Discernir la misión personal. Cada etapa incluye actividades y elementos centrales para lograr sus objetivos. El esquema busca que los participantes se reconozcan a sí mismos, respondan al llamado de Dios y discernan
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Retiro CDPJ 2021

Esquema formativo y litúrgico

Yo te
Quítate envío
Aquí las
estoy sandalias

Operacionalización de las Etapas


Etapa Indicador Actividad/ Elementos centrales
Encargado
Reconocerme en el aquí y Espacio -La persona y su
Aquí el ahora como persona y formativo – historia de vida.
estoy como cristiano Encargada -Cómo me veo frente
Yasusi Calvo al servicio que estoy
Ser consciente de la brindando.
historia y circunstancias -Autoconocimiento
que me rodean en el como punto de
momento presente partida.
Asumir mi vida como lugar Espacio de -El silencio como eje
“Quítate teológico y tierra santa. desierto trasversal del retiro.
las dirigido –
Asumir que los jóvenes son Encargado -Escucha interior.
sandalias esa tierra santa donde se Irving Calvo
” revela Dios y su misión.
Comprender la necesidad Espacio -Signo del fuego: Ser
Yo te de dar una respuesta formativo y un fuego que enciende
envío concreta al llamado de adoración otros fuegos.
Dios. eucarística – -Monte Horeb: Lugar
Encargadas de adoración y de
Discernir la misión frente a Irene y Beatriz envío.
la presencia de Dios que -Respuesta concreta:
me llama por mi nombre heme aquí
Aquí Estoy
EXPERIENCIA HUMANA
 ACTIVIDAD ROMPE HIELO
Cada participante dice su nombre y que llevará a una isla desierta. El objeto que lleve debe de
iniciar con la primera inicial de su nombre y el siguiente presentarse debe decir su nombre el
objeto y además el nombre y el objeto de la persona anterior.

 ACTIVIDAD 1
Se inicia el Encuentro proponiendo a los participantes la siguiente pregunta: ¿QUÉ SIGNIFICA
ESTA PALABRA: ¿VIDA? Se deja unos minutos para que mediten sobre la pregunta y generar
diversos comentarios de los participantes.

 DESARROLLO DEL MENSAJE


La VIDA nos fue dada como un regalo. Todos hemos nacido en distintas circunstancias y cada
uno hemos vivido distintas experiencias que nos han marcado la VIDA, algunas hermosas, otras
tristes, pero que suscitan en nosotros toda clase de emociones y sentimientos; nos hacen sentir
que estarnos vivos. Estos aprendizajes nos provocan reacciones, posturas y ciertas actitudes ante
la VIDA. En la libertad que se nos ha otorgado, podemos asumir la VIDA, como una aventura
inolvidable, con altos y bajos, con riesgos verdaderos e increíbles oportunidades, que ponen a
prueba nuestra fragilidad, nuestra voluntad para luchar y de reconocer lo valiosos que somos, de
buscar el sentido de la VIDA y demostrar, a nosotros mismos y a los demás, de qué estamos
hechos. ¡Qué hermoso será llegar al final de nuestras vidas con la convicción de haberla vivido en
plenitud!

 ACTIVIDAD 2
Se solicita a los participantes sacar la cédula de identidad, y atender a las siguientes indicaciones
y contestar las preguntas en su diario espiritual (actividad individual):

Observa tu rostro y el nombre que un día recibiste para ser identificado por los demás toda la
vida: ¿qué significa para ti tu nombre?, ¿te gusta tu nombre?, ¿conoces cuál es el significado?
¿sabes por qué escogieron ese nombre para ti?

Observa la fecha de tu nacimiento: piensa en un momento en ese día que comenzaste a vivir de
manera autónoma, a respirar por sí mismo, a iniciar la aventura de la vida en circunstancias
particulares; ¿qué personas estaban cerca de mí?, ¿cuáles situaciones estaban pasando en ese
momento?, ¿qué te han contado sobre el día de tu nacimiento?

Observa tu número de cédula: ese número es único, no se puede repetir, ¿qué te hace ser único
e irrepetible?, ¿con cuáles características particulares te identificas?, ¿has sido consciente de lo
valioso que eres?, si o no, ¿por qué?

¿Quién soy yo?


¿Tienes claro el sentido de tú vida?
¿Cuáles son tus dones y capacidades?
¿Los pones al servicio de los demás o los guardas?
¿Qué es lo que necesitas en esta vida?
¿Estás haciendo lo correcto?

EXPERIENCIA DE FE
 DESARROLLO DEL MENSAJE
El Señor nos llama a crecer
El hombre es por naturaleza y por vocación un ser religioso. Viniendo de
Dios y yendo hacia Dios, el hombre no vive una vida plenamente humana
si no vive libremente su vínculo con Dios (Catecismo de la Iglesia Católica,
44).

Escuchen esta comparación del Reino de Dios: Un hombre echa la semilla


en la tierra; esté dormido o despierto, de noche o de día, la semilla brota
de cualquier manera y crece sin que él se dé cuenta (Mc 4, 26-28).

(FB)

No puedes perder de vista que no sólo ahora, sino en todos los momentos de tu vida, tendrás que
estar en continuo crecimiento, y que ese crecimiento es una fuerza interna de tu ser que no
depende sólo de ti, pero que también ha de contar con tu esfuerzo personal.

Como la semilla crece por la propia fuerza que contiene en sí misma, así tu vida ha de crecer por
la misma fuerza que Dios puso dentro de ti.

El día de tu Bautismo, Dios sembró en ti la semilla de la fe cristiana, la cual ha de crecer, madurar


y dar frutos:

Se hace lectura del texto del Evangelio de San Lucas 12,22-29 y se hace una breve reflexión sobre
el texto para introducir la experiencia de fe.

La vida es un don de Dios; expresión de su amor desde el mismo momento de nuestra


concepción, cuando somos llamados y convocados para ser persona humana, y así realizarnos en
plenitud. La Escritura nos recuerda lo que somos:

Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó


varón y mujer. Y los bendijo, diciéndoles: "Sean fecundos, multiplíquense,
llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del
cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra" (Gen 1,27-28).

Hemos leído con el Evangelio de Lucas unas palabras profundamente sugerentes de Jesús; de
verdad crees que ¿valemos más que las aves?, como nos lo dijo Jesús. Y siendo así, ¿qué hace Dios
por nosotros?, ¿nos damos cuenta cada día de la acción de Dios en favor nuestro?
Dios nos llama a la vida; es Padre porque nos ha creado a su imagen y semejanza; nos ha creado
como un acto profundo de amor y, con ello, nos ha expresado su paternal bondad y su disposición
a acompañarnos siempre.

De todas las criaturas visibles sólo el hombre es "capaz de conocer y amar


a su Creador" (GS 12,3); es la "única criatura en la tierra a la que Dios ha
amado por sí misma" (GS 24,3); sólo él está llamado a participar, por el
conocimiento y el amor, en la vida de Dios. Para este fin ha sido creado y
ésta es la razón fundamental de su dignidad (CEC 356).

A imagen de Dios hemos sido creados por amor; por lo tanto, no somos una cosa; somos persona
desde nuestra concepción y en ello radica nuestra dignidad. Tenemos la capacidad de poseernos,
conocernos y entregarnos en plena libertad para establecer comunión con otras personas. Él nos
ama como persona, el hombre en su totalidad es querido por Dios (CEC 362).

Preguntémonos, ¿Cuál es el momento o el hecho mediante el cual Dios nos ha recordado de


manera más intensa, cuánto vale nuestra vida?

El Catecismo de la Iglesia Católica nos descubre la acción de Dios como creador que nos da una
vocación humana en la cual por gracia somos capaces de responderle con amor y servicio en
plena libertad:

Dios, infinitamente perfecto y bienaventurado en sí mismo, en un designio


de pura bondad, ha creado libremente al hombre para hacerle partícipe de
su vida bienaventurada. Por eso, en todo tiempo y en todo lugar, se hace
cercano del hombre: le llama y le ayuda a buscarle, a conocerle y a amarle
con todas sus fuerzas (CEC 1).

Nuestra vida tiene una finalidad en el mundo, indicada por Dios desde el inicio de la Creación:
vivir la vida de Dios, pues ser creados a su imagen y semejanza implica entrar en relación con Él, y
en comunión con los demás:

El ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios para amar y que
sólo se realiza plenamente a sí mismo cuando hace entrega sincera de sí a
los demás (Papa Benedicto XVI, Viaje apostólico a Valencia, V Encuentro
Mundial de Familias, 8 julio, 2006).

El ser humano, al descubrir el amor infinito de Dios por nosotros y la dignidad otorgada como
hijos suyos, asume la fundamental vocación en el mundo, de ser imagen del Dios vivo y
verdadero, de modo que, al habitar la Tierra, responde al llamado, amando y sirviendo con
responsabilidad en el cuidado de las especies vivas y los recursos que ella nos ofrece (Gen 1,27-
28). Por tanto, es necesario vivir con admiración, agradecidos por el don de la vida, y confiados en
que Dios Padre, nuestro Creador, nunca nos abandona y extiende para nosotros sus brazos
amorosos, llenos de ternura, atento a nuestras necesidades, dejando en sus manos las situaciones
que agitan nuestra vida.
RESPUESTA DE FE
 ACTIVIDAD #3
Como actividad final y como respuesta de fe, se pasará el video “LA ODISEA DE LA VIDA” con
duración de 5 minutos (enlace video youtube: [Link]

En el cual nos da entender que nuestras vidas inician en el momento mismo en el cual se da
nuestra concepción y de ahí iniciamos con una trayectoria que nos hace vivir diferentes
experiencias a lo largo de ese caminar, que nos van construyendo en los seres humanos que
somos el día de hoy. Y con lo que vayamos viviendo más adelante vamos a ir cambiando nuestra
manera de ver las cosas, nuestros pensamiento y acciones, Transformando así nuestra forma de
ser en que una de las etapas por las cuales vamos transitando. Con nuestras cualidades y
defectos. Sin embargo, por eso es tan importante que estemos en un constante autoanálisis ya
que todos tenemos la capacidad de ser mejores cada día y cambiar aquellos aspectos de nuestra
vida que no responden a una adecuada vivencia de la fe cristiana y que no brindan un testimonio
de vida basado en la coherencia fe - vida, es decir que haya concordancia entre lo que decimos o
predicamos con lo que hacemos.

Al descubrir la huella de Dios en los demás y en nuestra propia vida, podemos responder con una
entrega generosa, asumiendo los grandes desafíos que hoy se nos presentan, diciendo “aquí estoy
Señor para hacer tu voluntad”

Por eso ¿Cuál va a ser el compromiso que haces el día de hoy ante Dios y ante tú vida para
responder al llamado que Él te hace?
Quítate las sandalias
Para este desierto, te proponemos la meditación de dos textos, utiliza el espacio y la posición que
mas te parezca cómoda, y si gusta puedes “descalzarte” en el lugar donde realices este desierto,
es decir, sentirte hasta físicamente despojado de tu calzado para estar mas en presencia de ti
mismo y frente a Dios (esto es un acto voluntario únicamente).

Entre más silencio hagas, tendrás mas posibilidad de escuchar lo que el Señor quiere decirte.
Disfruta de este tiempo de intimidad y cercanía.

 MEDITACIÓN DEL TEXTO ÉXODO 3,1-15


1 Moisés era pastor del rebaño de Jetró su suegro, sacerdote de Madián. Una vez llevó las
ovejas más allá del desierto; y llegó hasta Horeb, la montaña de Dios. 2 El ángel de Yahveh
se le apareció en forma de llama de fuego, en medio de una zarza. Vio que la zarza
estaba ardiendo, pero que la zarza no se consumía.
3 Dijo, pues, Moisés: «Voy a acercarme para ver este extraño caso: por qué no se consume
la zarza.»
4 Cuando vio Yahveh que Moisés se acercaba para mirar, le llamó de en medio de la zarza,
diciendo: «¡Moisés, Moisés!» El respondió: «Heme aquí.»
5 Le dijo: «No te acerques aquí; quita las sandalias de tus pies, porque el lugar en que estás
es tierra sagrada.»
6 Y añadió: «Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de
Jacob.» Moisés se cubrió el rostro, porque temía ver a Dios.
7 Dijo Yahveh: «Bien vista tengo la aflicción de mi pueblo en Egipto, y he escuchado su
clamor en presencia de sus opresores; pues ya conozco sus sufrimientos. 8 He bajado para
librarle de la mano de los egipcios y para subirle de esta tierra a una tierra buena y
espaciosa; a una tierra que mana leche y miel.
9 Así pues, el clamor de los israelitas ha llegado hasta mí y he visto además la opresión con
que los egipcios los oprimen.
10 Ahora, pues, ve; yo te envío a Faraón, para que saques a mi pueblo, los israelitas, de
Egipto.»
11 Dijo Moisés a Dios: ¿Quién soy yo para ir a Faraón y sacar de Egipto a los israelitas?»
12 Respondió: «Yo estaré contigo y esta será para ti la señal de que yo te envío: Cuando
hayas sacado al pueblo de Egipto daréis culto a Dios en este monte.»
13 Dijo Moisés a Dios: «Si voy a los israelitas y les digo: "El Dios de vuestros padres me ha
enviado a vosotros"; cuando me pregunten: "¿Cuál es su nombre?", ¿qué les responderé?»
14 Dijo Dios a Moisés: «Yo soy el que soy.» Y añadió: «Así dirás a los israelitas: "Yo soy" me
ha enviado a vosotros.»
15 Siguió Dios diciendo a Moisés: «Así dirás a los israelitas: El Señor, el Dios de vuestros
padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a
vosotros. Este es mi nombre para siempre, por él seré invocado de generación en
generación.»
Antes de continuar con la lectura y meditación del texto, te invitamos a leer este mismo texto
desde tu propia Biblia y sacar la palabra o frase que más te llamó la atención y después continuas
con tu meditación.

 LECTURA DEL TEXTO


1. Visión de la zarza (Ex 3,1-6): lo que comenzó siendo un día normal en la vida de Moisés, se
convirtió en una experiencia transformadora que cambió su vida radicalmente. El foco de atención
se concentra en la zarza, un lugar de manifestación de la presencia de Dios, cuya santidad el pastor
Moisés desconocía, como también Jacob desconocía la posibilidad de que cualquier lugar en la
noche se convirtiera en Betel, en casa de Dios (Gn 28.11-22).
La experiencia de Moisés es una visión; de ahí la repetición del verbo ver. Su objeto es la presencia
divina, el ángel o mensajero del Señor. El fuego ni consume la zarza ni de ella depende: está ahí. La
visión de la zarza atrae la atención; una vez cumplida su función desaparece; pero quedó ligada al
Dios que en ella se reveló: el que habita en la zarza (Dt 33,16). En el monte divino, Moisés
descubre a Dios en la zarza y Dios le sale al encuentro por su palabra; del ver se pasa al oír, la
manifestación de Dios se hace diálogo. Dios llama a Moisés y éste responde: Aquí estoy. Le llama
como a tantos otros personajes de la historia: A Abrahán, cuando le pidió sacrificar a su hijo único,
el amado (Gn 22,1), a Samuel, cuando lo llamó en medio de la noche (1 Sam 3), a Isaías, en la
teofanía del templo (Is 6,8)…

A la orden de descalzarse, Moisés obedece; por su cuenta se cubre el rostro. Son medidas de
seguridad ritual. De los pies -sandalias- a la cabeza -cara- todo el hombre espera en silencio. Oculta
su rostro, pero atiende. El encuentro con Dios es un riesgo y un acontecimiento salvador que llama
a una vida nueva. La misma sensación tienen los que contemplan la gloria de Jesús.

2. Misión de Moisés (Ex 3,7-12). Quien se revela no es un desconocido, sino el Dios paterno,
ligado a una historia de amor y comprometido con unas promesas. Dios toma la iniciativa y entra
en la historia para rescatar a los suyos. La situación del pueblo oprimido la constata el mismo Dios
con tres verbos: he visto, he oído, conozco. Sigue la decisión con otros tres: voy a bajar / para
librarlo / y lo subiré a una tierra alabada también con tres adjetivos: buena, espaciosa y fértil. Las
objeciones de Moisés y las respuestas de Dios toman la forma de un diálogo; las dudas de
Moisés son muy fuertes: es incapaz, teme a lo desconocido, sabe que su pueblo es duro. Dios
responde a cada duda con una mirada al futuro y urgiendo a la acción. A base de repeticiones, se
articulan la resistencia humana, la insistencia divina y la promesa de asistencia de quien quiere
llevar adelante su proyecto.

El pastor Moisés es consciente de la propia incapacidad: ¿Quién soy yo?. Un huido de la justicia, un
pobre hebreo marginado, un pastor, despreciable para los egipcios, ¿va a ir al faraón y conseguir
librar a los explotados? La respuesta divina consiste en una promesa de ayuda continuada y un
signo que mira al futuro: Yo estaré contigo, una invitación a abandonarse en manos de quien
estará a tu lado, a creer en la misión. A la pregunta: ¿Quién soy yo?, Dios parece
responderle: "Seré yo, no tú el que estará y realizará la tarea". Garantiza su misión el hecho de que
un día, libres ya, se encontrarán con Dios y formarán una comunidad que dará culto en el monte
donde se desarrolla la escena. La liberación se orienta a la alianza.

3. Revelación del nombre divino (Ex 3,13-15). 'Eyeh 'aser 'eyeh es un juego de palabras con el
verbo hayah=ser. Gramaticalmente, es un futuro "seré el que seré", o como el anterior "Yo
estaré". Como expresión verbal dinámica (el sustantivo es estático), "ser" no es verbo de esencia o
estado, sino de acción, de presencia real y efectiva: "ser así, llegar a ser, manifestarse como uno
es". Sus hechos explicarán su nombre. Como si dijera: Yo soy el que estoy y estará contigo para
librarte…

 PARA TU MEDITACIÓN DEL TEXTO


1. Contempla la siguiente escena: “Cuando Moisés bajó del monte Sinaí… no sabía que tenía
el rostro radiante de haber hablado con el Señor… Ante esta escena, ¿Cuál es tu frecuencia de
comunicación y cercanía con el Señor?

2. Cuando Moisés es llamado, responde con disponibilidad: “Aquí estoy”… ¿Cómo es tu


disponibilidad y abandono ante Dios? ¿Cómo te ofreces a Él para colaborar con su obra?

3. Una zarza en un monte puede ser lugar de la manifestación de Dios, lugar sagrado donde
quitarse las sandalias, lugar de encuentro… ¿Cuáles son tus zarzas ardientes en tu vida cotidiana?
¿Qué significa el gesto de “descalzarse” en tu vida?

4. Dios llama a personas concretas siempre para una misión a favor de su pueblo. En el caso de
Moisés, tendrá que cargar la carga de Israel, liberar y conducir, ser mediador entre Dios y ellos ¿A
qué misión te llama y envía Dios?

CARTA A UN JOVEN QUE NO SABE QUE ES LLAMADO.


AUTOR: Amedeo Cencini.
El sueño de Dios.
La vocación es precisamente esto: «el pensamiento providente del Creador sobre cada una de las
criaturas, su idea-proyecto, una especie de sueño que anida en el corazón de Dios, el cual ha dado
su corazón a la criatura», a toda criatura. Dios, cuando ama, llama; y todo ser viviente, por el
simple hecho de existir, está «llamado» por Dios a ser su imagen de un modo absolutamente
original y a expresar tal semejanza con su modo de ser, con su elección de unos determinados
valores, criterios de decisión, estilo de vida, orientación profesional...

Todo está comprendido en la llamada de Dios. Y del mismo modo que quien no existe todavía es
«llamado» a la vida por la benevolencia divina, así también toda ulterior llamada por parte de Dios
es manifestación de su amor, de su preocupación de Padre creador, que no sólo nos ha dado la
existencia, sino que además nos indica un camino concreto a lo largo del cual hemos de
realizarnos plenamente para ser plenamente felices.

Nosotros creemos en este Dios que se preocupa de nosotros, Andrea; un Dios que, cuando ama,
llama. ¿Y cuál es el sueño que tiene sobre ti ese Dios que (ll) ama? Ante todo, que te tomes muy
en serio todo esto; que creas de veras que Dios te llama y sigue llamándote, sin duda alguna;' que
pienses en tu vida y tu futuro desde esta perspectiva, no como un proyecto sólo (o
aparentemente) tuyo, ni pensado de acuerdo con unos criterios limitados y mezquinos (como, por
ejemplo, los criterios de la perspectiva económica, del bienestar material, de la satisfacción
afectiva, de la «escalada» profesional, de la recomendación, de la condecoración y el aplauso,
etc.), sino como respuesta y aceptación de un proyecto que viene de lo alto, que nace del amor del
Eterno, de su sueño misterioso ... y que luego se te confía a ti; más aún, que está tan cerca de ti
que puedes descubrirlo si aprendes a mirar con atención en tu interior y en torno tuyo.

El sueño del hombre.


Si Dios, cuando ama, llama, el hombre, cuando se deja amar, responde. Se trata del diálogo
vocacional entre la libertad de Dios y tu propia libertad. Dios no te obliga, Andrea, puedes
estar tranquilo; su amor es «débil», como todo amor verdadero; no t e violenta en lo más mínimo
ni te impone prestación alguna como contrapartida; no deja de amarte, aunque le vuelvas la
espalda; te deja libre, más aún, te hace libre, libre para responderle.

Pero, si decides escuchado y aceptar su benevolencia, entonces se abrirá de par en par ante ti un
horizonte increíble, capaz en verdad de producirte vértigo.
Entonces entrarás poco a poco en el mundo de los sueños de Dios, aprenderás a soñar como él, a
tener sus mismos deseos, e irás descubriendo paulatinamente tu vocación y cómo ésta amplía
enormemente los espacios de
tu realización; y oirás cómo eres llamado por tu nombre, un nombre nuevo, pensado y soñado por
Dios precisamente para ti y para tu rostro. Es la revelación de tu misterio. Y a partir de ese instante
sabrás que sólo serás feliz si haces realidad ese designio y eres fiel a ese nombre.

Pero descubrirás también que esa felicidad es plenamente humana y plenamente divina; que es
desconocida para muchos jóvenes, pero que a ti te permite ser joven para siempre; que te
procura un gozo íntimo y sereno, pero que te permite hacer cosas imposibles o que hasta ahora
pensabas que lo eran. ¿Recuerdas la historia de los doce llamados por Jesús, tímidos y torpes
pescadores de profesión, a los que la llamada convierte en valientes y audaces apóstoles, capaces
de desobedecer a la autoridad constituida (cuando ésta entra en conflicto con la llamada) y de
ignorar las amenazas de los poderosos? Ésa es la historia de todos los llamados, desde los profetas
hasta María, desde los mártires de la Iglesia primitiva hasta los de hoy, más o menos famosos.

Espero que sepas disculpar mi atrevimiento si te digo que -obviamente, en mi pequeña 'escala- ésa
es también mi historia. La vocación es siempre también transformación; es sueño capaz de
transformar la realidad.

Lo que quiero decir es que la vocación no se adecúa necesariamente a las cualidades, no es una
fotocopia exacta de lo que uno sabe hacer, no se elige en función de las propias dotes y cualidades
ni de un «test» de aptitud. Dios llama en función de su proyecto y para realizar un designio que,
por lo general, va mucho más allá de lo que el ser humano sabe hacer o en lo que
está seguro de tener éxito. Dios pide siempre el máximo... y aún más, si es posible.

Por eso nadie puede excusarse alegando que no es capaz, que no se siente con fuerzas, que el
compromiso es excesivo, que no tiene la competencia necesaria, que le da miedo, que no coincide
con sus gustos, etc. Tampoco tú, Andrea, puedes excusarte de ese modo frente a una propuesta
que viene del Eterno. Más aún, si sientes en tu interior que el proyecto te supera y te asusta...,
buena señal: quiere decir que al menos no procede de ti ni es fruto de tu emotividad asustadiza,
sino que muy probablemente viene de lo alto.

Paradójicamente, incluso en el plano meramente humano, es mejor el miedo a no estar a la altura,


o la conciencia de la propia pobreza ante un ideal digno de tal nombre, que la elección de un
objetivo abordable y la presunción de poder conseguido. Y precisamente con esta paradoja
coincide lo que afirma el poeta y narrador Max Jacob: la verdad de uno mismo es casi siempre
inverosímil, mientras que lo verosímil es el cliché; es, por consiguiente, falso33.O lo que dice Paul
Valéry: «Lo que hay de más verdadero en un individuo es el "plus" de sí mismo... ». En otras
palabras: si eliges como ideal de vida algo inferior, aunque sea mínimamente, a tus posibilidades,
o algo fácilmente asequible a tus medios, o algo simplemente acorde con tus capacidades y tu
medida, no te construirás a ti mismo ni tu futuro, no descubrirás tu verdad y no conseguirás
felicidad alguna, sino que estarás condenándote, simplemente, a repetirte y ... a clonarte, ayuno
de toda novedad y sumido en el aburrimiento del sinsentido, peligrosa y frecuente antesala de la
desesperación, incluso juvenil 34.

Recuérdalo, Andrea: sólo Dios puede pedirte el máximo y darte, al mismo tiempo, la fuerza
necesaria para realizarlo.

El sueño de la humanidad.
Demos un paso más: del individuo a la humanidad en general; del sueño de uno solo a la utopía
vocacional de todos. En este punto me doy cuenta, de hecho, de que esta carta , podría ir dirigida
a cualquier joven, al Andrea que vive en tu mismo bloque, que no frecuenta la iglesia ni forma
parte de nuestro grupo juvenil, pero que también debe pensar en su futuro ... , o a todos esos
jóvenes, chicos y chicas, que tú y yo conocemos y que, a raíz de la confirmación, han dicho adiós a
todo lo que huela a iglesia y a sacristía, porque piensan que la religión no tiene nada que ver con
su felicidad; más aún, que, con todo su bagaje de obligaciones y mandamientos, la religión para
ellos no acarrea más que tristeza y, como mucho, puede valer para gente mayor y sin ilusiones en
la vida, no para personas jóvenes y deseosas de vivir.
¡Cuántos errores circulan por ahí acerca de Dios ... ! Errores que tal vez tengan algo que ver
también con el testimonio negativo o insuficiente de los creyentes (y, ante todo, de nosotros, los
curas), no siempre capaces de expresar con nuestra vida que nuestro Dios es «joven» y alegra y
hace perenne nuestra juventud; que no es, por tanto, enemigo de nuestra felicidad, sino todo lo
contrario: Él es la fuente de todo gozo y quiere que todos seamos felices, cada cual con sus
peculiaridades, porque cada cual es expresión de su incontenible fantasía de amor o de su deseo
igualmente incontenible de darse.

Los errores generan el caos y fomentan la confusión en ese gran «bazar» que es el viejo Panteón
de la cultura actual, apenas recién barnizado. Y errores como éste, además de falsificar la idea de
Dios, tienen la virtud de embotarlo todo, de oscurecer toda belleza y eliminar toda poesía, incluso
en lo referente a lo humano, anulando toda perspectiva trascendente, todo sueño y toda voluntad
de superarse, de liberarse del «cliché» excesivamente manido de la mera autorepetición, que hace
anónima la vida y opaco y sin brillo el futuro.
En cambio, son precisamente sueños lo que necesita nuestra humanidad para salir de su
mediocridad y su depresión. Y el sueño por excelencia consistiría en que cada cual redescubriera
su dignidad y creyera en sí mismo, desempeñando el papel que le corresponde y ocupando el
lugar que sólo él puede ocupar, para bien suyo y de la colectividad. Nadie, Andrea, cree tanto en el
hombre como Dios y como aquel que cree en Dios y que, precisamente porque se fía del Eterno,
tiene el valor de pensar que ese lugar está preparado desde toda la eternidad y de soñar que todo
hombre puede descubrirlo para su plena felicidad y realización.

Sólo la fe sueña, efectivamente, y el sueño de la fe en estos albores del nuevo milenio es que toda
vida humana responda al proyecto para el que ha sido pensada, que la elección del futuro no se
reduzca a la elección (más o menos impuesta) de una profesión o de un oficio, sino que sea, ante
todo, opción por un determinado sentido de la existencia, y que cada elección sucesiva (desde la
sentimental hasta la profesional, desde la del uso del dinero hasta la del empleo
del tiempo libre) esté iluminada por ese sentido, que se convierte progresivamente en razón para
vivir y abarca todos y cada uno de los ámbitos de esa existencia.
Así entendida, la vocación ya no es algo que concierna únicamente a los curas, los frailes y las
monjas, sino algo que señala el camino y marca la elección de todo aquel que se deja llamar por el
Creador. Tampoco es la vocación un concepto referido exclusivamente al individuo y su personal
proyecto de vida, sino que, por el contrario, quien es fiel a su llamada, además de realizarse a sí
mismo, colabora al bien de todos; mientras que quien no acoge su llamada hace que le falte algo a
la armonía general: algo que sólo él habría podido aportar, algo que faltará para siempre -¿lo
entiendes, Andrea?- en esa lógica relacional del intercambio de dones que caracteriza a la
convivencia humana en esta vida.
Por lo demás, la fidelidad a la vocación no es sólo condición para acceder a la vida eterna, sino
factor que incide ya desde ahora en la calidad de las relaciones, en la vida de todos, en la
construcción de una convivencia habitable... La vocación, en suma, es un hecho humano y divino,
individual y comunitario, terreno y celeste, eclesial y civil.

Por consiguiente, la fe sueña siempre con que nazca una auténtica cultura vocacional, como
cultura de la vida y de la apertura a la vida, del significado del vivir y de todo cuanto se opone a
esa cultura de muerte que todo lo invade en nuestros días: la gratitud; la acogida del misterio; la
conciencia de que no se poseen las claves para descifrar dicho misterio; el sentido de
incompleción del hombre y, al mismo tiempo, de su apertura a lo trascendente; la disponibilidad a
ser llamado por otro (o por Otro) y a dejarse interpelar por la vida; la confianza en sí y en el
prójimo; la libertad para conmoverse ante el don recibido, ante el afecto, la comprensión y el
perdón, descubriendo que lo que se ha recibido es siempre inmerecido, excede las propias
posibilidades y es fuente de responsabilidad para con la vida. Y, además, la capacidad para desear
a lo grande: ese estupor que permite apreciar la belleza y elegida por su valor intrínseco, porque
hace bella y auténtica la vida; ese altruismo que no es únicamente solidaridad de emergencia o de
fachada, sino que nace del descubrimiento de la dignidad de todos y cada uno de los hermanos

Vocación significa todo esto. Y no se diga que es algo difícil y complejo, porque todo ello se
encuentra ya en el corazón del hombre, es exigencia universal, es expectativa de cualquier joven,
en particular porque cuanto hemos dicho es, en el fondo, la respuesta a la pregunta fundamental
de la vida: la del sentido del vivir y del morir, pues -como dice Juan Pablo II- «nada ni nadie puede
ahogar en el hombre la búsqueda de sentido y el deseo de verdad»
El sueño de la fe, por consiguiente, está destinado a hacerse uno con el sueño de la humanidad
entera, de todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Lo que equivale a decir que esa
cultura de la vocación «podría llegar a ser una especie de terreno común en el que la conciencia
creyente encuentra la conciencia laica y se confronta con ella ..., verdadero y auténtico terreno de
nueva evangelización, donde podría nacer un nuevo modelo de hombre».
 HERRAMIENTAS DE REFLEXIÓN
Como parte de tu reflexión personal y de frente al texto se te plantean las siguientes preguntas:

1. ¿Cuál crees que sea el Sueño de Dios para tu vida?

2. ¿Te consideras una persona feliz, plena y con dignidad de hijo de Dios?

3. ¿Cómo te sientes hoy frente al llamado que Dios te hace todos los días?

4. ¿Como proyectarías tu vida frente a los desafíos del tiempo presente?

5. Escribe una pequeña carta a Dios sobre lo que te nazca decirle a la luz del texto leído y en
relación a tu vocación.
Yo te envío
Experiencia humana
Dejarse encontrar para ayudar al encuentro
En el silencio del desierto, Cristo y todos los santos, han sentido la necesidad de responder al
llamado de su vocación: amar y servir. Esa necesidad es el resultado de un verdadero y profundo
encuentro con el que amó y sirvió primero. Sin un encuentro, nuestra acción pastoral carece de
sentido y propósito.

Hoy más que nunca urge la necesidad de dejarse encontrar por el Amor,
que siempre tiene la iniciativa, para ayudar a los hombres a experimentar
la Buena Noticia del encuentro.

 Actividad 1
Los jóvenes deben equilibrar un recipiente de agua, sin tocar el recipiente con las manos, ni
traspasar con ninguna parte del cuerpo el cuadro dibujado en el suelo (de 1 metro de lado
aproximadamente) y en cuyo centro se encuentra el recipiente. Sólo podrán tocar con las manos las
cuerdas y la goma elástica. El que dirige la actividad dará indicaciones para realizar ciertos
movimientos de modo que no se deje caer agua del recipiente.

 Desarrollo del mensaje


El Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda que mi fe es sostenida a su vez por la fe de otros,
de modo que nuestro encuentro se convierte en el verdadero testimonio que anima y conduce a
otros a desear y buscar también el rostro de Dios.

La iglesia necesita de jóvenes santos, que contagien con su sola presencia,


que ayuden con su testimonio de vida a superar una sociedad
individualista y dominada por una “ética minimalista y una religiosidad
superficial” (cf NMI 31).

Nuestra vocación al verdadero discipulado suscita en el interior la pregunta: “Maestro, ¿dónde


vives?”. El joven discípulo que desee tener un encuentro con la persona de Cristo, debe conocerlo,
estar en intimidad y familiaridad con Él. La invitación desde el evangelio y los sacramentos “Ven y lo
verás” nos tiene la puerta siempre abierta. Pero esa invitación no es exclusiva, no se limita a unos
cuantos. Cristo mismo envía a sus discípulos a dar a conocer el rostro del Padre a todos,
especialmente a los más pequeños y pobres de los pueblos.

Hoy más que nunca, se puede descubrir detrás que tantas demandas de
nuestra gente, una búsqueda del Absoluto que, por momentos, adquiere la
forma de grito doloroso de una humanidad ultrajada. “Queremos ver a
Jesús” (Jn 12,21)

 Actividad 2
En una pizarra de corcho estarán las fotografías de todos los miembros de la comisión. En un papel
los jóvenes en un momento escribirán qué actitudes, qué cualidades, qué rasgos de su personalidad
consideran que pueden ayudar a otros jóvenes a acercarse a tener un encuentro con Dios.

Todos nosotros somos un conjunto de rostros concretos: jóvenes que descubren y tienen un
encuentro cercano con el maestro, y jóvenes que aún necesitan guía, necesitan de testigos que
hayan experimentado ese encuentro, ese kerigma, y sean testimonio que acerque al padre. Como
líderes, nuestra misión particular es la de verdaderamente suscitar en el corazón de los demás el
acercarse a Dios, con nuestros dones y talentos, con nuestras actitudes y ejemplo.

Todo servicio eclesial, tenga el presupuesto y fundamento de la cercanía


y la familiaridad con el Señor. Así como la visita de María a Isabel, rica en
actitudes de servicio y de alegría, sólo se entiende y se hace realidad desde
la experiencia profunda de encuentro y escucha acontecida en el silencio
de Nazareth.

Experiencia cristiana
Vigila tus pasos cuando vayas a la casa de Dios. Asciende dispuesto a escuchar.
Afuera alrededor de una fogata se iniciará el ejercicio de lectio divina, haciendo la invocación al
Espíritu Santo y posteriormente la lectura del texto: Ex 3, 1-12.

 INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO


Espíritu de Dios la hora ya llegó Espíritu de Dios la hora ya llegó
Tu pueblo se alza en oración Tu pueblo se alza en oración
Y guiado por tu inmensa luz Y guiado por tu inmensa luz
Le das sentido a aquella cruz Le das sentido a aquella cruz
Y Tú le purificas y renuevas Y Tú le purificas y renuevas

Enciendes, alegras Enciendes, alegras


El mundo en sus entrañas te espera El mundo en sus entrañas te espera,
oh oh
Espíritu de Dios que con tu claridad
Disipas toda oscuridad Espíritu de Dios que con tu claridad
Por fe se trunque aquel temor Disipas toda oscuridad
Que todo odio se haga amor Por fe se trunque aquel temor
Tú que eres fuente del mayor consuelo Que todo odio se haga amor
Tú que eres fuente del mayor consuelo
Conforta mi duelo
Don en tus dones espléndido Conforta (conforta) mi duelo (mi duelo)
Don en tus dones espléndido
Entra al fondo de cada corazón
Ve el vacío si tú faltas por dentro Entra al fondo de cada corazón
Con tu gozo enjugas su llorar Ve el vacío si tú faltas por dentro
Reconfortas al hombre con tu aliento Con tu gozo enjugas su llorar
Reconfortas al hombre con tu aliento
Espíritu, (habita en mí) habita en mí
(Espíritu) Espíritu, (habita en mí) habita en mí
Santo Espíritu de Dios (Espíritu)
Santo Espíritu de Dios
 LECTURA DEL TEXTO: EX 3, 1-12.
"Moisés cuidaba las ovejas de Jetró, su suegro, sacerdote de Madián. Una vez
llevó las ovejas muy lejos en el desierto y llegó al cerro de Horeb, esto es, el
Cerro de Dios. [Link] fue cuando el Angel de Yavé se presentó a él, como
una llama ardiente en medio de una zarza. Moisés estuvo observando: la zarza
ardía, pero no se consumía. 3.Y se dijo: «Voy a dar una vuelta para mirar esta
cosa tan extraordinaria:¿por qué la zarza no se consume?» [Link]é vio que
Moisés se acercaba para mirar; Dios lo llamó de en medio de la zarza:
«¡Moisés, Moisés!», y él respondió: «Aquí estoy.» [Link]é le dijo: «No te
acerques más. Sácate tus sandalias porque el lugar que pisas es tierra
sagrada.» [Link] le dijo: «Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abrahán, el
Dios de Isaac y el Dios de Jacob.» Al instante Moisés se tapó la cara, porque
tuvo miedo de que su mirada se fijara sobre Dios. [Link]é dijo: «He visto la
humillación de mi pueblo en Egipto, y he escuchado sus gritos cuando lo
maltrataban sus mayordomos. Yo conozco sus sufrimientos, 8.y por esta razón
estoy bajando, para librarlo del poder de los egipcios y para hacerlo subir de
aquí a un país grande y fértil, a una tierra que mana leche y miel, al territorio
de los cananeos, de los heteos, de los amorreos, los fereceos, los jeveos y los
jebuseos. [Link] clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta mí y he visto cómo
los egipcios los oprimen. [Link], pues, yo te envío a Faraón para que saques de
Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.» [Link]és dijo a Dios: «¿Quién soy yo
para ir donde Faraón y sacar de Egipto a los israelitas?» [Link] respondió: «Yo
estoy contigo, y ésta será para ti la señal de que yo te he enviado: Cuando
hayas sacado al pueblo de Egipto, ustedes vendrán a este cerro y me darán
culto aquí.»"

Una vez realizada la lectura bíblica, los jóvenes se trasladarán al lugar de adoración, se
descalzarán los pies, e ingresarán en la capilla.

 MEDITACIÓN:
El monte es el lugar privilegiado para el encuentro con el padre. Allí los antiguos padres en la fe
escucharon la voz de Dios. Allí se revela la ley del Antiguo Testamento, y se anuncian las
Bienaventuranzas en el Nuevo Testamento. Allí Cristo lo buscaba constantemente en la oración.
Allí acudimos porque desde allí Cristo nos llama a cada uno por nuestro nombre.

Detrás de cada joven líder, de cada uno de ustedes, hay un llamado, una
elección, una vocación. Esta es una verdad fundante de nuestra identidad:
hemos sido llamados por Dios, elegidos por Él. Creemos y confesamos la
iniciativa de amor que hay en el origen de lo que somos. Nos reconocemos
como don, como gracia…

Pero esa gracia no acaba en nosotros para estancarse ahí. Estamos llamados a hacer iglesia desde
el llamado particular, sin caer en la tentación de olvidar que somos parte de un todo, de un
Pueblo, que necesita de nuestro testimonio y ejemplo.

Estás llamado, como líder, a acompañar; conducir a las aguas tranquilas para que el
encuentro se haga fuente, fiesta, abrigo. Para esto se te exigirá que sepas escuchar,
y enseñes a escuchar tal como lo hizo Jesús. Y no simplemente como una actitud
que facilita el encuentro entre las personas sino, fundamentalmente, como un
elemento esencial del mensaje revelado.

Escuchar es más que oír…Esto último está en la línea de la información.


Lo primero, en la línea de la comunicación, en la capacidad del corazón
que hace posible la proximidad, sin la cual no es posible un verdadero
encuentro. La escucha nos ayuda a encontrar el gesto y la palabra
oportuna que nos desinstala de la siempre más tranquila condición de
espectador.

 Oración
Escuchar es también capacidad de compartir preguntas y búsquedas, de
hacer camino juntos, de alejarnos de todo complejo de omnipotencia,
para unirnos en el trabajo común que se hace peregrinación, pertenencia,
pueblo.
Escuchar para amar, escuchar para entrar en diálogo y responder. No hay
posibilidad de amor a Dios y al prójimo sin esta primera actitud:
escucharlos.

A modo de reflexión personal ora a Cristo, pidiendo aquello que necesitas para ser
mejor líder de la Pastoral Juvenil Diocesana.

Respuesta de Fe
 Contemplación
Como servidores de la iglesia, nos dejamos guiar por la Palabra, que es el
mismo Cristo, y en ella tenemos la serena confianza de una fecundidad que
excede sus fuerzas. “Ella no me vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo
que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé.” (Is 55, 10-11)

Por eso lo que hemos recibido del Padre, lo que en el silencio del desierto nos ha revelado, y lo
que vamos a descubrir en el monte, es esa zarza ardiente que me invita a ser también un fuego
que enciende otros fuegos.

 Actividad 3
Tomando una llama de la zarza ardiendo (Santísimo Sacramento) el equipo del retiro transmite a
los miembros de la comisión, quienes estarán ubicados de los más viejos a los más nuevos del
equipo. El gesto consistirá en que los miembros más antiguos de la comisión pasarán la llama a los
miembros más nuevos.

 Compromiso:
Contemplando la llama que se les fue entregada, pensarán en cuáles actitudes, sentimientos, qué
de mí deseo transmitir con mi fuego a los demás jóvenes de la diócesis. Con estos pensamientos,
cada uno llevará su llama ardiendo al pie del altar, como ofrenda agradable para la celebración de
la Eucaristía.

 Celebración:
Celebración de la Santa Eucaristía.

También podría gustarte