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Cae Bee
DE OCCIDENTE
SS SeLIT STO USL ee SaeSLeL Kc
SI 1824 - 1831
José Antonio Garcia BecerraJOSE ANTONIO GARCIA
BECERRA. Mazatlan, Si
1995. Sinaloa es el espacio
CTS (Oh vin tM Kode Zayt ied
cultural de este exponente de la
CHO Ma nasi acon MTC 4ste)
comin: desde la educacién
primaria hasta la profesional,
todos sus estudios son realiza-
dos en instituciones de ense-
fianza publica oficial del esta-
Romane COkconmCMut tonic
en Ciencias Juridico-Penales de
la Universidad Autonoma de
Sinaloa, institucién donde ha-
bia alcanzado la licenciatura en
derecho, (1972-1977). Muy jo-
ven ingresa a la docencia,
iniciandose en el nivel medio:
Normal de Comercio y Prepa-
PeatroleeM Goaieeti Con}
Desde 1978 es maestro
de la Facultad de Derecho y
Ciencias Sociales de la UAS. El
derecho constitucional, las ga-
rantias individuales, las cien-
cias juridico-penales y el dere-
cho administrativo, constituyen
fee ecm Cuatro teste Ony
especialidad. Desarroll6 una
intensa labor en la Facultad ya
Co mt mar Cee a
acitiémicas, Coordinador para
la revision del plan de estudios,
Secretario Académico, Secre-
tario del Consejo técnico,
asesor en investigaciones en los
niveles de licenciatura y maes-
Greets em EMMotcrer Mme erert een si)
miembro del Sistema Nacional
Planets
Se inicia como abogado
postulante en 1975, asesor
juridico de la Direccion de
Transito y Transportes, de
rs cotehg vena emeon eile) uel
la Comision Consultiva de
Estudios Juridicos del Gobierno
Comet Omir nencke ioe
Mayor del Congreso de Sina-
Sey Mns CEM ECCT emma tor
Pentseeemens cn Coin gmcen auc)
obras en la editorial de la UAS;
Teoria de Derechos Humanos,
Constitucién del Estado, Ga-
ranttas de Seguridad Juridica y
(era RU GEOL Moar
very
De 1984 a 1987 curso
omecale meer corentien con
la Maestria en Historia Regio-
nal en la Universidad Autono-
ma de Sinaloa,José Antonio Garcia Becerra
EL ESTADO
DE OCCIDENTE
Realidad y cisma de Sonora y
Sinaloa 1824 - 1831EL ESTADO DE OCCIDENTE.
Realidad y cisma de Sonora y Sinaloa 1824-1831
JOSE ANTONIO GARCIA BECERRA,
Primera coedicion, 1996
(©) Colegio de Bachilleres del Estado de Sinaloa
Direccién de Investigacion y Fomento de Cultura Regional
Cubacén, Sinaloa, 1996
ISBN 968-7300-15-9
Coleccién: Veredas
Portada y diagramacién: COBAES
Edicién con fines académicos, no lucrativos
Hecho en México
Printed in MexicoA mis padres.
A mi esposa Sandra Ofelia,
amis hijos José Antonio y
Gerardo Alfonso
con la devocién de siempre.
A mis maestros
Enrique Semo,
Guillermo Beato,
José Gracida,
Mario Cuevas y
Alvaro Lépez M.RECONOCIMIENTO
El autor del trabajo tiene una deuda con quien en forma
desinteresada le tendié una mano amiga, poniendo a su
disposicién no Gnicamente sus importantisimos archivos
personales y biblioteca sino fundamentalmente su inva-
luable orientacién para iniciarnos en esta dura tarea de
la investigacién histérica.
Para la SRA. RINA CUELLAR nuestro reco-
nocimiento y gratitud, con la certeza de que sin su ayuda
no hubiera sido posible esta labor. Esperamos no haber
defraudado su confianza.José Antonio Garcia Becerra
PRESENTACION
Hast. la fecha en Sinaloa los estudios de su historia son
escasos. E] rescate de la memoria colectiva de nuestro
pueb o no ha recibido el impulso que requiere. La labor
ha sido meritoria de quienes, en una cruzada personal,
han c edicado buena parte de su vida ala recuperacién del
pasado. Gracias a ellos se pueden tener actualmente datos
e informaciones recolectados en una labor paciente y
abrusnadora. Su produccién historiografica es fundamen-
tal y de gran importancia. Por todos estos historiadores
teneraos una admiraci6n especial y un respeto profundo.
Ente1demos, como la mayoria de ellos lo ha manifestado,
que cu obra pretende ser una invitacién al estudio mas
profundo posible sobre los diversos perfodos de nuestra
histo-ia, con la fe de que dicha excitacién sea recogida por
un buen namero de interesados.
De nuestra parte tomamos la incitacién respecto del
estucio del Estado de Occidente (1824-1831), tratando de
7El Estado de Occidente
ir mas all4é de una efemérides de hechos politicos y
militares o de la descripcién de acontecimientos y per-
sonajes aislados, inici4ndonos en la explicacién global del
proceso de conformacién histérica de nuestra entidad:
Sinaloa. Existen algunas obras que presentan abundan-
cia de datos acerca de acontecimientos particulares y
especificos y que dejan un poco al lado el andlisis y la
explicacién del periodo en su conjunto.
Lo anterior es aplicable a lo escrito, en buen numero
de casos, sobre el Sinaloa de los primeros afios de la
postindependencia; donde se busca presentar actos o per-
sonajes heroicos, pero desarticulados de su realidad. Ast,
por ejemplo, el periodo que va de 1824 a 1831 general-
mente se nos presenta como una gesta heroica de Sinaloa
y los sinaloenses por alcanzar libertad y soberania, para
llegar a conformar un Estado por si mismo en el concierto
de la federacién mexicana.
Una lucha en la cual un hombre, Francisco Iriarte,
aparece como la figura central que se enfrenta a quienes
se oponian a la consolidacién de Sinaloa como entidad
libre. Asi se llega a confundir a "uno de los actores del
drama, con el drama mismo". En este tenor se llega a
presentar la unién con Sonora durante este periodo como
un hecho negativo, haciéndolo en ocasiones en forma
velada y otras de manera abierta; sugiriéndose también,
de algun modo, que los que estaban por la divisién de
Sonora y Sinaloa eran progresistas, en tanto que los que
se oponian eran retardatarios. Una vision semejante, sdlo
que con la éptica a su favor, nos ofrecen algunos his-
toriadores sonorenses.
En estas historias desfilan hechos y personajes que
con su Gnica voluntad determinan por si solos el rumbo
de la sociedad; una sociedad que no puede ser aprehen-
dida en su complejidad atendiendo exclusivamente a la
actuaci6n politica y militar de ciertos notables dela época.José Antonio Garcia Becerra
Ante esto surge la interrogante: ,cudles serdn los
criterios que nos permitan explicar el periodo a que nos
referimos? Esto es: ,cudles son los antecedentes y factores
econémicos, politicos, sociales, culturales, geogréficos,
etcétera., que condicionaron la creacién del Estado de
Occidente en 1824? ,De qué forma influyé la situacién
nacional en la ereccién de esta entidad?
De qué manera reaccionaron los grupos regionales
que detentaban el poder ante este hecho? ,Cudles fueron
los factores que incidieron para el surgimiento de
desavenencias que influyeron en el proceso de separacién
y division del Estado de Occidente para formar los Es-
tados de Sonora y Sinaloa? ,Cual fue la participacién de
los diversos grupos sociales ante el evento de la division?
4Cémo se caracterizé6 la realidad que se vivié en esta época
en el Estado de Occidente? ,Qué elementos nos permiten
entender el proceso de creacién y divisién mas alla de los
meros acontecimientos y personajes? Este trabajo
pretende sugerir respuestas a éstas y otras interrogantes.
Constituye un intento de abordar en su complejidad
e interrelacién la realidad econémica, social, cultural,
geografica y politica de Sonora y Sinaloa durante el
periodo mencionado; destacando de qué forma y en qué
medida ntervino cada uno de estos elementos en el
proceso de formacién y divisién del Estado de Occidente.
Nos decidimos por abordar el estudio de este tema,
pues consideramos que es trascendental y definitorio para
lahistoria de nuestra region noroeste. Pues este momento
histérico. con todas sus implicaciones y variantes, conden-
sa la realidad que se vivié en el noroeste mexicano
durante las primeras décadas del perfodo postindepen-
diente.
El tema ofrece grandes posibilidades para desarro-
llar un trabajo de andlisis de historia regional de nuestra
entidad, a partir de una vision que aborde el estudio de laEl Estado de Occidente
creacion y divisién del Estado de Occidente como parte de
un proceso cuya vertiente principal es el papel y la presen-
cia de oligarquias regionales que luchan por demarcar
areas de influencia y lograr la conformacién de un espacio
regional més acorde a sus necesidades y posibilidades.
En sintesis, es nuestro objetivo tener una semblanza
tan integral y global del perfodo como nos sea posible.
Pretendemos ir mds alla de la imagen que generalmente
se nos ha brindado, en la cual el énfasis se coloca en los
"grandes personajes y los grandes acontecimientos
politicos"; aspirando conocer el marco econdémico, social e
institucional y comprender los mecanismos que explican
el proceso.
Para ello, hemos dividido el trabajo en cuatro partes.
La primera es una introduccién en la cual se ofrece una
vision muy global de la situacién nacional del México de
la 6poca, con la nica pretensién de dar un marco de
referencia a nuestro tema central. La segunda parte,
aborda el estudio del proceso de formacién del Estado de
Occidente a partir del andlisis de los antecedentes que de
una u otra forma nos permiten entender el por qué y el
como de la creacién de dicha entidad, destacando los
procesos institucionales y econémico-sociales que in-
fluyeron.
La tercera parte se centra en la presentacién del
marco econémico, social, cultural y politico en que se
desenvuelve la realidad de Occidente en la década de los
veintes decimonénicos. La comprensién de esta realidad,
nos permitirA adentrarnos en el conocimiento de las
causas esenciales. que determinaron el cisma generado
entre los grupos de poder localizados en cada una de las
antiguas provincias de Sonora y Sinaloa. Por ultimo, la
cuarta parte pretende clarificar las diversas manifes-
taciones que sirvieron de marco al proceso de separacién
de las mencionadas regiones y el surgimiento de dos
10José Antonio Garcia Becerra
entidades federativas diferentes e independientes la una
de la otra en 1831.
Por considerarlos de interés y para una mayor
ilustraci6n al respecto, al final se incluyen una cronologia
de hechos, un cuadro de gobernadores, un cuadro de
diputados integrantes de las diversas legislaturas; y como
anexos, transcripcién de diversos documentos de la época.
Enel desarrollo del trabajo optamos por darle la voz,
cuando lo consideramos oportuno y conveniente, a los
documentos de la época, en virtud de la consideracién de
que (a mayoria de ellos son poco conocidos o no estan
accesibles. En esa medida las citas predominantemente
son transcripciones de fuentes primarias, ya que
tratandose de fuentes secundarias generalmente
hacemos la remisién a la consulta de las obras de que se
trata. Para una mayor fidelidad, en los documentos
de aquella época se conservaron el lenguaje,
redacci6én y ortografia originales.
Esperamos que el trabajo pueda contribuir en algo
al conocimiento de la historia regional en un periodo en
el cual se manifiestan los intereses por definir un espacio
regional acorde a las condiciones que se vivian en los ahos
de 1824-1831. Lo sometemos a la consideracién y enri-
quecimiento de los estudiosos de la historia de Sinaloa y
Sonora.
iJosé Antonio Garcia Becerra
INTRODUCCION
De entrada reconocemos que la realidad local no es un
mero reflejo de la nacional, pero a la vez aquélla no tiene
una dinaémica ajena a ésta. Lo anterior nos conduce
necesariamente a destacar el influjo de la realidad
nacional y las especificidades de la realidad regional. A
partir de dicha concepcién, en este apartado esbozaremos
una semblanza del México de los-primeros afios de la
época postindependiente.
Nuestro pais surge a la vida independiente en
situaci6n dificil. En lo externo no tiene el reconocimiento
de su antigua metropoli, quien ademas manifiesta inten-
ciones de reconquista. Ante ello tiene que negociar el
reconocimiento de otros paises, esencialmente Inglaterra
y Estados Unidos, quienes estan dispuestos a usufructuar
los espacios dejados por Espafia en su antigua colonia,
colocando sus capitales y productos que tienen su origen
en la produccién industrial.El Estedo de Occidente
Primer Escudo oficial impreso por el Gobierno del Estado,
de Occidente, tomado del oficio nim. 9, firmado por el
Gobernador don Simén Elfas Gonzdlez, en 1826.
14José Antonio Garcia Becerra
Como lo sostiene Gilberto Arguello, en el perfodo
comprendido entre 1770 y 1870 la historia mexicana se
inscribe en la coyuntura mundial determinada por la
Revolucién Industrial Inglesa y por la Revoluci6én Fran-
cesa. Movimientos revolucionarios que expresan el paso
del capitalismo manufacturero al capitalismo industrial.!
La insercién directa de nuestro pais en esa dindmica, es
mas evidente una vez lograda la independencia respecto
a Espafia en 1821, pues la competencia entre los paises
capitalistas —principalmente Inglaterra y Estados
Unidos— se desata para colocar sus productos y capitales.
A partir de la década de los veintes el comercio mundial
se reacomoda. Los vacios dejados por Espafia en su otrora
inmenso imperio, son gradualmente ocupados por los
ingleses, con los norteamericanos en busca de una mejor
expectativa, para lo cual ya en 1823 habian enarbolado la
Doctrina Monroe con la consigna de: ;América para los
americanos!
En lo que se refiere a lo interno, en México el
movimiento insurgente habia desatado procesos irre-
versibles de destruccién de los circuitos internos de
produccién y circulacién, lo cual propicié que durante el
lapso 1821-1850 se verificara "...un proceso de adaptacién
a otra légica de produccién y circulacién econémicas".~ La
revolucién de independencia en nuestro pafs debilité el
centralismo del aparato colonial, minando su estructura
y poder; originando un proceso centrifugo de
regionalizacién.
Al decretarse una relativa libertad de comercio, se
propicié la intervencién de nuevos comerciantes y se inicié
1.- Gilberto Arguello, "El primer medio siglo de vida independiente", en
Enrique Semo y otros, México un pueblo en la historia, México:
UAP-Nueva Imagen, 1983. TI.p. 103
2.- tbidem.
3.- [bidem. p. 95
15El Estado de Occidenite
la decadencia de los antiguos propietarios de la oligarquia
indiana, disminuyendo su capacidad de seguir monopo-
lizando los circuitos internos de comercializacién. Ante
este evento, los grupos regionales, anteriormente sujetos
aun férreo control de la oligarquia indiana, aprovecharon
el debilitamiento en su favor iniciando un fuerte desarro-
Ilo.* Con ello las oligarquias regionales se fortalecieron,
incrementando su presencia.
lua guerra de independencia habia impactado
negativamente la economia mexicana. Segtn cifras de
Luis Villoro, la mineria fue la que mas sufrié, pues hacia
1820 habia descendido a casi una tercera parte del
promedio de los diez afios anteriores; el comercio exterior
se redujo en forma drastica y el interior resintié seria-
mente el clima de inseguridad y corte de las vias de
comunicacién; por su parte, el impacto en la agricultura
fue sustancial pues se calcula que la produccién de las
haciendas bajé en 1821 casi a la mitad.
Aunado a lo anterior, encontramos una gran sangria
econémica en virtud de una significativa fuga de capi-
tales, de una importante deuda publica y unacrisis hacen-
daria.° Esto nos da una idea de una economia
practicamente en bancarrota.
Frente al cimulo de restricciones que afectaban a la
produccién y al comercio durante la colonia, las primeras
autoridades del México independiente eliminaron una
serie de impuestos y redujeron otros, estableciendo un
4- Carlos San Juan Victoria y otro, "La formacién del Estado y las
politicas econémicas (1821-1880)", en Ciro S.F. Cardoso y otros, México
en el siglo XIX (1821-1910), México: Nueva Imagen, 1980. p. 67.
5.- Luis Villoro "La revolucién de independencia", en varios, Historia
general dé México, México: El Colegio de México, 1980. T.8", p. 346.
6. Josefina Zoraida Vazquez, "Los primeros tropiezos", en Historia
general de México, México: Bl Colegio de México, 1980. ‘T. 3, p. 10ss.
16José Antonio Garcia Becerra
arancel liberalisimo para el intercambio comercial con el
exterior. En estos primeros afios no se logré implantar un
sistema fiscal eficiente y los ingresos tributarios descen-
dieron notablemente, en tanto que los gastos se incremen-
taban. Segtin datos de Josefina Zoraida Vazquez,
mientras los gastos subian unos tres millones mensuales,
los ingresos descendieron de un promedio de 20’462,307
a fines del siglo XVIILa 14’405,574 en 1820 y a tan sélo
10°628,740 para 1822.”
Aunado a lo anterior, con la instauracién del
federalismo las fuentes de ingresos fiscales se dis-
tribuyeron entre el gobierno nacional y las entidades
federativas, ello significé una disminucién del 39%,
aproximadamente, de las recaudaciones obtenidas
durante la Colonia.®
Ante esta situacién, se opté por recurrir a los
empréstitos extranjeros y se contrajo deuda publica con
grupos financieros ingleses en condiciones francamente
usurarias. Los recursos provenientes de empréstitos y los
representados por la inversién en la mineria de
compafias extranjeras, posibilité una relativa tran-
quilidad durante el periodo de Guadalupe Victoria en la
Presidencia de la Republica.”
Los dirigentes del México postindependiente tenfan
en mente la no lejana opulencia que se manifesté a fines
del siglo XVIII y confiaban en la potencialidad de los
recursos naturales de nuestro pais. Para volver a estos
dias felices, en cuanto a movimiento econémico se refiere,
se cifré la esperanza en la minerfa a la cual se le dio fuerte
dem. p. 35.
8.- Barbara A. Tenenbaum, México en la época de los agiotistas, 182 1-
1857, México F.C.E., 1985. p. 38.
Josefina Zoraida Vazquez, Op. Cit., p. 38.
17El Estado de Occidente
apoyo: se decreté la libre importacién de azogue,
reduccién de cargas fiscales, la eliminacién de impuestos
sobre articulos importados vendidos en pueblos mineros,
entre otras medidas.1° Pero para el impulso a la mineria,
se requeria rehabilitar el gran nimero de minas que
fueron destruidas o abandonadas durante el perfodo de la
guerra insurgente, y esto demandaba la inversién de
fuertes capitales. Como en el pais no los habia, en 1823 se
expidié un decreto mediante el cual se permitia a los
extranjeros que trabajaran las minas, pactando con los
duefios que requerian avio.
Cabe razonar que la confianza en la mineria con-
templada en los planes econémicos, tanto de liberales
como de conservadores, se debfa esencialmente a que
resultaba una fuente importante de ingresos para el Es-
tado por via de impuestos; pero ademas, proporcionaba
divises para adquirir bienes del exterior; garantizaba el
pago de la deuda ptblica y era factor para poner en
marcha la economia nacional al dinamizar el comercio y
la agricultura.
Todo lo anterior lo debemos ubicar enmarcado en
una etapa de transicién, tanto de una situacién colonial a
una independiente como hacia otro modo de produccién.
En efecto, si aceptamos la premisa de que el siglo
XIX mexicano representa una etapa significativa de
transicién, estaremos en posibilidad de explicarnos una
serie de acontecimientos aparentemente sin légica al-
guna, que se generan y manifiestan durante el periodo
1821-1850 que es conocido como "el periodo de la
10.- Idem. p. 48.
11- Maria Cristina Urrutia de Stebelski y otro, "La minerfa (1821-1880)",
en México en el siglo XIX (1821-1910), p. 120-121.
12. cuan Felipe Leal, La burguesta y el Estado mexicano, México: El
Caballito, 1979. p. 49.
18El Estado de Occidente
apoyo: se decreté la libre importacién de azogue,
reduccién de cargas fiscales, la eliminacién de impuestos
sobre articulos importados vendidos en pueblos mineros,
entre otras medidas.» Pero para el impulso a la mineria,
se requeria rehabilitar el gran namero de minas que
fueron destruidas o abandonadas durante el perfodo dela
guerra insurgente, y esto demandaba la inversién de
fuertes capitales. Como en el pais no los habia, en 1823 se
expidié un decreto mediante el cual se permitia a los
extranjeros que trabajaran las minas, pactando con los
duefios que requerian avio.
Cabe razonar que la confianza en la mineria con-
templada en los planes econémicos, tanto de liberales
como de conservadores, se debia esencialmente a que
resultaba una fuente importante de ingresos para el Es-
tado vor via de impuestos; pero ademas, proporcionaba
divisas para adquirir bienes del exterior; garantizaba el
pago de la deuda publica y era factor para poner en
marcha la economia nacional al dinamizar el comercio y
Ja agricultura.
Todo lo anterior lo debemos ubicar enmarcado en
una etapa de transicién, tanto de una situacién colonial a
una independiente como hacia otro modo de produccién.
En efecto, si aceptamos la premisa de que el siglo
XIX mexicano representa una etapa significativa de
transicién, estaremos en posibilidad de explicarnos una
serie de acontecimientos aparentemente sin légica al-
guna, que se generan y manifiestan durante el periodo
1821-1850 que es conocido como "el periodo de la
10.- [dem. p. 43.
11.- Maria Cristina Urrutia de Stebelski y otro, "La minerfa (1821-1880)",
on México en el siglo XIX (1821-1910), p. 120-121.
12... Juan Felipe Leal, La burguesia y el Estado mexicano, México: El
Caballito, 1979. p. 49.
18José Antonio Garcia Becerra
anarquia". Si admitimos que toda transicién tiene un
sent do derivado, cuyo contenido depende de las
caracter{fsticas que ofrezcan el punto del cual se parte y el
punto al cual se arriba; suscribiremos que en el caso que
nos ocupa se trata de la transicién hacia el capitalismo.
Un proceso que requirié transformaciones substanciales,
que no pudo ser lineal, sino marcado con frecuentes
tropiezos, estancamientos, desviaciones, retrocesos y
avances,
Este proceso tuvo que sortear una serie de
obstaculos estructurales, entre los cuales encontramos: la
pervivencia de un aparato estatal y una politica fiscal que
seguian funcionando conforme al patrén colonial atin
después de lograda la independencia; la existencia de
condiciones poco propicias para la consolidacién de
empresarios nacionales; descapitalizacion interna y la
presencia de un capital privado basicamente usurario y
especulativo; la concentracién de riquezas en manos
muertas; la insularidad de los mercados regionales, fun-
damentalmente autoconsutivos; una limitada divisién del
trabajo; una poblacién rural dispersa en grandes exten-
siones de territorio; pésimas comunicaciones; ines-
tabilidad politica y social permanente; entre otros.
Es de destacarse también, que la prioridad al con-
sumarse la independencia de instaurar un Estado con
cardcter nacional, no fue posible realizarlo en virtud de
las miltiples limitaciones que ofrecia la realidad de
nuestro pais en esos instantes, caracterizada, entre otros
aspectos, por la inestabilidad social que impidié durante
mucho tiempo la consolidacién de la produccién. El que
comentamos es un perfodo en el cual la oscilacién de
13.- Gilberto Arguello, Op. cit., p. 116-117.
19El Estado de Occidente
alianzas de clases conmovia la estabilidad del sistema
politico.
La alianza de los insurgentes con los “trigarantes"
para consumar la independencia, representé la unién
coyuntural de intereses irreconciliables. Pacto que por
circunstancial, propicié una relacién poco estable, conflic-
tiva entre los diferentes grupos oligdrquicos que se dis-
putaban la apropiacién del excedente econémico, en un
momento en el cual existia una caida general de la
economia mexicana.'* En esta fase del México inde-
pendiente, aparece un rasgo que se conservaria como una
constante de la vida politica del siglo XIX: las masas
rurales y urbanas fueron excluidas de cualquier
participacién en las instituciones y toma de decisiones de
la politica nacional. De esta forma la lucha politica se da,
de manera prioritaria, entre fracciones de las clases
dominantes: "Una lucha de minorfas que correspondia
totalmente con la fase precapitalista de la economia y la
sociedad".
ln estas condiciones encontramos que la economia
impactada por los efectos de la guerra de independencia
que propicié una severa destruccién de fuerzas produc-
tivas y el rompimiento de los antiguos circuitos comer-
ciales, aunada a la inexistencia de un bloque de poder
hegernénico estable, fueron factores que favorecieron
enfrentamientos continuos entre los grupos de
propietarios y produjeron la inestabilidad politica. En
estas cireunstancias, la sociedad mexicana se fraccionaba,
seregionalizabay el poder se encontraba en corporaciones
y particulares.
14.- duan Felipe Leal, Op. cit., p. 62.
15.- Carlos San Juan Victoria y otro, Op. cit., p. 68-69
20José Antonio Garcia Becerra
Suscribimos la tesis sostenida por Gilberto Arguello
en el sentido de que en los primeros tiempos de la inde-
pendencia, la desorganizacién socioeconémica y politica
era una fuerza subversiva del viejo estado de cosas, pero
a la vez era traba al desarrollo econémico.” Asi junto a
las viejas estructuras heredadas de la colonia que se
negaban a morir, existian las estructuras nuevas que
luchaban por sobresalir. A las primeras les restaba
vitalidad para pervivir, pero no la suficiente para
dominar; las segundas tenian fortaleza para ser tomadas
en consideracién pero no para eliminar a las caducas. En
estas condiciones, el peso de las estructuras coloniales
impedia y obstaculizaba el desarrollo de las fuerzas
productivas al ritmo y forma en que éstas demandaban.
Por ello, la "...destruccién de diques a la expansi6n
empresarial era una necesidad insoslayable, incluyendo
la transformacién de la propiedad de la tierray las formas
de explotacién para lo que se requer{a la eliminacién de
la iglesia y la milicia... y también la modificacién de las
superestructuras ideolégicas."
Las primeras formas imperfectas y prepoliticas de
agrupamiento de los intereses encontrados de las
oligarquias fueron las logias masénicas, divididas en es-
coceses y yorquinos. Los grupos politicos no eran todavia
partidos politicos en su acepcién moderna, pero en las
logias se encontré una estructura bdsica que facilitaba y
posibilitaba la organizacién y la difusién de las ideas
politicas. Como lo afirma Costeloe, en las logias atin
cuando era posible que se observaran las practicas y el
ceremonial tradicionales del movimiento mas6nico en sus
Gilberto Arguello, Op. cit., p. 98.
Sergio de la Pefia, La formacién del capitalismo en México, México:
Siglo XXI, 1980. p. 232.
21El Estado de Occidente
diversos ritos, su verdadero objeto y funcién era el propor-
cionar un foro y un lugar de reunién a quienes sostenfan
creencias politicas comunes o pretendian satisfacer sus
expectativas adhiriéndose a las sociedades, cuyo caracter
esencialmente secreto y clandestino se consideraba
adecuado a la actividad politica.
En estas circunstancias, en un determinado momen-
to la denominacién de escoceses 0 yorquinos se aplicé a
todos aquellos que sustentaran ciertas ideas y apoyaran
a ciertos grupos y no Gnicamente a los iniciados en la
hermandad.!
Al acceder a la independencia, los diferentes grupos
y ciudadanos en general encontraron la posibilidad de
manifestarse politicamente rompiendo los obstaculos im-
puestos por el régimen colonial. Se sintieron con opor-
tunidad de influir en la toma de decisiones y se lanzaron
ala participacién politica. Esta es una de las razones por
las cuales las logias, como formas organizativas, tuvieron
un auge importante.
Los yorquinos, organizados a partir de 1825, en poco
tiempo lograron obtener un gran nimero de partidarios
colectados, la mayoria, de los sectores medios de la
sociedad que ansiaban la introduccién de cambios que les
permitieran acceder a posiciones politicas y econémicas
que les estaban vedadas durante la Colonia. Pero pronto
se dieron cuenta que los sectores tradicionales general-
mente agrupados en las logias escocesas se aferraban,
mas que nunca, a sus privilegios y la independencia no
habia modificado de fondo la estructura que les permitia
conservar esa situacién privilegiada, lo cual les hizo arre-
ciar su actividad politica.
18.- Michael P. Costeloe, La primera reptiblica federal de México (1824- ”
1835), México: F.C.E., 1983. p. 49-50.
22José Antonio Garcia Becerra
Por la participacién que tenian en la eleccién del
presidente de la republica, los grupos politicos orientaron
su actividad a conseguir el dominio sobre las legislaturas
de los estados, ademas de tratar de copar los puestos
publicos de la federacién.
Enarbolando la defensa de la repiiblica federal y de
los ideales de la independencia nacional frente a los
intentos de reconquista por Espafia y sus adictos en el
pais, para finales de 1827 el grupo yorquino habia ya
obtenido la preponderancia politica, pero no la econémica.
Adernas el poder y el crecimiento numérico de sus par-
tidarios, no los condujo a la consolidacién de su presencia,
pues ante las elecciones presidenciales de 1828 el grupo
se fraccioné. El sector mayoritario y de tendencia mas
popular, enemigo radical de los espanoles, postulé a
Vicente Guerrero; en tanto el otro sector més moderado
brind6 su apoyo a Gomez Pedraza. Escoceses y centralis-
tas no dudaron en dar su voto por este tltimo, inclinando
asu favor lavictoria electoral. El resultado causé sorpresa
entre los partidarios de Guerrero. De las protestas y
alegatos en las legislaturas pasaron a la rebelién armada.
Para esta rebelién tuvieron que permitir la
intervencién de las masas populares y realizar actos como
la quema de El Paridn, uno de los centros comerciales mas
importantes de la ciudad de México. El apoyo popular les
permitié triunfar, momentaneamente. Los sectores
tradicionales y los propietarios en general vieron con
terror la intervencién de los sectores populares, pues les
hizo recordar la presencia de las masas en la revolucién
de independencia capitaneados por Hidalgo y Morelos.
Esto los llevé a aislar a los radicales yorquinos y quitarle
el poder al presidente Guerrero apoyando un golpe de
Estado del vicepresidente de la Republica Anastacio Bus-
tamante en 1830, instaurando un gobierno conservador.
23El Estado de Occidente
Es enestas condiciones en las cuales debemos ubicar
la formacién y divisién del Estado de Occidente, y la
derrota del grupo unionista, en su mayoria yorquino.
E] proceso anteriormente referido, combiné la in-
fluencia de la situacién nacional y las circunstancias
particulares que se vivian en la realidad de la entidad
occidental. Un enfoque que considerara sélo uno de esos
factores seria parcial.
24José Antonio Garcia Becerra
FORMACION DEL ESTADO
DE OCCIDENTE
LOS ANTECEDENTES
La regién noroccidental del México contemporaneo, la
cual incluye los territorios de Jo que hoy en dia son los
estados de Sonora y Sinaloa, tuvo una conformacién sin-
gular en un lapso que duré siglos.
-\ partir del momento mismo de la penetracién
militar y religiosa que permitié la presencia espafola en
la regién, se establecieron vinculos y relaciones que
propiciaron estrechos contactos entre uno y otro te-
rritorio.
Bajo el dominio espafiol, se dieron una serie de
cambios y acomodos administrativos que posibilitaron ir
conjuntando una regién como resultado histérico de la
interaccién de elementos geograficos, econémicos,
25:El Estado de Occidente
politicos, culturales, etcétera.!? Porque como lo afirma
Angel Bassols Batalla, entendemos que la regién es el
resultado de la historia material de la sociedad, "...un
hecho socioeconémico sobre una base de cardcter
natural."
La parte norte de lo que contemporaneamente es
nuestra entidad, la originalmente denominada provincia
de Sinaloa, sirvié de base material para la conquista y
colonizacién del territorio sonorense.
Durante la primera época de la Colonia, los te-
rritorios antes mencionados, con la denominacién de
provincias, estuvieron ligados.a la Gobernacién de Nueva
Vizcaya; excepto la region de Culiacén que dependia de la
Nueva Galicia. Esta situacién, que de hecho partié en dos
regiones diferenciadas estos territorios, ocasioné una
serie de problemas y confusiones en el manejo de los
asuntos piblicos, lo cual sin duda repercutié en los aspec-
tos econdémicosociales. Este estado de cosas fue propiciado
por Ja forma peculiar de llevar a cabo Ja penetracion
militar en la conquista del nuevo mundo.
La provincia de Sonora en sus albores dependié de
la de Sinaloa. En 1641 fue separada y se le designé Alcalde
Mayor para que atendiera a su gobierno; en 1646 nueva-
mente fue incorporada a la de Sinaloa durando esta
situecién sdlo dos afos.
19... Véase: Francisco Javier Castellén y Alejandro Nungaray L., "Region y
Capitalismo en México: Revisién de Enfoques", mimeografiado, 1984,
p. 68s.
20. Angel Bassols Batalla, Hl Noroeste de México, México: UNAM, 1979.
p. 108.
21,.- Edmundo O'Gorman, Historia de las divisiones territoriales de México,
México: Porrita, 1973, (Coleccién Sepan Cuantos... No.45) p. 10.
22... Francisco Gil Leyva, "Un territorio llamado Sinaloa", en Letras de
Sinaloa No. 60, Culiacdn, Sinaloa, México. Marzo-Abril de 1982. p. 25.
26José Antonio Garcia Becerra
En 1734, en acatamiento de la Real Cédula de marzo
de 1732, se constituyé el Gobierno de Sonora y Sinaloa,
independiente tanto de la Nueva Vizcaya como de la
Nueva Galicia. La capital de la Gobernacién se establecié
en la Villa de Sinaloa, también denominada de San Felipe
y Santiago.?°
Para hacer frente a las dificultades que se presen-
taban para el gobierno y la buena marcha de los extensos
territorios del virreinato de la Nueva Espafia localizados
en el septentrién, asi como para tratar de contener la
agresividad e incursiones de tribus no reducidas como
apaches y comanches; y para poner coto a las pretensiones
de otros paises que intentaban apoderarse de territorio de
dominio espanol, por Real Cédula de 22 de agosto de 1776,
se establecié la Comandancia General de las Provincias
Internas de Nueva Espafa.2* (Véase Mapa No. 1). La sede
del Comandante General se fij6 en Arizpe, poblacién
localizada en la parte norte de lo que actualmente es el
estado de Sonora. La comandancia comprendia las provin-
cias de Sinaloa, Sonora, Californias, Nueva Vizcaya,
Coahuila, Tejas y Nuevo México.*” La ereccién de la
Comandancia y Capitania General de las Provincias In-
ternas estaba propuesta desde el afio de 1752, pero no
pudo llevarse a cabo. El proyecto es reanimado por el
visitador José de Galvez en 1768, logrando que en julio
del afio siguiente se aprobara por la Corona; sin embargo,
no es sino hasta 1776 en que se autoriza oficialmente su
instauracién.
23,- Héctor R. Olea, Sinaloa através de sus constituciones, México: UNAM,
1985. p.16
24.. Al parecer existen datos que sefialan que en principio la intencién fue
la de crear un nuevo virreinato.
25... Edmundo O'Gorman, Op. cit., p. 17.
26.- [dem, p. 15-16.
27El Estado de Occidente
MATA NE 1
pave
Fuente: Edmundo "GormanJosé Antonio Garcia Becerra
En opinién de Edmundo O'Gorman” las divisiones
terrisoriales durante la colonia presentaban una
situaci6n cadética. No existia uniformidad, pues pervivian
a la misma vez- y sobrepuestas unas a otras, divisiones
eclesidsticas, judiciales-administrativas y ad-
ministrativas-fiscales. Con ello se generaba lentitud y
confusi6n en el manejo de los asuntos ptiblicos. Es asi
como. a la vez que existia la division en Provincias Inter-
has, en 1788 entré en vigor la Real Ordenanza de octubre
de 1786, mediante la cual se decretaba la divisién de la
Nueva Espafia en doce gobiernos provinciales con la
denominacién de Intendencias. Estas estaban sub-
divididas en 4reas geograficas mas pequenas llamadas
partidos, cuya administraci6n se encontraba a cargo de
funcionarios con el titulo de subdelegados reales. Asi
nacié la Intendencia de Arizpe que toma su denominacién
de la poblacién donde tenfa su sede la capital de la
intendencia, la cual quedé integrada por la unién de lo
que entonces eran las provincias de Sonora y Sinaloa.
(Véase mapa No. 2).
Hs de mencionarse que la referida Intendencia de
Arizpe a la fecha de expedicién de la Real Ordenanza de
1786, ya estaba funcionando de hecho, pues durante la
visita de José de Galvez éste la instituy6 desde 17712
A propuesta de Galvez, por bula papal, se erigié en
1779 el Obispado de Sonora, dandosele por territorio las
provincias de Sonora, Sinaloa y las Californias. Como
sede episcopal se designé la ciudad de Arizpe. Fue hasta
mayo de 1783 que tomé posesién el primer obispo, Fr.
27. idem, p. 10.
28.- Cabe recordar que a la Intendencia de Arizpe también se le llamaba
Intendencia de Sonora.
29... Edmundo O'Gorman, Op. cit., p. 21.
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