TFM001324
TFM001324
INSTITUTO DE ESPIRITUALIDAD
Presentado por:
MARÍA DEL MAR CAMARGO CANDELAS
Dirigido por:
JAVIER CÍA BLASCO
MADRID
2020
FACULTAD DE TEOLOGÍA
INSTITUTO DE ESPIRITUALIDAD
Fdo.
Madrid-Julio 2020
ÍNDICE
4
INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
4
INTRODUCCIÓN
5
CAP 1: UNA APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE MEDIACIÓN
CAPÍTULO 1
1
Voz “Mediación” en [Link]
2
MARTÍN VELASCO, J., Introducción a la fenomenología de la religión, Trotta, Madrid 2006, 196.
3
Cf. FERRATER MORA, J., “Mediación, mediato” en Diccionario de filosofía, Editorial Sudamericana,
Buenos Aires 1958, 2167.
6
CAP 1: UNA APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE MEDIACIÓN
y por tanto una mediación, por tanto, el problema de la mediación se halla ligado al de la
dialéctica4.
Varios filósofos abordaron este tema:
En Platón, tenemos la mediación en la actividad del demiurgo; Plotino tiene la
concepción de que hay un intermediario entre lo Uno y el alma; Filón, afirma que el Logos
media entre Dios y el mundo, pero sin dejar de ser este un intermediario.
Tomás de Aquino dice que el ser absoluto es increado e imperecedero, pero a la
vez es libertad absoluta, libertad que no puede ser suprimida reduciéndola a un proceso
mediador de tal modo que el ser humano pueda comprender esa libertad, por tanto, la
mediación conduce a una oscuridad desde donde habla el mismo Dios.
Para Hegel el espíritu absoluto también es libertad, sin embargo, no es el poder
libre de un Dios personal, sino la libertad absoluta de la razón que supera toda antítesis.
Hegel influido por la teología intenta explicar filosóficamente la Trinidad y la
Encarnación en cuanto que en Jesucristo aparece el centro del mundo, y por tanto la
mediación última del Dios trino, pero no supera la ambigüedad ya que la fe en la Trinidad
y en Jesucristo queda sustituida por la razón absoluta que intenta explicar el Misterio pero
que a la vez lo suprime de algún modo 5.
Se suele usar en filosofía la expresión inmediato o mediato para referirse al
conocimiento. En cuanto al primero, se trata del que se consigue sin intermediarios:
conocimiento sensible e intelectual conseguido por una inspección directa de lo que es.
El mediato, por el contrario, se obtiene a través de intermediarios o procesos de
razonamiento.
Hegel habla del saber inmediato como un saber que afecta a lo inmediato o al ente,
así, puede hablarse de la razón como saber inmediato de Dios, por eso para Hegel la
inmediatez es resultado del saber mediato.
4
Cf. FRIES, H., Conceptos fundamentales de la teología, Cristiandad 1979, 992.
5
Cf. FRIES, H., Conceptos fundamentales de la Teología, 994.
7
CAP 1: UNA APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE MEDIACIÓN
6
Cuando hablamos de objetos no solo nos referimos a cosas materiales sino también a conversaciones,
acontecimientos o cualquier mediación que haga sensible el Misterio.
7
CF. MARTÍN VELASCO, J., Introducción a la fenomenología de la religión, 196.
8
Cf. MARTÍN VELASCO, J., Introducción a la fenomenología de la religión, 197.
9
Ibid, 201.
8
CAP 1: UNA APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE MEDIACIÓN
10
Ibid, 203.
11
RUIZ SALVADOR, F., “Mediaciones”, en FIORES, S., Y GOFFI, T. (dirs.), Nuevo Diccionario de
espiritualidad, Paulinas, Madrid 1983, 893.
9
CAP 1: UNA APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE MEDIACIÓN
12
Cf. RUIZ SALVADOR F., “Discernimiento y mediaciones” en Revista de Espiritualidad 38 (1979), 556.
13
Cf. RUIZ DE LA PEÑA, J.L., Imagen de Dios. Antropología teológica fundamental, Sal Terrae, Santander
1988, 19-20.
10
CAP 1: UNA APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE MEDIACIÓN
14
Cf. SAN IRENEO, Adv. Haer. IV praef. 4 (SCh 100, 390).
15
Cf. ORBE, A., “La unción del Verbo” Estudios Valentinianos III, Roma 1961, 630ss.
16
LADARIA, L.F, Antropología teológica, Universidad Pontificia Comillas, Madrid 1987, 83.
17
CASTELAO, P., “Antropología Teológica” en La lógica de la fe. Manual de Teología Dogmática
CORDOVILLA A. (ed.), Universidad Pontificia Comillas, Madrid 2013, 175-176.
11
CAP 1: UNA APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE MEDIACIÓN
18
Cf. URÍBARRI, G., “Contemporaneidad de Cristo en la carne, condición del encuentro y de nuestra
divinización”, Teología y Catequesis 141 (2018), 20-21.
19
La profesión de fe fundamental de la iglesia, tal y como la formuló el Concilio de Calcedonia (451), dice
lo siguiente: “Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre en una persona”
20
ARZUBIALDE S., Humanidad de Cristo, lógica del amor y Trinidad. El misterio pascual, Sal Terrae,
Santander 2014, 112.
12
CAP 1: UNA APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE MEDIACIÓN
21
La mediación entre Dios y el hombre en Jesucristo se puede entender teológicamente sólo como
acontecimiento en el Espíritu Santo. Esto nos lleva a una cristología orientada pneumatológicamente.
KASPER, W., Jesús, el Cristo, Verdad e imagen, Salamanca 1976, 309.
22
DHELLY, J., “Mediación” en Diccionario bíblico, Herder 1970, 786.
23
LLAMAS, A., “Mediador” en Diccionario de Jesús de Nazaret, RAMOS, F. (dir), Monte Carmelo 2001,
822.
13
CAP 1: UNA APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE MEDIACIÓN
24
San Juan de la Cruz lo expresa de este modo: “Porque en darnos, como nos dio a su Hijo, que es una
Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra [...]; porque lo que
hablaba antes en partes a los profetas ya lo ha hablado todo en Él, dándonos al Todo, que es su Hijo. Por lo
cual, el que ahora quisiese preguntar a Dios, o querer alguna visión o revelación, no sólo haría una necedad,
sino haría agravio a Dios, no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin querer otra alguna cosa o novedad”
SAN JUAN DE LA CRUZ, Subida del monte Carmelo 2,22,3-5: Biblioteca Mística Carmelitana, v. 11, Burgos
1929, 184.
25
“La verdad íntima acerca de Dios y acerca de la salvación humana se nos manifiesta por la revelación en
Cristo, que es a un tiempo mediador y plenitud de toda la revelación”. DV 2.
26
SESBOÜE, B., Jesucristo el único mediador. Ensayo sobre la redención y salvación, Koinonia, Salamanca
1990, 101.
14
CAP 1: UNA APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE MEDIACIÓN
El Hijo ha sido constituido “mediador de una nueva Alianza” (Hb 8, 6; 12, 24), ha
establecido un puente entre Dios y los hombres27. Así dice la carta a los Hebreos28
refiriéndose a Jesús: “Tenemos un pontífice que penetró en el cielo, Jesús, el Hijo de
Dios” (Hb 4, 14).
Santo Tomás de Aquino define cual es el oficio propio del sacerdote, del pontífice,
aquel por el cual podemos decir que a Cristo se le atribuye esta misión: “El oficio propio
del sacerdote es el de ser mediador entre Dios y el pueblo, en cuanto que: por un lado,
entrega al pueblo las cosas divinas, de donde le viene el nombre de sacerdote, equivalente
al que da las cosas sagradas, conforme a las palabras de Mal 2,7: Buscarán la Ley de su
boca, es decir, del sacerdote. Y, por otro, ofrece a Dios las oraciones del pueblo, e
igualmente satisface a Dios por los pecados de ese mismo pueblo. Por eso dice el Apóstol
en Hb 5, 1: Todo pontífice tomado de entre los hombres, a favor de los hombres, es
instituido para las cosas que miran a Dios, para que ofrezca ofrendas y sacrificios por los
pecados. Y esto compete principalmente a Cristo, pues por medio de Él han sido
conferidos dones a los hombres, según palabras de 2 Pe 1, 4: Por él, esto es, Cristo, nos
hizo merced de preciosos y sumos bienes, para que por ellos os hagáis partícipes de la
naturaleza divina”29.
27
La liturgia recoge este término también en sus prefacios: “En verdad es justo y necesario, es nuestro
deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque Jesús, el Señor, el rey de la gloria, vencedor del pecado y de la muerte, ha ascendido hoy ante el
asombro de los ángeles a lo más alto del cielo, como mediador entre Dios y los hombres, como juez de
vivos y muertos. No se ha ido para desentenderse de este mundo, sino que ha querido precedernos como
cabeza nuestra para que nosotros, miembros de su Cuerpo, vivamos con la ardiente esperanza de seguirlo
en su reino” (Prefacio I de la Ascensión del Señor), “En verdad es justo y necesario que todas las criaturas,
en el cielo y en la tierra, se unan en tu alabanza, Dios todopoderoso y eterno, por Jesucristo, tu Hijo, Señor
del universo. El cual, habiendo entrado una vez para siempre en el santuario del cielo, ahora intercede por
nosotros, como mediador que asegura la perenne efusión del Espíritu.” (Prefacio para después de la
Ascensión). La misma liturgia de la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote recoge esta palabra en su
oración sobre las ofrendas, en la que se pone de manifiesto no sólo la mediación, el sacerdocio, sino también
la ofrenda de los hombres: “Jesucristo, nuestro Mediador (Mediator), te haga aceptable esta ofrenda, Señor,
y nos presente a ti como hostia (hostias) agradable. Por Jesucristo nuestro Señor”
28
“La carta a los Hebreos entiende su teología de la mediación de Cristo como teología del sacerdocio de
Cristo. En la carta a los Hebreos acaban por confluir, en definitiva, los conceptos de sacerdote y mediador”,
J. RATZINGER, Teoría de los principios teológicos. Materiales para una teología fundamental, Herder,
Barcelona, 1985, 327.
29
ST III, q. 22, a. 1
15
CAP 1: UNA APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE MEDIACIÓN
Por lo tanto, Cristo ha sido constituido por Dios como el Pontífice que va a
establecer una Alianza “nueva y eterna”, como recoge la liturgia en el relato de la
institución de la Eucaristía: “Tomad y bebed todos de él, porque este es el cáliz de mi
Sangre, Sangre de la Alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos
los hombres para el perdón de los pecados”. Las palabras de Jesús en la institución de la
Eucaristía expresan que su muerte es el sacrificio de la Nueva Alianza ofrecido por él
mismo en favor de todos los hombres30.
30
He aquí el sentido de que este relato de la institución de la Eucaristía sea el elegido para ser proclamado
como Evangelio en la fiesta de Jesucristo, sumo y eterno sacerdote (Lc 22,14-20): El sacerdote ofrece un
sacrificio con el que establecer una alianza; pero ese sacrificio es nuevo, pues es el mismo Dios hecho
hombre el que se ofrece como sacrificio, algo nunca alcanzado ni igualado. Un nuevo sacrificador y un
nuevo sacrificio suponen una nueva Alianza. Pero, como esta ofrenda y este oferente nunca serán igualados,
esta Alianza es también eterna. Su valor es para siempre.
16
CAP 1: UNA APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE MEDIACIÓN
31
Cf. SESBOÜE, B., Jesucristo el único mediador. Ensayo sobre la redención y salvación, 104.
32
Ibid, 118.
17
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
CAPÍTULO 2
2.1.1. Consolación
En la Autobiografía son muchas las veces que aparece la palabra consolación33 y
muchas las que él experimenta la alegría, contento, lágrimas y el fruto del amor de Dios
que viene a dar sentido y a iluminar su vida.
¿Qué es la consolación para Ignacio de Loyola?
33
24 veces aparece la palabra consolación donde 19 de las cuales son previas a la vuelta de Jerusalén.
CORELLA J., “Consolación” en Diccionario de Espiritualidad Ignaciana, Grupo de Espiritualidad Ignaciana
(ed.), Mensajero – Sal Terrae, Bilbao – Santander 2007, 444.
18
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
34
Cf. [EE 316]
35
[Au 8,3] “no solamente se consolaba cuando estaba en los tales pensamientos, mas aun después de
dejando, quedaba contento y alegre”.
19
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
20
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
mismas o más aún. Ignacio en este momento tan incipiente no examina los movimientos
interiores que le surgen, actúa por impulso ante el consuelo, pero sin discernir si eso es lo
que Dios le está pidiendo.
Quizás la consolación del mal espíritu más fuerte que Ignacio experimentó y que
más le costó distinguir, fue en Manresa, cuando veía aquella cosa que le parecía una
serpiente [Au 19,6] con la cual se consolaba mucho, ya que sin darse cuenta le fue
llevando poco a poco a la desolación, incluso con deseos de suicidio.
Otra de las consolaciones falsas le aparecen a la hora de dormir [Au 26,2] o de
estudiar [Au 54, 5-6] ya que en esos momentos le venían grandes consolaciones
espirituales o nuevas inteligencias que le costaba echar de sí y le impedían dedicarse a lo
que debía hacer.
36
[Au 30] “yendo así en sus devociones, se sentó un poco con la cara hacia el río, el cual iba hondo. Y
estando allí sentado se le empezaron abrir los ojos del entendimiento; y no que viese alguna visión, sino
entendiendo y conociendo muchas cosas, tanto de cosas espirituales, como de cosas de la fe y de letras; y
esto con una ilustración tan grande, que le parecían todas las cosas nuevas”.
37
Cf. [Au 41,1; 44,3; 48,3]
21
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
Otro momento fundante para Ignacio junto con el del Cardoner y de gran
consolación, es el de la Storta [Cf. Au 96] cuando con claridad ve a Dios Padre que le
pone con su Hijo. Es un hecho que va a ser decisivo para su vida y su misión con gran
contenido teológico, aunque sorprendentemente Ignacio no recuerde todos los detalles y
sea Laínez quien venga a recordarlos.
Y por último vemos al final de la Autobiografía, a un Ignacio con una mirada tan
totalizante que asombra la facilidad que tiene para encontrar a Dios “y ahora más que en
toda su vida. Y siempre y a cualquier hora que quería encontrar a Dios, lo encontraba”
[Au 99].
22
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
un amigo38. Este primer diálogo con Dios, unido al diálogo interior, marca profundamente
a Ignacio y le lleva a iniciar sus nuevas conversaciones en beneficio de otros.
Esta conversación espiritual con Dios y consigo mismo, es la mediación que le va
a acompañar hasta el fin de sus días y es lo que va a propiciar: el encuentro con el Señor,
descubrir su voluntad, y la conversación con los otros en el servicio y alabanza de Dios.
38
Más adelante, en el libro de los Ejercicios, dirá: “El coloquio se hace, propiamente hablando, así como
un amigo habla a otro, o un siervo a su Señor: cuándo pidiendo alguna gracia, cuándo culpándose por algún
mal hecho, cuándo comunicando sus cosas, y queriendo consejo en ellas”. [EE 54].
23
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
principal medio que Ignacio usaba para ayudar a las almas consistía en las conversaciones
espirituales”39.
En Manresa “se ocupaba en ayudar algunas almas, que allí le venían a buscar”
[Au 26,1] y además “vió el fructo que hacía en las almas tratándolas” [Au 29]. Parte para
Jerusalén con el “propósito (…) de ayudar las ánimas” [Au 45] y al ver la imposibilidad
de permanecer en Tierra Santa “se inclinaba más a estudiar algún tiempo para poder
ayudar a las ánimas, y se determinaba ir a Barcelona” [Au 50]. En esta ciudad se acerca
a un fraile “para aprender, y para poderse dar más cómodamente al espíritu, y aún
aprovechar a las ánimas” [Au 54], el estudio, por tanto, se convirtió en un instrumento
necesario para conseguir las capacidades necesarias para ayudar a las almas40.
Tal es su deseo de ayudar a otros que, cuando en Alcalá le prohíben hablar sobre
cosas de fe, duda qué decisión tomar “porque parece que le tapaban la puerta para
aprovechar a las ánimas” [Au 63]. En Salamanca Ignacio es juzgado por la Inquisición y
se niega a aceptar la resolución de los jueces “pues, sin condenalle en ninguna cosa, le
cerraban la boca para que no ayudase los prójimos en lo que pudiese” [Au 70]. Así,
saliendo de la cárcel, “él empezó a encomendar a Dios y a pensar lo que debía de hacer”.
Mientras Ignacio permanece detenido continúa su deseo “de aprovechar a las ánimas, y
para el efecto estudiar primero y ajuntar algunos del mismo propósito” [Au 71].
39
LEWIS, M.A., “Ayuda a las ánimas” en Diccionario de Espiritualidad Ignaciana, Grupo de Espiritualidad
Ignaciana (ed.), Mensajero – Sal Terrae, Bilbao – Santander 2007, 203.
40
Ibid, 203.
24
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
mucho en espíritu” [Au 61,5], y en la cárcel: “venían muchos a visitalle; y hacía lo mismo
que libre, de hacer doctrina y dar ejercicios” [Au 60].
La conversación espiritual es el medio que Dios utiliza para entrar en contacto con
las personas que le va poniendo en su camino, de tal manera que se hace mediador entre
Dios y la persona para que pueda entrar en el conocimiento de Jesús y pueda hacer
elección de vida identificándose con Cristo pobre y humilde sirviéndole bajo su bandera.
Cuando llega a París, empieza “más intensamente que solía a darse a
conversaciones espirituales, y daba cuasi en un mismo tiempo ejercicios a tres” [Au 77,1].
Pasado el tiempo nos cuenta que “conversaba con Mro. Pedro Fabro y con Mro. Francisco
Javier, los cuales después ganó para el servicio de Dios por medio de los Ejercicios” [Au
82,6]. ¿Cómo los “ganó” ?, a través de la conversación: charlas y diálogos en los que se
detenía y prolongaba. Momentos de verdadero acompañamiento espiritual y formación
de los corazones en el discernimiento. Aplicando la pedagogía que Dios utilizaba con él,
Ignacio, por la conversación, les enseña el examen diario, los modos de orar, y, sobre
todo, irradia en ellos el deseo de servir a Cristo en pobreza y humildad.
En Venecia, Ignacio “se ejercitaba en dar los Ejercicios y en otras conversaciones
espirituales” [Au 92], y desde Roma va hacia Montecasino para dar Ejercicios al doctor
Ortíz durante 40 días [Au 98,1].
41
[Au 10,2] “se le confirmaron con una visitación, desta manera. Estando una noche despierto, vido
claramente una imagen de nuestra Señora con el santo Niño Jesús, con cuya vista por espacio notable recibió
consolación muy excesiva, y quedó con tanto asco de toda la vida pasada; y especialmente de cosas de
carne”
42
La primera cosa a destacar es que la Virgen ejerció en la vida de Ignacio una acción admirable y no se
puede entender sino unida a su Hijo, Jesús, a quien lleva en brazos. La segunda es que la intervención tiene
lugar al comienzo del camino espiritual de Ignacio, momento en que debe recibir de Dios mismo la fuerza
25
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
necesaria para salir de un pasado pecador y entrar en una vida abierta a la santidad de Dios. Es como Dios
actúa en su vida por mediación de María. La tercera es que se puede subrayar también el carácter místico
de su experiencia espiritual, porque se desarrolla predominantemente a partir de la visión. Cf. DECLOUX,
S., “Nuestra Señora en la Espiritualidad ignaciana” en CIS 58/59 (1988), 22.
43
CF. RASOLOFONIANA, O., El papel mediador de María en la espiritualidad ignaciana, TFM Master
Ignatiana inédito, 8.
44
Diego Laínez dice que en el santuario de Nuestra Señora de Aránzazu, camino de Montserrat, Iñigo hizo
el voto de castidad: “Y porque tenía más miedo de ser vencido en lo que toca a la castidad que en otras
cosas, hizo en el camino voto de castidad, y esto a nuestra Señora, a la qual tenía especial devoción, aunque
no por entonces ´secundum scientiam`; pero nuestro Señor, que daba aquella pura intención, y tomaba su
santísima Madre por medio para ayudar a esta criatura, pareció que aceptó este sacrificio, y lo tomó en
protección”. MI, FN I, 74 y 76.
26
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
emprender el nuevo camino al servicio de Cristo; incluso dona unos ducados que tiene
para poder restaurar una imagen de la Virgen.
Como buen caballero, Ignacio encuentra en María fortaleza en su lucha contra el
mal espíritu, pero también se convierte para él en la Señora a quien debe defender a
ultranza; por ello cuando se encuentra con el moro en su camino hacia Montserrat, en su
conversación, el moro pone en duda la virginidad de su Señora [Au 15] e Ignacio le da
razones para convencerle, ante el fracaso incluso le vienen pensamientos de matar al moro
a puñaladas por este hecho. Ignacio en este momento se da cuenta de todos los
pensamientos que le vienen, pero es incapaz de discernir qué es lo que debe hacer y deja
a la mula decidir45. Ignacio poco a poco irá aprendiendo en este camino de la mano de
María.
En este sentido Ignacio como caballero en servicio de su Rey y Señor va a dejar
sus vestidos y armas a los pies de su Señora de Montserrat [Au 17], allí es donde se va a
confesar, su conversión no es solo palabras, sino también obras, es un momento
penitencial en el que pasa la noche o de pie o de rodillas pidiendo la intercesión y
mediación de María, en ella ve la imagen de la Señora a quien defender y servir, la
intercesora a quién suplicar y la mujer a quien confiar sus pasos; allí la víspera de nuestra
Señora de Marzo el año 1522 se despojó de sus vestidos [Au 18] del hombre viejo, para
asumir las vestiduras de Cristo y seguir su bandera, su modo y estilo hincando sus rodillas
frente a la Señora con el deseo de emprender una nueva vida.
45
Cf. [Au 16].
46
Ignacio fue conducido a Dios por mediación de María, porque fue mientras rezaba a María, recitando el
oficio que ella le condujo hasta Dios, hasta el misterio, a lo más íntimo de Dios, que es la vida trinitaria.
DECLOUX, S., “Nuestra Señora en la Espiritualidad ignaciana”, 40.
27
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
Señora, la armonía de la vida trinitaria en forma de tres teclas y el amor que de ellas se
desprende, y por último la gran devoción a la Trinidad que le queda tras esta experiencia.
María es también la que junto al Hijo nos muestra la divinidad y lo sobrenatural
que confirma en la fe, ya que, Ignacio nos relata que unida a la visión de la humanidad de
Jesús también ve a nuestra Señora de la misma forma, sin distinguir las partes [Au 29].
a. En la Eucaristía
Una mujer48 en Manresa con la que Ignacio se encuentra, es considerada por él
como la única que le ayuda en cosas espirituales [Au 37], la que va a desear que a Ignacio
se le aparezca Jesucristo [Au 21].
Un punto esencial en este tema que nos ocupa es la experiencia que tiene Ignacio
en Manresa después haber dejado los extremos, y es que oyendo misa un día al alzarse el
47
Desde el siglo XIV se había desarrollado en Occidente una corriente espiritual conocida como la devotio
moderna, que situaba en el centro la contemplación de la humanidad de Cristo y sus misterios. Ignacio bebe
de esta corriente siendo de este modo la contemplación de los Misterios de Cristo la columna vertebral de
su experiencia espiritual y el andamiaje de los Ejercicios Espirituales. Cf. CORDOVILLA, A., “Al hablar del
Padre, mi amor se extendía a toda la Trinidad” en Dogmática Ignaciana, URÍBARRI BILBAO, G. (ed),
Mensajero – Sal Terrae – Universidad Pontificia de Comillas, Bilbao – Santander – Madrid, 2018, 77-79.
48
Sor María de Santo Domingo según García Hernán que afirma que quizás Ignacio no la nombra para
evitar la relación con los alumbrados ya que esta mujer fue sospechosa de prealumbradismo. GARCÍA
HERNÁN, E., Ignacio de Loyola, Taurus, Madrid 2013, 103.
28
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
Cuerpo de Cristo dice Ignacio que vio con los ojos interiores unos rayos blancos que
venían de arriba y que vio con el entendimiento claramente que allí estaba Jesucristo.
Es el único lugar de la Autobiografía que dice que muchas veces y por mucho
tiempo, veía con los ojos interiores, estando en oración, la humanidad de Cristo49, y la
figura que le parecía un cuerpo blanco, aunque no veía distinción de miembros.
Cuenta Ignacio que esta visión la tuvo veinte o cuarenta veces en Manresa, pero
también en Jerusalén y otra vez caminando junto a Padua.
49
[Au 29]. En [Au 41], también hace referencia a la visión que tiene de la humanidad de Cristo que le
conforta.
29
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
c. Para la misión
Ignacio se dirige a Roma con sus compañeros Fabro y Laínez, había determinado
que, tras ser ordenado sacerdote, estaría un año sin decir misa, preparándose y pidiéndole
a la Virgen que le pusiera con su Hijo. Es entonces en La Storta donde, “haciendo oración,
sintó tal mutación en su alma y vió tan claramente que Dios Padre le ponía con Cristo, su
Hijo, que no tendría ánimo para dudar de esto, sino que Dios Padre le ponía con su Hijo”
[Au 96]. Esta experiencia es la que le va a conformar en la misión, con Él y como Él, con
persecuciones y dificultades, bajo su bandera, pero siempre con el Hijo.
Al final de la Autobiografía Ignacio relata cómo las visiones se hacían cada vez
más frecuentes, en concreto la visión de Cristo como sol [Au 99], y esta mediación de la
humanidad de Jesús, venía a confirmarle en cosas de importancia sobre la misión de la
Compañía.
50
Cf. LOYOLA, I. DE, Obras completas, BAC, Madrid 1982, 324.
51
Cf. LOYOLA, I. DE, Diario espiritual, en La intimidad del Peregrino, THIÓ DE PO, S., (versión y
comentarios), Mensajero- Sal Terrae, Bilbao- Santader 1998, 83.
52
Epp 1, n. 76, 285.
30
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
53
En 1658 el R Nathaniel Southwell (Sotuellus), secretario de cuatro prepósitos generales, religa los 26
folios ignacianos, anteponiendo un primer folio que lleva por título "Ihs - Autographum Ephemeridis - Sti.
P. N. Ignatii - In quam referebat interna mentis sensa - dum Constitutiones conderet - Compactum simul
cum versione Itálica – Anno 1658", y conservando el folio 28, quizás ya anterior, que sólo tiene esta
anotación en el reverso: "consolationes y visitas spirituales de N. Sto. P. Ignacio". THIÓ DE PO, S., “Diario
31
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
32
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
58
“La devoción siempre va orientada a la facilidad de encuentro con la Santísima Trinidad, o con alguna
de las personas divinas, o con los Mediadores e incluso con los santos”. THIÓ DE PO, S., “Devoción” en
Diccionario de Espiritualidad Ignaciana, Grupo de Espiritualidad Ignaciana (ed.), Mensajero – Sal Terrae,
Bilbao – Santander 2007, 585.
59
Cf. SAMPAIO, A., Los tiempos de elección en los directorios de Ejercicios, 216.
60
[De 15].
61
“Sigue una serie de elecciones re-discurridas, de oblaciones repetidas, de consolaciones numerosas y –
al mismo tiempo – del sentimiento de incompleto que no le deja terminar con la cuestión”. GARCÁR, J.,
Mística ignaciana y discernimiento de espíritus. Diario espiritual de Ignacio de Loyola, Universidad
Pontificia de Comillas, Madrid 2015, 25.
33
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
proceso de elección está terminado y él satisfecho y agradecido, pero por otro lado vemos
a Ignacio una y otra vez entrando en el proceso de elección.
El día 12 de febrero aparece una duda por la cual parece no haberse decidido en
la elección que parecía terminada, es a saber, tener rentas solo para la Iglesia: “Después
soltando un puncto o tentación que en amaneciendo me vino es a saver solamente para la
yglesia, con mucha claridad y noticias y con asaz devoción, queriendo en todo cerrar
contra aquel puncto, en mucha paz y conocimiento, y dar gracias a las personas divinas,
así mismo con asaz devoción” [De 16], tema que queda resuelto definitivamente el 16 de
febrero cuando vuelve de nuevo a mirar la elección y ve claramente que esa tentación es
impedimento del enemigo y al ofrecerle al Padre la elección de nuevo experimenta
mociones interiores y lágrimas62.
Ese mismo día le viene un pensamiento que consiste en no acabar la elección que
parece ya tenía clara, y esto le disminuye la devoción: “queriendo yo repuñar al tal
pensamiento, tandem levantándome y asentado, puesta la cosa en alguna electión, y
miradas algunas razones spirituales, y comenzando un poco a lacrimar, juzgando seer
tentación” [De 37]. Podemos deducir que para Ignacio el aumento de devoción es un
criterio válido de discernimiento. Ese mismo día recibe grandes regalos espirituales por
el ofrecimiento hecho y le insta a observar la oblación hecha.
Los días posteriores sigue Ignacio haciendo oblaciones y experimentando
consolaciones de lo ya elegido, y el día 17 decide no seguir con el discernimiento porque
piensa que está claro y se determina a confirmarlo al día siguiente. El día 18 sigue con
grandes consolaciones y en la Eucaristía pide la confirmación a la Trinidad: “Padre
eterno, confirma me; Hijo eterno, con etc.; Spíritu Sancto eterno, con etc.; Sancta
Trinidad, con etc” [De 48], pero “no sentía en alguna abundancia unos pensamientos
cómo no venía effusión o abundancia de lágrimas, punzándome y quitando la <la paz
interior> devoción, y moviéndome a no me contentar con no se así confirmar con la última
missa de la Trinidad”, estas mociones le hacen dudar de la elección ya hecha e indignado
con la Trinidad vuelve a atrasar la decisión.
62
Cf. [De 34].
34
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
Día 12 de marzo
Esta etapa la va a comenzar Ignacio con muchas luchas y dudas ya que
experimenta contradicción entre sus deseos y sus pensamientos: “después a la misa y en
parte della con asaz devoción y quando con mociones a lacrimar; en la otra parte muchas
vezes con batalla qué haría en el finir, por no hallar lo que buscava. en estos intervalos
sin ninguna señal de visiones ni yntelligencias” [De 144].
Esta tensión va a desembocar en una desolación grande: “hallándome todo
desierto de socorro alguno, sin poder tener gusto alguno de los mediadores ni de las
personas divinas, mas tanto remoto y tanto … veniéndome pensamientos quando contra
Jesú, quando contra otro, hallándome así confuso con varios pensamientos…” [De 145].
Ignacio se encuentra en una encrucijada ya que “de por una parte me parecía que quería
63
Cf. SAMPAIO, A., Los tiempos de elección en los directorios de Ejercicios, 218.
35
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
buscar demasiadas señales…; por otra parte me parecía que, si estando tanto desterrado,
cesase en todo, que después no sería contento” [De 146].
Para Ignacio la consolación en la confirmación es muy importante y de alguna
manera tiene el deseo y espera ese momento: “sentía en mí volición que quisiera que el
Señor condescendiera a mi deseo”, pero al fin se da cuenta de que debe abandonarse a la
confirmación que el Señor le quiera dar: “comencé luego a advertir y quererme llegar al
plazer de Dios nuestro Señor” [De 147].
Tras tanta lucha interior y tentaciones que le vienen, da por concluido el
discernimiento: “tenía todo por concluydo, y de no buscar ni misas, ni visitacion alguna,
mas concluir en este día” [De 149], escribiendo “Finido” [De 150] en su Diario. En este
momento es cuando entra en el proceso de indiferencia, libertad interior, acatamiento y
reverencia, y es precisamente en este momento en el cual le es concedida la lucidez para
poder identificar la tentación de la confirmación por consolaciones por parte de la
Trinidad en todo este tiempo64.
Podemos concluir diciendo que Ignacio, que buscaba la confirmación de la
elección casi exigiendo la consolación, va a aprender que solo en la pobreza de ausencia
de consolación, es decir, aprendiendo en su propia experiencia lo que significa la pobreza,
va a venir la confirmación consolatoria de la pobreza para la Compañía; por lo tanto,
vemos el papel tan importante que juega la consolación o ausencia de ella en la pedagogía
de Dios con Ignacio.
64
Cf. [De 152].
36
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
que en la Persona del Padre veía esencialmente a las tres que le interpelan: “mas en esta
misa conocía, sentía o vía, Dominus scit, que en hablar al Padre, en veer que era una
persona de la Sanctísima Trinidad, me afectaua a amar toda ella, quánto más que las otras
personas eran en ella essencialmente, otro tanto sentía en la oración del Hijo; otro tanto
en la del Spíritu Sancto, gozándome de qualquiera en sentir consolaciones, tribuyendo y
alegrándome en seer de todas tres. En soltar este nudo o cosa símile me parecía tanto, que
comigo no acabava de dezir, hablando de mí: quién eres tú, de dónde, etc. qué merecías,
o de dónde esto, etc” [De 63].
El día 18 de febrero, Ignacio tiene un gran deseo de ser confirmado en su elección
y por ello siente una devoción interna solo por pensar que puede encontrarse con la
Trinidad y de este modo alcanzar la gracia de la confirmación; su consolación está puesta
en su propio deseo de hallar lo que quiere, y dice que siente especial consolación al pensar
en las Tres Personas: “La noche pasada, antes un poco de acostar, con algún calor,
<interior> devoción y grande fiducia de hallar las personas divinas, o gracia en ellas,
terminando; y después de acostado, sentiendo special consolación en pensar en ellas,
abrazándome con interior regozijo en el ánima” [De 43].
El 22 de febrero recibe Ignacio la confirmación por parte de Jesús sin consolación,
cosa que le parece extraña, pero a continuación dice que sí cree que la confirmación le
viene de la Trinidad ya que le recuerda al momento que el Padre le pone con su Hijo que
bien puede ser el de la Storta65: “Con estos pensamientos andando y vestiendo, creciendo
in cremento, y pareciendo una confirmación, aunque no recibiese consolaciones sobre
esto, y pareciendome en alguna manera seer <obra> de la Sanctíssima Trinidad el
mostrarse o el sentirse de Jesú, veniendo en memoria quando el Padre me puso con el
Hijo” [De 67].
65
Ribadeneyra fue el primero en constatar la relación entre este párrafo y la visión de la Storta.
37
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
66
“La Eucaristía constituye propiamente el lugar teológico donde ocurre esta comunicación con Dios. Tanto
así que el resto de las manifestaciones que tiene durante el día no son sino consecuencia o una prolongación
de aquella”. BARRIENTOS, N., “El Diario espiritual, lenguaje y experiencia de Dios” Manresa 62 (1999),
311.
67
Aparece en varios momentos en el Diario: “a la larga y con cerrárseme la palabra, alguna o algunas vezes
así mismo sentiendo intelligencias spirituales” [De 62]. “perdiendo algunas vezes el hablar, y en las
oraciones al Padre me parecía que Jesú las presentava, o las aconpañava las que yo dezía, delante del Padre”
[De 77].
68
SUQUÍA GOICOECHEA, A., La Santa Misa en la espiritualidad de San Ignacio de Loyola, Dirección
General de Relaciones Culturales, Madrid 1950, 162.
69
Cf. [De 19, 25, 27, 58].
70
“San Ignacio de Loyola en el año 1544, en los sesenta y cuatro días en que anota en su diario espiritual
el formulario de la misa, cuarenta y una veces usa un formulario de misa votiva y veintitrés el del día
38
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
(Constituciones S.I., I [Roma 1934] 86-130)”. JUNGMANN, J. A., El Sacrificio de la Misa, BAC, Madrid
1951, 296.
71
El P. Nadal nos cuenta hasta qué punto le afectaba celebrar la Eucaristía y con cuánta intensidad la vivía:
“Y tenía gran deseo de dizir missa, y en ella tanto se consolava, que era cosa extraordinaria, que luego, del
mucho que se actuava, se hallaba mal de estomago; y quinze días estuvo malo por dizir tres missas a petición
de una hija de Juan de Vega”. MI, FN II, 158.
72
SUQUÍA GOICOECHEA, A., La Santa Misa en la espiritualidad de San Ignacio de Loyola, 162.
73
LETURIA, P., Estudios Ignacianos, vol. II, Roma 1957, 122ss.
39
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
74
Cf. BARRIENTOS, N., “El Diario espiritual, lenguaje y experiencia de Dios” Manresa 62 (1999), 311.
75
Ibid, 311.
76
LOYOLA, I., Diario espiritual, en La intimidad del Peregrino, THIÓ DE PO, S., (versión y comentarios),
Mensajero- Sal Terrae, Bilbao- Santader 1998, 59.
40
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
77
“Está sumamente atento en descubrir la Persona con la que establece o puede establecer diálogo. Más
aún, busca y reclama este encuentro personal diferenciado, lo cual indica su grado de intimidad con las
Personas divinas, con los santos y con las mediaciones sacramentales”. LOYOLA, I., Diario espiritual, en
La intimidad del Peregrino, 99.
78
Un texto de las Declarationes in examen escrito cuatro años más tarde que el Diario, aparece que el
candidato debe ser “de buena mente, de condición fácil o dulce…de muestra honesta y de la voz o loquela
clara”. Esta equivalencia de la voz y de la loquela escrito, o al menos corregido por Ignacio, nos hace
relacionar la loquela con la conversación. Cf. RESTREPO, D., Diálogo: comunión en el Espíritu, Cire,
Bogotá 1975, 64.
79
Cf. [De 222].
80
CF. [De 224].
41
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
81
Ignacio que se caracteriza por su sentir con la Iglesia es fiel a la profesión de fe fundamental, tal y como
la formuló el concilio de Calcedonia (451) que reza así: Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre
en una persona.
42
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
82
No tener nada de rentas para las obras de la Compañía.
83
Más que una falta, el P. Giuliani cree que se trata más de una infidelidad a las exigencias interiores de su
oración. Cf. MI, FN III, 334.
43
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
84
Cf. [De 31, 33]
44
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
85
Ignacio recordó la Storta, porque allí el Padre le puso bajo la Bandera de Jesús, de persecución
y oprobio (segunda petición de la meditación de dos Banderas), igual que aquí es puesto bajo la Bandera
de Jesús, del seguimiento en pobreza (primera petición). Ambas peticiones confirmadas por el Padre y por
Jesús. LOYOLA, I., Diario espiritual, en La intimidad del Peregrino, 106.
86
“…y pareciendome en alguna manera ser de la Sanctíssima Trinidad el mostrarse o el sentirse de Jesú,
veniendo en memoria quando el Padre me puso con el Hijo”. [De 67].
45
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
46
CAP 2: MEDIACIONES DE DIOS EN LA EXPERIENCIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
47
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
CAPÍTULO 3
Las mediaciones en los Ejercicios Espirituales pueden ser infinitas ya que, desde
el mismo libro de Ejercicios hasta cualquier elemento de la naturaleza, puede ser una
mediación que Dios utilice para el encuentro y la comunicación con Él.
Me voy a centrar en las tres mediaciones que venimos estudiando en este trabajo
ya que me parecen transversales y, por tanto, que atraviesan la experiencia de Ejercicios
y en las que cualquier otra mediación se puede insertar.
La consolación como ningún otro lenguaje, es el propio que Dios utiliza como
mediación para que el que hace Ejercicios pueda ir conociendo la voluntad de Dios; la
conversación espiritual el medio para poder discernir si viene de Dios o no,
confrontándolo con el que los da; y la humanidad de Jesús es la mediación por excelencia
donde el que hace los ejercicios se mira para poder caminar con Él y como Él.
48
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
87
Esta distinción arroja luz para inferir qué consolaciones provienen estricta e inmediatamente de Dios y
cuáles tienen otro origen diverso. De paso, nos ilumina sobre la preocupación de S. Ignacio por clarificar,
ya a la luz de sus estudios parisinos, la diversa intensidad tanto del lenguaje propiamente divino (inmediato)
y sus consecuencias, como del lenguaje consolatorio que nos viene de Dios a través de alguna mediación
(mediado). ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y análisis, 2ª ed., Mensajero-
Sal Terrae, Bilbao-Santander 2009, 674.
88
EE 316.
89
Cf. EE 303.
90
Cf. EE 104.
49
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
Señor en la tercera semana por la cual el que hace Ejercicios derrama lágrimas de
consuelo91, es el amor el que trae el Resucitado infundiendo el Espíritu Santo y el que en
la contemplación para alcanzar amor es comunicación de las partes92.
Vamos a profundizar en esta experiencia fundante en la vida del ejercitante para
poder descubrir cómo el Espíritu es el que va conduciendo por medio del consuelo hacia
la configuración con el Hijo93, de tal manera que va a ser confirmado en su elección por
medio de la consolación.
91
Cf. EE 316.
92
Cf. EE 231.
93
La presencia e inhabitación personal, propia del Espíritu, configura al ser humano, que un día fue creado
a imagen del Logos encarnado y resucitado, para que pueda vivir en Cristo, según la semejanza personal,
que es el Espíritu de Dios. ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y análisis, 571.
94
DAELEMANS, B., “Unción del Espíritu Santo” [Co 414]. En el cruce de voluntades: pneumatología
ignaciana” en Dogmática Ignaciana, URÍBARRI BILBAO, G. (ed), Mensajero – Sal Terrae – Universidad
Pontificia de Comillas, Bilbao – Santander – Madrid 2018, 207.
95
“En cambio el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad…” Gal 5,
22.
96
“Así como en la primera forma lo representativo está referido al fuego (inflamarse), aquí la representación
está referida al agua (lágrimas)”. Son símbolos propios del Espíritu. Cf. CORELLA, J., “Consolación” en
Diccionario de espiritualidad ignaciana, Grupo de Espiritualidad Ignaciana (ed.), Mensajero – Sal Terrae,
Bilbao – Santander 2007, 415.
50
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
97
En la primera regla: “Daemonis autem proprium est agere contra talem laetitiam et consolationem Spiritus
Sancti”, y en la sexta: “et qualiter paulatim laboravit deprimere illum et frustrari suavitate et gaudio Spiritus
Sancti”. MEx I, 500.
98
MEx II, 780.
99
Cf. MARTÍN MORENO, J.M., “El Don del Espíritu Santo en los Ejercicios Espirituales”, Manresa 59
(1987), 368.
100
Todos los preámbulos y puntos de las meditaciones de esta Cuarta Semana están susurrando la gran
presencia del Espíritu: "gracia para me alegrar y gozar intensamente de tanta gloria y gozo de Cristo nuestro
Señor" [EE 220]. Gozo y gloria son referencias directas al Espíritu según la Escritura. "Mirar el oficio de
consolar que Cristo nuestro Señor trae" [EE 224]. LERA MONREAL, J.M., “Espíritu Santo” en Diccionario
de Espiritualidad Ignaciana, 806.
51
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
amor de la consolación, del Espíritu) abre así los ojos de la fe para contemplar la
exaltación del Resucitado por el poder del Espíritu101.
101
Cf. ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y análisis, 541.
102
Cf. [EE 62, 118].
103
“Practicar y enseñar esta oración de pedir y suplicar la consolación, es el principal servicio a la alegría.
Si alguno no se cree digno (cosa muy común en la práctica), al menos insista en pedir esta consolación por
amor al mensaje, ya que la alegría es constitutiva del mensaje evangélico, y pídala también por amor a los
demás, a su familia y al mundo”. en “Discurso del Santo Padre Francisco a los miembros de la 36ª
Congregación General de la Compañía de Jesús” en Congregación General 36 Compañía de Jesús,
Provincia de España, Bilbao 2017, 153-154.
52
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
104
EE 7
105
“En los Ejercicios, el ´progreso` en la vida espiritual se da en la consolación: es el “ir de bien en mejor
subiendo” y también “todo aumento de fe, esperanza y caridad y toda leticia interna (EE 316)”, en “Discurso
del Santo Padre Francisco a los miembros de la 36ª Congregación General de la Compañía de Jesús” en
Congregación General 36 Compañía de Jesús, Provincia de España, Bilbao 2017, 154.
53
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
virtud106 ya que hay un aumento de fe, esperanza y caridad107 [EE 316], mientras que la
que persona que está desolada tiende al vicio, al pecado o al desorden, ya que entre las
causas por las que la persona se halla desolada están la tibieza108, la avaricia109, y la
soberbia110.
Las reglas de primera semana también nos informan a la hora de discernir, que el
buen espíritu es el que guía y aconseja en la consolación como una mediación divina,
mientras que el mal espíritu lo hace en la desolación111.
En tiempo de consolación aconseja Ignacio seguir en la virtud, es decir, ser
humildes112, ya que no es algo conseguido por el esfuerzo humano, sino gracia concedida
por el mismo Dios como mediación para el encuentro con Él y para tomar fuerzas para
cuando llegue la desolación113.
Reglas de segunda semana
En la segunda semana suponemos que la persona está en el camino de seguimiento
de Jesús, por lo tanto, como veíamos en las reglas de primera semana, es propio de Dios
y de sus ángeles (sus mediaciones), dar verdadera alegría y gozo espiritual, es decir, dar
consolación, y el enemigo por lo tanto tiene como misión “militar contra la tal alegría y
consolación spiritual”114 a través de la mentira. Aquí tenemos el primer discernimiento
106
La consolación es la posibilidad real en la vida cotidiana de pasar “del ámbito de la ley” al “ámbito de
la Gracia”. CATALÁ, T., “Cuando sentimos que es Dios quien nos mueve. Discernir la consolación”,
Manresa 75 (2003), 224.
107
Las virtudes son como formas de presencia de Dios en nosotros, que así nos infunde su propia vida, y
actúa configurando de alguna manera, a su estilo, nuestras facultades y operaciones. Cf. CORELLA, J.,
“Consolación” en Diccionario de espiritualidad ignaciana, 416.
108
“…la primera es por ser tibios, perezosos o negligentes en nuestros exercicios spirituales, y así por
nuestras faltas se alexa la consolación spiritual de nosotros”. [EE 322]
109
La avaricia en el sentido de buscar a Dios por su consolación y regalos en lugar de buscarle por sí mismo:
“…la segunda, por probarnos para quánto somos, y en quánto nos alargamos en su servicio y alabanza, sin
tanto estipendio deconsolaciones y crescidas gracias” [EE 322].
110
“…la tercera, por darnos vera noticia y cognoscimiento para que internamente sintamos que no
es de nosotros traer o tener devoción crecida, amor intenso, lágrimas ni otra alguna consolación spiritual,
mas que todo es don y gracia de Dios nuestro Señor, y porque en cosa ajena no pongamos nido, alzando
nuestro entendimiento en alguna soberbia o gloria vana” [EE 322].
111
Cf. [EE 318].
112
Cf. [EE 324].
113
Cf. [EE 323].
114
[EE 329].
54
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
que puede hacer el que hace Ejercicios: de qué manera están actuando los espíritus en su
vida.
Hay dos modos en los cuales se puede dar la consolación en esta segunda semana,
sin causa115, y con causa116. En el primer caso, “sólo es de Dios nuestro Señor dar
consolación a la ánima sin causa precedente; porque es propio del Criador entrar, salir,
hacer moción en ella, trayéndola toda en amor de la su divina majestad. Digo sin causa,
sin ningún previo sentimiento o conocimiento de algún objecto, por el cual venga la tal
consolación mediante sus actos de entendimiento y voluntad” [EE 330], sin embargo, con
causa vemos que puede consolar tanto el bueno como el mal espíritu y por lo tanto es
necesario hacer discernimiento117.
¿Qué discernimientos entonces hay que hacer en esta segunda semana de
Ejercicios?
1- Si la consolación es con causa o sin causa.
2- Si es sin causa, entonces se sabe que es de Dios en una primera instancia, pero,
Ignacio nos previene del segundo tiempo, en el cual ya se puede introducir el
mal espíritu: “…mirar y discernir el propio tiempo de la tal actual consolación,
del siguiente en que la ánima queda caliente, y favorecida con el favor y
reliquias de la consolación pasada; porque muchas veces en este segundo
tiempo por su propio discurso de habitúdines y consecuencias de los conceptos
y juicios, o por el buen espíritu o por el malo forma diversos propósitos y
pareceres, que no son dados inmediatamente de Dios nuestro Señor; y por
tanto han menester ser mucho bien examinados, antes que se les dé entero
crédito ni que se pongan en efecto” [EE 336]. Es decir, que la consolación sin
causa, es en sí misma una mediación directa de Dios, sin embargo, lo que pase
115
En la consolación sin causa no hay mediaciones "objetables" por medio de las cuales venga la
consolación. Por eso sólo puede ser de Dios. CORELLA, J., “Consolación” en Diccionario de espiritualidad
ignaciana, 422.
116
“La oposición no es pues consolación / desolación con el implícito «buen espíritu / mal espíritu», sino
consolación / consolación, sabiendo que una de las dos no es auténtica, de ahí la necesidad de una mayor
discreción”. GARCÍA DE CASTRO, J., El Dios emergente. Sobre la consolación sin causa, Mensajero-Sal
Terrae, Bilbao-Santander 2001, 41-42.
117
Conocer estos engaños, que normalmente se presentan muy personalizados y con buenas razones
espirituales, es importantísimo a la hora de comprometerte en la elección "de lo que más nos conduce".
CORELLA, J., “Consolación” en Diccionario de espiritualidad ignaciana, 424.
55
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
118
“…necesitamos de la consolación para casi todo en nuestra vida cristiana, sobre todo para la toma de
decisiones, aunque sean pequeñas y ordinarias en la vida.” CORELLA, J., “Consolación” en Diccionario de
espiritualidad ignaciana, 422.
119
Es recomendado no hacer mudanza en tiempo de desolación, pero en el momento de la consolación, el
ejercitante debe acoger y decidirse por lo que Dios le muestra: “Al ser la consolación divina una
manifestación clara de la divina complacencia, no sólo ordena que en tiempo de desolación no debemos
hacer mudanza, sino también estar firmes y constantes en los propósitos y la determinación en que
estábamos en la antecedente consolación”. SAMPAIO, A., Los tiempos de elección en los directorios de
Ejercicios, 78.
56
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
Señor120. De este modo la consolación se convierte en mediación para que el que hace
ejercicios pueda hacer una buena elección.
A la hora de hacer una elección, Ignacio nos da una serie de presupuestos o
condiciones: que el ojo de nuestra intención sea simple121 y todo ordenado al principio y
fundamento [EE 169], y que “todas cosas, de las cuales queremos hacer elección, sean
indiferentes o buenas en sí, y que militen dentro de la santa madre Iglesia jerárquica” [EE
170]. Además, Ignacio quiere que se explique muy bien al ejercitante lo que significan la
consolación y la desolación y las condiciones que se requieren en el ejercitante que va a
emprender una elección. Se detiene sobre todo en el proceso mismo de la elección122.
En este proceso de elección Ignacio indica que hay tres tiempos diferentes en los
que el ejercitante puede encontrarse para hacer esa elección, a mi me parece que, en los
tres, la consolación juega un papel fundamental para que la persona pueda decidirse.
120
“La sutil tentación de la consolación o, más propiamente, del consolado, es la de quedarse, fijarse,
instalarse en lo ya gozado, no “mudarse”, ni aceptar que nadie le mueva a ello”. IGLESIAS, I., “En tiempo
de consolación sí hacer mudanza”, Manresa 72 (2000), 85.
121
Esta mirada simple, sana, unificada, con la que se está contemplando la vida de Jesús será la misma que
permitirá percibir la voluntad de Dios en la elección. MELLONI, J., La mistagogía de los Ejercicios,
Mensajero-Sal Terrae, Bilbao-Santander, 2001, 200.
122
SAMPAIO, A., Los tiempos de elección en los directorios de Ejercicios, 31.
123
“…mucho mejor es, buscando la divina voluntad, que el mismo Criador y Señor se comunique a la su
ánima devota, abrazándola en su amor y alabanza y disponiéndola por la vía que mejor podrá servirle
adelante. De manera que el que los da no se decante ni se incline a la una parte ni a la otra; mas estando en
medio, como un peso, deje inmediate obrar al Criador con la criatura, y a la criatura con su Criador y Señor”
[EE 15].
124
Según González Hernández, la elección de primer tiempo parece que siempre supone una consolación,
porque implica una acción inmediata, aunque no exclusiva, de Dios en el alma y esta lleva consigo, como
hemos visto, una consolación sustancial en el fondo del alma, aunque no redunde en la parte sensible.
57
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
Si no se puede dudar y se afirma que viene de Dios, pienso que está relacionado
con la consolación sin causa precedente125 ya que como hemos visto en el resto de las
consolaciones puede existir la duda de que venga del buen o del mal espíritu, sin embargo,
en este caso Ignacio tiene claro y afirma que es de Dios. No todos los que han estudiado
este tema tienen tan claro que esté relacionada la consolación sin causa precedente con el
primer tiempo de elección ya que opinan que no siempre que se da la consolación sin
causa es para hacer una elección126. Yo pienso que siendo esto verdad, se podría afirmar
que cuando hay elección en el primer tiempo puede que haya consolación sin causa
precedente127.
Es cierto que este primer tiempo no habla propiamente de que se produzca una
consolación ni siquiera con causa y de ahí la controversia con este tema en diversos
estudiosos128, pero yo creo que tiene que haber una experiencia muy fuerte, un sentir a
ese Dios que atrae129 y mueve para que la persona no tenga dudas y se decida por algo
Aunque Sampaio discrepa ya que dice que toda acción inmediata de Dios en el alma no tiene por qué ser
necesariamente llamada «consolación». Cf. SAMPAIO, A., Los tiempos de elección en los directorios de
Ejercicios, Mensajero-Sal Terrae, Bilbao-Santander, 2004, 94.
125
“Existe, por consiguiente, un tipo de experiencia, la del primer tiempo de elección, perteneciente al
género de la consolación sin causa, en que Dios nuestro Señor «así mueve y atrae la voluntad»
inmediatamente, que provoca en ella una evidencia tal de lo que El desea del hombre que éste ni tan siquiera
puede poner en duda que conoce su voluntad; incluso en el caso extremo de que durante algún tiempo la
desoiga o rechace. Y, simultáneamente, mediante la tal moción, Dios crea en él un asentimiento interior
por el cual la persona determina que debe asumir y dar cumplimiento a aquello que Dios le muestra de
modo tan eficaz”. ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y análisis, 458-459.
126
“No toda CSCP es sin duda primer tiempo. Para que lo fuese, sería preciso que esa consolación fuera
concedida para resolver una «elección». Sin duda, la consolación se puede dar únicamente para producir
un aumento de caridad, sin que de ella derive una elección o una determinación concreta”. SAMPAIO, A.,
Los tiempos de elección en los directorios de Ejercicios, 94.
127
García de Castro opina que en el primer tiempo de elección se requiere una mediación mientras que en
la consolación sin causa sin embargo no: “La presencia evidente e indubitable es pertinente y necesaria para
la elección de primer tiempo, mientras que la ausencia radical es pertinente y necesaria para la CSCP. Dos
experiencias que requieren pertinentemente lo contrario no pueden consistir en la misma cosa”. GARCÍA DE
CASTRO, J., “La libertad pasivizada: decisión y consolación en Ignacio de Loyola”, Manresa 83 (2011),
159.
128
Para profundizar en este tema remito a GARCÍA DE CASTRO, J., El Dios emergente. Sobre la consolación
sin causa, 2001.
129
“¿Cómo puede una persona ser atraída totalmente por la divina Majestad y por el amor hacia ella, sin
que, de uno u otro modo, experimente juntamente también a la majestad divina misma, que la atrae, hacia
58
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
que pone en juego su vida. Debe causarse una moción interior donde el amor tenga el
protagonismo, ya que para mover la voluntad de este modo no creo que haya una moción
más fuerte que la consolación como mediación de Dios.
la que es atraída y a la que responde en amor con toda su persona? Aquí, precisamente, en esta experiencia
de Dios y no en la constatación de la ausencia de una causa precedente, tiene que residir el criterio más
profundo de la autenticidad de la elección y el fundamento más profundo de su inconmovible seguridad”.
BAKKER, L., Libertad y experiencia: historia de la redacción de las reglas de discreción de espíritus en
Ignacio de Loyola, Mensajero- Sal Terrae, Bilbao- Santander 1995, 81.
130
En este segundo tiempo se opera un reconocimiento de la voluntad divina tanto por impresión afectiva
y contraste, como por la intensidad consolatoria (el grado de luminosidad) en que Dios se deja sentir.
ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y análisis, 461.
131
“Entre los tres modos de hacer elección, si en el primero Dios no moviese, débese insistir en el segundo,
de conocer su vocación con experiencia de consolaciones y desolaciones; en manera que procediendo en
sus meditaciones de [la vida de] Cristo nuestro Señor, mire, cuando se hallará en consolación, a cual parte
Dios le mueva, y asimismo en desolación. Y débese bien declarar qué cosa sea consolación, que es tanto
como alegría espiritual, amor, esperanza de las cosas de arriba, lágrimas y todo movimiento interior que
deja el ánima en el Señor nuestro consolada”. MEx II, 76.
59
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
132
SAMPAIO, A., Los tiempos de elección en los directorios de Ejercicios, 149.
133
“El ánima debe buscar la luz interpretando sus movimientos interiores, su ritmo, su alternancia dentro
de sí, mientras contempla los misterios de la vida de Cristo, en la oración”. SAMPAIO, A., “Elección” en
Diccionario de Espiritualidad Ignaciana, Grupo de Espiritualidad Ignaciana (ed.), Mensajero – Sal Terrae,
Bilbao – Santander 2007, 728.
134
“Una vez iniciado un proceso de elección, uno permanezca atento a su interior para distinguir (discernir)
aquellas mociones que le orientan de una u otra manera (consolación / desolación) hacia alguno de los
objetos de la tal elección, y se ayude para ello de las reglas de discreción, pero eso no es definitivo ni
absoluto, pues se trata de un método posible entre otros”. GARCÍA DE CASTRO, J., El Dios emergente. Sobre
la consolación sin causa, 338.
60
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
135
SAMPAIO, A., Los tiempos de elección en los directorios de Ejercicios, 180.
136
“El tiempo ideal para elegir es el primero y, en su defecto, el segundo. Porque ambos se fundan en el
lenguaje de Dios”. ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y análisis, 462.
137
Cf. EE 179.
138
“El ejercitante deberá pedir a Dios que pueda actuar en él con su gracia, haciendo sentir internamente lo
que sea la más grande gloria de Dios y moviendo su voluntad hacia la elección de lo que ha visto ser el
querer de Dios sobre él”. SAMPAIO, A., “Elección” en Diccionario de Espiritualidad Ignaciana, 729.
61
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
139
Cf. EE 181.
140
“seposito carnis appetitu”. La moción sensual apunta a la inclinación del apetecer ciego, tanto sensible
como espiritual, propio de la concupiscencia, que tiende a emanciparse de Dios según la propia
conveniencia e interés egoísta.
141
Cf. EE 237
142
El "Tomad, Señor, y recibid" de la contemplación para alcanzar amor, es el final del proceso al que
tiende toda consolación. CORELLA, J., “Consolación” en Diccionario de espiritualidad ignaciana, 416.
62
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
una respuesta gratuita que Dios da, una especie de recompensa, a quien hizo un honrado
esfuerzo por buscarla143.
Mi opinión, por el contrario, es que, si Ignacio coloca la confirmación como un
deber, es porque tiene su importancia, ya que es necesario que lo que el ejercitante ha
elegido con su razón, sea confirmado por el consuelo del Espíritu144, porque si no es así,
se podría convertir en un ejercicio voluntarista desvinculado de la trascendencia. Por lo
tanto, entiendo que la persona que hace elección en este tercer tiempo, vuelve al segundo
tiempo para que sea confirmada su elección145 por el lenguaje consolatorio de Dios.
143
SAMPAIO, A., Los tiempos de elección en los directorios de Ejercicios, 202.
144
“Dios no niega al hombre el poder llegar a reconocer de si lo elegido le complace o desagrada. Y esto
se lo da a sentir en el consuelo del Espíritu, por la satisfacción que experimenta, o bien por la conciencia
de la rectitud de sus motivaciones. Con lo cual siempre el tercer tiempo remite al segundo, al consuelo del
Espíritu, ya que éste último es siempre, en definitiva, el criterio decisivo para el hallazgo de la voluntad
divina”. ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y análisis, 465.
145
“…el Tercer Tiempo vuelve al Segundo y verdaderamente es el Segundo Tiempo el que confirma el
Tercero, como han constatado diversos autores”. SAMPAIO, A., “Elección” en Diccionario de Espiritualidad
Ignaciana, 731.
146
En el diccionario de Covarrubias la palabra “Conversar” es definida como “Atratar urbanamente... un
trato apacible... una comunicación entre amigos...” y en el de Autoridades lo refiere a una relación profunda
en la que se comparte la vida misma. ARANA, G., “La conversación espiritual, instrumento apostólico
privilegiado de la Compañía” en Revista de Espiritualidad Ignaciana 36 I (2005), 2.
147
Según Roland Barthes hay cuatro textos en los Ejercicios, nosotros diríamos conversaciones. 1- El texto
literal: la conversación entre Ignacio y el que da Ejercicios, 2- El texto semántico: la conversación entre el
que da Ejercicios y el que los recibe, 3- El texto alegórico: la conversación entre el que se ejercita y la
divinidad, y el 4- El texto anagónico: la conversación entre la divinidad y el que se ejercita. Cf. BARTHES,
R., Sade, Fourier, Loyola, Cátedra, Madrid 1997, 53-54.
63
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
148
“Una conversación verdadera se convierte en una teofanía. Esta es la relación que se establece durante
los Ejercicios, que Ignacio concebía para ser transmitidos de uno en uno, porque la experiencia y el ritmo
de cada uno es intransferiblemente personal”. MELLONI, J., Éxodo y éxtasis en Ignacio de Loyola, Sal
Terrae, Santander 2020, 62.
149
Cf. RESTREPO, D., Diálogo: comunión en el Espíritu, Cire, Bogotá 1975, 72.
150
“Son necesarias para ello unas mediaciones que encaucen esta gracia… según San Ignacio, esa gracia
llega acompañada de la mediación humana. CEBOLLADA, P., “La persona que da a otro modo y orden” en
Dogmática Ignaciana, Mensajero- Sal Terrae, Bilbao-Madrid 2018, 336.
151
Cf. EE 15.
152
“La anotación 15 señala la regla de oro de la conversación ignaciana: saber conversar de tal manera con
los hombres de modo que estos puedan llegar al diálogo directo con Dios”. RESTREPO, D., “Conversación”
en Diccionario de Espiritualidad Ignaciana, Grupo de Espiritualidad Ignaciana (ed.), Mensajero – Sal
Terrae, Bilbao – Santander 2007, 474.
con Dios".
153
Podríamos decir que todos los EE han sido concebidos para preparar a la persona al diálogo con Dios,
que es el más importante, y del cual brota cualquier otra posible comunicación de amor. Cf. VIOLERO, J.,
“La conversación espiritual, un medio para el diálogo inmediato con Dios” Manresa 80 (2008), 172-173.
64
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
El libro de los Ejercicios nos ofrece una conversación con Dios en la oración y en
los ejercicios propuestos: se conversa con Él de forma directa en los coloquios154 que se
van haciendo presentes a lo largo de las cuatro semanas de Ejercicios, en la contemplación
observamos como las personas conversan155, en las peticiones y en las oblaciones también
se hace presente la conversación.
Los Ejercicios, como vemos, es un manual de conversación en primer lugar con
Dios, ya que es Él el que irá guiando al ejercitante a través de la comunicación en forma
de consuelo o luces y llamadas el camino a seguir y el modo concreto de vivir plenamente
su vocación.
Es también un manual de conversación con uno mismo cuando al que los hace se
le pide que vaya repasando los momentos de consolación y desolación, las mociones que
han ido apareciendo en su interior para ir poniendo nombre e interpretando el lenguaje de
Dios entre otros; conversa consigo mismo también cuando al ejercitante se le enseña a
hacer examen o a utilizar sus potencias naturales para entrar en la meditación o en el
tercer tiempo de elección.
Y por último también es un manual para la conversación en este caso con otro que
se convierte en testigo de la obra de Dios en el que los hace y que le sirve de ayuda para
entrar en comunicación con Dios. Es en esta última conversación donde voy a centrar mi
atención en este apartado ya que las otras dos han ido saliendo de un modo u otro
anteriormente.
La condición para que la conversación con el otro sea una verdadera mediación
de Dios nos la presenta Ignacio en el prosupuesto156: “Para que así el que da los ejercicios
espirituales, como el que los recibe, más se ayuden y se aprovechen: se ha de presuponer
que todo buen cristiano ha de ser más pronto a salvar la proposición del próximo, que a
condenarla…” [EE 22]. Es decir, que se presupone que tanto uno como otro deben poder
154
“El coloquio se hace propiamente hablando, así como un amigo habla a otro, o un siervo a su Señor;
cuándo pidiendo alguna gracia, cuándo culpándose por algún mal hecho, cuándo comunicando sus cosas,
y queriendo consejo en ellas; y decir un Pater noster”. [EE 54].
155
La segunda semana se abre con una verdadera contemplación sobre la conversación: El llamamiento del
Rey temporal. Un jefe que habla a todos los suyos. RESTREPO, D., Diálogo: comunión en el Espíritu, 92.
156
“Con el Presupuesto, Ignacio trasciende la palabra y busca lo más hondo de la persona, busca el deseo
no desvelado, el anhelo no formulado, el secreto que esconde el enunciado”. VIOLERO, J., “La conversación
espiritual, un medio para el diálogo inmediato con Dios” Manresa 80 (2008), 174.
65
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
157
“La proposición del prójimo tiene como meta ordinaria proponer la verdad, al menos tal como él la
entiende”. RESTREPO, D., Diálogo: comunión en el Espíritu, 82.
158
“El Espíritu Santo es el Ecosistema en el que se desarrolla una relación de acompañamiento”. GARCÍA
DE CASTRO, J., La voz de tu saludo. Acompañar, conversar, discernir, Sal Terrae, Cantabria 2019, 163.
159
[EE 2,3;6,1;7,1;9,3;10,1;12,1;15,1;17,1;18,8;22,1]
160
“De su experiencia y de su reflexión sobre la conversación espiritual Ignacio concluye que favorece ese
tipo de conversación el poseer un cierto talante personal natural, pero también sabe que se puede aprender
y mejorar, como una habilidad humana que es”. GARCÍA DOMINGUEZ, L.M., La entrevista en los Ejercicios
Espirituales, Mensajero-Sal Terrae, Bilbao-Santander, 2010, 45.
161
Cf. ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y análisis, 82.
66
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
162
Cf. EE 4.
163
Cf. EE 14.
164
“…mucho le debe interrogar [6] acerca de cómo hace los ejercicios y cómo le va, sin temor a denunciar,
a decir la verdad, o incluso abreviar la experiencia si no viere juego limpio o constatara que el que se ejercita
simplemente desea contentar su ánima [18], faltando tiempo para todo [18]. No se trata ni de quedar bien
ni de agradar, sino sólo de ayudarle al otro a que, superando todo desorden, pueda hallar la voluntad
de Dios en la disposición de su vida”. ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y
análisis, 2ª ed., Mensajero-Sal Terrae, Bilbao-Santander 2009, 83.
165
GONZALEZ MODROÑO, I., “El que los recibe (el subjecto. Disposiciones)” Manresa 61 (1989), 327.
166
ŠPIDLÍK, T., Ignacio de Loyola y la espiritualidad oriental, Mensajero- Sal Terrae, Bilbao- Santander
2009, 19.
67
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
167
Cf. [EE 8-9-10].
168
Cf. EE 12.
169
Cf. GONZALEZ MODROÑO, I., “El que los recibe (el subjecto. Disposiciones)”, 327.
170
ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y análisis, 82.
171
“El equilibrio de la balanza, que examina el acto libre, es el reflejo ideal de la Indiferencia, que se va
convirtiendo en la disposición adquirida y en una cierta «mesura» enraizada ya en el afecto”. ARZUBIALDE,
S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y análisis, 467.
172
Cf. ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y análisis, 78.
68
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
173
Cf. EE 84.
174
“No se presenta como una fría pantalla en blanco que deja al ejercitante a solas con sus propias
agitaciones; ni tampoco como un espejo que sólo refleja empáticamente parte de lo que el ejercitante ha
manifestado”. GARCÍA DOMINGUEZ, L.M., La entrevista en los Ejercicios Espirituales, 56.
69
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
Para que el reflejo sea verdadera mediación, el que da los Ejercicios tiene que
estar atento a sus propios engaños también para que no haya nada mezclado en lo que
transmite y no haya una transferencia175 de su propia percepción.
Si el que da los Ejercicios ha hecho bien su trabajo de mediación, la persona que
hace Ejercicios viéndose reflejado, de nuevo experimentará mociones que le confirmaran
dicho reflejo176. En ocasiones el que da los Ejercicios tan solo tendrá que objetivar la
experiencia que escucha situando al ejercitante en el lugar correcto ante Dios177, e incluso
en otros momentos tan solo mantenerse en silencio y animar a que siga su camino.
Su función de espejo también tiene que ver con reflejar lo que la Iglesia quiere
para él, debe “sentirse acompañado por la mediación del sacramento de la Iglesia que le
acompaña en su itinerario hacia Dios, le refleja, y le ayuda a un tiempo a objetivarse y
discernir”178.
[Link]. Disposiciones del que hace los ejercicios para acoger la mediación
La persona que hace los ejercicios (el “ejercitante”) es nombrada de maneras
distintas: “el que los ha de recibir” [EE 1]; “el que recibe los ejercicios” [EE 5,1]; “la
persona que contempla” [EE 2,2]; “el que se ejercita” [EE 6,1; 9,1; 130,5; 133,1]; “la
persona que se ejercita” [EE 13,2; 72,2; 89,1; 130,4; 205,1; 325,5]; “el que los recibe”
[EE 7,8,10,12,14,15,17,22].
Al que se ejercita, se le invita a que esté profundamente abierto a la mediación del
otro como lugar de encuentro con Dios, por lo tanto, creo que hay tres verbos que pueden
recoger las disposiciones del ejercitante para que esta mediación sea posible: ofrecerse,
ser transparente y ser fiel.
175
“El acompañante de Ejercicios puede tener algunas reacciones afectivas consciente o no conscientes que
afecten a la relación de acompañamiento mismo, distorsionándolo en algunos sentidos y dificultando
sus objetivos principales”. GARCÍA DOMINGUEZ, L.M., La entrevista en los Ejercicios Espirituales, 258.
176
“En la misma transferencia y reflujo que retorna ahora del «espejo» el que se ejercita, si es veraz, se
siente reflejado”. ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y análisis, 83.
177
“El espejo deberá ayudar al que se ejercita a que abandone su propio lenguaje, que en definitiva es lo
único que le bloquea, para que se abra al de Dios, a su amor y su perdón, que es el único que cura y salva”.
ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y análisis, 83.
178
ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y análisis, 83.
70
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
Ofrecerse
Son pocas cosas las que se le pide, pero muy importantes. La primera de las
recomendaciones que Ignacio da es que debe entrar en los ejercicios “con grande ánimo
y liberalidad con su Criador y Señor, ofreciéndole todo su querer y libertad” [EE 5]. Quien
comienza este proceso debe estar dispuesto a poner en juego toda su persona para entregar
a Dios lo que es y tiene. No será la única vez que se le pide un ofrecimiento semejante,
lo veremos en la llamada del Rey eternal [EE 98], al ofrecer la elección para la postrera
confirmación [EE 183], y al final de los Ejercicios cuando el que ha pasado por toda la
experiencia se ofrece diciendo: “Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria,
mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer…”. Los Ejercicios es un
ofrecerse a Dios para que Él sea el que obre según su voluntad.
Ser transparente
La transparencia179 es algo importante que el que hace Ejercicios debe vivir y
transmitir en la conversación, no es simplemente ser sincero con lo que va ocurriéndole,
sino dejar que la luz del Misterio ilumine la propia vida del ejercitante y la confronte.
La relación de diálogo con el acompañante es insustituible, quien hace ejercicios
los hace conversando con otro. Se le pide, por eso, que sea transparente, sincero, hablando
de las consolaciones, desolaciones y la fidelidad con que cumple las adiciones [cf. EE 6],
para así poder aprovecharse y ser ayudado según su necesidad [cf. EE 17]. Esta
transparencia confiada es imprescindible para que la mediación y la ayuda se puedan dar.
Para que el que hace los Ejercicios pueda ser transparente, es necesario que
previamente haya prestado atención tanto a sus pensamientos como a sus mociones180
para luego poderlos comunicar en la conversación. En ocasiones, el ejercitante se
encuentra con pensamientos o sentimientos con los que no le gustaría toparse, pero es
necesario que haga el ejercicio de encontrarse con su propia verdad para poder
comunicarla y de este modo acoger la mediación del que los da.
179
“La transparencia es un don por el que el Espíritu, que nos da luz para conocer los propios pensamientos,
nos concede también la libertad para manifestarlos abiertamente sin censuras y posteriormente para
dejarnos iluminar”. ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y análisis, 788.
180
“… por espacio de un quarto de hora, quier asentado, quier paseándome, miraré cómo me a ido en la
contemplación o meditación”. EE 77.
71
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
Fidelidad
El ejercitante debe, además, ser fiel al método que se le propone [cf. EE 12] y a la
veracidad de la experiencia que le va aconteciendo, fiándose de la buena voluntad y
capacidad de quien da los ejercicios.
En cuanto a la fidelidad es necesario que sea sincero sobre las afecciones e
inclinaciones que tiene y “moverse, poniendo todas sus fuerzas” cuando se descubre
afectado e inclinado desordenadamente [cf. EE 16]. Ignacio le pide entrar en la mejor
actitud, interna y externa, para más disponerse a la acción de Dios, porque “cuanto más
así se allega, más se dispone para recibir gracias y dones de la su divina y suma bondad”
[EE 20]. El fin de este recorrido es que la persona que hace ejercicios, ayudado por el que
los da, se venza a sí mismo y ordene su vida, sin determinarse por afecciones
desordenadas [cf. EE 21].
72
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
[Link]. Contenidos
a. En cuanto a la materia181
o Dar modo y orden
“Dar modo y orden” alude a una relación con el ejercitante en el que se le deja ser
protagonista en su proceso, dándole unas instrucciones, guías y ayudas para entrar en el
método182 y siempre acomodándose a la situación del sujeto, pero nunca ocupando su
lugar ni “declarando” en exceso ya que lo importante no es la erudición del que los da
sino la obra de Dios en el que los hace.
Se trata de darle pautas conforme a los tiempos de oración y estructura del día,
informar sobre las disposiciones que debe tener el ejercitante y las adiciones que le
pueden ayudar. También se trata de presentar la materia concreta para orar, pero no de
una gran predicación o una exégesis exagerada que al que se ejercita le impida ponerse
en contacto con Dios, no debe darle hecha la oración al ofrecerle la materia, sino que
“debe narrar fielmente la historia de la tal contemplación o meditación, discurriendo
solamente por los puntos con breve o sumaria declaración” [EE 2].
o Dar instrucciones para ayudar a su experiencia
Las instrucciones se adaptan a las necesidades concretas que tiene el que hace
Ejercicios, en cuanto al método o a la materia dependiendo de la semana concreta en la
que se encuentra y de las circunstancias en las que está.
La materia concreta de las instrucciones está relacionada con los diferentes
métodos de oración: exámenes, meditación, contemplación, modos de orar… y con las
reglas propuestas en los Ejercicios como las de discreción de espíritus, para el ministerio
de distribuir limosnas, sentir y entender escrúpulos, para ordenarse en el comer, para
sentir con la Iglesia. El acompañante tiene que saber adaptarlas al momento concreto del
ejercitante.
b. En cuanto a la entrevista
Los contenidos de la conversación versarán desde los temas que nos pueden
parecer más banales como el sueño o la comida, es decir del estado físico y externo del
181
El esquema lo tomo de GARCÍA DOMINGUEZ, L.M., La entrevista en los Ejercicios Espirituales, 47.
182
“Dar a otro modo y orden es ofrecer una introducción y modo para contemplar (Ej 162), es dar forma y
modo para reformar la vida (Ej 189) y dar forma, modo y ejercicios para que el ejercitante se apareje y
aproveche (Ej 238)”. GARCÍA DOMINGUEZ, L.M., La entrevista en los Ejercicios Espirituales, 49.
73
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
que hace Ejercicios, a lo más íntimo y confidencial como pueden ser las mociones y
pensamientos.
Una vez que el que los da ha sido informado de la impresión general del día, de
cómo se encuentra el que se ejercita, de la fidelidad al método en tiempos y modos, es
importante que la persona que se ejercita exprese lo que él sienta que debe decir, mientras
que el que acompaña escucha atento el contenido; pero también debe estar atento al
lenguaje no verbal o incluso las posibles emociones que puedan surgir, ya que estos
detalles pueden revelar el lenguaje de Dios183.
Una vez que el que los hace ha expresado sus impresiones generales, el que los da
debe interrogar sobre asuntos que no han quedado claros, incidir en los puntos donde ha
visto mayor impresión afectiva y encaminar la conversación para poder hallar lo que se
desea.
¿Qué se debe comunicar en la conversación en Ejercicios?
- Mociones
La moción184 y movimientos dentro de sí, es lo primero que el que los hace tiene
que compartir en la conversación. La anotación 17 dice que el que los da “debe ser
informado fielmente de las varias agitaciones y pensamientos, que los varios espíritus le
traen” [EE 17]. Las mociones, por tanto, serían los pensamientos que en lenguaje
ignaciano no es solo lo racional, sino también lo que tiene que ver con la imaginación y
que tienen un potente dinamismo185. Estas mociones tanto espirituales como de otro
tipo186 son las que fielmente debe registrar para luego comunicarlas.
183
Porque en el mismo ejercicio de expresarse, al formular lo que le ocurre, él mismo se discierne.
184
En el diccionario de Covarrubias no encontramos el término moción, pero en el de Autoridades lo define
así: "Metaphoricamente significa la alteración del ánimo que se mueve o inclina a alguna especie a que le
han persuadido”. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, Diccionario de Autoridades (1967), [Vol II], Gredos,
Madrid 1990, 582.
185
“Las mociones, según la facultad en la que se den, pueden ser racionales (si vienen al entendimiento a
través de pensamientos) o sensuales se dan en la voluntad (ámbito afectivo) a través de sentimientos”.
GARCÍA DE CASTRO. J., “Moción” en Diccionario de Espiritualidad Ignaciana, Grupo de Espiritualidad
Ignaciana (ed.), Mensajero – Sal Terrae, Bilbao – Santander 2007, 1268.
186
“En la entrevista se trata, sobre todo, de comunicar los dos tipos principales de mociones espirituales, a
saber las consolaciones (Ej 316) y las desolaciones (Ej 317); pero también se hablará de otras varias
mociones que en el ánima se causan, buenas y malas (Ej 313), sean agitaciones (Ej 6), mociones sensuales
y racionales (Ej 182) o gustos espirituales (Ej 227); es decir, escuchar todo tipo de inclinaciones, afecciones,
74
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
Ignacio presupone tres pensamientos en el que se ejercita: “uno propio mío, el cual
sale de mi mera libertad y querer; y otros dos, que vienen de fuera: el uno que viene del
buen espíritu y el otro del malo” [EE 32]. Por ello en la conversación es necesario
discernir187 las mociones espirituales y el modo de proceder en ellas con el que los da,
sabiendo que es una mediación de Dios para poder distinguir lo que viene de Él y lo que
no para poder elegir.
- Luces
Otra de las cosas que debe salir en el contenido de la conversación son las luces o
las llamadas que el Señor va haciéndole a través de las contemplaciones y ejercicios que
hace. Las luces van unidas al entendimiento, cosas que empieza a comprender, verdades
que vienen a iluminar su situación actual, o algunas cosas que comienza a percibir de un
modo nuevo.
Ordinariamente estas llamadas o luces van unidas a las mociones ya que de algo
que ha contemplado o meditado el ejercitante surgen sentimientos, pensamientos,
mociones que dan luz al entendimiento o la razón y le inclinan hacia una decisión
determinada188.
- Reflectir189
El ejercicio de reflectir creo que es importante también a la hora de comunicar, ya
que lo que el ejercitante contempla tiene unas repercusiones y refleja la vida del que se
pone a mirar. La oración tiene una carga afectiva muy grande y más aún en la
escrúpulos, suasiones, y demás movimientos interiores que se suelen producir a lo largo de los Ejercicios
bien hechos”. GARCÍA DOMINGUEZ, L.M., La entrevista en los Ejercicios Espirituales, 54.
187
“Tener que decidir y desear decidir bien es deseo de todo seguidor del Señor Jesús. Antes o después
aparecen cuestiones y temas de importancia diversa que han de ser vislumbradas, aclaradas a la luz del
Espíritu Santo, a la luz de Dios. GARCÍA DE CASTRO, J., La voz de tu saludo. Acompañar, conversar,
discernir, Sal Terrae, Cantabria 2019, 177.
188
“Cuando hay una experiencia predominantemente afectiva conviene también que (el acompañante)
pregunte por la dimensión intelectual de esa experiencia de Dios; pues los Ejercicios quieren ejercitar todas
las facultades de la persona”. GARCÍA DOMINGUEZ, L.M., La entrevista en los Ejercicios Espirituales, 226.
189
En el diccionario de Covarrubias no aparece el término reflectir aunque sí aparece en el diccionario de
Autoridades como: “hacer el rayo de luz su reflexión en el cuerpo opaco”. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA,
Diccionario de Autoridades (1967), [Vol III], Gredos, Madrid 1990, 536. José García de Castro lo define
como “volver de nuevo sobre lo contemplado personalizando, aplicando el mensaje percibido a mí mismo”.
GARCÍA DE CASTRO, J., “¿Qué hacemos cuando hacemos Ejercicios? La actividad del ejercitante a través
de sus verbos” Manresa 74 (2002), 20.
75
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
contemplación donde se encuentran el Misterio con la realidad de la vida del que mira, y
en ese encuentro los detalles que pueden parecer insignificantes cobran una importancia
capital ya que pueden revelar llamadas que el mismo Dios hace al ejercitante.
El contenido de este reflectir que se comunica en la entrevista ayuda a descubrir
la implicación que tiene en la vida del ejercitante y el modo concreto de sacar mayor
“provecho”190. No es una manera de hacer una lista de propósitos y cosas prácticas para
que la oración parezca más eficaz, sino dejarse afectar por lo que se contempla de tal
modo que se produzca de forma espontánea una actitud más semejante a la de Cristo.
En la conversación puede ser que el que hace Ejercicios ya traiga este ejercicio
hecho, pero es posible que sea en la comunicación donde juntos disciernan y descubran
la mano de Dios y la implicación que tiene en la vida del que se ejercita.
190
“El provecho que va buscando, no es tanto la "buena acción" sino dejar que mi realidad personal, en
cuanto tal, se sienta tocada (se sensibilice "sin glosa") por la sorpresa de que todo es don recibido, pura
deuda, y surja la espontánea respuesta llena de agradecimiento en todo”. CHÉRCOLES, A.M., “Reflectir” en
Diccionario de Espiritualidad Ignaciana, Grupo de Espiritualidad Ignaciana (ed.), Mensajero – Sal Terrae,
Bilbao – Santander 2007, 1546.
191
“La humanidad de Jesús ha sido el lenguaje por el que Dios se ha dirigido al hombre, mostrándole a su
Hijo y ofreciéndole el modo concreto y palpable de la salvación”. ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales
de S. Ignacio. Historia y análisis, 336.
192
“Dios habla y sale al encuentro a través de mediaciones: no es encontrarse cara a cara con Dios, sino
descubrir su presencia en la vida, en las vicisitudes de una historia personal y social cargada de
contradicciones y con la opacidad de lo humano”. REUS, M., “Deje inmediate obrar el Creador con la
criatura” en Dogmática Ignaciana, URÍBARRI BILBAO, G. (ed), Mensajero – Sal Terrae – Universidad
Pontificia de Comillas, Bilbao – Santander – Madrid, 2018, 334.
76
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
utilizar para que el que hace Ejercicios se vaya configurando con Cristo, no podemos
entender la experiencia de Dios separada de la mediación de Cristo193.
Podemos considerar la contemplación de la humanidad de Jesús como mediación
de Dios desde varios aspectos:
- Contemplando la humanidad de Jesús el ejercitante acoge al Espíritu Santo que le
irá conformando con el Hijo.
- La humanidad de Jesús es el modo concreto que Dios tiene para manifestar su
voluntad.
- La humanidad de Jesús conduce al Misterio de Dios y permite conocer al Padre194.
- La humanidad de Jesús regala una un modo evangélico de mirar las cosas, de una
manera nueva.
- La humanidad de Jesús es mediación para la inmediatez de Dios195, ya que la
experiencia de Dios llega siempre mediatizada por lo humano y lo histórico.
193
Este encuentro entre Dios y el hombre solo es posible desde la humanidad de Dios, desde la humanidad
de Cristo. Cf. REUS, M., “Deje inmediate obrar el Creador con la criatura” en Dogmática Ignaciana, 334.
194
“Toda la vida de Cristo es Revelación del Padre: sus palabras y sus obras, sus silencios y sus
sufrimientos, su manera de ser y de hablar”. CIC 516.
195
La mediación del Hijo manifiesta la certeza y la confianza en la posibilidad del encuentro real e
inmediato con Dios Padre. Cf. CORDOVILLA, A., “Al hablar del Padre, mi amor se extendía a toda la
Trinidad” en Dogmática Ignaciana, URÍBARRI BILBAO, G. (ed), Mensajero – Sal Terrae – Universidad
Pontificia de Comillas, Bilbao – Santander – Madrid, 2018, 79.
196
“…contemplar a Cristo nuestro Señor, el cual es visible… un templo o monte, donde se halla Jesu Cristo
o nuestra Señora, según lo que quiero contemplar” [EE 47]
197
“Como el exiliado que no se siente en su tierra, así la libertad está alienada por el pecado en su relación
con Dios. La libertad del hombre, en cuanto pecador, es la causa y la palestra en donde acontece el conflicto
y a su vez el destierro”. ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y análisis, 180.
77
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
por mis pecados” [EE 53]. El que hace Ejercicios tras haber realizado el primer ejercicio
de esta primera semana cae en la cuenta de que la humanidad está inserta en una estructura
de pecado y que él con sus pecados colabora y participa en dicha estructura, de tal manera
que tiene consecuencias en la humanidad de Cristo. El ejercitante colocado frente a Jesús
en la Cruz contempla la mediación que Dios utiliza para su propia salvación, Ignacio
atisba ya en esta primera semana al Verbo Encarnado y Crucificado que muere por los
pecados de los hombres.
El que hace Ejercicios contemplando a Cristo puesto en Cruz y mirándose a sí
mismo, se pregunta: “lo que he hecho por Cristo, lo que hago por Cristo, lo que debo
hacer por Cristo”, es decir, una constatación de la realidad del pecado y de la propia
verdad y una puesta en movimiento, ya que gracias a esta humanidad sufriente que tiene
delante, el que hace ejercicios puede contemplar la mediación soteriológica de Dios198.
En la meditación del infierno vuelve a aparecer Cristo ultrajado por las
blasfemias199 por parte de los condenados, de aquellos que probablemente no han querido
acoger la mediación de Dios a través de la humanidad de Jesús y que el ejercitante está
invitado a escuchar.
Al final del ejercicio Ignacio invita a hacer un “coloquio a Cristo nuestro Señor y
traer a la memoria las ánimas que están en el infierno, unas, porque no creyeron el
advenimiento, otras, creyendo, no obraron según sus mandamientos” [EE 71]200. Como
vemos en el centro de este coloquio vuelve a estar el Verbo Encarnado, es decir, se pone
en juego la salvación del hombre según el ejercicio de su libertad para creer u obrar según
lo que Jesús enseñó y predicó en la tierra.
En cuanto a los motivos para hacer penitencias externas se encuentran tres, y en
el último de ellos aparece la penitencia como medio para alcanzar una gracia, entre ellas
198
“… la consideración del pecado, proporciona al conjunto de los Ejercicios, y de la experiencia creyente
que se realiza en ellos, una clara impronta soteriológica”. URÍBARRI, G., “Siguiéndoos, mi Señor, yo no me
podré perder” en Dogmática Ignaciana, URÍBARRI BILBAO, G. (ed), Mensajero – Sal Terrae – Universidad
Pontificia de Comillas, Bilbao – Santander – Madrid, 2018, 146.
199
Cf. EE 67.
200
“La causa de la perdición, según S. Ignacio, es el rechazo de Cristo. Ignacio lo desdobla en dos capítulos:
porque no creyeron el advenimiento (no creyeron en él durante su vida mortal) o porque, creyendo, no
obraron según sus mandamientos”. ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y
análisis, 230.
78
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
el llorar “sobre las penas y dolores que Cristo nuestro Señor pasaba en su pasión” [EE
87], poniendo de manifiesto el deseo de ser afectado por la humanidad sufriente de Cristo.
En esta primera semana también se encuentran algunas reglas de discreción de
espíritus donde en la definición de consolación se encuentra la humanidad de Jesús201
como mediación concreta de acceso a Dios202.
201
“cuando lanza lágrimas motivas a amor de su Señor, agora sea por el dolor de sus pecados, o de la pasión
de Cristo nuestro Señor” [EE 316].
202
“La alusión a Cristo, en cambio, en el centro de la sección, aparece de modo incidental: como la
mediación concreta histórica, única, de acceso a Dios”. ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S.
Ignacio. Historia y análisis, 722.
203
Cf. ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y análisis, 279.
204
“Jesús es presentado ahora por Ignacio como el Kyrios exaltado en el pleno ejercicio de su «exousía»
divina (Mt 28,18b)”. ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y análisis, 2ª ed.,
Mensajero-Sal Terrae, Bilbao-Santander 2009, 279. MELLONI, J., La mistagogía de los Ejercicios,
79
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
invita al que hace Ejercicios a “ver a Cristo nuestro Señor, rey eterno, y delante dél todo
el universo mundo, al cual y a cada uno en particular llama”, un Jesús Rey que llama
como Señor de todo el universo, pero que de una manera muy particular donde se puede
palpar su humanidad-divinidad: a trabajar con Él y como Él en los sufrimientos para llegar
también a la gloria205.
Mensajero-Sal Terrae, Bilbao-Santander, 2001, 177. GUEVARA, J., “Misterios de la vida de Cristo” en
Diccionario de Espiritualidad Ignaciana, Grupo de Espiritualidad Ignaciana (ed.), Mensajero – Sal Terrae,
Bilbao – Santander 2007, 1252.
205
Cf. [EE 95].
206
Cf. Flp 2, 5-11.
207
Las meditaciones ignacianas centrales, de cuño cristológico de segunda semana, presentan una versión
del abajamiento kenótico, que pasa por la pobreza, oprobios, injurias y la cruz. Cf. URÍBARRI, G.,
“Siguiéndoos, mi Señor, yo no me podré perder” en Dogmática Ignaciana, URÍBARRI BILBAO, G. (ed),
Mensajero – Sal Terrae – Universidad Pontificia de Comillas, Bilbao – Santander – Madrid, 2018, 143.
208
“quien quisiere venir comigo, ha de ser contento de comer como yo, y así de beber y vestir, etc.;
asimismo ha de trabajar comigo en el día y vigilar en la noche” [EE 93].
80
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
a Cristo pobre y humilde: “imitaros en pasar todas injurias y todo vituperio y toda
pobreza, así actual como spiritual, queriéndome vuestra santísima majestad elegir y
recibir en tal vida y estado” [EE 98]. Aquí ya no se trata de hacer los mismos trabajos que
el rey hace, sino de imitarle y conformarse a su misma suerte.
En el cuarto día de la segunda semana el que hace Ejercicios se encuentra de modo
más concreto esta invitación que el rey le hacía al comienzo y que le vuelve a hablar de
seguir a Cristo en ese descenso. En la meditación de las banderas, aparece Cristo
manifestando su sermón que contiene tres escalones de descenso según el modo de
proceder de Jesús209 que lleva a la humildad, en contraposición con el ascenso que
propone el enemigo que induce a la autoafirmación: “encomendándoles que a todos
quieran ayudar en traerlos, primero asuma pobreza spiritual, y si su divina majestad fuere
servida y los quisiere elegir, no menos a la pobreza actual; 2º, a deseo de oprobrios y
menosprecios, porque destas dos cosas se sigue la humildad” [EE 146]. Este camino del
Hijo del Hombre que Jesús enseña en el Evangelio debe ser pedido en el triple coloquio
que propone este ejercicio ya que se trata de una gracia. Es una súplica escalonada210 a
Dios para obtener el fruto deseado, que va de la mediación de María a la mediación de
Cristo “su Hijo y Señor”, y luego asciende de la mediación de Cristo al Padre, quedando
el Hijo en el centro de la escala211.
Unida a la meditación de Dos Banderas, se encuentra en esta misma tónica las
Tres Maneras de Humildad donde en concreto en la tercera, el que se ejercita quiere y
elige caminar bajo la bandera que Cristo le propone por el deseo de conformarse con
Él212: “por imitar y parecer más actualmente a Cristo nuestro Señor, quiero y elijo más
209
COSTA, M., “Banderas” en Diccionario de Espiritualidad Ignaciana, Grupo de Espiritualidad Ignaciana
(ed.), Mensajero – Sal Terrae, Bilbao – Santander 2007,219.
210
“Súplica progresiva (a nuestra Señora, al Hijo y al Padre), y prudente, cuando el hombre ve que debe
afrontar el futuro de un modo diferente a lo que él pensaba”. FERNÁNDEZ DE LA CIGOÑA, J. R., "Los grandes
coloquios de los Ejercicios Espirituales", Manresa 48 (1976), 10.
211
La tradición del triple coloquio no era nueva en la historia de la espiritualidad occidental. Ya San
Bernardo había explicado la teología profunda de esta intercesión escalonada: “¿Temes dirigirte al Padre?
Dirígete al Hijo. ¿Dudas de hacerlo recordando tu indignidad? Acude a la Madre. Ella intercederá por ti
junto a su Hijo, y el Hijo junto a su Padre. SAN BERNARDO, (Sermón del acueducto PL 183, col 441) en
LETURIA, P., “Libro de Horas, Anima Christi y Ejercicios Espirituales de San Ignacio” en Archivum
Historicum Societatis Iesu 17 (1948), 33.
212
“el crecimiento en la vida verdadera de Cristo se promueve profundizando e intensificando el amor
personal del ejercitante a Cristo y enfocando su mente y voluntad en ciertas actitudes, o posturas vitales,
81
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
pobreza con Cristo pobre que riqueza, oprobrios con Cristo lleno dellos que honores, y
desear más de ser estimado por vano y loco por Cristo que primero fue tenido por tal, que
por sabio ni prudente en este mundo” [EE 167].
implícitas en ese amor”. CALLAGHAN, B., “Conformación con Cristo” en Diccionario de Espiritualidad
Ignaciana, Grupo de Espiritualidad Ignaciana (ed.), Mensajero – Sal Terrae, Bilbao – Santander 2007, 392.
213
“La verdad íntima acerca de Dios y acerca de la salvación humana se nos manifiesta por la revelación
en Cristo, que es a un tiempo mediador y plenitud de toda la revelación”. DV 2.
214
El encuentro con Jesucristo es la primera y fundamental mediación de la experiencia de Dios, y la que
da sentido a todas las otras. Cf. REUS, M., “Deje inmediate obrar el Creador con la criatura” en Dogmática
Ignaciana, 334.
215
“El contacto con la Escritura, con los Evangelios y los misterios narrados, es un contacto con Cristo
vivo, que actúa mediante el Espíritu y se comunica al creyente que se esfuerza en disponerse a seguir
humildemente los pasos del método de los ejercicios”. URÍBARRI, G., “El acceso a Jesús en los Ejercicios,
la cristología y la exégesis científica” Manresa 82 (2010), 356.
216
Cf. ORIOL, J.O., “El uso de los Evangelios en los Ejercicios” Manresa (1983), 11.
217
“Los textos evangélicos son ofrecidos por Ignacio en la experiencia como misterios, es decir, como una
representación con imágenes que actualiza la Palabra de Dios”. GUEVARA, M.J., “Soberanamente necesaria
82
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
en los ministerios propios” en Dogmática Ignaciana, URÍBARRI BILBAO, G. (ed), Mensajero – Sal Terrae –
Universidad Pontificia de Comillas, Bilbao – Santander – Madrid, 2018, 245.
218
“Su humanidad aparece, así como el "sacramento", es decir, el signo y el instrumento de su divinidad y
de la salvación que trae consigo: lo que había de visible en su vida terrena conduce al misterio invisible de
su filiación divina y de su misión redentora”. CIC 515.
219
“Conocimiento que me hace penetrar en el interior del misterio hasta hacerme gustar de la divinidad en
la humanidad de Cristo”. ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y análisis, 226.
220
“El conocimiento interno del Señor abre al otro conocimiento: el de la propia llamada”. MELLONI, J., La
mistagogía de los Ejercicios, 167.
221
“Contemplar es entrar, sumergirse en el Misterio de la humanidad de Cristo”. PALACIO, C., “Experiencia
de Dios” en Diccionario de Espiritualidad Ignaciana, Grupo de Espiritualidad Ignaciana (ed.), Mensajero
– Sal Terrae, Bilbao – Santander 2007, 858.
83
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
Jesús222. Solo una vez que el que se ejercita ha sentido internamente la humanidad de
Jesús cuando Dios le ha regalado el conocimiento del Verbo, entonces queda como don
recibido para que en los siguientes ejercicios pueda hacer la repetición. En el último de
ellos, el que se ejercita aplica el resto de sus sentidos para poder sacar el máximo provecho
de la contemplación y adherirse a la persona de Jesús para ponerse a su servicio223; por
tanto, los sentidos van a ser mediación de Dios224 para poder adentrarse en la
contemplación de la humanidad de Jesús y mediación para que pueda darse la inmediatez
de Dios225.
Al ser contemplación del Dios encarnado, requiere un encuentro sensible a través
de los sentidos226, es un tipo de oración afectiva227 y más bien pasiva, donde se recibe el
don de poder estar presente y que el Misterio que se contempla acontezca para el
ejercitante en ese momento.
222
A través de la contemplación el ejercitante ha ido dejándose fascinar («afectar») por el modo de hacer y
de ser de Jesús, arquetipo de la divino-humanidad, el único capaz de convocar todos los deseos y afectos
del ser humano. La contemplación de Jesús, el arquetipo de la divino- humanidad, no sólo ordena, sino que
transfigura. Cf. MELLONI, J., La mistagogía de los Ejercicios, 79-83.
223
“S. Ignacio aplica esta actividad del espíritu humano al conocimiento histórico sensible de la humanidad
de Jesús, para pasar a través de ella al conocimiento interno de su persona y de ahí a un amor que se
transmuta en imitación incondicional, en adhesión y servicio”. ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de
S. Ignacio. Historia y análisis, 361.
224
“La aplicación de los sentidos no sólo produce imágenes-espejo, en las que nos miramos, sino imágenes-
icono, en las que vemos la luz «en su luz», es decir, dispone la imaginación para poder acoger la «mirada»
de Cristo (el icono es «mirada») y ser transfigurados por ella”. KOLBENBACH, P-H., Decir… al indecible,
IGLESIAS, I. (ed), Mensajero- Sal Terrae, Bilbao- Santander 1999, 47.
225
“Uno de los lenguajes utilizados para expresar la inmediatez deseada de Dios ha sido la apelación
explícita a los sentidos corporales (ver, oir, tocar, sentir y gustar)”. GUILLÉN, A., “Contemplación”, en
Diccionario de Espiritualidad Ignaciana, Grupo de Espiritualidad Ignaciana (ed.), Mensajero – Sal Terrae,
Bilbao – Santander 2007, 445-452.
226
“Jesús es teofanía misma que llega hasta la encarnación, y por eso el Dios visto, escuchado y tocado en
el hombre Jesús es al mismo tiempo el hombre que ve, escucha y toca a Dios”. REUS, M., “Deje inmediate
obrar el Creador con la criatura” en Dogmática Ignaciana, 337.
227
“La oración de contemplación es el prototipo de la oración afectiva, y por eso también es conocida como
oración del corazón". GUILLÉN, A., “Contemplación”, en Diccionario de Espiritualidad Ignaciana, 445.
84
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
228
“En Ejercicios, la imaginación juega un papel crucial como órgano perceptivo o icónico. No sólo en lo
que se ve contemplando o meditando, sino también en lo que se conoce a partir de lo que va sucediendo en
los ejercicios realizados”. LÓPEZ HORTELANO, E., «Imaginando…» (Ej 53). Sobre el ojo de la imaginación
ignaciana, Universidad Pontificia de Comillas- Sal Terrae- Mensajero, Madrid- Santander- Bilbao 2020,
300.
229
“Las imágenes internas en los Ejercicios no son ni fines en sí ni simple técnica, sino métodos, un camino
hacia Dios”. FRICK, E., “Imaginación” en Diccionario de Espiritualidad Ignaciana, Grupo de
Espiritualidad Ignaciana (ed.), Mensajero – Sal Terrae, Bilbao – Santander 2007, 993.
230
“Mediante la imaginación el ejercitante supera la barrera del tiempo y del espacio, participando de la
historia de la salvación con el fin de obtener su fruto: la salvación”. ZAS, R., “Encarnación” en Diccionario
de Espiritualidad Ignaciana, Grupo de Espiritualidad Ignaciana (ed.), Mensajero – Sal Terrae, Bilbao –
Santander 2007, 740.
231
“Si bien Ignacio sabía que las personas diferían en cuanto a su capacidad para esta conversación íntima,
parece haber creído que Dios llamaba a todos a este tipo de intimidad. Todos los métodos y ejercicios
propuestos por Ignacio tienen como finalidad fomentar esta conversación familiar: La enseñanza
fundamental de Ignacio era que la persona debía encontrar la manera [de orar] que mejor le encajaba, pero
él y los otros primeros jesuitas vieron que los métodos debían llevar a la 'conversación familiar' con Dios.
La conversación debía ser íntima, hecha en el 'lenguaje del corazón´”. BARRY, W., “Oración ignaciana” en
Diccionario de Espiritualidad Ignaciana, Grupo de Espiritualidad Ignaciana (ed.), Mensajero – Sal Terrae,
Bilbao – Santander 2007, 1370.
85
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
de conversación sin duda es también una mediación con la que Dios cuenta para que el
que se ejercita alcance alguna gracia y en concreto en esta segunda semana la de vivir
con Jesús y como Él.
Encarnación
El camino de kénosis que Ignacio propone, se concreta en esta segunda semana
contemplando a Jesús en su humanidad asumiendo este camino encarnatorio232 en el que,
a través de los Misterios de la vida de Cristo, el ejercitante se va a meter en la escena
como si presente se hallase233 para ir asumiendo y eligiendo el estilo y bandera de Jesús.
El primer descenso que aparece en la segunda semana y es clave y podríamos decir
fundamento de todas las demás contemplaciones, es la Encarnación del Hijo de Dios;
gracias a la kénosis del Verbo, se va a dar el admirable intercambio y, por tanto, va a ser
posible la comunicación entre Dios y los hombres. En la humanidad de Jesús se van a
encontrar lo divino y lo humano para que sea posible la salvación, para darnos a conocer
el amor de Dios, para tener un modelo de santidad y hacernos partícipes de la naturaleza
divina234.
La primera contemplación que propone Ignacio es la Anunciación en clave
trinitaria. A modo de tríptico se puede contemplar a la Trinidad en diálogo que “se
determina en la su eternidad que la segunda persona se haga hombre, para salvar el género
humano” [EE 102]. Jesús es la puerta de acceso entre Dios y los hombres, y a través de
la mediación de su humanidad el ser humano es capaz de Dios235. “Jesús en la encarnación
se ha unido a todo el género humano con el fin de que aquello que ocurre en la Cabeza
pueda tener después efecto en la totalidad de la humanidad”236.
232
“la «kénosis» encarnatoria (descenso) de la Palabra es al mismo tiempo la «gloria» del Amor
incondicionado de Dios al hombre y la escala (ascenso) por la que éste retorna a Aquel”. ARZUBIALDE, S.,
Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y análisis, 382.
233
Cf. [EE 114].
234
Cf. CIC 457-460.
235
“Rahner insiste en que el acceso a Dios por parte del hombre es a partir de la humanidad de Cristo. Es
la única forma de acceder a Dios, ya que Cristo es el mediador”. REUS, M., “Deje inmediate obrar el Creador
con la criatura” en Dogmática Ignaciana, 335.
236
ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y análisis, 995.
86
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
Vida oculta
La vida oculta de Jesús viene a mostrar en los primeros años de vida de Jesús en
la tierra, lo que en la Encarnación ya Ignacio nos muestra: el descenso de Jesús y el modo
de hacer Redención desde la humildad, la vulnerabilidad, la pobreza y la obediencia.
Jesús entra en la historia y pasa la mayoría de sus años entre los hombres, oculto
en Nazaret, bajo el cuidado de sus padres y sujeto a su voluntad, el ejercitante va a
contemplar el Misterio de la vida oculta de Jesús como modelo de vida ordinaria y
sencilla, va a colocarse como un esclavito indigno frente a la humanidad del Niño Jesús,
y va a acompañarle en su infancia y juventud, donde Jesús va a vivir buscando hacer la
voluntad del Padre.
El que hace ejercicios va a contemplar la vida oculta de Jesús a la vez que tiene
que ir haciendo suyas las opciones que Cristo ha elegido y que se empiezan ya a ver en
237
“Dios se encarna en Él y es en Él, en su mediación (no opcional) donde se opera la salvación humana”.
ZAS, R., “Encarnación” en Diccionario de Espiritualidad Ignaciana, Grupo de Espiritualidad Ignaciana
(ed.), Mensajero – Sal Terrae, Bilbao – Santander 2007, 736.
238
“Vino, por tanto, el Hijo, enviado por el Padre, quien nos eligió en El antes de la creación del mundo y
nos predestinó a ser hijos adoptivos, porque se complació en restaurar en Él todas las cosas (cf. Ef 1,4-5 y
10). Así, pues, Cristo, en cumplimiento de la voluntad del Padre, inauguró en la tierra el reino de los cielos,
nos reveló su misterio y con su obediencia realizó la redención”. LG 3.
239
Ignacio recoge una selección de los misterios de la vida de Cristo recibidos de mano de La Vita Christi
del Cartujano, y lo hace pensando en la elección que el ejercitante tiene que hacer en los Ejercicios.
87
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
Vida pública
Los Misterios de la vida pública de Jesús van desde el bautismo de Jesús en el
Jordán [EE 273], hasta la Cena en Betania [EE 286].
Comienza Ignacio las contemplaciones con el Bautismo en el Jordán en donde el
Padre va a ungir la humanidad de Jesús, de tal manera, que se va a convertir en lugar de
la presencia y actividad del Espíritu241. En el Jordán, el Hijo va a recibir su misión y el
Espíritu va a posibilitarle la disposición y guía en el camino de obediencia al Padre.
En la misión es donde Jesús recibe su identidad de Hijo de Dios, esta identidad va
a ser puesta a prueba en el desierto donde va a ser tentado; esto va a provocar el despliegue
de dicha misión llamando a otros. Ignacio coloca al ejercitante primero a contemplar
como Jesús es elegido por el Padre y cómo Él a su vez llama a otros para que colaboren
en dicha misión con Él y como Él.
En la selección que hace Ignacio de los Misterios, aparecen varios milagros
realizados por Jesús como las bodas de Caná, la tempestad calmada, andando sobre las
aguas, cuando dio de comer a cinco mil hombres o incluso resucitando a Lázaro de entre
los muertos. Esta serie de milagros quieren poner de manifiesto lo que ya en el Bautismo
el Padre aseguraba: Jesús es el Hijo de Dios. Por lo tanto, el que se ejercita mirando la
humanidad de Jesús puede contemplar su divinidad.
Llama la atención que entre los Misterios de la vida pública tan solo aparecen dos
mujeres: la Magdalena en casa de Simón [EE 282] y María en Betania [EE 286]. Ambas
van a derramar un ungüento o perfume sobre el cuerpo de Jesús en señal de derroche de
amor, son estas dos mujeres las que tocan la humanidad de Jesús reconociendo en Él al
Salvador.
240
Cf. KOLBENBACH, P-H., Decir… al indecible, IGLESIAS, I. (ed), Mensajero- Sal Terrae, Bilbao-
Santander 1999, 77.
241
“El Espíritu, a la vez que provoca en la humanidad de Jesús el despliegue de su pleno desarrollo y
santifica su humanidad, se habitúa a morar en ella con el fin de poder repetir después esa misma obra en la
persona de cada uno de los creyentes”. ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y
análisis, 995.
88
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
242
“La conformación no es una mera adaptación al molde crístico, sino la aceptación de la singularidad
querida del modelo en la propia vida”. URÍBARRI, G., “Juntamente contemplando” en Dogmática Ignaciana,
URÍBARRI BILBAO, G. (ed), Mensajero – Sal Terrae – Universidad Pontificia de Comillas, Bilbao –
Santander – Madrid, 2018, 201.
243
“Por medio de esta asimilación configuradora el ser humano es integrado y asumido en el dinamismo
salvífico de la economía divina (la «forma») e incorporado a la persona del Señor, hasta quedar configurado
con él y su obra de salvación”. ARZUBIALDE, S., “Teología de los Misterios de la vida de Cristo y
contemplación ignaciana” Manresa 82 (2010), 347.
244
“La relación histórica entre Cristo y el Espíritu Santo, por causa de la necesidad de la mediación de la
humanidad de Cristo para que nuestra comunión con Dios pueda realizarse, se despliega en cuatro
momentos fundamentales, que son: la encarnación, la unción del Padre en el Jordán, la santificación de la
humanidad del Verbo por medio de la disponibilidad irrestricta de la obediencia para la misión, y su oferta
al Padre en favor de los hombres en el momento de la pasión”. ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de
S. Ignacio. Historia y análisis, 995.
245
Cf. ARZUBIALDE, S., Justificación y santificación, Sal Terrae, Santander 2016, 279-283.
246
“La conformación con Cristo, por medio del Espíritu, nos hará seguir el camino kenótico (humildad),
para vivir desde la disponibilidad radical y el agradecimiento a la llamada recibida”. REUS, M., “Deje
inmediate obrar el Creador con la criatura” en Dogmática Ignaciana, 339.
89
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
Elección
Esta acción del Espíritu en el que se ejercita y la obra que va haciendo en él a
través de la contemplación de la humanidad de Jesús van a tener consecuencias en la
propia vida del ejercitante ya que a la par que va asimilando los mismos sentimientos de
Jesús, va haciendo discernimiento de su propia vida para poder ir haciendo su elección247.
El que contempla a Jesús, recibe una misión, una llamada que tiene que asumir en el
momento de la elección248, así lo expresa Ignacio en el preámbulo para considerar
estados: “Juntamente contemplando su vida, a investigar y a demandar en qué vida o
estado de nosotros se quiere servir su divina majestad” [EE 135].
La selección que hace Ignacio de los misterios de la vida de Cristo en esta segunda
semana, tiene como centro a Jesús y entrañan una cierta libertad de parte de quien da los
Ejercicios ya que elegirá los textos en función de la elección del que hace ejercicios.249.
247
Cf. URÍBARRI, G., “«…juntamente contemplando su vida» [Ej 135]. Los Misterios de la vida de Cristo
como epifanía de la voluntad de Dios” en Dogmática Ignaciana, URÍBARRI BILBAO, G. (ed), Mensajero –
Sal Terrae – Universidad Pontificia de Comillas, Bilbao – Santander – Madrid, 2018, 178.
248
“Cuando el Dios cristiano se comunica, transmite una misión y una voluntad específica”. URÍBARRI
BILBAO, G., “«…juntamente contemplando su vida» [Ej 135]”, 202.
249
Cf. KOLBENBACH, P-H., Decir… al indecible, 81.
250
“La oblación por parte de la humanidad de Cristo pone de relieve de este modo una faceta capital del
amor: el vaciamiento de quien libremente se da y deja espacio para que el otro sea posible. El Padre entrega
al Hijo, éste obedece, y a su vez se entrega en favor de la multitud”. ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales
de S. Ignacio. Historia y análisis, 997.
251
“El drama humano y las propias preocupaciones enmudecen, mientras que, desde la humanidad de Jesús
sin palabras, Dios mismo nos habla inmediatamente su propio lenguaje”. ARZUBIALDE, S., Humanidad de
Cristo, lógica del amor y Trinidad, Sal Terrae, Santander 2014, 118.
252
“La Redención nos viene ante todo por la sangre de la cruz (cf. Ef 1, 7; Col 1, 13-14; 1 P 1, 18-19), pero
este misterio está actuando en toda la vida de Cristo”. CIC 517.
90
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
253
“La mirada contemplativa ha de posarse y reposar siempre en esta humanidad corporeidad de Cristo que
aquí, en la Pasión, se vive tomando las riendas de la misma -´quiere padecer` [Ej 195]-, recorriendo
libremente ese camino que el ejercitante ha de contemplar en actitud itinerante -´desde [...] hasta`- [Ej
290...], pero que ´más que ir`, parece que ´es llevado` [Ej 291...], en una actitud de total pasividad”. GARCÍA,
A., “Tercera semana” en Diccionario de Espiritualidad Ignaciana, Grupo de Espiritualidad Ignaciana (ed.),
Mensajero – Sal Terrae, Bilbao – Santander 2007, 1702.
254
“Se contempla el misterio, pero no ya desde fuera, sino desde dentro, en comunión con los sentimientos
de Jesús”. ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y análisis, 499.
91
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
lleno de silencios, y al que se ejercita tan solo le toca acompañar y contemplar la kénosis
que estaba anunciada en forma de llamada en la segunda semana y que ahora se hace
carne en la humanidad de Jesús255.
La humanidad de Jesús que sufre tan cruelmente no deja indiferente al que hace
ejercicios, sino que está llamado a tomar sobre sí la responsabilidad de lo que ocurre en
la escena ya que es “por mis pecados va el Señor a la Pasión” [EE 193], pero también en
comunión con los padecimientos de la humanidad de Jesús ya que en Él se va a obrar su
salvación.
255
“No es que la gloria pertenezca a la divinidad de Cristo y la kénosis a su humanidad, sino que ambas
naturalezas participan al mismo tiempo de la gloria y de la kénosis”. MELLONI, J., La mistagogía de los
Ejercicios, 245.
256
“La divinidad que se esconde es aquélla que «existiendo en gloria de tan gran poder, tan grande sabiduría
y tan grande bondad se sometió a los hombres de la más ínfima potestad, juicio y voluntad»”. MARTÍNEZ-
GAYOL, N., La gloria de Dios en Ignacio de Loyola, Mensajero- Sal Terrae, Bilbao- Santander 2005, 211.
257
“Este vaciamiento de Jesús nos está manifestando la esencia del mismo Dios, que es pura donación de
Sí”. OLLER, M.D., “Considerar cómo la divinidad se esconde…(Ej 196), para poder manifestarse de otro
modo” Manresa 81 (2009), 229.
258
“La divinidad se revela ocultándose libremente en la humanidad que sufre tan cruelmente. El Pantocrator
es el Siervo sufriente”. KOLBENBACH, P-H., Decir… al indecible, IGLESIAS, I. (ed), Mensajero- Sal Terrae,
Bilbao- Santander 1999, 96.
92
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
259
“seyendo preso como malhechor, le llevan el valle abajo” [EE 201], “se deja besar de Judas, y prender
como ladrón” [EE 291], “lo llevan atado desde casa de Anás a casa de Caifás” [EE 292], “lo llevan toda la
multitud de los judíos a Pilato” [EE 293], “Pilato envió a Jesú Galileo a Herodes” [EE 294].
260
“lo negó una vez y a Cristo le fue dada una bofetada” [EE 291], “lo tenían preso se burlaban del, y le
herían, y le cubrían la cara, y le daban de bofetadas” [EE 292], “Herodes lo despreció” [EE 294], “tomó a
Jesús Pilato, y azotólo” [EE 295], “lo crucificaron” [EE 296].
261
SAMPAIO, A., “Compasión” en Diccionario de Espiritualidad Ignaciana, Grupo de Espiritualidad
Ignaciana (ed.), Mensajero – Sal Terrae, Bilbao – Santander 2007, 358.
262
“La tercera semana no parece ser otra cosa que la confirmación de la elección, la comprobación de la
autenticidad de la opción realizada durante la segunda semana”. KOLBENBACH, P-H., Decir… al indecible,
92.
263
“La elección no ha elegido un programa con tintes evangélicos, sino el encarnar en su vida la vida de
Cristo, que ahora, en la Pasión la ha dado por él”. GARCÍA, A., “Tercera semana” en Diccionario de
93
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
Espiritualidad Ignaciana, Grupo de Espiritualidad Ignaciana (ed.), Mensajero – Sal Terrae, Bilbao –
Santander 2007, 1702.
264
ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y análisis, 2ª ed., Mensajero-Sal Terrae,
Bilbao-Santander 2009, 509.
265
Cf. BENEDICTO XVI, Jesús de Nazaret. Desde la Entrada en Jerusalén hasta la Resurrección, Encuentro,
Madrid 2011, 319.
94
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
266
RUIZ JURADO, M., “El Espíritu Santo en la espiritualidad ignaciana”, Manresa 70 (1998), 219.
267
[EE 304].
268
El cartujano habla del Espíritu en clave de aliento de vida asemejándolo a aquel de la primera creación
para mostrar que el Espíritu Santo procede de él…pues el soplo procede de quien lo envía. Cf. SAJONIA, L.
DE, La vida de Cristo, Tomo II, introducción, traducción y notas de RÍO, E. DEL., Universidad Pontificia de
Comillas, Madrid 2010, 667.
95
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
todas las gentes bautizándolas en nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”269, y
en el momento de la Ascensión, “mandóles que en Jerusalén esperasen el Espíritu Santo
prometido270”, el Espíritu es la nueva presencia del Resucitado en medio de los hombres
que es concedido por Jesús271, “sólo se puede llegar a comprender la totalidad de la
mediación histórica de Cristo, imagen perfecta del Padre (Col 1,15), desde la presencia
del Espíritu en su humanidad y a partir del Don del resucitado, el cual ha de conducir la
creación a su consumación en la persona del nuevo Adán” .272
269
[EE 307].
270
[EE 312].
271
“El creyente entra en contacto con la «fuente» (el Origen, el Padre) de donde dimana toda consolación,
y con la manifestación de la Divinidad (absolutamente trascendente) en el cuerpo glorioso del Resucitado
(el Mediador) en quien el Don nos es comunicado”. ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio.
Historia y análisis, 552.
272
ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y análisis, 989.
96
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
Hoy Dios sigue trabajando en el que se ejercita a través del Espíritu que le ha ido
guiando y tocando el corazón de diversas formas para configurarse con el Hijo como
hemos visto, y así lo constata Jesús en el Evangelio: “Mi Padre sigue trabajando y yo
también trabajo”273.
El cuarto punto nos habla de los dones que vienen de arriba, dones que recibimos
por medio de Cristo ya que “no cabe un pensamiento cristiano sólido sobre tales dones
sin incluir a Cristo”274.
Toda la realidad que el ejercitante percibe está impregnada de Cristo y permite
que pueda contemplar a Dios en todas las cosas ya que su mirada se va haciendo más
sensible a lo divino y se hace más capaz de encontrar huellas de Dios en lo que le
acontece275.
273
Jn 5, 17.
274
URÍBARRI, G., “Siguiéndoos, mi Señor, yo no me podré perder” en Dogmática Ignaciana, URÍBARRI
BILBAO, G. (ed), Mensajero – Sal Terrae – Universidad Pontificia de Comillas, Bilbao – Santander –
Madrid, 2018, 163.
275
“A medida en que va avanzando en la vida espiritual, su mirada se va tornado cada vez más diáfana,
más trans-aparente, más capaz de percibir la divinidad en la humanidad de Cristo y la presencia de Dios en
todas las cosas”. MELLONI, J., La mistagogía de los Ejercicios, 244.
276
“S. Ignacio formula el amor y la obediencia a la Iglesia como una consecuencia necesaria del amor
personal a Cristo. La ve a ella desde el amor que siente por la humanidad de Jesús y desde la experiencia
del Cristo pascual, exaltado a la derecha del Padre, pero encarnado en la comunidad eclesial”. ARZUBIALDE,
S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y análisis, 923.
97
CAP 3: MEDIACIONES DE DIOS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
277
Cf. ARZUBIALDE, S., Ejercicios Espirituales de S. Ignacio. Historia y análisis, 917.
278
LG 8.
279
“Cristo, en verdad, ama a la Iglesia como a su esposa, convirtiéndose en ejemplo del marido, que ama a
su esposa como a su propio cuerpo (cf. Ef 5,25-28). A su vez, la Iglesia le está sometida como a su Cabeza
(ib. 23-24). «Porque en El habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad» (Col 2,9), colma de bienes
divinos a la Iglesia, que es su cuerpo y su plenitud (cf. Ef 1, 22-23), para que tienda y consiga toda la
plenitud de Dios (cf. Ef 3,19)”. LG 7.
280
RUIZ JURADO, M., “El Espíritu Santo en la espiritualidad ignaciana”, Manresa 70 (1998), 219.
281
“La Iglesia es, en el Espíritu Santo, la mediación sacramental del unus Mediator”. LERA MONREAL, J.M.,
La pneumatología de los Ejercicios Espirituales. Una teología de la cruz traducida a la vida, Grupo de
Espiritualidad Ignaciana (ed.), Mensajero – Sal Terrae – Universidad Pontificia de Comillas, Bilbao –
Santander – Madrid, 2016, 368.
98
CONCLUSIÓN
CONCLUSIÓN
282
Cf [EE 15].
99
CONCLUSIÓN
100
CONCLUSIÓN
Acabo con las palabras de Ignacio al despedirse en sus cartas: “Ceso rogando á
la santissima Trinidad por la su infinita y summa bondad nos dé gracia cumplida, para
que su santíssima voluntad sintamos, y aquella enteramente la cumplamos”283.
283
Epp 1, n.7, 107.
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