Teología de Comunidades Samaritanas
Teología de Comunidades Samaritanas
Colección Samaritana
Volumen 2
2014
TEOLOGÍA PARA LAS PEQUEÑAS
COMUNIDADES SAMARITANAS Y MISIONERAS
DE LA DIÓCESIS DE ENGATIVÁ
DIÓCESIS DE ENGATIVÁ
Transversal 70C Bis No.77-60
Teléfono: 437 0581
Fax: 540 4998
Bogotá, D.C., Colombia
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INTRODUCCIÓN 10
CAPÍTULO UNO: El VER 11
1. Las comunidades eclesiales en El Concilio Ecuménico Vaticano II y
El Magisterio Universal 12
4. ¿Cuáles son los pasos para la formación de las PCSyM diocesanas? 42
7. ¿Por qué la metodología de La Lectio Divina en las reuniones de las PCSyM? 49
8. ¿Por qué la lectura cursiva de los evangelios en las reuniones de las PCSyM? 50
CONCLUSIÓN 51
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INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
La praxis pastoral y el ejercicio diagnóstico hecho durante varios años
en la Diócesis, han sugerido una estrategia que recupere la experien-
cia de las primitivas comunidades cristianas relatadas en las Sagradas
Escrituras; por eso después de acercarnos a la comunidad para escu-
charla, de discernir lo que el magisterio de la Iglesia nos enseña y de
iluminar nuestra realidad con la Palabra de Dios, surge este texto que
pretende dar un fundamento teológico a nuestra propuesta pastoral.
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CAPÍTULO 1
Diócesis de Engativá, Colección Samaritana
CAPÍTULO UNO
EL VER
Para abordar el tema de las pequeñas comunidades es preciso revisar los docu-
mentos de la Iglesia y descubrir en ellos las orientaciones que fundamentan y
muestran claramente la toma de postura que ha tenido el Magisterio frente a esta
opción pastoral. Así haremos un recorrido histórico para descubrir cómo nuestra
opción diocesana está en comunión y desarrolla las indicaciones del Magisterio
de la Iglesia.
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Teología para las Pequeñas Comunidades Samaritanas y Misioneras
“…la congregación de todos los creyentes que miran a Jesús como el autor de la Sal-
vación y principio de la unidad y de la paz; es la Iglesia convocada y constituida por
Dios, para que sea para todos y cada uno, sacramento visible de esa unidad salvífica.1
“...El gozo y la esperanza, las lágrimas y angustias del hombre de nuestros días, sobre
todo de los pobres y de toda clase de afligidos, fueron también gozo y esperanza, lágri-
mas y angustias de los discípulos de Cristo, y nada hay de verdaderamente humano
que no tenga resonancia en su corazón. La comunidad que formaban estaba compues-
ta de hombres que, reunidos en Cristo, eran dirigidos en el Espíritu Santo, en su pere-
grinación hacia el reino del Padre, y recibieron, para proponérselo a todos, el mensaje
de salvación. De ahí la experiencia vital que la hace sentir y ser realidad, íntimamente
solidaria con la humanidad y con su Historia. IM n.1 CV II.” 2
No puede entenderse hablar de Iglesia sin hablar de comunidad. Por eso como cris-
tianos, resulta de suma importancia el estar congregados en pequeñas comunida-
des, para vivir la experiencia cristiana de acogida, de misericordia con espirituali-
dad, que permita: el perdón, la liberación, la sanación, la solidaridad.
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Diócesis de Engativá, Colección Samaritana
En la encíclica Mater et Magistra de Juan XXIII (1.961) el papa resalta dos carac-
terísticas de la acción Pastoral de la Iglesia: Comunidad y socialización. “La Iglesia
está llamada a colaborar con todos los hombres en la verdad, en la justicia y en el
amor, para construir una auténtica comunión, promoviendo su dignidad.” 1
En el mismo n. 58 el Papa nos ayuda a esclarecer lo que deben ser las pequeñas
comunidades al servicio de la evangelización:
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Teología para las Pequeñas Comunidades Samaritanas y Misioneras
Las comunidades eclesiales como opción teológica y pastoral son reconocidas por
el Magisterio Latinoamericano. Desde Medellín hasta Aparecida, este movimien-
to laical, es valorado como expresión necesaria del quehacer evangelizador. El
Sínodo de América también subraya su valor y pertinencia.
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Diócesis de Engativá, Colección Samaritana
“…se comprueba que las pequeñas comunidades, crean mayor interrelación perso-
nal, aceptación de la Palabra de Dios, revisión de vida y reflexión sobre la realidad,
a la luz del Evangelio; allí se acentúa el compromiso con la familia, con el trabajo, el
barrio y la comunidad local. Señalamos con alegría, como importante hecho eclesial
particularmente nuestro y como esperanza de la Iglesia la multiplicación de peque-
ñas comunidades.” 2
“...las comunidades eclesiales de base son las células vivas de la parroquia, entendi-
da ésta como comunión orgánica y misionera... está llamada a ser una comunidad
de fe, de culto y de amor... animada por laicos, hombres y mujeres adecuadamente
preparados en el mismo proceso comunitario. Los animadores han de estar en co-
munión con el párroco respectivo y el obispo … La nueva evangelización nos exige
formar en una fe que se haga vida, iniciándola con el anuncio del Kerigma a los que
están en el mundo descristianizados y promoviéndola con el testimonio alegre de
auténticas comunidades de fe en las que nuestros laicos vivan el significado de los
sacramentos.” 3
1 N.6, 3.9.13 II Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (Medellín Colombia 1.968)
2 N.629 III Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (Puebla Méjico 1.979)
3 N. 61.156 IV Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (Santo Domingo – República Domi-
nicana1.992)
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“...Los esfuerzos pastorales, orientados hacia el encuentro con Jesucristo vivo, han
dado y siguen dando frutos. Entre otros destacamos los siguientes: aumentan los
esfuerzos de renovación pastoral en las parroquias, favoreciendo un encuentro con
Cristo vivo, mediante diversos métodos de nueva evangelización, a través de comu-
nidades evangelizadas y misioneras. …Se valora la presencia y el crecimiento de los
movimientos eclesiales y nuevas comunidades que difunden su riqueza carismática,
educativa y evangelizadora.” 1
Propone una comunidad eclesial como herramienta para configurar a los creyen-
tes con Cristo:
1 N.99 e) V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (Aparecida Brasil 2.007)
2 N. 128 V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (Aparecida Brasil 2.007)
3 N. 138 V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (Aparecida Brasil 2.007)
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Diócesis de Engativá, Colección Samaritana
Aparecida entiende que la misión debe ser una acción comunitaria más que in-
dividual:
“Ellas son un ámbito propicio para escuchar la Palabra de Dios, para vivir la frater-
nidad, para animar en la oración, para profundizar procesos de formación en la fe
y para fortalecer el exigente compromiso de ser apóstoles en la sociedad de hoy. … si
se quieren pequeñas comunidades vivas y dinámicas, es necesario suscitar en ellas
una espiritualidad sólida, basada en la Palabra de Dios, que las mantenga en plena
comunión de vida e ideales con la Iglesia local y en particular, con la comunidad pa-
rroquial. Así la parroquia, por otra parte, como desde hace ocho años nos lo hemos
propuesto en América latina, llegará a ser “comunidad de comunidades”. … Señala-
mos que es preciso reanimar los procesos de formación de pequeñas comunidades en
el Continente, pues a mi ella tenemos una fuente segura de vocaciones al sacerdocio,
a la vida religiosa, y a la vida laical con especial dedicación al apostolado. A través
de las pequeñas comunidades, también se podrá llegar a los alejados, a los indiferen-
tes y a los que alimentan descontento o resentimientos frente a la Iglesia.” 3
1 N. 145 V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (Aparecida Brasil 2.007)
2 N. 162 y 164 V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (Aparecida Brasil 2.007)
3 N. 307-310 V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (Aparecida Brasil 2.007)
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Teología para las Pequeñas Comunidades Samaritanas y Misioneras
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Diócesis de Engativá, Colección Samaritana
La profundización sobre las Pequeñas comunidades como espacio vital para vivir
la espiritualidad, nos llevó a asumir esta opción pastoral como estrategia del Plan
Pastoral Samaritano entregado a la diócesis en el año 2011.
Haciendo caso a los documentos del Magisterio,1 se llevó a cabo en la Iglesia local
de Engativá, una etapa de escucha del pueblo fiel y ministros ordenados de la Dió-
cesis en el año 2006 que partió de la reflexión de la Parábola del Buen Samaritano
(10,25-37) y asumió la pedagogía de Emaús (Lc 24, 13-35).2
“La Diócesis de Engativá con la actitud del Buen Samaritano, se compromete a tra-
bajar en unidad pastoral para construir e impulsar comunidades arraigadas en la
Palabra y en la práctica Misericordiosa de Jesucristo, Comunidades que sean buena
noticia, levadura transformadora del tejido de nuestra sociedad, que construya La
Ciudad de la Misericordia, camino definitivo.” 3 Que a su vez se convirtió en el
referente teológico pastoral.
1 Los textos del magisterio citados anteriormente en el documento fundamentan en gran medida la opción
diocesana: dicha opción pastoral implica un compromiso de los laicos, los religiosos y religiosas, y el pueblo
fiel de Dios, en comunión con el Obispo, los Vicarios, los Párrocos, los Presbíteros y los Diáconos, de impulsar
pequeñas comunidades, arraigadas en la Palabra y en la práctica misericordiosa de Jesucristo, siendo buena
noticia, levadura transformadora del tejido social que lleve a todos hacia la construcción de “La Ciudad de la
Misericordia más Humana y más Fraterna”
2 Líneas Pastorales para la Formación de Comunidades Samaritanas y Misioneras en la ciudad. Comisión
Diocesana de Animación y reflexión Pastoral. Vicaría de Pastoral. Diócesis de Engativá.
3 Plan Pastoral Samaritano. Diócesis de Engativá 2012 – 2014 págs. 32 y 34
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Teología para las Pequeñas Comunidades Samaritanas y Misioneras
Para comienzos del año 2008, La Diócesis prepara la “condición de vuelta a la ciu-
dad” (Tercer momento de la pedagogía de Emaús) para misionar, con la “matriz
pedagógica” como formulación final de las Líneas Pastorales para la Construcción
de Pequeñas Comunidades Samaritanas y Misioneras en la ciudad y su correspon-
dencia con el Plan Pastoral Samaritano.
Dicha matriz está compuesta por cuatro Líneas Orientadoras: Discipulado Urbano
de la Palabra, Espiritualidad Urbana de la Misericordia, Comunidad Discipular
Urbana y Comunidades haciendo Misión en la ciudad; que corresponden a tres
escenarios o “territorios” de pastoral específicos que son: La Persona Humana; La
Parroquia; La sociedad, los barrios y otros escenarios urbanos.1
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CAPÍTULO 2
Diócesis de Engativá, Colección Samaritana
CAPÍTULO DOS
EL JUZGAR
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Teología para las Pequeñas Comunidades Samaritanas y Misioneras
que hoy conocemos como “la Biblia” a partir de la experiencia de Fe del pueblo-Is-
rael?
Para dar respuesta a esta pregunta se tomó como fundamento el texto sobre la
conformación e historia de las Tribus de Israel1 presentado en la ponencia de la
Escuela Bíblica diocesana de Engativá. En esta se profundiza en tres momentos:
Los Hechos, la Tradición y la Escritura.
Los Hechos
Corresponden a la Historia donde se manifestó Dios al pueblo escogido. Para el
año 1100 a.C diferentes grupos creyentes en una única divinidad, que sufren la
opresión, la injusticia, el desplazamiento forzado y la esclavitud; impuesta por los
regímenes del momento y por los poderes de las Ciudades-Estado, tienen un en-
cuentro en una tierra estratégicamente ubicada: Canaán.
Encontramos también El grupo del Sinaí o Sinaítico: que tributaban a Dios Yahvé
el Sadday, Dios Misericordioso. Se refugiaron también en las montañas. Corres-
pondían a beduinos de las tribus nómadas del oriente que vivían en el desierto, al
sur del Mar Muerto. Vinieron de Seír de Edom, y también se establecieron en las
regiones montañosas de Canaán.
Todos estos grupos son monoteístas, es decir, tributan la fe a un solo Dios (Ex 3,6).
1 GOTTWALD Norman K. Las Tribus de Yahve. Una sociología de la Religión del Israel Liberado.
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Diócesis de Engativá, Colección Samaritana
les permite unirse y no propiamente para ir contra el opresor sino para construir
una forma de organización social que contrasta con las opresoras, esclavizantes e
injustas de las cuales venían huyendo. Vieron como un solo Dios los convoca en
un lugar (las montañas de Canaán) y con un proyecto de organización (El sueño
Tribal de Yahvé). Estas experiencias se pudieron recrear en el mentado evento de
nuestra escuela bíblica diocesana, a través de dramatizaciones.
La Tradición
Podría entenderse como la conservación y transmisión oral en cerca de 700 gene-
raciones, de esa experiencia comunitaria de fe y para el caso concreto la experien-
cia fundante EL SUEÑO TRIBAL DE YAHVE.
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Teología para las Pequeñas Comunidades Samaritanas y Misioneras
Este Dios fiel cumple sus promesas Gn 12,1-3; 17,1-4; 26, 3-4; 26, 23-25; 28, 10-15
Ex 3,8-9; Jos 1, 2-6). Él, ha liberado a los nómadas fugitivos de la esclavitud del
faraón y les ha prometido llegar a ser un gran pueblo, heredero de una tierra que
mana leche y miel. Él, ha acompañado a los pastores desplazados, liberándonos
de la injusticia y la opresión. Él, ha defendido a los campesinos oprimidos, y les
ha proveído refugio y seguridad en las montañas. Él es el Dios compasivo y mi-
sericordioso.
Para mantener viva la memoria se utilizó el culto y las liturgias. Allí se trasmitían
de una generación a otra, todas las tradiciones principales con la narración deta-
llada de los acontecimientos históricos. Se comenzó a constituir un pueblo que
más tarde se denominaría Israel, un pueblo que comenzó a construir su historia y
su vida, desde la Fe en un único Dios.
El ahora llamado pueblo de Dios, hace una miraba hacia atrás y recuerda en forma
consciente lo que Dios había hecho en su propia historia. Todo lo acontecido y las
experiencias de todos los grupos que se unieron para formar Israel( Gn 15,6; 17,
1-2; 23,62-63; 26, 2-4; 32, 25-31; 35,9-10.22-26; 37,2b; Ex 3, 7-8; Jos 1, 1-8 funda-
mentado en la tradición Mosaica).
El culto configuró una comunidad que operaba según el principio que rezaba:
“…lo que pertenecía al pasado de cualquier grupo de Israel, pertenecía al pasado de
todo Israel y todo lo que significaba el presente de Israel, podía leerse en el pasado de
cada grupo ya unido como el pueblo de Israel…” Es decir que Yahvé había estado
obrando en la historia de cada grupo de los que luego llegaron a ser israelitas, de
tal modo que, esas historias independientes podían expresarse como etapas en la
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Diócesis de Engativá, Colección Samaritana
En lo que respecta a las doce tribus de Israel las encontramos en el texto sagrado
únicamente, en género literario de listas y en un número de 16 que van desde Gn
29,3 hasta el capítulo 5 de Jueces. Ciertamente estos textos nos dan muy poca
información sobre cada uno de estos personajes que encabezaron importantes
asentamientos humanos, salvo en lo que atañe al Rapto de Dina Capítulo 34 de
Génesis; el Incesto de Rubén capítulo 35, 21-22; la Historia de Judá con Tamar en
el capítulo 38; Judá y Benjamín y la segunda expedición a Egipto de los hijos de
Jacob capítulo 43 del libro del Génesis. Estas listas las encontramos en Gn 29,3 -
30-24; 35,22b-26; 46,8-25; 48,5; 49; Ex 1,1-4; Nm 1, 5-15; 1,20-43; 2, 3-33;
13, 4-15; 10,13-27; 26,5-61; 34, 16-39; Dt 33; Jos 13-22; Jc 5 .
La Escritura
Es decir, el texto de principio a fin, como quedó relatada la tradición por escrito.
Esa experiencia a la luz de la fe, que comenzaría a darse en el año 900 a.C. fecha
que coinciden varios exégetas es el momento en el cual se produciría el primer
texto escrito de toda la Sagrada Escritura: Jueces capítulo 5 “El Cántico de Dé-
bora”. Por su lenguaje arcaico de un hebreo primitivo y por ello probablemente
cercano a los acontecimientos que allí se relatan: el triunfo de los Israelitas sobre
los Reyes de Canaán.
Estos textos que hoy en la Iglesia los tenemos como Inspirados, nos permiten
resaltar los puntos de aproximación a nuestra experiencia diocesana de pequeñas
comunidades, buscando así actualizar el hoy de la Iglesia Diocesana, iluminándo-
lo desde la experiencia vivida por el Pueblo de Israel.
Esta es toda una experiencia que motiva a constituir las pequeñas comunidades,
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Teología para las Pequeñas Comunidades Samaritanas y Misioneras
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Diócesis de Engativá, Colección Samaritana
Este breve estudio del texto bíblico busca animar a cualquier Iglesia Particular
como lo ha hecho con nuestra Diócesis de Engativá, a formar pequeñas comuni-
dades que contribuyan a transformar el tejido social del entorno urbano que nos
corresponde.
De acuerdo a todo lo visto surge una pregunta para nosotros hoy: ¿Qué es lo que
nos motiva y anima para sostener y fortalecer nuestras experiencias de organi-
zación comunitaria que ahora son fuente de resistencia pacífica no como fuerza
beligerante sino aprovechando el potencial humano a partir del Evangelio, con
hechos concretos que construyen vida, esperanza y solidaridad?
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Teología para las Pequeñas Comunidades Samaritanas y Misioneras
una tribu. Los líderes y miembros de las diferentes tribus se ven todos iguales ante
la divinidad que adoran y los convoca a trabajar por su bienestar, buscando por
medios pacíficos la justicia social, siendo incluyentes, solidarios y misericordiosos
con los que no hacían parte de su proyecto de vida. De la misma manera las Pe-
queñas Comunidades Samaritanas y Misioneras (PCSyM) “…buscan su alimento
en la palabra de Dios y no se dejan aprisionar por la polarización política o por las
ideologías de moda, prontas a explotar su inmenso potencial humano; — evitan la
tentación siempre amenazadora de la contestación sistemática y del espíritu hiper-
crítico, bajo pretexto de autenticidad y de espíritu de colaboración;— permanecen
firmemente unidas a la Iglesia local en la que están insertas, y a la Iglesia universal,
evitando así el peligro muy real de aislarse en sí mismas, de creerse, después, la úni-
ca auténtica Iglesia de Cristo y, finalmente, de anatemizar a las otras comunidades
eclesiales.” 1
Comunidades apostólicas
De la lectura de las experiencias apostólicas narradas en el libro de Hechos de los
Apóstoles, encontramos varios textos que nos describen la vivencia de las prime-
ras comunidades Cristianas, quienes se mantenían constantes en la enseñanza de
los Apósteles, recibían entonces de primera mano la tradición oral apostólica (Lc
1, 1-4). Aunque muchas hablaban un mismo idioma (el arameo, el hebreo o el
griego), tenían entre si el mismo lenguaje de la fe recibido de la misma tradición
apostólica, que los hacía vivir en comunión. Este lenguaje de fe testimonia que
las comunidades se mantenían constantes en la Fracción del Pan y en las oraciones
(perseverando en la conmemoración – renovación del sacrificio eucarístico) de
la celebración de la última cena, lo que los discípulos vivieron con Jesús y que los
distinguía (Lc 22).
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Diócesis de Engativá, Colección Samaritana
como propios, sino que todo lo tenían ellos en común”. Lo encontramos también en
el texto posterior en el Evangelio según San Juan 13,35: “En esto conocerán todos
que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros”. Este acontecimiento
junto con la predicación Apostólica que contenía el Kerigma (Anuncio de la no-
ticia de Jesús muerto y resucitado), fue definitivamente el paradigma que llevó a
las primeras comunidades cristianas a multiplicarse rápidamente, como el mismo
libro de Hechos lo describe: “muchos de los que habían oído el discurso creyeron; y
el número contando solo a los hombres, llegó a unos cinco mil”.1
“Las primeras comunidades llegaron incluso a vender sus bienes, y todo lo tenían
en común, viviendo como una verdadera comunidad de seguidores de Jesús. Hacer
dinero dejó de ser lo más importante en la vida, únicamente les interesaba alabar a
Dios y llevar a otras personas el mensaje de su cambio de vida.” 2
En el capítulo sexto del libro encontramos un énfasis urbano que nos recuerda el
estilo del redactor de la obra lucana.3
Por esto mismo, de manera admirable, podemos afirmar que: “…es también el
tiempo de la humanidad, el tiempo de que los creyentes bajemos al encuentro de
Dios en los más pobres; el tiempo de hacer una opción por los excluidos y margi-
nados.” 4 En efecto, es el Espíritu de Jesús de Nazaret, quien nos instruye a fondo,
1 Hch 4,4
2 DRANE John. La Vida de la Primitiva Iglesia. Págs. 62-63 Editorial Verbo Divino.
3 Hch 6,7
4 GONZÁLEZ BUELTA Benjamín S.J. Bajar al encuentro de Dios entre los pobres. Pág. 9 Editorial Editorial
Sal Terrae 1.998.
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Teología para las Pequeñas Comunidades Samaritanas y Misioneras
Por tanto, nuestra misión como Iglesia de este tiempo, es hacernos servidoras y
servidores de la misión del Espíritu, al que la Iglesia, desde sus orígenes, lo cono-
ció como el que hace nuevas todas las cosas y sopla donde quiere, dando Vida a
todos los que se renuevan y se ponen confiadamente en su ruta1. De esta manera
se renovará nuestra Iglesia, haciéndose discípula humilde del Espíritu de Jesús de
Nazaret, se instruirá en lo que el Espíritu enseña: la permanencia en el Amor del
Padre y del Hijo. Esto es en lo que nos forma en el Espíritu2 porque esto es lo que
nos mostró Jesús con su vida y nos lo dejó como su máximo legado.
A la petición que le hace Felipe: “muéstranos al Padre y con eso nos basta” 3 Jesús
le contesta que quien le ha visto a Él, ha visto también al Padre4. Jesús es el Sacra-
mento vivo del Padre, y con el acierto del buen pedagogo, le recuerda a Felipe, que
hace tiempo viene viendo al Padre, porque ha estado viéndole a Él.
A Jesús sólo lo han visto entregando vida y vida abundante5 Lo vieron devol-
viéndole la dignidad a la mujer samaritana6 ; sacando de la ceguera excluyente,
humana y social, al ciego de nacimiento7. Le vieron instruyéndoles en la igualdad
fundamental del discipulado, al lavarles los pies humildemente8. Lo vieron en fin,
mostrándoles cómo es el camino que conduce al Padre9, o cómo hay que ser y ac-
tuar para pertenecer y permanecer en su Proyecto de Vida. Si así es Jesús, enton-
ces… ¿cómo es el Padre? Bella respuesta la que da Jesús a Felipe y a nosotros hoy.
En el Hoy, vemos el rostro de Jesús en el pobre, en el marginado, en el excluido;
estos son los rostros humanos, los sacramentos vivos del Jesús que sufre, pero que
alimentan la misión de las Pequeñas Comunidades Samaritanas y Misioneras en
la ciudad.
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Diócesis de Engativá, Colección Samaritana
Comunidades paulinas
Viene ahora la experiencia Paulina, que corresponde a la otra faceta grande de la
vida del apóstol Pablo. La del misionero y fundador de comunidades. Él mismo
relata los avatares de su experiencia misionera en estos términos: “Hice muchos
viajes. Sufrí peligros en ríos, con peligros de bandidos, peligros en la ciudad, pe-
ligros en el desierto, peligros en el mar. Tres veces naufragué. Una vez pasé un
día y una noche en alta mar” (2Cor 11, 25-26). En este aparte tendremos muy
presente el texto de Carlos Mesters O.C, Pablo apóstol: un trabajador que anuncia
el Evangelio.
Las comunidades fundadas por Pablo no están tan distantes de las que pretende-
mos fundar hoy, muchos de los conflictos que hoy vivimos comunitariamente ya
se daban en los tiempos de Pablo. Por eso mismo, el pueblo de las comunidades
no era perfecto. Era espejo de lo que sucede hoy, cuando gente bien intencionada,
de diferentes orígenes y mentalidades, decide caminar juntos. La fraternidad es
un desafío. Aun así, a pesar de todas esas dificultades, el ánimo de la gente era
muy grande. Ellos no se desanimaban y las comunidades crecían, eran una nueva
manera de ser pueblo de Dios. Pablo las acompañaba ya fuera personalmente,
o a través de emisarios, o por medio de sus cartas, que son verdadero ejemplo
de constancia, perseverancia, honda fe y decisión inquebrantable por anunciar el
Evangelio en las ciudades de la época.
Hch. 13,2-4 relata cómo la comunidad envía a Pablo a anunciar el evangelio por
el mundo, y en consecuencia el mismo libro de los hechos nos relata sus tres viajes
misioneros Hch.13,3-14,28; 15,36-18,22; 18,23-21,17; para Mesters la clave para
entender el tercer viaje esta en el discurso de Hch. 20,17-35, discurso que va di-
rigido a los animadores de las comunidades; discurso hecho en la comunidad de
Mileto, en Asia Menor; en este discurso Pablo da testimonio de cómo se debe
anunciar el Evangelio y coordinar una comunidad.
Mesters nos invita a estudiar las siete comunidades de la época de Pablo, es decir,
las siete comunidades que recibieron cartas de Pablo: Tesalónica, Galacia, Filipo,
1 Mesters Carlos “Pablo apóstol. Un trabajador que anuncia el evangelio.” Colección Bíblica N. 63. Editorial
Tierra Nueva. Vicaria sur de Quito. Centro Bíblico Verbo Divino 2.000.
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Teología para las Pequeñas Comunidades Samaritanas y Misioneras
Corinto, Éfeso, Colosa y Roma desde siete pasos que según él marcan el caminar
de aquellas comunidades y de las comunidades cristianas actuales, esos pasos o
etapas son:
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Diócesis de Engativá, Colección Samaritana
“Toda la Iglesia y cada comunidad es el templo de Dios” (Ef 2,21; 1Cor 3,10); toda
la Iglesia y cada comunidad es evangelizadora. Pablo aclara: “Esto no implica la
uniformidad, sino unidad en la diversidad; puesto que las particularidades deben
ser elementos de riqueza y las dificultades deben ser superadas por la comunión en
la Iglesia y la unidad de fe y de amor, de modo que… —ya no hay hombre ni mujer,
griego ni bárbaro, esclavo o libre—” (Gal 3,26-28). 1
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Teología para las Pequeñas Comunidades Samaritanas y Misioneras
De la lectura de los primeros capítulos del libro de Hechos de los Apóstoles 1-9 se
desprenden cuatro elementos importantes, que no deben faltar hoy en el testimo-
nio de las comunidades y de la Iglesia, como son: la liberación de la esclavitud; la
liberación de la enfermedad; la liberación de la pobreza y el anuncio del evangelio.
La fraternidad, el entenderse hermanos en Cristo, buscando llevar la cruz comu-
nitariamente, es la tarea permanente de la comunidad. Preguntémonos: ¿cómo
vive La Iglesia hoy esta tarea comunitaria? 1
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CAPÍTULO 3
Diócesis de Engativá, Colección Samaritana
CAPÍTULO TRES
EL ACTUAR
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Teología para las Pequeñas Comunidades Samaritanas y Misioneras
Así, para la Diócesis, las PCSyM son: “…asumidas como el Espacio Vital del Plan
de Pastoral de la Diócesis… no son un fin en sí mismas, sino una Mediación Funda-
mental”. Sin olvidar que el fin último es: “que construyan la Ciudad de la Misericor-
dia, camino del Reino Definitivo”. Por lo tanto, su aspecto misional se evidencia en
el “impacto social”, en el “trabajo por una ciudad más humana, justa y compasiva.” 5
1 Ibídem. Pág. 34. Y Estatuto Epistemológico del Plan Pastoral de la Diócesis de Engativá. 2010 pág. 6
2 Plan Pastoral Samaritano. Diócesis de Engativá. 2012- 2014. Pág. 13
3 Plan Pastoral Samaritano. Diócesis de Engativá. 2012- 2014. Pág. 34-35. Estatuto Epistemológico del Plan
Pastoral de la Diócesis de Engativá. 2010 pág. 7-8.
4 Plan Pastoral Samaritano. Diócesis de Engativá. 2012- 2014. Pág. 34-35. Estatuto Epistemológico del Plan
Pastoral de la Diócesis de Engativá. 2010 pág. 7-8
5 Plan Pastoral Samaritano. Diócesis de Engativá. 2012- 2014. Pág. 34-35. Estatuto Epistemológico del Plan
Pastoral de la Diócesis de Engativá. 2010 pág. 7-8.
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Diócesis de Engativá, Colección Samaritana
La parábola del buen samaritano, nos invita a salir de nosotros mismos, de nues-
tro propio mundo y a entrar en el mundo de los otros. Este movimiento hacia el
otro, profunda experiencia de humanidad, fue acogido como opción en la Iglesia
Diocesana, para su acción pastoral, la cual asume la experiencia del buen samari-
tano, de “optar por vivir la Misericordia.” 1
El gráfico nos muestra la matriz pedagógica y los pasos que dan origen a la ruta
pedagógica. Estos pasos pretenden de manera transversal establecer un proceso
formativo que integre todos los aspectos implicados en la matriz.
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Teología para las Pequeñas Comunidades Samaritanas y Misioneras
Discipulado urbano de
1 2 3 Observatorio parroquial.
la palabra
Anunciar el evangelio
Formar discípulos en la ciudad Conocimiento del contexto urbano
Espiritualidad urbana
4 Estructuración de programas
de proyección social parro-
de la misericordia quiales de PCSyM
Coherencia entre fe Compromiso humani-
y vida zante Compromiso urbano
Implementación de progra-
Comunidad discipular 5 mas de proyección social
urbana parroquiales de PCSyM
Unidad y compromi- Parroquia nueva
so comunitario Evangelización nueva Impacto social
Programas de pro-
Comunidades haciendo 6 yección social de
misión en la ciudad PCSyM en marcha
Vivir una eclesiología
Vivir un auténtico de comunidad y mise- Dialogar con las culturas y con la
discipulado ricordia sociedad
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Diócesis de Engativá, Colección Samaritana
»» Sexto Paso: Las PCSyM signo visible del Amor Misericordioso de Dios. La
Ciudad de la Misericordia Signo Visible del Reino de Dios. Comunidades
haciendo misión en la ciudad, desde el Evangelio según San Juan.
Los nombres dados a los pasos en la Ruta Pedagógica para la formación de las
PCSyM, son el resultado de conjugar los pasos propuestos por Mesters1 para
abordar las comunidades Paulinas, con las especificaciones dadas por las Líneas
Pastorales para la formación de las comunidades Diocesanas2 y la actividad que
desarrolla la comunidad de cara a la realidad inserta, es decir, su proyección social
en cada paso. (ver cuadro página siguiente).
Dicha conjugación dio no sólo el nombre del paso, sino un título, relacionado
directamente con las líneas pastorales a partir del tercer paso:
1 Mesters nos invita a estudiar las siete comunidades de la época de Pablo, es decir, las siete comunidades
que recibieron cartde Pablo: Tesalónica, Galicia, Filipo, Corinto, Éfeso, Colozsal y Roma desde siete pasos que
según Mesters marcan el caminar de aquellas comunidades y de las comunidades cristianas actuales. Mesters,
Carlos “Pablo Apostol. Un trabajador que anuncia el Evangelio” Colección Biblica N. 63. Centro Biblico Verbo
Divino. Quito. Año 2.000 Págs.119-146
2 “Líneas Pastorales para la Formación de Comunidades Samaritanas y Misioneras en la Ciudad” Diócesis de
Engativá”. 2007. Pág. 58
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Paralelo entre pasos de las comunidades Paulinas (C. Mesters) y las comunidades Diocesanas
Comunidades Paulinas
Comunidades Diocesanas
1. Nacimiento
La fundación: los heczhos, el inicio, las personas,
dificultades y problemas 1. Precomunidades
Convocatoria de animadores
2. Acompañamiento
Formación de animadores
El contacto personal, por carta y por
Equipos Parroquial y Arciprestal
mensajeros. Red de contactos.
3. Identidad 2. Nacimiento
Relación con: Convocatoria de integrantes
La Trinidad. Planificación y Eucaristía de envío
Los hermanos: La Fraternidad. Primera reunión
El mundo: La Misión.
Herencia y venida de Jesús. 3. Desarrollo y consolidación
El Credo. Lectura de Marcos
Celebraciones: Retiros, asambleas, etc.
4. Vivencia Estudio del concepto parroquial
El significado de la resurrección.
Uso de La Biblia. Dones y Carismas. 4. Vivencia y crecimiento
Amor fraterno. Lectura de Lucas
Celebración de la nueva vida. Celebraciones: Retiros, asambleas, etc.
Estructuración de los programas de proyección
5. Organización
Órdenes de Jesús. Servicio y alabanza. social en las pequeñas comunidades
Costumbres, doctrinas, reuniones, asambleas.
Ministerios y dones.
Articulación de ministerios y servicios. 5. Proyecto de vida
6. Problemas Lectura de Mateo
Conflicto básico. Celebraciones: Retiros, asambleas, etc.
Problemas de carismas y don de lenguas. Implementación de los programas de proyección
Liderazgo y autoridad. social en las pequeñas comunidades
Doctrinas extrañas.
Enfrentar y resolver el problema.
7. Proyecto de vida 6. Comunidad: signo visible del Amor de Dios
• La fe en la resurrección como fuerza liberadora Lectura de Juan
• Comunidad como la realización de las personas Celebraciones: Retiros, asambleas, etc.
Ejecución de los programas de proyección social en
• Comunidad como muestra gratis del futuro que todos juntos las pequeñas comunidades
esperan. El proyecto o la esperanza que anima a la comunidad
• La venida de Jesús sobre las nubes
Teología para las Pequeñas Comunidades Samaritanas y Misioneras
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Lectura del
Paso No.3 Evangelio
Desarrollo y de Marcos
Consolidación
Acercamiento
a la humanidad
de Jesús
Estudio del
contexto
parroquia
Observatorio
parroquial
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Teología para las Pequeñas Comunidades Samaritanas y Misioneras
El segundo Evangelio que leeremos en las PCSyM es el Evangelio según San Lu-
cas. Una vez hecho el acercamiento a la humanidad de Jesús, conviene fortalecer
la experiencia de las PCSyM con el fundamento diocesano que es la compasión
misericordia.
Espiritualidad
urbana de la
misericordia
Formulación y
estructuración del
proyecto parroquial
Lucas presenta el ideal cristiano como un ideal apto e inofensivo que puede trans-
formar el mundo con la fuerza del Espíritu Santo que actúa y que convierte mu-
chos corazones al señor Jesús. Lucas es llamado también el evangelio de la mise-
ricordia y presenta como protagonistas de la transformación en el Espíritu a los
marginados y excluidos que se constituyen en misioneros y portadores de una
buena noticia.
Lucas presenta a Jesús movido por el impulso del Espíritu Santo realizando un mi-
nisterio de liberación y de gracia que lo llevará de camino hacia Jerusalén. En este
camino va derramando la misericordia y el perdón, acogiendo a los pecadores,
buscando a los extraviados, y ayudando a los pobres y necesitados. El discipula-
do implica seguir a Jesús por el camino de la cruz y descubrirlo, movidos por el
Espíritu, en el reflexionar de las Sagradas Escrituras y en el partir el pan. De esta
manera, la lectura cursiva del evangelio de San Lucas permitirá consolidar la es-
piritualidad samaritana de las PCSyM.
La lectura del Evangelio según San Mateo se propone después de San Lucas, por-
que este Evangelio está dirigido principalmente a comunidades que son conscien-
tes de su propia identidad. De esta forma, las PCSyM que ya han conocido la
humanidad de Jesús y han profundizado en la Espiritualidad Samaritana, ahora
consolidan su fe reconociendo a Jesús como el mesías anunciado por los profetas.
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Diócesis de Engativá, Colección Samaritana
La Iglesia
construyendo la Ciudad
de la Misericordia con
justicia social
Implementación
del proyecto
social
Por último, se propone la lectura cursiva del Evangelio de San Juan. Para este mo-
mento del proceso la PCSyM estará consolidada; por lo tanto, se debe buscar que
de testimonio de la fe por medio de la misión urbana. Juan es el Evangelio de la
comunidad preparada para caminar en la historia, entre dificultades y persecucio-
nes, en la espera definitiva del Señor. La lectura del Evangelio permitirá hacer una
Ciudad de la Misericordia
signo visible
del Reino de Dios
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Teología para las Pequeñas Comunidades Samaritanas y Misioneras
Una vez terminado estos primeros pasos del proceso se tendrá que redefinir las
nuevas etapas teniendo presente el momento histórico y las necesidades que ten-
gan las comunidades.
Desde la metodología latinoamericana del ver, juzgar y actuar, se acogen los pasos
de la Lectio Divina para aproximarnos al texto. La Lectio Divina ha sido en la
Iglesia alimento de vida cristiana, al centrarla en los Evangelios, propicia el reen-
contrarnos con la Persona de Jesús y los fundamentos del discipulado, compren-
diendo mejor la misión permanente de las PCSyM en Engativá.
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La lectura “cursiva” o “continua” del Evangelio busca que cada realidad diocesana
actualice el texto del evangelio, conservando el espíritu e intención de la comu-
nidad que lo narra, respetando con mayor facilidad la intencionalidad de cada
obra y su uso litúrgico. De esta forma, se aprovecha la riqueza que cada uno de los
evangelios contiene, evitándose los reduccionismos. Además, cada una de las pe-
rícopas que conforman los Evangelios, aportan a la comunidad que los interpreta
y reflexiona inspirada por el Espíritu Santo.
1 Pericopa: Porción de texto bíblico, con sentido y desarrollo completo. “Herramientas Exegéticas para una
Hermenéutica Práctica” Cartilla editada por el Equipo Bíblico de la Diócesis de Engativá Jun - 2007.
2 Plan Pastoral Samaritano. Diócesis de Engativá. 2012- 2014. Págs. 17-25
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Teología para las Pequeñas Comunidades Samaritanas y Misioneras
CONCLUSIÓN
Podemos decir que la anterior reflexión, trata de abarcar los puntos generales y
fundamentales, referentes a la opción pastoral diocesana de las pequeñas comuni-
dades Samaritanas y Misioneras. Sin embargo, hace falta profundizar en muchos
puntos de relevancia que el caminar y la experiencia adquirida nos dará ocasión
de desarrollar.
Por lo pronto, es importante esbozar algunas temáticas que deben ser objeto de
posteriores reflexiones como: El urbanismo, su reto y cuestionamiento a la praxis
pastoral; la misión urbana de las pequeñas comunidades en medio de las cultu-
ras y los distintos territorios; la narrativa, los modismos y su cuestionamiento al
lenguaje y la pedagogía pastoral; las TICs y la conveniencia de su uso en nuestra
acción pastoral; la relacionalidad como nuevo acento en el ejercicio evangelizador.
Todos estos elementos hacen parte de lo que podemos llamar Pastoral Urbana,
que estamos en mora de ampliar.
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