1.
El duelo por el cuerpo infantil
Como todos sabemos, el aspecto de un niño es completamente diferente al de un adolescente,
a pesar de que la distancia en tiempo no es muy grande. Basta con dejar de verles unos meses
para tener la sensación de que nos encontramos ante personas totalmente distintas.
Muchos adolescentes experimentan cambios corporales más rápidamente de lo que le
gustaría, que lo llevan, entre otras cosas, al pleno desarrollo genital. Comenzada la
transformación física, no tardan en aparecer los vellos púbicos y en las axilas, la voz gruesa,
así como el tan temido y odiado acné.
A menudo, perciben estos cambios como ajenos, frente a los cuales se sienten como un
espectador que no puede hacer nada para influir sobre la deriva del guion (Aberastury y
Knobel).
El cuerpo infantil se ha perdido, lo que puede tener un impacto psicológico de raíces
profundas. Se vive como un proceso complejo y contradictorio, ya que la mente aún infantil
debe aprender a convivir con un cuerpo poco armónico e inconsistente al nivel de madurez
psicológica presente.
Se vuelve necesario el abandono al cuerpo infantil irrecuperable, mientras que el ya no infante
se va apropiando del nuevo. Al mismo tiempo, suele ir cobrando peso en la valoración que
hace de su identidad, volviéndose un motivo de preocupación.
2. El duelo por el rol e identidades infantiles
El incipiente adolescente tendrá que vérselas con una encrucijada: tiene que asumir más
responsabilidades que un niño, pero sin la libertad que pueda tener un adulto. Este es un
punto delicado que puede dejarles un regusto un tanto amargo, potenciado porque también
se suaviza la comprensión ante determinados errores.
Dejar de lado la identidad de niño, implica avanzar hacia una nueva forma de autopercibirse.
Requiere aceptar la realidad impuesta y de evolución incierta. Es entonces cuando el
adolescente deberá asumir ciertas funciones para poder ser aceptado en
determinados grupos sociales. La nueva identidad se estructura en compañía de relaciones
interpersonales que le ayudan a adoptar nuevos roles.
3. El duelo por los padres de la infancia
Los niños suelen idealizar a sus padres, viéndolos como protectores y proveedores absolutos
(todo lo saben y todo lo pueden). Todo lo curan, todo lo arreglan y todo lo alcanzan. En
cambio, el adolescente es testigo de cómo se rompe ese ideal. Descubre que sus padres
también están limitados.
Por otro lado, el adolescente fluctúa entre una dependencia económica y una
pseudoindependencia por disponer en cierta medida de su espacio y tiempo. Vive en una lucha
interna entre el niño que ya no es y el adulto en el que aún no se convierte. Es por esto que, a
partir de la confrontración, busca definir su identidad diferenciándose de sus padres, a
quienes considera ahora como un estorbo a sus deseos de autonomía y libertad.
Los jóvenes de hoy están a la “moda”. La televisión ha transformado a los seres humanos
a semejanza que ella quiere. Un adolescente no puede entrar a ese grupo de amigos que
tanto desea porque necesita: traer ropa de marca, los tenis, las playeras los zapatos;
accesorios llamativos, pulseras, anillos, mochilas actuales; celulares, en fin una serie de
requisitos, aumentándole que debe ser una persona sobresaliente en “algo” puede ser el
más alto, la más bonita, el más guapo, el más risueño de la clase u otro adjetivo que
sobresalga.
Cuando no se logra conseguir una verdadera identidad, el adolescente puede sufrir
problemas psicológicos, conflictos con las demás personas, inclusive baja autoestima, esto
va a provocar que el adolescente se vuelva rebelde, drogadicto, delincuente incluso pude
llegar a provocar su muerte y esto hace que el joven se vaya en contra de él mismo o en
contra de la sociedad.
Las creencias del adolescente también va a repercutir en la formación de su identidad,
cuando se practica una religión por lo regular los chicos tienden a ser muy calmados y
respetuosos, practican los valores y cuando esto no se hace en muchos casos el
adolescente es más inquieto y tiende a tomar conductas inadecuadas.
Cuando el adolescente valla forjando su identidad, (que por lo regular pasa al final de la
etapa de la adolescencia) le va interesar las opiniones de las personas de su alrededor,
qué esperan de él y cómo creen que sea en un futuro, pero esto debe estar ligado a los
intereses y expectativas del adolescente para que adquiera una verdadera identidad a
base de experimentación y no sólo adopte una identidad que va a estar señaladas por sus
padres o por otra figura de autoridad.
Cada ser humano es diferente, es cierto que todos están en proceso de cambios y que
esos cambios no son los mismos que le ocurren a todos los adolescentes, pero no
olvidemos que a unos les ocurre más rápido esas transformaciones que a otros, no
tratemos de etiquetar a todos los jóvenes como personas poco conscientes o
incomprensibles, porque cada uno tiene su manera de ser y cada quien comprende de
manera diferente.
Como nos dice Fernando Hernández y Juana María Sancho (2000) “la adolescencia
implica asumir su diversidad y no olvidar que son difíciles de homogeneizar” .La
adolescencia es la etapa de creación de una identidad personal, los estudiantes no pueden
tolerar que los maestros tomen una actitud de indiferencia para con ellos, que los pongan
en ridículo delante de los demás compañeros de clase, por eso es importante no hacer
comentarios que dañen la personalidad del alumno, hay que apoyarlos y no dejaros solos.
os niños que tienen edades comprendidas entre 11 y 14 años se encuentran en la etapa
conocida como adolescencia temprana.
Esta corresponde a la fase de mayor crecimiento del organismo, en la que además ocurren
varios cambios en el cuerpo que se conocen como cambios puberales.
En general, los adolescentes son sanos y no tienen percepción de que sus conductas de
riesgo lo son, por lo que no suelen acudir a las consultas, salvo que la necesiten
verdaderamente; por ello, cualquier consulta en las revisiones de pediatría debe ser
aprovechada también como consulta preventiva.
En esta época de la vida existen muchos trastornos o enfermedades comunes a otras etapas,
pero que en este grupo de edad pueden tener características especiales y además existen
otras patologías específicas de este tramo de edad:
Infecciones respiratorias. Son comunes los resfriados e infecciones respiratorias tanto
de vías altas como de vías bajas (bronquitis y neumonías), algunas muy características
del periodo invernal como infección por virus influenza. En esta época también es
común la transmisión de enfermedades infecciosas como la mononucleosis
infecciosa o "enfermedad del beso".
Infecciones gastrointestinales. El hábito de comer fuera de casa aumenta el riesgo de
consumir alimentos contaminados lo que puede generar mayor riesgo desarrollar
infecciones del tracto digestivo como las gastroenteritis aguda.
Patología digestiva, como colon irritable o enfermedad inflamatoria intestinal,
dispepsias ulcerosas o dolores abdominales recurrentes.
Enfermedades de la piel. Una de las manifestaciones más comunes en la pubertad es
la aparición de lesiones en el rostro y en otras localizaciones como pecho y espalda,
que se conocen como acné. Son una causa muy frecuente de consulta médica en esta
etapa de la vida.
Traumatismos. Los traumatismos son lesiones frecuentes en esta época, aún más
frecuentes entre los varones. Se relacionan principalmente con lesiones deportivas,
aunque pueden ser producto de accidentes al adoptar conductas riesgosas como
deportes de contacto e inicio de conducción de motocicletas sin las medidas
preventivas adecuadas.
Patología endocrinológica: diabetes mellitus, disfunciones tiroideas o patología de
talla alta o baja por alteraciones del crecimiento. Cambios puberales tempranos o
tardíos: La aparición de los cambios físicos que caracterizan el cambio de la niñez a la
fase adulta ocurren en esta etapa. Cuando estos cambios se inician antes de los 9
años se habla de pubertad precoz, mientras que cuando ocurren después de los 14 a
15 años se habla de pubertad tardía. Ambas situaciones pueden estar relacionadas
con problemas físicos, por lo que es necesario consultarlo con el médico pediatra.
Sobrepeso y obesidad: Relacionado en esta época de la vida con alteraciones en los
hábitos alimentarios y en ocasione la escasa práctica de ejercicio.
Deficiencias nutricionales. El disbalance entre un aporte insuficiente de nutrientes y
el gasto energético aumentado de esta época de la vida, puede llevar a que ocurran
algunos déficits nutricionales, otros factores que también pueden relacionarse con las
deficiencias nutricionales son la adopción de regímenes de alimentación restrictivos
de manera voluntaria, tanto en cantidad de alimentos (idea de adelgazar), como en la
calidad de dichos alimentos, por ejemplo como es la dieta vegana, que pueden
generar que el aporte de calcio y hierro, así como de vitaminas sea bajo. Las conductas
alimentarias voluntariamente restrictivas se conocen como anorexia nerviosa y son
más frecuentes en las chicas.
Se recomienda que en cualquier momento de la infancia, pero especialmente en la pubertad,
estos estilos de alimentación sean orientados por un experto en nutrición.
Migraña o cefalea. El dolor de cabeza debido a migraña o a cefaleas llamadas
tensionales es un trastorno que puede iniciarse en la adolescencia. Por lo que es
especialmente importante la valoración del pediatra para esclarecer sintomatología y
llegar al diágnostico y etiología del proceso, especialmente cuando los síntomas no son
muy claros.
Problemas visuales. Algunos jóvenes pueden manifestar trastornos de la visión, el
más frecuente es la miopía. Este mayor crecimiento ocular característico de esta
patología, ocurre en quienes tienen una tendencia genética para la miopía
precisamente en la fase de crecimiento acelerado como es la pubertad. Los niños que
iniciaron la miopía antes de la adolescencia por lo general se agravan en la pubertad.
Patología ginecológica: dismenorrea, enfermedad inflamatoria pélvica, embarazo no
deseado, que deben ser valorados inicialmente por el pediatra y con valoración
conjunta con ginecología.
Patología del aparato locomotor: escoliosis, cifosis, condromalacias rotilianas o
lesiones musculo esqueléticas derivadas de la práctica de deportes o de accidentes.
Patología relacionada con la adicción a las nuevas tecnologías: Por primera vez los
niños son nativos digitales y la tecnología digital se ha convertido en una necesidad
para todos. Los niños la utilizan no sólo como entretenimiento y diversión, sino
también como comunicación y fuente de información, formando parte de su vida
cotidiana desde edades muy tempranas. No se conoce la prevalencia real, pero se sabe
que más de un 15% de la población adolescente hace un uso problemático del móvil,
aunque la tendencia es progresivamente al alza y cada vez más preocupante. Por ello
es importante tomar conciencia de la posibilidad de que exista un problema
y debemos controlar el tiempo que el niño está delante de las pantallas,
desaconsejándose cualquier tipo de pantalla electrónica en la cama antes de conciliar
el sueño nocturno, pues se sabe que la luz y el tipo de ondas que emiten son
estimulantes, independientemente de cuál sea el contenido.
En esta etapa además, se mantienen los problemas de salud crónicos adquiridos previamente
(cardiopatías, nefropatías, enfermedades digestivas, sobrepeso, diabetes mellitus…). Estos
problemas deben ser manejados de una forma distinta en esta etapa de la vida, por ello los
padres, junto con el apoyo del pediatra, deben involucrar a su hijo en el cuidado de la salud lo
que significa tener un papel activo en su tratamiento tanto en la toma de los medicamentos
indicados, como en el cumplimiento de las indicaciones no farmacológicas (restricciones de
alimentos, actividad física, necesidad de terapias, etc.).
Medidas para prevenir los problemas de salud en la pubertad
Inculcar un estilo de vida saludable con buenos hábitos de alimentación, actividad
física regular y sueño en una cantidad suficiente.
Prevención de los comportamientos de riesgo para la salud, incluidos el consumo de
tabaco, alcohol y otras sustancias, y las prácticas sexuales de riesgo y prevención de
accidentes.
Acceso a consultas de salud apropiadas y diseñadas para los adolescentes, relativos a
la salud sexual y reproductiva: planificación familiar, prevención de embarazos no
deseados y nacimientos, la prevención y atención de las ITS y el VIH.
Prevención de carencias nutricionales, sobrepeso y obesidad.
Prevención y protección específica para las TIC (tecnologías de la información y la
comunicación) y nuevas tecnologías.
Embarazo adolescente
El embarazo precoz se ha convertido en un problema que afecta a las niñas en la
adolescencia temprana, en especial en entornos de pobreza, familias en donde no hay una
supervisión estrecha de los hijos y en adolescentes que por razones culturales deben contraer
matrimonio antes de ser adultos.
Los embarazos en madres adolescentes son considerados como embarazos de alto riesgo, ya
que es común que se presenten complicaciones como los abortos espontáneos, prematuridad
o bajo peso al nacer en el feto.
Debe ser manejado siempre por equipos multidisciplinares (pediatra, obstetra, matrona,
psicólogo, asistente social…).