Presentación
Nombre y apellido:
Ashly Rosmery Leyba Marte
Curso y sección:
4to C
Asignatura:
Ofimática
Maestro:
Eleuterio Paredes
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La problemática del embarazo en adolescentes
El embarazo adolescente o embarazo precoz se produce cuando ni su
cuerpo ni su mente están preparados para ello; entre la adolescencia inicial o
pubertad –comienzo de la edad fértil– y el final de la adolescencia, que la OMS
establece en los 19 años. La mayoría de los embarazos en adolescentes son
embarazos no planificados y no deseados. En estas edades, el embarazo puede ser
producto de violencia física, simbólica, psicológica y económica. El riesgo de
morir por causas relacionadas al embarazo, parto y postparto se duplica si las
niñas quedan embarazadas antes de los 15 años de edad.
Las madres adolescentes (de 10 a 19 años) tienen mayor riesgo de
eclampsia, endometritis puerperal e infecciones sistémicas que las mujeres de 20
a 24 años, y los bebés de madres adolescentes tienen un mayor riesgo de padecer
bajo peso al nacer, nacimiento prematuro y afección neonatal grave.
El embarazo en la adolescencia se considera un problema de salud pública
por la Organización Mundial de la Salud (OMS) debido a las repercusiones
biopsicosociales que tiene en la salud de la madre y del hijo(a).
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Los embarazos adolescentes tienen consecuencias en el desarrollo y
expectativas de vida de las jóvenes madres. Además, cuando no son planificados,
las jóvenes no están ejerciendo su derecho a la salud reproductiva, que forma
parte del derecho humano a la salud, universalmente reconocido.
Antecedentes de embarazo en la adolescencia
En la actualidad, la población mundial estimada es de 6090 millones,
17.5% son individuos entre 15 y 24 años de edad; de estos últimos, 10% se
embarazan, lo que equivale a 10% de todos los nacimientos del mundo. Esto
quiere decir que cada año, aproximadamente, 15 millones de mujeres de 15 a 19
años de edad dan a luz, y representan lo que se conoce como embarazo en la
adolescencia.
En las últimas décadas, la educación sexual formal que se proporcionaba
de manera individual estaba circunscrita a la familia, que utilizaba el silencio o la
represión como método para no dar información acerca del tema a sus hijos e
hijas; con el transcurso del tiempo, y atendiendo las demandas de la sociedad, se
inició la difusión en forma colectiva, extendiéndose con rapidez a las
instituciones educativas y a las comunidades con la responsabilidad de los
sectores gubernamentales correspondientes. Las estadísticas de la década de 1950
en relación con la actividad sexual juvenil, los embarazos no deseados, las
relaciones no matrimoniales y otros, constituyeron la principal preocupación de
la educación sexual, y fueron la base para proporcionar información respecto de
la sexualidad y el valor que ésta tiene ante la sociedad. Hacia 1960 hubo una
nueva tendencia en la educación sexual que fue considerada como la simiente
para el desarrollo integral de la personalidad y el mejor establecimiento de las
relaciones interpersonales.
Como afecta el embarazo en la adolescencia en la sociedad y la
educación
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Desde la perspectiva sociocultural, la adolescente embarazada limita sus
oportunidades de estudio y trabajo, puesto que la mayoría de ellas se ve obligada
a desertar del sistema escolar, quedando la adolescente con un nivel de
escolaridad muy bajo que no le permite acceder a un trabajo digno que le permita
satisfacer, al menos, sus necesidades básicas.
Cuando una adolescente queda embarazada o tiene un hijo, su salud,
educación, potencial de obtener ingresos y todo su futuro pueden estar en peligro,
y puede quedar atrapada en una vida sumida en la pobreza, la exclusión y la
impotencia.
El embarazo precoz compromete las oportunidades de desarrollo de las
adolescentes, pues al desvincularse del sistema educativo se genera un obstáculo
para la culminación de la educación formal, lo que consecuentemente repercute
en desventajas en torno a la inserción laboral y productiva, así como también las
vuelve vulnerables a la pobreza, la violencia, los ilícitos y la exclusión social.
La exposición a la violencia, la funcionalidad familiar, la edad del primer
embarazo de la madre, la situación sentimental y el grado de instrucción de los
padres actuaron como factores de riesgo para el embarazo en adolescentes.
Actitud de la embarazada adolescente
Se ha reportado que el embarazo en la adolescente está relacionado con
otras conductas antisociales, como el consumo excesivo de drogas y alcohol, y
los actos delictivos, lo que refleja su bajo nivel de aceptación de las normas de
conducta de la sociedad. Con respecto al estado anímico y ajuste personal,
algunos autores sugieren que el embarazo en la adolescente surge a raíz de
sentimientos de rechazo, abandono y soledad, a veces crónicos y en otros casos
aparentemente vinculados con una pérdida (real o percibida) o la enfermedad
crónica de un ser querido. Las actitudes y expectativas que tiene una madre
adolescente en cuanto al rol materno y la crianza de los hijos contribuyen, en
cierta medida, a la calidad de la relación que establece con su hijo. También en
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este aspecto tiene desventaja en comparación con las madres en edad adulta. En
algunos estudios se ha demostrado que las madres adolescentes tienen escaso
conocimiento del desarrollo del niño, expectativas menos realistas en cuanto a la
conducta infantil, actitudes más punitivas y menor sensibilidad a las necesidades
del niño. Estas diferencias parecen ser menores en los primeros meses posparto y
en las adolescentes que reciben apoyo por parte de su familia que en las
adolescentes que son rechazadas en su núcleo familiar.
Riesgos
La mayoría de las adolescentes no planea embarazarse, pero muchas lo
hacen. Los embarazos en la adolescencia tienen riesgos adicionales de salud tanto
para la madre como para el bebé. Con frecuencia, las adolescentes no reciben
cuidados prenatales a tiempo, lo que puede provocar problemas posteriores.
Tienen mayor riesgo de hipertensión arterial y sus complicaciones.
Los riesgos para el bebé incluyen partos prematuros y niños con poco peso
al nacer.
Algunos de los riesgos más comunes incluyen:
Complicaciones durante el parto: Las adolescentes embarazadas tienen
un mayor riesgo de complicaciones durante el parto, como la necesidad de
cesáreas.
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Prematuridad: Las adolescentes tienen un mayor riesgo de dar a luz
antes de tiempo, lo que puede aumentar las posibilidades de problemas de salud
para el bebé.
Bajo peso al nacer: Los bebés nacidos de madres adolescentes tienen más
probabilidades de tener un peso al nacer más bajo, lo que puede estar asociado
con problemas de salud a corto y largo plazo.
Falta de cuidado prenatal: Las adolescentes pueden tener menos acceso
a la atención prenatal adecuada debido a la falta de conciencia, recursos o apoyo
social.
Riesgos de salud para la madre: Las adolescentes embarazadas tienen
un mayor riesgo de desarrollar complicaciones de salud durante el embarazo,
como la preeclampsia o la anemia.
Impacto en la educación y la carrera: El embarazo en la adolescencia a
menudo interrumpe la educación de la madre, lo que puede afectar sus
perspectivas educativas y profesionales a largo plazo.
Factores sociales y emocionales: Las adolescentes embarazadas pueden
enfrentar estigmatización social, presiones emocionales y dificultades para
adaptarse a la maternidad a una edad temprana.
Menos apoyo financiero: Las adolescentes embarazadas pueden tener
menos recursos financieros y menor apoyo para criar a sus hijos, lo que puede
afectar negativamente la calidad de vida de la madre y el bebé.
Es importante destacar que, aunque existen estos riesgos, muchas
adolescentes embarazadas pueden tener embarazos saludables y dar a luz a bebés
sanos con el apoyo adecuado. La prevención del embarazo en la adolescencia y el
acceso a la educación sexual, la atención médica y el apoyo social son aspectos
fundamentales para abordar estos riesgos.
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Causas del embarazo adolescente
El embarazo en la adolescencia puede tener múltiples causas, y
generalmente es el resultado de una combinación de factores. Algunas de las
causas comunes incluyen:
Falta de educación sexual: La falta de información adecuada sobre la
anticoncepción y la reproducción puede contribuir a embarazos no deseados en
adolescentes.
Falta de acceso a métodos anticonceptivos: Las barreras para acceder a
métodos anticonceptivos, como la falta de recursos económicos, el acceso
limitado a servicios de salud y la falta de educación sobre métodos
anticonceptivos, pueden aumentar el riesgo de embarazos no planeados.
Presión social y cultural: Las expectativas sociales y culturales en torno
a la sexualidad y las relaciones pueden influir en el comportamiento de los
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adolescentes. La presión para ser sexualmente activo sin usar métodos
anticonceptivos o la falta de apoyo para buscar información y servicios de
planificación familiar son factores importantes.
Falta de autoestima y búsqueda de afecto: Algunas adolescentes pueden
buscar afecto y aceptación en relaciones íntimas, lo que puede llevar a relaciones
sexuales sin protección.
Factores familiares: Entornos familiares disfuncionales, falta de
comunicación sobre la sexualidad y la ausencia de modelos de comportamiento
positivos pueden contribuir al riesgo de embarazo en la adolescencia.
Niveles socioeconómicos bajos: En algunos casos, las condiciones
socioeconómicas desfavorables pueden limitar el acceso a la educación sexual, la
atención médica y los recursos que podrían ayudar a prevenir embarazos no
deseados.
Falta de perspectiva a largo plazo: Los adolescentes a menudo pueden
tener dificultades para evaluar completamente las consecuencias a largo plazo de
sus acciones, incluidos los riesgos asociados con el embarazo.
Consecuencias
El embarazo en la adolescencia puede tener diversas consecuencias, tanto
para la adolescente como para el bebé. Algunas de las consecuencias más
comunes incluyen:
Impacto en la salud de la madre: Las adolescentes embarazadas tienen
un mayor riesgo de complicaciones durante el embarazo y el parto, como la
preeclampsia y la anemia. También pueden experimentar problemas de salud
mental, como la depresión posparto.
Impacto en la educación: El embarazo en la adolescencia a menudo
interrumpe la educación formal de la joven madre. Puede resultar difícil
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continuar con la escuela mientras se cuida de un bebé, lo que puede limitar las
oportunidades educativas y laborales a largo plazo.
Riesgos para la salud del bebé: Los bebés nacidos de madres
adolescentes tienen un mayor riesgo de nacer prematuramente o con bajo peso al
nacer, lo que puede afectar su desarrollo y salud a largo plazo.
Presiones financieras: Las adolescentes embarazadas y sus familias
pueden enfrentar desafíos económicos debido a la necesidad de cuidado prenatal,
gastos relacionados con el parto y los costos continuos asociados con la crianza
de un hijo.
Estigmatización social: La sociedad a menudo estigmatiza a las
adolescentes embarazadas, lo que puede resultar en discriminación y aislamiento
social. Esta estigmatización puede afectar negativamente la autoestima y la salud
mental de la adolescente.
Impacto en las relaciones familiares: El embarazo en la adolescencia
puede tensar las relaciones familiares, ya sea debido a la falta de apoyo, la
desaprobación de los padres u otros conflictos familiares.
Limitaciones en las oportunidades profesionales: Las jóvenes madres
pueden enfrentar dificultades para ingresar al mercado laboral o para perseguir
ciertas carreras debido a las responsabilidades de la crianza de los hijos.
Ciclo intergeneracional: Existe la posibilidad de que el embarazo en la
adolescencia se convierta en un patrón intergeneracional, donde las hijas de
madres adolescentes también enfrenten un mayor riesgo de embarazo temprano.
Consecuencias psicológicas
Estrés y ansiedad: El embarazo en la adolescencia puede generar niveles
significativos de estrés y ansiedad, ya que la adolescente enfrenta la
responsabilidad de la maternidad en una etapa de la vida en la que aún está
desarrollando habilidades para manejar situaciones estresantes.
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Estigmatización y vergüenza: Las adolescentes embarazadas a menudo
enfrentan la estigmatización social y pueden sentir vergüenza, especialmente si
proviene de la desaprobación de la familia, amigos o la comunidad.
Cambios en la autoestima: El embarazo temprano puede afectar la
autoestima de la adolescente, ya que puede sentirse juzgada o percibir que su
vida ha cambiado de una manera que no había planeado.
Depresión posparto: Las adolescentes tienen un riesgo elevado de
experimentar depresión posparto, una condición que puede afectar negativamente
su capacidad para cuidar a su bebé y enfrentar las demandas de la maternidad.
Desafíos en las relaciones interpersonales: El embarazo en la
adolescencia puede provocar tensiones en las relaciones familiares, románticas y
con amigos. Las adolescentes pueden sentirse aisladas o incomprendidas, lo que
afecta sus relaciones cercanas.
Presión emocional y falta de apoyo: La falta de apoyo emocional y
social puede contribuir a problemas psicológicos. Las adolescentes pueden
sentirse solas y sin el respaldo necesario para enfrentar los desafíos que conlleva
el embarazo y la crianza.
Impacto en la salud mental a largo plazo: Las consecuencias
psicológicas del embarazo en la adolescencia pueden persistir a lo largo del
tiempo, afectando la salud mental y el bienestar emocional de la madre incluso en
la adultez.
Desafíos en la toma de decisiones: Las adolescentes pueden enfrentar
dificultades para tomar decisiones importantes relacionadas con el embarazo, la
crianza y su propio futuro debido a su edad y nivel de madurez.
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Como prevenir el embarazo en adolescentes
La prevención del embarazo adolescente implica una combinación de
educación sexual, acceso a servicios de salud reproductiva y apoyo social.
Educación sexual integral: Proporcionar una educación sexual integral
en las escuelas y en el hogar es esencial. Esto incluye información sobre la
anatomía, la reproducción, las prácticas sexuales seguras, el consentimiento y el
uso de anticonceptivos.
Acceso a métodos anticonceptivos: Garantizar que los adolescentes
tengan acceso fácil y confidencial a métodos anticonceptivos. Esto incluye
preservativos, anticonceptivos orales, dispositivos intrauterinos (DIU) y otros
métodos. Los servicios de salud deben ser accesibles y sin barreras.
Promoción del uso de preservativos: Fomentar el uso consistente y
correcto de preservativos en las relaciones sexuales. Los preservativos no solo
ayudan a prevenir el embarazo, sino que también son una barrera efectiva contra
las infecciones de transmisión sexual (ITS).
Desarrollo de habilidades para la toma de decisiones: Ayudar a los
adolescentes a desarrollar habilidades para la toma de decisiones informadas y la
resistencia a la presión de grupo. Esto incluye enseñarles a decir "no" cuando no
están listos para tener relaciones sexuales.
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Participación de la comunidad: Involucrar a la comunidad en iniciativas
de prevención del embarazo adolescente, incluyendo escuelas, organizaciones
comunitarias, profesionales de la salud y padres. La colaboración entre estos
grupos puede fortalecer los esfuerzos de prevención.
Promoción de relaciones saludables: Fomentar relaciones basadas en el
respeto mutuo y la comunicación abierta. Esto puede ayudar a los adolescentes a
tomar decisiones informadas y a establecer límites en sus relaciones.
Apoyo a la autoestima y la autoeficacia: Trabajar en el fortalecimiento
de la autoestima y la autoeficacia de los adolescentes para que puedan tomar
decisiones saludables y resistir la presión social.
Intervenciones escolares y comunitarias: Implementar programas
educativos en las escuelas y comunidades que aborden los factores de riesgo
relacionados con el embarazo adolescente. Estos programas pueden incluir
charlas, talleres y actividades para concienciar sobre la importancia de la
prevención.
Acceso a servicios de salud sexual y reproductiva: Asegurarse de que
los adolescentes tengan acceso confidencial a servicios de salud sexual y
reproductiva, incluyendo pruebas de ITS y asesoramiento sobre anticoncepción.
Participación de los padres: Fomentar la comunicación abierta entre
padres e hijos sobre la sexualidad y las relaciones. Los padres pueden
desempeñar un papel clave al proporcionar orientación y apoyo a sus hijos
adolescentes.
Métodos para prevenir el embarazo adolescente
Preservativo masculino y femenino: Los preservativos son una barrera
física que evita que el esperma entre en contacto con el óvulo. Además,
proporcionan protección contra las infecciones de transmisión sexual (ITS).
Anticonceptivos orales (píldoras anticonceptivas): Las píldoras
anticonceptivas contienen hormonas que impiden la ovulación y espesan el moco
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cervical, dificultando el paso de los espermatozoides. Deben tomarse diariamente
según las indicaciones.
Inyecciones anticonceptivas: Las inyecciones anticonceptivas liberan
hormonas en el cuerpo para prevenir la ovulación y espesar el moco cervical. Se
administran cada 1 o 3 meses, dependiendo del tipo.
Implantes subdérmicos: Pequeños dispositivos implantables bajo la piel
que liberan hormonas para prevenir la ovulación. Proporcionan protección
durante varios años.
Dispositivo intrauterino (DIU): Un pequeño dispositivo que se coloca en
el útero y previene el embarazo al cambiar el ambiente cervical y dificultar la
unión del óvulo con el esperma.
Diafragma y capuchón cervical: Barreras físicas que se colocan en la
vagina antes del acto sexual para bloquear el paso de los espermatozoides al
útero.
Método de la marcha atrás (coitus interruptus): Retirar el pene de la
vagina antes de la eyaculación. Este método es menos efectivo y no protege
contra las ITS.
Método de la temperatura basal del cuerpo: Seguir la variación diaria
de la temperatura corporal para determinar los días fértiles e infértiles del ciclo
menstrual.
Método del calendario: Monitorear el ciclo menstrual y evitar las
relaciones sexuales durante los días fértiles.
Método de la lactancia: La lactancia exclusiva y frecuente puede
suprimir la ovulación durante un tiempo después del parto.
Anticonceptivos de emergencia (píldora del día siguiente): Una opción
para prevenir el embarazo después de una relación sexual no protegida o cuando
ha fallado otro método anticonceptivo. Debe tomarse lo antes posible después del
acto sexual.
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