Teatro para escolares1
Fernando Almena Santiago
ÍNDICE
1. Introducción
2. El gigante rascacielos
3. El león vegetariano
4. La vaca voladora
5. Agapito, el náufrago solitario
6. La tormenta
7. El conejo
8. La piedra maravillosa
9. El burro que quería aprender
10. El arco iris
11. El atasco
12. Hasta las cejas
Dedicatoria:
A Ana, Luis, Jorge, María,
Miguel, Patricia y Fernando,
faranduleros
de su propia fantasía.
1.- Introducción
El teatro permite al niño manifestar su capacidad imaginativa
y creadora, a la vez que le ayuda a dominar la expresión y a
comunicarse con los demás.
La actividad teatral se desarrolla en la escuela mediante el
juego dramático o teatral, que abarca muy diversos ejercicios,
desde los relacionados con el cuerp o y los sentidos hasta los
de improvisación, pasando por los de lenguaje, mimo e
imaginación, y que culminan, como conjunción de todos, en
el
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1
Incluido por el BANCO DEL LIBRO de Venezuela en la lista de
los mejores libros publicados en lengua española, 1988. (N. del A.)
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montaje o puesta en escena de una obra, la cual puede ser
fruto del trabajo creador del grupo o bien basarse en un texto
adaptado o escrito especialmente para los niños.
El propósito de este libro es, precisamente, ofrecer a los
escolares y a los educadores una serie de textos, cuyo montaje
en la escuela dé lugar a una actividad colectiva que haga
posible la intervención de toda la clase o de un amplio grupo
de ella, bien actuando, confeccionando el decorado o el
vestuario u ocupándose de la iluminación o de la utilería.
También puede ser un modelo o referencia para que
confeccionen sus propios textos.
Los temas propuestos son sencillos, ya que están concebidos
para ser representados por niños, a, diferencia del teatro de
adultos para niños, en el que el asunto, dentro de su
simplicidad, está revestido de otras características críticas y
expositivas que el niño comprende, mas para las que su
capacidad de expresión no es aún la adecuada.
Asimismo, se han incorporado elementos propios del juego
teatral o dramático, acordes con el tipo de obra y con las
edades de quienes han de representarla.
Se ha preferido no clasificar las obras por edades, pues su
elección dep enderá de las condiciones y del desarrollo
psicológico de los niños. Aunque, eso sí, se ha establecido en
ellas un orden progresivo, en correlación con las diferentes
edades que comprende la etapa escolar. Por ello, en los
primeros textos ap arece la figura del animador, cuy a función,
poco a poco, va desdibujándose, hasta desaparecer. No
obstante, en determinados cursos, el animador podría ser
sustituido por un niño de mayor edad o por uno del grupo.
El lenguaje se ha reducido al mínimo, sobre todo en las
primeras obras, a fin de dar paso a la acción.
Los textos son totalmente abiertos, por lo que deberá darse
libertad a la improvisación, espontaneidad e imaginación del
niño, estimulándolo para que aporte sus propias ideas y su
colaboración. Con ese fin, es aconsejable que el animador o
educador, en primer lugar, cuente el argumento a los niños y
que, luego, les lea el texto y les solicite sus sugerencias.
El número de personajes es arbitrario. El que ap arece en los
textos es simplemente orientativo.
De los decorados y del vestuario se ha hecho una descripción
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somera, por lo que se podrán ampliar o reducir según los
medios de que se disponga, pero siempre se realizarán como
trabajo colectivo del grupo, con participación directa.
La música, de la que se marcan directrices en algunas de las
obras, debe ser considerada esencial, imprescindible, y ahí el
educador ha de jugar un papel decisivo en su selección y
acoplamiento a los textos.
Por último, hay que señalar que deberá lograrse la máxima
participación de los niños que, como espectadores, asistan a
las representaciones de estas obras. Por el contrario, no se
incurrirá en excesivas rep eticiones de las mismas ni en la
pretensión de que los niños se conviertan en actores, pues nos
alejaríamos de la idea de juego y de los fines de esta obra.
Fernando Almena
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2.- El gigante rascacielos
PERSONAJES
ANIMADOR.
8 NIÑOS.
VOZ EN 0FF.
Escenario
Al levantarse el telón, encontramos el escenario vacío de
decoración, como una gran caja con las paredes pintadas de
colores alegres. Sólo existe un enorme mapamundi colgado en
la pared del foro. Como única iluminación, un cañón fija su
haz de luz sobre él. Suena una música muy suave -tal vez
«La primavera», de Vivaldi-, que va creciendo de intensidad,
y con ella, la luz aumenta y se desparrama hasta que ilumina
por comp leto el espacio escénico.
En escena, un grupo de niños, sentados en el suelo,
simulan que tocan instrumentos musicales bajo la
dirección del ANIMADOR, que, de pie, marca el compás
con un puntero, a modo de batuta. Sólo uno de los niños
tendrá un instrumento real, un gran tambor, que hará
sonar con un golpe seco cada vez que se lo indique el
director.
El ANIMADOR viste ropas o traje de malla de color vivo.
Cuando termina la músi ca, los niños se ponen de pie,
saludan con una reverencia y se vuelven a sentar. El
ANIMADOR se encaminaal foroyseñalael mapamundi con
el puntero.
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ANIMADOR.- Veamos, mis queridos amigos y sabios
profesores, ¿quién de vosotros puede decirme qué representa
este dibujo? (A los espectadores.) También vosotros podéis
opinar. (Aquí tratará de que todos los ni ños participen.
Cuanto mayor sea la al garabí a, tanto mejor, a lo que
contribuirán los pequeños actores.) ¿Quién ha dicho que es
una coliflor? ¿Un pavo real? (Hay que buscar que se inicie
una participación infantil con las respuestas más
inverosímiles, es decir, lograr su complicidad en el
absurdo. Déjese, pues, que corra la imaginación.) No, no
representa un rinoceronte subido en la copa de un pino. A ver,
tú.
(Aquí comienzan las pequeñas intervenciones individuales
de los niños que participan en la representación. Dichas
intervenciones estarán previstas, pero sin el menor
aprendizaje rígido, sólo la idea, dejando una absoluta
espontaneidad a los niños en sus respuestas y sugerencias,
previas a la puesta en escena.)
NIÑO 1.- ¡Un tranvía!
ANIMADOR.- (Alegre, como si hubiera acertado.) ¡Un
tranvía, un tranvía! (De repente, serio.) ¿Y por qué un
tranvía? Yo no veo ningún tranvía.
NIÑO 1.- Sólo están las ruedas. (Anima a los demás niños y
a los espectadores a que coreen.) ¡Un tranvía, un tranvía, un
tranvía...!
TODOS.- ¡Un tranvía, un tranvía, un tranvía...!
ANIMADOR.- ¡Está bien!, lo que digáis, no voy a discutir,
si decís que es un map amundi, es un mapamundi. En efecto,
representa el mundo (Señala con el puntero.), y aquí nos
hallamos nosotros. Mirad, mirad, aquí está... (Dirá el nombre
de alguno de los niños.) ¿No lo veis? (Señala con el puntero
al niño citado.) Aquí. Bueno, pues una vez localizados,
vamos con nuestra historia. (Serio.) ¿He dicho historia? No,
no, he dicho aventura. (Indica un lugar apartado en el
mapa.) Esta es una lejana selva. Una selva de tupida
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vegetación y de grandes
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árboles, tan altos que las nubes van a reposar sobre ellos como
si fueran un enorme, mullido y verde colchón. (Breve pausa.)
Como sé que sois unos auténticos magos, capaces de
transformar todo con la varita mágica de vuestra imaginación,
haced que ap arezca la selva de nuestra aventura. ¡Adelante!
(Comienza a sonar una música rápida, como en las
antiguas películas de cine cómico. Unos niños tiran de
una cuerda y se enrolla el mapamundi. Aparece, detrás de
él, otro mural que representa una selva. Otros sacan de
bastidores unos árboles dibujados y recortados en
tableros, con pie, que reparten por escena. Con esta
operación concluye la música, y los niños quedan a un
lado.)
NIÑO 2.- Esta es la selva.
NIÑO 3.- Los árboles son altos, altísimos.
NIÑO 4.- (Con fingida inocencia.) Como nosotros, o más.
ANIMADOR.- Es cierto, he aquí la selva. Pero creo que falta
algo para darle ambiente: ¡un león! (A los espectadores.)
¿Tenéis alguno un león? Mirad bien, a ver si alguien tiene un
león en el bolsillo. ¿Nadie? Bueno, nos arreglaremos sin león,
¡qué remedio! Bien, pues en esta selva perdida vive un
hombre muy alto, casi tanto como los árboles, (De un lateral,
tomauna especie de manto, confeccionado con hojas de
papel de seda, y lo coloca sobre sus hombros.) un gigante
llamado Rascacielos. Vive comp letamente solo. Bueno, no del
todo, lo acomp añan los animales, los cuales le ofrecen su
amistad, su amor, sus cantos (Del fondo, se oyen cantos de
pájaros y ruidos propios de la selva.), su fidelidad..., que es
bastante, pero le falta la comp añía más necesaria e
importante: la de otros seres humanos. Por eso, Rascacielos se
encuentra triste (Toma una máscara que expresa tristeza y
se la coloca.), porque le gustaría tener amigos con los que
jugar. (Se quita la máscara y el manto y los deja a un lado.)
Vosotros sabéis que estar tristes no es muy divertido, se nos
pone una cara muy larga. (A los espectadores.) También
sabéis qué es tener una expresión de tristeza en vuestros
rostros, como ahora la tiene Rascacielos,
¿verdad? Demostradlo. (Una vez que los espectadores y los
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niños lo han logrado.) Vais a cambiar de expresión. Reflejad
ahora alegría en vuestras caras. (Cuando lo hacen.) Es mucho
más divertido estar alegres, ¿no es cierto? Pues así de feliz se
hallará Rascacielos cuando alguien lo acompañe a jugar. Esto lo
comprendéis muy bien porque me consta que sois muy
juguetones, y sé que si estuviera aquí, jugaríais con él. Pero la
selva en que vive est á lejísimos. No sé cómo podríamos
solucionarsuproblema. (A los espectadores.) ¿Qué se os
ocurre a vosotros? (Tras las respuestas .) Sí, creo que la
mejor solución es que vayamos a la selva. En ese caso,
tendremos que convertirnos en exploradores (A los niños.),
¿de acuerdo? Pues haced vuestros equip ajes, que
emprendemos el viaje. (Los niños toman del lateral unas
mochilas, que se cuelgan a la espalda.) Ya estáis
preparados, mas ¿qué haremos para llegar pronto a esa selva
que se encuentra tan lejos?
NIÑO 5.- Podemos tomar el autobús.
ANIMADOR.- ¡Huy!, hay que cruzar mares, montañas y
desiertos.
NIÑO 6.- (S i es que la propuesta no ha partido ya de los
espectadores.) Podemos ir en avión.
ANIMADOR.- Esa me parece mejor idea.
VOZ EN OFF.- (Por altavoz.) Señoras y señores, la
compañía «ElM osquito Trompetero» anuncia su próximo
vuelo con destino a la selva. Rogamos a los pasajeros que se
dirijan a la puerta número uno, ya que no existe otra, y se
coloquen en fila con los billetes prep arados.
(Mientras los niños se ponen en fila, el ANIMADOR va por
una gorra y se la coloca.)
ANIMADOR.- A ver, su billete. (El niño correspondien te
hace que se lo entrega.) Venga, siéntese aquí. Usted, allí.
(Sitúa a los niños en dos filas, sentados en el suelo.) Bien,
todo listo.
VOZ EN OFF.- Señores viajeros, bienvenidos a bordo.
Abróchense los cinturones. Si alguno de ustedes tiene ganas
de hacer pis, le rogamos que se aguante: este avión no tiene
servicio. Tampoco le damos el nombre del comandante
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porque
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no lo hay. Tendrán que p ilot ar ustedes. Para su comodidad,
entregaremos un volante a cada uno. ¡Ah!, y procuren ponerse
de acuerdo a la hora de girar, que no ocurra lo que la última
vez, que medio avión se fue para la derecha y medio para la
izquierda.
(El ANIMADOR entrega un volante a cada niño y
comienzan a pilotar.)
ANIMADOR.- No oigo los motores. (Los niños imi tan el
ruido de los motores, al que se unirá otro real, a través de
altavoces.) M uy bien, sois unos pilotos magníficos. Pero...
¡cuidado!, casi atropelláis a esa cigüeña. (El ruido de los
motores crece.) ¡Alto!, disminuid la marcha, ya se ve la
selva. Estamos sobre ella. Aterrizad en aquella llanura. (El
ruido de los motores disminuye hasta que se pierde.)
¡Caramba!, si hemos aterrizado, y yo sin darme cuenta.
Bajemos del avión. (Los niños se levantan y dejan a un lado
los volantes.) Nos encontramos en la selva. Decidme, ¿qué os
parece? (Conviene que los niños den su más personal
impresión.) ¿Qué se os ocurre que deberíamos hacer en
primer lugar?
NIÑO 7.- Vestirnos de exploradores.
ANIMADOR.- Es verdad, en la selva hay que ir vestidos
adecuadamente. Adelante. (Los niños sacan de sus mochilas
cazadoras y sombreros de explorador y se los colocan.)
Bien,
¿falta algo más?
NIÑO 8.- Sí, sí, camuflamos.
ANIMADOR.- ¿Para qué?
NIÑO 1 .- (Aquí caben numerosas participaciones y
respuestas.) Para que no nos ataquen las fieras.
NIÑO 2.- Para que no nos piquen los mosquitos.
ANIMADOR.- (A los espectadores.) ¿Y para qué más?
(Tras varias respuestas.) De acuerdo, ¡a camuflarse!
(Música. Los niños sacan pinturas de maquillaje o lápices
labiales y se pintan la cara, unos a otros, de diferentes
colores. Pueden prenderse ramas en la ropa.) Bueno, no
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perdamos más tiempo, vay amos en busca de Rascacielos.
Todos en fila, caminemos.
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(Se colocan de ese modo, y suena otra música apropiada.
Ini cian la marcha y desfilan por escena, sorteando l os
árboles. La música baja de intensidad hasta que cesa.)
Mirad, una cacatúa, (Señala arriba.) y allí, un mono. ¿Qué
animales veis vosotros?
NIÑO 3.- (Señala.) ¡Un gorila!
NIÑO 4.- ¡Una gallina!
(Los niños dirán cuantos animales se les ocurran. No
importará el disparate, incluso será preferible. De
repente, por el altavoz, se oye el fuerte chillido de un
mono.)
ANIMADOR.- (A los espectadores.) ¿Qué animal ha
gritado? (Los espectadores jugarán a identificar este ruido
y otros que se produzcan. Finalmente, suena el rugido de
un león.) ¿Qué ha sido ese rugido? ¿Quién lo habrá hecho?
(Cuando tenga la respuesta.) Claro, ha de ser un león. No
nos atacará si no nos movemos. (De nuevo, el rugido.)
Agachaos, quedaos quietos, relajados, como si flotaseis, para
que no note nuestra presencia. (El rugido se oye ahora más
lejano.) ¡Ya se aleja! Podemos continuar la marcha, pero muy
despacio, casi sin rozar el suelo. (Andan de puntillas.) ¡Uf!,
estamos muy cansados. Se me ocurre una idea, haremos que
descanse una pierna y luego la otra. Así podremos caminar
más tiempo sin cansarnos. Primero andaremos con la derecha.
(Caminan a saltos, a la pata coja.) Ahora, con la izquierda.
(Hacen el cambio y repiten. Un ave extraña, movida por
hilos, aparece y revolotea sobre escena. La señala.) Mirad,
¡un elefante!
(Todos los niños se detienen.)
NIÑO 5.- No es un elefante, es...
(De nuevo los niños darán sus respuestas. El ANIMADOR
se lleva la mano a la frente y rompe sobre ella un huevo,
que había escondido previamente.)
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ANIMADOR.- ¡Ay!, ha puest o un huevo y me ha dado en
todo el coco. Menudo «huevazo» me ha pegado. (El pájaro
desaparece.) Anda que si llega a ser un avestruz... ¡vaya
ducha! (Otea en derredor.) ¡Córcholis!, pero... si hemos
llegado. Rascacielos debe de estar por aquí cerca. Tenemos
que comunicarle nuestra llegada. Aunque, ¿cómo lo haremos?
NIÑO 6.- Gritando. (Lo hace.) ¡Rascacielos!
TODOS LOS NIÑOS.- ¡Rascacielos, Rascacielos...!
ANIMADOR.- No nos oye. Hay que idear otro sistema.
NIÑO 7.- (Señala el tambor que había quedado a un
lado.)
¡M irad!, un tam-tam.
ANIMADOR.- Probad con él, tal vez así nos oiga. (Los
niños tocan con las manos el tambor, a modo de tam-tam,
mientras el ANIMADOR vuelve a ponerse el manto y la
máscara que expresa tristeza. Hace pantalla con la mano
sobre el oído.) ¿Qué oigo?, alguien toca un tam-tam. Me
acercaré. (Daunos pasos de mimo y descubre a los niños,
que dejan de tocar. Con un respingo.) ¡Caramba!, tengo
visita.
¿Quiénes sois vosotros, duendes, gnomos o vendedores de
helados?
NIÑO 8.- Somos exploradores.
ANIMADOR.- Yo soy Rascacielos. Decidme, ¿a qué habéis
venido a la selva? (Los niños darán sus respuestas más
espontáneas, que se ampliarán por medio de diferentes
preguntas.) Así que habéis venido a jugar conmigo, ¿eh? (Se
mueve por escena agitando su manto.) ¡Qué alegría! Llevo
mucho tiempo apenado porque no encuentro seres humanos
con quienes jugar. Estaba lleno de tristeza, p ero con vuestra
presencia me s ient o feliz. (Va al lateral y se cambia de
máscara. Ahora expresará alegría.) ¡La dicha, la
comunicación con otros seres, ha llegado! Estoy muy contento.
(Suena una música alegre y movida.) Bailemos para
celebrar nuestro encuentro. (Todos lo hacen al compás de la
música. Cuando esta termina, se coloca en medio de los
niños.) Pero hay un inconveniente: no conozco ningún juego.
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NIÑO 1.- Nosotros te enseñaremos.
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ANIMADOR.- Estupendo. ¿Y a qué vamos a jugar?
(Aquí puede proponerse cualquier juego o conjunto de
juegos, en consonancia con las costumbres y propuestas de
los niños. Citemos uno como ejemplo.)
NIÑO 2.- A la gallina ciega.
ANIMADOR.- (Se queda muy quieto y meditabundo.) Estoy
pensando en que ellos pueden acompañarnos. (Señala a los
espectadores.) No estaría bien que lo hiciéramos solos.
Vamos, venid a jugar con nosotros. (Una vez que l os
espectadores suben al escenario, juegan todos. Al
término.) ¡Qué feliz me habéis hecho! Nunca lo olvidaré. Y
para celebrar vuestra llegada, voy a obsequiaros con una
sorpresa, algo que habíamos preparado mis amigos los monos
y yo. Bailad, bailad mientras regreso. (Música de nuevo.
Hace muti s por el lateral, mientras los niños se entregan
aladanza. Regresa, instantes después, con una gran tarta.
Pueden ayudarle otros niños caracterizados de simi os o
con máscaras. El pastel es colocado en el centro del
escenario. La música baja de volumen.) Y ahora, junto con
los niños que no han subido al escenario, nos comeremos esta
ap etitosa tarta.
(Corta la tarta y la reparte a todos los niños. La música
aumenta de intensidad y se hace más alegre, más festiva,
e inunda con sus notas la sala.)
FIN
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3.- El león vegetariano
PERSONAJES
ANIMADOR.
6 NIÑOS.
Escenario
El escenario nos muestra, a la izquierda, un rincón de un
palacio. Un sillón se eleva sobre un estrado, componiendo un
trono. Tras él, un dosel. El foro lo ocupa un telón de fondo,
que representa un paisaje de montañas y un castillo. A la
derecha, en el lateral, un baúl.
En escenase encuentran varios niños sentados en sillas.
Ante ellos, de pie, el ANIMADOR, que viste un traje de
mallaroja. Suena una música dulce de fondo.
ANIMADOR.- (A los niños.) Queridos amigos, voy a daros
una noticia maravillosa, que llevabais tiempo esperando:
acabo de enterarme de que por fin va a celebrarse un baile de
disfraces.
NIÑOS.- (A coro, con muestras de entusiasmo.) ¡Bien!
¡Bien!
ANIMADOR.- Pero existe un inconveniente, no va a tener
lugar en la ciudad. Ello se debe a que lo ha organizado el rey
de los animales, el gran Leoncio XXIV. En este caso,
¿os ap etecería asistir?
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NIÑO 1.- Sí, pero nos comería.
NIÑO 2.- Con patatas.
NIÑO 3.- En tortilla.
NIÑO 4.- Con palomitas de maíz.
(Aquí debe propiciarse que los niños entren en el juego del
disparate.)
ANIMADOR.- No os comerá porque es un león vegetariano.
Se pasa la vida comiendo vegetales, y se ha puesto tan gordo
tan gordo, que no cabe por la puerta de su castillo. Tanto es
así, que la ha cegado. Esa es la causa de que nunca salga de él.
No os digo más, que para entrar, hay que escalar las murallas.
(Breve pausa.) De modo que no hay miedo a que os devore.
Aunque sí existe, en cambio, una dificultad para asistir a su
baile: sólo están invitados los animales. No sé qué hacer para
que asistáis.
NIÑO 5.- Podríamos decirle que somos animales.
ANIMADOR.- No lo creería, es vegetariano, pero no tonto.
NIÑO 6.- Nos haremos pasar por animales.
ANIMADOR.- Esa sí me parece una idea más acertada.
Como iréis disfrazados, no se dará cuenta de que no sois
animales, pero tendréis que demostrarle, probablemente, que lo
sois. Cada cual deberá escoger un animal y convencer a
Leoncio de que lo es cuando sea preguntado. ¿Estáis
dispuestos? (Los niños asienten.) Habréis de poner mucho
interés, pues si descubre que sois niños, hará que la serpiente
verdugo os azote en el trasero y que el asno futbolista os eche
a patadas del castillo por encima de las murallas. (Breve
pausa.) Veamos qué animal vais a ser cada uno.
NIÑO 1.- Yo seré el
toro. NIÑO 2.- Yo, el
caballo. NIÑO 3.- Yo, el
gato.
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(Cada uno escogerá el animal que piense encarnar.)
ANIMADOR.- Bien, ya cada cual con su papel, disponeos a
partir hacia el castillo del gran Leoncio XXIV. ¡Todos al tren!
(Los niños ponen las sillas en fila y paralelas a la boca del
escenario para que simulen vagones de ferrocarril.)
NIÑO 1.- (Toma una campana del baúl y la hace sonar.)
¡Viajeros al tren!
(Todos los niños se sientan en las correspondientes sillas.
El que ocupa la primera, que lleva una linterna, la
enciende, como si fuera el potente faro de la máquina.)
ANIMADOR.- El tren se pone en marcha, alegre y veloz,
camino del reino de Leoncio. (Hace un movimiento de
bielas con los brazos e i mi ta el tren para que los niños le
acompañen.) Chuf-chuf, chuf-chuf, chuf-chuf...
LOS NIÑOS.- (A coro.) Chuf-chuf, chuf-chuf... ¡Piii...!
(Se les suma el ruido de un tren, a través de un altavoz. El
ANIMADOR se coloca detrás del tren y se mueve
lateralmente para dar la impresión de que este avanza, a
la vez que con la mano dice adiós a los niños. También
puede hacerse que un telón, con un paisaje dibujado, sea
movido por otros niños en sentido contrario al de la
supuesta marcha del tren.)
ANIMADOR.- ¡Señores viajeros!, próxima estación:
Castillo de Leoncio. ¡Piii..., piii...! Hemos llegado. Podéis
bajar. (Los niños lohacen yse sitúan a su alrededor.) Ved
(Señala hacia el castillo del telón de fondo.), su castillo está
allá, pero para llegar tenemos que cruzar muchos montes.
(Los niños juntan
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las sillas, unidas de dos en dos por los respaldos, para que
simulen montes.) Quienes se consideren buenos escaladores,
que marchen delante. Empezad a escalar montañas. (Los
niños suben y bajan por encima de las sillas. Cuando
terminan, quedan junto al ANIMADOR, que señala hacia
el trono.) M irad, ese es el castillo. Un castillo de elevadas
murallas y recortadas almenas. (Los pequeños actores
colocan ahora las sillas tumbadas en derredor del trono
para formar la muralla.) Antes de llegar al castillo tenemos
que cruzar a nado el río que lo rodea. ¿Estáis dispuestos a
nadar? Pues seguidme. (Los lleva al lateral derecho.)
¿Preparados? ¡Al agua, patos! (Los niños se tumban en el
suelo y simulan que nadan.)
¡Vamos, nadad con energía, la corriente es muy fuerte y
quiere arrastraros! ¡Moved los brazos! Vosotros sois fuertes,
muy fuertes. El agua está helada.
NIÑO 2.- ¡Qué fría!
NIÑO 3.- Como un polo de fresa.
ANIMADOR.- Nadad, nadad. ¡Ánimo, la orilla está cerca!
M uy bien, lo habéis conseguido. (Los ni ñ os se levantan y
hacen que están helados.) Ahora tenéis frío, mucho frío.
NIÑO 4.- Estoy tiritando.
ANIMADOR.- ¿Qué podríais hacer para entrar en calor?
NIÑO 5.- Saltar.
ANIMADOR.- Pues, ¡a saltar! (Lo hacen.) Frotaos las manos
y el cuerpo. Ya estáis reanimados, pero aún sentís frío. Hay
que hacer algo más. (A los espectadores.) ¿Qué sugerís
vosotros?
NIÑO 6.- Alguien ha dicho una hoguera.
ANIMADOR.- Hagámosla. (Simulan una hoguera con
papel de celofán, iluminado por un foco, y se colocan, muy
juntos, ante ella.) Bien, mientras os calentáis, iré por
vuestros disfraces. (Acerca el baúl y levanta la tapa.)
Disfrazaos antes de que comience el baile. (Los niños toman
prendas al azar y se disfrazan -de mosquetero, de guardia,
de bombero, etc.- yse ponen máscaras. El ANIMADOR se
coloca un disfraz de l eón, con el cuerpo enguatado, que le
hace gordísimo, y cabeza con melena y corona real. Se
sienta en el trono.) Yo soy Leoncio XXIV, devorador de
20
alcachofas , espinacas y
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zanahorias, gordo y orondo como una vaca harta de pasteles y
rey de todos los animales. (Con grandes gestos.) ¡Ay!, pero
me aburro más que un mono en un zoológico. Me gustaría
que mis súbditos me amasen en vez de tenerme miedo. Sí, sí,
soy temido, pero sin razón. No hay nada peor que tener mala
fama. Antes de juzgar a nadie hay que tratar de conocerlo.
Pero nadie se molesta en saber cómo soy. Por eso, con el fin de
hacer amigos y de que me conozcan, he organizado este baile
de disfraces. Lo he pregonado y anunciado en la tele y en los
envoltorios del chicle, pero dudo de que acuda algún animal.
¿Por qué seré león y no grillo, con lo bien que lo iba a pasar
en las huertas? (Se levanta de un re spi ngo.) ¡Huy!, si ya
es la hora del baile y no ha ap arecido nadie. (Los niños
escalan la improvisada muralla. Los ve y queda perplejo.)
¿Eh?, llegan invitados. ¡Llegan, llegan! ¡Suenen las trompetas
anunciando su entrada en palacio! (Toque de trompetas. Los
niños se le acercan.) ¡Bienvenidos a la corte del gran Leoncio
XXIV, rey de los animales, o sea, yo, el menda lerenda.
(Ruge.) ¡Qué hambre tengo! (Reacción de miedo en los
niños. LEONCIO toma una lechuga de detrás del trono y le
da grandes mordiscos.) Yo, el vegetariano, os saludo
cordialmente. Decidme, ¿a qué venís? Claro, claro, al baile de
disfraces. ¡Qué tonto soy!, no me había dado cuenta de que
estáis disfrazados. (Breve pausa.) ¡Ah!, supongo que seréis
animales. Como vais disfrazados, podríais no serlo. (Señala a
un niño.) Quién me dice que tú no eres un barco de vapor
(Igual .), o que tú no eres un tractor, o tú, un televisor de
veintidós pulgadas.
NIÑO 2.- Somos animales.
ANIMADOR.- ¿Sí? (Al NIÑO 1.) ¿Qué animal eres tú?
NIÑO 1.- Un toro.
ANIMADOR.- Demuéstralo. (El NIÑO 1 imita al toro,
mugiendo y con gestos.) Sí, eres un toro en verdad. (Al
NIÑO 3.) ¿Y tú?
NIÑO 3.- Un gato.
ANIMADOR.- Que se vea. (El niño hace la imitación.
Igual preguntará a los demás.) Está bien, me habéis
convencido. En este caso daré el baile prometido, que será en
vuestro honor. Os confesaré una cosa, sois los primeros
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animales que venís a mi
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baile. Todos los años lo organizo y ningún animal acude por
miedo a ser devorado. No creen que sea vegetariano. (Muerde
de nuevo la lechuga.) Ignoran que no es tan fiero el león
como lo pintan. (Ríe.) Bueno, pedid a mis músicos que
comiencen a tocar.
NIÑOS.- (A coro.) ¡Música!
(Suena una música muy movida y alegre.)
ANIMADOR.- Emp iece ya el baile. (El ANIMADOR y los
niños emprenden la danza.) ¡Alto! (Cesa la música.) Este
baile no me parece demasiado animado, habéis acudido muy
pocos animales. (Mira hacia los espectadores y señala.)
Pero,
¿qué veo?, si ahí hay cigüeñas, lobos, ciervos, papagayos,
linces, monos... Todos los animales de mi reino. Os reconozco
a pesar de que estéis disfrazados de niños. Ya sé, veníais al
baile pero, como siempre, os ha dado miedo de que os devore.
Ved a vuestros amigos, se encuentran tranquilos y contentos
porque han comprobado que no me como a nadie. Vamos,
venid aquí con nosotros para que el baile se anime.
(Incita a los pequeños espectadores a que suban al
escenario, y cuando lo ha conseguido, vuelve a sonar la
música y se reanuda el baile.)
FIN
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4.- La vaca voladora
PERSONAJES
ANIMADOR.
8 NIÑOS.
POLLITO.
Escenario
El escenario nos muestra un campo lleno de colorido. Existen
numerosos árboles, en cuyos troncos se han dibujado ojos muy
abiertos y bocas sonrientes; algunos, con las ramas levantadas
y el tronco abierto en dos, a modo de piernas, diríase que
bailan. Todo, en fin, cuanto la imaginación haya aconsejado.
En un lateral o en el centro, junto al foro, un gran arbusto o
árbol, cuyas ramas arrancan del suelo, imp ide a los
espectadores la visión de lo que hay detrás. Un grupo de rocas
ocultan los elementos de caracterización y otros que, a lo
largo de la obra, se precisarán.
Un grupo de niños hace su entrada junto con el
ANIMADOR, que está caracterizado con una especie de
mono -pantalón con peto y tirantes-, camisa de colores y la
cara pintarrajeada. Parece un niño muy crecido. En la
mano trae un enorme cazamariposas.
ANIMADOR.- Estoy seguro de que por aquí debe de andar
la vaca voladora o «Vacunus gordísimus avionatum».
NIÑO 1.- Las vacas no vuelan, sólo los rinocerontes.
NIÑO 2.- Y los cocodrilos alados de Ciempozuelos.
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NIÑO 3.- Y las brujas escoberas de Villagarcía de Arosa.
(Deben añadirse cuantos disparates se les ocurran a los
niños. Cuantos más, mejor.)
ANIMADOR.- Estáis equivocados . La vaca voladora existe.
Lo he leído en un libro de entomología. Y la entomología es...
es... ¡Caracoles!, si me lo sabía. (Señala a un niño.) Es que
me estás liando. Veréis, lo tengo apuntado en un papel (Se
busca en los bolsillos), en una chuleta. Lo mejor de las
chuletas es que cuando las haces, aprendes lo que no sabes.
¿Vosotros hacéis chuletas para los controles del cole?
NIÑO 4.- No, porque no nos deja el profe.
ANIMADOR.- ¿Cómo que no os deja? Si todo el mundo las
ut iliz a: los presentadores de la tele, los ministros y hasta el
presidente del Gobierno. ¿No habéis visto cuando hablan cómo
miran el pap elito?
NIÑO 5.- Yo las chuletas me las como.
ANIMADOR.- ¿Solas o con leche?
NIÑO 5.- Con patatas.
ANIMADOR.- (Al fin, saca un papel de un zapato.) ¿Veis?,
s i y o sabía que estaba por aquí. Os voy a leer lo que es la
entomología. (Eleva el papel y lee. Muy teatral.) Dice... «No
olvides lavarte las orejas. Es un consejo de la Dirección General
de Tráfico». (También podría leerlocualquiera de los
niños.)
¡Lechuga!, est o lo ha escrito mi mamá. Lo de la Dirección
General de Tráfico lo ha puesto para impresionar, porque sabe
que me gustaría tener una moto. ¿Dónde habré metido la
chuleta? (Se da una palmada en la frente y casi se cae del
golpe.) ¡Ya sé! (Se baja los tirantes por los hombros y se
levanta la camisa, pero se le caen los pantalones. No sabe
cómoarreglárselas. Se armaun lío impresionante. Al fin, se
sube la camisa y aparece un papel pegado en el pecho con
esparadrapo.) ¡Yupiii...!, lo encontré. Vais a ver. (Lee.) «La
entomología es la parte de la zoología que estudia los
insectos».
¿Os dais cuenta?: ¡Las vacas voladoras! Bueno, da igual, como
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no encuentro ninguna... Se me ocurre una idea. Vosotros
seréis
27
vacas voladoras y yo os perseguiré. (A los espectadores.) Y
vosotros también. Seréis una gran manada que se entrena para
volar. Pero con vuestro peso no lo lograréis. Tendréis que
poneros en forma. En primer lugar, agarraos de las manos.
Ahora habéis de respirar profundamente y relajaros. ¿A ver?
M uy bien. Respirad, y ahora, relajaos. M uy despacio, dejad
flojo todo el cuerpo, todo: los pies, las manos, la cabeza...
Así no pesaréis nada y os arrastrará el viento. Ya sois ligeros
como una pluma. Y ya... ¡a volar! (Los niños evolucionan
por escena agitando los brazos y haciendo ruido con la
boca. Unos imitarán un mugido, otros, el ruido de un
avión ycuantos se les ocurran. El ANIMADOR los persigue
inútilmente con el cazamariposas. Irá, asimismo, a la zona
de espectadores, donde tratará de apresar a alguno de
ellos. En esta escena debe crearcuantas situaciones
cómicas se le ocurran, desde caídas, traspiés, resbalones...,
hasta atraparse a sí mismo. Cuando regresa al escenario,
de repente, choca contra el árbol del foro.) ¡Córcholis,
quéleñazo! (Retrocede unos pasos y, luego, avanza de
puntillas y en silencio hacia el árbol. Debe crearuna
situación de intriga entre los espectadores.) Este árbol me
mosquea, confunde e inquieta, ¿es un árbol o una croqueta?
NIÑO 6.- Yo creo que oculta algo.
NIÑO 7.- A lo mejor, un barril de aceitunas.
NIÑO 8.- O la torre de Pisa.
ANIMADOR.- ¡La vaca! Claro, ahí está escondida la vaca
voladora. ¡Vamos, deprisa, quitad las ramas!
(Los niños separan el árbol en dos partes o, simplemente,
lo retiran a un lado. Aparece un enorme huevo.)
NIÑO 1.- ¡Vaya tortilla!
ANIMADOR.- Es un huevo de vaca.
NIÑO 2.- Las vacas no ponen
huevos.
ANIMADOR.- Pero, ¿es que siempre vais a llevarme la
contraria? (A los espe ctadores.) ¿Quiénes ponen huevos?
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(Cuando respondan.) Las aves son voladoras, luego si son
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voladoras: est e huevo es de vaca voladora. (Protestas de los
niños.) Está bien, está bien. ¿De quién podrá ser? (Cuando
obtenga numerosas respuestas.) Sea de quien sea, lo cierto
es que dentro hay un animalito dispuesto a nacer. Sin el calor
de su madre, morirá y no llegará a hacerlo.
NIÑO 3.- Tenemos que cuidarlo para que nazca.
ANIMADOR.- Me parece muy bien, pero que conste que si
es vaca, será para mí. ¿De acuerdo? Vamos, aquí hace falta un
equipo de salvamento e incubación.
(Los niños corren hacia las rocas y se ponen disfraces: de
médico, de enfermero, de calefactor -mono azul-, de
mecánico, de bombero... Suena música muy rápida
mientras se disfrazan. Luego, sacan también mantas,
sillas, una escalera...)
NIÑO 4.- (Con un fonendoscopio.) Paso, que aquí está el
médico. (Acerca el extremo del fonendoscopio al hue vo.)
Late, aún vive.
NIÑO 5.- (Con la escalera.) Yo, como bombero, subiré
para cubrirlo con mantas.
(Los demás colocan las sillas alrededor y le ayudan a
cubrir el huevo.)
NIÑO 6.- Aún no hay calor suficiente. Hace falta más calor.
NIÑO 7.- Yo soy el calefactor.
(Con una especie de soplete, hace que calienta la cáscara.)
NIÑO 3.- Es el turno del enfermero. (Le adosa un
termómetro gigantesco.) Treinta y siete grados.
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NIÑO 4.- Un poco más.
ANIMADOR.- Hay que echarle el aliento.
(Todos lo hacen.)
NIÑO 7.- A ver si nos pasamos.
NIÑO 3.- (Vuelve a col ocarle el termómetro.) Cuarenta
grados.
NIÑO 4.- Ya es suficiente.
NIÑO 5.- (Desde lo alto de la escalera.) Se mueve.
ANIMADOR.- Retirad las mantas.
(Cuando las han quitado, el NIÑO 4 se acerca y ausculta.)
NIÑO 4.- Oigo ruidos, va a nacer.
(Todos se apartan. El huevo se mueve y se rompe la
cáscara. S ale un niño caracterizado de extraño, bello y
vistoso pollito. Se restriega los ojos, agita los brazos, se
despereza y corre tras el ANIMADOR.)
POLLITO.- ¡Mamá, mamá!
ANIMADOR.- ¡No, que yo no soy tu mamá! Si acaso, tu
tío.
POLLITO.- (Lo persigue y, al fin, lo alcanza. Le acerca el
pico como si lo besara.) M amá, mamá.
ANIMADOR.- Tito.
POLLITO.- Mamá.
ANIMADOR.- Tito, tito.
POLLITO.- Mamá-tito.
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ANIMADOR.- Bueno, algo es algo. Hay que darle de comer.
(Los niños traen un gran biberón de detrás de las rocas.)
POLLITO.- Enseñadme a volar.
NIÑO 4.- No t iene plumas en las alas, luego científicamente
y según el teorema de Pitágoras, no puede volar.
NIÑO 1.- Tendremos que fabricarle unas alas.
NIÑO 8.- Para eso estamos sus amigos, los mecánicos.
NIÑO 4.- Veamos su salud.
ANIMADOR.- Déjame que lo ausculte. (Toma el
fonendoscopio y l o aplica a un árbol que hay junto al
POLLITO.) Está fuerte como un roble.
NIÑO 4.- Es que eso es un roble. Déjame a mí. (Lo ausculta.)
Está muy sano. A ver, el biberón.
(El NIÑO 3 se lo pone al POLLITO en la boca, el cual se lo
bebe de un largo trago.)
POLLITO.- ¡Más, más teta!
NIÑO 1.- Ni hablar, te puedes emp achar.
POLLITO.- ¿Vosotros sois mis hermanos o mis primos?
NIÑO 2.- Tus amigos.
POLLITO.- Quiero volar.
ANIMADOR.- Como una
vaca.
POLLITO.- Las vacas no vuelan, mamá bruta.
ANIMADOR.- (Vuelve la cara. Aparte.) ¡Jolín, qué corte!
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(Entre todos colocan plumas a sus peladas alas. El
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mecánico usará llave inglesa; el calefactor, soplete; el
enfermero, ungüentos...)
POLLITO.- ¡Qué bien!, ya tengo unas alas perfectas. Ahora
volaré.
(Lo intenta, pero no sabe.)
NIÑO 2.- Yo le enseñaré.
(Corre a vestirse de piloto.)
POLLITO.- Yo creía que volar era más sencillo. (Al
ANIMADOR.) ¿Por qué no me enseñas tú? Es tu obligación
de madre.
ANIMADOR.- Está bien, lo haré. (Se sube a una silla.)
M ira, se hace así. (Después de respirar profundamente y de
relajarse, mueve los brazos y se l anza, pero se da un
soberbio batacazo.) ¡Ay, ay, qué costalada me he pegado!
¡Vaya tortazo! Me ha fallado el motor de arranque y no se me
ha abierto el tren de aterrizaje. (Al POLLITO.) Para volar hay
que comprarse un paracaídas.
NIÑO 2.- (Ya de piloto.) Vamos, yo te enseñaré. Tienes que
abrir así las alas. (Le abre los brazos.) La cola recta. El
motor en marcha. (El POLLITO imita el ruido de un motor.)
No se oyen bien los motores. (Los demás niños hacen
también ruido de motores.) Que el mecánico apriete bien los
tornillos como revisión. (Lo hace.) Así está bien. (Al
POLLITO.) ¿Listo?
POLLITO.- Sí.
NIÑO 2.- Tres, dos, uno... ¡ya!
(El POLLITO comienza a evolucionar por escena al
compás de las notas de un vals.)
POLLITO.- ¡Qué divertido! Bueno, me marcho a conocer el
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mundo. En la primavera próxima volveré para saludaros y
jugar con vosotros. Gracias por ayudarme a nacer. Adiós,
amigos.
(Les dice adiós con un ala mientras revolotea por escena.
La música sube de intensidad. Sale por un lateral.
Inmediatamente, cruza sobre el escenario una pequeña
marioneta, que reproduce al POLLITO, con un pañuelo
en el extremo del ala. Por un altavoz se oye la voz del
POLLITO, que grita: «¡Adiós, mamá!».)
ANIMADOR.- (Da un zapatazo en el suelo.) ¡Tito, tito!
(Los niños ríen, a la vez que dicen adiós con la mano al
POLLITO. Y cae el telón.)
FIN
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5.- Agapito, el náufrago solitario
PERSONAJES
ANIMADOR.
6 NIÑOS.
NÁUFRAGO.
Escenario
El decorado nos muestra, a la izquierda, una isla llena de
vegetación y rocas, que ocupará la cuarta parte del escenario.
El resto es mar, cuya lejanía se reflejará en el telón de fondo,
bajo un cielo de azules y dorados. El proscenio, a la derecha,
representa la costa de un país lejano de la isla.
En el lateral derecho del proscenio, duerme recostado el
ANIM ADOR -o un niño-, que viste bañador de rayas de
primerode siglo. Tiene pobladobigote y rojas mejillas,
yusa gorra de marinero. Si se trata de animadora o de
una niña, peinará largas trenzas, y sin bigote, claro. La
arena caliente de laplayasirve de mullido colchón a un
grupo de niños que, en bañador, miran atentamente al
cielo.
NIÑO 1.- (Señala.) Mirad, una gaviota.
NIÑO 2.- No es una gaviota, es una
cigüeña. NIÑO 3.- Es un pavo.
NIÑO 4.- Los pavos no están en el aire, sino en las cazuelas.
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NIÑO 5.- ¡Hala!, burro, es una
gaviota. NIÑO 6.- Sí, y lleva un pez
en el pico. NIÑO 1.- Es una sardina.
NIÑO 2.- ¡Un
salmonete! NIÑO 3.- Un
boquerón. NIÑO 4.- ¡Tu
tía!
NIÑO 3.- Una gaviota no puede con mi tía, pesa más de cien
kilos.
NIÑO 4.- Entonces es una ballena.
(El ANIMADOR despierta y da un brinco.)
ANIMADOR.- ¿Una ballena? ¿Dónde? (Mira en todas
direcciones.) No la veo.
NIÑO 4.- Es la tía de...
(Podría decir el nombre real del NIÑO 3.)
ANIMADOR.- (Se vuelve.) A sus pies, señora, a sus lindos
quesos (Da más vueltas.), a sus encantadores pinreles.
(Extrañado.) Pero, ¡repámpanos!, ¿dónde está la tía?
NIÑO 5.- Volando.
ANIMADOR.- ¡Ay, madre!, debo de estar aún soñando.
¿La tía de... volando?
NIÑO 4.- No, que es una ballena.
ANIMADOR.- ¿Una ballena que vuela? Vuelvo a dormirme.
(Se recuesta de nuevo. Los niños se le acercan.)
NIÑO 6.- No te duermas, hay que jugar.
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ANIMADOR.- (Se levanta.) ¿Jugar? A eso me apunto.
NIÑO 1.- (Señala hacia el mar.) ¡Eh, mirad, una botella!
ANIMADOR.- ¡Qué sucia es la gente!, tira cosas por todas
partes. ¡Una botella en la play a, para que alguien se corte un
pie...!
NIÑO 2.- La recogeré y la tiraré a la papelera. (Agarra la
botella.) Trae un papel dentro.
NIÑO 3.- Debe de ser un mensaje.
TODOS.- Sí, sí, un mensaje.
ANIMADOR.- Será un pap el o un billete de cien de los
muchos que tiran, que se habrá metido dentro.
NIÑO 4.- No, mira, está tapada.
ANIMADOR.- A ver, a ver. (Quita el tapón y saca un papel
e nrollado. Lo extiende y lee.) «S.O.S.». ¿Qué querrá decir
S.O.S.? (Pregunta a los espectadores.) ¡Ah!, ya, socorro, ¿Y
por quédirásocorro?(Nuevas respuestas de los
espectadores.) Esperad, hay escrito algo más. ¡Caramba!, no
consigo leerlo.
¡Ah!, mis gafas. (Levanta del suelo unas gafas gigantescas.)
Dice: «Socorro, he naufragado y estoy perdido en la isla...,
¡anda!, y yo qué sé cómo se llama esta isla. Se encuentra todo
seguido hacia el noroeste. Quienes halléis mi mensaje, daos
prisa o espicho. Vamos, que palmo. No sé s i habrá salvajes,
antropófagos o comecocos por aquí». Y firma «Agapito, el
náufrago solitario». ¡Caracolas, percebes y chufas! Esto es más
serio que un profe de Lengua.
NIÑO 5.- Tenemos que salvarlo o morirá.
ANIMADOR.- Es cierto, y seguro que no tendrá qué comer.
Sólo refresco de cola porque está en t odas partes, como el
director del cole.
NIÑO 6.- ¡Vamos, al agua, patos!
(Los niños se aproximan a la orilla.)
ANIMADOR.- ¡Alto!, ¿adónde vais, insensatos? ¿Pensáis
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llegar nadando a una isla que no sabemos siquiera dónde está?
NIÑO 1.- Claro, hay que ir en barco.
NIÑO 2.- ¿Quién tiene un barco a
mano? NIÑO 3.- Yo tengo un paquete
de chicle. NIÑO 4.- Y yo, dos canicas.
ANIMADOR.- No podernos ir. Habrá que hacer algo. ¡Ya
lo tengo! Construyamos un barco. (Los niños apoyan la
idea.)
¡Vamos, deprisa!
(Todos se ponen a trabajar. De bastidores o de cualquier
otro sitio, traerán una gran tabla, un rollizo de madera,
otro palo delgado, un trozo de tela y cuanto se les ocurra.)
NIÑO 5.- Ya tenemos de todo.
ANIMADOR.- Yo seré el capitán, para eso tengo gorra de
marino.
NIÑO 6.- No vale, tramposo. Esa gorra es de marinero.
Nosotros seremos los capitanes, y tú, la tripulación.
ANIMADOR.- (Se vuelve hacia los espectadores.) ¿Ves,
mamá?, te dije que me compraras gorra de cap itán y no de
marinero. Bueno, si no hay más remedio, así será. Pero
tendremos que construir el barco entre todos.
NIÑOS.- De acuerdo.
(Colocan el rollizo en el suelo, en la parte que corresponde
al agua. S obre él, ponen la tabla, formando así una
especie de balancín. Después clavan el palo, como un
mástil, sobre la tabla y con la tela y otras piezas montan la
vela.)
ANIMADOR.- ¡Oh!, ha quedado fenomenal. Es un gran
barco. Ya podemos partir, pero... creo que nos faltan más
cosas. (Preguntará a l os e spectadores, que, sin duda,
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dirán un sinfín de ellas.) Me parece que no va a caber todo,
nos iríamos
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a pique. Sólo llevaremos algunas provisiones.
NIÑO 1.- Nosotros las traeremos.
(Los NIÑOS 1 y 2 salen por el lateral.)
ANIMADOR.- Espero que no se les ocurra traer comida
para canarios.
(Regresan los niños con una caja, que colocan en el barco.)
NIÑO 2.- ¡Todos a bordo!
(Subirán sobre la tabla, equilibrando el peso. El
ANIMADOR lo hará en el centro, con el fin de que pueda
inclinar el barco hacia uno u otro lado.)
ANIMADOR.- ¡Adelant e! Como el Sol se pone por allí,
quiere decir que el noroeste se encuentra allá. (Señala. La
barca, suavemente, comienza a inclinarse hacia delante y
hacia atrás.) ¡Ya navegamos, el viento es favorable! El
viento sopla cada vez con mayor fuerza. Sujetaos bien. ¿No
oís cómo sopla? (Los niños imitarán el ruido del viento e
incitarán a los espectadores a que se les unan.) El velero
no cruza el mar, sino vuela, como dijo el poeta. Hace un calor
horrible, y con este viento se nos quemará la cara. (Al NIÑO
1.) ¿Habéis echado crema?
NIÑO 1.- Sólo de zapatos.
ANIMADOR.- ¿Y para qué queremos crema de zapatos si
estamos descalzos?
NIÑO 1.- Como mi madre siempre me dice: «No olvides dar
crema a tus zapatos», debe de ser la fuerza de la costumbre.
ANIMADOR.- Bueno, algo es mejor que nada. Vamos a
untarnos la cara. (Unos a otros, se embadurnan de negro el
rostro. El barco empieza a oscilar con mayor rapidez.
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Decrece la iluminación.) ¡Uf!, esto se mueve cada vez más.
Creo que se acerca un temporal. El viento sopla con más
fuerza. (Anima a todos a repetir el ruidodel viento.) Se
oyen truenos. (Cada comentariotendrácomorespuesta las
imitaciones de los niños.) Las olas crecen. (El movimiento
alternativo de la tabla se hace cada vez mayor.) El mar
ruge. Viento, truenos, oleaje... (Los ruidos de los niños se
confunden ysolapan. Con el vaivén, algún niño saldrá
fuera del barco.) ¡Hombre al agua! (Algunos niños se
lanzarán al aguayharán que nadan. Lo salvan y le ayudan
a subir a bordo.) Parece que el mar se está calmando.
(Aumenta la iluminación.) Ha salido el sol, las nubes han
quedado atrás.
NIÑO 2.- ¡Tierra!
NIÑO 3.- ¡Tierra a la vista!
NIÑO 4.- Es la isla.
ANIMADOR.- Habrá que dejar aquí el barco para que no
encalle. Nos acercaremos a la orilla a nado. (Se echan al
agua y n adan.) Nadad con calma para no cansaros. Un,
dos..., un, dos..., un, dos... (Se pone de pie.) Ya no cubre el
agua.
(Todos se levantan y se acercan a la isla.)
NIÑO 5.- No se ve a nadie.
NIÑO 6.- No está el náufrago.
(Detrás de unos arbustos aparece un niño, el NÁUFRAGO
AGAPITO. Tiene las ropas desgarradas y porta una
estaca.)
NÁUFRAGO.- (Al verlos tan negros, retrocede.) ¡Socorro!,
los salvajes. (Se arma de valor.) M e defenderé por si sois
caníbales. (Los persi gue a estacazos por la isla.) No me
comeréis con tomate.
ANIMADOR.- No nos atices más, que venimos a salvarte.
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NÁUFRAGO.- ¡Mentira! Por vuestras caras veo que sois
salvajes.
ANIMADOR.- Porque tengamos la cara negra no quiere
decir que seamos salvajes. Hay cada blanco...
NIÑO 1.- Es betún de zapatos.
NÁUFRAGO.- ¿De verdad?
NIÑO 2.- Sí, recibimos tu mensaje.
ANIMADOR.- Tú eres Agapito, el náufrago solitario.
NÁUFRAGO.- Os creo porque sabéis mi nombre. ¡Qué
suerte!, os llegó mi mensaje. Estoy a salvo.
ANIMADOR.- Sí, y volveremos enseguida a nuestro país.
Tenemos ahí un barco.
NÁUFRAGO.- Estupendo, pero antes quiero enseñaros una
semilla maravillosa que he hallado en esta isla. Ya veréis, se
siembra y crece rápidamente.
(De un bolsillo saca una semilla y la entierra junto al foro.
Inmediatamente, empieza a elevarse una planta de papel,
accionada desde detrás del telón de fondo o desde telares,
hasta que se pierde de vista en la parte alta del escenario.
Desde ahí, se arrojan nuevas ramas, como si colgasen de la
planta, que envuelven a los niños y los enredan, a la vez
que comienzan a caer sobre ellos frutos extraños hechos
de trapo. Los niños lo agarran y los lanzan a los
espectadores. Todo, con gran algarada. Y cae el telón.)
FIN
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6.- La tormenta
PERSONAJES
SOL.
GIRASOL.
NIÑOS-NUBES.
LUNA.
6 NIÑOS.
Escenario
El escenario representa un campo en primavera. Como
elemento indispensable se precisa un telón de fondo que
represente un paisaje montañoso, lejano, con árboles y
plantas en flor. La altura de este telón no será excesiva para
que sobre él puedan ap arecer los personajes que, en su
momento, se indiquen.
Al levantarse el telón, suenauna música alegre yarmoniosa
como la primavera misma. Porla derecha, aparece un
grupo de niños caracterizados de pájaros. Dominarán los
colores vivos en sus atuendos. En los brazos llevarán
grandes alas, que moverán pausadamente, ejecutando un
vuelo relajado y rítmico al compás de la música. Entran
en fila y recorren el escenario. Después, se detienen al
fondo, paralelamente al telón de fondo, sin dejar de mover
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las alas. El niño que va en
45
primer lugar se vuelve hacia sus compañeros.
NIÑO 1.- ¡Alto, compañeros! Creo que hemos encontrado el
sitio ideal para pasar las vacaciones.
NIÑO 2.- Parece un lugar muy cálido.
NIÑO 3.- Sí, porque en nuestro país hace un frío que pela.
NIÑO 4.- A mí se me congeló el pico y no podía comer.
NIÑO 5.- Además, este campo es muy bonito.
NIÑO 6.- Y alegre, todo lleno de flores.
NIÑO 1.- Vamos a tierra.
(Evolucionan por escena hasta que quedan desperdigados
por ella. Dejan de agitar las alas. En esto, por encima del
telón, asoma el SOL. Será la cabeza de un niño, cubierta
por una graciosa careta y rodeada de rayos dorados. La
voz del SOL será la del niño, directamente, o la del
ANIMADOR a través de un altavoz. Ello lo determinará la
capacidad de representación de los pequeños actores.)
NIÑO 2.- ¡Eh!, mirad: el Sol.
SOL.- ¡Hola, pajarit os! Habéis llegado como todas las
primaveras para vestir de color el cielo y llenar de melodías
los campos.
NIÑO 3.- Es que aquí se está más calentito...
NIÑO 4.- En nuestro país no hay quien aguante el frío.
¡Uf!, cómo se tirita allí.
SOL.- Yo no sé qué es tirit ar. ¿Queréis explicarme en qué
consiste? (Todos los niños empiezan a tiritar.) ¡Caramba!,
debe de ser horrible. Yo, como nunca he tenido frío... Sólo sé
dar calor. Pero gracias a eso podéis vivir en la Tierra. Claro,
que paso más calor que una mosca encima de una bombilla.
Sé que no puedo enfriarme porque se acabaría la vida en
vuestro planeta, aunque sólo por una vez me gustaría saber
qué es sentir
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frío. Tengo una idea, ¿p or qué no me sopláis un poco? A lo
mejor así llego a saberlo. (Los niños se l e aproximan y le
soplan con energía, batiendo sus alas.) ¡Uf, qué alivio!
¡Basta! Os vais a agotar. (Los niños se detienen.) Os habéis
cansado,
¿verdad?
NIÑOS.- (A coro.) Sí.
SOL.- Bueno, p ara descansar existe un remedio fácil. Os lo
enseñaré y veréis cómo os encontráis mejor. Tomad aire
suavement e, levantando vuestras alas. Ahora expulsadlo
despacio, muy despacio. Vamos, otra vez. Así, muy bien. Un
poco más. ¿Os encontráis más descansados?
NIÑO 5.- Sí. ¿Quieres que te soplemos de nuevo?
SOL.- No, ya os he dicho que no puedo
enfriarme. NIÑO 6.- ¿Tú eres muy importante?
SOL.- Claro que lo soy. A ver si sabéis por qué. (Aquí debe
dejarse paso a la espontaneidad de los niños, incluidos los
espectadores. Por eso se dirigirá a ellos.) Y vosotros, los
que estáis ahísentados, también tenéis que opinar. (El
ANIMADOR debe canalizarlas respuestas, perosin frenar
el disparate, la bromao la fantasía. Cuando terminen.)
Habréis comprobado que, efectivamente, soy muy
importante.
(Sobre el telón, y por el extremo opuesto, aparece la
LUNA, representada por una niña, de la que sólo veremos
su cabeza, debidamente caracterizada.)
LUNA.- ¡Ya salió el presuntuoso! (Burlonamente.) M uy
importante, muy importante... ¡Narices!
SOL.- ¿Qué haces tú aquí? No es tu hora de salida.
LUNA.- Sabrás que coincidimos a menudo. Lo que ocurre es
que casi no se me ve porque eres un abusón. Sólo a ti se te ve.
SOL.- Claro, porque todo lo inundo con mi luz. Y no debes
sentirte ofendida, ya que gracias a mí puedes lucir por la
noche e iluminar la Tierra mientras yo descanso.
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LUNA.- Yo quiero tener luz propia y ser más importante que
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tú.
SOL.- Sabes que no puede ser. El universo está hecho así.
LUNA.- ¡Porras, pimientos y pep inos! (Enfadada.)
¡Zampabollos! ¡Cara de farola! (Le saca la lengua, a la vez
que hace un gruñido, y se oculta.) ¡Adiós!
SOL.- ¿Habéis visto?
NIÑO 1.- Te ha sacado la lengua.
SOL.- (Muy dolido.) Y me ha llamado zampafarolas y cara de
bollo. ¿O al revés? Da igual. Es una maleducada y ha hecho que
me enfade. Pues se va a enterar esa cara de lechuza. Me
esconderé, ¡hala! Y para que se chinche, no le daré mi luz, la
dejaré de luna nueva para siempre.
(El SOL desaparece. La luz decrece, dando la impresión
de que se ha nublado. De un lateral salen otros niños,
vestidos de blanco, que enarbolan unas gasas blancas e
imitan el ruido del trueno.)
NIÑO 2.- Se ha nublado.
(Por encima del telón de fondo comienzan a caer confetis
plateados.)
NIÑO 3.- Está lloviendo.
NIÑO 4.- Se va a estropear la primavera.
NIÑOS.- (C on algarabía.) ¡Sol, vuelve, no te enfades, no
queremos que llueva ni que haga frío!
(Los niños de blanco quedan al fondo agitando las gasas.)
NIÑO 5.- Nos hemos empapado. No podremos volar.
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(Mueven las alas con dificultad.)
NIÑO 6.- Es verdad.
NIÑO 1.- Tiene que salir el Sol para que nos seque.
NIÑO 2.- Pero no quiere, está tan enfadado...
NIÑO 3.- (A los espectadores.) Vamos a llamarlo todos
juntos, a ver si así lo hace.
NIÑOS.- ¡Que salga el Sol, queremos su calor!
(Lo repiten, invitando a los espectadores a que coreen.)
NIÑO 4.- Nada, ni caso.
(En la zona de espectadores surge el ANIMADOR, o un
niño, caracterizado de GIRASOL.)
GIRASOL.- (A los espectadores.) ¿Qué ocurre, a qué tanto
alboroto? Contadme qué pasa. (Tras las diversas
respuestas.) De modo que los pájaros no pueden volar porque
el Sol se ha enfadado, ¿eh? ¿Y por qué se ha puesto así?
(Conviene motivar la intervención de los más pequeños.)
Esta Luna..., siempre tan traviesa. No sé de qué se queja, si es
una mimada. Es la reina de los poetas, de los enamorados, del
hombre lobo... En cambio, al Sol, el pobre, nadie le hace caso;
sólo, los lagartos y los turistas. (Pausa.) Pero no os
preocupéis. Yo soy amigo del Sol e intentaré convencerlo.
(Sube al escenario. A los ni ños pájaros.) ¿Qué os sucede,
estáis apenados p orque no podéis volar? (Los niños
afirman.) Bueno, hablaré al Sol, pero poneos muy tristes para
que se ablande y se deje convencer con mayor facilidad.
(Cuando los niños hayan conseguido dominar la expresión
de tristeza.) ¡Sol! ¡Amigo Sol! Soy yo, el girasol, tu insep
arable comp añero y amigo. Muéstrat e. Haz, así, que
desaparezcan estas nubes y manifiesta todo tu esplendor. (La
iluminación crece lentamente, mientras el SOLaparece yse
retiran los niños de blanco por el lateral opuesto.) ¡Hola,
Sol!
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(A los niños.) Saludadlo.
NIÑOS.- (A coro.) ¡Hola!
NIÑO 5.- ¡Bienvenido!
NIÑO 6.- ¡Qué alegría de que ap arezcas!
GIRASOL.- ¿No contestas? ¿Tan enfadado estás que no
quieres hablar? Date cuenta de que a estos inocentes pajaritos,
a causa de tu enfado, se les han mojado las plumas y no
pueden volar. Esto no está bien. ¿No dices nada? (El SOL se
mueve de un lado a otro, negando. El GIRASOL se acerca
a los niños.) Veréis, creo que y a se encuentra medio
convencido. Cantad, dejad escapar vuestros trinos y bailad
para que se anime y se le quite el enfado. Yo, entretanto, iré a
convencer a la Luna para que se disculpe y hagan las paces.
¿De acuerdo?
(Los niños asienten y comienzan a silbar, imitando cantos
de pájaros. Después, suena una música alegre y los niños
bailan a su compás. El SOL desaparece, pero,
inmediatamente, sale por el lateral izquierdo. Además de
la careta descrita, su traje es de oro. Cesa la música.)
SOL.- Mi amigo Girasol dice que debo secaros. Y lleva razón,
no tenéis por qué sufrir las consecuencias de mi enfado.
Secaos, pajaritos, con mis rayos ardorosos, secaos.
(Los niños se le acercan, llenos de contento, y se frotan el
cuerpo, secándose sus plumas. Por el lateral derecho
aparece el GIRASOL, que trae de la mano a la LUNA,
tímida y humilde, con su traje de plata. Cuando llegan
junto al SOL, este adopta la misma postura, y ambos
miran hacia lados opuestos.)
GIRASOL.- Vamos, dejaos de bobadas y haced las paces. No
es bueno que los compañeros se enfaden.
LUNA.- (Se vuelve hacia el SOL.) ¡Hola, Sol! Perdóname, he
sido una tonta. No debí sacarte la lengua ni molestarte. Tú
eres un sol.
51
SOL.- (Haciéndose el interesante.) ¡Bah...! (La mira.
Sincero.) Lo cierto es que soy un poco picajoso.
LUNA.- (A los niños.) Y perdonadme vosotros también, que
por mi culpa os habéis quedado sin poder volar.
NIÑO 1.- Ya no, estamos secos. Observa.
(Mueve las alas y evoluciona por escena.)
NIÑO 2.- ¡Todos a volar!
(Vuelve a sonar la música del inicio de la obra. Los niños
revolotean a su compás, y el SOL y la LUNA se estrechan
las manos en son de paz. Luego, le tienden las manos al
GIRASOL, y los tres, agarrados de las manos, juegan al
corro, mientras los niños danzan, volando, a su alrededor.
Y con esta escena, cae el telón.)
FIN
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7.- El conejo
PERSONAJES
ANIMADOR.
CONEJO.
GUARDABOSQUE.
PLANTAS.
PÁJAROS.
DRAGÓN.
Escenario
El escenario representa un bosque. Nos hallamos en un claro
rodeado de árboles. En el cielo luce el Sol.
En escena, el ANIMADOR -puede ser un niño-, que vestirá
un traje de malla de color vivo que contraste y ponga una
nota destacada de colorido al conjunto. Suena una música
suave de fondo: un vals.
ANIMADOR.- (A los espectadores.) Este es un bosque
maravilloso donde todo es color y luz, alegría y paz. Yo soy el
espíritu del bosque, yo doy fuerza a los árboles, vida a las
hojas y pongo música a las fuentes. Yo conozco los secretos y
las historias que aquí han ocurrido. Por eso os voy a contar
una que
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sucedió hace muchos años. Era una primavera luminosa y
florida. Las plantas bailaban alegremente, mecidas por la suave
caricia del viento manso y juguetón. (Por el lateral salen
unas niñas disfrazadas de PLANTAS, con trajes verdes
yunaflor rodeando sus caras. Bailan al compás de la
música y, luego, se reparten por escena sin dejar de
moverse.) Los pájaros cantaban con júbilo en las puertas de
sus nidos, y otros, los más pequeños, nacidos a la luz de
aquella primavera espléndida, aprendían a dar sus primeros
vuelos, cortos e inseguros, pero todos revoloteaban y trinaban
sin cesar. (Surgen ahora otros niños disfrazados de
PÁJAROS de plumaje vistoso, lleno de color. Revolotean
porescenaal compás de la música, a la vez que silban e
imitan cantos de pajarillos. Al igual que las PLANTAS, se
reparten por escena.) Existía también un conejo, casi un
gazapo, pero amigo ya de las plantas, y de los pájaros.
(Apare ce un niño caracterizado de CONEJO. Camina a
saltitos y avanza hasta que ocupa el centro del e spacio
escénico.) Todo era armonía, como en los viejos cuentos que
os leen vuestros abuelos, sentados vosotros sobre sus rodillas.
Todo era felicidad, hasta que un día...
(Las PLANTAS y los PÁJAROS dejan de moverse. La
música se hace inquietante, fuerte, estremecedora. Por un
lateral aparece un largo DRAGÓN, formado por un grupo
de niños cubiertos por una amplia tela, graciosamente
decorada. Parece un gusano enorme. Los niños que lo
componen andan dando fuertes zapatazos sobre el
escenario, muy sincronizados. Se detiene frente al
CONEJO, que le sonríe y se le acerca.)
CONEJO.- ¡Hola!, ¿quién eres tú? Nunca te había visto.
DRAGÓN.- (Con voz forzada.) ¡Cómo!, ¿es que no conoces
al más fiero de los dragones del bosque, al dragonazo?
CONEJO.- No, no te conozco; más que un dragón pareces
un gusano que se hubiera hartado de palomitas de maíz. Eres
tan grande y tan gordo... (Ríe.), igual que una oruga
gigantesca.
DRAGÓN.- ¿Yo una oruga?, miserable conejo, tuercebotas,
zampatortas, mastuerzo, papanatas, pinchaúvas, caradeboniato
con hojas...
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CONEJO.- Pues tú eres un tren de mantequilla.
DRAGÓN.- ¡Narices!, yo soy el mayor comedor de conejos
que existe, y te lo voy a demostrar. ¡Nam, ñam...!
(Lo persigue por escena, pero no logra alcanzarlo.)
CONEJO.- (Se refugia detrás de un árbol.) No sé por qué
quieres comerme. Aquí hay comida para todos sin necesidad de
que nos devoremos unos a otros. Además, yo quiero ser tu
amigo.
DRAGÓN.- (Se detiene.) ¡Amigo!, la amistad no existe.
CONEJO.- Eso lo dirás tú, yo soy amigo de las plantas y de
los pájaros.
PLANTA 1.- (Se le acerca.) Oye, dragón de pacotilla, lo
que te dice el conejo es cierto.
PLANTA 2.- (Igual.) Nosotras somos sus amigas.
PÁJARO 1.- Y nosotros también.
PÁJARO 2.- Es el mejor amigo de todo el bosque.
DRAGÓN.- ¡Paparruchas!, me da igual. Me lo voy a zampar
de un bocado. Una vez, de un solo bocado, me merendé un
rinoceronte.
PLANTA 3.- Falso, en este bosque no hay rinocerontes.
DRAGÓN.- Pues sería un hipopótamo.
PÁJARO 3.- Tampoco los hay.
DRAGÓN.- ¡Y yo qué sé!, sería un autobús de dos pisos. Lo
único que sé es que ese conejo es mi desayuno de hoy. Lo he
decidido. Y no os pongáis tontos porque me lío a tortazos.
PLANTA 4.- ¡Bruto!
PÁJARO 4.- ¡Abusón!
PLANTA 1.- ¡Apisonadora!
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PLANTA 2.- No creas que vamos a dejar que te comas a
nuestro amigo. A nosotras, las plantas, nos riega en verano y
cuando no llueve, y así, crecemos lozanas y hermosas.
PLANTA 3.- No lo consentiremos. Hay que defender al
débil de las dentelladas del poderoso.
PÁJARO 1.- Nosotros tampoco lo p ermitiremos. También
tenemos mucho que agradecerle.
PÁJARO 2.- En invierno escarba la nieve y nos busca
comida.
PÁJARO 3.- Gracias a él nos mantenemos bien nutridos y
fuertes.
DRAGÓN.- ¡Huy, qué horror! Unos pajarillos y unas canijas
plantas de maceta queréis enfrentaros al dragonazo
zampaconejos. De un soplido os pongo en órbita. Y tú, conejo
riegap lantas y rascanieve, ven acá antes de que me enfurezca y
dé un sopapo a tus amigos.
CONEJO.- Está bien, me acercaré, pero no les hagas nada.
(Se le aproxima.)
PLANTAS y PÁJAROS.- (A coro.) Huye, no lo hagas, te
comerá.
(Mas el DRAGÓN lo agarra con sus poderosos brazos.)
DRAGÓN.- Ya te tengo, conejito. ¡Huy, qué blandito estás!
PLANTAS y PÁJAROS.- (Improvisarán frases.)
Suéltalo, bravucón, acémila, mostrenco, mastodonte...
PLANTA 1.- ¡Ahora verás, dragón de merengue! ¡A él!
(Las PLANTAS y los PÁJAROS se abalanzan sobre el
DRAGÓN y lo sujetan.)
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PÁJARO 4.- Si no sueltas y dejas en paz a nuestro amigo, te
mandaremos al zoológico.
DRAGÓN.- (S in soltar al CONEJO.) No me hagáis reír,
vosotros no podéis enviarme allí.
PLANTA 1.- Pero el guardabosque sí.
DRAGÓN.- (Se revuelve tratando de escapar, pero con el
CONEJO entre los brazos.) ¡Soltadme, estúpidos!, el
guardabosque no os hará caso.
PÁJARO 1.- Eso lo veremos. (Grita.) ¡Guardabosque!
(El DRAGÓN suelta una carcajada.)
PLANTAS Y PÁJAROS .- (A coro, gritan .)
¡Guardabosque, guardabosque!
(El DRAGÓN ríe cada vez con mayor fuerza. En esto,
aparece un niño caracterizado de GUARDABOSQUE.
Trae una escoba al hombro. Las PLANTAS y los
PÁJAROS sueltan al DRAGÓN.)
GUARDAB OS QUE.- ¿Qué ocurre? ¿A qué tanto
alboroto?
PÁJARO 2 .- Este dragón, que quiere comerse a nuestro
amigo conejo.
GUARDABOSQUE.- (Se coloca ante el DRAGÓN.)
¿Esas tenemos, truhán? Pues aquí estoy yo para impedirlo.
DRAGÓN.- ¿Tú?, no hagas que me carcajee. Vaya un
guardabosque, en vez de escopeta lleva una escoba.
(Burlón.)
¡Huy, qué miedo!
GUARDAB OS QUE.- La escoba la emp leo para limp iar el
bosque de todos los desperdicios que dejan las personas que
vienen de excursión y no son cuidadosas. (El DRAGÓN ríe.)
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Pero también puede tener otras utilidades, como esta.
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(Enarbola la escoba y comienza a propinar escobazos al
DRAGÓN en su parte trasera. Lo persigue por escena,
pero no logra que suelte al CONEJO.)
DRAGÓN.- ¡Ay, ay, basta! Me estás haciendo mucho daño.
También te comeré a ti.
GUARDABOSQUE.- (Deja de pegarle.) Suelta al conejo
o sigo sacudiéndote.
DRAGÓN.- Sí, lo haré, aunque sólo para darte tu merecido.
Luego, me encargaré de él.
(Libera al CONEJO, que se refugia entre los PÁJAROS y
las PLANTAS. Se enfrenta con torpeza al
GUARDABOSQUE y se produce una divertida lucha. Por
fin, el GUARDABOSQUE le atiza un escobazo en la cabeza
que lo derriba medio desmayado.)
PLANTA 2.- Aprovechemos para atarlo. Así podremos
enviarlo al zoológico.
GUARDABOSQUE.- Buena idea. Yo me ocup aré de
hacerlo llegar. Sujetadlo mientras voy por cuerdas.
(Obedecen.) Después, construiremos una jaula para
transportarlo.
(El GUARDABOSQUE se dirige hacia el lateral.)
DRAGÓN.- (Se reanima.) ¡Espera!, no te vayas. Me rindo,
no quiero ir al zoológico, es como una cárcel de inocentes.
PLANTA 3.- Pues sí que tú eres inocente... (El
GUARDABOSQUE se detiene.)
DRAGÓN.- Me portaré bien.
PÁJARO 3.- No te creemos.
DRAGÓN.- De verdad. Y p ara que veáis que es cierto,
soltadme y le daré la mano al conejo en son de paz.
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(Lo sueltan y estrecha la mano al CONEJO.)
CONEJO.- Gracias, amigos , me habéis salvado la vida. (Al
DRAGÓN.) Pero a ti no te creo. En cuanto me des cuide,
volverás a darme caza.
GUARDABOSQUE.- Tienes que prometer que no
perseguirás al conejo ni a ningún otro animal.
DRAGÓN.- Pero si no cazo animales, me aburro.
GUARDABOSQUE.- (Levanta la escoba.) Promesa o
zoológico, elige.
DRAGÓN.- (Resign ado y acobardado.) Está bien, lo
prometo: palabra de dragón.
PÁJARO 4.- Te creemos.
DRAGÓN.- (Comienza a lloriquear.) ¿Y ahora qué voy a
hacer para no aburrirme?
GUARDABOS QUE.- Yo sé lo que harás. Para que no
te aburras, te dedicarás a barrer el bosque.
DRAGÓN.- ¿De verdad? Eso está chupado.
GUARDABOSQUE.- ¿Tú crees?, no sabes cuán sucias son
algunas personas, dejan todo hecho un asco: latas, papeles,
botellas, abrigos de visón...
DRAGÓN.- No me importa.
GUARDABOSQUE.- Muy bien (Le entrega la escoba.),
toma la escoba. Y desde este instante quedas nombrado
barrendero mayor del bosque.
DRAGÓN.- Gracias, gracias.
(Se pone a barrer con energía.)
GUARDABOSQUE.- ¡Barre, barre, barrendero!
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(Comienza a sonar una música alegre, que acompañará a
la siguiente canción.)
DRAGÓN.- (Canta.)
Yo soy el rey de la
escoba, y me levanto el
primero
para limp iar la ciudad
de lo que arrojáis al suelo.
TODOS.- (A coro.)
Barre, barre, barrendero,
con paciencia y con
salero, barre, barre,
barrendero.
DRAGÓN.- (Se adelanta al proscenio.)
Si trabajo por vosotros,
como pago sólo pido
la sonrisa y el saludo
cuando os encontréis conmigo.
(Saluda con las manos a los espectadores.)
TODOS.- (A coro.)
Barre, barre, barrendero,
con paciencia y con
salero, barre, barre,
barrendero.
(Y saludan todos a los espectadores, mientras cae el telón.)
FIN
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8.- La piedra maravillosa
PERSONAJES
PISTACHÍN.
PISTACHINA.
CHUPADEDOS.
NIÑOS.
ANCIANO.
VOZ EN OFF.
ANCIANA.
Escenario
El decorado representa, al foro-izquierda, la vista frontal de
una casa muy graciosa, con dos ventanas en forma de ojos y la
puerta como una gran boca abierta; sobre esta, un farolillo
hace de nariz. El resto de la fachada, pintado de colores vivos.
Es la casa de los magos Pistachín y Pistachina. A la derecha,
en el ángulo que forma el lateral con el foro, una cueva tosca,
con una bota vieja y rot a colgada encima de la entrada. Se
trata de la vivienda del brujo Chupadedos.
En escena, PISTACHÍN y PISTACHINA, vestidos con
fantasía y encarnados por niños. Se hallan a la puerta de
su casa. Ante ellos, sobre una caja roja, hay una gran
piedra cubierta por un paño.
PISTACHINA.- Mi querido mago Pistachín, pronto
llegarán nuestros amigos.
PISTACHÍN.- Sí, mi adorada maga Pistachina, nuestros
62
amigos deben de estar al llegar. Se encontrarán impacientes
por conocer nuestra piedra maravillosa.
PISTACHINA.- No sé si hacemos bien mostrándola,
alguien podría robárnosla.
PISTACHÍN.- Anda ya, quién se atrevería.
(De repente, comienza a oírse una música de marcha, y
por el lateral izquierdo hace su entrada un grupo de niños,
festivamente caracterizados. Unos, traen tambores
colgados a la cintura, que golpean ruidosamente, y otros,
soplan con fuerza silbatos o flautas. Su estrépito se funde
con la música de fondo. También entre ellos, llega un par
de niños disfrazados de ancianos, con sombrero y cayado y
andares dificultosos.)
PISTACHINA.- ¡Ya están aquí!
(Cesa la música. Saludos y ceremonial, todo fruto de la
improvisación. Dejan a un lado los instrumentos
musicales.)
PISTACHÍN.- Amigos míos, agradecemos enormemente
vuestra visita. Yo, el gran Pistachín, y ella, la magnífica
Pistachina, os damos la bienvenida.
PISTACHINA.- Suponemos que esta visita tiene un
especial interés para vosotros.
NIÑO 1.- Sí, queremos conocer la piedra mágica.
NIÑO 2.- Esa maravillosa piedra con la que se dice que
hacéis el bien.
NIÑO 3.- Queremos saber si es cierto.
PISTACHÍN.- Claro que existe la piedra. Lo que ocurre es
que hasta ahora a nadie se la hemos enseñado.
PISTACHINA.- Ha sido nuestro secreto, pero hoy lo
vamos a revelar.
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(Los niños aplauden y dan muestras de satisfacción.)
PISTACHÍN.- Por tanto, no nos andemos con rodeos.
PISTACHINA.- Vayamos al grano.
PISTACHÍN.- Que más que grano, es un peñasco.
(Los magos agarran los extremos del trapo que cubre la
piedra. Los niños se sitúan en derredor.)
PISTACHINA.- ¡A la una!
PISTACHÍN.- ¡A las dos!
PISTACHINA y PISTACHÍN.- (A dúo.) ¡A las tres!
(Quitan el paño y aparece una piedra vulgar de gran
tamaño, hecha con cartón, y de paredes translúcidas. Se
produce un cierto rumor de decepción.)
NIÑO 4.- Sólo es una piedra.
NIÑO 1.- Como las que hay en el campo.
PISTACHÍN.- Claro, qué os creíais.
NIÑO 2.- Pensábamos que se trataría de una piedra especial,
un diamante gigantesco.
NIÑO 3.- Una piedra irisada o una esmeralda.
PISTACHINA.- Pues nada, es así de normal, pero hace cosas
prodigiosas.
NIÑO 4.- ¿Seguro?
PISTACHÍN.- Y tan seguro. Puede transformar el
sufrimiento en gozo y las penas en alegría. Lo vais a
comprobar. (Al NIÑO 1.) Tú, por ejemp lo, tienes una cara
tristísima. Cuéntanos tu problema.
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NIÑO 1.- Sí, estoy apenado porque se me ha perdido mi gato
(O cualquier otro animal.) «Filiponcio».
PISTACHÍN.- ¿Así que se trata de eso? No te preocupes,
pediremos ayuda a la piedra.
(Los magos colocan las manos sobre la piedra y esta se
ilumina interiormente.)
PISTACHINA.- (Con gran ritual.)
Piedra mágica,
antes de que le dé el soponcio,
que ap arezca el gato
«Filiponcio».
(Suena un ruido extraño, como un silbido, y aparece el
gato por un lateral. Se apaga la iluminación de la piedra.
Lleno de contento, El NIÑO 1 corre hacia el gato, lo toma
en sus brazos y lo acaricia suavemente.)
NIÑO 1.- (Radiante de alegría.) ¡Es mi gato «Filiponcio»!
PISTACHÍN.- Y esto no es todo, también puede lograr, por
ejemplo, que los ancianos se hagan ágiles como atletas.
(Los dos ancianos se acercan con pasos torpes y
renqueantes.)
ANCIANO.- Yo me apunto.
ANCIANA.- Y yo, y yo, ¡leñe!
PISTACHÍN.- Eso está chupado. (Los magos repiten la
operación anterior. La piedra se ilumina.)
Piedra mágica,
que estos ancianos
se hagan ágiles como gamos.
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(De nuevo, el ruido. Los ancianos tiran los cayados y se
ponen a saltar y a bailar.)
NIÑO 2.- En verdad, la piedra es maravillosa.
NIÑO 3.- ¡Jo!, quién tuviera una así. Le iba a pedir un
camión de caramelos.
NIÑO 4.- Y yo, diez bicicletas.
PISTACHINA.- Un momento, que la piedra no es...
(Dirá el nombre de un gran comercio de la ciudad.)
NIÑO 1.- ¿Y qué otra cosa se le puede pedir?
PISTACHÍN.- Lo más preciado para un niño:
soñar. NIÑO 2.- Eso, queremos soñar.
PISTACHINA.- Se puede soñar dormido o despierto, pero
siempre hay que soñar.
NIÑO 3.- Vamos a hacerlo, pero todos dormidos , y cuando
despertemos nos contaremos nuestros sueños.
TODOS.- Sí, sí, de acuerdo.
PISTACHÍN.- Pues no se hable más.
(Los Magos vuelven a colocar las manos sobre la piedra y
se repite el juego.)
PISTACHINA.-
Piedra mágica,
haznos dormir y soñar
y que recordemos los sueños al despertar.
(Todos se tumban en el suelo y quedan profundamente
dormidos. Inmediatamente, en la boca de la cueva, surge
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el brujo CHUPADEDOS, que, haciendo honor a su
nombre, tiene un dedo metido en la boca. Es un tipo
estrafalario y grotesco, pero de aspecto gracioso. Da
varias piruetas y pasea por el escenario con grandes
zancadas. Descubre a los durmientes.)
CHUPADEDOS.- (Ríe diabólicamente.) ¡Je, je, je! Así me
gusta, bien dormiditos. Soñad, soñad, que de este modo se me
brinda la ocasión largamente esperada. (Se frota las manos.)
Al fin, la piedra va a ser mía. (A los espectadores.) Y
vosotros, a callar. No me enfadéis, que me conozco, ¿eh?, que
soy el brujo Chupadedos. Cuidado, que os convierto en
alcachofas y os vendo en el mercado a tres céntimos el kilo.
(Hace un gesto presuntuoso.) ¡Toma ya! (Se dirige hacia
donde se halla la piedra y la agarra). Ven acá, corazoncito
de cantera, amorcito de tirachinas. (Le da un beso y se
produce una explosión. Pega un brinco tremendo.) No te
enfades, que me conozco, mira que te atizo un sopapo. ¡Huy!,
no, que se puede romper... mi manita, claro, y me quedo sin
dedo que chupar. Bueno, huiré, no sea que se despierten.
(Tras varias vueltas zancajeando por el escenario, se
pierde en el interior de su cueva. Instantes después,
despiertan todos y se levantan.)
NIÑO 4.- (Se despereza.) ¡Uf!, qué buena siesta me he
echado! Vamos a contar lo que hemos soñado.
NIÑO 1.- Prímer.
NIÑO 2.- No, yo.
(Se organiza una terrible algarabía, pues todos tratan de
ser los primeros en narrar sus sueños. PISTACHÍN se
acerca a la caja sobre la que se encontraba la piedra.)
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PISTACHÍN.- ¡La piedra!, ha desaparecido.
PISTACHINA.- Nos la han robado. Te lo dije, pero tú
nunca me haces caso, como cuando te digo que te laves las
orejas.
PISTACHÍN.- ¡Alto!, no confundas al resp etable, que
sea confiado no quiere decir que sea sucio.
PISTACHINA.- Lo único que sé, es que la piedra ha volado.
PISTACHÍN.- Las piedras no vuelan, sólo los pájaros. Esto
es cosa de ese granuja de Chupadedos. (A los espectadores.)
¿Estoy en lo cierto? (A PISTACHINA.) ¿Ves?
(Los magos lloriquean.)
NIÑO 3.- No os preocupéis, nosotros la recuperaremos.
PISTACHÍN.- ¿De verdad?
NIÑO 4.- Puedes estar seguro.
NIÑO 1.- Somos intrépidos y aventureros.
NIÑO 2.- Los mejores detectives del
mundo. NIÑO 3.- Los más comp etentes
policías.
NIÑO 4.- ¿Dónde vive el tal Pinchadedos?
PISTACHINA.- (Corrige.) Chupadedos. M uy lejos
(Señala hacia el lateral.), por allá.
NIÑO 1.- Iremos y la recuperaremos.
PISTACHÍN.- Tardaréis mucho. Él se mueve tan rápido,
que ya estará en su cueva.
NIÑO 2.- Iremos a caballo, así llegaremos enseguida.
(De cualquier sitio, toman gorros y disfraces de policías,
que se colocan, y palos de madera, que usarán a modo
de caballos.)
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NIÑO 3.- ¿Preparados? ¡Mon... ten!
(Echan la pierna sobre los palos, como si montaran.)
NIÑO 4.- ¡Adelante!
(Emprenden un trote y, luego, un galope por escena. Los
magos les dicen adiós con las manos. Después de varias
evoluciones por el escenario, llegan ante la cueva.)
NIÑO 1.- ¡Eh, Chup adedos! (No contesta ni sale.) Parece
sordo. (Más alto.) ¡Chupadedoooos...!
(El brujo aparece en la puerta.)
CHUPADEDOS.- ¿Quién me llama a gritos? Que no est oy
sordo, ¡caramba!
NIÑO 2.- Venimos por la piedra.
CHUPADEDOS.- ¿Que está abierta la puerta? ¿Qué puerta?
A mí qué me contáis.
NIÑO 3.- Está visto que es más sordo que una tapia.
Desmontemos y vayamos a su lado.
CHUPADEDOS.- Sí, claro que quiero un helado.
(Dejan los palos en el suelo y se le acercan.)
NIÑO 1.- (Que aún lleva el gato.) Decimos que queremos
la piedra maravillosa.
CHUPADEDOS.- Yo no quiero una gata, aunque sea
mimosa.
NIÑO 2.- ¡Vaya un lío!
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CHUPADEDOS.- Sí, hace frío, pero pronto llegará el
verano.
NIÑO 3.- (Le habla al oído. CHUPADEDOS hace pantalla
con la mano.) Queremos la piedra maravillosa.
CHUPADEDOS.- Así que era eso, podíais haberlo dicho
desde el principio. No está en venta. Y si no os largáis, os
convertiré con ella en... en... ¡huy, madre!, ¿en qué los
convertiré? En lo que sea. Haré de vosotros unos «lo que sea»
grandísimos.
NIÑO 4.- (Al oído. A gritos.) Te la quitaremos.
CHUPADEDOS.- (Grita también al oído del niño, como
si este estuviera sordo.) Ya lo veremos. ¡Atrás!, bellacos,
malandrines, bergantes...
(Toma uno de los palos como si fuera una espada y se
enfrenta a los niños. Luchan divertidamente como
espadachines. CHUPADEDOS es terrible, no hay quien le
venza.)
NIÑO 1.- Apliquémosle el método X-27.
(Los niños sacan de los bolsillos unas serpentinas y las
lanzan a CHUPADEDOS hasta que lo dejan hecho un lío
con ellas.)
NIÑO 2.- Ya te tenemos.
CHUPADEDOS.- Esto no vale, tramposos, fulleros,
engañabobos..., no, no, engañalistos.
NIÑO 3.- Yo me apoderaré de la piedra.
(Entra en la gruta.)
CHUPADEDOS.- ¡Soltadme!, mamelucos , zamp abollos,
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merluzos, pavitontos, ceporros...
NIÑO 3.- (Aparece con la piedra.) Aquí está, intacta.
NIÑO 4.- Vamos a devolvérsela a Pistachina y Pistachín.
(Montan de nuevo a caballo sobre los palos. Uno de los
niños lleva a la grupa al brujo, atado con las serpentinas.
Evolucionan por escena.)
CHUPADEDOS.- ¡Belloteros, palurdos, destripaterrones...!
(Llegan ante la casa de los magos.)
NIÑO 1.- ¡Pistachín, Pistachina!
NIÑO 2.- Salid, hemos rescatado la piedra.
(Los magos salen llenos de contento.)
PISTACHÍN.- M uchas gracias, habéis hecho un buen
trabajo.
NIÑO 3.- Y hemos capturado al brujo Chupadedos.
(Dejan los palos a un lado y colocan la piedra en su lugar
habitual. Acercan a CHUPADEDOS.)
NIÑO 4.- Aquí está el malvado Chupadedos. M erece un
castigo por su mal comportamiento.
CHUPADEDOS.- ¿Yo?, si soy más bueno que el arroz con
leche. Si lo decís por la piedra, estáis en un error. Iba yo por
el campo, cuando tropecé con esa piedra y caí rodando.
Entonces, me dije: «Hombre, qué piedra más buena para
pisapapeles». La recogí y me la llevé a casa. Eso es todo.
PISTACHÍN.- Hablas como un loro y además mientes.
71
Veremos qué hacemos contigo. Encerradlo en nuestra casa
mientras lo pensamos.
(Los niños cumplen la orden y regresan.)
PISTACHINA.- Bueno, ¿qué os parece que hagamos con él?
NIÑO 1.- Podemos echarlo del país.
PISTACHÍN.- Me parece muy duro. Los que son exiliados
de su país se ponen muy tristes.
NIÑO 2.- Dejadlo sin postre.
PIS TACHINA.- Se le gastaría el dedo de tanto chupárselo a
falta de dulces. Con lo golosón que es...
NIÑO 3.- Que lo decida la piedra.
(Todos apoyan la idea.)
PISTACHÍN.- Muy bien, me parece una idea estupenda.
Ella que ha sido la víctima, que sea quien decida.
(Los magos colocan una vez más las manos sobre la
piedra, que se ilumina.)
PISTACHINA.- Piedra mágica, decide tú el destino de este
brujo ladino.
VOZ EN OFF.- (Con eco.) Para que aprenda la lección
quedará convertido en loro durante un mes. Así os divertirá y
de vosotros aprenderá a portarse bien. Amén.
(Desaparece la iluminación de la piedra.)
72
NIÑO 4.- (A PISTACHÍN.) ¿Crees que ya se habrá
convertido en loro?
PISTACHÍN.- No sé, id a verlo.
(Algunos niños se dirigen a la casa y abren la puerta.
Surge CHUPADEDOS caracterizado de loro.)
CHUPADEDOS.- ¡Brrr...! Chocolate al loro. No lo entiendo.
Yo era un brujo y ahora me siento como si fuera un loro.
Incluso tengo plumas. ¿Quién me habrá gastado esta mala
pasada? Ya no tengo ganas siquiera de chuparme el dedo.
Sin embargo, s iento un enorme deseo de portarme bien y de
ser vuest ro amigo. Me da una rabia... Pero qué remedio, no lo
puedo evitar. (Breve pau s a.) Ya veréis, os voy a enseñar a
dar piruetas. (Toma carrerilla y se lanza, pero se pega
un batacazo fe nome nal.) No me ha salido. Ahora,
vosotros. ¡Hale hop ! (Todos dan volteretas por el
escenario.) Bien, para celebrar nuestra amistad y para que os
divirtáis, vamos a organizar una gran fiesta. ¿Queréis?
TODOS.- (A coro.) Sí.
CHUPADEDOS.- Para una fiesta lo primordial es tener
buena música. Eso es fácil. (Se acerca a la piedra y la
toca.)
¡Tatachín, música! (Comienza a sonar música movida de
actualidad. Se pone a bailarcon gestos muy divertidos. A
los niños.) Vamos, todos a bailar. (A los espectadores.) Y
vosotros también.
(Bailan todos. CHUPADEDOS saca serpentinas y confetis
de una bolsa, oculta bajo las plumas, y los arroja a los
niños y a los espectadores. Luego, les reparte el contenido
de la bolsa para que le imiten. Todo termina en una fiesta
colectiva.)
FIN
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9.- El burro que quería aprender
PERSONAJES
BURRO.
DON FERREOL.
6 NIÑOS.
CARTERO.
VOZ EN OFF.
Escenario
El decorado representa un aula. Podría ser la propia del
colegio. Un encerado al foro, una mesa sobre un estrado y
sillas, ante ella, para los alumnos. Con objeto de que no se
dificulte la visión a los espectadores, la mesa se colocará
girada en relación con las paredes, y las sillas, a un lado. Hay
una ventana -abierta- y una puerta.
En escena, DON FERREOL, el maestro, de largas barbas,
gafas gigantescas y una palmeta de cazar moscas. Los
niños ocupan sus puestos.
DON FERREOL.- Queridos alumnos, estoy asombrado de
74
vuestra ignorancia. Mira que no saber cómo se llaman las islas
de la República de Seychelles. Claro, t amp oco sabréis de
memoria los nombres de todos los espartanos que murieron en
la batalla de las Termópilas. ¡Silencio!, ya está ahí la muy
ladina. ¡Silencio! (Ha visto una mosca y organiza una
divertida persecución.) Esta vez sí que no escap a. (Suelta
palmetazos a diestro y siniestro.) ¡M ecachis en la mar!, ya
se me ha vuelto a escapar. Claro, la culpa es vuest ra porque
no estudiáis nada. Bien, bien. (Ve nuevamente la mosca y la
persi gue , pero se escapa por la ventana.) ¿Qué estaba
diciendo?
NIÑO 1.- Bien, bien.
DON FERREOL.- ¡Ah!, sí, antes de que se me olvide, p ara
agilizar vuestra memoria, voy a poneros unos deberes. (Saca
una enorme guía de teléfonos. Un tomo de l a de Madrid
puede ser válido.) Para el lunes, ya que viene un largo fin de
semana y no se debe perder el buen hábito del estudio, quiero
que os aprendáis de memoria, ¿he dicho de memoria?
NIÑOS.- (A coro.) Sí, de memoria.
DON FERREOL.- (Recalca.) De memoria, todos los
nombres que ap arecen en este librito.
NIÑO 2.- ¿Todos?
DON FERREOL.- Todos. Como veis, han cambiado muy
positivamentelos sistemas de enseñanza. ¡Ah!, y quien no se
los sep a, los copiará doscientas veces. (Saluda.) Gracias,
gracias, ya sé que soy buena persona.
(Un golpe fortísimo a la puerta.)
NIÑO 3.- Han llamado.
DON FERREOL.- ¿Y eso dices que es llamar? Es cocear la
puerta. No pienso abrir.
NIÑO 4.- A ver si es la inspección del ministerio...
DON FERREOL.- Muy sagaz. Te daré un punto sobre cien
por ello. (Compone la figura. Muy afable.) Pase quien con
mano tan delicada aporrea la puerta.
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(Se abre la puerta y aparece un BURRO. Estará
encarnado por un niño, dentro de la mayor similitud,
pero andará a dos patas, con perdón. DON FERREOL no
lo ha visto.)
BURRO.- (Rebuzna.) ¡Aaan..., aaan...! Buenas tardes.
DON FERREOL.- Niños, ¡de pie!
(Los niños se levantan. DON FERREOL se da la vuelta con
mucho ceremonial y mira al recién llegado. Da un
respingo.)
BURRO.- ¿Se puede pasar?
DON FERREOL.- Hasta el corral, sí, hijo. Lo que nos
faltaba: un alumno aventajado.
BURRO.- Sentaos, niños.
DON FERREOL.- Sí, sí, sentaos. ¿Y tú, puedes decirnos de
dónde vienes y qué se te ha perdido en esta escuela?
BURRO.- Me llamo «Lucero» y vengo del campo porque
deseo aprender. Ya estoy harto de oír cómo la gente dice al
que no sabe nada: «¡Eres un burro!». Quiero redimir a mi
especie.
DON FERREOL.- Eso es imposible.
BURRO.- ¿Por qué? La enseñanza ha de ser para todos, lo
dice la Constitución.
DON FERREOL.- No es posible, se ha cerrado el plazo de
matrícula. Además, no traes la solicitud. Y puede que t raigas
moscas.
BURRO.- Vengo trasladado, así que tiene que admitirme.
¡Ah!, y a mí no me molestan las moscas, las espanto con el rabo.
DON FERREOL.- (Aparte.) ¡Rediez!, pues a mí la
palmeta no me sirve para nada. Está visto que tienes salida
para todo. Veamos qué opinan mis alumnos, ¿creéis que debo
admitirlo?
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(Les hace gestos para que nieguen.)
NIÑOS.- (A coro.) Que se quede, que se quede.
DON FERREOL.- Está bien, que se quede, donde caben
cincuenta caben cincuenta y uno.
BURRO.- (Da un rebuzno.) Gracias, muy agradecido.
DON FERREOL.- Comprobaré tus conocimientos. Dime
un importante medio de comunicación.
(El BURRO queda pensativo. En ese momento se abre la
puerta y asoma un CARTERO.)
CARTERO.- ¡El correo!
(DON FERREOL no lo ha visto ni oído.)
BURRO.- (Señala.) El correo.
DON FERREOL.- ¡Caramba!, estás mejor prep arado de lo
que creía.
BURRO.- Digo que ahí hay un señor que ha dicho: «¡El
correo!».
CARTERO.- Que soy yo, don Ferreol, el cartero, que traigo
una carta de su esposa en la que le pide que vaya enseguida,
que se le ha acabado el gas y quiere que le cambie la
bombona.
DON FERREOL.- Pero, ¿cómo se at reve a leer mis cartas?
CARTERO.- Es que viene sin franqueo, vamos, de viva
voz, que así su señora se ahorra el coste del sello.
DON FERREOL.- ¡Qué ahorrativa es mi Salustiana! Está
bien, voy inmediatamente. (A los niños.) Perdonadme, deberes
del servicio me obligan a ausentarme. Portaos bien, ¿eh?
NIÑOS.- (A coro.) Sí, don Ferreol.
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(Mutis de DON FERREOL y del CARTERO.)
NIÑO 5.- ¡Yupiii...!, nos hemos quedado solos.
VOZ DE NIÑO EN OFF.- Como os portéis mal, me
chivo.
NIÑO 6.- Calla, acusica.
NIÑO 1.- (Al burro.) Oye, si vives tranquilamente en el
campo, ¿cómo se te ha ocurrido venir a la escuela?
BURRO.- ¡Toma!, porque quiero aprender.
NIÑO 2.- ¿Es que no sabes nada?
BURRO.- Sólo sé cosas del
campo. NIÑO 3.- ¿Y de la ciudad?
BURRO.- Nada, es la primera vez que vengo a ella, y como
la escuela se encuentra a las afueras, no he podido ver nada.
NIÑO 4.- Pero sabrás qué es un coche.
BURRO.- ¡Hombre!, eso sí, como un carro, pero con cuatro
ruedas, que llena todo de humo.
NIÑO 5.- A que no sabes qué es un rascacielos.
BURRO.- Pues, no.
(Aquí los niños pueden dar suelta a la imaginación e
improvisar, explicándole cuantas cosas se les ocurran
sobre la ciudad.)
NIÑO 6.- Te lo vamos a enseñar. ¿Sabes qué es una casa? (El
BURRO asiente.) Un rascacielos es igual que una casa sobre
la que se coloca otra (Ponen una silla encima de otra.), y
otra sobre ella (Repiten la operación.), y una más sobre la
anterior. Y así sucesivamente hasta que forman una torre muy
alta.
BURRO.- O sea, como una colmena. ¿Es que los hombres de
la ciudad fabrican miel como las abejas?
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NIÑO 1.- No tienes ni idea. ¿Sabes qué es el metro?
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BURRO.- La zancada de un hombre.
NIÑO 2.- Pero qué burro eres.
BURRO.- ¿Veis?, por eso quiero asistir a la escuela.
NIÑO 1.- El metro es como un coche muy largo, con muchas
ruedas, que circula bajo tierra y donde viaja la gente. Así.
(Colocan las. sillas en fila y de dos en dos, unas sobre
otras, apoyados los respaldos en los asientos, es decir,
invertidas. Los niños se introducen en los huecos que
quedan entre ellas, muy apretujados.)
BURRO.- Ya sé, como los camiones en los que transportan
a los cerdos.
NIÑO 3.- ¡Qué va!, no tienes ni la más remota idea.
NIÑO 4.- ¿Sabes qué es un poema?
BURRO.- No, enseñadme uno.
NIÑO 4.- De acuerdo, pero tendrás que repetirlo.
BURRO.- Claro, es lo que deseo, aprender.
NIÑO 4.- (Recita.)
«M e han dicho que has dicho un dicho,
un dicho que he dicho yo;
ese dicho que te han dicho
que yo he dicho, no lo he
dicho; y si yo lo hubiera dicho,
estaría muy bien dicho
por haberlo dicho yo».
Ahora, tú.
(El BURRO intenta repetirlo de manera muy divertida,
entre palabras y rebuznos, pero no lo consigue.)
NIÑO 5.- No sabes nada.
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BURRO.- Ya os he dicho que sólo cosas del campo.
NIÑO 6.- ¿Y por qué no nos las enseñas?
BURRO.- ¿Os ap etece?
NIÑOS.- (A coro.) Sí, sí.
NIÑO 1.- Ahora tú harás de profe.
BURRO.- Bueno, si queréis... (Ocupa la mesa de DON
FERREOL.) Por ejemplo..., por ejemplo, ¿sabéis rebuznar?
NIÑO 2.- Eso es fácil.
BURRO.- ¿Sí?, a ver cómo lo hacéis. (Los niños imitan
rebuznos, pero no les salen demasiado bien.) No, no es
exactamente así. Veréis. (Mediante un magnetófono se
reproduce un rebuznoauténticomientras el BURRO simula
que es él quien lo hace.) ¿Os habéis fijado? Ahora, vosotros.
(Del mismo modo, se reproduce un conjunto de rebuznos.
Los niños fingen que son ellos.) ¡Muy bien!
NIÑO 3.- Queremos aprender a montar a caballo.
BURRO.- Yo os puedo enseñar a montar en
burro. NIÑO 4.- No es lo mismo.
BURRO.- Algo es algo. Supongo que, aplicado a las
personas, sería la misma diferencia que montar sobre un
ingeniero o sobre un albañil. No será igual, pero puede valer
para hacerse la idea.
NIÑO 5.- De acuerdo.
(El BURRO se levanta y se pone a cuatro patas.)
BURRO.- ¿Quién quiere ser el primero?
NIÑO 6.- Yo.
(Monta sobre el BURRO, que empieza a dar brincos y a
trotar. El NIÑO 1 pierde el equilibrio y se pega un
soberbio batacazo.)
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BURRO.- ¿Algún ot ro? (Los demás niños responden con
evasivas.) Os caéis porque no sabéis seguir el ritmo del trote.
NIÑO 6.- (Ya repuesto.) Es que es muy difícil.
BURRO.- No creas, sólo es cuestión de llevar el comp ás.
¿Queréis que os enseñe?
NIÑOS.- (Con cierto reparo.) Sí, sí.
BURRO.- Ante todo tendréis que aprender a moveros como
yo. Poneos a cuatro patas. (Los niños obedecen.) ¿Atentos?
Uno, dos, uno, dos, uno, dos...
(Imitan los movimientos del BURRO y trotan por escena.)
NIÑO 1.- ¡Qué divertido!
BURRO.- (Se detiene y los demás también.) De este modo,
ya podréis llevar el compás cuando montéis en un
cuadrúpedo, os bastará con seguir el ritmo que lleve él.
Bueno, volved a vuestros puestos. (Los niños se levantan y
regresan a sus asientos. El BURRO queda de pie ante
ellos.) ¿Qué más os gustaría saber?
NIÑO 2.- ¿A ti te gusta el trigo?
BURRO.- Y la cebada.
NIÑO 3.- Pues nosotros preferimos el pan. Estamos más
civilizados.
BURRO.- Claro, claro... Pero si os encontraseis en una isla
desierta y tuvierais que elegir entre un puñado de granos de
trigo y una docena de buenas hogazas de pan, ¿qué
escogeríais?
NIÑOS.- Las hogazas de pan.
(Es de esperar la respuesta en contra de los espectadores.
En ese caso, el BURRO los señalará.)
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BURRO.- Ahí está la diferencia, yo elegiría el trigo.
NIÑO 4.- Porque eres un asno.
BURRO.- No, porque sembraría el trigo y obtendría muchos
más granos, con los que me alimentaría o fabricaría pan y aún
me sobrarían para sembrar de nuevo.
NIÑO 5.- Cuando regrese don Ferreol se lo voy a preguntar,
a ver qué responde.
BURRO.- Bueno, me marcho.
NIÑO 6.- ¿Por qué? ¿Te ha molestado que te digamos que no
estás civilizado?
BURRO.- No, es que tengo obligaciones. Otro día volveré.
De t odos modos, no debéis menospreciar a los demás, ni
llamar burro al que no ha tenido oportunidad de aprender.
(Inicia el mutis.) Adiós.
NIÑO 1.- Espera, ¿tú sabes cantar?
BURRO.- Sólo un poco, pero desafino.
NIÑO 1.- Antes de que te marches, enséñanos una canción.
BURRO.- Bueno, a condición de que cantéis el estribillo.
(Los niños aprueban.) Escríbelo en la pizarra. (El NIÑO 1
toma una tiza, con la que escribiráloque le dicte el
BURRO, de tal manera que pueda ser leído por los
espectadores.) Escribe:
No es más burro el que
rebuzna que quien desprecia el
saber;
es más burro quien,
pudiendo, no se ocupa en
aprender.
(A los espectadores.) Vosotros también debéis cantar el
estribillo. (Música. Canta.)
En el campo no hay
escuelas ni tampoco
profesores,
mas las plantas son maestras
combinando los colores.
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NIÑOS.- (Cantan.)
No es más burro el que rebuzna
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que quien desprecia el saber;
es más burro quien,
pudiendo, no se ocupa en
aprender.
BURRO.-
Aunque no haya
colegios ni se enseñe
educación, los animales
aprenden
a convivir en unión.
TODOS.-
No es más burro el que
rebuzna que quien desprecia el
saber;
es más burro quien,
pudiendo, no se ocupa en
aprender.
(Cesa la música.)
BURRO.- ¿Queréis algo más?
NIÑO 2.- Sí, enséñanos cómo vuelan las mariposas.
Tenemos que hacer una representación teatral y no sabemos.
BURRO.- Os harán falta alas.
NIÑOS.- Ya las tenemos, las hemos fabricado nosotros. Ya
verás.
(De un cajón sacan gigantescas alas de mariposa, hechas
con papel de seda, y se las colocan en los brazos.)
BURRO.- Para volar, como para montar en burro, hay que
llevar el compás. Yo os pondré la música para que os sea más
fácil.
(El BURRO tararea un vals, a la vez que imita el vuelo de
la mariposa. Los niños hacen igual, y se mueven por
85
escena. En esto, se abre la puerta y aparece DON
FERREOL, armado con su palmeta. Al verlos, da un
86
respingo.)
DON FERREOL.- (Grita.) ¡Las moscas! ¡Y jamás las vi
tan hermosas! (Enarbola lapalmetay comienza a perseguir
a los niños con divertidos golpes.) ¡M oscas, moscas
inmundas...!
(Y con esto, cae el telón.)
FIN
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10.- El arco iris
PERSONAJES
BLANQUINEGRO.
ARCO IRIS (2 Niños).
4 NIÑOS.
Escenario
Un telón de boca oculta el escenario. Representa una vista del
campo en otoño, con montañas perdidas en el horizonte. Suena
una música tristona, grave. La iluminación es débil, casi de
penumbra.
Varios ni ños salen por el lateral, vestidos con trajes de
malla, todos de distinto color. En las manos traen sendos
paraguas cerrados, de cuyos extremos cuelgan tiras de
papel plateado, de aluminio, que agitan,
simbolizandolalluvia. Se mueven con pasos de ballet.
NIÑO 1.- ¡Qué horror!, no para de llover.
NIÑO 2.- En otoño lo normal es que llueva.
NIÑO 3.- Pues a mí me gustaría que saliera el Sol.
NIÑO 4.- Un sol radiante que tiñera de cobre los campos y
de plata los árboles.
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(La luz decrece un poco más y se oye un trueno.)
NIÑO 1.- No caerá esa breva, está tronando.
NIÑO 2.- Tal vez descarguen y se aclaren las nubes.
NIÑO 3.- Es posible.
(Se colocan paralelamente a la boca del escenario, de cara
a los espectadores. La música cambia a otra más alegre
para acompañar la siguiente canción.)
NIÑOS.- (Cantan.)
Llueve, llueve sin parar,
¿quién me presta su
paraguas? que no me quiero
mojar.
Llueve, llueve sin
parar, está prisionero el
Sol,
lo han encerrado las
nubes en su jaula de
algodón.
(Abren los paraguas. Las cintas cuelgan de ellos.)
Llueve, llueve sin parar,
¿quién me presta su
paraguas? que no me quiero
mojar.
(Al término de la música, se oye un trueno muy lejano.
Aumenta ligeramente el nivel de iluminación.)
NIÑO 1.- ¡Eh!, ¿habéis oído?, la tormenta se aleja.
NIÑO 2.- Parece que quiere clarear el día.
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(Cierran los paraguas y los dejan a un lado. La
iluminación aumenta. Por encima del telón aparece un sol
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de cartón.)
NIÑO 3.- ¡Mirad!, ha salido el Sol.
(Un niño, vestido de oro, sale por un lateral y desenrolla
un largo trozo de tela, pintado con los colores del Arco
Iris. El otro extremo de la tela, enrollado en un tubo
giratorio, lo sujeta otro niño, vestido de plata. Ambos
quedan en escena, con el Arco Iris elevado sobre sus
cabezas.)
NIÑO 4.- (Señala.) Sol y aguacero, Arco Iris en el cielo.
NIÑO 1.- ¡Qué bonito!, es como un largo puente de
colores. NIÑO 2.- Tal vez una dos planetas lejanos.
NIÑO 3.- O dos partes distantes del nuestro.
NIÑO 4.- Quizá conduzca al país de la fantasía.
(Uno de los niños que portan el Arco Iris, lo baja hasta
que toca el suelo, por lo que queda inclinado.)
NIÑO 1.- Arranca de ahí. Tengo una idea: caminemos sobre
él para ver adónde nos lleva.
NIÑO 2.- Sí, vamos a averiguarlo. Si alguno padece de
vértigo, que se quede.
(Los niños se encaminan hacia el extremo del Arco Iris
que roza el suelo y comienzan a andar sobre él. Lo hacen
con pasos de mimo, moviendo los pies, pero sin apenas
desplazarse del sitio. Conforme avancen, el otro niño
bajará lentamente el extremo elevado. Poco a poco se
hace la oscuridad. En ella oiremos las voces de los niños.)
NIÑO 3.- ¡Cuidado!, apenas se ve.
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NIÑO 4.- Tengo miedo, nos encontramos a una altura enorme.
NIÑO 1.- Casi no se ve el suelo.
NIÑO 2.- Empezamos a descender.
(Lentamente, se ilumina la escena. Los niños que
sujetaban el Arco Iris han invertido la posición inicial de
este, de manera tal, que la parte baja corresponde ahora
al lugar en el que se hallan los otros niños. El telón de
boca ha sido elevado. Aparece todo el escenario, decorado
sólo con objetos pintados de blanco, negro o sus
combinaciones de grises. Existe un telón de fondo, que
representa un paisaje, pintado igualmente de blanco y
negro. En el suelo hay apiñadas siete latas de pintura. Los
niños salen fuera del camino de tela que simula el Arco
Iris. Los niños que lo sujetaban, lo enrollan y, después,
hacen mutis.)
NIÑO 3.- Hemos llegado, qué extraño es este lugar.
NIÑO 4.- Parece sacado de una película antigua.
NIÑO 1.- Es cierto, no existen los colores.
NIÑO 4.- A mí esto me mosquea, habrá que ir con cuidado.
NIÑO 2.- Estás temblando de miedo.
NIÑO 4.- Es prudencia.
NIÑO 1.- Ya, al miedo se le llama prudencia.
NIÑO 4.- Y viceversa.
(Silba el viento, y en el lateral se forma una nube de
humo blanco. Cuando se desvanece, encontramos al
emperador BLANQUINEGRO. Viste túnica o traje
totalmente negro, las manos enfundadas en guantes
blancos y la cabeza, incluso el pelo, es de color blanco
inmaculado. Porta un cetro de caña cascada, pintado de
negro.)
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BLANQUINEGRO.- ¡Alto! ¿Cómo habéis osado entrar en
mi reino?, el del emperador Blanquinegro, que soy yo. ¿Qué
clase de seres o cosas sois? Porque si sois personas como yo,
os destruiré.
NIÑO 1.- (A sus compañeros.) A este tipo majareta hay que
seguirle la corriente. (A BLANQUINEGRO.) Yo soy una
pulga.
(Comienza a dar saltos. Las respuestas deben ser lo más
disparatadas posible, y cada una irá acompañada de la
imitación de lo que hayan afirmado ser.)
NIÑO 2.- Yo, una olla de presión. ¡Piiif..., fiiif...!
NIÑO 3.- Yo, el reloj de la torre. ¡Tan-tan, tan-
tan...! NIÑO 4.- Y yo, una moto. ¡Brrr..., brrr...!
BLANQUINEGRO.- ¡Ah!, bueno. Aunque me sorprende
que vuestro aspecto sea el de personas. Vuestros colores
dañan mi vista. Yo detesto el colorido, sólo amo el blanco y
el negro. Sobre todo, el negro, el color de la contaminación,
(Entre poético y nostálgico.) el del humo de la guerra, el de
las cosas fúnebres... Así que ya podéis iros acostumbrando a
ello.
NIÑOS.- (A coro.) Sí, jefe Negriblanco.
BLANQUINEGRO.- ¡Blanquinegro!, y nada de jefe,
emperador. Y además de respeto, seres extraños, tendréis que
prestarme obediencia. ¡Fir... mes!
(Los niños cumplen la orden, pero con escasa
desenvoltura.)
NIÑO 1.- Firmes como velas.
BLANQUINEGRO.- (Los golpea con el cetro.) Con más
gallardía. Esos cuerpos, o lo que sean, bien estirados, el pecho
sacado, la barbilla erguida, la vista al frente... (Los niños
obedecen.) ¿Alguna pregunta?
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NIÑO 2.- Si, ¿cómo es p osible que aquí todo sea blanco y
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negro?
BLANQUINEGRO.- Muy sencillo, porque cuando viene
el Arco Iris a inundar todo con sus colores, yo los recojo en
esas latas y los hago prisioneros. Gracias a ello, aquí todo es
alegre, majestuoso y sublime como la coz de un asno.
NIÑO 3.- No es cierto, los colores hacen todo maravilloso.
NIÑO 4.- La vida es más bella entre colores.
BLANQUINEGRO.- ¡Mentira!, la vida es negra, y lo
afirmo yo, que soy adulto y emperador. Emperador por parte
de madre, porque mi padre era carbonero.
NIÑO 1.- Se comprende.
BLANQUINEGRO.- Bueno, basta de charla. Empezaré por
pintaros de negro.
NIÑO 2.- ¿De negro? Ni hablar, ¡sálvese quien pueda!
(Echan a correr por escena, perseguidos por
BLANQUINEGRO, que no cesa de darles golpes con su
cetro. Escapan por un lateral y BLANQUINEGRO queda
solo en escena.)
BLANQUINEGRO.- ¿Dónde se habrán metido? (A los
espectadores.) ¿Lo sabéis vosot ros? Cuidado, que como me
engañéis os arreo un estacazo que os espabilo, ¿eh?
(Regresan los niños, armados de escobas pintadas de
negro, y la emprenden a golpes con BLANQUINEGRO,
que trata de defenderse inútilmente. Lo arrinconan.)
NIÑO 3.- ¿Te rindes?
BLANQUINEGRO.- ¿Yo, un emperador, rendirme? Est áis
frescos. (Los niños levantan amenazadoramentelas
escobas.) Sí, sí, me rindo.
NIÑO 4.- (Saca una cuerda.) Vamos a atarlo para que no
nos incordie.
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(Atan a BLANQUINEGRO, que no para de gruñir y de
protestar.)
NIÑO 1.- Y ahora te vamos a enseñar cómo la vida es más
bonita gracias a los colores del Arco Iris.
NIÑO 2.- Así comprenderás que vives en un error, como
todos los que ven negra la vida.
(Comienza a sonar una música alegre. Los niños buscan
las latas de pintura y colorean parte de los objetos y del
telón de fondo.)
BLANQUINEGRO.- ¡Bandidos, saboteadores, bárbaros,
cernícalos...!
NIÑO 3.- No hay manera de que calle.
NIÑO 4.- Sí, creo que hay una, pintándolo.
BLANQUINEGRO.- A mí, no. Me chivaré, os aplastaré, os
morderé las orejas.
(Sin hacerle el menor caso, lo pintan de alegres colores,
incluida la cara y el pelo. Admiran su obra. Cesa la
música.)
NIÑO 1.- ¡Qué guapo!
NIÑO 2.- ¡Qué divertido!
BLANQUINEGRO.- ¿Qué habéis hecho? Me las pagaréis.
NIÑO 3.- Por ahí he visto un espejo, será interesante que se
contemple.
(Los NIÑOS 2 y 3 salen por el lateral y regresan,
inmediatamente, con un gran espejo.)
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NIÑO 4.- Ponédselo delante, que se maraville de su nuevo
aspecto.
(Colocan el espejo ante BLANQUINEGRO, que se acerca
lentamente a él. Mira con fijeza su nueva imagen, con
gestos de sorpresa y de indignación. De repente, rompe a
reír a carcajadas.)
NIÑO 1.- Se ha vuelto loco.
NIÑO 2.- La impresión lo ha dejado mochales.
BLANQUINEGRO.- (Que no deja de reír.) No, no estoy
loco. Es la única cosa divertida que he visto en mi vida.
Además, es la primera vez.
NIÑO 3.- ¿La primera vez qué?
BLANQUINEGRO.- La primera vez que me río. ¡Huy, qué
gracioso estoy!
NIÑO 4.- ¿Te convences de que todo es más alegre de colores?
BLANQUINEGRO.- (Baja la voz, muy misteri oso.) Por
una vez, y sin que nadie se entere, he de reconocer que teníais
razón.
NIÑO 4.- ¿Lo dices en serio?
BLANQUINEGRO.- Claro que sí, palabra de emperador.
NIÑO 2.- En ese caso, creo que podemos soltarlo.
NIÑO 3.- Sí, te desataremos.
(Lo hacen y se separan con cierto recelo.)
BLANQUINEGRO.- No temáis, la razón sólo tiene un
camino, y voy a seguirlo. Ya no haré prisioneros a los colores.
Cuando salga el Arco Iris dejaré que pinte todo con sus
maravillosos colores. Y a mí también (Vuelve a contemplarse
en el espejo.), estoy tan guapo... A lo mejor me sale novia
antes de que me haga viejo y sea tarde.
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NIÑO 4.- ¿Tarde?, has dicho tarde, tenemos que regresar.
NIÑO 1.- No podremos hasta que vuelva a salir el Arco
Iris. NIÑO 2.- Es verdad. ¿Qué vamos a hacer?
NIÑO 3.- Tendremos que esperar a que llueva y salga el Sol.
BLANQUINEGRO.- Tengo una idea, como tenemos los
colores del Arco Iris, lo crearemos nosotros.
NIÑOS.- (A coro.) Claro.
(Agarran las brochas y, sobre el paisaje del fondo, pintan
el Arco Iris. Mientras lo hacen suena la música de la
canción del principio y cantan de nuevo.)
TODOS.-
Llueve, llueve sin parar,
¿quién me presta su
paraguas?, que no me quiero
mojar.
Llueve, llueve sin parar,
de su jaula ha huido el
Sol y lo cubre el Arco
Iris con su manto de
color.
(Toman los paraguas y los abren. Cantan de cara a los
espectadores.)
Llueve, llueve sin parar,
¿quién me presta su
paraguas?, que no me quiero
mojar.
(Y con esto, cae el telón.)
98
FIN
99
11.- El atasco
PERSONAJES
PEATÓN.
CHICA.
4 CONDUCTORES.
Escenario
El decorado representa un lugar cualquiera de una calle. Un
telón de fondo figura la parte inferior de las fachadas de las
casas de ese trozo de calle. Ante el telón, y de lado a lado del
escenario, se extiende la acera. En los laterales, si se quiere,
pueden representarse otros edificios. El espacio escénico
refleja ese ambiente frío y gris, de asfalto, de tantas de
nuestras calles.
Al levantarse el telón, encontramos avarios actores,
vestidos elegante y deportivamente, pero con comicidad,
según las modas al uso, que tienen ensartados en el
cuerpo, alaaltura de la cintura, unos automóviles de
cartón y de chillones colores. Evolucionan por escena.
Ruidos en OFF de bocinas y motores.
Por el lateral, siguie ndo l a acera del foro, cruza un
PEATÓN, que se detiene en medio de ella.
PEATÓN.- (De cara a los espectadores.) ¡Oh!, maravilla de
nuestra civilización. ¡Qué no ha hecho la ciencia por el
progreso! Hemos dominado el mundo con la técnica. Hemos
conquistado el universo con nuestros viajes espaciales. ¡La
10
0
técnica sobre el hombre! Los adelantos de nuestra era son
superiores a los que el hombre había conseguido en el resto de
su historia. Quiere decirse que tenemos los problemas
resueltos. Los medios naturales no han servido para nada
hasta que los hemos sustituido por otros más científicos y
técnicamente más perfectos. La mecánica nos permite desp
lazarnos cómoda y rápidamente. (Señala.) Estos automóviles
sonfrutodelprogreso y de la civilización moderna. (Levanta
los brazos y gri ta.)
¡Viva el progreso! (De repente baja los brazos y se aprieta
la tripa.) ¡Huy, qué retortijón, qué disloque intestinal! ¡Corro,
vuelo, me lanzo hacia mi casa, paraíso de la electrónica! ¡Qué
gozada suprema!: estercolar en un retrete anatómico, con
música ambiental incorporada y ambientador con fragancias a
pino.
(Intenta cruzar la calle, pero los actores se lo impiden con
sus coches. Tiene que dar un salto hacia atrás para no ser
atropellado.)
PEATÓN.- Déjenme pasar, el peatón tiene prioridad.
CONDUCTOR 1.º.- ¡Aparta, merluzo! ¿Es que no t
ienes ojos?
(El PEATÓN se mueve nerviosamente, balanceando el
cuerpo de un lado a otro, con signos de impaciencia. Los
conductores tocan las bocinas.)
PEATÓN.- El merluzo lo serás tú. ¿No ves que tengo que
cruzar?
(Lo intenta de nuevo, pero los automóviles no se lo
permiten.)
CONDUCTOR 2.º.- ¡Fuera!, el asfalto es para quien
conduce.
PEATÓN.- Déjenme pasar.
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CONDUCTOR 3.º.- ¡Quítese, paleto!
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PEATÓN.- ¡Un guardia, que venga un guardia!
CONDUCTOR 4.º.- Ya no hay guardias, todo está
mecanizado. Los únicos guardias que existen, se encuentran en
los parques para evitar que la gente estropee el césped
artificial y los árboles mecánicos.
(Los coches quedan a un lado. El PEATÓN aprovecha
para cruzar, pero cuando está en medio de la calle,
arremeten contra él y tiene que retroceder.)
CONDUCTOR 1.º.- Prioridad en la acera, la calle es del
automóvil. ¡Habrase visto desfachatez!
PEATÓN.- (Da saltitos.) Por favor..., me duele la barriga.
CONDUCTOR 2.º.- (Toca la bocina.) ¿Qué?
PEATÓN.- Me estoy... me estoy haciendo... ¡diablos!
CONDUCTOR 3.º.- Pues hágalo, hombre, no se
cohíba.
PEATÓN.- (S eñala hacia la zona de espectadores.) Es que
vivo ahí enfrente.
CONDUCTOR 3.º.- Y a mí qué me importa.
PEATÓN.- Ahora veréis.
(S e lanza a la desesperada. Un coche casi lo atropella. Se
oye un fuerte frenazo. Los automóviles chocan unos con
otros, y los conductores se enzarzan en una fuerte
discusión. El PEATÓN queda en medio sin poderse
mover.)
CONDUCTOR 4.º.- (A otro.) ¡Estúpido!, ¿p or qué ha
frenado!
CONDUCTOR 1.º.- Podrían aprender a conducir.
CONDUCTOR 2.º.- Me han abollado el coche, y sólo tiene
tres meses.
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CONDUCTOR 3.º.- Habrá que dar parte al seguro.
CONDUCTOR 4.º.- Lo que hay es que saber conducir.
CONDUCTOR 2.º.- Cállese, si no quiere que le parta la
boca.
CONDUCTOR 4.º.- ¿A mí? No ha nacido quien lo haga.
Esa es la clásica salida de quien acaba de sacar el carné de
conducir.
CONDUCTOR 2.º.- ¿Novato yo?
CONDUCTOR 3.º.- El coche es para mí una herramienta
de trabajo. Tendrán que indemnizarme mientras me lo
reparan.
CONDUCTOR 1.º.- Más le valdría montar en burro.
CONDUCTOR 3.º.- El burro lo será su tío.
PEATÓN.- ¿Quieren dejarme pasar?
CONDUCTOR 3.º.- (S e ñala al PEATÓN.) Este es el
culp able.
CONDUCTOR 4.º.- Sí, por querer cruzar la calle.
CONDUCTOR 2.º.- ¡Fuera, peatón, estás entorpeciendo el
tráfico!
CONDUCTOR 3.º.- Es un entorpecedor del progreso.
CONDUCTOR 4.º.- ¡A él!
(Lo persiguen y tiene que refugiarse en la acera. Los
coches continúan su marcha.)
PEATÓN.- (Con las manos en el vientre y dando saltitos.)
Quiero pasar, quiero pasar. Esto es un atropello. Y pensar que
mi ordenador personal me auguró un buen día...
(Por el lateral, y siguiendo la acera, llega una CHICA
vestida estrafalariamente. Se acerca al PEATÓN.)
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CHICA.- ¡Oiga!, ¿qué le ocurre?
PEATÓN.- Que no puedo cruzar la
calle. CHICA.- Pues no cruce.
PEATÓN.- M uy graciosa. Es que tengo que ir a mi casa,
que está allí enfrente.
CHICA.- Espere a que sea de noche y no haya coches.
PEATÓN.- Siempre hay coches, la vida no puede existir sin
ellos. Además, no puedo esperar. Necesito ir con urgencia.
CHICA.- ¿Y a qué tanta
urgencia? PEATÓN.- No puedo
decírselo. CHICA.- ¿Por qué?
PEATÓN.- Me da vergüenza.
CHICA.- No sea tímido y
dígamelo. PEATÓN.- Que no...
CHICA.- Vamos, no voy a. asustarme.
PEATÓN.- Está bien. (Le cuchichea al oído.) ¿Lo
comprende ahora?
CHICA.- Hágalo en esa pap elera.
PEATÓN.- ¡Vaya una ocurrencia!, ni que fuera un
equilibrista.
CHICA.- Pues en la acera. Una boñiga más o menos...
PEATÓN.- Da la casualidad de que no soy un perro.
CONDUCTOR 1.º.- (Al pasar ante ellos, toca la bocina.)
¡Aguanta!
PEATÓN.- Cuando pienso que estaba alabando las nuevas
formas de vida, la tecnología de nuestro tiempo...
CHICA.- (Molesta.) No irá a renegar de ellas, ¿verdad?
PEATÓN.- (Como iluminado, la mira con asombro.)
¿Usted cree en el progreso científico?
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CHICA.- Claro que sí, ciegamente.
PEATÓN.- ¿Y en las máquinas?
CHICA.- Sí.
PEATÓN.- ¿Y en las t écnicas avanzadas, en la
industrialización, en el mecanicismo...?
CHICA.- (Enardecida.) Pues claro, creo sobre todo. Usted
es quien no parece creer.
PEATÓN.- ¿Eso piensa? Ha de saber que mi vida se rige por
la ciencia y por la mecánica. No hago nada sin consultar
previamente con la computadora. Mi hogar se halla
automatizado, apenas queda sitio para mí con tanta máquina.
CHICA.- ¿Tiene vídeo?
PEATÓN.- Dos, y un robot que me cuenta
chistes. CHICA.- Pues yo, una máquina que
piensa por mí. PEATÓN.- Y yo, un perro
mecánico.
CHICA.- Y yo, diez máquinas de marcianitos y cinco de
comecocos.
PEATÓN.- Créame, soy de los que piensan que el progreso
está por encima del hombre.
CHICA.- ¿Aunque los coches lo tengan preso en esta acera?
PEATÓN.- (Se sujeta la barriga con impaciencia.) Aun
así. Mi ideal es el hombre-máquina y la vida dominada por la
técnica.
CHICA.- Y el mío.
PEATÓN.- El dest ino nos ha unido. ¿Se da cuenta?
Precisament e es el progreso el que ha querido que nos
encontremos. (Apenas aguanta. Se contorsiona y brinca.)
No puedo más. (Alos coches.) Señores automóviles, déjenme
pasar.
(Ruido de bocinas y carcajadas de los conductores.)
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CHICA.- Tengo una idea, conozco un bar próximo.
PEATÓN.- ¿Un bar? Si ya no existen, las bebidas las sirven
ahora las máquinas.
CHICA.- Es uno escondido, y no hay que cruzar la calle. No
va casi nadie, sólo los nostálgicos y algunos carrozas. Allí
tienen aseos.
PEATÓN.- No me diga. ¡Qué alivio! Iremos y , luego, nos
sentaremos a hablar de nosotros y del progreso.
CHICA.- A hablar dulcemente del progreso.
PEATÓN.- ¿Me permites que te tutee?
CHICA.- Sí.
(Se toman las manos y se miran tiernamente.)
PEATÓN.- Yo te tuteo.
CHICA.- Tú me tuteas.
PEATÓN y CHICA.- (A dúo.) Nosotros nos tuteamos.
PEATÓN.- ¿Sabes una cosa? Haré como los antiguos, te
regalaré un ramo de flores.
CHICA.- ¿De flores?
PEATÓN.- Sí, de plástico, claro.
CHICA.- ¡Oh, qué romántico! Me haces muy feliz. ¡Qué
bien!
PEATÓN.- Vamos, démonos prisa.
(Agarrados de la mano, avanzan unos pasos por la acera.)
CONDUCTOR 2.º.- ¡Adiós, pesado!
CONDUCTOR 3.º.- ¡Entorpecedor del
tráfico! CONDUCTOR 4.º.- ¡Carne de
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asfalto!
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CONDUCTOR 1.º.- ¡Adorno de acera!
PEATÓN.- (Se vuelve hacia ellos.) ¡Adiós, amigos, seguid
gozando de vuestros automóviles! Me habéis hecho un favor.
Comp rendo que llevabais razón: la calle es de quien conduce.
Fui un desconsiderado.
CHICA.- Sí, disfrutad, alcanzad los doscientos kilómetros
por hora, ocupad las calles, la ciudad y el mundo. Sois frut o
del progreso. ¡Viva el progreso!
PEATÓN.- ¡Viva el progreso!
(Continúan su camino sin dejar de mirarse, mientras los
coches aceleran su marcha y comienza a sonar en OFF un
atronante ruido de bocinas y motores. Y con ello, cae el
telón.)
FIN
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12.- Hasta las cejas
PERSONAJES
VENDEDOR.
RICACHÓN.
CHICA.
SEÑORA.
5 CHICOS.
GUARDIA.
VOCES DE 4 PERSONAJES.
Escenario
El escenario no presenta ningún tipo de decorado. Sólo un
telón de fondo, cubierto en su totalidad por carteles de
anuncios, que invitan al consumo. Algunos de estos carteles
se hallan sobrepuestos sobre los demás, o sea, más o menos
como en cualquier pared de nuestras ciudades. En una parte
del telón existe un hueco por el que, en su momento, se
arrojarán diversos objetos.
Al levantarse el telón, una CHICA, vestida con ropa
vaquera, pasea por escena moviéndose y contorsionándose
al ritmo de la música que, a través de unos auriculares, le
llega de un diminuto magnetófono, colgado de su hombro.
Hace, al tiempo, globos de chicle. Un altavoz deja escapar
la voz machacona y pesada de un anunciante.
VOZ EN OFF.- ¡Queridos jóvenes!, no desperdiciéis
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vuestras vidas, tenéis que darles un sentido más claro, y nada
mejor para ello que vestir las p rendas vaqueras «El cowboy
despatarrado». «Jeans» lavados a la piedra y al pedrusco
estereofónico. Suaves como un jefe ap ache y resistentes como
un coronel del Séptimo de Caballería. Recién importados de
USA, Sabadell.
(Por el ventanuco del foro caen varios pantalones
vaqueros; cuantos más, mejor. Inmediatamente, por el
lateral, llegan varios chicos, que se precipitan sobre los
pantalones.)
CHICO 1.- Mío.
CHICO 2.- Todos míos.
CHICO 3.- No hay otros como estos.
(Se los prueban, mientras continúa la voz del anunciador.)
VOZ EN OFF.- ¿Tenéis ya vídeo? ¿No? Eso es porque sois
pobres y vuestros padres no tienen amor propio. Que trabajen
horas extraordinarias, que no duerman, que no coman, así
podrán adquirir el magnífico vídeo «El Muermo», que graba,
rep roduce, tiene juegos de comecocos y de guerras
intergalácticas, imita el cacareo de la gallina y el grito de
Tarzán... Tarzán hubiera abandonado la selva si llega a
enterarse de que existían los vídeos «El M uermo», fabricados
por El Bodrio Eléctric, Sociedad Anónima.
(Por el otro lateral entra el CHICO 4, que lleva un
televisor colgado en la espalda. Le sigue el CHICO 5, que
contempla bobamente la pantalla. Oímos en el televisor
el siguiente diálogo.)
VOZ DE UN PERSONAJE.- Capitán, la astronave t iene
un reflejo paracotídeo, producido por los megatolnios del
control remoto de la subbase alfa.
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VOZ DE OTRO PERSONAJE.- Los controles detectan
la proximidad de una astronave Pegurcia. Debemos ajustar la
s inoscopia del macro control antes de que nos ataquen. El
imp erio celeste no puede verse amenazado por astroferoides
de la Vía Estrecha.
(Los chicos acuden a ver la emisión, y se sitúan junto al
CHICO 5, que no aparta la vista de la pantalla. Igual hará
la CHICA, pero sin quitarse los auriculares y sin dejar de
contorsionarse ni de masticar chicle. Al poco, el CHICO 4
se da la vuelta.)
CHICO 4.- (Al CHICO 5.) Ahora me toca ver a mí.
(Se cambian el televisor, y todos siguen ahora al CHICO
5, sin quitar la vista del aparato. Por altavoces empiezan a
oírse mezcladas y confusas, ininteligibles, las voces del
anunciante, de los personajes del televisor y la música que,
supuestamente, escucha la CHICA. Luego, queda sólo una
voz, que parte del televisor.)
VOZ DEL TELEVISOR.- (Distinta de las anteriores.)
Aquí, amigos, se inicia el programa cultural de hoy. Estará
dedicado a los libros, al teatro y a la música sinfónica.
CHICOS.- (A coro.) ¡Baaah...!
(Se dan media vuelta, despectivamente. El CHICO 5 quita
el aparato de su espalda y lo tira a un rincón.)
CHICO 1.- ¡Jo!, qué aburrimiento!
(Por el lateral aparece un VENDEDOR, encarnado por un
chico que viste elegantemente, con bigote recortado y
sombrero.)
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VENDEDOR.- Queridos amigos, alegrad vuestros espíritus.
Aquí está quien trae la alegría a vuestros corazones.
(La CHICA se quita los auriculares, aunque se los deja
colgados del cuello.)
CHICO 2.- ¿Qué nos ofreces?
VENDEDOR.- Ofrezco de todo: discos sextofónicos (Cada
vez que pronuncie el nombre de un producto, serán
arrojados por el ventanuco varios ejemplares de dicho
producto.), martillos-matamoscas, chap as de botellas, canicas,
papel higiénico con olor a frambuesa, cromos de la Guerra de
los Etés, sillas incomodísimas, cajas llenas de nada, palomitas
de maíz, hamburguesas de Tomelloso... (Revuelve l a
montonera de objetos que se ha formado al foro.) He aquí
el máximo atractivo para una juventud consumidora, para una
juventud sana. Contemp lad y admirad esta maravilla. (Toma
objetos y se los echa encima de la cabeza.) Un p araíso a
vuestro alcance.
CHICO 3.- De acuerdo, lo queremos.
VENDEDOR.- ¡Un momento!, esto vale una pasta, tendréis
que pagar por ello.
CHICO 1.- No tenemos ni un céntimo, ya las hemos gastado
en chucherías y en el «burger».
VENDEDOR.- Entonces he perdido el tiempo. Tendréis que
pedir dinero a vuestros padres si queréis disfrutar de estas
maravillas, todas ellas anunciadas en televisión.
CHICO 2.- Mi padre no me dará más. Dice que no puede
permitirse tanto despilfarro.
CHICA.- El mío tampoco querrá soltar la pasta, está en paro.
CHICO 3.- Lo que ocurre; es que para poder disfrutar hay
que tener padres ricos y rumbosos.
CHICO 4.- Cuanto más, mejor.
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CHICO 5.- No podemos cambiar de familia.
CHICO 1.- Tengo una idea, podríamos buscar a algún rico
que nos adoptara.
VENDEDOR.- (Anuncia.) Compren, señores, compren. A
la felicidad por el consumo. ¿Alguien desea consumir?
CHICOS.- (A coro.) Nosotros.
VENDEDOR.- No me servís, no tenéis un céntimo. Buscad
quien os lo dé.
CHICO 2.- (A los demás.) Sí, hemos de conseguir que
algún rico nos adopte.
(Otro chico, caracterizado con todo el aspecto de
RICACHÓN, cruza por escena.)
CHICO 3.- (Se le ace rca.) Señor, señor, ¿quiere ser usted
nuestro padre adoptivo?
RICACHÓN.- ¿Es que no tenéis padres?
CHICA.- Sí, pero, además, queremos otro que sea rico y que
nos compre todas estas maravillas.
RICACHÓN.- ¿A eso llamáis maravillas? ¡Bah!, mis hijos
poseen cosas más interesantes. ¿Tenéis vosotros la máquina de
hacer el imbécil?
CHICOS.- (Tristes. A coro.) No...
CHICO 4.- Si usted nos adoptara podríamos tenerla.
RICACHÓN.- Pues buscad a otro, que yo el dinero sólo lo
gasto en comprar a mis hijos todos los cacharros que
anuncian.
(Hace mutis. Cruza ahora una SEÑORA.)
CHICO 5.- Señora, perdone un momento. ¿Querría
adoptarnos?
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SEÑORA.- ¿Para qué? Ya tengo veinte gatos, cinco perros,
un loro y un elefante.
CHICA.- Cómprenos, al menos, algunos de esos objetos.
SEÑORA.- Me parece que sois unos estúpidos. ¿A cuento
de qué voy a compraros esas extravagancias? ¿Quién me
asegura que son de importación y que no sirven para nada?
Yo sólo compro lo que me aconseja mi asesor de consumo.
¡Fuera, fuera!
(Mutis de la SEÑORA.)
CHICO 1.- Nadie nos quiere, somos unos incomprendidos.
CHICO 2.- (Al VENDEDOR.) Señor, déjenos tocar esos
artículos siquiera un ratito.
VENDEDOR.- Nada, nada. Sin dinero no hay nada que
hacer.
(Los chicos se apartan a un lado.)
CHICO 3.- Escuchad, ¿y si se los quitáramos?
CHICO 4.- No, eso no estaría bien.
CHICO 5.- Podría venir un guardia.
CHICA.- Ni hablar, a mí no me parece
justo.
CHICO 1.- Mejor le damos la tabarra a nuestros padres para
que nos los compren.
LOS DEMÁS.- De acuerdo.
(Aparece un GUARDIA por un lateral. Ve al VENDEDOR
y se dirige hacia él.)
CHICO 5.- (En voz baja.) Lo dije.
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GUARDIA.- ¡Alto!, te he sorprendido de nuevo vendiendo
sin licencia. Tendrás que pagar una multa. Eres un granuja.
(El VENDEDOR sale corriendo hacia el lateral.)
VENDEDOR.- Será si me alcanzas.
(Hace mutis.)
GUARDIA.- (Toca un silbato y sale en su persecución,
pero antes de hacermutis, se vuelve a los chicos.) Y
vosotros, llevaos de aquí todas esas porquerías.
(Mutis del GUARDIA a la carrera.)
CHICO 2.- Ha dicho que nos las llevemos.
CHICO 3.- Y les ha llamado porquerías. A estas maravillas ,
¡está loco!
CHICO 4.- Luego son nuestras, ¿verdad?
CHICO 5.- Sí, lo ha dicho.
TODOS.- (A coro.) ¡Nuestras, nuestras!
(Corren hacia los objetos. Se revuelcan entre ellos, se los
echan por la cabeza, tratan de guardárselos, ansiosa e
inútilmente, en los bolsillos... Están como locos por la
alegría.)
CHICA.- Quiero los
cromos. CHICO 1.- Yo, las
canicas. CHICO 2.- Yo, las
chapas.
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CHICO 3.- Yo, las cajas llenas de nada.
CHICO 4.- Y yo, todo.
TODOS.- (Con algarabía.) Todo, todo, queremos todo.
CHICA.- ¡Glorifiquemos lo que se nos ofrece!
CHICO 5.- ¡Lo inútil!
CHICO 1.- Lo que se arrincona.
CHICO 2.- Lo que ansiamos sin saber para qué.
CHICO 3.- ¡La vida es consumo!
TODOS.- ¡Consumo! ¡Consumo! ¡Consumo!...
(Y mientras, enardecidos, frenéticos, enloquecidos, tiran
por alto los objetos, cae rápidamente el telón.)
FIN
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