Terapia nutricional para adultos con diabetes o prediabetes:
Un informe de consenso
Escuela Militar de Oficiales de Sanidad
Nutrición I
Docente: Pedro Alberto Mendoza Pablo
Cdte. 1/er. Año Salvador Barron Melo N.L. 4
Contenido
Un informe de consenso....................................................................................................................3
Terapia nutricional para la salud del paciente....................................................................................4
¿Son diferentes las necesidades de macronutrientes para las personas con diabetes en
comparación con la población general?.............................................................................................4
El contenido calórico......................................................................................................................5
La cantidad y horario de toma de los hidratos de carbono.............................................................5
Las proteínas..................................................................................................................................6
Las necesidades de carbohidratos para las personas con diabetes en comparación con la población
general...............................................................................................................................................6
Necesidades de fibra dietética de las personas con diabetes.............................................................6
Objetivos de grasa y colesterol en la dieta para las personas con diabetes........................................7
Papel de la grasa en la prevención de la diabetes tipo 2....................................................................7
Terapia nutricional para adultos con
diabetes o prediabetes:
Un informe de consenso
Este Informe de Consenso tiene como objetivo proporcionar a los profesionales clínicos una guía
basada en la evidencia sobre la individualización de la terapia nutricional para adultos con
diabetes o prediabetes. Pruebas sólidas respaldan la eficacia y la rentabilidad de la terapia
nutricional como componente de la atención diabética de calidad, incluida su integración en el
tratamiento médico de la diabetes; por lo tanto, es importante que todos los miembros del
equipo de atención médica conozcan y defiendan los beneficios de la terapia nutricional y los
mensajes nutricionales clave. Para todos los adultos con diabetes y prediabetes, se recomienda el
asesoramiento nutricional que trabaja para mejorar o mantener los objetivos de glucemia,
alcanzar los objetivos de control de peso y mejorar los factores de riesgo cardiovascular.
La investigación proporciona claridad sobre muchas opciones de alimentos y patrones de
alimentación que pueden ayudar a las personas a lograr objetivos de salud y calidad de
vida. La Asociación Estadounidense de Diabetes (ADA, por sus siglas en inglés) enfatiza que
la terapia de nutrición médica (MNT) es fundamental en el plan general de control de la
diabetes, y los proveedores de atención médica deben reevaluar con frecuencia la
necesidad de MNT en colaboración con las personas con diabetes a lo largo de la vida.
Este Informe de consenso ahora incluye información sobre la prediabetes, y las
declaraciones de posición nutricional anteriores de la ADA, la última de las cuales se
publicó en 2014 (4), no. A menos que se indique lo contrario, la investigación revisada se
limitó a los estudios realizados en adultos diagnosticados con prediabetes, diabetes tipo 1
y/o diabetes tipo 2. La terapia nutricional para niños con diabetes o mujeres con diabetes
mellitus gestacional no se aborda en esta revisión, pero se cubre en otras publicaciones de
la ADA, específicamente Estándares de atención médica en diabetes.
Terapia nutricional para la salud del paciente
La terapia de nutrición consiste en aplicar las aportaciones nutricionales de cada alimento para
beneficio de una persona de acuerdo con sus características y estado de salud.
En el caso de personas que padecen alguna enfermedad como el cáncer, la diabetes, o
enfermedades degenerativas, complementar el tratamiento con una terapia nutricional médica
puede significar más tiempo de vida en plenitud.
Por eso es vital que junto con cualquier proceso médico se realice un análisis nutricional de la
persona, se determinen sus necesidades y se den las indicaciones nutricionales convenientes.
En términos generales, los beneficios de la terapia nutricional pueden reflejarse en mejor
composición sanguínea, aumento de masa muscular, disminución de triglicéridos, hidratación
óptima del paciente, mayor resistencia a enfermedades virales, disminución de síntomas o
complicaciones crónicas de la diabetes.
Una terapia nutricional en diabetes, así como en muchas otras enfermedades es crucial para el
restablecimiento del paciente. Aunque se pone cada vez más atención en una alimentación sana,
en el caso de padecimientos, es necesario además acudir con un profesionista que nos ayude a
identificar las características de cada alimento y sus aportaciones a nuestro cuerpo.
Hay ciertos alimentos que, aunque sean saludables, no pueden ser consumidos por un paciente de
cáncer, del mismo modo que algunos tipos de frutas están prohibidas para los pacientes, aunque
sean excelentes para una persona que se recupera de una operación. Cada alimento nos brinda un
beneficio y es necesario consumirlos con la consciencia de que es justo lo que necesitamos, ni más
ni menos.
¿Son diferentes las necesidades de macronutrientes para las personas
con diabetes en comparación con la población general?
Como es una enfermedad crónica, en las metas del tratamiento se deben implicar tanto el propio
paciente como la familia y el equipo médico. Estas metas deben ser realistas y específicas para
cada paciente. El control de la diabetes la determina diariamente el propio paciente mediante el
análisis de su glucemia capilar y de los cuerpos cetónicos en orina. El control glucémico a largo
plazo se valora por los niveles de hemoglobina glucosilada (HbAIC), que refleja la concentración
promedio de glucosa que ha habido durante los últimos 2-3 meses.
La importancia de la dieta para conseguir estos objetivos es muy variable según el tipo de diabetes
y las características individuales de cada paciente La distribución de los nutrientes de la dieta para
la población diabética es la misma que se recomienda a la población general. La composición de la
dieta deberá individualizarse, atendiendo tanto a la situación clínica del paciente como a las
facilidades para su cumplimiento.
El contenido calórico
Debe ser el suficiente para alcanzar y mantener un peso corporal razonable. En el caso de los
pacientes con diabetes tipo 2 obesos, la reducción de peso es el principal objetivo terapéutico. En
estos pacientes la restricción calórica y la consiguiente pérdida de peso se acompañan de una
mejoría en el metabolismo de los hidratos de carbono (disminuye la resistencia a la insulina y
mejora la función de las células beta) por lo que a menudo se puede reducir o suprimir la
administración de insulina o agentes orales.
La cantidad y horario de toma de los hidratos de carbono
Se debe adaptar a la pauta farmacológica y a los hábitos de ejercicio físico. Según el tipo de
tratamiento habrá más o menos flexibilidad en su toma. Por ejemplo, si el paciente está tratado
con insulinoterapia intensiva (múltiples dosis al día de insulina o bomba de infusión subcutánea
continua) puede ajustar sus dosis a la cantidad de hidratos de carbono que va a ingerir y puede
administrarse una dosis adicional en el caso de una dosis de hidratos de carbono extra. Estos
ajustes en la cantidad de insulina y de hidratos de carbono se realizarán en función de la
monitorización de las glucemias. Uno de los retos más importantes en la diabetes es la disminución
de la hiperglucemia posprandial. Durante muchos años se admitió que los hidratos de carbono
complejos (pan, patatas, arroz) producían una hiperglucemia menor que los hidratos de carbono
simples (glucosa, sacarosa), debido a que el tiempo de digestión y absorción de los primeros es
mayor. Sin embargo, actualmente se considera que esta diferencia es despreciable y que lo
importante es medir la cantidad de hidratos de carbono total más que el tipo en concreto. Así,
desde 1994 se permite que los diabéticos ingieran azúcar de mesa (sacarosa), siempre
contabilizándola dentro del cálculo de las unidades de insulina a administrar, y nunca
sobrepasando el 10% del total de las kilocalorías diarias. En cuanto a los edulcorantes artificiales,
aunque algunos aportan calorías, habitualmente se emplean en cantidades tan pequeñas que su
contribución a la ingesta calórica total es despreciable. Así, la sacarina, el aspartamo y el
acesulfamo K que encontramos en alimentos, bebidas, fármacos y como edulcorantes de mesa no
alteran el control glucémico ni los niveles de lípidos plasmáticos. Sin embargo, otros edulcorantes
como la fructosa, el jarabe de maíz, la dextrosa y los polialcoholes (sorbitol, manitol y xilitol),
debido a su aporte calórico, deben tenerse en cuenta dentro del cómputo de hidratos de carbono
de la dieta. Finalmente comentar que en el mercado existe gran variedad de alimentos dietéticos o
«para diabéticos» que, aunque suelen ser bajos en calorías y/o en azúcar no aportan ninguna
ventaja para el paciente diabético, y no deben recomendarse. El equipo médico debe informar a
los pacientes diabéticos de la necesidad de leer la composición de estos alimentos para conocer su
valor energético y nutritivo y sobre todo su contenido en edulcorantes calórico que deben tenerse
en cuenta en el cómputo de hidratos de carbono de la dieta.
Las proteínas
Deben representar del 10 al 30% del aporte calórico total, tanto si son de origen animal como
vegetal. Sólo en el caso de presentar nefropatía se recomienda restringir su ingesta a un máximo
de 0,8 g/kg/día.
El porcentaje de energía procedente de la grasa se determinará en función del peso corporal, las
glucemias y el perfil lipídico. En las personas normo pesas con niveles de lípidos plasmáticos
aceptables, puede establecerse que la grasa represente el 30% de la energía total,
mayoritariamente grasa monoinsaturada, con un máximo del 10% correspondiente a la grasa
saturada, y que la ingesta de colesterol no supere los 300 mg/día. En el caso de hiperlipemias
persistentes deberá instaurarse una dieta más estricta en la que la grasa saturada sea menor del
7% y el colesterol inferior a 200 mg/día.
Se ha observado que algunos tipos de fibra disminuyen la velocidad de absorción de la glucosa,
disminuyendo así la glucemia posprandial, pero esto sólo es factible a dosis muy altas. Por ello, las
recomendaciones de ingesta de fibra son similares a las del resto de la población no diabética: 20-
30 g/día.
Con excepción de los pacientes con descompensación de la glucemia, hipertrigliceridemia o con
otras contraindicaciones médicas, los pacientes diabéticos adultos pueden tomar alcohol a dosis
moderadas, pero siempre durante de las comidas, para evitar el riesgo de hipoglucemia.
Por último, hay que destacar que si la dieta es equilibrada no son necesarios los suplementos de
vitaminas y minerales.
Las necesidades de carbohidratos para las personas con diabetes en
comparación con la población general
no existe un porcentaje ideal de calorías de carbohidratos, proteínas y grasas para todas las
personas con o en riesgo de diabetes. La distribución de macronutrientes debe basarse en la
evaluación individualizada de los patrones de alimentación, las preferencias y los objetivos
metabólicos actuales. Por lo tanto, las necesidades de carbohidratos pueden variar según cada
persona con diabetes y deben ser individualizadas.
Necesidades de fibra dietética de las personas con diabetes
las personas con diabetes deben consumir al menos la cantidad de fibra recomendada por la DGA
2015-2020 (mínimo de 14 g de fibra por cada 1000 kcal) con al menos la mitad del consumo de
granos integrales intactos. Otras fuentes de fibra dietética incluyen verduras sin almidón,
aguacates, frutas y bayas, así como legumbres como frijoles, guisantes y lentejas.
Objetivos de grasa y colesterol en la dieta para las personas con
diabetes
la Academia Nacional de Medicina ha definido que una distribución aceptable de macronutrientes
para la grasa total para todos los adultos es del 20 al 35 % de la ingesta calórica total. Sin embargo,
los patrones de alimentación que reemplazan ciertos alimentos con carbohidratos por otros más
altos en grasas totales han demostrado mayores mejoras en la glucemia y ciertos factores de riesgo
de enfermedad cardiovascular (colesterol HDL [HDL-C] sérico y triglicéridos) en comparación con
las dietas bajas en grasas. Los tipos o la calidad de las grasas en los planes de alimentación pueden
influir en los resultados de enfermedad cardiovascular más allá de la cantidad total de grasa.
Papel de la grasa en la prevención de la diabetes tipo 2
Grandes estudios epidemiológicos han encontrado que el consumo de grasas poliinsaturadas o
biomarcadores de ácidos grasos poliinsaturados están asociados con un menor riesgo de diabetes
tipo 2. La suplementación con ácidos grasos omega-3 en la prediabetes ha demostrado cierta
eficacia en los resultados indirectos más allá de los niveles de triglicéridos séricos. La
suplementación con ácidos grasos omega-3 en la prediabetes ha demostrado cierta eficacia en los
resultados indirectos más allá de los niveles de triglicéridos séricos. En un diseño de RCT simple
ciego en Asia, 107 sujetos con diagnóstico reciente de alteración del metabolismo de la glucosa y
enfermedad coronaria (CHD) suplementados con 1800 mg/día de ácido eicosapentaenoico (EPA)
experimentaron una mejora de los triglicéridos posprandiales, la glucemia, la capacidad de
secreción de insulina y la salud endotelial. función durante un período de 6 meses (68). Además,
en un ECA multicéntrico reciente que incluyó al 57 % de los participantes con diabetes, de 50 años
o más, y con al menos un factor de riesgo de ECV adicional, además de triglicéridos en ayunas
elevados y HDL-C bajo.
Bibliografía
William S. Yancy Jr., [Link]@[Link]
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Este artículo forma parte de una colección
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Este artículo aparece en un podcast disponible en
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© 2019 por la Asociación Americana de Diabetes.