Sentencia Solidaridad
Sentencia Solidaridad
Fecha: 28-oct-2011
Producto: MJ
Doctrina:
1.- Se debe acoger el recurso de casación en la forma interpuesto por la parte demandante en
contra de la sentencia de alzada que, confirmando la de primera instancia, acoge la demanda
de indemnización de perjuicios a raíz de la resolución contractual, puesto que en tal sentencia
se ha incurrido en el vicio de nulidad formal establecido en el artículo 768 Nº 5 del Código de
Procedimiento Civil, en relación con el artículo 170 Nº 4 y 5 del mismo cuerpo de leyes,
debiendo dictarse sentencia de reemplazo que enmiende el vicio de nulidad formal existente,
en relación con la falta de consideraciones de hecho y de derecho en la sentencia impugnada.
2.- Del mérito de la sentencia recurrida, que confirmó sin modificación alguna el fallo del
tribunal a quo, se viene en advertir que a pesar de acoger parcialmente la demanda
interpuesta, omitió cualquier tipo de consideración respecto de la solicitud contenida en la
demanda, destinada a hacer efectiva la responsabilidad solidaria de la otra demandada. En
efecto, el sentenciador del fondo concluyó que la convención que regía las relaciones
contractuales habidas entre las partes, entendiendo de este modo que sus estipulaciones
desplazaban a aquellas contenidas en los contratos suscritos por las mismas partes en años
anteriores. Sin embargo, con abstracción al mérito del contrato cuya validez reconoce y, en
consecuencia, soslayando el cabal razonamiento respecto del asunto sometido al conocimiento
y resolución de los tribunales del mérito, excluyó las consideraciones de hecho y de derecho,
sea para acoger o desestimar aquella petición que el recurrente de nulidad formal echa de
menos, desentendiendo así los juzgadores la obligación de efectuar una reflexión que
permitiera conocer el sustento jurídico y fáctico en alguno de los sentidos anotados;
requerimiento que no se ve satisfecho con la simple decisión de acoger la demanda en los
términos propuestos, con la subsecuente condena de la demandada al pago de la suma de
dinero que se indica, puesto que ningún razonamiento previo sustenta la aplicación de la
pertinente normativa legal y de la decisión misma.
3.- Resulta evidente que la decisión del fallo impugnado de desestimar la resolución de los
contratos de cesión de derechos de exhibición así como los perjuicios que por los
incumplimientos a los mismos se reclaman y las demás prestaciones que en cada uno de los
seis contratos se obligó la demandada, se ajusta a derecho, puesto que, como en extenso se
razonó, la convención en comento vino a refundir la situación contractual que ligaba a las
partes, de manera tal que, al tenor del petitorio de la demanda y de la debida correspondencia
que debe existir entre ésta y la decisión jurisdiccional, sólo era procedente la condena de la
sociedad demandada al pago de aquella suma de dinero que, en virtud del contrato aludido, se
obligó a pagar.
4.- Sin perjuicio de la acertada resolución del juez a quo al estimar vigente de manera exclusiva
el último contrato celebrado entre las partes, es lo cierto que la sociedad demandante también
reclamó la condena solidaria respecto de las obligaciones que deba soportar la empresa
cinematográfica. En esta perspectiva, la obligación solidaria pasivamente ha sido considerada
como aquélla en que el acreedor puede exigir a cada uno de los deudores u obligados el total
de una prestación que por su naturaleza es divisible y que por la fuente de la obligación
respectiva u otra, se impuso y aceptó esta forma de cumplimiento. Nos enfrentamos a una
pluralidad de sujetos, en este caso deudores y que existe una fuente que establece una forma
de cumplimiento, pues la regla general es que sea satisfecha de manera simplemente
conjunta. El requisito de la unidad de una prestación divisible es el aspecto determinante en la
obligación solidaria, marca la excepción en la forma de cumplimiento, esta unidad se
fundamenta en la ley o en una declaración de voluntad, por lo cual puede versar, tanto sobre
una o más cosas divisibles, aún cuando estén vinculadas o sean totalmente diversas por su
naturaleza, lo único que este requisito exige, es que todas las cosas debidas lo sean por todos,
pero lo determinante es que el cumplimiento en su totalidad pueda ser requerido
imperativamente a todos o a uno cualquiera de los deudores y no que haya de exigirse una
cosa a uno y otra a otro.
5.- Al tenor de la estipulación, resulta acreditada la existencia de un pacto entre los deudores
en el cumplimiento de la obligación, de manera que, al amparo del acuerdo contractual y lo
prevenido en el artículo 1511 del Código Civil, cabe tener por demostrada la responsabilidad
solidaria de la otra demandada respecto de la obligación emanada del contrato de autos,
convenido entre la actora y la empresa al que concurrió la primera como representante legal de
la sociedad demandada y como codeudora solidaria de las obligaciones contraídas por esta
última, en los términos que se declarará en lo resolutivo de esa sentencia.
VISTOS:
En estos autos rol N° 2910-2003, seguidos ante el Décimo Juzgado Civil de Santiago sobre
juicio ordinario de resolución de contrato con indemnización de perjuicios, caratulados
"Distribuidora de Cine, Televisión y Espectáculos Limitada con Cinematográfica Selman
Limitada y otras", la señora juez titular, por sentencia escrita a fojas 104, de fecha veinte de
mayo de dos mil cuatro, complementada a fojas 139 el catorce de septiembre del mismo año,
acogió la demanda, sólo en cuanto condenó a la demandada a pagar a la actora la suma de
US$ 56.900, reajustada de conformidad a la variación que haya experimentado el I.P.C.,
debiendo considerarse, para los efectos de la liquidación, que dicha obligación debía pagarse
en 24 cuotas de US$2.370,83 mensuales, a contar del 30 de junio de 2003, con costas.
CONSIDERANDO:
Sustenta sus alegaciones en la omisión por parte de los sentenciadores de toda referencia y
consideraciones sobre la responsabilidad solidaria que el libelo pretensor reclama de doña
Carmen Selman [Link], que bajo el escenario contractual que unió a las partes,
conformado por la suscripción de diversos contratos de cesión de derechos de exhibición
exclusiva, se imponían un conjunto de obligaciones, en especial a la parte demandada. Sin
embargo, esta última incurrió en una serie de incumplimientos que consistieron,
principalmente, en la falta de entrega de las películas que menciona y en la infracción a la
exclusividad para el territorio nacional, de la cesión de los derechos para televisión pagada, por
cable o satelital, mediante la exhibición de ciertas películas en determinados canales de
televisión.
Sostiene que en esta relación contractual que vinculó a las partes, el 3 de enero del año 2002
suscribieron un nuevo acuerdo, en el que dejaron constancia de la existencia de dos grupos de
obligaciones pendientes de satisfacer por la demandada. Así, por un lado, se enumeraron las
películas cuyos derechos para Chile había adquirido la demandada y cedido a la actora y que,
a esa fecha, se encontraban pendientes de entregar para su explotación, pactándose un nuevo
plazo para ello. Por otra parte, la contraria reconoció la existencia de una deuda en dólares
ascendente a US$56.900 más IVA, pactándose su pago en 24 cuotas iguales y sucesivas, la
primera de ellas a partir del 30 de junio de 2002, en los términos que indica el contrato aludido,
estipulándose también, según se lee en la cláusula undécima, que doña Carmen Selman
Betancourt se constituía en codeudora solidaria de Cinematográfica Selman Limitada, respecto
de todas y cada una de las obligaciones que dicha sociedad contrajo a favor de la actora.
Aduce que, conforme al mérito del proceso, la sociedad demandada no cumplió con ninguna
de las obligaciones que adquirió, lo que motivó la interposición de la acción deducida en
[Link] embargo, el sentenciador, contraviniendo los antecedentes que obran en el proceso,
no sustentó con fundamentos de hecho o de derecho su decisión de rechazar la declaración de
responsabilidad solidaria que le correspondía a la demandada Carmen Selman respecto de las
obligaciones incumplidas por parte de la sociedad demandada, específicamente, en lo referido
al pago de la suma de US $56.900, a la que fue condenada la sociedad demandada, lo que
claramente configura el vicio de nulidad formal que denuncia, el que, por lo demás, fue
debidamente preparado, a través del correspondiente recurso de nulidad formal, desestimado
por el tribunal de alzada.
SEGUNDO: Que en estos autos comparece don Sergio Rodríguez Oro, en representación de
Distribuidora de Cine, Televisión y Espectáculos Limitada, e interpuso demanda de resolución
de contrato con indemnización de perjuicios en contra de Cinematográfica Selman Limitada,
Carmen Selma Betancourt y Juana Betancourt Ponce, solicitando se declare:1.- Que la
compañía demandada no ha cumplido con los contratos de cesión de derechos de exhibición,
celebrados con su representada; 2.- Que la demandada no ha entregado una copia o master
en betacam sp, ntsc, versión original más el M&E Track, lista de diálogos, material de arte para
prensa en triplicado y un master betacam sp, ntsc, debidamente doblado al español de los
largometrajes y películas que señala; 3- La resolución de los contratos de cesión de derechos
de exhibición respecto de las películas que individualiza; 4.- Que la demandada debe pagar una
indemnización de perjuicios por el incumplimiento de los contratos de cesión de derechos de
exhibición de los largometrajes que indica; 5.- Que en virtud de la cláusula penal pactada, se
condene a la demandada a pagar a título de indemnización por cada película, la suma de
US$1.000, más I.V.A., por el primer trimestre; US$ 1.500 más I.V.A., por el segundo y, US$
2.500 por el tercer trimestre; En subsidio, para el evento que se estime que la cláusula penal
es improcedente, se reserve el derecho de determinar la naturaleza y monto de los perjuicios
de acuerdo al artículo 173 del Código de Procedimiento Civil; 6.- Que se condene a la
demandada a la restitución de la suma de $82.573.000, que corresponde a aquélla que pagó
su representada por la cesión de los derechos de exhibición de las películas que indica,
reajustada de acuerdo a la variación del I.P.C.; 7.- Que se condene a la contraria al pago de la
suma de US$56.900, más I.V.A.y, en subsidio, a US$ 36.368, más I.V.A., para el caso de que
se estime que la demandada no se encuentra en estado de insolvencia; 8.- Que se condene a
doña Carmen Selman Betancourt, al pago solidario de la suma total a que sea condenada la
demandada principal; 9.- Que se condene a doña Juana Betancourt Ponce, al pago de la mitad
del dinero que debe restituirse a la sociedad demandante del contrato de cesión de derechos
de exhibición de la película "Roosters" y a la mitad de la indemnización de perjuicios por la
resolución del contrato respecto del mismo largometraje, con costas.
Explica que su representada celebró con la compañía demandada, seis contratos, con fecha
24 de Marzo y 20 de diciembre de 1995; 26 de marzo de 1996; 18 de julio, 5 de noviembre y
29 de diciembre de 1997, mediante los cuales, ésta cedía los derechos de exhibición
exclusivos, en calidad de estrenos, para diversos medios, tales como televisión pagada,
codificada, terrestre, tv cable libre, tv cable satelital libre, pay per view; los derechos anciliares,
excluyendo la exhibición y explotación comercial en cines, sobre diversos largometrajes que se
individualizan en los anexos de los contratos referidos. En cada uno se pactó un precio por la
cesión de los derechos de transmisión, pagadero en la forma que cada instrumento indica,
dependiendo del número de películas objeto de la cesión. Asimismo, el cedente se obligó a
entregar a su representada una copia o master en Betacam SP, NTSC, versión original, más el
M&E Track y una lista de diálogo de cada película y el material de arte para prensa de cada
una, junto a un master debidamente doblado al español neutro y los certificados del productor y
de origen de cada uno de los largometrajes. A todos, compareció doña Carmen Selman
Betancourt, quien se obligó como codeudora solidaria al cumplimiento de las obligaciones de la
sociedad demandada.Añade que en los tres últimos contratos, además, se estipuló una multa,
para el caso de incumplimiento de la cedente en la entrega de las películas, del siguiente tenor:
US$1.000 más I.V.A., en caso de atraso en el primer trimestre; US$1.500 más I.V.A., por
atraso del segundo y la suma de US$2.500, en el caso del tercer trimestre.
Indica que se encuentran pendientes de entrega once de las películas de que dan cuenta los
contratos referidos y que, no obstante, el carácter exclusivo de la cesión, respecto del material
fílmico que en los contratos se individualizan, algunos de los títulos fueron exhibidos en otros
canales.
Agrega que, con posterioridad, el día 3 de Enero de 2002, las partes suscribieron un
documento, estipulándose nuevos plazos para la entrega de las películas que se encontraban
pendientes y para el pago cierta suma de dinero que se adeudaba a su representada.
Asimismo, en dicho acto se reconoció por la demandada que se adeudaba la suma de
US$56.900, más I.V.A., que se pagaría en 24 cuotas mensuales y sucesivas de US$ 2.370,83
más I.V.A., a partir del 30 de Junio de 2002. A dicho acto compareció doña Carmen Selman,
como codeudora solidaria; sin embargo, la contraria no ha pagado ninguna de las cuotas
pactadas;
CUARTO: Que el fallo censurado, para resolver de la forma que lo hizo, esto es, acoger
parcialmente la demanda, estimó que, a través de la mencionada convención de 3 de enero de
2002, las partes pusieron término a todas las diferencias suscitadas a propósito de los
anteriores seis contratos que las mismas celebraron entre los años 1995 y 1997, de manera
que aquél vino a refundir las relaciones derivadas de estos ú[Link] la base de este
supuesto y, en atención a que los incumplimientos que se impetran en la demanda se
encuentran referidos justamente a las convenciones que antecedieron a aquélla de enero de
2002 y no respecto de esta última, sobre la cual nada se dijo mediante el material probatorio
aportado al proceso por la actora, concluye la sentencia recurrida que no se encuentra
demostrado en autos el incumplimiento de la sociedad demandada respecto de la entrega del
material fílmico al que alude el contrato referido.
SEXTO:Que esta Corte, dando cumplimiento a lo dispuesto por la Ley N° 3.390 de 1918, en
su artículo 5° transitorio , dictó con fecha 30 de septiembre de 1920, un Auto Acordado en que
regula pormenorizada y minuciosamente los requisitos formales que, para las sentencias
definitivas a que se ha hecho mención, dispone el precitado artículo 170 del Código de
Procedimiento Civil.
Agrega que si no hubiera discusión acerca de la procedencia legal de la prueba, deben esas
sentencias determinar los hechos que se encuentran justificados con arreglo a la ley y los
fundamentos que sirven para estimar los comprobados, haciéndose, en caso necesario, la
apreciación correspondiente de la prueba de autos conforme a las reglas legales.
Al satisfacer este imperativo, vinculado al debido proceso legal, tiende el antes citado artículo
170 del Código de Procedimiento Civil en cuanto ordena a los jueces expresar
determinadamente las razones de índole fáctica y jurídica en que se apoyen sus sentencias;
resultando, entonces, patente la raigambre constitucional de la mencionada exigencia;
OCTAVO: Que, por otra parte, tanto la jurisprudencia como la doctrina se han preocupado
también de hacer hincapié en la trascendencia del presupuesto procesal en examen,
aduciendo para ello diversas [Link] ha expresado, en esta tesitura que, al establecerse
por el ordenamiento la obligación de fundamentar las sentencias, se pretende que éstas se
expidan con arreglo a los criterios de racionalidad y de sujeción a la ley, descartándose con ello
preventivamente cualquier asomo de arbitrariedad o "despotismo judicial".
Al mismo tiempo, se considera que el señalado deber de los jueces asume una finalidad
persuasiva respecto de las partes, en cuanto, al exponer el fallo las razones de carácter fáctico
y jurídico, quedarán éstas en situación de comprender la exactitud y corrección de tales
razonamientos y que la decisión a la que sirven de asidero constituye expresión genuina de la
ley; y, en la eventualidad de que tal convicción no llegue a producirse, cuenten con los
elementos de juicio necesarios para impugnar lo resuelto, utilizando los medios recursivos
idóneos al efecto.
Siendo, en fin, las sentencias el instrumento mediante el cual los jueces desempeñan la
función jurisdiccional, que constituye una parte de la soberanía cuyo ejercicio les es delegado
por la nación, tienen los componentes de ésta el derecho a controlar la racionalidad y justicia
de sus decisiones, a través del examen de las razones que se aducen para fundamentarlas;
NOVENO: Que, en consecuencia, los jueces, para dar estricto cumplimiento a lo dispuesto por
el Constituyente y el legislador, han debido ponderar toda la prueba rendida en autos, tanto
aquélla en que se sustenta la decisión, como la descartada o aquélla que no logra producir la
convicción del sentenciador en el establecimiento de los hechos, lo cual no se logra con la
simple enunciación de tales elementos, sino que con una valoración racional y pormenorizada
de los mismos.
Cabe, en este mismo sentido, tener presente que "considerar" implica la idea de reflexionar
detenidamente sobre algo determinado y [Link] consecuencia, es nula, por no cumplir
con el precepto del Nº 4 del artículo 170 del Código de Procedimiento Civil, la sentencia que
hace una estimación de la prueba y deduce una conclusión referente a la materia debatida sin
analizarla en su totalidad, aquélla que realiza tal labor en términos generales; limitándose a
expresar únicamente que las probanzas acreditan o no un hecho dado o las declara ilegales o
impertinentes o, por último, considera inoficioso pronunciarse acerca de ellas;
DÉCIMO: Que del mérito de la sentencia recurrida, que confirmó sin modificación alguna el
fallo del tribunal a quo, se viene en advertir que a pesar de acoger parcialmente la demanda
interpuesta, omitió cualquier tipo de consideración respecto de la solicitud contenida en la
demanda, destinada a hacer efectiva la responsabilidad solidaria de la demandada Selma
Betancourt. En efecto, como ya se adelantó, el sentenciador del fondo concluyó que la
convención de 3 de enero de 2002 regía las relaciones contractuales habidas entre las partes,
entendiendo de este modo que sus estipulaciones desplazaban a aquellas contenidas en los
contratos suscritos por las mismas partes en años anteriores. Sin embargo, con abstracción al
mérito del contrato cuya validez reconoce y, en consecuencia, soslayando el cabal
razonamiento respecto del asunto sometido al conocimiento y resolución de los tribunales del
mérito, excluyó las consideraciones de hecho y de derecho, sea para acoger o desestimar
aquella petición que el recurrente de nulidad formal echa de menos, desentendiendo así los
juzgadores la obligación de efectuar una reflexión que permitiera conocer el sustento jurídico y
fáctico en alguno de los sentidos anotados; requerimiento que no se ve satisfecho con la
simple decisión de acoger la demanda en los términos propuestos, con la subsecuente
condena de la demandada al pago de la suma de dinero que se indica, puesto que ningún
razonamiento previo sustenta la aplicación de la pertinente normativa legal y de la decisión
[Link] lo precedentemente razonado, queda demostrado el incumplimiento de las
disposiciones y principios referidos, en que incurrieron los jueces del grado, al omitir los
razonamientos que les era exigible en la materia de que se trata;
Regístrese.
Pronunciado por la Primera Sala de la Corte Suprema por los Ministros Sres. Adalis Oyarzún
M., Sergio Muñoz G., Juan Araya E., Guillermo Silva G. y Abogada Integrantes Sra. Maricruz
Gómez de la Torre V.
No firman los Ministros Sres. Araya y Silva, no obstante haber concurrido a la vista del recurso
y acuerdo del fallo, por estar ambos en comisión de servicios.
En Santiago, a veintiocho de octubre de dos mil once, notifiqué en Secretaría por el Estado
Diario la resolución precedente.
VISTOS:
2°.- Que, en atención a la naturaleza del conflicto planteado y las objeciones que el recurso de
apelación contiene en contra de la decisión en alzada, no puede dejar de señalarse que en
nuestro sistema jurídico, en materia contractual, la voluntad preside y determina la extensión,
los efectos y duración de los contratos, vale decir, que, salvo los elementos de la esencia de
los contratos y ciertas excepciones y limitaciones contempladas en el ordenamiento legal por
razones de seguridad, moral y orden público, como asimismo, en pro del resguardo de los
intereses de personas incapaces, será el acuerdo de voluntades de las partes el que rija los
diversos vínculos que se crean y sus alcances, circunstancias en las que las partes actúan
desde sus respectivos intereses, en el logro de su mejor aprovechamiento, normando
particularmente la relación jurídica que crean, desde sus respectivas posiciones, sea en un
ámbito previsto y reglamentado específicamente por el legislador o [Link] consecuencia, será
la voluntad contractual, cristalizada desde la libertad de las partes para determinar la fisonomía
y contornos de su acuerdo, la que primero regule los efectos de la obligación adquirida por la
vía de la convención que la ha creado;
3°.- Que, en este contexto, el objetivo de la labor de interpretar actos y contratos radica en
conocer los puntos en que ha confluido la intención de los contratantes, la voluntad que han
expresado al celebrar el acto o convención de que se trate, vale decir, aquello en lo que han
consentido, uniéndolos y determinándolos a contratar.
Para guiar al intérprete en su labor, el legislador ha entregado diversas reglas que sirven en la
consecución de la finalidad de su actividad; directrices que se contienen, fundamentalmente,
en los artículos 1560 a 1566 del Código Civil, las que no tienen un orden de prelación, sino
que serán más o menos relevantes, según la incidencia en la determinación de la intención de
las partes, siempre considerando las circunstancias que hayan integrado el iter contractual,
inclusive lo relativo a la etapa de cumplimiento;
4°.- Que en este punto es propicio recordar que el artículo 1560 del Código Civil supone que la
prevalencia de la intención de los contratantes, por sobre lo literal de las cláusulas o términos
de su acuerdo, queda supeditada a que aquélla se conozca "claramente", es decir, de un modo
palmario o manifiesto, descartando cualquier ambigüedad sobre el particular y, a su vez, la
norma del artículo 1562 de dicho ordenamiento se traduce en la opción que habrá de hacer el
intérprete cada vez que se enfrenta una cláusula contractual oscura, por admitir que le sea
asignada la producción de un cierto efecto, pero que, al mismo tiempo, permita ser mirada
como inútil o desprovista de toda consecuencia; en ese evento, la exégesis deberá
encaminarse por la primera [Link] a lo anterior, no debe perderse de vista que la
doctrina ha precisado que "la existencia de una convención (cuestión de prueba) y el alcance
de una convención (cuestión de interpretación) son dos aspectos diferentes, que no deben
confundirse". (Jorge López Santa María, "Sistemas De Interpretación De Los Contratos",
Ediciones Universitarias de Valparaíso, 1971, página 66).
Así las cosas, el prisma básico o punto de partida en la materia que se analiza, será el
considerar si lo expresado literalmente coincide con la voluntad interna o el propósito de las
partes. Eso, entonces, para el caso en que la letra del contrato sea clara e inequívoca; cariz
que desaparece si cada parte se asila en puntos de vista discrepantes, de los cuales -como
sucede en la especie- derivan disímiles consecuencias jurídicas, relativas al correcto
cumplimiento de las obligaciones contractuales, situación ante la cual, habrá de indagarse
acerca de la voluntad real de quienes han convenido;
5°.- Que, en lo que interesa a la resolución del asunto litigioso planteado en autos, deben
tenerse presente como hechos de la causa, los siguientes:
a) Las partes, entre los años 1995 y 1997, celebraron seis contratos de cesión de derechos de
exhibición exclusivos, en calidad de estrenos, para diversos medios, tales como, televisión
pagada, codificada, terrestre, tv cable libre, tv cable satelital libre, pay per view; los derechos
anciliares, incluyendo las exhibiciones y explotación comercial en cines, sobre diversos
largometrajes.
6°.- Que, según se señaló, los términos de la controversia sometida a conocimiento del
tribunal, de la manera propuesta por la sociedad demandante, se encuentran dirigidos a
sostener que la demandada incumplió los contratos de cesión de derechos de exhibición, que
en la práctica, conforme a los hechos inamovibles que fueron asentados por el juez a quo,
corresponden a aquellos celebrados con fecha 24 de Marzo y 20 de diciembre de 1995; 26 de
marzo de 1996; 18 de julio, 5 de noviembre y 29 de diciembre de 1997. De forma tal, que se
reclaman todas aquellas prestaciones que deviene de estos contratos y, que a juicio del
demandante, se encuentran incumplidas, pero también se pretende exigir el cumplimiento de
las obligaciones que, mediante la convención de 3 de enero de 2002, adquirió la sociedad
demandada;
7°.- Que, como se adelantara, ha de primar en este pleito, para zanjarlo, el principio cardinal de
nuestro sistema de derecho privado de la autonomía de la voluntad, entendida como "la libertad
de que gozan los particulares para pactar los contratos que les plazcan, y de determinar su
contenido, efectos y duración" (Arturo Alessandri R, "De los Contratos", Ed. Jurídica de Chile,
pág.10).
Discurriendo sobre la materia, el profesor Jorge López Santa María comenta: "el principio de la
autonomía de la voluntad es una doctrina de filosofía jurídica según la cual toda obligación
reposa esencialmente sobre la voluntad de las partes. Esta es, a la vez, la fuente y la medida
de los derechos y de las obligaciones que el contrato produce." ("Los Contratos, Parte
General", Ed. Jurídica de Chile, pág.165);
8°.- Que, según se ha podido observar, al estudiarse los antecedentes en que se sustenta el
recurso de apelación, éste en lo básico se orienta a desconocer la naturaleza y efectos del acto
jurídico que consta en el instrumento extendido el 3 de enero de 2002, el cual forma parte de la
prueba documental que el fallo de primera instancia considera y valora en sus basamentos
quinto y siguientes.
9°.- Que del tenor de las cláusulas contractuales transcritas, resulta evidente, como lo sostuvo
el tribunal de primera instancia, que las partes comprendieron la totalidad de las conflictos
suscitados a propósito de los contratos de cesión de derechos de exhibición en esta última
convención.
En efecto, tal conclusión no sólo se deriva de la denominación que dieron a este contrato de
"compensación", que claramente alude a la intención de ajustar aquello que hasta ese
momento se encontraba pendiente de cumplir respecto de las convenciones que con
anterioridad habían suscrito, referidos justamente a los contratos de compra, venta y cuentas
en participación agregados desde fojas 24 a 59 y a fojas 202. Tan patente resulta la intención
de los contratantes en el sentido anotado, que la totalidad de sus estipulaciones dan cuenta de
la voluntad de quien, a esa fecha, aparecía como la parte incumplidora -Cinematográfica
Selma Ltda.-, de "compensar", entendido este concepto en su sentido natural y obvio, esto es,
dar alguna cosa o hacer un beneficio en resarcimiento del daño, perjuicio o disgusto que se ha
causado (Diccionario de La Lengua Española, Ed. Espasa, 21° Edición, pag. 522). Así, la
demandada se obligó no sólo a la entrega del material fílmico en los plazos que allí se señalan
sino que, además, a pagar una suma de dinero.
Asimismo, son diversos los párrafos del contrato que plasman la intención de los contratantes
de aunar en esta última convención las obligaciones pendientes de satisfacer, según se
transcribió en el motivo que antecede, en especial, cuando se habla en la cláusula tercera, en
la que se pacta la forma de entrega del producto fílmico por parte de la sociedad demandada,
de dar a través suyo cumplimiento a cabalidad de los contratos.O bien cuando, al decir de los
contratantes, indican que la demandada no ha dado cumplimiento a sus obligaciones
pendientes por fuerza mayor, en clara alusión a los contratos que precedieron esta última
convención o, en el reconocimiento a la actora de su esfuerzo por dar solución a las materias
pendientes;
10°.- Que, a la luz de las reflexiones previas y, examinados los fundamentos de la decisión de
la juez de primer grado, se observa que éste, ante la divergencia planteada en los diversos
instrumentos suscritos por las partes, relativos a las mismas materias y que determinaron las
relaciones comerciales habidas entre ellas y puestas en conocimiento de la jurisdicción, se
abocó a desentrañar la voluntad claramente conocida de los contratantes y, en esa
averiguación, se atuvo al tenor literal de las estipulaciones que motivan ahora la objeción del
apelante.
Lo antedicho deja ver que, en pos de una interpretación auténtica, la sentenciadora ha dado
una acertada aplicación a lo preceptuado en el artículo 1560 del Código Civil, al poner el
acento en el elemento gramatical, no desvirtuada por una conducta contractual diversa que
hubiere sido justificada en autos;
11°.- Que de lo reflexionado fluye ostensible que, al apreciarse el verdadero sentido de las
cláusulas contractuales a las que concierne la litis, en busca de la intención o espíritu de las
partes al acordarla, se ha respetado la naturaleza de la convención que la contiene, definiendo
los derechos y las obligaciones que de ella emanaron para las [Link] otras palabras, no se
visualizan en el camino del razonamiento seguido por el sentenciador errores en la aplicación
de las normas que rigen la interpretación de los contratos;
12°.- Que, como corolario de la línea argumentativa que precede, resulta evidente que la
decisión del fallo impugnado de desestimar la resolución de los contratos de cesión de
derechos de exhibición así como los perjuicios que por los incumplimientos a los mismos se
reclaman y las demás prestaciones que en cada uno de los seis contratos se obligó la
demandada, se ajusta a derecho, puesto que, como en extenso se razonó, la convención de 3
de enero de 2002 vino a refundir la situación contractual que ligaba a las partes, de manera tal
que, al tenor del petitorio de la demanda y de la debida correspondencia que debe existir entre
ésta y la decisión jurisdiccional, sólo era procedente la condena de la sociedad demandada al
pago de aquella suma de dinero que, en virtud del contrato aludido, se obligó a pagar;
13°.- Que sin perjuicio de lo que ha sido hasta aquí el análisis tanto del mérito del proceso
como de la acertad a resolución del juez a quo al estimar vigente de manera exclusiva el último
contrato celebrado entre las partes, de fecha 3 de enero de 2002, es lo cierto "como ya se dijo
a propósito del recurso de casación en la forma-, que la sociedad demandante también
reclamó la condena solidaria de doña Carmen Selman Betancourt respecto de las obligaciones
que deba soportar Cinematográfica Selman Ltda.;
14°.- Que, en esta perspectiva, la obligación solidaria pasivamente ha sido considerada como
aquélla en que el acreedor puede exigir a cada uno de los deudores u obligados el total de una
prestación que por su naturaleza es divisible y que por la fuente de la obligación respectiva u
otra, se impuso y aceptó esta forma de [Link] enfrentamos a una pluralidad de
sujetos, en este caso deudores y que existe una fuente que establece una forma de
cumplimiento, pues la regla general es que sea satisfecha de manera simplemente conjunta.
El requisito de la unidad de una prestación divisible es el aspecto determinante en la obligación
solidaria, marca la excepción en la forma de cumplimiento, esta unidad se fundamenta en la
ley o en una declaración de voluntad, por lo cual puede versar, tanto sobre una o más cosas
divisibles, aún cuando estén vinculadas o sean totalmente diversas por su naturaleza, lo único
que este requisito exige, es que todas las cosas debidas lo sean por todos, pero lo
determinante es que el cumplimiento en su totalidad pueda ser requerido imperativamente a
todos o a uno cualquiera de los deudores y no que haya de exigirse una cosa a uno y otra a
otro (Obligaciones Solidarias, Héctor Urzúa Urzúa, Imprenta, Litografía y Encuadernación "La
Unión", página 31).
La solidaridad pasiva contiene en su unidad una diversidad de relaciones, todas las que tienen
y responden a una sola finalidad, cual es servir la satisfacción de la prestación al acreedor, es
el debitum u obligación a la deuda, en que las personas que se encuentran en tal vinculación
responden por el total (C.S. Causa Rol N°59-07);
15°.- Que, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 1511 del Código Civil, las fuentes de
la solidaridad son la convención, el testamento o la ley. Se entiende por convención el acuerdo
de voluntades destinada a crear una situación jurídica, extinguirla o modificarla. De aquella
disposición aparece que la solidaridad es excepcional y no se presume, en consecuencia como
constituye una excepción a la regla general, salvo que se encuentre estatuida en la ley, debe
pactarse expresamente en el testamento o en la convenció[Link] tiene su origen en la
convención, se requiere que se manifieste expresamente que la intención de las partes que
concurren a ella sea darle el carácter de solidaria a la obligación;
16°.- Que, para los efectos propuestos, resulta atinente traer a colación la estipulación
undécima del contrato de 3 de enero de 2002 que reza: "Presente a este acto doña Carmen
Selman Betancourt, Rut 2.445.658-7, chilena, casada y separada totalmente de bienes, por si,
expone que conoce y acepta todas las estipulaciones de este acuerdo y viene en constituirse
en codeudor solidario de "Cinematográfica Selma Ltda." respecto de todas y cada una de las
obligaciones que dicha sociedad por este instrumento contrae a favor de Distribuidora de Cine,
Televisión y Espectáculos Limitada, Dicitel Ltda., declara que acepta la codeudora solidaria que
en esta cláusula se constituye a favor de su representada";
Pronunciado por la Primera Sala de la Corte Suprema por los Ministros Sres. Adalis Oyarzún
M., Sergio Muñoz G., Juan Araya E., Guillermo Silva G. y Abogada Integrantes Sra. Maricruz
Gómez de la Torre V.
No firman los Ministros Sres. Araya y Silva, no obstante haber concurrido a la vista del recurso
y acuerdo del fallo, por estar ambos en comisión de servicios.
En Santiago, a veintiocho de octubre de dos mil once, notifiqué en Secretaría por el Estado
Diario la resolución precedente.