FICHA DE ANÁLISIS JURISPRUDENCIAL
REFERENCIA DE SENTENCIA: SC1226-2022
FECHA DE LA SENTENCIA: Veintitrés (23) de agosto de dos mil veintidós
(2022)
MAGISTRADO PONENTE: Hilda González Neira
CORPORACIÓN: Sala de Casación Civil
RESUMEN DE LOS HECHOS/MOTIVO DE LA DEMANDA:
Recurso de casación interpuesto por el extremo demandado frente a la
sentencia de 22 de octubre de 2018, proferida por la Sala de Familia del
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, en el proceso verbal que
promovió Margarita María Ramírez Álvarez de declaración de unión marital
de hecho contra Colette Marie Germanie Chaminade y demás herederos
indeterminados de Jean François Maurice Lamit.
Pretensiones:
Declarar que entre la convocante y el finado Jean François Maurice
Lamit (q.e.p.d.) existió una unión marital de hecho y sociedad
patrimonial de compañeros permanentes, desde el día 31 de mayo de
2001 hasta el día 28 de noviembre de 2012, fecha del deceso del
causante.
Declarar la existencia de la sociedad patrimonial entre compañeros
permanentes durante el mismo periodo debido al fallecimiento de Jean
François Maurice Lamit.
INTERVENCIONES (Si las hay)
PROBLEMA JURÍDICO ANALIZADO POR LA CORTE:
● ¿Existe unión marital de hecho entre Jean François Maurice y Margarita
Ramirez?
● ¿Existe sociedad patrimonial entre Jean François Maurice y Margarita
Ramirez?
CONSIDERACIONES DE LA CORTE:
1. Las sentencias llegan a la Corte precedidas de la doble presunción de
legalidad y acierto, motivo por el cual quien acude a la súplica
extraordinaria deberá soportar su impugnación en las precisas causales
que contempla el ordenamiento y satisfacer a cabalidad las exigencias
que legal y jurisprudencialmente se han dispuesto para la sustentación de
la censura, entre estas, que los cargos que se esgriman se expongan por
separado, de forma clara, precisa y completa, no de cualquier manera.
2. Tampoco le será dable al opugnante deambular entre las distintas
causales o mixturar su contenido, dada la autonomía y características
disímiles de cada una, por lo que deberá exponer adecuadamente las
razones de su inconformidad.
3. Las causales primera y segunda del artículo 336 del Código General del
Proceso se ocupan de los errores de juzgamiento, a consecuencia de la
violación directa de normas sustanciales, e indirecta. el impugnador no
puede entremezclar los aspectos que estructuran los yerros estrictamente
jurídicos, propios de la vía directa, con aquellos que atañen a lo factual,
reservados para la indirecta; tampoco, pueden fusionarse; los motivos que
darían lugar a una u otra acusación, una vez identificados, no se pueden
agrupar indistintamente en una misma causal; cada fundamento debe
exponerse por separado y respetando la correspondencia con el dislate
esgrimido.
3.1 Una pifia eminentemente jurídica, ajena a los hechos del caso o a la
valoración probatoria, que se configura en la determinación de la premisa mayor
del silogismo jurídico, esto es, en la proposición normativa que ha de servir para
efectuar el proceso de subsunción de la plataforma material» (CSJ SC
2930-2021, Rad.2012-00542-01).
3.2 La vía indirecta lleva inmersa la disconformidad con el trabajo valorativo que
hace el ad quem, bien como consecuencia de un error de derecho derivado del
desconocimiento de una norma probatoria, o por la indebida interpretación que
hace de la demanda o su contestación, ora cuando supone, omite o altera el
contenido de los elementos de convicción que le sirven de soporte a su
resolución, con la connotación de ser manifiesta y trascendente, de suerte que la
apreciación realizada se muestre alejada de la realidad procesal, absurda, o sin
justificación, pero, además, que influya en la manera en que se dirimió la litis,
generando así la trasgresión de las disposiciones sustanciales llamadas a operar
en la contienda sometida al conocimiento de la jurisdicción, que de no haber
ocurrido el resultado sería distinto.
3.2.1 El error de derecho atañe a la apreciación jurídica de la prueba, supone la
conformidad con el contenido objetivo de la prueba, pero se reclama su indebida
estimación, por mediar la violación de normas de disciplina probatoria que
atañen con la aportación, admisión, producción o estimación de estas.
[Link] Igualmente ocurre error de derecho, al no valorar las pruebas de manera
conjunta. el análisis de las pruebas no se encuentra predeterminado por normas
legales que señalen el valor que les atañe, sino que debe ser abordado con un
criterio eminentemente lógico y científico, claramente comprensible resulta que la
susodicha tarea no se puede adelantar dejando de relacionar los medios en pos
de una visión amalgamada o coherente de los hechos porque, pensando de otro
modo, ello conduciría a que de éstos se dé una figuración errática, fragmentaria
o descoordinada’ (Cas. Civ., sentencia del 4 de marzo de 1991…» (CSJ SC, 28
feb. 2013, Rad. 2002-01011-01, reiterada SC11504-2015, 28 de ago. Rad.
2007-00095-01).
3.2.2 Existe desvío de hecho cuando el juzgador supone, omite o altera el
contenido de los medios de convicción, siempre y cuando dicha anomalía tenga
la connotación de trascendente, por influir en la forma en que se desató la
contienda, de tal manera, que de no haber ocurrido otro fuera el resultado. «El
juzgador de instancia, con sujeción a los aspectos objetivos y jurídicos de los
medios de prueba, tiene la clara atribución de estimarlos conforme a las reglas
de la sana crítica y arribar a las conclusiones pertinentes que sustenten el
correspondiente fallo. Por esta razón en principio, tales conclusiones deberán
mantenerse, a menos que el sentenciador hubiese incurrido en error evidente de
hecho o en error de derecho trascendente, para quebrar el fallo atacado»,
cuando se direccione la acusación por esta senda, deberá el recurrente poner de
manifiesto la ocurrencia refulgente del dislate, que revele que el juicio formado
por el juzgador es absolutamente contrario a la evidencia que aporta el
expediente.
4. En el caso en estudio los cargos primero y tercero no tienen vocación
de prosperidad
4.1 «la Sala de Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá omitió
estudiar otras pruebas documentales, de las cuales se desprende, al ser
analizadas en conjunto con los documentos que fueron cercenados y los que
fueron apreciados por el juzgador de segunda instancia -de los cuales extrajo un
indicio contingente leve y una confesión extrajudicial-, que en realidad el señor
JEAN-FRANÇOIS MAURICE LAMIT no consideraba a la señora MARGARITA
MARÍA RAMÍREZ ÁLVAREZ como su compañera permanente».
La censura pregonó, que «Concretamente, el error de hecho cometido por el
Tribunal se estructuró al omitir y cercenar los documentos ya individualizados en
este cargo primero, y al no valorar en conjunto las anteriores pruebas escritas,
con el testamento de Jean-François Maurice Lamit y la solicitud en línea de visa
para no inmigrante que éste presentó ante el Departamento de Estado de los
Estados Unidos de América el día 5 de julio de 2011, pues de haberlo hecho así,
es decir, de haber apreciado globalmente dichos medios probatorios, no habría
deducido de este último documento, mirándolo aisladamente, una confesión
extrajudicial de todos los elementos de la unión marital de hecho».
La exposición factual de los cargos origina una especie de mixtura inadmisible
en esta tramitación, toda vez que, no logró determinar claramente si la infracción
aducida se produjo por error de hecho o de derecho, puesto que algunos de los
supuestos planteados parecieran poner la acusación indistintamente en sus dos
modalidades, ya que cuestiona al tribunal la apreciación o no que hiciera de
algunos elementos demostrativos, en tanto en otros critica las inferencias
obtenidas a causa de la no valoración conjunta, lo que contraría la exigencia de
claridad, concreción e individualización de los cargos que se exige para este
recurso extraordinario.
4.2. el censor para la demostración del dislate disiente de la conclusión
adoptada por el tribunal, al considerar que si este halló acreditada una confesión
extrajudicial de Jean François Maurice Lamit de fecha 5 de julio de 2011 era
desde esta data y no desde el 19 de enero de 2007 que debía declararse la
unión marital de hecho, lo cual conllevó a un nuevo equívoco, que fue declarar la
existencia de sociedad patrimonial y su disolución y liquidación.
el Tribunal entendió que dicha confesión extrajudicial era prueba suficiente e
irrebatible de todos los requisitos legales para que se declarara la unión marital
de hecho que existió entre JEANFRANÇOIS MAURICE LAMIT y MARGARITA
MARÍA RAMÍREZ ÁLVAREZ, entonces debió haber declarado la misma a partir
de la fecha en que dicha confesión extrajudicial se produjo, es decir, desde el día
5 de julio de 2011 y no como lo hizo, desde el 19 de enero de 2007. Lo anterior
deja al descubierto que el juzgador de segunda instancia aplicó indebidamente
los artículos 1º, 2º, 4º y 5º de la Ley 54 de 1990, en la medida en que los hizo
producir efectos sobre una situación de hecho extraña a la que efectivamente
encontró acreditada.
segundo cargo
1. Las reglas del estado civil y la capacidad de las personas «tienden a
asegurar la organización que posee una sociedad para su normal y
correcto funcionamiento, y tienen como característica predominante que
interesan más a la comunidad que a los hombres individualmente
considerados y se inspiran más en el interés general que en el de los
individuos.
2. Los efectos económicos de la unión marital de hecho tampoco se
entienden excluidos. Las disposiciones que los regulan, así no sean de
orden público, encuadran en el concepto de “obligaciones y derechos que
nacen de las relaciones de familia”.
3. La ley nacional persigue a los colombianos donde quiera que se
encuentren. Significa que modificada su situación frente a la familia y la
sociedad, el estado civil emergente y sus repercusiones son las
establecidas en la normatividad nacional. Las regentes en el lugar donde
se originó, nada tienen que ver en la discusión.
4. El señor Jean François Maurice Lamit era de nacionalidad francesa
debemos comenzar por mencionar el tratamiento que en aquella
legislación se da a las situaciones como las que fueron puestas a
consideración de la jurisdicción colombiana, vinculada con el estado civil
de sus ciudadanos.
5. el señor Jean François Maurice Lamit estuvo radicado por muchos años
en Ginebra y Cran Montana (donde falleció), es del caso referirse también
a los parámetros que sobre la materia tiene el gobierno Suizo, según el
concepto emitido por la firma OHER asociados del colegio de abogados
de Ginebra5 (cuya traducción oficial obra a fls 979-992), en donde se
expuso que allí sólo se reconocen legalmente como forma de constituir
una familia el matrimonio y la unión registrada de derecho federal, siendo
que el régimen económico de esta última , y aun cuando las personas
pueden decidir vivir juntas compartiendo techo, lecho y mesa esta llamada
unión libre no es reconocida en la legislación de ese país, pero si ha
merecido pronunciamiento de los altos tribunales reconociéndole por esta
vía algunas prerrogativas como es ; ; <[E]l derecho a una indemnización
para daño moral luego del fallecimiento del concubino>
6. La actora pidió de la jurisdicción se declare que entre ella y Jean François
Maurice Lamit existió unión marital de hecho desde el 31 de mayo de
2001 al 28 de noviembre de 2012 y que con ocasión de ésta se conformó
sociedad patrimonial por el mismo periodo.
7. Las probanzas carecen de fuerza suasoria para pregonar la acreditación
de permanencia en Colombia de Jean François Maurice Lamit, amen que
tal presunción se desvanece con lo certificado por la autoridad
administrativa sobre el tiempo que aquél permaneció en territorio
colombiano.
8. La propia demandante en su juramentada sostuvo, que «JEAN
FRANÇOIS se sintió muy bien y empezamos a venir con mucha
frecuencia a Colombia, vivíamos en Colombia, París, Venecia y Suiza, en
Venecia hasta el año 2004, que era un apartamento alquilado y él llegaba
a visitarme, y compartíamos nuestra vida allá, entonces desde esos años,
desde el 2001, nosotros siempre hemos vivido juntos, tanto en Suiza en
París, nuestros viajes en África…» (se resalta) (Fls. 864. 867 Cd 1 parte
1.2), incluso, en la demanda con fuerza de confesión se hace mención de
los periplos de la relación por el continente europeo.
9. Por parte del Banco de la República se informó que verificada su base de
datos del Departamento de Cambios Internacionales «no se encontró
registro de inversión de capital de Colombia en el exterior vigente a
nombre de JEAN FRANÇOIS MAURICE LAMIT …» que «si bien se
presentaron dos canalizaciones de divisas por concepto de inversión de
capital del exterior, los recursos fueron retornados al exterior bajo el
concepto de inversión extranjera no perfeccionada», lo que no permite
establecer ese asiento negocial de Jean François en suelo patrio (fls.
958-960).
10. dando por sentada la existencia de la convivencia permanente y singular
entre Jean François Maurice Lamit y Margarita María Ramírez Álvarez
-como lo extrajo en tribunal al preferir un grupo de testigos a otro-, a tono
con las previsiones de la ley 54 de 1990, contrario a lo argüido por los
recurrentes, se hacía expedita la declaración de la unión marital de hecho
entre estos, al no exigirse para tales efectos un mínimo de duración,
puesto que para ello, la única exigencia prevista, tanto en la Carta Política
como en la ley 54 de 1990 es la intencionalidad de la pareja de conformar
una comunidad de vida, permanente y singular, lo que permite pregonar
su surgimiento a partir del momento mismo en que tal hecho se establece.
11. Jean François no es nacional colombiano y, por otro, que la mayor
concentración de sus asuntos personales y patrimoniales estaban en
Suiza y Francia, donde se desarrolló mayormente la relación, no le era
aplicable la ley colombiana mientras permanecía en el extranjero.
12. queda clara la trasgresión del ordenamiento sustancial invocado en la
demanda ante la ocurrencia del yerro de facto, con la contundencia y
trascendencia suficientes, pues la conclusión contraria prohijada por el
tribunal sólo emerge cercenando y tergiversando la integralidad de las
probanzas que ponen en evidencia que el domicilio común marital de los
señores Jean François Maurice Lamit y Margarita María Ramírez Álvarez
no lo fue siempre suelo patrio, sino en su mayoría en el extranjero -en
países donde para que una unión no matrimonial tenga efectos
patrimoniales debe someterse a unas formalidades que de haberse
satisfecho hubieran podido extender sus efectos hasta Colombia- lo que
acorde con las reglas de territorialidad de la ley, particularmente del
estatuto personal, impedían aplicar al ciudadano foráneo la ley
colombiana mientras permanecía en suelo extranjero, circunstancias que
justifican el quiebre del pronunciamiento opugnado, en cuanto accedió a
la pretensión patrimonial consecuencial instada en la demanda.
13. No habrá condena en costas del recurso extraordinario por la prosperidad
de la impugnación, acorde con lo dispuesto en el artículo 365 del Código
General del Proceso.
RAZÓN DE LA DECISIÓN (RATIO DECIDENDI)/ CRITERIOS DE LA
DECISIÓN:
Agréguese a lo expuesto que, aunque se anexó Registro de Matrimonio, que
acredita que «por decisión de la corte de apelación de París emitida el 16 de
octubre de 2003», se decretó el divorcio entre Margarita María Ramírez y Jean
Benri Pierre Georges Auromond (fl. 1000), si bien con aquella decisión se puso
fin a aquel vínculo matrimonial y a los efectos patrimoniales que de aquel se
derivan, no lo es menos que se trata de una sentencia emitida por autoridad
judicial extranjera, lo que impone que para que «produzca efectos en Colombia»
debía someterse al trámite del exequátur, pero ocurre que en el sub lite no se
allegó constancia alguna que acredite que se hubiera cumplido dicho trámite,
circunstancia que igualmente incide en la posibilidad de que Margarita María
Ramírez Álvarez pudiera constituir válidamente, a consecuencia de una unión
marital de hecho, sociedad patrimonial en Colombia.
Es posible sostener que no se dan las condiciones esenciales para configurar la
sociedad patrimonial entre compañeros permanentes suplicada en la demanda,
puesto que, dada la calidad de ciudadano extranjero del señor Jean François
Maurice Lamit, no se acreditó una convivencia permanente en territorio
colombiano por espacio de dos (2) años, indispensable para habilitar respecto de
este la aplicación de la ley 54 de 1990.
DECISIÓN DE LA CORTE:
RESUELVE:
Primero.- MODIFICAR el fallo que en ese mismo asunto profirió el Juzgado 31
de Familia de Bogotá, fechado el 15 de junio de 2018, para en su lugar disponer
lo siguiente:
PRIMERO. DECLARAR parcialmente probada la excepción de «inaplicabilidad
de la ley 54 de 1990 y sus consecuencias», limitado a lo que hace a los efectos
patrimoniales de la unión marital de hecho, por las razones expuestas en parte
motiva.
SEGUNDO. DECLARAR que entre los señores MARGARITA MARÍA RAMÍREZ
ÁLVAREZ y JEAN FRANÇOIS MAURICE LAMIT (fallecido) existió una unión
marital de hecho desde el día 19 de enero de 2007 al 14 de julio de 2012,
periodo que comprende el día en que este llegó por primera vez a Colombia y el
día en que salió definitivamente del país.
Inscríbase la presente decisión en el Registro Civil de Nacimiento de la
demandante. Ofíciese.
TERCERO. DECLARAR que, a consecuencia de esa unión marital de hecho,
entre los citados compañeros no se formó sociedad patrimonial entre
compañeros permanentes.
CUARTO. CONDENAR en costas de ambas instancias a la parte demandada
reducidas en un 50% ante la prosperidad parcial de las pretensiones. Inclúyanse
en lo que hace a las del trámite del recurso de apelación la suma de $2.000.000.
Segundo.- Remítase el expediente al Tribunal de origen para lo de su trámite y
competencia.
ANÁLISIS DE ACLARACIONES DE VOTO (Si lo hay):
Aroldo Quiroz realizó un salvamento parcial de voto en lo referente a la no
declaración de la sociedad patrimonial considerando que la unión marital de
hecho siempre estuvo gobernada por el régimen prescriptivo nacional, con los
efectos personales y patrimoniales que le son congénitos, por lo que, verificada
la unión marital entre los compañeros, debía a su parecer contabilizarse todo
el tiempo de convivencia como unidad, sin distinguir el lugar de domicilio o
residencia; y, como en el caso, está decantado que la pareja convivió por
más de dos (2) años, en cumplimiento de los requisitos establecidos en el
artículo 2° de la ley 54 de 1990, era imperativo acceder a la declaración de la
sociedad patrimonial de hecho.
Martha Guzmán realizó un salvamento de voto donde encuentra que el segundo
cargo soportado en la causal segunda del artículo 336 del Código General del
Proceso, ha debido correr la misma suerte que los otros dos formulados por
los casacionistas, en la medida que tampoco atendió los requisitos de técnica.
OPINIÓN DEL ESTUDIANTE SOBRE EL FALLO:
Encontramos muy acertada la decisión tomada por la corte, teniendo en cuenta
que la mayoría de la relación llevada a cabo por la demandante y el finado tuvo
lugar fuera de Colombia por lo que la sociedad patrimonial entre estos no podía
ser declarada.
Para alcanzar el reconocimiento de una sociedad patrimonial entre compañeros
entre un connacional y un foráneo, es imprescindible que la unión marital que
entre ellos exista se desarrolle en suelo patrio por lo menos los dos (2) años que
exige la ley nacional.
Debe aclararse que en la sentencia sí se declaró la existencia de una unión
marital de hecho entre las partes, pero lo que no se concedió, fueron sus
efectos patrimoniales, es decir que no se declaró la existencia de “sociedad
patrimonial” entre estos compañeros permanentes, pues como se dijo en la
citada sentencia, no se acreditaron los 2 años mínimos de vigencia de la unión
marital entre dichos compañeros en suelo colombiano.
La Corte en el caso en concreto, apreció el registro migratorio, para acreditar la
permanencia en Colombia de los compañeros.
Por consiguiente, resaltamos la importancia de las pruebas aportadas en el
proceso, ya que permitieron establecer la unión marital que existía entre la
convocante y el difunto, las cuales debían ser tenidas en cuenta enteramente,
asegurando nuevamente que, si proporcionas la prueba, tendrás el derecho.