0% encontró este documento útil (0 votos)
234 vistas19 páginas

20 El Pluralismo Juridico en El Peru - Antonio PJ

Este documento describe el concepto de pluralismo jurídico en el Perú. Explica que en el Perú existen múltiples sistemas jurídicos que coexisten, incluyendo el derecho estatal y los derechos de las comunidades indígenas. También analiza las causas históricas y estructurales del pluralismo jurídico en el país, así como los tipos de interacción entre los diferentes sistemas, ya sea cooperativa u conflictiva. El objetivo final es promover una mejor comprensión del derecho y la justicia en el Perú desde una
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
234 vistas19 páginas

20 El Pluralismo Juridico en El Peru - Antonio PJ

Este documento describe el concepto de pluralismo jurídico en el Perú. Explica que en el Perú existen múltiples sistemas jurídicos que coexisten, incluyendo el derecho estatal y los derechos de las comunidades indígenas. También analiza las causas históricas y estructurales del pluralismo jurídico en el país, así como los tipos de interacción entre los diferentes sistemas, ya sea cooperativa u conflictiva. El objetivo final es promover una mejor comprensión del derecho y la justicia en el Perú desde una
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

El Pluralismo Jurídico en el Perú.

Una aproximación para entender el


Derecho y la Justicia desde la sociedad peruana. (MIMEO)

Antonio Peña Jumpa

En las páginas siguientes se presenta partes de los materiales del taller “Administración de Justicia
y Pluralismo Jurídico”, elaborado por el autor para la Academia Nacional de la Magistratura (2012-
2016). Se presenta con fines académicos para incluirlo dentro del debate de comprensión del
Derecho y la Justicia en el Perú desde su sociedad plural.

(……)

3. La Conceptualización del Pluralismo Jurídico

Las investigaciones sobre sociología del derecho y antropología jurídica han contribuido al
desarrollo de la teoría general del derecho a través del concepto de pluralismo jurídico. Este
concepto no ha sido o no es aplicable solo a países como el Perú, identificado con una diversidad
de grupos humanos con identidades culturales, sociales y económicas diferentes, sino al mundo
entero, incluidos países europeos y norteamericanos. Estos países, a pesar de su desarrollo jurídico
organizacional del Estado, nunca pudieron controlar la diversidad social, económica y cultural de su
población.

A continuación nos ocuparemos del tema señalando en primer lugar los antecedentes del concepto,
luego aproximaremos una definición del pluralismo jurídico para posteriormente ocuparnos de los
tipos de pluralismo jurídico y su aplicación en el contexto peruano.

3.1. Los antecedentes del Pluralismo Jurídico.

Eugen Ehrlich (1862-1922), jurista y sociólogo austriaco, hizo público a inicios del siglo XX la
existencia de un pluralismo jurídico en la sociedad europea. El distingue entre un “derecho vivo” y
un “derecho bajo normas de decisión” (1936).1 El primero se localiza en la sociedad, a través de
normas de organización y permiten propiamente la existencia del segundo; mientras este segundo
tipo de derecho corresponde a la ley oficial, incluyendo las normas emitidas y validadas por el
Estado. El pluralismo jurídico se aprecia en su mayor dimensión en el primer tipo de derecho, el

1
Citado también por Eduardo Hernando Nieto (2009:63)

1
del Derecho Vivo, el mismo que se antepone al derecho del Estado, le da nacimiento y puede
contradecirlo cuando este último, el derecho del Estado, regula en forma contraria al propio
Derecho Vivo.

En el Perú, investigaciones como los de DESCO (1977), Ballón (1980), Price e Iturregui (1982) y
Hans Jurgen Brandt (1986) son pioneras en el tema de pluralismo jurídico. DESCO (1977) destaca
su preocupación por entender el sistema de justicia de la época sistematizando su trabajo de
campo de zonas urbano-marginales y comunidades andinas. Ballón (1980) estudia las decisiones
jurisdiccionales de una región amazónica confrontándolo con la cultura de las comunidades
amazónicas. Price e Iturregui (1982) desentrañan las relaciones urbano-populares de Villa El
Salvador a partir de su organización vecinal y su sistema de resolución de conflictos. Brandt (1986)
elabora la primera sistematización de los sistemas de resolución de justicia de las comunidades
andinas y amazónicas identificándolos como Justicia popular. El conjunto de los autores citados
coinciden en destacar o mostrar el pluralismo jurídico para el Perú desde sus investigaciones.

En una explicación general del pluralismo jurídico en el Perú, Armando Guevara (2001) ha hecho
llegar una variedad de causas estructurales o eficientes que reproduce dicho pluralismo. Guevara
identifica tres causas principales:

1) La ausencia de un Estado-Nación que desde la promesa de revolución independentista


criolla en el Perú no ha podido concretarse. Esto por el carácter heterogéneo, desarticulado
y diferenciado de nuestro país.
2) La respuesta u opción del Estado peruano por un derecho “moderno” basado en una
autonomía racional formal, sistemático y general, incapaz de entrar en diálogo con la
sociedad civil [heterogénea] con ámbitos normativos diferentes.
3) La complejidad social, geográfica y cultural que caracteriza la realidad peruana, y que día a
día enfrenta el Estado peruano [sin poder comprenderla y regularla] (2001: 327-332).

El análisis de estas causas estructurales o eficientes del pluralismo jurídico en el Perú, puede
llevarnos a destacar dos argumentos adicionales: el carácter histórico del pluralismo jurídico en el
Perú, y la permanente apreciación “errada” de nuestras autoridades de considerar dicho pluralismo
como “malo”. En el primer argumento, el carácter histórico del pluralismo jurídico peruano puede
remontarse a períodos pre-coloniales, incluso pre-Inca. No es difícil deducir que el ordenamiento
jurídico de los Incas como el de las culturas previas dominantes interactuaban o coexistían con los
ordenamientos jurídicos de las culturas preexistentes. En el segundo argumento, la errada
apreciación de nuestras autoridades se repite gobierno tras gobierno, salvo algunas mínimas
excepciones. Al considerar que ordenamientos jurídicos como el de las comunidades andinas o el
de las comunidades amazónicas atentan contra la “modernidad” del Estado o la sociedad peruana,
sin analizar las ventajas y beneficios que nos ofrecen, olvidan la realidad del país y ahondan en las
diferencias que, a su vez, consolida el pluralismo jurídico. Ambos argumentos constituyen la
expresión de retos aún pendientes por entender y superar desde los operadores del derecho
principalmente.

2
3.2. El concepto de Pluralismo Jurídico

En tiempos actuales numerosos trabajos han desarrollado el concepto de pluralismo jurídico. Una
definición clásica es la que presenta Sally Engle Merry citando los trabajos de Pospisil (1971),
Griffiths (1986) y Moore (1986):

“¿Qué es el Pluralismo Jurídico? Es definido generalmente como una situación en la que dos
o más sistemas jurídicos coexisten en el mismo espacio social…” (1988: 870)

Lo particular del concepto es que el pluralismo jurídico es ante todo una situación o un hecho. No
es una norma o una idea abstracta; es una realidad. En países como el Perú, el concepto puede
constatarse en las grandes urbes y sus asentamientos humanos o barrios populares, en sus
comunidades rurales de los Andes, y en las extensas comunidades boscosas de la Amazonía. En
estos espacios sociales es común constatar que existen sistemas jurídicos con propios conceptos de
derecho y resolución de conflictos. Por ejemplo, en ellos es posible encontrar una concepción y un
tratamiento de los conflictos particular sobre la propiedad. Así, en los Asentamientos Humanos es
conocido el ejercicio de una propiedad que se confunde con la posesión o mejor dicho es la
posesión la que prima sobre la propiedad, llegándose incluso a reconocer un “derecho de invasión”
como constitutivo de esa posesión. En los Andes, donde es posible identificar miles de comunidades
campesinas, la propiedad se confunde con territorio, desde donde, a su vez, es posible regular
particulares formas de propiedad o posesión (como la propiedad o posesión familiar o comunal) a
manera de un pequeño Estado. En la Amazonía, donde es posible encontrar una diversidad de
comunidades nativas, la propiedad es semejante al concepto de territorio pero normalmente sin un
título reconocido y sin límites formales en bosques y ríos.

Pero, el pluralismo jurídico no es solamente una situación, hecho o realidad aislado. Al ser una
realidad tiene vida, y al haber vida sus componentes interactúan constantemente. Esta interacción
hace que los sistemas jurídicos que componen el pluralismo jurídico COEXISTAN. Se trata de una
coexistencia pacífica o conflictiva, o también “cerrada” o “abierta”.

La coexistencia conflictiva se produce regularmente en la relación de uno o más sistemas jurídicos


no estatales con el sistema jurídico del Estado. El sistema jurídico de una comunidad Andina
Aymara, por ejemplo, entra en conflicto con el sistema jurídico del Estado cuando se opone
radicalmente a las concesiones para la exploración y explotación minera en su territorio.
Igualmente ocurre cuando una comunidad Amazónica Aguaruna se opone a la firma del Contrato
de Licencia para la exploración y explotación de yacimientos de petróleo en su territorio.

3
Pero hay otras situaciones en las que tanto el sistema jurídico no estatal como el estatal se
enriquecen mutuamente a partir de una coexistencia abierta. Esto ocurre cuando, por ejemplo,
recíprocamente los sistemas jurídicos cooperan para enfrentar problemas como la minería informal
o la contaminación de ríos y lagos que normalmente afrontan las comunidades andinas y
amazónicas. En tal caso, los sistemas jurídicos pueden llegar a coordinar el nombramiento de
jueces de paz o facilitar la realización de determinados actos judiciales como la notificación o el
intercambio de medios probatorios para hacer posible la resolución del conflicto. A esta última
forma de coexistencia, en la que ambos sistemas se enriquecen, se denomina también
interlegalidad.

3.3. Los tipos de pluralismo jurídico.

Sally engle Merry (1988) presenta una clasificación del pluralismo jurídico distinguiendo entre
pluralismo jurídico clásico y pluralismo jurídico “nuevo” o “moderno”.

- El pluralismo jurídico clásico, se aplica a sociedades postcoloniales donde existe “el análisis
de la intersección entre el Derecho ‘Indígena? O ‘nativo? Y el derecho Europeo” (1988:
872). Es el caso del pluralismo jurídico en el Perú y la mayoría de países latinoamericanos.
En el caso peruano coexisten el derecho ‘indígena’ de origen Inca y pre-Inca, al lado del
derecho Europeo inicialmente español.

- El ‘nuevo’ o ‘moderno’ pluralismo jurídico se refiere a la situación existente en sociedades


no colonizadas y particularmente de países industrializados de Europa y Estados Unidos.
Sin embargo, dada la amplitud del concepto, en la práctica se encuentra en todo tipo de
sociedad. La autora define este tipo de pluralismo jurídico incluyendo, siguiendo a
Woodman (1987-1988) y Macauylay (1986), “las relaciones entre grupos dominantes y
grupos subordinados, tales como minorías religiosas, étnicas o culturales, grupos
inmigrantes y formas no oficiales de ordenamientos ubicados en grupos sociales o
instituciones” (1988: 872-873). Un caso de pluralismo jurídico “nuevo” o “moderno”
podemos encontrarlo en ordenamientos jurídico religiosos como los Testigos de Jehová, en
los ordenamientos jurídicos trasladados por los inmigrantes andinos o en los ordenamientos
jurídicos sindicalizados de los gremios obreros o de empleados públicos.

Otra clasificación de pluralismo jurídico puede obtenerse de la teoría de John Griffiths (1986).
Según este autor es posible distinguir entre un pluralismo jurídico fuerte y un pluralismo
jurídico débil (1986: 5-8).

4
- El pluralismo jurídico débil es aquel en el que un sistema jurídico predomina sobre los
otros, convalidando en la práctica un centralismo legal. Tal realidad es la que vivimos aún
en países como el peruano y en los países latinoamericanos en general. En nuestro caso, es
el sistema jurídico del Estado el que se impone en la práctica sobre la diversidad de otros
sistemas jurídicos. En el caso de las comunidades andinas y amazónicas, a pesar que se les
reconoce autonomía para resolver sus conflictos, se regula como límite que “no violen los
derechos fundamentales”. Al fijarse los derechos humanos a través de los tratados y
legislación del gobierno central, dicha autonomía puede quedar relativizada. Sin embargo,
este control comienza a cambiar a partir del reconocimiento de instituciones como el
derecho de consulta previa.

- El pluralismo jurídico fuerte es aquel en el que los sistemas jurídicos coexisten en una
cierta condición de igualdad o coordinación, contrarrestando el centralismo legal. Ejemplos
de este tipo de pluralismo jurídico lo encontramos en países como los de Bélgica, Suiza y
canadá. En Bélgica es importante notar la efectiva autonomía de las tres grupos étnicos y
regiones que los identifica: los flamencos, los walones y los germanos. Su autonomía
permite que puedan autogobernarse plenamente, pudiendo permanecer sin un primer
ministro o gobierno central durante largos períodos de tiempo.

Una tercera clasificación de pluralismo jurídico la presente Masaji Chiba, jurista japonés
especializado en el pluralismo jurídico asiático. Chiba (1987) presenta su clasificación de pluralismo
legal a partir de tres dicotomías que experimentó en sus investigaciones del Asia:

- Dicotomía del Derecho Oficial vs. El Derecho No Oficial.


- Dicotomía de los Postulados Legales vs. Las Normas Legales.
- Dicotomía del Derecho Indígena vs. El Derecho Transplantado (1987: 421-423).

EJERCICIO: ¿Puede definir cada una de estas dicotomías a partir de la lectura de Masaji
Chiba que se presenta en los materiales?

5
4. El Pluralismo Jurídico en el Perú

En el Perú compartimos un pluralismo jurídico clásico (en términos de Merry), un pluralismo jurídico
débil (en términos de Griffiths) y un pluralismo jurídico bajo la dicotomía preponderante del
Derecho Indígena vs. El Derecho Transplantado (en términos de Chiba). Esta variedad de tipos de
pluralismo jurídico lo experimentamos en las grandes ciudades como Lima, Chiclayo, Arequipa o
Trujillo, y en cada una de las regiones Andinas y Amazónicas del territorio peruano.

Solo para alcanzar una aproximación de la realidad de nuestro pluralismo jurídico cabe referirse a la
presencia, en nuestros Andes, de dos grupos étnicos importantes como son los Quechuas y los
Aymaras. Estos grupos étnicos aparecen organizados en “comunidades campesinas”, según nuestra
legislación, pero también en parcialidades, caseríos, anexos, estancias y centros poblados. Según
registros censales del año 1992, se encontraban inscritas 4,796 comunidades campesinas con un
total de 5 millones de personas (Peña, 1994). En años recientes la población se ha desplazado pero
el número de comunidades registradas se ha elevado superando los 5,000 comunidades
reconocidas con una población también relativamente superior (Cuadros estadísticos del Ministerios
del Ambiente y Agricultura, 2007). En cada una de las comunidades campesinas referidas es posible
encontrar un sistema jurídico particular.

En nuestra Amazonía, el pluralismo jurídico se manifiesta en la diversidad de grupos étnicos que es


mayor a la andina, aunque con una población bastante menor. Según diversos estudios, se destaca
la existencia de cuando menos 47 grupos étnicos (en otros estudios se señala que son 69 o 72
grupos étnicos), los cuales aparecen reconocidos a través de la forma jurídica de “comunidad
nativa”. Así, se destacan comunidades reconocidas de los grupos étnicos Asháninka, Aguaruna,
Shipibo, Chayahuita, Kandozi, shapra, Achuar, Kichua, Ccocama, entre otros, cada uno con sus
particulares costumbres, tradiciones, lenguaje e historia. Los grupos étnicos más numerosos son los
Asháninkas (que puede superar los 37,000, de acuerdo a Brandt, 1986: 27)) y los Aguarunas (que
supera los 25,000 habitantes de acuerdo a Brandt, 1986: 27), pero también hay comunidades
pequeñas como los Kandozis (que tienen 2000 habitantes aproximadamente) y los Shapras (que
cuentan con 1000 habitantes aproximadamente). En total, se sostiene que los miembros de los
grupos étnicos son 350,000 habitantes aproximadamente (en otros estudios se informa que son
solo 250,000 habitantes, de acuerdo a Brandt, 1986: 27-28). En cada uno de estos grupos étnicos y
sus respectivas comunidades es posible encontrar también un sistema jurídico particular.

En algunas regiones Andinas y Amazónicas también se han desarrollado las Rondas Campesinas. En
regiones como Cajamarca, en los Andes del norte, las Rondas Campesinas constituyen la
organización básica con propias normas y principios que rigen en las comunidades, caseríos,
anexos, estancias o centros poblados en los que se encuentran ubicadas. En otras regiones como
Piura, en su parte Andina, las Rondas Campesinas coexisten o dependen de la organización
predominante de la Comunidad Campesina. Igual ocurre en regiones Amazónicas como San Martín
y Amazonas, donde las Rondas Campesinas se han multiplicado por micro-región o comunidades

6
principales, dependiendo de sus necesidades. El hecho es que cada Ronda Campesina también se
presenta como un sistema jurídico que se integra al pluralismo jurídico de la región o nuestro país.

Por último, la región costeña y, específicamente, las zonas urbano-marginales de las grandes
ciudades también presentan una experiencia de pluralismo jurídico. Los asentamientos humanos,
barrios o urbanizaciones populares que suman millones de habitantes solo en Lima (en 1986
estudios como los de De Soto, Ghersi y Ghibellini sostenían que eran la mitad o más de la población
de Lima, la que hoy cuenta con cerca de 10 millones de habitantes), comparten propias normas,
procedimientos y principios que puede llevar a sostener la existencia de sistemas jurídicos que se
suman al pluralismo jurídico de la región y el país. Pero, al lado de ellos, también destacan propias
formas de organización, normas y principios relacionadas con actividades del comercio y el
transporte y que se manifiestan a través de distintos grupos de comerciantes o empresas o líneas
de transporte. En cada uno de estos grupos de comerciantes, empresas o líneas de transporte se
puede encontrar sistemas jurídicos que se suman al pluralismo jurídico de la región y el país.

EJERCICIO: ¿Qué experiencia de pluralismo jurídico conoce Ud. en los Andes, la


Amazonía o en la costa de nuestro país?

7
5. Pluralismo Jurídico en los Andes del Perú

En los Andes peruanos, el pluralismo jurídico se manifiesta a través de la coexistencia de las


comunidades Quechuas y Aymaras al lado del sistema jurídico del Estado. Las comunidades
quechuas destacan en las regiones de Cusco, Apurimac, Ayacucho, Huancavelica, Junín, Ancash,
Pasco y en parte de la región de Puno y Huánuco. Las Comunidades Aymaras destacan en la región
de Puno y en la parte andina de las regiones de Moquegua y Tacna. Pero, a dichas comunidades
quechua-hablantes y aymara-hablantes hay que sumar otro grupo de comunidades, caseríos,
anexos, estancias y centros poblados que tienen el castellano como lengua predominante aunque
su organización es típicamente comunal como las otras comunidades o es a través de rondas
campesinas. Este último grupo de comunidades tiene presencia mayoritaria en la región de
Cajamarca, en parte de la región de Huánuco y en la parte andina de las regiones de Piura,
Lambayeque y la Libertad.

A continuación nos referimos a cada una de estas experiencias destacando el sistema de resolución
de conflictos de las comunidades campesinas y las rondas campesinas.

5.1. Las comunidades campesinas

Tomando como ejemplo las comunidades quechuas y aymaras de nuestros Andes es posible
afirmar que la existencia de su sistema jurídico se basa en su organización familiar y comunal. De
acuerdo a esta organización interna dual es que propios sistemas de resolución de conflictos se
hacen efectivos, configurando el pluralismo jurídico al que se integran.

Por ejemplo, siguiendo la experiencia de los Aymaras de la región de Puno, es posible apreciar a los
padres o padrinos, a los ancianos o a las propias partes de un pleito preocupados en resolver sus
conflictos familiares. Un conflicto de pareja, por ejemplo, es típicamente de competencia del
padrino, si la pareja es casada, o del padre y los testigos, si la pareja es conviviente (Peña, 1998,
2004).

De otro lado, también es posible apreciar a las comunidades Aymaras organizadas a través de una
Directiva Comunal, que tienen como autoridades mayores al Presidente y al Teniente Gobernador, y
una Asamblea General de comuneros. A través de estos órganos político-comunales es que se
someten los conflictos de índole comunal o aquellos que familiarmente no pudieron ser resueltos.
Así, el robo de ganado, el incumplimiento de una faena comunal o los conflictos de linderos no
resueltos familiarmente, son sometidos a aquellos órganos (Ibidem).

8
5.2. Las rondas campesinas

Las rondas campesinas tienen sus órganos de resolución de conflictos legitimados en su


organización rondera, sujeta a elección periódica. Particularmente para el caso de las rondas
campesinas de la región de Cajamarca es posible identificar una junta directiva rondera y una
asamblea comunal de ronderos como órganos de resolución legitimados en la comunidad, caserío,
anexo, estancia o centro poblado a la que pertenecen. La base de la Organización se encuentra en
el grupo de ronda, que constituye la célula de cada ronda campesina, integrada por 5 ú 8
miembros.

Si bien la ronda campesina surgió como organización social para enfrentar y resolver los conflictos
externos, como el abigeato de ladrones “chicos” (delincuencia común) y los robos de ladrones
“grandes” (ladrones confundidos con las autoridades oficiales), sus funciones se extienden a
resolver los diferentes conflictos que se suscitan al interior del grupo humano al que se integran.
Los conflictos de linderos, de pareja, robos de cualquier tipo, así como el incumplimiento de propias
faenas comunales (como el de rondar), son de su total competencia (Gitlitz, 2001; Yrigoyen, 2002;
Aranda 2002; Degregori y Mariños, 2012; Peña, 1994; Peña, experiencia de campo 2006, 2008).

9
6. Pluralismo Jurídico en la Amazonía del Perú

Las comunidades amazónicas, identificadas por la ley como comunidades nativas, pertenecientes a
los diversos grupos étnicos que oscilan entre 47 y 72 en nuestro país, tienen también propios
sistemas de resolución de conflictos. Dependiendo del tipo de comunidad, por su cercanía o lejanía
respecto a las ciudades o centros poblados de su entorno, su organización incluye órganos de
resolución familiar y órganos de resolución comunal. Así, en investigaciones realizadas en
comunidades Aguarunas del Alto Marañón, fue posible identificar propios órganos de resolución a
nivel familiar para resolver casos privados o familiares, y órganos de resolución de nivel comunal o
bajo la jurisdicción del clan o grupo, para resolver casos colectivos de interés del conjunto de
familias. Los fuertes lazos familiares, el dominio del Apu o jefe de la comunidad, así como la
presencia de una directiva y asamblea comunal al interior de cada comunidad, definen los
principales órganos que resuelven conflictos de adulterio, violación, venganza, robo, brujería, entro
otros. (Ardito, 1991; Urtega, 1993; Villavicencio, 1994; y Peña, 2009).

En el mismo caso de las comunidades Aguarunas, un particular órgano de resolución se suma para
la resolución de conflictos: el Jefe de Justicia Nativa del Alto Marañón. Este órgano se integra como
un juez especializado con competencia sobre los conflictos complejos dentro de la jurisdicción del
gremio que representa: la Organización Central de Comunidades Aguarunas del Alto Marañón
(OCCAAM). Así, el indicado Jefe de Justicia Nativa asume una variedad de conflictos que no
pudieron ser resueltos al interior de las comunidades o en la interrelación de las mismas. Utilizando
el diálogo en su propio idioma, y las técnicas de negociación o mediación, el mencionado Juez
asume competencia sobre conflictos como el homicidio o “matanza”, violación, la “muerte por
brujería” o “venganza” (Peña, 2009).

En la interrelación de las comunidades Aguarunas de estudio, también se suman las rondas nativas
como órganos de resolución. Estas rondas intervienen en forma complementaria a la labor de cada
comunidad. Suman la fuerza o disciplina que las autoridades comunales requieren para resolver
conflictos particularmente intercomunales o complejos. A través de las rondas es que se cita o se
convoca por la fuerza a una parte en conflicto, cuyo origen incluso puede ser diferente al de la
comunidad de la ronda y al de la propia autoridad comunal que lo requiere (Peña, 2009).

En forma adicional cabe referir que Brandt (1986), en su estudio sistemático sobre comunidades
amazónicas y la justicia popular logra distinguir hasta tres grupos de comunidades de acuerdo a su
grado de organización o “[forma] de desarrollo”:

- Grupos o pueblos indígenas tradicionales, segmentarios y “acéfalos”,


- Grupos o pueblos indígenas en el proceso de transformación hacía ‘comunidades nativas
organizadas’, y

10
- Grupos o pueblos indígenas en ‘comunidades aculturadas’ (1986: 30)

Si bien es difícil determinar qué comunidad corresponden a uno de los tres tipos sistematizados por
Brandt, su tipología es ilustrativa para separar por grupos a las comunidades de estudio. En el caso
de las comunidades Aguarunas antes citadas en su experiencia de resolución de conflictos, por las
características de las comunidades puede ubicarse en el grupo de comunidades “en proceso de
transformación hacía comunidades nativas organizadas” o en el grupo de “comunidades
aculturadas”.

Cabe referir que existen comunidades amazónicas de personas en aislamiento voluntario. Según la
tipología de Brandt, dichas comunidades se insertarían en el grupo de comunidades tradicionales o
segmentarios. Estas comunidades también compartirían propios sistemas de resolución de
conflictos.

11
7. Pluralismo Jurídico en otras zonas del País

En esta parte cabe referir particularmente la experiencia de pluralismo jurídico a nivel de espacios
urbanos marginales de ciudades como Lima. Estudios como el de DESCO (1977) y Price e Iturregui
(1982, también en Price y Revilla 1992) fueron pioneros en identificar propios sistemas jurídicos de
comunidades urbanas como Villa El Salvador que coexisten al lado del Estado dando lugar a un
pluralismo jurídico urbano. Pero ha sido con el estudio de Hernando de Soto, E. Ghersi y M.
Ghibellini (1986) que se popularizó la esa realidad.

En la investigación de De Soto, Ghersi y Ghibellini (1986), se resalta el poder de la informalidad que


no es otro que el de propios sistemas jurídicos con propios órganos de resolución de conflictos. Los
autores destacan el derecho informal existente a nivel de tres actividades económicas vitales:
vivienda, comercio y transporte.

Centrándonos en la actividad de vivienda, la investigación citada muestra cómo a través de


invasiones o adquisiciones ilegales de terrenos se han formado barrios que constituían el 42.6% de
las viviendas de Lima y el 47% de su población (1986: 14). Pero el tema no se reduce a esa
capacidad de invasión y particular derecho de propiedad que emerge, sino a elementos más
comunes en la caracterización de un sistema jurídico.

Así, los autores citados señalan:

“En lo referente a la defensa del orden público, las organizaciones actúan contra los
delincuentes comunes en dos momentos definidos. En primer lugar, durante la invasión
misma, a través de los piquetes de autodefensa, vigilancia, seguridad y recepción de
nuevos invasores; y en segundo lugar, ya establecido el asentamiento, a través de los
vecinos mismos o de comisiones especialmente designadas para tal efecto. En cualquier
caso, de ocurrir un asalto, se utilizan pitos, luces o lamparines para dar la voz de alarma, a
la que responden los vecinos acudiendo a capturar al delincuente, armados de palos,
lampas, picos y otros objetos” (1986: 28).

Puede apreciarse el nivel de organización, los procedimientos y normas que mueven a los
miembros de la comunidad urbana para hacer posible la protección de sus bienes, lo que configura
un propio sistema jurídico. Teniendo en cuenta que son cientos de Asentamientos Humanos,
barrios o urbanizaciones populares, el contexto de pluralismo jurídico es evidente.

12
Sin embargo, la descripción presentada ya no corresponde a la situación actual de la mayoría de
Asentamientos Humanos o Urbanizaciones Populares de ciudades como Lima. En gran medida la
experiencia citada constituye solo parte de su historia. Luego de la invasión y con los
procedimientos y reclamos que hacen organizadamente, el asentamiento humano o urbanización
popular obtiene su título de propiedad. Con este título de propiedad y la construcción paulatina de
sus viviendas con material sólido como el ladrillo, deviene la pérdida de su organización colectiva.
Pero, en los últimos años, debido al acrecentamiento de la inseguridad urbana y el aumento de
casos de robos u asaltos en los barrios o urbanizaciones populares, el resurgimiento de dicha
organización colectiva ha cobrado vigencia. Las rondas urbanas han aparecido en forma cotidiana
para controlar esa inseguridad. Así, no es raro leer o escuchar en las noticias sobre estas
comunidades urbanas o asentamiento humanos que semanalmente tienen cuando menos un caso
de ajusticiamiento a los ladrones “malos” o personas de “mal vivir”.

13
PLURALISMO JURÍDICO Y SISTEMAS DE JUSTICIA. BALANCE Y RETOS

¿Cuánto del pluralismo jurídico descrito para nuestro país se presenta como problema o posibilidad
de mejorar el sistema de justicia del Estado? ¿Es posible un reconocimiento más amplio de los
sistemas de resolución de conflictos de comunidades andinas, amazónicas y urbanas en el artículo
149º de nuestra Constitución Política? ¿Cuál es el rol de los magistrados y abogados en el contexto
del pluralismo jurídico descrito para nuestro país?

Luego de haber revisado los temas centrales del pluralismo jurídico en el Perú, nos encontramos
con más preguntas que respuestas. Sin embargo, ello no nos impide una mayor posibilidad de
reflexión o debate.

Ante todo cabe destacar el reconocimiento del pluralismo jurídico como hecho o realidad. En
algunas regiones de nuestro país, como Loreto en la Amazonía o Puno en los Andes, tal realidad es
absoluta al extremo que resulta incongruente ejercer el ejercicio profesional de abogado o de
magistrado sin incluirla.

En segundo lugar, hay que confrontar las ventajas que ofrece la intervención de los órganos
comunales andinos, amazónicos o costeños, en el descongestionamiento de la carga procesal del
sistema de justicia profesional. Cabe debatir si nuestros magistrados estarían en la capacidad de
recibir y resolver los casos que se sumarían en el supuesto que las comunidades no intervinieran en
la resolución de sus conflictos.

En tercer lugar, cabe resaltar el debate sobre los derechos humanos y el pluralismo jurídico de
nuestro país. El artículo 149º de nuestra Constitución Política reconoce la jurisdicción especial de
las comunidades campesinas (andinas) y comunidades nativas (amazónicas) de nuestro país. Pero
el artículo también establece el límite de esa jurisdicción especial: los Derechos Fundamentales.
Partiendo del presupuesto que toda sociedad como todo grupo humano cambia ¿Qué tan posible es
pensar en una concepción local o comunal de los Derechos Humanos?

Por último, considerando que el pluralismo jurídico es un tema que pone en cuestión la propia
estructura del Estado, los jueces, fiscales y abogados en general tenemos un gran rol para moldear
o proponer una transformación de ese Estado a partir de casos concretos. De nuestra decisión o
asesoría dependerá la mejor práctica y el mejor consejo para hacer posible el pluralismo jurídico en
sí. Frente a dichos casos no basta aplicar la norma positiva en forma literal o absolutamente formal,

14
sino, cabe ser innovadores o creativos sin abandonar la coherencia que exige el sistema jurídico
Estatal. De esta creación creemos depende la proyección de nuestra realidad plural del derecho o
pluralismo jurídico.

15
BIBLIOGRAFÍA

ARANDA ESCALANTE, Mirva (2002): “El sistema de administración de Justicia en las Rondas
Campesinas Comunales”. En: Revista Allpanchis, edición Justicia Comunitaria en los Andes, Nro. 59,
Sicuani: Instituto de Pastoral Andina.

ARDITO VEGA, Wilfredo (1991): El sistema jurídico de las misiones jesuitas de Maynas . Lima:
PUCP, Tesis de Derecho.

ARDITO VEGA, Wilfredo (2011): La promoción del acceso a la Justicia en las zonas rurales, Lima:
Poder Judicial.

BALLON AGUIRRE, Francisco (1980): Etnia y represión penal, Lima: CIPA.

BRANDT, Hans Jürgen (1986): Justicia Popular: nativos y campesinos, Lima: Fundación F. Nauman

CHIBA, Masaji (1987): “Three dichotomies of law. An analytical scheme of legal culture”, En Tokai
Law Review, Tokyo, N° 1.

DE BELAUNDE, Javier (2006): La reforma del Sistema de Justicia. ¿En el camino correcto?, Lima:
Fundación Konrad Adenauer e Instituto Peruano de Economía Social de Mercado.

DE BELAUNDE, Javier (1997): Entre el discurso oficial y la percepción ciudadana, En: Revista ¿Qué
Hacer?, Nro. 108, Lima: DESCO, p. 4-9.

DE SOTO, Hernando, E. Ghersi y M. Ghibellini (1986): El otro sendero. Lima: Editorial el Barranco.

DEGREGORI, Carlos Iván, y María Ponce MARIÑOS (2012): “Movimientos sociales y Estado: el caso de
las Rondas Campesinas de Cajamarca y Piura”. En: No hay país más diverso, Volumen I, 2da. Edición.

DESCO (1977): Administración de Justicia fuera del Aparato Formal. Lima: DESCO. Mimeo.

EHRLICH, Eugen (1975 [1936]): Fundamental principles of the Sociology of law . New York: Arno
Press. Primera edición, 1936, in Massachusetts: Harvard University Press.

16
GITLITZ, John (2001): “Justicia rondera y derechos humanos, Cajamarca. Understanding Conflict
Resolution in the Rondas of Northern Peru”. En Boletín Instituto Riva Aguero, Nro. 28, Lima:
Instituto Riva Agüero, p.201-222.

GRIFFTIHS, John (1986): “What is legal pluralism?”, En Journal of Legal Pluralism, N° 24, 1-50.

GUEVARA GIL, Armando (2001): “Las causas estructurales de la pluralidad legal en el Perú”, En:
Derecho y Sociedad, revista editada por estudiantes de la Pontificia Universidad Católica del Perú,
año II, Nro. VXI, Lima., p. 325-340.

HERNANDO NIETO, Eduardo (2009): “Pluralismo Jurídico: ¿moda o realidad?”, En: Foro Jurídico,
revista editada por estudiantes de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del
Perú, Año 5, Nro. 9, Marzo 2009.

LA ROSA, Javier (2009): “El acceso a la justicia como condición para una reforma judicial en serio”,
En: revista Derecho PUCP, Nro. 62, Lima, fondo Editorial PUCP, p. 115-128.

MACAULAY, Stewart (1986): “Private Government”, En: Disputes Processing Research Program
Working Paper 1983-86. Madison, Wisconsin: university of Wisconsin Law School.

MOORE, Sally Falk (1986): Social Facts and Fabrications: ‘customary law’ on Kilimanjaro 1880-1980.
Cambridge/ New York: Cambridge University Press.

MERRY, Sally Engle (1988): “Legal pluralism”, En Law & Society Review, volume 22, Number 5.

PASARA, Luis (1984): “Peru: Administración de ¿justicia?”, En La administración de Justicia en


América Latina. Lima, Consejo Latinoamericano de Derecho y Desarrollo.

PASARA, Luis (2004): “Lecciones ¿aprendidas o por aprender?”, En: Luis Pásara En busca de una
justicia distinta, experiencias de reforma en América Latina . Lima: Consorcio Justicia Viva, p. 13-22.

17
PEÑA JUMPA, Antonio (2009): Multiculturalidad y Constitución: el caso de la Justicia Comunal
Aguaruna en el Alto Marañón. Lima:CEC.

PEÑA JUMPA, Antonio (2004): Poder judicial comunal Aymara en el Sur Andino. Bogotá: ILSA.

PEÑA JUMPA, Antonio (2000): “Poder judicial comunal: alternativa de paradigma en los procesos de
reforma judicial. El caso de los Aymaras del Sur Andino”, En El Otro Derecho review, N° 25.
Bogotá: ILSA.

PEÑA JUMPA, Antonio (1998): Justicia comunal en los Andes del Perú, el caso de Calahuyo . Lima:
Fondo Editorial PUCP.

PEÑA JUMPA, Antonio (1994): “Pluralismo jurídico en el Perú”, En: Revista Desfaciendo Entuertos,
Lima: IPRECON, p. 11-15.

POSPISIL, Leopold (1971): Anthropology of law, a comparative theory. New York, Evanston, San
Francisco and London: Harper and Row Publishers.

PRICE, Jorge e ITURREGUI, Patricia (1982): Administración de Justicia en Villa El Salvador. Lima:
PUCP, Tesis de Derecho.

PRICE, Jorge y REVILLA, Ana Teresa (1992): Administración de Justicia Informal. Lima: Fundación
Bustamante de la Fuente.

URTEAGA CROVETTO, Patricia (1993): El sistema jurídico y su relación con la cultura nativa. Lima:
PUCP, Tesis de Derecho.

VILLAVICENCIO, Sisi (1995): Administración de Justicia en los Aguarunas. Lima: PUCP, Tesis de
Derecho

WOODMAN, Gordon R. (1987-88): “What is the Commission About?”, En: 14 Newsletter of the
Commission on Folk Law and Legal Pluralism 3.

18
YRIGOYEN FAJARDO, Raquel (2002): “Hacía un reconocimiento pleno de las Rondas Campesinas y
Pluralismo Legal”. En: Revista Allpanchis, edición Justicia Comunitaria en los Andes, Nro. 59,
Sicuani: Instituto de Pastoral Andina.

19

También podría gustarte