Problemática Social Contemporánea.
Baequen Bocos, Bárbara y Ruíz, Ariana Macarena.
1- ¿QUE CAUSAS Y CONSECUENCIAS TRAJO EL APARTHEID PARA SUDAFRICA?
A tres décadas del final jurídico del apartheid en Sudáfrica, un sistema político y social que
permitió a una minoría blanca gobernar de forma discriminatoria, durante 42 años, sobre una mayoría
de afros, indios y mestizos. El 17 de junio de 1991, las tres cámaras del Parlamento de Sudáfrica, la
blanca, la mestiza y la india, derogaron la última de las leyes del compendio jurídico que sostenía al
apartheid: que los recién nacidos fueran clasificados por razas.
De esta forma, se puso fin a cuatro décadas de segregación racial institucionalizada en
Sudáfrica. Un racismo que venía de siglos atrás, pero que legalmente tuvo sus orígenes en 1902, tras el
tratado de paz entre británicos y afrikáneres, antiguos colonos neerlandeses, quienes sentaron la
premisa “de que el hombre blanco debe ser siempre el amo”. Por tanto, suprimieron el derecho a voto
de los negros, y once años más tarde, en 1913, legalizaron la figura del ‘Black Land Act, una ley por la
cual se les podía despojar de sus tierras.
Eran los mismos años en que había sido fundado el Congreso Nacional Africano, el partido
político de la etnia xhosa que desde 1912 luchaba por restituir el derecho de voto a los africanos negros
y mestizos. Y justamente hace 30 años, en 1991, Nelson Mandela tomó las riendas del Congreso
Nacional Africano, luego de haber sido liberado, un año antes, por Frederik de Clerk, el por entonces
presidente sudafricano, tras haber pasado 27 años en prisión por supuesta conspiración para derrocar al
Gobierno.
Nelson Mandela, el ícono del fin del 'apartheid' y el comienzo de una Sudáfrica antirracista,
como se lo conocía. Con Mandela libre y presidiendo el Congreso Nacional Africano, el apartheid
tenía sentenciado su final. El 17 de marzo de 1992, los sudafricanos votaron masivamente un referendo
en contra del apartheid y a favor de que el partido de Mandela pudiera tener el derecho de competir en
una carrera presidencial. Y así fue. El Congreso Nacional Africano, considerado como un paria desde
1960, pudo legalmente aspirar a ser parte de unas elecciones democráticas. Este hecho, como el fin del
desmantelamiento del apartheid, le valieron a Nelson Mandela y a Frederik de Clerk, el Premio Nobel
de paz en 1993.
En 1994 Mandela llegó a ser el primer presidente negro de la historia de Sudáfrica, gracias al
voto de millones de sudafricanos quienes, entre el 26 y 29 de abril de ese año, le apostaron a una
política de reconciliación nacional. El perdón era una de sus principales banderas. De modo que
Mandela instauró, entre 1996 y 1999, la Comisión Sudafricana de la Verdad y la Reconciliación. Un
estrado nacional, televisado, para perdonarse y apaciguar el resentimiento entre negros y blancos,
derivado de 42 años de apartheid y tres siglos de discriminación racial.
'Apartheid' significa separación en la lengua de los afrikáners, los descendientes de los Países
Bajos que se instalaron en Sudáfrica. La segregación racial en Sudáfrica fue ampliamente practicada
desde el asentamiento de las primeras colonias neerlandesas en el Cabo de Buena Esperanza, a
mediados del siglo XVII. Conforme fueron pasando los años, se generó un fenómeno de inmigración,
en los actuales Sudáfrica y Namibia, de colonos europeos en su mayoría de los Países Bajos. Estos
inmigrantes se autodenominaron Afrikáners, un pueblo blanco sustentado en la economía agrícola, con
su propia lengua, el afrikáans, derivado del neerlandés. Su asentamiento no habría sido posible de no
haber batallado intensamente contra los bantúes -pueblos nativos del sur de África-, y contra los
británicos, uno de los principales colonizadores del continente.
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Para darle legitimidad a esta segregación, conocida como ‘apartheid’, que en lengua afrikáans
traduce ‘separación’, legislaron sobre la base del color de piel. Construyeron barrios exclusivamente
para los blancos y otros para los negros. El sistema de autobuses tenía no solo silletería, sino paradas de
exclusividad para los blancos. Los negros tenían sus propias universidades y hospitales, todos de peor
calidad con respecto a las de los blancos. Incluso había playas para los unos y para los otros. Y para
que no hubiera lugar a mezclas, quedó prohibido el sexo y el matrimonio interracial.
Años más tarde, tras el fenómeno de inmigración de la clase trabajadora proveniente de la India
y Pakistán, el sistema del apartheid incluyó a los asiáticos.
En total, el Partido Nacional Afrikáner durante sus 42 años al mando aprobó 317 leyes para
legalizar el racismo, y privilegiar a la minoría blanca que para 1988 constituía apenas el 14% de la
población. Estas 317 leyes fueron cayendo una tras otra con la llegada de De Klerk al poder, el último
presidente blanco de Sudáfrica, quien aceptó la realidad de su momento: el fin del socialismo con la
caída del Muro de Berlín, la pérdida de aliados internacionales tras la disolución de la Unión Soviética,
la presión de las Naciones Unidas por un proceso de democratización, y un sistema caduco cuya
vigencia requería de represión y muerte.
Desde que las leyes del apartheid fueron derogadas hasta la última de ellas en junio de 1991, y
con el ascenso de Nelson Mandela a la presidencia en 1994, en Sudáfrica no han vuelto a haber
presidentes blancos, ni distintos a la afiliación política del partido Congreso Nacional Africano.
Muchos expertos aseguran que, si bien actualmente no existe discriminación sustentada en
leyes, las cicatrices del racismo social perduran y se pueden ver en la vida diaria de los sudafricanos.
1- INDAGUEN A CERCA DEL ROL DE NELSON MANDELA EN LA TRANSICION
SUDAFRICANA
Nelson Rolihlahla Mandela nació en 1918 en Mvezo, Sudáfrica. Haber crecido en un entorno de
segregación racial lo hizo consciente desde muy temprana edad de las injusticias y abusos de los
derechos humanos y lo llevó a implicarse en la vida política cuando era estudiante de leyes en la
Universidad Fort Hare.
Durante sus primeros años de activista, fundó la Liga Juvenil del Congreso Nacional Africano -
al que se había afiliado un poco antes- y pronto fue electo su secretario general. En 1952, comandó la
campaña masiva “Rebeldía”, que llamaba a la desobediencia civil contra las leyes injustas.
Sus actividades políticas lo enfrentaron a los gobernantes del apartheid cuando su movimiento
se radicalizó con la masacre de manifestantes negros pacíficos cometida en Sharpeville en 1960, que
dejó 69 muertos y unos 200 heridos. Inmediatamente después, el gobierno declaró el estado de
emergencia y detuvo a cerca de 18.000 manifestantes. Mandela pasó entonces a la clandestinidad, pero
en 1961 fue arrestado por cargos de traición y aunque pronto fue absuelto, fue detenido nuevamente en
1962 por salir ilegalmente del país (viajó a varios países africanos y europeos) y recibió una sentencia a
cinco años de cárcel.
En 1964 el gobierno del apartheid lo juzgó nuevamente, esta vez acusándolo de sabotaje y
sentenciándolo a cadena perpetua en la prisión de la isla Robben. Al dirigirse en el juicio de Pretoria al
tribunal que lo condenó, Mandela declaró: “He dedicado mi vida a esta lucha por el pueblo africano.
He luchado contra la dominación blanca y he luchado contra la dominación negra. He valorado el ideal
de una sociedad democrática y libre en la que todas las personas vivan en unidad y armonía con
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igualdad de oportunidades. Es un ideal para el que vivo y espero alcanzarlo. Pero si fuera necesario,
estoy preparado para morir por él.”
Su declaración estipuló que odiaba “la arrogancia racial” que otorgaba las bondades de la vida a
una minoría de la población como derecho exclusivo y que reducía a la mayoría a “una condición de
servilismo e inferioridad. “Nada de lo que pueda hacer este tribunal cambiará en modo alguno ese odio
que siento y que sólo podrá desaparecer cuando se eliminen la injusticia y la inhumanidad contra las
que he luchado para erradicar de la vida política y social de este país.”
No obstante, el encierro, Mandela se convirtió en símbolo y líder del movimiento contra el
apartheid. Su infatigable espíritu de libertad y reivindicación de los derechos humanos, no sucumbió
entre las rejas, al contrario, organizó un movimiento de desobediencia civil en el penal que obligó a las
autoridades a mejorar las condiciones de los reclusos en la isla Robben.
Tras 27 años privado de la libertad, 18 de ellos realizando trabajos forzados en una cantera,
Mandela fue liberado en febrero de 1990 cuando la creciente presión nacional e internacional logró que
el nuevo mandatario sudafricano F.W. de Klerk -que había asumido el poder un año antes- empezara a
desmantelar el apartheid y anulara la prohibición del Congreso Nacional Africano.
Tan pronto recuperó la libertad, Mandela se reintegró a la actividad política y lideró al Congreso
Nacional Africano en sus negociaciones con el régimen para acabar con el apartheid y establecer un
nuevo gobierno multirracial. En junio de ese mismo año, en calidad de vicepresidente del Congreso
Nacional Africano, viajó a Nueva York para hablar ante el Comité Especial contra el Apartheid de la
Asamblea General de la ONU.
Su infatigable trabajo hizo a Nelson Mandela acreedor al Premio Nobel de la Paz en 1993,
galardón que compartió con el presidente Klerk.
Un año después, el Congreso Nacional Africano ganó con gran mayoría los primeros comicios
multirraciales y libres en el país y Mandela se convirtió en el primer presidente de Sudáfrica electo
democráticamente.
En 1994, su primer año como jefe de Estado, Nelson Mandela participó en el debate de la
Asamblea General, donde pronunció un emotivo discurso:
“Estamos aquí hoy para saludar a la Organización de las Naciones Unidas y a sus Estados
miembros individual y colectivamente, para unir fuerzas con las masas de nuestros pueblos en una
lucha común que trajo nuestra emancipación e hizo retroceder las fronteras del racismo”, dijo el
presidente Mandela.
Ante el pleno de la Asamblea, el flamante mandatario agradeció a la ONU el apoyo a la lucha
de los africanos en su país. “En cierta medida ese cambio histórico se ha producido gracias a los
grandes esfuerzos que emprendieron las Naciones Unidas para lograr la eliminación del crimen del
apartheid contra la humanidad.”
En la misma tribuna, advirtió que el camino de Sudáfrica sería difícil debido al empecinamiento
del racismo “que puede aferrarse a la mente e infectar profundamente el alma humana”. Sin embargo,
afirmó que su país seguiría adelante por dura que fuera la batalla. “No cejaremos en nuestro empeño. El
hecho de que el racismo degrade tanto al perpetrador como a la víctima nos exige que, para ser leales a
nuestro compromiso de proteger la dignidad humana, luchemos hasta lograr la victoria.”
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Mandela era un convencido defensor de los derechos humanos y su sólida postura frente al
racismo y la injusticia lo erigió como un paladín de esas garantías inherentes a todas las personas.
Su cuarto año como presidente de Sudáfrica, 1998, coincidió con el cincuentenario de la
adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, un acontecimiento al que se refirió en
su participación en el debate de la Asamblea General, aseverando que dicho instrumento mantuvo en
alto la esperanza de que en el futuro todas las sociedades se construirían “sobre los cimientos de los
gloriosos ideales plasmados en cada una de sus frases”.
No obstante, aclaró que la Declaración es también un desafío en tanto que los países deben
dedicarse a la aplicación de sus principios.
“Hoy celebramos el hecho de que este histórico documento ha sobrevivido cinco decenios
turbulentos, en los que han tenido lugar algunos de los acontecimientos más extraordinarios de la
evolución de la sociedad humana. Entre ellos figura el derrumbe del sistema colonial, el fin de un
mundo bipolar, los sorprendentes adelantos en el ámbito de la ciencia y la tecnología y el logro de un
complejo proceso de mundialización”, señaló Mandela en esa oportunidad.
En ese contexto, también lamentó que, pese a todo, los seres humanos siguieran siendo las
víctimas de las guerras y la violencia y que no lograran ser libres del temor a las armas de destrucción
masiva o convencionales. Al año siguiente, 1999, Mandela concluyó su mandato como presidente de
Sudáfrica y decidió retirarse de la vida política, aunque siguió abogando por la paz, la justicia social y
los derechos humanos hasta su muerte, en diciembre de 2013.
Entre sus actividades tras el retiro, destacaron los programas sociales y de desarrollo
comunitario del Fondo Nelson Mandela para la Infancia y la Fundación Nelson Mandela, establecidas
en 1995 y 1999, respetivamente. Además, fue un activista del combate al VIH-SIDA, que le costara la
vida a su hijo Makgatho Mandela.
“Para todos los que tuvieron que luchar por su emancipación, como nosotros, los que con la
ayuda de las Naciones Unidas nos tuvimos que liberar del sistema criminal del apartheid, la
Declaración Universal de Derechos Humanos vindicó la justicia de nuestra causa”, apuntó.
Pero para tristeza de Sudáfrica y del mundo, Nelson Mandela murió en Johannesburgo el 5 de
diciembre de 2013 a los 95 años. Quince años antes, en el podio de la Asamblea General de la ONU en
1998 había hablado de su retiro y de lo que esperaba antes de su muerte:
“He llegado al punto del largo camino en que se me otorga la oportunidad —como debería ser
para todos los hombres y mujeres— de retirarme a descansar y a vivir tranquilo en la aldea donde nací.
Sentado en Qunu, mi aldea, y al hacerme viejo, como sus colinas, seguiré abrigando la
esperanza de que en mi propio país y en mi propia región, en mi continente y en el mundo, surja un
grupo de líderes que no permita que a nadie se le niegue la libertad, como a nosotros; que a nadie se le
convierta en refugiado, como a nosotros; que a nadie se le condene a pasar hambre, como a nosotros;
que a nadie se le prive de su dignidad humana, como a nosotros.
Seguiré esperando que el renacimiento de África eche raíces profundas y florezca para siempre,
sin tener en cuenta el cambio de las estaciones.
Si todas estas esperanzas se pueden traducir en un sueño realizable y no en una pesadilla que
atormente las almas de los viejos, entonces tendré paz y tranquilidad, entonces la historia y los miles de
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millones en todo el mundo proclamarán que valió la pena soñar y esforzarse por dar vida a un sueño
realizable.”
2- EXPLIQUE ¿CUALES FUERON LOS FACTORES QUE LLEVARON AL ASESINATO EN
MASA DE TUTSIS Y HUTUS MODERADOS EN RUANADA EN 1994?
Este año se cumplen 29 años del genocidio en Ruanda que dejó entre 800.000 y un millón de
muertos ante la mirada indiferente de la comunidad internacional. El genocidio que arrancó el 7 de
abril de 1.994 sigue siendo objeto de estudio, análisis y revisión por su impacto en la historia del
mundo.
División entre hutus y tutsis
El genocidio de los hutus contra los tutsis fue planificado por el gobierno hutu de Juvenal
Habiyarimana. Se trató de un discurso de odio que se alimentó poco a poco, pero la interrogante es ¿ya
existía un conflicto entre las etnias y qué lo provocó la realidad es que hutus y tutsis no son etnias
diferentes, de hecho, comparten la misma cultura e idioma.
La respuesta data de la época colonial, cuando Ruanda estaba bajo el dominio de Alemania
(1894) y luego de Bélgica (1916). Antes del genocidio, en 1994 Ruanda tenía más de 7 millones de
personas en tres grupos étnicos: la mayoría hutu y las minorías tutsi y twa. Los tutsis (minoría
ganadera) tuvieron el poder durante décadas y demandaban independizarse de Bélgica, por lo tanto, los
colonos empezaron a favorecer a los hutus (mayoría agricultora), quienes derrocaron a los tutsis en las
revueltas de 1959.
Finamente, los hutus llegaron al poder tras un golpe de Estado de 1973 que convirtió en
presidente a Juvénal Habyarimana. Una acción que nunca fue aceptada por los tutsis.
Construcción del genocidio
La división que dejaron los belgas entre hutus y tutsis continuó después de la independencia
política de Ruanda el 1 de julio de 1962. En los siguientes años ocurrieron enfrentamientos y matanzas
por el control de los recursos del país hasta que entre las décadas 50 y 60 un choque hizo que miles de
tutsis huyeran hacia Uganda.
Los refugiados tutsis recibieron apoyo del presidente de Uganda, Yoweri Museveni, y
planeaban regresar a Ruanda. Esta fue la excusa del mandatario Habiyarimana (hutu) para fomentar en
1991 una campaña de odio contra los tutsis y diseñar una estrategia para exterminar a los que aún
vivían en el país.
El trabajo principal recayó en la Universidad de Butare y los medios de comunicación. La
primera creó una historiografía que deshumanizaba a los tutsis y los categorizaba como invasores, una
narrativa que fue difundida por Radio Mil Colinas. Mientras tanto, el gobierno de Habiyarimana
organizaba a las milicias hutu en las calles, los interahamwe.
Ante este escenario, lógicamente el general Romeo Dallaire, que comandaba a los Cascos
Azules, envió a Naciones Unidas un fax que alertaba de un inminente genocidio, pero la misiva fue
ignorada.
El detonante.
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El 7 de abril de 1994, dos misiles derriban el avión en el que viajaban el presidente de Ruanda,
Juvénal Habyarimana, y del Burundi, Ciprian Ntayamira. Inmediatamente, se culpó a los tutsis y en la
radio se llamó a empezar la masacre.
Al día siguiente, 7 de abril, la primera ministra Agathe Uwilingiyimana y soldados belgas de la
ONU fueron asesinados por las fuerzas del gobierno. Como consecuencia, Bélgica y otros países
retiraron todas sus tropas. Las condiciones ya estaban dadas para los asesinatos y otros crímenes contra
tutsis y hutus moderados a lo largo y ancho del país.
El genocidio comenzó en Kigali, donde se estrelló el avión presidencial, y rápidamente se
extendió al resto del país. Las milicias hutus poseían principalmente machetes y otras armas primitivas.
100 días de crímenes
Entre 800.000 y un millón de ruandeses, entre tutsis y hutus moderados, fueron asesinados en
100 días de cruentos crímenes. Al menos 200.000 mujeres fueron violadas. Aquí surge la definición de
genocidio y esta palabra es pronunciada por primera vez el 4 de mayo de 1994 por el secretario general
de las Naciones Unidas, Boutors Ghali.
Según la RAE genocidio es el "exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por
motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad".
¿Qué hizo la ONU?
Las Naciones Unidas no solo ignoraron el fax que envió el general Romeo Dallaire advirtiendo
sobre la matanza que se preparaba, sino que además los Estados miembros se rehusaron a responder
con tropas adicionales.
No fue hasta el 22 de junio que el Consejo de Seguridad autorizó a las fuerzas francesas a enviar
una misión humanitaria, llamada la Operación Turquesa.
3- investiguen QUE SIGNIFICADO TIENE LA PALABRA APARTHEID: ¿ POR QUE CREES
FUE APLICADO AL SUDAFRICA?
El apartheid fue un conjunto de leyes que establecían un sistema desigual y discriminaban a la
población negra e india de Sudáfrica durante gran parte del siglo pasado. Este sistema político fue
impulsado por los descendientes de los colonos europeos, que querían mantener sus privilegios frente a
la población autóctona. El régimen se aplicó desde 1948 hasta principios de los 90. Bajo el régimen del
apartheid, los negros no podían votar, debían vivir en zonas alejadas de los blancos (llamadas
bantustanes), cobraban menos que ellos por el mismo trabajo y, si iban al colegio, debían ir a centros
separados con peor nivel educativo.
La segregación era tan extrema que blancos y negros no podían ser pareja o casarse, utilizar el
mismo baño público, ir en el mismo autobús ni bañarse en las mismas playas, entre muchas otras
restricciones.
El apartheid como herencia colonialista
El colonialismo era un sistema político y económico mediante el cual un país conquistaba a otro
para explotar sus recursos. Al igual que otros territorios africanos, Sudáfrica fue colonizada por varios
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países europeos. Los primeros que llegaron fueron los portugueses, que en el siglo XIV querían
establecer rutas comerciales con la India. Del siglo XVII al XVIII, los holandeses establecieron una
colonia en la actual Ciudad del Cabo, la capital de Sudáfrica. Los últimos en llegar fueron los
británicos. A partir del siglo XIX se enfrentaron con los afrikáneres, los descendientes de los colonos
holandeses, para controlar el territorio. Los británicos ganaron la guerra y firmaron un tratado de paz
con los afrikáneres en 1902. Aquel acuerdo ya discriminaba a la población negra porque les prohibía
votar y participar en las elecciones. Los descendientes de los británicos gobernaron en Sudáfrica hasta
la llegada del Partido Nacional afrikáner, que consiguió el poder en 1948. Una parte del partido
apoyaba las políticas del nazismo y querían mantener el poder de la minoría blanca.
El Partido Nacional aprobó 317 leyes para legalizar el racismo hacia cualquier persona que no
fuera blanca. Así empezó el sistema de segregación racial sudafricano, conocido como ‘apartheid’, que
en la lengua afrikáans significa “separación”.
Podemos entender que su aplicación se ha dado en mayor medida gracias a razones históricas y
socioeconómicas. No obstante, su sustento y aplicación lo podemos remitir a un factor fundamental y
decisivo: el control de los bancos y las ideas racistas segregacionistas que imponían estos.
Fundamentadas en cuestiones históricas, como lo son las conquistas previas de las potencias europeas
en el continente y en reafirmar esta idea de nacionalismo blanco supremacista, visto ya hace tiempo en
la comunidad internacional. Sin embargo, es necesario entender que su aplicación en aquí es
implementada por el gobierno de turno conformado por una minoría blanca, bajo el objetivo de
mantener el control político y económico sobre la población, discriminando a las comunidades negras,
mestizas e indígenas. Justificándose en cuestiones como la supremacía del pueblo afrikáner, la idea la
necesaria aplicación de esta para mantener la estabilidad y la seguridad en el país, ya que, si no existía
esta segregación, se desencadenarían conflictos y disturbios que evocarían escenarios llenos de
matanzas y violencias. Creyendo que, el apartheid era necesario para preservar las identidades
culturales de los diversos grupos étnicos en Sudáfrica, pues, la idea de "desarrollo por separado" era lo
que se sostenía y lo que se pensaba. Por lo tanto, la minoría blanca argumentaba que el apartheid era
esencial para mantener el control político y económico en sus manos, teniendo que la mayoría negra, si
se les permitía participar plenamente en el sistema político y económico, podría amenazar su posición
privilegiada y se verían un escenario completamente distopico.
4- ELABOREN UN DISCURSO DE POSICION (A FAVOR) O UN DISCURSO DE
OPOSICION (EN CONTRA) EN BASE A LA LECTURA DE LAS WEBS SUGERIDAS Y
REFLEXIONEN ¿REALMENTE EL FIN DEL APARTHEID LLEGO A SU FIN? ¿POR
QUE? ¿CUALES SON LOS FACTORES QUE SOSTIENEN TU POSTURA?
Honorable audiencia, el día de hoy nos encontramos reunidos para conmemorar un hito histórico,
un momento crucial en la lucha por la igualdad y la justicia en Sudáfrica. Hace tres décadas, el 17 de
junio de 1991, se puso fin al último vestigio legal del apartheid, un sistema que durante 42 años
permitió que una minoría blanca gobernara de manera discriminatoria sobre la mayoría de afros, indios
y mestizos.
El apartheid no fue simplemente un conjunto de leyes discriminatorias; Fue un sistema arraigado en
el racismo y la segregación racial que tuvo sus raíces en el tratado de paz de 1902 entre británicos y
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afrikáneres. Este tratado planteó la premisa de que el "hombre blanco debe ser siempre el amo", lo que
resultó en la supresión del derecho al voto de los negros y en la legalización de la desposesión de sus
tierras en 1913 mediante la 'Black Land Act' .
Durante décadas, el Congreso Nacional Africano, liderado finalmente por Nelson Mandela, luchó
incansablemente por la justicia y la igualdad, enfrentándose a un sistema que negaba derechos
fundamentales a la mayoría de la población. Mandela, quien pasó 27 años en prisión por su lucha
contra el apartheid, emergió como un símbolo de la resistencia y la perseverancia.
En 1991, con Mandela liderando el Congreso Nacional Africano, se derogó la última ley que
clasificaba a los recién nacidos por razas, marcando el fin de cuatro décadas de segregación racial
institucionalizada.
Este hito no solo simbolizó el fin del apartheid, sino también el comienzo de una nueva era de
igualdad y reconciliación.
El referendo de 1992, donde los sudafricanos votaron en contra del apartheid ya favor de permitir
que el partido de Mandela compitiera en elecciones presidenciales, fue un momento histórico que
reflejó la voluntad del pueblo de rechazar el sistema discriminatorio. La concesión del Premio Nobel de
la Paz en 1993 a Mandela y Frederik de Clerk fue un reconocimiento internacional de la importancia de
este cambio hacia la paz y la igualdad.
En 1994, Mandela se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica, marcando un hito en la
historia del país. Su enfoque de reconciliación nacional, simbolizado por la Comisión Sudafricana de la
Verdad y la Reconciliación, buscó sanar las heridas del pasado y construir un futuro inclusivo.
Es cierto que las cicatrices del racismo persisten en la vida diaria de los sudafricanos, pero no
podemos negar el progreso significativo logrado desde el fin del apartheid. La abolición de las 317
leyes racistas del Partido Nacional Afrikáner, la participación democrática de todos los ciudadanos y la
elección de líderes basada en el mérito y no en la raza son evidencias claras de que Sudáfrica ha
avanzado hacia un futuro más justo e igualitario.
Pero hoy celebramos el coraje de aquellos que lucharon contra la opresión y la injusticia, y
miramos hacia adelante con la esperanza de construir una nación donde la diversidad sea celebrada y
donde cada individuo, independientemente de su raza, tenga la oportunidad de prosperar. El fin del
apartheid no solo fue un logro para Sudáfrica, sino un recordatorio para el mundo de que la lucha por la
igualdad y la justicia es una causa que merece nuestra dedicación y esfuerzo constante.
Muchas gracias.
5- ¿CUALES ERAN LOS OBJETIVOS DEL APARTHEID? Y ¿QUE MEDIDAS SE
PUSIERON EN PRACTICA PARA LOGAR ESOS OBJEUTIVOS?
En 1948 cuando el Partido Nacionalista Afrikáner ganó las elecciones en base a existentes
medidas de represión y discriminación para convertirlas en un código generalizado de disposiciones
legales que fueron completando en los 30 años posteriores. En total hubo 317 leyes restrictivas que no
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solo afectaban a la mayoría negra si no, en general, a los habitantes que no eran blancos, ya fueran
descendientes de indios, chinos, indonesios, malayos, malgaches, mestizos o mulatos. Sudáfrica
legalizó el racismo y la discriminación y en 1953, la segregación ya era una realidad impuesta por ley.
El sistema consistía básicamente en la división de los diferentes grupos raciales para promover
el «desarrollo» y su propósito era que la minoría blanca (21% de la población en los años 50)
conservase el poder y sus privilegios, que en otras condiciones podría haber perdido. Los derechos
civiles se reservaban para menos de cinco millones de blancos y se negaban a más de veinticinco
millones de personas negras.
1- Los negros no podían vivir en zonas asignadas para blanco. Más de tres millones de personas de
raza negra fueron forzadas a abandonar sus casas y trasladarse a los bantustanes, regiones
designadas como reservas tribales para habitantes no blancos. La «Ley de Zonas para Grupos»
determinaba donde deben vivir las personas, reservando las mejores zonas urbanas, industriales
y agrícolas para los blancos. Los negros eran relegados a las zonas marginales en los límites de
la Sudáfrica industrializada, lo que los privaba de la ciudadanía y permitía al gobierno blanco
desentenderse de su desarrollo económico y social. No obstante, en los municipios negros las
parejas casadas y las familias necesitaban permiso del Estado para vivir juntos.
2- A los negros no se les permitía entrar en zonas asignadas para población blanca, a menos que
tuvieran un pase emitido por la policía. Los blancos también tenían que portar un pase para
entrar en las zonas asignadas a los negros. El « carné de pase », obligatorio para todos los
sudafricanos mayores de 16 años, era una especie de permiso para transitar por las zonas ricas.
Todos los sudafricanos debían llevarlo siempre consigo, de lo contrario podían ser detenidos.
Cada año se arrestaban más de 250.000 personas negras por delitos relacionados con las «leyes
de pase».
3- Los negros no tenían derecho al voto , sólo en casos muy puntuales como el derecho regional al
voto en relación con los bantustanes. Antes de la victoria del Partido Nacional en 1948, los
negros podían votar, pero con muchas restricciones.
4- Los matrimonios y las relaciones sexuales entre blancos y negros estaban totalmente prohibidos
por la Ley de Inmoralidad y de Matrimonios Mixtos.
5- La población negra (casi el 70%) tenía prohibido adquirir tierras y, además, podían ser
desposeídos de ellas. Estas disposiciones no eran estrictamente nuevas ya que seguían la estela
de una serie de medidas que se empezaron a implementar en 1913 con la Natives Landa Act
(posteriormente Back Land Act ), considerada una de las primeras leyes de segregación racial.
A la práctica, el 89% del territorio quedaba en manos de la minoría blanca .
6- Los negros tenían prohibido intervenir en actividades políticas y, por tanto, no podían ocupar
cargos en las administraciones ni en el gobierno ni afiliarse a los sindicatos.
7- La Ley de Zonas para Grupos también prohibía a los negros establecer negocios, ser
propietarios de empresas o ejercer prácticas profesionales en los lugares delimitados para
blancos (bajo pena de cárcel), y limitaba ese tipo de propiedad y los derechos de ocupación a
los bantustanes y municipios negros.
8- El transporte público (trenes, autobuses, taxis) estaba dividido con zonas y compartimentos
independientes según el color de piel. Asimismo, t ambién estaban separados los accesos a
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edificios, oficinas de correos y juzgados . Incluso las ambulancias estaban segregadas, en caso
de accidente era indispensable avisar de la raza de la víctima y los sanitarios de una ambulancia
para blancos tenían el derecho a negarse a llevar a personas de otra raza.
9- En material de derecho a la educación también existían restricciones para la mayoría de
sudafricanos. La Ley de Educación de los Bantú se impulsó para que los negros tuviesen
distintas expectativas y aspiraciones que los blancos. Se apostaba porque se educara a los
personas de raza no blanca para el desempeño de laboras prácticas y las leyes reservaban los
mejores empleos para los blancos, además era legal que un blanco percibiese un salario mayor
por realizar el mismo trabajo que un negro. Solo el 14% de los niños negros llegaba a
secundaria, y un porcentaje menor llegaba a la universidad de no blancos.
10- El acceso a los servicios sanitarios era muy limitado. Mientras que los blancos contaban con un
médico por cada 630 personas; los negros disponían de uno por cada 91.000 en las ciudades y
uno por cada 174.000 habitantes en zonas rurales
El incumplimiento de estas leyes suponía penas de cárcel. Además, las leyes permitían al Gobierno
de Sudáfrica detener indefinidamente a cualquier ciudadano sin someterlo a juicio o a exiliar a los
disidentes. No había recurso legal ni derecho de apelación contra estos decretos. Sudáfrica, con 31
millones de habitantes, tenía 411 presos por cada 100.000 habitantes en 1970, una de las tasas más altas
del mundo en aquel momento. El número de prisioneros bajó desde la liberación de Nelson Mandela en
1990 .