Carrera Técnico Superior en Enfermería
Asignatura: Expresión Oral y Escrita
“Nunca en la historia de la humanidad, la presión publicitaria, mediática y social ha sido tan
avasalladora como ahora, en el intento de establecer la delgadez como ideal de belleza,
salud y estatus. Pero quien sigue esta consigna al pie de la letra se arriesga a tener que
pagar un alto precio en términos de salud física y psíquica”.
El mensaje que reciben de la sociedad los adolescentes, cuya personalidad, autopercepción
y autoestima se halla «en construcción» es que sólo siendo delgados serán atractivos y
competitivos. La delgadez extrema y la belleza son, al parecer, esenciales para que una
persona triunfe, sea aceptada y exitosa en nuestra sociedad.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), entre los que figuran la anorexia y la bulimia
nerviosas, son trastornos psicológicos que comportan anomalías graves en el comportamiento de
la ingesta nutricional.
Los síntomas externos son una alteración de la conducta alimentaria, aunque el origen se explicaría
por una alteración psicológica (insatisfacción personal elevada, miedo a crecer, autoexigencia, ideas
distorsionadas sobre el peso...).
El culto al cuerpo y el canon estético de la delgadez casi esquelética, imposible para casi todas las
personas puesto que la osamenta no puede reducirse, obliga a inhumanos sacrificios. Para muchas
adolescentes no existe autoestima sin delgadez; el adelgazar se ha convertido en símbolo del éxito
y el engordar significa fracaso.
ANOREXIA NERVIOSA
La anorexia nerviosa es un trastorno alimentario y psicológico a la vez. Esta condición va más allá
del control del peso: el enfermo inicia un régimen alimenticio para perder peso hasta que esto se
convierte en un símbolo de poder y control. De esta forma, el individuo llega al borde de la inanición
con el objetivo de sentir dominio sobre su propio cuerpo. Esta obsesión es similar a una adicción a
cualquier tipo de droga o sustancia.
A pesar de que las causas orgánicas de la anorexia aún no están identificadas, hay indicios
de que parte de la disfunción se origina en el hipotálamo, donde se regulan los procesos
metabólicos.
CARACTERÍSTICAS Y EVOLUCIÓN
Las características esenciales de este trastorno son la distorsión de la imagen corporal, que impide
al afectado reconocer el progreso de la delgadez y le aporta un sentimiento general de ineficacia
personal. Al principio es sólo una cuestión de grados lo que diferencia al paciente anoréxico de los
individuos sanos: ante un fracaso o siguiendo el consejo de una amiga o un amigo surge el deseo de
perder peso. Se ponen a dieta y se convierten en grandes expertos en el mundo de la dietética,
siguiendo unas consignas mucho más duras y rígidas que las de sus amigos. Cuando los demás han
dejado de hacer dieta, la persona con anorexia continúa. Le encanta que los demás le digan lo
delgada que está y se autoanima constantemente a seguir perdiendo peso. Comienza a desarrollar
hábitos alimentarios particulares y rígidos: sólo come determinados alimentos en determinadas
cantidades, parte la comida en pequeños trozos y la separa... Aunque tenga hambre es tal el miedo
a dejarse llevar que siente la necesidad de mitigar sus efectos y evitar el aumento de peso bebiendo
mucha agua, utilizando laxantes, vomitando sistemáticamente o realizando una actividad física
exagerada. Todas estas conductas anómalas se acentúan a medida que progresa la enfermedad, en
paralelo a las complicaciones físicas: la inanición vuelve al organismo mucho más vulnerable a
infecciones, problemas gastrointestinales o hipotermia. Se pierde la menstruación, el pelo se cae, la
piel se seca y pierde color. A nivel psicológico aparecen síntomas de depresión, cambios de carácter
y distorsión en la imagen corporal que suele ir acompañada de una negación del problema. Los
afectados siguen viéndose gordos a pesar de estar escuálidos o siguen expresando una gran
insatisfacción con su cuerpo y su imagen. Su cuerpo se ha convertido en la definición de su valía
como personas y a pesar del estricto control que ejercen sobre él, siguen sin gustarse.
CAUSAS
Las causas de la anorexia nerviosa son múltiples y difíciles de valorar, pero todas ellas, tanto
las individuales como las familiares, sociales y culturales, deben tenerse en cuenta.
Algunos expertos creen que esta enfermedad se origina en las altas demandas de la familia
y la sociedad: el ciclo destructivo comienza con la presión que el individuo siente por ser
delgado y atractivo. El problema se centra, entonces, en una baja autoestima.
En cierto tipo de familias disfuncionales, los miembros se vuelven tan interdependientes
que no pueden alcanzar su identidad como seres individuales. Parte de esta disfunción se
traduce en un miedo a crecer por parte de los niños, que comienzan a hacer dieta para
evitar que sus cuerpos se desarrollen.
A pesar de que las causas orgánicas aún no están identificadas, hay indicios de que parte de
la disfunción se origina en el hipotálamo, donde se regulan los procesos metabólicos.
DIAGNÓSTICO
La anorexia nerviosa es un trastorno difícil de diagnosticar debido a que el paciente esconde
y niega su condición de enfermo. Rara vez el individuo anoréxico buscará ayuda, pues la
pérdida de peso en sí no es vista como un problema. El diagnóstico actual se realiza
solamente cuando aparecen otras complicaciones médicas como la amenorrea o problemas
gástricos y se basa en cuatro criterios básicos:
1. La negativa del individuo a mantener el peso del cuerpo cercano a su ideal, según su
estatura y edad.
2.Miedo a engordar, aunque el peso sea inferior a lo normal.
3. Autopercepción distorsionada: el individuo no reconoce la pérdida de peso.
4. Alta probabilidad de amenorrea en mujeres con menstruación.
TRATAMIENTO
Todos los enfoques de tratamiento se articulan en dos fases: la primera pasa por recuperar
el peso a través de una realimentación controlada médicamente. La recuperación física trae
consigo una mejora en algunos aspectos psicológicos como la percepción de la imagen
corporal o la obsesión por el peso.
Una vez que el estado físico ha mejorado, el tratamiento se centra en los pensamientos,
sentimientos y conductas que resultan poco adaptativos. Se trata de mejorar la autoestima
y estimular nuevas formas de expresar sentimientos y valorarse a sí mismo, reconciliando a
la persona con su cuerpo y sus necesidades.
En casos extremos el paciente deberá ser hospitalizado.
CUIDADOS DE ENFERMERÍA
Manejo de los trastornos de alimentación.
Hablar con el paciente y con el equipo para establecer un peso señalado como objetivo.
Desarrollar una relación de apoyo con el paciente.
Vigilar la ingesta calórica diaria.
Limitar el tiempo que pasa en el baño en los periodos en los que no hay observación.
Establecer expectativas sobre conductas de alimentación adecuadas, de ingesta de comida,
líquidos y de cantidad de actividad física.
Utilizar técnicas de modificación de la conducta para promover otras que contribuyan a la
ganancia de peso y a limitar la pérdida de peso.
Proporcionar apoyo a medida que el paciente incorpora nuevas conductas de alimentación.
Animar al paciente a que lleve anotaciones diarias en las que registre sus sentimientos, así
como las circunstancias del entorno que le llevan a purgarse, vomitar o hacer ejercicio en
exceso.
Limitar la actividad física, si es necesario.
Dar la oportunidad de elegir de forma limitada el ejercicio y la alimentación, a medida que
tiene lugar la ganancia de peso de una manera deseable.
Ayudar al paciente a desarrollar la autoestima compatible con un peso corporal sano.
Establecer un programa de tratamiento y un seguimiento de los cuidados para el manejo
en casa.
BULIMIA
La bulimia es un trastorno de la conducta alimentaria en el que la persona tiene una
sensación de hambre anormal. Se caracteriza por momentos en los que el afectado come
compulsivamente, seguidos de otros de culpabilidad y malestar que en ocasiones le inducen
a provocarse el vómito, tomar laxantes y/o abusar del ejercicio físico para contrarrestar el
exceso de ingesta.
Durante estos períodos de exceso de comida las personas con bulimia se sienten fuera de
control, les abruman los sentimientos de vergüenza por su comportamiento. Tras estos
momentos se hacen promesas de no repetir su conducta y evitan la comida, acabando
nuevamente en un atracón y reiniciando el ciclo.
CARACTERÍSTICAS Y EVOLUCIÓN
La bulimia se caracteriza por ciclos de atracones realizados secretamente e inmediatamente
seguidos por una acción de purga.
Los atracones son episodios de rápido consumo de alimentos y en grandes cantidades en
un espacio de tiempo corto, acompañado esto de un sentimiento de falta de control.
La purga es un comportamiento compensatorio para liberarse de la comida y las calorías
consumidas a través del vómito, los laxantes, exceso de ejercicio, el ayuno...
CAUSAS
El proceso de gestación de la bulimia comienza cuando existe algún grado de insatisfacción
con el propio cuerpo. El individuo se considera con exceso de peso. Comienza a hacer dieta
y, viendo que la imagen en el espejo no cambia, intensifica el régimen restrictivo hasta llegar
a las prácticas bulímicas.
Entre las causas de este problema se encuentran las experiencias de rechazo social o de
fracaso que se atribuyen al peso y los consejos de las amigas. La constatación de que en
nuestra cultura la delgadez se considera un requisito para el éxito lleva a querer perder peso
y empezar dietas estrictas que no pueden seguirse y hacen sentir al paciente no sólo
fracasado, sino también hambriento. Las dietas se rompen con atracones y la culpabilidad
por las calorías consumidas y la posibilidad de engordar llevan al vómito.
El trastorno puede aparecer a cualquier edad y repetirse en diferentes momentos de la vida,
generalmente inducido por acontecimientos vitales traumáticos o negativos: separación de
la familia para continuar con estudios fuera del núcleo familiar, divorcio o separación de la
pareja, pérdida de un ser querido...
DIAGNÓSTICO
A pesar de que la negación y el secretismo complican el diagnóstico de la bulimia, hay varios
elementos básicos para identificar esta enfermedad:
1. Frecuentes episodios de ingesta abusiva de alimentos. En este caso, el paciente suele
comer cada dos horas una cantidad de comida superior a la que cualquier persona normal
desearía.
2. Un sentimiento de falta de control durante este episodio o, en su defecto, la sensación
de que no puede evitar la necesidad de comer.
3. Además de la comida desmesurada, existe un comportamiento compensatorio
inapropiado para evitar el aumento de peso. Esta conducta se traduce en el vómito
autoinducido, en el abuso de laxantes, diuréticos y enemas o en el exceso de ejercicio físico.
4. Tanto el exceso de comida como las ingestas compensatorias deben ocurrir al menos dos
veces por semana durante tres meses.
5. El comportamiento es influenciado por la imagen corporal.
Los pacientes bulímicos presentan una variedad de complicaciones médicas y psicológicas
que suelen ser reversibles si reciben un tratamiento multidisciplinario individualizado.
TRATAMIENTO
Los pacientes bulímicos presentan una variedad de complicaciones médicas y psicológicas
que son normalmente consideradas reversibles a través de un tratamiento
multidisciplinario.
El objetivo primordial del tratamiento está enfocado a las necesidades físicas y psicológicas
del paciente. La meta última es que la persona se acepte a sí misma y logre llevar una vida
emocionalmente sana y equilibrada.
Con tratamiento la mayoría de las personas que sufren este trastorno mejoran
sensiblemente y llegan a liberarse de él. Los elementos básicos de un programa de
tratamiento de la bulimia son:
Atención médica.
Educación sanitaria y apoyo.
Planificación de un estilo de vida saludable.
Eliminación del ciclo de atracones y purgas.
Terapia dirigida a reforzar la autoestima y resolver problemas de valoración personal.
Para posibilitar una recuperación completa, el paciente con bulimia debe:
Participar activamente en el plan de tratamiento.
Completar el programa de hospitalización cuando sea necesario.
Funcionar independientemente en las actividades cotidianas.
Asistir regularmente a la psicoterapia individual, de grupo y/o familiar.
Visitar a su médico regularmente para proteger su salud física.
Demostrar aptitudes eficaces para hacer frente a las cosas.
Aprender a pedir ayuda cuando sea necesario.
Ser honesto con su terapeuta e internista. No esconder información.
FACTORES QUE INFLUYEN EN LA APARICIÓN DE LOS TCA
La problemática de estos trastornos es tan variada y multifactorial que exige una atención
y actuación que incluya los aspectos clínicos, familiares, pero también culturales, sociales y,
especialmente, educativos.
FACTORES SOCIOCULTURALES
Entre los factores de riesgo para desarrollar TCA destacaremos los de carácter sociocultural.
La correcta diferenciación entre ellos permite una mejor comprensión de las posibles
causas. El contexto social viene determinado por elementos que en líneas generales se
confunden entre sí y que especificamos como: las exigencias sociales, las relaciones de
amistad y sexuales, la publicidad, la información y la moda. Estos elementos son necesarios
para adaptarse al patrón de conducta presente en la sociedad y por tanto son susceptibles
de generar determinadas actitudes y comportamientos, en algunos casos, y siempre que
exista un terreno abonado para ello, proclives a los TCA.
Los factores sociales no nos influyen por sí mismos y de la misma manera a todas las
personas, sino a través de contextos individuales. Los contextos se forman sobre todo a
través de aspectos personales (físicos y psicológicos) y familiares y dependiendo de cómo
sea este entorno privado, los sujetos desarrollarán una u otra actitud ante la sociedad y en
sus vidas.
EXIGENCIAS PROFESIONALES
Las exigencias profesionales influyen en el deseo de estar delgados y pueden ser un
desencadenante de la falta de autoestima. La presencia exterior es importante y en algunos
anuncios de trabajo, se explicita («se exige buena presencia»).
El cuerpo delgado es símbolo de triunfo y la ecuación «mujer delgada igual a mujer
triunfadora» es aceptada por algunos como verdad incontestable. En sentido contrario, la
obesidad es un símbolo de dejadez, negligencia y ociosidad, de poco espíritu de lucha o
superación y de despreocupación. Estas equivalencias se trasladan hipotéticamente al
ámbito laboral, aunque la correlación no es real, puesto que la eficiencia profesional y el
volumen corporal no tienen por qué estar relacionados.
ENTORNO DE AMISTADES Y RELACIONES ENTRE IGUALES
En la adolescencia, junto al desarrollo físico y sexual, se produce un alejamiento de la
dependencia familiar y, en contrapartida, cobran peso e importancia las relaciones
extrafamiliares, que se van forjando marcadas por la inestabilidad y las fluctuaciones.
Los jóvenes ya no se identifican tanto con la familia como con el grupo de iguales,
necesitando su aprobación. Se dejan llevar por los gustos, deseos y maneras de actuar y
vestir del grupo de amigos.
Los jóvenes tienden a la imitación y a la comparación con sus semejantes y la imagen física
es un elemento clave de comparación. En un adolescente con baja autoestima puede
detonar la decisión de hacer dieta, puerta de entrada a los TCA.
RELACIONES AFECTIVAS
Dentro del contexto de los amigos y de las relaciones con el grupo de pertenencia, las
relaciones con las personas del otro sexo desempeñan un importante papel en la
adolescencia. Estas relaciones vienen marcadas, en primer lugar, por el deseo de agradar.
En esta línea, existe en nuestra sociedad una confusión grande entre el ideal de belleza
masculino y el femenino. Para la mujer, ser bella es estar delgada sin escatimar en la
disminución del peso. Sin embargo, la realidad es que al hombre, en general, no le gusta
que la mujer sea excesivamente «flaca», porque desde el punto de vista de la sensualidad,
la extrema delgadez no resulta atractiva. El ideal de mujer para el hombre pasa más por un
cuerpo proporcionado. La armonía es quizá más importante desde el punto de vista
masculino que la delgadez.
MODAS
La moda, como usos y tendencias que se suceden por temporadas, forman parte de nuestro
contexto sociocultural. La moda generalmente entendida determina muchos de nuestros
comportamientos: dicta dónde hay que reunirse, qué conviene beber o comer, qué aspecto
debe tener nuestra casa, a qué destinos podemos viajar, qué corte de pelo debemos pedir
a nuestro peluquero o cómo hay que vestir. La moda extiende sus patrones cortando todo
aquello que sobra. La ropa parece estar diseñada y modelada para cuerpos delgados.
En muchas personas afectadas de trastornos de la conducta alimentaria la necesidad de
parecer atractivo al otro sexo se halla en el germen de la enfermedad.
CUIDADOS DE ENFERMERIA
Colaborar con otros miembros del equipo de cuidados para desarrollar un plan de tratamiento.
– Hablar con el paciente y con el equipo para establecer un peso adecuado como objetivo.
– Desarrollar una relación de apoyo con el paciente.
– Observar al paciente durante y después de las comidas para asegurar que se consigue y mantiene
la ingesta adecuada.
– Acompañar al paciente al servicio durante los momentos de observación establecidos después de
las comidas.
– Limitar el tiempo que pasa el paciente en el servicio en los periodos en que no hay observación.
– Animar al paciente a que lleve anotaciones diarias en las que registre sus sentimientos, así como
las circunstancias del entorno que le llevan a purgarse o vomitar.
– Ayudar al paciente a examinar y resolver cuestiones personales que pueden contribuir a los
trastornos de alimentación.
– Controlar el peso del paciente de forma rutinaria.
BIBLIOGRAFÍA
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