La Prudencia
La prudencia es una virtud que se ve reflejada en las acciones. Las personas prudentes se comportan de
modo correcto de acuerdo con la circunstancia, porque saben juzgar cuando es inadecuado hacer o decir
algo; no se conducen de manera precipitada, ni actúan sin razones justas, tampoco proponen cosas,
irrealizables y saben analizar los aspectos favorables o desfavorables, antes de tomar una decisión.
Santo Tomás de Aquino, filósofo cristiano de la Edad Media, define la prudencia como una virtud especial.
En ese sentido escribió: “los antiguos libros veneran a la mujer prudente y al prudente varón, los ponen
como ejemplo y encomiendan esta virtud sobre muchas otras. Si te vuelves prudente, no calculador, si te
orientas por la prudencia, no por la frialdad, si en todo momento sabes distinguir la medida prudencial,
mucho tendrás ganado en todos los órdenes de la vida y de la convivencia, pues desde la ley hasta la
costumbre consideran que la prudencia es la guía segura de los actos…”
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La prudencia se halla en un punto intermedio entre el exceso y el defecto. En ese sentido, no es prudente,
ni virtuoso quien conociendo los riesgos, actúa de manera temeraria, lanzándose de un avión para salvar
a una persona que cae sin paracaídas, o quien se arroja al mar sin saber nadar, para ayudar a alguien
que se está ahogando. Tampoco quien se muestra indiferente ante las necesidades de los demás o actúa
con cobardía, cuando se trata de defender la vida o los derechos de las personas.
Los filósofos de la Antigüedad coinciden en afirmar que los seres humanos deben hacerse virtuosos,
entendiendo que lo virtuoso es bueno, se ajusta a las normas y no defrauda.
Los hombres virtuosos buscan siempre hacer el bien. Aristóteles, filósofo griego, enseña la virtud como
hábito, que se forma por la repetición voluntaria de la buena conducta, para lo que es necesario desear
ser virtuoso, pues una persona puede saber lo que es bueno y no elegir hacerlo; por el contrario, decidir
trasgredir las normas sociales o los acuerdos políticos.
En el mismo sentido, Platón, filósofo griego, maestro de Aristóteles, afirma que la práctica del bien,
asegura a las personas descubrir la belleza y disfrutar de la justicia.
Aristóteles distingue dos tipos de virtudes: las relacionadas con la razón humana y el intelecto que son la
ciencia, la inteligencia, la sabiduría, el arte y la prudencia; y las relacionadas con la voluntad y la acción
que corresponden a las virtudes éticas y morales. Estas últimas asociadas con el comportamiento de las
personas en la vereda, el barrio, la familia y la comunidad.
La prudencia dice Aristóteles, es una de las mayores virtudes. Ella contribuye al desarrollo de las demás
virtudes. La prudencia está relacionada con el conocimiento práctico, aquel que guía las acciones
humanas y el comportamiento en general.
Para Aristóteles el rasgo distintivo de un hombre prudente, deriva de su capacidad para deliberar y juzgar,
lo que es bueno y conveniente para él. No solo aquello que beneficia su salud física y su corporeidad,
sino todo lo que haga de él un ser virtuoso y feliz.
ACTIVIDAD
Contesta a las siguientes preguntas, relacionadas con la virtud de la prudencia. ¿Qué harías? Justifica tu
elección:
1. ¿Llamas al cobrador del bus para pagar el pasaje cuando él olvida cobrarlo, o te quedas callado y no lo
pagas?
2. ¿Informas a la cajera cuando te ha dado dinero demás y lo devuelves, o sales rápidamente de la tienda
antes que ella se percate de su equivocación?
3. ¿Te quedas con los objetos perdidos, o preguntas por su dueño?
4. ¿Pides a tu compañero dinero prestado sabiendo que no podrás pagárselo?
5. ¿Cuidas las cosas de los demás con el mismo esmero que cuidas las tuyas?
6. ¿Cuidas los bienes de la institución educativa porque sabes que otros los utilizarán después de ti, o los
dañas sin piedad, argumentando que no son tuyos y que el gobierno tiene dinero para arreglarlos o
comprar nuevos?
7. Cuando alguien te presta un libro o una grabadora, una prenda de vestir o cualquier otro objeto, lo
cuidas y lo devuelves a tiempo, o aprovechas para quedarte con él.