El ausentismo crónico se entiende como el hecho de faltar un 10% o más a clases en un
año, es decir 20 días o más aproximadamente, durante el año escolar. Por ello, la asistencia
a clases es crucial porque quien asiste constantemente, adquiere aprendizajes académicos y
de desarrollo personal y social de base para los años siguientes. La asistencia incide
directamente en los aprendizajes, por lo tanto hay que asistir a clases, hay que estar para
ganar. Asistir a clases es ganar aprendizajes.
El ausentismo en educación inicial atenta contra los aprendizajes significativos en los
niños y niñas, ya que al no asistir al plantel de forma reiterativa no vivencian experiencias
comunitarias y además crecen en un ambiente familiar donde la educación no es valorada.
La familia es clave en la asistencia escolar. Asistir al CEIN no es una opción, es un deber y
una oportunidad de crecimiento que se realiza con el mayor de los gustos.
El ausentismo puede tener consecuencias negativas en el aprendizaje infantil y a la vez
le impide a los niños y niñas generar lazos confiables con su plantel educativo, con sus
compañeros y con sus docentes. “La ausencia de educación formal se anida cada vez más
en la esencia de la exclusión” (9)
Podemos ver falta de valoración de la asistencia y de la educación como valor humano
trascendental. Los niños y niñas no van porque sus familias no consideran importante ir a
clases. Piensan que la educación inicial no es tan necesaria y que hay días que no importa si
faltan. Porque, según ellos, no hacen ninguna diferencia.
Según Edison Cornejo “Desde el plano cognitivo es fundamental que cada estudiante
pueda tener acceso a toda la cobertura curricular en la medida de lo posible y para ello es
necesario que asista siempre a clases para desarrollarse desde el aprendizaje, debido a que
las bases curriculares y programas de estudio poseen un hilo conductor para el crecimiento
de manera evolutiva” (10)
¿Qué pasa cuando el docente y la institución brindan herramientas, disponibilidad y
compromiso para ofrecer educación de calidad y aun así existe inasistencia?. ¿Qué ocurre si
la inasistencia es consecutiva, pronunciada y con tendencia a incrementar? Expertos y
organizaciones de Derechos Humanos temen que el número de niños y niñas no inscritos, o
inscritos y que no asisten crezca debido a la severa crisis económica y eléctrica que arropa
al estado Zulia y avizoran un año escolar 2019/2020 muy complicado.
Por un lado, los estudiantes pertenecientes a las clases socio-económicas más humildes
de la sociedad son quienes presentan mayor dificultad con el rendimiento escolar y mayores
niveles de inasistencia. Los niños en situación de pobreza son los más vulnerables.
La situación en Venezuela a partir de la realidad socio-cultural y económica de los
niños, niñas y sus familias, se hace sentir en los planteles educativos. La insuficiencia de
ingresos en los hogares y los diversos déficit de bienestar material de los niños, niñas y
familias, constituyen en sí mismas factores de retraso y abandono escolar, siendo
predominante en la educación inicial la falta de motivación del núcleo familiar de cumplir
con la asistencia escolar de sus niños o niñas, que no consideran de mayor importancia.
La inasistencia y posterior deserción es un fracaso escolar, no solo de los niños sino que
también abarca a sus padres, representantes y/o responsables, a sus maestros, su plantel
educativo y su comunidad. La coordinación entre el hogar, la escuela y la comunidad debe
dar al niño en educación inicial estabilidad emocional, seguridad, protección, confianza en
sí mismo, valores y garantías de un desarrollo armonioso de la personalidad. Sin embargo,
si no hay voluntad en este trinomio, se cierra la puerta del éxito y se abre la ventana al
fracaso.
Entre las principales causas de inasistencia escolar durante la etapa de educación inicial
y las posteriores, se pueden destacar: la falta de comida en el hogar, la falta de servicios
básicos, no poder adquirir los materiales y útiles escolares, uniformes, entre otros.
En el año 2018, la Asamblea Nacional Venezolana declaró la “Emergencia Humanitaria
Compleja de la Educación en Venezuela” como consecuencia de la inexistencia de un
estado docente eficaz, la grave deserción escolar y la migración de los docentes. Se estima
que casi la mitad de los niños en edades de tres a cinco años está fuera de la educación
inicial, por muchas de las causas antes mencionadas. Igualmente debido al fenómeno de la
migración que se ha dado en años recientes.
La inasistencia escolar de los niños y niñas ha estado relacionada con la crisis
humanitaria compleja que ha sufrido el país durante los últimos años, especialmente acá en
el Estado Zulia, donde aunado a todo lo anteriormente descrito se le suma clima adverso y
profunda crisis eléctrica.
En muchos hogares el grupo familiar no considera importante la educación, sobre todo
la educación inicial, y por lo tanto, muchos alumnos no son inscritos o se inscriben pero no
asisten. Muchas familias dejan el plantel porque no ven la educación como una prioridad, y
retiran a los alumnos porque muchas veces tampoco pueden costear los útiles escolares, la
merienda nutritiva o el transporte de su niño o niña a la institución. En el Estado Zulia otros
factores que desmotivan son las fallas en los servicios de electricidad, internet y agua, amén
de las altas temperaturas que suelen pasar de los cuarenta grados.
El proceso de enseñanza/aprendizaje requiere de condiciones mínimas para su
desarrollo, es decir, infraestructura educativa adecuada, servicios públicos (agua,
electricidad, internet y transporte) programas de alimentación y muy especialmente de
personal docente capacitado dispuesto a educar.
El proceso de aprendizaje debe ser una experiencia satisfactoria tanto para los niños,
niñas y familias como para el personal que labora en la institución educativa.
Lamentablemente debido a la opacidad económica en Venezuela, la deserción estudiantil
preocupa.
En el CEIN Morita Carrillo los niños y niñas que se ausentan, no lo hacen por exclusión
sino por abandono escolar. Esto amerita prevención y corrección. Implica identificar la
situación y formular planes que garanticen el buen funcionamiento pedagógico del plantel y
la buena calidad educativa.
Las familias no pueden estar desconectadas del plantel y tanto alumnos como docentes
requieren reconocer sus fortalezas y debilidades para plantearse un objetivo en común,
brindar educación de calidad haciendo que cada día cuente. Generando actividades para
producir una vida digna.
Hay que identificar las situaciones problemáticas que generan deficiencia académica y
pedagógica. Debido a los constantes cortes en el sistema eléctrico en el estado Zulia el año
escolar 2018/2019 fue tremendamente difícil porque el clima de la entidad es caluroso al
extremo lo que hace humanamente imposible dar clases en un salón cerrado sin
ventiladores ni aire acondicionado funcionando, así mismo sin agua para mantener limpios
los sanitarios, ya que al no haber electricidad no hay bombeo del vital líquido por sistema
hidroneumático, lo que dinamita el delicado equilibrio (plantel, hogar, comunidad).
En el CEIN “Morita Carrillo” trabajamos en horario reducido de 7:00am a 10:00am en
el turno de la mañana y en horario de 1:00pm a 4:00pm en el turno de la tarde procurando
desarrollar la jornada escolar de manera condensada, pero efectiva cumpliendo con el
cronograma escolar oficial del MPPE.
Sin embargo, la regularidad en la asistencia a clases durante el año escolar fue un
privilegio que beneficio sólo a la mitad de los escolarizados. La falta de comida en los
hogares y las fallas en el despacho del CNAE aunado a las fallas en los servicios públicos
son factores que frecuentemente alteraron la cotidianidad y la asistencia de los niños y
niñas al CEIN.
Según el informe de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de 2018 ENCOVI
reflejada en la publicación de Eknuus Venezuela los factores que impiden la asistencia
regular de los niños y niñas al plantel educativo son las siguientes: falta de comida en el
hogar, falta de comida en el plantel, falta de transporte público, fallas de servicio eléctrico,
fallas de suministro de agua, inasistencia del personal docente. Haciendo especial mención
al caso del estado Zulia donde para la fecha existen sectores en Maracaibo que tienen hasta
40 horas continuas sin electricidad.
Dejando sentado que desde el año 2014 ha venido disminuyendo la asistencia escolar a
nivel nacional, regional y municipal. “ Según cifras del MPPE desde Provea (Programa
Venezolano de Educación Acción en Derechos Humanos) se califica de preocupante el
panorama educativo, pues una de las grandes banderas del gobierno ha sido la educación y
hasta el 2012 se produce un proceso de inclusión que a partir de 2013 entra en recesión y
que para el año 2015 arroja la cifra de 141.823 estudiantes desertores desde el nivel inicial
y que ahora estamos en una situación de exclusión social sin precedentes porque en las
escuelas hay más pobreza y más niños fuera de ellas” (11)