Clase2 1
Clase2 1
Introducción
¡Les damos la bienvenida a la clase 2 de este módulo! En la clase 1 nos propusimos repensar la
enseñanza de las Ciencias Naturales en el nivel primario a partir de los aportes del enfoque integral
y transversal de la ESI y de la mirada crítica de la ciencia positivista desarrollada por las
epistemologías feministas. En esta clase 2, nos centraremos en trabajar sobre cómo se transforman
los contenidos de las clases de Ciencias Naturales a partir del enfoque de la ESI y la perspectiva de
género. Para eso, trabajaremos especialmente la enseñanza de la corporalidad como estrategia para
enseñar ESI, planteando los cuerpos como construcciones sociales. Invitaremos a problematizar las
formas de enseñar Ciencias Naturales, realizando un recorrido por algunos contenidos clásicos de
esta área que tomaremos como ejemplos, para los cuales propondremos nuevos enfoques y
repensaremos las imágenes, los ejemplos y los relatos que utilizamos en clase.
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Los lineamientos curriculares nacionales para la ESI para el área de Ciencias Naturales en el nivel
primario se centran principalmente en los procesos relacionados con las corporalidades, su
reconocimiento y respeto. Sin embargo, como explicamos en la clase anterior, en nuestra sociedad
muchas veces los conocimientos ligados al cuerpo están principalmente conceptualizados desde la
biomedicina. A través de esta forma de leer los cuerpos y las experiencias vitales se produce y
reproduce un discurso normalizador que tiene efectos materiales y simbólicos en la vida de las
personas. También, decíamos que enseñar sobre el cuerpo únicamente desde la biomedicina y con
pretensión de neutralidad le aporta legitimidad a las relaciones de poder. En primer lugar, porque
estas explicaciones se construyen con una mirada de género desigual, pero que no es visible; y en
segundo lugar, porque no se reconoce las opresiones y relaciones de poder que conllevan todos los
otros modos de significar la corporalidad.
Retomando este planteo acerca de los cuerpos es que pensamos la enseñanza de las corporalidades
y de los fenómenos relacionados con nuestros cuerpos desde una mirada que exceda únicamente lo
biológico, como una estrategia de implementación de la ESI. En esta clase nos proponemos,
entonces, problematizar algunos contenidos de las Ciencias Naturales relacionados con las
corporalidades en la escuela primaria desde el enfoque de la ESI con perspectiva de género. Lejos
de dar recetas, lo que buscamos es brindar discusiones y herramientas que les permitan recorrer un
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camino de problematización con sus propios materiales y gestiones de clase. Por eso, decimos, les
invitamos a “extrañar el curriculum” de las Ciencias Naturales en el nivel primario.
“¿Qué significa hacer queer el currículo? (...) “Lo queer [observa Tamsin Spargo] puede
entenderse como un sustantivo, un adjetivo o un verbo, pero siempre se define contra lo
‘normal’ o lo ‘normalizante’” (Spargo, 1999). (...) Transformado to queer en el verbo
“extrañar” llegamos a algo así como “extrañar el currículo” (hacer extraño el currículo)
(...), sería un acto de desconfianza del currículo (tal como se nos lo presenta), para
tratarlo de modo no usual; sería un movimiento para desconcertar y transformar el
currículo. Tal vez se pudiese, entonces, poner en acción algo que me parece implícito en
el uso gauchesco de “extrañar”: la idea de “sobrepasar los límites”, de excederse. Pienso
que ese es el espíritu del queering del currículo: pasar los límites, atreverse, desconfiar
de lo que está allí y mirar de modo propio lo que está incluido para poner en situación
embarazosa lo que está en ese “cuerpo de conocimientos”; en fin, enfrentar las
condiciones en que se da el conocimiento” (Lopes Louro, 2012, pp. 114-115).
Tómense un tiempo para reflexionar: ¿Qué es para ustedes el cuerpo? ¿Qué imágenes
les vienen a la mente? ¿Si tuvieran que dibujar uno cómo se vería?
Podríamos decir que el cuerpo es lo que está rodeado por la piel, que es un conjunto de sistemas,
órganos y tejidos funcionando coordinadamente, pero… ¿es eso solamente? También, podríamos
decir que en el cuerpo llevamos huellas de nuestras historias, que el cuerpo también es el resultado
de los modos de vida, del contexto histórico en que vivimos y con las normas sociales propias de la
época. Hay cuerpos con cicatrices, con tatuajes, aros, hay cuerpos que rompen con los cánones de
belleza y cuerpos que los desafían, hay infinitos cuerpos como personas en el mundo. Pero por
sobre todo es importante decir que “somos un cuerpo”. Vivimos en el sistema capitalista y para que
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este sistema funcione es central que nos olvidemos de esta premisa. ¿Cómo vamos a poder explotar
nuestro cuerpo si nos identificamos con él?
En este sentido Le Breton (2006: 8) advierte que “el cuerpo moderno es concebido escindido de
otros, ya que existe una estructura social individualista, del cosmos y del propio sujeto, que
considera que posee el cuerpo más que es su cuerpo”. Por eso, muchas veces las personas al hablar
del cuerpo dicen mi cuerpo. En contraposición el autor señala que “las materias primas que
componen el espesor del hombre son las mismas que le dan consistencia al cosmos y a la
naturaleza. Entre el hombre, el mundo y los otros, se teje un mismo paño, con motivos y colores
diferentes que no modifican en nada la trama común” (Le Breton, 2006: 8). Esta compleja idea de
que existe una continuidad entre los cuerpos y que somos parte del ambiente y de la naturaleza la
vamos a retomar en la siguiente clase que articula la enseñanza de las Ciencias Naturales con la
Educación Ambiental Integral (EAI). Podemos decir que la falta de conciencia de esta relación
permite también que los modelos extractivistas y la explotación de la tierra sean posibles. ¿Cómo
podríamos realizar acciones tan cruentas en la naturaleza si la percibiéramos tan propia como
nuestra identidad?
Como venimos señalando en esta clase vamos a proponer pensar al cuerpo como construcción
social, es decir, vamos a entender al cuerpo conformado por la experiencia vivida y las normas
sociales, un cuerpo de las emociones. Esta noción nos permite poner en diálogo naturaleza y cultura
sin necesidad de contraponerlas. Morgade (2009: 6) propone que “la noción de construcción social
del cuerpo sexuado alude a las prácticas discursivas en las cuales materia y sentido constituyen
subjetividades, que de ningún modo están cristalizadas en representaciones simbólicas, ni tampoco
se las puede dividir en dos partes agregadas: materia por un lado e ideas preexistentes por el otro”.
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Imagen 1: Cuadro de Shipra Bhattacharya, artista hindú nacida en Kolkata
La artista Shipra Bhattacharya suele pintar cuerpos llenos de símbolos; en sus obras de
arte se pueden ver cuerpos de mujeres que reflejan sus vidas. Estos cuerpos presentan
una visión más allá de la anatomía. Es interesante buscar también cuerpos que
provienen de disciplinas artísticas porque nos permiten corrernos de los modelos
corporales habituales que se presentan en las aulas.
¿Por qué es importante revisar los modelos de cuerpo que presentamos en el aula?
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Naturales. Esta ausencia de los cuerpos en otras disciplinas no es casual y responde a esta lógica del
cuerpo enseñando casi exclusivamente desde la mirada biomédica.
Decimos que la biomedicina construye modelos de cuerpo. Como venimos trabajando en la clase 1,
este modelo no es neutral y suele representar el de un varón blanco, cis heterosexual y esbelto.
Estos son los cuerpos que habitualmente aparecen en las clases de Ciencias Naturales del nivel
primario y en los libros de texto. Los cuerpos de mujeres y niñas, por ejemplo, en general están
ausentes, salvo cuando se necesita ilustrar el sistema que en los libros se denomina “reproductor”.
¡Atención! ¿Cómo son los cuerpos que figuran habitualmente en los manuales y libros de
texto de primaria del área de Ciencias Naturales? ¿Estos cuerpos reproducen modelos
hegemónicos o de belleza? ¿Nos sentimos representados en estos cuerpos? ¿Qué
cuerpos están ausentes?
Si bien los modelos son muy potentes porque se caracterizan por tener altos grados de abstracción
y síntesis de información, nos encontramos con varios problemas que tienen un impacto muy
profundo en la construcción de la subjetividad: nuestros cuerpos, los cuerpos en plural están
ausentes. ¿Donde están los cuerpos gordos, los cuerpos trans, los cuerpos viejos, los cuerpos con
discapacidades, los cuerpos negros, etcétera? Butler (2002) propone una categoría muy potente
para pensar y es la de cuerpos abyectos. Estos son los cuerpos que nuestra sociedad descarta por
ser improductivos para el sistema capitalista, colonial y patriarcal, o por no responder a ciertos
patrones de normalidad establecidos. Señalar y mostrar los cuerpos que importan es una manera de
reafirmar cuáles son los cuerpos que deben ser invisibilizados o que son considerados patológicos.
Les dejamos de regalo esta hermosa historieta Todos somos raros de Ricardo Siri Liniers
que nos sigue acompañando a interpelar la normalidad. ¿Acaso es posible cumplir con los
estereotipos que los modelos proponen? ¿Qué nos puede aportar este planteo de que
“todos somos los raros” en nuestras clases de Ciencias Naturales?
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Podemos decir que los cuerpos abyectos están en el currículo nulo y, por su ausencia, nos están
enseñando lo que no es posible. Mostrar únicamente los cuerpos considerados en nuestra sociedad
como “normales” patologiza a los cuerpos que no se asemejan, o que se alejan de los modelos
presentados tanto en las aulas como en los consultorios. Desde la primera infancia presentamos
imágenes y modelos que no nos representan, es por eso que proponemos presentar cuerpos en
plural. Sugerimos que los cuerpos que habitan las escuelas también lo hagan en los ejemplos de los
pizarrones, en los cuentos, maquetas y láminas. Es posible que nuestros estudiantes dibujen sus
propios esquemas y puedan dar cuenta de sus experiencias e historias en torno al cuerpo. De esta
manera “se va configurando un cuerpo constituido por la biología, los significados culturales y las
experiencias vividas. Se comienza a problematizar la enseñanza de un cuerpo único, modélico y bajo
la pretensión de neutralidad, aportando a revisar los conocimientos que legitiman desigualdades de
género” (Kohen, 2017: 1).
En varios espacios de formación docente en ESI en los que nos desempeñamos hemos
buscado discutir con colegas como ustedes sobre cómo podemos hacer para no enseñar
los cuerpos humanos únicamente con láminas que muestran sólo dos opciones, cómo
podríamos hacer para enseñar sobre nuestros cuerpos y no sobre cuerpos modélicos.
Una propuesta que surgió de estos espacios y que queremos compartirles es la idea de
armar un “cuerpario”. Se trata de proponer a cada estudiante que elabore un dibujo del
cuerpo de alguna persona, con eje en la diversidad corporal, en papeles todos del mismo
tamaño. A continuación, juntarlos todos a modo de “cuadernillo”, como si lo
encuadernáramos, y realizar dos cortes en cada dibujo a la misma altura, cosa de que
nos quede por un lado la parte superior del cuerpo, por otro el centro y en otro
fragmento la parte inferior del cuerpo. Esto nos permite luego jugar con las posibles
combinaciones que tantos dibujos nos ofrecen para dar cuenta de lo diversos que
pueden ser los cuerpos humanos.
● ¿Qué les parece esta propuesta? ¿Cómo podrían aprovecharla para sus propias
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clases de Ciencias Naturales?
Si bien la pubertad y la adolescencia son etapas de cambios vertiginosos, todo el tiempo nuestro
cuerpo e identidad se están transformando. Por eso es importante no construir ideas esencialistas;
cuando hablamos del cuerpo lo único constante son los cambios. Podemos proponer diversos tipos
de actividades en el aula para trabajar los cambios en la pubertad: inventar personajes que están
viviendo esta etapa y proponer escribir historias o historietas, hacer un diario de cambios desde el
nacimiento al día de hoy, trabajar con fotos, entrevistas, películas… La lista de opciones es infinita,
lo que es importante es cuidar el modo de presentarlos, habilitando más posibilidades de ser y de
crecer.
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Menarquía y menstruación
Al igual que otros procesos corporales, la menstruación también se enseñó históricamente como un
proceso biomédico asociado a la reproducción. El problema es que la menstruación, además, es
significada negativamente por nuestra cultura: “durante siglos se construyó una narrativa cultural
(apoyada en el discurso médico y difundida por el mercado) que caracteriza al ciclo menstrual como
un evento desagradable que debería ser ocultado, minimizado e ignorado lo más posible” (Kohen y
Rohatsch, 2021, p. 35). Podemos encontrar ideas negativas sobre la menstruación en los discursos,
en las costumbres, en las publicidades, en los mitos, en lo que se dice y en lo que se calla. De esta
manera aprendemos que la menstruación es una desventaja y que debemos guardarla en secreto.
Estas significaciones culturales negativas no suelen ser revisadas en la escuela, pero se siguen
reproduciendo en las burlas, los recreos y los baños. Por esta razón resulta central dedicar un
apartado a repensar su enseñanza.
La rapera de Guatemala, Rebeca Lane, nos presenta una canción sobre la menstruación
con una visión diferente a lo que se escucha en la cultura hegemónica. En principio, nos
propone superar la idea de que la menstruación es solo un proceso fisiológico.
La canción que les propusimos escuchar está dedicada también a la menarquía, que es la primera
menstruación. Es muy importante que las personas tengan información actualizada y libre de
prejuicios antes de vivir su menarquía, porque las primeras experiencias dejan huellas muy
profundas y a veces son difíciles de modificar. Por eso también es central trabajar sobre este tema y
particularmente porque aún hoy hay muchas familias donde no se habla o se siguen reproduciendo
las visiones negativas sobre este proceso corporal.
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Les invitamos a hacer click en este artículo periodístico, en el cual Magdalena Rohatsch,
experta en estudios sobre la menarquía, da pistas sobre cómo construir una Educación
Menstrual Integral.
En las clases de Ciencias Naturales es importante aportar a desvincular la materialidad del cuerpo
de la identidad de género. Esto implica que dejemos de asociar a los cuerpos con útero con el ser
mujer y, por ejemplo, con el deseo de ser madre. Hay varones trans, o personas no binarias, que
menstrúan. También hay mujeres sin útero, o mujeres que no menstrúan. Por eso es central que
evitemos vincular un proceso fisiológico, como en este caso la menstruación, con una identidad de
género como podría ser mujer. Esto también nos ayuda a revisar frases como “te hiciste señorita”, y
comenzar a dar lugar a repensar cómo vivimos hitos importantes como la menarquía.
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Para seguir profundizando sobre el tema te invitamos a escuchar esta entrevista del
programa de radio Sintonía
Educar (2019) donde contamos,
en primer lugar, la importancia
de revisar los modos en que se
enseñan los cuerpos en la
escuela y, en segundo lugar, las
enseñanzas sobre la
menstruación.
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modernas, especialmente las máquinas industriales: ilustró al cerebro como una
sofisticada sala de control, al corazón como una bomba de pistones, al estómago como
una eficiente refinería, como podemos ver en la imagen que aquí les compartimos.
Siendo ginecólogo, también realizó varias imágenes en las que analogó diversos aspectos
de la sexualidad con máquinas industriales. Esta imagen modernista de Kahn que
muestra al sistema digestivo y respiratorio como una planta química fue concebida en
una época en la que la industria química alemana era la más “avanzada” del mundo. Les
dejamos aquí un hilo de Twitter por si les interesa conocer más al respecto.
Para seguir pensando cómo trabajar los sistemas genitales y la reproducción humana en
la primaria, les compartimos el cuadernillo Reproducción humana. Una mirada más allá
de lo biológico. El mismo tiene actividades para trabajar con estudiantes y fue elaborado
en 2018 por el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires para séptimo
grado.
¿Cómo les parece que podrían transformarse estas propuestas para otros grados del
nivel primario? ¿Qué aspectos del cuadernillo les parecen útiles para pensar sus propias
clases?
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Además de los aspectos fisiológicos y anatómicos de la genitalidad, la ESI también nos invita a
pensar que es importante enseñar este tema, sin escindirlo de otras dimensiones que son
importantes para nuestras vidas. Una de ellas tiene que ver con el autoconocimiento y con las
sensaciones, sentimientos y emociones que nos atraviesan el cuerpo. Y otra muy importante para
trabajar con estudiantes del nivel primario es el respeto por nuestra intimidad y la posibilidad de
poner límites a otras personas respecto de los acercamientos con nuestros cuerpos.
¿Qué actividades se hacen en las escuelas para motivar al alumnado a que registren sus
cuerpos, sus deseos, que puedan entrenar esa percepción interna, lo que gusta y lo que
no, y al mismo tiempo que puedan registrar lo que a otra persona le gusta o no, los
límites que otras personas les manifiestan?
Lamentablemente, es frecuente que las niñeces sufran situaciones de violencia y abuso por parte de
personas adultas, muchas veces en sus propias casas, y la escuela es, en ocasiones, uno de los
espacios en los que pueden manifestarse al respecto. Ante situaciones de violencias que se pueden
intuir o identificar en los hogares, es importante habilitar espacios para contener las tensiones que
generan esos episodios, así como abrir el diálogo y la charla sobre dudas, preguntas,
contradicciones. A veces algunas situaciones son oportunidades de aprendizaje y permiten trabajar
sobre diversos aspectos de la ESI, las normas escolares, los acuerdos previos entre colegas, las
estrategias para encarar distintas problemáticas que se presentan en la escuela.
Un aspecto que la ESI refuerza para trabajar en las escuelas es la de respetar los cuerpos de las
demás personas y problematizar la noción de consentimiento entre pares, tanto en las relaciones
sociales como sexuales. A los varones se les ha enseñado históricamente, más que a las mujeres, a
disponer de los cuerpos ajenos para satisfacer sus deseos, por lo que sigue siendo importante
diseñar actividades que permitan entrenar la percepción sobre las señales que dan las personas
para saber si quieren ser tocadas o si eso les puede incomodar (González del Cerro y Grotz, 2020).
También es importante trabajar con los niños, y especialmente con las niñas, la importancia de
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saber identificar su propio deseo y poder expresarlo. Esto se relaciona con los ejes de la ESI “cuidar
el cuerpo y la salud”, “ejercer nuestros derechos” y “valorar la afectividad”.
¿Cuántas veces hemos visto cuentos o publicidades en las que parece “gracioso” que un
chico “le robe un beso” a una chica? Les compartimos este video animado de Amnistía
Internacional que parodia la escena memorable de la película de Blancanieves dormida:
Sin consentimiento no hay cuento de hadas
¿Por qué él se siente autorizado a besarla?
¿Cómo podemos relacionar los
comportamientos socialmente esperados
según el género y la naturalización de la
violencia en las masculinidades con lo que
trabajamos en la clase anterior respecto de
la biologización de los fenómenos sociales?
Históricamente, se ha sostenido que los varones son más agresivos que las mujeres, como si los
mismos tuvieran una “inclinación natural” hacia la violencia, argumentando que la misma estaría
asociada a la testosterona (Askew y Ross, 1988). Es importante reconocer que en nuestra sociedad
se suelen utilizar los rasgos biológicos para explicar fenómenos sociales que, en realidad, son
multicausales; por ende, si en las clases nos posicionamos explícita o implícitamente en la idea de
que la biología es una explicación neutral acerca de los cuerpos, estaremos aportando una
perspectiva reduccionista y abonando a la reproducción de estas lógicas y explicaciones
biologicistas. ¿Cómo les parece que podemos problematizar este tema en las escuelas primarias?
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nacer. Sin embargo, no siempre las escuelas están preparadas para trabajar con las infancias trans.
En este apartado queremos brindar algunas informaciones sobre este tema que nos parece clave
poder trabajar en nuestras clases de Ciencias Naturales, sin la necesidad de esperar a que exista
entre el estudiantado una persona trans para incorporarlas. Pensamos que supeditar el tratamiento
de este tema en la escuela a la presencia o no de niñeces o adolescencias trans nos lleva a realizar
dos operaciones que venimos discutiendo en esta clase: por un lado, marcar a la persona trans
como “lo otro”, “lo abyecto”, “lo diferente”; y por el otro, contribuye a empequeñecer nuestro
conocimiento de las personas y realidades que existen en el mundo, y por lo tanto también a
sostener el status quo y a no dar el espacio para hacernos preguntas. Y de esta forma, también
contribuimos a que nuestras escuelas no sean un espacio verdaderamente inclusivo, como plantean
los ejes “reconocer la perspectiva de género” y “respetar la diversidad sexual” del Programa
Nacional de Educación Sexual Integral (PNESI) que vimos en la clase anterior.
Esta ley representó un gran cambio de paradigma respecto de cómo comprender a las personas
trans. En lugar de patologizarlas o establecerlas como “lo otro” o lo abyecto, en el artículo 2 se
establece que la identidad de género es “la vivencia interna e individual del género tal como cada
persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del
nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo”, es decir, que todas las personas tenemos
una identidad de género y que la misma depende únicamente de cada persona y no de la
asignación de sexo que se realiza desde la biomedicina al nacer. Además, esto expresa también un
cambio respecto de la medicalización de las identidades trans, que también se expresa en el artículo
3, el cual establece que cualquier persona mayor de 18 años tiene derecho a la rectificación registral
sin que sea necesario acreditar ninguna intervención quirúrgica por reasignación genital total o
parcial, ni acreditar terapias hormonales u otro tratamiento psicológico o médico, algo que sí se
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solicita en otros países del mundo, en los que se les da mayor autoridad a profesionales de la salud
que a la propia persona en la definición de su identidad.
En el artículo 5 se establece que las personas menores de 18 años podrán solicitar la rectificación
registral “a través de sus representantes legales y con expresa conformidad del menor, teniendo en
cuenta los principios de capacidad progresiva e interés superior del niño/a de acuerdo con lo
estipulado en la Convención sobre los Derechos del Niño y en la Ley 26.061 de protección integral
de los derechos de niñas, niños y adolescentes”. Y se indica que en caso de que por cualquier causa
le sea imposible obtener el consentimiento de sus representantes legales “se podrá recurrir a la vía
sumarísima para que los/as jueces/zas correspondientes resuelvan, teniendo en cuenta los
principios de capacidad progresiva e interés superior del niño/a de acuerdo con lo estipulado en la
Convención sobre los Derechos del Niño y en la Ley 26.061 de protección integral de los derechos
de niñas, niños y adolescentes”. Poder incluir esto en nuestras clases de Ciencias Naturales aporta al
eje “ejercer nuestros derechos” del PNESI, pues empodera a las niñeces y adolescencias y les
permite conocer sus derechos y exigir que sean respetados.
En ese sentido, nos parece fundamental plantear que no existe un cuerpo de mujer trans, ni un
cuerpo de varón trans, ni un cuerpo de persona no binarie, sencillamente porque no existe un
“cuerpo trans”.
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múltiples posibilidades de existencia: no se trata de una sola identidad sino que
son muchas. Lo que las aúna es el hecho de no identificarse identitariamente con
ser varón o mujer.
Todas las personas tenemos cuerpos diferentes, no existe un modelo de corporalidad único para la
masculinidad, la feminidad o el no-binarismo. Existen cuerpos diversos, nuestros cuerpos. Tener
vulva no hace que una persona sea mujer ni heterosexual, de la misma manera tener pene no nos
hace varones. Asimismo, para ser una mujer trans, un varón trans o una persona no binarie no es
necesario, como establece la Ley de identidad de género, realizarse ninguna intervención quirúrgica
ni hormonal, a menos que la persona así lo desee. Para ser mujer trans no es necesario desear
implantes mamarios, por ejemplo. Para ser una persona no binarie no es necesario expresar la
identidad de género de manera andrógina. Podemos decir, entonces, que existen múltiples formas
de ser trans y múltiples cuerpos trans. Y no es factible asumir la identidad de género de una
persona por su corporalidad. Sólo podremos saber la identidad de género de una persona si se lo
preguntamos.
Les compartimos este material que propone una forma de trabajar en las escuelas con
imágenes que no asignen una determinada genitalidad a una
identidad de género en particular.
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La importancia del lenguaje y de poder nombrarse
De acuerdo con Gabi Díaz Villa (2019), la palabra y el lenguaje representan una oportunidad para la
elaboración, para el aprendizaje, cuyos efectos subjetivos impactan directamente en la construcción
del “yo”, de “quién soy” y “qué puedo”. En ese sentido, es clave en esta etapa en la que las niñeces y
adolescencias están aprendiendo a la vez qué sienten y cómo expresarlo. Por eso, un aspecto
relacionado con el lenguaje que nos parece importante pensar en nuestras escuelas es cómo nos
nombramos…
¿Qué sucede cuando nos dirigimos a un grupo de estudiantes diciendo “todos”? Y cuando
utilizamos carteleras en nuestras escuelas para celebrar el “día del trabajador”, ¿a quiénes estamos
incluyendo? ¿En quiénes estamos pensando? Por ejemplo en el caso de “el día del maestro”, ¿acaso
no son la mayoría de las docentes, sobre todo en nivel primario, mujeres? ¿Por qué decimos que es
importante el uso del lenguaje inclusivo? Si bien nadie piensa que únicamente a través de su uso se
van a eliminar las desigualdades de género, lo cierto es que la flexión del género en “x” o la
utilización de la “e”, como otras formas del lenguaje inclusivo, promueven la visibilización de la
existencia de múltiples identidades de género más allá del binarismo varón/mujer. Como propone
Emmanuel Theumer (2018) en este artículo, “cuando damos la bienvenida al todes tomamos
distancia de una presunción del mundo dividido en ‘varones’”’ y ‘mujeres’.” Esto genera que
cualquier persona, independientemente de su género, se sienta interpelada por lo que se está
diciendo, a la vez que contribuye a ampliar el horizonte cultural de estudiantes y docentes, un rol
clave para la escuela.
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de la existencia de múltiples identidades de género.
Los ejemplos que trabajamos en esta clase dan cuenta de que enseñar los contenidos de las
Ciencias Naturales para el nivel primario únicamente desde el modelo que propone la biomedicina y
no problematizar los contextos de producción y los anteojos de género con los que se construyen
los saberes invisibiliza el modo en que estos contenidos contribuyen a darle sustento a estereotipos
de género y relaciones de poder. Entender los cuerpos más allá de un conjunto de células, tejidos y
órganos y situarlos en una trama de significados y relaciones de poder nos permite redimensionar
los objetos de enseñanza y hacerlos más accesibles en nuestras clases. Revisar estas enseñanzas se
vuelve trascendental debido a que lo que sabemos sobre los cuerpos determina los modos de
vivirlos, como hemos buscado argumentar hasta acá.
Además de las corporalidades, existen muchos otros contenidos que podemos mirar con los
anteojos de la ESI con perspectiva de géneros. Nos parece especialmente importante ya que
entendemos a las Ciencias Naturales como un espacio privilegiado para trabajar el estudio de la
diversidad, siempre que podamos corrernos de categorizaciones y modelizaciones que oculten las
diferencias que existen entre todos los seres vivos y dentro de cada especie, lo cual en definitiva nos
habla de una gran biodiversidad, cuyos límites no conocemos del todo. Por eso es importante que
enseñemos a valorar y respetar la diversidad: de familias, orientaciones sexuales, identidades y
expresiones de género, de formas de vivir la masculinidad y la feminidad, de seres vivos, de
ambientes.
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“No hay lugar ni currículo para la idea de multiplicidad (de sexualidades o de géneros),
esa es una idea insoportable. Y lo es, entre otras razones, porque aquel o aquella que la
admita puede ser tomado/a como particularmente implicado/a en la multiplicidad.
Consecuentemente, tiene que asumir, con cierto orgullo, la ignorancia de las formas no
hegemónicas de la sexualidad. Al declarar su ignorancia, él o ella pretenden afirmar
implícitamente que “no tienen nada que ver con eso”, o sea, que no se reconocen
involucrado/as en esa cuestión de ninguna manera” (Lopes Louro, 2012, p. 117).
Actividad
Foro (obligatorio).
1) Elijan un material, recurso o actividad que aborde algún contenido del área de
Ciencias Naturales en alguno de los ciclos de la escuela primaria. Puede ser un
material o actividad que conozcan o alguno que hayan usado en clase.
Compártanlo en el foro.
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● ¿Qué otros elementos necesitarían para trabajar con esta perspectiva?
Pueden modificar todo lo que quieran del material y, si es necesario,
diseñar alguna otra propuesta didáctica para complementar.
---
Materiales optativos
Fausto-Sterling, Anne (2006). Duelo a los dualismos. Cuerpos sexuados. La política de género y la
construcción de la sexualidad. Capítulo 1. Editorial Melusina. Barcelona, España. Disponible aquí.
González del Cerro, Catalina; Busca, Marta (2017). Más allá del sistema reproductor. Aportes para la
enseñanza de la biología desde la perspectiva de género -1ra. ed. – Buenos Aires: Homo Sapiens.
Kohen, Micaela; Meinardi, Elsa (2016). Problematizando las enseñanzas sobre la menstruación en la
escuela: lo disimulado, lo negativo, lo silenciado. Revista Bio-grafía Escritos sobre la biología y su
enseñanza. Vol. 9. No. 16, pp. 179-183. Disponible aquí.
Lopes Louro, G. (coord). (1999) O Corpo Educado. Pedagogías da sexualidades. Belo Horizonte:
Autentica. Disponible aquí.
Sintonía Educar (2020). Educación menstrual integral. Entrevista a Micaela Kohen y Magdalena
Rohatsch, por Julio Cabrera. [Archivo de video]. YouTube. Disponible aquí.
Sintonía Educar (2019). Enseñanzas sobre el cuerpo en la escuela y su relación con la ESI. Entrevista
a Micaela Kohen, por Julio Cabrera. [Archivo de video] YouTube. Disponible aquí.
Bibliografía de referencia
21
Askew, Sue; Ross, Carol (1988). Los chicos no lloran. El sexismo en la educación. Barcelona: Editorial
Paidós.
Díaz Villa, Gabi Frick (2019). Clase virtual 3.A: La enseñanza de la ESI en el Nivel Inicial. Módulo 3:
Enseñanza de la ESI. Especificaciones por nivel y/o por área curricular. Diplomatura de Extensión en
Educación Sexual Integral. Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
González del Cerro, Catalina; Grotz, Eugx (2020). Violencias de género y vida cotidiana en las
instituciones educativas. En: Violencias de Género y ESI. Abordajes socioeducativos-institucionales
en contextos de ruralidad. Clase virtual Nro. 4. Equipo Mariposas Mirabal
Grotz, Eugx; Kohen, Micaela (2019). Clase virtual 3.C: La enseñanza de la ESI en el aula de Biología y
Educación para la Salud. Módulo 3: Enseñanza de la ESI. Especificaciones por nivel y/o por área
curricular. Diplomatura de Extensión en Educación Sexual Integral. Facultad de Filosofía y Letras de
la Universidad de Buenos Aires.
Kohen, Micaela; Rohatsch, Magdalena (2021). Un camino hacia la justicia menstrual. Revista
Límbica, número 2, volumen II. ISSN 2718-7241. Disponible aquí.
Kohen, Micaela; Meinardi, Elsa (2017) ¿Cómo lo pienso, cómo lo siento, cómo lo vivo? Repensar las
enseñanzas sobre los cuerpos como aporte a la formación docente en educación sexual integral.
Memorias XI Encontro Nacional de Pesquisa em Educação em Ciências – XI ENPEC. Disponible aquí.
Lopes Louro, Guacira (coord). (1999) O Corpo Educado. Pedagogías da sexualidades. Belo Horizonte:
Autentica. Disponible aquí.
Lopes Louro, Guacira (2012). Extrañar el currículum. En Spadaro, María Cristina (comp.) Enseñar
filosofía, hoy, 109-120.
Morgade, Graciela (2009). Hacia una pedagogía para una educación sexuada con perspectiva de
género: un enfoque superador de las tradiciones medicalizantes, moralizantes y sexistas en América
Latina. Congreso de la Asociación de Estudios Latinoamericanos, Río de Janeiro, Brasil, 11-14 de
junio. Disponible aquí.
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Theumer, Emmanuel (10 de agosto 2018) ¿Lenguaje inclusivo o incisivo? Cómo empezó Tode.
Suplemento Soy. Página 12. Disponible aquí.
Tomasini, Marina; Bertarelli, Paula; Córdoba, Marina; Peirotti, Agustina. (2012). Corporalidades y
género. Reflexiones acerca de la regulación de los cuerpos de las jóvenes en la escuela. En: 2º
Congreso Interdisciplinario sobre Género y Sociedad: “Lo personal es político”. Córdoba, 22-24 de
mayo.
Créditos
Autores: Eugx Grotz y Micaela Kohen.
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