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Ojos Perro

LIBRO INTERESANTE BUENA LECTURA
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Antonio Santa Ana Percdonen si este parrafo es confiuso. Quiero contar toda la historia esta noche. ‘Mahana me voy. Tal vers logro repasar mi historia en voz alta, aun- {que sea una vez, me sienta més liviano en el momento de tomar el avin. Peto no sé si podré Nosotros vivimos en San Isidro en una de «sas grandes casonas de principio de siglo, cerca del ri. La casa es enorme, de ambientes amplios y echos altos. de dos plantas. En la planta baja, lun pequefto hall, la sala, el comedor con su chimeneca, el estudio de mi padre, donde esta {a biblioteca, la cocina y las habitaciones de servicio. En la planta alta estén los dormito- Fos, l de mis padres, el de mi hermano y el ‘mio, un cuarto para que mi madre haga sus quehaceres (siempre fue denominado ast para los quehaceres dle mi madre, he vivid toda ‘mi vida en esta casa y no sé cusles son los Antonio Santa Ana {quehaceres que mi madre realiza en ese cuartol y un par dehabitaciones vacias, Obviamente también hay bafos, dos por planta La casa esti rodeada por un gran parque, en la parte de adelante hay pinos y un nog, detrés los rosales de mi madre y sus plantas de hierbas. Mi madre cultiva, y cuida sus hierbas con un amor y una dedicacién que treo no nos dio a nosotros. Estoy exagerando, pero no mucho, Cultiva orégano, romero, salvia albahaca, tres tipos de estragén, tomillo, menta, mejorana y debo estar ‘lvidindome de varias En la primavera y el verano las utiliza frescas, un poco antes del olofio las seca al sol y las guarda en frascos en un sitio oscuro y seco. En realidad no sé por qué les cuento esto, no tiene ‘mucho que ver con nada y no es importante: Pero cada vez que me imagino a mi madre, la veo arrodillada 0 con unas tijeras de podar, sus guantes, un sombrero de paja o un pafuelo, hablindoles a sus plantas, ‘Uno de los momentos mas felices de mi nifiez era cuando me llamaba y me pedia que la acompanara, Me cexplicaba cual era cud, qué tipos de cuidades requerian, ‘eémo curarlas cuando las alacaba ol pulgén o alguna otra plaga, 0 cbmo podar el rosal No es que a mi me interesara la jarelinerfa par= ticularmente, pero el solo hecho de que ella quisiera compartir cormmign esa actividad a la que se dedicaba ‘con tanto esmero bastaba para hacerme sentir dichoso, Podlia qudarme horas doblado en dos revolviendo Ja tierra, abonando las plantas sin importar el cima Tal 2 Los jas de pero siberano vex cuando ustedes evocan su nifcz y sus momentos faces, ecuerdan alin asco o unas vacaciones. No sé Yo evoco cl olor de la tiera ye de as hierbas- Aun hoy, taniosafios después, basta el olor del romero para ha- cerme feliz. Para hacerme sentir que hubo un momento aunque haya sido s6lo un instant, en que mi made y yo estuvimos comunicados ‘Con mi padre la relaci era, 0 debo decir es; mucho mais fac. Yo me ocupaba de mis asuntos y él de los suyos, ‘Me explico mejor: si yo me ocupaba de sacar buenas rnotas, hacer deportes (nataciin y rugby), obedecerlo y respetarlo, no tendria ningiin problema, E, bueno, él 41 se ocupaba de lo suyo, es devir de sus negocios y sus cosas, cosas que nunca compart con nosotros. Mi padre es, ain hoy con sus sesenta y cineo ato, un ipo corpulento. Fue pilar nel San Isidro Club en si juventud y, cuarenta atios despues, cuando yo jugaba al rugby en las divisiones infantiles, habia gente que lo Fecordaba, Tiene una mirada terible, una de esas mita~ das que bastan para que uno se sienta er inferiordac de condiciones, una de esas miradas que hacen qui su portador vaya por el mundo pisanda toda lo que le pponen en el camino. Supongo que no hace falta decie el Pavor que sentia ante fa posibilidad de que enfocara en Imi sus ojos azules asesinos Mi hermano habia sido su orgullo, el pnmogenito ¥ dl primer nieto de la familia. En las fotos de cuando Antonio Santa Ana Ezequiel era chico y estaba con paps, hay una expresion de felicidad. una gran calma y un indisimulado orgullo ‘en los ojos de mi padre Ezequiel nacié pesando msde cuatro kilos, el pelo ‘negro como el de mi madre y los ojos azules como los cde. Era una perfetasintesis de o mejor de cada uno de llos, la cara ovalada, la nariz recta. Un precioso nit. ‘Cuatro aftos después mi madre queds otra vez cembarazadh, pero el bebé, una nif, murié en el parto En ese momento deciieron no tener mas hijos. Des~ pus, cuando mamé volvié a quedar embarazada, no lo ppodian creer Ezequiel colmaba todas sus expectatvas, ‘ea un buen alumno, un hijo ejemplar, era todo fo que hhabian deseado. Se imaginarsn que de ese embatazo nact ‘yo. Ezequiel me confes6 muchos afios despuus, que me ‘did por eso. Odié a ese bebe que no era ni grande, ni lindo (yo tengo la combinacién inversa: el pelo castano ‘de mi padirey los ojos marrones de mi madre). Me odio por haber llegado a romper esa quimica, por haberio desplazado del centro de atencion en el que estaba hacia ‘rece aos, hacia la periferia, Seguro que mi primer recuerdo es és. El de ‘dia que Ezequiel se fue de casa. No es que re- cuerde exactamente la situacién, pero sf que yo estaba en mi cuarto y no poda salir: y una Certa tension en el are Después no vi mas a mi hermano hasta Ja primera fest, creo que era el cumpleafios de mami Cuando preguntaba por él me contesia~ ban que estabo éstudiando, o con alguna de eas evasivas tan tipicas de mi familie. Yo ya sal ros, esté aro que ro se le puede ocular algo asia un chico, por mas que tenga cinco airos. {que no vivia mas con noso= Ablonio Santa Ana Habia revisado, 2 escondidas, su habitacién y sabia {que no estaba su ropa, ¢s mgs, yo me habia levado su Sealatrc, que jams habia querido prestarme, y al no reclamérmelo intuia que algo no era normal Mentiriasidijera que eso me inquiet Sl era una situacién nueva, distnta de la habitual. Y me proponia, dlisfritarta Durante los anos que vivimos juntos yo admiraba a Ezequiel, 1 era mi héroe, era grande, fuerte, todos le prestaban atenciéin cuando hablaba, 0 trataban como a alguien importante, Como a wun adulto No sabia entonees, y por cierto que no lo sé ahora, ‘cules son los mecanismos que mueven la mente de Jos nifios, Pero supongo que senti que al no estar mi hermano en mi casa autométicamente toda esa atencién, caeria en mi Es0 de alsin modo fue cierto, no como yo lo esperaba, pero sucedlié Alno estar Ezequiel en casa, yo gané un gran espa ‘io pero no por presencia propia sino por su ausencia Mis padres pensaban que ya que se habian eui- voeadio con mi hermano, no cometerian esos mismos exrores conmigo, Los ojos dal pero siberiano Dije antes que mi primer recuerdo es de cuando Ezequiel se fue de casa, y es itt. Pero tengo lo que yo llamo “recuerdos implaniados’ esas anécdotas que se comenfanenlasreuniones habitualmenteentono jocoso, aio tras af. As{pude enterarme de que, estando enfer- ‘mo a los tes afos no habia forma de dormirme, solo lo hacia si Earquiel me acunaba y me cantaba una cancion. Bueno, s€ tipo de cosas. Ustedes ya saben, las familias se encargan de que spams todo tipo de anéc- dotas por tonias que sean, mas si nosabochornan (estas sltimas no pienso mencionaeas aul). Se supone que a los amigos se los elige. A Mariano yo nunca supe silo elegio si cuan- do llegue al mundo simplemente me estaba esperando. ‘Sur padre habia sido compaiiero de es~ tudios del mio, se hicieron amigos, tuvieron algunos negocios en comiin y atin hoy se {encuentran todos los sdbados ala mafana en lub para jugar al tenis. ‘Con Mariano estuvimos juntos desde el jardin de infantes, durante casi todo el cole- 80 primario nos sentamos juntos, hamos al ‘mismo dub, Hasta un poco después de mis 11 aos fuimos inseparables. Antonio Santa Ana Una tarde volvia de su casa hocia la miag gn ceca de las seis. Caine ls dos cuadras que las Sepa aban pateando ls hojs caidas de los drboles, por eso recuerdo que cra otof. Hablamos ido juntos al colegio y nego al lub estoy seguro porque entra mi casa por la puerta de la cocina dejando mis zapalas embarradasenelavaero. Entrar por ln puerta principal embarrand el piso era causa sficent para ser desheredado. Por eso recuerdo tan daramente que entré por la Por 50 no me oyeron entrar Tha eaminando hacia mi cuarto y at pasar frente a la puerta del despacho de mi padre escuché lvoe de Ezequiel abrila puerta para salary via mi madre con Ja cara ete las manos; lean a vista alo la puerta ¥ tena os ojos lens ce Kigrimas Yo no entendia qué era lo que estaba pasando, busqué.a mi alrededor alguien que me explcara alo Ezequiel bajé la vista y no me devolvié la mirada quest me miro, y cimo. fue mi padre Tenia a mirada que yo habia tratad toda la vida de evita “Andé a tu cuarto me dij, Me qued inmovil No entendia nada. {or qué mams estaba orande? Por qué Ezequit ro me salud? "AN-DA-A-TU-CUAR-TO-TE-DI-TE= Creo que si una serpente de cascabelhablara sera: mis dulce que ri pad'e Habia tanta ira en cada una de ess sfabas {queno espe que me las repitera Ceré la puerta y subi 20 Los ojos del peo siberiano corriendo, A pesar de los aitos transcurridos, recordé el dia en que Ezequiel se fue de casa, Las dos veces habia estado confinado en mi cuart, pero esta vez Io que flotaba en el aire no era tensién, ‘a violencia No sé qué habrian hecho ustedes, pero lo primero aque hice fue lamar a Mariano. ‘Atendié la madre: Vos no sos dl mismo que hasta hace 15 minutos ‘estuvo con é? ~se burld-, Ya te paso, Cuando Mariano se puso al teléfono le resurni la situaci6n lo mejor que pude y se ri6 bastante con mi Imitacién del ‘an-cé-a-tu-cuar-to-te-di-je Cuando pudo parar de reit me dijo Me parece que tu hermano la cago otra vez Con Mariano nos habiamos enterado hacia ‘un ao de los motivos que desencadenaron «que Ezequiel se fuera de casa. Nos enteramos de todo porque. ya lo he dicho, nuestros pa~ des eran amigos, el padre de Mariano se lo conta su madre y ella a Florencia, la heemana de Mariano tres afios mayor que nosotros, como ejemplo de las cosas de las que se debia cuidar: Una vez que lo supo Florencia a que lo supiéramos nosotros hubo un solo paso Extorsién mediante, debo decirlo. Florencia siempre ha sido buena para hacer negocios ahistoria fueasi: Ezequiel sala desde los 15 con una chica llamada Virginia, también el Antonio Santa Ana padre de cla eva amigo de papa En el ambiente donde nosotros nos movemos es dif relacionarse con alguien si nuesvas familias nolo cstin de alg compaferos del club de papi oo fueron de estudios, 0 ‘tienen negocios en comin, o nuestras madres son amigas, te. En resumen, Ezequid sali con Virginia, que hasta habia estado unas vacaciones con nosotos en el campo de la abuela. Esto no es un “recuerdo implantado’, he Visto fotos, ya que el nombre de Virginia ha dejado de mmencionarse en nuestra casa, Me estoy yerdo por las ramas. El tema es el si- {gulente: Virginia quedé embarazada y el embarazo fue interrumpido, Cuando el pace de Virginia se enters, fue a pedirle ‘explicaciones a papd y aexigile que Ezequiel se casara ‘on ss hija Paps con el buen humor que lo crackz (soy siendo irénico), quis obligar a Ezequiel a casarse con Virginia, Ezequiel dijo que no, que ni loco, la discusién fue subiendo y subiendo de tono, hasta terminar con Ezequiel yéndose de casa y abandonando sus studios ~Me parece que tu hermano la cagé otra ver -me dijo Mariano y yo me quedé pensando si no tendria razén. 4 Esa noche no me lamaron a cena. A la ma= Rana siguiente en el desayuno nadie hablé, algo que era bastante habitual Peto las caras de mis padres expresaban {que no habian dormido, Obvio que tampoco pregunté nada. Lo ligico hubiese sido que yo dijera ~Miren, esté todo bien, yo soy parte dela familia, Ezequiel es mi hermano, st se mand6 otra cagada tengo derecho a saberlo, No me Parece justo estar enterdndome por terceros ‘Ademés ya tengo 10 afios. Me merezco una explicacin. Asi que cugntenmme todo, Antonio Sata Ana ‘alo dij, no pregunté nada. Valoraba lo suficiente ‘mi pequefia vida como para desafiar a mi padre Si bien es cierto que el nombre de Ezequiel no se ‘mencionaba habitualmente en casa, despues de ese inci dente la sola mencin de su nombre provocaba chispas. Yo no tenia idea de lo que podia haber pasado, la ‘acttud de mis padres me sonaba exagerada, Mi madre ‘habla descuidado su jardin algo que se notaba a simple vista Y mi padre... bueno su malhumor superaba todo lo imaginado. Me dedique, aprovechando que nadie me presta= baa atencién, a espiar sus conversaciones y... nada Lo Linieo que escuchaba era a mi madre lorary ami padre insular y decir a cada rato: ~WPor qué a mi? éPor que. ch? Después enumeraba todo Jo que le habia dado a Ezequiel, colegios, viajes, deportes, ete: Parecia tener toelo anotado en algtin lugar. ‘una suerte de inventario educacional Yo cref que mi hermano le habia hecho algo diree- tamente a €, después de todo mi padre no preguntaba épor que a nosotros? sino cpor qué a él? Con Mariano nos propusimos avanzar hasta el fondo de asunto, pero por més que intentamos sobornar ‘@ Horencia ella tampoco pudo averiguar nada Sino se Jo habian contado al padre de Mariano debin ser mis grave de lo que imaginsbamos. Sélo tenia dos opciones: preguntarles a mis padres 0a Ezequiel (Opté por la segunda Los ojos de pero siberiano Lo nico que fltaba resolver era cusndo. Yo nunca habia ido ala casa de Ezequiel, es més, tampoco sabia donde vivi. Tarde 5 6 4 dias en encontrar su direcién fn una libreta de mamé. Entonces me dispuse a hacer ‘un viaje, un viaje en el 60, un viaje en colectivo. De San Isidro a Palermo. Un viaje de 40 minutos. Un viaje que cambiaria mi vida para siempre. En ta iteratura hay una gran tradicidn de Viajes. no me refiero a los espaciales i a los de piratas. sino a esos viajes que los protago- nists realizan para volver al mismo lugar pero, transformados. Si algtin dia se escribiera la navela de ‘mi vida, suponiendo que tuviera interés para alguien, habia que dedicarle gran espacio a {e viaje que ni siquiera me acuerdo en qué fecha realicé. se dia fue la primera vez que mentia mis padres. Mariano, que sabia akinde iba, se oftecis a cubrirme. Se suponia que yo iba a estar en su ‘asa un rato antes de nuestro entrenamiento de Antonio Santa Ana rugby, lo que me daba un poco més de tres horas para iry volver Para ser fel ala verdad debo decir que en ninggin ‘momento se me pasd por la cabeza la posbilidad de {que Ezequiel no estuviera en su casa. Yo iba a pede ‘explicaciones acerca de lo que estaba haciendo infeliz a ri familia, su obligaciin era la de estar. estaba, Cuando abrié la puerta del departamento salts sobre miuun enorme perro siberiano (no era tan enorme, re di cuenta después, es que yo nunca me levé bien ‘con los perros, ni ellos conmigo). No... no sabia que te... tenias un perro -tarta~ rmudeé, mientras me lami la cara “Estén iguales ~contest6-, él no sabia que yo tenia ‘un hermano. ¢Pasés? 0 te pensés quedar en la puerta? Pasé. Entramos directamente al comedor y me senié en una silla. Se hizo un silencio incémodo, largo. Ello rompid. ~ZL0s viejos saben que ests acé? INegué con la cabeza Muy bien, muy bien. Las nuevas generaciones aprenden répido. Yéndote de casa sin permiso a fos 10, me imagino qué cosas harés a mi edad

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