SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 0126/2014-S1
Sucre, 5 de diciembre de 2014
SALA PRIMERA ESPECIALIZADA
Magistrado Relator: Dr. Juan Oswaldo Valencia Alvarado
Acción de amparo constitucional
Expediente: 06179-2014-13-AAC
Departamento: La Paz
En revisión la Resolución 05/2014 de 10 de febrero, cursante de fs. 241 a 242 vta., pronunciada
dentro de la acción de amparo constitucional interpuesta por Protasio Walter Paco Jurado contra
Walter Jonny Villarpando Moya, Comandante General de la Policía Boliviana.
I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA
I.1. Contenido de la demanda
Por memorial presentado el 24 de enero de 2014, cursante de fs. 167 a 171 vta. y subsanado
mediante escrito presentado el 4 de febrero del mismo año cursante de fs. 177 a 179, el accionante
expone los siguientes fundamentos de hecho y de derecho:
I.1.1. Hechos que motivan la acción
Egresado de la Escuela Nacional de Detectives y con la homologación de estudios en la Academia
Nacional de Policías, prestó sus servicios en la Policía Boliviana durante treinta y dos años, hasta
llegar al grado de coronel.
Mediante memorándum 069/2012, el Comando General de la Policía Boliviana, le convocó con la
promoción de 1981 para acceder al grado de general, conforme al Reglamento Específico de
Evaluación y Calificación de Generales, Jefes y Oficiales de la Policía Boliviana; en consecuencia, una
vez formulada su postulación, el Consejo Superior de Recursos Humanos, mediante Resolución
047/2012 de 11 de abril, dispuso su calificación para acceder al cargo postulado, con un puntaje de
1960.14 puntos, permitiéndole acceder a los beneficios y prerrogativas del grado inmediato
superior, conforme señala el art. 133 de la Ley Orgánica de la Policía Nacional (LOPN) y al pago del
bono por su condición de ex Director Nacional de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen
(FELCC) y Dirección de Prevención de Robo de Vehículos (DIPROVE), tal como establece el art. 18 del
Reglamento Interno de Asignación Bono al Cargo de la Policía Boliviana.
El Comandante General de la Policía Boliviana, al haber firmado la Resolución Administrativa 342/13
de 1 de agosto de 2013, le impidió acceder al salario de general, no obstante de haber calificado
para ese grado; asimismo, tampoco ordenó su cancelación de bono de asignación al cargo por su
condición de ex Director Nacional de la FELCC y DIPROVE, sino que, con sustento en un informe
emitido por el “Lic. David García Meza Helguero”, en el que estableció la falta de requisitos para
acceder al grado de general, le privó de sus beneficios reconocidos por la normativa vigente.
La autoridad demandada le expresó que pertenecía a la promoción de 1980 y no a la de 1981; sin
embargo, fue convocado para ascender al grado de general con la promoción de 1981, extremo que
fue ratificado mediante Resolución “047/2012”, sin que sea objetada en su momento.
El Comando General de la Policía Boliviana sostiene que, la Resolución 047/2012 no tiene valor;
empero, la misma nunca fue revocada, modificada o anulada, en efecto, goza de plena validez.
I.1.2. Derechos supuestamente vulnerados
El accionante considera lesionados sus derechos a la igualdad, a una remuneración y salario justo, al
debido proceso y “a beneficiarse de todas las prerrogativas que la ley le otorga” (sic), citando al
efecto los arts. 14.II y IV, y 46.I, de la Constitución Política del Estado (CPE).
I.1.3. Petitorio
Solicita se conceda la tutela y se ordene la anulación de la RA 0342/13 de 1 de agosto de 2013, en el
apartado que le corresponde; asimismo, con carácter retroactivo se disponga la restitución de su
bono de asignación al cargo por su condición de ex Director Nacional, la asignación del salario
correspondiente al grado inmediato superior y se reparen los daños y perjuicios ocasionados en su
contra.
I.2. Audiencia y Resolución del Tribunal de garantías
La audiencia pública de consideración de la acción de amparo constitucional fue realizada el 10 de
febrero de 2014, en presencia del accionante asistido de sus abogados defensores y, el apoderado y
abogado de la autoridad demandada, según el acta cursante de fs. 234 a 240 vta., produciéndose los
siguientes actuados:
I.2.1. Ratificación y ampliación de la acción
El accionante, mediante sus abogados ratificó el tenor integro de su demanda y amplio señalando lo
siguiente: a) Realizada la convocatoria para ascenso de generales, el Consejo Superior de Recursos
Humanos, mediante Resolución 047/2012 determinó el cumplimiento de requisitos para su ascenso
al grado inmediato superior; posteriormente, el entonces Comandante General de la Policía
Boliviana, por RA 0342/13, hizo figurar como si -el acciónate- perteneciese a la promoción de 1980,
cuando en realidad perteneció a la promoción de 1981, vulnerándose así el principio de congruencia
de las resoluciones administrativas; consiguientemente, en cumplimiento de la precitada
determinación, el 1 de agosto, se emitió el memorándum J.O.476/2013, destinándolo a la “letra C”
(sic); b) Al existir una habilitación para el ascenso al grado inmediato superior y, el posterior
desconocimiento del mismo, constituye una clara vulneración del art. 133 de la LOPN, ya que a partir
de agosto de 2013, su salario fue cancelado sin el bono de asignación al cargo, lo cual constituye una
discriminación por haber egresado de la Escuela de Detectives; y, c) Para la evaluación de los
postulantes se conformó un tribunal interdisciplinario integrado por autoridades policiales,
representantes del gobierno y el “Ministerio de Transparencia”, quienes en ningún momento
objetaron ni cuestionaron sus antecedentes; por otro lado, la discriminación es evidente, porque a
otros compañeros de la misma promoción les pagan el bono reclamado.
I.2.2. Informe de la autoridad demandada
Walter Jonny Villarpando Moya, Comandante General de la Policía Boliviana, mediante su abogado y
apoderado, presentó informe verbal en audiencia de consideración de la presente acción
constitucional, con los siguientes argumentos: 1) La RA 0342/13, no vulnera ningún derecho
fundamental, porque en sus considerandos, solamente se establece el destino de los efectivos
policiales pertenecientes a la promoción de 1979 y 1980, “a la letra de disponibilidad C”, en cuya
lista el accionante figura en la promoción 1980 y no en la de 1981; por otro lado, de acuerdo a los
antecedentes del proceso se constata que, Protasio Walter Paco Jurado, evidentemente egresó de la
Escuela Nacional de Detectives, con el grado de detective de primera, su diploma fue otorgado el
año 1980 y no en 1981, lo que demuestra que su promoción fue el año que le otorgaron el diploma,
que además se encuentra corroborado por su título en provisión nacional; 2) Los ascensos al grado
inmediato superior se realizan cada cinco años; sin embargo, cuando le correspondía ascender al
grado de teniente coronel, se rezagó un año de su promoción, pero seguía perteneciendo a la
promoción 1980, tal cual se evidencia en el memorándum entregado el 25 de marzo de 2002; 3) La
Policía Boliviana en ningún momento discriminó a los egresados de la Escuela Nacional de
Detectives, muestra de ello es que Víctor Santos Maldonado Hinojosa, egresado de la promoción del
accionante, ocupó la más alta función de la institución policial como es el Comando General; 4) El
Comando General de la Policía ha cumplido con el pago de los salarios y beneficios sociales; y, el art.
133 de la LOPN, exige el cumplimiento de dos requisitos, condición que no concurre en el presente
caso, ya que el accionante se rezagó en su carrera, razón por la que es imposible aplicar la precitada
norma; 5) La autoridad del Comando General de la Policía Boliviana, ha establecido mediante
memorándum su destino sin los beneficios, debido a los informes cursantes en los antecedentes y
por haber incumplido con los requisitos exigidos por la normativa vigente, como la Ley Orgánica de
la Policía Boliviana, el Reglamento del Personal, Reglamento del Plan de Carrera y Reglamento de
Ascenso a General; y, 6) La Comisión multidisciplinaria que evaluó a los postulante al grado de
general no evaluó correctamente los antecedentes, debido a que en el año 2012 se tuvo que
examinar el file personal de tres promociones, de ahí que pasó inadvertido la situación del ahora
accionante; en consecuencia, la Resolución 047/2012, tácitamente deja sin efecto la Resolución en la
que se habilita para el ascenso al grado de general, por ser una determinación de mayor jerarquía.
I.2.3. Resolución
La Sala Social y Administrativa Primera del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz, constituida
en Tribunal de garantías, pronunció la Resolución 05/2014 de 10 de febrero, cursante de fs. 241 a
242 vta., por la que concedió en parte la tutela, dejando firme y subsistente la Resolución 047/2012,
“dejando sin efecto ni valor legal cualquier otra resolución” y disponiendo la restitución del pago de
bono de asignación al cargo, sobre la base de los siguientes fundamentos: i) Mediante Resolución
47/2012, el Consejo Superior de Recursos Humanos, estableció que el accionante cumple con los
requisitos de ascenso para el grado de general, determinación que no fue declarada nula, derogada
y menos modificada, ya que para dejar sin efecto una determinado acto debe existir una debida
fundamentación y exposición de motivos legales y, en el caso particular, no existe una
pronunciamiento administrativo, judicial o constitucional que deje sin efecto la aludida Resolución;
por consiguiente, el Comando General de la Policía Boliviana, mediante RA 0342/13 de 1 de agosto,
únicamente determinó el destino de los miembros de la promoción de 1980, a la letra “C”; ii) En
aplicación del art. 18 del Reglamento Interno de Asignación de Bono al Cargo de la Policía Boliviana,
corresponde restituir el bono que le fue interrumpido; y, iii) La autoridad demandada al inobservar
el art. 54 de la LOPN, el Decreto Supremo (DS) 26970 de 24 de marzo de 2003 y Resolución
Administrativa (RA) 194/2006, vulneró los derechos fundamentales a la igualdad, a la petición y a
una remuneración justa.
1.4. Trámite en el Tribunal Constitucional Plurinacional
Mediante Decreto Constitucional de 1 de septiembre de 2014, se solicitó documentación
complementaria, a cuyo efecto se dispuso la suspensión del plazo (fs. 250); reanudándose a través
de decreto constitucional de 4 de diciembre de igual año; por lo que la presente Sentencia
Constitucional Plurinacional es pronunciada dentro de plazo.
II. CONCLUSIONES
De la minuciosa revisión y compulsa de los antecedentes que cursan en el expediente, se establece
lo siguiente:
II.1. El Consejo Superior de Recursos Humanos de la Policía Boliviana, mediante Resolución
047/2012 de 11 de abril, estableció la calificación de los postulantes al grado de General de la Policía
Boliviana, estableciendo que “PACO JURADO PROTASIO WALTER, CUMPLE con los Requisitos
Fundamentales exigidos en la Primera Fase de Entrevista dentro del proceso de postulación al grado
de General de la Policía Boliviana” (sic), conforme estipulan los arts. 81 de la LOPN, 19 del
Reglamento de Ascensos a Generales de la Policía Boliviana y 23 del Reglamento Específico de
Evaluación y Calificación de Generales, Jefes y Oficiales de la Policía Boliviana; asimismo, concluida la
segunda fase de proceso de evaluación, estableció que el postulante ahora accionante calificó con
un puntaje final de 1960,14 puntos (fs. 6 a 8).
II.2. El Jefe de División Nacional de Presupuestos del Comando General de la Policía Boliviana,
mediante informe técnico 349/2013 de 25 de octubre, estableció que Protasio Walter Paco Jurado,
“no cumple con haber calificado y cumplido los requisitos fundamentales para el ascenso al grado de
General” (fs. 25).
II.3. Cursa la RA 0342/13 de 1 de agosto de 2013, por la que el Comandante General de la Policía
Boliviana, Alberto Jorge Aracena Martínez, en aplicación del art. 4 del DS 25477 de 5 de agosto de
1999, dispuso destinar a la situación de disponibilidad de la letra “C” “a los señores de la promoción
de 1980” (sic), entre ellos a Protasio Walter Paco Jurado (fs. 2 a 5).
II.4. Cursa el memorándum J.O. 0476/2013 de 1 de agosto, por el que el Comandante General de
la Policía, en mérito a la RA 0342/13 destinó al ahora accionante a la situación de letra “C” de
disponibilidad (fs. 1).
II.5. Por memorándums 3131/2012 de 23 de octubre y 0361/2013 de 21 de enero, Protasio
Walter Paco Jurado, fue designado por el Comando General de la Policía Boliviana, a los cargos de
Director Nacional de la FELCC y Director Nacional de DIPROVE, respectivamente (fs. 164 a 165).
III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO
El accionante estima que el Comandante General de la Policía Boliviana, vulneró sus derechos a la
igualdad, a una remuneración y salario justo, al debido proceso y “a beneficiarse de todas las
prerrogativas que la ley le otorga”, al considerar que, efectuada la convocatoria para ascenso a
General de la Policía Boliviana, presentó su postulación; consiguientemente, el Consejo Superior de
Recursos Humanos, mediante Resolución estableció que sí cumple con los requisitos para ascender
al grado inmediato superior, General; en consecuencia, fue habilitado para acceder a los beneficios
inherentes al cargo para el que fue habilitado, entre ellos el bono de asignación al cargo, por haber
ejercido las Direcciones Nacionales de la FELCC y DIPROVE; sin embargo, el Comandante General de
la Policía Boliviana, a tiempo de disponer su destino a la situación de disponibilidad de la letra “C”, le
privó de los beneficios inmanentes al cargo inmediato superior, en franco desconocimiento de la
Resolución que estableció la calificación para su ascenso al grado de general de la Policía Boliviana;
sin embargo, este Tribunal Constitucional Plurinacional, en principio debe cumplir con el examen de
los requisitos de admisibilidad de la presente acción constitucional para establecer si es viable o no
ingresar al análisis de fondo de la problemática planteada.
En consecuencia, corresponde en revisión verificar si tales extremos son evidentes, a fin de conceder
o denegar la tutela impetrada.
III.1. Naturaleza jurídica de la acción de amparo constitucional
La acción de amparo constitucional, establecida en el art. 128 de la CPE, se instituye en el nuevo
orden constitucional, como una garantía jurisdiccional de defensa de los derechos fundamentales y
garantías constitucionales consagrados en la Ley Fundamental del Estado y las normas que integran
el bloque de constitucionalidad, contra acciones u omisiones ilegales o indebidos de los servidores
públicos o de personas individuales o colectivas, que restrinjan, supriman o amenacen restringirlos o
suprimirlos; dicha previsión constitucional fue desarrollada por el art. 51 del CPCo; al señalar como
objeto de esta acción, el de garantizar los derechos de toda persona natural o jurídica, reconocidos
por la Constitución Política del Estado y la ley, contra los actos ilegales o las omisiones indebidas de
las y los servidores públicos o particulares que los restrinjan, supriman o amenacen restringir o
suprimir, con el fin de que éstos sean restituidos.
La SC 0896/2010-R de 10 de agosto, respecto a la naturaleza de esta acción, señaló que: “La acción
de amparo constitucional, constituye una garantía jurisdiccional extraordinaria, que hace posible la
materialización de los derechos fundamentales consagrados en la Constitución Política del Estado y
las leyes, cuando éstos son restringidos, suprimidos o amenazados de restricción y supresión por
parte de particulares o funcionarios públicos…".
Posteriormente, el Tribunal Constitucional Plurinacional, a través de la SCP 0002/2012 de 13 de
marzo, sostuvo que: “…la acción de amparo constitucional es un mecanismo de defensa
jurisdiccional, eficaz, rápido e inmediato de protección de los derechos fundamentales y garantías
constitucionales, cuyo ámbito de protección se circunscribe respecto de aquellos derechos
fundamentales y garantías, que no se encuentran resguardados por los otros mecanismos de
protección especializada que el mismo orden constitucional brinda a los bolivianos, como la acción
de libertad, de protección de privacidad, popular, de cumplimiento, etc. Asimismo, desde el ámbito
de los actos contra los que procede, esta acción se dirige contra aquellos actos y omisiones ilegales o
indebidos provenientes no sólo de los servidores públicos sino también de las personas individuales
o colectivas que restrinjan o amenacen restringir los derechos y garantías objeto de su protección.
(…)
En este orden de ideas, la acción de amparo constitucional adquiere las características de
sumariedad e inmediatez en la protección, por ser un procedimiento rápido, sencillo y sin ritualismos
dilatorios. A estas características se añade la de generalidad, a través de la cual la acción puede ser
presentada sin excepción contra todo servidor público o persona individual o colectiva”.
III.2. La debida fundamentación: requisito de ineludible observancia para dejar sin efecto los
actos administrativos
Las resoluciones provenientes de la jurisdicción administrativa constituyen actos
administrativos y configuran la voluntad del Estado dirigida hacia los administrados, en efecto, las
determinaciones emergentes de ése ámbito son válidos y producen sus consecuencias en la medida
que estén enmarcados en los lineamientos y contenidos propios de la Norma Fundamental del
Estado y otras disposiciones normativas vigentes; así, el art. 4 de la Ley de Procedimiento
Administrativo (LPA), establece los principios generales de la actividad administrativa, como fuentes
de orientación y dirección a los que debe regirse cada acto administrativo; por lo tanto, mientras
éstos cumplan con los requisitos de validez y eficacia, ciertamente producen todos los efectos o
consecuencias que ameritan su vigencia; por ello, tanto administradores y administrados tienen el
deber insoslayable de observar y cumplir con las determinaciones de carácter administrativo.
En el marco de las consideraciones anteriores y, con el propósito de establecer los
parámetros generales de la actividad administrativa, es menester asumir la previsión legal contenida
en el art. 32 de la LPA, cuyo tenor literal señala: “(Validez y Eficacia).
I. Los actos de la Administración pública sujetos a esta Ley se presumen válidos y producen
efectos desde la fecha de su notificación o publicación.
II. La eficacia del acto quedará suspendida cuando así lo señale su contenido”.
La jurisprudencia constitucional contenida en la SC 0107/2003 de 10 de noviembre, estableció los
caracteres jurídicos esenciales del acto administrativo, identificando los siguientes componentes: “1)
La estabilidad, en el sentido de que forman parte del orden jurídico nacional y de las instituciones
administrativas; 2) La impugnabilidad, pues el administrado puede reclamar y demandar se
modifique o deje sin efecto un acto que considera lesivo a sus derechos e intereses; 3) La
legitimidad, que es la presunción de validez del acto administrativo mientras su posible nulidad no
haya sido declarada por autoridad competente; 4) La ejecutividad, constituye una cualidad
inseparable de los actos administrativos y consiste en que deben ser ejecutados de inmediato; 5) La
ejecutoriedad, es la facultad que tiene la Administración de ejecutar sus propios actos sin
intervención del órgano judicial; 6) La ejecución, que es el acto material por el que la Administración
ejecuta sus propias decisiones. De otro lado, la reforma o modificación de un acto administrativo
consiste en la eliminación o ampliación de una parte de su contenido, por razones de legitimidad, de
mérito, oportunidad o conveniencia, es decir, cuando es parcialmente contrario a la ley, o
inoportuno o inconveniente a los intereses generales de la sociedad” (las negrillas nos
corresponden).
Conforme se tiene establecido en la jurisprudencia constitucional glosada precedentemente, un acto
administrativo es válido y eficaz entre tanto su nulidad, modificación o reforma no hayan sido
declarados por autoridad competente.
Entonces, en el contexto precisado anteriormente, es pertinente resaltar que, un acto administrativo
es sujeto a nulidad, revocación, modificación o reforma, únicamente a través de una resolución de la
misma o superior jerarquía y que sea pronunciada por autoridad competente, lo que permite inferir
que, entretanto no ocurra aquello, las determinaciones administrativas gozan de la presunción de
validez y causan estado; por lo mismo, autoridades, servidores públicos y personas particulares
están compelidos a observar y acatar sus términos y decisiones en la estricta medida de las
determinaciones; sin embargo, la sola emisión de las decisiones de carácter administrativa no
significa per se la sujeción a los marcos constitucionales ni tampoco es sinónimo de respeto de
derechos fundamentales de la persona, es por ello que las normas que rigen la materia objeto de
análisis han creado mecanismos de impugnación destinados a anular, revocar o modificarlas; así, de
acuerdo al precepto legal contenida en los arts. 64 y 66 de la LPA, el legislador estableció los
recursos de revocatoria y jerárquico, que utilizados de manera apropiada permiten al administrado
ejercer los derechos a la defensa y al debido proceso; empero, es imperioso precisar que, si bien es
cierto que la disposición normativa del ordenamiento adjetivo administrativo, excluye de su ámbito
de aplicación a determinadas materias o instituciones, como “los procedimientos internos militares y
de policía”, no es menos evidente que de manera supletoria sirvan de orientación de las actividades
administrativas de dichas instituciones, por establecer parámetros o marcos generales de ineludible
observancia, en la medida que el objeto principal sea el de garantizar la vigencia del debido proceso,
trasuntado en el respeto de los derechos y garantías mínimas del justiciable, lo que no debe ser
comprendido que la LPA regule de manera específica y concreta los procedimiento internos de las
instituciones señaladas por dicha norma, sino que, los preceptos de contenidos genéricos, en la
medida que permitan garantizar la vigencia y el respeto de los derechos fundamentales y garantías
constitucionales, son fuentes de inspiración de todo procedimiento administrativo.
Ahora bien, en el modelo de un Estado Constitucional de Derecho, las autoridades investidas de
jurisdicción tienen por misión principal garantizar la eficacia de los derechos fundamentales de la
persona, lo que en suma implica que la justicia y el derecho deben estar orientadas a la realización
efectiva de la dignidad humana como principio y fin del Estado y la sociedad, lo que entre otras cosas
significa que, ninguna autoridad o persona particular está facultada para desconocer y quebrantar
las decisiones emergentes de los órganos del poder público. En contrario sensu, un conducta
orientada a desconocer y quebrantar las determinaciones emergentes del ámbito jurisdiccional y
administrativo, ciertamente no constituyen acciones enmarcadas en derecho, sino que, configuran
decisiones de hecho y; por lo mismo, en un modelo de Estado en el que debe imperar el respeto de
los derechos fundamentales y garantías constitucionales, tales acciones son la pura expresión de la
arbitrariedad, la discrecionalidad, la ilegalidad y el abuso de poder, ya que la mínima inobservancia
de las determinaciones, claramente conlleva a que prime la inseguridad, lo que conduce a un claro
quebrantamiento del art. 178.I de la CPE, referido a los principios de seguridad jurídica y respeto de
los derechos, que asumidos desde un concepción amplia, favorable y expansiva, irradia tanto al
ámbito judicial y administrativo, por lo que su observancia es inexcusable para toda autoridad,
servidor público y persona particular; asimismo, tales conductas, por ser contrarias al orden
constitucional, se erigen como obstáculos para la materialización del valor de la justicia.
En sintonía con la precisión anterior, es posible concluir que la única posibilidad para dejar sin efecto
una determinación administrativa y que viabilice a su inobservancia es, a través de una resolución
dictada por autoridad competente y que sea debidamente motivada y fundamentada, en el que
explícitamente se establezcan las razones para decidir en ése sentido; en consecuencia, conforme
fue señalado anteriormente, si una autoridad, servidor público o persona particular inobserva o
incumple cualquier decisión administrativa, sin que esté anulada, revocada o modificada mediante
un pronunciamiento con suficiente razonamiento, ciertamente asume una conducta de hecho y no
de derecho. En ese sentido, la condicionante ineludible e incuestionable radica en emitir una
resolución que tenga la suficiente fundamentación y motivación.
Esta jurisdicción ha establecido una reiterada y uniforme jurisprudencia respecto al debido proceso
en su componente de fundamentación y motivación; así, la SC 0119/2003-R de 28 de enero,
determinó que: “…el derecho al debido proceso es de aplicación inmediata, vincula a todas las
autoridades judiciales o Administrativas y constituye una garantía de legalidad procesal que ha
previsto el Constituyente para proteger la libertad, la seguridad jurídica y la fundamentación o
motivación de las resoluciones judiciales”. En consecuencia, la SCP 0405/2012 de 22 de junio,
reiterando el razonamiento contenido en la SC 0752/2002-R de 25 de junio, determinó que: “…el
derecho al debido proceso, entre su ámbito de presupuestos exige que toda Resolución sea
debidamente fundamentada. Es decir, que cada autoridad que dicte una Resolución debe
imprescindiblemente exponer los hechos, realizar la fundamentación legal y citar las normas que
sustentan la parte dispositiva de la misma. (…) consecuentemente cuando un juez omite la
motivación de una resolución, no sólo suprime una parte estructural de la misma, sino también en
los hechos toma una decisión de hecho no de derecho que vulnera de manera flagrante el citado
derecho que permite a las partes conocer cuáles son las razones para que se declare en tal o cual
sentido; o lo que es lo mismo cuál es la ratio decidendi que llevó al juez a tomar la decisión”.
III.3. Análisis en el caso concreto
De acuerdo a la problemática planteada, es pertinente que este Tribunal Constitucional
Plurinacional, cumpla la tarea de examinar los requisitos de admisibilidad de la presente acción de
defensa de los derechos, a objeto de establecer si es viable o no ingresar al análisis de fondo del
problema jurídico planteado, labor que será cumplida a continuación.
En virtud a las previsiones contenidas en la Constitución Política del Estado y el Código Procesal
Constitucional, la acción de amparo constitucional se rige por el principio de subsidiariedad, lo que
supone que el agraviado, antes de acudir a esta jurisdicción debe acudir y agotar los mecanismos
ordinarios de protección de sus derechos fundamentales, haciendo uso de los recursos idóneos que
franquea la norma. En el caso particular, el accionante considera vulnerados sus derechos
fundamentales como consecuencia de la emisión de la RA 0342/13 de 1 de agosto de 2013,
pronunciada por el Comandante General de la Policía Boliviana; por consiguiente, es importante
resaltar que, según estipula el art. 12 de la LOPN, el Comandante General de la Policía Boliviana, “es
la máxima autoridad de la institución; ejerce funciones directivas y de mando en todo el territorio
nacional”, lo que evidencia que sus pronunciamientos no son susceptibles de revisión o impugnación
ante otra autoridad de mayor jerarquía dentro de la estructura jerárquica de la institución policial;
no obstante de ello, este Tribunal es consciente que el derecho a la impugnación establecido y
garantizado en los arts. 8.2 inc. h) de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y 180.II de
la CPE, irradia tanto al ámbito judicial y administrativa, por constituir un elemento configurador del
debido proceso.
Ahora bien, en el caso examinado, esta jurisdiccional asume que las resoluciones de orden de
destinos emanados del Comandante General de la Policía Boliviana, son decisiones de máxima
jerarquía y no se advierte normativa expresa que garantice el medio idóneo de impugnación
tendiente a revertir dicha decisión en caso de considerarse gravoso; asimismo, como antecedente se
tiene que el entonces Tribunal Constitucional, en la SC 1490/2011-R de 10 de octubre, ingresó a
analizar el fondo de la problemática, bajo el supuesto fáctico en que la decisión considerada lesiva a
los derechos del accionante fue pronunciada por la autoridad de máxima jerarquía de la Policía
Boliviana; por consiguiente, en el caso que se examina es viable ingresar al análisis de fondo de la
problemática planteada.
Establecida la precisión anterior, a continuación se pasará a examinar la problemática objeto de
análisis; así, como antecedentes se tiene que, Protasio Walter Paco Jurado, fue convocado por el
Comando General de la Policía Boliviana, para ascender al grado de general de la referida institución;
en consecuencia, concretada su postulación, el Consejos Superior de Recursos Humanos, mediante
Resolución 047/2012 de 11 de abril, determinó que sí cumplía con los requisitos exigidos para
ascender al grado inmediato superior; posteriormente, fue emitida la RA 0342/13, por la que el
entonces Comandante General de la Policía Boliviana, dispuso su destino a la situación de
disponibilidad de la letra “C”.
Pues bien, el art. 133 de la LOPN, dispone lo siguiente: “Para el goce de la renta de vejez, el personal
que tenga 30 años de servicio efectivo calificado en la Institución y haya cumplido con los requisitos
fundamentales para el ascenso, percibirá la remuneración correspondiente a la jerarquía inmediata
superior, con todos los derechos reconocidos a dicha jerarquía”; asimismo, el art. 18 del Reglamento
Interno de Asignación Bono al Cargo de la Policía Boliviana, señala: “(PERSONAL CON DESTINO EN LA
RESERVA ACTIVA).- A fin de reconocer su Jerarquía y el Cargo desempeñado, de acuerdo a la
establecido en el Art. 75 de la Ley Orgánica de la Policía Nacional, se mantendrá la remuneración
complementaria según la escala establecida en el art. 17 del presente Reglamento Interno a los Sres.
Ex comandante General, Ex Sub Comandante, Ex Inspector, Ex Presidente del Tribunal Disciplinario
Superior, Ex Directores Nacionales, Ex Comandantes Departamentales que hubiesen calificado y
cumplido los requisitos fundamentales para el ascenso al grado de general (Art. 133 L.O.P.N.) y el Ex
Suboficial del Estado Mayor del Comando General. A este objeto es requisito indispensable el haber
pasado a la disponibilidad de la Letra “C” en los cargos antes citados según la orden General de
Destinos.
Este beneficio de asignación de bono al cargo se aplicará a partir de la aprobación del presente
reglamento interno, no siendo de aplicable con carácter retroactivo”.
En virtud a las normas glosadas precedentemente, los funcionarios policiales que cumplan con los
requisitos exigidos para el ascenso al grado de general, tienen el privilegio de ejercer los derechos
reconocidos para dicho cargo; asimismo, los efectivos policiales que hayan ejercido entre otras
funciones, las direcciones nacionales, tiene el derecho de percibir la remuneración complementaria,
con la condición que hubiesen calificado al grado de general y que hayan sido destinados a la
disponibilidad de la letra “C”. Entendido así, en el presente caso se tiene que el Consejo Superior de
Recursos Humanos, estableció la calificación del accionante, habilitándole para el ascenso al grado
de general; asimismo, las literales acompañadas demuestran que Protasio Walter Paco Jurado,
ejerció los cargos de Dirección Nacional de la FELCC y DIPROVE, respectivamente; finalmente,
mediante Resolución 0342/13, el Comandante General de la Policía Boliviana, dispuso su destino a la
disponibilidad de la letra “C”; en consecuencia, fueron cumplidos los requisitos exigidos para ejercer
los derechos inherentes al grado de general y, al mismo tiempo, se encuentra habilitado para
percibir la remuneración complementaria o el bono de asignación al cargo.
De acuerdo al contenido del Fundamento Jurídico III. 2 de la presente Sentencia Constitucional
Plurinacional, las resoluciones administrativas causan estado, entre tanto no sean anuladas,
revocadas o modificadas, mediante resolución debidamente fundamentada y motivada; en el caso
examinado, la autoridad policial demandada, al emitir la Resolución 0342/13, claramente
desconoció el contenido y los alcances de la Resolución 047/2012, más aún, si mediante sus
representantes adujo que dicha determinación administrativa carece de eficacia por ser contraria a
una decisión pronunciada posteriormente por el Comandante General de la Policía Boliviana. La
comprensión o postura que se acaba de señalar, claramente contraviene al orden constitucional
vigente, habida cuenta que, la observancia del derecho al debido proceso impide cualquier
desconocimiento o derogación tácita de las decisiones administrativas, siendo requisito
indispensable, la emisión de una resolución por autoridad competente debidamente motivada y
fundamentada, que permita al justiciable conocer las razones y motivos por las que debe
inobservase una decisión administrativa. En el caso examinado, no existe ninguna decisión de
carácter administrativa que anule, revoque o modifique la Resolución 047/2012; por consiguiente,
goza de plena eficacia y sus efectos continúan vigentes a los fines de los arts. 133 de la LOPN y 18 del
Reglamento Interno de Asignación Bono al Cargo de la Policía Boliviana; sin embargo, la autoridad
demandada pronunció la Resolución 0342/13, disponiendo el destino del accionante a la
disponibilidad de la letra “C”, sin mayor explicación, extremo que evidencia la vulneración del
derecho al debido proceso, pues se extraña la fundamentación y motivación que establezca las
razones del porqué se apartó de los alcances de la Resolución 047/2012, cuando el mismo se
encontraba vigente.
De haberse advertido cualquier impedimento para cumplir con la cancelación del bono de
asignación al cargo y el goce de los derechos inherentes al cargo de general de la Policía Boliviana,
debió emitirse una resolución en el que se expliquen con meridiana claridad las razones y motivos
por los que era inviable cumplir con dichas obligaciones establecidas por norma; empero, a falta de
ello, es latente la lesión del debido proceso en sus componentes de motivación y fundamentación,
teniendo como efectos colaterales la privación de los beneficios económicos reconocidos en favor
del accionante; en consecuencia, corresponde conceder la tutela solicitada.
Finalmente, de la revisión de antecedentes se tiene que el Tribunal de garantías dejó sin efecto la
Resolución 0342/13, por considerar contradictorio con la Resolución 047/2012; por consiguiente, a
los efectos de garantizar los derechos del accionante, el Comandante General de la Policía Boliviana,
deberá pronunciar una nueva determinación acorde con los lineamientos establecidos en el
presente Fallo.
Por todo lo expuesto, el Tribunal de garantías al haber concedido en parte la tutela impetrada,
efectuó una correcta compulsa de los antecedentes del caso.
POR TANTO
El Tribunal Constitucional Plurinacional, en su Sala Primera Especializada; en virtud de la autoridad
que le confiere la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia y el art. 12.7 de la Ley del
Tribunal Constitucional Plurinacional; en revisión, resuelve:
1° CONFIRMAR la Resolución de 05/2014 de 10 de febrero, cursante de fs. 241 a 242 vta.,
pronunciada por la Sala Social y Administrativa Primera del Tribunal Departamental de Justicia de La
Paz; y, en consecuencia, CONCEDER en parte la tutela solicitada, en los mismos términos dispuestos
por el Tribunal de garantías.
2° Ordenar al Comandante General de la Policía Boliviana, dictar una nueva resolución de
orden de destinos, únicamente en lo que concierne al accionante, debidamente fundamentada y
conforme a derecho.
Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional Plurinacional.
Fdo. Dr. Juan Oswaldo Valencia Alvarado
MAGISTRADO
Fdo. Dr. Macario Lahor Cortez Chávez
MAGISTRADO