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Sistema Excretor: Función y Partes

El sistema excretor elimina los residuos nitrogenados del organismo a través de la orina. Está compuesto por los riñones, que filtran la sangre, y los conductos que transportan la orina (uréteres y uretra) hacia la vejiga para su almacenamiento y expulsión. Los riñones cumplen un papel vital filtrando la sangre para prevenir la intoxicación por sustancias de desecho.

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Sistema Excretor: Función y Partes

El sistema excretor elimina los residuos nitrogenados del organismo a través de la orina. Está compuesto por los riñones, que filtran la sangre, y los conductos que transportan la orina (uréteres y uretra) hacia la vejiga para su almacenamiento y expulsión. Los riñones cumplen un papel vital filtrando la sangre para prevenir la intoxicación por sustancias de desecho.

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Sistema Excretor

se conoce como sistema excretor o aparato excretor al conjunto de órganos y conductos del
cuerpo encargados de la eliminación de los residuos nitrogenados del organismo, cuya
acumulación en el mismo constituye un riesgo importante para la salud y que principalmente
constituyen la urea (CON2H4), la creatinina (C4H7N3O) y el ácido úrico (C5H4N4O3), ambas
expulsadas del organismo a través de la orina.
Para ello este sistema se compone de órganos que filtran la sangre y retiran de ella las sustancias
indeseadas, y luego una serie de conductos que los conducen hacia afuera del cuerpo.
Este circuito se integra al cardiovascular y permite la purificación rutinaria de la sangre que será
oxigenada en los pulmones y enviada luego al cuerpo entero.
Los fallos del sistema excretor suelen ser evidencia de complicaciones graves y constituyen una
causa importante de muerte en el ser humano.
Partes del sistema excretor
En la vejiga se almacena la orina.
El sistema excretor se compone fundamentalmente de dos etapas:
Órganos de filtrado. Los riñones encargados de filtrar y generar la orina y la vía excretora que
recibe la orina para ser expulsada.
Conductos de expulsión. La vejiga excretora donde se almacena la orina, los uréteres por
donde se expulsa y la uretra u orificio de micción por donde abandona el organismo.
Funciones del sistema excretor
Como se ha dicho, el rol esencial del sistema excretor es el filtrado de las sustancias
nitrogenadas residuales del metabolismo, para permitir que la sangre cumpla su ciclo lo más
libre de impurezas dañinas posible.
Es por ello que este sistema es tan vital: la acumulación de estas sustancias en la sangre conduce
a una forma de intoxicación letal.
Los riñones. En los riñones es donde se compone la orina.
Los órganos más importantes del aparato urinario son los riñones, que son dos órganos
dispuestos simétricamente en torno a la columna vertebral, a la altura del vientre y que pesan
unos 140 gramos.
Son estructuras de filtrado irrigadas por la vena renal, donde se albergan los desechos
metabólicos y se produce el líquido que los contendrá, la orina.
Aparte de ello, los riñones cumplen funciones metabólicas esenciales, como la secreción de
hormonas en las glándulas suprarrenales, ubicadas en tope de cada riñón.
Estos órganos se dividen en tres regiones: corteza, médula y pelvis. Y están rodeados de una
fina cápsula de tejido que los protege y aísla.
Fases de formación de la orina
La composición de la orina se da de la siguiente manera:
Filtración. Ciertas estructuras renales llamadas glomérulos filtran el contenido nitrogenado de
la sangre, impidiendo el paso de células y sustancias más grandes, a modo de tamiz. Cada 24
horas se filtran a través de ellos unos 180 litros de sangre aproximadamente (en ambos riñones).
Reabsorción. Muchos de los componentes filtrados vuelven a la sangre antes de que se forme la
orina. Así se puede recuperar agua, sales, azúcares y aminoácidos disueltos, que son
reaprovechables y cuya eliminación resultaría en mayor desgaste metabólico.
Secreción. La orina se forma entonces en los glomérulos, es llevada por la pelvis renal por el
uréter hacia la vejiga y allí se almacena. Una vez reunidos unos 250 a 500ml de orina, se inician
ciertas contracciones y relajaciones del esfínter que producen el reflejo de la micción. Entonces
la orina es liberada por la uretra y se expulsa del cuerpo.
Control de la micción La retención excesiva de orina puede producir dolor.
A pesar de que la micción obedece a un reflejo, puede ser suprimido por un tiempo de manera
voluntaria y consciente. Esto es aprendido por el ser humano durante su etapa de control de
esfínteres.
La retención excesiva de la orina, sin embargo, conduce a sensaciones dolorosas y
desesperantes que, eventualmente, escaparán al control de la conciencia.
Constitución de la orina
Se trata de un líquido acuoso y amarillento, de un olor característico (debido a su composición
rica en nitrógenos) y semitransparente. Normalmente un ser humano segrea y explsa 1,4 litros
de orina, cuyo contenido es de un 95% de agua, 2% de sales inorgánicas, 3% de úrea y ácido
úrico. Puede haber también toxinas de desecho y, en caso de infecciones, glóbulos blancos e
incluso bacterias o virus.
El contenido de la orina es a menudo analizado para entender el funcionamiento metabólico del
cuerpo.
Los uréteres. Los uréteres conducen la orina hacia la vejiga.
Se llama así a los conductos de 21 a 30 cm de largo y unos 3 a 4 milímetros de diámetro, que
conducen la orina hacia la vejiga.
Allí terminan en los meatos ureterales, una estructura en forma de válvula que permite el paso
del líquido hacia afuera pero no que éste se devuelva por el conducto, manteniendo a los riñones
lo más libres posible de la orina.
La uretra
Se llama así al conducto que lleva la orina de la vejiga hacia afuera del cuerpo, y es distinto de
acuerdo al género masculino o femenino:
En la mujer. Es un canal simple, de 3 o 4 cm de largo, casi vertical y pasa por delante de la
vagina, donde culmina en la vulva por encima de la entrada de la vagina.
En el hombre. Mide de 18 a 20 cm de longitud y es irregular, con formas anchas y delgadas,
pasando frente a la próstata, el cuerpo esponjoso y culmina en un esfínter. Este último trayecto
cumple no sólo con la función excretora de expulsión de la orina, sino también de emisión del
semen durante la reproducción.
Enfermedades del sistema excretor Los cálculos renales es la cristalización de sales
sanguíneas. Existen complicaciones y patologías del sistema excretor, que suelen ser atendidas
con atención, dada la importancia vital que posee para el organismo. Algunas son:
Cistitis. Se llama así a la infección e inflamación crónica o aguda de la vejiga urinaria o los
conductos cercanos. Es una enfermedad común, cuya reincidencia puede poner en riesgo
estructuras superiores.
Cálculo renal. Dado que en los riñones se filtran sales sanguíneas, el exceso o la mala
asimilación del calcio y otras sales pueden conducir a la cristalización de las mismas en el
interior del riñón, formando así arenillas o, peor, piedras que deben ser expulsadas
dolorosamente por el conducto urinario.
Insuficiencia renal. La falla del funcionamiento de los riñones que conduce a un filtrado
deficiente o irregular, y que puede ser producto de elementos congénitos o de enfermedades
adquiridas, o exposición a toxinas violentas. Existe la insuficiencia renal aguda (repentina) o
grave (crónica).
Otras formas de excreción
Existen otras maneras del cuerpo de excretar sustancias nocivas, que no involucran el sistema
excretor, como son:
La sudoración. A través de las glándulas sudoríparas se emite una sustancia transparente y
salina que no sólo humecta y refresca la piel, sino que además sirve para desechar sustancias
tóxicas y eliminar residuos de las dinámicas internas.
La expectoración. Durante infecciones de las vías respiratorias es común expectorar flema, una
sustancia blancuzca, amarillenta o verdosa, densa, que contiene glóbulos blancos y otras
sustancias de desecho como forma de combatir la infección.
El hígado. El hígado es otro filtro sanguíneo que no conduce al aparato excretor, sino que
donde se procesa el excedente de la hemoglobina, liberada por los glóbulos rojos viejos al morir
en el bazo. Así se forman dos pigmentos: bilirrubina y biliverdina, que constituyen la bilis,
desechada junto con otras grasas y sustancias de desecho durante la defecación.

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